La expansión de Erdogan causa oposición en Oriente Próximo y Europa

Desde el fallido golpe de estado de 2016, el presidente Erdogan ha llevado la presencia de tropas turcas a distintos puntos de Oriente Próximo. Erdogan busca para Turquía un papel central en la región impulsando el islam político allí donde se presenta la ocasión, una actitud que suscita el rechazo de países de la región y europeos que ven esa expansión como una amenaza para sus intereses.

 

En Siria y Nagorno Karabaj, pasando por Irak, Chipre, Libia y el mar Egeo, Turquía está jugando un papel militar que carece de precedentes en el último siglo, un movimiento de fichas que está suscitando una fuerte oposición política, y a veces militar, de países de Oriente Próximo y Europa que se alarman por una hipotética expansión del islam político en la región.

El ejército turco está en Siria, una apuesta arriesgada que hizo el presidente Recep Tayyip Erdogan y que resulta difícil de justificar. Aunque Ankara explica que tiene que enviar soldados al norte de Siria para contener a las milicias kurdas, lo más sensato sería dejar en manos de Damasco el control de su territorio como ocurría antes de la guerra civil, cuando el ejército sirio patrullaba esa zona e imperaba una calma general.

La presencia militar en Siria es contraproducente para los propios intereses de Turquía, como se viene demostrando especialmente en el distrito de Idlib. Aunque lo razonable sería evacuar a las tropas de una vez por todas, Erdogan acaba de decir que no lo hará hasta que termine el conflicto y se respeten sus intereses. Naturalmente, ese mismo objetivo podría cumplirse de manera pacífica mediante un diálogo con Damasco que Erdogan rehúye.

En el Egeo, Erdogan siguen realizando exploraciones en busca de gas, a pesar de las advertencias europeas. Este conflicto toca directamente a Grecia y Chipre, e indirectamente a Israel y Egipto, y requiere un diálogo profundo con Atenas para repartir de una manera justa y equitativa las riquezas de las aguas del Mediterráneo oriental.

El conflicto del Egeo ha suscitado reacciones de Francia y Alemania, que el pasado jueves dieron el plazo de una semana a Turquía para retirar sus barcos de la zona si no quiere incurrir en sanciones. Sin embargo, las posiciones de París y Berlín divergen en la medida de que Emmanuel Macron es mucho más belicoso que la conciliadora Angela Merkel, y, un factor que no se debe olvidar, Francia está aprovechando las múltiples crisis para vender armas a porrillo a sus aliados.

En uno y otro frente, Macron choca con Erdogan y parece dispuesto a limitar la expansión de Turquía, algo que difícilmente podrá conseguir por medio de las armas. Pero el presidente francés tiene un aliado importante, Joe Biden, que en los últimos meses ha criticado a Erdogan y ha prometido que si gana las elecciones del tres de noviembre actuará con resolución contra Ankara, una amenaza que satisface a todos los rivales de Turquía, que no son pocos, especialmente Israel, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Egipto, unidos por su rechazo del islam político.

No cabe duda de que la expansión turca puede cobrarse un precio a corto o medio plazo. De hecho, ya ha empezado a cobrárselo con el boicot comercial que recientemente han impuesto de facto a los bienes de ese país Arabia Saudí y los Emiratos. El daño que han empezado a causar las restricciones comerciales es todavía limitado pero podría crecer y extenderse a otros países que rivalizan con Erdogan.

El único país de la región aliado de Ankara es Qatar. Están unidos por la defensa del islam político que combaten sus enemigos, una opción que está perseguida por todas partes y que tiene las de perder si no ocurre algo imprevisible que dé la vuelta a la tortilla y que no se vislumbra en el horizonte.

Más allá de las divergencias entre Macron y Merkel, la Unión Europea no presenta una posición unificada. La UE es el principal socio comercial de Ankara y podría endurecer las relaciones económicas, pero para ello sería necesario un consenso que ahora mismo no existe ya que varios países dudan de la eficacia de los agresivos planteamientos de Macron.

Una muestra de las divergencias ocurrió en la última cumbre europea, donde se presentaron propuestas para modernizar el tratado aduanero con Turquía, simplificar la obtención de visados de ciudadanos turcos, y donar dinero para aliviar la presión de los refugiados sirios en Turquía, unas iniciativas que algunos países, entre ellos España, piensan que pueden ser más provechosas que la aplicación de sanciones.

Según Le Monde, la expansión de Turquía puede explicarse por una transformación de Erdogan a raíz del intento de golpe de estado militar que se produjo en 2016. Ankara ha acusado directamente a los Emiratos Árabes Unidos de estar detrás del fallido golpe, y ha señalado específicamente al prófugo dirigente palestino Mohammad Dahlan, que reside en los Emiratos y mantiene excelentes relaciones con Israel, de mover los hilos del golpe.

Otra explicación podría ser el desinterés o la desidia que muestra la administración de Donald Trump en materia de política exterior en todo lo que no esté directamente relacionado con Israel. Pero esta circunstancia podría cambiar si Biden entra en la Casa Blanca el 20 de enero y recupera el interés de Washington por las cuestiones de Oriente Próximo. 

22/10/2020 07:26 Actualizado: 22/10/2020 07:27

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Soldados de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China ven cómo un buque de reabastecimiento zarpa hacia el golfo de Adén frente a Somalia desde un puerto naval de Qingdao (Shandong, China), 3 de septiembre de 2020.China Daily / Reuters

Xi Jinping subrayó la importancia de salvaguardar la soberanía, la integridad territorial y los intereses nacionales del país.

El presidente de China, Xi Jinping, ha inspeccionado este martes el Cuerpo de Marines de la Armada del Ejército Popular de Liberación en la ciudad de Chaozhou, provincia de Cantón, y ha instado a que mejore sus capacidades de combate, señalando que debería centrarse en la preparación para la guerra, recoge Xinhua.  

Durante la visita, Xi Jinping describió el Cuerpo como la fuerza de élite para operaciones anfibias e indicó que debe mantener un alto nivel de preparación e intensificar los entrenamientos para forjar la unidad que sería integrada y versátil en las operaciones militares, capaz de responder rápido y luchar en condiciones multidimensionales.

El dirigente chino enfatizó que el Cuerpo de Marines, reorganizado en 2017 en el marco de la reforma de la defensa, tiene la importante misión de salvaguardar la soberanía, la integridad territorial y los intereses nacionales del país, e instó a aumentar esfuerzos para mayores avances de su transformación.

Publicado: 15 oct 2020 01:04 GMT

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Empleo de un androide tecnología 5G para garantizar el flujo de trabajo del proyecto de transmisión de electricidad en una estación transformadora, en la prefectura autónoma de Changji, Xinjiang, en el noroeste de China.Foto Xinhua

El geopolitólogo brasileño Pepe Escobar aborda desde la perspectiva china la guerra de los semiconductores/chips (https://bit.ly/2GZGpz9) que ha emprendido Trump contra Pekín, que exhibe su notoria vulnerabilidad, como la que también denota EU en minerales de tierras raras (https://bit.ly/2STyAO5), cuyo 80 por ciento es producido por China y que son necesarias para Washington en sus rubros tecnológicos y, en particular, su muy sensible segmento militar.

Hoy China padece un severo problema de penuria de semiconductores/chips, en lo que descuella EU con sus aliados de Taiwán, Sudcorea y Japón, quienes llevan una delantera a Pekín de siete a 10 años, cuando cunde “la nueva bipolaridad tecnológica de EU vs. China/Rusia” (https://bit.ly/2GTMbCM).

El nivel de investigación tecnológica de los chips sería muy similar entre China y los aliados de EU: Taiwán, Sudcorea y Japón. El problema de China radica en su limitación en la física cuántica, que le previene saltar de 5 nm a 3 nm, por lo que ya está buscando nuevos materiales, como el grafeno, para suplir el silicio.

Según Escobar, los chinos actualizan el procedimiento de fotolitografía privilegiado de EU, los chips nanométricos a un procedimiento nuevo sin fotolitografía, capaz de producir más pequeños y más baratos chips.

Es la opinión generalizada de los enterados a los dos lados del océano Pacífico de que China lleva una ventaja descomunal –de un mínimo de 10 años– sobre EU en 5G e inteligencia artificial (IA). Un grave obstáculo que enfrenta Huawei es surtirse con la cadena de abasto que prácticamente monopoliza EU con sus aliados.

ESCOBAR informa que el juego de Huawei consiste en “invertir profusamente en una muy íntima relación de I&D (investigación y desarrollo) con Rusia ( ¡megasic!), reclutando algunos de sus mejores talentos en tecnología, notoriamente muy competentes en matemáticas, física y en un riguroso trabajo de diseño”, por lo que la empresa china compró a la rusa Vocord de reconocimiento facial.

Escobar informa asombrosamente que algunos de los mejores cerebros tecnológicos de Sudcorea son rusos ( sic).

Para paliar el brutal boicot de EU, Huawei estableció un ecosistema de innovación 5G en Tailandia: el primero en su género en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (10-ASEAN).

El 10-ASEAN cuenta con más de 654 millones de personas y con un PIB nominal de 3.17 millones de millones de dólares: más que India (sexto lugar), con 2.9 millones de millones de dólares, y menos que Alemania (cuarto lugar), con 3.86 millones de millones de dólares.

Para fines prácticos, el 10-ASEAN ocupa el quinto sitial global.

Global Times se jacta de que el proyecto de Huawei en Tailandia significa el comienzo de una cadena industrial liberada de EU (https://bit.ly/3726YyH), al unísono de la disminución de las inversiones chinas en Australia.

Huawei conserva suficientes chips para la producción de su equipamiento 5G, mientras su estrategia para su alta gama de teléfonos inteligentes –que usan 7 nm chips–será trasladada a otros jugadores chinos como Xiaomi, OPPO y Vivo. Más que nada, Harmony OS de Huawei, que exhibe un sistema más eficiente que Android, podrá proseguir con chips menos demandantes. Huawei opera así un reacomodo de los chips que aún detenta para redirigirlos a áreas más estratégicas del 5G y la IA, donde conserva la delantera frente a EU.

A juicio de Escobar, al liderazgo de Pekín no se le escapa la emergencia de Sudcorea como un fuerte actor geopolítico y geoeconómico en Asia oriental, lo cual deberá estar inextricablemente vinculado al acceso de China a la siguiente generación de chips. Escobar no elimina la alta probabilidad de que Huawei consiga un trato de cooperación tecnológica de gran amplitud con Samsung.

La asfixia de EU la está compensando China mediante su operatividad estratégica con el bloque geoeconómico del 10-ASEAN y el mayor y más próspero bloque geoeconómico del mundo: Regional Comprehensive Economic Partnership (15-RCEP), que ostenta 3 mil 615 millones de habitantes con un PIB nominal de 27.3 millones de millones de dólares (https://bit.ly/2H6UWsI).

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Firman ocho países los Acuerdos Artemis para la exploración de la Luna

Buscan determinar zonas de seguridad para evitar conflictos entre las naciones que operen en el satélite y se permitiría a empresas privadas que sean propietarias de los recursos que extraigan

 

Washington. Ocho países firmaron un pacto internacional para la exploración lunar llamado Acuerdos Artemis, anunció la NASA ayer, en un momento en que ésta busca fijar los estándares para edificar asentamientos a largo plazo en la superficie del satélite terrestre.

Los acuerdos, que reciben su nombre del programa lunar Artemis de la NASA, buscan ampliar la ley espacial internacional vigente, estableciendo zonas de seguridad que rodearían a futuras bases lunares para evitar conflictos entre los estados que operen allí, al tiempo que permitirían que compañías privadas sean propietarias de los recursos que extraigan.

Estados Unidos, Australia, Canadá, Japón, Luxemburgo, Italia, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos firmaron los acuerdos bilaterales durante una conferencia anual espacial, tras meses de negociaciones en un intento estadunidense de crear aliados bajo su plan de volver a enviar astronautas a la Luna en 2024.

Lo que intentamos hacer es determinar normas de comportamiento que puedan aceptar todas las naciones, sostuvo Jim Bridenstine, administrador de la NASA, a los medios. Según indicó, los acuerdos son coherentes con un tratado de 1967 que indica que la Luna y otros cuerpos celestes están exentos de reclamaciones nacionales de propiedad.

Estamos haciendo operativo el Tratado del Espacio Exterior con el propósito de crear la coalición humana más amplia, inclusiva y grande de viajes espaciales en la historia de la humanidad, destacó Bridenstine.

El gobierno de Donald Trump y otros países con capacidad de vuelo espacial ven la Luna como un activo estratégico. También tiene valor para una investigación científica a largo plazo que podría permitir futuras misiones a Marte, actividades que entran bajo el régimen de la ley espacial internacional, considerada en general como desfasada.

En 2019, Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, dio instrucciones a la NASA para el regreso de astronautas a la Luna en 2024 –reduciendo a la mitad el cronograma previo de la agencia– y establecer una presencia humana a largo plazo en el satélite.

Italia contribuirá al programa con el suministro de módulos habitables para la tripulación y con la prestación de servicios de telecomunicación.

Según Riccardo Fraccaro, subsecretario del Consejo de Ministros de Italia, es “una firma histórica, porque abre un capítulo nuevo y apasionante en la exploración espacial, 50 años después del primer desembarco en la Luna.

Este documento nos permitirá a nosotros y a las generaciones futuras una exploración pacífica, segura y sostenible del espacio para mejorar la vida en la Tierra, añadió.

Ensayan en Texas tecnología de alunizaje

Por otro lado, la empresa Blue Origin, de Jeff Bezos, lanzó ayer un cohete New Shepard por séptima vez desde un rincón remoto de Texas para ensayar una nueva tecnología de alunizaje de la NASA.

El vuelo, que alcanzó una altura máxima de 106 kilómetros, duró 10 minutos. El cohete impulsor regresó al centro de lanzamiento y lo siguió la cápsula, que cayó en paracaídas en el desierto.

La cápsula transportó experimentos científicos, además de 1.2 millones de semillas de tomate que serán entregadas a niños de Estados Unidos y Canadá, así como decenas de miles de tarjetas postales con dibujos de temática espacial que serán devueltos a los jóvenes remitentes.

El cohete impulsor llevaba equipo de navegación de la NASA para futuros alunizajes. Los sensores y la computadora –ensayados durante el descenso de la nave– tendrán un nuevo viaje suborbital con Blue Origin. Es parte del programa Artemis de la NASA que busca enviar a la primera mujer y un hombre a la Luna.

(Con información de Ap y Sputnik)

Foto: Getty Images

‘La conciencia de la economía’. Así es como muchos llaman a este analista indio, Premio Nobel de 1998. Abogado de los pobres y desfavorecidos, Sen ha hecho de la lucha contra la desigualdad su bandera. Unas ideas que, por culpa de la pandemia, tienen más vigencia que nunca. Lo escuchamos.

Amartya Sen, nacido hace 86 años en el actual estado indio de Bengala Occidental, es un talento multidisciplinar. Economista y filósofo, por encima de todo es un pensador excepcional. El ser humano o, mejor dicho, el bienestar del ser humano está en el centro de su pensamiento y de su trabajo. El propio Sen siempre se ha visto como un abogado de los pobres y los desfavorecidos. Su tesis más conocida demuestra con datos históricos cómo no solo la escasez de alimentos produce las grandes catástrofes alimentarias, sino, sobre todo, el reparto injusto de la riqueza. Amartya Sen ha sido profesor en muchas de las principales instituciones educativas del mundo (como Oxford, Harvard, Cambridge, Stanford o Berkeley), es asesor de Naciones Unidas y se lo considera el padre del índice de desarrollo humano, un indicador del bienestar que no mide el desarrollo y la calidad de vida únicamente en función de criterios materiales, también incluye factores como la educación, la salud o la libertad. En 1998 ganó el Premio Nobel de Economía. Sen vive en Boston con su tercera esposa, Emma Georgina Rothschild, economista e historiadora, y enseña en Harvard.

XLSemanal. Muchos lo llaman ‘la conciencia de la economía’. ¿Lo sabía?

Amartya Sen. No, pero me parece exagerado. Se podría decir lo mismo con igual o mayor justificación de Adam Smith, el marqués de Condorcet y, por supuesto, Immanuel Kant. Muchas veces se menciona mi nombre junto con el de estos grandes pensadores, y es un honor, pero nada más.

XLSemanal. Dadas las consecuencias que está teniendo la pandemia, ahora su trabajo es más importante que nunca para la humanidad…

A.S. Estamos viviendo tiempos enormemente intensos e interesantes. Asistimos a un cambio en las prioridades. El foco se está desplazando. A la larga, Europa ganará relevancia, sobre todo Alemania y Francia, mientras se hace evidente que Estados Unidos ya no está en condiciones de desempeñar su papel de liderazgo. También es cierto que muchas de las cosas sobre las que he investigado a lo largo de mi vida se están situando con mayor claridad en el centro de los temas que nos ocuparán en el futuro.

XLSemanal. Es decir, pobreza, desigualdad…

A.S. Así es.

XLSemanal. La pandemia ha puesto al mundo en un estado forzoso de pausa. Algunos de sus colegas la describen como una especie de advertencia y concluyen que la humanidad ya no puede seguir con ese mantra del crecimiento económico continuo.

A.S. El crecimiento siempre suscita interrogantes acerca de la sostenibilidad. El crecimiento es una cuestión de planificación correcta y de pensamiento correcto. Pero en sí no es algo malo. Igual que no lo es la globalización, porque la globalización significa muchas más cosas que un crecimiento global. Significa también un intercambio global de ideas, de pensamientos, de cultura. Podemos e incluso debemos crecer, pero de una forma inteligente.

XLSemanal. ¿Y cómo sería ese crecimiento inteligente?

A.S. Sobre todo, tenemos que acordar una cultura del reparto justo, que afecte a bienes necesarios para la vida como son los alimentos o las medicinas. Es un asunto del que ya se han ocupado grandes pensadores, y también estadistas, a lo largo de la historia. La redistribución sigue siendo la clave de la resolución de estas cuestiones tan importantes para la humanidad. ¿Me permite citar un ejemplo?

XLSemanal. Por favor.

A.S. Durante la Segunda Guerra Mundial, la desnutrición prácticamente desapareció en Gran Bretaña, a pesar de que en conjunto había menos alimentos que antes. Los que más se beneficiaron de la adopción del racionamiento de la comida fueron los pobres. El Servicio Nacional de Salud británico también nació a partir de la idea de un reparto igualitario.

XLSemanal. Pero lleva años al límite, como ha vuelto a ponerse de manifiesto con el coronavirus.

A.S. Eso no significa que la idea que tiene detrás no siga siendo buena. De todos modos, hay que admitir que no todas las cosas han evolucionado en una dirección positiva y que el reparto justo no es una realidad en todos los lugares del mundo. Lo vemos aquí, en Estados Unidos, donde la población negra es la que más está sufriendo los efectos de la pandemia.

XLSemanal. Muchos humanistas e historiadores han descrito las plagas, las guerras y las revoluciones como «grandes niveladores». Consideraban que empezar de cero era una oportunidad para conseguir una situación de mayor igualdad. ¿Esta visión podría aplicarse a la situación actual?

A.S. No, y tampoco creo que esa tesis haya sido correcta alguna vez, ni siquiera en tiempos de la peste negra o de las grandes hambrunas en Europa. En aquellos tiempos, a los ricos siempre les iba mucho mejor que a los pobres, aun cuando proporcionalmente murieran muchos. Las crisis humanitarias nunca han sido grandes niveladores. Kant, el gran ilustrado alemán, ya señaló que deberíamos dedicar mucha más energía a la cuestión de por qué unos tienen más que otros. En definitiva, lo del gran nivelador es una ilusión.

XLSemanal. Cuando observa el mundo de hoy, con un presidente impredecible al frente de Estados Unidos y con el país metido en un duelo con China, con una Unión Europea en la que solo tras agrias negociaciones los países ricos aceptaron ayudar a los miembros más débiles a combatir la crisis provocada por el coronavirus… ¿qué es lo que se le pasa por la cabeza?

A.S. Existe un riesgo real de que no estemos prestando la debida atención a cómo solucionar los problemas causados por la COVID-19, pero también hay señales alentadoras. Piense en Italia, por ejemplo, que ya se encontraba afectada por la desigualdad antes de la pandemia, una desigualdad que venía avivada por la retórica de la Liga Norte.

XLSemanal. ¿Pone a Italia como ejemplo positivo?

A.S. Antes de la pandemia, parecía que Matteo Salvini era políticamente intocable. Estuve en Italia el verano anterior y muchos lo aclamaban como a un héroe. Luego vino la crisis y ¿dónde está Salvini ahora? No se lo ve por ningún sitio. La retórica antiinmigración se ha llevado un revés importante. Piénselo: al principio de la crisis del coronavirus, Italia parecía desorientada, carecía de plan. Pero el país ha ganado esta batalla, y lo ha hecho desde el mismo momento en el que empezó a tener en cuenta a todos los ciudadanos, no solo a los del norte.

XLSemanal. La carrera mundial por desarrollar la vacuna está marcada por el egoísmo nacional. ¿Y si al final la realidad va en contra de su maravillosa teoría del reparto justo?

A.S. Los actores globales tienen su papel y deben asumirlo. No hay otra alternativa. Los países que, como Estados Unidos, solo buscan una vacuna para su propia población y se olvidan de los demás no demuestran liderazgo. Estamos hablando de una crisis global que exige respuestas globales. Estados Unidos tenía todas las características propias de una potencia líder global, pero cada vez las tiene menos, mientras que otros países han recortado las diferencias de forma considerable.

XLSemanal. China sobre todo.

A.S. China obviamente, pero también Vietnam, por ejemplo, que durante la guerra apostó por el principio de la igualdad y sigue aferrándose a él. En cuestiones de educación, sanidad e igualdad, Vietnam y China se encuentran en una posición bastante buena. China es la que va en cabeza. Eso al menos es positivo.

XLSemanal. ¿Pero…?

A.S. Por desgracia, estos pasos positivos no han llevado ni a una democratización ni a un mayor respeto por los derechos de los individuos o de las minorías.

XLSemanal. Lleva muchos años viviendo en Boston, se puede decir que está asistiendo al declive de Estados Unidos desde la ventana de su casa: Trump, protestas, coronavirus… ¿Observa este escenario como académico o como un ciudadano de a pie?

A.S. De ambas formas. Ya estuve aquí en los sesenta, en mis primeros años de profesor. El pensamiento radical forma parte de la tradición norteamericana, es otra de las cosas que me fascinó de este país. En estos momentos está teniendo lugar en Estados Unidos una confrontación enorme entre aquellos que asisten preocupados a cómo responde el Estado a los problemas de la época y de la nación y aquellos otros que tienen una visión más estrecha del mundo.

XLSemanal. Lo de visión estrecha es una forma muy delicada de describir al actual presidente.

A.S. Para mí, esto va más allá de él. Percibo esos dos polos también entre mis estudiantes. Estados Unidos está atrapado en ese dilema. Pero la estrechez de miras no es un problema únicamente americano. Piense en Gran Bretaña y la decisión tan equivocada que es el brexit.

XLSemanal. ¿Esa mirada nacionalista y estrecha le produce dolor?

A.S. Claro. Pero hay algo todavía peor, y es cuando la identificación con la nación ya no es válida para todos, cuando algunos quedan excluidos de forma premeditada.

XLSemanal. ¿Podría citar algún ejemplo?

A.S. Mi país, la India. Antes era el país de los hindúes, los musulmanes, los cristianos, los judíos, los sijs, los parsis y muchos más. Pero el Gobierno actual tiene a esa India secular en buena medida esclavizada por una India bajo control hindú. En mi opinión, esto es mucho más censurable que el nacionalismo puro y duro que se percibe en todos los rincones del mundo. Nacionalismo sectario, focalización en los ricos, desprecio a los necesitados, represión de la libertad de expresión… y todo eso en una democracia.

XLSemanal. ¿Hasta qué punto diría que su origen ha influido en su trabajo?

A.S. No solo ha influido en mi trabajo, ha influido en mi vida. Tuve la suerte de nacer en una familia de académicos. Muchos de mis parientes lucharon contra el dominio británico y acabaron en la cárcel. Iba a visitarlos a menudo, aprendí desde muy joven que uno tiene que luchar por sus valores y su legado.

XLSemanal. Es usted economista y filósofo. ¿Cómo se definiría como persona?

A.S. Siempre he buscado pertenecer al mayor número posible de grupos. Soy indio, pero también soy asiático. Crecí en un entorno hindú, pero no me siento solo hindú. Soy científico, pero siempre he querido centrar mi investigación en los campos que son más relevantes para la gente. Y siempre me ha gustado leer a personas que son capaces de apreciar el bien en el mundo. Me siento heredero de un linaje global.

XLSemanal. Ver el bien en el mundo, como usted dice, no parece tan fácil. Pandemia, recesión, pobreza, cambio climático y, por encima de todo, esta enorme desigualdad… ¿Podemos resolver todos estos problemas?

A.S. Si nos esforzamos lo suficiente, sí, podemos hacerlo. Tendría que hacerse a dos niveles. Por un lado, deberíamos reflexionar sobre qué ha ido mal y qué lecciones podríamos extraer. Y ser muy inflexibles con nosotros mismos durante el análisis.

XL.¿ Y el segundo nivel?

A.S. El segundo nivel es la colaboración. Es decir, tener la disposición de implicarse intelectualmente y la capacidad de tenderles la mano a los demás. A mí me gusta hacer las dos cosas. De hecho, hacer algo por el mundo también es muy divertido.

XLSemanal. Si pudiera hablar en la sede de Naciones Unidas, ¿qué les diría a todos los jefes de Estado y de Gobierno?

A.S. Lo primero que haría sería dedicar mucho tiempo a escuchar. Luego les diría que no hay nada que pueda sustituir al razonamiento crítico. Y que la mayoría de los problemas del mundo son resultado de un pensamiento cerrado, limitado. Una mente abierta y la voluntad de colaboración son esenciales.


LA CLAVE DE MI VIDA

El profesor Sen siempre recuerda que nació en un campus universitario. Su padre era profesor de Química en la Universidad de Daca, en el actual Bangladés. Aquellos primeros años en el subcontinente indio, entonces bajo el dominio colonial británico, marcaron al joven Amartya. Una vez, un jornalero musulmán -al que unos hindúes acosaban armados con cuchillos- se arrastró hasta la casa de sus padres para escapar de sus perseguidores; su padre lo llevó al hospital, donde falleció. Amartya era todavía un niño, pero entendió que aquel hombre se había adentrado en un distrito hindú por pura necesidad de supervivencia y a pesar del miedo. Sen no olvidó nunca aquella violencia sin sentido ni tampoco la terrible hambruna en Bengala que acabó con la vida de tres millones de personas en 1943. Los miembros de las castas superiores e intermedias, a las que él pertenecía, prácticamente no se vieron afectados por la tragedia, ni siquiera llegaron a percibir el sufrimiento de los demás. Aquellos sucesos cambiaron su imagen del mundo: a partir de ese momento, Sen se dedicó a estudiar la pobreza, la economía del bienestar y la desigualdad social. Sus teorías, ensayos y libros lo han convertido en una superestrella del mundo académico

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Armenia y Azerbaiyán no están solos en su guerra del Cáucaso

Turquía, Israel, Rusia e Irán son actores involucrados en el conflicto

La región de Nagorno Karabaj es el principal escenario de los combates actuales; las tensiones históricas han vuelto a agudizarse en plena pandemia.

 

La guerra entre Armenia y Azerbaiyán que se libra en la región de Nagorno Karabaj o Artsaj no es sólo lo que parece. Un conflicto centenario, rémora de la época en que existía la Unión Soviética cuando la gobernaba Stalin. Las mutuas acusaciones entre los dos países sobre quién atacó primero no explican lo que en realidad sucede. Esta vez, como nunca antes había pasado, el involucramiento de otros actores amenaza con desestabilizar la zona del Cáucaso a niveles insospechados. Turquía, aliado incondicional de los azeríes, los apoya dándoles logística a mercenarios islámicos que lucharon contra el gobierno sirio y que ahora viajaron para combatir contra los armenios a razón de 2 mil dólares mensuales. Pero el gobierno de Recept Erdogan no es el único socio poderoso del estado islámico de Azerbaiyán. Aunque parezca contradictorio, Israel le está aportando armas en el marco de un amplio acuerdo de intercambio que se firmó en 2016. Este dato no sorprendería si se considerara que la nación surgida después del holocausto jamás reconoció que hubo un genocidio contra el pueblo armenio cometido por el Imperio Otomano, que antecedió al actual estado turco.

Armenia, que no podría resistir sola a semejante despliegue más allá de su determinación histórica, es apoyada con cierta equidistancia por Rusia y la república de Irán que mantiene diferencias con la dinastía gobernante en Bakú pese a que comparten religión y frontera común. Estas condiciones y la propia geografía hacen muy compleja la resolución de tensiones históricas que han vuelto a agudizarse en plena pandemia.

En un conversatorio reciente, el doctor en Estudios Internacionales de la Universidad de Miami, Khatchik DerGhougassian, un argentino de origen armenio y especialista en el tema, explicó: “Para ningún pueblo la guerra es deseable ni es su sentido de ser. Pero si uno mira el mapa de Armenia y de Karabaj los encuentra en una posición en que es difícil pensar de forma realista que se pueda aspirar a tener una región de paz como en Sudamérica”.

La república de Artsaj o antes Nagorno Karabaj - no reconocida por la comunidad de naciones – es el principal escenario de los combates actuales. De mayoría armenia, en su territorio de 11,458 km² viven algo más de 150 mil habitantes. El pequeño enclave se ubica dentro de las fronteras de Azerbaiyán. Este país lo reclama como propio basado en que Stalin se lo cedió en 1923 pese a que tenía lazos históricos con Armenia.

Su población se autoproclamó independiente en 1991 después de la caída de la Unión Soviética, lo que dio paso a hostilidades que recrudecieron ahora a fines de septiembre. Es curioso, pero en la década del 20 la URSS ocupó Najicheván, otro enclave aunque ubicado en Armenia, con mayoría azerí y que sería la contracara de Nagorno Karabaj. En agosto pasado, tropas de Turquía y Azerbaiyán hicieron maniobras militares en ese lugar que, como ahora se comprueba, fueron un preludio de las hostilidades que se desarrollan en estos días.

La intensificación de los combates genera una creciente preocupación política en los vecinos. El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov – según un informe de la agencia TASS-, le señaló el peligro de la participación de combatientes sirios y libios a su homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif, durante un diálogo telefónico. La llegada de esos mercenarios a la zona del Cáucaso –la región montañosa ubicada entre los mares Negro y Caspio – trae reminiscencias de lo que ocurrió durante la guerra en Siria. El director del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia, Sergei Naryshkin, confirmó que esos grupos apoyados por Turquía ingresaron de manera solapada en la zona de conflicto.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), informó el fin de semana pasado la muerte de al menos 64 combatientes de esa nacionalidad en la lucha que vienen librando las tropas que defienden posiciones en las cercanías de Stepanakert – la capital de Artsaj- y el ejército azerbaiyano que intenta recuperar territorios ocupados por Armenia, más allá del enclave. Los gobiernos de Ereván y Bakú se acusan mutuamente de utilizar armas prohibidas – bombas de racimo - , atacar poblaciones civiles y el inicio de esta escalada, la más grave desde la guerra de 1991-1994 que causó, según la mayoría de las estimaciones, 30 mil muertos y alrededor de un millón de desplazados en los dos países.

Turquía siempre ha sido un aliado previsible de los azeríes. Desde que gobierna Erdogan se transformó en un protagonista central de varios conflictos en la región con un perfil expansionista cada vez más nítido. Pero lo que más sorprende en este momento es la dualidad de Israel, que por un lado le suministra armas al gobierno de Ilham Aliyev cuando el mes pasado había restablecido relaciones plenas con Ereván. Por primera vez Armenia envió un embajador a Tel Aviv. Su sede diplomática en Israel se inauguró oficialmente en septiembre en la víspera de Rosh Hashaná, el año nuevo judío. Hoy ese representante regresó a su país para una ronda de consultas. Una respuesta contundente al desagrado que causó el apoyo no declarado del gobierno de Benjamín Netanyahu a Azerbaiyán.

Según un informe de AFP, en los últimos dos años, como parte de la cooperación de seguridad entre los países, aviones de transporte del Ministerio de Defensa de Azerbaiyán aterrizaron en reiteradas ocasiones en una base de operaciones israelí y cargaron equipos de seguridad. A veces fueron aviones IL-76 Allusion enviados por el propio ministerio de Azerbaiyán, y en otras aviones de transporte de Silk Way Airlines que operan para el gobierno de Bakú.

Citado por la misma agencia, el periodista del diario digital israelí Ynet, Ron Ben Yishai, un especialista en asuntos militares y de seguridad, asegura que el interés de Tel Aviv para mantener “un buen vínculo con Azerbaiyán” proviene de los buenos precios del petróleo y de la frontera común con Irán, un país cuyo 23% de la población es de origen azerí, entre ellos el líder supremo Ali Jamenei. Israel, más allá de su aparente neutralidad, recibe el 40% de su suministro de petróleo desde Azerbaiyán, un país que también exporta gas. Aquella parece una razón comercial de peso, que se suma al equilibrio geopolítico que intenta mantener el gobierno de Tel Aviv en una región dividida por cuestiones étnicas, religiosas y estratégicas, axacerbadas por diferencias ancestrales.

Si Turquía e Israel son coprotagonistas en este conflicto imprevisible – al que ciertos analistas llaman la guerra congelada-, Rusia está llamada a ser un primer actor. Su presidente, Vladimir Putin, declaró a la televisión estatal rusa Rossiya 24: “Estamos muy preocupados, porque Azerbaiyán, Armenia y Alto Karabaj son todos territorios en los que viven personas que no nos son ajenas. Unos 2 millones de azerbaiyanos viven en Rusia y más de 2 millones de armenios. Numerosos ciudadanos rusos mantienen relaciones amistosas y familiares con ambos países. Desde luego es una gran tragedia. Muere gente y hay pérdidas grandes en ambos lados”.

Recordó también que su país mantiene compromisos bilaterales con Armenia porque ambos integran el pacto político-militar de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) junto a Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán. Además dijo que está en contacto permanente con el primer ministro Nikol Pashinián, aunque aclaró que “este conflicto no se lleva a cabo en territorio armenio”. Lo que puede entenderse como un apoyo con reservas que cristalizaría solo si su pequeño vecino es atacado por Azerbaiyán dentro de sus fronteras reconocidas. 

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Azerbaiyán y Armenia: impacto euroasiático de una guerra vecinal

El 27 de septiembre empezó una nueva ronda del choque armado entre Armenia y Azerbaiyán, y esta vez tuvo lugar en la zona fronteriza de Tavush, que no en la región Nagorno Karabaj  [puesto que los armenios la llaman Artsaj, utilizaremos el término "Karabaj- Artsaj"]. Ambas partes se acusan mutuamente de haber disparado la primera bala, mientras el resultado ha sido la muerte de cientos de personas y la huida de miles de sus hogares, mientras la covid-19 arrasa en ambas naciones.

Este es uno de los conflictos más extraños del panorama actual: no es étnico, ya que ambos pueblos son de origen ario, ni es religioso, puesto que se trata de repúblicas laicas, y además carece de una larga historia, pero, en las circunstancias actuales, no se le ve solución alguna.

Algunos datos de interés

Esta región ha sido el campo de batalla de las potencias regionales e internacionales.

1828: Irán, gobernado por la dinastía turca-chiíta de Qayar, pierde el Cáucaso sur (Georgia, Azerbaiyán y Armenia) a Rusia en la guerra.

1923: En el marco de la formación de las Repúblicas Socialistas de la Unión Soviéticas, Moscú cede el control de Karabaj- Artsaj, de mayoría armenia, a la RSS de Azerbaiyán, en vez de conferirlo a la RSS de Armenia.

1988, febrero: Los armenios de Karabaj- Artsaj reclaman su derecho de autodeterminación y Moscú rechaza su demanda de formar parte de la autoridad armenia. Empiezan los conflictos: un centenar de armenios son asesinados en la ciudad azerbaiyana de Sumgait, mientras los azeríes de la región empiezan un éxodo.

1991, 10 de diciembre: con el fin de la URSS, la mayoría de la población de Karabaj- Artsaj dirigida por los nacionalistas vota en un referéndum en favor de su integración en la República Armenia, aunque al final declaran la independencia. La negativa de Azerbaiyán en aceptarlo provoca una guerra que hasta 1994 va arrancando 20.000 vidas y provoca el desplazamiento de un millón de personas, mientras Armenia ocupa alrededor del 20% del territorio azerbaiyano. Ambos se acusan de "pogromos".

1994: se forma el Grupo de Minsk, copresidido por Rusia, EEUU y Francia, e impone una paz 'negativa' que congela el conflicto sin darle una solución definitiva.

2007: se celebra la conferencia ministerial de la Organización para Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) en Madrid, y se firman los llamados "Principios de Madrid", que preveían la retirada de las tropas armenias de Nagorno y buscar un estatus para Karabaj- Artsaj.

2016, entre 1 y 5 de abril tiene lugar la Guerra de Cuatro Días en la que, como siempre, los muertos los ponen los pobres mientras el gobierno de Azerbaiyán recupera parte de su territorio. Moscú organiza el alto el fuego.

2018: En Armenia tiene lugar unan Revolución de Terciopelo, o sea, sin disparar una sola bala, que convierte a Nikol Pashinyan en el primer ministro. El nuevo mandatario mantendrá buenas relaciones con Rusia, aunque buscará un mayor acercamiento con la Unión Europea.

2019, el 5 de agosto: Pashinyan, declara que "Artsaj es Armenia, y eso es todo", incendiando los ánimos en Bakú, que lo considera una declaración de anexión. La propuesta del mandatario armenio a que el destino de esta región fuese incluido en el Proceso de Misnk es rechazado por sus presidentes y por Azerbaiyán, al ser contrario a los principios fundacionales de las negociaciones y una violación a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU (822, 853, 874 y 884) que exigen la retirada de las fuerzas armenias de todas áreas ocupadas.

2019, enero: ambos estados coinciden en "la necesidad de tomar medidas concretas para preparar a la población para la paz".

2019, 19 de octubre: Ilham Aliyev que gobierna desde 2003, sucediendo a su padre Heydar (¡y no, no es una monarquía!), reprime una gran manifestación en contra de su dictadura, los bajos salarios y la "enfermedad holandesa" - la corrupción-, que suele producir el negocio del Oro Negro no controlado por el pueblo en la oligarquía gobernante. Acusar a los indignados de ser "agentes de las potencias enemigas" también está de moda en este y otros países de la zona.

2020, el 12 de julio: las fuerzas armadas azerbaiyanas intentan una incursión en Armenia. Bakú necesita recuperar Karabaj- Artsaj por considerarlo su "tendón de Aquiles": si lo consigue será inmortal.

2020, enero: Pashinyan anuncia que se desmarca de los Principios de Madrid, firmados por el gobierno anterior. ¿Piensa en el modelo de Kosovo, quizás?

21 de mayo: Pashinyan visita la ciudad azerbaiyana de Shusha, y anuncia su intención de construir una carretera a través de los territorios ocupados de Azerbaiyán. El Parlamento Europeo lo condena.

12 de julio: enfrentamientos en la región fronteriza. Armenia solicita la ayuda colectiva de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO) en la que está integrada junto con Rusia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán, para enfrentarse a Azerbaiyán. La falta de voluntad de CSTO en involucrarse en el conflicto, además de la imposibilidad de hacerlo por la crisis económica agravada por el COVID, deja sola a Armenia.

Así, los cambios producidos a lo largo de las costas del Caspio han despertado los "conflictos congelados". Al igual que todas guerras que suceden en una región de importancia mundial, el actual pulso entre las dos repúblicas caucásicas presenta tres dimensiones: nacional, regional e internacional. A nivel interno, ambos estados pueden estar utilizando este enfrentamiento como cortina de humo de la mala gestión de la pandemia, y la crisis económica que están sufriendo, entre otros problemas que padecer dos pequeños estados capitalistas envueltas en la tensión de una región altamente militarizada.

Países involucrados

  • Turquía

"Azerbaiyán debe tomar el asunto en sus propias manos" y poner fin a la ocupación de Armenia, ordena Tayyeb Erdogan que se está convirtiendo en el "garbanzo de todas las sopas", como reza un dicho persa: se apunta a todas las guerras. En vez de mediar para evitar un baño de sangre, ha enviado equipamiento militar a su "hermano menor" azerí. A la armeniofobia de Erdogan se añade su preocupación por el cambio que puede producirse en la región amenazando los grandes intereses económicos y comerciales de Turquía, y en concreto en Azerbaiyán, por ser:

  • Su principal fuente del gas, junto con el gas licuado de Catar. Este año, Turquía ha importado un 46% menos de gas iraní y un 41,5% del gas ruso. Desde 2012, el gasoducto Transanatolio (TANAP) transporta el gas azerí del Shahdeniz en Caspio a Europa pasando por Turquía. Por lo que, Ankara bajo el pretexto de la "seguridad energética" puede caer en la tentación de expandir sus fuerzas militares alrededor de Tavush, que alberga las principales rutas energéticas, ferroviarias y comerciales que esquivan a Rusia e Irán.
  • Ser la conexión de Turquía con Asia Central a través del ferrocarril Bakú-Tbilisi-Kars.

Erdogan, el representante turco del nacionalislamismo, ha amenazado con recuperar la "tierra musulmana" de Karabaj- Artsaj. Es poco probable tal atrevimiento en la zona que es "oficialmente" espacio de influencia rusa. Quizás, haya soñado que, ocupando el Cáucaso sur, obligaría al señor Putin ceder en el Idlib sirio o en Libia. El dramático suicidio de Turquía está asistido por su peligroso presidente.

Irán

En la República Islámica (RI), un sistema con múltiples centros de poder, hay varias líneas respecto al conflicto azerbaiyano-armenio:

  • El gobierno de Hasan Rohani, que aboga por la neutralidad y mantener buenas relaciones con la República de Azerbaiyán (que significa en persa "Tierra de Fuego Sagrado", cuna de Zaratustra), que es tercer país de mayoría chiita, junto con Irán y Bahréin, y también con la Republica de Armenia, que es el único vecino no musulmán de Irán. En sus consideraciones influyen los siguientes factores:

- Cerca del 40% de la población iraní son pueblos turcoparlantes: unos 25 millones de azeríes, y 5 millones de turcomanos y Qashqais). Por el hecho de que el régimen islamista se ha negado conceder una mínima autonomía a las12 nacionalidades distintas que forman el país (en el que los persas son la minoría mayoritaria), y que la provincia de Azerbaiyán se declaró República Democrática en 1946 bajo el liderazgo del Partido comunista de Tudeh, y hay fuertes demandas federalistas, teme que el chovinismo azerí-turco aproveche el descontento de esta población y provoque la desestabilización del país. El suelo de "Gran Azerbaiyán" se inyecta desde las televisiones por satélite y las redes sociales. Los azeríes hablan un dialecto turco desde la Edad Media debido a la migración de los turcomanos de Asia Central a esta región. Mantener buenas relaciones con Bakú y Ankara reduce las aspiraciones autonomista azeríes en Irán.

  • La amistad de la RI con Ereván "cristiano", sólo se explica desde el Realpolitik: 1) representa un acto de equilibrio contra la alianza turco-Azerí en el sur del Cáucaso; 2) se trata de mantener una buena relación con el protector de Armenia, la Federación Rusa. Un Irán aislado no puede permitirse el lujo de molestar al gigante vecino del norte, ni para satisfacer a "Alá"; y 3) por las buenas relaciones entre Azerbaiyán e Israel: los drones israelíes se despegaron del suelo azerí para atacar en julio pasado las instalaciones nucleares de Irán. Teherán está acusado de suministrar armas a Armenia, quizás también está castigando a Bakú por la suspensión del comercio de petróleo y gas con Irán acatando las sanciones económicas de EEUU impuestas a Irán; 4) A Teherán no le interesa que Azerbaiyán recupere Karabaj-Artsaj: ¿a quién le gusta un vecino grande y poderoso? Por su parte, Ereván necesita de Irán por dos motivos: por ser un contrapeso a Turquía, y por el acceso de Irán a las aguas libres ya que Armenia no tiene salida al mar. Las facciones que intentan desbancar al presidente Rohani le acusan de estar en la línea de Israel por no romper las relaciones con Bakú.
  • Ayatola Jamenei, el jefe del estado, a través de sus representantes oficiales en las regiones azeríes de Irán ha apoyado a los "musulmanes" de Azerbaiyán, pidiendo la salida de las "fuerzas de ocupación" armenia del territorio azerí, presentando el conflicto como una guerra religiosa. Éstos, organizaron manifestaciones quemando las banderas de armenia, y acusaron al gobierno de no proteger al islam. Piden que los muertos azeríes sean declarados "mártires". Los azeríes iraníes controlan la burguesía comercial del país, y por ende su economía, y dominan los "Bazares" de Tabriz y de Teherán.

Un sector de la opinión pública iraní cree que este conflicto y la presencia de varios miles de "yihadistas" sunnitas que Azerbaiyán ha instalado en sus fronteras con Irán, forman parte de un plan de EEUU e Israel para arrastrar a Irán y a Turquía a la guerra.

Los intereses de la nación iraní no pasan por tener otra guerra en sus fronteras ni muchos menos participar en ella.

En los últimos días, han caído varios morteros disparados por Azerbaiyán en el suelo iraní que han causado destrozos y algunos heridos. Los guardianes islámicos han advertido que no admitirán más agresiones militares a su territorio. 

Rusia

El Cáucaso ha sido una "región tapón" para Rusia que bloquea el acceso de los turcos y los persas a su territorio, y la política de Moscú hacia Azerbaiyán y Armenia ha sido mantener un "equilibrio" amistoso con ambos. En la ciudad armenia de Gyumri, Rusia tiene una base militar. Además, Ereván es su socio en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, así como en la Unión Económica Euroasiática. Puede que algunos gestos armenios -como excluir los canales extranjeros, incluido los rusos, de la red estatal libre "porque pueden amenazar la seguridad nacional"-, no sientan bien en Kremlin, pero no dudará en proteger a esta pequeña y hermana nación de posibles agresiones. Entre el 21 al 26 de septiembre, Rusia organizó las maniobras militares Kavkaz-2020, con 80.000 efectivos rusos y unos 1.000 militares de China, Armenia, Bielorrusia, Myanmar y Pakistán, en el suroeste de Rusia, enviando un mensaje a Turquía y otros que puedan tener la tentación de empezar una guerra, colocándose detrás de Azerbaiyán.

EEUU

Washington ha intentado fortalecer su posición (y de la OTAN) en el Cáucaso sur, con medidas como:

  • Propiciar, sin éxito, un acercamiento entre Turquía y Armenia.
  • Mejorar su relación con Azerbaiyán. En 2019, un grupo de los congresistas de EEUU solicitó la derogación de la Sección 907 de la Ley de Apoyo a la Libertad (1992) que prohíbe cualquier ayuda estadounidense a Azerbaiyán tras el conflicto de Karabaj- Artsaj (a pesar de utilizar las instalaciones azeríes para el envío de armas y tropas a Afganistán). Que Armenia sea miembro del Consejo de Cooperación de la OTAN, y que la comunidad armenia tenga un importante peso en EEUU y Europa le impide a Washington actuar contra este país. Pero puede dejar que lo hagan Turquía y Azerbaiyán. Así, de paso, disfrutará del empantanamiento de Erdogan, contra quien intentó un golpe de estado y un asesinato en 2016. EEUU detesta a una Turquía fuerte y con una política exterior independiente (aunque igual de reaccionaria). La trampa se parecerá a la que tendió a Sadam Husein en Kuwait, y todo lo que supuso la declaración del "Nuevo Orden Mundial" en 1991.

En cuanto a la Unión Europea, es la seguridad energética lo que está determinando su actitud respecto a este conflicto. Una guerra total puede paralizar el suministro de gas que recibe desde Azerbaiyán. El distrito de Tovush, además de acoger los oleoductos y gasoductos que abastecen a Europa, también alberga el corredor Lapis Lazuli que une Afganistán a Europa a través de Turkmenistán, Azerbaiyán, Georgia y el Mar Negro.

 Teniendo en cuenta que en estos momentos EEUU no está para involucrarse en un conflicto tan complejo, y confuso y peligroso y Europa no hará nada sin EEUU, los protagonistas del escenario, además de los propios estados en guerra son Rusia, Turquía e Irán, que pueden aplicar el mismo formato de la Conferencia de Astané para acercar las posiciones entre Bakú y Ereván.

Las fronteras evolucionan, y los países grandes se achican, y ¿qué importancia tiene? Por encima de todo está la vida y la felicidad de las personas, que no las banderas. Es preferible mil malas negociaciones que una guerra, aunque la llamen "justa".

Por Nazanín Armanian

8 octubre 2020

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Fin de la era del dólar hegemónico, según Stephen Roach

De todos los factores que EU ostenta todavía como la otrora superpotencia unipolar –que ahora tiene que compartir las esferas de influencia con China y Rusia en los ámbitos geoeconómico y militar–, su omnipotente dólar se mantiene como su máximo poderío cuando ni China, con su renminbi/yuan, ni Rusia, con su valetudinario rublo, aparecen aún en el radar geofinanciero. En el seno del cada vez más disfuncional FMI, el dólar estadunidense –porque existen otros "dólares" desde Canadá hasta Singapur– es la reina de sus divisas que conforman los Derechos Especiales de Giro pentapartitas junto con el euro, el renminbi/yuan, el yen japonés y la libra esterlina. A un nivel del intercambio global de divisas, el dólar aún constituye 61 por ciento, seguido por el euro (20.5) –quedando muy atrás el yen nipón (5.7) y la libra esterlina (4.6) (https://bit.ly/36D33Ip).

Mucho se maneja que las decapitaciones del iraquí Saddam Hussein y del libio Muammar Gaddafi se debieron a su "osadía" de haber pretendido trasmutar la venta de hidrocarburos de dólares a euros. Hace ya buen tiempo Martin Feldstein –ex jefe de consejeros del Consejo Económico con Ronald Reagan y miembro del macabro globalista/monetarista "Grupo de los 30"– aboga por una devaluación controlada del dólar (https://bit.ly/3lmYXbk): un poco en similitud al Acuerdo Plaza, con el fin de estimular las exportaciones de EU que han periclitado frente al asombroso ascenso de China.

En este tenor, Stephen Roach –ex economista jefe en Asia del banco de inversiones Morgan Stanley, con sede en Nueva York, y autor de Desbalanceados: la codependencia entre EU y China (https://amzn.to/3nskDVI)– advierte sobre "el fin del privilegio exorbitante (sic) del dólar" y de su “probable desplome (sic) dado el colapso (sic) en los ahorros domésticos de EU y su brecha del déficit de cuenta corriente ( Financial Times, 4/10/20)”. Roach se da el lujo de calcular en forma cualitativa que el desplome sería de "un máximo de 35 por ciento (¡supermegasic!) a finales de 2021".

Llama la atención que tal megadevaluación sea más "estructural" que personal, independientemente de quién triunfe en la presidencia de EU entre Trump y Biden, a quienes ni siquiera cita. Roach sentencia que "era un accidente (sic) que debía ocurrir", aunque "la explosión en el déficit gubernamental relativa al Covid sea la fuente inmediata del problema", cuando el "delgado colchón" de la tasa neta de ahorro doméstico "dejó a EU vulnerable (sic) a cualquier choque, no se diga al Covid": al pasar de 2.9 por ciento del ingreso nacional bruto de 2011 a 2019 (¡ocho años!) constituyó "menos que la mitad de 7 por ciento de 1960 (sic) a 2005 (¡45 años!)".

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), el déficit federal calculado para 2020 se encuentra en 16 por ciento del PIB, que retrocederá a 8.6 por ciento en 2021 (https://bit.ly/3lllQMA). Según Roach, las "implicaciones serán ominosas (sic) para el futuro de EU", ya que "sin ningún ahorro del empréstito superavitario del exterior, el crecimiento se torna imposible (sic)", lo cual seguirá erosionando en forma gradual el "privilegio especial del dólar" como la “divisa de reserva dominante (https://bit.ly/2HV9Keu)”.

Así, los prestamistas foráneos exigirán "concesiones" que se gestan en dos formas: en "ajustes a la divisa y/o a las tasas de interés".

Juzga que "el canal de la tasa de interés ha sido cerrado en forma efectiva", por lo que el "ajuste será forzado (sic) mediante un dólar débil" cuando la Reserva Federal "ha prometido conservar su política de tasas de interés cercanas a cero por varios años más". Vaticina que las alternativas al "otrora invencible dólar" son el renminbi/yuan, oro (se le olvidó la plata mexicana) y las criptodivisas, al unísono del hoy "devaluado" euro que ha empezado a ser estimulado por una política fiscal paneuropea de 858 mil millones de dólares (https://bit.ly/2F7dSqV).

¿Qué advendrá del peso mexicano que pertenece a la "zona dólar"? ¿Se podrá desacoplar el "México de la 4T" del dólar, con su T-MEC a cuestas?

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Miércoles, 07 Octubre 2020 05:30

“Asesinato colateral”. Posdata

Reflexiones sobre el video destapado por Wikileaks que desató las iras de Washington

 

Antes de acabar con su vida en Dodge Center, Minnesota, el veterano de 30 años de la guerra de Irak Danny Holmes solía sentarse delante de la pantalla de su ordenador a mirar las fotografías guardadas en un archivo llamado “Irak/Imágenes”.

En esas ocasiones, según cuenta su novia, su labio inferior se contraía en un tic nervioso. Las imágenes habían sido tomadas para un informe a posteriori sobre el ataque realizado por un helicóptero Apache, el 12 de julio de 2007. El ataque adquirió una infausta fama en 2010, cuando Julian Assange y Wikileaks publicaron el video de la masacre con el título “Asesinato colateral”.

Como Vijay Prashad escribió en Counterpunch hace unos días, de todos los crímenes cometidos por el gobierno de Estados Unidos que son la auténtica razón de la persecución, encarcelamiento y actual juicio contra Assange, ninguno avergonzó tanto a los apologistas de la guerra como la publicación de dicho video, que registra con despiadado detalle el ataque contra doce hombres y dos niños.

Entre los muertos estaba el fotógrafo de Reuters de 22 años Namir Noor-Elden y su conductor y ayudante de 40 años Saeed Chmagh. Los artilleros del Apache no habrían visto a los niños; iban en el interior de una camioneta conducida por un hombre, su padre, quién con otros dos buenos samaritanos intentaron ayudar al herido Chmagh. Les llamo samaritanos porque no hay ninguna razón para llamarles de otra manera. No devolvieron los disparos y no iban armados. Los artilleros estadounidenses especularon con la idea de que eran insurgentes, igual que especularon que Noor-Eldeen y Chmagh llevaban armas. El informe posterior determinó que todo lo que provocó esta atroz carnicería había estado justificado. Lo mismo hizo David Finkel, un reportero del Washington Post que acompañaba al ejército de EE.UU. y narró este ataque en su libro de 2009 “The Good Soldiers” (Los buenos soldados). Aunque la descripción de los hechos es la de un crimen de guerra, él concluye que los 140 disparos con el cañón de 30 milímetros del Apache son parte de la realidad de una guerra que el resto de nosotros, cómodos con nuestras opiniones, a salvo en nuestras casas y sin poder hacernos cargo del contexto, nunca podremos entender y no deberíamos cuestionar.

Pero el caso de Danny Holmes nos obliga a plantearnos su relato.

También conocemos su historia por Finkel, que siguió a algunos de los miembros del batallón con los que había convivido cuando volvieron a casa, y sobre cuyas tribulaciones escribió en otro libro, publicado en 2013, “Thank You for Your Service” (Gracias por vuestro trabajo).

El pelotón se aproximó orgulloso tras el ataque, y al menos uno de los soldados que acompañaban a Holmes hizo fotos para documentar lo sucedido. Se supone que esas fotografías eran material reservado, pero los soldados suelen llevarse a casa fotografías reservadas de Irak, que en ocasiones muestran como si fueran trofeos de guerra. Finkel describe de este modo las fotos posteriores a la acción que obsesionaron a Danny Holmes:

“Cabezas medio desaparecidas, torsos completamente abiertos derramando sangre, con las entrañas fuera.

Primeros planos, bien enfocados, con la luz perfecta y el color perfecto.

En otras palabras, la guerra tal como la experimentan los soldados que la vivieron”.

Las imágenes granulosas en blanco y negro de “Asesinato colateral”, por muy perturbadoras que sean, no tienen nada que ver con esas fotografías.

Danny se las enseñó a su novia de 19 años, Shawnee, dos años antes de suicidarse. Le dijo que él había matado a “unas cuantas” personas y que eso no le causaba problemas. Pero ella había visto como le temblaba el labio al decirlo. Él no hablaba mucho de la guerra. La historia que contaba más a menudo era la de estar metido en un tiroteo con un hombre que sujetaba a una niña pequeña. Danny decía que disparó al hombre y también a la niña; que no tenía otra opción. Los detalles de la historia has sido narrada algunas veces, una niña de tres años con cabello largo, pero el lugar y el momento de los hechos está poco claro; nadie del batallón podía confirmarla. Pero Danny se despertaba una y otra vez de sus pesadillas diciendo a Shawnee: “veo niños por todas partes”.

La niña pequeña a la que sacaron de la camioneta de su padre tenía 3 o 4 años. Llevaba cristales en los ojos y en el pelo y había sufrido una herida en el vientre. Uno de los soldados que descubrió a los niños en el vehículo volcado vomitó y echó a correr, según el entonces soldado especialista Ethan McCord, quien sacó a la niña y luego volvió a por su hermano, de 7 u 8 años, que tenía una herida en la cabeza. McCord contó años después al sitio web World Socialist que cuando llevaba a la niña en brazos pensó en su propia hija. El jefe de su pelotón le gritó: “¡Deja de preocuparte por esos putos niños!”. De regreso a la base, después de limpiarse la sangre de los niños del uniforme, McCord acudió a su sargento primero y le dijo que necesitaba ver a alguien de salud mental. “No seas mariquita”, dice McCord que le contestó.

Muchos meses más tarde, cuando regresó a Estados Unidos, McCord consideró meterse una bala en la cabeza, “pero cada vez que lo pensaba, miraba las fotos de mis hijos y pensaba en aquel día y en cómo se llevaron al padre de esos niños y lo horrible que debió ser para ellos”.

Cuando Wikileaks publicó el video en 2010, McCord empezó a tener pesadillas otra vez, y “la ira, la sensación de haber sido utilizado volvió de nuevo”. Él y otro miembro de la compañía, el soldado especialista Josh Stieber, que no estuvo en el lugar de los hechos ese día, escribieron una carta abierta de reconciliación y asunción de responsabilidad al pueblo iraquí. En ella reconocían su responsabilidad “por llevar el combate a su barrio” y solicitaban el perdón porque “hicimos con ustedes lo que no querríamos que hicieran con nosotros”.

Danny Holmes tenía una hija con su novia. Tras su nacimiento, según Shawnee, empezó a contar la alucinada historia del asesinato de la niña pequeña en Irak con más frecuencia. En su segundo libro, David Finkel desdeña los “absolutos y las certeza” de quienes observan horrorizados el video de Wikileaks pero él mismo no hace nada por poner en duda su propia certeza, expresada en el primer libro, de que el ataque estuvo justificado. En cualquier caso, de todas las historias de veteranos con secuelas de la guerra que cuenta Finkel en su libro, Danny Holmes es el único a quien vemos obsesionado por las imágenes de personas con los cuerpos reventados por las balas de un cañón de 30 milímetros.

Danny tenía 32 años cuando acabó con su vida. Se había deteriorado mucho desde la época en que Shawnee lo conoció en una fiesta. Se enfadaba con frecuencia y daba miedo. Le pidió a ella que escondiera su colección de cuchillos. Shawnee le sugirió que buscara ayuda, él dijo que lo haría, pero nunca lo hizo. Una historia familiar. El último día de su vida ella había hecho planes para salir por la noche con amigos. “Necesito hablar”, le dijo él esa mañana, pero ella tenía que hacer la colada, luego teñirse el pelo; “Quiero hablar… ¿Serías tan amable de hablar conmigo?”… mientras ella limpiaba la casa, lavaba el coche, se duchaba y se preparaba para salir. Esa noche ella bebió demasiado, la policía le paró el coche y pasó la noche en la cárcel. Cuando llegó a casa de madrugada se encontró a su pareja ahorcada en las escaleras con su cordel del paracaídas militar.

Shawnee se figuró que ató un extremo del cordel en lo alto de la escalera, hizo un lazo en el otro extremo y se lo colocó alrededor del cuello, para luego echar a correr y dar un salto. La operadora del 911 le pidió que lo bajara cortando la cuerda. Según explicó a Finkel, se produjo un sonido, un “boing”, que resuena en su cabeza una y otra vez. El forense dijo que probablemente tardó 10 minutos en morir. Cuando subió a la habitación del bebé encontró una almohada en el suelo, junto a la cuna. Ella se pregunta si Danny lo había dejado allí antes de saltar, al despedirse de su hija.

Ese día lleno de distracciones Shawnee, entonces con 21 años, podría haber sido cualquier estadounidense y Danny cualquier soldado angustiado. Desde entonces, las distracciones en todo el país se han multiplicado muchas veces, lo que solo explica en parte por qué no se ha producido una protesta masiva por Chelsea Manning, la primera que vio y luego filtró el video del Apache, que vuelve a estar en prisión por negarse a colaborar con Estados Unidos para procesar a Assange; tampoco se ha producido ninguna protesta masiva por Assange; ni movimientos de masas contra la guerra; ni una preocupación particular por los muertos y mutilados, incluyendo los 60.000 veteranos de guerra de EE.UU. que se suicidaron entre 2008 y 2017, según un informe del año pasado del Departamento de Asuntos de los Veteranos.

McCord y Stieber hicieron hincapié en su carta abierta en que “lo que se mostraba en el video de Wikileaks solo es una pequeña muestra del sufrimiento que hemos causado”. La enormidad de ese sufrimiento es lo que devoró a Danny Holmes. Eso es lo que querían expresar Manning y Assange al revelar los secretos de la maquinaria bélica de EE.UU, arriesgando su libertad y su vida al hacerlo. Eso es, en realidad, lo que Finkel hace en sus libros, aunque Finkel dice que él no pretende otra cosa que explicar las realidades de la guerra a los estadounidenses. Su labor le valió una “beca para genios” [de la Fundación MacArthur]. Por su parte los soldados, que no recibieron elogios, denunciaban “las políticas destructivas de los líderes de nuestra nación” y hacían un llamamiento a honrar “nuestra humanidad común”.

Eso pasó hace una década. No hemos avanzado nada. Assange es un enemigo público.

De alguna manera, la carta escrita por los soldados llegó hasta Ahlam Abdelhussein Tuman, la viuda del hombre que conducía la camioneta en Irak y la madre de los niños que McCord había llevado en brazos. En 2010 esta mujer declaró al Times de Londres: “Puedo aceptar sus disculpas porque salvaron a mis hijos y, de no ser por ellos, tal vez mis dos pequeños estarían muertos”.

Luego añadió: “Me gustaría que el pueblo estadounidense y el mundo entero comprendieran lo que ha ocurrido aquí, en Irak. Hemos perdido nuestro país y han destrozado nuestras vidas”.

Por Joann Wypijewski | 07/10/2020

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

Fuente: https://www.counterpunch.org/2020/09/07/collateral-murder-post-script/

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Ren Zhengfei (derecha), junto al jefe de estado chino Xi Jinping. El régimen está comprometido en la lucha por conquistar las redes 5G de todo el planeta. Los vínculos entre la empresa y el Ejército Chino son históricos (PA Images)

La compañía tecnológica lanza sus redes en el mundo de la mano de la diplomacia del régimen. Cómo el COVID-19 podría servirle a la corporación para extender el tendido de su 5G

 

Hace poco más de un año se hacía referencia a una realidad fácil de probar que hoy parece más vigente que nunca: Huawei es el brazo tecnológico que utiliza el régimen chino -y su ejército- para su expansión definitiva. Huawei es China. No su pueblo, sino su estado. Y Beijing parece destinada a proteger y promover los negocios estratégicos de la nación y las redes de su diamante más valioso hasta el final. Incluso, está dispuesta a mezclar armas con smartphones, como podría estar sucediendo en India.

Su vecino, también potencia nuclear, ha colocado en un paréntesis la posibilidad de utilizar la red 5G que la diplomacia china está empujando a fuerza de bullying en todos los continentes. Es muy probable que Nueva Delhi decline de ella por la desconfianza que le genera dejar en manos del Partido Comunista Chino (PCC) su información más sensible. Las dudas entre los asesores de Narendra Modi surgieron mucho antes de que tropas chinas violaran límites fronterizos y mataran a soldados indios, lo que provocó una creciente tensión en los Himalayas.

A partir de ese enfrentamiento trágico, India decidió bloquear decenas de aplicaciones cuyos datos tenían un flujo directo hacia Beijing y se mostró más decidida a frenar el avance del 5G tanto de Huawei como de ZTE, la otra empresa que ofrecen como alternativa las embajadas chinas de todo el mundo.

Pero al acecho militar contra India también se suma la propaganda psicológica. Cada día los órganos informativos del régimen de Xi Jinping dedican líneas para alertar sobre las graves consecuencias que tendría para la economía de Modi decidir por una red europea de 5G. Se refieren a Nokia. Global Times, uno de los periódicos del PCC, señala a diario que no inclinarse por Huawei provocaría daños severos en las finanzas de la nación.

En sus líneas, el diario orgánico pretende estimular fibras sensibles, algo recurrente en la cada vez más extendida “diplomacia del Wolf Warrior” que impone el régimen. En ella se muestra víctima de una creciente tendencia “anti-China”. En su última alusión a Huawei, el medio del PCC juega con ese arma: “Impulsada por una ola de sentimiento anti-China luego del fatal choque entre las tropas fronterizas de los dos países en junio, India ha impuesto una serie de restricciones y prohibiciones absolutas a las empresas e inversiones chinas”, dice el editorial.

El periódico sigue y pone en primer plano las consecuencias generadas por el COVID-19: “Bajo el impacto de la pandemia, la economía de la India se ha enfrentado a grandes dificultades, y el boicot irracional a las aplicaciones e inversiones chinas solo ha empeorado su economía. En la actualidad, reparar las relaciones entre China e India y corregir las desviaciones anteriores es lo que más necesita la India”.

Pero Nueva Delhi no es el único gobierno en Asia que está en vías de bloquear a la compañía paraestatal china para su tendido. El de Japón también lo evalúa: se sumaría así a grandes potencias que no quieren ver comprometidos sus datos -de seguridad nacional y militar, pero también de sus ciudadanos-. Las grandes democracias asiáticas desconfían -con razón- del control que tendrá Beijing sobre esa información si deja sus antenas bajo el poder de Xi y su ejército.

El motivo de tal desconfianza emerge de un simple hecho que no puede ser negado ni por las empresas ni por las autoridades: las leyes chinas obligan a las compañías de capital local a aceptar a un miembro del PCC en su directorio. Este integrante tendrá a su disposición toda la información que pretenda de los clientes de la corporación de la que forma parte. Esto rige tanto para una firma tecnológica como para una que realice dragados de ríos, administre puertos o comercialice granos de soja.

Pero Beijing cuenta con otros métodos para golpear las mesas de negociaciones cuando pretende algo. Luego de la crisis sanitaria y económica desatada como consecuencia de la pandemia por coronavirus, varios países impulsaron campañas para que se realice una investigación independiente de la administración que hizo el régimen del brote en Wuhan.

Australia fue una de ellas: en respuesta, Xi Jinping sacudió el comercio entre ambos países como primera embestida. Scott Morrison, primer ministro australiano, no dio marcha atrás y continúa en su postura. Otro detalle: tampoco aceptará que Huawei haga el tendido que comprometería sus comunicaciones confidenciales con otros países como Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Japón.

La desconfianza es sobre todo, de seguridad. Desde su génesis, Huawei está signada por su impronta militar. Su fundador, Ren Zhengfei fue miembro del Ejército Popular de Liberación (PLA) durante décadas. En 1978 se unió al Partido Comunista. En la fuerza, trabajó siempre en el área de innovación y ciencia, su gran pasión, donde se destacó hasta que cumplió su ciclo. En 1982 se radicó en la provincia de Shenzhen, cerca del mayor centro financiero de Asia, Hong Kong. Cinco años después concretaría su sueño al fundar la corporación tecnológica más importante del continente.

Pero el amor de Ren por el ejército no mutó y la colaboración fue permanente entre ambos actores. De acuerdo con una investigación hecha por Bloomberg, el acuerdo involucra investigaciones en las que participan empleados de la corporación y uniformados. “Durante la última década los trabajadores de Huawei han formado equipo con miembros de varios órganos del Ejército Popular de Liberación en al menos diez emprendimientos de investigación que abarcan desde inteligencia artificial hasta comunicaciones por radio", advierte el medio. Ese vínculo continúa imperturbable. Huawei es China. O más preciso: Huawei es el régimen chino y el Ejército chino.

En ese contexto, América Latina no escapa al complejo escenario post-coronavirus. Beijing extendió hasta esta región su “diplomacia de las mascarillas” para lavar la precaria imagen que su gobierno había cosechado por la pobre administración que hizo de la epidemia de COVID-19 cuando el mundo poco sabía sobre síntomas y consecuencias de una cepa mortal similar al SARS que estaba gestándose un año atrás en la importante provincia de Hubei. Xi Jinping prefirió silenciar a quienes advertían sobre el brote e informar tarde a la Organización Mundial de la Salud (OMS). El resto es historia en desarrollo.

Como respuesta, la maquinaria productiva china se puso en movimiento y su industria de insumos médicos floreció. Ofreció elementos de protección para trabajadores de la salud de todo el mundo, mascarillas de dudosa calidad y todo cuanto pudiera hacerse para provocar una amnesia conveniente en sus detractores. Los gobiernos receptores debían agradecer al gran líder chino por su generosidad. Y pagar en efectivo, desde luego.

Sin embargo, no todo se reduce a cubrebocas N95 o trajes descartables para médicos y enfermeros. El cimbronazo, además de sanitario, fue (es) económico. Esa conmoción en los números se siente muchísimo más en aquellas naciones pobres, con instituciones débiles y gobiernos voraces, con leyes laborales pretéritas y una fuerza trabajadora informal como principal motor económico. Allí Beijing también agudiza su diplomacia.

El régimen de Xi olfatea que entre esos países necesitados de la región está la Argentina. El gobierno kirchnerista está decidido a hacer más fluida esa relación carnal. En tiempos de Tinder, pareciera ser un match perfecto para la Casa Rosada. A la entrega de soberanía en el sur patagónico -donde una base militar china instaló antenas de observación y no permite inspección alguna por parte de funcionarios argentinos-, ahora se está en vías de “yuanizar” la economía local.

Para ese dudoso beneficio -advierten los delegados del régimen- Huawei tendrá que tener un lugar de privilegio en el tendido del 5G: esa es una de las condiciones que China busca imponer en Buenos Aires. El deterioro de las finanzas argentinas es el mejor recurso que tiene Beijing para hacer pie en América Latina. Un pie a medias: en Colombia, Perú, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia y Brasil podría tenerlo más difícil.

5 de Octubre de 2020

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