Domingo, 19 Enero 2020 05:55

Chantajear a tus aliados

Chantajear a tus aliados

Trump advierte a Reino Unido por la 5G china.

Con su tradicional estilo de matón, la Casa Blanca presiona para evitar que su más veterano y sólido aliado sume tecnología ofrecida por la empresa china Huawei para instalar redes 5G. Pero el inquilino de Downing Street, flamante vencedor en la pulseada Brexit, no es de los que se dejan impresionar por amenazas.

Una delegación de funcionarios del gobierno de Donald Trump presentó al gobierno británico “pruebas” sobre los riesgos que supone adoptar la tecnología de la compañía china Huawei para desarrollar la red 5G en Reino Unido, según informaba el martes 14 el diario de la City londinense, el Financial Times. De acuerdo al influyente medio, en la delegación estadounidense había representantes del Departamento de Seguridad, que entregaron un dossier con datos técnicos. Se considera que es el “último intento” para persuadir a las autoridades de Londres de que no cierren un acuerdo con la empresa china, algo que sería decidido este mismo mes.

En una de sus afirmaciones más controvertidas, la delegación trumpista afirmó en rueda de prensa que sería una “locura” cerrar un acuerdo con Huawei, ya que representaría una amenaza para la seguridad nacional. En tanto, el jefe del servicio de inteligencia británico MI5, Andrew Parker, dijo al Financial Times que “no hay motivos para pensar” que la cooperación entre Reino Unido y Estados Unidos pueda verse afectada por el ingreso de Huawei a “partes periféricas” de la red de telecomunicaciones británica, toda vez que el sistema 5G se adoptará en secciones “no claves” de la red de telecomunicaciones. Parece evidente que el riesgo de espionaje chino, principal argumento de la Casa Blanca, se cae a pedazos.

En declaraciones a la Bbc, luego de escuchar a la delegación de Washington, el primer ministro Boris Johnson, pragmático como luce, pidió a quienes se oponen a Huawei que sugieran alternativas para la construcción de redes inalámbricas. “El público británico se merece el acceso a la mejor tecnología posible”, dijo el mandatario.

Estados Unidos enfrenta problemas para los que no parece tener soluciones a la vista. El principal es su retraso tecnológico, que se debe a las insuficientes inversiones en investigación debido a estrecheces presupuestarias, privatizaciones y traslado de las grandes multinacionales a regiones que ofrecen mejores condiciones para hacer negocios, como es el caso de Asia. Vale mentar que el retraso no es coyuntural ni de corto plazo, sino estratégico y de largo aliento.

Con el paso del tiempo, lo que suena a “locura” es la forma en la que la superpotencia dilapidó sus ventajas económicas y, muy en particular, la apelación a presionar a los demás para reducir las consecuencias de sus propias debilidades. Por el contrario, sabiendo que el simple paso del tiempo juega a su favor, las autoridades chinas se muestran serenas y prudentes en sus relaciones con otros gobiernos.

Por su parte, The Guardian informó el martes 14 que, para las autoridades británicas, la información sobre Huawei presentada con “dramatismo” por la delegación estadounidense, “no contiene nada que las agencias de inteligencia [de Reino Unido] no hayan previsto”. El rotativo asegura que la inteligencia británica no parece dispuesta a modificar sus opiniones: cree que el riesgo que presenta Huawei es manejable y respalda la firma de un acuerdo con la multinacional china.

Parece evidente que la presión usada por la diplomacia de Trump no está consiguiendo gran cosa. No impresiona a Johnson y alejó de Washington a Angela Merkel, quien se negó a aceptar las presiones y sanciones contra el gasoducto Nord Stream 2, que une Rusia con Alemania. En realidad, la Casa Blanca teme que el gasoducto reduzca la participación del gas natural licuado estadounidense en el lucrativo mercado europeo. Un mercado que Estados Unidos empieza a perder.

Por Raúl Zibechi

17 enero, 2020

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Una doliente coloca flores junto a fotos de víctimas del avión derribado de Ukraine Airlines.Foto Afp

“En tiempos de guerra” le dijo célebremente Churchill a Stalin, “la verdad es tan preciosa que la debería cuidar en todo momento un guardaespaldas de mentiras”. Dijo esto en noviembre de 1943 –que casualmente era su cumpleaños 69– en un esfuerzo por transmitir al líder soviético la importancia de los engaños que hubo en la planeación del Día D. De hecho, los aliados sí engañaron a los alemanes, cuyos comandantes de la Wehrmacht pensaron que los desembarcos serían en el norte de Francia en vez de en las playas de Normandía.

Pero el significado de la verdad y las mentiras –e incluso el de la expresión “tiempos de guerra”– han cambiado tanto en sentido y utilidad en la historia reciente de Medio Oriente, que es casi imposible aplicar hoy en día la cita de Churchill.

Después de que uno de sus misiles antiaéreos destruyó el vuelo 752 de Ukranian Airways este mes, la mentira inicial de Irán –que la caída se debió a problemas con el motor– se pronunció no para “atentar” contra la verdad sino para proteger al régimen iraní de las acusaciones en caso de que su pueblo descubriera la verdad... que fue lo que, desde luego, ocurrió muy pronto.

Hubo un tiempo en que podía uno salir limpio de este tipo de mentira gigantesca. En la era pretecnológica, casi cualquier catástrofe podía ocultarse: aún hablamos de desastres “envueltos en misterio”. Pero con las cámaras de los teléfonos, los rastreadores de misiles, los radares de alto alcance y los satélites, las mentiras quedan al descubierto rápidamente. La pérdida del vuelo MH370 de Malaysia Airlines de hace casi seis años es la única excepción que se me ocurre ahora.

Cierto, Mubarak rodeó las instalaciones de la televisión de El Cairo con tanques en 2011, en un intento antidiluviano de detener la revolución impulsada por mensajes de teléfonos móviles. Pero la Guardia Revolucionaria y el ejército iraníes son tan avezados en cuestiones de computación que es improbable que no hayan entendido lo que le hicieron al avión ucranio. La idea, que aún repite el régimen, de que hubo problemas de “comunicación” (sí, durante tres días, por amor de Dios) es absurda.

Lo que en realidad pasó, sospecho, es que tanto el presidente Hassan Rouhani como el ayatolá Alí Jamenei supieron la verdad una hora después de lo ocurrido, pero estaban tan impactados de lo que había hecho su país que no supieron cómo responder. Su nación, en cuyo nombre se define como “islámic”a y cuya supuestamente venerada (pero en realidad corrupta) Guardia Revolucionaria se ha vendido como impecable y temerosa de Dios. No supieron qué decir, y dijeron una mentira. De esta forma la imagen de la inmaculada teología que supuestamente sostiene la imagen de Irán fue destrozada por un error… y por su deshonestidad.

No es de extrañar que los iraníes volvieran a las calles.

Irán cometió un error, pero el conjugar un yerro trágico con una falsedad descarada que después admitió está muy cerca del pecado original. El pueblo no está a punto de derrocar al régimen, como sugieren los acólitos de Trump y los “expertos” estadunidenses de siempre. Pero Irán ha cambiado para siempre.

Sus líderes ya no pueden adjudicarse una infalibilidad papal. Si mienten sobre haber matado a inocentes pasajeros de un avión ucranio –la mayoría de ellos iraníes– seguramente su jurisprudencia es igualmente mentirosa. Quienes exigen obediencia de sus leales seguidores no pueden esperar que su audiencia acepte sus futuros pronunciamientos –acerca de Trump o de Dios– con la misma confianza sagrada.

Durante un tiempo, la Guardia Revolucionaria que solía presentar a sus integrantes como potenciales mártires del islam ahora serán conocidos como “Los tipos que dispararon el misil”.

Recordemos que en Occidente nos hemos acostumbrado tanto a nuestra deshonestidad y a que nos descubran, que apenas y chistamos ante la palabra “mentira”. Permítanme hacer una pregunta franca: salvo por las moscas que revolotean alrededor de Trump ¿alguien de verdad cree que hay información de” inteligencia” sobre los planes de Qasem Soleimani para atacar o hacer estallar cuatro embajadas estadunidenses (o cinco, o seis o las que sean)?

Tal vez es cierto. Tal vez no. Pero a juzgar por las burdas respuestas de Mark Esper, secretario de Defensa, y sus amigos, yo me atrevería a apostar que eso no es más que una novela barata de Trump; mezcla de Hollywood, confusión mental y un tuit matutino. ¿A quién le importa si es verdad o no? Soleimani era un mal tipo. Levante la mano alguien en Occidente a quien le moleste que haya sido asesinado (al menos usemos esa palabra una vez por hoy)? Hasta Boris Johnson dijo que no iba a lamentar la muerte de Soleimani, pese a que nadie le pidió su opinión. Seguramente hubiera dicho lo mismo –y probablemente lohará– si Estados Unidos, Israel, o ambos, asesinaran al líder libanés de Hezbolá, Sayyed Hassan Nasrallah.

El problema es que nos hemos acostumbrado tanto a las mentiras –sobre el Brexit, sobre Medio Oriente, sobre lo que ustedes digan– que ya ni nos importan.

Podemos ir a la guerra por armas de destrucción masiva, por advertencias de 45 minutos y promesas de democracia para Irak y lo que resulta es medio millón de muertos, un millón o un cuarto de millón. ¿Ven cómo se puede jugar con las almas de los muertos en esta parte del mundo? No protegemos la verdad con guardaespaldas ¿No está mejor el mundo sin Qasem Soleimani? ¿No está mejor el mundo sin Saddam?

Pero esto sólo funciona hasta cierto punto. ¿O alguien realmente piensa que la mezcolanza de Boris Johnson sobre un nuevo tratado nuclear con Irán es algo más que una concesión a Trump? Había un acuerdo y, en teoría, como nos lo recuerdan los iraníes constantemente, sigue habiéndolo. Los iraníes están listos para retomarlo… o al menos eso dicen.

Claramente, los estadunidenses sufrirán en días, semanas o meses próximos. Esas bases en el desierto iraquí se ven cada vez menos como los “lirios acuáticos” con los que los comparó alguna vez Donald Rumsfeld, y parecen cada vez más potenciales trampas de muerte.

Lo extraño es que cuando los estadunidenses originalmen-te acusaron a los iraníes de es-tar detrás de los ataques de guerrilla contra sus tropasde ocupación durante la invasión de 2003, los iraquíes sabían que esto no era cierto. Irak tenía suficientes armas y expertos muy bien entrenados; todos ellos provenientes del viejo y abandonado ejército de Saddam, y no necesitaban a Soleimani para enseñarles lo que ya sabían. Nadie debe dudar de su apoyo, pero sugerir que el general encabezaba la resistencia iraquí –otra de las razones que dan para asesinarlo– es ridículo.

Lo irónico es que cuando Estados Unidos afirmó que los iraníes estaban detrás de los ataques contra sus soldados en Irak, probablemente no lo estaban.

Y ahora los estadunidenses han matado al comandante de las fuerzas Al Qods de la Guardia Revolucionaria, los iraníes están, de hecho, detrás de los ataques a las bases estadunidenses. Así lo admitieron, como una notable verdad dicha incluso cuando mentían sobre la destrucción del avión ucranio.

Es evidente el por qué Trump está tan confundido. Hasta ahora, los estadunidenses tuvieron el monopolio del engaño. Su plan para Medio Oriente destruye cualquier posibilidad de dar a los palestinos una nación y Estado propios; es la antítesis del Acuerdo de Oslo, suponiendo que éste tuviera realmente la intención de dar a los palestinos un país propio. Las políticas de Trump (si es que se les puede llamar así) llevarán inevitablemente a una ocupación israelí permanente de Cisjordania y al despojo de los palestinos. Aún así, se supone que debemos creer –lo mismo que los árabes e incluso los mismos palestinos– que la continua colonización en Cisjordania, sin mencionar la existencia de una nueva embajada estadunidense en Jerusalén, tienen la intención de pacificar la región. Simplemente al discutir este absurdo escenario, estamos ayudando a propagar la mentira.

Lo raro es que en un mundo en que el asesinato de un comandante militar no es considerado un acto de guerra, comenzamos a aceptar estas mentiras. Se han vuelto normales, incluso se han convertido en una especie de rutina. Occidente, por supuesto, espera que su mentiroso en jefe termine su presidencia el próximo año. Yo no estoy tan seguro. Pero ¿qué hay de la otra nación que se regodea en mentiras? Me refiero al Estado que nunca jamás ha enviado a sus fuerzas especiales a Ucrania, que nunca tuvo nada que ver, ni de la forma más remota, en derribar a ese otro avión, el vuelo MH17 de Malaysia Airlines.

En comparación con todo esto, los iraníes parecen rechinar de limpios. Después de todo, su régimen sagrado confesó al final. Pero antes de hacerlo descubrieron el pecado original. Eso es toda una experiencia.

Traducción: Gabriela Fonseca

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 Las antiguas ruinas de Persépolis, donde los líderes occidentales y la realeza británica viajaron alguna vez para celebrar con el sah los 2 mil 500 años del imperio persa.Foto Francesco Bandarin/Página de Internet de la Unesco
Hay algo profundamente ritual, además de ultrajante, sobre nuestra cobertura en torno a la comedia del absurdo de Medio Oriente. El presidente de Estados Unidos lanza otro tuit al mundo y –sin importar qué tan infantil o clínicamente enfermo sea su contenido– lo tratamos como un pronunciamiento político serio. Luego, millones marchan por las calles del mundo árabe al grito de muerte a Estados Unidos y muerte a Israel, y reportamos estas consignas –que he escuchado en Medio Oriente por décadas– y que son en realidad producto de un debate político serio. Sus consignas son comprensibles, pero no dan ninguna indicación de cuál será la reacción futura de Irán al asesinato de Qasem Soleimani.

Entonces, los canales internacionales disfrazan toda esta verborrea de periodismo de crisis –siendo escrupulosamente justos con ambas partes mendaces– y abren un viejo manual de vocabulario periodístico: escalada, represalia, repercusiones, venganza, odio; la crisis más grave desde la última crisis más grave, sea cual sea.

Esto es territorio conocido y me recuerda los primeros días de la guerra en Irlanda del Norte, cuando jugábamos los mismos absurdos e infantiles juegos de palabras.

En uno de sus exasperados poemas de principios de los 70, Seamus Heaney, el futuro premio Nobel y ahora, lamentabemente, el difunto Seamus, expresó una furia casi idéntica. Escribió sobre los periodistas de Belfast “que probaron su pulso: ‘escalación’/ ‘repercusión’/ y ‘medidas enérgicas’…/ ‘Polarización’ y ‘odio arraigado’…”

El poema de Heany titulado Lo que sea que usted diga no dice nada, es muy aplicable. Entre más términos periodísticos pronunciamos, más banales nos volvemos. Y cuanto más banal se vuelve, menos entendemos. O, más precisamente: menos se supone que debemos entender.

Porque nosotros constatamos que estas palabras que llevamos en el pulso conspiran con los conflictos sobre los que escribimos. Somos componentes esenciales del falso drama. El asesinado Soleimani es un ícono barbado, un oponente empedernido de Estados Unidos; cosa muy peligrosa ahora que Trump ha ejecutado un salto dramático en la escala del recrudecimiento. Y así seguimos, y seguimos. Y seguimos.

Ciertamente, esta jerga de la crisis es muy adictiva. Comencemos con la sugerencia trumpista de que podría haber futuros objetivos para el ejército estadunidense importantes para la cultura iraní. La manada en Washington de inmediato señaló que usar como blancos sitios culturales constituye un crimen de guerra, al menos según las convenciones firmadas en Ginebra y La Haya, sin mencionar la resolución de 2017 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que condena la destrucción de sitios culturales.

Los iraníes dijeron tonterías sobre Genghis Khan (que es exagerar un poco) y Hitler, que tiene mucho más qué ver, pese a que los clérigos chiítas no son normalmente expertos en jurisprudencia de la Segunda Guerra Mundial.

Y luego todo fue analizar lo que Trump dijo o quiso decir. Desde luego estaba muy claro. Proponía un culturicidio”. Ésta era una palabra que usábamos en Bosnia cuando los croatas o los serbios o los bosnios deliberadamente hacían estallar los puentes otomanos, mezquitas antiguas e iglesias y cavaban las tumbas de antiguos cementerios para vengarse unos de otros.

El culturicidio es lo que viene en segundo lugar después del genocidio. No se asesina masivamente a una raza de personas; se destruye el legado pasado y futuro de una raza de personas de manera que las generaciones por venir no puedan experimentar o disfrutar la prueba histórica de su propia existencia. Cuando el genocidio no funciona (como ocurre a veces) esta es la opción que sí se logra.

Los nazis eran expertos en culturicidio. ¿Qué otra cosa fue quemar 267 sinagogas durante la Noche de los Cristales? ¿O la destrucción de 427 museos rusos en Smolensk, Poltava, Estalingrado, Novogorod y Leningrado por parte de la SS alemana en 1941? ¿O prender fuego al almacén temporal del Louvre en el castillo de Valencay en 1944, por parte de la segunda División Panzer de la SS del Reich? ¿O lo que pasó, unos meses después, cuando Hitler mandó destruir lo que quedaba de Varsovia, y hacer que el comando Spreng volara en pedazos el Castillo Real polaco y derribara la iglesia en la que alguna vez estuvo sepultado el corazón de Chopin?

Es esencial recordar estos actos de barbarie si queremos comprender lo que propuso Trump. No porque esté cuerdo –está completamente loco–, sino porque muchos de los que ordenaron un culturicidio han estado tan dementes como el presidente estadunidense. Goering dijo al presidente checo Hacha que destruiría Praga si el anciano no aceptaba la ocupación nazi, pues Hitler estaba impaciente. Hacha se dio cuenta de que lo nazis no estaban jugando y entendió el mensaje.

Pero este culturicidio –el atacar lugares importantes para la cultura, según las palabras inmortales de Trump– no es algo que se pueda englobar limpiamente en unos cuantos años. En 1914 el ejército alemán que invadió Bélgica incendió deliberadamente la gran biblioteca de la universidad Lovaina (Leuven), destruyendo 300 mil libros, muchos de ellos manuscritos medievales. Tampoco olvidemos la quema de bibliotecas armenias, iglesias cristianas y antigüedades romanas –piensen en Palmira, que fue obra de Isis.

Tampoco debemos hacer de lado el recuerdo del mariscal de las fuerzas armadas reales, Sir Arthur Garris, quien subió al tejado del ministerio aéreo de Londres la noche del 29 de diciembre de 1940 para mirar los incendios que provocó el bombardeo nazi y el cielo sobre la capital. En sólo seis semanas la fuerza aérea alemana destruyó el centro de Coventry y su catedral medieval.

En su autobiografía, Harris describe cómo, al dar la espalda a los incendios, le dijo a su jefe, el comandante aéreo (y capitán de bombarderos) Sir Charles Portal: Bueno, están arando en el viento. Sobre los alemanes que bombardeaban Londres, Harris citó Hosea 8:7 errónemente, pues la frase real es cosechar un remolino. Lo que vino después, desde luego, fueron tormentas de fuego sobre Hamburgo y Dresde, cuando Harris encabezó a los bombarderos.

De nada sirve decir que Dresde no fue un ataque de venganza. Se logró cerrar vías ferroviarias y la industria gracias al avance de las fuerzas rusas. Pero se eligió a Dresde y a Hamburgo porque las bombas incendiarias destruían fácilmente casas medievales aún habitadas por civiles, pues eran de madera. Fueron tan efectivas que los incendios en Dresde, que recibió el impacto de 650 mil bombas incendarias, destruyeron la gran iglesia de Nuestra Señora, del siglo XVIII. Y liquidó al pueblo de Dresde.

Qué raro que no se dijo nada de la Noche de los Cristales, de Poltava, Novogorod, Leningrado, Lovaina, del castillo de Valencay y del pobre y viejo presidente Hacha después del tuit de Trump. Unos cuantos pulsos sobre Isis y Dresde fueron toda la memoria histórica que se manifestó.

Pero olvidamos otro elemento notable: la espuria exigencia de venganza. Los nazis alegaron que la Noche de los Cristales de 1938 fue una represalia por el asesinato de un diplomático alemán a manos de un judío en Berlín. Los museos rusos fueron destruidos porque las fuerzas soviéticas seguían resistiéndose a la Wehrmacht. El castillo del Louvre fue atacado porque la SS culpó a los franceses de ayudar a los aliados en el desembarco en Normandía. Los alemanes destruyeron el centro de Varsovia por órdenes de Hitler porque sus habitantes se atrevieron a alzarse contra la ocupación. Praga fue amenazada porque la tardanza de Hacha exasperó al führer. Los alemanes quemaron Lovaina después de que sus tropas fueron atacadas por francotiradores belgas. Hamburgo y Dresde vinieron después de la primera destrucción nazi de Varsovia en 1939 y luego Coventry en 1940.

El Isis pulverizó iglesias y antigüedades porque ofendían las interpretaciones literales del islam.

El intento ridículo de Trump de perpetrar culturicidio –si bien pudo haber sido mucho más serio– fue hecho para advertir de una represalia estadunidense que pudo ser respuesta a una represalia iraní, que aún no se ha materializado, por el asesinato de Soleimani. Dicho asesinato, a su vez, fue la venganza de Estados Unidos por los soldados estadunidenses muertos en Irak que fueron ahí para vengar el inexistente papel del presidente iraquí Saddam Hussein en el 9/11.

Y ahora, según periodistas que deberían dar las noticias como si fueran un show de comedia, dicen que el asesinato de Soleimani fue, según el vicepresidente Mike Pence, una represalia por su ayuda en el traslado clandestino de entre 10 y 12 terroristas que perpetraron los ataques del 11 de septiembre. Sin embargo, se trató de 19 asesinos de los cuales se comprobó que 15 eran sauditas a quienes les hubiera encantado ver muerto a Soleimani.

Eso es a lo que yo llamo una mentira obvia y enorme. Casi tan tan descarada como George W. Bush diciendo hace 19 años que Saddam estuvo involucrado en el 9/11 ¿se acuerdan? y que por lo tanto tenía que invadir Irak. Esto, en la escala del uno al 10 es exactamente igual a Hitler alegando que la invasión de 1939 a Polonia era su obligación porque Polonia intentaba invadir Alemania. ¡Esto es exactamente lo que Hitler dijo!

Estas son señales, desde luego, de que algunos de los militares estadunidenses de más alto rango están un poquito espantados de que su comandante en jefe los lleve por el camino de injustificables crímenes de guerra. El Pentágono se está mostrando algo distante de la Casa Blanca en este tema. Esto me lo contó personal árabe militar que habla regularmente con el ejército estadunidense en el golfo, cuyos representantes son dos funcionarios estadunidenses de alto nivel radicados en la región.

Es un problema simple. Los Trumps del mundo vienen y se van –aun cuando tengamos que aguantarlos otros cuatro años como sucederá con el verdadero Trump– pero los tenientes coroneles se vuelven generales que aún estarán esperando un retiro honorable cuando un abogado internacional toque a su puerta dentro de 10 años.

No cuenten con sus soldados, ni con sus servicios de inteligencia. Me dicen fuentes muy confiables que los estadunidenses trataron de matar con un dron a Solemani en Siria hace unos 18 meses y fallaron.¿Qué hubiera pasado si lo hubiesen asesinado entonces? No hubiéramos podido decir que el asesinato se debió a las próximas elecciones estadunidenses o a que Trump enfrenta un proceso de impeachment. Pero esperen, ¿no habría coincidido el asesinato, entonces, con la investigación de Mueller de los contactos entre Trump y los rusos durante las elecciones de 2016?

Sólo dos detalles más antes de que dejemos este tema sórdido y empapado de mentiras. Uno es que fue Qasem Soleimani quien acordó con el Hezbolá libanés que el grupo intentaría poner fin a las protestas laicas en el centro de Beirut antes de Navidad en las que chiítas, sunitas y cristianos exigían un gobierno no religioso. Vi a jóvenes del Hezbolá, a quienes muchos consideran héroes de las guerras antisraelíes del sur de Líbano, golpeando y maltratando a los inocentes manifestantes. No son más defensores de Líbano.

En Irak, los hombres armados de Soleimani, iraquíes que formaban parte de la gran milicia chiíta iraní del país, reprimían otra manifestación justa que exigía poner fin a un gobierno de corrupción. Dispararon contra cientos de sus propios correligionarios en Bagdad y en la ciudad más sagrada de Irak. Incluso el poderoso ayatola Sistani objetó la interferencia de Irán. Este no fue el momento más honorable de Soleimani. Y así, los estadunidenses lo mataron justo cuando su campaña para promover el poderío iraní estaba fracasando. ¿Fue esto simplemente estupidez o hay algo que no sabemos?

De cualquier forma, he aquí un breve cuestionario: Todos nos hemos sumado al asustadizo debate de cuándo responderá Irán, pero no hemos decidido cuál sitio cultural. Los trumpistas atacarán Irán para vengarse por ___? Ustedes pueden responder a la pregunta escribiendo en la línea la afrenta que les plazca.

Como posibles objetivos están, por ejemplo, las antiguas ruinas de Persépolis, desde luego, donde los líderes occidentales y la realeza británica viajaron alguna vez para celebrar con el sah los 2 mil 500 años del imperio persa. Nixon, Pompidou, el duque de Edimburgo, la princesa Ana. Toda la crema y nata. Entonces supongo que debo incluir las grandes mezquitas de Isfajan y Mashad.

Pero tengo una sospecha sobre el tipo de sitio cultural que el presidente loco de Estados Unidos tiene en mente. Está en el mismo centro de Teherán. Tiene paredes de concreto, es feo , está repleto de eslóganes anacrónicos y fue abandonado hace mucho por sus ocupantes originales. Los iraníes lo llaman la guarida del espionaje.

Se trata de la embajada de Estados Unidos en Teherán donde fueron tomados en rehenes 52 estadunidenses en noviembre de 1979. Durante mucho tiempo el inmueble ha sido un símbolo de humillación para Estados Unidos. Es el complejo cuya captura por parte de los así llamados estudiantes del ayatola Jomeini comenzaron toda la catástrofe estadunidense-iraní; o como diría Seamus Heaney, el odio arraigado. El edificio juega un papel activamente pernicioso que está en el centro de las vidas políticas iraní y estadunidense. Es, potencialmente, el edificio cultural más importante de toda la capital.

¿No sería esto muy atractivo para Trump? Presidente loco de Estados Unidos ordena que dron sin piloto haga estallar embajada estadunidense vacía.

Eso sí sería de importancia cultural.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

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Las extrañas consecuencias del asesinato de Suleimani: un bombardeo coreografiado y 176 muertes "por error"

- La inquietud sigue en Irán no tanto por la muerte de Suleimani, sino por la de los 176 pasajeros del avión ucraniano abatido el pasado 9 de enero por un misil iraní
- En el exterior, la respuesta coreografiada con Washington para limitar los daños y el derribo del avión han puesto en evidencia al régimen de los ayatolás
- El proyecto regional que con tanto esfuerzo construyó Irán ya no parece tan sostenible y en algunas partes está en una posición claramente inestable


El coche destrozado de Qasem Suleimani aún ardía cuando por todo Oriente Medio empezó a hablarse de las posibles consecuencias de su muerte. Se desataría el caos, la furia y la inestabilidad. Tal vez hasta una guerra. Tanto los que criticaban el asesinato como los que lo aplaudían estaban de acuerdo en algo: las cosas nunca volverían a ser iguales.


En una región que todavía está asimilando el impacto, esa máxima sigue vigente una semana después. Sin embargo, el asesinato más trascendental de los tiempos modernos no ha provocado hasta ahora el caos previsto por muchos. Al revés: las principales zonas donde el general iraní ejercía su extraordinaria influencia están, por el momento, extrañamente tranquilas.


Mientras tanto, la inquietud y la inestabilidad siguen en Irán, no tanto por su muerte, sino por la de los 176 pasajeros del avión ucraniano que en los días de pánico posteriores al asesinato de Suleimani murieron al ser alcanzados en el cielo por un misil iraní. Al orgulloso ejército iraní le traicionaron los nervios tras perder a su general más formidable y quedar en evidencia por un contraataque débil y parcialmente coreografiado con Washington. Tan abrumadora era la evidencia de su participación en el derribo del avión que no le ha quedado más remedio que admitirla.


A nivel internacional, el hecho de que la Guardia Revolucionaria iraní haya reconocido finalmente un error de sus artilleros funcionó relativamente bien. Su mea culpa ha contrastado de manera notable con las repetidas negativas de Rusia por el derribo, cinco años antes, del avión de pasajeros malayo MH17. Tras una semana de miedo, odio y catástrofe, el reconocimiento iraní es percibido como una forma de empezar de nuevo.


Pero en el frente doméstico las cosas no están igual. En Irán no ha caído bien el giro de 180 grados de la Guardia Revolucionaria ni el error colosal de derribar el avión. De la efusión de dolor y orgullo que revitalizó al régimen cuando llevaron los restos de Suleimani por todo Irán se ha pasado a la vergüenza. La mayoría de los misiles disparados contra las bases estadounidenses falló y lo más probable es que así estuviera planeado. Uno de los pocos cohetes que alcanzó un objetivo dio en el blanco equivocado. La Guardia Revolucionaria, la institución más poderosa del país, se enfrenta ahora al escarnio.


El cálculo de los líderes iraníes, que ante la contundencia de las pruebas consideraron menos perjudicial admitir el error que negarlo, puede salvarlos a medida que disminuya la ira de sus ciudadanos. Pero exponer a la Guardia Revolucionaria a un ridículo semejante no es algo que caiga bien, especialmente cuando se produce tan poco tiempo después de la muerte de un hombre que en casa se veía como incansable y en el extranjero como intocable.


La repentina desaparición de Suleimani es una conmoción brutal para los que lo han temido y reverenciado durante los 20 años en que se pasó por la región como un señor, imponiendo su voluntad y haciendo avanzar impunemente los intereses de Irán. Toda la ambición regional iraní manifestada en un hombre, una figura mesiánica a la que pocos se atrevían a contradecir. Mucho menos, matar.


Se pensaba que un final violento de Suleimani desencadenaría, probablemente, el caos. Pero ahora que está enterrado y los misiles del ejército, disparados –con la humillación nacional e internacional correspondiente–, el ánimo general en la región es de una extraña tensa calma.
Los poderosos agentes iraníes en el extranjero, como milicias chiíes, donde se pensaba que iba a producirse la reacción, se han quedado mudos. Los enemigos han empezado a relajarse después del alerta máxima en que los puso el ataque de los drones sobre Bagdad en la madrugada del 3 de enero. Y los rivales políticos se están acostumbrando a toda velocidad a vivir sin la formidable presencia de un hombre que, a menudo, se interponía en su camino.


En Turquía, Israel, Rusia y Arabia Saudí, los países que luchan con Irán por influencia y poder en la región, conocían bien a Suleimani. De las conversaciones producidas la semana pasada con los representantes de las cuatro potencias regionales se deduce una combinación de sorpresa por la muerte y alivio por las secuelas. La percepción es que la influencia de Irán en la región ha sido abruptamente debilitada.


Moscú parece tenerlo mucho más fácil ahora en Siria, donde Suleimani peleaba con Vladimir Putin la influencia sobre Bashar al Asad. Hasta que el sustituto de Suleimani desarrolle su propia autoridad, algo que probablemente no ocurrirá de la noche a la mañana, Rusia se ha quedado sin obstáculos aparentes para hacer su voluntad al margen de una visión iraní para la Siria de posguerra que nunca compartió.


En Líbano, la principal zona de proyección exterior iraní, Hezbolá está calibrando la situación tras la pérdida de su patrocinador más importante. Su líder, Hassan Nasrallah, fue considerado durante mucho tiempo tan intocable como Suleimani. Ahora se siente más frágil que nunca por un posible cambio de perspectiva en Israel, donde hasta ahora lo consideraban un objetivo demasiado arriesgado salvo en caso de guerra.


Arabia Saudí, archienemiga de Suleimani, también temía lo que podría desencadenar su muerte. La relativa falta de reacción regional, al menos por ahora, ha tranquilizado a la monarquía absoluta. En Turquía también sienten un mayor margen de maniobra para actuar en el norte de Siria y con los kurdos de la región, cuyas conexiones con Irán había sido difícil manejar en los últimos años.


En Irak, donde tal vez el peso de Suleimani se sentía más que en ningún otro país, se está calibrando cuidadosamente la nueva situación dentro del gigantesco entramado de representantes armado por el general tras la invasión estadounidense. La batuta de los socios de Irán se sentía en muchos de los asuntos iraquíes, pero eso también es menos verdad hoy que hace una semana.


El proyecto regional que con tanto esfuerzo construyó Irán ya no parece tan sostenible y en algunas partes está en una posición claramente inestable. Antes del asesinato, pocas de estas consecuencias podrían haberse dado por hechas. Y algunas podrían dar marcha atrás si el sustituto de Suleimani reafirma pronto su autoridad al frente de la fuerza Quds. Pero eso parece poco probable, teniendo en cuenta la extensión y profundidad del trabajo de Suleimani. La muerte de Suleimani marca un momento decisivo para Oriente Medio, es cierto, pero tal vez por motivos diferentes a los que sus amigos y enemigos habían pensado.


Traducido por Francisco de Zárate

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La metáfora de Ester y el mito apocalíptico de Trump y los evangelistas sionistas vs. Irán

Más allá de los consabidos parámetros –el contencioso nuclear, el control del petróleo, la disrupción de la Ruta de la Seda de China, etcétera– en la multidimensionalidad de la guerra de Estados Unidos-Israel contra Irán desde hace 41 años, con sus altas y bajas, existe un nodal rubro teológico que subsume el choque de dos cosmogonías escatológicas: los evangelistas sionistas –que epitomiza el quinteto Donald Trump, los dos Mike (el vicepresidente, Pence, y el secretario de Estado, Pompeo), el talmúdico Jared Kushner y el saliente premier israelí Benjamín Netanyahu– versus los chiítas jomeinistas del eje de la resistencia de Irán-Irak-Siria-Líbano-Yemen (https://bit.ly/2TfIHOA).

La metáfora de la reina israelita Ester es muy socorrida por el fundamentalista evangelista sionista Pompeo, quien ha sido señalado como instigador, en alianza con Netanyahu, del asesinato del icónico general iraní Qasem Soleimani. Según la narrativa paleobíblica, las imploraciones de Ester ante Jerjes evitaron la aniquilación del pueblo hebreo por Haman, asesor del rey persa en el siglo V a. C.

Sarah Posner exhibe que los dos Mike (Pence y Pompeo) con sus correligionarios evangélicos rezan para una guerra con Irán: son quienes impulsaron a Trump a asesinar a Soleimani, como proponentes ardientes (sic) de los cristianos sionistas (https://bit.ly/30czCaR).

Posner afirma que Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán en 2018, por instigación de Pompeo, quien está convencido de que Trump es “la nueva Ester (sic), destinado a salvar a Israel” de la amenaza iraní (https://bit.ly/36KQ5FN). En su narrativa distorsionada, Pompeo se atraganta en que el rey persa Jerjes aceptó las imploraciones de Ester al revocar el edicto de Haman.

Pompeo ha sido quemado por los multimedia de Estados Unidos por haber instigado el asesinato con el pretexto de inminentes ataques terroristas por Irán contra los intereses de Estados Unidos, sin ninguna evidencia, en similitud nostálgica con las mentiras de destrucción masiva que formuló Baby Bush para invadir Irak, donde Estados Unidos permanece desde hace 17 años y cuya expulsión ha sido exigida por el parlamento árabe.

Según Michelle Goldberg, Pompeo “vislumbra la política exterior como vehículo para la guerra santa” (https://bit.ly/2shvPwz), con dedicatoria contra Irán (https://bit.ly/2R77wtF), basada en su sagrada alianza con los cristianos sionistas del grupo Cristianos Unidos por Israel (CUFI, por sus siglas en inglés), que encabeza el televangelista texano John Hagee (https://bit.ly/2QIzBZe).

Hagee, mandamás de CUFI, exige la guerra contra Irán inspirado en un escenario similar al Armagedón apocalíptico.

El historiador Thomas Lecaque aduce en The Washington Post que el mito apocalíptico ayuda a explicar el apoyo evangélico a Trump, quien cuenta con “65 por ciento de apoyo de los votantes evangélicos blancos (sic)”: los WASP (blancos protestantes anglosajones, https://bit.ly/2FIl21k).

Como anticipación de las profecías paleobíblicas, un momento de éxtasis para los evangelistas apocalípticos (https://bit.ly/3a3zZsI) lo constituyó el traslado a Jerusalén por Trump de la embajada de Estados Unidos en Israel.

Los rezos evangélicos son comunes en las reuniones de gabinete en la Casa Blanca, como ha extendido Rick Perry, ex secretario de Energía y anterior gobernador de Texas, quien afirma que Trump es el elegido y ha sido enviado por Dios para realizar grandes cosas.

Los evangelistas sionistas ven a Trump como su figura bíblica y emisario de Dios (https://bit.ly/2FHe1xU)”.

Paula White, asesora espiritual (sic) de Trump, converge con la cosmogonía de los dos Mike (Pence y Pompeo): la política contemporánea epitomiza una guerra santa entre el Bien –obviamente representado por Trump– y el Mal –evidentemente personificados por los enemigos de éste (https://bit.ly/381yI3x).

Así, Trump constituye una triunfal figura apocalíptica que evoca la leyenda medieval del Último Emperador Mundial (https://bit.ly/2sZGDQn) para cumplir la profecía de Daniel, preparar la parusía y la batalla apocalíptica final entre el Bien y el Mal. Amén.

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Imagen: Julián Varsavsky

El miedo al Otro a las puertas de una conflagración

Dos viejos enemigos se enfrentan por extender su influencia en Medio Oriente. Por detrás chocan las cosmovisiones del materialismo occidental con la espiritualidad chiita que lo impregna todo desde la cotidianeidad al poder político. 

 

 Aterrizo bajo la noche en el aeropuerto de Teherán y de la milenaria civilización iraní, me topo con un simple baño. Es distinto a todos los que haya visto: tiene tres bancos fijos de mármol blanco frente a canillas en la pared y una canaleta. Lo primero que hace un occidental que se precie al aterrizar en un aeropuerto internacional, es comprar o mirar precios. El primer acto de un musulmán iraní luego de un vuelo largo, es un rezo. Y antes se tiene que purificar, lavándose. Acaso después, mirará el duty-free.

El Occidente racionalista empezó a pensar el mundo desde la Tierra hacia el cielo -y no a la inversa- con la invención de la filosofía griega que concluyó en la “muerte de Dios” firmada por Nietzsche. Esto derivó de manera inconsciente en la sacralización del dinero: se fue volviendo sagrado a medida que ese hombre se secularizaba. Pocas cosas hay más importantes para nuestro viajero secularizado -opuesto al peregrino a la Meca- que comprar artículos, en lo posible de lujo. Mientras que un iraní religioso se preocupa más por entrar al baño a hacerse una ablución: se sienta lavándose pies, brazos, cara y cabeza. Entonces va a la mezquita del aeropuerto -o se prosterna donde pueda orientado a la Meca- y reza. Este procedimiento de aseo y rezo lo hacen de tres a cinco veces por día más de la mitad de la población de un país donde el 95% adhiere al Islam.

Un musulmán debe mantener todo el tiempo su estado de pureza ritual: el cuerpo se integra a lo divino y es cuidado con devoción. La ablución corresponde cada vez que se va al baño y al despertar: la ritualidad impregna lo cotidiano a cada momento. La preeminencia de lo sagrado sobre lo profano es tan fuerte en Irán, que tampoco la política está escindida de la religión: el Ayatollah es cabeza religiosa y política de la nación. Y todo esto define la cosmovisión.

El Occidente de la razón instrumental orienta sus actos vitales hacia el progreso, la producción y el consumo: el más religioso -cada vez son menos- va a la iglesia algún domingo. En aras del avance individual, el homo-laborans inmerso en el capitalismo global reduce su alma a una fuerza productiva y va perdiendo el concepto aristotélico de la “vida contemplativa”, el nexo con la naturaleza y su sacralidad. En Irán, en cambio, las mezquitas se llenan varias veces al día con gente rezando hasta en la vereda y el asfalto si no caben en el edificio: lo sagrado sigue estando por encima de lo productivo. El trabajo se detiene para adorar.

En Occidente el espíritu del capital va ocupando el lugar de la religión. El filósofo Giorgio Agamben lo ejemplifica: un niño que en sus juegos rompe billetes reales, comete una profanación. Y los adultos reaccionan alarmados. Desde la mirada musulmana chiita, la voracidad occidental ofende como una máquina profanadora que pisotea lo sagrado. Desde la visión opuesta, dejar de producir para rezar equivale al niño rompiendo dinero.

El Islam prohíbe la imagen de Alá y se aferra al Corán. Al escritor Salman Rushdie, haber profanado al profeta con “blasfemias” le costó una condena a muerte de parte de Irán, levantada en 1998.

Desde tiempos del colonialismo, Occidente sacraliza e impone el librecomercio y la explotación de la naturaleza a cualquier precio. La razón instrumental justificó la esclavitud. La iluminación hogareña con aceite de ballena produjo casi su extinción a comienzos del siglo XX. Hoy la energía motriz del capitalismo es el petróleo, un comodity que en Irán brota como leche de la ubre de una vaca.

El etnocentrismo sobrevuela todas las culturas y sus dirigentes. Lo sagrado de cada mundo choca en el conflicto EE.UU-Irán: una geopolítica de los negocios versus una geopolítica pastoral. Irán quiere expandir su revolución religiosa y en eso se diferencia de las monarquías sunitas (hay países musulmanes entre sus adversarios).

Esta colisión es explosiva. Un Donald Trump con la pera en alto y la boca en óvalo sobrepasa todo organismo internacional y a su propio Congreso. Y no hay una fuerza mediadora que arbitre. El líder espiritual Alí Khamenei prometió venganza y actuó con relativa mesura. El riesgo es un círculo mutuo de desquites al estilo medieval, ese tiempo de guerra entre musulmanes y cristianos. De un lado hay una potencia con 560 bases militares en todo el orbe; del otro, un ejército de 523.000 soldados e incontables civiles acaso dispuestos a dar pelea en un país que rinde culto al martirologio: las movilizaciones masivas en el entierro del general Suleimani darían pauta de esto. Ya en el origen del cisma chiita -separados de los sunitas en el siglo VII- aparece el martirio con el asesinato del Imán Hussein, cuyo recuerdo inspira la festividad más popular del país: el Muharram. De hecho, el punto más alto de la espiritualidad chiita se alcanza entregando la vida en lucha por el Islam. Por eso Suleimani es héroe nacional de millones que lo lloraron en masa, una escena calcada de los desfiles del Muharram donde se sigue velando a un mártir desde hace 1340 años.

El conflicto sería más del orden de la cosmovisión que de la ideología política en el sentido occidental “derecha-izquierda”. Una carta del imán Jomieni a Gorbachov en 1989 lo ilustra: "A partir de ahora habrá que buscar el comunismo en los museos de historia política mundial, ya que el marxismo no puede dar respuesta a las necesidades reales de los seres humanos. Se trata de una escuela de pensamiento materialista, pero a fuerza de materialismo no es posible salvar la humanidad de la crisis que supone la falta de creencias espirituales, lo que constituye el dolor más agudo que padecen las sociedades tanto orientales como occidentales." Visto así, también el capitalismo norteamericano rompería esos valores: el choque actual sería entre una espiritualidad islámica chiita con gesto guerrero y el materialismo occidental expandido por la globalización, ambos movidos a su vez por la voluntad de poder propia de sus líderes.

El mundo cristiano ya no combate por lugares santos como en Las Cruzadas. Trump lo explicitó al decir que su país gastó millones en Irak y "no nos iremos hasta que paguen por ello''. En cambio un soldado chiita puede ir a la guerra por razones religiosas. No en vano Trump amenazó con pegar donde más les duele: “en los lugares culturales”.

 En nuestro mundo, el baño es un mero diseño funcional. En aquel otro, un ámbito de ritualidad: en esa simple arquitectura se puede leer por oposición, la medida de la secularización de Occidente y la sacralización vigente en el mundo persa, el que fuera primera potencia en el alba de las civilizaciones en Mesopotamia, enfrentado hoy de manera asimétrica a la mayor fuerza militar que haya existido jamás. 

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Hasan Rohani: "Irán demuestra que no retrocede ante EE.UU."

El presidente iraní dijo que su venganza "será cortar los pies de Estados Unidos de esta región"

Donald Trump sostuvo que su gobierno mató a Soleimani porque el general iraní planeaba volar la Embajada de Estados Unidos en Bagdad. También exigió una ampliación de la OTAN que incluya a países de Medio Oriente.

 

En una nueva jornada de tensión en Medio Oriente, el presidente de Irán, Hasan Rohani, advirtió que habrá una "respuesta muy firme" si Washington "comete otro error". Agregó que la venganza de Irán, luego del asesinato del jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, Qasem Soleimani, "será cortar los pies de Estados Unidos de la región". En la misma línea, un alto mando militar iraní aseguró que el ataque a objetivos militares estadounidenses en Irak fue solo una muestra de su poderío defensivo. Por su parte, el gobierno iraquí volvió a exigir que las tropas extranjeras abandonen el territorio. En declaraciones a la prensa, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Washington mató a Soleimani porque el general iraní planeaba volar la Embajada de Estados Unidos en Bagdad. El mandatario sostuvo también que la OTAN debería expandirse e incluir a países de Medio Oriente. 

El presidente iraní Hasan Rohani manifestó que Irán "demuestra que no retrocede ante Estados Unidos". Si Estados Unidos "quiere cometer otro crimen debe saber que recibirá una respuesta aún más firme", dijo Rohani en un consejo de ministros. "Pero si son cuidadosos no harán nada más", agregó.

"Nuestra respuesta final a su asesinato será expulsar a las fuerzas de Estados Unidos de la región", agregó. "Cortaron la mano del querido general Soleimani en esta atrocidad. Nuestra venganza será cortar los pies de Estados Unidos de esta región", aseguró Rohani.

En respuesta a la muerte de Soleimani, Irán atacó el miércoles con misiles dos bases militares situadas en Irak en las que se encuentran desplegados soldados estadounidenses, una acción que el líder supremo iraní, Alí Jamenei, describió como "una bofetada" a Washington. 

Horas más tarde, el subcomandante de la Guardia Revolucionaria iraní, Ali Fadavi, aseguró en la misma línea que el ataque a objetivos militares estadounidenses en Irak fue solo una muestra del poderío defensivo del país persa.

En un discurso desde la ciudad de Isfahan, Fadavi destacó que ese bombardeo contra la base de Ain al Asad es "una de las manifestaciones inigualables del poderío y la capacidad de Irán en el campo de la defensa militar". Poco después y en el centro de Irak, un nuevo cohete impactaba sin causar víctimas en las inmediaciones de una base área en la que operan tropas estadounidenses.

"Capturamos un monstruo"

"Irán nos golpeó con misiles. No deberían haber hecho eso. Afortunadamente para ellos, nadie fue alcanzado, nadie fue asesinado", expresó Trump en un encuentro con medios en la Casa Blanca. "Están muy afectados por las sanciones", dijo en relación a los iraníes. "Pueden fortalecer la economía de su país muy rápidamente si lo desean. Veremos si negocian o no", agregó más adelante.

Además, el presidente de Estados Unidos señaló que Washington mató al jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, Qasem Soleimani , para detener sus planes de volar la Embajada de Estados Unidos en Bagdad. "Capturamos un monstruo total y lo sacamos. Eso debería haber sucedido hace mucho tiempo. Lo hicimos porque estaban buscando hacer estallar nuestra Embajada", dijo Trump.

El mandatario afirmó también que la OTAN debería considerar una expansión para incluir a países de Medio Oriente. El presidente expresó que ya se lo había comentado previamente al secretario general de la alianza militar, Jens Stoltenberg.

"Creo que estaba realmente emocionado por eso", dijo Trump, quien agregó que sugirió que el nombre se ampliara a "Natome" por las iniciales en inglés de la alianza y la suma de Medio Oriente (NATO +Middle East) "Qué hermoso nombre, Natome. Soy bueno con los nombres, ¿verdad?", comentó el mandatario, intentando poner paños fríos a los temas ásperos que tocó en su contacto con la prensa.

El miércoles en su discurso oficial, Trump había sugerido que los aliados de la OTAN deberían involucrarse más en Medio Oriente. Stoltenberg recogió el consejo y expresó que reflexionará sobre cómo transformar su misión en esa región, básicamente mediante misiones de entrenamiento. Aclaró además que esa reorganización no implica aumentar el número de tropas de combate sobre el terreno, sino "capacitar a las fuerzas locales para que luchen por si mismas contra el terrorismo". 

Finalmente, y al ser consultado por las sanciones impuestas a Irán, expresó: "Ya se hizo. Las hemos aumentado. Eran muy severas, pero ahora se han incrementado sustancialmente. Lo aprobé hace un tiempo con el Tesoro", dijo Trump a periodistas en la Casa Blanca. El mandatario había prometido el miércoles , en su discurso a la nación, "sanciones económicas adicionales" en represalia por el ataque iraní. 

Por último, el gobierno de Irak volvió a exigir el retiro de tropas del territorio. Luego de reunirse con su par turco, Mevlüt Cavusoglu, el ministro de Relaciones Exteriores de Irak, Mohamed Ali Al Hakim insistió en que "todas las tropas extranjeras tienen que abandonar" el país. De todas formas, precisó que la salida debe ser acordada a través de canales diplomáticos y del diálogo.

Por su parte, Cavusoglu afirmó que "Irak no está solo" y Ankara trabajará a su lado en estos "días difíciles", al tiempo que pidió que el territorio iraquí "no se convierta en un campo de batalla para las fuerzas extranjeras". Ambos países acordaron trabajar para aliviar la escalada de la tensión en la región. El Parlamento iraquí había aprobado el pasado domingo una moción en la que solicitaba al Ejecutivo que acabe con la presencia de cualquier fuerza extranjera en Irak.

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Doble trampa de Trump y Netanyahu para asesinar a Soleimani: acefalia estratégica de EU

Aún no se conoce la identidad del “contratista (sic)” de EU supuestamente asesinado en Kirkuk por las milicias chiítas proiraníes, lo cual desató la grave crisis medioriental.

Después del asesinato del icónico general iraní Soleimani por órdenes de Trump, postulé: “De dos cosas una, o las dos: el asesinato del legendario, además de piadoso chiíta, general Soleimani –quien viajó en forma asombrosa en un vuelo comercial de Damasco al aeropuerto internacional de Bagdad donde fue recibido por al-Muhandis–, fue producto de un engaño de EU para negociar tras bambalinas, o bien expuso inconcebibles grietas en el aparato de contrainteligencia de Irán en Irak” (https://bit.ly/2T0Q6Bp).

Tres días después se sabe que fue una doble trampa de Trump, en connivencia con su aliado: el saliente primer ministro Netanyahu.

El connotado investigador Jefferson Morley asevera que “Trump tiró del gatillo después que el Mossad tenía en la mira a Soleimani” (https://bit.ly/2N0H4R2).

Jefferson Morley divulga que el “pasado octubre, Yossi Cohen, mandamás del Mossad de Israel, habló abiertamente del asesinato del general iraní Soleimani” que “sería consistente con la doctrina israelí” ya que absorbería a EU a una guerra con Irán (https://bit.ly/2Qz0deU).

Amos Harel, del rotativo israelí Haaretz, expone que “es razonable suponer que EU alertó a Israel sobre el inminente (sic) asesinato” ya que “la declaración de Netanyahu antes (sic) de viajar a Grecia pareció como un indicio (¡mega-sic!) ligeramente muy explícito de lo que iba a suceder en Irak horas más tarde”.

La declaración premonitoria (sic) de Netanyahu: “Eventos muy dramáticos suceden en nuestra región, los estamos siguiendo cercanamente y estamos en contacto constante con nuestro gran amigo EU” (https://bit.ly/36zy0Kz).

Aluf Benn, del Haaretz, exulta que Netanyahu –quien se solidarizó con su aliado Trump, para luego lavarse farisea e impúdicamente las manos –(https://bit.ly/2Fum9Si) resultó el gran triunfador del asesinato (https://bit.ly/2SXzCKp).

Pero, ¿A qué fue Soleimani tan desparpajado a Bagdad?

Kim Sengupta, del The Independent, expone que el general iraní fue atraído por un doble engaño de Trump, según confesión del saliente primer ministro iraquí Adil Abdul-Mahdi (https://bit.ly/2Fq1Zc2).

Trump había rogado al primer ministro iraquí su intermediación para disminuir la tensión regional entre Irán y Arabia Saudita, cuya encomienda recayó en Soleimani, quien también intervino para levantar el sitio de la embajada de EU en Bagdad por las milicias chiítas proiraníes, a cambio de estudiar en el Parlamento iraquí la salida del ejército de EU en Irak.

Soleimani, quien viajó con pasaporte diplomático, llevaba la respuesta de Irán para su desescalada con Arabia Saudita. ¡De tal magnitud fue el doble engaño de Trump, sugestionado por Netanyahu, para asesinar al icónico Soleimani!

Tres días después de su asesinato, Soleimani –canonizado como “el Che Guevara del mundo islámico”– cobró dos triunfos estratégicos, como el legendario “Cid Campeador”, quien fallecido seguía cobrando victorias en Andalucía: 1. El Parlamento árabe de Irak exigió la expulsión del ejército de ocupación de EU; y 2. Irán anunció en forma inespecífica la reanudación de su enriquecimiento nuclear.

Más allá de la canonización del general iraní Soleimani, quien ingresó al panteón hagiográfico del esoterismo chiíta, el ludópata Trump exhibe la preocupante acefalia estratégica de EU –donde impera el caos y la confusión– que provoca cefaleas globales, la cual no tendría importancia si no se tratase de la segunda superpotencia nuclear del planeta.

¿Qué mandatario “suicida” en el mundo se atreverá de ahora en adelante a “negociar” en forma triangulada o directamente con Trump, quien no ha perdido su hábito lúdico de apostar en las delicadas relaciones internacionales, como si fuera una vulgar partida de póker en uno de sus casinos?

El zar Vlady Putin acudió a Siria y Turquía cinco días después del asesinato preprogramado del general Soleimani para recordar al ludópata Trump la existencia de “líneas rojas” que no respeta (https://bit.ly/37FHfZO).

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Gasem Soleimani, cronología de un magnicidio al servicio de una guerra

Donald Trump, acosado por continuos escándalos, necesitaba una victoria. Dice el exembajador del Reino Unido en el Líbano Tom Fletcher que Soleimani era una «figura mucho más poderosa que Bin Laden o al-Bagdadi”. En mayo del 2011, cuando la popularidad de Obama habia caído por los suelos, mandó a rematar el fantasma de Bin Laden, convirtiéndose por unos meses en un superhéroe.

 El asesinato extrajudicial por EEUU de Gasem Soleimani (GS), comandante de la Fuerza Quds, la rama de los Guardianes Islámicos de Irán para las operaciones en extranjero, además de ser la muerte más importante para la República Islámica de Irán (RII) después de Jomeini, es la convergencia de tres realidades paralelas:


1. La ley del proceso del tránsito de los cambios cuantitativos, en las relaciones entre la RII y EEUU, a los saltos cualitativos;
2. El choque entre los intereses de las élites de diferentes estados en Oriente Próximo, que alberga la mayor reserva del oro negro del planeta, desdibuja la lucha de clase de millones de sus sufridos ciudadanos, y
3. La determinación de EEUU, desde el fin de la Unión Soviética en 1991, de cambiar el mapa de la zona (congelada desde la desintegración del imperio otomano en 1916) y convertir a sus países estratégicos en estados fallidos controlables: Irak, Afganistán, Libia, Siria, Yemen, y ahora le toca a Irán (y por ocho motivos), mientras Turquía y Arabia Saudí ponen su barba a remojar.


El asesinato de GS el día 3 de enero es una nueva fase de este plan contra Irán, que se puso en marcha con la presidencia de Donald Trump y se intensificó el verano pasado.


A lo largo del 2019, EEUU e Israel bombardearon en diversas ocasiones las sedes del grupo paramilitar chiita iraquí Hashad al Shaabi «Unidades de Movilización Popular» (UMP) vinculado a Quds en Siria y en Irak, país que no es más que una base militar de EEUU desde 2003 contra Siria, Irán, Turquía y Arabia Saudí.


• 27 noviembre: el consulado de Irán en Nayaf (Irak) es incendiado: EEUU pretende desiranizar al régimen de Bagdad.
• 27 de diciembre: China, Irán y Rusia realizan unas maniobras militares conjuntas en el océano Índico. Ninguno puede permitir que EEUU se haga con el control del Golfo Pérsico ni con Irak.
• 28 de diciembre: EEUU acusa a Kataeb Hizbolá «Brigadas del Partido de Alá» iraquíes, de haber disparado cohetes contra la base K1 de su ejército en Kirkuk, matando a un contratista estadounidense. El grupo lo niega y exige que se publiquen los datos de la supuesta víctima. Trump que se habia negado a atacar Irán, promete venganza: ya habia determinado que el “terrorismo” sería el casus belli contra Irán.
• 29 de diciembre: EEUU ataca con sus F-15E cinco bases de Kataeb, en Irak y Siria, y mata a 24 de sus hombres.
• 31 de diciembre: un grupo de Kataeb, tras el funeral de las víctimas, se dirige a la Zona Verde de Bagdad, sin que las fuerzas de seguridad se les impidieran (¡las mismas que aplastaron con máxima crueldad las protestas ciudadanas!), y asalta la embajada de EEUU. La guardia de la sede les dispara gases lacrimógenos, impidiendo que accedan al edificio principal. Los asaltantes salen y acampan delante de edificio, anunciando que hasta la salida de las tropas de la ocupación no abandonarán la sentada.
• 1 de enero de 2020: en un comunicado, las UMP pide a los acampados retirarse de forma pacífica, Los afiliados al Kataeb no les gusta la idea, aunque se marchan.


Esta era la cuarta “crisis de la embajada de EEUU” en las últimas décadas:


1. Saigón (hoy, Ho Chi Minh), 30 de abril del 1975. Cerca de mil personas se quedaron atrapadas en la sede diplomática ante el avance del Frente Nacional de Liberación de Vietnam. Unos pocos fueron evacuadas por el helicóptero.
2. Teherán, 1979. En los 444 días de la ocupación de la embajada, el perfil de los asaltantes, así como sus demandas fueron cambiándose. Al final, Jomeini llegó a un acuerdo secreto con los republicanos para arruinar la reelección de Jimmy Carter en favor de Reagan, a cambio de recibir armas. ¡Lo que cuenta Argo, es la versión de la CIA!
3. Bengasi, consulado de EEUU, 11 de septiembre de 2012. Un grupo de “yihadistas”, que habían sido trasladados de Afganistán e Irak a Libia para desmantelar el Estado libio, facilitando la tarea de la OTAN, mataron al embajador Christopher Stevens. El incidente acabó con las aspiraciones políticas de Hilary Clinton.


En el caso de Bagdad, Donald Trump y Ali Jamenei controlaron la situación: Tanto los asaltantes como los guardianes de la embajada tuvieron cuidado de no matar a nadie. «Esto no será un Bengasi«, dijo Trump, y al ser preguntado sobre la posibilidad de una guerra con Irán: «No veo que eso suceda«, «me gusta la paz«, dijo. Por su parte, Jamenei afirmó que «no buscamos guerra«, dándose una nueva tregua, eso parecía, hasta la siguiente ronda de crisis.


Posibles autores y objetivos


La toma de la embajada en Irak -que fue construida en 2009 por un coste de 750.000 dólares y cuenta con 16.000 personas en nómina- puso en un serio aprieto a Trump: tenía que reaccionar.


Sobre quién estaba detrás y qué pretendía, aquí unas hipótesis:


• Irán, con la intención de:


Mostrar a EEUU que puede someterle a la «máxima presión», respondiendo a la campaña de «máxima presión» a Irán y estrangular su economía.
Revelar la vulnerabilidad de EEUU ante el mundo, burlándose de “la grandeza de América” de Trump.
Lavar la cara de la milicia impopular de UMP y presentarle como una fuerza “anti-imperialista”.
Distraer la atención de las masivas protestas de los pobres contra un régimen teocrático y una élite corrupta.
Dar la impresión de que las fuerzas del orden (e incluso el ejército) iraquíes están más a las órdenes de la RII que a la de EEUU.


• Israel que ha hecho todo lo posible para empujar a EEUU a convertir Irán en cenizas.
• La industria militar -que acaba de imponer su mega “Guerra de Galaxias” al Congreso y necesita más conflictos ahora que se anuncia el fin del ISIS, y los sectores anti-Trump de EEUU, como los halcones más belicistas y los demócratas.


Soleimani, el Bin Laden de Trump


• 3 de enero: el secretario de Defensa de EEUU, Mark Esper, afirma que su país tiene la autoridad para realizar ataques preventivos (¡como Bush!) contra Irán. Horas después, el Pentágono sigue el rastro del general, desde el aeropuerto de Teherán hasta el de Bagdad, donde es recogido por el subcomandante de la UMP Abu Mahdi al Mohandes y otras cinco personas. Allí, sus coches son atacados por los misiles de la Sección 127e del Pentágono, especializada en la lucha contra Al Qaeda. ¿Cómo varios altos militares viajaban juntos, infringiendo las normas más básicas de seguridad, y en un país bajo el control militar absoluto de EEUU? Aunque las fuerzas poriraníes del gobierno iraquí han creado su propio servicio de inteligencia, es obvio que poco pueden hacer contra la superpotencia.


Donald Trump, acosado por continuos escándalos, necesitaba una victoria. Dice el exembajador del Reino Unido en el Líbano Tom Fletcher que GS era una «figura mucho más poderosa que Bin Laden o al-Bagdadi”. En mayo del 2011, cuando la popularidad de Obama habia caído por los suelos, mandó a rematar el fantasma de Bin Laden, convirtiéndose para unos meses en un superhéroe.


Posibles consecuencias:


• Debilitar la relación de la Fuerza Quds con las milicias chiitas de la región: pues, el factor personal importa. GS era carismático y durante 20 años habia creado una profunda amistad con otros jefes islamistas en la zona y ahora es difícil llenar este vacío. Además, poseía una serie de informaciones sobre la situación militar de la zona que no la tienen ni sus compañeros.
• Golpe a la facción de la RII que representa Ali Jamenei. Ahora debe buscar otro candidato para sustituir al presidente Rohani. Hace unos meses y ante los rumores de un golpe de estado, el general GS le dijo con sarcasmo a Rohani: “Yo no necesito hacer un golpe de estado”. El hombre más fuerte de la RII que había creado un gobierno en la sombra presumía en julio del 2018 de cooperar con EEUU, revelando que Obama le habia pedido a él que no al presidente de Irán a que garantizase la seguridad de los soldados de EEUU cuando iban a salir de Irak. En el febrero del 2019, llegó a invitar a Bashar al Asad a Teherán, impidiendo que el ministro de exteriores Javad Zarif participara en los encuentros. Zarif presentó su dimisión en protesta.
• Es difícil saber si habrá una ofensiva de la RII contra los intereses de Israel o de EEUU, o Teherán tomará una posición defensiva. Lo cierto es que, durante una serie de asesinatos selectivos de Israel contra los líderes del Hizbolá libanés, organización fundada por los Guardianes Islámicos, aunque Hizbolá juraba venganza, al final vencía la cordura: ocurrió con el jefe de la inteligencia del grupo Imad Mugniyah(en 2008) por ejemplo, o el alto comandante de la milicia Mustafa Badreddin (en 2016).
• Conscientes de que la base electoral del presidente no desea guerra, la RII y el Partido Demócrata (que le ha prometido recuperar el acuerdo nuclear si gana las elecciones del 2020) pueden pactar una estrategia y sabotear la promesa electoral de Trump de “salgamos de todas estas estúpidas guerras». Será una apuesta arriesgada, sin duda.
• Trump que se aplica la teoría de Madman, a pesar de su promesa no sólo ha enviado 14.000 soldados más a Oriente Medio el año pasado, sino que prevé mandar a otros 3000 para luchar contra Irán.
• Rusia condena el atentado y lo considera un grave error de EEUU. Vladimir Putin conoció a GS cuando el general hizo una visita secreta a Moscú el 24 de julio del 2015, para proponer a Rusia a intervenir en la guerra de Siria. Allí nació la coalición 4+1: Irán, Rusia, Siria, Irak y Hizbolá. Ahora, Putin podrá jugar el papel de mediador entre EEUU y la RII, con el fin de bajar la tensión (que no lo conseguirá) y elevar su perfil del pacificador de los conflictos a nivel mundial.
• Benjamín Netanyahu se apunta una nueva victoria. Israel, que no EEUU, es el único ganador de las guerras que azotan Oriente Próximo.
• Disparar el precio del barril de petróleo Brent, en un 2,4%. Una guerra no sólo afectará a las exportaciones de 15 millones de barriles de petróleo por el Golfo Pérsico, también hará subir la factura de las calefacciones en EEUU.
• La guerra (en su versión bélica) dependerá de numerosos factores, que ante la ausencia de un movimiento antimilitarista a nivel mundial, ya parece inevitable

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Trump contestó "tenemos 52 sitios iraníes en la mira"

Atacan con misiles la zona verde de Bagdad y una base militar de EE.UU. 

 

Según el comando militar iraquí, ninguno de los dos ataques provocó víctimas. Crece la tensión ante las bravuconadas de Estados Unidos y las represalias iraníes.

El enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán por el asesinato de Qasem Soleimani sumó un nuevo capítulo. La primera reacción a la ejecución ordenada por Donald Trump llegó durante la jornada del sábado. Dos ataques simultáneos de misiles golpearon la protegida Zona Verde de Bagdad y una base aérea iraquí que aloja soldados estadounidenses al norte de la capital. Según el comando militar iraquí, ninguno de los dos ataques provocó víctimas. En paralelo, una facción militar proiraní en Irak advirtió a las tropas de ese país que se alejen de las bases militares donde haya soldados estadounidenses.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contestó los ataques con una nueva amenaza. “Que sirva como una advertencia, que si Irán ataca a cualquier estadounidense u objetivo estadounidense, tenemos en la mira a 52 sitios iraníes (que representan a los 52 rehenes estadounidenses capturados por Irán muchos años atrás), algunos de muy alto nivel e importancia para Irán y la cultura iraní, Y SERÁ MUY RÁPIDO Y MUY FUERTE”, escribió el mandatario. “Los Estados Unidos no quieren más amenazas”.

Antes, dos proyectiles cayeron en un barrio del centro de Bagdad y en la fortificada Zona Verde, según informó la Célula de Información de Seguridad del Gobierno iraquí en Twitter. Ese lugar es cede de embajadas extranjeras, incluida la de Estados Unidos, y otros edificios gubernamentales. El ataque no habría producido bajas humanas.

Casi al mismo tiempo, al menos a un centenar de kilómetros más al norte, dos cohetes Katyusha impactaron en la base aérea de Al Balad. Esta inmensa base iraquí aloja a soldados y aviones estadounidenses. Es una de las más grandes de Irak y en ella hay tropas y asesores de la coalición internacional antiyihadista liderada por Washington. Tras las detonaciones, sonaron las sirenas de emergencia y drones estadounidenses sobrevolaron la instalación militar para proteger el área. Según precisó un oficial citado por la agencia EFE, los cohetes cayeron en la parte meridional de la base. Produjeron daños en los almacenes de armas del Ejército iraquí sin causar víctimas, pero sí pérdidas materiales.

Por el momento el gobierno iraní no se atribuyó los ataques. Sin embargo, más temprano el presidente de Irán, Hasan Rohani prometió que habrá una reacción por el ataque norteamericano. “Vengaremos su sangre entre todos”, aseguró el mandatario. Los llamados a la venganza se multiplican tanto en Bagdad como en Teherán. Ayer, el Concejo Nacional de Seguridad del gobierno iraquí condenó el último ataque de Donald Trump. “Es una violación a la soberanía y de las condiciones que rigen la presencia de las fuerzas estadounidenses en Irak”, manifestó el Consejo en un comunicado.

Los ataques se produjeron un día después de que Estados Unidos matara con drones en el aeropuerto de Bagdad a Qasem Soleimani. Este era el general más poderoso de Irán y arquitecto de las intervenciones del país persa en la región. En el mismo ataque también murió Abu Mahdi al-Muhandis, vicecomandante de las Fuerzas de Movilización Popular. Esta coalición de milicias iraquíes atacó el pasado martes la embajada estadounidense en la capital.

Los llamados a la venganza se multiplicaron tanto en Bagdad como en Teherán. En paralelo Washington decidió mandar al país petrolero unos 2.800 soldados –que se suman a los 750 enviados esta misma semana– para hacer frente a las amenazas. Desde finales de octubre, hubo un total de trece ataques de misiles contra intereses estadounidenses en Irak. Uno de ellos mató el pasado 27 de diciembre a un contratista estadounidense presente en una base militar en Kirkuk, una zona petrolífera ubicada en el centro del país.

La facción proiraní en Irak, Movimiento de Resistencia Islámica de Irak (Kataeb Hezbolá), exhortó a las tropas iraquíes a alejarse de las bases militares estadounidenses en el país. “Pedimos a las fuerzas de seguridad que se alejen a 1.000 metros como mínimo de las bases estadounidenses, a partir de este domingo a las 5 pm”, indicó el comunicado de Kataeb Hezbolá, que pertenece a la red militar de las milicias chiitas Fuerzas de Movilización Popular (Hashed al Shaabi). “Los líderes de las Fuerzas de Seguridad no deben permitir que sus combatientes sean un escudo humano para los invasores”, subrayó un comandante de Operaciones Especiales de la milicia. Por su parte, el líder chiita iraquí, Moqtada Sadr, reactivó su propia milicia disuelta tras luchar contra el ocupante estadounidense en Irak (2003-2011).

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