Trump contestó "tenemos 52 sitios iraníes en la mira"

Atacan con misiles la zona verde de Bagdad y una base militar de EE.UU. 

 

Según el comando militar iraquí, ninguno de los dos ataques provocó víctimas. Crece la tensión ante las bravuconadas de Estados Unidos y las represalias iraníes.

El enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán por el asesinato de Qasem Soleimani sumó un nuevo capítulo. La primera reacción a la ejecución ordenada por Donald Trump llegó durante la jornada del sábado. Dos ataques simultáneos de misiles golpearon la protegida Zona Verde de Bagdad y una base aérea iraquí que aloja soldados estadounidenses al norte de la capital. Según el comando militar iraquí, ninguno de los dos ataques provocó víctimas. En paralelo, una facción militar proiraní en Irak advirtió a las tropas de ese país que se alejen de las bases militares donde haya soldados estadounidenses.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contestó los ataques con una nueva amenaza. “Que sirva como una advertencia, que si Irán ataca a cualquier estadounidense u objetivo estadounidense, tenemos en la mira a 52 sitios iraníes (que representan a los 52 rehenes estadounidenses capturados por Irán muchos años atrás), algunos de muy alto nivel e importancia para Irán y la cultura iraní, Y SERÁ MUY RÁPIDO Y MUY FUERTE”, escribió el mandatario. “Los Estados Unidos no quieren más amenazas”.

Antes, dos proyectiles cayeron en un barrio del centro de Bagdad y en la fortificada Zona Verde, según informó la Célula de Información de Seguridad del Gobierno iraquí en Twitter. Ese lugar es cede de embajadas extranjeras, incluida la de Estados Unidos, y otros edificios gubernamentales. El ataque no habría producido bajas humanas.

Casi al mismo tiempo, al menos a un centenar de kilómetros más al norte, dos cohetes Katyusha impactaron en la base aérea de Al Balad. Esta inmensa base iraquí aloja a soldados y aviones estadounidenses. Es una de las más grandes de Irak y en ella hay tropas y asesores de la coalición internacional antiyihadista liderada por Washington. Tras las detonaciones, sonaron las sirenas de emergencia y drones estadounidenses sobrevolaron la instalación militar para proteger el área. Según precisó un oficial citado por la agencia EFE, los cohetes cayeron en la parte meridional de la base. Produjeron daños en los almacenes de armas del Ejército iraquí sin causar víctimas, pero sí pérdidas materiales.

Por el momento el gobierno iraní no se atribuyó los ataques. Sin embargo, más temprano el presidente de Irán, Hasan Rohani prometió que habrá una reacción por el ataque norteamericano. “Vengaremos su sangre entre todos”, aseguró el mandatario. Los llamados a la venganza se multiplican tanto en Bagdad como en Teherán. Ayer, el Concejo Nacional de Seguridad del gobierno iraquí condenó el último ataque de Donald Trump. “Es una violación a la soberanía y de las condiciones que rigen la presencia de las fuerzas estadounidenses en Irak”, manifestó el Consejo en un comunicado.

Los ataques se produjeron un día después de que Estados Unidos matara con drones en el aeropuerto de Bagdad a Qasem Soleimani. Este era el general más poderoso de Irán y arquitecto de las intervenciones del país persa en la región. En el mismo ataque también murió Abu Mahdi al-Muhandis, vicecomandante de las Fuerzas de Movilización Popular. Esta coalición de milicias iraquíes atacó el pasado martes la embajada estadounidense en la capital.

Los llamados a la venganza se multiplicaron tanto en Bagdad como en Teherán. En paralelo Washington decidió mandar al país petrolero unos 2.800 soldados –que se suman a los 750 enviados esta misma semana– para hacer frente a las amenazas. Desde finales de octubre, hubo un total de trece ataques de misiles contra intereses estadounidenses en Irak. Uno de ellos mató el pasado 27 de diciembre a un contratista estadounidense presente en una base militar en Kirkuk, una zona petrolífera ubicada en el centro del país.

La facción proiraní en Irak, Movimiento de Resistencia Islámica de Irak (Kataeb Hezbolá), exhortó a las tropas iraquíes a alejarse de las bases militares estadounidenses en el país. “Pedimos a las fuerzas de seguridad que se alejen a 1.000 metros como mínimo de las bases estadounidenses, a partir de este domingo a las 5 pm”, indicó el comunicado de Kataeb Hezbolá, que pertenece a la red militar de las milicias chiitas Fuerzas de Movilización Popular (Hashed al Shaabi). “Los líderes de las Fuerzas de Seguridad no deben permitir que sus combatientes sean un escudo humano para los invasores”, subrayó un comandante de Operaciones Especiales de la milicia. Por su parte, el líder chiita iraquí, Moqtada Sadr, reactivó su propia milicia disuelta tras luchar contra el ocupante estadounidense en Irak (2003-2011).

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Una venganza norteamericana contra Irán y una guerra inminente en Oriente Medio

El general Suleimani eliminado en Bagdad representaba el símbolo de que Irán había sido el gran beneficiado por la invasión de Irak por EEUU en 2003


En marzo de 2008, una ofensiva militar del Gobierno de Maliki para imponer el orden en Basora, en el sur de Irak, y acabar con el poder de la milicia del Ejército del Mahdí y varias organizaciones criminales se inició de forma desastrosa. Ni siquiera la ayuda norteamericana con ataques aéreos permitió controlar la situación. En menos de una semana, murieron cerca de 500 personas. Hasta que llegó el momento del general Qasem Suleimani.


Varios diputados iraquíes de partidos chiíes se trasladaron a la ciudad iraní de Qom para reunirse con el jefe desde finales de los años 90 de la Fuerza Quds, una unidad de élite de la Guardia Revolucionaria iraní, y pedirle que gestionara una tregua. El primer ministro Maliki había prometido no negociar con el Ejército del Mahdí. Suleimani tenía otras ideas al respecto y asumió los contactos hasta obtener un alto el fuego que fue el primer paso para llegar después a la pacificación de la ciudad, siempre inestable como era habitual en Irak.


Fue una de las primeras ocasiones en que los medios de comunicación norteamericanos prestaron atención a Suleimani, destacando el aire misterioso de su influencia en Irak y otros lugares. Era el hombre indispensable de la maquinaria militar y de espionaje de su país en el exterior y después fue un protagonista clave de la guerra de Siria en apoyo del Gobierno de Asad y de otros conflictos.


Suleimani fue asesinado con un ataque con misiles lanzados por un dron estadounidense a la una de la madrugada del viernes cerca del aeropuerto de Bagdad. Supone una declaración de guerra a todos los efectos. Donald Trump ha colocado así a Oriente Medio al borde de otro conflicto bélico de consecuencias imprevisibles, por mucho que su secretario de Estado, Mike Pompeo, la denominara una "acción defensiva".


Lo que era indudable en 2008 era que Suleimani representaba el símbolo de que Irán había sido el gran beneficiado por la invasión de Irak por EEUU en 2003. "Un Irán expansionista y fortalecido parece ser el único vencedor" de la guerra de Irak, concluyó una historia oficial de la guerra encargada por el Ejército de EEUU.


Los norteamericanos habían eliminado a Sadam Hussein, el gran enemigo de Teherán, así como antes a otro régimen que odiaba a los chiíes, el de Afganistán. Habían puesto en el poder en Bagdad a una coalición de partidos chiíes, muchos de cuyos dirigentes pasaron el exilio en Irán, mientras sus partidos recibían ayudas económicas del Gobierno iraní para subsistir.


Las autoridades iraquíes no eran todas unas marionetas en manos de Suleimani, pero este contaba con la mayor influencia externa sobre los acontecimientos iraquíes. Todos los primeros ministros iraquíes han tenido lo que se ha dado en llamar una "relación especial" con Irán.


Esto se acentuó cuando los yihadistas del ISIS se hicieron con el control de las ciudades de Faluya y, sobre todo, Mosul y Tikrit. Las milicias chiíes apoyadas por Irán fueron la principal fuerza de choque para ayudar al desorganizado y corrupto Ejército iraquí poco después de la caída de Mosul. Esos grupos armados fueron el embrión de un partido político que fue el segundo más votado en las elecciones iraquíes. Era otra pieza de presión con la que contaba el general iraní.


Documentos secretos iraníes de 2014 y 2015 a los que tuvieron acceso en noviembre The Intercept y The New York Times confirmaron esa influencia. En caso de duda, los iraquíes no podían resistirse. En 2014, Suleimani en persona fue a ver al ministro iraquí de Transportes para pedirle que concediera acceso al espacio aéreo y poder enviar a Siria los aviones con los suministros de armas y material de guerra que necesitaba el Gobierno de Damasco. El ministro dio de inmediato el visto bueno y Suleimani le besó en la frente como muestra de agradecimiento.


Fotos en el frente


Las guerras contra el ISIS y en Siria elevaron al máximo su perfil público. Ya no era nada misterioso, entre otras cosas porque permitía que le fotografiaran en sus visitas a los dos frentes para reunirse con mandos militares y confraternizar con los soldados. Su ayuda al régimen sirio supuso un apoyo fundamental para su supervivencia y Suleimani quería que eso se supiera en Teherán.


Si bien la Fuerza Quds se ocupa también del espionaje, no es el único organismo iraní que se dedica a ello. El Ministerio iraní de inteligencia se quejaba en un documento, reseñado por The Intercept, por la exposición pública de Suleimani "al publicar fotos suyas en distintas redes sociales". Temía que muchos suníes y no pocos chiíes iraquíes terminaran acusando a Irán por la deplorable situación económica y de corrupción del país, como así ha ocurrido.


En las manifestaciones de los últimos meses contra el Gobierno iraquí, hubo muchos gritos contra los iraníes. En el incidente más grave, prendieron fuego al consulado iraní de Nayaf a finales de noviembre. Centenares de manifestantes murieron tiroteados en las concentraciones, en muchos casos a manos de las milicias chiíes.


El precedente de los neocon


Tras la invasión de Irak en 2003 y eufóricos por el rápido fin del régimen de Sadam, los neoconservadores continuaron la presión para llevar también la guerra a Irán. "Cualquiera puede ir a Bagdad. Los hombres de verdad van a Teherán", fue una frase que se popularizó en ciertos ambientes belicistas de Washington. Muchos mandos militares lo consideraban una locura. Eran conscientes de que un país como Irán (actualmente 81 millones de habitantes en 1,6 millones de kilómetros cuadrados) suponía un desafío casi irrealizable comparado con Irak (hoy 38 millones en 437.000 kilómetros cuadrados).


Eso no ha impedido que el deseo de acabar con el régimen de Irán haya sobrevivido a la Administración de Donald Trump. "Vi la pasada noche que había gente bailando en las calles en partes de Irak", dijo a CNN Mike Pompeo. "Tenemos la esperanza de que la gente, no solo en Irak, sino en Irán, vea la actuación americana de la noche pasada como algo que les concede libertad". Es la vieja esperanza de los neocon de provocar un "cambio de régimen" en Teherán.


Recuerda a la frase del entonces vicepresidente Dick Cheney cuando dijo antes de la invasión de Irak que los norteamericanos iban a ser "recibidos como libertadores".


La propaganda se ha puesto rápidamente en marcha. El vicepresidente, Dick Pence, lanzó varios mensajes en Twitter con algunas afirmaciones que son falsas. Dijo que el general iraní "colaboró en el viaje clandestino a Afganistán de 10 de los 12 terroristas que llevaron a cabo los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos". Es falso. Los terroristas fueron 19, 15 de ellos saudíes, y ninguno de ellos tuvo la ayuda de Suleimani o del Gobierno iraní.


Suleimani era indudablemente un enemigo declarado de la presencia militar norteamericana en Oriente Medio y un protagonista básico en la extensión de la influencia iraní en la región en países como Irak, Líbano y Siria. Aportó armas y fondos a grupos chiíes que atacaron a militares norteamericanos en Irak, pero no a los suníes. Pocos militares como él han tenido tanta responsabilidad en la guerra siria, donde han muerto centenares de miles de personas.


Pompeo dijo que la decisión de matar a Suleimani había "salvado vidas", pero no ofreció ninguna prueba. Horas después, Trump compareció ante los periodistas sin aceptar preguntas para decir que "hemos tomado esta acción para detener una guerra".


Guerra es la respuesta más probable a un asesinato selectivo contra el militar iraní más conocido. El líder espiritual iraní, Alí Jamenei, ya ha prometido venganza y todo el mundo da por hecho que se producirá. Nadie sabe exactamente qué puede ocurrir. Es probable que Irán elija el terreno y objetivos contra EEUU más propicios para sus intereses. De entrada, aprovechará la oportunidad para que el Gobierno iraquí expulse a las tropas norteamericanas presentes en el país. En el Parlamento de Bagdad, ya se ha presentado una iniciativa para que se dé ese paso.


Lo que es indudable es que habrá una respuesta militar iraní, suya o de sus aliados en la región. "La puerta de la diplomacia entre Teherán y Washington está cerrada durante un futuro previsible. Los iraníes se vengarán de forma que hará que sea imposible que ambos países eviten el conflicto", contó Alí Vaez, del 'think tank' International Crisis Group a Al-Monitor.


Oriente Medio está ahora en manos de dos hombres de 73 y 80 años –Trump y Jamenéi– que no pueden permitir que se cuestione su reputación

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Cinco claves geopolíticas para pensar América Latina en 2020

Comenzamos 2020 y se avivan los rescoldos de un 2019 turbulento, que comenzó con una Venezuela bajo asedio, y terminó con un golpe de Estado contra el proceso de cambio boliviano y con Evo Morales como asilado político de los gobiernos de México, primero, y Argentina, después, todo ello mientras insurrecciones populares desafiaban nuevamente el modelo neoliberal en Haití, Honduras, Ecuador o Chile, a las que se sumaban las grandes movilizaciones contra el sistema político en Colombia.

Probablemente el año 2020 esté conformado por muchos más focos rojos sobre los que poner nuestra atención, pero vamos a dar prioridad y analizar los cinco principales:


El eje progresista México-Argentina. El regreso del kirchnerismo y del peronismo en la tercera economía latinoamericana no sólo implica la derrota del proyecto neoliberal macrista en las urnas, siendo el primer presidente latinoamericano en todo el ciclo progresista que no logra la reelección, sino que junto a México se va a conformar un eje progresista conformado por dos de los tres países latinoamericanos miembros del G-20.


La buena sintonía entre Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador, cuyo gobierno, además, va a estar a cargo de la presidencia pro tempore de la Celac (que tendrá una primera ronda de conversaciones el 8 de enero en Ciudad de México) podría dar un nuevo impulso a la integración regional de una América Latina convulsionada por golpes de Estado y rebeliones populares. Aunque cada presidente tiene mucha tarea en casa para desmontar el destrozo social neoliberal, con la renegociación de la deuda de más de 50 mil millones de dólares contraída con el FMI en el caso de Fernández, y los retos para disminuir las tasas de pobreza, desigualdad y violencia, en el caso de López Obrador, parece que hay una intención por impulsar un liderazgo regional que ningún presidente de la derecha latinoamericana puede tener.


El golpe de Estado en Bolivia. Con Evo Morales protegido por el gobierno argentino y ya muy cerca de Bolivia, los próximos movimientos pasan por la convocatoria de elecciones el 3 de mayo (probablemente para junio, con la toma de posesión el 6 de agosto) y la designación el 19 de enero del candidato del MAS-IPSP, que todo parece indicar podría ser Luis Arce Catacora, el ex ministro de Economía, artífice del milagro económico boliviano, como una forma de apelar no tanto a la clase media, sino sobre todo al bolsillo de la gente común, que quedará seriamente afectado en caso de que los golpistas sigan en el poder. Su acompañante podría ser un indígena, como el ex canciller Diego Pary, o un dirigente campesino, como Andrónico Rodríguez, vicepresidente de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba.


Pero a pesar de que el MAS pudiera ser el partido más votado en primera vuelta, es necesario ser conscientes de que quienes han impulsado el golpe de Estado en Bolivia no van a entregar el poder en una cita electoral, y harán todo lo que tengan que hacer para mantenerlo. La vuelta de la DEA, USAID y el embajador de Estados Unidos, así como la privatización de empresas públicas o la venta del litio, no van a ser puestas en riesgo por los golpistas y sus socios del Departamento de Estado.


Venezuela. A pesar de haber sufrido durante 2019 una agresión militar, diplomática y mediática mayor que la que provocó la caída del proceso de cambio boliviano, y un bloqueo económico que ha supuesto más de 30 mil millones de dólares de pérdidas debido a las sanciones, Venezuela comienza 2020 como uno de los países más estables de la región, entregando la vivienda número 3 millones a los sectores más humildes (con una meta de 5 millones de viviendas para 2025) y dedicando 76 por ciento del PIB a inversión social, algo inédito en el continente.


Este 2020 habrá elecciones legislativas, la número 26 desde 1998 (de las 25 anteriores el chavismo ganó 23) y si se logra reactivar la economía y la oposición golpista se mantiene dividida, puede ser el año en que se consolide la etapa post-Chávez de la revolución bolivariana.


Rebeliones antineoliberales. Con un capitalismo global en fase de descomposición y un modelo neoliberal que no puede garantizar condiciones de vida dignas para una mayoría de la población, las movilizaciones populares, que adoptan diferentes ritmos, intensidades y liderazgos según el país, irán en aumento durante 2020. Si a eso le sumamos la ola feminista, que puede convertirse en tsunami allá donde la izquierda no asuma el feminismo como parte de su horizonte político, se dan las condiciones para que la derecha no pueda imponer su programa gracias a las luchas de las y los de abajo.


Estados Unidos. Last but not least, la elección presidencial va a impactar en América Latina, desde México a Argentina, pasando por Cuba y por supuesto Venezuela, además de Bolivia o el Brasil de un cada vez más cuestionado Bolsonaro y de un Lula, quien en libertad puede demostrar un liderazgo no sólo político, sino social.


El acto de inicio de la campaña trumpiana ejecutado en Bagdad mediante el asesinato del general iraní Soleimani es sólo la confirmación de la necesidad que tiene Trump de una guerra y varios enemigos externos para asegurarse la reelección.
Que el 2020 nos agarre sino confesados, al menos sí informados.


* Politólogo vasco-boliviano,especialista en América Latina

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Martes, 31 Diciembre 2019 06:34

2020, 10+1 desafíos

2020, 10+1 desafíos

El inicio de un nuevo año, y más el de una década, es siempre un buen momento para poner sobre la mesa tareas pendiente y desafíos. Me atrevo a contribuir a esa tarea señalando los mayores problemas que yo creo que tiene nuestro mundo y el horizonte al que en mi opinión debería apuntar su solución para poder evitar que sigan produciendo las fracturas tan dramáticas que hasta ahora vienen generando.

  1. Conservar la vida en el planeta.

Acabamos de vivir una cumbre mundial sobre esta cuestión y no creo que sea necesario abundar en las consecuencias terribles que puede tener la emergencia climática en la que nos encontramos. Yo no puedo añadir mucho más a lo mucho que ya se ha dicho al respecto, pero sí quisiera subrayar algo que me parece esencial. No habrá forma de dar respuesta a los problemas medioambientales que amenazan la vida en nuestro planeta si no se parte de un convencimiento común y efectivo: ni la naturaleza en su conjunto ni los recursos que nos provee son mercancías. No han sido creados como tales y eso significa que no pueden utilizarse con el único propósito de hacerlos rentables en los mercados. No hay solución sostenible ni verdadera para el planeta que no pase por asumir un principio básico: lo que por su intrínseca naturaleza es común y perteneciente no sólo a la generación presente sino también a las futuras no puede ser apropiado privadamente por nadie, ni destruirse.

  1. Garantizar el sustento de todos los seres humanos.

Según la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación) 11 de cada 100 seres humanos pasan hambre actualmente en el mundo y cada día mueren unas 25.000 personas por esa causa. No hay otro fenómeno que provoque más muertes injustificadas y evitables porque, según esa misma organización y otras muchas, en nuestro planeta hay recursos materiales de sobra para poder alimentar suficientemente a toda la población mundial.

Y no se trata sólo evitar que tantas personas mueran de hambre, sino también de proporcionarles recursos que les garanticen una vida mínimamente decente. Algo que está perfectamente a nuestro alcance.

Según el Banco Internacional de Pagos, el volumen total de transacciones financieras que se realizan en el mundo es de unos 11.000 billones de dólares (millones de millones). Eso quiere decir que con una simple tasa de 20 céntimos por cada 100 dólares de transacción se podría financiar todo el gasto público mundial ELIMINANDO TODOS Y CADA UNO DE LOS DEMÁS IMPUESTOS QUE HAY EN EL PLANETA. Y que con otra de más o menos la misma insignificante proporción se podría conceder una renta básica decente a toda la población mundial.

Eso no sería todo lo que se necesita, pero es la demostración palpable de que estamos ante un desafío perfectamente alcanzable que no se logra porque no se asume como imperativo ético esencial el derecho a la vida que tememos todos los seres humanos.

  1. Ejercicio efectivo de los derechos humanos.

El último informe anual de Human Rights Watch dice que «estos son tiempos oscuros para los derechos humanos», que «a pesar de la creciente resistencia, las fuerzas de la autocracia han experimentado un auge» y que «varios gobiernos importantes (de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania, …) flaquearon» en la defensa de los derechos humanos.

Hace 72 años que se suscribió masivamente la Declaración Universal de los Derechos Humanos y es cierto que se han dado avances importantísimos, pero de ninguna manera suficientes o completos. Un desafío fundamental es el establecimiento definitivo de un sistema de justicia universal que combata los crímenes que lesionan o incluso acaban con esos derechos, y reconocer y perseguir específicamente los crímenes económicos contra la humanidad.

  1. Libertad real de acceso a la información.

Gracias a internet y a las redes sociales, nunca en la historia de la humanidad ha habido mejores y más asequibles formas de acceso a la información. Pero cada día es más claro que eso no es suficiente porque el uso de las nuevas tecnologías y de las organizaciones que son necesarias para elaborarla, empaquetarla y difundirla está cada más concentrado. Siete empresas controlan casi el 70% de toda la red de comunicación mundial y en españa cuatro consejos de administración hacen lo mismo con el 80% de las audiencias de televisión y radio, por no hablar del poder inmenso de las nuevas megacorporaciones como google o facebook.

Esa concentración tan extraordinaria y la falta de controles efectivos está en la base de la mentira y la manipulación, cuya expansión tampoco tiene precedentes. Sin información libre y plural no hay posibilidad real de ejercer la ciudadanía y de condicionar y presionar al poder. Garantizar la transparencia, perseguir y condenar la mentira, hacer posible el acceso libre y efectivo a la información y a los medios de comunicación y democratizar el acceso a la tecnología y a su uso, son los grandes desafíos en nuestra época del biga data y de las redes.

  1. Gobernanza global.

La mundialización de prácticamente todas nuestras relaciones sociales e incluso personales es ya un proceso que no tiene vuelta atrás, pero que se ha dado sin que al mismo tiempo se diseñen y desarrollen mecanismos e instituciones de regulación y control a la misma escala o nivel. Y sin ellos es prácticamente imposible impedir que sólo quienes disponen de más dinero, información o acceso al poder puedan decidir a su antojo lo que se puede hacer o no en el planeta. Las consecuencias del unilateralismo y de la falta de espacios y foros de debate y decisión cooperativa y plural a escala global están a la vista, y cada día resulta más urgente hacer frente a esta carencia que puede terminar destruyendo la ya de por sí escasa democracia que hay en el planeta.

  1. Reestructuración y jubileo de la deuda.

La deuda se ha convertido en la losa más grande que pesa sobre las familias, las empresas, los gobiernos y la sociedad en general.

Según el Fondo Monetario Internacional, el total de la pública y privada ha crecido un 60% desde 2007 en todo el mundo, unos 70 billones de dólares en la última década, y actualmente representa más de tres veces del producto bruto mundial.

La economía actual tiene la deuda como motor y eso significa que es imposible impedir que se produzcan colapsos periódicos y quizá uno global de magnitud incalculable si no se le pone freno. Y al respecto hay que saber que es mentira que ese incremento de la deuda sea consecuencia de una mala praxis de familias, empresa o gobiernos. No, lo que realmente sucede es que el sector económico más poderoso del planeta, el bancario, tiene el privilegio de crear dinero y, por tanto, beneficio y poder, creando deuda. Y usa su evidente influencia en todo el mundo para imponer políticas económicas que limitan los ingresos para promover su negocio, el crecimiento de la deuda. Prácticamente el 100% de la deuda acumulada en la Unión Europea desde 1995 (más del 60% en España) se debe a intereses, y una gran parte de esa carga es incluso inmoral e injusta.

Hacer frente a este volumen de deuda es materialmente imposible y todas las crisis de deuda que ha habida a lo largo de la historia, sin excepción, se han resuelto con decisiones políticas. Ya es hora de hacer frente al bárbaro endeudamiento que ha provocado el poder inmenso y la avaricia bancaria abriendo negociaciones que lleven a su reestructuración, a quitas ordenadas e incluso a un jubileo global. Sin ello, será imposible garantizar una mínima estabilidad en el mundo a medio y largo plazo.

  1. Justicia fiscal.

Gracias a la enorme influencia política y mediática que han acumulado, los grandes poderes económicos y financieros han conseguido hacer creer que la mejor política para todos es rebajar impuestos. Pero eso sólo se ha traducido en que solamente sean ellos quienes dejen de contribuir a la financiación de los gastos comunes, produciendo así los déficits y el incremento de la deuda que, como acabo de decir, les interesa porque ese es su negocio y lo que esclaviza a los que tienen abajo.

Según los economistas Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, de la Universidad de Berkeley, las 400 familias más ricas de Estados Unidos pagaron en impuestos en 2018 el 23% de sus ingresos y las clases trabajadoras el 24%. Y los paraísos fiscales y las distintas formas de elusión y fraude fiscal contempladas en las propias leyes fiscales permiten que las multinacionales y grandes fortunas apenas contribuyan a los gastos comunes. Las grandes empresas se llevan alrededor del 40% de sus beneficios (unos 600.000 millones de dólares anuales) a esos territorios opacos. Y eso, a pesar de que son quienes en mayor medida se benefician del gasto público, porque no hay que olvidar que un euro gastado por el Estado se convierte prácticamente de forma instantánea en un ingreso del capital privado (porque va directamente a él o porque se traduce en gasto en consumo que va a las empresas, o en ahorro que rentabiliza el sistema financiero).

El desafío es doble. Por un lado, asumir en la práctica el imperativo ético de que todos hemos de contribuir a la financiación del gasto que es común en proporción a nuestra capacidad. Y, por otro, que si el proceso de mundialización es ineludible hay que hacer que la fiscalidad que responda a ese anterior principio se establezca también a escala internacional.

  1. Socialización del dinero y el crédito.

El crédito que sirve para poder realizar gastos a lo largo del tiempo y el dinero que es lo que utilizamos para saldar las deudas que genera nuestra diferente participación en los procesos productivos, son para las economías como la savia de las plantas o la sangre de los demás seres vivos. Sin ellos, es prácticamente imposible satisfacer las necesidades humanas cuando se ha alcanzado un cierto nivel de desarrollo. Pero en el capitalismo se ha permitido que el dinero se convierta en una mercancía más que, para colmo y tal y como he dicho, pueden crear de la nada unos agentes especialmente privilegiados. Eso es lo que constantemente produce los cuellos de botella que generan crisis que traen destrucción de empresas, de empleo y de riqueza.

La alternativa no es la broma de hacer creer que todo el mundo debiera tener acceso libre al dinero y al crédito sin más. No, el desafío consiste en establecer sistemas financieros que proporcionen los medios de pago y el crédito necesarios para garantizar la actividad productiva con eficiencia, responsabilidad, solvencia, suficiencia y equilibrio y no sólo buscando el beneficio de quien lo crea, como he dicho, de la nada. Y en particular, consiste en poner un freno radical al uso especulativo de los medios de pago que provoca las burbujas y las innumerables crisis financieras que se vienen dando en las últimas décadas, justamente desde que se liberalizó el sistema financiero, exacerbando la mercantilización del dinero y el crédito.

  1. Justicia y simetría en el comercio internacional.

Seguramente, no hay una organización o proceso más farisaico e injusto en nuestro mundo que el del comercio internacional. Sus reglas permiten que los poderosos se protejan y tengan plena libertad de acción mientras que obligan a los países más pobres (en realidad, empobrecidos) a desarmarse plenamente y a someterse a las normas que les imponen los ricos. Con una apariencia de igualdad y una retórica que dice defender el liberalismo, lo que en realidad se ha establecido es un régimen de doble moral y de trato discriminatorio en favor de los poderosos. No se trata de reclamar para todos el proteccionismo reaccionario que practican los ricos. El desafío es combinar la apertura con la cooperación y la libertad de actuación con el justo derecho a la protección que tienen todos los países y no sólo los ricos, para poder promover un nuevo tipo de economías que satisfaga las necesidades desde la proximidad, la eficiencia y el respeto a la naturaleza. El régimen actual del comercio internacional genera conflictos políticos, raciona artificialmente la producción que sería necesaria para acabar con el hambre y la insatisfacción, la ubica de forma muy ineficiente y ecológicamente insostenible, crea pobreza y destruye las economías y los lazos sociales. Hay que acabar con este régimen de injusticia comercial impuesto por las grandes compañías multinacionales con el apoyo de los gobiernos de las grandes potencias.

  1. Desmercantilización del trabajo.

Un grupo de relatores independientes elaboró el año pasado un informe para Naciones Unidas en el que señalaban que «hoy vivimos en un mundo más rico, pero también más desigual que nunca». Y que algunos informes sugieren que el 82% de toda la riqueza creada en 2017 fue al 1% de la población más privilegiada económicamente, mientras que el 50% de los estratos sociales más bajos no vio ningún aumento en absoluto.

Esta desigualdad creciente en las últimas décadas tiene diversas causas bien conocidas: la apropiación privilegiada de los beneficios del aumento de la productividad por el capital, las reformas legales que han acabado con derechos laborales básicos, la discriminación de género, la globalización asimétrica, la inequidad fiscal, la deuda… Pero una de ellas es la que está detrás de todas las demás: la utilización del trabajo humano como si fuera una simple mercancía. Eso lleva a que la inmensa mayoría de las personas sólo puedan disponer de ingresos para vivir si venden su tiempo de trabajo en los mercados. En unos mercados, en donde cada vez tienen menos derechos y poder de negociación.

Por eso, el desafío más básico y necesario de nuestra época es acabar con esa mercantilización del trabajo para hacer posible que las personas puedan disponer de recursos suficientes para tener una vida digna con independencia de lo que ocurra en los mercados laborales. Y eso implica fortalecer las políticas sociales, los servicios de bienestar y, en general, las instituciones que garantizan que todos los seres humanos tengan recursos mínimos para vivir dignamente por el simple hecho de serlo. Y también reducir notablemente la jornada de trabajo para evitar que la revolución digital que se avecina provoque desempleo de masas.

Puede parece un desafío radical, inalcanzable, propio de extremistas… pero lo cierto es que la idea de que «el trabajo no es una mercancía» es el primer principio fundamental de los cuatro establecidos en la Declaración de Filadelfia de 10 de mayo de 1944 que han firmado, entre otros muchos países, todos los socios de la Unión Europea. El desafío consiste simplemente en cumplir con el compromiso adquirido.

10+1. Una nueva forma de pensar y de contemplar el mundo y a nuestros semejantes.

Los anteriores desafíos se refieren a objetivos, a tareas que habría que emprender pero quizá ninguno de ellos pueda hacerse realmente efectivo y alcanzarse si no se cambia nuestra forma de pensar, asumiendo un conocimiento complejo, omnicomprensivo, cósmico, ecologizante, humanista y crítico. Si no cambiamos nuestra forma de medir y de fijar los objetivos que perseguimos, si no anteponemos la mejora de nuestra vida a la multiplicación del dinero, y la felicidad o la satisfacción auténtica y la responsabilidad a la consecución del lucro privado sin límites. Si nuestra acción personal y colectiva no se vincula a compromisos o incluso a imperativos éticos que condiciones nuestra toma de decisiones. Si no aceptamos someternos a la rendición de cuentas que debe ser parte ineludible de una acción individual y colectiva honesta y respetuosa con nuestros semejantes. Y si no entendemos que la paz y el diálogo no son el fin sino el camino.

Fuente: http://www.juantorreslopez.com/2020-101-desafios/

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 El presidente chino, Xi Jinping, saluda a marinos en el puerto de Sanya, en la provincia meridional de Hainan, el pasado 17 de diciembre. Li Gang AP

La ambición de Pekín por dominar el Pacífico inquieta a Washington, mientras el país asiático aumenta un 130% su inversión militar en una década

 

Cuando China botó en 1974 su primer submarino nuclear —el 091— más que inquietar, provocó burlas en Occidente. Encargado por Mao 16 años antes, además de ineficiente, emitía ruidos insoportables y altos niveles de radiación. Algunos analistas aseguraron que era más peligroso para su tripulación que para el resto del planeta. Menos de medio siglo después, los pasos de gigante del Ejército chino y la ambición de Pekín por dominar el Pacífico suponen un quebradero de cabeza en Washington.

El país lleva años inmerso en un proceso de transformación de sus Fuerzas Armadas. Coincidiendo con su despegue económico, el aumento del gasto militar en los últimos años —casi diez veces mayor que a mediados de los noventa, según datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI)— le ha permitido un desarrollo exponencial de sus capacidades, fundamentalmente enfocado en el Ejército del Aire y en la Marina. Desde hace tiempo, el Pentágono no oculta su preocupación por la vulnerabilidad a la que se enfrentan las tropas estadounidenses en el Pacífico ni por la creciente amenaza que padecen aliados como Japón y Taiwán. Cifras recogidas por Reuters revelan que desde 2014 China —que según datos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), con sede en Londres, posee un Ejército de 2.035.000 efectivos en activo, de los cuales 250.000 pertenecen a la Armada— ha botado más buques de guerra, submarinos, barcos de apoyo o anfibios que el total de la flota británica. Sin embargo, los expertos señalan que esta fortaleza es relativa. Pekín se ve lastrado aún por su falta de experiencia y una capacidad nuclear menor que la del resto de las principales potencias (EE UU, Rusia, el Reino Unido y Francia).

 Con el objetivo de completar la modernización del Ejército Popular de Liberación (EPL) para 2035 y de convertirlo en “fuerza de clase mundial” para 2049 —un compromiso adquirido por el presidente Xi Jinping en el XIX congreso del Partido Comunista Chino celebrado en 2017—, el gasto militar del país en 2018 alcanzó casi los 250.000 millones de dólares (unos 226.065 millones de euros), más que Francia, Rusia y el Reino Unido juntos, y superado solo por EE UU, con 649.000 millones de dólares. Los datos del SIPRI muestran que la inversión de China en defensa aumentó un 130% en la última década. Pese a aumentar con respecto al año anterior, EE UU se mantuvo en 2018 todavía por debajo de los niveles de diez años atrás, cuando los conflictos en Irak y Afganistán elevaban el gasto.

La cuestión naval ocupa el grueso del último informe del Departamento de Defensa de EE UU sobre el poderío militar chino. En el documento se destaca que Pekín es capaz de destruir con misiles DF-21 cualquier barco —incluidos portaviones— que navegue a menos de 1.500 kilómetros de sus costas. En el informe también se asume que la nueva posición hegemónica de China supone una amenaza para las tropas estadounidenses de la región, principalmente en puntos clave como el estrecho de Taiwán. El texto reconoce que el poderío militar chino se está reflejando en que, desde 2016, casi un tercio de los aliados con los que contaba Taiwán han preferido traicionar a Taipéi y establecer relaciones con Pekín. Japón, otro aliado principal de Washington, también siente cada vez más el aliento de China, con quien se disputa la soberanía de las islas Senkaku, patrulladas cada vez con mayor frecuencia por el EPL.

La creación de islotes artificiales en el Pacífico supuso un punto de inflexión. En 2013, China comenzó a construir en aguas que rodean a las islas Spratly y las Paracelso, una zona que, además de ser una vía principal del comercio marítimo internacional, alberga importantes reservas de petróleo y gas. Malasia, Vietnam, Taiwán, Filipinas y Brunéi también aseguran tener derechos sobre estas aguas. Los islotes artificiales —La Gran Muralla de Arena, como la acuñó en 2015 el comandante jefe de EE UU en el Pacífico— son utilizados por Pekín como bases militares, lanzaderas y depósitos de armas.

“Tradicionalmente, la Marina del EPL se ha centrado en las operaciones en el litoral de China, defendiendo los reclamos de soberanía en el mar del Sur de China y alrededor de Taiwán. La estrategia militar de 2015 ahora dirige a la Marina a cambiar gradualmente su enfoque de defensa de aguas costeras para desarrollar capacidades de proyección de poder de mayor alcance para defender los intereses políticos y económicos internacionales de China”, explica por correo electrónico Henry Boyd, investigador para defensa y análisis militar del IISS.

Ahora, “las fortalezas de la Marina del EPL son principalmente cuantitativas y tecnológicas: han encargado una impresionante cantidad de grandes buques de guerra modernos con sistemas avanzados de misiles antibuque y de misiles tierra-aire en la última década”, afirma Boyd. Basándose en los datos actualizados del Military Balance, que elabora el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, el experto señala que la Armada china tiene en servicio cuatro submarinos de misiles balísticos, 54 submarinos de ataque (de los cuales seis son de propulsión nuclear), un portaviones, 81 cruceros, destructores y fragatas, además de seis grandes barcos anfibios. La Marina de EE UU, por su parte, cuenta con 14 submarinos de misiles balísticos, 53 submarinos de ataque (todos de propulsión nuclear), 11 portaviones —más que el resto de países juntos—, 110 cruceros, destructores y fragatas y 32 grandes buques anfibios en servicio.

El submarino nuclear “es una de las armas estratégicas de mayor importancia dentro de la Armada china”, explica Tong Zhao, experto en seguridad nuclear del Carnegie-Tsinghua Center for Global Policy. Actualmente, los seis submarinos tienen capacidad para 12 misiles balísticos y pertenecen a la segunda generación de submarinos nucleares, los llamados clase 094. “Se cree que China está desarrollando la tercera generación, los 096, y según información de dominio público, está probando su tercera generación de misiles balísticos lanzados desde submarinos, los JL-3, un tipo de proyectil que podría volar más lejos que los actuales y ser capaz de liberar una carga más pesada”. Sin embargo, el experto admite que estos submarinos “no se pueden comparar” con los estadounidenses. “Estados Unidos, Rusia, el Reino Unido y Francia los han desarrollado mucho antes. La capacidad de China no es todavía tan buena como la de las otras cuatro potencias y en este campo EE UU posee las tecnologías más avanzadas. Pero la brecha se está reduciendo por la cantidad de recursos que sigue invirtiendo Pekín”, advierte.

“Aunque la Marina china produce más buques que la armada de EE UU cada año, los barcos chinos son generalmente más pequeños y menos capaces”, señala Siemon T. Wezeman, investigador principal del programa de armamento y gasto militar del SIPRI. “Un ejemplo, China apenas está introduciendo su segundo portaviones y es la mitad en tamaño que el estadounidense ”.

Entre sus ventajas, China posee una importante flota de barcos costeros, afirma Wezeman. Para Fernando Delage, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Loyola, otra de las fortalezas reside en el desarrollo de una serie de puertos que, bajo apariencia civil, pueden servir de instalación de apoyo logístico a la Marina china. “Eso significa Birmania [actual Myanmar], Sri Lanka, Pakistán y Yibuti [en el Cuerno de África], donde ya tiene desde hace dos años una base”, la primera en el extranjero.

Las debilidades de la Armada, por el contrario, “se centran en el capital humano, la organización y la doctrina”, señala Boyd. “La Marina del EPL tiene una experiencia operativa e institucional relativamente limitada en operaciones navales complejas a gran escala”, explica. Según Siemon T. Wezeman, la Armada china “no está acostumbrada a operar fuera de la primera cadena de islas [islas sureñas de las Kuriles, el archipiélago japonés, Taiwán, el norte de Filipinas y la isla de Borneo] y por tanto, trabaja muy cerca de la costa china”. No tiene experiencia tampoco en operaciones con otras ramas del Ejército, afirma el experto.

Sin embargo, aunque la Armada estadounidense es todavía, con mucho, la más poderosa, China no necesita tener once portaviones como EE UU para impedirle el acceso al Mar de China Meridional, afirma Delage. “Hoy le basta con tener misiles antibarco, que son infinitamente más baratos que un portaviones y que tienen la capacidad para destruir, en caso de un conflicto, un buque americano”, señala.

“A EE UU le preocupa que los esfuerzos de modernización de la Marina del EPL puedan haber cerrado la brecha cualitativa entre las dos fuerzas hasta el punto en que, en un escenario de conflicto, la Marina estadounidense lucharía para operar de manera oportuna y efectiva en las aguas litorales alrededor de China sin incurrir en pérdidas muy altas en buques y personal”, concluye Henry Boyd.

 

Madrid 28 DIC 2019 - 03:53 COT

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Viernes, 27 Diciembre 2019 06:14

Cruces de Trump con Rusia por ataques en Siria

Un hombre evacúa a una víctima de un bombardeo en Maaret Al-Noman, provincia de Idlib. Imagen: AFP

El presidente de EE.UU. acusó a Putin, Irán y al régimen de Asad de bombardeos indiscriminados

Desde el 16 de diciembre, las fuerzas del presidente sirio Bashar al Asad, con el apoyo de la fuerza aérea rusa, han intensificado sus bombardeos sobre la región de Idlib. 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió este jueves a los gobiernos de Rusia, Siria e Irán que detengan la violencia contra civiles en la provincia siria de Idlib, controlada por los rebeldes. "Rusia, Siria e Irán están matando, o en camino a matar, a miles de civiles inocentes" en ese territorio del noroeste sirio dominado por los yihadistas, tuiteó Trump. "¡No lo hagan! Turquía está trabajando duro para detener esa matanza", agregó.

Desde el 16 de diciembre, las fuerzas del presidente sirio Bashar al Asad, con el apoyo de la fuerza aérea rusa, han intensificado sus bombardeos sobre la región y los combates en tierra contra los yihadistas y rebeldes, a pesar de un alto el fuego anunciado en agosto. Alrededor de 80 civiles fueron asesinados en la nueva escalada, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, que estima que más de 40.000 personas han sido desplazadas.

Ankara dijo el martes que está en conversaciones con Moscú para asegurar un nuevo alto el fuego en Idlib, y pidió el fin inmediato de los ataques. El portavoz presidencial turco Ibrahim Kalin dijo que Ankara estaba presionando por un nuevo alto el fuego para reemplazar un acuerdo alcanzado en agosto. Francia también pidió un retroceso inmediato de las acciones, acusando a Damasco y sus aliados rusos e iraníes de "empeorar la crisis humanitaria".

En un comunicado esta semana, el ejército sirio dijo que se había apoderado 320 kilómetros cuadrados de sus enemigos en los últimos días. Además, ha prometido continuar su puja hasta recuperar Idlib, pidiendo a los civiles que salgan de las áreas bajo control yihadista. La región de Idlib está dominada por yihadistas del grupo Hayat Tahrir al Cham (HTS), exaliado de Al Qaida, y otros movimientos rebeldes.

El líder del grupo instó a los yihadistas y los rebeldes aliados a dirigirse al frente y luchar contra "los ocupantes rusos" y el régimen. Su campaña "feroz" "requiere que hagamos más esfuerzos", dijo el martes el líder de HTS, Abu Mohammed al Jolani, en un comunicado. 

Idlib alberga a unos tres millones de personas, incluidos muchos desplazados por años de violencia en otras partes del país. El régimen, que ahora controla más del 70% del territorio sirio, ha dicho repetidamente que está decidido a reconquistar Idlib.

La escalada de violencia se produce después de que Rusia y China vetaran el viernes una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que habría extendido por un año las entregas de ayuda transfronteriza a cuatro millones de sirios, muchos de ellos en Idlib. La medida aumentó los temores de que la asistencia vital financiada por la ONU podría dejar de ingresar desde enero a las partes de Siria controladas por la oposición, salvo que se alcance un acuerdo alternativo.

La asesora humanitaria de Naciones Unidas para Siria, Najat Rochdi, expresó la semana pasada su preocupación por la escalada de violencia en Idlib y pidió a todas las partes el cese inmediato de estas tensiones para proteger tanto a la población civil como las infraestructuras básicas.

Rochdi condenó la intensificación de los combates y, en particular, el aumento de los ataques aéreos y el supuesto uso de "barriles bomba". Decenas de civiles habrían perdido la vida como consecuencia de estas acciones, entre ellos numerosos niños, según la estimación de Naciones Unidas.

"A pesar de las reiteradas garantías de que las partes enfrentadas solo atacarán objetivos militares legítimos, persisten los ataques contra instalaciones médicas y educativas", lamentó Rochdi en un comunicado. "Las operaciones antiterroristas no pueden invalidar las responsabilidades para proteger a los civiles" subrayó.

El Gobierno de Siria ha defendido que la ofensiva en Idlib es parte de su lucha contra el terrorismo en el país. La guerra de Siria ha matado a más de 370.000 personas y ha desplazado a millones desde 2011 con la brutal represión de las protestas antigubernamentales.

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Jueves, 26 Diciembre 2019 05:45

2020, lo que viene en la economía mundial

2020, lo que viene en la economía mundial

Octubre se despedía con el extendido pronóstico de que una nueva recesión de la economía mundial se acercaba con horizonte en 2020. Las oscilaciones bruscas en el mercado financiero, muy sensible a las noticias políticas.

Y también a los informes de la marcha de la economía real por parte de los gobiernos de las principales potencias,lo mismo que a la evolución de la guerra comercial entre Estados Unidos y China; el breixit frustrado todavía entonces, la desaceleración del comercio mundial y la crisis inminente o abierta en países emergentes importantes como Brasil, Turquía, Argentina, entre otros, alimentaban las opiniones de los especialistas y encendían las alarmas de las principales instituciones del capital financiero.

Para mediados de diciembre se alcanzó el primer acuerdo en la guerra comercial, luego de establecida una tregua a principiosde noviembre,en medio del creciente ruido de un nuevo posible crak. Quedaron suspendidos los aranceles de productos electrónicos y consumo masivo que deberían entrar en vigencia hacia finales de año.

El 28 de noviembre los mercados de bonos y acciones de Wall Street alcanzaban un nuevo máximo histórico. Al tiempo se conocía que la FED, el banco central norteamericano, mantenía los tipos de interés sin provocar una nueva baja, sugiriendo que el pánico provocado en el banco central estadounidense por la perspectiva de recesión se atemperaba.

Mientras tanto el abultado triunfo electoral de Boris Johnson en el Reino Unido, llevó tranquilidad al centro financiero de Londres, el segundo más importantes del mundo, esta tranquilidad se expresó en la recuperación de la bolsa.

Pero a pesar de las aparienciasel sentimiento que domina a los mercados es la incertidumbre. Desde octubre también se está desarrollando a nivel global un ascenso de luchas populares, ciudadanas y obreras que se plantan frente a los ataques del capital contra el nivel de vida de los pueblos.

El despertar del pueblo chileno mostró al mundo el verdadero significado del “oasis” neoliberal, y la clase obrera francesa, en una huelga con pocos puntos de referencia en ese país, está hiriendo de muerte a la reforma de la previsión social. La incertidumbre que esto lleva a los mercados puede medirse también por el juicio político a Donald Trump aprobado recientemente en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

Por su parte se ha confirmado que la recesión en el terreno de la producción mercantil ya es global, que se mantiene el pobre crecimiento económico de las principales economías, que continúa la caída en la evolución del comercio mundial, y que crece el volumen de deuda corporativa y de los ciudadanos, al tiempo que se espera una reestructuración de la deuda soberana de Argentina que ha entrado, de hecho, en un nuevo default.

Más allá de las señales positivas que buscan y pretenden transmitir los operadores financieros, la perspectiva de que se aproxima una nueva crisis se mantiene y las razones hay que buscarlas en la profunda depresión del sistema capitalista que lleva ya más de una década.

Depresión económica y proteccionismo

Como señalábamos en agosto de 2918 [1] la actual guerra comercial entre Estados Unidos y China se explica por un proceso económico estructural que recorre a todo el sistema capitalista desde el último crack producido en 2008.En otras palabras no es la causa de la actual tendencia a la recesión sino la consecuencia de la crisis, por eso las treguas serán episódicas y los acuerdos que se alcancen no resolverán los problemas de fondo.

La actual depresión es, por su duración y magnitud la tercera de su tipo en el capitalismo moderno. La primera de ellas se manifiesta entre 1870 y 1890, y desemboca en la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, y la segunda se produce a partir del colapso de 1929 y culminaría en la Segunda Guerra.

En los últimos diez años el crecimiento no ha recuperado el nivel previo a la crisis de 2008, la inversión productiva mantiene su curva descendente y la productividad del trabajo no ha crecido. Es decir que todos los principales indicadores para medir la salud del sistema están mostrando un deterioro constante. Es una característica de estos periodos depresivos el proteccionismo, con sus consecuentes disputas comerciales.

Decadencia imperialista y estancamiento económico

A pesar de los niveles que ha alcanzado la especulación del capital financiero la economía muestra claros síntomas de estancamiento prolongado: El crecimiento de Estados Unidos en el último trimestre, el periodo que va de julio a septiembre, muestra un crecimiento mediocre de 2,1%, menor que el del trimestre anterior pero superior a las del resto de las economías del G7.

Así por ejemplo Canadá ha crecido el 1,7, Japón el 1,5 la Unión Europea al 1,2 y el Reino Unido a 1%. Mientras tanto el FMI pronostica apenas un crecimiento de 2,5% de la economía mundial. Por otra parte China y la India tendrán su peor crecimiento en casi 30 años.

La decadencia imperialista se expresa además por otros dos factores centrales para medir la vitalidad del sistema: el crecimiento de la inversión productiva y el de la productividad del trabajo. Ninguno de ellos logra salir de los parámetros de estancamiento de la última década.

Como señala Michael Roberts en su artículo El mundo de fantasía continúa [2] : Según la Junta de la Conferencia de los EE. UU., a nivel mundial, el crecimiento de la producción por trabajador fue del 1.9 por ciento en 2018, en comparación con el 2 por ciento en 2017 y se prevé que regrese al crecimiento del 2 por ciento en 2019. Las últimas estimaciones extienden la tendencia a la baja en el crecimiento de la productividad laboral global de un tasa promedio anual de 2.9 por ciento entre 2000-2007 a 2.3 por ciento entre 2010-2017. Esto significa que el tan anunciado incremento de la productividad del trabajo con la utilización de las nuevas tecnologías no ha llegado aún.

Llegamos a la clave del estancamiento, la débil y decreciente inversión productiva. Según los datos obtenidos esta se encuentra alrededor de un 30% por debajo de los niveles que había alcanzado antes del crack de 2008. Esta debilidad en la inversión se debe fundamentalmentecomo, a que las ganancias en la economía productiva siguen cayendo, confirmando una vez más, por si hiciera falta, la ley de Marx a la caída de la tasa de rentabilidad.

La amenaza de la deuda corporativa y la sobreacumulación del capital ficticio

Otro de los índices que ha sobrepasado peligrosamente los niveles previos al estallido de 2008 es el que hace a las deudas corporativas. La deuda de las compañías es casi tres veces más de lo que era a fines de 2008, llegando en la actualidad a 8 billones de dólares, un 50% superior a inicio de la recuperación en 2011.

Mientras que la propia calificación de los créditos ha deteriorado su calidad, así esta deuda de baja calidad es hoy el doble de lo que representaba entonces. Esto sin tener en cuenta las llamadas empresas zombis, es decir empresas que no alcanzan a obtener ganancias suficientes como para pagar sus deudas y siguen funcionando gracias a seguir aumentando sus deudas. Según estimaciones de consultoras financieras hay en la OCDE 548 de estas compañías, un nivel apenas inferior que las que hubo en el momento más crítico de 2008.

La baja tasa de ganancia en los sectores productivos que señalábamos más arriba estimula la sobreacumulación de capital ficticio. El principal destino de la rentabilidad que obtienen y el efectivo que atesoran las empresas está destinado a la especulación financiera.

Las operaciones fundamentales a que se destina esta especulación son tanto en Estados Unidos como en Europa, la recompra de acciones de las propias compañías que se ha convertido en la categoría más grande de inversión en activos financieros, alcanzando la cifra de 1 billón de dólares.

El coctel de deuda y especulación financiera está provocando una sobreacumulación de capital ficticio que ya está en los niveles previos a la crisis de 2008.

Entonces, aunque no se ha producido aún la recesión que temían los operadores financieros desde octubre pasado y al mantenerse las ganancias obtenidas de la especulación, esperan en 2020 repetir la performance de 2019, un objetivo que por cierto significa apenas continuar con el estancamiento.

El hecho es que no esperan reiniciar un ciclo de crecimiento vigoroso del sistema, y que frente a esta esperanza pobremente optimista la alternativa sigue siendo que el sistema reproduzca la lógica de sus crisis repitiendo un nuevo crack de consecuencias imprevisibles.

El camino que deberemos recorrer en 2020 transita entre el proceso de rebeliones que continuarán conmoviendo al mundo y la perspectiva de una nueva crisis económica mundial.  

Por Carlos Carcione

Rebelión


Notas:

[1] Proteccionismo y crisis económica mundial: ¿Cuál es la lógica de la guerra comercial de Trump? http://lis-isl.org/2018/08/17/proteccionismo-y-crisis-economica-mundial-cual-es-la-logica-de-la-guerra-comercial-de-trump/

[2] https://thenextrecession.wordpress.com/2019/11/28/the-fantasy-world-continues/

Carlos Carcione. Coordinador del Equipo de Investigación de Marea Socialista. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

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EU recibe una derrota con el gasoducto Nord Stream 2

Hace unos días se anunció el inicio de un enorme sistema de gas en Asia, en Rusia y China. Ahora vemos que un proyecto mayor está próximo, y que abastecerá a una gran parte de Europa.

Como se podrá ver, este proyecto se convirtió en una tensión más entre Estados Unidos, Rusia y Alemania, especialmente, pues el proyecto Nord Stream 2 es un duro golpe para el mercado de gas estadunidense y la controversia involucra a los opositores europeos y por supuesto al país de Trump. Este gasoducto afecta, directamente, a su poder en energéticos.

Ahora es el gasoducto Nord Stream 2. “El número uno” fue hace años. Los países participantes fueron Rusia, como asistente a las reuniones de la OPEP, aunque no es miembro formal, Alemania, Austria, Francia, Bélgica y Holanda. Esto rompió con la intención de Estados Unidos de aislar a Rusia, como intentó antes con China.

Ya vimos en mi artículo de hace dos semanas que existen señales de una instalación Rusia-China, y ahora lo vemos en Europa, en una segunda fase. Con el Nord Stream 2, Estados Unidos quedó a un lado y pierde mayor espacio en la geopolítica.

Uno de los ramales del gasoducto se utilizará para suministrar el combustible directamente al mercado interno turco y el otro para transportarlo hacia Europa a través de Turquía.

El gran proyecto gasífero ha sido promovido por Rusia y Alemania, sin embargo, según Alejandr Med-védev, vicepresidente de la corporación rusa Gazprom, serán las operadoras europeas las que continuarán con la construcción del gasoducto Turk Stream en el territorio de la Unión Europea, de acuerdo con la normativa de la Comisión Europea.

Pese a las sanciones que impone Estados Unidos cuando se trata de proyectos que este país acostumbra dominar, Rusia y la Unión Europea ya analizan los preparativos en el Ártico ruso. Se hacen cálculos, empezando por la cantidad de hidrocarburo que abastecerá al gasoducto desde Bovanenkovo, en la península de Yamal. El gasoducto se construirá a través de Ucrania, Nord Stream y Turk Stream.

El proyecto Turk Stream constará de dos ramales de tubería y cuya potencia será cercana a 31 mil 500 millones de metros cúbicos por año. La tubería cruzará bajo las aguas profundas del Mar Negro.

La empresa Gazprom ha planteado a Turquía la distribución del gas por una segunda red desde ese país. La segunda se tenderá hacia Europa a través de Bulgaria y Serbia o de Grecia e Italia.

El importante y gigante proyecto energético une a las ciudades Ust-Luga y Lubmin.

La controversia se ha manifestado ampliamente, sin embargo, se beneficiarán varios países de la Unión Europea, con un sistema de gas más seguro y barato. En conjunto, estas tuberías impulsadas por una alianza entre la gran empresa estatal rusa Gazprom y firmas de Alemania, Francia, Austria y los Países Bajos, seguirán prácticamente el mismo recorrido que el primer gasoducto, Nord Stream, construido en 2011.

“Para el gobierno de Angela Merkel el controvertido proyecto permitirá saciar la necesidad alemana de encontrar una fuente que la abastezca de este preciado, aunque contaminante hidrocarburo. La primera potencia económica del continente es también el país que más gas natural consume y el que más importa –44.84 por ciento proviene de Rusia–. En 2017 la producción de gas en Alemania cayó 8.3 por ciento, una tendencia que se da en menor medida en todo el territorio de la Unión Europea y que refuerza esa necesidad con la que sus partidarios justifican la creación del Nord Stream 2.”

Independientemente del abastecimiento del gas –que duplicará su potencia actual– el proyecto Nord Stream 2, no sólo cubrirá las necesidades de una cuarta parte de lademanda total del gas natural dela Unión Europa, con los más de 50 mil millones de metros cúbicos de gas natural al año. Aquí vemos un fenómeno político más profundo.

Las manifestaciones y protestas de algunos socios europeos y estadunidenses, ya no tienen fuerza, pues la etapa de dominio por parte de Estados Unidos sobre las naciones europeas después de la Segunda Guerra Mundial está llegando a su fin.

El argumento en contra es sobre una supuesta ilegalidad en el proyecto Stream 2, pero el fondo de las inconformidades es la independencia energética que la Unión Europea está logrando con relación a Estados Unidos.

Después de la Segunda Guerra Mundial las petroleras y compañías abastecedoras de gas estadunidenses sometieron por muchos años a Europa. De tal forma que no sólo se protesta por el Nord Stream 2, sino por el significado económico y político que este proyecto tiene.

El hecho de que la Unión Europea, abiertamente, deje a Estados Unidos fuera de la jugada, es un claro mensaje de que las cosas están cambiando y de que el dominio de este país está llegando a su fin. Este es un paso más, de una independencia gradual necesaria. No depender más de Washington.

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Miércoles, 18 Diciembre 2019 06:39

La OTAN, fracturada en su 70 aniversari

Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, durante un discurso pronunciado después de la juramentación de su nuevo gabinete, en una ceremonia efectuada en Ottawa el 20 de noviembre pasado.Foto Afp

El aniversario 70 de la anacrónica OTAN fue un sonoro fracaso que expuso su inherente fragmentación cuando ya no sabe qué nuevo enemigo seleccionar entre China, Rusia o el etéreo "terrorismo". Dos de sus principales baluartes exitosos durante la guerra fría fueron el thatcherismo y el reaganomics que orillaron a la disolución de la URSS gracias a la legendaria candidez del locuaz Gorbachov, quien fue mejor publicitando pizzas y la tarjeta American Express, que como mandatario de una superpotencia.

Hoy en la fase del "nacionalismo económico" del Brexit/trumponomics, que sustituye a la burbuja especulativa del thatcherismo/reaganomics del falleciente neoliberalismo global y/o globalismo financierista, la OTAN exhibe sus profundas fracturas, su falta de rumbo y quizá hasta su irrelevancia.

El británico Patrick Cockburn, considerado uno de los mejores analistas de su país con justa razón, aduce que los "historiadores del futuro escogerán 2019 como el año decisivo en el declive de EU y Gran Bretaña (GB) como potencias mundiales" y arguye que el “reinado de GB como superpotencia mundial concluyó gracias al Brexit (https://bit.ly/2LB6fJb)”. Cockburn juzga que "este giro geopolítico viene exactamente un siglo después del Tratado de Versalles de 1919, cuando EU y GB se encontraban en el pináculo de su poder para determinar el destino de los países tras la Primera Guerra Mundial". Agrega que "ambos, Obama y Trump, reconocen que la era cuando EU era la única superpotencia que podía hacer lo que se le venía en gana ha concluido ahora".

¿Qué tanto pueden suplir Francia y Alemania a la dupla anglosajona de EU/GB para reconfigurar a la desfondada OTAN? Suena inverosímil que el conservador premier británico, Boris Johnson, se haya sumado a su par canadiense, Justin Trudeau, al presidente galo, Emmanuel Macron, y al premier holandés, Mark Rutte, en su mofa a Trump en la ceremonia del Palacio de Buckingham, donde la princesa Ana (hija de la reina Isabel II) se negó a saludar al polémico presidente de EU (https://dailym.ai/2DVAbvq). Como consecuencia de la burla de cuatro importantes mandatarios de la OTAN, Trump canceló su programada conferencia de prensa, abandonó la cumbre y calificó a Trudeau de "doble cara". Como si lo anterior fuera poco, Donald Tusk, ex premier de Polonia, apuntó insolentemente con dos dedos a la espalda de Trump (https://bit.ly/2PjCM7y). No se necesitan más videos delatores ni mayores interpretaciones para asentar la grave fractura de la OTAN.

El portal ruso Sputnik sintetiza los cinco puntos del conflicto interno en la OTAN: 1) Trump vs. Macrón: el mandatario de EU criticó la definición del presidente galo, de que la OTAN estaba en "muerte cerebral", como "insultante" y "muy repugnante"; 2) la OTAN vs. Turquía (su único miembro islámico): debido a la adquisición de los sistemas misilísticos de defensa rusos S-400 y a la invasión del norte de Siria, donde deglutió a los kurdos sirios; 3) la OTAN vs. China: donde Trump y su secretario de Estado, Mike Pompeo, no pudieron obtener una definición consensuada que catalogue a Pekín como una "amenaza" y donde prosperó la cosmogonía europea de visualizar a China bajo la óptica de "oportunidades y desafíos"; 4) Trump vs. el gasoducto Nord Stream 2: que abastece de gas ruso primordialmente a Alemania que rechaza la presión de Trump para su cancelación, y 5) la pachanga de Trudeau vs. Trump (https://bit.ly/36gSWpq). Por último, People’s Daily de China expone el futuro de la OTAN “entre divergencias y fracturas (https://bit.ly/2PlwuVa)”.

Si los dos pilares en 1989/91 de la OTAN, EU/GB, fueron determinantes en el colapso de la URSS y la unificación alemana, el declive de ambos, 28 años más tarde, carcome en sus entrañas a la otrora organización noratlántica que denota sus vulnerabilidades militares frente a Rusia, en la era hipersónica del zar Vlady Putin, y geoeconómicas/tecnológicas con China que descuella desde su alunizaje en el lado oscuro de la Luna, pasando por el 5G/computación cuántica hasta la inteligencia artificial.

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Putin y Netanyahu mantienen el pulso en Siria por sus intereses geoestratégicos y militares

La hasta hace poco intensa actividad militar de Israel en Siria se ha reducido sensiblemente en los últimos meses. Las repetidas advertencias de Vladimir Putin a Benjamín Netanyahu están detrás de la reducción, si bien Moscú la considera insuficiente. Los intereses de los dos países en Siria son contradictorios pero ni Moscú ni Tel Aviv buscan un enfrentamiento directo.

Rusia e Israel están negociando sobre el tablero sirio sus intereses en Oriente Próximo, tanto geoestratégicos como militares. En los últimos meses, concretamente desde septiembre, los dos países han tenido fricciones significativas, especialmente en relación con las actividades de la aviación israelí sobre territorio sirio, que, aunque se han reducido, no es una reducción que satisfaga a Moscú.

La última y extraña incidencia ocurrió en noviembre. Es extraña porque aunque se ha publicado en distintos medios rusos, iraníes y árabes, e incluso se han hecho eco de ella los medios israelíes, como el Canal 13 de la televisión, no ha sido ni confirmada ni desmentida por Moscú ni por el ministerio de Defensa de Tel Aviv.

Lo que se desprende de esas fuentes es que hace solo unos días varios cazas Su-35 partieron de la base de Khmeimim, al oeste de Siria, e interceptaron un ataque de aviones israelíes cerca del aeropuerto T-4, en el distrito de Homs, en el centro del país, un objetivo que los israelíes han atacado varias veces y que aparentemente sirve de punto de llegada de armas iraníes.

Los informes indican que los F-16 tuvieron que regresar a sus bases sin poder realizar los bombardeos previstos y que Teherán “entregó a Siria sistemas de defensa aérea desconocidos”. En la base T-4 hay desplegado personal ruso. En mayo de 2018, el diario Yediot Ahronot informó que Israel había llevado a cabo un ataque aéreo para destruir un sistema de defensa aérea iraní Khordad en la T-4, y que había ejecutado otros ataques en septiembre de 2018 y en junio y julio de 2019.

Esta frenética actividad de los cazas israelíes fue frecuente hasta el verano pasado. Según The National Interest, los Su-35 rusos “forzaron en agosto la retirada de cazas israelíes que sobrevolaban el espacio aéreo sirio”. Y según DefenseWorld algo parecido ocurrió en septiembre.

Moscú ha desplegado en Siria un pequeño número de Su-35, un caza de la cuarta generación operativo desde 2014 que es muy maniobrable y puede volar a una velocidad de 2.500 kilómetros por hora, es decir a un poco más rápido que los F-16 estadounidenses con los que habitualmente opera Israel en sus acciones dentro de Siria.

Algunos de los citados medios indicaron que los Su-35 persiguieron a los F-16 hasta echarlos de Siria, una circunstancia que ninguno de los países implicados ha confirmado. De acuerdo con el diario Israel Hayom, imágenes satelitales obtenidas por Israel cuando ocurrió el incidente, mostraban que un cargo (iraní) descargó munición que podría usarse para un “ataque de venganza” por las múltiples operaciones que los israelíes han realizado contra objetivos iraníes en Siria e Irak.

Los satélites israelíes habrían tomado esas imágenes el 21 de noviembre, un día después de que Israel atacara objetivos iraníes en Siria. Según el periódico hebreo, Israel optó por no atacar la munición descargada en la T-4 porque habría sido preciso coordinar la operación con Moscú, debido a que el aeropuerto ha sido dividido en tres zonas de control, una siria, otra rusa y otra iraní, y hubiera exigido un ataque muy preciso cerca de la zona controlada por Rusia. La base, además, posee un sistema de misiles antiaéreos S-300.

El 17 de septiembre de 2018 un misil antiaéreo S-200 operado por Siria derribó accidentalmente un avión ruso durante una operación israelí causando la muerte de sus 15 ocupantes rusos, lo que provocó una momentánea crisis bilateral. Moscú acusó a Israel de un “comportamiento irresponsable”, advirtió que no permitiría que los aviones israelíes volaran a su antojo sobre Siria y reforzó su despliegue en la base Khmeimim.

En los últimos meses las cosas han cambiado en el sentido que Moscú ha advertido con más frecuencia a Israel por sus numerosas operaciones dentro de Siria. Aunque las operaciones israelíes se han reducido significativamente, no han desaparecido. El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, ha abordado esta cuestión con su correspondiente ruso, Segei Lavrov, y ha expresado su apoyo a las operaciones israelíes.

En noviembre Israel volvió intensificar los ataques y el 21 de noviembre Rusia le acusó de haber llevado a cabo cuatro ataques casi seguidos contra Siria. El 20 de noviembre bombardeó objetivos en Albukamal, al este del país, y en dos ocasiones, el 12 y el 19 de noviembre, cerca de Damasco, además del abortado ataque contra la T-4 del 21 de noviembre.

En uno de los múltiples encuentros que el primer ministro Benjamín Netanyahu ha mantenido con el presidente Vladimir Putin en los últimos meses, justo antes de las elecciones israelíes de septiembre, el primero declaró: “Nuestra relación personal (…) ha evitado la colisión entre nuestros países. Este es un elemento muy importante para la estabilidad de toda la región”.

Algunos analistas han comentado que existen dos poderosas razones que impulsan a Putin a frenar los ataques de Netanyahu contra Siria. La primera sería que el presidente ruso considera que la reputación de Rusia pierde en cada ocasión que los F-16 llevan a cabo operaciones en ese país, y la segunda es que Putin quiere impulsar una reconstrucción de Siria y que esta se resiente con cada ataque israelí.

En todo caso, tanto Rusia como Israel tienen interés en mantener buenas relaciones bilaterales, y una buena prueba de ello es que el presidente Putin asistirá en enero a una ceremonia sobre las víctimas de la Segunda Guerra Mundial que tendrá lugar en Israel. Y aunque sus intereses en Siria y en Oriente Próximo son conflictivos, los dos países tratan de evitar un incidente directo.

JERUSALÉN

17/12/2019 07:27 Actualizado: 17/12/2019 07:27

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

Publicado enInternacional