La VII cumbre de la Alianza del Pacífico en Cali, ha revitalizado el debate sobre los diversos enfoques planteados para América Latina en materia de Acuerdos de Cooperación Regional. Las palabras del anfitrión, Juan Manuel Santos, evidencian el intento por romper con los modelos predecesores e instalar lo que él ha dado en llamar el nuevo "motor" de la economía regional. El grupo (fundado por: México, Chile, Perú y Colombia) ha incorporado como miembro pleno en esta cumbre a Costa Rica, también participaron como observadores Uruguay, España, Canadá, Panamá y Guatemala, adicional de otras delegaciones del pacífico.

 

De los discursos que circularon en la cumbre, se desprendió la intención en profundizar el proceso de negociación arancelaria, destinado a cumplir la anhelada meta del libre mercado, en desmedro de las demandas sociales o las asimetrías entre las economías involucradas. La tarea del corto plazo, implica la liberación del 90% de aranceles en forma poca discriminada, permitiendo crear un mercado de más de 216 millones de personas sin incluir los observadores, con una tendencia a la desregulación estatal en sectores estratégicos: de tipo agrícola o en los recursos naturales; un retorno al proceso de reestructuración neoliberal que tomó fuerza desde la década de los 70 a los 90 (época dorada de los Chicago Boys), propuesto como alternativa al cepalismo de Prebish acusado de proteccionista bajo el modelo de industrialización por sustitución de importaciones.

 

La cumbre coincide con el papel activo de América Latina, en la agenda económica para el segundo período del gobierno de Barack Obama. Diversas cumbres de alto nivel se han celebrado con la región, involucrando al Vicepresidente Biden; el propio Obama en fecha reciente visitó a México y Centroamérica. Algunos especialistas en el tema geopolítico, señalan que la nueva estrategia de los EEUU con los TLC es contener a China, que ha demostrado fuerza con una diplomacia activa a nivel global. La visita del vicepresidente chino Li Yuanchao se sumará a una nueva del propio XI Jinping que escoge América Latina en el marco de su primera visita oficial a los EEUU y su segunda gira internacional como presidente. La creciente inversión china en América Latina, implica a sectores mineros y energéticos pero se ha diversificado a la infraestructura y con una abundancia financiera ha permitido a algunos países escapar de la hegemonía del Fondo Monetario Internacional para la capitalización.

 

El nuevo club neoliberal, recurre a la versión neo-realista de los ACR con la fórmula de los Tratados de Libre Comercio, en antagonismo a la última década donde las propuestas como el ALBA marcaron la agenda de ruptura en las relaciones con las transnacionales, privilegiando la participación del Estado y abriendo posibilidad a la participación de los movimientos sociales. El golpe de Estado en Honduras abrió la primera fisura a la integración "soberana" en Centroamérica, completada con el golpe en Paraguay dirigidos a frenar la exportación del modelo impulsado por Chávez y, bloquear su acceso a MERCOSUR donde aún se enfrenta a la amenaza de la derecha paraguaya. La mayoría de los miembros de la Alianza del Pacífico están incorporados en forma bilateral a TLCs con los EEUU, permitiendo mantenerse como "cabeza de playa" a lo largo del continente, adicional cuentan con su venia para el ingreso al TPP como satélites para el control geoestratégico del pacífico asiático.

 

En la Cumbre del Mar del Plata de 2005 los movimientos sociales, con la anti-cumbre exigieron la sepultura del modelo neoliberal que Bush intentó imponer con el ALCA. La resistencia de gobiernos progresistas atajó el desmantelamiento estatal, recuperando el control de los recursos naturales. ¿Una resurrección del ALCA?, el control sobre México a través del TCLAN, la injerencia militar en Colombia, el manejo casi absoluto de Centroamérica con el DR-CAFTA, indican el estado de robustez de los dispositivos de vigilancia de carácter militar y político de los EEUU en algunas regiones del continente, pero esa salud tiende a empeorar cuando la decadencia del capitalismo anglosajón reduce a promesas las ventajas de sus TLC, la quimera del crecimiento por el libre mercado convierten sólo en optimismo las palabras de Santos en Cali, un peón en el tablero geopolítico de la partida que libran EEUU vs China, olvidando en su rompecabezas económico el papel vital de Brasil en la región (BRICS).

 

- José Fortique / @jfortique

 

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El vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, inició ayer en Colombia una visita oficial por tres países. Su gira incluye además Trinidad y Tobago y Brasil, con quienes buscará afianzar los vínculos económicos y comerciales entre el norte y el sur del continente. Esta es la cuarta gira latinoamericana de Biden, quien visitó el país sudamericano por última vez en el 2000, cuando era senador, en plena implementación del Plan Colombia y a la mitad del proceso del Caguán, en tiempos en que gobernaba Andrés Pastrana. “Ahora el tono no es ‘qué puede estar haciendo Estados Unidos en la región’, sino ‘qué puede hacer por la región’ y eso es muy importante”, resaltó la canciller colombiana, María Angela Holguín.

 

El vicepresidente fue recibido en la Casa de Nariño –sede del Ejecutivo colombiano– por el mandatario Juan Manuel Santos y posteriormente ofrecieron una declaración conjunta. “Tuvimos una reunión muy fructífera. Hablamos por más de dos horas sobre temas que tienen que ver con energía, educación, medio ambiente, comercio y seguridad”, dijo Santos. “Me manifestó además el deseo de los Estados Unidos de ser observador en la Alianza del Pacífico. Le respondí que Colombia apoyaría sin duda esa solicitud y que la presentaríamos al resto de los países en el consejo de ministros que se va a reunir en el futuro próximo”, agregó el jefe de Estado. Por su parte, Biden elogió al colombiano por los avances en las negociaciones con las FARC y por su liderazgo regional. “Con Colombia , en el 2000, yo venía y siempre hablábamos de seguridad. Ahora el tema no es el de la seguridad. Ahora el tema es el de la prosperidad”, afirmó el vicepresidente. Asimismo, Biden subrayó que igual que Estados Unidos apoya a los líderes latinoamericanos en el campo de batalla los apoya en la mesa de negociaciones, y consideró un éxito notable la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC), en mayo de 2011, que hizo que aumentaran 20 por ciento las exportaciones de Estados Unidos a Colombia. Abogó además por una mayor integración de las economías del continente y, en ese sentido, destacó el rápido crecimiento de la Alianza del Pacífico, bloque fundado por Colombia, Chile, México y Perú.

 

Más tarde, Biden atendió compromisos empresariales relacionados con el primer aniversario de la entrada en vigor del TLC entre Colombia y EE.UU. Después de estos actos, el vicepresidente se trasladó a Catam, el aeropuerto militar de Bogotá, donde depositó una ofrenda floral en memoria de los caídos en combate. Tras la ofrenda, Biden dejó Colombia con rumbo hacia Trinidad y Tobago, para proseguir su visita oficial, donde se reunirá hoy con la primera ministra de ese país, Kamla PersadBissessar. El miércoles, ya en Brasil, el vicepresidente pronunciará un discurso en Río de Janeiro enfocado en mostrar al país como un socio estratégico para Estados Unidos, y después visitará un centro de la petrolera estatal Petrobras para abordar la cooperación energética bilateral. De Río de Janeiro, Biden se trasladará a Brasilia para reunirse con la presidenta brasileña, Dilma Rousseff. Estados Unidos quiere estrechar lazos con la primera economía de América latina, que forma parte del BRICS, el grupo de potencias emergentes que integra con Rusia, India, China y Sudáfrica. Washington ha expresado más de una vez su intención de proyectar el liderazgo regional de Brasilia.

 

La visita de Biden a Colombia viene a completar la gira que a principio de mes emprendió el presidente Barack Obama por México y Costa Rica. El objetivo de la Casa Blanca es relanzar la relación con la región y llevarla al ámbito de la cooperación y de los intercambios comerciales. Según el Departamento de Estado y la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, la estrategia es replantear el vínculo con América latina y el Caribe en otros términos, sin encasillarlo en temas como narcotráfico, seguridad y migración. En este contexto, los presidentes de Chile y Perú visitarán la Casa Blanca el próximo mes. Junto con Santos y el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, Sebastián Piñera y Ollanta Humala se reunieron la semana pasada en la ciudad colombiana de Cali para participar de la Cumbre de la Alianza del Pacífico, donde buscaron revitalizar el bloque político-económico que concentra a más de 210 millones de personas y que tiene como finalidad comerciar conjuntamente con Asia y otras regiones del mundo. Biden expresó la voluntad de Estados Unidos de ser observador del bloque, al que se incorporó formalmente Costa Rica.

 

Pese a que la gira busca, sobre todo, reforzar las alianzas, principalmente comerciales y económicas, también servirá para abordar temas de interés regional, como la situación política en Venezuela, tema que preocupa a la Casa Blanca. Biden viaja acompañado por la subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson; el subsecretario de Comercio para Asuntos Internacionales, Francisco Sánchez, y por el director de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo Nacional de Seguridad, Ricardo Zúñiga.

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Martes, 28 Mayo 2013 06:16

China-África: un nexo que madura

El lugar de África en el centro de la política exterior china se vio ilustrado en abril, cuando el nuevo presidente chino, Xi Jinping, eligió ese continente para su primera gira oficial internacional. La relación económica entre ambas regiones continúa desarrollándose a buen ritmo, con rápido crecimiento en el comercio y fuertes flujos de financiamiento chino a África. Aunque continúan las críticas al papel de China en el continente, la visita del presidente de Zambia, Michel Sata, al país asiático, también en abril, muestra que antiguos detractores se adaptan a la realidad de la presencia del gigante.

 

La boyante relación económica entre China y África es particularmente evidente en los datos de comercio del país asiático. Entre 2007 y 2012 el valor de las exportaciones anuales chinas al continente creció a más del doble, de 37 mil 300 a 85 mil 300 mdd. Sus importaciones africanas crecieron aún más rápido, de 36 mil 300 mdd en 2007 a 113 mil 200 en 2012. En consecuencia, África muestra ahora un considerable superávit comercial con el gigante asiático.

 

Las importaciones chinas están dominadas por el petróleo y algunos otros productos primarios. Cinco exportadores de energía –Ar­­gelia, Angola, Guinea Ecuatorial, Libia y Sudán– representaron 40.3% de las importaciones chinas de África en 2012, en tanto Sudáfrica (importante fuente de mineral de hierro) constituyó otro 39.4%. Un puñado de otros grandes exportadores de productos primarios, como Zambia, Congo (Brazzaville) y la República Democrática del Congo, proveen la mayor parte de las demás importaciones de China.

 

Las importaciones chinas provenientes de la mayoría de naciones africanas han crecido en forma impresionante en los cinco años pasados, con las notables excepciones de Gabón (donde cayeron de mil 100 mdd en 2007 a 618 mdd en 2012) y Sudán (debido a la independencia de Sudán del Sur en 2011). La historia ha tendido a diferenciarse entre los países que han tenido un crecimiento relativamente modesto de sus exportaciones a China, como Congo (Brazzaville) y Guinea Ecuatorial, y los que han logrado una expansión más explosiva en ventas, como Sudáfrica, que ha tenido un aumento en exportaciones de 6 mil 600 mdd en 2007 a 44 mil 600 en 2012. Algunos países, como Kenia, aún no aprovechan la demanda china en escala significativa.

 

Las exportaciones chinas a África tienen estrecha correlación con el tamaño de los mercados individuales del continente. En consecuencia, Sudáfrica sigue siendo el destino más importante (las exportaciones chinas a ese país alcanzaron 15 mil 300 mdd en 2012), en tanto Nigeria (9 mil 300 mdd) y Egipto (8 mil 200 mdd) son importantes. Además, países donde las compañías chinas de infraestructura están muy involucradas en construcción, como Angola, Argelia, Ghana, Marruecos y Tanzania, destacan en ese rubro, pues esas firmas tienden a importar mucho equipo de su país de origen.

 

La construcción de infraestructura forma el segundo elemento en importancia de la relación económica china con África. La inversión directa del país en la región aún es modesta, pero su importancia con respecto a la inversión es amplificada por su papel en la construcción contratista, a menudo financiada por fuentes chinas. El año pasado el entonces presidente Hu Jintao aprobó líneas de crédito por hasta 20 mil mdd a países africanos, que se enfocarán en apoyar el desarrollo de infraestructura, agricultura, sector manufacturero y pequeñas empresas (si bien los términos en que se otorgará el crédito no están claros).

 

Los vínculos financieros continúan profundizándose. Al tiempo que busca internacionalizar su divisa, el renminbi, China construye una red de tratados de intercambio con países de varias regiones, entre ellas África. En la reunión de los BRICS en Sudáfrica en abril, China y Sudáfrica anunciaron que el Banco de la Reserva de Sudáfrica (banco central) recibió autorización de invertir mil 500 mdd en el mercado de bonos de China, con lo cual añadiría por primera vez activos denominados en renminbis a su reserva de divisas duras. Luego que el estatal Banco de Desarrollo de China emitió bonos denominados en renminbis en 2012, algunas fuentes informaron que bonos hasta por 500 mdd podrían haber sido colocados en bancos centrales africanos, posiblemente incluidos los de Nigeria y Tanzania.

 


Nuevas áreas de interacción

 

A medida que se eleva el ingreso en China, el tradicional comercio de bienes del país se amplía para incluir servicios como el turismo. Si bien Kenia no exporta mucho en mercancías, Wei Jianguo, ex ministro chino de Comercio, declaró en abril que unos 60 mil chinos han visitado ese país en 2012. Los flujos de turismo tienen el potencial de aumentar en forma dramática en los próximos cinco años.

 


Otro campo interesante es el de la subcontratación. Conforme el ambiente de negocios en China se vuelve más costoso, sus firmas trasladan cada vez más operaciones manufactureras a localidades más baratas en el extranjero. China ha participado en la creación de zonas económicas especiales (ZEE) en varios países africanos, entre ellos Egipto, Etiopía, Mauricio, Nigeria y Zambia. Según el gobierno chino, en esas zonas se intenta reproducir la experiencia de crecimiento de China, en la cual cierto número de polos industriales orientados a la exportación atrajeron inversión foránea e impulsaron el crecimiento nacional. Las autoridades chinas y los gobiernos africanos esperan que las ZEE en África den lugar a nuevos nodos de crecimiento, creando un ambiente hacia el cual empresas chinas, africanas y de otros países puedan trasladarse y formar poco a poco conglomerados industriales. Cada zona se enfocará en unas cuantas industrias claves, sobre todo manufacturas y servicios, y sólo una se concentrará en procesamiento de minerales. Esto apoya el argumento de que el interés chino en África va más allá de la extracción de materias primas. Si bien la mayoría de las ZEE existentes aún no rinden fruto, sus promotores conservan la esperanza de que ganarán impulso en años por venir.

 


Críticos de alto nivel

 

Aunque los lazos económicos se profundizan, los resentimientos y críticas siguen ensombreciendo la relación. En marzo el gobernador del banco central de Nigeria, Lamido Sanusi, escribió un artículo en el Financial Times de Londres en el que sostuvo que la esencia de la relación bilateral es colonial, pues África vende materias primas y China embarca productos manufacturados. En minas de propiedad china en Zambia han estallado disturbios laborales; en febrero, el gobierno de ese país tomó el control de la mina Collum, que ha sido el centro de muchas de esas disputas. El mismo mes, el presidente de Botsuana, Ian Khama, advirtió que su gobierno se cuidaría de asignar nuevos proyectos de construcción a empresas chinas, luego de los retrasos habidos en un proyecto de plantas de energía. Repitió las frecuentes críticas de que los proyectos chinos son de calidad inferior, lo cual conduce a costos adicionales de mantenimiento y reparación. También se quejó de los altos niveles de inmigración china, pues, dijo, los trabajadores chinos amenazan con quitar empleos a ciudadanos locales.

 

Tales quejas son un rasgo frecuente de las relaciones sino-africanas. Sin embargo, la visita del presidente de Zambia, Michael Sata, a China en abril pasado muestra que la relación política madura por ambas partes. Sata y su partido, el Frente Patriótico, ganaron la elección de 2011 en Zambia adoptando como bandera los reclamos populares contra la extendida corrupción y el alto desempleo, la percepción de que la abundante riqueza mineral del país beneficia sobre todo a la élite política y a inversionistas extranjeros, y las deficientes condiciones de trabajo y normas de seguridad en las minas y fábricas de propiedad china.

 

Sin embargo, en agudo contraste con sus críticas a inversionistas chinos antes de llegar al poder, en septiembre de 2011, de entonces a la fecha el presidente ha puesto de su parte para procurar que los lazos entre ambas naciones permanezcan estables.

 

La disposición de China a recibir a Sata tan pronto después de la revocación de las licencias a la mina Collum ilustra que también ese gobierno está preparado a trabajar con sus detractores; en otros casos Pekín ha adoptado severas represalias económicas cuando sus intereses en el exterior se han visto amenazados. Si bien es improbable que el vaticinio de Wei de que el comercio sino-africano opacará al de China con la UE se materialice a corto plazo, la creciente maduración de la relación entre el gigante asiático y África sugiere que las perspectivas para el comercio y la inversión siguen siendo brillantes.

 

E. I. U.

Traducción: Jorge Anaya

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Domingo, 26 Mayo 2013 06:23

Siria: nada que Occidente gane

Siria: nada que Occidente gane

Nada ilustra más las limitaciones del poder occidental que la controversia interna que sus élites sostienen en público acerca de lo que deberían hacer los estados europeos occidentales y Estados Unidos en particular respecto de la guerra civil en Siria. Llamaré a estas dos posiciones la de los intervencionistas y la de los prudentes. Cada una acusa a la otra, y con alguna vehemencia, de urgir a que se instauren políticas que tendrían como resultado terribles consecuencias negativas para el poderío geopolítico de Estados Unidos y de los europeos occidentales. La cuestión es que ambas tienen la razón. Cualquier cosa que hagan Estados Unidos y los estados europeos occidentales tendrá, de hecho, terribles consecuencias negativas para ellos. Ésta es una perfecta situación en la que pierden de cualquier modo las fuerzas dominantes en el mundo.

 

Examinemos los argumentos proferidos por cada grupo. La revista Time de hecho pidió a dos figuras importantes –Zbigniew Brzezinski y John McCain– que expresaran sus argumentos opuestos en dos artículos de opinión aparecidos en el número del 9 de mayo. El título de texto de Brzezinski fue: “Siria: la intervención sólo empeorará la situación”. El título del texto de McCain era: “Siria: la intervención es en aras de nuestros intereses”.

 

Brzezinski argumenta de este modo: “El conflicto sirio es una guerra sectaria en una región volátil y una intervención estadunidense lo único que logrará es aumentar el potencial de éste para expandirse y directamente amenazar los intereses estadunidenses”. Entonces, qué. “La única solución es buscar el respaldo de China y Rusia para unas elecciones impulsadas por Naciones Unidas en las que, con buena suerte, Assad pueda ser ‘persuadido’ de no participar”.

 

Tal argumento no convence a McCain en lo absoluto. Al contrario, él dice: “Todas las terribles consecuencias que quienes están contra la intervención predijeron que pasarían si interveníamos ocurrieron porque no lo hicimos”. Entonces, qué. “Para Estados Unidos, nuestros intereses son nuestros valores y nuestros valores son nuestros intereses.”

 

Otra figura importante del establishment que llamó a la prudencia fue Fareed Zakaria en su artículo de opinión en el Washington Post, también el 9 de mayo. Como sabemos, el presidente Obama habló de una “línea roja” relativa al uso de armas químicas, que si se cruzaba requeriría la intervención activa de Estados Unidos. Ha habido gran debate acerca de si se han usado o no armas químicas, y si se utilizaron quiénes fueron los que las emplearon. Obama ha tomado la postura de que la historia no es todavía clara y fue atacado por McCain y otros de minar la “credibilidad estadunidense”.

 

Zakaria no compra el argumento. Dice que los comentarios de Obama pueden haber sido demasiado sueltos, pero “uno no corrige un lenguaje descuidado mediante acciones militares descuidadas”. Él también llama a un acuerdo político entre los partidos. Por otro lado, la salida de Assad (al que él le dice la “primera fase”) será seguida de una “segunda fase” que “podría ser aún más sangrienta –con Estados Unidos enmedio”. Entonces, qué. “La intervención militar no terminará con la pesadilla humanitaria de Siria. Sólo alterará su composición.”

 

Esto no es para nada plausible para los editorialistas de Le Monde. Consideran que la visita del secretario de Estado estadunidense John Kerry a Moscú es una traición. Le llaman la “renuncia occidental” a la demanda hecha en agosto pasado por Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania de que la renuncia de Assad debía ser el pre requisito para las discusiones políticas al interior de Siria.

 


De los poderes occidentales, ha sido Francia la que ha asumido la línea más “intervencionista”. Pero cuando el ministro de Exteriores de Francia, Laurent Fabius, concedió una entrevista a Le Monde el 9 de mayo, se le preguntó si Francia no estaba ahora asumiendo una postura de “esperar a ver qué ocurre”. Y se le sintió muy poco confortable en su respuesta, al apuntar el hecho de que Francia no resolvería la situación por sí sola. Cuando delineó cuatro orientaciones, la primera fue que había que “continuar empujando en aras de una solución política”, lo que apoyaba, en alguna medida, el viaje de Kerry a Moscú.

 

El primer ministro David Cameron, de Gran Bretaña, ha sido otro de los críticos que con voz más fuerte ha hablado de Assad. Pero es notablemente tímido acerca de cualquier compromiso militar. Él profirió la ahora famosa frase de que no propone que haya “botas británicas que pisen el suelo” en Siria. Parece ser que ningún gobierno occidental está listo a que haya “botas que pisen” ese suelo. Aun McCain no promueve esto. Simplemente dice que no será necesario, porque Estados Unidos puede lograr sus objetivos mediante una combinación de una “zona sin vuelos”, el uso de aviones no tripulados (conocidos como drones) y con asistencia militar a los rebeldes. Sin embargo, los militares estadunidenses han dicho en repetidas ocasiones que una “zona sin vuelos” es en sí una operación bastante importante, una que a final de cuentas podría necesitar que “haya botas que pisen el suelo”.

 

Mientras, el gobierno de Assad y las fuerzas rebeldes han reaccionado fríamente, si no es que con hostilidad, ante las propuestas de que haya pláticas bajo el auspicio conjunto de Estados Unidos y Rusia. Para empeorar la situación, desde el punto de vista Occidente-EU, el líder del grupo rebelde que ellos favorecen, Moaz al Khatib, de la Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria (Cnfors), renunció frustrado por los propios rebeldes y los gobiernos occidentales.

 

Parece que una de las consecuencias es que algunos de los rebeldes afiliados antes con el ejército del Cnfors se pasaron al grupo de Al Qaeda, Jabhat al Nusra. Este grupo es la némesis de los gobiernos occidentales y es etiquetado oficialmente por ellos como grupo terrorista. Este hecho refuerza, por supuesto, al bando de los prudentes.

 

Así que todos en Siria van cada quien por su lado, fulminándose unos a otros y a las potencias occidentales por no respaldarlos. Estados Unidos (y Europa occidental) no tienen buenas opciones, y sus élites por tanto continuarán gritándose unas a otras, sugiriendo políticas que de hecho serán ineficaces.

 

La guerra civil continúa. El saldo de muertes dentro de Siria es muy grande y lo será aún más. Los refugiados están inundando los países vecinos, en especial Jordania. La guerra ya se esparce y podría salirse de control totalmente. No es del todo imposible que los intervencionistas prevalezcan y que todo Medio Oriente se encuentre en una gigante incontrolable guerra sin fin.

 

La frase clave es “fuera de control”. Lo que Estados Unidos y Europa occidental quieren es “controlar” la situación. No serán capaces de hacerlo. Y es por eso que hay los gritos de los “intervencionistas” y los pies pesantes de los “prudentes”. Es una situación en la que ambos lados de Occidente pierden mientras que al mismo tiempo tampoco es una situación en la que gane algo la gente de Medio Oriente.

 

Traducción: Ramón Vera Herrera

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Nicaragua proyecta con una empresa china un canal para rivalizar con Panamá

El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, estrechó la mano de Barack Obama. Se trataba de un saludo protocolario cargado de simbolismo: el exguerrillero sandinista era uno de los principales enemigos de Estados Unidos en los ochenta y sigue siendo un feroz crítico del “imperialismo yanqui”. Tras el saludo, Ortega, rodeado esa tarde de todos sus colegas centroamericanos en la cumbre del SICA, realizada a inicios de mayo en San José, Costa Rica, anunció a Obama sin preámbulos: “Presidente, nosotros vamos con el canal por Nicaragua, estamos trabajando con una empresa china, y claro que nos interesaría que inversionistas norteamericanos participen de este proyecto”.


 
Ortega, quien en Nicaragua goza de una popularidad del 70% según las más recientes encuestas, ha desempolvado el viejo sueño nicaragüense de salir de la miseria con un canal que una el Pacífico y el Caribe. La idea del canal está tan metida en el ideario nicaragüense, que su sola mención por parte de un mandatario despierta pasiones en un país donde el 47% de la población vive en pobreza. Y más si ese mandatario se dirige al hombre más poderoso del mundo para informarle de sus planes.


 
El Gobierno de Nicaragua informó que ha trabajado directamente con “una gran empresa de la República Popular China” el proyecto de construcción del canal, cuyo costo, según Ortega, podría superar los 40.000 millones de dólares. Nicaragua ya ha establecido una Oficina del Gran Canal en Hong Kong, aunque todavía no se ha informado oficialmente el nombre de la empresa china que estaría interesada en el faraónico proyecto. Podría tratarse de la compañía de telecomunicaciones Xinwei, a la que la institución administradora de las telecomunicaciones de Nicaragua, Telcor, le otorgó el año pasado una licencia para operar en el sistema de comunicaciones del país.


 
El año pasado, ProNicaragua, agencia público-privada para la promoción de inversiones en la que trabaja como asesor Laureano Ortega, hijo del mandatario, anunció que había firmado un “memorándum de entendimiento” con una empresa recién formada, cuya sede está en Hong Kong: HK Nicaragua Canal Development Investment Co. Ltd, cuyo presidente es Wang Ji, quien también dirige a Xinwei Telecom Enterprise Group.


 
El Gobierno nicaragüense otorgó a un consorcio holandés formado por las empresas Royal HaskoningDHV y Ecorys el contrato para realizar un estudio de prefactibilidad para la construcción de un canal. El estudio, cuyo costo ascendía a 720.000 dólares, debería ser presentado a inicios de este año, pero el Gobierno no ha informado todavía de sus conclusiones. El consorcio holandés debería analizar la viabilidad técnica, económica y financiera de la construcción del canal, tomando en cuenta el impacto ambiental del proyecto. Salvador Montenegro, director del Centro de Investigaciones de Recursos Acuáticos de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), explicó que el canal nicaragüense no sería una competencia del de Panamá, que está en plena ampliación. Según Montenegro, en el proyecto nicaragüense se piensa en un canal tendría con capacidad de recibir barcos de hasta 250.000 toneladas métricas, con esclusas de 460 metros y una profundidad mayor a los 20 metros. Un proyecto faraónico que se ha topado con la preocupación de los ecologistas y el escepticismo de críticos del Gobierno.


 
Hasta ahora ningún funcionario del Gobierno ha dicho qué rutas tendría en canal anunciado por Ortega, aunque el mandatario aseguró que no sería por el río San Juan, fronterizo con Costa Rica. Algunos expertos consultados estiman que el proyecto podría desarrollarse tomando las rutas recomendadas por un estudio multidisciplinario presentado en 2006 por el entonces presidente Enrique Bolaños, que planteaba la construcción del canal iniciando en las costas del Caribe de Nicaragua, cerca de la bahía de la ciudad de Bluefields, avanzando por ríos dentro de territorio nicaragüense y pasando por el Gran Lago de Nicaragua, de más de ocho mil kilómetros cuadrados, en un recorrido de 280 kilómetros.


 
Es precisamente una ruta a través del Gran Lago, o lago Cocibolca, lo que ha preocupado a expertos y ecologistas de Nicaragua, que temen un deterioro irreversible en la que es la principal reserva de agua del país, porque se deberían remover sedimentos y dragar ocho kilómetros del lago para permitir el paso de barcos de enorme calado. “Un proyecto de grandes dimensiones como este atenta contra el futuro del lago”, dijo a este diario el célebre ecólogo nicaragüense Jaime Incer Barquero, para quien el proyecto del canal por esta ruta es “una visión desarrollista, insostenible y muy negativa para el desarrollo del país”. “Yo no me opongo al progreso, pero las consideraciones ambientales son suficientemente fuertes”, dijo. Al experto también le preocupa que el país que pone los fondos para la obra sea precisamente China. “Es el país más contaminado del mundo, siempre ha despreciado el medio ambiente”, dijo. “El Gobierno de Nicaragua no puede ni siquiera meter la mano, los chinos la van a meter por nosotros con su concepto despreciativo por el medio ambiente. Es demasiado proyecto para Nicaragua”, remarcó Barquero.
 


Daniel Ortega parece estar dispuesto a completar el proyecto, que es el eterno sueño de los nicaragüenses, pero críticos del sandinista han tomado con escepticismo el anuncio hecho con bombos y platillos. Carlos Fernando Chamorro, el periodista más respetado de Nicaragua, recordó en su programa diario de televisión que Ortega ha prometido en el pasado otros megaproyectos, como la construcción de una refinería financiada por Venezuela con una inversión de cuatro mil millones de dólares. El proyecto aún no se ha llevado a cabo, lo que genera dudas sobre el canal de 40 mil millones de dólares, un monto 25 veces mayor al presupuesto de gastos de Nicaragua, que asciende a 1.619 millones de dólares anuales.


 
“Antes de seguir sacando las cuentas de la lechera, porque mucha gente piensa que prácticamente el canal es una realidad, Nicaragua debería reflexionar con seriedad, primero sobre los aspectos institucionales para desarrollar un megaproyecto, porque aquí se habla de megaproyectos pero no se ha hecho ninguno”, dijo Chamorro. “Hay que hacer un examen de fondo, y ojalá que estas ilusiones no desvíen la atención del país de otros temas que son más pertinentes, como la productividad y los problemas de salud y educación”, agregó el periodista.


 
Ortega, sin embargo, pasa por sus horas más altas desde que regresó al poder en Nicaragua en 2007, y espera consolidar ese apoyo popular apelando al ansiado sueño nicaragüense de contar con un canal interoceánico que sacaría a este pequeño país de la miseria. El pasado domingo, como si fuera un encantador de serpientes, el exguerrillero se dirigió a centenares de sus simpatizantes en la pequeña ciudad de Niquinohomo para una celebración del 118 aniversario del natalicio de Augusto Sandino, el gran héroe de Nicaragua. Arropándose en la figura de Sandino, Ortega anunció que había notificado a Barack Obama que ahora sí, por fin, el canal será construido. “Es una inversión muy grande, una inversión que andará quizás arriba de los 40,000 millones de dólares, porque es una obra completa, porque es el Canal, porque son los Puertos que se van a construir también, porque son las pistas aéreas que se van a incorporar a todo el proyecto, porque es el ferrocarril también, porque son los oleoductos para que pueda cruzar petróleo del Mar Caribe al Pacífico. O sea, es una obra gigantesca”, dijo el caudillo a sus seguidores.

 

Por Carlos Salinas Managua 25 MAY 2013 - 22:18 CET

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Sábado, 25 Mayo 2013 10:45

ICIA en América Latina

ICIA en América Latina

La ICIA es una sigla que podría sintetizar la actual ofensiva de los sectores más conservadores de la sociedad sudamericana. Condensaría las supuestas banderas de “lucha” de las clases altas, históricamente privilegiadas, en contra de los avances progresistas y democratizantes promocionados sobre todo por los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina.

 

Las banderitas de la ICIA (“Inflación”, “Corrupción”, “Inseguridad” y “Autoritarismo”) forman el cuadrilátero reaccionario, oligárquico y derechoso, que orienta los discursos y las acciones de una parcela de las oposiciones de la región. Debe llamar la atención que el grado de “sensibilidad” de esas cuatro variables tenga una fuerte relación con dos agentes principales: 1) los grandes conglomerados industriales, financieros y comerciales, controlados exactamente por las clases altas y el capital extranjero, y 2) los medios de comunicación hegemónicos, que también están bajo la intervención de las élites locales y las transnacionales.

 

Se nota que cada uno de esos dos agentes influye de forma decisiva para la mayor o menor “gravedad” de esos cuatro problemas. Los primeros, los grupos económicos, en la medida que controlan amplias franjas de los mercados, cumplen un papel crucial en la determinación de los precios finales de los productos. Además de eso, por medio del acaparamiento y la especulación, pueden generar el desabastecimiento de bienes, la escasez y la consecuente alza de precios. Esa fue la llamada “fórmula para el caos”, que ayudó a derrumbar al gobierno de Salvador Allende, en 1973. La ausencia de productos en los supermercados y el encarecimiento de bienes básicos como leche, azúcar, arroz y harina, promocionaron grados de insatisfacción social y la disminución de la popularidad del gobierno. Es lo que se está tramando, en grados relativamente distintos, en los llamados países progresistas.

 

Por otro lado, y de forma complementaria, esos mismos elementos desestabilizadores resisten a los controles públicos que intentan actuar contra sus posturas criminales. Los grandes conglomerados económicos acusan a los gobiernos intervencionistas de autoritarios, seguidores de Hitler y Mussolini. Arremeten en contra de la acción del Estado sobre las elevadas tasas de ganancia, de interés, y de cambio, el acceso a dólares y la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores. Su argumento central es el supuesto “libre mercado”, que en verdad es una tela de protección para la libre actuación de poderosos grupos económicos.

 

De acuerdo a la ICIA, la planificación de los gobiernos es como un “exagero interventor”, un regreso al “populismo irresponsable” o, incluso, una “dictadura castro-chavista-comunista”. Son deprimentes la ignorancia, el desconocimiento y la cultura del odio presentes en esas marchas y cacerolazos de sectores opositores. Todo hace recordar a las momias chilenas que celebraron la llegada de Augusto Pinochet. Utilizan conceptos de forma primaria, haciendo incomprensibles ensaladas con términos desenterrados de la Guerra Fría contra la “amenaza roja” y los “guerrilleros marxistas”. El estribillo es el cuarteto ICIA.

 

Los que manejan un poquito mejor los conceptos suponen que regresar al nacional-desarrollismo de los años treinta, cuarenta y cincuenta del siglo pasado es un gravísimo error. Sin embargo, en lugar de eso, plantean ir aún más atrás. Buscan al viejo liberalismo que tan bien presentó, hace 250 años, el maestro Adam Smith. Se sabe que el planteamiento de un mundo liberal, que un día pudo haber sido parte de los sueños de hombres honestos, desde David Ricardo se transformó en una propuesta malandra, en una teoría hipócrita, para único beneficio de los más grandes y más fuertes. El alemán Friedrich List se dio cuenta de eso y lo denunció hace 170 años. Desde allá no les cree ni el loro.

 

Al mismo tiempo, los poderosos monopolios de desinformación y de alienación en masa, controlados por dos o tres familias de nuestros países, también se convirtieron en cajas de resonancia de la “corrupción” y de la “inseguridad”. De esa forma, las cuatros ruedas de la carroza opositora se convierten en verdades, en pruebas, en denuncias. En acción orquestada, imponen el ICIA. Por eso, los medios sí son autoritarios y torpedean la libertad de expresión. Se autodenominaron los defensores de las libertades individuales, guardianes de la justicia y de los derechos ciudadanos. Esos mismos medios hegemónicos son aquellos que nacieron, se crearon y se callaron durante las dictaduras militares.

 

Actúan sin ética ni vergüenza alguna. Respondiendo netamente a sus inconfesables intereses económicos, denuncian la existencia de una “inflación galopante”, la “mayor corrupción de la historia”, el “autoritarismo creciente” y la “inseguridad insoportable”. Es la fórmula para el caos del siglo XXI, nieta del matrimonio entre monopolios económicos y monopolios comunicacionales. Es lo que se ve, con distintos matices, principalmente en Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador. En Brasil, se vislumbró de forma muy clara esa campaña mediática en contra del ex presidente Lula. Las vacilaciones y crecientes concesiones del gobierno de Dilma Rousseff a los grandes grupos económicos nacionales e internacionales mantienen una aparente paz, solamente quebrada por los panfletos portavoces de Washington que circulan por nuestros quioscos.

 

Por fin, es fundamental que nos preguntemos hasta qué punto un gobierno puede controlar los niveles de inflación, inseguridad y corrupción en economías tan concentradas y con niveles tan altos de extranjerización. Con acaparamiento y especulación se genera inflación y se tensionan las tasas de interés hacia arriba, como forma de enriquecer al sistema financiero. Con acciones terroristas y conspiratorias, con playboys quemando caucho y motorizados armados, se aumenta la violencia y los grados de inseguridad hasta niveles “intolerables”. Con shows de denuncias y bombardeos de TV, radios, revistas y periódicos se presenta un clima de “corrupción generalizada” como “nunca antes”. Y toda acción del Estado para hacer frente a la inflación, a la inseguridad y a la corrupción es denominada autoritarismo por los grandes medios.

 

Por lo tanto, uno debe preguntarse hasta qué punto los niveles de medición de esas cuatro variables responden a la influencia de los medios de comunicación. Y hasta qué punto la percepción de las personas acerca de esos cuatro problemas es dirigida por los monopolios mediáticos. La respuesta, en nuestro punto de vista, lleva a una conclusión: no hay ninguna forma de avanzar en procesos progresistas, populares y democratizantes sin la implosión y el exterminio de esos dos tipos de monopolios privados. Porque aunque esa combinación de cuatro factores que llamamos ICIA sea etérea, gaseosa y superficial, ha impuesto dificultades y generado frenos considerables a los procesos de avance.

 

La destrucción de esos monopolios privados, económicos y mediáticos, es imprescindible y genera pavor en las elites y el capital extranjero. Por ese motivo se critica de forma tan contundente cualquier intento de ampliar el control del poder público, del Estado, sobre esas dos estructuras. Cuanto antes los gobiernos progresistas se percaten de la gravedad de esa situación y cuanto antes implementen acciones democratizantes, mayor su posibilidad de éxito. Por otro lado, seguir financiando esos monopolios con inmensas y crecientes sumas de dinero público, además de crimen de traición nacional, puede ser considerado un tiro en el propio pie.

 

* Profesor de la carrera de Economía, Integración y Desarrollo de la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA), Foz do Iguazú, Brasil.

Publicado enEdición 191
Otro Día de los Caídos en el país de las guerras sin fin

En una extraordinaria pero poco publicitada audiencia de supervisión, el comité de servicios armados del Senado analizó la “Ley de Conflicto Armado, el uso de la fuerza militar y la Autorización de 2001 para el Uso de la Fuerza Militar” (AUMF, por sus siglas en inglés). La AUMF es la ley aprobada en el Congreso el 14 de septiembre de 2001, tres días después de los atentados de al-Qaeda contra Estados Unidos.


El senador independiente de Maine, Angus King, inició su interrogatorio a los funcionarios militares de la siguiente manera: “Señores, he estado aquí tan solo cinco meses, pero esta es la audiencia más sorprendente y la más perturbadora en la que he participado. Ustedes básicamente han redactado una nueva Constitución”.


A la afirmación del senador King le siguieron las preguntas del senador republicano de Carolina del Norte Lindsey Graham. Graham, que ha estado en el Senado durante muchos años, recientemente solicitó que el sospechoso de los atentados de Boston (un ciudadano estadounidense acusado de un crimen violento en suelo estadounidense) fuera declarado “combatiente enemigo”, lo que implicaría negarle sus derechos constitucionales. Los funcionarios interrogados respondieron afirmativamente a las preguntas de Graham: “¿Coinciden conmigo en que, en lo que refiere al terrorismo internacional, estamos ante una batalla mundial? ¿Estarían de acuerdo conmigo en que el campo de batalla es el que elija el enemigo y que podría ser cualquier lugar del planeta, de modo que tenemos que estar alertas y preparados para poder actuar?”. El subsecretario de Defensa para Operaciones Especiales, Micheal Sheenan, respondió afirmativamente, y aclaró: “Vigilamos a diario las amenazas a nivel mundial y estamos preparados para actuar”.


El mensaje del Pentágono fue claro: el mundo es un campo de batalla.


La AUMF establece, en una parte: “el Presidente está autorizado a usar toda la fuerza necesaria y adecuada contra los países, organizaciones o personas que determine que han planificado, autorizado o cometido los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, que colaboraron con ellos, o que protegieron a dichas organizaciones o personas, para evitar que en el futuro dichos países, organizaciones o personas cometan actos de terrorismo internacional contra Estados Unidos”.


Tan solo un miembro del Congreso votó en contra del proyecto de ley de 2001, Barbara Lee, demócrata de California, quien afirmó desde la Cámara de Representantes: “Estoy convencida de que la acción militar no evitará futuros actos de terrorismo internacional contra Estados Unidos. Es un asunto muy complejo. Se aprobará esta resolución, a pesar de que todos sabemos que un presidente puede librar una guerra sin necesidad de la misma. Por más difícil que sea esta votación, algunos de nosotros debemos apelar al uso de la restricción. Nuestro país aún está llorando a las víctimas de los atentados. Algunos de nosotros debemos decir: ‘Reflexionemos por un momento y pensemos bien en las repercusiones de las medidas que adoptaremos hoy para que esto no se vuelva incontrolable’”.


Sin duda, el senador independiente de Maine Angus King piensa que las cosas se salieron de control, al igual que el periodista Jeremy Scahill, cuyo nuevo libro “Dirty Wars” se subtitula: “The World is a Battlefield” (el mundo es un campo de batalla). Scahill me dijo: “El concepto de que el mundo es un campo de batalla no es algo que se me ocurrió a mí. Es una doctrina, más concretamente una doctrina militar denominada ‘preparación operativa del campo de batalla’, que considera que el mundo en su totalidad es el campo de batalla. Y lo que sostiene es que hay países donde se puede prever, donde si las fuerzas armadas prevén que es probable que ocurra un conflicto o que se puede desatar una guerra, se pueden enviar soldados a esos países por adelantado para preparar el campo de batalla. Y en los gobiernos de Bush y de Obama el mundo efectivamente ha sido considerado un campo de batalla”. La película “Dirty Wars”, basada en el libro de Scahill y dirigida por Richard Rowley, se estrena en los cines de Estados Unidos en el mes de junio.


Casi doce años más tarde de haber sido aprobada, la Ley de autorización de uso de la fuerza militar continúa en vigor y le otorga al gobierno de Obama y al Pentágono carta blanca para declarar guerras, ocupar países, matar gente con aviones no tripulados, no sobre la base de su culpabilidad, sino como resultado de un análisis remoto de los “modos de vida” de los sospechosos. Mientras estas guerras son cada vez más ocultas, se vuelve cada día más importante que los periodistas vayan donde está el silencio para para hacer que quienes están el poder rindan cuentas de sus actos.


Es por eso que el gobierno de Obama parece estar librando una guerra de baja intensidad contra los periodistas en Estados Unidos: los vigila para descubrir sus fuentes protegidas y persigue informantes apelando a la ley de espionaje. Mientras tanto, más de 100 prisioneros de la base estadounidense en Guantánamo están en huelga de hambre y sus vidas corren peligro. La mayoría no ha recibido acusación formal y se ha ordenado su liberación. Sin embargo, permanecen en esa especie de campo de concentración sin ninguna esperanza de que su situación cambie.


Si bien para muchos el Día de los Caídos no es más que un fin de semana largo, será conmemorado con muchas ceremonias solemnes. Las muertes más recientes de ciudadanos estadounidenses en Afganistán fueron las de dos soldados de la isla de Guam: el Sargento Eugene M. Aguon, de 23 años de edad, y el soldado Dwayne W.Flores, de 22 años. Ambos murieron el 16 de mayo por el estallido de un artefacto explosivo casero. A estas muertes se suman las de cientos de soldados y veteranos de guerra que se suicidan, y cuya cifra supera a la de los soldados muertos en combate. Estas muertes no son informadas por el Pentágono. Al 20 de mayo, el Departamento de Asuntos de Veteranos de Guerra tenía registradas 873.000 solicitudes de beneficios pendientes, de las cuales 584.000 estaban pendientes desde hacía más de 125 días.
Thomas Paine escribió el 21 de marzo de 1778 en la edición de su publicación denominada The Crisis: “Si hay un pecado superior a todos los demás es el de la guerra deliberada y ofensiva. Quien inicia una guerra abre las puertas del infierno y abre la vena que hace que una nación muera desangrada”.

 

Publicado el 24 de mayo de 2013

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2013 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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La Alianza del Pacífico avanza con Paraguay

ALAI AMLATINA, 24/05/2013.- Nuevamente, cual juego de ajedrez, las piezas en el tablero de la integración regional vuelven a moverse estratégicamente a favor de unos y en detrimento de otros. Los intereses de ciertos países reflejados en cada uno de los bloques, UNASUR con Buenos Aires, MERCOSUR con Brasilia, CELAC con México, la Alianza del Pacífico con Washington y la CAN siendo independiente, también han cambiado de dirección.

 

En esta ocasión, quien ha realizado los mejores movimientos ha sido sin duda la Alianza del Pacífico (los intereses de Washington, encabezados por el Perú), cuyo peso específico lo pone México. La cual parece afianzarse un camino sólido cada vez más. Esto ante el gran manejo mediático y las estrategias de promoción que ha tenido a su favor, expresados a su vez, en las propuestas de homologación del tratamiento tributario y de inversiones, así como en la clara intención de crear un Parlamento que sea el marco legislativo que dé luz verde a los acuerdos comerciales y de libre circulación de personas, capitales y bienes y servicios que surjan de este mecanismo(1).

 

Además, hay que sumar el hecho de que muchos países de la región están interesados en formar parte de la Alianza. El caso más adelantado es el de Costa Rica, quien el próximo 22 de mayo firmará un Tratado de Libre Comercio con Colombia(2) dando así un paso adelante hacia la integración en este bloque, pero también hay un interés muy serio por parte de los gobiernos de Uruguay y Paraguay, principalmente de este último, que al estar excluido temporalmente del Mercosur, busca “relacionarse muy bien con el mundo, especialmente con los vecinos”(3), según lo declarado por Horacio Cartes, presidente de Paraguay.

 

Ante este posicionamiento de la Alianza del Pacífico, varios países, principalmente europeos, han encontrado cierto atractivo por lo que ya han lanzado peticiones para poder participar como observadores, tal es el caso de Portugal; pero quizá la más llamativa de estas peticiones sea la de China(4), quien quiere entablar un diálogo para participar como observador y conocer los objetivos y alcances de esta Alianza, más a sabiendas de que ésta es un intento por dejar a dicho país fuera de las negociaciones.

 

Por su parte, MERCOSUR (Brasilia) parece estar en un punto muerto, pues por un lado el bloque está parado y generando conflicto en algunos sectores de las economías, ante lo cual no se han hecho esperar las criticas y las propuestas de refundarlo; pero por el otro lado, está fortaleciendo los vínculos de integración latinoamericanos incorporando a más países como Guyana, Surinam, Bolivia y Ecuador, cuya participación puede ser crucial en el desenvolvimiento de este bloque, principalmente el de este último país ya que servirá como contrapeso a la muy posible adhesión de Paraguay en la Alianza del Pacífico.

 

Otro factor importante, que se mencionó en la Editorial anterior(5), es que todo parece indicar que gran parte del éxito o fracaso del MERCOSUR dependerá de cómo se lleven a cabo las negociaciones con la CAN y de que tanto termine pesando el descrédito del MERCOSUR en su atasco Brasil-Argentina.

 

A su vez la CAN, quien quizá por ahora sea de los más discretos, parece posicionarse inteligentemente pues entre las diversas propuestas hechas ha sugerido medir el impacto del sector cultural en la economía buscando estrechar aún más los lazos culturales entre los países miembros, además de que también ha buscado mantener una cooperación transfronteriza que sirva de apoyo a los ciudadanos de las naciones participantes con lo que sigue su avance.

 

Quien al momento lleva las depender es la UNASUR (Buenos Aires), la cual ha sufrido diversos reveses que en gran parte se han debido al quizá excesivo apoyo que ésta ha brindado a Venezuela y al empeoramiento de la relación que mantiene con Paraguay, sobre todo por las declaraciones hechas previas a las elecciones en ese país.

 

Todo parece indicar que hasta el momento que la Alianza del Pacífico, con los intereses de Washington detrás, es quien ha hecho las mejores jugadas, sin embargo la partida no ha terminado sino que esto apenas comienza. Brasilia debe de reaccionar. El Perú es el pivote con la presidencia pro tempore y la nueva canciller debe de valorar bien sus jugadas. Mucha suerte a la flamante canciller peruana. Continuará.

 

Por Oscar Ugarteche, economista peruano. Investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) y presidente de ALAI. Francisco Martínez Cervantes es integrante de OBELA.


1 EFE, “Países de la Alianza del Pacífico ponen en marcha su propio Parlamento”, publicado en Radio Programas del Perú el 06 de mayo de 2013. Disponible en:
http://www.rpp.com.pe/2013-05-06-paises-de-la-alianza-del-pacifico-ponen-en-marcha-su-propio-
parlamento-noticia_592184.html

2 Óscar Rodríguez, “Costa Rica y Colombia firmarán TLC”, publicado en La Nación de San José el 04 de mayo de 2013. Disponible en: http://www.nacion.com/(F(ckDNz7dptVshgkDOQYTWUUfbdL8gFPwMg3Zu43YpOQmW-FkzkFvsgnQ0oNhP1NvDG36iV5QmafXoE_lUG9q75VNLv_7wu9bcEocWmOQclR6FW18zeOqziztdb4qffctKRlVLYvmhL28qTIas_E-Il634DIlVPoetL7m0Qr3kNJokiDHTqHT9wXoi0GN274YxAsM1KA2))/2013-05-04/Economia/Costa-Rica-y-Colombia-firmaran-el-TLC-el-proximo-22-de-mayo.aspx

3 AFP, “Cartes busca profundizar relación con Alianza del Pacífico”, publicado en El Economista el 28 de abril de 2013. Disponible en:
http://eleconomista.com.mx/internacional/2013/04/28/cartes-busca-profundizar-relacion-alianza-pacifico

4 Ivette Saldaña, “Interés de China por la Alianza del Pacífico”, publicado en El Financiero el 03 de abril de 2013. Disponible en: http://www.elfinanciero.com.mx/component/content/article/44/9822.html

5 http://www.alainet.org/active/63331

www.obela.og
Editorial Integración, Mayo 2013

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Chindia: futuro mayor mercado del mundo y obstáculo al concepto estratégico “Indo-Pacífico” de EU

En torno a la postura de India se juega el brutal cerco a China bajo la modalidad del pivote” de la doctrina Obama en la región Asia-Pacífico que los superhalcones de Estados Unidos intentan expandir al letal concepto estratégico de moda “Indo-Pacífico” (ver Bajo la Lupa, 19/5/13).

 

De allí que la visita de seducción del premier chino Li Keqiang a India (miembro del BRICS) cobre una relevancia singular, pese a las recientes escaramuzas fronterizas.

 

El rotativo chino Global Times (19/5/13) anuncia que el primer viaje de tres días de Li Keqiang a India incluye una “diplomacia financiera” para impulsar el comercio bilateral.

 

Sabaree Mira, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Jawaharlal Nehru, considera que más allá del conflicto fronterizo existen “temas más amplios”, como la relación entre “dos añejas civilizaciones y el balance del poder global”.

 

Global Times cita a The Times of India para inferir que “China toma un mayor giro hacia la diplomacia financiera (sic), en lugar de buscar ganar contratos de construcción y vender equipamiento pesado como antes”.

 

Al premier Li Keqiang lo acompañaron en su comitiva una docena de ejecutivos financieros, que incluyeron siete del China Development Bank y dos del Industrial and Commercial Bank of China (ICBC: el mayor banco del mundo en ganancias y “capitalización de mercado”, uno de los principales cuatro bancos estatales en China).

 

En forma espectacular, el comercio bilateral creció de 290 millones de dólares en el año 2000, pasando por 61 mil 700 millones de dólares en 2010 (20 veces más en una década), hasta 66 mil 500 millones de dólares en 2012, que se espera alcancen 100 mil millones de dólares en 2015. Intriga la quietud comercial bianual entre 2010 y 2012.

 

Li Keqiang hizo escala en la relevante ciudad de Mumbai, donde se reunió con sus líderes empresariales, para proseguir su viaje a Pakistán, el aliado de China, y terminar en Suiza y Alemania.

 

Llama la atención que el premier chino haya optado por India como primera escala antes que su aliado Pakistán, lo cual descifra Sun Shihai, vicedirector del instituto de Estudios Asia Pacífico de la prestigiada Academia de Ciencias Sociales de China: “India y Pakistán juegan diferentes aunque importantes papeles en las relaciones diplomáticas de China”, sin perder de vista que ambos “poseen armas nucleares (sic), lo que los hace ser estratégicamente vitales a la seguridad regional”.

 

A juicio de Sun Shihai, “India es un jugador fundamental para mantener la seguridad de los canales marítimos en el océano Índico, que es crucial al comercio de China con Medio Oriente y África”, mientras “Pakistán ejerce gran influencia en otros países islámicos como Afganistán y sirve como puente entre China y Medio Oriente”.

 

Los juegos de equilibrio de poder han consistido en un acercamiento de China a Nepal y Sri Lanka, mientras India ha penetrado el sureste asiático y mantiene vigente el exilio tibetano del Dalai Lama.

 

Una óptima relación de Pekín tanto con Delhi como con Islamabad disolvería el esquema bélico del nuevo concepto estratégico “Indo-Pacífico” que promueven los superhalcones de Estados Unidos para asfixiar a China por la vía marítima.

 

Jack Georgieff, de TheDiplomat.com (17/5/13), publicita que el concepto Indo-Pacífico –acuñado por Rory Medcalf (anterior diplomático australiano y director del Programa de Seguridad Internacional en el Instituto Lowy– se encuentra ahora “en boga diplomática y estratégica” y reconoce que “la idea tuvo una recepción gélida en toda la región y murió rápidamente”, debido a la reticencia de China y a las revelaciones de Wikileaks en 2010, cuando el ex premier de Australia Kevin Rudd develó que su verdadera intención era usar a la comunidad” (nota: la región Asia-Pacífico) para “contener la creciente influencia regional de China”.

 


Li Jiabao ( China Daily, 20/5/13) aduce que Chindia tiene gran potencial, mientras Hu Shisheng, académico de título kilométrico, considera que “el proyecto de contratar negocios en India de parte de China mantendrá un crecimiento rápido porque el mercado es inmenso y los prospectos a largo plazo son muy brillantes (¡supersic!)”.

 

Hu Shisheng arguye que el duodécimo Plan Quinquenal de India concluye en 2017, a partir de cuando la demanda en inversiones será mayor a un billón de dólares (un trillón, en anglosajón) en los sectores de infraestructura, lo cual aportará grandes oportunidades a las compañías contratistas de proyectos de China.

 

A finales de 2012, las empresas chinas en el sur de Asia alcanzaron un valor acumulado de contratación de proyectos por 106 mil 400 millones de dólares, lo cual representa 11 por ciento del total de China, mientras las inversiones directas no financieras en el sur de Asia saltaron 39 por ciento en 2012 ( People’s Daily, 19/5/13).

 

Parece superada la reciente escaramuza transfronteriza cuyo principal problema se debe, desde su guerra de 1961, a la indefinición de su demarcación, que ha quedado en una etérea “Línea real de control”.

 

A un nivel de colaboración jerárquicamente superior y en forma más pragmática, ambos gobiernos están dispuestos a abrir sus mercados respectivos: China como destino de los productos farmacéuticos y de telecomunicaciones de India, mientras ésta, en reciprocidad, sería la anfitrióna para mayores inversiones de la primera en infraestructura, energía y telecomunicaciones, lo que en su conjunto servirá para construir una verdadera relación estratégica con un mercado conjunto de 2 mil 700 millones de consumidores.

 

Sin duda, la sinergia Chindia de manufactura china con el software de India con cobertura nuclear potencializará los sistemas de inteligencia de manufactura avanzada.

 

El premier chino exultó que los dos gigantes asiáticos serán “el nuevo motor de la economía mundial”, lo cual empujará a ambos a “una asociación de cooperación estratégica para la paz y la prosperidad”.

 

The Times of India (19/5/13) abunda en la “cooperación estratégica” y reflexiona que, después de altibajos en las pasadas seis décadas, la “madurez de ambos gobiernos ha sido capaz de moverse hacia adelante en forma rápida ahora que China puede volverse pronto el mayor socio comercial de India” mediante “interacciones civilizatorias (sic) que simbolicen el nuevo mantra de un giro paradigmático”. Para el rotativo indio, China se ha vuelto un imperativo ontológico, civilizatorio y estratégico. ¡“Diálogo de civilizaciones” anti Huntington!

 

Global Times (19/5/13) medita que la “resolución pacífica de la reciente confrontación fronteriza apunta a la madurez de las relaciones de Chindia, pero que también muestra que sus relaciones permanecen frágiles” (sic) y exhiben “la naturaleza hipersensible del tema fronterizo como núcleo de su sospecha mutua”. Lo relevante es que la escaramuza no descarriló las visitas del canciller indio Salman Khurshid a China ni la del premier chino a India.

 

Desde el viaje de Li Keqiang, pasando por la visita del presidente chino Xi Jinping a Rusia y África (Bajo la Lupa, 20/3/13) –y el anuncio de su próxima gira a Trinidad y Tobago, Costa Rica, México y Estados Unidos–, el objetivo de China consiste en romper el asfixiante cerco del concepto estratégico de moda “Indo-Pacífico”.

 

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Lunes, 20 Mayo 2013 06:48

Guerra infinita

Guerra infinita

Los militares y sus jefes civiles están muy preocupados por dos fenómenos en las filas de las fuerzas armadas –incremento significativo en los suicidios y en incidentes de agresión sexual– y nadie entiende las razones, o por lo menos eso dicen.

 

Durante los últimos 12 años, con dos guerras, más otras acciones militares, se ha incrementado la tasa de suicidios entre militares en activo, con un nuevo récord de 350 casos en 2012, reportó el New York Times. Esta cifra es el doble de hace una década y superior al número de efectivos muertos en Afganistán ese año. En 2002 la tasa de suicidio entre militares fue de 10.3 por cada 100 mil, hoy es de 18 por 100 mil. A pesar de múltiples investigaciones y programas de prevención, los expertos admiten que no tienen claras las causas.

 

Por otro lado, en lo que algunos califican de “epidemia de ataques sexuales”, el Pentágono divulgó recientemente que el número de personal militar víctima de agresión sexual y delitos relacionados se ha incrementado 35 por ciento en los últimos dos años. En 2012 se reportaron de manera oficial 3 mil 400 casos de agresión sexual en las fuerzas armadas, sólo una fracción de los más de 26 mil que el Pentágono calcula que ocurrieron.

 

Peor aún, algunos de los encargados de abordar y resolver la incidencia de ataques sexuales ahora están acusados de eso mismo. Primero, el jefe de prevención de asalto sexual de la fuerza aérea, el coronel Jeffrey Krusinski, fue arrestado acusado de tocar y atacar a una mujer en Virginia. Diez días después, un sargento del ejército encargado de manejar casos de asalto sexual en Texas fue puesto bajo investigación por acusaciones de “contacto sexual abusivo” y, posiblemente, obligar a una subordinada a la prostitución.

 

A la vez, aunque en casi cada acto oficial, deportivo y hasta algunos culturales los políticos invitan al público a elogiar y expresar su gratitud a las fuerzas armadas por su “sacrificio”, el trato a veteranos y sus familias parece contradecir esos sentimientos. El número de solicitudes por discapacidad registradas en la Administración de Asuntos de Veteranos –la principal agencia federal encargada de apoyarlos, sobre todo en cuestiones de salud– que están acumuladas a la espera de pago (son catalogadas así si no se han resuelto por lo menos en 125 días) ya casi llega a 600 mil y crece cada día.

 

Aunque los fenómenos de suicidio y agresión sexual entre uniformados son asuntos complejos que no tienen una sola causa, no existirían sin el contexto de una superpotencia con capacidad militar sin precedente en la historia, con un gasto militar que representa 41 por ciento del total mundial, según SIPRI, y que vive en algo que ya se asimiló como parte “normal” de la vida estadunidense: la guerra infinita.

 

La “guerra contra el terrorismo” que Estados Unidos declaró después del 11 de septiembre de 2001 es tan solo una parte de la historia bélica de este país, una historia de guerra continua desde sus inicios hasta hoy. Pero, sí parece ser la primera guerra que abiertamente se define como indefinida. La semana pasada, Michael Sheehan, secretario asistente de Defensa para operaciones especiales y conflictos de baja intensidad, fue interrogado en una audiencia en el Senado sobre qué tanto tiempo considera que durará la guerra contra el terrorismo: “por lo menos de 10 a 20 años”, respondió tranquilamente (sin incluir los 12 años que lleva). No sólo no parece haber un límite de tiempo, sino tampoco límite geográfico para esta guerra, ya que se libra desde ciudades de Estados Unidos hasta pueblos de Medio Oriente y África.
Glenn Greenwald, columnista de The Guardian, comenta que “es difícil resistir la conclusión de que esta guerra no tiene ningún otro propósito que su perpetuación. Esta guerra no es un medio para un fin, sino el fin en sí… También es su propio combustible: es precisamente esta guerra sin fin –justificada en nombre de detener la amenaza del terrorismo– la mayor causa de esa amenaza”.

 

El historiador y veterano militar Andrew Bacevich acaba de publicar un libro en el que advierte que la “trinidad sagrada” del poder militar estadunidense, la “huella mundial” del Pentágono y la disposición estadunidense al intervencionismo hoy día generan “una condición de crisis de seguridad nacional permanente”. Eso, afirma, establece la justificación para una condición de guerra sin fin. Mientras tanto, el público ya no cuestiona todo esto, critica el experto.

 

Cuando su hijo, teniente del ejército, murió en combate en Irak en 2007, Bacevich escribió en el Washington Post que los oradores oficiales repiten la línea de que “la vida de un soldado no tiene precio. Yo sí sé qué valor asigna el gobierno estadunidense a la vida de un soldado: me han entregado el cheque”.

 

Si te capacitan para ser participante en esta guerra infinita, te dicen que el enemigo es global, que puede estar a la vuelta de tu casa o en unas montañas o desiertos a miles de kilómetros, te enseñan que la violencia es una respuesta legítima y que tienes el derecho y el deber de usarla, y te dicen que hacerlo es “heroico”, tal vez eso explica algo. Si de repente regresas y no hay empleo, no hay vivienda, y no hay apoyo, ni para las discapacidades que tienes por “defender” a tu patria, y las guerras en que participaste fueron detonadas por engaños y manipulaciones por los comandantes civiles, tal vez eso también explica algo. Tal vez la guerra y la militarización deshumanizan a todos. Tal vez con la guerra no destruyes sólo al enemigo, sino a ti mismo.

 

Tal vez esos son los costos de la guerra infinita.

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