La relación imperial del establishment alemán

Hoy el establishment alemán (los centros financieros y las grandes empresas dedicadas a la exportación junto a su instrumento político, bien representado por el gobierno Merkel) domina el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Junto con el Fondo Monetario Internacional, este establishment dicta e impone a los países periféricos de la Eurozona una serie de políticas públicas que están dañando el nivel de vida y bienestar social de las clases populares de tales países.


 
Tales políticas incluyen (1) recortes muy sustanciales de la protección social de tales países (con reducciones muy notables de las transferencias y servicios públicos del Estado del Bienestar) y otras intervenciones públicas que están deteriorando la infraestructura física y social del país, y (2) reformas laborales encaminadas a reducir los salarios de la población trabajadora. Las primeras políticas públicas se están imponiendo bajo el argumento de que hay que reducir el déficit y la deuda pública de tales países a fin de recuperar la confianza de los mercados financieros, y así los Estados puedan conseguir dinero prestado de los bancos. El segundo tipo de políticas públicas —la desregulación del mercado de trabajo— se fuerza sobre los países indicando que tal disminución de los salarios es necesaria para hacer a las empresas más competitivas y facilitar así las exportaciones, que seráren las actividades económicas que sacarán a los países (incluyendo España y sus CCAA) de la profunda recesión en la que se encuentran.


 
Tales políticas se realizan con el apoyo de los establishments financieros, empresariales, políticos y mediáticos que gobiernan tales países periféricos (incluyendo España), pues, excusándose en la necesidad de mantenerse en Europa (presentando su permanencia en el euro como garantía de su pertenencia) imponen tales políticas. Consiguen con ello lo que siempre han deseado: debilitar al mundo del trabajo, a fin de optimizar sus intereses financieros y económicos. En todos estos países las rentas del capital están subiendo a costa del descenso de las rentas del trabajo. La evidencia de ello es clara, robusta y contundente. Entre 2009 y 2012, la parte del PIB que corresponde a la compensación de los trabajadores ha perdido peso. En España, este porcentaje ha pasado de ser el 50% al 46% (es decir, una disminución del 4% del PIB), en Grecia e Irlanda también se ha reducido el 4% del PIB y en Portugal el 3%. Lo que se llamaba antes la lucha de clases continúa desarrollándose en tales países con la ayuda del establishment alemán, que domina el establishment europeo.


 
¿Por qué se realizan tales políticas?


 
El hecho de que tales políticas se impongan a la población (en ninguno de tales países existe un mandato popular para que se lleven a cabo) se debe a que tales políticas benefician, además de a los establishments de los países periféricos, al establishment alemán, y muy en particular a la banca y a las compañías exportadoras alemanas. Los famosos rescates bancarios y las supuestas “ayudas financieras” a los Estados de los países periféricos es básicamente ayuda a los bancos alemanes (entre otros bancos europeos) como bien han reconocido economistas asesores al Gobierno Merkel como Jürgen Donges, en sus declaraciones de apoyo a las supuestas ayudas a España, aprobadas en el Parlamento alemán (Las responsabilidades del ‘establishment’ alemán en la crisis española, Público, 07.02.13).


 
Otro ejemplo del impacto diferencial de tales políticas ha sido el establecimiento del euro que ha beneficiado primordialmente al establishment alemán. Como he detallado en mis trabajos, el BCE no es un banco central. Es un lobby de la banca y muy en particular de la banca alemana. Ni que decir tiene que tal institución también está sujeta a otros intereses además de los alemanes, lo cual explica, en ocasiones, las tensiones entre el Bundesbank (el Banco Central Alemán) y el BCE. Pero, sigue, en general, las directrices del gobierno alemán, el cual sintetiza los intereses del establishment alemán. Y tal BCE está jugando un papel clave en imponer tales políticas. Su propia existencia, proveyendo préstamos a intereses muy bajos a la banca (pero no a los Estados), para que estos compren a intereses desmesurados la deuda pública de los Estados periféricos ha sido la causa del enorme endeudamiento de tales Estados. Tal crecimiento de la burbuja de la deuda pública está destruyendo (con los recortes de gasto público) el ya escasamente financiado Estado del Bienestar de los países periféricos de la Eurozona, destrucción que se hace para pagar a la banca alemana los intereses de tal deuda (además de debilitar el mundo del trabajo, lo cual explica el apoyo de tales políticas por parte del mundo empresarial exportador en tales países).


 
Y todo ello se presenta, realiza e impone, en teoría, para defender el euro y la pertenencia a Europa de tales países. La “alarma” de que el euro está en peligro es el justificante de tales políticas. Pero el euro nunca ha estado en peligro. Antes al contrario está sobrevalorado, perjudicando enormemente a las economías de los países periféricos. En realidad, las enormes desigualdades existentes entre el centro y la periferia de la Eurozona favorecen al primero y perjudican a los segundos. Existe un flujo de capitales de la periferia al centro que los países periféricos no pueden revertir. Es la descapitalización de tales países, impuesta por el establishment alemán, que es el primer beneficiario de tal sistema. Los bancos y los Estados de la periferia tienen una gran escasez de capital mientras que los bancos como Deutsche Bank y los bancos alemanes más importantes así como el Estado alemán tienen dinero de sobras.


 
Como el establishment alemán domina la Eurozona


 
Esta es la relación imperial que se genera y reproduce sin ningún tipo de intervención militar. De ahí que no pueda hablarse del IV Reich. Pero las relaciones de dominio económico, político e incluso mediático existen. Le sorprenderá al lector que incluya también el mediático. Dos ejemplos de este dominio mediático han aparecido recientemente: uno es el veto a un artículo de Juan Torres en El País de Andalucía. Juan Torres publicó un excelente artículo (Alemania contra Europa, 24.03.13) alertando del dominio alemán haciendo una reflexión muy acertada de los paralelismos existentes con épocas anteriores. Tal artículo fue retirado de la web de El País donde inicialmente se publicó, debido a presiones mediáticas y políticas alemanas sobre El País. El establishment alemán no quiere que se hable del pasado relacionándolo con el presente.


 
Otro caso reciente prueba lo que digo: en un artículo publicado en Público (Las responsabilidades del ‘establishment’ alemán en la crisis española, 07.02.13), señalaba yo que la influencia del establishment alemán en España es una constante en la historia de nuestro país. Señalaba que el gobierno alemán configuraba en gran medida las políticas del gobierno español que estaban dañando el bienestar de la población española. Pero añadía que el establishment alemán tenía una gran responsabilidad en la génesis de la crisis en España pues fue el gobierno alemán, bajo Hitler, el que jugó un papel determinante de la victoria del General Franco, impidiendo las reformas tan necesarias para modernizar el país, realizadas por la II República. No es por casualidad que los países como Grecia, Portugal y España, que están en una situación desesperante sean países que han sido dominados por fuerzas ultraconservadoras en la mayoría de su historia. Y en España, el establishment alemán jugó un papel clave en la victoria de tales fuerzas, frenando las reformas (iniciadas por la II República) del sistema productivo y de su economía, que han sido difíciles de aplicar debido a la enorme influencia que las ultraderechas tienen en España, que ahora utilizan “la crisis del euro” para continuar manteniendo sus privilegios.


 
Pues bien, una revista alemana (Kulturaustausch) tradujo tal artículo, eliminando toda referencia al pasado. Desaparecía la complicidad del establishment alemán en el establecimiento del fascismo español y en el mantenimiento de unas estructuras que mantuvieron España en el subdesarrollo económico, social y político por más de cuarenta años.


 
Una última observación: en Alemania (y en España) hay clases sociales.


 
El lector notará que a lo largo de este artículo hablo del establishment alemán, más que de Alemania. Y ello se debe a la necesidad de no confundir el establishment gobernante en un país con el propio país, una confusión que el establishment alienta y favorece pero que no corresponde a la realidad. En Alemania, como en España, hay clases sociales con intereses distintos que están en conflicto —como ahora— con gran frecuencia. Una de las “víctimas” del establishment alemán es la propia clase trabajadora alemana que es la que sufre en primera mano las reformas Schröder-Merkel. El crecimiento de la productividad alemana ha beneficiado predominantemente a las rentas del capital, no a las del trabajo, cuyos salarios han permanecido estancados por la mayoría del tiempo desde el establecimiento del euro.


 
Y es a esta clase trabajadora alemana a la cual va dirigida la desinformación producida por los medios de mayor difusión alemanes (incluyendo los llamados serios y responsables) que presentan la situación de los países periféricos como resultado de la pereza y escasa productividad de sus trabajadores, de su excesiva protección social, y otras falsedades, atribuyéndose el rechazo popular en estos países a tales imposiciones de políticas de austeridad a características culturales y étnicas que producen un populismo, poco maduro, como lo definía el Spiegel hace unos días. El racismo y el estereotipo étnico son una constante en la cultura hegemónica alemana.

 

Por Vicenç Navarro
 Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University


04 abr 2013

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Miércoles, 03 Abril 2013 06:48

Amenazas del Acuerdo Transpacífico

Amenazas del Acuerdo Transpacífico

Esta semana se reanudan en Singapur las negociaciones del Acuerdo Transpacífico, un proyecto anunciado por sus promotores como el más grande y ambicioso tratado comercial. Participan 11 países: Australia, Brunei, Canadá, Chile, Estados Unidos, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Se dice que será un instrumento para el crecimiento, el empleo y la prosperidad. Esa es la promesa, pero la realidad será distinta.

 

La economía mundial tiene tres décadas de acuerdos comerciales de corte neoliberal que han incluido una fuerte liberalización financiera, tanto en lo interno como en los flujos trans-fronterizos. También han sido acompañados de reglas sobre propiedad industrial, compras del sector público, medidas sanitarias y fitosanitarias, relaciones laborales y la prohibición de requisitos de desempeño sobre las corporaciones internacionales. Esos acuerdos comercia

 

¿Cuál ha sido el resultado? Una economía mundial semi-estancada, altos niveles de desempleo, deterioro ambiental acelerado y la peor crisis en 80 años. Alguien podría pensar que con estos ‘logros’ se habría frenado el afán de negociar nuevos acuerdos comerciales. Pero es exactamente al revés. Las corporaciones trasnacionales necesitan abrir espacios de rentabilidad, aunque sea en detrimento de las reglas de ética social y de salud ambiental. Y como esas empresas trasnacionales se han adueñado del ámbito regulatorio, sus amanuenses en la burocracia se esmeran inventando nuevos pactos comerciales.

 

México aceptó ser parte del proceso negociador el año pasado. Al hacerlo tuvo que aceptar dos condiciones dañinas. La primera es que renunció a cualquier pretensión de reabrir negociaciones sobre acuerdos ya adoptados por los países que arrancaron el Acuerdo Transpacífico (ATP). Es decir, aceptó el principio de que lo que ya se acordó debe ser aceptado por un nuevo “socio” para ingresar al proceso. La segunda es que tampoco puede solicitar la inclusión de nuevos temas en la agenda del proceso. Así, México entró en las negociaciones como siempre: de rodillas y entregando todo aún antes de comenzar a negociar. Alguien podría pensar que con el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) nuestro país ya entregó todo y no hay nada que perder. Eso es parcialmente incorrecto. Se entregó todo a Estados Unidos y Canadá, no a otros ocho países en Asia y América Latina. El ATP es una nueva amenaza sobre México.

 


Uno de los rasgos característicos del ATP es que los gobiernos pueden ser demandados por una empresa extranjera cuando ésta sienta que se ha visto afectada en sus ganancias esperadas. Esta parte del ATP está inspirada en el capítulo XI del TLCAN que constituye una amenaza particularmente peligrosa en materia de salud pública, protección al consumidor y medio ambiente. De hecho este instrumento ya fue utilizado por la empresa Metalclad en 1996. Por cierto, Monsanto podría estar recurriendo a esta parte del TLCAN para forzar al gobierno federal a abrir completamente el campo mexicano a sus dañinos maíces transgénicos. ¿Se atreverá el gobierno de Peña Nieto a rechazar con una clara negativa los peligrosos planes de la transnacional o aceptará jugar el rol de subordinado?

 

El ATP también es un instrumento para presionar a China en el plano monetario. ¿Cómo es que el gigante asiático no forma parte del ATP? La respuesta es que se pretende crear un cinturón comercial que sirva para frenar el auge del yuan chino como moneda de referencia y permita extender la vida útil del dólar estadunidense. Las llamadas “guerras de divisas” de hoy se verán exacerbadas por la entrada en vigor del ATP.

 

Por su parte, Japón apenas va a incorporarse a las negociaciones. Los japoneses están preocupados por la presión para abrir su sector agropecuario y desregular su sistema de salud pública. El 13 de marzo un comité del parlamento japonés envió una carta al primer ministro Shinzo Abe alertando sobre la amenaza del ATP. Su advertencia central: es necesario evitar la humillación y subordinación de México al incorporarse al proceso el año pasado. Y es que a los parlamentarios japoneses no se les escapa el costo que significa aceptar un proyecto de tratado que ya está muy avanzado sin haber participado en las negociaciones. A diferencia de los gobiernos mexicanos, Japón no siente que debe comportarse como satélite de Estados Unidos.

 

El ATP también podría convertirse en un cordón o bloque militar. En esta región ya existen antecedentes de acuerdos comerciales y estratégicos para frenar el auge económico de una potencia emergente que tenía sus propias pretensiones imperialistas (Japón en los años 1921-1938). El resultado fue la extensión de la segunda guerra mundial en el océano Pacífico. Un mal presagio: Obama acaba de establecer el Pacífico occidental como el centro de operaciones de las fuerzas navales estadunidenses.

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Miércoles, 03 Abril 2013 06:45

Luces y sombras de un tratado sobre armas

Luces y sombras de un tratado sobre armas

La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó ayer por una amplia mayoría el Tratado sobre el Comercio de Armas. Es un acuerdo mundial que reglamenta la venta de armas convencionales, un mercado de unos 70.000 millones de dólares al año, y el primer mayor texto sobre desarme desde el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos nucleares de 1996. El principio del acuerdo consiste en que cada país deberá evaluar, antes de toda transacción, si las armas vendidas pueden ser utilizadas para eludir un embargo internacional, cometer un genocidio y otras violaciones graves a los derechos humanos, o caer en manos de terroristas o criminales. En todos estos casos, el país exportador estará obligado a rechazar la transacción. El tratado fue impulsado por un centenar de países, entre ellos Estados Unidos –mayor exportador de armas del mundo–, Francia y Gran Bretaña, tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Y unas 23 naciones se abstuvieron de votarlo, entre ellas, Rusia, China y los países de la ALBA.

 

Las armas incluidas van desde las pistolas hasta aviones y barcos de guerra, pasando por los misiles. La lista no comprende a los drones (aviones no tripulados), los transportes blindados de tropas y los equipos destinados a las fuerzas del orden. Incluye todas las transferencias internacionales (importación, exportación, tránsito) y la intermediación. “Este tratado es un excelente primer paso porque ofrece una sólida base sobre la cual construir un sistema internacional dirigido a controlar el flujo de armas, tanto en tiempo de guerra como en tiempo de paz”, declaró Mariela Belski, la directora ejecutiva de la ONG Amnistía Internacional Argentina.

 

No se logró alcanzar un consenso entre todos los países miembros sobre este documento de 15 páginas discutido en Nueva York durante diez días a pesar de siete años de negociaciones. De hecho, fue bloqueado el jueves pasado por Corea del Norte, Siria e Irán, que ayer votaron en contra. La resolución presentada por Costa Rica fue aprobada por 154 votos a favor, los tres en contra y 23 abstenciones.

 

No bien se anunció el recuento final de votos y se dio por aprobado el histórico tratado que regulará un negocio mundial de 70.000 millones de dólares anuales, el recinto de la Asamblea General estalló en aplausos. “Se lo debemos a esos millones –generalmente los más vulnerables de la sociedad– cuyas vidas fueron ensombrecidas por el comercio irresponsable e ilícito de armas”, aseguró el embajador australiano, Peter Woolcott, el hombre encargado de dirigir las negociaciones durante los últimos siete años. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó el tratado de un “logro diplomático histórico”.

 

Estados Unidos, el principal abastecedor de armas del planeta con 30 por ciento del mercado y que había hecho fracasar una negociación en julio pasado, indicó estar listo para firmar el convenio. El texto ayuda a “reducir el riesgo de que la transferencia internacional de armas convencionales sea utilizada para perpetrar los peores crímenes mundiales”, declaró el secretario de Estado norteamericano, John Kerry. Por otro lado la Asociación Nacional del Rifle en EE.UU., el principal lobby proarmas de ese país, ya adelantó que lanzará una ofensiva política y mediática para evitar que el Congreso estadounidense ratifique el tratado, lo que todavía no es seguro.

 

Entre los que seguro no lo ratificarán, se encuentran Siria, Corea del Norte e Irán. “No estamos en contra del tratado, pero no podemos apoyarlo tal como está porque no incluye los puntos que habíamos planteado para que fuera equilibrado”, explicó el embajador sirio ante la ONU, Bashar Jsafari. El representante sirio recordó que el texto aprobado ayer no prohíbe la transferencia de armas a grupos armados no estatales, lo que significa que los movimientos sociales o milicias que buscan derrocar un gobierno, por ejemplo la insurgencia en Siria, podrían recibir armas legalmente.

 

Otros 23 Estados miembro expresaron el mismo escepticismo y las mismas dudas, y por eso se abstuvieron. Entre ellos figuraron Rusia y China –de los principales exportadores de armas–, India, Egipto, y los países de la ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) como Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. “Se ha decidido forzar ante la Asamblea General de la ONU una decisión que no ha logrado el consenso esperado”, afirmó el embajador cubano Rodolfo Reyes, denunciando que el texto otorga privilegios a los principales países exportadores a la hora de evaluar si se debe hacer una venta o no.

 

Pero todo no está listo porque para que el nuevo tratado entre en vigencia debe primero ser ratificado por los gobiernos y parlamentos de al menos 50 Estados miembro de la ONU, lo que podría llevar al menos un par de años, estimaron ayer fuentes diplomáticas.

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La estabilidad democrática y la prosperidad económica de América Latina en las dos últimas décadas han permitido que deje de ser considerada el “patio trasero” de Estados Unidos. Buena parte de esa pujanza económica se debe a la creciente presencia comercial de China en los países de la zona. El paulatino empuje del gigante asiático en la región puede amenazar la relación de privilegio que todavía mantiene Estados Unidos con sus vecinos del sur, que, de momento, sólo parece preocupado por el esa expansión comercial no pase las fronteras políticas.

 

“La creciente economía del país asiático le obliga a buscar nuevos mercados, una necesidad que también comparte América Latina por los mismos motivos. Eso es bueno para la región y, por tanto, también es bueno para EE UU”, explica Daniel P. Erikson, asesor de la Oficina para Occidente del Departamento de Estado. La Comisión Económica Para Latinoamérica y el Caribe (CEPAL) estima que en 2015, China sustituirá a la Unión Europea como segundo principal inversor en América Latina, por detrás de EE UU. La fortaleza económica de China ha tenido un profundo impacto en los países de la región. El país asiático es el principal socio comercial de Brasil, Chile y Perú y el segundo destino de las exportaciones de Argentina, Costa Rica y Cuba, según CEPAL.

 

China no sólo está recortando el protagonismo económico de EE UU en el hemisferio sur del continente americano -ha pasado de capitalizar el 4% del intercambio comercial a ser el principal socio de muchos de sus países-, también está ganando la batalla de la percepción de su peso en la región. Según un estudio del Barómetro de las Américas, elaborado por la Universidad de Vanderbilt y el Proyecto de Opinión Pública de América Latina, el 68,2% de los ciudadanos de América Latina y el Caribe, considera que la influencia del gigante asiático en la zona es positiva, mientras que sólo el 62,2% opina lo mismo del ascendiente estadounidense. Uno de cada cinco consultados cree, además, que China ya es el país más influyente, por delante de Japón, India y EE UU.

 

Liu Kang, profesor de Estudios Culturales Chinos del Departamento de Estudios Asiáticos y director del Centro de Investigación sobre China de la Universidad de Duke, justifica esa impresión positiva en “la diplomacia pragmática” que ha optado por desarrollar en la región el Gobierno chino. “La inversión de China en América Latina no está basada en la ideología, esta política de no intervención se ha demostrado mucho más eficaz que la desarrollada en Oriente Medio o en África, que ha suscitado mucha más controversia”. Kang resalta, como ejemplo de esa falta de implicación política, que sus relaciones comerciales ya no se supeditan al reconocimiento a Taiwán por parte de algunos países de la región.

 

La estadística ayuda a ilustrar el impacto transformador de la presencia china en América Latina. De acuerdo con el Ministerio de Comercio Chino, la región es el segundo mayor destino inversor del país, tras Asia. En 2000, Pekín invirtió 10.000 millones de dólares en la región, en 2009 eran 100.000 millones y dos años después, en 2011, superaba los 245.000 millones, de acuerdo con el Centro Woodrow Wilson. Esa inversión fue determinante para que América Latina soslayara el impacto de la recesión económica de 2009 -Ese a año las exportaciones de América Latina a EE UU y Europa disminuyeron el 26 y el 28% respectivamente, las que tenían como destino China, se incrementaron en un 5%-.

 

EE UU también aborda de manera empírica el peso creciente de China en el continente Americano. Washington, no obstante, alerta sobre las prácticas comerciales de China, las condiciones de su mercado laboral -con una mano de obra más barata que permite rebajar los costes de producción- y la falta de garantías hacia los derechos humanos, como factores que favorecen la relación comercial de los países emergentes de la región con EE UU, por su afinidad político-económica, que con Pekin.

 

Esta línea de pensamiento podría explicar por qué Brasil, Chile, Argentina o México son los países que, pese a tener a China como uno de sus principales socios económicos, tienen una visión más negativa de su influencia, de acuerdo con el Barómetro de las Américas. Del mismo modo, pese al inapelable éxito del modelo económico chino, el 27,5% de los consultados prefiere el sistema estadounidense, frente al 16,3% que se decanta por el chino, seguidos del japonés (12,4%), brasileño (7%), venezolano (2,1%) y mexicano (1,7%).

 

Otro de los problemas que se plantean a medio plazo es la posible competencia entre China y los países emergentes de América Latina, como Brasil o México. De hecho, en ambos Estados ya se han empezado a sentir las consecuencias de la inevitable rivalidad derivada de sus respectivas pujanzas económicas. Mauricio Mosquita Moreira, economista del Banco Interamericano de Desarrollo, aseguró en 2011 que China era la “principal amenaza” para la expansión industrial de Brasil, ya que ambos países producen bienes similares. La diferencia entre las políticas laborales y el respecto al medioamebiente de determinadas empresas chinas instaladas en la región también han provocado fricciones con algunos Gobiernos americanos.

 

La relación con México es sintomática de la creciente rivalidad económica entre ambos países. China se ha convertido en uno de los principales competidores de México en el mercado estadounidense. En 1980, el Gobierno mexicano comenzó a adoptar medidas protectoras en respuesta a la proliferación de productos chinos de bajo coste dentro de sus fronteras. La reestructuración del mercado laboral chino, que ha acordado una subida salarial a los trabajadores, ha permitido el renacimiento de la industria automovilística y aeronáutica mexicana, en competencia directa con la china. Pese a todo, la postura de México debe ser cauta, ya que los productos que exporta tienen una alta dependencia de las importaciones chinas.

 

La dependencia de la economía de América Latina de China es importante, por cada 1% que crece el PIB en el país asiático, crece un 0,4% el de la región; por cada 10% que crece China, aumentan las exportaciones de América Latina a ese país, en un 25%. La presencia del gigante asiático en el hemisferio Sur americano ha servido garantizar la estabilidad económica de la región.

 

Aunque EE UU vigila que esa influencia no traspase las fronteras de la política, de momento, parece aceptar la expansión comercial. Desde 2006, ambos países mantienen un diálogo periódico para intercambiar ideas sobre la región. Desde que Barack Obama está en la Casa Blanca ese forum se reunión en 2010 y 2012 y está prevista otra reunión a finales de este año. La existencia de la Alianza Transpacífica (TPP), de la que forman parte Chile, EE UU, Perú o México -China no-, o la Alianza de Pacífico, integrada por México, Chile, Colombia y Perú, como miembros plenos -ni China ni EE UU forman parte- da una idea de la importancia que América Latina da a las relaciones comerciales con el Pacífico Sur.

 

Por Eva Saiz Washington 30 MAR 2013 - 00:58 CET

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Miércoles, 27 Marzo 2013 07:05

Líbano: un Rolls-Royce de ruedas cuadradas

Líbano: un Rolls-Royce de ruedas cuadradas

El primer ministro ha renunciado, no hay gobierno propiamente dicho, y en Trípoli persisten las batallas callejeras, la amenaza de más secuestros. Líbano, como solíamos decir en la guerra civil, vuelve a la normalidad. Y en algunos aspectos es cierto. El país siempre está hundido en la crisis más grande desde la crisis más grande. Pero el drama actual es un poco más serio.

 

Najib Mikati, uno de los políticos más ricos del mundo, así como primer ministro de uno de los países más pequeños, renunció porque su gobierno se ha vuelto inmanejable y porque los legisladores no han logrado elaborar una nueva ley electoral. Los sindicatos han declarado huelgas por toda la nación –incluso cerraron el aeropuerto internacional por unas horas– en demanda de mejores salarios. Mikati cedió en este aspecto, en uno de sus actos finales, pero no quedó muy complacido.

 

Después de todo, ser vecino de una guerra civil no es tarea fácil, sobre todo cuando jets sirios bombardean dos casas en territorio libanés. Los israelíes invaden el espacio aéreo libanés cada día sin que Washington diga media palabra, pero la agresión siria tiene a Estados Unidos lanzando gritos furibundos a Damasco.

 

Líbano no está vinculado por las sanciones contra Siria, por lo que su gobierno ha adoptado una política de “disociación”, término pedante para la necesaria neutralidad que debe adoptar para evitar que sus propios sunitas, chiítas y cristianos sean arrastrados hacia las batallas en la frontera. No se puede permitir que el conflicto sunita-alauita en Trípoli –en el que perecieron seis personas, entre ellas un soldado libanés– se extienda a otras partes del país. Por coincidencia, Trípoli es la ciudad natal de Mikati.

 

Sin embargo, la “disociación” no ha funcionado muy bien. Por principio de cuentas, el ministro del Exterior, pro sirio, enfureció a los árabes del Golfo al demandar que la Liga Árabe restaure el lugar de Siria en ese organismo. Ese mismo ministro, sobra decirlo, no se apresuró a condenar el ataque aéreo sirio.

 

Un jeque sunita en Sidón –junto con correligionarios que viven cerca de la frontera– ha impedido el paso de pipas de gasolina hacia Siria, donde probablemente algo del combustible es usado por el ejército del presidente Bashar Assad. No lo sabemos, desde luego, pero es una buena apuesta. Ahora el gobierno utiliza buques tanques petroleros para llevar el combustible al puerto de Latakia, que está comparativamente libre de la guerra civil que consume al resto de Siria.

 

La decisión de Mikati de renunciar llevaba, pues, la intención de atemorizar a los partidos políticos libaneses, en especial el chiíta Hezbolá, y a los sunitas congregados en torno al ausente Saad Hariri –quien lleva dos años escondido en Arabia Saudita por la supuesta conjura hay para asesinarlo–, de modo que creen un gobierno funcional, capaz de redactar una ley electoral y asumir la responsabilidad del desastre de las semanas pasadas. El predicamento, como siempre, es de largo plazo e incurable.

 


Porque, para ser un Estado moderno, Líbano debe dejar de ser confesional. Una nación cuyo presidente debe ser siempre cristiano maronita, el primer ministro sunita, el presidente del parlamente chiíta, no puede funcionar. Pero si se quitara el sectarismo a Líbano, dejaría de existir… porque ser confesional es la identidad del país. Tiene hermosas montañas, excelente comida, una población extremadamente bien educada, pero es sectario. Es un poco como poseer un Rolls Royce, con asientos nuevos de piel, televisión de pantalla plana y barra de cocteles, pero con ruedas cuadradas. No sirve.

 

Entonces, ser primer ministro de Líbano no es divertido. Se puede hacer avanzar el auto empujando en la misma dirección junto con montones de ministros y parlamentarios, pero apenas caminará unos metros. Y luego los ministros y parlamentarios se pondrán a discutir de nuevo. El gobierno actual, que incluye a Hezbolá –al que el presidente Obama quiere que la Unión Europea condene como “organización terrorista”–, sin duda no representa a los sunitas cuyos hermanos en Siria constituyen la mayor parte de la oposición armada a Assad, uno de cuyos aliados es, por supuesto, ese mismo Hezbolá.

 

Hariri se habrá alegrado de la partida de Mikati porque disolver el gabinete de éste fue una de las condiciones de la alianza 14 de Marzo de aquél para regresar a la política. Ahora se supone que algunos políticos libaneses, por corruptos que estén por el dinero, las armas o la inclinación sectaria, llegarán en tropel al palacio de Baabda para un “diálogo nacional” con el presidente Michel Sleiman, el ex general que ha pasado los recientes preciosos días haciendo visitas oficiales a países de África occidental. Él es quizás el único hombre que podría mantener a sus visitantes en la misma sala por más de unos minutos, pero, ¿podrá persuadirlos de acordar una ley electoral a tiempo para los comicios de junio?

 

Sin una elección, la autoridad del propio paramento está tan resquebrajada como lo estuvo en los 15 años de la guerra civil libanesa. Sin parlamento, sin gobierno, sin primer ministro. Sin un cese del fuego real en Trípoli. Sólo el ejército puede controlar las calles –un poco como en Egipto, se podría agregar–, y la guerra en Siria se vuelve más frenética cada día. Líbano merece algo mejor. Significa que cada quien tendrá que darle un nuevo empujón a ese Rolls Royce

 

Traducción: Jorge Anaya

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Miércoles, 27 Marzo 2013 07:02

BRICS acuerdan crear Banco de Desarrollo

BRICS acuerdan crear Banco de Desarrollo

Las naciones BRICS acordaron la creación de un banco de desarrollo para financiar infraestructura en las cinco economías emergentes que integran el grupo, dijo hoy el ministro de Comercio de China, Lou Jiwei.


 
“Los ministros de Finanzas de los cinco países han acordado que el establecimiento del banco de desarrollo es factible y razonable”, indicó Lou al concluir la reunión de ministros de Finanzas de Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica, la cual se llevó a cabo de manera previa a la quinta cumbre del BRICS.
 


La creación del banco de desarrollo es necesaria, señaló el ministro chino, y añadió que las naciones tienen grandes demandas de financiamiento para impulsar la construcción de infraestructura. El funcionario chino reveló que los ministros participantes no discutieron sobre la inversión inicial de cada país en el banco. “Lo que tenemos ahora (sobre el banco de desarrollo) es solamente un panorama general”, dijo Lou.


 
Los ministros determinarán si los resultados definitivos podrán lograrse el próximo año. “Ese es el objetivo por el que trabajarán las naciones”, apuntó. En su opinión, el banco de desarrollo sería complementario a las existentes instituciones de desarrollo como el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo. Por otra parte, puntualizó que la actual situación económica global es muy complicada. La crisis de deuda en Europa está lejos de terminar, la cual, junto a la política de flexibilización cuantitativa, ha generado un entorno exterior desfavorable para los países BRICS, comentó.

 

 26 marzo 2013

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El mandarín Xi en búsqueda del gas ruso y del nuevo orden multipolar

A diferencia del siglo XI, cuando la China imperial poseía toda la panoplia y logística para conquistar al mundo y no lo hizo –cuatro siglos antes que los navegantes españoles y portugueses, no se diga los piratas británicos quienes resultaron en última instancia los grandes vencedores del orden mundial occidental” de entonces–, ahora, 10 siglos más tarde, la nueva generación de mandatarios chinos, en la etapa del recién entronizado mandarín Xi Jinping, sale a romper en forma espectacular el cerco que le pretende tender Obama con su doctrina del “pivote” en la región Asia-Pacífico (ver Bajo la Lupa, 20/3/13).

 

El mismo presidente ruso, Vlady Putin, zar energético global –todavía: a reserva de la incógnita del gas esquisto (shale gas) cuya polémica tecnología del fracking controla unilateralmente Estados Unidos (EU), lo cual puede cambiar las coordenadas de la geopolítica global en caso de no ser una vulgar “burbuja”–, en su entrevista a ITAR-TASS (21/3/13), en vísperas del arribo del mandarín Xi, aceptó que la visita tenía el indeleble sello “histórico” por su carácter “estratégico” y por constituir su primera escala al exterior.

 

Al concluir su ronda de negociaciones con Putin, donde se firmaron una quincena de acuerdos que acentúan su notoria complementariedad geoeconómica, Xi exultó que las “las expectativas habían sido superadas” (RIA Novosti, 23/3/13).

 

Según mi parecer, sobresalen los acuerdos energéticos, fundamentalmente en materia petrolera, que eran más que esperados cuando la exportación del oro negro ruso a China alcanzarán 50 millones de toneladas anuales en 2018. El acuerdo incremental entre las dos estatales petroleras, la rusa Rosneft y la china CNPC, está prácticamente amarrado con mínimos detalles por finiquitar e incluye la construcción de una refinería en China, exploración conjunta en el Ártico y financiamiento del Banco de Desarrollo chino (que posee más capital que el disfuncional Banco Mundial).

 

Por cierto, Rosneft, con la adquisición de la tajada de la británica BP en Rusia (curioso: con sumas fabulosas de dinero triangulado tanto de China como de la banca de inversión de EU), se convirtió en la primera productora de petróleo del mundo (¡100 veces más que Pemex!): 200 millones de barriles al día y reservas por 28 mil millones de barriles ( Financial Times, 21/3/13).

 

No pasa desapercibido el acercamiento energético entre Rusia y Gran Bretaña (la adquisición de TNK-BP por Rosneft) cuando hasta el premier David Cameron (muy cercano a Israel) diluye su vino bélico en referencia al contencioso sirio (RIA Novosti, 23/3/13), mientras en extraña coincidencia “se suicida” un día después el controvertido “oligarca” Boris Abramovich Berezovsky ( The Voice of Russia, 23/3/13) cuya extradición había sido solicitada por el Kremlin por sus presuntos crímenes financieros en la fase de privatizaciones salvajes de Boris Yeltsin. ¡Qué suertudo es Vlady Putin!

 

A mi juicio, lo más relevante de la cumbre de Xi con Putin radica en la reactivación de las estancadas negociaciones desde 2006 (por presunto desacuerdo por el precio) para la exportación del gas ruso de Siberia occidental a China que padece hambruna energética.

 

Según RIA Novosti (23/3/13), “Ru­sia y China se acercan a un acuerdo sobre el gas natural” con una duración de 30 años (¡supersic!) entre Gazprom y CNPC para abastecer 30 mil millones de metros cúbicos de gas natural al año, a partir de 2018, susceptibles de duplicarse: se firmó un memorando que debe ser finiquitado a finales de este año que contempla construir la ruta “oriental” del gasoducto Poder de Siberia.
En mi perspectiva, la razón por la cual se detuvo durante siete años la firma del acuerdo gasero geoestratégico entre Rusia y China es mucho más profundo que la vulgar cotización mercantilista del gas: carta geopolítica mayúscula en manos del Kremlin que en la fase de Putin no se cuece al primer hervor y que comporta consideraciones multidimensionales de las relaciones entre los dos gigantes que van acompasadas por el diapasón global/regional en el que obligadamente se tiene que tomar en cuenta el poder de EU, aunque en franco declive, así como los equilibrios con la Unión Europea (UE), también en franco retroceso en todo su flanco sureño del mar Mediterráneo.

 

No son momentos para sacar a relucir las heridas del pasado entre Moscú y Pekín (“Lazos de Rusia y China: asoleados con chance de nieve”, RIA Novosti, 23/3/13), que naturalmente azuza la dupla anglosajona para sacar ventaja, cuando ambos gigantes se acercan en forma precavida sin las fogosidades de los novatos.

 

Tampoco pasó inadvertido que cinco días antes de la visita del mandarín Xi a Moscú, el Pentágono haya desplazado la instalación de su polémico escudo misilístico antibalístico de las fronteras rusas hasta Alaska para defenderse de la “amenaza” de Norcorea, que en realidad forma parte de la “contención a China”. En probable reciprocidad, “Rusia extendió hasta 2020 su cooperación en el espacio con EU” (RIA Novosti, 23/3/13).

 

Las relaciones entre los tres gigantes geoestratégicos (EU, Rusia y China) son hipercomplejas, de varios niveles ( multilayered) y no lineales/maniqueas.

 

El premier Dimitri Medvediev se asombraba que el día que Rusia firmaba “un mapa energético de ruta con la UE” negociaba un acuerdo petrolero con China (RIA Novosti, 23/3/13): “nunca imaginé (¡supersic!) que nuestras relaciones con Europa y China alcanzaran niveles tan altos”. Habría que agregar: y en forma simultánea… en relación inversamente proporcional con la decadencia de EU y al ascenso geopolítico del binomio petróleo/gas.

 

En espera de elucidar el enigma del fracking del gas esquisto de EU como “burbuja”, ¿se posiciona Rusia como el nuevo centro energético global?

 

Rusia y China han sido muy cuidadosos de no indisponer a EU (Editorial de Global Times, 23/3/13), como había previsto Bajo la Lupa, ya que a ninguno le conviene una confrontación cuando la paz les otorga lo que les quitaría la guerra: “las relaciones sino-rusas no son en detrimento de un país o grupo, ya que el poder conjunto de ambos no es suficiente para desafiar a Occidente”.

 

Agrega el editorial citado: “Sin embargo, su asociación estratégica puede ayudar a descongelar cualquier intento de aislar o contener a China o a Rusia”.

 

No se trata de una “alianza” en el sentido clásico, sino de una asociación por necesidad para confrontar el irredentismo de la OTAN/UE que encabeza EU.

 

El editorial chino compara la belicosa “alianza entre EU y Japón” que ha dañado las relaciones con China, a diferencia de la asociación estratégica “flexible”, más defensiva que ofensiva de China con Rusia que ha adoptado un giro histórico mediante su nueva política en el Lejano Oriente.

 

Lo más relevante: quedan atrás las heridas del pasado durante la guerra fría y hoy “la nueva era de las relaciones sino-rusas tiene el gran potencial de establecer un orden político internacional”, el cual, a mi juicio, por necesidad ontológica/teleológica será multipolar o no lo será.

 

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Domingo, 24 Marzo 2013 07:09

La guerrilla kurda depone las armas

La guerrilla kurda depone las armas

El llamamiento a la paz con Turquía formulado el jueves por Abdullah Ocalan, el encarcelado fundador de la guerrilla kurda del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), recibió ayer el respaldo de sus milicianos con un anuncio oficial de alto el fuego. “Declaramos el alto el fuego oficial y claramente a partir del día 23 de marzo”, indica en un video colgado en la página web de la agencia de noticias pro kurda Firat el actual comandante de los guerrilleros, Murat Karayilan.

 

El jefe guerrillero, que ya el jueves y el viernes pasados había pedido a sus hombres que cesaran los ataques, confirma así el respaldo de la actual cúpula del PKK a la apuesta por la paz y la negociación de Ocalan, que desde 1999 cumple cadena perpetua en una isla-prisión. En su mensaje de ayer, Karayilan incluso señala que sus hombres podrían retirarse de suelo turco si las autoridades de Ankara crean las condiciones favorables para ello. Además, afirma que el PKK no realizará ningún ataque, a menos que sea agredido por las fuerzas turcas.

 

Se estima que el PKK dispone actualmente de unos 5000 militantes, más de la mitad de ellos atrincherados en los refugios que la guerrilla posee en los montes Kandil, en el nordeste de Irak, donde suele estar Karayilan.

 

Karayilan es desde hace dos décadas el comandante militar más importante del PKK, aunque nunca ha puesto en duda que Ocalan sigue siendo el líder supremo.

 

Mediante una carta leída ante cientos de miles de kurdos que celebraban el Newroz (fiesta del año nuevo), Ocalan hizo el jueves un decidido llamamiento a la paz, a abandonar las armas y a buscar una solución democrática y negociada al conflicto entre el PKK y el Estado turco, que ha causado 45 mil muertes en los últimos 29 años. “Dejen las armas y salgan fuera de Turquía”, pidió el fundador del PKK, que en 1984 inició su lucha para lograr la autonomía de los 12 millones de kurdos que viven en Turquía. “Hoy es el inicio de un nuevo tiempo. Un tiempo en el que comienzan los derechos democráticos, la libertad y la igualdad. Las armas deben callar”, subrayó Ocalan.

 

Tras ese anuncio, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, aseguró que los rebeldes del PKK, un grupo considerado terrorista por la UE, Estados Unidos y Turquía, no serán atacados durante su retirada de Turquía. “No seremos quienes desencadenen estos asesinatos. No lo permitiremos. Queremos que todo se resuelva de manera que sirva a la paz del país”, señaló el viernes el dirigente turco.

 

El anuncio de Ocalan se produjo tras los contactos con los servicios secretos turcos iniciados en diciembre pasado sobre un posible desarme de la guerrilla. El proceso cobró fuerza en enero y febrero, cuando diputados del Partido Paz y Democracia (BDP), representante político de la población kurda, recibieron permiso para visitar a Ocalan en su celda y llevar un mensaje suyo a la cúpula del PKK, guarecida en las montañas del norte de Irak y que Ankara ataca periódicamente, sin haber logrado parar las infiltraciones guerrilleras en suelo turco.

 

El líder histórico del PKK ya no lucha por un Estado kurdo independiente, sino que pide una “Turquía democrática” en la que ambos pueblos –el turco y el kurdo– convivan, pero en la que los kurdos cuenten con un estatus especial. En la última década, la actividad del PKK se ha limitado a ataques contra militares y policías. En 2011, la guerrilla retomó los secuestros de civiles, sobre todo maestros de colegio, pero la gran mayoría recuperó la libertad al cabo de días o semanas.

 

Los kurdos son la minoría étnica más numerosa sin Estado propio. Descendientes de los medos se asientan desde hace más de treinta siglos en los 500 mil kilómetros cuadrados que forman el Kurdistán, desde los montes Taurus de la Anatolia oriental, en Turquía, a los montes Zagros del oeste iraní y el norte de Irak.

 

Su población está repartida entre Turquía (15 millones), Irán (10 millones), Irak (6,5 millones), Siria (dos millones) y Armenia (un millón).

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Domingo, 24 Marzo 2013 07:01

El Papa de las crisis

El Papa de las crisis

ALAI AMLATINA, 22/03/2013.- Las crisis se suceden y sus efectos se acumulan, en lo económico y también --en sus más amplias acepciones- en lo político, social y ambiental. Una civilización, la del "capitalismo industrial", está transformándose en un retrogrado sistema plutocrático, en un sistema financiero-rentista de explotación que se ha apoderado del poder y que utiliza sin empacho alguno todos los medios necesarios --incluyendo la violencia y la corrupción-, para destruir los avances y conquistas logrados desde finales del siglo 19 por las luchas de los pueblos.


 
Basta mirar lo que desde hace años sucede en la Unión Europea (UE), donde uno tras otros los pueblos --Irlanda, España, Portugal, Grecia, Italia y ahora Chipre, sin contar lo sucedido en los países Bálticos, en los Balcanes y Europa Central-, son despojados de las conquistas sociales, económicas y políticas en nombre de la austeridad fiscal que favorece a los acreedores, a la plutocracia dominante. Lo mismo en Estados Unidos (EE.UU.), Canadá y otras "países del capitalismo avanzado".


 
Todas las herramientas de contestación que los pueblos tenían a su alcance, como ser los partidos políticos, los sindicatos, el sistema mismo de la democracia representativa, los tribunales, la prensa, etcétera, han sido inutilizadas por el "nuevo orden".


 
Nadie puede sorprenderse que los resultados electorales que no coinciden con las directivas del "nuevo orden" --que serán cada vez más frecuentes- sean descalificados y que los pueblos que "votaron mal", como hace pocas semanas en Italia, o las legislaturas que no aceptan los dictados, como ahora en Chipre, se vean amonestados o directamente amenazados por los tecnócratas y gobernantes de la UE, por el FMI y los centros financieros, que exigen seguir el dictado y callarse la boca.


 
Nada funciona como antes, el sistema está atascado. La inseguridad social, por el desempleo, la baja de salarios y pensiones, la "flexibilidad laboral" y el aumento de la extracción rentista, entre otras cosas más, está disolviendo el "tejido" social de los "países avanzados", y en particular de los países de la periferia, donde el catolicismo tiene antiguas raíces.


 
Es imposible no constatar que vivimos en un desestabilizador "estado permanente de excepción", donde las certitudes anteriores ya no son o pronto dejarán de ser válidas, y en el cual las nuevas exigencias del presente son social e individualmente inaceptables. Un mundo dirigido por políticos y tecnócratas y amparado por instituciones creadas para servir exclusivamente a las empresas e intereses de las oligarquías que forman la plutocracia dominante.


 
En fin, y no para terminar, hoy nosotros y el nuevo Papa vivimos en un mundo que está siendo empujado --como escribieron Thomas Leif y Chris Hedges- hacia la distopía (antiutopía) que constituye la mezcla del totalitarismo absoluto de George Orwell con los "paraísos artificiales" de Aldous Huxley (1).


 
**


 
*La constante Capital-Trabajo en las encíclicas papales*


 
Desde las primeras décadas del siglo 19, cuando la Primera Revolución Industrial revela su potencial y las secuelas destructivas en el terreno social en Inglaterra, Alemania y Francia, clérigos y laicos de las iglesias cristianas comenzaron a denunciar la situación de explotación y miseria de los trabajadores, y a plantear la necesidad de una doctrina social cristiana (2).


 
En 1891, cuando en Europa aun se sentían los efectos de las sucesivas crisis económicas, financieras y monetarias del capitalismo industrial que conforman la llama "Larga Depresión" -1873 a 1896-, con el desempleo y las hambrunas de millones de europeos alimentando tanto los movimientos socialistas, anarquistas y comunistas, como la emigración masiva hacia las Américas, el papa León XIII dio a conocer su encíclica Rerum Novarum, también conocida como Derechos y Deberes del Capital y el Trabajo, o sea la Doctrina Social de la Iglesia.


 
Esa Larga Depresión fue producto (como la que vendrá en los años 30 del siglo 20) del derrumbe de una fase de liberalismo económico, de mercados autorregulados que por las revoluciones tecnológicas (en los años 30 está en su apogeo la Segunda Revolución Industrial) incentivaron las especulaciones y burbujas financieras, que llevó a rapiñas coloniales, guerras e inmensos desastres sociales, al proteccionismo comercial y al corporativismo.


 
Enfrentada a esa gran crisis del capitalismo industrial y a una crisis interna por el desfase de la Iglesia con la transformación económica, social y política de la época, la encíclica de León XIII recoge y extiende las reformas que Otto von Bismarck, Canciller del Imperio Alemán, había adoptado bajo el consejo de asesores y clérigos cristianos entre 1883 y 1889 con el objetivo de frenar el creciente movimiento socialista (2).


 
A partir de Rerum Novarum y por medio de otras encíclicas se establecen en la Doctrina Social de la Iglesia los principios de conciliación entre los patronos y los obreros que --para frenar el ascendente movimiento socialista y comunista- marcarán el rumbo de los partidos reformistas hasta la llegada del neoliberalismo: derechos de los trabajadores a un salario justo; al descanso; a un ambiente de trabajo y a procesos de manufactura que no sean dañinos para la salud física o la integridad moral; al respeto en los lugares de trabajo de la conciencia o la dignidad del trabajador; a los apropiados subsidios que son necesarios para la subsistencia de los trabajadores desempleados y de sus familias; a pensiones y a seguros para la vejez, la enfermedad y de los accidentes de trabajo; a la seguridad social en los casos de maternidad; y, finalmente, el derecho a reunirse y a formar asociaciones.


 
León XIII, que en 1878 había emitido una encíclica para denunciar el socialismo como "una peste moral", porque reclamaba la igualdad de todos y atentaba como la inviolable naturaleza del derecho a la propiedad, en 1891 estableció de facto "una Carta de Derechos de la clase trabajadora en todos los países, derechos que están basados en la naturaleza del ser humano y de su trascendental dignidad" (3).


 
No se debe subestimar los impactos de Rerum Novarum y de las legislaciones de Otto von Bismarck sobre las sociedades y las nuevas responsabilidades de los Estados en esa fase del capitalismo industrial (y de la carrera inter-imperialista para apropiarse de colonias), pero definitivamente nunca solucionaron el problema de fondo en la inherentemente contradictoria relación entre el capital y el trabajo.


 
Cuarenta años más tarde, en 1931, cuando Pío XI da a conocer su encíclica Quadragesimo Anno, el problema ha empeorado por las luchas revolucionarias en la década y media que la antecede, y por la polarización política que se produce cuando los partidos políticos tradicionales fracasan en dar soluciones a la crisis monetaria, económica y financiera. Son las fuerzas de extrema derecha que avanzan para enfrentar al creciente movimiento de izquierda que propone la revolución social.


 
Para lograr el "orden social", es decir los términos de conciliación en la relación Capital-Trabajo e impedir revoluciones sociales y los avances del comunismo y del socialismo, Pío XI predica la conciliación y da su apoyo al corporativismo (Estado-patronos-sindicatos) que el fascista Benito Mussolini estaba implantando en Italia.


 
De Pío XI a Benedicto XVI, todos los Papas reafirmaron y reacomodaron un poco los principios de la Doctrina Social de la encíclica de León XIII sobre la relación Capital-Trabajo, tratando de adaptarse a los cambios que el desarrollo tecnológico y la concentración del capital fue imponiendo en el modo de producción capitalista, y que modificaban la fundamental relación Capital-Trabajo.
 


**
 


*¿Un Papa para la crisis estructural del capitalismo industrial?*


 
Pero si el objetivo compartido del Vaticano y el Capital ha sido la conciliación para "domesticar" la naturaleza brutal de la relación Capital-Trabajo y así impedir la revolución social que nace de la explotación, la naturaleza del capitalismo lo lleva, por su parte, a traicionar constantemente ese objetivo porque su esencia es revolucionar constantemente los medios de producción para reducir el empleo de la fuerza de trabajo humana y aumentar la plusvalía, e inevitablemente aumentar la producción y el desempleo, mudar la producción a países o regiones con mano de obra más barata, y así de seguido en un proceso que inevitablemente lleva a crisis económicas y financieras cada vez más graves, a una mayor concentración monopólica, a ampliar la utilización de la automatización y a más desempleo...


 
Como reconocen algunos analistas y economistas, entre ellos Paúl Krugman, ha llegado el momento de pensar que en la relación Capital-Trabajo son los robots los que les están ganando la guerra a los trabajadores.


 
El desolador panorama que describimos al comienzo es el producto de esa revolución en el modo de producir, que no solamente reduce de manera creciente la cantidad de fuerza de trabajo necesaria --y por lo tanto la masa salarial-, sino que al proceder así está creando un obstáculo cada día más grande para ampliar el consumo y, de esta manera, la conversión de los "valores de uso" producidos en mercancías, y por lo tanto incapacidad de realizar la tasa de plusvalía, con el inevitable descenso en la tasa de ganancia de las empresas.


 
Este proceso existe, en grados de desarrollo diferente, en los "países avanzados" del capitalismo industrial y en la periferia cercana, como es el caso en la UE.


 
Por lo tanto la realidad de la relación Capital-Trabajo que existía en 1891 o en 1931 no corresponde, al menos desde hace dos décadas, con la realidad en los "países centrales", con Japón como primer ejemplo porque fue el país que más avanzó en la automatización de la producción y el primero en caer en una "depresión controlada" desde la crisis de comienzos de los años 90 del siglo 20.


 
Lo que ahora se define como "desempleo estructural" es, para ponerlo con otras palabras, un desempleo permanente acompañado de la total inseguridad laboral, y por consiguiente inseguridad de ingresos, de vivienda, etcétera, para el resto de la sociedad. Por esa razón ya se abrió la válvula de escape que es la emigración: 20 mil españoles emigran mensualmente a otros países, por citar un caso.


 
Esta realidad, que defino como un "proceso de disolución social", no tiene solución dentro del capitalismo. No hay receta económica que permita reactivar las economías en términos de creación de empleos dentro del sistema actual, y por lo tanto tampoco es posible ya la conciliación Capital-Trabajo pregonada desde León XIII.


 
Esta es la realidad que en los países del "capitalismo avanzado" enfrentará el Papa Francisco, quien curiosamente proviene de un país y una subregión donde la realidad económica, política y social es muy diferente, y eso debido tanto al desfase de los países sudamericanos respecto al desenvolvimiento del capitalismo industrial como al saldo de la experiencia neoliberal aplicada a partir de mediados de los 70 (Chile y Argentina), que provocó el nacimiento de fuertes movimientos sociales de protesta donde colaboraban masivamente y codo a codo cristianos y no cristianos, marxistas y no marxistas.


 
En la mayoría de países sudamericanos la experiencia neoliberal terminó en un desastre total a finales del siglo 20, llevando a comienzos de este siglo a la elección de gobiernos nacionalistas y progresistas, al rechazo de las políticas neoliberales y, en los últimos años, a la adopción de políticas de desarrollo económico nacional destinadas a combatir la pobreza y crear empleos, y en lo regional a la creación de organismos de cooperación para el desarrollo, como la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños).
 


Así pues, Habemus Papa que viene de una región que trabajosamente busca salir de los desastres del neoliberalismo y que en pocos años, con políticas contrarias a las promulgadas por la UE, el FMI y EE.UU., ha logrado reducir sustancialmente la pobreza y mejorado la calidad de vida de millones de ciudadanos. Una región, además, donde la mayoría de los países están tomando en serio la democracia, al punto que nuestro querido Hugo Chávez nunca dijo no a un reto referendario o electoral, con gobiernos que bregan para hacerla efectiva para todos, no solo para los ricos.


 
¿Usará el Papa Francisco la experiencia de su país y de la región --que él mismo designa como la Patria Grande, lo que me cae muy bien-, y sus propias vivencia como "villero" para abrir un debate sobre los cambios que hay que hacer a la Doctrina Social de la Iglesia? Un debate de la Iglesia y en el sentido más amplio, incluyendo a curas y laicos que viven la situación real, y no solo entre la cúpula ¿Lo hará? Hay algo más que este Papa tiene naturalmente, porque ya dejó de ser pecado en Sudamérica, y es el potencial de ser un caudillo, un dirigente de masas, y así de poder explicarle al mundo de los feligreses de manera sencilla, llanamente, con sentimiento y convicción, los urgentes cambios que deben ser efectuados, y en los cuales deberán ser llamados a participar.


 
En realidad no tiene mucho que escoger, ya que el futuro de la Iglesia católica está seriamente comprometido sin esos cambios que permitan reubicarla en un mundo que está experimentando grandes cambios económicos, sociales, y de genero, un mundo que más pronto que tarde deberá contemplar una transformación social inédita, el comienzo de la construcción de sociedades pos-capitalistas.


 
Para ello el Obispo de Roma --como él quiere que lo nombren-, en tanto que jefe de Estado deberá también sacudir con fuerza el aparato del Vaticano para que caigan los corruptos y bandidos, podarlo para que no le quite sol y nutrientes a las iglesias que tienen raíces locales, y hacer que quienes queden practiquen la humildad a la cual él mismo está acostumbrado.

 
La Vèrdiere, Francia.


 
*/- Alberto Rabilotta es periodista argentino - canadiense./*
 
Notas
 
1.- Esta distopía es formulada, entre otros, por Thomas Leift
 
Enter the Fifth Estate http://www.eurozine.com/articles/2010-12-31-leif-en.htmly tambien por Crhis Hedges en "2011: A Brave New Dystopia"
 
http://www.truthdig.com/report/item/2011_a_brave_new_dystopia_20101227/
 
2.- Para combatir al emergente movimiento socialista y reducir la emigración de los jóvenes alemanes hacia las Américas, el Canciller Otto von Bismarck hizo adoptar las leyes que establecieron el seguro de salud, el seguro para los accidentes y la incapacitación laboral, y un fondo de pensiones para los trabajadores.
 
3.- Ver "Catholic Social Teaching and the Welfare State",
 
http://the-american-catholic.com/2009/03/23/catholic-social-teaching-and-the-welfare-state/
 
y el muy detallado análisis titulado "Strengths and Weaknesses of the Tradition Around Rerum Novarum", de Bruce Duncan, en http://www.frbruceduncan.com/index.php?option=com_docman&task=cat_view&gid=38&limit=10&limitstart=0&order=hits&dir=ASC&Itemid=30

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Una mentira que costó millones de dolores y billones de dólares

Se ha cumplido una década de la invasión a Irak y no parece que el terrorismo haya acabado en un país que EE.UU. y sus socios de la OTAN “liberaron” de esa peste. Los medios dan cuenta de una docena de ataques suicidas o con automóviles cargados de explosivos, especialmente en Bagdad y Mosul, pero también en otras ciudades y pueblos aledaños a la capital. Los principales dejaron un saldo de 65 muertos y más de 240 heridos. En conjunto, casi cien fallecidos y un número indeterminado aún de lesionados. Al Qaida “celebró” así el aniversario.

 

Esa intervención militar “preventiva” causó la muerte de unos 120.000 civiles iraquíes, la de 4800 efectivos occidentales, la mayoría estadounidenses, el desplazamiento de cinco millones de habitantes (www.thelancet.com, 16-3-13) y se basó en varias mentiras de la Casa Blanca capitaneada por W. Bush: Saddam Hussein tenía relaciones con Al Qaida y un arsenal de armas de destrucción masiva (ADM). El gobierno de EE.UU. no se enteró sólo después de que no se hallaran en el país invadido. Lo sabía antes de invadir.

 

“No hay dudas de que Saddam Hussein tiene ahora armas de destrucción masiva”, declaró el vicepresidente Dick Cheney en el 2002. Las afirmaciones en idéntico sentido se multiplicaron. Una investigación que un comité de la Cámara de Representantes llevó a cabo en el 2004 estableció que “el presidente Bush, el vicepresidente Cheney, el secretario Rumsfeld, el secretario Powell y la consejera de Seguridad Nacional Rice formularon 237 declaraciones engañosas sobre la amenaza que representaba Irak”. Al menos 61 de ellas “tergiversaron los lazos de Irak con Al Qaida” (www.archmve.org, 16-3-04). Una investigación del Senado realizada en el 2006 también reveló estas falsedades

(www.empywheelnet, 8-9-06).

Lawrence Wilkinson, ex jefe de Gabinete del secretario de Estado Colin Powell, manifestó que en el 2002 se autorizaron los “métodos duros”, es decir, las torturas, “con la prioridad de descubrir evidencias que vincularan a Irak con Al Qaida más que para prevenir otro ataque terrorista en EE.UU.” (www.thewashingtonnote.com, 13-5-09). El gobierno de W. Bush no cejó en esta presión sobre los servicios de inteligencia: Paul Pillar, el funcionario de la CIA que coordinó la rápida redacción de una estimación de los servicios sobre los programas iraquíes de ADM, manifestó que “la atmósfera en la que se estaba trabajando, en la que era claro que ya se había tomado una decisión política, en la que se buscaba que los organismos de inteligencia apoyaran esa decisión en vez de proporcionar información para adoptar decisiones, todo esto era un elemento muy importante de dicha atmósfera” (www.pbs.org, 20-6-06).

 

La CBS informó en el 2009 que “escasamente cinco horas después de que el vuelo 77 de American Airlines chocara contra el edificio del Pentágono, el secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld estaba diciendo a su equipo que delineara planes para atacar Irak” (www.cbsnews.com, 10-9-09). Dos meses después del 11/9, Dick Cheney –preguntado acerca de la relación de Irak con el nefasto golpe terrorista– afirmaba en una conferencia de prensa que poseía un “informe plenamente confirmado de que (Mohammed Atta, el terrorista de Al Qaida que participó en el atentado) fue a Praga y en abril pasado, pocos meses antes del ataque, se reunió con altos funcionarios del servicio de inteligencia iraquí en Checoslovaquia” (www.washington post.com, 9-12-01). La CIA había calificado de falsa esa información en un memo que envió días antes a la llamada Sala de Situación de la Casa Blanca en la que se evalúan los datos de inteligencia (www.documentcloud.org, 1-12-01). Cheney lo sabía cuando afirmaba lo contrario.

 

La Casa Blanca también estaba en conocimiento de que Irak no desarrollaba programas de ADM. Como explicó el propio Paul Pillar: “Incluso tal afirmación no justificaba un caso de guerra. Entre otras cosas, entrañaba la evaluación de que si Saddam Hussein poseía, en efecto, tales armas era improbable que las empleara contra EE.UU. o se las diera a los terroristas”. Esto último era más que improbable: Irak no estaba en guerra. Y se recuerda el secreto y famoso Downing Street Memo sobre una reunión del entonces primer ministro Tony Blair con funcionarios de inteligencia que tuvo lugar el 23 de julio del 2002. Decía: “Bush quiere derrocar a Saddam con una intervención militar, justificada por la conjunción de terrorismo y ADM. Pero la inteligencia y los hechos fueron establecidos en torno de esa política” (www.thesundaytimes.co.uk, 1-5-05).

 

La Casa Blanca se apoyó en falsedades de las que era consciente para invadir Irak y su línea propagandística consistió en recalcar la ligazón Irak-Al Qaida en relación con el 11/9: explotó la indignación popular que causó el atentado. El argumento de las ADM era menos importante para lograr el apoyo de la opinión pública estadounidense. Esa guerra le costó más de un billón de dólares. Los iraquíes la siguen pagando.

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