Rousseff propone un foro mundial para reglamentar Internet

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha propuesto la convocatoria de un foro mundial para reglamentar el uso de Internet e impedir el espionaje cibernético. Y lo ha hecho en el momento en que cada día nuevas voces en el mundo se suman a las críticas a las acciones ilegales de espionaje llevadas a cabo por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos a ciudadanos, empresas y dirigentes políticos de varios países del mundo.


La sugerencia de la mandataria, presentada el jueves durante una entrevista radiofónica, consistiría en crear, con dicho foro mundial, un marco civil multilateral e internacional que debería ser discutido con jefes de Estado, académicos y representantes de la sociedad civil que podrían reunirse en abril de 2014 en Brasil.


Rousseff destacó, al anunciar su iniciativa, que cuenta ya con el apoyo de Fadi Chehadé, presidenta de la Corporación de Internet para Atribución de Nombres y Números (ICANN), organismo que regula el uso de Internet a nivel mundial. La presidenta brasileña confirmó esta información este jueves durante una entrevista a Radio Itatiaia en Belo Horizonte, capital del Estado de Minas Gerais.


"Defendemos una Internet abierta, democrática, participativa y neutra, sin restricciones. La mayoría de los países van a querer participar de ese proceso. El marco civil ofrecería protección de los datos que circulan por la Red para proteger ciudadanos y empresas", afirmó.
La mandataria brasileña volvió a condenar las acciones de espionaje por parte de la NSA estadounidense tachándolas de "inadmisibles" y destacó las reacciones cada día más fuertes de los diferentes países del mundo espiados por la agencia.


La excusa dada para tales escuchas ilegales que servirían para protegerse frente al terrorismo, no justifican, según Rousseff, que incluso los correos personales de ella y de la presidenta de Alemania, Angela Merkel, hayan sido violados.


Rousseff había defendido anteriormente la posibilidad de que se creara un gobierno global para Internet durante su discurso de apertura en la 68 Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, en plena polémica con el gobierno del presidente Barack Obama.
En aquel discurso, Rousseff recordó: "Luché contra el arbitrio y la censura y no puedo dejar ahora de defender de modo intransigente el derecho a la privacidad de los individuos y a la soberanía de mi país". Y añadió: "sin él [derecho a la privacidad] no existe verdadera libertad de expresión y opinión y, por tanto, no existe verdadera democracia". Más aún, recalcó la presidenta: "Sin respeto a la soberanía, no existen las bases para una relación entre las naciones".


El nuevo representante de Brasil ante la ONU, el exministro de Asuntos Exteriores, Antonio Patriota, al asumir oficialmente su cargo ha afirmado que el tema del espionaje será "prioridad durante su gestión".


Patriota informó que Brasil está ya trabajando con otros países, como Alemania, para la aprobación del derecho a la privacidad, derecho que está, dijo "íntimamente ligado a la libertad de expresión".


Brasil quiere reunir el mayor número de adhesiones posible a su proyecto que podría ser discutido también en otras instancias como, por ejemplo, en el Consejo de Seguridad de la ONU y en la misma Asamblea General, según afirmó Patriota al diario O Globo.

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Millones aprendieron a descifrar lo que oculta EU

El gobierno de Estados Unidos no encuentra salida del lío en que se encuentra debido a los secretos que ha revelado al mundo el ex analista informático de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés)Edward Snowden, actualmente asilado en Moscú. Se trata, según Le Monde, de un sismo planetario. Y en medio del remolino, el presidente Barack Obama se está viendo realmente mal, asegura el vocero de Wikileaks, el periodista islandés Kristinn Hrafsson, en entrevista con La Jornada.


"No ha logrado ofrecer una sola explicación mínimamente creíble, ni para sus propios ciudadanos ni para los gobiernos aliados que han sido sujetos a operaciones de vigilancia. Y cuando ofrece alguna justificación mediante su jefe de inteligencia, James Clapper –a quien denominó el jefe del espionaje–, a los pocos días se producen nuevas revelaciones que lo desmienten".


Hrafsson reconoce que hoy, en el esplendor de la saga de Snowden, el clima social y mediático ha sido más benigno para las labores de denuncia que el que tuvieron que capotear él y sus compañeros en 2010. Ese año, después del primer impacto del cablegate, el equipo enfrentó el desdén de algunos periódicos que después se beneficiaron con los cables secretos y la autocensura y descalificación de muchos otros medios. Una causa penal en curso en Estados Unidos orilló a su director, Julian Assange, a pedir asilo en la embajada de Ecuador en Londres.


En el capítulo dos de esta historia, admite Hrafsson, el mundo y los medios han cambiado su percepción sobre el trabajo de quienes revelan información confidencial. Hace menos de cinco meses Snowden lanzó a la luz pública –principalmente por conducto de los periodistas Glen Greenwald y Laura Poitras– los archivos de la NSA con información masiva recolectada ilegalmente a gobiernos amigos y enemigos, así como a ciudadanos estadunidenses y extranjeros. Aún no se alcanza a ver la magnitud de estas revelaciones. Pero el descontento por el espionaje sin límites ha sido generalizado.


Hoy se comprende mejor nuestro trabajo; hay mayor aprobación de las audiencias, lo que no deja de sorprenderme. Millones, en todo el mundo, han aprendido a descifrar lo que quiere ocultar el gran aparato de propaganda de Washington y pueden ver más allá de las mentiras y la desinformación de la gran prensa corporativa. De 2010 a 2013 la opinión pública mundial ha madurado.


Kristinn Hrafsson fue hasta hace algunos años figura relevante de la televisión de Reikiavik. Hace cuatro años dio el salto del periodismo convencional a la plataforma Wikileaks cuando vio el video titulado Asesinato colateral, sobre el ataque del ejército estadunidense contra civiles iraquíes en una calle de Bagdad en 2007. La grabación, que muestra cómo dos helicópteros militares ametrallan a hombres desarmados, fue divulgada por Wikileaks en abril de 2010.


Me cimbró tener en las manos la evidencia de un asesinato a sangre fría. Viajó a la capital de Irak y buscó a los dos niños sobrevivientes del ataque aéreo. Entonces resolvió sumarse al equipo de Assange, a quien había conocido poco antes.

 

El gran reacomodo de la prensa mundial


–¿Qué diferencias hay en la forma como ha reaccionado el mundo en 2013, a como fueron recibidas las primeras grandes revelaciones de Wikileaks hace tres años?


–El periodismo vivió un reacomodo muy profundo. Washington nos trató desde el primer momento como traidores. A Snowden también lo tachan de traidor y es perseguido, pero las sociedades que se sienten agraviadas por ser objeto de espionaje sin justificación alguna están dando muestra de gran madurez.


Recuerda que en 2011 la trasnacional de encuestas Ipsos Mori hizo un sondeo sobre Wikileaks en 25 países. La mayoría, en todos excepto en uno, respondió aprobando su trabajo. El promedio global fue de 75 por ciento de opiniones favorables, pero en algunos países fue abrumador el apoyo. En Sudáfrica, 95 por ciento; en India, 76. Sólo en Estados Unidos la opinión favorable fue menor a 20 por ciento.
"Quedé estupefacto. ¿Cómo era posible que hubiera tan buena opinión sobre nosotros si el propio vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, nos había calificado de terroristas? Es esperanzador saber que la gente, a pesar de tantas mentiras, a pesar de Fox News y similares, sigue conservando su capacidad crítica.


Pero va más allá: hoy son pocos los que ignoran que la prensa estadunidense ha sido complaciente con las mentiras de su gobierno. Hay muchas evidencias.


–¿Ejemplos?


–Uno: The Washington Post literalmente se sentó sobre el video de Asesinato colateral en Bagdad nueve meses. No salió a la luz hasta que nosotros lo sacamos. La nota la tenía David Finkel; él mismo lo confiesa en su libro El buen soldado, sobre su trabajo como periodista en Irak en 2003.


Otro: el programa de televisión 60 Minutes tuvo en su poder las fotografías de torturas a prisioneros iraquíes en Abu Ghraib por militares estadunidenses un año antes de que salieran a la luz pública. La única razón por la que decidieron desbloquear la censura fue porque supieron que Symour Hersh, de The New Yorker, tenía una copia y estaba a punto de publicar un reportaje sobre la violación de derechos humanos por el ejército estadunidense en esa prisión.


Mentiras que caen por su propio peso


Recientemente funcionarios de Washington aseguraron que ellos jamás habían monitoreado información privada de la canciller alemana Ángela Merkel. Pero el miércoles pasado los archivos de Snowden demostraron que su celular oficial había sido intervenido por agentes de la NSA. Un día antes, Le Monde publicaba pruebas de que entre el 10 de diciembre de 2012 y el 8 de enero de 2013, había 73 millones de entradas a su sistema, de teléfonos de ciudadanos franceses comunes y corrientes espiados por esa agencia.


A todo esto no hay una sola explicación viable y sí muchas mentiras que caen por su propio peso, dice Hrafsson, quien estuvo en días recientes en México.


Se refiere a las declaraciones que hizo hace algunas semanas el general Keith Alexander, jefe de la NSA, quien aseguró que con las operaciones de espionaje se habían conjurado 52 planes terroristas. Después corrigió, en una audiencia en el Congreso, que habían desarticulado sólo ocho complots. No precisó más, nadie sabe de qué tipo de amenazas se trata. Obama no ha podido comprobar que las actividades de espionaje han tenido algún resultado realmente útil. Con la presión que tienen encima ya hubieran presentado alguna prueba, si la tuvieran, asienta el vocero de Wikileaks.


–¿Wikileaks tiene futuro?


–Estoy seguro de ello. Hace tres años no lo habría podido afirmar. Pero debemos ser sinceros. Nuestra capacidad de acción está seriamente afectada por el bloqueo económico. Sería irresponsable volver a abrir la plataforma que tenemos para recibir información, que normalmente es un enorme flujo, si no tenemos recursos y equipo para procesarlo. Es tanta información que se necesitaría un enorme equipo... que simplemente no tenemos ahora.


–¿Cómo va la investigación criminal contra Assange y Wikileaks en Estados Unidos?


–Sigue. Sabemos que han recopilado centenares de miles de folios. Hemos sabido que la investigación criminal va contra seis personas: Assange y otros cinco.


–¿Su nombre está en esa lista?


–No lo han hecho público. Hasta ahora.

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Estados Unidos espió a 35 líderes del mundo

Si quieren conservar sus secretos, los líderes europeos reunidos en Bruselas tendrán que comunicarse con señales de humo. El Consejo europeo previsto a partir de este 24 de octubre tenía que ser de "rutina". La cumbre estaba de hecho consagrada a un tema premonitorio: la economía numérica. Pero el espionaje masivo e indiscriminado de Estados Unidos cambió el perfil del evento, sobre todo después de las últimas revelaciones: el espionaje de que fue objeto Francia con más de 70 millones de comunicaciones interceptadas en apenas un mes y la intercepción probable del celular de la canciller alemana Angela Merkel. Los rezagos de la Guerra Fría le pusieron un caluroso condimento a esta cumbre en la que se verá si, después de haber volado bajito cuando salieron las primeras revelaciones del ex agente de la CIA y la NSA norteamericana Edward Snowden, los europeos se deciden a mostrarse más dignos. "Espiarse entre amigos no es aceptable", dijo la canciller alemana Angela Merkel. Parece que para los norteamericanos es no sólo aceptable sino también pertinente.

 

Desde ya, la Casa Blanca consiguió algo que parecía imposible: que Francia y Alemania se pongan de acuerdo. París y Berlín se propusieron empujar para que, al final de la cumbre (ver aparte), haya un acuerdo destinado a condenar las prácticas de Washington. Según fuentes francesas y alemanas, en el curso de sendas conversaciones telefónicas tanto Merkel como el presidente francés, François Hollande, le pidieron a Barack Obama que "pusiera fin a los tiempos de la Guerra Fría". Hasta el muy liberal presidente de la Comisión europea, José Manuel Barroso, salió de su neutralidad. Empleó palabras duras como "totalitarismo" y dijo que "sabemos muy bien qué pasa cuando el Estado usa sus poderes para meterse en las vidas de las personas". Esas palabras se remitían a los tiempos de la ex República Democrática alemana y los masivos espionajes que practicaba la policía secreta, la Stasi. De todos, Merkel es la que mejor conoce ese período porque pasó su juventud en la RDA (ambas Alemanias se reunificaron a partir de 1989, luego de la caída del Muro de Berlín). Pero las horas pasan y las revelaciones sobre la nueva versión de la Guerra Fría norteamericana se aceleran.


El diario británico The Guardian adelantó que un responsable de la administración estadounidense transmitió a la NSA los teléfonos de 35 responsables políticos del planeta. Ver para creer: el documento publicado por The Guardian data de 2006 y muestra cómo la NSA "alienta a los altos responsables del Ejecutivo, entre los que están sus mejores clientes como la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Pentágono, a compartir sus agendas". Uno de esos responsables le entregó a la NSA "200 números, de los cuales 35 eran de dirigentes del planeta".


Nada garantiza que los responsables del Viejo Continente aúnen sus posiciones. Hasta ahora, lo único que mostraron fue división. Hay varias razones: la primera, los temas ligados a la Inteligencia dependen de competencias nacionales: la segunda, el espionaje es también una práctica común entre los miembros de la UE. Lo fundamental es que el tema del espionaje "interceptó" (la palabra está de moda) los temas generales de la cumbre sin que este gran escándalo logre poner a los 28 miembros de la Unión Europea en un clima de consenso. Hay, en lo concreto, un tema subyacente esencial: los dirigentes debían acelerar las negociaciones destinadas a reforzar la legislación sobre la vida privada ante la amenaza de los gigantes de la red y de las agencias de Inteligencia. Gran Bretaña, Irlanda y Holanda bloquearon este acuerdo porque no quieren perjudicar a los mastodontes de Internet. En cambio, Viviane Reding, la comisaria europea de Justicia, es una ardiente adversaria de esas empresas y cuenta con que el escándalo reoriente las posiciones. Desde luego, esas empresas son, en su mayoría, norteamericanas. "La protección de los datos no es sólo un concepto, es un derecho fundamental que debe ser garantizado por una ley fundamental", dijo Reding. No hay que soñar demasiado: frente a Washington, los europeos rara vez se muestran en bloque. Prueba de ello, hasta ahora se limitaron a pedir "explicaciones" a la Casa Blanca, sin más. Tibios, asustadizos, sin peso ni firmeza, tal vez se contenten con un hermoso texto literario, lleno de evocaciones humanistas pero vacío de medidas.


Hasta ahora, quien ha ido más lejos fue el Parlamento europeo. La Eurocámara aprobó una resolución en la cual pide que se suspenda el acuerdo de intercambio de datos bancarios con los Estados Unidos. Mediante ese acuerdo la UE facilita el acceso a la Administración estadounidense a la información sobre millones de transferencias bancarias bajo el amparo de la lucha contra el terrorismo. El texto de la Eurocámara no es vinculante pero obliga a la comisión a tomar en cuenta el caso. Es poco probable que los dirigentes den curso a esa iniciativa. Cuando hace un mes se descubrió que los servicios de Inteligencia espiaban las transacciones bancarias y los consumos de las cartas de crédito del mundo nadie dijo nada. La NSA tiene en sus arcas un programa llamado "Follow the Money" con el cual monitorea las operaciones bancarias internacionales de la empresa belga Swift.


¿Hasta dónde irán los europeos en su condena del espionaje? Vistos los antecedentes, probablemente no demasiado lejos. A esta hora precisa los textos finales de la cumbre ya están escritos. Además de los responsables de la Unión Europea hay otro actor más que conoce su contenido antes de tiempo: la NSA. Sus oídos imperiales están siempre atentos a las pulsaciones del planeta.

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Hacia un mundo desamericanizado: La mirada estratégica

ALAI AMLATINA, 21/10/2013.- El 15 de febrero de 2006 se publicaba el segundo número del Boletín Global Europeo de Anticipación (GEAB, por sus siglas en inglés), una nueva herramienta para el debate político estratégico con una mirada diferente a la que venían exponiendo los hegemónicos think tanks británicos y estadounidenses, promovido por el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (LEAP), localizado tanto geográfica como geopolíticamente en Europa central.

 

En esa fecha, casi siete años atrás, el boletín titulaba su análisis: "El fin de Occidente como lo conocemos desde 1945", y anunciaba "una crisis económica y financiera de una dimensión comparable a la de 1929". Destacaba siete aspectos de la crisis que se estaba gestando: la pérdida de confianza en el dólar, la explosión de los desequilibrios financieros estadounidenses, crisis del petróleo, pérdida de liderazgo global de Estados Unidos, desconfianza del mundo árabe-musulmán, ineficiencia de la gobernanza mundial y creciente incertidumbre en la Unión Europea.

 

A la vista de lo ocurrido en los últimos siete años, pueden sacarse dos conclusiones iniciales: no estamos frente a una extraordinaria capacidad de predicción sino ante la utilización rigurosa de herramientas analíticas, entre las que destaca la capacidad de mirar en el largo plazo las grandes tendencias, aquellas que no se visibilizan si nos conformamos con pocos datos y del corto plazo. La segunda, es que en momentos de confusión como los actuales, podemos fiarnos de ese tipo de análisis que, aún sin creerlos infalibles, pueden orientar en momentos de incertidumbre.

 

Euforia en el caos

 

En febrero de 2006 el GEAB comenzaba a manejar el concepto de "crisis sistémica global", quizá la más consistente de las herramientas de su arsenal teórico. Más adelante, en febrero de 2009, hablarán de la "desarticulación geopolítica mundial", para referirse a la completa modificación de la arquitectura política construida por los países triunfantes en la Segunda Guerra Mundial, que tuvo sus manifestaciones en los acuerdos de Bretton Woods (por los que se crearon el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional), y en la creación de las Naciones Unidas, entre otros.

 

Cuando el GEAB anunció la crisis con epicentro en Estados Unidos, la Reserva Federal (FED) se aprestaba a dejar de publicar las cifras del M3, que hacen referencia a la masa monetaria que permite medir la liquidez o el dinero circulante. Para los analistas fue un momento de inflexión: en nueve años la masa monetaria se había duplicado. Además la FED dejaba de publicar los datos respecto a depósitos a largo plazo, acuerdos de recompra y datos de los depósitos en dólares en los bancos fuera de los Estados Unidos. Según analistas europeos esa decisión "podría convertir las inversiones al otro lado del Atlántico en un ejercicio de fe ciega en las declaraciones que haga la FED, más que en un ejercicio de toma de decisiones basada en datos económicos concretos" (Mario Mueller en oroyfinanzas.com 14 de noviembre de 2005).

 

Un pequeño hecho como éste, era capaz de revelar la profunda debilidad del dólar y de la economía estadounidense. Una situación que era, apenas, "indicador y factor central de la crisis sistémica global". Por ésta entienden un cambio del sistema que, en rigor, comenzó en 1989 con la caída del muro de Berlín y el fin del sistema bipolar Estados Unidos-Unión Soviética. El haber comprendido que se transita una crisis sistémica, les permitió, "en un momento en que todos los indicadores económicos públicos estaban eufóricos", anticipar la crisis en base al "análisis transdisciplinario" de un equipo de investigadores.

 

Caos en el caos

 

En estos siete años se sucedieron un conjunto de hechos que terminaron de debilitar la posición de Estados Unidos en el mundo. Quizá el hecho mayor sea la crisis de 2008 (anticipada por un puñado de analistas, entre ellos el GEAB), que determina varias transiciones globales. Sólo recordar algunas de las más trascendentes: en 2010, por primera vez desde que existen mediciones, los países emergentes superan a los desarrollados como receptores de inversión extrajera directa según el informe anual de UNCTAD. No fue un año excepcional, ya que la tendencia s confirmó en los tres años siguientes, sino un viraje de hondas repercusiones en el orden global.

 

En 2010 China destronó a Estados Unidos como la mayor potencia manufacturera, ya que su producción industrial representó el 19,8 por ciento de la mundial, mientras la de su competidor fue del 19,4 por ciento (France Presse, 14 de marzo de 2011). Los principales indicadores de la industria muestran un viraje profundo: China produce más de 20 millones de vehículos por año, frente a la mitad de Estados Unidos que siempre había llevado la delantera (en 2000, Estados Unidos fabricaba 10 millones de vehículos frente a dos millones de China).

 

En 2011 China se convirtió en la segunda potencia científica del mundo sólo detrás de Estados Unidos, cuya posición se erosiona, superando a todos los países de Europa, mientras países como Irán y Turquía desarrollan su sector científico a ritmos tan vertiginosos como los chinos (El País, 29 de marzo de 2011).

 

A mediados de 2011 la agencia S&P degradó la calificación de Estados Unidos, lo que debe considerarse como un punto de inflexión que confirmó que "lo imposible estaba plasmándose" (GEAB, 17 de diciembre de 2011). En 2013 llegó la quiebra de la ciudad de Detroit, anunciando que otros municipios seguirían sus pasos.

 

Más recientemente, el deterioro de la capacidad de liderazgo de Washington comenzó a ser reconocida por una asombrosa variedad de medios, que hasta tiempo atrás ignoraban el asunto. La intervención de Rusia en la crisis de Siria, forzando a Occidente a aplazar indefinidamente la intervención militar, fue anotada como un síntoma mayor de la decadencia estadounidense. A principios de octubre los analistas bromearon al comprobar cómo el "pivote Asia Pacifico" definido con toda pompa por la Casa Blanca, como la clave de su reposicionamiento estratégico para contener a China, fracasaba estrepitosamente.

 

La reunión del Foro de Cooperación Asia Pacífico (APEC) en Bali, fue la apoteosis para China cuando debería haber sido la puesta en escena del pivote por parte de Barack Obama. La situación interna le impidió viajar. La falta de consenso entre demócratas y republicanos, ha consumido todas las energías de la Casa Blanca. Los presidentes Xi Jingpin (China) y Vladimir Putin (Rusia) fueron las estrellas del encuentro de la APEC en Bali, donde el chino recordó sus deberes a la Casa Blanca, en el sentido de que no puede permitir un default.

 

Según Pepe Escobar en Asia Times, "China fue la estrella del show de APEC", una alianza de 21 países que representa la mitad de la producción y el comercio mundiales (Asia Times, 8 de octubre de 2013). China es el mayor socio comercial de la región, cuestión que contrasta con el Acuerdo Transpacífico impulsado por Obama que, según Escobar, es "un gran chanchullo corporativo que reducirá los aranceles para beneficio únicamente de las multinacionales estadounidenses".

 

Recuerda que APEC fue inicialmente un foro afín a Estados Unidos, cuando en la cumbre de Indonesia, en 1994, "un incontestable Bill Clinton parecía dictar el futuro de Asia Pacífico". En contraste, "Obama ha estado demasiado ocupado girando hacia su persona en lugar de girar hacia Asia". Por eso, cuando se realice la próxima cumbre de APEC, en 2014 en Pekín, para entonces Obama puede haber encontrado tiempo para girar hacia Asia, pero "para entonces será demasiado poco, demasiado tarde".

 

El tobogán del dólar

 

El muy circunspecto Financial Times, portavoz del capital financiero, publicó un artículo titulado "Sistema basado en el dólar es inherentemente inestable" (Financial Times, 2 de octubre de 2013). El artículo firmado por Ousméne Mandeng, actual director del grupo de gestión de inversiones Pramerica, ex director gerente del banco UBS y ex jefe de división en el FMI, sostiene que el sistema monetario internacional no funciona correctamente y que el culpable es el dólar.

 

El problema, en su opinión, es que Reserva Federal "no es probable que subordine sus objetivos nacionales a las necesidades de la economía internacional" y que siendo el dólar una moneda nacional dominante en el mundo, debería existir una convergencia entre el emisor y el resto del mundo, "lo cual evidentemente no es el caso". La desestabilizadora guerra de divisas en curso no encuentra organismos internacionales (FMI, G-20) capaces de apaciguarla, mientras "los políticos carecen de coraje para reformar las bases del sistema y se inclinan por jugar en los márgenes".

 

Ante este panorama, Mandeng defiende la necesidad de "reducir la dependencia del dólar" para que la economía mundial funcione mejor, y de ese modo se puedan evitar "crisis cambiarias recurrentes y alta volatilidad de precios de los activos". En suma, dice que "la economía internacional necesita más monedas" y que la diversificación ayudaría a la economía del mundo a sostenerse sobre una base más amplia y "protegerse contra las vicisitudes de la política nacional de Estados Unidos". Una mirada sugerente, sobre todo porque proviene del núcleo del sistema financiero.

 

Es justamente lo que vienen haciendo cada vez más países en el mundo. Días atrás trascendió que India está trabajando en "la posibilidad de pagar a Irán por los suministros de petróleo con divisas como el rublo, el yuan o el yen para eludir las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea a la República Islámica de Irán, de realizar cualquier transacción por el crudo iraní en dólares y euros" (Russia Today, 5 de octubre de 2013).

 

Mucho más importante es el acuerdo alcanzado por el Banco Central Europeo y el Banco Central de China para intercambiar yuanes y euros, o sea realizar su comercio sin acudir al dólar (CNN Money, 10 de octubre de 2013). La Unión Europea es el mayor mercado de China y acuerdos de este tipo (ya firmó uno similar en junio con el Banco de Inglaterra) debilitan al dólar y aumentan el poder del yuan que ya es la novena moneda más transada en el mundo y camina hacia su creciente internacionalización.

 

La sustitución del dólar por otras divisas como monedas de reserva, ya no es un tabú y se debate abiertamente en los foros mundiales. No es, en absoluto, un debate ideológico, sino acerca de la creciente desconfianza en la capacidad de Estados Unidos para pagar su enorme deuda de casi 17.000 billones de dólares, mayor que su PIB anual. Lo que está en debate es "la capacidad de Estados Unidos y del Reino Unido para financiar sus déficits públicos, ya descontrolados" (GEAB, 18 de junio de 2009).

 

Al no haberse reformado el sistema financiero, causante de la crisis de 2008, las cosas no han hecho sino empeorar. La mirada estratégica es nítida: "En 40 años de desequilibrios comerciales estadounidenses y de variaciones bruscas de sus cotizaciones, el dólar como pilar del sistema monetario internacional fue la correa de transmisión de todos los resfriados de Estados Unidos hacia el resto del mundo, y este pilar que ahora se desestabiliza es el núcleo del problema mundial, porque hoy Estados Unidos ya no sufre un resfriado sino de una peste bubónica" (GEAB, 16 de junio de 2013).

 

En efecto, una economía deficitaria acostumbrada a que el resto del mundo la financiara, pero que a su a vez era garantía de estabilidad, un papel que ya no puede seguir cumpliendo por el deterioro de su posición en el mundo. Cuando las cosas se ponen de ese modo, sólo queda patear la pelota hacia adelante. Eso fue lo que se sucedió con el ataque al euro, decidido por un grupo de banqueros estadounidenses en febrero de 2010 (The Wall Street Journal, 26 de febrero de 2010). La segunda medida para aplazar la crisis fue la "flexibilización cuantitativa" (Quantitave Easing) decida por la FED, por la cual se inyectan 45 mil millones de dólares mensuales a través de la compra de obligaciones públicas. El problema es que cualquier anuncio de que se retirarán esos estímulos tiene efectos nocivos para "los mercados" que se han vuelto dependientes de los estímulos.

 

Deuda impagable y crisis política

 

En diciembre de 2001 el GEAB presentó sus anticipaciones referidas al futuro de la superpotencia. El título del boletín lo dice todo: "2012-2016: Estados Unidos insolvente e ingobernable". La conclusión es que lo alguna fue el "buque insignia" del mundo parece haberse convertido en un "barco a la deriva". Uno de los núcleos del análisis efectuado hace ya dos años, consiste en lo que denominan "la parálisis institucional estadounidense y la desarticulación del bipartidismo tradicional". Como se verá, el análisis parece calcado del libreto que demócratas y republicanos están escenificando estas semanas que gira sobre un telón de fondo de recesión y depresión económicas.

 

El análisis sostiene que las principales instituciones del país, la Presidencia, el Congreso y la FED, "se revelan impotentes para decidir o poner en ejecución políticas significativas". Este auténtico "bloqueo institucional" está mostrando la desarticulación del bipartidismo republicano-demócrata por la gravedad de la crisis, que no admite paños tibios y, sobre todo, porque en la última década dejó de haber "permeabilidad entre las visiones políticas de ambos partidos". En efecto, la aparición del Tea Party entre las filas republicanas y de Occupy Wall Street (OWS) en los linderos del Partido Demócrata, supone una fisura entre ambas colectividades en base a intereses irreconciliables.

 

"El presidente no puede hacer gran cosa cuando el Congreso no tiene mayoría estable al estar profundamente dividido en las grandes orientaciones del país", que se orienta hacia una división en cuatro fuerzas sociales, apunta el GEAB. Lo posible son apenas acuerdos de último minuto, pero ninguna solución de fondo ante la incapacidad de programar nuevos equilibrios presupuestarios. Detrás del Tea Party y de OWS hay dos propuestas incompatibles: sacrificar la reforma de la salud y otros gastos sociales del gobierno de Obama o sacrificar el gasto militar.

 

Entre las elecciones de 2014 y las presidenciales de 2016, estiman que podrá situarse el momento más crítico para el país. Los intereses de los poderosos, alineados por el complejo militar-industrial, pueden jugar la carta de un "salvador" para salir del caos actual. El general David Petraeus puede ser un buen candidato. Todo indica que lo peor está por venir: aún cuando negociaciones de última hora consigan (consiguieron..) llegar a un acuerdo para elevar transitoriamente el techo de la deuda, el daño a la credibilidad del país está hecho.

 

Mucho más allá de la pelea entre republicanos y demócratas, el problema de fondo el otro: "El país no afronta un crisis ´normal´, incluso ´grave´ como la de 1929, sino una crisis histórica del tipo de las que ocurren sólo una vez cada cuatro o cinco siglos" (GEAB, 17 de diciembre de 2011). Tal vez fue esa convicción la que lleva a las autoridades chinas a considerar que "tal vez sea el momento para que un mundo atónito comience a considerar la construcción de un mundo desamericanizado"(Xinghua, 13 de octubre de 2013).

 

Por Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escribe en Brecha y La Jornada y es colaborador de ALAI.

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AI y Human Rights Watch dicen que los asesinatos de civiles con 'drones' pueden ser crímenes de guerra

Algunos de los homicidios perpetrados por drones estadounidenses podrían constituir crímenes de guerra, según un informe de Amnistía Internacional (AI) sobre el bombardeo con aviones no tripulados en Afganistán publicado este lunes.

El estudio Will I be next? US drone strikes in Pakistan, documenta homicidios recientes en las zonas tribales del noroeste de Pakistán, y la casi total ausencia de transparencia en torno al programa de drones estadounidense. Para su elaboración, AI examinó los 45 ataques con aviones no tripulados de los que se ha tenido noticia, lanzados en Waziristán Septentrional -la región más castigada por los ataques- entre enero de 2012 y agosto de 2013.


Según varias ONG y fuentes del Gobierno Paquistaní consultadas por la organización pro derechos humanos, EEUU ha lanzado entre 330 y 374 ataques con drones entre 2004 y septiembre de 2013. Según estas fuentes, habrían muerto entre 400 y 900 civiles. El número total de muertos en ataques perpetrados por estos aparatos estaría entre los 2.200 y los 3.600.


"El secreto en torno al programa de aviones no tripulados da al gobierno estadounidense licencia para matar fuera del alcance de los gobiernos o de las normas fundamentales del derecho internacional. Ya es hora de que Estados Unidos diga la verdad sobre el programa de drones y haga rendir cuentas a los responsables de estas violaciones", ha manifestado Mustafa Qadri, investigador de Amnistía Internacional sobre Pakistán. "¿Qué esperanza de reparación pueden tener las víctimas de los ataques de drones y sus familias cuando Estados Unidos ni siquiera reconoce su responsabilidad en ataques concretos?" se pregunta Quadri.

 

El informe documenta varios casos concretos, como los ataques múltiples de julio de 2012 que acabaron con las vidas de 18 jornaleros, entre ellos un niño de 14 años. En contra de las afirmaciones oficiales de que los fallecidos eran "terroristas", Amnistía Internacional asegura que las víctimas de estos ataques no estaban participando en combates y no suponían amenaza alguna para la vida.


"No encontramos justificación alguna para estos homicidios. Existen amenazas reales para Estados Unidos y sus aliados en la región, y los ataques de aviones no tripulados pueden ser legítimos en algunas circunstancias. Pero resulta difícil creer que un grupo de jornaleros, o una anciana rodeada de sus nietos, pusieran en peligro a nadie, no digamos ya que supusieran una amenaza inminente para Estados Unidos", ha manifestado Mustafa Qadri.


Amnistía Internacional también documentó casos de los denominados "ataques contra rescatadores", en los que quienes corren a auxiliar a las víctimas de un ataque inicial con drones fueron a su vez víctimas de un rápido ataque de seguimiento. Aunque pudiera suponerse que los rescatadores son miembros del grupo al que se está atacando, resulta difícil entender cómo puede hacerse esa distinción en los caóticos momentos inmediatamente posteriores a un ataque con misiles, asegura AI.


Del mismo modo, la organización denuncia el secretismo de EEUU sobre sus ataques con drones, que "ha permitido a Estados Unidos actuar impunemente e impedir que las víctimas reciban justicia o indemnización" según el informe. El mismo documento asegura también que ninguna autoridad ni agente estadounidense ha rendido cuentas por los homicidios ilegítimos perpetrados con drones en Pakistán.

 

En resumen, AI pide a Estados Unidos que precise la base legal de sus ataques en Pakistán, que investigue los casos en los que pueda haber habido matanzas ilegales, que procese a los responsables y garantice el acceso a la justicia de las víctimas, en un documento en el que también critica la falta de protección por parte de Pakistán de los derechos humanos de la población de Waziristán Septentrional.
El informe ha visto la luz en una rueda de prensa conjunta con Human Rights Watch, que también ha hecho público un estudio sobre ataques con aviones no tripulados y otro tipo de artefactos aéreos en Yemen. Dos informes, dos ONGs y dos países, pero las conclusiones obtenidas son bastante similares: Los drones matan a decenas de civiles cada año y el Gobierno de EEUU debe aumentar la transparencia sobre los ataques con estos aviones.


Docenas de civiles muertos por los bombardeos de EEUU en Yemen


Por su parte, el informe de la organización Human Rights Watch documenta la muerte de docenas de civiles en Yemen durante las operaciones de EEUU para derrotar a Al Qaeda en el país asiático, en su mayoría a manos de los aviones no tripulados norteamericanos.
El mismo documento Entre un 'drone' y Al Qaeda: el coste civil de los asesinatos selectivos de Estados Unidos en Yemen también ha destacado que el rechazo popular que generan estos ataques está minando los esfuerzos de Washington en su lucha contra la rama de la organización terrorista Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA).


"Dos de los ataques mataron civiles de forma indiscriminada, lo que es una clara violación de las leyes de guerra. El resto podría haber sido lanzado contra gente que no eran objetivos militares legítimos o haber causado un número desproporcionado de muertos entre la población civil", ha sostenido HRW.


En un detallado estudio de 96 páginas, HRW se centra en seis ataques no reconocidos por EEUU sobre Yemen que habrían violado la legalidad internacional. En estos ataques perdieron la vida 82 personas, de las que 57 eran civiles.Uno de los bombardeos tuvo lugar en 2009, pero el resto fueron cometidos entre 2012 y 2013.

 

El informe también documenta los dos bombardeos que causaron un mayor número de víctimas mortales en la región -uno en septiembre de 2012 y otro en diciembre de 2009. El primero se saldó con la muerte de 12 personas que viajaban en un mismo vehículo -entre ellos tres niños y una mujer embarazada- en lo que según HRW supone una violación de las leyes de la guerra que prohíben ataques que no discriminen entre civiles y combatientes.


El líder tribal Abd al-Raouf al-Dahab -que no viajaba en el vehículo- era el "objetivo" de las bombas norteamericanas, y ni siquiera está claro que formase parte de la filial de Al Qaeda en Yemen.


Al menos cuatro de los seis ataques estudiados fueron ejecutados por drones lanzadores de misiles, uno de ellos por drones y aeronaves convencionales, mientras que el último consistió en el lanzamiento de misiles de crucero que según HRW iban equipados con bombas de racimo.


La organización también ha destacado que, desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center, Estados Unidos ha ejecutado 81 ataques de este tipo en Yemen --uno en 2002 y el resto desde 2009--, en los que han fallecido al menos 473 personas, la mayoría de ellas combatientes, pero muchas de ellas civiles.


La promesa electoral del presidente Barack Obama de aumentar la transparencia en torno a estos ataques con aviones no tripuladas ha quedado en agua de borrajas, y las organizaciones de derechos humanos denuncian que Estados Unidos sigue negándose a divulgar incluso la información más básica sobre los ataques perpetrados con los drones.

 

PÚBLICO Madrid 22/10/2013 08:50 Actualizado: 22/10/2013 10:46

Publicado enInternacional
Martes, 22 Octubre 2013 08:49

El Caribe, presa del crimen

El Caribe, presa del crimen

Pese a las significativas diferencias políticas, económicas, culturales y demográficas entre América Latina y el Caribe, ambos experimentan un aumento en el crimen y la violencia relacionada con éste. Según datos de la Organización de Estados Americanos (OEA), el Caribe padece los niveles más altos de violencia en América, seguido por Sud y Centroamérica, y The Economist Intelligence Unit no prevé una reversión de esa tendencia a corto plazo.

 

El Informe de Desarrollo Humano en el Caribe, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), considera que el problema se relaciona en gran medida con el desarrollo, pues el crimen en la región está vinculado de cerca con pobreza, desigualdad, desempleo y migración rural-urbana. Sin embargo, factores externos, como el descenso económico global de los años pasados, junto con el "efecto de globo" derivado de los esfuerzos antinarcóticos en otras partes del subcontinente, que han empujado las actividades criminales a otras zonas, han servido para exacerbar la incidencia criminal en el Caribe.


Los altos niveles de delincuencia tienen particular impacto en economías vulnerables como las de esa zona, pues afectan no sólo su principal fuente de ingreso –el turismo–, sino también su de por sí limitado capital humano, al producir la emigración de los individuos mejor preparados.


El informe se enfoca en siete países: Antigua y Barbuda, Barbados, Guyana, Jamaica, Santa Lucía, Suriname, y Trinidad y Tobago. El grupo representa economías de bajo y mediano desarrollo, con diversos problemas e intensa criminalidad. Por tanto, sus hallazgos pueden considerarse relevantes para toda la región.


Delitos comunes en ascenso


Los delitos contra la propiedad (típicamente asociados con pobreza y desigualdad) son los más comunes. Según la Encuesta Ciudadana 2010 de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen (UNODC), los robos con violencia, los asaltos y los robos a casas son los delitos que los ciudadanos del Caribe más temen. Los primeros registraron tendencia al alza entre 1990 y 2010 en todos los países considerados, con excepción de Barbados, donde se mantuvieron relativamente estables, y Jamaica y Guyana, que tuvieron ligeros descensos. Trinidad y Tobago tuvo la tasa más alta, pero los incrementos más pronunciados fueron en Antigua y Barbuda. El crimen también involucra una proporción particularmente alta de niños y jóvenes, ya sea como víctimas o perpetradores, a menudo como parte de bandas. Aunque éstas son mucho más visibles que los grupos del crimen organizado, también son muy distintas en cuanto a liderazgos y motivaciones. Tienden a ser locales más que trasnacionales; a menudo sus liderazgos y jerarquías son oscuros, y su motivación es el estatus, más que la ganancia económica. Sin embargo, con frecuencia entran en contacto con organizaciones criminales, en particular del narcotráfico.


Según cifras de la OEA, la tasa de homicidios de personas de 15 a 29 años de edad en la región es de 68.9 por 100 mil habitantes. Por grupo de ingreso, la tasa entre jóvenes de altos ingresos es de 21.4, mientras que entre los de mediano y bajo ingreso salta a 89.7, la más alta del mundo. La militancia en bandas ha sido un problema al menos durante los cinco años pasados en el Caribe, con excepción de Guyana. En Jamaica la policía ha identificado al menos 258 bandas, con poco menos de 4 mil miembros, mientras en Trinidad y Tobago hay unas 95 bandas, las cuales se cree que tienen unos mil 270 integrantes. En Barbados, unas 150 bandas han sido identificadas por las autoridades, con alrededor de 4 mil militantes.


También los crímenes graves contra las personas, en particular de índole sexual, han aumentado en años recientes. Ha habido tendencia al alza en homicidios en todo el Caribe. El país más afectado es Jamaica, con tasas particularmente altas de 1990 en adelante. Si bien es un problema de larga data en la isla, tradicionalmente se ligaba a rivalidades políticas, mientras en años recientes se ha vinculado con el narcotráfico y la violencia entre bandas. En contraste, los homicidios en Trinidad y Tobago sólo comenzaron a tener un aumento significativo después de 2000. En Antigua y Barbuda, Guyana y Santa Lucía ha habido mayores fluctuaciones, pero con tendencia constante al alza. En contraste, Barbados mantuvo una tasa baja y estable en 1990-2010.


Tráfico de cocaína y crimen organizado


El informe Crimen organizado trasnacional en América Latina y el Caribe, emitido en 2012 por la UNODC, destaca que la principal amenaza a la seguridad en la región es el flujo de cocaína de Sudamérica hacia Estados Unidos (EU). Si bien esto ocurre desde hace más de 40 años, ha habido importantes fluctuaciones en el periodo: a mediados de la década de 1980, 75 por ciento de la cocaína enviada a EU era interceptada en el Caribe, pero para 2010 más de 80 por ciento era decomisada en Centroamérica y sólo 10 por ciento en el Caribe. Sin embargo, de 2006 en adelante algunos países antes usados como paradas para recargar combustible se han vuelto centros de almacenamiento y logísticos para los grupos del narcotráfico. Estos cambios son ilustrados por el caso de Jamaica, antes país crucial de tránsito para la cocaína destinada a Gran Bretaña y EU. Aunque en 2000 representaba 11 por ciento del flujo de la droga hacia EU, su participación cayó a apenas 1 por ciento en 2007. De manera similar, en la República Dominicana el flujo ha aumentado de modo significativo entre 2006 y 2009, en parte por su posición como país de tránsito hacia el mercado europeo, donde el uso de la cocaína se incrementó durante la década de 2000.


Las fluctuaciones en los flujos de cocaína no se han visto acompañadas por descensos en la incidencia de homicidios. Las tasas en Jamaica subieron de 32 a 41 casos por 100 mil habitantes. También en Dominicana se elevaron de 13 a 25 entre 1995 y 2011, mientras en Trinidad y Tobago crecieron de 11 a 35 entre 1995 y 2010. Entre las 10 tasas más altas del mundo están la de Jamaica en quinto lugar, con 52 casos por 100 mil habitantes; Belice en sexto, con 42; las Islas Vírgenes de EU en octavo, con 39, y San Cristóbal y Nieves en noveno, con 38.
Otro problema que se ha agravado en años recientes es el tráfico de personas. Varios países se han convertido en proveedores o puntos de tránsito para víctimas de tráfico hacia Norteamérica y Europa. Si bien no hay mediciones del problema, se cree que es significativo en algunos países, donde el tráfico predominante es para explotación sexual. Esto se debe en parte a la intensa actividad turística en la región, que ha creado vulnerabilidades como el surgimiento de una industria de turismo sexual. Jamaica destaca en este tipo de tráfico.


Paliativos en vez de soluciones estructurales


Los gobiernos de la región están conscientes de la gravedad del problema y han hecho esfuerzos por atacar sus manifestaciones. Sin embargo, muchas medidas han sido paliativos que no atienden las raíces del problema. Además, la influencia corruptora del crimen organizado ha tenido un grave efecto en las instituciones de los países, en particular las de procuración de justicia. Por tanto, cualquier solución efectiva y duradera tendrá que incluir una reforma de las instancias de procuración e impartición de justicia.


Un aspecto positivo es que el deterioro de la seguridad en el Caribe ha conducido a una mayor cooperación internacional, esencial para compensar los limitados recursos y capacidades con que cuentan las naciones para combatir el crimen. Con todo, cualquier mejora significativa se materializará a mediano o largo plazo, por lo que este tema será el de mayor preocupación para los electores en la región, y fuente de presión política para todos los gobiernos del Caribe.




Traducción de textos: Jorge Anaya


En asociación con Infoestratégica

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Lunes, 21 Octubre 2013 08:23

Brasil avisa que quiere ser potencia

Brasil avisa que quiere ser potencia


El analista internacional sostiene que el gigante sudamericano representa otro tipo de hegemonía. Y está convencido de que no tiene por qué repetir el mismo esquema imperialista que a lo largo de la historia ocuparon España, Gran Bretaña y los Estados Unidos.

 

A Raúl Zibechi le interesa el conflicto. Lo dinámico. Lo que cambia o lo que constantemente está en proceso de transformación. En fin, le gustan los problemas. Por eso investigó temas como el estallido social de la Argentina en el año 2001. Y por eso su último trabajo lleva como título un disparador: "Brasil, ¿el nuevo imperialismo?", editado por Lavaca Editora. El periodista uruguayo, especialista en temas internacionales, explicó ante Tiempo Argentino, la importancia que tiene Brasil en el contexto regional y global, la agonía que experimenta Estados Unidos como potencia hegemónica y los desafíos que tiene por delante el proceso de integración latinoamericana.

 

–¿Por qué Brasil?
–Mi interés en Brasil es porque el mundo está cambiando muy rápidamente. La hegemonía estadounidense hoy ya no es lo que era. Y en la región aparece una reconfiguración importante que viene de los '90. Hoy eso se profundizó, sobre todo con la crisis de 2008. La aparición de Brasil como potencia regional y global es, en parte, una consecuencia de los cambios que están habiendo en el mundo: la aparición de los BRICS, de que en poco tiempo China va a superar el PBI de Estados Unidos. También es consecuencia del crecimiento de Brasil, no sólo económico, sino como factor de poder. En general, en el mundo se hace un paralelismo entre economía y poder, y no es tan así.


–¿Qué otros factores influyen?
–Hay un factor subjetivo, de orden político, que es que un país tenga un proyecto estratégico: un proyecto de Nación y un proyecto de región, que es lo que tiene Brasil. En 2008, el país definió la estrategia nacional de Defensa. Brasil está construyendo su primer submarino nuclear. Hay solo cinco países en el mundo que pueden hacerlo, eso quiere decir que Brasil domina buena parte del ciclo de la tecnología nuclear y, aunque no tiene bombas atómicas, podría hacerlas. Si vos mirás los cinco países más importantes del mundo desde el punto de vista del tamaño de la población y de las riquezas que tienen, Brasil está ahí.


–¿Brasil representa un nuevo tipo de imperialismo?
–No, por tres razones básicas. Una, porque los países del sur no están condenados a repetir la historia del norte. Eso sería una visión muy colonial que yo no comparto. El imperialismo es la consecuencia de una historia europea y norteamericana que nace con el colonialismo. Los países del sur no tienen por qué repetir esa misma historia. La segunda cuestión es que Brasil definió un proyecto de integración regional salvaguardando las asimetrías con los países más chicos (Uruguay, Bolivia, Paraguay y Ecuador) y está transitando un proceso de integración regional más o menos igualitario, cosa que no hizo Estados Unidos con su periferia. Y en tercer lugar, para que haya un imperialismo, tiene que haber un país imperialista y elites locales sujetas a ese imperialismo. No está claro que los países de la región estén dispuestos a servirles a Brasil como plataforma de una expansión imperialista. Yo creo que hay un escenario abierto: Brasil puede llegar a convertirse en un imperialismo, pero hoy no lo es.


–¿Cómo influye esa posición de Brasil a nivel regional?
–Implica la creación de círculos concéntricos. Brasil tiene una alianza estratégica con Argentina y Venezuela. Esa alianza lo lleva a negociar permanentemente sus vínculos. Se habla mucho de las asimetrías comerciales, el problema de la industria automotriz. Bueno, ahí hay una negociación permanente: Brasil no impone todo lo que quiere. Obviamente, tiene la quinta industria del mundo, tiene multinacionales muy poderosas, y Argentina y Venezuela no están en esa situación. Entonces, no puede haber igualdad total, pero sí hay negociación. Brasil, además, tiene una industria militar importante y está tratando de que otros países de la región se sumen a esa industria.


–¿Cómo ve la relación entre Brasil y EE UU?
–La relación histórica ha sido de lo que se llamó "cooperación antagónica". Durante mucho tiempo Brasil jugó el papel que le venía bien a EE UU, e incluso por momentos fue el subgendarme de la región. Hoy en día, y gracias a Edward Snowden, aparece al desnudo el antagonismo. No es que Dilma estuviera enojada en la Asamblea de Naciones Unidas: es que no podía decir otra cosa, porque es una potencia y una potencia no puede permitir eso. Además, el espionaje no sólo fue a Dilma, sino también a Petrobras, la primera petrolera en explotación en aguas profundas. Y hoy en día, teniendo en cuenta que el petróleo en tierra se está agotando, vemos que el espionaje de EE UU fue estratégico. No hubo un berrinche de Dilma, sino una reacción de un país potencia.

 

–¿EE UU perdió poder hacia el resto del mundo?
–Sin dudas, pero los procesos de pérdida de influencia son como granitos de arena, que en cierto momento se ven como una tormenta. Hoy por hoy, cualquiera desafía a EE UU. Países muy chiquitos, muy débiles. Sin dudas, la capacidad de EE UU de alinear al resto del mundo es cada vez menor, incluso con sus socios habituales.


–¿Por qué cree que ocurrió?
–Todas las hegemonías (la española, la británica, la estadounidense) tienen un período de auge, uno de meseta y otro de decadencia. Y en los últimos 20 años entramos en un período de decadencia importante en EE UU. Una decadencia que no se notaba porque era económica nada más. Tras la segunda guerra mundial, EE UU era el 50% del PBI mundial, y hoy ya es menos del 20 por ciento. La crisis de 2008 es la muestra de la debilidad del sistema financiero, cuyo núcleo es Wall Street y la City de Londres. Cuando vemos que China en los próximos años superará el PBI de EE UU o que ya lo superó en el rubro industrial, estamos diciendo que hay un cambio.


–¿Dónde se posicionará la nueva hegemonía?
–Ahí hay una gran discusión. Los períodos de transición son grandes crisis. La primera transición que vivimos fue la del dominio español al británico. La segunda fue del dominio británico al estadounidense, con grandes cimbronazos. Y ahora, estamos en un período similar en el cual no es fácil garantizar qué va a pasar. Lo que sí sabemos es que habrá una transición muy potente de un mundo dominado por EE UU a otro mundo. Todo apunta a que va a ser un mundo multipolar, en el cual Estados Unidos va a seguir siendo una gran potencia. Pero también va a haber potencias regionales, como China, Rusia e India. Y todo indica que Brasil va a ser el país hegemónico en Sudamérica. Pero cuidado, hegemonía no es lo mismo que dominación: en la hegemonía hay un consentimiento y en la dominación, una imposición. La apuesta es que el crecimiento de Brasil sea en el marco de una hegemonía sin dominación. ¿Será así? No lo sabemos.


–¿Cómo cree que será ese proceso de caída?
–Eso va a ser una cuestión muy importante: cómo afrontará su pérdida de hegemonía global. ¿Va a haber guerra o no? Todo indica que va a ser traumático. Un país como EE UU no va a dejar su posición tan fácilmente.


–¿Qué análisis hace de las masivas movilizaciones en Brasil durante la Copa de las Confederaciones de este año?
–Desde el año '92 no había habido protestas importantes en Brasil, pero en los últimos años empezaron a surgir pequeños núcleos de movimientos sociales de nuevo tipo: el Movimiento Passe Livre (MPL), los Sin Techo, pequeños grupos estudiantiles y de clase media-baja. Desde los Juegos Panamericanos en Río, surgieron comités contra la Copa del Mundo y las Olimpíadas. La creación de estos mega-eventos deportivos obliga a desalojar a 250 mil personas para ampliar estadios, autopistas, aeropuertos, villas olímpicas y, al mismo tiempo, se da el proceso de "pacificación" de favelas. Había una pequeña resistencia que cada vez se hacía más fuerte y que aumentó cuando el pasaje aumentó de 3 reales a 3,20. Un disparate: son 25 pesos argentinos en un viaje de ida y vuelta. Entonces, el MPL convoca movilizaciones y hay represión y en un clima de descontento, sobre todo con el tema del autobús, en San Pablo y Rio hay una reacción fuerte. Una serie de analistas que dijeron que esto favorecía a la derecha.


–En Argentina, muchos intentaron hacer una comparación con el 8N, o con las movilizaciones de la clase media.
–Eso es un disparate. No fue una movilización conservadora, ni apolítica. La gente tenía muy claro que estaba desafiando, por un lado, el aumento de un pasaje que ya es abusivo y, en segundo lugar, al poder. Llevamos diez años de gobierno del PT con una situación económica brillante. Pero lo que no se arregló, no se va a arreglar, y eso es culpa del gobierno. El transporte en San Pablo es un desastre: si vivís en la periferia, desde tu casa al trabajo demorás dos horas para ir y dos horas para volver. La gente viaja mal, caro y encima te aumentan el precio. Al mismo tiempo, San Pablo es la ciudad con más helipuertos del mundo, porque los ejecutivos se mueven en helicóptero. La desigualdad es tan brutal que la gente reaccionó. Hubo una conjugación de motivos y factores que provocaron una indignación masiva.


–En ese contexto y en base a la respuesta de Dilma tras las movilizaciones, ¿considera que su gobierno es progresista?
–Si uno toma la idea de progresistas versus conservadores, yo creo que el gobierno de Dilma es progresista. Sin lugar a dudas, es un gobierno en el que, incluyendo el período de Lula, la represión ha bajado mucho (aunque siga existiendo) y hay un discurso progresista, aunque hay continuidades del neoliberalismo, sobre todo en el modelo productivo. Es un discurso que habla de la redistribución, de la defensa de los sectores más vulnerables. Al mismo tiempo, es un gobierno muy vinculado al capital financiero. Hoy el capitalismo es soja, minería, y ninguno de los gobiernos progresistas de la región se plantea romper con eso.

 

–¿Venezuela podrá mantener el proyecto bolivariano, aun sin Chávez?

–El fallecimiento de Chávez agrava una situación que ya era muy grave. En Venezuela hay una sociedad muy pesadamente partida al medio. Aunque las cosas vayan bien, una sociedad partida al medio es problemática. La situación económica es mala y uno de los mayores problemas de Venezuela es que no ha logrado salir de la renta petrolera: cuando Chávez llegó al gobierno, el 90% de las exportaciones eran petroleras y hoy sigue siendo así. El 70 u 80% de los alimentos se importan. Y después tiene problemas de gobernabilidad porque hubo una pérdida de apoyo de su propia base social y aparecieron casos de corrupción muy graves en el seno del gobierno. Todo ese paquete indica que, cuando pasen dos años y medio del gobierno de Maduro, la oposición va a poder pedir legalmente un referéndum revocatorio y ahí se va a jugar el futuro.


–¿Cómo lo ve a Maduro en ese contexto tan delicado?
–Maduro está intentando tener una gestión más prolija, más ordenada, y eso habla bien de él. Pero tiene menos capacidad de cohesión dentro del chavismo y en la sociedad. Tiene luces y sombras, pero está intentando resolver algunos problemas.


–Teniendo en cuenta los problemas de Venezuela, las manifestaciones en Brasil y las perspectivas del kirchnerismo en la Argentina, ¿cree que el proceso de integración regional está en una situación preocupante?
–Hay desafíos. El primer desafío es la estabilización positiva de dos países claves junto a Brasil: Argentina y Venezuela. Son dos países con muchos problemas de estabilidad interna y de continuidad del proceso, y donde la oposición juega más a desestabilizar abiertamente. El segundo problema es cómo enganchar a los países del Pacífico en el proceso de integración. El núcleo de la disputa geopolítica en la región es Perú, porque es el país que puede torcer las cosas en un sentido o en otro. Es un país rico, con fuerte presencia de minería, pero con muchos conflictos internos y con una clase dominante muy entreguista. El tercer tema es cómo conseguir que las economías de la región sean complementarias. Uruguay, Argentina, Paraguay y Brasil exportan los mismos productos a los mismos mercados: soja, minerales y carne, a Europa y China. Sobre esa base no hay integración posible. Estos desafíos se ponen sobre la mesa, se discuten y se hace algo para resolverlos, o estamos en un problema.


–Está el caso de Botnia también, otro eje de conflicto.
–Claro. No puede ser que porque Botnia aumente en 10% la producción, terminás en La Haya. Ahí hay responsabilidad del gobierno uruguayo y del argentino, porque además el problema no es la contaminación del río. Es un tema de poder y de vínculos entre dos países. Y claro, que una industria se instale en Uruguay es que no se instale en Argentina.


–¿Cree que hay posibilidad, dentro del capitalismo, de conjugar desarrollo industrial con cuidado del medio ambiente?
–Yo creo que sí y que no. En Alemania hay un cuidado exquisito del medio ambiente y hay un gran desarrollo capitalista. Claro, lo que contamina lo llevan afuera. ¿Los países dependientes o del sur podemos conjugar capitalismo y medio ambiente? Yo diría que no, porque el desarrollo capitalista realmente existente en el sur en este momento es soja, minería, celulosa, y todo eso contamina. Lo que sí puede ser compatible es un tipo de desarrollo más lento, no en base a la acumulación, muy tecnificado. Por ejemplo, Cuba es una potencia en producción e investigación de la industria médica, y eso no está contaminando. Nuestros países pueden desarrollar sectores importantes, en industrias estratégicas o capaces de derramar, de alto valor agregado. Y no lo estamos haciendo. Brasil sí: Embraer fabrica un avión cada tres días. Pero Argentina tiene condiciones para hacer trenes de alta velocidad, ¿entonces por qué se importan vagones chinos?

 

La izquierda hoy


Raúl Zibechi es muy crítico del papel que la izquierda latinoamericana está jugando en el actual contexto regional. Y no tiene empacho en ponerlo en negro sobre blanco.


"Buena parte de las ideas y de las teorías de la izquierda hoy ya no nos sirven. O sea, no podemos resolver los problemas de hoy leyendo a Marx. Está muy bien leer a Marx, yo lo defiendo, pero no están ahí las respuestas. Como también está muy bien leer a Trotsky, pero ¿cómo hacés para resolver el tema Botnia con eso?", insiste, con ironía, el periodista uruguayo.
Para él, la izquierda de la región tiene un discurso y una práctica "para un mundo que ya no existe". "La cultura juvenil, la cultura de las mujeres, es una cultura y un modo de vida que no tiene ninguna relación con lo que fue la izquierda de los '50 o '60. Es otra cosa. Entonces, ahí hay una disonancia muy fuerte", explica.

 

Brasil Potencia, ¿el nuevo imperialismo? Entre la integración regional y un nuevo imperialismo


Tras doce años de investigación, el analista uruguayo Raúl Zibechi resume en este trabajo el rol de Brasil en el actual contexto geopolítico latinoamericano, visto desde abajo. Es decir, cómo afecta a los movimientos sociales el nuevo paradigma que domina la región.

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Domingo, 20 Octubre 2013 09:18

Brasil se aleja de EE.UU.

Brasil se aleja de EE.UU.

Que no haya ninguna petrolera norteamericana en el lance de mañana por el megacampo de Libra indica que la colisión diplomática tuvo una repercusión práctica. La geopolítica petrolera de Brasilia se inclina hacia Beijing.

 

Desde Brasilia

 

Las ediciones electrónicas de The Wall Street Journal y The Financial Times dedicarán mañana una cobertura agitada, recogiendo repercusiones minuto a minuto sobre la subasta que se realizará en Brasil por el campo petrolero Libra, que ocupa 1500 km2, está dotado de unos 12.000 millones de barriles alojados en aguas ultraprofundas situadas a 183 kilómetros del estado de Río de Janeiro y será capaz de producir, dentro de algunos años, 1,4 millones de barriles por día, volumen equivalente al 70 por ciento de todo lo generado hoy en el país.

 

Petrobras y tres petroleras chinas (no se descarta la formación de un consorcio chino-brasileño a última hora) figuran entre las once compañías que participarán en la disputa por Libra, en la que estarán ausentes las "grandes hermanas" norteamericanas debido a estrés diplomático surgido entre Brasilia y Washington, luego del destape del espionaje perpetrado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) contra Petrobras y la presidenta Dilma Rousseff, entre otros blancos sensibles.

 

Por debajo de las noticias en tiempo real que nos sofocarán el lunes a base de índices bursátiles y brokers con sus opiniones de corto plazo, subyace una historia transcurrida en los últimos años cuyo repaso permitirá comprender lo que está en juego: una reacomodación de fuerzas en la geopolítica del petróleo.

 

Celso Amorim era canciller, en julio de 2008, cuando recibió una llamada de su colega norteamericana Condoleezza Rice sugiriéndole recibir sin alarma la reactivación de la IV Flota bajo jurisdicción del Comando Sur, anunciada pocos meses después del descubrimiento, en 2007, de grandiosas reservas de hidrocarburos en las cuencas de Campos y Santos, localizadas en el litoral de Río de Janeiro y San Pablo.

 

Ni el canciller Amorim ni su jefe, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, tomaron en serio la retórica tranquilizadora de la funcionaria de George W. Bush. Antes bien lo contrario, hubo alarma en el Palacio del Planalto. Lula, Amorim y la entonces ministra Dilma Rousseff, que comenzaba a perfilarse como candidata presidencial, comprendieron que el paso de la US Navy por las costas cariocas sería una ostentación de poderío militar sobre los 50.000 millones de barriles de crudo de buena calidad alojados a más de 5000 metros de profundidad, en una zona geológica conocida como "presal".

 

Más allá de los cuestionamientos en foros internacionales, especialmente latinoamericanos, fue poco lo que el Palacio del Planalto pudo hacer de inmediato contra la supremacía militar de Estados Unidos y su decisión de que la IV Flota, brazo armado de las petroleras de bandera norteamericana Exxon y Chevron en el Hemisferio, ponga proa hacia el sur.

 

Lula y su consejera sobre energía, Dilma, se vieron ante un dilema: o adoptar una salida a la mexicana, como la del actual presidente Enrique Peña Nieto, que mostró su disposición a privatizar Pemex, aunque el término empleado sea "modernización", o inyectar dinero y mística nacionalista para robustecer a Petrobras como vector de una estrategia destinada a salvaguardar la soberanía energética. Finalmente, el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) optó por la segunda vía y la instrumentó con una batería de medidas de amplio espectro.

 

Capitalizó Petrobras para revertir el vaciamiento heredado de la gestión del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) y logró aprobar a fines de 2010 una ley petrolera "estatizante e intervencionista", de acuerdo con la interpretación dada por políticos de extracción neoliberal y el lobby británico-estadounidense, parecer amplificado por las empresas de noticias locales.

 

Resucitó el proyecto de construir un submarino atómico con Francia, con quien firmó en 2009 un acuerdo militar (que avanzó menos de lo prometido); demandó ante organismos internacionales la extensión de la plataforma marina con el propósito de que nadie dispute la titularidad de las cuencas petroleras y promovió el Consejo de Defensa de Unasur, con el apoyo de Argentina y Venezuela y el ninguneo de Colombia.

 

Como brazo auxiliar de esa línea de acción gubernamental operó el PT a través de su perseverante aproximación con el Partido Comunista Chino, antesala para establecer lazos de confianza política con la nomenclatura del Estado asiático, con cuyo Banco de Desarrollo finalmente firmaría en 2010 una serie de preacuerdos para la concesión de préstamos por decenas de miles de millones de dólares a Petrobras.

 

Paralelamente a los movimientos brasileños en salvaguarda de su interés nacional y para hacerse de un lugar entre las potencias petroleras, la agencia estadounidense NSA robaba informaciones estratégicas del Ministerio de Minas y Energía y los diplomáticos destacados en Brasilia enviaban telegramas secretos a Washington tipificando al canciller Amorim como un diplomático "antinorteamericano".

 

Tres meses atrás, cuando Dilma Rousseff tomó conocimiento de las primeras noticias sobre las maniobras de la NSA, una fuente del Planalto dijo a Página/12 que la presidenta evitaría "radicalizar" la situación pues confiaba en una conciliación con Estados Unidos, a donde planeaba viajar para una visita oficial el 23 de octubre. Pero la posición de Dilma se hizo irreductible en septiembre al saber que los espías habían violado hasta las comunicaciones de Petrobras.

 

La decisión de suspender la visita de Estado a Washington, pese a que Barack Obama renovó su invitación personalmente, no debe ser confundida como algo gestual, porque sus consecuencias afectaron decisiones vitales.

 

Que no haya ninguna petrolera norteamericana en el lance de mañana por el megacampo de Libra y sí tres poderosas empresas chinas, de las cuales dos son estatales, indica que la colisión diplomática tuvo una repercusión práctica.

 

Que fuentes cercanas al gobierno hayan dejado trascender la posible formación de un consorcio entre Petrobras y alguna empresa china, revela que la geopolítica petrolera de Brasilia se inclina hacia Beijing, que además es su primer socio comercial. Y si lo anterior no bastara para describir el distanciamiento estratégico entre el Planalto y la Casa Blanca, la semana pasada el indigesto (para Washington) ministro Celso Amorim, ahora a cargo de Defensa, inició conversaciones con Rusia para analizar la compra de cazabombarderos Sukoi.

 

Fue solo un sondeo, pero si esa compra se formaliza será un revés considerable para la corporación industrial-militar norteamericana que imaginaba vender sus cazas Super Hornet a Brasil, durante la visita que Dilma no hará.

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Domingo, 20 Octubre 2013 09:10

Una guerra olvidada

Una guerra olvidada

Terminó –por así decirlo– hace menos de dos años y pareciera que la de Irak entró en perfecto olvido. Tal vez porque finalizó tres veces: la primera, cuando W. Bush anunció en mayo del 2003, menos de dos meses después de invadirlo y a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln, "misión cumplida". La segunda bajo Obama, cuando tropas estadounidenses cruzaron la frontera con Kuwait como si se estuvieran retirando, un hecho proclamado como "el fin de la guerra de Irak". La tercera, cuando el Parlamento iraquí se negó a acordar inmunidad a los invasores, quienes proclamaron oficialmente el cese del conflicto el 11 de diciembre del 2011. Pero la muerte sigue campante su paseo por Irak.

 

Estos otros asesinatos, provocados por enfrentamientos sectarios y sobre todo por atentados terroristas, no despiertan mayor interés en los medios a pesar de su estruendo. Una breve relación indica que el 10 de octubre que pasó hubo 42 ejecutados, 39 muertos y 22 heridos en distintas partes del país; el 11 de octubre, 23 muertos y 36 heridos; el 12 de octubre, 47 asesinados y 50 heridos; el 13 de octubre, 61 muertos y 171 heridos; el 14 de octubre, 13 asesinados y 12 heridos; el 15 de octubre, 24 muertos y 34 heridos; el 16 de octubre, 14 muertos y 20 heridos; el 17 de octubre 76 muertos y 229 heridos. Según estimaciones del Centro Palestino, más de 6000 civiles iraquíes perdieron la vida sólo en lo que va del año (//antiwar.com/blog, 27/9/3). ¿Daños colaterales de la democracia y la libertad que EE.UU. y sus socios de la OTAN legaron a Irak?

 

Es notorio que se contradicen las evaluaciones en torno del número de muertos civiles durante los ocho años de guerra propiamente dicha. Es un tema espinoso. Los mandos de las tropas ocupantes decidieron no dar cuenta del número de esas bajas. En no pocas ocasiones las incluyeron en el rubro de "fuerzas insurgentes" o "terroristas". Salee, una niña de 9 años que difícilmente perteneciera a las unas o a los otros, estaba jugando a la rayuela con sus amigos cuando aviones de EE.UU. dispararon tres misiles causando la muerte de su hermano y de su mejor amigo, la pérdida del pie derecho de su hermana Rusul y la de sus dos piernas desde las rodillas. (www.huffingtonpost.com, 7/12/08). Un caso entre tantos otros.

 

El presidente Obama calificó a EE.UU. de "país excepcional" y uno de los factores de esa calidad es la ignorancia o la no admisión de las matanzas del gobierno por parte de un sector de la opinión pública. En el 2011, una encuesta de la Universidad de Maryland reveló que un 38 por ciento de los estadounidenses estaba perfectamente convencido de que EE.UU. había hallado pruebas irrefutables de que Saddam Hussein mantenía estrechas relaciones con Al Qaida (www.sadat.umd.edu, 8/9/11). Se ignora si muchos de los interrogados creyeron y todavía creen que el número de civiles iraquíes muertos ascendió a unos diez mil, según encuestas realizadas en EE.UU. y Gran Bretaña (www.comres.co.uk, junio 2013).

 

Un estudio publicado por la revista PLOS Medicine indica que esa cifra habría que multiplicarla por 50. Preparado por 12 investigadores de EE.UU., Canadá e Irak, indica que perdieron la vida 460.800 civiles iraquíes entre 2003 y 2011. (www.plosmedicine.org, octubre 2013), un 60 por ciento de muerte violenta y el resto por el colapso de la infraestructura hospitalaria motivado por la guerra y causas anexas (www.bbc.co.uk, 16/10/13).

 

Los autores del informe, pertenecientes a las universidades de Washington, John Hopkins, Simon Fraser y Mustansiriya explican su metodología, tal vez la más rigurosa empleada hasta ahora: visitaron dos mil hogares seleccionados en 18 provincias de Irak entre mayo y julio del 2011 y averiguaron el número de fallecidos en cada familia, así como las consecuencias médicas de las sanciones impuesta a Irak por la ONU desde el 2001. Encontraron que la tasa de quienes perecieron era del 4,55 por cada mil personas, más del 50 por ciento superior a la anterior a la invasión. Señala el informe que el exceso de muertes atribuibles a la guerra fue de 405.000 hasta mediados del 2011.

 

Los investigadores contaron con la asistencia voluntaria de científicos iraquíes y como el estudio se llevó a cabo a mediados del 2011, pudieron recorrer territorio con más seguridad y amplitud que quienes realizaron una labor similar tiempo antes y registraron pérdidas menores. Es el caso de Iraq Body Count, que las cifró en 112.000 (www.iraqbodycount.org, 19/3/12).

 

Habrá que darle la razón a Leonardo da Vinci. Escribió: "El mal es nuestro enemigo. ¿Pero no sería peor que fuera nuestro amigo?". Se ve que sí.

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Domingo, 20 Octubre 2013 09:06

"Obama y Bush se parecen"

"Obama y Bush se parecen"

El actual presidente ha suavizado algunos métodos empleados por su antecesor frente al terrorismo islamista, como la tortura, pero ha reforzado otros, como el asesinato selectivo, explica el profesor.

 

Owen Fiss apenas distingue entre George W. Bush y Barack Obama en relación con Guantánamo. "Obama quería cerrar la prisión y dijo que lo haría, pero a excepción de la tortura, nunca se pronunció sobre las demás prácticas", dijo en alusión a los derechos elementales que son vulnerados en la cárcel de la base estadounidense en Cuba. Invitado al país por la Universidad de Palermo, el profesor Fiss, especialista de la Universidad de Yale en derecho constitucional y procesal, dialogó con Página/12 sobre la llamada guerra contra el terrorismo y las consecuencias que tiene para Estados Unidos actuar al margen de su Constitución. "Hay prisioneros que acusan al gobierno de no contar con bases legales para su detención", afirmó. Fiss sostuvo que el actual presidente ha suavizado algunos métodos empleados por su antecesor frente al terrorismo islamista, pero ha reforzado otros. "Obama ha encabezado una política de matar a sospechosos de ser terroristas. Esto ha ocurrido también en la época de Bush, pero los ataques con drones y los asesinatos selectivos han aumentado durante este gobierno", consideró. La tensión entre el principio de libertad, pilar de la democracia estadounidense, y las condiciones en que son detenidos y encarcelados los prisioneros de Guantánamo terminará afectando a los propios ciudadanos de su país, aseguró Fiss.

 

–¿Por qué Obama no cerró Guantánamo todavía?

–La respuesta corta es que el Congreso le impidió cerrar Guantánamo. Obama anunció que cerraría la prisión apenas asumió en enero de 2009, pero nunca fue capaz de hacerlo. No está claro cuán duro trabajó para eso. Sin embargo, la pregunta importante es qué significaría este cierre. Guantánamo se convirtió en un símbolo de tortura. La gente llegaba allí por fuera del sistema legal, algo que comenzó en la época de George W. Bush. Los prisioneros de Guantánamo eran interrogados a través de métodos de tortura. Bush estableció comisiones militares y también anunció que mantendría a los reclusos allí sin presentar cargos y sin iniciar procesos judiciales. Entonces, Guantánamo es importante debido a estas prácticas. Obama quería abrir una prisión en Illinois y crear comisiones militares. ¿Cuál es la diferencia de una comisión militar en Illinois o en Guantánamo? Se trata de todo un simbolismo que es difícil de entender.

 

–¿Por qué la llamada "guerra contra el terrorismo" está planificada por fuera del sistema judicial?

–Los prisioneros de Guantánamo no son juzgados en una corte civil. Guantánamo es parte de una operación militar apoyada por el Departamento de Defensa. Es una prisión controlada por los militares. Los juicios están a cargo de comisiones militares. Es decir, los prisioneros son detenidos y trasladados a Guantánamo, permanecen allí indefinidamente y no se presentan cargos en su contra. Se los priva del derecho al hábeas corpus, propio de la Justicia civil, para comprobar la legalidad de su confinamiento. Algunos de los prisioneros dicen no tener conexión alguna con Al Qaida o los talibán. Se trata de haber estado en Afganistán en cierto momento y ser capturados por sicarios para ser entregados luego a oficiales norteamericanos. Algunos prisioneros, como Sheikh Mohammed, están orgullosos de ser miembros de Al Qaida. Pero hay otros prisioneros que niegan cualquier tipo de complicidad con el terrorismo. Este año, unos 160 prisioneros protagonizaron una huelga de hambre por las condiciones de cautiverio. Pero Obama nunca terminó con esas prácticas.

 

–¿Cuántas libertades han perdido los estadounidenses desde el 11-S?

–Debemos hacer una distinción. Algunos estadounidenses perdieron su libertad por ser percibidos como terroristas. Algunos fueron capturados en el extranjero, en Afganistán, y otros en Estados Unidos. Son ciudadanos estadounidenses que perdieron su libertad a causa de la guerra contra el terrorismo y que el gobierno considera que son miembros de Al Qaida. Pero la mayoría de los sospechosos de terrorismo son extranjeros que viven en Arabia Saudita, los Balcanes, Afganistán, Pakistán. Pero hay que hacer una diferencia entre las personas que son sospechosas de ser terroristas y las demás personas que no lo son. En mi opinión, la población en general ha perdido algunas de sus libertades en dos puntos principales. Uno es la decisión de la Corte Suprema de defender un estatuto que hace criminal a quien apoya a un grupo designado como terrorista. Entonces, si como ciudadano estadounidense doy dinero al PKK –el Partido de los Trabajadores de Kurdistán– puedo ser procesado por la Justicia. Esta decisión de la Corte Suprema puede perjudicar la participación política. Si digo que el PKK es un partido, corro el riesgo de ser procesado. Una de las libertades afectadas es la de hablar libremente sobre temas políticos. Por otra parte, desde finales de 2001 se institucionalizaron los programas para interceptar llamadas telefónicas entre ciudadanos estadounidenses y cualquier sospechoso de tener una conexión con Al Qaida. Para los periodistas, que pueden tener fuentes que vivan en Arabia Saudita o Egipto, puede haber un riesgo de que sus teléfonos sean intervenidos.

 

–¿Qué similitudes y qué diferencias hay entre Bush y Obama?

–Hay diferencias entre ambos. Obama ha estado más preocupado por el tema de la tortura. Ha intentado terminar con las prácticas de tortura. Sugirió a la CIA y al Ejército que disminuyan la tortura en el Ejército. En cambio, Bush declaró haber autorizado la aplicación de la técnica del submarino con Sheikh Mohammed, uno de los líderes de Al Qaida y uno de los posibles ideólogos del ataque al World Trade Center (las Torres Gemelas). El resto es muy similar. El uso de comisiones militares, detenciones sin pruebas ni cargos, el espionaje y el tema de la libertad de expresión.

 

–¿Estados Unidos ganó la guerra contra el terrorismo?

–No lo sé. Creo que la "guerra contra el terrorismo" es un slogan para movilizar a los ciudadanos y al Congreso. Hay una guerra contra Al Qaida que todavía continúa, extendida a los talibán. No creo que la muerte de Osama bin Laden haya terminado con la guerra contra Al Qaida. Sí pienso que la organización es más débil que antes. Pero el terrorismo adquiere nuevas formas, como lo que ocurrió en Kenia hace un par de semanas.

 

–¿Cuál es el mayor logro de Obama?

–Haber sido electo... No quiero hacer chistes al respecto. Creo que es un hecho trascendente que un país que comenzó con la esclavitud como una de sus instituciones fundacionales haya elegido como presidente a un hombre negro. También creo que sus políticas económicas previnieron que Estados Unidos cayera en una recesión más grande. Cuando él asumió, básicamente reabrió los bancos. Eso fue significativo para la economía. La reforma de salud es un logro increíble, es algo que los estadounidenses necesitaban, que los demócratas siempre han querido. Fuera de eso, no ha sido capaz de lograr demasiado. No sé si es por la oposición o por la falta de liderazgo. No quiero acusar a Obama de ser el único responsable, pero no ha tenido la habilidad para seguir adelante con medidas importantes.

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