Miércoles, 17 Julio 2013 16:05

Espiar al mejor amigo incondicional

Espiar al mejor amigo incondicional

El espionaje se lleva a cabo contra enemigos o bien contra gente que no es de confianza en manera alguna. Pues bien, el Estado colombiano no es de ninguna confianza para los intereses de los EE. UU. Y por eso exactamente hay que espiarlo.

 

Colombia es, de lejos, el aliado más incondicional de toda América Latina con los Estados Unidos. Es el único país que de manera absoluta ha participado en todas las guerras y misiones militares que los E.U. han organizado.

 

Le declaró la guerra a Alemania en la Segunda guerra Mundial (un dato que no muchos conocen). Estuvo en la guerra de Corea, antes de que E.U. fuera derrotado, por primera vez allá (en Bogotá existía una escultura pública en homenaje a esa ignominiosa participación). Luego participó en la guerra de Vietnam con otras tropas. Mandó tropas al Sinaí y ahí mantiene algunas. Ha enviado soldados del Estado y mercenarios a las dos guerras de Irak. Fue el único país que estuvo con los Estados Unidos y en contra de Argentina en la guerra de las Malvinas (esa que los británicos llaman la guerra de Falkland).

 

(Los nuevos soldados tienden a ser cada vez más mercenarios. El retorno a la vieja Roma imperial y decadente. Aunque se trata, desde luego, de soldados formados profesionalmente en los campos de Colombia, para las guerras alrededor del mundo).

 

Existen en política dos caras que indican en blanco y negro, sin ambages, si alguien es verdaderamente amigo o aliado. Todo lo demás es subsidario y baladí. Una es la de las alianzas, información, formación e incondicionalidad militar. Y la otra, sin duda alguna, es la economía. Vayamos por pasos.

 

En materia militar, se trata del hecho de que la soldadezca, desde los niveles más inferiores hasta los superiores, se formen exactamente en términos de la Doctrina. Así: con mayúsculas. Y la Doctrina la dicta, en últimas, el Departamento de Estado y sus satélites de formación militar. En Colombia en el plano militar, como en la teología de Roma, por ejemplo, la Doctrina es algo que se acata y se sigue, sin cuestionamientos. Ella determina, literalmente, la estrategia y la táctica. Todo lo demás es lo de menos y se deriva de esto.

 

Veamos un contraejemplo: Cuando el gobierno de Chávez decide, hace ya varios lustros, cortar toda la ayuda militar norteamericana, eso significa expulsar a los agregados militares y, literalmente, suspender toda la información —¡toda!— que se toma y existe al interior de las fuerzas militares. Es, sin lugar a dudas, la más radical de las decisiones en materia estratégica. (Digamos, en passant, que los demás gobiernos de Mercosur no han hecho jamás algo semejante. Por esa razón representan menos riesgos para el gobierno de los E.U., y por esa razón no forman parte del llamado "eje del mal", como sí lo es Venezuela. Al mismo nivel de Cuba, Irán y Corea del Norte, Libia y Siria).

 

Y en el plano económico, evidentemente, se trata del hecho de que las políticas económicas nacionales se siguen o están ajustadas exactamente a los intereses de, para decirlo de manera eufemística, las leyes del libre mercado. Bajo proteccionismo nacional, firmas de TLC que afectan estructuralmente la soberanía nacional, manejo cambiario acorde a los organismos financieros internacionales, en fin, seguimiento al pie de la letra de los dictámenes del FMI, el Banco Mundial y la Organización Internacional del Comercio. La maldita trinidad, como lo llama un autor conspicuo (Richard Peet, La maldita trinidad, Ed. Laetoli, Pamplona).

 

No es suficiente con que se le ordenen las políticas nacionales e internacionales, las políticas económicas y financieras, las políticas militares y de seguridad, por ejemplo. Además hay que espiar para confirmar si se hace lo que se ha decidido. Espionaje–por–si–acaso.

 

Pero no nos llamemos a dudas: el espionaje se lleva a cabo contra enemigos o bien contra gente que no es de confianza en manera alguna. Pues bien, en plata blanca: el gobierno nacional, mejor aún: el Estado colombiano no es de ninguna confianza para los intereses de los E.U. Y por eso exactamente hay que espiarlo. De tantas formas como sea posible, todo el tiempo que sea necesario.

 

Así se acumulan pruebas contra políticos, magistrados, empresarios y líderes que en algún momento puedan salirse de los dictados de los E.U. Así se acumulan evidencias que se pueden sacar a la luz púbica cuándo y cómo sea necesario. Que para eso, notablemente, tienen a todos los grandes medios de comunicación a su servicio.

 

Acumular información y usarla de manera contundente: destruir el "buen" nombre, el good-will de cualquier dirigente actual o futuro. Del gobierno o de la oposición.

 

Sin olvidar que se trata de información. Y físicamente, la información no pesa nada. Se guarda en unidades giga, peta, y otras. Por el tiempo que sea necesario, a diferencia de los papeles.

 

Se ratifica ese hecho: en política —en el sentido más amplio y fuerte de la palabra— no hay, nunca, amigos. Sólo aliados. Y los aliados son susceptibles de desconfianza por principio. A los aliados hay que seguirlos y tenerlos cerca: con base en información obtenida por medio de espionaje.

 

No nos llamemos a engaños. A la oposición se la espía constantemente. Líderes políticos y campesinos, académicos e intelectuales, obreros y ONG. Eso no es nuevo para nada. Pero lo verdaderamente importante es que el espionaje en este caso es contra el propio establecimiento, contra la institucionalidad colombiana. Pues espiar significa prevenir. Y controlar equivale a anticipar.

 

El espionaje al Estado colombiano viene de tiempo atrás. ¿Habrá alguna reacción de parte del gobierno o del Estado colombiano?

 

De este gobierno o de los próximos gobiernos nacionales de Colombia no cabe esperar absolutamente ninguna acción en contra del espionaje, largo, sostenido, estructural y sistémico, contra el país. Menos aún de parte del Congreso, el cual sólo se preocupa por sus dádivas económicas. Las élites políticas y económicas nacionales no harán nada. Porque no les preocupa en lo más mínimo. Y porque, la verdad, nada pueden hacer. A un ultraje se responde con argumentos religiosos como paciencia y aceptación. Pasividad —en toda la línea de la palabra—. A lo sumo algún comunicado diplomático; punto. Han pedido explicaciones, pero como quien pregunta por el menú en un restaurante.

 

A una violación se agradece con un beso y un te amo. Al estupro se responde con un: "vuélvelo a hacer cuando quieras. Le estoy comenzando a sacar gusto". La total patología. Síndrome de Estocolmo, síndrome de Snowden, síndrome de NSA. Se escuchan propuestas de identificación para esta anomalía.

 

O como dicen las señoras: "Así paga el diablo a quien bien le sirve".

 

Publicado el Miércoles, 17 Julio 2013 12:55

 

Fuente: http://www.palmiguia.com/opinion/turbulencias/702-espiar-al-mejor-amigo-incondicional

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Sudamérica se planta ante el espionaje de Estados Unidos

Hacía mucho tiempo que las relaciones entre Sudamérica y los países europeos no se tensaban tanto. Los miembros de Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela) han acordado en una cumbre llamar a consultas a sus embajadores en España, Francia, Italia y Portugal para que informen sobre las decisiones que obligaron a desviar a Viena (Austria), donde el pasado día 2 quedó varado 13 horas, el avión presidencial del boliviano Evo Morales. Esa ha sido, de momento, la respuesta diplomática conjunta de todos los países del Mercado Común del Sur –excepto Paraguay, que se encuentra suspendido desde el año pasado—a la actuación de varios Gobiernos europeos que actuaron bajo la sospecha de que el exanalista estadounidense Edward Snowden viajaba en el avión oficial de Morales.


 
Los cuatro países de Mercosur ratificaron en un comunicado el “firme repudio” a las acciones de los cuatro Gobiernos europeos por “no permitir el sobrevuelo ni aterrizaje de la aeronave”. Este hecho fue calificado como un acto “infundado, discriminatorio y arbitrario”, además de “una práctica neocolonial” y un “acto insólito, inamistoso y hostil, que viola los derechos humanos y afecta la libertad de tránsito, desplazamiento e inmunidad” de la que “goza todo jefe de Estado”.


 
La decisión de llamar a consultas a los embajadores se tomó durante la XV cumbre de Mercosur celebrada el viernes en Montevideo. Los miembros del bloque económico respaldaron la denuncia que presentó Bolivia ante la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, “por la grave violación de los derechos fundamentales del presidente Evo Morales”. Y decidieron llamar a sus embajadores en los cuatro países europeos para “ponerlos en conocimiento” de ese apoyo a la denuncia de Morales.


 
Los países de Mercosur también emitieron otro comunicado en el que condenaron “las acciones de espionaje por parte de agencias de inteligencia” de Estados Unidos y rechazaron “enfáticamente” la intercepción de las telecomunicaciones y las acciones de espionaje. Nada más aterrizar en Motevideo, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, señaló: “Cualquier acto de espionaje que viole los derechos humanos, y sobre todo el derecho básico de la intimidad, y atente contra la soberanía de las naciones, merece ser condenado por cualquier país que se considere democrático”


 
La semana pasada el diario O Globo publicó un artículo basado en informaciones reveladas por Snowden donde se afirmaba que Estados Unidos espió a Brasil y a otros 13 países latinoamericanos, a través de sus agencias Central de Inteligencia (CIA) y Nacional de Seguridad (NSA, según sus siglas en inglés). El espionaje se produjo entre 2008 y el primer trimestre de este año. Entre las comunicaciones intervenidas había llamadas telefónicas, correos electrónicos y conversaciones de voz por Internet. El país más vigilado resultó ser Brasil, seguido por Colombia y en tercer lugar, México, según las citadas informaciones. También cayeron bajo las redes de vigilancia Ecuador, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Paraguay, Chile, Perú, Argentina y Venezuela.


 
El martes pasado, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, declaró: “Me corre frío por la espalda cuando fui el otro día a Bolivia y vi que un presidente hermano había sido detenido durante 13 horas como si fuera un ladrón; me corre frío por la espalda cuando nos enteramos que nos están espiando a todos a través de sus servicios de informaciones en Brasil”.


 
Pero más allá del espionaje y su repudio, ahora mismo la verdadera patata caliente se llama Edward Snowden. El presidente Barack Obama ya ha advertido que cualquier país que lo acoja lo pagará caro. Las advertencias o amenazas desde la Casa Blanca hacia los diversos Gobiernos han debido ser tan convincentes que ni Rusia se atrevió a prestarle asilo al fugitivo. En América Latina, sin embargo, se han ofrecido Bolivia, Nicaragua y Venezuela.


 
Respecto a la posible acogida a Snowden, los países de Mercosur repudiaron, sin citar expresamente a la Casa Blanca, “las acciones que puedan menoscabar la potestad de los Estados de conceder” el derecho de asilo, y rechazaron “todo intento de presión, hostigamiento o criminalización de un Estado” “sobre la decisión soberana de cualquier nación de conceder” ese derecho.

 

Por Francisco Peregil Buenos Aires 12 JUL 2013 - 23:03 CET

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Sábado, 13 Julio 2013 06:54

Disculpe, presidente Evo Morales

Disculpe, presidente Evo Morales

Esperé una semana a que el gobierno de mi país pidiese formalmente disculpas por el acto de piratería aérea y de terrorismo de estado que cometió, junto a España, Francia e Italia al no autorizar la escala técnica de su avión cuando regresaba a Bolivia después de una reunión en Moscú, ofendiendo la dignidad y la soberanía de su país y poniendo en riesgo su propia vida. No esperaba que lo hiciese, pues conozco y sufro el colapso diario de la legalidad nacional e internacional en curso en mi país y en los países vecinos, la mediocridad moral y política de las élites que nos gobiernan, y el refugio precario de la dignidad y de la esperanza en las conciencias, en las calles, en las plazas, mucho tiempo después de haber sido expulsadas de las instituciones.


 
No pidió disculpas. Las pido yo, un ciudadano común, avergonzado por pertenecer a un país y a un continente que es capaz de cometer esta afrenta y de hacerlo impunemente, ya que ninguna instancia internacional se atreve a enfrentarse a los autores y mandantes de este crimen internacional. Mi petición de disculpas no tiene ningún valor diplomático, pero tal vez tiene un valor superior, en la medida en que, lejos de ser un acto individual, es la expresión de un sentimiento colectivo, mucho más importante del que puede imaginar, por parte de los ciudadanos indignados que todos los días suman más razones para no sentirse representados por sus representantes. El crimen cometido contra usted fue una más de esas razones. Nos alegramos de su regreso seguro a casa y vibramos con la calurosa acogida que le dio su pueblo al aterrizar en El Alto. Sepa, Señor Presidente, que, a muchos kilómetros de distancia, muchos de nosotros estábamos allí, embebidos en el aire mágico de los Andes.


 
El señor Presidente sabe mejor que cualquiera de nosotros que se trató de un acto más de arrogancia colonial en el curso de una larga y dolorosa historia de opresión, violencia y supremacía racial. Para Europa, un presidente indio es más indio que presidente y, por eso, es de esperar que transporte droga o terroristas en su avión presidencial. Una sospecha de un blanco contra un indio es mil veces más creíble que la sospecha de un indio contra un blanco.


 
Conviene recordar que los europeos, en la figura del papa Pablo III, sólo reconocieron que la gente de su pueblo tenía alma humana en 1537 (bula Sublimis Deus), y consiguieron ser tan ignominiosos en los términos en que rechazaron ese reconocimiento durante décadas como en los términos en los que finalmente lo aceptaron.


 
Se necesitaron 469 años para que fuera elegido, en su persona, un presidente indígena en un país de mayoría indígena. Pero también sé que está atento a las diferencias en las continuidades. La humillación de la que fue víctima, ¿fue una acto de arrogancia colonial o de sumisión colonial? Recordemos otro “incidente” reciente entre gobernantes europeos y latinoamericanos. El 10 de noviembre de 2007, durante la XVII Cumbre Iberoamericana en Chile, el Rey de España, molesto por lo que escuchaba del añorado presidente Hugo Chávez, se dirigió a él intempestivamente y le mandó callar. La frase “por qué no te callas” pasará a la historia de las relaciones internacionales como un símbolo cruelmente revelador de las cuentas por saldar entre las potencias excolonizadoras y sus excolonias. De hecho, es inimaginable que un jefe de Estado europeo se dirija en estos términos públicamente a otro congénere europeo, por cualesquiera que fueran las razones.


 
El señor presidente fue víctima de una agresión todavía más humillante, pero no se le escapará el hecho de que, en su caso, Europa no actuó espontáneamente. Lo hizo bajo órdenes de los Estados Unidos y, al hacerlo, se sometió a la ilegalidad internacional impuesta por el imperialismo norteamericano, tal y como, años antes, lo hiciera al autorizar el sobrevuelo de su espacio aéreo para vuelos clandestinos de la CIA, transportando a sospechosos camino de Guantánamo, en clara violación del derecho internacional. Señales de los tiempos, señor presidente: la arrogancia colonial europea ya no puede ser ejercida sin sumisión colonial.


 
Este continente se está quedando demasiado pequeño para poder ser grande sin estar sobre los hombros de otro. Nada de esto absuelve a las élites europeas. Sólo profundiza la distancia entre ellas y tantos europeos, como yo, que ven en Bolivia un país amigo y respetan la dignidad de su pueblo y la legitimidad de sus autoridades democráticas.

 

13 jul 2013

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Mercosur, Unasur y la indecisión del Brasil

ALAI AMLATINA, 11/07/2013.- Las últimas semanas fueron pródigas en acontecimientos reveladores de los alcances de la contraofensiva desplegada por Washington a los efectos de dinamitar los diversos procesos integracionistas en marcha en Latinoamérica. Hoy por hoy el Mercosur y la Unasur son los blancos más obvios, pero la CELAC está también en la mira y en cuanto demuestre una mayor gravitación en los asuntos del hemisferio será también ella objeto de los más encarnizados ataques. Una de las armas más recientemente pergeñadas por la Casa Blanca ha sido la Alianza del Pacífico, engendro típico de la superpotencia para movilizar a sus peones al sur del Río Bravo y utilizarlos como eficaces “caballos de Troya” para cumplir con los designios del imperio. Otra alianza, la “mal nacida” según el insigne historiador y periodista argentino Gregorio Selser, la inventó a comienzos de los sesentas del siglo pasado John F. Kennedy para destruir a la Revolución Cubana. Aquella, la Alianza para el Progreso, que en su momento dio pábulo a algunos pesimistas pronósticos entre las fuerzas anti-imperialistas, fracasó estrepitosamente. La actual no parece destinada a correr mejor suerte. Pero derrotarla exigirá, al igual que ocurriera con su predecesora, de toda la firmeza e inteligencia de los movimientos sociales, las fuerzas políticas y los gobiernos opuestos –en diversos grados, como es evidente al observar el panorama regional- al imperialismo. Flaquezas y debilidades políticas y organizativas unidas a la credulidad ante las promesas de la Casa Blanca, o las absurdas ilusiones provocadas por los cantos de sirena de Washington, señalarían el camino de una fenomenal derrota para los pueblos de Nuestra América.


En este sentido resulta más que preocupante la crónica indecisión de Brasilia en relación al papel que debe jugar en los proyectos integracionistas en curso en Nuestra América. Y esto por una razón bien fácil de comprender. Henry Kissinger, que a su condición de connotado criminal de guerra une la de ser un fino analista de la escena internacional, lo puso de manifiesto cuando, satisfecho con el realineamiento de la dictadura militar brasileña luego del derrocamiento de Joao Goulart, acuñó una frase que hizo historia. Sentenció que “hacia donde se incline Brasil se inclinará América Latina”. Esto ya no es tan cierto hoy, porque la marejada bolivariana ha cambiado el mapa sociopolítico regional para bien, pero aun así la gravitación de Brasil en el plano hemisférico sigue siendo muy importante. Si su gobierno impulsara con resolución los diversos procesos integracionistas (Mercosur, Unasur, CELAC) otra sería su historia. Pero Washington ha venido trabajando desde hace tiempo sobre la dirigencia política, diplomática y militar del Brasil para que modere su intervención en esos procesos, y se ha anotado algunos éxitos considerables. Por ejemplo, explotando la ingenua credulidad de Itamaraty cuando desde Estados Unidos se les dice que va a garantizar para Brasil un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mientras la India y Pakistán, (dos potencias atómicas) o Indonesia (la mayor nación musulmana del mundo) y Egipto, Nigeria (el país más poblado de África) y Japón y Alemania, sin ir más lejos, tendrían que conformarse con mantener su status actual de transitorios miembros de ese organismo. Pero otra hipótesis dice que tal vez no se trate sólo de ingenuidad, porque la opción de asociarse íntimamente a Washington seduce a muchos en Brasilia. Prueba de ello es que pocos días después de asumir su cargo, el actual canciller de Dilma Rousseff, Antonio Patriota, otorgó un extenso reportaje a Paulo Cesar Pereira, de la revista Veja. La primera pregunta que le formulara el periodista fue la siguiente: “En todos sus años como diplomático profesional, ¿qué imagen se formó de Estados Unidos?” La respuesta fue asombrosa, sobre todo por provenir de un hombre que se supone debe defender el interés nacional brasileño y, a través de las instituciones como el Mercosur, la Unasur y la CELAC, participar activamente en promover la autodeterminación de los países de los países del área: “Es difícil hablar de manera objetiva porque tengo una involucración emocional (¡sic!) con los Estados Unidos a través de mi familia, de mi mujer y de su familia. Existen aspectos de la sociedad americana que admiro mucho.”(1)


 
Lo razonable hubiera sido que se le pidiera de inmediato la renuncia por “incompatibilidad emocional” para el ejercicio de su cargo, para decirlo con delicadeza, cosa que no ocurrió. ¿Por qué? Porque es obvio que coexisten en el gobierno brasileño dos tendencias: una, moderadamente latinoamericanista, que prosperó como nunca antes bajo el gobierno de Lula; y otra que cree que el esplendor futuro del Brasil pasa por una íntima asociación con Estados Unidos y, en parte, con Europa, y que recomienda olvidarse de sus revoltosos vecinos. Esta corriente todavía no llega a ser hegemónica al interior del Palacio del Planalto pero sin duda que hoy día encuentra oídos mucho más receptivos que antes.


 
Este cambio en la relación de fuerzas entre ambas tendencias salió a luz en numerosas ocasiones en los últimos días. Pese a ser uno de los países espiados por Estados Unidos, y a que Brasilia dijera que el hecho era “extremadamente grave” tras cartón se hizo público que no se le asignaría asilo político a Edward Snowden, quien denunció la gravísima ofensa inferida al gigante sudamericano. Otro: la muy lenta reacción de la presidenta brasileña ante el secuestro del que fuera víctima Evo Morales la semana pasada: si los presidentes de Cuba, Ecuador, Venezuela y Argentina (amén del Secretario General de la Unasur, Alí Rodríguez) se tardaron apenas unos pocos minutos luego de conocida la noticia para expresar su repudio a lo ocurrido y su solidaridad con el presidente boliviano, Rousseff necesitó casi quince horas para hacerlo. Después, inclusive, de las duras declaraciones del mismísimo Secretario General de la OEA, cuya condena se conoció casi en coincidencia con la de los primeros. Conflictos y tironeos al interior del gobierno que aduciendo un inverosímil pretexto (las masivas protestas populares de los días anteriores, ya por entonces apagadas) impidieron que la mandataria brasileña no asistiera al encuentro de presidentes que tuvo lugar en Cochabamba, una ciudad localizada a escasas dos horas y media de vuelo desde Brasilia, debilitando el impacto global de esa reunión y, en el plano objetivo, coordinándose con la estrategia de los gobiernos de la Alianza del Pacífico que, como lo sugiriera el presidente Rafael Correa, bloquearon lo que debió haber sido una cumbre extraordinaria de presidentes de la Unasur.


 
Para una América Latina emancipada de los grilletes neocoloniales es decisivo contar con Brasil. Pero ello no será posible sino a cuentagotas mientras no se resuelva a favor de América Latina el conflicto entre aquellos dos proyectos en pugna. Esto no sólo convierte a Brasil en un actor vacilante en iniciativas como el Mercosur o la Unasur, lo que incide negativamente sobre su gravitación internacional, sino que lo conduce a una peligrosa parálisis en cruciales cuestiones de orden doméstico. Por ejemplo, a no poder resolver desde el 2009 dónde adquirir los 36 aviones caza que necesita para controlar su inmenso territorio, y muy especialmente la gran cuenca amazónica y sub-amazónica, a pesar del riesgo que implica dilatar la adquisición de las aeronaves aptas para tan delicada tarea. Una parte del alto mando y la burocracia política y diplomática se inclina por un re-equipamiento con aviones estadounidenses, mientras que otra propone adquirirlos en Suecia, Francia o Rusia. Ni siquiera Lula pudo zanjar la discusión. Esta absurda parálisis se destrabaría fácilmente si los involucrados en la toma de decisión se formularan una simple pregunta: ¿cuántas bases militares tienen en la región cada uno de los países que nos ofertan sus aviones para vigilar nuestro territorio? Si lo hicieran, la respuesta sería la siguiente: Rusia y Suecia no tienen ni una; Francia tiene una base aeroespacial en la Guayana francesa, administrada conjuntamente con la OTAN y con presencia de personal militar estadounidense; y Estados Unidos tiene, en cambio, 76 bases militares en la región, un puñado de ellas alquiladas a -o co-administradas con- terceros países como el Reino Unido, Francia y Holanda. Algún burócrata de Itamaraty o algún militar brasileño entrenado en West Point podría aducir que esas se encuentran en países lejanos, que están en el Caribe y que tienen como misión vigilar a la Venezuela bolivariana. Pero se equivocan: la dura realidad es que mientras ésta es acechada por 13 bases militares norteamericanas instaladas en sus países limítrofes, Brasil se encuentra literalmente rodeado por 23, que se convierten en 25 si sumamos las dos bases británicas de ultramar con que cuenta Estados Unidos –vía la OTAN- en el Atlántico ecuatorial y meridional, en las Islas Ascensión y Malvinas respectivamente. De pura casualidad los grandes yacimientos submarinos de petróleo de Brasil en encuentran aproximadamente a mitad de camino entre ambas instalaciones militares.(2)


 
Ante esta inapelable evidencia, ¿cómo es posible que aún se esté dudando a quién no comprarle los aviones que el Brasil necesita? La única hipótesis realista de conflicto que tiene ese país (y toda América Latina, digámoslo de paso) es con Estados Unidos. En esta parte del mundo hay algunos que pronostican que el enfrentamiento será con China, ávida por acceder a los inmensos recursos naturales de la región. Pero mientras China invade la región con un sinnúmero de supermercados, Washington lo hace con toda la fuerza de su fenomenal músculo militar, pero rodeando principalmente a Brasil. Y, por si hiciera falta George W. Bush reactivó también la Cuarta Flota (¡en otra de esas grandes “casualidades” de la historia!) justo pocas semanas después que el presidente Lula anunciara el descubrimiento del gran yacimiento de petróleo en el litoral paulista. Pese a ello persiste la lamentable indefinición de Brasilia. ¿O es que ignoran sus dirigentes las enseñanzas de la historia? ¿No sabían que John Quincy Adams, el sexto presidente del país del Norte, dijo que “Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino intereses permanentes”? ¿Desconocen los funcionarios a cargo de estos temas que ni bien el presidente Hugo Chávez comenzó a tener sus primeros diferendos con Washington, la Casa Blanca dispuso el embargo a todo envío de partes, repuestos y renovados sistemas de aeronavegación y combate para la flota de los F-16 que tenía Venezuela, misma que por eso mismo quedó inutilizada y tuvo que ser reemplazada? No hace falta demasiada inteligencia para imaginar lo que podría ocurrir en el para nada improbable caso de que se produjera un serio diferendo entre Brasil y Estados Unidos por la disputa del acceso a, por ejemplo, algunos minerales estratégicos que se encuentran en la Amazonía; o al petróleo del “pre-sal”; o, el escenario del “caso peor”, si Brasilia decidiera no acompañar a Washington en una aventura militar encaminada a producir un “cambio de régimen” en algún país de América Latina y el Caribe, replicando el modelo utilizado en Libia o el que se está empleando a sangre y fuego en Siria. En ese caso, la represalia que merecería el “aliado desleal”, en ese hipotético caso el Brasil, que renuncia a cumplir con sus compromisos sería la misma que se le aplicara a Chávez, y Brasil quedaría indefenso. Ojalá que estas duras realidades pudieran comenzar a discutirse públicamente y que esa gran nación sudamericana pueda comenzar a discernir con claridad donde están sus amigos y quiénes son sus enemigos, por más que hoy se disfracen con una piel de oveja. Esto podría poner término a sus crónicas vacilaciones. Ojalá que la reunión de hoy del Mercosur en Montevideo y la próxima de la Unasur puedan convertirse en las ocasiones propicias para esta reorientación de la política exterior del Brasil.


 
Por Atilio Boron, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED), Buenos Aires, Argentina. Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2013. www.atilioboron.com.ar Twitter: http://twitter.com/atilioboron
 Facebook: http://www.facebook.com/profile.php?id=596730002


 
(Una versión reducida de esta nota se publica en Página/12 de Buenos Aires)


 
Notas:
 (1) Ver la entrevista completa en http://www.politicaexterna.com/17260/entrevista-de-antonio-patriota-para-a-veja#ixzz2YlP9rhdn (2) Sobre este tema ver el imprescindible estudio de TelmaLuzzani, “Territorios Vigilados. Como opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica” (Buenos Aires: Debate, 2012). El tema también se examina en nuestro “América Latina en la Geopolítica del Imperialismo” (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2012)

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América latina está enojada y Europa un poquito

Cunde la indignación en los países de América latina por el atropello propinado al mandatario boliviano Evo Morales al permitir y luego prohibir al avión presidencial el espacio aéreo de España, Francia, Italia y Portugal para su regreso a La Paz. El pretexto, manifestado con todas las palabras por el embajador de EE.UU. en Viena, fue que transportaba a Edward Snowden, el ex técnico de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) que denunció la existencia de un mundo donde cada quien es espiado. Washington también afirmó en su momento que Irak estaba atiborrado de armas de destrucción masiva. No se encontró una ni por equivocación.

 

Esa actitud de los cuatro países europeos no sólo tiene el aire del patrón maltratando a un inferior, también denota un cariz de desdeñoso racismo. Porque para esta gente, ¿qué es Bolivia? Un país pequeño, de poco peso internacional y encima gobernado por un indígena. Cabe dudar mucho, pero muchísimo, de que se intente alguna vez aplicar semejante violación a las convenciones internacionales de Chicago y de Viena a la aeronave de México, Argentina o Brasil que transportara a sus presidentes. Las disculpas por este escándalo –Portugal adujo “razones técnicas”, el galo socialista Hollande lamentó “el contratiempo”– son tan flacas que dejan ver los huesos de la mentira. Con la soberbia ibérica que lo caracteriza, Rajoy manifestó que España no tenía por qué pedir disculpa alguna.

 

La irritación latinoamericana toca niveles más altos cuando Snowden da a conocer, por ejemplo, documentos que muestran a Brasil convertido en base de operaciones de la NSA. A solicitud de Bolivia, Nicaragua, Venezuela y Ecuador, se llevó a cabo el martes una sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos, que condenó a los cuatro países europeos y les exigió explicaciones de lo actuado.

 

Mientras EE.UU. amenaza con considerar enemigo al país que brinde asilo a Snowden y exige su inmediata captura a Rusia y a Venezuela, Bolivia y Nicaragua que le ofrecieron cobijo, la irritación también se expresa en algunos países europeos que ahora saben, gracias al ex de la NSA, que también son espiados, en especial Alemania. La Merkel se le quejó a Obama: una acción de esa naturaleza, le dijo, es inaceptable entre “socios y amigos”. El tema es qué le resulta inaceptable a la canciller: que su país sea espiado o que los servicios alemanes, que trabajan de consuno con la CIA, conocieran el programa de espionaje, pero no recibieran ninguna información.

 

El importante semanario germano Der Spiegel señaló que esa clase de espionaje nada tiene que ver con la seguridad nacional y que no sólo es una mera intrusión en la privacidad de la gente, sino también en la correspondencia diplomática y las estrategias negociadoras en materia de comercio (www.spiegel.de, 7-7-13). Y no sólo: el espionaje de las grandes empresas permite a EE.UU.aprovechar avances tecnológicos que aún no posee. Alemania es el blanco número uno en la materia. La ministra de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenbeger, señaló que esos métodos eran propios de la Guerra Fría. Sólo que ahora entre “socios y amigos”, no agregó.

 

El gesto alemán parece haber dado a Hollande más energía condenatoria que en el caso Snowden: “Pedimos que esto se acabe de inmediato... Tenemos la evidencia suficiente para pedir una explicación”, se envalentonó (www.alterney.org, 6-7-13). Es que, como señalara The New York Times: “Una lectura atenta de los documentos de Snowden muestra hasta qué punto la agencia furtiva (la NSA) desempeña ahora dos nuevos papeles: es una masticadora de datos, con un apetito (capaz) de recolectar, y almacenar durante años, una asombrosa variedad de información. Y es una fuerza armada de inteligencia con ciberarmas destinadas no sólo a monitorear computadoras extranjeras sino también, si fuera necesario, a atacarlas” (www.nytimes.com, 7-7-13).

 

Mientras la Casa Blanca exige la cabeza de Snowden a toda costa, la Sam Adams Associated for Integrity in Intelligence acaba de concederle su premio anual por “su decisión de revelar la vastedad de la vigilancia electrónica que el gobierno de EE.UU. ejerce sobre los habitantes del país y de todo el mundo” (www.middle-est-online.com, 9-7-13). Se trata de una organización curiosa: la mayoría de sus integrantes son ex agentes de alto rango de los servicios de inteligencia estadounidense que, desde luego, conocen y acatan la necesidad legítima de mantener en secreto determinados documentos. Piensan, a la vez, que cuando se guardan secretos para ocultar actividades inconstitucionales es su deber apoyar a quienes tienen el valor de filtrar la verdad. Así, proclamaron a Snowden ganador del Premio Sam Adams 2013. Bregan por un espionaje con ética.

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“Presidente, no podemos sobrevolar Francia y no tenemos gasolina”

El presidente de Bolivia, Evo Morales, fue protagonista, el pasado el martes 2 de julio, de un incidente diplomático que ha indignado a toda la región latinoamericana por las flagrantes violaciones a los Convenios y acuerdos internacionales. Cuando regresaba de Moscú a Bolivia, al menos tres países europeos revocaron sobre la marcha el permiso de sobrevuelo al avión presidencial de Morales, que se vio obligado a aterrizar en Viena y pasar allí la noche. Francia, Italia y Portugal actuaron ante las sospechas de EE UU que el avión transportaba a Edward Snowden, el fugitivo que reveló el espionaje masivo por parte de las agencias de seguridad norteamericanas.  De aquellas horas han trascendido algunos detalles gracias a las declaraciones del propio Morales.


 
El siguiente es el relato del presidente en sus propias palabras, “escalofriante en muchos momentos” de acuerdo con la presidenta argentina Cristina Fernández. La narración ha sido recopilada en base a la explicación que el presidente dio a su llegada al aeropuerto de El Alto de La Paz:

 


1. "Subí muy contento y satisfecho al avión"


 
"Yo subí muy contento y satisfecho al avión. Retornábamos contentos porque hubo una excelente reunión con el presidente Vladímir Putin de la federación de Rusia, un país muy desarrollado, una de las potencias del mundo; impresionado por un presidente que expresa solidaridad con Bolivia.

 


Estaba satisfecho. La próxima semana vamos a firmar un acuerdo con Gazprom y con otra empresa, Nerfet, que, me informan, está entre las más grandes del mundo especializadas en termoelectricidad y va a visitar Bolivia para firmar nuevos acuerdos de inversión.


 
Estaba pensando en las inversiones, en los nuevos socios de Rusia en el tema de hidrocarburos y [las posibilidades] de generar más divisas para satisfacer las necesidades de nuestro pueblo, atender la demanda energética de nuestro pueblo.


 
En Moscú me dicen que estábamos listos para el retorno, con un plan de vuelo aprobado de Rusia a Portugal, Guyana y La Paz. Poco antes de reunirme con Putin me informan que, por razones técnicas, no podíamos llegar a Portugal. Luego me doy cuenta de que no eran razones técnicas".


 
2. "No tenemos gasolina"


 
"Llamé al hermano canciller David Choquehuanca explicando la situación. Él logra que la escala sea en Palmas de Gran Canarias. El plan de vuelo estaba aprobado. Todos tranquilos.

 


Todavía pensaba en los resultados del viaje a Moscú cuando se me acerca el piloto de nuestro avión, el coronel de aviación Celiar Arispe, comandante del Grupo Aéreo Presidencial. 'Nos han cancelado el permiso y no podemos ingresar al espacio aéreo de Francia', me dice. Estábamos a minutos de llegar a su territorio. Quedamos muy sorprendidos y preocupados.


 
La primera opción era volver a Rusia pero se corre el riesgo de que no haya suficiente combustible para llegar. El piloto habló con la torre de control del aeropuerto de Viena y solicitó aterrizar de emergencia, de urgencia, porque no teníamos gasolina.

 


Aterrizamos. Agradezco mucho al personal del aeropuerto de Viena por su trato y colaboración. Al ministro y al presidente de Austria, que me visitó y me acompanó hasta que abordamos el avión.


 
Nos dieron una pequeña oficina. Comencé a llamar al vicepresidente y al canciller para saber qué hacíamos, para enterarnos primero del por qué nos han prohibido ingresar a territorio francés. El piloto me avisó de que tampoco teníamos paso por Italia".


 
3. "El embajador de España quiere revisar el avión"


 
"Yo no podía entender ni cómo ni quién tenía el poder para desviar un avión de la Presidencia, para obligar a que aterricemos de emergencia, para detenerlo.

 


Entonces llegó el embajador español en Austria. Podía salir a España pero primero tenía que revisar el avión de la Presidencia. Dice que si queremos aterrizar en Las Palmas tiene que revisar el avión.


 
Por qué tienen que revisar, le pregunté. Me habló de Snowden. Yo le dije que sabía de este señor porque escuché informaciones periodísticas de este agente americano, pero no lo conozco.


 
Somos respetuosos de los convenios internacionales y, por lo tanto, no tengo por que llevar a nadie a Bolivia.


 
El embajador estaba en contacto permanente con el vicecanciller de España. Entonces, cuando le dije eso, se levanta y se va. Al salir dice que va a preguntar a su vicecanciller [en España, secretario de Estado]. Vuelve a la pequeña oficina, donde estuvimos en el aeropuerto de Viena, y me dice que era un acuerdo de los cancilleres revisar el avión. Nuestro canciller no me informó nada de eso.


 
El embajador estaba acompañado de dos de sus funcionarios. 'Usted no puede revisar el avión. Si no cree lo que le he dicho, que no llevo a nadie, me está tratando de mentiroso, está pensando que el presidente Evo es mentiroso. Y el presidente no miente'.

 


No sabe él que no mentimos, que es una ley cósmica, de la cosmovisión andina, de nuestros antepasados que está ahora en la Constitución: ama sua, ama kella, ama llulla (no seas ladron, no seas mentiroso, no seas flojo). No vamos a mentir a nadie.


 
Otra vez sale para preguntar a su vicecanciller. Vuelve. Y me pide que le invite a tomar un cafecito al avión. Claro, así cree que va a aprovechar y verificar dentro del avión.


 
'¿Me está usted tratando de delincuente? Sólo a los delincuentes pueden revisar. Yo no soy ningún delincuente y usted no va a revisar el avión de la Presidencia de Bolivia'.

 


Le dije al embajador español que si, finalmente, quería revisar el avión a la fuerza yo no iba a poder resistir una operación militar o de la Policía. No tenía con que resistir. Entonces el embajador se asustó y no se atrevió a forzar una revisión.


 
Sale otra vez para llamar a su vicecanciller. Vuelve y me pide que hable con su vicecanciller. Puede hablar con él, me dice.


 
Yo no tengo nada que hablar con su vicecanciller. Si me quieren hablar, que me llame su Presidente, pero no su vicecanciller.


 
No podemos autorizar su vuelo, me contesta. A las nueve de la mañana le vamos a informar si se va o no se va, porque vamos a hablar con nuestros amigos.


 
Amigos, quienes serán esos amigos de Espana. Tal vez Francia, Italia. Le pregunté al embajador que quienes eran esos amigos, pero no me dijo nada. Y se retiró".


 
4. "Cristina, Correa y Maduro me dieron fortaleza"


 
"Llamé a la presidenta Cristina, que es una excelente abogada, y me orientó en los temas jurídicos y también al presidente Correa, que luego me llamó como cuatro veces, y a Nicolás Maduro, que estuvo muy pendiente de nosotros.

 


Me dieron fortaleza. Evo, no tienen porqué controlar su avión, me dijeron más de una vez. Ya sabía que un avión presidencial es como una embajada. Y entonces, tuve más firmeza. Además allá estaban conmigo los embajadores de ALBA, me acompañaron solidarios hasta que me venga.


 
También estuvo conmigo el presidente de Austria hasta que llegó el embajador de España para decirme que tenía autorización para retirarme. Le veo un poco preocupado, asustado y nervioso. Me dice que podía irme.
 


Es decir, que si yo aceptaba la revisión del avión podía haberme ido en unas dos horas después del aterrizaje de emergencia en Viena.

 


Pero tampoco íbamos a dar gusto a España o a cualquier otro país, y mucho menos a Estados Unidos, de que nos revisen para irnos lo más pronto posible. Tenemos dignidad, tenemos soberanía y somos orgullosos de nuestra patria, de la patria grande y, jamás nos van a someter a esas insinuaciones ni a esas formas de chantaje".


 
5. "Ya no estamos en tiempos de imperios ni de colonias"


 
"Y qué siento yo sobre este tema? Creo que aún hay que estudiar y analizar. Imagínense: entre las tres a cuatro de la tarde (hora boliviana) del 2 de julio me hacen volver y me obligan a aterrizar en el aeropuerto de Viena. Entre las seis y siete de ese mismo día, hora boliviana, los de la embajada de Estados Unidos estaban presentado una solicitud de extradición de ese ciudadano. De Snowden, en La Paz. Es una maniobra intimidación. El canciller la devolvió.

 


Usan a su agente para intimidar, para acallar y escarmentar a América Latina y Caribe. No quieren que haya liberación de los movimientos sociales a la cabeza de sus presidentes anticapitalistas. No aceptan que podamos gobernar mejor que los neoliberales.


 
Pero no nos vamos a callar. No tenemos miedo. Ha sido una agresión, una provocación pero no al Evo, ha sido a los movimientos sociales indígena-originarios.


 
Sigo convencido, espero no equivocarme, de que mi pecado es ser indígena y antiimperialista; he cuestionado políticas económicas, planificados e implementados por políticos y que solo nos matan de hambre o con guerras y no compartimos esas políticas.


 
Desde aquí cuestionamos políticas de saqueo, siento que es el mayor pecado. Esas políticas de saqueo o de dominación son cuestionadas por nuestros pueblos. Siento que hay una gran conciencia para liberarnos política, social y culturalmente, pero también económicamente.


 
Seguramente, el imperio y sus sirvientes piensan que amedrentar a un Presidente debe ser como una intimidación a los pueblos que luchan por su liberación. No van a lograrlo. Ya no estamos en tiempos de imperios ni de colonias; es tiempo de pueblos que resisten invasiones y saqueos de nuestros recursos naturales. Ahora, los movimientos sociales tienen que apoyar la lucha de liberación de los pueblos y movimientos sociales europeos, cuyos gobiernos se han sometido al imperio".

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Bolivia convoca a los embajadores europeos

El gobierno de Bolivia convocará a los embajadores de España, Francia e Italia y al cónsul de Portugal a dar explicaciones con el presidente Evo Morales. La ministra boliviana de Comunicación, Amanda Dávila, declaró ayer que Morales estaba indignado por el trato recibido del embajador español en Viena, Alberto Carnero, quien intentó subir a la aeronave para verificar si se encontraba el ex analista de la CIA Edward Snowden. Sin embargo, el ciberespía continuaba ayer varado en un hotel de la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú, luego de solicitar asilo en seis nuevos países, según comunicó Wikileaks ayer. el sitrio tabién confirmó que Venezuela y Nicaragua ofrecieron asilo humanitario a Snowden después de que 27 países rechazaran o ignoraron pedidos similares.

 

Por su parte, España llamó a calmar los ánimos con Bolivia, aunque aseguró que no pedirá disculpas. “El gobierno lamenta muy sinceramente que se haya producido un incidente de este tipo sobre el que reitera que no tiene ninguna responsabilidad y desea manifestar su sorpresa por algunas declaraciones que emiten juicios de valor sobre su actuación, que siempre estuvo dirigida a la rápida y satisfactoria resolución del caso”, aseguró el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo.

 

“Hay que intentar de alguna manera calmar los ánimos, bajar los espíritus y volver a reanudar las relaciones”, dijo el canciller español. Además, aseguró que España no cerró el espacio aéreo al avión presidencial boliviano, por lo que no tenía que pedir ninguna disculpa, como reclamaron varios presidentes sudamericanos que se reunieron el jueves de urgencia en Cochabamba. Por su parte, el portavoz del ministerio de Exteriores francés, Philippe Lalliot, declaró que el más caro deseo de Francia era que se salga rápidamente de este asunto lamentable y que se dieran explicaciones respecto de los bolivianos. “Francia tiene una atención sumamente particular por los países de América latina. Tenemos intereses comunes que contamos alimentar y desarrollar, agregó, buscando un tono más conciliador que España. El Parlamento portugués pidió explicaciones al gobierno sobre el impedimento a Morales para sobrevolar el espacio aéreo, ya que los legisladores de ese país expresaron su malestar por haber generado un descontento diplomático entre Lisboa y La Paz.

 

No obstante, Bolivia logró movilizar a más de un centenar de países en la ONU, incluidos los del Grupo de los 77 y el Movimiento de los No Alineados, para que condenen el trato dispensado por las naciones europeas a Morales, según la sede del organismo en Nueva York. La confirmación de la convocatoria a los diplomáticos en La Paz incluye ahora al embajador español en Bolivia, Angel Vázquez, que a principios de esta semana no fue mencionado por el gobierno cuando anunció que pediría explicaciones a los países europeos que cerraron el tránsito aéreo al avión presidencia.

 

También serán llamados a dar explicaciones los representantes diplomáticos de Francia, Michel Pinard, y de Italia, Luigi de Chiara, y el cónsul de Portugal.

 

Esos países vetaron el sobrevuelo o aterrizaje del avión de Morales en su territorio ante la sospecha de que a bordo estuviera Snowden, reclamado por Estados Unidos por revelación de información clasificada. Pero Snowden permanece en la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú desde hace dos semanas, a la espera de lograr asilo político en alguno de los países a los que se lo ha solicitado. Wikileaks reveló esta semana que Bolivia es uno de los países a los que el estadounidense ha pedido asilo, aunque La Paz aseguró que no han recibido solicitud alguna.

 

Tanto Morales como Snowden han recibido apoyo de distintos organismos e instituciones. La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) pidió a los países implicados que acepten la solicitud de asilo del ex analista de la CIA y condenó el enfoque agresivo de Estados Unidos respecto de quienes filtran información. Esa dureza, según indicó en un comunicado, supone una severa amenaza hacia los derechos de Snowden, acusado de espionaje por Washington por filtrar a dos diarios la vigilancia realizada por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos a registros telefónicos y datos de internet de millones de ciudadanos para espiar contactos de sospechosos de terrorismo.

 

La FIDH criticó además el doble rasero de los países europeos respecto del uso de su espacio aéreo, autorizado reiteradamente para vuelos de la CIA, pero recientemente cerrado para Morales, por sospechas de que el ex analista iba en la aeronave. En sintonía con la FIDH, el presidente del Parlamento Europeo (PE), Martin Schultz, afirmó que el trato que se le dio a Morales fue ridículo e inaceptable. Schultz consideró que habría que comprobar quién dio las ordenes para cometer un acto de esa clase y advirtió que los europeos no podían dejar de respetar las reglas del derecho internacional.

 

El presidente del PE también se refirió a Snowden y a la influencia que puede tener en las relaciones entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos. Según Schultz, los servicios secretos son necesarios para tener un orden público fuerte y sólido, que se constituya en una buena protección para los ciudadanos. “Ahora bien, lo que no sabía era que la oficina del Parlamento Europeo en Washington era un lugar donde se planificaban atentados terroristas”, afirmó en referencia a la actitud estadounidense.

 

“Pero tendremos que ser honestos. Nos piden que capturemos a un hombre que ha violado las reglas, pero resulta que con sus actos, Snowden nos ha develado que Estados Unidos tampoco ha cumplido las reglas con nosotros”, concluyó el presidente de la eurocámara.

 

De hecho, Snowden solicitó asilo político a seis países más, luego de que al menos 21 gobiernos lo rechazaran, informó ayer Wikileaks a través de su cuenta de Twitter. “Snowden solicitó asilo a otros seis países. No serán nombrados por el momento debido a los intentos de interferencia por parte de Estados Unidos”, publicó la organización dirigida por Julian Assange.

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Maduro ofrece “asilo humanitario” a Snowden en Venezuela

A principios de semana, en dos ocasiones anteriores, el presidente Nicolás Maduro cortejó a Edward Snowden, pero a la tercera decidió revelar lo que realmente desea. En el marco de la parada militar con motivo del 202 aniversario de la firma del Acta de la Independencia venezolana, el jefe de Estado se saltó el protocolo. Mientras el oficial responsable del desfile –un batiburrillo en el que se exhibe el poder de fuego de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y a los trabajadores desarmados de las llamadas Misiones, los programas sociales creados por el Ejecutivo con ayuda de Cuba- daba el parte formal del acto, Maduro anunció que su gobierno daría “asilo humanitario” al joven informático que sigue varado como un paria en el aeropuerto internacional de Moscú. “Para protegerlo de la persecución que se ha desatado por parte del más poderoso imperio del mundo”, dijo.


 
Fue un discurso muy encendido hacia Estados Unidos, país al que dedicó calificativos que evocaron los epítetos más sonoros de la era bolivariana contra lo que han llamado imperialismo. “¿Quién viola la ley internacional? ¿Un joven que ha decidido decir la verdad del espionaje contra el mundo o un poder como el de las élites imperialistas que espían al mundo entero?”, se preguntó el jefe del Estado venezolano. Maduro coronó con una alusión a la guerra civil en Siria su crítica más feroz contra Washington desde que asumió el poder en abril, e hizo recordar al primer Hugo Chávez, ese que en 2001 criticó con firmeza la ofensiva militar sobre Afganistán tras el atentado terrorista del 11 de septiembre. “¿Y quién es el delincuente mundial?”, volvió a preguntarse el delfín del comandante, “¿un joven de 29 años que denuncia planes guerreristas o aquel gobierno que lanza bombas y arma a la oposición siria para derrocar al legítimo presidente Bachar El-Asad?”.


 
Durante su gira a Moscú y Bielorrusia el presidente había asegurado que Snowden “no había hecho nada malo” y calificó sus acciones “como un acto de rebeldía”. La demora del vuelo del presidente Evo Morales parece haber doblado su apuesta por posicionarse como el líder antiestadounidense de la región, un puesto que dejó vacante Chávez con su muerte, de la que hoy se cumplieron cuatro meses.


 
El discurso desbarata de momento el armónico plan que Caracas había diseñado al procurar un acercamiento con Washington tras el controvertido resultado de las elecciones del pasado 14 de abril. Maduro había nombrado incluso un nuevo encargado de negocios –Calixto Ortega- y bajado el tono antinorteamericano de su predecesor.


 
El líder opositor, Henrique Capriles Radonski, criticó la oferta de Maduro y relacionó el tema con un asunto de política doméstica. Para el gobernador del estado de Miranda, el presidente pretende tapar "que se robó las elecciones" y agregó que esa oferta "no le da legitimidad ni hace que la gente olvide el desastre económico, la inseguridad que crece y la escasez".


 
La pregunta que cabe hacerse ahora es qué tan seguro podría estar el ex espía de la NSA en Venezuela. Los precedentes no son muy auspiciosos. En 2005 y gracias a la complicidad de militares venezolanos, Colombia ingresó a territorio venezolano para capturar a alias Rodrigo Granda, el canciller de las FARC. En aquella oportunidad Caracas llamó a consultas a su embajador de Bogotá en lo que fue el inicio de la tensa relación que tuvieron Álvaro Uribe y Chávez.

 

Alfredo Meza Caracas 6 JUL 2013 - 03:39 CET

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“Que alguna vez pidan perdón por lo que han hecho”

Los jefes de Estado, ministros y representantes de la Unasur reunidos ayer en Cochabamba expresaron su solidaridad y apoyo incondicional al presidente de Bolivia, Evo Morales, luego de la detención ilegal de 13 horas que sufriera en el aeropuerto de Viena, debido a la negativa de varias naciones europeas de permitirle sobrevolar su espacio aéreo por la sospecha de que llevaba a bordo al ex espía de la CIA Edward Snowden. “Que pidan perdón, alguna vez en la vida que pidan perdón por lo que han hecho”, sostuvo la presidenta Cristina Kirchner en su discurso. Morales, quien recién pudo regresar en la noche del martes a su país, consideró que había sido prisionero y rehén en Viena. “Nuestro pecado es ser indígenas y antiimperialistas”, afirmó, y reveló que evaluaba medidas como, por ejemplo, cerrar la Embajada de Estados Unidos en su país.

 

La reunión de ayer en Cochabamba fue convocada de urgencia por los presidentes para expresar un inmediato repudio al suceso que, consideraron, podía generar un grave precedente si no recibía un rechazo explícito. Además de Cristina Kirchner, fueron llegando a Cochabamba a lo largo de la jornada el presidente de Ecuador, Rafael Correa; el de Venezuela, Nicolás Maduro; el de Uruguay, José Mujica, y el de Surinam, Dési Boutarese. El resto de los mandatarios del bloque adujeron problemas de agenda, pero enviaron representantes.

 

CFK fue la última en sumarse al encuentro multitudinario previo a la reunión de los presidentes. En el colmado estadio Coliseo de la Coronilla, representantes de los pueblos indígenas quechua y aymara, de sindicatos y de diversos colectivos sociales se convocaron para llevarle su respaldo a Evo. El acto tuvo tono festivo y militante. Las comunidades indígenas aportaron sus banderas y atuendos multicolores, los miembros de los sindicatos llegaron con su indumentaria de trabajo. Los presidentes hablaron desde el escenario.

 

“Indigno presidente (del gobierno español, Mariano) Rajoy que pretendió revisar el avión presidencial de Bolivia, abusador”, sostuvo Nicolás Maduro, con el casco del sindicato de petroleros puesto. “El día que el presidente Rajoy venga a sobrevolar nuestro espacio aéreo, nosotros podríamos bajarlo y revisarle el avión para ver si trae droga o los euros que se roba del pueblo español”, añadió el venezolano, quien habló de este episodio como “el de una derecha enloquecida de odio y desesperación”.

 

Evo Morales avisó que su país jamás sería sometido a chantajes porque sus habitantes tienen “dignidad y soberanía”. “Somos orgullosos de nuestra patria grande y jamás nos van a someter a insinuaciones. Rechazamos insinuaciones y condicionamientos de la lucha contra el narcotráfico de las privatizaciones. Ahora estamos mejor que antes, mejor que con Estados Unidos”, expresó Morales. Cuando promediaba su discurso pidió un aplauso para Cristina Kirchner, que en ese momento aterrizaba en el aeropuerto de Cochabamba. La Presidenta ingresó al estadio poco antes de que finalizara su mensaje. Morales comentó que por su condición de abogada, Cristina Kirchner había sido quien más se ocupó de determinar la ilegalidad de la medida que habían adoptado Portugal, Francia, España e Italia de no permitirle sobrevolar su territorio en detrimento de lo establecido por el derecho internacional, por la mera sospecha de que podría llevar a bordo a Snowden, acusación que se demostró infundada.

 

“Resulta curioso cuanto menos que quienes muchas veces reclaman seguridad jurídica, y quienes nos hablan del respeto al derecho internacional, con el cual todos estamos de acuerdo, hayan cometido esta inédita violación a las más elementales normas vigentes del derecho internacional”, expresó en ese sentido la presidenta argentina. “Es muy peligroso, sumamente peligroso que quienes presumen de ser países con un alto grado de desarrollo, cometan actos ilícitos contra jefas de Estado”, sostuvo la Presidenta. Y reflexionó: “Si esto se hace a todas luces contra un jefe de Estado, qué es lo que se hará contra un ciudadano común”.

 

Mujica y Boutarese no participaron del acto público y se reencontraron con los presidentes a su término en el distinguido Hotel Cochabamba, en la zona norte de la ciudad. Lo mismo que el asesor especial en temas internacionales de Brasil, Marco Aurelio García. Allí se realizó el encuentro formal y firmaron la Declaración de Cochabamba. Hubo ironías por la mala información de los servicios de inteligencia que llevaron al error a los países europeos. “Fue un papelón internacional”, dijo Cristina Kirchner, quien aportó de detalles de cómo la medida había violado las normas del derecho establecidas en la Carta de las Naciones Unidas.

 

El presidente de Perú, Ollanta Humala, quien ocupa la presidencia pro témpore del bloque, no asistió y envió a su canciller Eda Rivas. Fuentes del gobierno de Perú negaban entonces carácter formal al encuentro de ayer. “Si Unasur no responde a esto, a qué respondemos entonces”, se ofuscó Rafael Correa. Aceptó que como el Estatuto de la Unasur exige el consenso de los países miembros para una cumbre, en este caso se trataba de una mera reunión. “Ese Estatuto está hecho por burócratas, va a servir para que no se haga nada”, se quejó. Sin identificarlos, habló de presidentes que habían actuado para que la reunión no se concretara. Destacó, en cambio, que Dilma Rousseff lo había llamado para asegurarle su deseo de participar, pero que la situación de su país no se lo permitía.

 

El colombiano Juan Manuel Santos se encontraba ayer justamente en Suiza, adonde viajó para acompañar a la delegación de Medellín que perdió con Buenos Aires su candidatura para los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018. Si bien desde allí se solidarizó con Morales, advirtió que el hecho no debía convertirse en una crisis diplomática entre América latina y Europa.


Lo que hay detrás

Por Martín Granovsky


El tuit es un tuit. O sea, corto y seco. Dice: “Nos solidarizamos con Evo Morales porque es inaudito lo que le hicieron pero no permitamos que se convierta en crisis diplomática AL con UE”. AL es América Latina. UE es Unión Europea. Lo puso en Twitter el presidente colombiano Juan Manuel Santos. Si se analiza el mensaje de Santos junto con la ausencia del presidente colombiano y de cualquier otra alta autoridad de su país en la cumbre de Unasur –celebrada ayer en Cochabamba– va quedando clara la madeja de hilos entrecruzados.

 

Lo primero es que a Santos no le pareció relevante la reunión de Cochabamba, a diferencia, por ejemplo, del punto de vista de José Mujica, de Uruguay, o de Cristina Fernández de Kirchner, quien dijo que Evo había sido “un rehén” y opinó que consideraba lo que había sufrido como “algo propio”.

 

Lo segundo es que esquivó quedar involucrado en una confrontación.

 

Lo tercero es que tuiteó que la confrontación posible era con Europa.

 

Lo cuarto, que sí fueron países europeos los que protagonizaron el acoso al avión de Evo Morales durante el martes y el miércoles.

 

El quinto punto es que hablar de Europa distrae del problema de fondo, que es la disposición de los Estados Unidos a ejercer su poder global a cualquier costo. Y otra cosa más: a ejercerlo de manera notoria, no disimulada. Como para que se note y aumente el poder de disuasión de Washington ante los demás. Ante cualquiera.

 

La presión de los Estados Unidos a raíz del caso del analista Edward Snowden terminó siendo tan molesta que Italia decidió desmarcarse del pelotón europeo acusado por Bolivia. Morales y su comitiva habían acusado de negarles la posibilidad de sobrevuelo o aterrizaje a Portugal, España, Francia e Italia.

 

Ante una comisión del Parlamento, la canciller italiana Emma Bonino dijo ayer que el 29 de junio su país había autorizado a que el pequeño Falcon de Evo cruzara el espacio aéreo italiano. Pero dijo que cuando el 2 de julio la autorización fue negada por Francia, España y Portugal, el avión cambió la ruta y aterrizó en Viena. Según la ministra, cuando el avión tocó Austria automáticamente decayó el pedido inicial concedido por Italia.

 

En rigor, y tal como consignó este diario, el que se negó a disimular y dejó todo el tablero al descubierto fue el presidente ruso Vladimir Putin. Al hablar de Snowden, aún en tránsito en el aeropuerto de Moscú, dijo Putin que “si quiere quedarse aquí hay una condición: debe cesar en su labor dirigida a causar daño a nuestros socios estadounidenses”. Y agregó: “Por extraño que esto suene en mis labios”.

 

Rusia condicionó de ese modo el derecho de asilo. De acuerdo con un resumen ofrecido por el diario inglés The Guardian, otros países a los que se dirigió Snowden lo negaron argumentando que para pedir asilo el reclamante debía estar en el destino (como Suiza, Finlandia, India y Ecuador), no respondieron (como Islandia), o lo consideraron improbable, como Noruega. Solo Venezuela y Bolivia contestaron que era posible.

 

Marco Aurélio García, el consejero especial de Asuntos Internacionales de Dilma Rousseff, que en medio de los sacudones internos no viajó a Cochabamba, pero envió a su asesor en representación personal, dijo que Morales había sido víctima de “una provocación”.

 

En su segunda intervención luego de regresar a La Paz desde Moscú, el propio Evo se metió en el análisis político. Hablando de sí mismo en tercera persona dijo: “¿Cuál era el objetivo central? ¿Cuál era la meta? Sólo asustar, amedrentar. Era imposible que puedan decir que Evo se estaba llevando a ese agente norteamericano. Interpol (Organización Internacional de Policía Criminal) está en todos los aeropuertos internacionales. Y Estados Unidos tiene su propia estructura de Inteligencia. ¿Qué querían?”.

 

La idea de la provocación esbozada por Marco Aurélio más la presunción de que Washington sabía que Snowden no estaba en el avión da pie a la teoría de un plan para asustar o sembrar el miedo.

 

“El hecho es repudiable”, dijo a Página/12 anoche el experto en derechos humanos de Naciones Unidas y auditor general Leandro Despouy cuando recién había llegado a Washington para un encuentro de la ONU. “Ni siquiera en estado de guerra se impide aterrizar al avión de un presidente –reflexionó–. Es una torpeza y una indignidad que lastima a Bolivia, a Sudamérica y a toda América latina.” Despouy se preguntó cómo era posible que un presidente recibiera la prohibición de hacer una escala técnica por una simple sospecha. Añadió que hubo “aeropuertos europeos (que) se prestaron a aterrizajes de aviones con cargamentos de prisioneros secuestrados rumbo a los Estados Unidos, lo cual está documentado por el Consejo de Europa”.

 

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Fue “secuestro”, afirma Evo; EU esconde la mano

“Nunca nos van a intimidar, ni a asustar porque somos un pueblo con libertad y soberanía… porque ya no somos un pueblo de colonias sino de independencia”, proclamó esta noche el presidente boliviano Evo Morales Ayma a su regreso al país, tras un accidentado viaje procedente de Rusia, en el que Francia, España, Portugal e Italia le negaron permiso para sobrevolar sus respectivos territorios, hecho que lo obligó a hacer una escala de más de 13 horas en Austria.

 

Ante cientos de personas que se congregaron en el aeropuerto de El Alto, localidad vecina a esta ciudad, el primer presidente indígena de Bolivia sostuvo que “esta lucha no es por Bolivia, sino una lucha por todos nuestros pueblos ante las acciones del imperialismo norteamericano”.

 

Relató cómo comenzó el bloqueo aéreo del que fue víctima, al surgir el rumor de que trasladaba consigo al ex contratista de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) Edward Snowden, perseguido por Estados Unidos tras filtrar a la prensa la existencia de un amplio programa de espionaje mediante Internet.

 

Morales describió su bloqueo en Europa como “una abierta provocación a América Latina”, y señaló que las acciones de gobiernos europeos respondieron a un “intento de amedrentamiento del imperio”.

 

“Un avión del presidente es como una embajada en el mundo. Detenerlo no sólo es una forma de atentar contra el presidente sino contra el continente”.

 

Miles de personas se congregaron en el aeropuerto y sus inmediaciones, donde poco antes de la medianoche aterrizó el avión Dassault Falcon 900EX procedente de Fortaleza, Brasil, punto de su última escala técnica.

 

Morales comenzó su periplo 17 horas antes en Viena, luego de recibir luz verde de España para repostar en el archipiélago canario y poder continuar el viaje iniciado un día antes en Moscú, sede de la cumbre de jefes de Estado y de gobierno del Foro de Países Exportadores de Gas, en la que participó.

 

“No soy un delincuente”, dijo Morales al poner fin a la escala forzosa de 13 horas en Viena. Exigió explicaciones a los gobiernos europeos que impidieron el martes el sobrevuelo de su avión, y anunció que estudiará acciones legales por lo que calificó de “secuestro”.

 

El gobernante del Estado Plurinacional de Bolivia, que pasó toda la noche en el aeropuerto vienés, expuso: “no puedo entender que digan, que afirmen y que me detengan porque estaba llevando a un señor, Edward Snowden.

 

“Este señor no es una maleta, no es un bicho, no es una mosca a la que yo pueda meter al avión y llevármelo a Bolivia”, señaló antes de despegar de Viena.

 

“No es una provocación a Evo Morales, sino a Bolivia y a toda Latinoamérica”, dijo.

 

“Algunos países de Europa tienen que liberarse del impero norteamericano, no nos van a asustar porque somos un pueblo que tenemos dignidad y soberanía”, advirtió Morales.

 

Snowden aterrizó hace más de una semana en Moscú procedente de Hong Kong, tras haber revelado información sobre el espionaje de los servicios secretos estadunidenses a contenidos de usuarios de las redes sociales y los programas de los sistemas de Google, Facebook, Apple, Microsoft y otros gigantes de la Internet, que fue publicada por The Guardian y The Washington Post el pasado 6 de junio.

 

El mandatario explicó que en la madrugada recibió autorización para sobrevolar los espacios aéreos, primero de Francia, después de Portugal y luego de Italia. “Pero España no nos ha dado permiso hasta las nueve de la mañana”, indicó. La autorización española llegó media hora después.
Por otra parte, la cancillería boliviana informó esta noche que devolvió a Estados Unidos la solicitud de extradición de Snowden por considerarla “ilegal e infundada”, pues el ex consultor informático no se encuentra en Bolivia.

 

No hubo requisa en Austria

 

Morales negó lo dicho por el ministro del Exterior austriaco, Michael Spindelegger, quien aseguró que el gobernante boliviano permitió a la policía austriaca que registrara su avión.

 

“No ha habido ninguna visita, por supuesto. Yo no he visto, yo me he bajado”, dijo Morales, quien afirmó que el embajador español en Viena, Yago Pico de Coaña, intentó subir a tomar un café “para ver y revisar el avión”.

 

“Por supuesto que yo no puedo hacer eso. Todos tenemos dignidad”, dijo. “Yo no soy ningún delincuente para que controle el avión”.

 

El ministro de Defensa boliviano, Rubén Saavedra, declaró en el aeropuerto de Viena que Francia denegó el martes el permiso al avión en el último momento, a pesar de que antes de despegar de Rusia ya se tenían todos los permisos necesarios.

 

Más tarde, en Islas Canarias, Saavedra negó que la policía austriaca hubiera revisado el avión. “El presidente fue muy claro y dijo que no iba a aceptar ese tipo de requisa, porque él estaba hablando con la verdad y no era ningún delincuente para someterse a ese tipo de acciones”.

 

“No se hizo nunguna concesión”, aseveró el embajador boliviano ante la Organización de Naciones Unidas, Sacha Llorenti, al referirse a la negativa boliviana de permitir una inspección del aparato para asegurarse de que no transportaba a Edward Snowden.

 

También anunció que se denunciará ante la ONU el “secuestro diplomático” de su presidente. Para Bolivia, aseveró Sacha, no cabe “ninguna duda” de que “las órdenes vinieron de Estados Unidos”.

 

En La Paz, el gobierno condenó el asedio europeo a Evo Morales y llamó a consultas a los embajadores de Francia, Portugal e Italia.

 

El vicepresidente Álvaro García Linera, quien en ausencia del gobernante asumió la jefatura de Estado, denunció anoche que “el presidente Evo ha sido secuestrado por el imperialismo”.

 

Pidió a los países aliados pronunciarse ante lo que consideró “un atentado contra la vida del presidente”.

 

Cuando Morales viajaba a La Paz, García Linera destacó que “el logro de que regrese ha sido un fruto de todos, no solamente de los bolivianos. También ha sido gracias a América Latina y el mundo, por las manifestaciones de rechazo a la posición de algunos gobiernos europeos, motivadas por presiones de Estados Unidos”. Informó que los gobernantes de la Unión de Naciones Suramericanas se “autoconvocaron” a una cumbre este jueves en Cochabamba para “desagraviar” al mandatario.

 

Horas antes de la llegada de Morales, un millar de personas se congregaron ante la embajada de Francia en La Paz. Al mediar la jornada, unos cien manifestantes lanzaron piedras contra la legación diplomática y quemó banderas de ese país. No se reportaron heridos o detenidos.

 

“¡Francia, fascista, fuera de Bolivia!, el indio (Morales) es la salvación del mundo”, gritaban los manifestantes, mientras otros portaban letreros que decían “¡Francia hipócrita, Francia colonialista!”.

 

Dpa, Afp, Reiters, Xinhua, Pl y Notimex

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