Israel amenaza con derrocar a Abbas si acude a la ONU

Las amenazas israelíes van cobrando intensidad a medida que se aproxima la fecha en la que los palestinos pedirán a Naciones Unidas que les reconozca como Estado observador no miembro. La iniciativa diplomática palestina cuenta con la firme oposición de Israel y de Estados Unidos, que temen el avance hacia el reconocimiento de Palestina como Estado de pleno derecho. Si el próximo 29 de noviembre la Asamblea General de la ONU concede a Gaza y a Cisjordania un estatus similar al del Vaticano, las puertas de las distintas agencias multilaterales, incluida la justicia internacional se abrirían para los palestinos.


 
El ministro de Exteriores israelí, Avigdor Lieberman se encargó el miércoles de filtrar un documento en el que instruye a los embajadores israelíes para que hagan llegar en sus respectivas capitales el siguiente mensaje: si los palestinos siguen adelante con su proyecto de reconocimiento, Israel podría desmantelar la autoridad palestina y derrocar a su presidente, Mahmud Abbas, según confirman fuentes oficiales israelíes. “Si la propuesta palestina es aceptada por la Asamblea General de Naciones Unidas, a nuestro juicio esto supondría la ruptura de las reglas y provocará una respuesta extrema por nuestra parte”, aclaró Lieberman el miércoles durante una visita a Ariel, uno de los asentimientos incrustados en los territorios palestinos.


 
Más allá de las amenazas de Leiberman, Israel no se ha pronunciado de forma oficial sobre las represalias que piensa adoptar de llevarse a cabo finalmente la votación. Entre las medidas que se barajan figura la congelación del traspaso de impuestos de Israel a las arcas palestinas, la expansión de los asentamientos y la restricción de movimientos para los políticos palestinos.


 
Washington tampoco ha especificado cuál serán los siguientes pasos después de que el presidente Barak Obama llamara el domingo a su homólogo palestino y le pidiera que aplazara la iniciativa diplomática. “No vale con decirnos solo que no vayamos a la ONU, la cuestión es qué nos ofrecen a cambio”, sostenía esta semana en Ramala el dirigente palestino Mohamed Stayyeh, ante la prensa. “[Barack] Obama ha tenido cuatro años para ofrecernos algo, pero no lo ha hecho”, añadió.


 
Los palestinos calculan que cuentan con una amplia mayoría, de al menos 130 votos, en la Asamblea General. Entre los europeos no hay una posición consensuada y se prevé que voten divididos.
 


Hace más de dos años que las negociaciones entre palestinos e israelíes se encuentran en punto muerto. La falta de propuestas sobre la mesa y la imparable expansión de los asentamientos ha animado a los palestinos a buscar nuevas vías para progresar en su camino hacia la creación de un Estado palestino sobre las fronteras de 1967; un objetivo que cuenta con el consenso de la comunidad internacional.


 
La idea sin embargo es que a ese objetivo se llegue mediante negociaciones directas entre ambas partes, que deben decidir sobre los asuntos más espinosos, entre ellos, la demarcación de las fronteras, el futuro de los refugiados palestinos y de Jerusalén. Los israelíes acusan a los palestinos de no querer sentarse a negociar. Y los palestinos se han negado a sentarse a la mesa negociadora hasta que no cese la expansión de los asentamientos. Más de medio millón de israelíes viven en asentamientos en Cisjordania y en Jerusalén Este Es decir, en los territorios que se supone que algún día llegarán a formar El estado palestino.


Por Ana Carbajosa Jerusalén 14 NOV 2012 - 19:27 CET

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Miércoles, 14 Noviembre 2012 06:25

París sólo reconoce a la oposición siria

París sólo reconoce a la oposición siria

Apurado por la crisis, por la incertidumbre que suscitó el rumbo inesperado de su política económica, los malos sondeos de opinión y los ataques feroces de Alemania, el presidente francés, François Hollande, dio la primera conferencia de prensa de su mandato. La gran misa mediática apuntó a restaurar la palabra presidencial en un contexto de profundas dudas y cierta confusión derivados de las renuncias a varias promesas electorales y la ruta elegida, en muchos casos contraria al mensaje de la socialdemocracia. En este primer encuentro “cara a cara” (así lo definió Hollande), el jefe del Estado hizo de Francia el primer país europeo en reconocer a la oposición siria, agrupada en la Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria (Cnfors), como la representante legal del pueblo sirio. Hollande precisó que “Francia reconoce a la Coalición Nacional Siria como la única representante del pueblo sirio y, por consiguiente, como el futuro gobierno provisional de la Siria democrática que permita acabar con el régimen de Bashar al Assad”. El jefe del Estado siguió los pasos de su predecesor, Nicolas Sarkozy, quien, cuando estalló el conflicto en Libia, hizo de París el primer país del Viejo Continente que reconocía a la oposición libia como el interlocutor legítimo del pueblo libio.

 

Fuera de este capítulo, el mandatario francés protagonizó otro episodio contracorriente de las promesas electorales que puso sobre la mesa durante la campaña electoral para las elecciones presidenciales de abril y mayo pasado. Desandar lo prometido parece ser la imagen de marca que va acuñando el Ejecutivo. Hollande dio un paso atrás sobre la reiterada promesa del derecho de voto de los extranjeros. Este planteo figura entre los 60 compromisos asumidos por el hoy presidente cuando presentó su plataforma presidencial. Hollande descartó ayer la idea de recurrir a un referéndum para que se apruebe esta iniciativa y puso el destino del derecho de voto de los extranjeros en manos del Parlamento. Esta promesa ha sido un discurso constante de la izquierda desde que el difunto presidente socialista François Mitterrand ganó las elecciones en mayo de 1981, pero la palabra quedó en letra muerta. El hecho es que el Ejecutivo no cuenta en este momento con la mayoría necesaria para que el derecho de voto de los extranjeros en las elecciones locales sea una realidad. La reforma impone la modificación de la Constitución y la izquierda no suma la mayoría de diputados y senadores para aprobarla. Por consiguiente, sin el referéndum prometido y sin la mayoría en las cámaras, el histórico compromiso se volverá humo. La derecha francesa, agrupada en la sarkozista UMP, ya lanzó una campaña nacional contra esta reforma.

 

Hollande defendió con vehemencia las orientaciones que le dio a su mandato y negó la evidencia misma, es decir, el cambio de ruta de su política. Hollande defendió una agenda para “la reconquista del porvenir” y aseguró que sus decisiones se apoyaban en una meta, “la recuperación” económica”. “No preparo la suerte de la próxima elección, sino la suerte de la próxima generación”, puntualizó el presidente. El dirigente socialista rehusó los análisis que apuntan hacia un cambio neto de orientación política. Según el jefe del Estado, las decisiones que tomó son “conformes a mis compromisos, a mis principios y, sobre todo, a los intereses de Francia”. En el lenguaje de Hollande hay un antes y un después. Resulta atractivo ver el ejercicio verbal como estrategia para justificar las medidas. A años luz de su mensaje prepresidencial, Hollande dijo ayer que la alternancia política “cambia el poder pero no cambia la realidad”. Luego, ante las amenazas y proyecciones que ponen a Francia como la próxima víctima de la crisis, el presidente enfatizó: “El ocaso no es nuestro destino”. Según afirmó, bajo su influencia se logró otra “orientación de Europa”. Hollande tuvo también que justificar varias de las medidas adoptadas hasta ahora: uno, los 20 mil millones de euros en impuestos suplementarios y los 10 mil millones en economías presupuestarias. Hollande aclaró que ese “esfuerzo” estaba compensado por dos principios: “La justicia, porque se le pide a los más favorecidos que hagan el sacrificio esencial (los ricos pagarán más impuestos): y el empleo, ya que todos los dispositivos a favor de las pymes han sido preservados”.

 

De manera global, Hollande afirmó que “el 70 por ciento del esfuerzo le es exigido al 20 por ciento de nuestros conciudadanos”. El segundo caso controvertido de la intervención presidencial fue el otorgamiento de un crédito fiscal a las empresas por unos 20.000 millones de euros financiados con el aumento del IVA. Esta iniciativa que pone a toda la sociedad a pagar más gravámenes también se inscribió en total oposición a sus planteos preelectorales. El aumento general del IVA era, de hecho, una propuesta de la derecha que Hollande siempre rechazó.

 

El Ejecutivo aprobó la semana pasada un “pacto nacional por el crecimiento, la competitividad y el empleo” que engloba esa concesión fiscal para las empresas. Para el jefe del Estado, ese pacto apunta “a producir mejor y más en Francia”. Con todo, el anuncio de ese pacto implicó el reconocimiento, por parte del socialismo francés, de que el problema de la competitividad de las empresas no está en la no reinversión de los dividendos, sino en el elevado costo de la mano de obra y de las cotizaciones sociales que se desprenden del sistema de protección francés. El repetido reclamo empresarial encontró eco en los oídos socialistas. Hollande justificó ese paso y dijo que no se trataba “de un regalo” a las empresas sino de “una palanca”.

 

Seis meses después de haber llegado al poder al cabo de tres derrotas sucesivas en las elecciones presidenciales (1995, 2002, 2007), el mandatario socialista asumió un acto de pedagogía para explicar el cómo y el porqué de una política que apenas refleja el sueño que nació con la batalla presidencial. Los analistas locales suelen decir que, antes de llegar al sillón presidencial, Hollande no era consciente de la amplitud de la crisis que azota al Viejo Continente. El mandatario aseguró ayer que “más que una crisis estamos viviendo un cambio del mundo”. En todo caso, un sondeo realizado por la encuestadora Viavoice para el diario Libération explica los factores de la masiva impopularidad del mandatario del primer ministro. El aumento de los impuestos es el primer factor de la impopularidad (31 por ciento). Le siguen la crisis económica y social (27 por ciento) y la falta de soluciones que estén a la altura de la crisis (26 por ciento).

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Invasión contra Siria podría ser cuestión de días

El jefe del Estado Mayor de la Defensa del Reino Unido, general David Richards, comentó durante una entrevista con la BBC, que tienen planes de contingencia para una respuesta “limitada” si empeora la situación en Siria.


 
La admisión de la existencia de este tipo de planes es la mayor prueba hasta la fecha de que la política británica parece haber pasado de admitir que quería organizar y ayudar a los dispersos grupos rebeldes sirios a la consideración de una acción militar.


 
“La situación de este invierno creo que puede deteriorarse y podría provocar llamamientos para intervenir de manera limitada”, dijo el general Richards. En esta misma línea, el ministro de Defensa, Phillip Hammond, también confirmó que el Reino Unido no descarta una intervención militar, pero aún considera tratar de superar las objeciones de Rusia y China para obtener una dura resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que condene al Gobierno de Bashar al Assad.


 
Hammond indicó que la labor “principal” del Reino Unido se centra en asegurar que el conflicto no se “extienda a países como Líbano, Jordania y Turquía”, mientras el general Richards confirmó que podría haber soldados británicos desplegados en países vecinos a Siria.


 
“Son nuestros aliados y nosotros contamos con un pequeño número de personas desplegados allá. Seguimos estando muy atentos. Mientras tanto, estamos preparando planes para asegurarnos de que podremos lidiar con los desastres que se puedan producir”, concluyó el jefe del Estado Mayor.


 
Sin embargo, Marcus Papadopoulos, editor de la revista ‘Politics’ le comentó a RT que no cree que el anuncio sobre la intervención deba tomarse muy en serio.


 
“Creo que está más bien diseñado para vigorizar a los rebeldes sirios -que son delegados del Occidente- y al mismo tiempo para tratar de asustar al Gobierno del presidente Al Assad y desmoralizar a las fuerzas armadas sirias”, explicó.


 
Otra opción que está considerando Londres incluye la modificación del embargo comercial de la Unión Europea de 2011 que permita enviar armas a los rebeldes por razones “humanitarias”. No obstante, las fuentes diplomáticas de Naciones Unidas subrayaron que si el Reino Unido estudia la cuestión de suministrar armas estaría contradiciendo las recomendaciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
 


(Tomado de Rusia Today: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/58415-jefe-defensa-reino-unido-admite-podrian-intervenir-siria-meses)

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Palestina presentará el 29 su solicitud de entrar en la ONU como observador

El presidente palestino, Mahmud Abbas, ha confirmado este lunes por la noche en El Cairo (Egipto) que el próximo 29 de noviembre presentarán ante la Asamblea General de Naciones Unidas la petición para convertir a Palestina en un Estado observador no miembro en la organización multilateral. La idea es lograr un reconocimiento similar al del Vaticano y poder acceder a las agencias de la ONU y a la justicia internacional como Estado.


 
“Hemos acordado que la votación tendrá lugar el próximo día 29. Tenemos una mayoría asegurada”, indicó Abbas a los periodistas en El Cairo. Los palestinos calculan que al menos 130 países votarán a favor de su propuesta, lo que supone una amplia mayoría.


 
El presidente estadounidense, Barak Obama, llamó en la noche del domingo a Abbas para pedirle que aplazara la petición palestina. Israel también se opone frontalmente a la iniciativa porque dice que torpedea posibles y futuras negociaciones de paz. Hace más de dos años que palestinos e israelíes no se sientan a la mesa de negociación. Los palestinos exigen a Israel que frene la expansión de los asentamientos de colonos antes de empezar cualquier conversación de paz.


 
El estancamiento ha animado a los palestinos a buscar una alternativa a las conversaciones de paz para avanzar en sus aspiraciones de crear un Estado en las fronteras de 1967. Israel baraja una batería de represalias que amenaza con ejecutar si los palestinos acuden finalmente a la Asamblea General de la ONU. Washington podría también cortar el flujo financiero a los palestinos como hizo en el pasado.


 
 “Nos piden que elijamos entre el pan y la libertad. Necesitamos pan para comer, pero también necesitamos libertad”, indicó Mohamed Shtayeh, responsable político palestino, durante un encuentro con periodistas extranjeros el lunes por la mañana en Ramala.


 
Abbas presentará en las próximas horas su propuesta a los ministros de Exteriores de los países de la Liga Árabe reunidos en El Cairo. Una vez aprobada la iniciativa, el presidente palestino acudirá con la polémica propuesta a Naciones Unidas.

 

Por Ana Carbajosa Jerusalén 12 NOV 2012 - 23:09 CET

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Lunes, 12 Noviembre 2012 07:12

Netanyahu listo para una escalada

Netanyahu listo para una escalada

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, manifestó ayer que se encuentra “listo para la escalada” tras una nueva ola de violencia a lo largo de la frontera con Gaza, que hace temer una confrontación mayor entre Israel y los grupos armados palestinos. “Israel está preparado para intensificar su respuesta ante un nuevo estallido de la violencia en su frontera con la Franja de Gaza”, advirtió Netanyahu. Su aliado, el presidente norteamericano Barack Obama, se comunicó con el dirigente palestino Mahmud Abbas para expresarle su oposición a la petición de elevar a Palestina al estatus de Estado no miembro en las Naciones Unidas, anunció el portavoz palestino, Nabil Abu Rudeina.

 

“Hubo una larga charla telefónica entre Abbas y Obama”, confirmó Abu Rudeina. “El presidente Abbas explicó en esta conversación las razones y los motivos de la decisión palestina de ir a la ONU para obtener el estatuto de Estado no miembro, como son la continuación de la colonización y las agresiones israelíes contra los ciudadanos y sus bienes”, agregó el vocero. “El presidente Obama, por su parte, expresó la oposición de Estados Unidos a la decisión de ir a la Asamblea General de las Naciones Unidas”, precisó el portavoz.

 

Abbas confirmó ayer que la petición para elevar el estatuto de Palestina al rango de Estado no miembro de la ONU será presentada más adelante este mes. En un discurso en Ramala, pronunciado con motivo del octavo aniversario de la muerte de Yasser Arafat, Abbas se mostró favorable a una exhumación del cuerpo del histórico dirigente palestino para establecer las causas de su muerte.

 

Sobre el conflicto de palestinos e israelíes, el ministro de Infraestructura israelí, Uzi Landau, dijo que la situación en Gaza es insoportable. “Imagino que Israel tendrá que prepararse para una operación, independientemente de que haya elecciones o no”, dijo. El ministro de Defensa Civil y Retaguardia, Avi Dichter, declaró a la radio pública: “Israel no puede vivir con la existencia entre su territorio y (el de) Egipto de una entidad terrorista donde las armas se acumulan”. Y manifestó que tarde o temprano, teniendo en cuenta la repetición de los ciclos de violencia, “debemos lanzar una operación estratégica para restablecer nuestra fuerza de disuasión frente a los grupos armados en la franja de Gaza”, advirtió.

 

Las hostilidades comenzaron el sábado tras un disparo de misiles antitanque contra un jeep del ejército israelí en la frontera con la Franja, provocando la respuesta con disparos de artillería contra el territorio palestino, seguidos de salvas de cohetes contra el sur de Israel. Seis palestinos, cuatro civiles y dos combatientes murieron y 35 resultaron heridos, según fuentes médicas en Gaza. Cuatro soldados israelíes resultaron heridos, uno de ellos de gravedad, precisó el ejército israelí. En respuesta, Israel mató con tiros de artillería a cuatro personas e hirió a 32, según Ashraf al Qudra, portavoz del Ministerio de Sanidad. Según fuentes médicas, por la escalada bélica diez heridos se encontraban en estado muy grave. Qudra precisó que algunos de los heridos sufrieron amputaciones.

 

La violencia llevó a las autoridades de ambos lados de la frontera a decretar el cierre de algunos colegios. Esta escaramuza ha sido una de las más importantes desde la devastadora operación israelí en Gaza, entre fines de 2008 y principios de 2009, que duró 22 días.

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“Hay un desplazamiento del centro de gravedad”

La nueva cúpula dirigente china que será nombrada este jueves y que regirá el destino de China en los próximos diez años asume el poder en un momento crítico de la economía mundial. En medio de la crisis del mundo desarrollado y el enfriamiento de la economía china, la relación del gigante asiático con América latina parece seguir viento en popa. Entre 2001 y 2011, el comercio creció un 30 por ciento anual: el año pasado rondó los 24 mil millones de dólares. Pero no todas son rosas. Según los críticos, en la relación con China se notan rasgos del viejo modelo colonialista basado en la exportación de materias primas e importación de productos con valor agregado. Página/12 dialogó sobre el tema con el profesor del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia China de Ciencias Sociales, Sun Hongbo.

 

–En junio, durante su visita a cuatro países de América latina, el premier chino, Wen Jiabao, propuso duplicar los intercambios y dio el puntapié inicial a un tratado de libre comercio con el Mercosur. Al mismo tiempo, los principales socios comerciales de China –Estados Unidos, la Unión Europea y Japón– tienen serios problemas económicos que muy probablemente les llevará años resolver. ¿Se puede decir que esta es una de las razones por la que China ha aumentado su interés en América latina?

 

–La actual crisis económica mundial ha creado oportunidades estratégicas para que China y América latina refuercen sus relaciones. Si uno compara la relación actual con la que había antes de la crisis de 2008, es obvio que los lazos con la región se han intensificado. Pero China siempre ha adoptado una perspectiva estratégica en su relación con América latina. Este interés quedó claramente explicitado en el discurso del premier Wen Jiabao a la Cepal en junio, cuando anunció el establecimiento del fondo de cooperación China-América latina por más de 15 mil millones de dólares. A nivel comercial, el volumen del intercambio China-América latina registró el año pasado un incremento de casi el 100 por ciento respecto de 2009. A nivel de inversión llegó a alrededor de 54 mil millones de dólares a fines de 2011. A esto se suman los préstamos comerciales del Banco de Exportación e importación chino y del Banco de Desarrollo chino, que firmó líneas crediticas con 12 países latinoamericanos para más de 60 proyectos de desarrollo e infraestructura.

 

–A pesar de esta importancia estratégica, lo cierto es que Estados Unidos, la UE y Japón representan dos terceras partes del consumo mundial. América latina no puede competir con eso.

 

–No cabe duda de que el consumo de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón es muy importante, pero al mismo tiempo hay un desplazamiento del centro de gravedad de las economías industrializadas a las emergentes. Esta transición va a tomar tiempo. Tanto en China como en América latina ha habido una notable expansión de la clase media que implica que el consumo doméstico va a tener un papel mucho más importante. A esto hay que añadir que tanto China como América latina tienen ciertas ventajas como para avanzar hacia productos de mayor valor agregado a pesar de la dependencia de América latina de sus productos primarios.

 

–Los grandes destinatarios de préstamos chinos son Venezuela, Brasil, Argentina y Ecuador. Las prioridades chinas parecen claras en este listado: energía y alimentos. ¿No está China reforzando una primarización económica de América latina?

 

–Las relaciones entre China y América latina son a la vez complementarias y de competencia. China no aspira a tener un superávit comercial con América latina, sino una relación equilibrada y sostenible. En términos de recursos naturales como el cobre, petróleo, carne y la soja, China va a continuar siendo un gran importador de América latina. En este sentido creo que habría que enfocar más precisamente el tema. El problema no es tener recursos naturales, sino qué hacer con ellos. En toda industria, incluida la de los productos primarios, puede haber un alto desarrollo tecnológico. Un reto para los países latinoamericanos es la plena explotación de ese potencial. Tomemos como ejemplo el litio. Argentina, Chile y Bolivia exportan litio como materia prima, mientras que Japón, Corea del Sur y Estados Unidos lo utilizan en todo su valor agregado para la industria de las baterías. Por supuesto que hay sectores como el textil, juguetes, zapatos y piezas de automóviles en los que hay competencia. China es consciente de eso. Pero creo que China y América latina pueden potenciar las cadenas de valor agregado global reforzando la inversión directa en el interior de una industria.

 

–En 2010 la China Petrochemical Corp pagó más de dos mil millones de dólares por la Unidad de la Occidental Petroleum Corp en Argentina. Este año Argentina nacionalizó YPF y cuenta con importantes reservas de petróleo de esquisto (shale oil). ¿Cree que va a haber más inversión china en petróleo?

 

–Latinoamérica no es la más importante fuente de petróleo, hoy representa un 8 por ciento de las importaciones que hace China. Venezuela, Brasil y Ecuador representan el 80 por ciento de la inversión china en la industria petrolera latinoamericana. Las compañías chinas tienen mucho interés en suministrar asistencia técnica, equipo y ayuda financiera. Es también posible que aumente el interés de las compañías en el sector energético. En términos específicos de petróleo de esquisto, China no tiene una ventaja comparativa a nivel técnico respecto de países occidentales.

 

–¿Ve posible un tratado de libre comercio entre Mercosur y China?

 

–La declaración conjunta de China y el Mercosur proponía seis iniciativas que no incluían el tema del tratado de libre comercio. Este se abordó en la videoconferencia que el premier Wen Jiabao tuvo con los líderes del Mercosur en junio. Me parece prematuro hablar de tratado de libre comercio. Se va a necesitar que los miembros del Mercosur tengan una mayor coordinación y consenso sobre este tema. Es muy probable que haya fuertes resistencias del sector industrial del Mercosur. Hay mucho por recorrer.

 

–¿Cree usted que el creciente interés que mostró China durante la gira en junio del primer ministro Wen Jiabao es una política de Estado? ¿Puede haber cambios con la elección de esta nueva cúpula del Partido Comunista?

 

–El premier Wen Jiabao formuló en su discurso ante la Cepal la política de Estado china sobre América latina. No habrá cambios en esta política con la nueva cúpula dirigente.

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Viernes, 09 Noviembre 2012 06:10

China, potencia naval del siglo XXI

China, potencia naval del siglo XXI

La era de Hu Jintao al frente de China no solo será recordada por el avance económico del gigante asiático, sino también por su afán por convertirlo en una potencia militar. Para conseguirlo, el presidente no escatimó esfuerzos para ampliar y modernizar las Fuerzas Armadas y, muy especialmente, la Marina de Guerra, incluyendo la aviación naval y la infantería de marina.


 
En diciembre del año pasado, Hu expuso claramente la intención del gobierno de “acelerar la modernización de la marina” y de disponer de una fuerza militar con una “preparación intensiva para el combate”. El presidente justificó esta política por la necesidad de “salvaguardar la seguridad nacional y la paz mundial”.


 
Para cuando Hu declaró esta vocación de potencia naval, la Armada china ya había sacado músculo con ejercicios militares frente a las costas de Taiwán y en otros puntos del Mar de la China meridional, donde tiene conflictos territoriales con varios vecinos.


 
El último y más sonado de estos roces fue el enfrentamiento que han protagonizado Pekín y Tokio por la soberanía de las islas Senkaku / Diaoyu. El archipiélago está deshabitado, pero se encuentra cerca de importantes rutas navieras, alberga ricos recursos de pesca y bajo sus aguas yacen recursos petrolíferos sin explotar.


 
Sonado también fue el envío por parte de Pekín de un acorazado al mar Mediterráneo para proteger la evacuación de sus nacionales durante la guerra en Libia, considerado como una de las mayores exhibiciones del creciente poder naval y de que China se prepara para proteger sus intereses lejos de sus fronteras, sobre todo en África.


 
Recientemente China entró a formar parte del reducido número de países que cuentan con portaviones, adquiriendo a Ucrania el buque Varyag y que el año pasado ya fue botado con bandera china y rebautizado Liaoning. Más tarde, comenzó a circular por las publicaciones especializadas la imagen de un nuevo proyecto de portaviones chino totalmente revolucionario, dotado de un doble casco —tipo catamarán—, que ofrece posibilidades inéditas de maniobrabilidad y funcionalidad. El proyecto disparó las alarmas del almirantazgo estadounidense.


 
Sin duda la Marina se lleva la parte del león dentro de las fuerzas chinas ya que cuenta, además del portaviones, con otros 600 buques. Aunque la cifra es bastante inferior a la estadounidense (2.300 navíos), la Marina china tiene una potente capacidad de fuego que rebaja mucho esa diferencia numérica. En cuanto a submarinos, China ha dado un salto cualitativo y cuantitativo enorme. En los últimos años ya ha sido capaz de producir submarinos nucleares —hasta hace bien poco solo disponía de submarinos de propulsión diésel— que ha exhibido sin tapujos en sus aguas.
 


En enero pasado, China realizó con éxito un vuelo de prueba de su avión J-20, un cazabombardero invisible para los radares. Lo hizo además coincidiendo con una visita oficial del secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates. “La aeronave, denominada J-20, voló por unos 15 minutos en los alrededores de la ciudad de Chengdu”, indicó la edición electrónica del diario chino Global Times. El diario informó de que la aeronave estaba equipada con la más avanzada tecnología stealth (furtiva) y tiene capacidades similares al caza estadounidense F-22 Raptor. Tras conocerse la prueba, un portavoz de Exteriores chino declaró que la política armamentista del país tenía “un carácter defensivo”, para intentar aplacar la cada vez mayor preocupación de Occidente.


 
Algunos análisis publicados recientemente en diferentes portales de defensa dan algunas pistas de cuál es la estrategia militar china a medio y largo plazo. El Ejército de Tierra destinado a la defensa continental se apoya sobre el número de hombres que está siendo sistemáticamente reducido si se lo compara con el aumento del papel de la Marina de Guerra y a la Fuerza Aérea. En número de carros de combate y vehículos blindados, los chinos están muy por debajo de Rusia y EE UU, con menos de 7.500 frente a los más de 20.000 y casi 10.000 de rusos y estadounidenses, respectivamente. Y es que gran parte del aumento de los recursos destinados al Ejército de Tierra chino se están utilizando para mejorar los salarios de los militares, muy bajos frente a los salarios medios del trabajador chino en las grandes urbes.

 

El País Madrid 9 NOV 2012 - 03:17 CET

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Jueves, 08 Noviembre 2012 05:38

Nueva cúpula, nuevo rumbo económico

Nueva cúpula, nuevo rumbo económico

El Congreso del Partido Comunista Chino no va a deparar muchas sorpresas a nivel político. El actual vicepresidente Xi Jinping será elegido secretario general del partido y presidente de la Nación y asumirá a partir de marzo por 10 años junto a una nueva cúpula del poderoso comité permanente del Politburó. El gran misterio, fuente de debates que ya se han cobrado más de un cabeza, es el rumbo que tomará la economía al fin de la década prodigiosa del actual presidente Hu Jintao.

 

Desde la asunción de Hu Jintao y su premier Wen Jiabao en 2002, China cuadruplicó su Producto Interno Bruto (PIB) y se convirtió en la segunda economía planetaria, primer exportador e importador global, con la mayor cantidad de reservas monetarias del mundo. La dupla Hu Jintao-Wen Jiabao procuró también suavizar las aristas más filosas del modelo chino como la espectacular desigualdad y la pobreza de cientos de millones de personas. En el mejor de los casos, su éxito fue moderado en este terreno. El actual cambio de guardia ocurre en momentos en que el piloto automático ya no sirve. La economía global, sumergida en una profunda crisis estructural, no puede seguir consumiendo todo lo que produce China financiada por sus préstamos. Por esta razón y por la lógica económico-social del crecimiento, el modelo exportador chino basado en una mano de obra barata está agotado.

 

A pesar del gigantesco crecimiento del PIB y de los rascacielos y las líneas ferroviarias de alta velocidad que comunican un país que durante mucho tiempo parecía intransitable, el gobierno insiste en que China es un país en desarrollo. Según le indicó a Página/12 el director de Estudios Contemporáneos Chinos de la Universidad de Nottingham en el Reino Unido, Shujie Jiao, China enfrenta los dilemas típicos de una economía en desarrollo. “China tiene que dar un salto hacia una economía dominada por la innovación tecnológica. Japón y Corea del Sur lo hicieron, pero son países mucho más pequeños. Debido a la gigantesca población china, su extensión en China va a tomar décadas. Hoy en día conviven en China lugares desarrollados como Beijing y Shanghai con otros que están muy lejos de ese nivel.”

 

El Partido Comunista es consciente de los problemas, pero es menos monolítico de lo que parece sobre la solución. En el doceavo plan quinquenal presentado en marzo de 2011 se planteó la transición de una economía basada en la exportación a otra en la que el consumo interno tuviera más peso. Ese mismo año la inversión constituyó un 48% del PIB chino: el consumo doméstico fue apenas un 34%. Es la cruel paradoja del milagro chino. En términos de PIB, China es la segunda economía mundial. En el índice de Desarrollo Humano de la ONU se encuentra en el puesto 101, por debajo de la mayoría de los países latinoamericanos (sólo supera a El Salvador, Paraguay, Bolivia, Honduras y Nicaragua).

 

Este año la economía crecerá un 7,5 por ciento, muy por debajo del 10 por ciento de promedio de los últimos 30 años y menos del 8 por ciento que las mismas autoridades –con una buena dosis de superstición: el 8 es el número de la buena suerte chino– consideran clave para evitar conflictos sociales. La primera reacción a este enfriamiento a China (¡7,5 por ciento!) fue típica. El gobierno lanzó en septiembre un gigantesco plan de inversión estatal por valor de 158 mil millones de dólares. Como respuesta a corto plazo, puede servir. A largo plazo, la mira está puesta en un ambicioso plan para una jubilación y cobertura médica universales que deberían estar en pleno funcionamiento entre 2015 y 2020.

 

Estos planes procuran cambiar un patrón de conducta muy afincado en la población: el ahorro en detrimento del consumo. La tasa de ahorro china es equivalente al 51 por ciento del PIB, más alta que la tasa de inversión. La población ahorra para tener un paraguas en caso de enfermedad y ante la deficiente cobertura jubilatoria para cualquier trabajador no estatal. El interrogante es si los nuevos planes van a tener el impacto esperado. “El costo médico ha crecido de tal manera que una cobertura parcial como la que ofrece el plan gubernamental no es suficiente. Lo mismo pasa con la jubilación. Mientras no se le dé una solución a esto, la transición a una economía más basada en el consumo doméstico es una mera consigna. Esto a su vez complica el paso de economía en desarrollo a otra plenamente desarrollada”, señaló.

 

En el seno del Partido Comunista, en la academia y elite china congregada en torno de la Academia de Ciencias Sociales y algunos escogidos centros de estudio, ha arreciado en los últimos dos años el debate sobre el futuro. En febrero un documento de más de 400 páginas publicado por el Banco Mundial y el influyente Development Research Centre, un centro de estudios chino que reporta directamente al Consejo del Estado, marcó la hoja de ruta del ala liberal del Partido Comunista. El eje de la propuesta era que China tenía que completar su transformación en una “economía de mercado” por medio de una profunda reforma de las empresas del Estado que, según el documento, “abarcan el 50 por ciento de la economía”.

 

La alternativa era el llamado modelo Chonqing, vinculado al ex secretario general del Partido Comunista de Chonqing Bo Xilai, una suerte de capitalismo populista, con fuerte reinversión social de las ganancias obtenidas con el crecimiento. La caída en desgracia de Bo Xilai en un escándalo de ribetes novelescos proyectó una pesada sombra política sobre el modelo. “El llamado Modelo Chonqing ofrecía una salida al problema de la desigualdad en China. El problema es que quedó pegado a la figura de Bo Xilai”, señaló Shujie Jiao.

 

El hermetismo de la política china complica la interpretación exacta del impacto político de su caída. Tanto el actual presidente Hu Jintao como su sucesor, Xi Jinping, mostraron en el pasado cierto entusiasmo por el modelo Chonqing, pero ambos tomaron distancia de la figura de Bo Xilai y su polémico populismo. Según le indicó a Página/12 François Godement, director del Centro Asia de París y autor del recientemente publicado Qui veut la Chine? De Mao au capitalisme, el debate sigue abierto. “Hay una fuerte polémica interna sobre los intereses creados en la economía, sobre el crecimiento, sobre dónde debería estar China en 2030. No se sabe si el modelo Chonqing está terminado o si sigue siendo un contendiente. La incógnita recién se despejará entre este congreso y el de marzo, cuando asuman las nuevas autoridades”, señaló.

 

Desde los cambios traumáticos de la Revolución Cultural y la reforma procapitalista de Deng Xiaoping –masacre de Tiananmen incluida– el liderazgo chino busca el consenso en las decisiones. El fantasma de los dirigentes chinos es Japón. A fines de los ’80 Japón era percibido como la principal amenaza a la hegemonía de Estados Unidos. Este “peligro” se diluyó con la explosión de la burbuja financiera y especulativa nipona y un estancamiento que dura hasta nuestros días.

 

Según Shaun Breslin, autor de China and the Global Political Economy, China no correrá la misma suerte que Japón. “Por mera gravitación poblacional, tendrá una influencia que irá más allá de los vaivenes económicos. Es algo que se ve en el impacto que tiene no sólo en el mundo desarrollado sino en las economías de América latina, Africa y Asia”, indicó a Página/12.

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Miércoles, 07 Noviembre 2012 06:20

Xi Jinping asume el liderazgo en China

Xi Jinping asume el liderazgo en China

Los herederos de Mao Zedong designan esta semana al hombre que dirigirá los destinos de China: un país convertido en una formidable potencia económica y controlado con mano de hierro por el Partido Comunista, poco dispuesto a ceder poderes a una sociedad ávida de cambios en la era de Internet. Xi Jinping, de 59 años, un hombre del aparato del partido, desconocido por el gran público, tomará el relevo de Hu Jintao, diez años mayor que él, al frente de un partido único de 82 millones de miembros, que se reunirá a partir de mañana en su 18º Congreso en el Gran Palacio del Pueblo de Beijing, junto a la plaza Tiananmen.

 

Xi, designado como sucesor, es vicepresidente del Estado chino desde 2008. Su esperado nombramiento como secretario general del Partido Comunista Chino (PCC) lo convierte ipso facto en el próximo presidente de la República Popular, una formalidad prevista para marzo de 2013, en la reunión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP, Parlamento). Xi hereda una China en pleno cambio, que pretende mantener su rango de segunda economía mundial, detrás de Estados Unidos, y que forma parte de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, organismo insoslayable en la búsqueda de acuerdos en conflictos abiertos como los de Siria, Irán o Corea del Norte.

 

Potencia marítima en ascenso, China hace oír de manera firme sus reivindicaciones en litigios de fronteras marítimas con Japón, Vietnam, Filipinas o Brunei, en el marco de una rivalidad creciente con Estados Unidos en el Pacífico. Ningún diplomático espera un giro repentino del nuevo líder: la diplomacia china mantendrá sus prioridades, entre ellas la de evitar un empeoramiento de la crisis financiera en Europa, primer mercado para sus exportaciones.

 

En materia de derechos humanos, la China que Hu Jintao legará a Xi Jinping continúa siendo objeto de críticas. Una primera prueba será saber si Xi liberará al Premio Nobel de la Paz 2010, el intelectual y disidente Liu Xiaobo. Xi no tendrá las manos libres. Al igual que su predecesor, tendrá que buscar permanentemente el consenso entre los miembros del comité permanente del Buró Político, el órgano supremo del PCC.

 

El número de integrantes de este comité podría reducirse de nueve a siete para facilitar la toma de decisiones, al disminuir los riesgos de conflicto entre conservadores y reformistas. Xi es generalmente presentado como un hombre aceptado por las dos partes. Será secundado por Li Keqiang, quien sucedería en marzo a Wen Jiabao en el cargo de primer ministro.

 

Mayor incertidumbre reina sobre la situación económica, donde la “década de oro” de Hu Jintao dio paso a un crecimiento desacelerado al 7,5 por ciento, el más bajo desde el estallido de la crisis financiera asiática de 1997-1998.

 

Una situación que ya genera una agitación social recurrente, dada a conocer por usuarios chinos de Internet a pesar de la censura. Además, Xi accederá al poder al término de un annus horribilis para el PC chino, marcado por el caso Bo Xilai, el mayor escándalo de estos últimos años, las revelaciones sobre fortuna de su propia familia y sobre la que presuntamente amasó el primer ministro Wen Jiabao.

 

Bo Xilai, miembro del Buró Político hasta abril, será juzgado por corrupción y abuso de poder, implicado en el caso del asesinato del empresario británico Neil Heywood por la esposa del dirigente comunista. La corrupción masiva de los círculos dirigentes chinos figura entre las mayores preocupaciones del congreso y de sus cerca de 2200 delegados, cuyo trabajo avalará, salvo sorpresa, en aproximadamente una semana las decisiones del comité central que le precedió la semana pasada.

 

Si se respeta la tradición, Xi efectuará dos mandatos de cinco años. A pesar de su partida, Hu Jintao podría conservar la presidencia de la poderosa comisión militar del PCC y mantener de ese modo su influencia. Los miembros del nuevo comité permanente serán presentados al final del congreso.

 

Esta transición será la primera que conduzca al poder a un responsable nacido después del comienzo del régimen, en 1949. Xi será el sexto dirigente máximo de la República Popular China después de Mao Zedong (1949-1976), Hua Guofeng (1976-78), Deng Xiaoping (1978-92), Jiang Zemin (1992-2002) y Hu Jintao (2002-2012).

 

Declaraciones grabadas por casualidad en México en 2009 dejan entrever la forma de pensar de Xi Jinping. Ante compatriotas que viven en el extranjero destacó los avances de su país, que da de comer a 1300 millones de chinos. “Hay un par de extranjeros con la barriga llena que no tienen nada mejor que hacer que señalar con el dedo a China”, lanzó. La expresión “con la barriga llena” es, para los chinos, bastante despectiva. Y continuó: “China, primero, no exporta ninguna revolución; segundo, no propaga ni el hambre ni la pobreza y, tercero, no da ningún tipo de dolor de cabeza. ¿Qué más quieren?”, se preguntó.

 

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Domingo, 04 Noviembre 2012 06:18

Malí: ¿el siguiente Afganistán?

Malí: ¿el siguiente Afganistán?

Hasta hace muy poco tiempo eran muy raras las personas que hubieran siquiera escuchado hablar de Malí, fuera de sus vecinos inmediatos y su antigua potencia colonial (Francia) –mucho menos sabían algo de su historia y su política. Hoy, el norte de Malí ha sido tomado militarmente por grupos “salafistas” que comparten los puntos de vista de Al Qaeda y practican las formas más rudas de la sharia –con lapidaciones y amputaciones como castigos.

 

Esta toma militar ha sido condenada con un voto unánime en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que consideró que “constituye una amenaza a la paz y la seguridad internacionales”. La resolución cita “el rápido deterioro de la situación humanitaria” y el “afianzamiento cada vez mayor de elementos terroristas” y sus “consecuencias para los países del Sahel y otros países”. Naciones Unidas declaró que está preparada para considerar la constitución de una “fuerza militar internacional (...) a fin de recuperar (...) las regiones ocupadas en el norte de Malí”.

 

La resolución fue unánime, pero no muerde. De hecho, Malí representa hoy el caso más claro posible de parálisis geopolítica. Todos los poderes importantes y menores en la región y más allá de la zona están genuinamente consternados; no obstante, ninguno parece dispuesto o capaz de hacer nada por miedo a que hacer algo resulte en lo que se ha dado en llamar la “afganistanización” de Malí. Más aun, hay por lo menos una docena de diferentes actores implicados, y casi todos ellos están divididos profundamente entre ellos.

 

¿Cómo fue que comenzó todo esto? El país llamado Malí (lo que se conocía como Sudán francés durante el dominio colonial desde 1892) ha sido un Estado independiente desde 1960. Al inicio tuvo un gobierno laico, de un solo partido, que era socialista y nacionalista. Fue derrocado por un golpe militar en 1968. Los líderes del golpe crearon a su vez otro régimen de un solo partido, pero fue ahora uno más orientado al mercado. Éste, a su vez, fue derrocado por otro golpe militar en 1991, que adoptó una constitución que permitía múltiples partidos. No obstante, un solo partido dominó de nuevo la situación política. Pero debido a los procesos electorales mulipartidistas, el régimen maliense fue alabado en Occidente como “democrático” y ejemplar.

 

Durante todo este tiempo, los políticos y los servidores públicos decanos en los sucesivos gobiernos provenían de los grupos étnicos que conforman 40 por ciento del sur del país. El más disperso 60 por ciento del norte estaba poblado por grupos tuareg que eran marginados y lo resentían. Periódicamente se rebelaron y han hablado de querer un Estado independiente.

 

Muchos tuareg huyeron a Libia (y a Argelia), cuyas regiones en el sur también están pobladas por comunidades tuareg. Algunos tuareg encontraron empleo en el ejército libio. La confusión que siguió a la muerte de Muammar Gaddafi permitió que soldados tuareg obtuvieran armas y retornaran a Malí a emprender la lucha por Azawad (nombre que dieron a su Estado tuareg independiente). Se organizaron como Movimiento Nacional por la Liberación de Azawad (MNLA).

 

El 22 de marzo un grupo de oficiales intermedios, encabezados por Amadou Haya Sanogo, anunciaron un tercer golpe de Estado posindependentista. Ellos, específicamente, alegan que la principal razón para el golpe es la ineficacia del ejército maliense para lidiar con las pretensiones secesionistas del MNLA. Francia, Estados Unidos y otros estados de África occidental declararon su fuerte oposición al golpe y demandaron la restauración del gobierno derrocado.

 

Se logró un arreglo nada cómodo entre las fuerzas de Sanogo y el régimen previo, en el cual se instaló un nuevo presidente “interino”. Eligió a un primer ministro que tenía ligas familiares con el líder del golpe de 1968. Hasta el día de hoy, nadie sabe quién controla qué en el sur de Malí. Pero el ejército está mal entrenado y es incapaz de involucrarse en acciones militares serias en el norte del país.

 

Entretanto, en el norte, los musulmanes relativamente secularistas implicados en el MNLA buscaron alianzas con grupos más fundamentalistas. Casi de inmediato, estos últimos hicieron a un lado al MNLA y asumieron el control de todas las ciudades importantes en el norte de Malí. Sin embargo, estos elementos más fundamentalistas eran, de hecho, tres grupos diferentes: el Ansar Eddine, que son tuareg locales; Al Qaeda en el Magreb (Aqim), compuesto casi todo por no malienses, y el Mouvement pour le Tawhid et du Jihad en Afrique de l'Ouest (Mujao), desprendimiento de AQIM. Mujao rompió con Aqim porque considera que AQIM está demasiado interesado en Noráfrica y quiere diseminar su doctrina por todos los países del África occidental. Estos grupos controlan áreas diferentes y es poco claro cómo es que están unidos, sea en lo táctico como en sus objetivos.

 


La siguiente serie de actores son los vecinos, todos los cuales están insatisfechos de que los grupos “salafistas” hayan asumido efectivamente el control de una región tan grande, siendo grupos que son tan abiertos en su deseo de diseminar sus doctrinas a todos estos vecinos. Sin embargo, los vecinos están igualmente divididos en torno a lo que hay que hacer. Un grupo es la Comunidad Económica De Estados de África Occidental (Cedeao), conformado por 15 estados –todos ellos antiguas colonias de Gran Bretaña, Francia y Portugal, más Liberia– con la sola excepción de Mauritania.

 

Cedeao ha intentado ayudar a resolver las diferencias al interior del gobierno maliense. Pero han sugerido que estarían dispuestos a enviar algunas tropas para recuperar el control del norte de Malí. El problema es doble. Los grupos que compiten en el sur de Malí temen una intervención semipermanente de Cedeao, especialmente la facción de Sanogo. Y el único país que realmente cuenta con tropas que ofrecer es Nigeria, que es muy renuente a vislumbrar esta posibilidad porque necesitan estas tropas para lidiar con su propio problema “salafista”, el llamado Boko Harem.

Mauritania, que ha tenido mayor éxito que otros gobiernos de África occidental en la contención de los grupos “salafistas”, teme una diseminación de estas fuerzas al interior de Mauritania, especialmente si accedieran a combatirlos militarmente en Malí. Libia, aparte de que enfrenta un enorme desasosiego interno entre sus propios grupos armados, teme en particular que las poblaciones tuareg del sur de Libia puedan unirse para buscar un Azawad más extenso.

Tanto Francia como Estados Unidos sienten que es urgente derrotar a los “salafistas” del norte de Malí. Pero Estados Unidos, sobrepasado militarmente como está, no quiere enviar ninguna tropa. Francia, o digamos el presidente Hollande, está tomando una postura más fuerte. Parece dispuesto a enviar tropas. Pero Francia es una antigua potencia colonial, por lo que unas tropas francesas en Malí podrían concitar una respuesta nacionalista muy fuerte.

 

Así que lo que Francia y Estados Unidos están intentando es convencer a Argelia (que guarda frontera con Malí en el norte y tiene un ejército poderoso) de que sea la fuerza conductora de una operación militar. Los argelinos están hiperdudosos de la idea. Por una razón: el sur de Argelia es país tuareg. Y por otra razón: el gobierno argelino siente que ha contenido el peligro “salafista” hasta ahora y teme profundamente que una intervención militar en Malí deshaga la contención lograda.

 

Así que todos quieren que los grupos “salafistas” se vayan de algún modo, siempre y cuando algún otro haga el trabajo sucio. Y grandes grupos en estos países se oponen a cualquier acción con el argumento de que “afganistanizaría” la situación. Es decir, temen que una acción militar contra los “salafistas” los fortalecería, en lugar de debilitarlos, atrayendo un flujo de individuos y de grupos con orientación de Al Qaeda al norte de Malí. Afganistán se ha vuelto el símbolo de lo que no debe hacerse. Pero a no hacer nada también se le conoce como parálisis geopolítica.

 

El fondo del asunto es que Malí sufre de un escenario geopolítico caótico. Lo que parece más probable es que no haya ninguna intervención militar. Pero está por verse si las poblaciones locales del norte de Malí, acostumbradas a una versión “sufí” muy tolerante del Islam y que hoy están muy descontentos, puedan alzarse contra los “salafistas”.

 

Traducción: Ramón Vera Herrera

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