Uruguay cuestiona ante ministros la existencia de la Junta Interamericana de Defensa
Punta del Este, 8 de octubre. Uruguay cuestionó hoy la existencia de Junta Interamericana de Defensa (JID), el consumismo, el sistema financiero y los gastos militares, durante la inuguración de la décima Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas que se celebra en este balneario, a la cual asisten delegaciones de 29 de los 34 países que integran el foro.


“La JID tiene 70 años, los mismos que tengo yo, está vieja y estoy viejo, y nació cuando en el mundo pasaban cosas feas”, declaró el ministro uruguayo de Defensa y presidente protémpore de la conferencia, Eleuterio Fernández Huidobro, ante sus colegas de la región, incluido el estadunidense Leon Panetta.


Subrayó que “saber que con una pequeña parte de los colosales gastos militares que dilapida la humanidad podrían resolverse los más graves problemas que hoy nos afligen, es constatar la hondura de la estupidez que nos afecta”. Por ello, destacó que “no puede haber un producto mejor ni más deseable que la paz trasnacional, regional, hemisférica y mundial”.


El ex líder de la antigua guerrilla del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros de los años 60 y 70 del siglo pasado, citó la desigualdad como el gran problema que subyace a muchos otros, y cuestionó el sistema financiero que en gran parte es generador de actividades delictivas trasnacionales peores que el tráfico de drogas, armas, terrorismo, personas, órganos o desechos tóxicos.


El presidente uruguayo José Mujica también habló de que “la gran guerra es contra la desigualdad y la pobreza”, al poner en marcha la reunión. Explicó que el continente americano cuenta con grandes recursos naturales y humanos, pero aún mantiene una “deuda social tremenda”. Añadió que además del sentimiento de patria, “es necesario pensar en los problemas de la humanidad con sentido global”.
En la conferencia, que culminará el miércoles, el ministro argentino de Defensa, Arturo Puricelli, pidió a sus pares pronunciarse sobre el reclamo de su país en torno a las islas Malvinas y criticó los ejercicios militares y la exploración petrolera de los británicos en ese territorio. Calificó de inexplicable que esto suceda en un territorio usurpado ilegítimamente cuando se habla de trabajar por la paz regional.


Aunque no estaba en la agenda inicial, el tema que más ha generado roces es la propuesta sudamericana de que la conferencia reconozca una zona de paz y cooperación del Atlántico sur, lo que implica un respaldo al reclamo argentino por la soberanía de las Malvinas, bajo control británico desde 1833, y un rechazo a los ejercicios militares y la exploración petrolera de Londres en las islas.


El reconocimiento de una zona de paz en el Atlántico sur es un tema que se ha discutido en comisiones desde el domingo para incluir la propuesta en una declaración final. Pero hay un grupo de países que rechazan que el asunto sea incorporado al documento final, dijo el viceministro uruguayo de Defensa, Jorge Méndez.


Los ministros de Defensa de América también han debatido sobre la vigencia del sistema interamericano de defensa, al que varios países de la región dan por muerto desde la guerra de las Malvinas de 1983. No obstante, Estados Unidos se comprometió a fortalecer asociaciones de defensa regional y ha estado presionando en favor de la estrategia del Pentágono.


Afp, Pl, Dpa y Reuters
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Lunes, 08 Octubre 2012 08:51

Por qué ganó

Por qué ganó

Votaron los venezolanos y ganó Chavez. Y ahí se terminan las encuestas y los pronósticos y los relatos. Más allá del margen de diez puntos, si es mucho o poco, ganar ganó. Y si ganó por algo será. Lo conocen de sobra. Lleva trece años al frente de Venezuela y dice que quiere llegar a treinta. Tiene un programa, Socialismo Siglo XXI, que es una interpretación que el propio Chávez hace uniendo las enseñanzas de Marx con las de Jesús.

Los venezolanos lo votaron por primera vez cuando el país venía de un estallido social, el Caracazo, que provocó la implosión de su sistema político. Chávez, un militar con pasado golpista, ganó las elecciones de 1998 y asumió la presidencia, rompiendo con el bipartidismo y los famosos “acuerdos de caballeros” entre la AD y el Copei, que excluían a millones de venezolanos. Eso fue en 1999. Después ganó dos referéndum para imponer una reforma constitucional. Dos años más tarde fue reelecto bajo la nueva Constitución por un término de seis años. Durante esos seis primeros años Chávez enfrentó los embates de una oposición que por entonces no apostaba a los mecanismos democráticos. Golpe de Estado fallido, huelga petrolera y boicot a las elecciones legislativas fueron sus maniobras más llamativas. La prolongada huelga petrolera (diciembre de 2002-febrero de 2003) se convirtió en una pulseada por el poder real dentro de la empresa estatal, cuya burocracia había sido colonizada por las multinacionales de la industria. Las reformas y los quince mil despidos que siguieron a la huelga permitieron que Chávez redireccionara parte de los vastos recursos petroleros venezolanos para ayudar a vecinos pobres y así impulsar un proyecto de integración regional. Como un boomerang, las maniobras antidemocráticas terminaron golpeando a la oposición y fortaleciendo al presidente venezolano, que por entonces empezaba a mostrar los primeros resultados de sus programas de inclusión social. Las llamadas “misiones” de salud, educación y vivienda empezaban a sentirse en sectores marginales y largamente olvidados.

La oposición recién pudo reagruparse después de perder por veinte puntos un referéndum revocatorio en el 2004, y no presentarse a las elecciones legislativas del 2005, con la esperanza de deslegitimar la representación chavista. En su versión democrática y moderada se presentó a las elecciones del 2006 con el candidato Manuel Rosales, hoy asilado en Perú, acusado de enriquecimiento ilícito, y perdió por veinte puntos. Pero un año más tarde esa misma oposición derrotó a Chávez en un referéndum para cambiar la Constitución y permitirle la reelección indefinida al líder bolivariano. Chávez asimiló la derrota y volvió a la carga por la reelección indefinida en el 2009, pero a diferencia del 2007, se encargó de incluir en el proyecto la reelección indefinida de gobernadores y alcaldes. Así consiguió el apoyo que le había faltado en el 2007 y ganó el derecho a volver a presentarse como lo hizo ayer y como piensa seguir haciéndolo hasta el 2030.

Claro que los venezolanos saben que es probable que Chávez no llegue al 2030. Saben que ha sido operado en La Habana tres veces en los últimos dos años por un cáncer maligno. Rogándole a Dios por más vida, rodeado por su familia, lo han visto luchar contra el cáncer con valentía y emoción mientras enfrentaba una campaña electoral agotadora y al mismo tiempo gobernaba el país. Aunque el candidato opositor se vio más activo y dinámico durante la campaña, el sacrificio de Chávez seguramente jugó en favor de un voto emotivo que sumó para la victoria.

Pero también, y sobre todo, hay argumentos racionales para explicar el resultado. Es cierto, como dice la oposición, que hay fallas de gestión, que hay bolsones de corrupción, que hay falta de inversión, que hay inflación alta, que hay mucha inseguridad. El liderazgo hiperpersonalista de Chávez podrá oscilar entre el populismo y el autoritarismo.

Pero en la campaña Chávez pudo decir sin faltar a la verdad que durante su gobierno la pobreza se redujo a la mitad, la pobreza extrema se redujo a la mitad, se acabó el analfabetismo en Venezuela y se extendieron servicios y derechos políticos por primera vez a amplios sectores de la población.

La oposición presentó sus argumentos. Pudo hacerlo con libertad. Pudo ocupar espacios en medios masivos y convocar manifestaciones multitudinarias. Su candidato Henrique Capriles se definió como de centroizquierda y dijo que no iba a tocar las misiones de Chávez sino más bien convertirlas en ley. Dijo que no hace falta regalarles el petróleo a otros países cuando lo necesitan los venezolanos. Dijo que no hay que pelearse tanto con Estados Unidos.

Chávez contestó que Capriles es un corderito disfrazado que quiere hacer un tremendo ajuste y volver a entregarles el país a las multinacionales, aplicando recetas fracasadas de un neoliberalismo pasado de época.

Fueron unas elecciones limpias, pacíficas y multitudinarias. Venezuela, una vez más, eligió a Chávez.

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Epicentro sísmico de Siria: reverberaciones en Turquía, Líbano y Jordania
El reloj del juicio final, que maneja el Boletín de Científicos Estadunidenses, fue colocado este año a cinco minutos de la medianoche, pero es muy probable que debido a la delicada coyuntura en Medio Oriente –donde prácticamente todos sus países padecen las convulsiones de la crisis sísmica siria a diferentes gradientes– tenga que ser adelantado ominosamente cercano a su lindero fatídico.


Hay que tomar muy en serio las advertencias de Bob Gates, ex mandamás del Pentágono, en el Foro Norfolk, donde comentó que un ataque unilateral de Israel contra las instalaciones nucleares de Irán tendría consecuencias “catastróficas” para los “intereses vitales de Estados Unidos (EU) en la región” (ICH, 5/10/12).


Gates advirtió que “Israel no cuenta con un cheque en blanco” para su aventura militar contra Irán. Tampoco pasó por alto la grave situación de EU, que se encuentra al borde de una “insolvencia financiera” debido a la parálisis producida por inextricable querella de sus dos partidos polarizados que “se encuentran más preocupados por ganar las elecciones que en salvar el país”, a mi juicio, señal inequívoca de la decadencia.


El panorama medio oriental es desolador y la inocultable guerra civil en Siria se ha gangrenado para involucrar ahora directamente, después de su fase furtiva, a los actores fronterizos y/o cercanos, quienes participan activamente del lado de las partes confrontadas, dependiendo del caso específico: Turquía, Jordania, Qatar y Arabia Saudita, del lado de los alzados, con bendición de EU/OTAN; Irán y el Hezbolá chiíta libanés, del lado del régimen del atribulado Bashar Assad, quien aún goza del apoyo de Rusia y China cuando la oposición se encuentra atomizada sectariamente.


Las lealtades regionales se han balcanizado, de acuerdo con las sectas y etnias de cada país específico, como Irak y Líbano: sus sunitas con los rebeldes sirios y sus chiítas con sus correligionarios alawitas de Assad.


Medio Oriente sufre los prolegómenos de una guerra teológica que no se atreve a pronunciar su nombre entre sunitas (práctica y respectivamente 80 por ciento de los mundos árabe e islámico) y chiítas (práctica y respectivamente 15 por ciento de los mundos árabe e islámico), con 5 por ciento de otras denominaciones teológicas.


En Irán, la situación económica y financiera se ha deteriorado dramáticamente y ha llevado a una fronda de comerciantes y trabajadores. Las draconianas sanciones de la ONU, encabezadas por EU, han causado un “casi colapso” del rial (¡50 por ciento!) y al desplome de sus exportaciones de crudo por 50 mil millones de dólares, lo cual tiene efectos restrictivos en la ayuda de la teocracia persa a Assad.


La gangrenización de Siria envuelve ya a Líbano: con fuertes tensiones entre sus múltiples sectas fracturadas y antigravitatoriamente aún cohesionadas, primordialmente, entre sus sunitas (afines a Arabia Saudita/Qatar) y su chiísmo (Hezbolá/Partido Amal), íntimo de Irán.


Todas las fronteras de Siria –salvo las alturas del Golán ocupadas por Israel– se encuentran incendiadas en diferentes grados y hoy su foco mayor radica en la trasfrontera de Turquía (único país islámico miembro de la OTAN) –desde el derrumbe de un avión otomano en el espacio aéreo sirio pasando por el resurgimiento de las intenciones independentistas kurdas hasta el intercambio de ataques con el ejército sirio que cobró cinco vidas turcas– puede desencadenar una guerra regional de varios actores que puede jalar a la OTAN.


En Jordania, otra frontera de Siria, el rey Abdalá II disolvió el parlamento y citó a nuevas elecciones (Petra, 4/10/12). El polémico portal Stratfor (4/10/12), con fuertes vínculos con Israel (desde George Friedman hasta Robert Kaplan) apuesta a la inestabilidad de Jordania y al surgimiento de los “envalentonados (sic)” Hermanos Musulmanes, quienes exhibieron su musculatura en las manifestaciones del 5 de octubre.


Los Hermanos Musulmanes “planean boicotear las próximas elecciones parlamentarias”, lo cual, a juicio de Stratfor, “explota la debilidad de la monarquía jordana”, al unísono de una “endeble economía”.


Stratfor reduce en forma maniquea, cual su costumbre, las facciones de Jordania a “dos principales grupos étnicos (sic), los jordano-palestinos y la tribu de la parte oriental del río Jordán”, cuando su distintivo no es “étnico” (los dos grupos son “árabes”), sino la expresión de sus subnacionalismos.


Stratfor se contradice cuando cataloga a las “tribus de la parte oriental del Jordán” (40 por ciento de la población) como “ciudadanos de origen palestino (¡supersic!), además de una variedad de otras tribus beduinas”. Atribuye en forma muy frívola el deterioro de la relación entre los beduinos y el rey a su matrimonio con la reina Rania (de origen palestino), lo cual concedió enormes privilegios tanto en el gobierno como en el sector privado al grupo de “palestinos-jordanos”. Esto es una reverenda aberración, ya que el ascenso de los “palestinos-jordanos” se debe a su óptimo nivel educativo (uno de los mayores en el mundo árabe, en similitud a los libaneses).


A juicio de Stratfor, los Hermanos Musulmanes abrevan su membresía de “ambos grupos étnicos (sic) dominantes”.


Los Hermanos Musulmanes obtuvieron gran poder durante las elecciones parlamentarias de 1989, lo cual contrarrestó la monarquía con mayores candados restrictivos para su ulterior expansión, a lo que se rebelaron los afectados mediante su continuo boicot del sufragio inequitativo. Las protestas masivas, que exigen ineludibles reformas, es susceptible de instaurar una monarquía constitucional con régimen parlamentario, en imitación de Marruecos, donde el primer ministro sea elegido por el parlamento en lugar de ser designado discrecionalmente por el rey.


La pésimamente apodada primavera árabe –que entró en su fase invernal– ha tenido como resultado el ascenso irresistible de los Hermanos Musulmanes, quienes no iniciaron ni la Revolución del Jazmín en Túnez ni la Revolución de las Pirámides en Egipto, pero que astutamente se subieron al tren revolucionario como sus inesperados triunfadores, lo cual se debe, en gran medida, a su clandestina organización transgeneracional –de corte teo-socio-político (muy parecido al Hezbolá chiíta libanés)– desde 1928 en Egipto, donde ya gobierna uno de los suyos, el presidente Mohamed Morsi.


La ola imponente de los Hermanos Musulmanes cunde en los cuatro rincones del mundo árabe: desde el norte de África pasando por Siria hasta las seis petromonarquías del golfo y toca las puertas del reino jordano, donde el grupo palestino Hamas (que gobierna Gaza) puede resultar beneficiado por sus dobles nexos tanto con sus connacionales “palestino-jordanos” como con sus correligionarios Hermanos Musulmanes.


El epicentro sísmico de Siria se reverbera ya a Jordania desde los bastiones sirios de los Hermanos Musulmanes en Hama y Homs.


Curioso: el rey jordano Abdalá II “dejó pasar” el gran flujo de armas desde su reino para nutrir la rebelión de los Hermanos Musulmanes en Siria (los eternos enemigos del régimen de los Assad desde 1971) y no es nada improbable que, conforme afiancen su control en varias regiones de Siria, provoquen un efecto bumerán que desestabilice a la monarquía y a todas sus fronteras incandescentes.


@AlfredoJalife

http://alfredojalife.com

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Hacia un punto de inflexión en América Latina
Los procesos políticos nacen, crecen, se estabilizan y decaen. En ocasiones consiguen fecundar procesos nacientes, mientras otros tienden a la esclerosis. Sin pretender establecer leyes deterministas, la historia de los procesos políticos sugiere que estas etapas o momentos se suceden con cierta regularidad. Una década es un tiempo suficiente para observar las grandes tendencias, al situarse en algún lugar intermedio entre la coyuntura y el largo plazo.


En América Latina, y de modo particular en Sudamérica, conocimos una coyuntura relativamente breve en la que se concentraron novedades que luego pudimos visualizar como un cambio de rumbo. Entre 1999 y 2003, aproximadamente, comenzaron a instalarse una serie de gobiernos progresistas y de izquierda que cosecharon la siembra de resistencias e insurrecciones protagonizadas por los movimientos indígenas, campesinos y populares en su prologando rechazo al neoliberalismo.


Le sucedió una década de inusitada intensidad político-estatal como no había vivido la región desde mediados del siglo XX. Se produjo un fuerte aumento del producto interno bruto con base en la exportación de productos naturales, se implementaron políticas sociales para reducir la pobreza, se comenzó un vasto plan de obras de infraestructura y crecieron de forma sostenida los ingresos de los trabajadores. De modo desigual, los Estados-nación adquirieron mayor capacidad de intervenir en la economía y en las sociedades, y algunos recuperaron su capacidad de planificar a largo plazo.


La región adquirió peso y voz propia en el escenario internacional y adelantó proyectos de integración que le dieron cierta independencia respecto de las potencias del norte. Durante un tiempo se vivió un clima de mayor bienestar material y satisfacción, en particular entre los sectores populares, que mejoraron su situación por lo menos en la mayor parte de los países.


En algún momento este clima comenzó a cambiar. La potencia hegemónica, sobre todo durante el gobierno de Barack Obama, recuperó la iniciativa que había perdido durante la gestión de George W. Bush. Las derechas locales aprendieron a moverse en un escenario desfavorable, utilizando formas de acción que acuñaron los movimientos populares. Una política conservadora sin centro de comando aparente comenzó a ejecutarse en todos los países, siguiendo una partitura similar, a veces casi idéntica, siempre amplificada (cuando no urdida) por los grandes medios de comunicación.


De forma casi simétrica, los sectores populares organizados en movimientos comenzaron a replegarse. En ocasiones por la eficacia de las políticas sociales que resolvieron las necesidades más acuciantes, a veces porque los propios gobiernos desestimularon o institucionalizaron la movilización y otras porque la confusión política reinante paraliza y neutraliza.


La confusión es un arte. Las guerras sin sentido aparente, como la que algunos gobiernos llevan adelante contra el narcotráfico, tienen el objetivo de paralizar y neutralizar la acción colectiva. Pero también se produce un efecto desmoralizador cuando una lucha es acusada de favorecer a terceros (hacer el juego a la derecha, dicen los gobiernos progresistas), sin tomar en cuenta las razones de los que protestan.


El resultado es similar en todas partes. Desmoralización de los que resisten. La principal excepción es Perú, donde pueblos enteros enfrentan la prepotencia de las multinacionales y del gobierno. En general, el fervor popular tiende a desvanecerse. Esta es la principal tendencia que vivimos en la región.


Sobre ese repliegue cabalgan las derechas y el Comando Sur, que han diseñado políticas bien diversas. Golpes “constitucionales” en Honduras y Paraguay. Negociaciones de paz en Colombia. Cooptación de gobiernos progresistas por las mineras. Un diseño para aceitar la acumulación. O sea, desmovilizar a los de abajo, que es el prerrequisito para intensificar la acumulación.


Los procesos de cambio han llegado a una suerte de meseta, mientras las derechas avanzan, en casi todas partes. En Perú recuperaron el timón de mando luego de un brevísimo paréntesis. En Argentina recuperaron las calles con formas muy similares a las protestas de 2001, aunque se expresan con entera libertad cuando una década atrás protestas similares se zanjaban con decenas de muertos.


En Brasil el PT tendrá uno de sus peores desempeños en las municipales, mientras Lula ya no consigue convencer a sus votantes como antaño. En Ecuador y en Bolivia una parte de los luchadores que contribuyeron a llevar a los actuales gobernantes a palacio militan ahora en la oposición. En Uruguay la derecha recurre al plebiscito, como antes los movimientos, con posibilidades de ganar. En Venezuela la derecha crece incluso entre los sectores populares, que siempre sostuvieron el proceso bolivariano.


No es fácil identificar en qué punto estamos. Ciertamente, las primaveras quedaron atrás. Muchos síntomas indican que estamos en un recodo del camino cuando se cierra el ciclo del alza de precios de las commodities. O se avanza o se pierde. Una década de políticas sociales sin cambios estructurales no alcanza para modificar la relación de fuerzas heredada. La profundización de la crisis mundial empieza a erosionar apoyos y lealtades y, sobre todo, abre huecos donde las clases medias juegan su partida.


Hace falta un nuevo ciclo de luchas, como el que barrió el continente desde la segunda mitad de la década de 1990, para dar un vuelco a una situación pautada por el crecimiento del conservadurismo de masas, alentado por el consumismo, la osadía creciente de Washington y la parálisis del progresismo.


Pero los ciclos de luchas no se sacan de la galera. Se construyen contra la corriente, con base en el tesón y la entrega militante de hombres y mujeres, sobre todo jóvenes, que dedican su vida a la causa de los de bajo. Lo preocupante es que esa energía ha sido cuestionada y hasta criminalizada estos años, no sólo por las derechas y el imperio.

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“Poner en práctica un verdadero multilateralismo”
La Presidenta fue una de las primeras oradoras del plenario de la Cumbre de América del Sur y Países Arabes. Hizo hincapié en la situación colonial de las islas Malvinas y en el reclamo por un Estado Palestino. Abogó por una mayor integración Sur-Sur.


Desde Lima

“Un mundo más justo y más seguro sólo va a poder darse a partir de una mayor igualdad entre los países y si se pone en práctica un verdadero multilateralismo”, reclamó Cristina Fernández de Kirchner ante representantes de una treintena de países de Unasur y la Liga Arabe. Con una fuerte apelación a cambiar el orden mundial y críticas a los países desarrollados, a los que responsabilizó de la crisis económica que actualmente transita el Hemisferio Norte, el mensaje de la Presidenta argentina también incluyó un llamado a resolver la cuestión palestina, a la que calificó como “el nudo gordiano de la paz en el mundo”, y comparó ese conflicto con la posición británica en el Atlántico Sur. “Sabemos lo que significa la ocupación territorial”, señaló, al tiempo que condenaba el doble estándar que permite a Israel, en un caso, y a Gran Bretaña, en otro, considerarse al margen de las resoluciones de Naciones Unidas.

Signos de cambio


“La organización del mundo ha comenzado a mostrar importantes signos de cambios”, indicó la mandataria al comienzo de su discurso, luego de agradecer la hospitalidad del anfitrión, Ollanta Humala. CFK fue una de las primeras oradoras del plenario, que abandonó tras participar de la foto de familia, antes de que concluyeran las actividades, para regresar al país, algo que estaba previsto desde su llegada a Lima. Sus palabras, con tono vehemente, como ella misma se encargó de destacar, fueron un llamado urgente a la coordinación y la acción de los países en vías de desarrollo para evitar que los peores efectos de la actual coyuntura económica terminen golpeando fuerte en el Hemisferio Sur.

“La crisis no va a resolverse en el corto o en el mediano plazo”, principalmente a causa de que “las medidas adoptadas por los países que se autocalifican desarrollados agravan la situación”, advirtió CFK, antes de apuntar también al “FMI y las calificadoras de riesgo” que “siguen señalando con el dedo a pesar de haber cometido cientos de equivocaciones, que es lo que tiene al mundo” en esta situación.

Además, alertó sobre “una creciente tendencia de los países causantes de la crisis de volcar sus consecuencias en los países emergentes, que en la última década han sostenido el crecimiento de la actividad mundial”, haciendo referencia a las novedades en los términos de intercambio del comercio internacional que se dieron en los últimos meses.

Un llamado de atención


“Es necesario no quedarnos en declaraciones abstractas o declamatorias sino articular políticas imprescindibles para un mundo con muchos desafíos y peligros que si se siguen profundizando van a afectar la estabilidad”, agregó la Presidenta a sus pares, con un fuerte llamado de atención: “Hay que terminar con un nivel de hipocresía en muchísimas reuniones en las cuales todos sabemos de qué se trata, venimos, damos un discurso y nos vamos y todo sigue igual o peor.”

Acompañada por el canciller Héctor Timerman, la ministra de Industria, Débora Giorgi, y el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, el mensaje presidencial apuntó en ese sentido tanto a fortalecer el entramado interregional como a adaptar a las nuevas circunstancias las políticas económicas locales de los países sudamericanos y árabes, históricos exportadores de commodities (combustibles fósiles y alimentos, principalmente) que hoy gozan de precios altísimos en el mercado internacional, pero que, de persistir la crisis, podrían retroceder.

“En esta suerte de giro de 180 grados que ha habido en los términos de intercambio internacional no debemos quedarnos dormidos en la ventaja que tenemos hoy, sino lograr ponerles valor a los productos primarios y generar mejores puestos de trabajo en nuestras sociedades, porque lo que nos hace más libres es que nuestros ciudadanos tengan trabajos dignos y decentes –arengó CFK–. Debemos articular estrategias claras que fomenten la integración SurSur y permitan sostener el desarrollo y la inclusión social.”

Entre los diversos temas de coyuntura que se tocaron a lo largo de la Cumbre y se vieron reflejados en la Declaración de Lima (ver aparte), Fernández de Kirchner hizo fuerte énfasis en la cuestión palestina, a la que calificó como “el nudo gordiano de Medio Oriente y de la paz en el mundo” y cuya solución, sostuvo, es “lograr que Palestina sea reconocido como Estado y tenga un asiento en la ONU”. Pero además, la mandataria argentina trazó un paralelo entre la situación de esos territorios, hoy bajo control israelí, y la situación en el Atlántico Sur.

“Sabemos lo que significa la ocupación territorial, sufrimos en las islas Malvinas la ocupación, sabemos lo que es tener un enclave colonial en pleno siglo XXI”, indicó, antes de recordar que quedan 16 territorios en esa situación en el mundo, de los cuales la mayoría están en manos de Gran Bretaña, que se niega a entablar un diálogo para avanzar en un proceso de descolonización.

“En este mundo del siglo XXI es necesario terminar con los últimos vestigios de ocupación colonial –redondeó–, por eso la demanda de una solución pacífica del conflicto palestino, la demanda de multilateralismo a rajatabla, la demanda de respeto a las resoluciones de Naciones Unidas, la demanda de una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU” de forma tal que se rompa el escenario montado durante la Guerra Fría, pero que hoy implica que algunos países, por tener acceso a un asiento en ese órgano, tengan una posición de poder e impunidad sobre el resto. “La justicia –concluyó la Presidenta– solamente puede darse en un marco de igualdad. Si no hay igualdad no puede haber justicia.”
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Gadaffi murió asesinado por un agente francés
El diario italiano ‘Corriere della Sera’ reveló este domingo que el ex líder libio Muammar al Gadaffi murió asesinado por un agente de la inteligencia francesa y no por un miembro de las bandas opositoras armadas, tal como aseguran las versiones oficiales.
 

Fuentes diplomáticas en la capital de Libia, Trípoli, han señalado que el responsable de la muerte de Gadaffi es un agente extranjero y, muy probablemente, un agente francés.

 
El espía galo se habría infiltrado en las filas rebeldes, bajo las órdenes del entonces presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, para llevar a cabo el asesinato cuando las circunstancias lo permitieran.

 
Esta versión concuerda con la del ex primer ministro libio Mahmoud Jibril, que en una entrevista a la televisión egipcia ha denunciado que Gadaffi fue asesinado “por un agente extranjero que se infiltró en las brigadas revolucionarias”, apunta la cadena Al Arabiya.
 

Gadaffi murió el 20 de octubre de 2011. La OTAN divisó un convoy gubernamental y lo bombardeó, aunque sin saber que Gadaffi iba en su interior. Poco después, un grupo de rebeldes llegó al lugar y encontró al coronel.

 
En este punto, las informaciones se vuelven confusas. Un vídeo difundido en Internet muestra al ex mandatario ensangrentado que, casi incapaz de andar, es trasladado y golpeado por los rebeldes a un vehículo. Entonces se escuchan disparos y la imagen se vuelve borrosa.

 
Hasta ahora la muerte del ex dirigente se ha atribuido a Omran Shaban, de 22 años de edad, que supuestamente encontró al coronel en un tubo de drenaje en Sirte y le disparó con la pistola de oro del ex mandatario.


 1 Octubre 2012
 
(Con información de Europa Press)

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Sábado, 29 Septiembre 2012 09:14

El Viejo Continente despliega las alas

El Viejo Continente despliega las alas
Luego de casi tres años de desestabilizadora crisis económica, que puso a la Unión Europea contra las cuerdas, se empiezan a dar los primeros pasos para profundizar la unidad, crear mecanismos de gobernabilidad y se comienza a debatir la posibilidad de crear un ejército europeo. Hasta el momento todos ellos eran temas tabú.
 
“Vuestro papel es hacer realidad el sueño europeo. Viva la amistad franco-alemana”, dijo François Hollande en alemán. “Viva la juventud franco-alemana. Viva la juventud europea”, exclamó Angela Merkel en francés. Al expresarse cada uno en el idioma del otro, los dos dirigentes buscaban reafirmar la vocación europeísta que los anima en el mismo escenario donde Charles de Gaulle se dirigió a miles de jóvenes alemanes el 9 de setiembre de 1952, la pequeña ciudad de alemana de Ludwigsburg.
 
Era la primera visita de un presidente francés a la Alemania recién derrotada en la II Guerra Mundial, y su discurso en alemán entusiasmó a los jóvenes. Justo 60 años después, los principales dirigentes de los dos más importantes países de Europa continental quisieron mostrar que los sigue inspirando idéntica voluntad de caminar juntos, dejando de lado diferencias y rencores, para seguir edificando una poderosa Unión Europea.
 

Una nueva Europa

 
El diario británico The Guardian difundió el 18 de setiembre los contenidos de un documento de 12 páginas elaborado por los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, a instancia del canciller alemán Guido Westerwelle, que sintetiza “nueve meses de lluvia de ideas sobre el futuro de Europa”.
 
Cinco de los seis principales países de la Unión, con la excepción de Gran Bretaña, piden una “revisión radical de las políticas europeas de relaciones exteriores y defensa para crear un nuevo y poderoso ministerio paneuropeo y la votación por mayoría de la política exterior común para eludir el veto británico, crear un posible ejército europeo y un mercado único de industrias de defensa”.
 
Según la información, el impulso fue alemán aunque el contenido parece neo-gaullista, y contempla la posibilidad de elegir presidente europeo por voto directo. Los patrocinadores de esta nueva orientación, que en los hechos apuesta a una profundización de la unidad europea, son Alemania, Francia, Italia, España y Polonia, dejando de lado a Gran Bretaña lo que, según The Guardian, “aumentará la presión para su salida de la Unión Europea”.
 
La decisión de crear un nuevo y poderoso ministerio común europeo busca destrabar las largas y tediosas negociaciones que implica llegar al consenso entre 27 o 28 países. Como señaló el analista europeo del diario londinense, Ian Traynor, se trata de “un camino para salir de la crisis a través de una mayor integración” que en los hechos deja a Londres “mirando el proceso político europeo desde el banquillo”.
 
Pero la profundización de la Unión no quedará focalizada en las relaciones internacionales. Dos temas ocupan estos días a los presidentes de Francia y Alemania: la creación de un organismo de supervisión bancaria común y los planes de fusión anunciados días atrás por las dos mayores empresas de defensa europeas, la EADS y la británica BAE Systems.
 
La fusión entre ambas crearía un gigante aeroespacial mayor que la estadounidense Boeing, ya que alcanzaría los 220 mil empleados y facturaría 73.000 millones de dólares anuales. La firma británica se ha visto afectada por la reducción del presupuesto de Defensa de su principal cliente, los Estados Unidos, lo que enseña las grietas que se abr en la alianza transatlántica en momentos de crisis económica y viraje geopolítico.
 
Según los analistas del Laboratorio Europeo de Anticipación Política (leap), la sobrevivencia de BAE Systems estaría amenazada porque su facturación depende en un 20 por ciento del mercado estadounidense que en plena crisis de empleo se vuelca en las empresas locales, y por el recorte del gasto militar británico por el enorme endeudamiento del país. El hecho de que la principal empresa británica de defensa deba recostarse en Europa, anticipa los giros en las alianzas globales (leap, 16 de setiembre de 2012).
 

Adiós al amigo

 
Las elecciones francesas fueron un punto de inflexión que abrió las puertas a la introducción de cambios de largo aliento en el continente. De hecho, desde el triunfo socialista, que muchos interpretan como el retorno del miterrandismo, se vive un clima distinto en Europa. “Eurolandia salió finalmente de su letargo político y del corto-placismo a partir de la elección de François Hollande”, escribió el leap en su boletín mensual de junio, “lo cual desmiente todos los pronósticos de los medios de comunicación anglosajones y de los euroescépticos. A partir de ahora, Eurolandia (en realidad la Unión Europea menos el Reino Unido) podrá avanzar sin reparar en obstáculos y dotarse del verdadero proyecto de integración política, de eficacia económica y de democratización durante el período 2012-2016”.
 
Tres años de crisis y la amenaza, inminente por momentos, de implosión del euro, convencieron a las elites del continente de una doble necesidad: dotarse de mecanismos de gobernabilidad y tomar distancia del eje Washington-Londres que había configurado el núcleo del poder global junto a los aliados europeos. Si la gobernabilidad parece imprescindible para superar la crisis, tomar distancia de Estados Unidos es un tipo de decisión que no puede pronunciarse en voz alta, pero que se deduce del camino adoptado en los últimos meses.
 
Apenas un síntoma del nuevo clima fue el reciente discurso del canciller polaco Radek Sikorsk, en la conferencia Global Horizons en el palacio de Blenheim, cerca de Oxford el viernes 21 de septiembre. Aunque Polonia es aliada de Gran Bretaña y Estados Unidos, Sikorsk pidió a los primeros que abandonen su “euroescepticismo” y se involucren en la construcción europea. Fue más lejos al pedir al gobierno inglés que no socave la Unión Europea y que si se niega a colaborar “no espere que los ayudemos a arruinar o paralizar la Unión” (EU Observer, 24 de setiembre de 2012).
 
Se trata, en efecto, de una nueva conciencia europea, lo que algunos denominan como un “segundo renacimiento” luego del nacimiento la posguerra. Ni los dirigentes ni buena parte de la población olvidan que fue una decisión de los principales banqueros de la City y de Wall Street la que lanzó el ataque especulativo contra el euro como forma de salvar la hegemonía del dólar.
 
“El ataque violento que sufrió la Eurozona por parte de los que eran considerados sus aliados estratégicos, el Reino Unido y Estados Unidos, modificó radicalmente la percepción de los intereses vitales de Eurolandia, tanto para sus élites como para sus ciudadanos”, escribía el leap en febrero. “Los años 2010 y 2011 mostraron a los eurolandeses que sus aliados se encontraban, al menos, tanto en Moscú, Pekín, Nueva Delhi o Brasilia, como en Londres y Washington, al igual que el futuro de su desarrollo económico, tecnológico y comercial” (leap, 17 de febrero de 2012).).
 
Ahora el principal aliado de Washington corre el riesgo de quedar aislado, como afirmó el canciller polaco. Peor: según la calificadora Morgan Stanley asegura que para 2013 la deuda británica será superior a la de Grecia, que la isla enfrenta una dura recesión y una probable rebaja de su actual calificación (CNBC, 25 de setiembre de 2012).
 
Si nos atenemos a los análisis de los centros estratégicos europeos, que han venido anticipando con rigor los sucesos mundiales, en los próximos meses asistiremos a un rebrote de la crisis a niveles aún más destructivos que los de setiembre de 2008. En el horizonte aparecen algunos datos a tener en cuenta: la fragmentación del mercado financiero global en tres grandes zonas monetarias relativamente inconexas: dólar, euro y yuan (leap, 17 de noviembre de 2011).
 
La segunda es la profundización de lo comentado arriba, o sea la pérdida de influencia de Estados Unidos en Europa. El leap incluso anticipa que para 2017 ya no habrá más soldados estadounidenses en suelo continental. La tercera es la alianza Unión Europea-BRICS como horizonte de colaboración a mediano plazo.
 
Franck Biancheri, quien trabajó junto a François Miterrando en la década de 1980, sostiene que la cooperación entre Europa y los BRICS se encuentra en un “estado avanzado” en ámbitos como ciencia, tecnología y economía, “pero falta todavía un claro referente político-diplomático” capaz de impactar en el mundo. En su opinión, los nuevos rumbos que está tomando la Unión Europea le permitirán abordar junto a los BRICS y la mayor parte de los países del G-20 algunas cuestiones claves para superar la crisis en curso como “un examen del papel del dólar y el control riguroso de las grandes instituciones financieras privadas” (MAP 6, mayo 2012).
 
- Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.
 


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Nueva York, 27 de septiembre. El presidente de Bolivia, Evo Morales, formuló ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) duras críticas contra el propio organismo y Estados Unidos y defendió el cultivo tradicional de la hoja de coca, al tiempo que destacó la lucha de su país contra las drogas.


“Siento que en nuestras intervenciones como presidentes tenemos coincidencias teóricas. Somos grandes defensores de los derechos humanos, buscamos paz. Pero en los hechos estamos divididos. Naciones Unidas son naciones desunidas”, señaló el mandatario al inicio de su discurso pronunciado el miércoles en este foro mundial.


Morales afirmó que le “agrada mucho” la “rebelión de los estados” en la 67 Asamblea General “contra las potencias, el imperio y el sistema capitalista”.


Remarcó: “Siento que estamos perdiendo el miedo ante las potencias. No hay que tener miedo al imperio ni al capitalismo. El capitalismo no es ninguna opción”.


Criticó a Estados Unidos, el “imperio”, por no respetar diferentes tratados internacionales así como el bloqueo que impuso a Cuba hace cinco décadas. “No es posible que en el siglo XXI continúe el bloqueo cubano”, una intervención “suicida” y “violatoria”.


Morales también reiteró su rechazo por la inclusión de Cuba en la “unilateral” lista terrorista confeccionada por Estados Unidos. “El primer terrorista es el gobierno de Estados Unidos”, subrayó.


Siguiendo con el tema de Cuba, Morales mandó sus saludos al líder cubano Fidel Castro y pidió que “se haga justicia con los cinco hermanos cubanos detenidos injustamente en Estados Unidos”, en alusión a los cubanos condenados a largas penas de prisión en Estados Unidos bajo cargos de espionaje, quienes sólo intentaban evitar atentados de anticastristas en la isla.


Morales empezó sus palabras pidiendo a Chile que le devuelva su mediterraneidad. “No estamos en tiempo de colonialismo ni interno ni externo”, argumentó al exigir la revisión del tratado firmado en 1904. “Malvinas es para Argentina y el mar para Bolivia”, sentenció Morales con el fin de “solucionar definitivamente” este conflicto que “lastima al continente”.


El presidente chileno, Sebastián Piñera, contestó este jueves a Morales que “los tratados se firman para cumplirlos” y que hará que se respeten los acuerdos que el país ha firmado.


Antes de finalizar, Morales también mencionó otro de sus temas habituales, la legalización de la hoja de coca. Se refirió a la penalización de la hoja por la convención de la ONU de 1961, a la cual se ha sumado el país andino por su fidelidad a la lucha contra las drogas, pero sin olvidar que esa planta forma parte de las tradiciones de los pueblos indígenas bolivianos.


Al mismo tiempo, el mandatario indígena se cuestionó las razones por las cuales “en algunos estados de Estados Unidos es legal la venta de cocaína, y desde acá no nos permiten consumir la hoja de coca, que no es cocaína”.


Dpa, Afp y Pl

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Las balcanizaciones de la OTAN: Quebec, Escocia, Cataluña, Bélgica, Padania
La profundización de la grave crisis de la desregulada globalización financierista a los dos lados del Atlántico norte –dos de los tres motores de la economía global con China– conlleva como corolario, a escala local, la pérdida de su dominio cupular plutocrático y un reajuste de la correlación de fuerzas con el resurgimiento y/o rebelión de los segmentos oprimidos de la sociedad.


A escala global/regional, el debilitamiento del modelo neoliberal global, al borde del colapso, conlleva la “desglobalización”, con profundas implicaciones centrífugas en la geopolítica que ya habíamos advertido hace 10 años.


El colapso soviético –“catástrofe geopolítica”, según el presidente Vlady Putin– desembocó en su balcanización y en el advenimiento de numerosas repúblicas valetudinarias a quienes buscaron capturar militar y económicamente tanto la OTAN como la Unión Europea (UE).


Dada la coyuntura presente, la bifurcación de la desglobalización opera a diferentes niveles en forma aparentemente contradictoria hacia dos grandes polos de atracción: regionalizaciones y/o balcanizaciones.


Se han acentuado las balcanizaciones –más por motivos geopolíticos que geoeconómicos/geofinancieros–, en regiones de África (Sudán del Sur, Mali) y otras del Transcáucaso (Abjazia, Osetia del Sur), al unísono del reincendio de rescoldos nacionalistas en varias regiones relevantes de la OTAN: Canadá (Quebec), Reino Unido (Escocia, Irlanda del Norte), España (Cataluña), Bélgica (flamencos y valones) e Italia (Liga del Norte/Padania).


Si la desregulada globalización financierista significó el avasallamiento del Estado-nación (concepto que sustituyó al feudalismo teocrático europeo en 1648 con el Tratado de Westfalia), la desglobalización permite su renacimiento –y hasta de impensables subnacionalismos– y la eclosión de nuevas formas de cohesión grupal para la supervivencia cotidiana donde se abrigan los individuos que comparten los mismos anhelos cosmogónicos frente al tsunami de la crisis multidimensional: financiera, económica, energética, alimentaria y civilizatoria.


La eurozona vive su “balcanización financiera” entre el norte pudiente, lidereado por Alemania, y el sur subsidiado a quien epitomizó despectivamente Ambrose Evans-Pritchard, analista vinculado al todavía segundo centro financiero del mundo (la City), como los PIIGS (por sus siglas en inglés: Portugal, Irlanda, Italia, Grecia, España) y en donde tres de ellos exhiben vorágines independentistas.


Las reciente elecciones en Quebec, la provincia francófona y francófila, han reavivado las tendencias centrífugas añejas de la “nueva Francia” para separarse de la parte anglófona y anglófila que va desde Ontario hasta Columbia Británica (pletórica en hidrocarburos).


La superpotencia hidráulica de Quebec, la provincia más extensa de Canadá, con 20 por ciento de su PIB total (como Cataluña en España), ha sufragado dos referendos sobre su “soberanía”(1980/1995), ambos rechazados (el más reciente, por mínimo margen).


Desde la célebre proclama del general De Gaulle: “Vive le Quebec libre”, llama la atención que el cántico independentista no haya amainado durante casi dos generaciones y haya vuelto a resurgir con el reciente triunfo electoral (también muy apretado) del opositor Partido Quebequense, que ostenta una agenda independentista, sumado del partido de izquierda Solidaire.


El desfalleciente Partido Liberal, de corte librecambista, sufre un fuerte revés, cuyo descenso se agudizó con la magna protesta juvenil que aún no ceja, por su carácter meta-electoral.


La Cámara de los Comunes de Canadá, con el fin de apaciguar las veleidades secesionistas, votó una moción simbólica que reconoce el “estatuto particular” de “Quebec como nación (sic) dentro de una Canadá unida”, lo cual se presta a todo tipo de interpretación.


La mayoría de los quebequense se consideran “latinos”, lo cual denota la “nueva fuerza latina” en el corazón anglosajón desde Canadá, dominado por ingleses, hasta Estados Unidos, donde los WASP (blancos protestantes anglosajones) están siendo desplazados por la fuerza biológica “latina”, que tendrá profundas repercusiones culturales en el TLCAN y que demográficamente se puede transmutar en un bloque de mayoría “latina”.


El caso de Bélgica es ampliamente conocido y cada día que pasa se agudiza la separación al parecer inevitable, con o sin la OTAN, entre los flamencos del norte, proclives a Holanda, y los valones francófonos y francófilos del sur.


En Italia, desde 1991, el norte –pudiente y más industrializado que el sur (tildado despectivamente de terun en los circuitos de Milán)– expresa sus veleidades secesionistas de Padania –neologismo geopolítico cuyo significado proviene de la región del valle del Po (Padus en latín)– mediante el partido Liga del Norte, fundado por Umberto Bossi, cuyo centro operativo es Milán (la capital tecno-industrial italiana), que penaliza la “inmigración clandestina” y promueve la disminución de los subsidios (mediante el “federalismo fiscal”) a las regiones sureñas, que juzga parasitarias. En 1996, la Liga Lombarda, que evolucionó en la Liga del Norte, tuvo un intento abortado de independencia que otra vez empieza a recalentarse conforme avanza la crisis financiera de la eurozona.


The Guardian ha consagrado una serie especial sobre los anhelos independentistas de Escocia, con pletóricos recursos petroleros, que cuenta entre sus promotores a Sean Connery (ex James Bond).


El “modelo escocés” es crucial porque es imitativo para Cataluña. Polly Curtis aduce que el premier David Cameron “ha dicho que un referéndum debe ser realizado en los próximos 18 meses”.


Sin entrar en los dédalos vascos, la crisis española ha colisionado a Mariano Rajoy (aliado de José María Aznar López: ambos del impopular PP) con Artur Mas, quien, según el polémico El País (23/9/12), “pasará a la historia por haber sido el primer presidente de la Generalitat desde la recuperación de la democracia que ha lanzado el órdago de reivindicar para Cataluña ‘estructuras de Estado propio’”.


A juicio del rotativo británico con máscara “española” (¿para mejor penetrar en Iberoamérica?), “la independencia de Cataluña comportaría evidentes problemas jurídicos”. ¿Se quedan o salen de la UE?


El País conjetura que Artur Mas “ha sorprendido a propios y extraños al dar el salto al vacío y hacer un jaque al Estado tras la gigantesca manifestación de la Diada”: ha sido “aupado por el sector soberanista de Convergencia conocido como pinyol” con “su apuesta para pasar del catalanismo al soberanismo” durante “la multitudinaria manifestación en Barcelona bajo el lema ‘Somos una nación. Nosotros decidimos’”.


¿No que la desregulada globalización financierista había aniquilado al “Estado-nación”?


alfredojalife.com

@AlfredoJalife

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Miércoles, 26 Septiembre 2012 06:42

Obama dijo que impedirá un Irán nuclear

Obama dijo que impedirá un Irán nuclear
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, abogó ayer por el fin del régimen de Bashar al Assad durante un discurso ante la 67ª Asamblea General de Naciones Unidas, en la que también abordó el plan nuclear iraní y los recientes ataques a embajadas estadounidenses. El líder demócrata, quien aspira a ganar la reelección en noviembre, dijo que su país no permitirá que Irán fabrique un arma nuclear e exigió que Teherán cumpla con el mandato internacional.


Obama destacó el apoyo de su país a las fuerzas de cambio desatadas en la llamada Primavera Arabe, donde –según dijo– “los norteamericanos reconocimos nuestras propias creencias y aspiraciones” en Túnez, Libia, Egipto y Yemen, entre otros países. En ese sentido justificó el rol de su país en la revuelta libia, que terminó con la muerte de Muammar Khadafi. “La intervención en Libia con una coalición amplia y bajo el mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas permitió detener la matanza de ciudadanos”, consideró el mandatario demócrata en su discurso.


Luego fue enfático al advertir que Estados Unidos desplegará las herramientas que considere oportunas para evitar que Irán desarrolle un arma nuclear, y matizó que el tiempo para una solución diplomática no es ilimitado. “No nos equivoquemos: un Irán con armas nucleares no es un desafío que se pueda contener. Eso amenazaría con la eliminación de Israel, la seguridad de las naciones del Golfo y la estabilidad de la economía global”, dijo Obama ante los líderes mundiales reunidos en Nueva York. “Es por eso que Estados Unidos hará todo lo necesario para prevenir que Irán obtenga un arma nuclear”, dijo Obama, durante una breve visita a Nueva York, una pausa en su campaña hacia las elecciones del 6 de noviembre. Ultimamente, Obama recibió frecuentes dardos en relación con su política exterior de su rival republicano, Mitt Romney.


Asimismo, el presidente norteamericano afirmó que acciones como la que causaron la muerte del embajador estadounidense en Libia, Chris Stevens, “constituyen un ataque contra los ideales mismos de la ONU”, y llamó a los países miembro a luchar unidos contra los extremismos. El mandatario demócrata aludió de este modo al ataque al consulado norteamericano en Benghazi, Libia, que causó la muerte del embajador y otros tres estadounidenses, en el marco de las protestas desencadenadas a raíz de la publicación en Internet de un film que parodia al profeta Mahoma, considerado “blasfemo”.


Sin embargo, Obama sostuvo que la violencia puesta de manifiesto en estas protestas durante los últimos días no representa el espíritu de los musulmanes. “Hay que marginar a quienes construyen su política en base al odio a Occidente”, clamó el mandatario, tras precisar que el controvertido film, producido en Estados Unidos, llamado La inocencia de los musulmanes, tampoco representa el sentir estadounidense sobre el Islam.


“Creo que la obligación de todos los líderes en todos los países es hablar de modo contundente en contra de la violencia y el extremismo”, agregó. “Es hora de marginar a aquellos que, incluso cuando no hacen uso de la violencia, usan el odio hacia Estados Unidos, hacia Occidente o hacia Israel como el principio central de su política”, continuó.


“Porque eso sólo les sirve para encubrirse y a veces para formular excusas a aquellos que hacen uso de la violencia”, advirtió. “Los ataques contra nuestros civiles en Benghazi fueron ataques contra Estados Unidos y no debería caber duda alguna de que no descansaremos hasta que hallemos a los asesinos y los llevemos ante la Justicia”, concluyó.


Además del programa nuclear iraní, que las potencias occidentales insisten busca fabricar un arma atómica, algo que niega Teherán, Obama se refirió a la guerra civil en Siria, donde dijo que el régimen del presidente Bashar al Assad debe finalizar. “El futuro no debe pertenecer a un dictador que masacra a su pueblo”, dijo Obama, al reiterar su llamado a la comunidad internacional a actuar para frenar la sangrienta guerra civil, que dura ya un año y medio. “Este es el camino por el que trabajaremos: sanciones y consecuencias para aquellos que persigan, asistencia y apoyo para aquellos que trabajan por el bien común”, señaló.


Tras su discurso ante la Asamblea, Obama tuvo la tradicional reunión de cortesía con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, con el presidente de la Asamblea General del organismo, el serbio Vuk Jeremic. Obama y Ban hablaron de la importancia de luchar contra la incitación al odio y a la violencia, así como de proteger la libertad de expresión, informó la oficina del portavoz del secretario general de la ONU. Ambos subrayaron asimismo la importancia de la labor de la ONU para promover la tolerancia y repasaron la situación en Siria, donde es imperativo hacer frente a las necesidades humanitarias de la población. Obama pasó apenas 24 horas en Nueva York para asistir al período de sesiones 67ª de la Asamblea General de la ONU y no tuvo reuniones bilaterales con ningún mandatario extranjero.

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