Cachemira: nuevos códigos geopolíticos y siete motivos de una crisis planeada

En secreto y sin informar al parlamento indio ni muchos menos a los ciudadanos de Jammu y Cachemira (J&C), el 5 de agosto, el gobierno de Narendra Modi puso en marcha la segunda fase de su plan de anexionar el estado semi independiente de J&C suspendiendo el artículo 370 de la Constitución que protegía los derechos de su población sobre la tierra en la que viven.

Días antes, Modi ordenó el envío de decenas de miles de soldados a esta región para unirse a los 500.000 ya estacionados. Se declaró el toque queda, se bloquearon las redes sociales y los servicios de telefonía móvil y fijo, se puso a los diputados bajo arresto domiciliario, y se detuvieron a miles de personas, entre ellas a los máximos dirigentes comunistas Rajya Sabha Raja y Sitaram Yechury. El toque de queda significa, por ejemplo, que las personas enfermas no puedan acudir a los hospitales ya que no hay ni ambulancias, o morir de parto en casa. Las masivas protestas de la población sólo aumentaron la intensidad de la represión de unos antidisturbios escrupulosamente deshumanizados. 

 La primera fase de la operación tuvo lugar el 14 de febrero cuando la fuerza aérea india atacó un supuesto campo terrorista en Pakistán, al norte de Islam Abad, en venganza por la muerte de 42 miembros de sus fuerzas paramilitares en Cachemira en un atentado del grupo islamista Yesh-e-Mohammad (Soldados de Mahoma) del que Pakistán niega vínculo.

La Cachemira disputada    

El conflicto de hoy es el resultado de la respuesta del colonialismo británico a la independencia de la India, que se dio mediante dos operaciones: 1) Diseccionar la India democrática, creando la República Islámica de Pakistán, y 2) la venta del principado de Cachemira a un maharajá hindú a cambio de acuerdos económicos para de este modo mantenerla bajo su control a través de acuerdos económicos. Más adelante, los territorios de ambos países se irán achicando: En 1962, India pierde a China la región deshabitada Aksai Chin (que significa en árabe «El punto más lejano de China»), situada en el desierto de sal de Ladakh en Cachemira india, tras una breve guerra, por la construcción de una autopista por China, que uniría Tíbet con Sinkiang. Pakistán también se romperá: en 1971 nace de sus entrañas Bangladés: Indira Gandhi lo celebrará con Champaign. 

De este modo, el valle, habitado por 12 millones de personas, se ha dividido en: 1) La parte controlada por India llamada Jammu y Cachemira, con dos tercios del todo el territorio, y nueve millones de habitantes, de los que el 60% son musulmanes, y también a los hinduista de Jumma, los budistas y chiitas de Ladakh, y el glaciar Siachen; 2) la parte administrada por Pakistán que son Cachemira Azad ( «Libre» en las lenguas indoiranias) y la unidad política de Gilgit y Baltistan, que linda con Afganistán y China y es de mayoría musulmana sunnita; y 3) Aksai Chin y el Valle Shaksgam (que le fue cedido por Pakistán en 1961) ya forman parte de la Región Autónoma Uigur de Sinkiang. Aun así, los tres son miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái (la OCS). 

Tanto Pakistán como India reclaman la totalidad de las dos primeras partes de Cachemira: uno porque “la mayoría de sus habitantes son musulmanes” (cerca del 80% sunnitas y el 20% chiitas) y la otra porque “históricamente han pertenecido a la India”, estado secular que es el tercer país con mayor número de fieles del islam (unos 150 millones) después de Indonesia y Pakistán. Disputa que ha causado cuatro guerras (1948, 1965, 1971 y 1999), miles de muertos y millones de desplazados.

La importancia estratégica de Cachemira reside en 1) su valor militar al ser el Techo de Asia, un lugar previlejado por vigilar a China, India y Pakistán; importante motivo por el que tanto India como China se oponen a la mediación de EEUU en el conflicto: ¡Saben que, si el Tío Sam pone sus pies allí para “imponer la paz, luego ni Dios puede echarle! , y 2) Los abundantes caudales de agua de la región. 

Los motivos de la guerra 

  1. Si EEUU regala Afganistán a Pakistán, India se quedará con Cachemira”, habrá pensado Modi, tras conocer los acuerdos de paz entre Trump, Talibán y Omran Khan. Según Shahbaz Sharif, el líder de oposición en el parlamento pakistaní, Khan le ofreció a Trump ayudar a su objetivo de retirarse de Afganistán (que es una farsa) a cambio de que su mediación en el conflicto de Cachemira en su favor.
  2. Entorpecer el proyecto del Corredor Económico China-Pakistán, en el que Beijing ha invertido 46.000 millones de dólares, y atraviesa la parte pakistaní de Cachemira para alcanza el puerto de Gwadar en Mar Arábigo. India sabe que una mayor inestabilidad de la región asestaría un buen golpe al proyecto. 
  1. “Colonizar” Cachemira, ofreciendo oportunidades para las empresas indias en esta región, y provocar un cambio demográfico. Pues, la ley suspendida prohibía a los no cachemiríes comprar tierra en la región. 
  2. Guerra por los recursos hídricos del Indo, cuya cabecera se encuentra en la cachemira de India, pero sus aguas pasan principalmente por Pakistán. El Tratado de Indo del 1960 asigna a Nueva Delhi la gestión del 20% de dichos recursos y el resto a Islam Abad con los que riega los cultivos en Pakistán para alimentar a 40 millones de personas. El aumento descontrolado de la población en ambos países, el calentamiento global que ha provocado la evaporación de los ríos y la pérdida del volumen del glaciar de Himalaya, la rápida industrialización de la India y la desertificación de Pakistán, han renovado la lucha por el Oro Líquido. Pakistán ahora teme que Modi siga construyendo represas y canales disminuyendo el flujo de Indo o le corte el agua como hizo durante la guerra de la independencia (1947-1948), secando sus cultivos: “Agua y sangre no pueden correr al mismo tiempo” , advierte India, utilizando el asesinato de sus solados en los atentados “yihadistas”.
  3. Recuperar la soberanía sobre Cachemira pluriétnica fue una de las promesas electorales del Modi en 2014. El lema “India para los hindúes” del Partido de extremaderecha fundamentalista y anti-musulmán Rashtriya Swayamsevak Sangh del presidente Modi, -quien está desmantelando el estado secular del país por el suprematismo hinduista-, ha provocado dentro de la propia india el aumento del ataque de los grupos fascistas a las minorías no hinduistas del Estado.

6 . Utilizar Cachemira para distraer a la población de los graves problemas del país (como que casi la mitad de la población de 1.352.millones no tiene un baño y defeca al aire libre), señalando a Pakistán como el enemigo, que no su régimen neoliberal-integrista.  

  1. Los generales islamistas Pakistán, interesados en el enfrentamiento, así renuevan la política del uso del “yihadismo”, movilizando a los Talibán de cachemira y otros grupos terroristas que operan en la zona.  El poder y el papel del ejército indio no es menor en la política de su país: la Ley de Poderes Especiales de las Fuerzas Armadas de 1958, le otorga licencia para actuar como un ejército de ocupación en las regiones autónomas. 

Cachemira y las potencias 

EEUU, que utilizó a Pakistán, durante la Guerra Fría, para hacer de contrapeso a la India No Alineada y ser la fábrica del “Yihadismo” (a propuesta del Dr. Brzezinski), y así destruir a las fuerzas de izquierda en toda la región, con el fin de la URSS, y sobre todo con la Doctrina anti-China de Obama de “Regreso a Asia”, fue tirado a la papelera.  Obama será el único presidente de EEUU que viajó dos veces a la India con el objetivo de 1) impedir la formación de la Chindia fruto de una alianza entre los dos gigantes asiáticos, y 2) evaluar su capacidad para producir artículos baratos para el mundo y expulsar a China de este mercado. No pudo ser, quizás porque Nueva Delhi pensó que “quien tiene un tío en Alcalá, no tiene tío ni tiene ná”: EEUU estaba demasiado lejos, y no le convenía llevarse mal con los chinos. A demás, la pantomima del asesinato de Bin Laden fue el último clavo a una relación desastrosa con Islam Abad. Donald Trump, que ha fusionado la política anti-china con la anti-iraní, asegura que Modi no le informó de su plan. En esta crisis, EEUU prefiere no debilitar a India: aunque no reconocer la soberanía de Delhi sobre Cachemira, tampoco respalda la independencia de una región desorganizada que podrá convertirse en un campo de batalla de grupos armados y potencias extranjeras. 

China ha criticado duramente la suspensión unilateral del estatuto de Cachemira. En este juego de alianzas, Beijín está con Pakistán que es 1) un socio de bajo costo para mantener a raya a India, 2) el destino del 40% de sus exportaciones de armas, 3) un instrumento para influir sobre los acontecimos de Afganistán, donde la OTAN le tiene como su principal objetivo. A China que no le vendría mal que los indios se desgastasen en el conflicto de Cachemira, aunque pide una solución negociada entre ambos países. 

Rusia al contrario de EEUU y China se siente más cómoda con India, quizás por fuertes lazos heredados de la era soviética. Kremlin es consciente de la necesidad de Delhi a contar con al menos una potencia mundial a su lado. Los dos países están unidos en el grupo BRICS, y han formado una asociación estratégica, con la que Rusia intenta romper las sanciones que sufre de Occidente aprovechando el inmenso mercado indio: han acordado triplicar el volumen del comercio bilateral, que hoy es de 10.000 millones de dólares. India además es un destacado cliente de armas rusas: compró en 2018 el defensa antiaérea S-400, por 5.200 millones de dólares. 

Israel ha encontrado en Narendra Modi al hermano gemelo de Benjamín Netanyahu, el padre del “anti-musulmanismo”, (que no anti-islamismo, teniendo en cuenta que islam y judaísmo son religiones hermanas). Modi pone fin a la tradicional política anticolonialismo de la India y su defensa al pueblo palestino, y convierte a Israel en su principal proveedor de armas, en cuyo suelo los soldados indios aprenden técnicas antiterroristas para oprimir manifestantes y realizar tareas de vigilancia e inteligencia contra los activistas; Tel Aviv, además es para Modi un enlace directo con la Casa Blanca. A cambio, Israel encuentra en India un aliado contra el único país “musulmán” poseedor de armas nucleares: Pakistán.

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Para los generales de los ejércitos de ambos países, que ganan miles de millones de dólares para “defender el país” del enemigo de al lado, la paz no es una opción. Las escaramuzas y una guerra de baja intensidad justifican su importante papel en la política, con unas 140 ojivas nucleares, que posee cada uno, mantendrán el equilibrio del terror. 

En una situación tan compleja las potencias emergentes están deshaciendo las viejas normas estratégicas, haciendo “ensayo y error” en busca de nuevos paradigmas. Sólo así se puede comprender por qué India ha empezado un peligroso juego que difícilmente podrá controlar. Por cierto: la población de Cachemira que vive en la extrema pobreza también tendrá algo que decir.

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Noam Chomsky (Filadelfia, 1928). Fotografía de Jean Baptiste Paris.

El profesor emérito de lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts Noam Chosmky analiza el contexto en oriente medio en relación a los intereses de control de Estados Unidos.

 

“Cualquier preocupación sobre armas iraníes de destrucción masiva podría calmarse por medio de atender el llamamiento de Irán a establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en Oriente Medio”, dice el legendario intelectual público Noam Chomsky, pero eso no hace que el Gobierno de Trump deje de inventar historias sobre la amenaza de Irán de “conquistar el mundo” para aumentar las tensiones y de este modo reforzar la posición de Trump ante las elecciones de 2020.

En esta transcripción exclusiva de una conversación emitida en Alternative Radio, Noam Chomsky –el brillante profesor del MIT y lingüista a quien en un índice se cita como la octava persona más citada de la historia, con Shakespeare y Marx— aborda la estrategia de disuasión militar iraní y las acciones tomadas por los líderes estadounidenses que no pueden tolerar lo que el Departamento de Estado describe como el “desafío exitoso” de Irán.

David Barsamian: Vamos a hablar sobre Irán, en concreto situándolo en la política exterior estadounidense post-1945. Washington diseñó su Estrategia Gran Área e Irán toma enorme importancia debido a su riqueza petrolífera.


Noam Chomsky: Riqueza petrolífera y posición estratégica. Se dio por hecho en la planificación de la Estrategia Gran Área que EE UU dominaría Oriente Medio, lo que Eisenhower llamó la “parte del mundo más importante estratégicamente”, un premio material sin análogo alguno.


La idea básica de la primera fase de la Estrategia y las primeras fases de la guerra eran que EE UU tomaría lo que llamaban la Gran Área, por supuesto, el hemisferio occidental, el antiguo Imperio británico y el Lejano Oriente. Asumieron en ese momento que Alemania probablemente ganaría la guerra, así que habría dos grandes potencias, una basada en Alemania con gran parte de Eurasia y EE UU con su Gran Área. Para cuando estaba claro que los rusos derrotarían a Alemania, tras Stalingrado y después la gran batalla de tanques en Kursk, se modificó la planificación, y la idea era que la Gran Área incluiría tanto de Eurasia como fuera posible, por supuesto, manteniendo el control de los recursos petrolíferos de Oriente Medio.

Hubo un conflicto respecto a Irán justo al final de la Segunda Guerra Mundial. Los rusos apoyaron a un movimiento separatista en el norte. Los británicos querían mantener el control. Los rusos fueron básicamente expulsados. Irán era un Estado cliente bajo control británico. Había, sin embargo, un movimiento nacionalista, y el líder iraní, Mohammad Mossadegh, lideró un movimiento para intentar nacionalizar el petróleo iraní.

Los británicos, obviamente, no querían. Intentaron detenerlo, pero estaban en sus dificultades de la posguerra y no pudieron. Llamaron a EE UU, que básicamente tuvo el papel principal en implementar un golpe militar que derrocó el régimen parlamentario e instaló al shah, que era un cliente leal. Irán siguió siendo uno de los pilares del control de Oriente Medio mientras el shah siguió en el poder. El shah tenía relaciones muy cercanas con Israel, el segundo pilar del control. No eran formales porque, teóricamente, se suponía que los Estados islámicos estaban en contra de la ocupación israelí, pero las relaciones eran extremadamente cercanas. Fueron reveladas en detalle después de que cayera el shah. El tercer pilar del control estadounidense era Arabia Saudí, así que había una especie de alianza tácita entre Irán e Israel e, incluso más tácita, Israel y Arabia Saudí, bajo la tutela de EE UU.

En 1979, el shah fue derribado. EE UU al principio consideró el intento de llevar a cabo un golpe militar que restauraría el régimen del shah. No funcionó. Después vino la crisis de los rehenes. Iraq, poco después —bajo Saddam Hussein—, invadió Irán. EE UU apoyó con fuerza la invasión iraquí, finalmente incluso interviniendo de forma bastante directa para proteger la navegación iraquí en el Golfo. Un crucero portamisiles derribó un avión civil iraní, matando a 290 personas en espacio aéreo comercial. Finalmente, la intervención de EE UU básicamente convenció a los iraníes, si no de capitular, de aceptar un acuerdo que era mucho menos que lo que esperaban tras la agresión iraquí. Fue una guerra asesina. Saddam usó armas químicas. EE UU fingió no saberlo —de hecho, intentó culpar a Irán de ello. Pero al final hubo un acuerdo de paz.


Inmediatamente, EE UU recurrió a sanciones contra Irán y a severas amenazas. Esto ya era el primer Bush. Su gobierno también invitó a los ingenieros nucleares iraquíes a EE UU para formación avanzada en producción de armas nucleares, lo que, por supuesto, era una seria amenaza para Irán.

Es bastante irónico que cuando Irán era un Estado cliente leal bajo el shah en los 70, el shah y otros altos responsables dejaron muy claro que estaban trabajando para desarrollar armas nucleares. En ese momento, Kissinger y Rumsfeld y Cheney estaban presionando a las universidades estadounidenses, sobre todo al MIT —hubo un gran escándalo en el campus por esto—, para traer ingenieros nucleares iraníes a EE UU para formación, aunque, por supuesto, sabían que estaban desarrollando armas nucleares. De hecho, más tarde se preguntó a Kissinger por qué cambió su actitud hacia el desarrollo de armas nucleares iraníes en años posteriores cuando, por supuesto, se convirtió en un tema importante, y dijo, de forma muy sencilla, que entonces eran un aliado.

Las sanciones contra Irán se volvieron más duras, más intensas. Hubo negociaciones para abordar los programas nucleares iraníes. Según la inteligencia estadounidense, después de 2003, no había pruebas de que Irán tuviera programas de armas nucleares, pero probablemente estaban desarrollando lo que se llama una capacidad nuclear, que muchos países tienen; esto es, la capacidad de producir armas nucleares si surge la ocasión. Ya que Irán estaba aumentando rápidamente sus capacidades, con más centrifugadoras, etc., Obama finalmente aceptó el acuerdo conjunto, el pacto nuclear con Irán, en 2015.

Desde entonces, según la inteligencia de EE UU, Irán lo ha cumplido totalmente. No hay nada que indique alguna violación iraní. El Gobierno de Trump se salió y ahora ha aumentado considerablemente las sanciones contra Irán. Ahora hay un nuevo pretexto: no son las armas nucleares; es que Irán está entrometiéndose en la región.

A diferencia de EE UU.


O cualquier otro país. De hecho, lo que están diciendo es que Irán está intentando aumentar su influencia en la región. Tiene que convertirse en lo que el secretario de Estado Pompeo llamó un “país normal”, como nosotros, Israel y otros, y no intentar nunca expandir su influencia. Esencialmente, está diciendo: “sólo ríndete”. Pompeo en concreto ha dicho que las sanciones estadounidenses están diseñadas para intentar reducir las exportaciones de petróleo iraníes a cero. EE UU tiene influencia extraterritorial: obliga a otros países a aceptar las sanciones estadounidenses bajo amenaza de que serán excluidos del mercado estadounidense y, en particular, de los mercados financieros, que están dominados por EE UU. Así que EE UU, como principal Estado canalla del mundo, impone sus propias decisiones unilaterales sobre otros, gracias a su poder. Bolton [John, consejero de Seguridad Nacional], por supuesto, como ha dicho, sólo quiere bombardearles.

Mi especulación es que gran parte de los gestos agresivos en este momento se debe probablemente a dos motivos: uno, intentar mantener a Irán desequilibrado e intimidado, y también intimidar a otros de forma que no intenten interferir en las sanciones de EE UU; pero pienso que es en gran parte doméstico. Si los estrategas de Trump están pensando con claridad —y asumo que lo hacen— la mejor forma de enfocar las elecciones de 2020 es inventarse grandes amenazas por todos lados: inmigrantes de Centroamérica que vienen aquí a cometer genocidio contra estadounidenses blancos, Irán a punto de conquistar el mundo, China haciendo esto y aquello. Pero seremos salvados por nuestro valiente líder con el pelo naranja, la única persona que es capaz de defendernos de todas estas terribles amenazas, no como esas mujeres que “no sabrán cómo hacer nada”, o “somnoliento” Joe [Biden, candidato a las primarias del Partido Demócrata] o “loco” Bernie [Sanders, otro candidato]. Ésa es la mejor forma de ir a unas elecciones. Eso significa mantener las tensiones, pero sin tener intención de ir realmente a la guerra.

Por desgracia, es suficiente malo por sí mismo. No tenemos absolutamente ningún derecho de imponer ninguna sanción sobre Irán. Ninguno. Se da por hecho en todo debate que de alguna forma esto es legítimo. No hay absolutamente ninguna base para ello. Pero también, las tensiones pueden estallar fácilmente. Podría pasar cualquier cosa. Un barco estadounidense en el Golfo podría chocar con una mina, digamos, y algún comandante diría: “Vale, vamos a tomar represalias contra una instalación iraní”, y después un barco iraní podría disparar un misil. Pronto, estás en camino. Así que podría estallar.

Mientras tanto, hay efectos horribles por todo el lugar, lo peor en Yemen, donde nuestro cliente, Arabia Saudí, con fuerte apoyo estadounidense —armas, inteligencia— junto a su brutal aliado de Emiratos Árabes Unidos, está creando de hecho lo que la ONU ha descrito como “la peor crisis humanitaria del mundo”. Está bastante claro; realmente no es polémico lo que ocurre. Si hay un enfrentamiento con Irán, la primera víctima será Líbano. Tan pronto como haya alguna amenaza de guerra, con seguridad Israel no querrá afrontar el peligro de los misiles de Hezbolá, que probablemente están dispersos por todo Líbano ahora. Así que es muy probable que el primer paso previo al conflicto directo con Irán sería destruir Líbano o algo así.

Y esos misiles en Líbano son de Irán.


Vienen de Irán, sí.

Entonces, ¿cuál es la estrategia de Irán en la región? Se escucha este término, el “arco chií”, la población chií en Iraq, Baréin, Líbano y Siria.


El arco chií es una invención jordana. Por supuesto, Irán, como cualquier otra potencia, está intentando aumentar su influencia. Lo está haciendo, habitualmente, en las áreas chiíes, naturalmente. Es un Estado chií. En Líbano, no tenemos registros detallados porque no pueden hacer un censo —rompería la frágil relación que existe allí en el sistema sectario—, pero está bastante claro que la población chií es el mayor de los grupos sectarios.

Tienen un representante político, Hezbolá, que está en el Parlamento. Hezbolá se desarrolló como una fuerza guerrillera. Israel estaba ocupando el sur del Líbano tras su invasión de 1982. Esto fue en violación de las órdenes de la ONU, pero básicamente se quedaron allí, en parte mediante un ejército asociado. Hezbolá finalmente echó a Israel. Eso les convirtió en una “fuerza terrorista”. No tienes derecho a echar al ejército invasor de un Estado cliente, obviamente.


Desde entonces, Hezbolá sirve a los intereses iraníes. Envió combatientes a Siria, que son una gran parte del apoyo al Gobierno de Assad. Técnicamente, eso es bastante legal. Ése era el Gobierno reconocido. Es un Gobierno podrido, así que puedes, con argumentos morales, decir que no deberías hacerlo, pero no puedes decir con argumentos legales que no deberías. EE UU estaba intentando derrocar al Gobierno. No es secreto. Finalmente, quedó claro que el Gobierno de Assad controlaría Siria. Todavía hay algunos focos sin resolver, las áreas kurdas y otras, pero básicamente ha ganado la guerra, lo que significa que Rusia e Irán tienen el papel dominante en Siria.

En Iraq, hay una mayoría chií, y la invasión estadounidense básicamente entregó el país a Irán. Había sido una dictadura suní pero, claro, con la dictadura suní destruida, la población chií consiguió un papel sustancial. Así que, por ejemplo, cuando el ISIS [también conocido como Daesh] estuvo cerca de conquistar Iraq, fueron las milicias chiíes las que les hicieron retroceder, con apoyo iraní. EE UU participó, pero de forma secundaria. Ahora tienen un rol fuerte en el Gobierno. En EE UU, esto se considera más intromisión iraní. Pero pienso que la estrategia iraní es bastante sencilla: es expandir su influencia como pueden en la región.

Por lo que respecta a su postura militar, no veo ningún motivo para cuestionar el análisis de la inteligencia estadounidense. Parece bastante acertado. En sus exposiciones en el Congreso, señalan que Irán tiene gastos militares muy bajos para los estándares de la región, mucho menos que los otros países —eclipsados por Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, por supuesto Israel— y que su doctrina militar es esencialmente defensiva, diseñada para disuadir una invasión el suficiente tiempo como para que se inicien los esfuerzos diplomáticos. Según la inteligencia de EE UU, si tienen un programa de armas nucleares —el cual no tenemos motivos para pensar que lo tienen, pero si lo tienen— sería parte de su estrategia disuasoria.

Ésa es la verdadera amenaza iraní: tiene una estrategia disuasoria. Para los Estados que quieren tener libertad para desbocarse en la región, la disuasión es una amenaza existencial. No quieres ser disuadido; quieres poder hacer lo que quieras. Ésos son en primer lugar EE UU e Israel, que quieren tener libertad de actuar por la fuerza en la región sin disuasión alguna. Para ser preciso, ésa es la verdadera amenaza iraní. Es lo que el Departamento de Estado llama “desafío exitoso”. Ése es el término que el Departamento de Estado utilizó para explicar a principios de los 60 por qué no podemos tolerar el régimen de Castro, debido a su “desafío exitoso” a EE UU. Es absolutamente intolerable si tienes la intención de poder dominar el mundo, por la fuerza, si es necesario.

Y parece que un componente de ello es la amenaza de un buen ejemplo.


También está eso, pero no creo que sea cierto en el caso de Irán. Es un Gobierno miserable. El Gobierno de Irán es una amenaza a su propio pueblo. Creo que es bastante justo decirlo. Y no es un modelo real para nadie. Cuba era bastante diferente. De hecho, si miras atrás al principio de los 60 en los documentos internos que han sido desclasificados, había gran preocupación porque —como dijo Arthur Schlesinger, el consejero cercano de Kennedy, especialmente sobre asuntos latinoamericanos— el problema con Cuba es “la difusión de la idea de Castro de tomar los asuntos en las propias manos”, que tiene gran atractivo para otros en la región que están sufriendo las mismas circunstancias que Cuba bajo el régimen de Batista, apoyado por EE UU.
Eso es peligroso. La idea de que la gente tiene el derecho de tomar las cosas en sus propias manos y de separarse de la dominación estadounidense no va a ser aceptable. Eso es el desafío exitoso.

Otro tema que se manifiesta después de 1945 es la resistencia de Washington al nacionalismo independiente.


Sí. Pero eso es automático para una potencia hegemónica. Lo mismo con Gran Bretaña, cuando estaba controlando la mayor parte del mundo; lo mismo con Francia y sus dominios. No quieres nacionalismo independiente. De hecho, a menudo se hace totalmente explícito. Justo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando EE UU estaba empezando a intentar organizar el mundo de la posguerra, la primera preocupación era asegurarse de que el hemisferio occidental estaba totalmente bajo control.

En febrero de 1945, EE UU convocó una conferencia hemisférica en Chapultepec (México). El principal tema de la conferencia era precisamente lo que describías: era acabar con cualquier tipo de “nacionalismo económico”. Ésa era la frase que se utilizó. El Departamento de Estado advirtió internamente que los países latinoamericanos están infectados —ahora estoy prácticamente citando— “por la idea de un nuevo nacionalismo”, que significaba que la gente del país deberían ser los primeros beneficiarios de los recursos del país. Obviamente, eso es totalmente intolerable. Los primeros beneficiarios deben ser los inversores estadounidenses. Ésa es la filosofía del nuevo nacionalismo, y debe ser aplastada. Y la conferencia de Chapultepec, de hecho, hizo explícito que el nacionalismo económico no sería tolerado.

Así que, por ejemplo, por coger un caso que se debatió, Brasil, un país importante, podía producir acero, pero no el acero de alta calidad del tipo en que EE UU se especializaría. Por lo demás, hay, como siempre, una excepción no mencionada a las reglas. A EE UU se le permite seguir políticas de nacionalismo económico. De hecho, EE UU estaba destinando masivamente recursos gubernamentales para el desarrollo de lo que se convirtió en la economía de alta tecnología del futuro: ordenadores, internet, etc. Ésa es la excepción habitual. Pero para los otros, no pueden sucumbir a esta idea de que los primeros beneficiarios de los recursos de un país debería ser la gente de ese país. Eso es intolerable. Esto se enmarca en todo tipo de bonita retórica sobre los mercados libres y tal y cual, pero el significado es totalmente explícito.

A menudo has citado a George Kennan, el venerado responsable del Departamento de Estado, en su famoso informe de 1948: “Tenemos el 50% de la riqueza mundial pero sólo el 6,3% de su población… Nuestra verdadera tarea en el período que viene es idear un modelo de relaciones que nos permita mantener esta posición de disparidad”. Eso era 1948. Me interesó descubrir que dos años después, hizo una declaración. “La protección de nuestras materias primas” en el resto del mundo, particularmente en América Latina, se impondría sobre la preocupación por lo que llamó “represión policial”.


Dijo que la represión policial puede ser necesaria para mantener el control sobre “nuestros recursos”. Recuerda que estaba en el extremo blando del espectro político, de hecho, tanto que por ese tiempo le echaron y le sustituyeron por un partidario de la línea dura, Paul Nitze. Era considerado “demasiado suave” para este duro mundo. Su estimación de que EE UU tuviera el 50% de los recursos mundiales es probablemente exagerada ahora que se ha hecho más trabajo en detalle. Las estadísticas no son fantásticas para ese período, pero hay estudios. Era probablemente menos que eso. Sin embargo, puede ser cierto hoy en un sentido diferente. En el período contemporáneo de la globalización, las cadenas de suministro globales, las cuentas nacionales, en el sentido de la parte del país del PIB global, son mucho menos relevantes de lo que solían ser.

Una medida mucho más relevante del poder de un país es la riqueza controlada por corporaciones multinacionales con sede doméstica. Ahí, lo que encuentras es que las corporaciones estadounidenses poseen cerca del 50% de la riqueza mundial. Ahora, hay buenas estadísticas. Hay estudios sobre ello por un economista político muy bueno, Sean Kenji Starrs, quien tiene varios artículos y un nuevo libro que va a salir sobre ello con extenso detalle. Como señala, esto es un grado de control de la economía internacional que no tiene absolutamente ningún paralelo o equivalente en la historia, de hecho. Será interesante ver cuál es el impacto de la bola de demolición de Trump sobre todo esto, que está rompiendo el sistema de cadenas de suministro globales que se ha desarrollado cuidadosamente durante años. Puede tener algún impacto. Realmente no lo sabemos. Hasta ahora, sólo está haciendo daño a la economía global.

Volviendo a Irán, mencionaste en nuestro libro Malestar Global que “cualquier preocupación sobre armas iraníes de destrucción masiva podría calmarse por medio de atender el llamamiento de Irán a establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en Oriente Medio”. Esto está casi al nivel de samizdat [literatura prohibida por la URSS]. Apenas se sabe o se informa de ello.


No es un secreto. Y no es sólo el llamamiento de Irán. Esta propuesta para una zona libre de armas nucleares en Oriente Medio y extendida a zona libre de armas de destrucción masiva en realidad viene de los Estados árabes. Egipto y otros la iniciaron a principio de los 90. Pidieron una zona libre de armas nucleares en Oriente Medio. Hay zonas así que se han establecido en diversas partes del mundo. Es bastante interesante mirarlas. No son completamente operativas porque EE UU no las ha aceptado, pero están ahí teóricamente. La de Oriente Medio sería extremadamente importante.

Los Estados árabes presionaron por ello durante largo tiempo. Los países no alineados, el G-77 —ahora son alrededor de 130 países— la han pedido firmemente. Europa en general la apoya. Probablemente no Inglaterra, sino otros. De hecho, hay un apoyo global casi total, a lo que se añade un régimen de inspecciones de un tipo que ya existe en Irán. Eso básicamente eliminaría cualquier preocupación no sólo respecto a las armas nucleares, sino a las armas de destrucción masiva.

Sólo hay un problema: EE UU no lo permitirá. Esto aparece regularmente en las sesiones de control regulares del Tratado de No Proliferación, la más reciente en 2015. Obama lo bloqueó. Y todo el mundo sabe exactamente por qué. Nadie lo dirá, por supuesto. Pero si miras a las publicaciones de control de armas o a las publicaciones profesionales, son bastante abiertas sobre ello, porque es obvio. Si hubiera un acuerdo de este tipo, las armas nucleares de Israel quedarían bajo inspección internacional. EE UU quedaría obligado a reconocer formalmente que Israel tiene armas nucleares. Por supuesto, sabe que las tiene, todo el mundo lo sabe, pero no se te permite reconocerlo formalmente. Por un buen motivo. Si lo reconoces formalmente, la ayuda estadounidense a Israel tiene que acabar, según la ley de EE UU. Por supuesto, puedes encontrar formas de sortearlo; siempre puedes violar tus propias leyes. Pero eso se convierte en un problema. Significaría que las armas de Israel tendrían que ser inspeccionadas —no sólo las nucleares, sino también las biológicas y químicas. Eso es intolerable, así que no podemos permitirlo. Por lo tanto, no podemos avanzar a hacia una zona libre de armas de destrucción masiva, que acabaría con el problema.

Hay otra cosa que sólo puedes leer en samizdat. EE UU tiene un compromiso especial con esto, un compromiso único, junto con Gran Bretaña. La razón es que cuando EE UU y Gran Bretaña estaban planeando la invasión de Iraq, buscaron desesperadamente algún pretexto legal para ella de forma que no pareciera simple agresión directa. Apelaron a una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU de 1991 que pedía a Saddam Hussein que acabar con sus programas de armas nucleares, lo que de hecho había realizado. Pero el pretexto fue que no lo había hecho, así que había violado esa resolución; por lo tanto, se suponía que eso daba alguna legitimidad a la invasión.

Si te molestas en leer esa resolución de la ONU, cuando llegas al artículo 14, compromete a los firmantes, EE UU y Gran Bretaña incluidos, a trabajar por una zona libre de armas nucleares en Oriente Medio. Así que EE UU y Gran Bretaña tienen una especial responsabilidad en hacerlo. Intenta encontrar algún debate sobre ello. Y, por supuesto, podría resolver cualquier problema que uno piense que hay. De hecho, según la inteligencia de EE UU, en esencia no hay ninguno.
El verdadero problema es básicamente lo que describe la inteligencia estadounidense, la postura iraní de disuasión. Eso es un verdadero peligro y constantemente se considera una amenaza existencial para Israel y EE UU, que no pueden tolerar la disuasión.

Hay grandes días de pago para una política exterior militarista tal como la que tiene EE UU. Por ejemplo, Lee Fang, escribiendo en The Intercept, informa de que “grandes fabricantes de armas”, como Lockheed Martin y Raytheon, “han dicho a sus inversores que aumentar el conflicto con Irán podría ser bueno para el negocio”.


Claro que lo es. Ése es un factor. No creo que sea el factor principal, pero ciertamente es un factor. Es lo que se llama “bueno para la economía” si puedes producir bienes materiales que puedes vender a otros países. EE UU es preeminente en fuerza militar. Ésa es una ventaja comparativa real —la fuerza militar. Otros países pueden producir ordenadores y televisiones, pero EE UU es el mayor exportador de armas. Su presupuesto militar aplasta a cualquier cosa en el resto del mundo. De hecho, es casi tan grande como el resto del mundo combinado, mucho más grande que el de otros países. El incremento estadounidense en el presupuesto militar bajo Trump –el incremento- es mayor que todo el presupuesto militar ruso. China está mucho más atrás. Y, por supuesto, EE UU está mucho más avanzado tecnológicamente en hardware militar. Así que ésta es la ventaja comparativa estadounidense. Naturalmente, querrías continuarla. Pero pienso que lo principal es simplemente asegurar que el mundo sigue básicamente bajo control.

Por David Barsamian  Truthout

 Traducido por Eduardo Pérez

2019-08-16 11:15

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Putin apoya a Venezuela frente a la avanzada de EE.UU.

Rusia ratificó hoy su respaldo a la resistencia venezolana frente a los "intentos de Estados Unidos de cambiar a las autoridades electas”, tras una reunión compartida por los cancilleres de ambos países en Moscú.

"Destacamos la presión sin precedentes de Washington, encaminada a desestabilizar la situación en su país", afirmó el ministro ruso de Defensa, Serguei Shoig, en una reunión que celebró con su par venezolano, Vladimir Padrino López. "Apoyamos los esfuerzos de las autoridades (venezolanas) de llevar a cabo una política exterior independiente y oponerse a los intentos de Estados Unidos de cambiar el gobierno legítimo electo", agregó

El ministro ruso celebró el hecho de que el gobierno venezolano frustrara un plan, que le atribuyó a Estados Unidos, para organizar protestas masivas y dividir a la sociedad bajo la excusa de recibir ayuda humanitaria. "Consideramos que sólo los venezolanos tienen derecho a definir su futuro. La injerencia externa, especialmente en una situación tan tensa como la actual, es inadmisible", remarcó.

Shoig también afirmó que Rusia observa "con atención los acontecimientos que tienen lugar en Venezuela". "Destacamos la presión sin precedentes de Washington, encaminada a desestabilizar la situación en su país", añadió, subrayando que las Fuerzas Armadas de Venezuela son las verdaderas garantes de la integridad territorial del país.

Por su parte, Padrino López también condenó el accionar de Estados Unidos y acusó a Washington de violar el derecho internacional. El ministro de Defensa venezolano subrayó que su país se mantiene firme y continúa dando batalla, al tiempo que agradeció a Shoigú y al presidente ruso, Vladimir Putin, la invitación para participar en los Juegos Militares Internacionales Army 2019, y aseguró que los uniformados venezolanos que participen del certamen regresarán a su patria con valiosas experiencias.

El gobierno de Putin es uno de los mayores aliados de Venezuela, y se opone con firmeza a la ofensiva diplomática que lidera Estados Unidos para desalojar a Nicolás Maduro del poder. Se ha pronunciado en reiteradas oportunidades a favor del diálogo entre la oposición y el gobierno de Maduro, en el marco de la legalidad vigente como única salida posible a la crisis que atraviesa el país.

Rusia es, junto a China y Cuba, uno de los países que no reconoce como presidente a Juan Guaidó, quien se juramentó a la cabeza del Poder Ejecutivo por encargo de la Asamblea Nacional. 

Venezuela no sólo abrió las puertas a las inversiones de Rusia, sino que además es el principal importador de armas rusas en América Latina, con compras de miles de millones de dólares en los últimos años, que incluyen desde aviones de combate y helicópteros, hasta fusiles Kaláshnikov.

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Se rompe el diálogo en Venezuela por el bloqueo de Trump  

Washington endureció sus sanciones y colocó a Venezuela en una situación de embargo total similar a la de Siria, Cuba, Irán y Corea del Norte. El gobierno de Nicolás Maduro respondió con la retirada de sus negociadores en el proceso iniciado con la oposición.

 

El gobierno venezolano anunció el miércoles por la noche que no asistirá a la nueva ronda de diálogos en Barbados, prevista para los días jueves y viernes. La decisión fue tomada por el presidente Nicolás Maduro, que optó por “no enviar a la delegación venezolana en razón de la grave y brutal agresión perpetrada (…) por la administración de Trump contra Venezuela, que incluye el bloqueo ilegal de nuestras actividades económicas y financieras”.

La resolución fue tomada con el margen de maniobra cerrado por Estados Unidos (EEUU) luego del decreto presidencial firmado por Trump, y con declaraciones de John Bolton, asesor de seguridad nacional, que atacó los procesos de diálogo. La administración Trump lo dejó claro: no es tiempo de hablar ni abrir canales económicos, es momento de buscar el asalto final.

Ante eso la opción del gobierno se vio reducida. Una de las demandas, tal vez la principal, para llegar a un acuerdo es que EEUU levante el bloqueo. La respuesta de Washington fue la antítesis: recrudecer hasta el punto de situar a Venezuela en la lista de pocos países que están en esa situación de congelamiento total, como son Siria, Cuba, Irán y Corea del Norte.

Europa y EEUU, a destiempo

El punto de inflexión dejó la puerta abierta a mayores niveles de incertidumbre y de posiciones en tensión. En efecto, la reacción de la Unión Europea (UE) fue de poner cautelas sobre la decisión unilateral norteamericana y subrayar su apuesta al diálogo. El Grupo Internacional de Contacto (GIC), formado y conducido por la UE, con participación de gobiernos como el de Uruguay, así lo escribió: “una salida negociada sigue siendo la única vía factible para superar esta crisis multidimensional”.

Los temores por las implicaciones del embargo se deben a un punto central: el decreto presidencial amenaza a empresas y gobiernos que hagan negocios con Venezuela. La narrativa norteamericana es clara, el gobierno debe hundirse, y con él, la economía y la población si es necesario para lograr el objetivo.

El destiempo entre EEUU y UE no se da solo por Venezuela. Otro caso significativo es el de Irán, donde la administración Trump decidió salirse del Acuerdo Nuclear. Allí Europa quedó en una zona gris, sin respuesta de peso real ante el pedido del gobierno iraní de mediar para lograr un cese del bloqueo económico, y la guillotina de las sanciones a sus empresas, varias de las cuales se retiraron del país. El resultado está a la vista: un bloqueo y una escalada guerrerista.

En el caso venezolano se está en zona vital geopolítica norteamericana: ¿Está dispuesta la UE a endurecer posiciones para obligar a EEUU a no poner bajo cuarentena al país? ¿Forma parte de sus planes dentro su relación asimétrica con EEUU? Son preguntas que están sobre la mesa en cada bloque de fuerzas.

Los escenarios tras la ruptura del diálogo

La decisión del gobierno de Maduro fue entonces la de expresar lo que ya había sucedido: la ruptura de los diálogos. EEUU lo produjo, Venezuela lo expresó. En cuanto a la oposición venezolana en Barbados, la pregunta siempre ha sido: ¿qué fuerza real, capacidad de ofrecimiento tienen en un posible acuerdo? La respuesta siempre fue que esa fuerza era norteamericana y su principal carta para ofrecer era desbloquear partes del ataque económico y financiero. Redoblarlo fue romper.

Los escenarios son cambiantes. Sin embargo, dos cartas de EEUU parecen claras: no darán marcha en su decisión de derrocar a Maduro, y, dentro de la administración Trump, así como en tramas del Estado profundo norteamericano, tienen capacidad de acción tendencias que buscan acelerar las operaciones antes que apostar a la denominada “paciencia estratégica”.

A eso se le debe agregar la variable de los tiempos electorales internos de EEUU y la forma en que Trump busca capitalizar parte de un electorado con estas medidas.

No existían hipótesis consolidadas acerca de posibles acuerdos en Barbados. Parte de eso se debía al llamado del gobierno de Noruega de mantener cautela y gran discreción. Lo que habían manifestado voceros norteamericanos, como John Bolton -parte del sector que busca acelerar las maniobras y quemar el país en su paso- era que se debía llegar a una elección presidencial sin Maduro en el gobierno. Esa postura nunca expresó un diálogo posible sino una amenaza.

La ruptura de Barbados empujada por EEUU significa el recrudecimiento de las otras formas de ataque. Trump ya anunció que prepara “otras herramientas”, el gobierno de Iván Duque en Colombia volvió a vaticinar una pronta salida de Maduro, y por debajo, en los subterráneos del país, laten las amenazas de una violencia mercenaria. Como han señalado varios análisis, los embargos no provocan caídas de gobiernos por sí solas, sino que, cuando lo logran, es por estar combinadas con otras formas de asalto.

El gobierno ha afirmado que se “dispone a revisar los mecanismos de este proceso (de diálogo) a fin de que su continuación sea realmente efectiva”. Los diálogos detenidos son las puertas abiertas a los escenarios más inciertos. ¿Una negociación con un bloqueo total es una negociación? El chavismo movilizará este sábado para expresar su desacuerdo, su voluntad de dar la pelea. 

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Afganistán: Trump planea devolver el poder a los Talibán

El presidente de la República Democrática de Afganistán, doctor Mohammad Nayibulá siguió en el poder siete años después de la retirada del ejército soviético en 1989 gracias al apoyo popular del que gozaba. ¿Cuántos días aguantará Ashraf Ghani, encerrado en la “Zona Verde” de Kabul cuando EEUU cumpla el acuerdo con los Talibán y retire parte de sus tropas?

Por la brillante mente de Trump han pasado dos soluciones para sacar a las tropas de Afganistán: ganar la guerra matando a “10 millones de afganos en 10 día”, y de paso, dando un uso a tantas bombas atómicas almacenadas, o salir pitando. La primera es imposible, y no me refiero su incapacidad o falta de ganas de exterminar aquel pueblo, sino a “ganar” el Gran Juego en Asia Central por esta vía (¡y por cualquiera otra!), por lo que ha optado por la segunda, aunque con matices, pidiendo auxilio a Pakistán. Se trata del mismo país al que el presidente menos docto de la reciente historia de EEUU acusó de «mentiras y engaños» y le cortó la ayuda militar «tonta» de 300 millones dólares en 2018 por el doble juego de Islam Abad, el principal patrocinador de los Talibán. Mientras el inquilino de la Casa Blanca necesita, de cara a las elecciones presidenciales del 2020, mostrar algún logro en la política exterior, los generales intentan decirle que EEUU, a pesar de la imagen de “empantanado”, está cumpliendo exitosamente su plan en Asia Central desde que ocupó Afganistán: o ¿no es un éxito haber podido instalar numerosas bases militares en el país más estratégico del mundo, bajo el pretexto del 11S., desde donde se pueda controlar a China, Rusia, India e Irán y eso a pesar de que 1) entre los supuestos terroristas de aquellos atentados no había ningún afgano, y 2) antes del ataque de la OTAN, los Talibán ofrecieron a Bush la entrega de Bin Laden, pero él lo rechazó porque detener al saudí no estaba dentro de los 9 objetivos de la ocupación?

El encuentro entre Trump y el primer ministro de Pakistán Omran Khan en la Casa Blanca, celebrado el 22 de julio, sella el acuerdo entre EEUU y talibanes tras meses de negociaciones en Qatar, en las que Washington se ha comprometido:

  1. Retirar parte de sus tropas, aunque serán sustituidas por 1) los mercenarios de los ejércitos privados de empresas como Academi, antes “Blackwater USA”, implicada en torturas y asesinatos en Irak; 2) por armas avanzadas y 3) por soldados paquistaníes y árabes que harán de carne de cañón de sus intereses
  2. Devolviéndole al Pakistán el papel que ostentaba antes del 2001 como el matón del barrio, para el disgusto de la India e Irán. Las relaciones entre EEUU y su principal aliado en Asia Central se estropearon durante el mandato de Obama por dos principales motivos: 1) los continuos bombardeos de las regiones fronterizas del Pakistán con Afganistán, para “destruir las bases de al Qaeda”, que causaron la matanza de miles de personas y forzaron la huida de varios millones de sus hogares, y 2) la violación del espacio aéreo de Pakistán el 2 de mayo del 2011, para matar el espíritu del fallecido Bin Laden, sin siquiera avisar al gobierno “soberano” de Islam Abad, provocando graves protestas en el país. Un error que convirtió a EEUU en un rehén de los generales-talibanes de Pakistán, que controlaban la Ruta Sur por la que los camiones de la OTAN transportaban artículos de primera necesidad para sus 300.000 soldados en Afganistán.
  3. Entregar el poder en Afganistán a los talibanes paquistaníes, quienes al principio actuarán como un gobierno interino, para que después de celebrar unas “elecciones “democráticas” restauren su Emirato Islámico, con la legitimidad internacional.
  4. Descongelar la ayuda de 30 millones de dólares destinada a los generales corruptos, fanáticos y patrocinadores del terrorismo paquistaníes, que gobiernan sobre casi 200 millones de personas.
  5. Ampliar las relaciones comerciales con Islam Abad, y echarle un cable para que El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) que controla el tema del lavado de dinero, expida un informe favorable para que pueda solicitar préstamos al Fondo Monetario Internacional.
  6. Mediar en la disputa de Cachemira con la India.

Por su parte, Pakistán y Talibán aceptan una única condición: Impedir la actividad de los grupos terroristas del Estado Islámico y Al Qaeda contra los intereses de EEUU.

Pakistán, país con la bomba atómica ilegal (al igual que Israel y la India) es una pieza fundamental en el juego del “bombero pirómano” de EEUU en Afganistán, aun así, no hay ninguna garantía de que el Sr. Khan pueda cumplir su parte del trato. Pues, los Talibán son un frente de varios grupos formados por decenas de miles de individuos de origen lumpen proletariado, que viven de su sueldo de mercenario que reciben de los señores de guerra, quienes por su parte están contratados por diferentes países de la región, y además cambian de lealtad vendiéndose al mejor postor. Algunos, incluso, son independientes y viven del tráfico de droga y de piedras preciosas del dorado de Asia Central. Por lo que, Khan solo podrá dar garantías a EEUU sobre los talibanes paquistaníes, ni siquiera sobre los talibanes afganos.

La Operación de Apoyo Resuelto de la OTAN en formar a las fuerzas afganas ha sido un total fracaso: cerca de la mitad del país sigue bajo el control de los talibanes ¡que no tienen ni un helicóptero! Y el fenómeno de miles de “soldados fantasma” quienes existen solo sobre el papel mientras sus superiores cobran sus salarios, impide conocer el número real de las fuerzas armadas y de seguridad del país.

“Talibanes” de otros países

Salvo la India, todos los piases afectados de la zona han negociado con el poderoso grupo terrorista: Rusia lo hizo por 16 objetivos; China les paga como vigilantes de seguridad allá donde ha invertido parte de sus 5.950 millones de euros, como en el sector minero, a la vez que negocia con Kabul para instalar una base militar en Badakhxan, provincia que comparte frontera con la localidad china de Xinjiang, donde los grupos terroristas islamistas cometen atentados. Pero, es Irán quizás el país con una política más sofisticada y multifacética respecto a los “seminaristas”, que es lo que significa Talibán: en 2001cooperó con EEUU para derrocarles del poder proporcionándole al gobierno de Bush asistencia militar e inteligencia, y una vez que conoció los planes de la OTAN en permanecer en el país con el que comparte 936 kilómetros de fronteras y lo considera su patio trasero, cambió de política: creó causa común con un sector de Talibán contra las tropas de EEUU (y cuando el Pentágono trasladó su “Arco de crisis a esta región, también contra Daesh) manteniendo a la vez buenas relaciones con los gobiernos instalados por Washington en Kabul. Teherán ejerce un poder blando en Afganistán a través de: inversiones económicas, no sólo en negocios sino también en los políticos; lazos lingüísticos (dari, un dialecto de persa es la lengua cooficial del país junto con el pastún), que le facilitan tener canales de televisión y radio, mientras regala millones de libros cuidadosamente seleccionados; y mediante la religión, siendo el 20% de los 35 millones de afganos chiitas. Incluso ha formado la Brigada Fatemiyun con miles de afganos chiitas pobres, y los refugiados e inmigrantes indocumentados que viven en Irán desde hace décadas, enviándoles a Siria en apoyo al presidente Bashar al Asad. En el propio Pakistán («La tierra de los inmaculados» en hindi y persa), la República chiita de Irán cuenta con la Brigada Zeinabiyun, reclutada de entre el 5% de la población que practica la segunda corriente del islam. Los fuertes lazos de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos,(los dos únicos estados que junto con Pakistán reconocieron al régimen de Talibán en 1996), con Islam Abad ya preocupaban a Teherán, y que ahora además recuperen su poder en Kabul, le inquieta.

La fuerte oposición de los poderosos militares de EEUU al plan de Trump de retirar las tropas de las guerras “inútiles”, harán que el actual proceso sea más táctico que estratégico: Trump tiene el reloj, pero quien tiene el tiempo es el Complejo Industrial-militar, el mismo que le obligó a tragar sus propias palabras sobre la retirada de Siria.

El principal ganador de esta situación ha sido Omran Khan, el ex jugador de Criquet:  «Vino, vio, venció» tituló Dawn, el diario Paquistán de lengua inglesa, que así celebraba el regreso del régimen fascista de los Talibán a Kabul. El principal perdedor es el invisible pueblo afgano, y sobre todo sus mujeres, muy cansado de bombas, violencia y una pobreza extrema: sólo en los primeros días de agosto, cerca de 200 civiles, muchos de ellos niñas y niños, han sido víctimas de la barbarie de la guerra. ¿Saben por qué ha desaparecido el movimiento antimilitarista del escenario?

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 John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, este martes en Lima (Perú). En vídeo, declaraciones de Bolton. Paolo Aguilar (efe) | atlas

El asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, advierte a las firmas extranjeras que también se arriesgan a ser sancionadas si tienen vínculos con el chavismo

Donald Trump ha asestado el golpe más duro al régimen de Venezuela desde que llegó a la Casa Blanca. El mandatario ordenó el lunes por la noche bloquear todos los activos del Gobierno de Nicolás Maduro en EE UU, prohibir a las empresas estadounidenses hacer negocios con Caracas e impedir la entrada de la cúpula del régimen a su territorio. El asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, advirtió este martes a las firmas extranjeras que también se arriesgan a ser sancionadas si tienen vínculos con el chavismo. Es la primera vez en 30 años que Washington aplicaba este tipo de sanciones a un país occidental.

La última ofensiva estadounidense contra el régimen de Maduro sitúa a Venezuela en el mismo nivel que Corea del Norte, Irán, Siria y Cuba, los otros países a los que Washington ha congelado sus activos. “Ahora Venezuela es parte del muy exclusivo club de Estados canallas”, afirmó el martes Bolton. “Estamos enviando una señal a terceras partes que quieran hacer negocios con el régimen de Maduro: procedan con extrema cautela. No hay necesidad de arriesgar sus intereses económicos en EE UU por apoyar a un régimen corrupto y moribundo”, advirtió en Lima (Perú), donde se celebró la Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela con la participación de 59 países y tres organismos internacionales, entre ellos, la Unión Europea.

El asesor de la Casa Blanca envió así un mensaje directo a los líderes de Rusia y China —quienes no participaron del encuentro—, calificando su apoyo a Maduro de “intolerable”. Además, amenazó a las dos potencias con que el próximo Gobierno elegido democráticamente en Venezuela podría verlos como enemigos por haber apoyado al “régimen criminal” y que no se fiaran de que después de la caída de Maduro, quien se encuentra “entre las cuerdas”, vayan a recibir el pago de la deuda.
Las sanciones aprobadas el lunes van más allá de las impuestas hasta ahora por Washington, como la congelación de los activos de la estatal Petróleos de Venezuela y las sanciones a más de 100 individuos y entidades venezolanas. En los últimos siete meses también se ha penalizado al Banco de Desarrollo de Venezuela y el Banco Central.

“El momento para el diálogo ha terminado. Ahora es el momento de la acción”, aseveró Bolton en Lima, donde despejó las dudas sobre si las sanciones podrían afectar también a quienes hicieran negocios con el régimen. “Deseo dejar claro que esta amplia orden ejecutiva autoriza al Gobierno de EE UU a identificar e imponer sanciones a cualquier persona que continúe proporcionando apoyo al ilegítimo régimen de Nicolás Maduro”, aclaró en una advertencia muy directa: o haces negocios con EE UU o con Venezuela.

Trump ya había adelantado la semana pasada que contemplaba imponer nuevas sanciones al régimen. El objetivo es desbloquear una crisis política que lleva estancada desde hace meses, con un Nicolás Maduro cuya legitimidad cuestiona una oposición que ha nombrado a su propio presidente interino, Juan Guaidó, y que pide unas nuevas elecciones. Guaidó ha sido reconocido por más de 50 países, incluidos EE UU y España. Desde hace semanas, representantes de ambos líderes venezolanos buscan bajo la tutela de Noruega una solución a la crisis sin resultados hasta ahora.

“Todos los bienes e intereses del Gobierno de Venezuela que se encuentran en EE UU están bloqueados y no pueden transferirse, pagarse, exportarse, retirarse ni negociarse de otra manera”, reza el texto de la medida adoptada. La orden ejecutiva congela los activos, pero permite la entrega de alimentos, medicamentos y ropa “destinados a ser utilizados para aliviar el sufrimiento humano”.

Es difícil cuantificar los activos del Gobierno venezolano en EE UU, pero las nuevas sanciones tendrán consecuencias. Aunque las transacciones comerciales entre privados no se verán afectadas por la orden ejecutiva, Diego Moya-Ocampos, analista de la consultora IHS Markit, considera que las empresas occidentales serán las que abandonarán los planes de negocio en Caracas. “Las compañías van a sopesar los riesgos regulatorios de hacer negocios en Venezuela y el impacto en su reputación”, sostiene el experto, y agrega: “Es casi imposible operar sin tener que realizar algún tipo de transacción en dólares estadounidenses si se trata de una multinacional”.

Está por ver qué empresas se verán afectadas por las medidas, porque se contemplan excepciones que podrían permitir a grandes empresas como la petrolera Chevron seguir operando en Venezuela. Uno de los sectores que podrían verse afectados es el de la minería. Para compensar la caída de los ingresos por el petróleo, el régimen chavista ha estado exportando oro y otras materias primeras para lograr efectivo.

Mensaje a Rusia y China

Aunque las amenazas de Bolton están dirigidas a los países que aún apoyan al régimen venezolano, como Rusia y China, Moya-Ocampos cree que estos no alterarán su comportamiento. En el caso de Cuba, realmente “no tienen elección” sobre su respaldo al régimen. Rusia, según el analista, está buscando desafiar el papel de Estados Unidos en el tablero global, utilizando a Venezuela para lograrlo. Por eso prevé que tendrá un rol dual, con algunas compañías que van a seguir operando, y otras no, como varios bancos, exportadores de granos o fabricantes de armas que ya han suspendido sus actividades comerciales en Caracas.

Konstantin Kosachev, presidente de la comisión de Asuntos Exteriores del Senado ruso, criticó el martes la orden ejecutiva de Trump, a la que calificó de “bandolerismo internacional”, según la agencia de noticias estatal RIA Novosti. Kosachev agregó que la medida de Washington representa una “intromisión abierta en los asuntos domésticos de Venezuela”.

Para Moya-Ocampos, China “es un apoyo más teórico que práctico-financiero”. El gigante asiático cesó abruptamente la concesión de préstamos a Venezuela en 2016, después de haberse convertido en el principal acreedor del régimen de Maduro. La decisión de Pekín coincidió con el deterioro acelerado de la económica y la política del país latinoamericano. En la última década, China le ha prestado a Venezuela cerca de 62.000 millones de dólares (unos 54.000 millones de euros). La mayor parte del montante está formada por créditos pagaderos en petróleo. 

Por Antonia Laborde

Washington 6 AGO 2019 - 14:48 COT

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China advierte a los manifestantes de Hong Kong: “El que juega con fuego, se quema”

Pekín lanza una nuevo aviso contra las protestas en Hong Kong. Tras 22 años de silencio, la Oficina para Asuntos de Hong Kong y Macao del Consejo de Estado ha dado su segunda rueda de prensa en ocho días. El más alto organismo político chino para cuestiones relacionadas con ambos territorios ha alzado este martes la voz para advertir de que las multitudinarias movilizaciones en Hong Kong están arrastrando a la ciudad “por una peligrosa senda de no retorno”. De esta manera, Pekín confirma su intención de implicarse más en el conflicto que sacude al territorio desde hace diez semanas y que este lunes desembocó en la primera huelga general en cinco décadas.

El portavoz, Yan Guang, ha condenado la evolución violenta de las protestas, avisando de que “el que juega con fuego, se quema”, por lo que nadie debería desafiar “la firme determinación y la inmensa potencia del Gobierno central de China”. Yang también ha invitado al Gobierno autónomo de Hong Kong a redoblar la política de arrestos y enjuiciamiento de los manifestantes, lo que se suma a las “propuestas” de actuación compartidas lanzadas en la anterior rueda de prensa –un hecho sin precedentes en un territorio hasta la fecha gobernado de manera autónoma– y que demuestran que Pekín ha decidido tomar cartas en el asunto.

El escenario más dramático pasaría por que el Gobierno chino movilizara al ejército nacional para aplacar las protestas por la fuerza. El portavoz ha subrayado que Pekín cuenta con la legitimidad para hacerlo, solo sería necesario que el Ejecutivo local de la antigua colonia así lo solicitase, tal y como está contemplado en el artículo 14 de la Ley Básica del territorio; aunque ha descartado emplear esa opción de momento. “El Gobierno y la policía de Hong Kong son totalmente capaces de mantener la ley y el orden”, ha asegurado tras reafirmar su apoyo total a ambas instituciones.

Yang también se ha referido a unas supuestas “fuerzas antichinas” como “las mentes maestras” que fomentan la violencia para así crear un caos del que terceros países puedan beneficiarse. Esta narrativa ha calado profundamente entre los sectores prochinos de la sociedad hongkonesa. Tras los enfrentamientos del lunes por la noche entre manifestantes y miembros de mafias locales en el barrio de North Point, los vecinos –la mayoría inmigrantes procedentes de la provincia china de Fujian– se mostraban indignados ante la presencia de occidentales en la zona, a los que acusaban de ser espías, y exigían a la policía su detención.

Esta atmósfera de tensión choca con la identidad urbana de Hong Kong: una ciudad global y cosmopolita, famosa por su mezcla de razas y culturas, en cuya Administración todavía trabajan varios cientos de funcionaros británicos que decidieron quedarse tras la transferencia de soberanía en 1997. “Al final, también los que operan en la sombra serán castigados”, ha sentenciado Yang.

De cara a los próximos días, el representante de la oficina del Consejo de Estado ha llamado a la población de Hong Kong a “adoptar un frente unido frente a la violencia”. Para ello, ha empleado como ejemplo el comportamiento de una mujer que en un centro comercial se negó a sostener una bandera del Reino Unido y el de dos hombres que se encararon con los manifestantes “para plantearles la pregunta más importante que se debe hacer: cuando las cosas estén fuera de control, ¿quién será la víctima?”. Estas declaraciones no encuentran reflejo en la enorme simpatía popular de la que gozan las protestas en Hong Kong. Durante los múltiples cortes de tráfico que tuvieron lugar en los últimos cuatro días consecutivos de movilizaciones, podía verse cómo desde el interior de los vehículos detenidos mucha gente mostraba su apoyo a los manifestantes con gestos de aliento.

Pero no solo el Gobierno chino se ha hecho oír. Esta mañana, el superintendente jefe de relaciones públicas el cuerpo de policía, John Tse, ha informado de que en la noche del lunes se realizaron 148 arrestos a causa de los enfrentamientos que tuvieron lugar en varios distritos de la ciudad al mismo tiempo. Ha apuntado también que solo el lunes se dispararon 800 bombas de gases lacrimógenos, poco menos de las 1.000 empleadas desde que las movilizaciones comenzaron el pasado 9 de junio. El superintendente, por último, ha disculpado a la Asociación de Policías Jóvenes por referirse a los manifestantes en un comunicado como “cucarachas”, un término popularizado por los sectores prochinos, lo que ha justificado por “la enorme presión, verbal, física y digital que están soportando”.

Del mismo modo, tres portavoces de los manifestantes se han colocado frente a los micrófonos, protegidos por máscaras y cascos amarillos, para denunciar los abusos policiales y reiterar sus cinco exigencias fundamentales al Ejecutivo hongkonés: la retirada definitiva de la polémica ley de extradición, que está en el origen del conflicto y permitiría por primera vez entregar sospechosos a Pekín; que no se emplee el término “revueltas” para referirse a las protestas; una amnistía para todos los detenidos; la puesta en marcha de una investigación independiente que evalúe la actuación policial, y la dimisión de la jefa del Ejecutivo local, Carrie Lam.

En este cruce de declaraciones no ha participado Lam, que el lunes compareció durante la huelga general para reiterar su postura de que la ciudad debe volver al orden. Mientras tanto, un equipo de voluntarios limpiaba las calles de la ciudad que, por un día y solo hasta que la batalla continúe, ha encontrado un momento de respiro.

 

Pekín 6 AGO 2019 - 10:59 COT

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Uruguay acusa a EE.UU. de meterse en la campaña electoral  

En octubre se vota para presidente y además un plebiscito sobre seguridad

 "Matan a 30 personas en tiroteos en bares, y nos vienen a decir a nosotros que tengan cuidado con Uruguay. ¡Por favor!", exclamó el canciller Nin Novoa del gobierno del frenteamplista Tabaré Vázquez,

 

El canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, acusó a la administración de Donald Trump de intentar influir a favor de la oposición en la campaña electoral, de cara a las presidenciales de octubre próximo. El gobierno uruguayo continúa así respondiendo a los ataques de Washington, que días atrás advirtió a los ciudadanos que pensaban viajar al país sudamericano, por un aumento en sus índices de delincuencia, registrado en base a informes del Departamento de Estado.

El lunes, la cancillería uruguaya emitió un comunicado en el que alertaba a los ciudadanos que tuvieran pensado viajar a Estados Unidos por la "creciente violencia indiscriminada" desatada en la nación, tras las dos masacres ocurridas el fin de semana en los estados de Texas y Ohio, que dejaron un saldo de 30 muertos y más de 50 heridos.

El Ministerio de Relaciones Exteriores alertó por los crímenes de odio, fundados en “el racismo y la discriminación, que costaron la vida a más de 250 personas en los primeros siete meses de este año". El texto respondía al gobierno de Donald Trump, que anteriormente emitió una elevación del nivel de advertencia dirigida a ciudadanos norteamericanos que planeaban visitar Uruguay, por el "aumento de la delincuencia": pasó del nivel 1 ("tomar precauciones normales") al nivel 2 ("ejercer mayor precaución debido a la criminalidad").

Horas después del comunicado uruguayo, la cancillería de Venezuela emitió un aviso de características similares, sugiriendo a los venezolanos “postergar sus viajes, o, en todo caso, extremar las precauciones” en caso de ir a Estados Unidos. Ambos países sudamericanos compartieron el diagnóstico: pidieron a sus viajeros evitar grandes aglomeraciones y algunas ciudades, que ubicaron entre las "20 más peligrosas del mundo". 

Rodolfo Nin Novoa, canciller de Uruguay, redobló la apuesta este martes al sostener que Estados Unidos busca entrometerse en la campaña electoral uruguaya. Nin Novoa recordó además que el comunicado del lunes surgió como respuesta al mensaje emitido por Washington el viernes pasado, al remarcar que se trata de una cuestión de "dignidad nacional".

"Estados Unidos se quiere entrometer en la campaña electoral uruguaya”, precisó el diplomático durante una entrevista para la radio local Carve, al tiempo que aseguró que con Washington "no hay ninguna tensión". Sin embargo, señaló que la advertencia de Estados Unidos a sus ciudadanos respecto a Uruguay "es como mirar la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. La nación gobernada por Trump cree que tiene "la misión divina de calificar a todos los países del mundo", advirtió el canciller.

"Estados Unidos tiene una tasa de homicidios de 25 habitantes cada 100 mil, mientras que en Uruguay tenemos la mitad", sostuvo. "Matan a 30 personas en tiroteos en bares, y nos vienen a decir a nosotros que tengan cuidado con Uruguay. ¡Por favor!", exclamó el canciller del gobierno del frenteamplista Tabaré Vázquez, al tiempo que remarcó que a su país no lo motiva un "ánimo belicista y confrontativo". "Hicimos un comunicado en los mismos términos en que lo hicieron ellos", agregó.

En la nota consular presentada hace unos días, el gobierno norteamericano había señalado que "los delitos violentos, los homicidios, los asaltos a mano armada, el robo de vehículos y los hurtos" aumentaron en Uruguay. El Departamento de Estado pidió evitar la visita a 13 barrios de Montevideo, y advirtió acerca del incremento de los robos callejeros, y de viviendas durante el verano, en los principales balnearios del país, incluyendo Punta del Este.

"Es una exageración, y es muy imprudente andar diciendo que aumenta la inseguridad en Uruguay, cuando el tema de la seguridad está metido en la campaña electoral", replicó Nin Novoa en declaraciones radiales, y recordó que en octubre, fecha donde se realizarán los comicios presidenciales, habrá un plebiscito, impulsado por el ex precandidato nacionalista Jorge Larrañaga, que plantea una reforma constitucional para endurecer las medidas de combate al delito, y las penas contra los culpables.

La inseguridad es uno de los temas más importantes dentro de la agenda pública uruguaya. A la espera de cifras oficiales, se estima que en 2018 Uruguay, país de 3,4 millones de habitantes, registró una cifra récord de homicidios (381), un 35 por ciento más que en 2017. Sin embargo, esos números provienen de un estudio que regularmente publica la fundación Fundapro, cercana a la oposición, y que sirvieron de insumo para la dura advertencia planteada por Estados Unidos.

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Trump congela todos los activos del Gobierno venezolano en Estados Unidos

El presidente firma una orden ejecutiva para extender al completo las sanciones al régimen de Maduro

Los esfuerzos de Estados Unidos por asfixiar al Gobierno venezolano van un paso más allá. El presidente Donald Trump ha firmado este lunes por la noche una orden ejecutiva que congela todos los activos que tiene el régimen de Nicolás Maduro en el país norteamericano. "Todos los bienes e intereses en bienes del Gobierno de Venezuela que se encuentran en EE UU están bloqueados y no pueden transferirse, pagarse, exportarse, retirarse ni negociarse de otra manera", reza la radical medida. Con esta acción, Venezuela entra al listado de países supeditados a estas restricciones por Washington: Corea del Norte, Irán, Siria y Cuba.

La orden ejecutiva de la Casa Blanca justifica la acción contra Caracas por “la continua usurpación del poder por parte de Maduro” y los miembros de su régimen, así como “los abusos contra los derechos humanos, incluido el arresto arbitrario o ilegal” y detención de ciudadanos venezolanos, interferencia con la libertad de expresión e intentos continuos “de socavar al presidente interino Juan Guaidó” y el ejercicio de autoridad legítima de la Asamblea Nacional venezolana. EE UU fue el primero de la cincuentena de países que reconocieron al jefe del Parlamento como presidente interino de Venezuela en enero y abogaron por una transición democrática y que se convoquen nuevas y transparentes elecciones presidenciales.

Esta es la primera vez en 30 años que EE UU congela los activos a un país occidental. Este año Washington ha impuesto sanciones a más de 100 individuos y entidades venezolanas, incluida la compañía petrolera estatal Pdvsa, el Banco de Desarrollo de Venezuela y el banco central de Venezuela. Trump ya había adelantado la semana pasada que estaban contemplando imponer esta estricta sanción al régimen, en vista de los apoyos que estaba recibiendo Maduro por parte de China e Irán.

La escalada en la presión es la antesala a las sanciones que anunciará este martes Washington contra Caracas en la Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela, organizada por el Grupo de Lima en Perú para abordar la grave crisis en el país caribeño. El asesor de seguridad nacional de EE UU, John Bolton, adelantó este lunes que detallará “amplias” medidas que tendrán "muchas consecuencias potenciales". El encuentro contará con la participación de 59 países y tres organismos internacionales: el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y la Unión Europea. Bolton también advirtió a China y Rusia que el apoyo continuo al régimen venezolano "podría afectar el pago de su deuda después de la caída de Maduro".

Las sanciones más duras

Desde 2017 Trump viene apretando el alicate de las sanciones contra Caracas, pero este año ha aplicado las más duras, que vislumbran un panorama oscuro en una economía ya de por sí en situación de colapso. Las restricciones a la venta de petróleo impuestas en marzo —que comenzaron a hacerse efectivas en mayo— significaron una disminución sustanciosa del flujo de efectivo del régimen de Maduro y desataron una crisis por la escasez de combustible en el país, que se ha sorteado parcialmente con el uso del oro de la nación y con la impresión de dinero inorgánico que ha echado más leña al fuego de la inflación, de por sí la más elevada del planeta.

Hace unas semanas el congelamiento de las empresas y los señalamientos a involucrados en el Clap (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) -el programa asistencial con el que ha paliado desde hace tres años la escasez con alimentos importados vendidos a precios subsidiados, tras un complejo esquema de corrupción- suponía un golpe duro al instrumento que ha usado el chavismo para el control político y del que, en medio de la peor crisis económica que atraviesa el país, dependen al menos 16,3 millones de venezolanos, un número que ha ido en aumento, según datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del venezolano de 2018. Este mismo estudio reveló que a 90% de los venezolanos no le alcanzan los ingresos para cubrir los alimentos y que 51% de los hogares están en pobreza.

Un posible embargo económico total encontraría al país en su peor momento con una hiperinflación que cumplirá dos años en noviembre, siendo de las más prolongadas registradas. Además, el sector productivo está totalmente postrado, especialmente el sector agrícola, y la reconversión de la moneda realizada apenas de un año ya ha sido devorada por el dólar que es la moneda de facto. En Caracas, desde una carrera de taxi hasta un perro caliente callejero, una consulta médica, ropa y zapatos en centros comerciales, se pagan en dólares.

La semana pasada el Fondo Monetario Internacional actualizó sus pronósticos para el país descartando la cifra del 10.000.000% de inflación al cierre de este año, ubicándola ahora en 1.000.000%. Sin embargo, el organismo estimaba que la economía se contraerá al cierre de 2019 en 35%, especialmente por la caída de la producción petrolera, que ya está por debajo del millón de barriles diarios.

Por Antonia Laborde

Florantonia Singer

Washington / Caracas 6 AGO 2019 - 01:37 COT

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Primer británico Boris Johnson adopta política pro-China y en favor de la Ruta de la Seda

Los principales aliados de Estados Unidos (EU) se adelantan en sus relaciones con China: Gran Bretaña (GB), pese a su "relación especial", e Israel, mucho más en la etapa del talmúdico Jared Kushner, el primer israelí Netanyahu, el casinero Sheldon Adelson y Henry Kissinger, grandes socios de Trump.

 

Israel concedió dos de sus tres puertos a China para impulsar la Ruta de la Seda en el mar Mediterráneo (https://bit.ly/2RdRAUY), y ahora el "Trump británico" Boris Johnson en su entrevista a Phoenix TV, en Hong Kong, sentenció que estaba muy interesado en la Ruta de la Seda (BRI, por sus siglas en inglés).

 

Boris Johnson exhortó a los inversionistas chinos a continuar sus actividades en GB e invitó a que un mayor número de estudiantes chinos se inscriban en sus universidades: todo lo contrario que viene practicando Trump para sostener su "guerra comercial" contra Pekín que empieza a hacer agua (https://bit.ly/2YvY4l4).

 

Cual su estrambótico estilo, Boris Johnson afirmó que su gobierno mantendría una política "pro-China (¡mega-sic!)".

 

Pese a todas las reticencias de EU, desde Obama hasta Trump, GB fue el primer país de Europa occidental a unirse al banco AIIB (https://bit.ly/2KfWtfm).

 

La decisión unilateral de la "pérfida Albión" de participar en el AIIB exasperó a EU y perturbó a la Unión Europea (UE) a quien traicionó antes de que apareciera Boris Johnson en el radar.

 

Hoy GB es el principal recipiendario de las inversiones chinas en Europa y, al contrario de Obama y Trump, abrió a Pekín algunos de sus sectores estratégicos como la industria nuclear (https://bit.ly/2ODJ9pu).

 

Faltará por ver cuál será su postura frente a Huawei que opera en forma magnificente en España, donde Londres maneja muchas de sus operaciones trianguladas.

 

A juicio de OBOREurope, GB es "muy frágil", ya que, en caso de una salida brusca del Brexit, incrementaría su dependencia con EU que le pueda obligar a seguir su "política china" hostil a la Ruta de la Seda (https://bit.ly/2YCDxv7).

 

Desde hace mucho Londres, en competencia con Fráncfort, desea convertirse en la principal plaza financiera off shore para la internacionalización del yuan/renminbi (https://bit.ly/2OEicSn), mientras lanza su anzuelo financierista a India.

 

Le asiste la razón al portal OBOREurope de que China busca "crear proyectos multilaterales en el marco" de la Ruta de la Seda, por lo que no estaría interesada en "excluir al resto de los miembros de la UE" para únicamente conectarse con GB: arguye que la plaza financiera de Londres puede perder su influencia frente al centro financiero europeo de Luxemburgo –que recordamos, no se encuentra muy lejos de Waterloo.

 

SCMP, con sede en Hong Kong y propiedad de Alibaba, expone la aseveración de Boris Johnson y su apoyo al proyecto de infraestructura del mandarín Xi: "Estamos muy entusiastas (sic) sobre el BRI, estamos muy interesados en lo que el presidente Xi hace" (https://bit.ly/2Sz5Lpc).

 

El primer británico Boris Johnson enfatizó que GB ha recibido con brazos abiertos las inversiones chinas en su gran planta nuclear.

 

SCMP comenta que GB es miembro fundador del AIIB –"primer banco internacional asiático independiente del Banco Mundial y el FMI dominados por Occidente"– con una contribución inicial de 50 millones de dólares.

 

Por lo pronto, el gobierno británico ha pospuesto su decisión para "restringir o prohibir" a Huawei con base en preocupaciones sobre su seguridad nacional, cuando la postura de Trump al respecto sigue siendo "opaca", pese a toda su verborrea vertida en sus furibundos tuits.

 

Es curioso que una de las hijas de Boris Johnson y la nieta de ocho años de Trump, Arabella (hija de Jared Kushner e Ivanka), hayan aprendido mandarín.

 

Tiene mucho sentido la postura "pro-China" de Boris Johnson porque la esperada "salida dura" del Brexit no se puede quedar en el aire cuando su alternativa comercial sería doble: apostar a las dos superpotencias geoeconómicas EU y China, mientras se consagra a socavar y/o a balcanizar a la UE.

 

Por tercera vez en un poco más de un siglo, GB rompe abruptamente con Alemania, hoy líder geoeconómico de la UE. Las otras dos fueron la Primera y la Segunda Guerras Mundiales.

 

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