Lunes, 11 Noviembre 2019 06:29

Berlín 1989-2019

Berlín 1989-2019

La caída del muro de Berlín fue un momento emblemático del profundo cambio en la estructura del poder a escala mundial. Treinta años después, las repercusiones son todavía notorias.

Entre agosto de 1961 y noviembre de 1989, el muro representó la pugna entre dos sistemas opuestos de organización social emanados de periodos revolucionarios y dos guerras mundiales. El muro expresó, de modo literalmente concreto, el significado histórico de lo que se llamó la guerra fría.

El muro cruzaba primero Berlín y fue extendiéndose hasta conformar un sistema de fortificaciones que, a lo largo de 45 kilómetros, separó las dos partes de la ciudad y más tarde rodeó la parte occidental, por 120 kilómetros, convirtiéndola en un enclave en el territorio de Alemania oriental.

Antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial, Churchill pronunció un famoso discurso, el 5 de marzo de 1946, en Fulton, Misuri, adonde asistió con el presidente Truman.

El discurso se titulaba "Los tendones de la paz", y ahí reconocía la primacía que había adquirido Estados Unidos.

Churchill describió así la nueva configuración de Europa: "De Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, una cortina de hierro ha descendido a lo largo del continente".

Con esto se considera que empezaba la guerra fría entre los dos grandes bloques políticos. Así se entendió, en buena medida, tanto política como popularmente, la historia de las siguientes cuatro décadas. Era un mundo bipolar.

Una de las imágenes literarias perdurables de ese periodo la proporcionó la notable novela de John le Carré: El espía que salió del frío, publicada en 1963, en la cual el agente británico Alec Leamas es enviado a Berlín oriental para averiguar acerca del poderoso sistema de seguridad del Estado.

La fuerte pugna entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) ordenaba las coordenadas de lo que sucedía en gran parte del mundo. En la región que habitamos hubo sucesos muy relevantes. Uno de ellos, muy tempranamente, fue el derrocamiento del gobierno de Arbenz en Guatemala. Otro fue la crisis cubana de los misiles, en 1962, que exhibió la abierta confrontación entre las dos potencias y fue uno de los episodios más relevantes de la guerra fría.

En 1990, John J. Mearsheimer publicó un artículo titulado “Por qué pronto extrañaremos la guerra fría”, en el cual apuntaba a la configuración de un mundo unipolar surgido de la debacle de la URSS.

En todo caso, el escenario se armaba para el diseño e implementación de la fase actual del proceso de globalización económica y financiera. Una de las expresiones más influyentes de este modelo de acumulación, que se imponía con gran decisión, fue la elaboración del Consenso de Washington, presentado por John Williamson en 1990 y alentado sin cortapisas por los organismos financieros internacionales. Todo corría muy de prisa.

Para ubicar los principios de dicho armazón de políticas públicas, aplicado de modo generalizado en las llamadas economías en desarrollo, conviene recordar el decálogo que lo constituía: reducir la deuda del gobierno; eliminar los subsidios públicos; aplicar reformas tributarias; determinar tasas de interés mediante mecanismos del mercado; fijar tipos de cambio flexibles; adoptar políticas de libre comercio; relajar las reglas de la inversión extranjera directa; privatizar empresas públicas; erradicar las regulaciones que limitan la competencia, y ampliar los derechos de propiedad.

Ese esquema es el que tres décadas después está sumido en una profunda crisis económica, expuesta principalmente por la financiera de 2008 y sus secuelas. Además, generadora de una honda crisis social, de la que hoy no faltan ejemplos en América Latina. Uno de los casos más manidos de este modelo y expuesto como éxito de las políticas neoliberales es el chileno, que tiene desde hace semanas a la gente en la calle protestando sus onerosas consecuencias sociales.

Los acontecimientos históricos de mayor relevancia, como la caída del muro de Berlín, provocan una serie de interrelaciones complejas y distinto calado. El impacto de ese hecho ha sido realmente global.

Alexander Herzen escribió en su texto Desde la otra orilla acerca de la viuda preñada, con lo que aludía a la situación en la que el viejo orden ha sucumbido, pero aún no ha nacido uno nuevo. En 1989, el nuevo orden sucedió al viejo orden de manera casi súbita y global. En tres décadas de predominio se ha desgastado.

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Macron diagnostica la muerte cerebral de la OTAN y Alemania se indigna

Después de que el intrépido presidente galo Emmanuel Macron lograra acuerdos comerciales durante su visita a China por 15 mil millones de dólares (https://reut.rs/2WZprot), dio una explosiva entrevista a la revista globalista The Economist, copropiedad de los banqueros Rothschild para quienes laboró, donde diagnostica la muerte cerebral de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) (https://econ.st/33vMGsI), a la que antes Trump catalogó de "obsoleta" cuando regañó a sus aliados de no gastar lo suficiente para su defensa que corría prácticamente a cargo de Estados Unidos.

Macron, quien después del G-7 dictaminó el “fin de la hegemonía de Occidente (https://bit.ly/2NZIpYd)”, se mostró perplejo sobre el "artículo 5" de la OTAN, su cláusula de defensa colectiva, y comentó que no estaba seguro si Washington defendería a Europa en una crisis.

Macron sentenció que Europa se encuentra "al borde del precipicio (sic)" y necesita empezar a pensar por sí misma en términos estratégicos como una potencia geopolítica, ya que de otra manera "no tendrá más el control de su destino", por lo que es apremiante que Europa despierte cuando Estados Unidos “ha volteado su espalda a Europa, como sucedió con su permisividad a la invasión de Turquía, miembro de la OTAN, aprovechando el retiro del Ejército estadunidense del noreste de Siria.

A juicio del mandatario galo, Donald Trump "no comparte la idea del proyecto europeo" cuando Europa está confrontada por el ascenso de China y se encuentra debilitada por dentro con el Brexit y la inestabilidad política: "Existe un riesgo considerable de que en el largo plazo desaparezcamos geopolíticamente, o, por lo menos, que no tengamos más el control de nuestro destino".

La hermenéutica de The Economist es que el "mensaje subyacente de Macron radica en que Europa necesita comenzar a pensar y a actuar no sólo como grupo económico, cuyo principal proyecto es la expansión del mercado, sino como una potencia estratégica" que “debe empezar con la recuperación de la ‘soberanía militar’ (¡mega-sic!)”, y con la reapertura de un diálogo con Rusia.

Los tres magnos polos gravitatorios EU/Rusia/China atraen a las fuerzas centrífugas en la Unión Europea (UE), tipo Brexit, cuando Francia opera ya como su única potencia nuclear con su force de frappe (poder de disuasión)”.

La Unión Europea cometió el grave error de haberse confinado a una visión vulgarmente geoeconomicista, que le brindó la enorme prosperidad que llegó a superar a Estados Unidos con su PIB, hasta que el destino geoestratégico la alcanzó con la increíble resurrección de Rusia, en la fase del zar Vlady Putin a partir del año 2000, y del irresistible ascenso tecnológico/geoeconómico de China.

Ya se encargarán los exhumadores de archivos desclasificados de diagnosticar que el peor error geoestratégico de Washington lo cometió el entonces mandatario Barack Obama al haber empujado a China a los brazos de Rusia, que conformaron una "asociación estratégica" que dejó aislado a Washington y a la deriva a Europa.

La UE contaba con el paraguas geoestratégico/nuclear de Estados Unidos, que en su fase de declive económico/financiero busca salvarse antes de rescatar a los demás.

Ahogada por su hedonismo, Europa descuidó su seguridad y ahora paga un alto precio. La canciller alemana Ángela Merkel criticó “las palabras drásticas del presidente francés (https://bit.ly/33I7ldr)”.

A 30 años de la caída del Muro de Berlín, la anterior ministra de defensa de Alemania y actual presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se distancia de Macron al sentenciar idílicamente que “la Organización del Tratado del Atlántico Norte es la alianza de defensa más poderosa del mundo (…) Sin la alianza atlántica, la historia de Europa no podría ser contada (https://politi.co/34K2Ajj)”.

A Von der Leyen se le olvidó Carlomagno y no pondera el nuevo orden tripolar del siglo 21 de EU/Rusia/China.

¿Implosiona la OTAN 30 años después de la caída del Muro de Berlín?

El Fin de la historia, de Francis Fukuyama, fue una histeria del Departamento de Estado, así como el mito chileno fue otro artefacto hollywoodense del fallido binomio neoliberal del thatcherismo/reaganomics. “Fin de una era (https://bit.ly/2NAThg9)”: fin de todos sus mitos.

 

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Martes, 05 Noviembre 2019 06:02

75 años del FMI y Banco Mundial, la rapiña

75 años del FMI y Banco Mundial, la rapiña

En julio de 1944 fueron fundadas en Bretton Woods esas dos instituciones siniestras para los países periféricos. Hace unos días, su reunión anual conjunta celebró sus 75 años como parte decisiva de la gobernanza económica mundial por parte de los líderes de los países centrales: la dirección del FMI en manos de Europa, la del BM en las de Estados Unidos. En los hechos también el FMI está en manos de EU: es su principal accionista. EU es el único país con poder de veto –por el peso de sus acciones– en las decisiones de esa organización financiera que opera como un banco privado a favor de los intereses de Wall Street. EU también domina la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales (Swift, por sus siglas en inglés).

¿Motivos para festejar el cumpleaños 75? A la vista están las sombrías perspectivas de la economía mundial, recesión o lento crecimiento en todo el mundo (China aparte); amenazas de un inmenso nuevo quebranto financiero mundial; aumento de las tensiones comerciales; una enloquecida desigualdad, ahora ya no sólo entre los países centrales y los periféricos, sino dentro de ambos polos; una descomunal crisis odiosa –creada contra los intereses de los ciudadanos– de los países ­periféricos.

El norte continúa con su cuento del crecimiento y el desarrollo mientras sigue operando en favor de la especulación financiera sobre todas las cosas, y atizando sin cesar el aumento de la deuda eterna en los países del sur. A la vista está, también, la acción de consuno entre el FMI y el BM y los grupos políticos y económicos globalizados de los países del sur. En México tenemos ahora hasta generales del Ejército (Gaytán) cabalmente subyugados por la ideología neoliberal de esas instituciones.

En su reunión conjunta FMI y BM advierten sobre una nueva crisis internacional de la deuda y subrayan los nubarrones que ven en los severos problemas de deuda que enfrentan Ecuador, Argentina y Haití, como si no hubiera sido el FMI el creador de los programas "de ajuste" y de "reforma estructural" que llevaron a esa crítica situación. El Comité para el Desarrollo y el Comité Monetario y Financiero Internacional, dependientes de la Junta de Gobierno del FMI, señalan el empeoramiento de la situación de la deuda de los países dependientes, pero nada dicen sobre los programas para resolver las crisis de la deuda una vez desatadas; se sabe: sólo mayores dosis de su misma medicina.

Es clara la necesidad de una restructuración completa de la arquitectura del sistema financiero internacional, comenzando por ubicarlo en el lugar de servicio a los sectores productivos que siempre debió corresponderle, y evitando volver a erigir una moneda nacional como divisa internacional con indecibles ventajas para succionar ingreso de todas partes, como ha ocurrido con el dólar.

Pero mientras ello no ocurra –o acaso sea compensado o sustituido por el sistema cuya construcción ha iniciado el BRICS– es apremiante reformar el modo en que el FMI concede sus préstamos en situaciones de endeudamiento insostenible, como la que viven países como Argentina, Ecuador o Haití. Es imperioso que la evaluación para la concesión de créditos, en cualquier circunstancia, incluya por sistema los efectos de los montos, tasas y plazos, sobre los derechos humanos, las prioridades del desarrollo convenidas internacionalmente, como los objetivos 2030 de la ONU, y la impostergable agenda de las cuestiones de género. Estos criterios se tornan acuciantes en condiciones de deuda impagable, como es el caso de los países referidos.

Entre las mayores intervenciones del FMI están: México 1994, 18 mil millones de dólares (mmd); Asia 1997, 36 mmd; Rusia 1998, 22.6 mmd; Brasil 1998, 41.5 mmd; Turquía 2000, 11 mmd; Argentina 2001, 21.6 mmd; Grecia 2010, 139.7 mmd; Portugal 2011, 99 mmd; nuevamente Argentina 2018, 57.1 mmd. Con las intervenciones del FMI las economías de esos países no hallaron caminos a la estabilidad, sino eficaces recetas hacia el desastre nacional y social.

En Argentina, no sólo el FMI y el BM se hicieron cargo del gobierno después de la administración kirchnerista. Junto con Macri llegó un equipo de banqueros y financieros argentinos a "poner orden": la deuda externa pasó de 38 por ciento del PIB al término del gobierno de Cristina Fernández a 93 por ciento del PIB con Macri; y es uno, entre muchos otros adversos indicadores financieros de la gestión neoliberal.

El mundo ha pasado, empeorando, del consenso de Bretton Woods, al Consenso de Washington y, de ahí, al Consenso de Wall Street. Con un centro que rapiña y una periferia cada vez más atracada.

Alberto Fernández, el presidente electo de Argentina, se encuentra en México. Las reglas que rigen el endeudamiento del FMI deben ser profundamente reformadas. En alguna parte, en algún momento, los acuerdos internacionales entre los países de la periferia deben comenzar, al efecto de procesar esa reforma: ¿por qué no empezar ahora mismo?

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Sábado, 02 Noviembre 2019 07:24

Brasil es la cuña de EEUU en Sudamérica

Brasil es la cuña de EEUU en Sudamérica

Brasil está sólidamente alineado con EEUU, pero además se está convirtiendo en la espada de Washington: se permite juzgar a los gobiernos de la región, violentando las elementales normas diplomáticas y está tejiendo alianzas con los mismos países alineados con el imperio.

Tres datos centrales permiten llegar a esa conclusión. El primero es la reacción del presidente Jair Bolsonaro al triunfo electoral del peronismo en Argentina. El segundo es que aprovecha la coyuntura para poner en duda el futuro del Mercosur. Finalmente, en su gira por Asia y Medio Oriente consiguió tejer acuerdos con Arabia Saudí, el principal aliado de Washington en el mundo.

Bolsonaro dejó de lado las mínimas normas de cortesía diplomática para criticar frontalmente la elección de Alberto Fernández, al punto que se negó a felicitarlo por su victoria en primera vuelta. El canciller Ernesto Araújo fue más lejos aún, al decir que "las fuerzas del mal están celebrando" el resultado argentino, agregando que se trata de "una de las peores señales posibles".

Es cierto que Fernández tampoco fue diplomático, al pedir en su primer discurso, luego del triunfo del domingo 27, por la libertad de Lula, el expresidente de Brasil preso en el marco de la investigación Lava Jato. Este choque de presidentes no augura nada positivo para las relaciones bilaterales y para el Mercosur.

El Gobierno brasileño adoptó una actitud anormal en la región, incluso para los más conservadores. "Desde que asumió el gobierno, Jair Bolsonaro puso a Nicolás Maduro y La Habana como sus mayores enemigos en el hemisferio", escribe el periodista Jaime Chade. Según el diario El País, el canciller envió instrucciones a sus diplomáticos para promover una reunión de las Naciones Unidas para atacar a Cuba, aún en contra de la opinión de sus diplomáticos.

El articulista considera una profunda hipocresía que "se llame a Maduro como dictador y a Cuba como amenaza, mientras cierra los ojos para decir, con orgullo, que tiene afinidad con un príncipe saudí acusado de las peores atrocidades", en referencia a sus excelentes relaciones con el príncipe saudí Mohamed Bin Salmam. Quizá porque el gobierno de Riad anunció inversiones por 10.000 millones de dólares en Brasil.

La segunda cuestión la trajo el hijo del presidente, Carlos Bolsonaro, una especie de comunicador informal del gobierno. Con una argentina peronista, dijo en un tuit, Brasil debe rever el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, apuntando a su deseo de separar a Buenos Aires de la alianza regional.

En este punto es necesario recordar que EEUU siempre se opuso a la integración regional sudamericana, y sólo admitió un Mercosur volcado a las relaciones comerciales, desconfiando de cualquier alianza política entre Argentina y Brasil, los únicos países que por su peso económico, político y diplomático pueden arrastrar a toda la región en una dirección determinada.

EEUU ya consiguió, desde los gobiernos de Macri y Bolsonaro, que la UNASUR fuera desactivada, pero ahora puede congratularse de que el Mercosur también atraviese dificultades. Hasta ahora las relaciones comerciales entre ambas naciones sudamericanas eran importantes. El principal mercado de las exportaciones argentinas es Brasil, relevante para la industria por la venta de autopartes, ya que el resto de sus exportaciones son commodities agrícolas sin valor agregado.

La tercera cuestión es que Brasil está promoviendo un viraje hacia Asia y Oriente Medio, en busca de mercados y de inversiones. De hecho se convirtió en uno de los países más atractivos para los inversores, en la medida que derriba las barreras ambientales y laborales, así como las restricciones al capital extranjero en áreas sensibles como los hidrocarburos.

El Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí desembolsará 10.000 millones dólares, un dato que fue hecho público luego del encuentro entre Bolsonaro y el príncipe heredero Bin Salman. Por otro lado, el jefe de gabinete de Bolsonaro, Onyx Lorenzoni, aseguró que ambos gobiernos formarán un consejo que definirá los sectores apropiados para efectivizar las inversiones.

Entre los intereses de los sauditas figura la construcción de un ferrocarril de casi 1000 kilómetros, desde el corazón agrícola de Mato Grosso hasta Pará, en el extremo norte del país, cuyo costo oscila en los tres mil millones de dólares. En paralelo, el fondo soberano de Abu Dhabi se mostró entusiasmado por las inminentes privatizaciones en Brasil.

En efecto, Brasilia espera recaudar 325.000 millones de dólares en los próximos años, en las subastas previstas en pozos petroleros, puertos y aeropuertos, pero también con las privatizaciones de empresas estatales como el correo.

Si este plan funciona, además de un profunda desnacionalización del país, Brasil puede conseguir los fondos necesarios para superar una crisis económica que ya se arrastra cinco años, desde el comienzo del segundo Gobierno de Dilma Rousseff, en 2014. Lo hace, además, apelando a los socios estratégicos de EEUU, ya que en su visita a China se habló de mejorar las relaciones comerciales pero no se mencionaron inversiones.

Por último, el Gobierno de Brasil está haciendo gestiones para un segundo encuentro con el presidente Donald Trump, en noviembre. Según relataron diplomáticos a Folha de Sao Paulo, este encuentro "sería una oportunidad especial para consolidar al jefe del Palacio del Planalto como líder regional, frente a procesos complicados en el vecindario sudamericano: Chile, Bolivia y Venezuela".

Este punto es relevante y puede tener consecuencias a largo plazo. Al parecer, la nueva visita de Bolsonaro a EEUU fue iniciativa de los senadores republicanos Marco Rubio y Rick Scott. Luego de la década progresista, entre 2003 y 2015, en la que Washington sufrió cierto aislamiento en la región sudamericana, ahora está recuperando posiciones, para lo que necesita de aliados fuertes con llegada a todos los países.

Brasil se ofrece como la espada de EEUU en una región inestable y cada vez más volcada contra el neoliberalismo. Las masivas protestas en Chile, que durante décadas fue el aliado más estable de Washington en la región, son una llamada de alerta para la diplomacia de la Casa Blanca. En esta nueva coyuntura, Brasilia aparece como un aliado más confiable y sumiso a los intereses del capital financiero y del imperio.

20:02 01.11.2019

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Al menos dos muertos en enfrentamientos en Bolivia, donde ya arrancó la auditoría de la OEA

Ni el comienzo de la auditoría del escrutinio de las elecciones del 20 de octubre por parte de la OEA ha traído paz a un país convulsionado. Ya hay dos muertos y decenas de heridos en distintos enfrentamientos.

 

Pese a que desde ayer se audita el escrutinio que determinó la reelección de Evo Morales para un cuarto mandato presidencial, Bolivia sigue convulsionada. "Nosotros no podemos manipular a toda una organización compuesta por 33 países", señaló esta mañana el canciller Diego Pary respecto a las intrigas sembradas por la oposición ante el acuerdo firmado con la Organización de Estados Americanos para transparentar el proceso electoral y despejar las denuncias de fraude. También pidió que no se estigmatice al gobierno, exponiendo que el clima de conspiración, de crisis institucional e incluso de golpismo explícito ha llegado para quedarse y el día a día resulta poco predecible.

Lo mismo puede decirse de la mentada pacificación social, proclamada por el oficialismo y la oposición, ya que finalmente los enfrentamientos violentos se cobraron las primeras dos vidas -en Montero, Santa Cruz-, elevando la tensión en los reclamos al punto de que en el multitudinario cabildo convocado anoche en la ciudad de La Paz, miles de personas apuntaron directamente a la responsabilidad del Poder Ejecutivo al grito de "Evo asesino". Luego hubo fuertes choques entre manifestantes y la policía que resguardaba la Casa Grande del Pueblo.

Mario Salvatierra -de 55 años- y Marcelo Terrazas -de 41- murieron el miércoles por la noche en enfrentamientos entre bloqueadores, con quienes colaboraban las víctimas, y desbloqueadores. También hubo seis heridos y, al día siguiente, en el barrio Cofadena de Montero se perpetró la venganza con agresiones a pobladores y destrozos de viviendas. Hay versiones disímiles, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, responsabiliza a "hordas fascistas que se hacen llamar Unión Juvenil Cruceñista" -grupo de choque del Comité Cívico conducido por el separatista Luis Fernando Camacho-, los habitantes hablan de infiltrados, y la policía apresó a cuatro sospechosos anoche.

Estos hechos se suman a los ocurridos el martes en Plan Tres Mil, una populosa zona de la ciudad de Santa Cruz donde hubo decenas de personas heridas -uno de ellos, gremialista, de gravedad-, esta vez sí con claro involucramiento de jóvenes cruceños visiblemente armados.

En el plano político, la reticencia de la oposición representada por Carlos Mesa, de avalar el monitoreo del escrutinio que se realiza con especialistas de la OEA, más la consolidación de los radicalizados comités cívicos como parte de la pulseada para anular todo el proceso electoral y promover la destitución del presidente Morales, desgastan a un gobierno que durante los últimos días ha buscado bajar el tono de la confrontación.

En el cabildo de La Paz cobraron fuerza las dos nuevas consignas: “Anulación de las elecciones” y “Ni Evo ni Mesa”. Ambas ponen en aprietos al gobierno y al MAS, pero también generan interrogantes hacia las filas de Comunidad Ciudadana, cuyo candidato sería el único beneficiario si se realizase una segunda vuelta o se impugnase la primera, en caso de que se constate fraude según se determine a partir de las conclusiones de la OEA, cuyo plazo es perentorio en el contexto: de diez a doce días contando desde ayer.

La incitación de los cívicos a radicalizar posiciones frente a la eventual salida institucional que derivaría de la auditoría, llamamiento asentado sobre la intransigencia de clases medias y altas acerca de que hubo fraude, ahora mediante el pedido de que se anule la votación y se descabece a Morales, es una baza ya lanzada por los sectores que más apostaron por desestabilizar. Esto plantea, como tercer elemento cuyas reacciones son más difíciles de calcular que en el tira y afloje político, otro desafío a las dos principales fuerzas electorales.

Para Mesa significa, entre sus propios devaneos y errores, que el civismo le ha quitado protagonismo y que su propio accionar depende de la mayor polarización que están manejando los emergentes comités departamentales. La nueva consigna de las marchas urbanas se lo enrostra y lo corre por derecha.

Para el gobierno y el MAS implica la constatación de que el escenario de estabilidad institucional que existía hasta el 20 de octubre, y su propio destino como proceso de cambio, ha sido modificado diametralmente. Sí, como afirman el propio Morales y los principales cuadros de su gabinete, hay un golpe de Estado en marcha, sus piezas parecen ir ensamblándose de a poco. Y si, como también explicitan varios dirigentes, la auditoría puede darle un respiro a la convulsión, independientemente de cuáles sean sus resultados, la tregua sólo durará hasta entonces.

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Piñera cancela cumbres de APEC y clima por el conflicto en Chile

La crisis empeora y el gobierno apuesta al desgaste, señala experto

 

Santiago. Ni en la peor de sus pesadillas el presidente Sebastián Piñera se soñó obligado por la profundidad de la crisis social y política que estremece a Chile a salir a anunciar que su gobierno desiste de ser anfitrión de las próximas cumbres del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) y de la 25 Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 25).

“Nuestro gobierno, con profundo dolor, ha resuelto no realizar la cumbre de APEC que estaba programada para noviembre, y tampoco la reunión de la COP, que estaba programada para diciembre”, declaró muy afectado, flanqueado por el canciller Teodoro Ribera y la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, a cargo de la organización de la COP.

Se trata de un durísimo golpe personal y político para Piñera, quien en los últimos meses procuró mayor protagonismo internacional no exento de fracasos rotundos, por ejemplo, su papel en los acontecimientos de Cúcuta, en febrero pasado, destinados a derrocar el régimen de Nicolás Maduro; o bien cuando pretendió interceder en la áspera disputa entre los presidentes de Francia y de Brasil por los incendios en la Amazonia; también ha sido un revés para Chile, cuya imagen como destino seguro ha venido cayendo conforme distintos gobiernos advierten a sus ciudadanos de los riesgos que corren de viajar a acá. El mercado bursátil cerró con una baja de 2.8 por ciento en las acciones preferentes y el peso se devaluó 1.6 por ciento para cerrar en 739.5 respecto del dólar.

La perspectiva de que, primero la APEC y después la COP 25 se convirtieran en un espectacular anfiteatro mundial para edificar, con renovados bríos, una representación de masivas protestas con cientos de miles de personas en la calle, sin ninguna capacidad de controlarlas y con impredecibles posibilidades de violencia, terminaron por hacer evidente que es mejor pasar ahora por la humillación de replegarse.

La cumbre de líderes de APEC se realizaría en Santiago el 16 y 17 de noviembre, reuniendo a los gobernantes de Australia, Brunei, Canadá, Chile, China, Hong Kong, Indonesia, Japón, República de Corea, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Filipinas, Rusia, Singapur, Taipei, Tailandia, Estados Unidos y Vietnam. Estas economías en conjunto representan 40 por ciento de la población mundial; 60 por ciento del PIB global y 50 por ciento del intercambio comercial total.

La COP 25, en tanto, sería del 2 al 13 de diciembre, con participación de los 193 países de Naciones Unidas, pero adicionalmente vendrían unos 25 mil delegados de la sociedad civil. Para este acto, el gobierno presupuestó 35 millones de dólares (40 por ciento a cargo de privados) y ha estado construyendo instalaciones en un ex aeropuerto ubicado en la Comuna de Cerrillos, aledaña unos 7 kilómetros al centro de Santiago.

El presidente fue explícito al asegurar en que tomó la decisión dadas “las difíciles circunstancias que ha vivido nuestro país en las últimas semanas, y considerando que nuestra primera preocupación y prioridad como gobierno es concentrarnos absolutamente en restablecer plenamente el orden público, la seguridad ciudadana y la paz social”.

Agregó que su deber ahora es dar “urgencia y fuerza” a lo que describe como “nueva agenda social”, y prometió “impulsar un amplio y profundo proceso de diálogo” con las fuerzas políticas. Por la tarde, después de visitar a carabineros (policías) lesionados en las protestas, anunció que invitó a los presidentes de los partidos opositores con representación en el Parlamento a una reunión este jueves con el ministro del Interior, Gonzalo Blumel. Consultado acerca de avanzar en reformas estructurales, Piñera no descartó ninguna medida; “estoy abierto a considerarlas todas”, pero después de que avancen los paliativos que anunció la semana pasada. “Vamos a analizar las reformas estructurales una vez que hayamos escuchado con atención a todos los chilenos”, afirmó.

El magistrado Lamberto Cisternas, portavoz de la Corte Suprema de Justicia, indicó que “a estas alturas (de la crisis)”, la reforma constitucional es una salida viable, para lo cual debe consensuarse un mecanismo de plebiscito.

Cristián Fuentes, politólogo de la Universidad Central, estimó que la renuncia a ser sede de cumbres internacionales obedece a que el gobierno “es incapaz de ofrecer una seguridad mínima tanto de índole política como de administración de las conferencias, sobre todo la COP, que es un acto muy grande. Esto es un gran golpe para la imagen de Chile, pero refleja la realidad y el pésimo manejo de la crisis política y social”.

Fuentes recordó que las avanzadas diplomáticas y de seguridad enviadas a Chile, con seguridad reportaron lo que está ocurriendo, además de que “las embajadas están informando de manera permanente y tienen una idea clara de lo que pasa”.

Respecto de la evolución de la crisis, el analista menciona que “una lucecita en el oscuro túnel” es la idea de un plebiscito para generar una nueva Constitución, algo que necesariamente pasa por la generación de un marco legal, o sea, depende del Congreso. “Hasta ahora lo que el gobierno ofrece es absolutamente insuficiente y la movilización social va a continuar”, advirtió.

“La crisis ha empeorado y el gobierno parece que sigue apostando al desgaste, pero pueden pasar semanas y meses antes de que el movimiento acuse señales de cansancio”, advirtió.

Ayer continuaron las manifestaciones pacíficas por todo el país; los gremios de la salud y los profesores realizaron jornadas de paro, a la vez que hubo enfrentamientos entre jóvenes encapuchados y la policía, saqueos y vandalismo.

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Martes, 29 Octubre 2019 06:28

Trump mata a Bagdadi... y revive al Isis

Trump mata a Bagdadi... y revive al Isis

Por lo regular, el Señor da y el Señor quita. Pero esta semana, en la Casa Blanca celestial, las cosas funcionaron al revés. El señor Trump le quitó la vida a Abú Bakr al Bagdadi y luego revivió al Isis al decirnos que había amagado con enviar a los asesinos sobrevivientes de su organización a las fronteras de Reino Unido y de otras naciones europeas.

¡Cómo se habrán reído los chicos del Isis al escuchar esa oferta extraordinaria! Cómo sus camaradas que están en gestación dentro de nuestras fronteras se habrán animado con esa sugerencia. Durante años nos hemos indignado con el vicioso culto del Isis, pero no contábamos con el culto de Trump.

Cierto, la locura particular de Trump no es tan costosa en vidas inocentes como la del Isis (a menos, claro, que uno sea palestino o kurdo o uno de los 60 mil presos políticos de Al Sisi). Y, dado que los estadunidenses y los rusos ya han afirmado antes que habían matado a Al Bagdadi, tal vez sea prudente dejar pasar los tres días de rigor por si acaso el malvado brinca por allí en otro video. Quizá recuerdan que a Osama lo matamos cuatro veces antes de que fuera cierto.

Pero esta vez Trump hasta dio las gracias a Rusia, Siria e Irak… ¿con Siria se habrá referido acaso al régimen de Assad? De ser así, sin duda es algo que deberá debatirse en el palacio presidencial de Damasco, cuyo ejército ha estado combatiendo al Isis –entre muchos otros– durante más años que el ejército estadunidense.

Pero también dijo Trump que el apoyo de las naciones europeas fue una "tremenda decepción" porque no quieren repatriar a sus nacionales que son miembros del Isis, y añadió: “Yo les dije realmente: si no los reciben, voy a ponerlos allí en sus fronteras y pueden divertirse capturándolos de nuevo… Podrían regresar… no pueden volver a nuestro país. Tenemos mucha agua entre nuestro país y ellos”.

Bueno, eso no sólo fue extraño, sino que sencillamente es el lenguaje del manicomio. Fue una verdadera motivación para los sobrevivientes del Isis.

Si fue como "ver una película", entonces, claro, tenía que venir con el toque hollywoodesco de Trump.

Y, por supuesto, Trump nos dijo que Al Bagdadi “murió como un perro, como un cobarde… llorando, gimiendo y gritando”. Bueno, puede ser. Más bien parece la forma en que mueren los niños. Sus tres hijos, para ser precisos. Es un poco difícil imaginar a Al Bagdadi gritando y llorando en su túnel "sin salida" mientras tanteaba para detonar su cinturón suicida (prueba, desde luego, de que siempre supo que Estados Unidos iría por él). En cuanto a que el mundo "es ahora un lugar mucho más seguro", bueno, habrá que esperar. Estos cultos islamitas tienen por lo regular un líder en crisálida esperando tomar el lugar del difunto. O una versión todavía peor de su propia cruel institución.

Como de costumbre, tendremos también que esperar unos días más para saber cuántos otros inocentes fueron abatidos en esta incursión. Sugerir que todos eran miembros del Isis tiene también algo de hollywoodesco.

Tengamos algo por seguro: la historia original del ataque a Al Bagdadi va a cambiar. Nos enteraremos de otras cosas. ¿Hubo involucramiento israelí? ¿Cuánta ayuda dieron los rusos? ¿O los sirios? ¿O los kurdos? ¿O tal vez el mismo Isis, si ya estaba cansado de su abyecto liderazgo? O fue sólo algún tipo interesado en los 25 millones de dólares de recompensa…

Pero, por el momento, Trump tiene un halo refulgente a los ojos de sus partidarios republicanos. Si su ejército –y recuerden, dado el apoyo de los militares a Trump, probablemente es "su" ejército– puede acabar con el terrorista más buscado del mundo, ¿entonces qué es esta tontería del juicio político que preparan sus enemigos internos demócratas? ¿Cómo se puede comparar abatir a Al Bagdadi y hacer un mundo más seguro con esas ridiculeces sobre Ucrania?

Y Trump pudo observarlo casi todo en vivo, así como Obama presenció la muerte de Osama. Bueno, en una era en que se puede transmitir por Internet la muerte de inocentes, por lo menos ahora pescaron a los chicos malos.

Traducción: Jorge Anaya

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Domingo, 27 Octubre 2019 12:03

Tres revoluciones y una contrarrevolución

Unos 15.000 soldados, cientos de tanques, misiles y aviones de combate desfilaron por la plaza de Tiananmen para celebrar el camino recorrido por China desde que era un país devastado por la guerra y la pobreza hasta convertirse en la segunda mayor economía del mundo. https://rpp.pe/tecnologia/innovaciones/china-presumio-sus-nuevas-armas-drones-misiles-y-bombarderos-noticia-1222360.

La historia china del último siglo y medio es fascinante. Habría que profundizar en lo sucedido en esos 150 años, en vez de sorprenderse por el crecimiento económico de las tres décadas anteriores, que en realidad es lo único que impresiona a las elites occidentales.

 

La descomposición del Estado imperial chino tiene fechas concretas. La primera Guerra del Opio duró entre 1839 y 1842 y la segunda fue de 1856 hasta 1860. Las causas de esas guerra fueron los intereses colonialistas de Inglaterra de imponer el contrabando de opio de la India hacia China, realizado por las empresas británicas, mientras el gobierno chino se empeñaba en imponer sus leyes y límites a ese comercio.

La derrota china en ambas guerras llevó a la firma de los Tratados Desiguales, con la apertura de varios puertos al comercio exterior y la anexión de Hong Kong al Reino Unido. El prestigio de la dinastía imperial Qing cayó por los suelos, pero creció el odio del pueblo chino a un colonialismo que no podía aceptar la reticencia de la potencia asiática a someterse a las reglas de Occidente.

Las sucesivas derrotas provocaron honda conmoción interna. La Rebelión Taiping a mediados del siglo XIX y la Rebelión de los Bóxers a principios del XX, precedieron la revolución nacionalista de 1911 de la mano de Sun Yat Sen, que provocó la caída del Imperio Qing en 1912. Fue el fundador del Kuomintang y de la República de China, y se lo considera también el padre de la actual República Popular China fundada en 1949 con el triunfo de la revolución comunista encabezada por Mao.

 

Las dos primeras revoluciones

 

La primera revolución comunista en China partió de la creación de zonas liberadas o zonas rojas como las denominó Mao Zedong. Hacia fines de la década de 1930, luego de la fracasada revolución de 1927 (en la cual los comunistas aún enfocaban su lucha en las ciudades pensando que la vanguardia era el proletariado, en un país donde más del 80 por ciento de la población era campesina), fueron surgiendo hasta una decena de zonas liberadas que contenían más de un millón de habitantes.

En 1931 Mao y Chu Teh crean la más importante de ellas, que bautizaron como República Soviética de China, que dura hasta 1937. Esta república surge de la Primera Asamblea Nacional de Representantes del Sóviet de China celebrada en Riujin, en la zona liberada de Jiangxi, una región montañosa del centro sur del país, de difícil acceso. La república emitió su propia moneda, el yuan, tuvo una bandera y los atributos formales de un Estado, que abarcaba unos 150.000 kilómetros cuadrados.

La ofensiva militar contra estas zonas, a partir de 1934, las campañas de “cerco y aniquilamiento” de Chiang Kai-shek, el general derechista que había tomado las riendas del Kuomintang, fuerzan la retirada hacia el norte en lo que llamó Larga Marcha. En este período se consolida la ruptura de hecho con la estrategia diseñada por la III Internacional que dirigía la lucha de los comunistas chinos (y de todos los comunistas del mundo) desde sus oficinas en Moscú.

El partido ruso defendía tres cuestiones que Mao rechazaba: el proletariado era la fuerza principal de la revolución, la revolución era democrático-burguesa y por lo tanto debía establecerse una alianza con el Kuomintang. En este período las tres tesis mostraron su profundo error. El campesinado era el sector más activo en la lucha contra la derecha que en esos momentos era ya el Kuomintang, y las demandas que se concretaban en las zonas rojas enfilaban directamente hacia el socialismo.

La ruptura de hecho con Moscú, aunque los comunistas chinos mantenían un discurso público de aceptación de las tesis de la Unión Soviética, llevó a los dirigidos por Mao a victorias importantes, en particular en la resistencia a la invasión japonesa (desde 1937 hasta 1945). En esos años se hicieron fuertes en el norte, en sus bases en torno a la ciudad de Yenán, donde habían llegado exhaustos de la Larga Marcha. Extendieron su influencia a buena parte del país y luego de la derrota de Japón en 1945, estuvieron en condiciones de lanzar ofensivas que los llevaron a la victoria sobre el Kuomintang en 1949.

 

La revolución cultural

 

Fue el movimiento político y de masas más importante que haya existido nunca en un país luego de la toma del poder por los revolucionarios. En realidad no fue una revolución, como pretenden los seguidores de Mao, sino una feroz lucha dentro del partido, del Estado y del Ejército Popular de Liberación, entre una línea que defendía la profundización de las tendencias socialistas y otra que apuntaba hacia el mercado y hacia la reproducción de una casta o clase burocrática en el poder estatal.

En suma, se trata de una experiencia que se miraba en el espejo soviético. Así como los comunistas habían hecho su revolución en contra de las directrices de Moscú, ahora buscaban también un camino propio. El punto de unión entre ambas tendencias (encarnadas por Mao, por un lado, y Deng Xiaoping, por otro), era la defensa de la nación china ante las agresiones externas, que podían provenir tanto de Estados Unidos como de la Unión Soviética. La primera había sido derrotada en la guerra de Corea (1950-53), y con la segunda hubo serios enfrentamientos militares en la frontera en la década de 1960.

La revolución cultural estuvo enfocada a combatir a los dirigentes que seguían la “línea capitalista” y se caracterizó por una amplia movilización de millones de jóvenes que denunciaron a los burócratas, destituyeron a numerosos jerarcas y fueron a remotas comunas rurales a llevar la línea de Mao. En los hechos, fue una serie de purgas y contra-purgas que se diferenciaron de lo sucedido en la URSS porque no se apeló al asesinato y la ejecución de dirigentes sino a la movilización de masas.

Debe destacarse la notable diferencia entre la brutal persecución llevada a cabo por Stalin, que liquidó a toda la vieja guardia bolchevique, y la colectivización forzosa de los campesinos. Aunque en China hubo evidentes excesos, no se registraron procesos similares a los que caracterizaron al régimen estalinista. Durante el período de la revolución cultural, desde 1966 hasta la muerte de Mao, en 1976, reinó un gran desorden que se tradujo en un estancamiento de la economía, o retroceso en varias áreas, y desordenes que terminaron cansando a la población.

Pese a sus limitaciones y gruesas desviaciones (todo lo occidental fue atacado por los guardias rojos maoístas), la revolución cultural fue un intento serio de evitar los desastres del estalinismo.

 

La contrarrevolución

 

Tras la muerte de Mao y luego de la rehabilitación de Deng, el país se encaminó hacia un capitalismo de Estado que multiplicó la riqueza nacional. Nadie puede dudar del impresionante éxito económico de China, de la mano de la apertura a las grandes multinacionales que se establecieron en el país, convirtiéndolo en el taller del mundo a partir de bajos salarios y una gran permisividad en la legislación ambiental.

Más impresionante aún es su desarrollo tecnológico, lo que le permitió superar a Estados Unidos en muchos rubros. Detenta la mayoría de las 500 supercomputadoras más veloces del mundo, está a la vanguardia en tecnologías que serán claves en el futuro –como la computación cuántica– y muestra un notable avance en la inteligencia artificial.

El crecimiento de sus fuerzas armadas y el armamento sofisticado que posee, hacen casi imposible que vuelva a ser invadida como antaño, y está en condiciones de infligir serias pérdidas a quien intente atacarla.

Sin embargo, la china no es una sociedad libre. El dominio patriarcal sigue siendo abrumador. No más observar la integración de los órganos centrales del Partido Comunista, donde los cargos son monopolizados por varones adultos, en el borde la tercera edad. Los déficits más importantes de China se relacionan con la desigualdad y las libertades democráticas.

El “sistema de crédito social” es quizá el aspecto más grave. Está siendo probado en algunas ciudades pero se prevé extenderlo a todo el país. Consiste en un sistema de puntos: todos parten con 100, pero se les reducirán si cometen faltas como fumar en sitios prohibidos, retraso en el pago de facturas, difundir datos falsos por redes sociales o generar problemas en el transporte público.

Si caen por debajo de cierta puntuación, sus libertades estarán restringidas. Una persona con mal puntaje puede tener dificultades para comprar un boleto de avión, acceder a servicios sociales o deberá pagar más intereses por un préstamo, mientras que con alto puntaje tendrá facilidades para obtener una cita médica. El sistema utiliza los macrodatos (big data) privados de las personas, en un sistema de vigilancia inédito en el mundo.

Lo más grave: se ganan puntos acusando a quienes se saltan las normas, creando un sistema de delación extremadamente peligroso. Lo cierto es que, aunque no se ha aplicado en todo el país, en un solo años 6 millones de personas quedaron excluidas de los sistemas de transporte más avanzados.

El ex presidente José Mujica advirtió que en algunos años las personas de izquierda podemos “echar en falta” al odioso imperialismo norteamericano. Lo dijo con sorna y con la ironía que lo caracteriza, pero sabe de lo que habla.

 


 

Recuadro 1

 

Capitalismo sin propiedad privada ni democracia

 

Desde que las tesis de Deng Xiaoping se convirtieron en línea oficial del Partido Comunista, asistimos a una realidad de nuevo tipo, que no había sido contemplada por las teorías del socialismo y tampoco del liberalismo. El impulso a la economía capitalista del enriquecimiento y la acumulación de capital, desembocó en un capitalismo de Estado en el cual la clase social que domina las instituciones tiene la capacidad de tomar decisiones sin consultar a la población.

En una sola operación se conjugan: capitalismo más nueva clase dominante más sistema político no democrático pero que se reclama socialista y popular. Ciertamente estamos ante una operación diferente a la que conocimos en la Unión Soviética, donde el enriquecimiento estaba mal visto y la cúpula del partido no pertenecía a empresas capitalistas porque, sencillamente, no existían.
Tomemos el caso de Alibaba, que ha superado en ventas a Amazon. Formalmente es una empresa privada multinacional de alta tecnología. Su presidente y fundador, Jack Ma, es el hombre más rico de China y es miembro del Partido Comunista.


En 2007 el Diario del Pueblo informó que 1.554 empresarios privados se integraron al Partido Comunista. Un estudio oficial mostró que el 28,8 por ciento de los grandes empresarios consideró “un honor ser elegidos como miembros” del partido o de las instituciones oficiales de la República Popular (Diario del Pueblo, 15/10/2007).
Estamos ante un matrimonio capital/partido/Estado que ha parido una nueva realidad, en gran medida inédita y que merece ser estudiada a fondo. Es evidente que hay una subordinación del capital chino a “su” Estado, una alianza entre los propietarios de los medios de producción y el Partido/Estado con el objetivo de hacer grande a la nación. En este sentido, hay una confluencia entre acumulación de poder y acumulación de capital que es una de las principales características del capitalismo.

 


 

Recuadro 2

 

Un ejército para repeler agresiones

 

Con base en un potente desarrollo científico y tecnológico, el Ejército Popular de Liberación ha alcanzado un grado sorprendente de desarrollo. El objetivo de China consiste en no volver a sufrir humillaciones como fueron las dos guerras del opio en el siglo XIX y la invasión japonesa en el XX.

El impresionante desfile militar del 1 de octubre pasado, mostró los logros tecnológicos de China, tanto como en el factor que Mao consideraba básico: la moral de combate de la tropa. Lo primero fue visible en el desfile que involucró 15.000 efectivos, más de 160 aeronaves, 580 piezas de armamento y material bélico entre los que figuran el moderno bombardero Xian H-6N, el dron furtivo Gongji-11 y el helicóptero utilitario Z-20.

Pero las palmas se la llevaron los misiles. Pudieron observarse varias filas del misil Dong Feng 41, con más de 20 metros de largo y un alcance de 12 a 15.000 kilómetros, superior al del estadounidense Minuteman. Se trata de un cohete que puede cargar diez ojivas nucleares, que está emplazado en plataformas móviles que lo hacen casi inubicable.

También se pudo ver por vez primera el misil DF-17, de medio y corto alcance, diseñado para la defensa de las aguas territoriales en disputa en el Mar del Sur de China, y para enfrentar al Japón que ha desplegado misiles que, según Beijing, son una amenaza para China. El DF-17 cuenta con una ojiva planeadora supersónica que se desprende del misil.

Según especialistas militares como el ruso Vasili Kashin, “China sería, entonces, el primer país en montar una ojiva hipersónica sobre un misil de un alcance reducido” (Sputnik, 1 de octubre de 2019). Según el diario oficialista chino Global Times, esa ojiva puede alcanzar diez veces la velocidad del sonido, lo que la vuelve un arma mortal para los buques, al igual que el misil “anti-portaaviones D-21.

Un reciente artículo del diplomático venezolano Alfredo Toro Hardy, señala que Estados Unidos “corre el riesgos de quedar rezagado frente a los saltos de garrocha tecnológicos que China estaría dando”. A diferencia de la competencia EEUU-Unión Soviética, que medían sus fuerzas en cuántos tanques, aviones o misiles poseía cada uno, China ha optado por “el desarrollo de armas asimétricas”.

Por ejemplo: sus misiles de costos muy bajos pueden poner fuera de combate portaaviones que tienen un costo de 13.000 millones de dólares. El objetivo es denegar el acceso a sus mares, por los que surcan los barcos que la proveen del petróleo y donde navega el voluminoso comercio exterior del dragón.

Publicado enEdición Nº262
Elecciones en Bolivia: Con casi el 100 por ciento se amplia la ventaja de Evo Morales

La polarización entre campo y ciudad es uno de los datos emergentes de los comicios

Con el 99,16 por ciento de los votos escrutados y una ventaja de 10,37 por ciento sobre Carlos Mesa, se consolida el triunfo del presidente de Bolivia sin necesidad de acudir a una segunda vuelta.  

 

El cómputo oficial de los votos de centros mineros como los de Siglo XX y Llallagua, en Potosí, que durante la década del ’70 fueron el escenario de históricas luchas obreras; y de poblados indígenas de la Bolivia profunda, como Mojocoya y Tarabuco, en Chuquisaca, terminaron por darle al presidente Evo Morales la ansiada diferencia superior al diez por ciento de los votos por sobre el candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, habilitándolo a un cuarto mandato sin necesidad de recurrir a una desgastante segunda vuelta electoral. Con el 99,16 por ciento de los votos escrutados Morales, con el 46,96 por ciento de los votos, fue reelecto al alcanzar una ventaja de 10,37 por ciento sobre Mesa, quien obtuvo el 36,59.

Sintomático de un proceso electoral plagado de irregularidades es que la odisea del escrutinio de esos y otros municipios aislados de los grandes centros urbanos haya tenido que realizarse tras la mudanza de los respectivos Tribunales Electorales Departamentales a Llallagua y a dependencias de la Empresa Pública Productiva de Envases de Vidrio de Bolivia (Envibol) en Zudáñez, debido a que las instalaciones fueron tomadas y destruidas por grupos de choque convocados por opositores para impedir el conteo del voto campesino originario y desconocer los resultados, según denunciara el presidente boliviano.

Ante el clima de desacreditación del proceso electoral y de violencia suscitada en casi todo el país por el propio Mesa junto a otros representantes sectoriales de la derecha después de la suspensión del conteo rápido y fuerte cambio de tendencia en el día de la elección, el cómputo final del Tribunal Supremo Electoral (TSE) fue finalmente resuelto en tiempo y forma.

Sin embargo, la misión de veedores de la OEA deslizó, a partir del 21 de octubre, críticas concentradas principalmente en falencias del sistema paralelo de transmisión rápida del conteo (TREP), aspecto que ha puesto en jaque al propio TSE y que deberá ser revisado a futuro. Esa misma misión había avalado la organización y el cronograma de todo el proceso eleccionario, y el pasado domingo ponderó la absoluta normalidad en el desarrollo de los comicios hasta la interrupción temporaria del conteo.

Basándose en su propios números, voceros del organismo continental recomendaron la realización de la segunda vuelta aún cuando el escrutinio no estaba completo e independientemente de si se daba o no la diferencia de diez puntos entre Morales y Mesa. El pedido del canciller Diego Pary para que las autoridades bolivianas y la misión de la OEA realicen en los próximos días una auditoría conjunta del conteo general no cayó en saco roto, siempre y cuando las conclusiones sean vinculantes, es decir, de cumplimiento obligatorio.

Carlos Mesa puso en evidencia su abierta negativa a reconocer los resultados oficiales al referirse en una entrevista televisiva realizada este miércoles que no le parece vinculante la auditoría, demostrando que no creía en la hipotética y ya descartada posibilidad de que el conteo final lo llevara al balotaje.

En modo contraataque, el presidente Morales apuntó a la OEA por considerar que perdió toda imparcialidad en el curso de los últimos días. Le atribuye una intencionalidad de desestabilización política a tono con las intervenciones del gobierno de Donald Trump en la región y en complicidad con lo que él denunció como un intento de golpe de "la derecha".

El resultado electoral muestra una fuerte polarización entre los sectores afines a la profundización del proceso de cambio, con un rol clave de los movimientos sociales, y el profundo “anti-evismo” que se cuece en la clase media y que llevó a esos sectores a concentrar el voto en Comunidad Ciudadana. Esto se traslada a la dicotomía campo-ciudad, cuestión que parecía zanjada pero que ha resurgido con una alarmante reacción de expresiones y acciones violentas atravesadas de odio racial hacia todo lo que huela a indígena y masista.

El propio Morales señaló ayer en conferencia de prensa desde la Casa Grande del Pueblo que un grupo de 20 personas habría atacado el frente de su casa en Cochabamba con pintadas y leyendas discriminatorias, además de denunciar los actos vandálicos contra los tribunales electorales.

Mientras, la calma social sigue jaqueada en las ciudades de La Paz, Sucre y Santa Cruz, con una guerra psicológica de noticias falsas y el intento de venezuelización de la situación de Bolivia, con llamamientos infructuosos a paros cívicos o a la guerra civil. También en la Paz, irrumpen a diario a partir de las seis de la tarde en inmediaciones de la sede del TSE con una única consigna: sacar a Evo. Las manifestaciones en esas ciudades se nutren mayormente de jóvenes de sectores medios y altos acicateados por el rector de la UMSA Waldo Albarracín.

Enfrente se sitúan las masivas marchas y concentraciones en respaldo al presidente indígena, como las de ayer en la plaza San Francisco de La Paz y la de esta tarde en Cochabamba, donde cientos de miles de personas convocadas por organizaciones como la Central Obrera Boliviana y la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia muestran su pacífica defensa de Morales, de la democracia y de los derechos históricamente conquistados.

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Rusia y Turquía acuerdan el control conjunto de la zona kurda en Siria

Fuerzas ruso-turcas patrullarán el área después de un plazo de seis días para que las milicias kurdas la abandonen totalmente

Rusia impone sus condiciones para el futuro de Siria. El presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, acordaron este martes en la ciudad rusa de Sochi la creación de una zona de amortiguación a lo largo de la frontera entre Turquía y Siria “libre” de combatientes kurdos, que Ankara considera terroristas. Putin ha concedido a Erdogan su ansiada franja territorial en el noreste de Siria --de hasta unos 30 kilómetros hacia adentro--, pero no tan amplia como el líder turco quería. Y ciertas limitaciones con beneficio para Moscú: después de un plazo de seis días para que las milicias kurdas la abandonen totalmente, fuerzas ruso-turcas patrullarán el área.

“Hemos firmado un memorando histórico con Putin para la integridad territorial y política de Siria y el regreso de los refugiados”, aseguró Erdogan con media sonrisa junto al líder ruso. Además de desplazar a los combatientes kurdos, Ankara quiere controlar los territorios del noreste de Siria para reubicar a la mitad de los casi cuatro millones de refugiados que viven en Turquía. En una comparecencia, tras una reunión de más de seis horas en la que se debatió cómo Ankara y Moscú, junto al resto de actores regionales, se dividirán el control de Siria, Putin aseguró que el pacto puede ser un “punto de inflexión”. A su lado, Erdogan se afanó por resaltar su “amistad” y cooperación con el presidente ruso y su intención de “respetar la integridad y soberanía de Siria”.

Según los términos del acuerdo, las fuerzas kurdas sirias tienen 150 horas para retirarse a más de 30 kilómetros de la frontera, dejando atrás el territorio que habían controlado hasta principios de este mes, cuando Estados Unidos --que había sido su protector y aliado en la lucha contra el autodenominado Estado Islámico (ISIS)-- comenzó a retirar sus tropas. La guardia fronteriza leal al régimen de Bachar el Asad y la policía militar rusa garantizarán que las milicias kurdas han abandonado el territorio. 

El pacto, firmado en la ciudad balnearia de Sochi, donde el presidente Putin tiene su residencia de verano, se alcanzó pocas horas antes de que finalizase el plazo del alto el fuego que Erdogan acordó la semana pasada con el vicepresidente de EE UU, Mike Pence. Una tregua a la que accedió tras el rechazo internacional a la ofensiva que Turquía comenzó en el norte de Siria justo después de que Washington anunciara la retirada de las fuerzas que ha mantenido en la zona siria en manos de los kurdos.

El pacto entre Ankara y Washington incluía la retirada de las Fuerzas Democráticas Sirias, lideradas por los kurdos, de una importante franja de terreno 120 kilómetros de largo, entre las ciudades fronterizas de Tal Abiad y Ras el Ain. Zonas en las que los combatientes kurdos habían logrado forjar su propia región autónoma.

A medida que las tropas de EE UU se retiran, Ankara y Moscú buscan capitalizar el reequilibrio de poder en la región. Pero el acuerdo entre Erdogan y Putin, que no marca ningún límite temporal, supone sobre todo una victoria para el líder ruso. Moscú, que empezó a intervenir en el conflicto sirio en 2015 para apoyar a su aliado Bachar el Asad, había empezado patrullar la semana pasada partes del norte de Siria para evitar el enfrentamiento entre tropas leales al régimen El Asad y fuerzas afines a Ankara. Ahora, con este nuevo plan, consolida la influencia. Patrullas fronterizas sirias y fuerzas rusas ayudarán a “limpiar” el área de milicianos kurdos, según explicó el ministro de Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu. Lo que implica que tomarán el control conjunto de una vasta franja de territorio antes en manos de los kurdos.

“Es clave garantizar la soberanía e integridad de Siria”, recalcó Putin. El Kremlin, jugador principal en el tablero de la guerra siria, es, junto a Irán, el principal aliado y valedor del régimen El Asad. “Es importante que Turquía entienda y comparta ese punto. Los turcos tendrán que defender la paz y la calma en la frontera junto con los sirios. Esto solo se puede hacer en una atmósfera de respeto mutuo y cooperación", aseveró el presidente ruso. Putin insistió en que Erdogan y El Asad tienen que dialogar. Algo a lo que el presidente turco no se ha mostrado muy partidario. Hasta ahora. Esto brindaría a Putin la posibilidad de solidificar el poder de El Asad. Y supone una forma de dar un halo de legitimidad al régimen sirio. También de cara a las negociaciones sobre el futuro del país en otras mesas de diálogo internacionales.

Integridad territorial

Que Ankara y Damasco se sienten a negociar es difícil. Erdogan ha exigido durante años que El Asad abandone el poder, aunque con el paso del tiempo su actitud pública se ha vuelto menos hostil. El Asad, durante una visita a las tropas sirias en el bastión rebelde de Idlib hecha pública este martes en los medios sirios, declaró que Erdogan es un “ladrón” que está “robando la tierra” y dijo que estaba listo para apoyar cualquier “resistencia popular” contra la invasión de Turquía.

El líder turco contestó en Sochi. Y aseguró que no tiene ninguna intención de quedarse con territorio “de otros” y que su intención es crear una “zona segura libre de terroristas”. “Queremos mantener la soberanía y la integridad territorial de Siria”, dijo Erdogan. “Estamos planificando cuidadosamente todos nuestros pasos”, remachó.

Erdogan aspiraba a una ganancia mucho mayor, pero sale de Sochi contento. Su propuesta inicial de “zona segura” tenía más de 440 kilómetros de largo y 32 de ancho, un área en la que aspiraba a establecer una docena de puntos de observación tripulados por unidades de combate. Y, sobre todo, es parte de su plan para reasentar refugiados.

Mientras, Putin sigue aprovechando las actuaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, y las grietas en el frente común occidental para estrechar aún más sus vinculos con Turquia, miembro de la OTAN. En lo que va de año, el presidente turco y su homólogo ruso se han reunido ocho veces.

Por María R. Sahuquillo

Sochi 23 OCT 2019 - 03:57 COT

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