Trump pierde Guerra imperialista contra China
  1. Tres objetivos estratégicos

La supuesta guerra "comercial" (trade war) de Trump contra China es de hecho una guerra de "contención imperialista", que pretende alcanzar tres objetivos estratégicos: 1. Garantizar el éxito de Dangerous Donald (Hillary Clinton) en las elecciones presidenciales de 2020; 2. Sustituir los mecanismos de competencia legal de la economía de mercado por prácticas neocoloniales proteccionistas. En otras palabras, negarle el funcionamiento a la "mano invisible" de Adam Smith, que sostiene la eficiencia cibernética de la crematística mercantil; 3. Evitar que el país con el mayor potencial evolutivo contemporáneo y el sistema de liderazgo más eficaz de la sociedad global, China, tenga influencia en la constitución del emergente orden global tetrapolar, que sustituirá la supremacía del American Way of Life y del American Century.

 

  1. El Precio de la Guerra

El uso ilegal de aranceles proteccionistas estadunidenses como armas político-económicas de extorsión y destrucción, tal como Trump las aplica contra México, Canadá, Irán, la Unión Europea, Rusia, Venezuela, Cuba y China, produce enormes sufrimientos para millones de seres humanos; incluyendo, de manera creciente, para ciertos sectores de la sociedad y economía de Estados Unidos. Peor aún, si el "megalómano narcisista" (Noam Chomsky) sigue adelante con su amenaza de imponer aranceles adicionales del 25 por ciento a las importaciones chinas, la economía global "podría terminar en una recesión dentro de tres trimestres fiscales", como advierte el economista en jefe del banco de inversión Stanley Morgan. Chetan Ahya. Por esa razón, más de 600 corporaciones estadounidenses enviaron una carta abierta a Trump, presionándole a que "ponga fin a la guerra comercial con China".

Los aranceles son impuestos (costos) pagados por consumidores y corporaciones estadounidenses, aleccionó la asociación de comercio minorista más grande del mundo, la National Retail Federation (NRF), al analfabeta económico Trump y le advierte, que dos millones de empleos en Estados Unidos se perderán en el primer año de aplicación de los aranceles, mientras que el PIB respectivo descenderá uno por ciento. El argumento de Trump de que las empresas estadounidenses se repatriarán de China es, por supuesto, fake news, como sabe todo economista serio. Las cadenas de valor mundiales (global value chains) no tienen la elasticidad productiva ni distributiva necesarias para compensar la grave perturbación que causarían los aranceles. Y la elasticidad del mercado laboral estadounidense, prácticamente carente de un ejército industrial y de servicios de reserva, tampoco podría asimilar un retorno masivo de empresas gringas.

 

  1. El Retorno del Imperialismo clásico

El objetivo estratégico de toda guerra, comercial o militar, es doble: derrotar al enemigo para poder determinar el sistema de posguerra en favor del vencedor. Expresados en términos del contexto geopolítico actual, los imperativos político-económicos de Trump son claros. El Imperio tiene que mantener su monopolio global de las ciencias y la tecnología del siglo XXI, a fin de garantizar las condiciones más beneficiosas de acumulación de capital y tasas de ganancias a nivel global, para sí mismo. Es este imperativo político-económico, que hace imposible que las élites de poder imperialista a las que Trump sirve, puedan conceptualizar un nuevo orden global con cuatro superpotencias iguales, un liderazgo distribuido y la asignación negociada de recursos y beneficios, en, por ejemplo: un orden global tetrapolar con la Unión Europea, Rusia y China.

La esencia del imperialismo capitalista clásico, como mostró Lenin, reside en la explotación de otros pueblos y estados a través del empleo de fuerzas productivas (económicas) y destructivas (militares) comparativamente más desarrolladas y poderosas de un agresor, Estado o clase dominante, contra una entidad víctima más débil. Ese es el caso de la política exterior de Trump. El 15 de junio de 2018, la Casa Blanca reveló, que la supuesta guerra comercial con China no tiene nada que ver con el comercio, sino que es un déja vu del imperialismo clásico. El objetivo principal de los aranceles punitivos, anunció el Bunker del Imperio, es el programa de calidad Hecho en China 2025, que es, en palabras de Washington, "un plan estratégico para dominar las industrias emergentes de alta tecnología que impulsará el crecimiento económico futuro para China, pero perjudicará el crecimiento para los Estados Unidos..." Quod erat demonstrandum.

 

  1. ¿Puede Trump ganar?

El intento de Trump de destruir a cualquier rival potencial del sistema internacional y, particularmente China, mediante las técnicas clásicas de agresión imperialista, está condenado al fracaso, como evidencian las métricas de las respectivas escalas económicas y de seguridad. En el nivel micro, por ejemplo, el argumento de que la tecnología Huawei G-5 presenta un riesgo de seguridad de datos para Occidente, es quijotesco, como demuestra el hecho, de que la empresa china Exception PCB, con sede en el Reino Unido, fabrica las placas de circuito impreso (circuit boards) que controlan los motores, la iluminación, el combustible y los sistemas de navegación del ultrasecreto F-35 Joint Strike Fighter (sic). Preguntado sobre el tópico, el Ministerio de Defensa del Reino Unido dijo que la empresa es un proveedor establecido y no presenta "ningun riesgo". Admirable, sin duda, el alto nivel de consistencia de la "guerra comercial" de Trump.

 

  1. Trump ya perdió su "guerra imperialista de contención"

La política de Trump, de tratar de imponer la voluntad de ciertos sectores de la élite del poder estadounidense a otros grandes conglomerados de poder como Rusia, China o la Unión Europea, no tiene un camino evolutivo disponible para prosperar. En 1945, cuando el Imperio dominaba la mitad del Producto Económico Global, podía gobernar con un puño económico y financiero de hierro sobre el mundo occidental. Hoy en día representa apenas el 23% del PIB mundial. Su capacidad de poder adquisitivo y negación del mercado ya no son los instrumentos de estrangulación mortales, como solían serlos. De la misma manera, en cuanto al uso de materiales de tierras raras (rare earth materials), que son imprescindibles para la producción de prácticamente todos los productos militares y civiles de alta tecnología, Washington importa hoy día el 80% (sic) de ellos de China. Un embargo chino respectivo haría colapsar la producción de las corporaciones de alta tecnología estadounidenses.

Algo similar sucede en el reino de las fuerzas destructivas que sustentan las ambiciones de supremacía global de Washington. Pese a gastar anualmente múltiples veces más fondos en armamentismo que Rusia o China, Washington ha perdido la carrera armamentista con Rusia, que hoy día goza de una ventaja comparativa de diez años en armas estratégicas operativas, frente al imperialismo estadounidense. En buen romance: Estados Unidos perdería cualquier guerra militar con Rusia, si se atrevería a provocarla.

 

  1. El Impeachment de Trump

El intento de Trump de destruir el orden liberal burgués global y sustituirlo por una nueva arquitectura internacional, aún más pronunciadamente socialdarwinísta que la actual y basada exclusivamente en el uso del poder crudo, puede caracterizarse científicamente como el Fascismo del Siglo XXI in statu nascendi. Los principales contenidos ideológicos e institucionales de esta nueva y peligrosa versión de dominación clasista de la burguesía y del capital, han sido publicados en el Washington Post por el pensador estratégico del presidente, el autodenominado "orgulloso sionista evangélico" (proud evangelical zionist), Stephen Bannon. Es obvio, que su narrativa es, mutatis mutandis, comparable a la del fascismo histórico del Siglo 20. En esta narrativa, China aparece como el más grande peligro histórico para Estados Unidos y el combate al Partido Comunista como conditio sine qua non para prolongar el siglo de oro de Estados Unidos.

Las erráticas, ilegales y violentas políticas nacionales e internacionales de Trump, junto con el diseño totalitario subyacente formulado por Bannon, apoyados por la nomenclatura del Partido Republicano, han llevado a Trump al borde del juicio político de destitución (impeachment) y la derrota electoral en 2020. De hecho, Jerry Nadler, el poderoso Presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, ha acusado públicamente a Trump (5.5.), de llevar a cabo "un ataque a la esencia de la democracia". Nos encontramos en una crisis constitucional, porque Trump está tratando de imponer una "forma más tiránica de gobierno". "No puede haber apuestas más altas que este intento de arrogar todo el poder al Poder Ejecutivo, lejos del Congreso y... del pueblo estadounidense. No podemos permitir que la democracia se convierta en una monarquía, donde él se convierta en rey... El bloqueo de varias investigaciones del Congreso por Trump es una afirmación del poder tiránico del presidente, que no se puede permitir que prospere" -- an assertion of tyrannical power by the president that cannot be allowed to stand.

  1. Los Resultados de la Cumbre del G-20 en Osaka

La correlación de fuerzas a nivel nacional e internacional se está volviendo cada vez más en contra de las políticas imperialistas de Trump. En consecuencia, llegará a la Cumbre de Osaka del G-20 (28/29.6.2019) en una posición de negociación muy debilitada y se verá obligado a proponer un plan de compromiso al presidente Xi Jinping, que le permitirá conservar sus prospectivas electorales para el año 2020. China, a su vez, guiada por su doctrina de política exterior del win-win, hará todo lo posible --dentro de los límites de la soberanía y la dignidad nacionales-- para facilitar un acuerdo que proteja un sistema global razonable y previsible. Es posible, por lo tanto, que se firme en Osaka algún fase-saving convenio, pese a que un convenio con Trump sólo dura el tiempo que sus bipolarismen se lo permiten. Es muy probable, entonces, que el precio de la derrota de Trump en la guerra imperialista contra China, se lo cobrará a Irán, Cuba, Nicaragua y Venezuela, con tal de ocultar el desastre de su política exterior frente a China, Corea y Rusia, ante su electorado.

Esperemos, que la serenidad y el poder de Xi Jinping y Putin, junto con una política inteligente del Partido Demócrata en Estados Unidos, logren que la actual canibalezca política socialdarwinista del Imperio contra los intereses de la humanidad, pueda ser conjurada, antes de que termine en una Tercera Guerra Mundial.

Por: Heinz Dieterich | Jueves, 20/06/2019 08:11 PM 

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El terrorismo será el pretexto de Trump para fabricar el casus belli contra Irán

 

Ya no cuelan las Armas de Destrucción Masiva ni el envío de antrax a Estados Unidos en sobres, por lo que el gobierno de Trump se está centrando en mostrar al mundo que Irán -otra nación reserva mundial de Oro Negro, y de una ubicación estratégica-, es el país más terrorista del planeta al que para salvar a la especie humana debe aplastarlo.

El Secretario de Estado Mike Pompeo ha confesado ante el Senado que los abogados están buscando vínculos entre Teherán y Al Qaeda: su objetivo es desempolvar la Ley de Autorización para el Uso de la Fuerza Militar (AUMF) – aprobada después del 9/11, que permite al presidente atacar a las fuerzas terroristas sin el consentimiento del Congreso. Da igual que estudios como el realizado por Nelly Lahoud en 2018 para el Think tank New America, y basado en unos 470.000 archivos desclasificados relacionados con Bin Laden, no hayan mostrado contactos entre la República Islámica (RI) y al Qaeda para cometer actos terroristas. El comandante general del Ejército británico de la coalición anti-ISIS, Chris Ghika tampoco ha visto provocaciones de Irán contra las tropas aliadas en Oriente Próximo. Y aun así, Trump ha incluido al ejército de los Guardianes de la Revolución Islámica (GRI) de Irán en su lista de grupos terroristas, por ende, objetivo de ataques militares.

Paralelo a los extraños y repentinos sabotajes a los intereses de Estados Unidos y de sus aliados en Oriente Próximo, Pompeo acusa a Teherán y los socios de haberlos cometido: es consciente de que la verdad la posee el primero que la cuenta, y que los demás sólo podrán confirmarla o desmentirla. El ex jefe de la CIA dispara primero e interroga después al cadáver. Así, ha vinculado a Irán a un atentado reivindicado por los talibanes con coche bomba el 31 de mayo que hirió a cuatro soldados de EEUU y mató a varios civiles afganos; otro con misiles a la sede de unas empresas estadounidenses en Basora, Irak; y, la guinda, el sabotaje con minas y torpedos a cuatro barcos en el Golfo de Omán de propiedad saudí, emiratí, noruego y japonés. Lo curioso es que, Shinzo Abe -aliado japonés de Trump, que el día después del incidente estuvo en Teherán-, ni siquiera lo mencionó en sus encuentros con las autoridades de la RI. Está por ver cómo un poderoso ejercito como el iraní, en vez de hundir dichos petroleros, envía a unos buzos para colocarles minas lapa, como si se tratase de unos terroristas aficionados. Sin embargo, uno de los buques había sido golpeado por un torpedo, que no por una mina: ¡Que los satélites aclaren su procedencia! Es más, si aceptáramos la versión chapuza de Pompeo de los hechos, GRI sería un grupo terrorista nada al uso, por negar su participación. Pues, dichas bandas siempre reivindican sus atentados justamente para mostrar su poderío y obtener algo al enemigo.

Afortunadamente, en estos incidentes no ha habido muertos, pero la coalición saudí-emiratí bombardea desde el 2015 y a plena luz del día no solo a los barcos de refugiados, hospitales, escuelas, mercados o viviendas de los yemenís, sino que ha matado, en colaboración con EEUU y Reino Unido, a decenas de miles de ciudadanos del país, y los criminales de la guerra siguen impunes.

¿Habrá un mega atentado?

Los atentados de falsa bandera han sido muy recurrentes en la historia, aunque algunos han sido reconocidos y otros no: el incidente del Golfo de Tonkin, en el que EEUU simuló un inexistente ataque de fuerzas de Vietnam del Norte a su armada con el fin de justificar su invasión a Vietnam; la “Operación Susannah” (nombre de la novia de uno de los implicados) lanzada por Israel en 1954 contra el Egipto de Jamal Abdel Nasser, en la que puso bombas en las propiedades de Estados Unidos y Gran Bretaña (sí, ¡sus aliados!) en El Cairo, culpando a organización Hermandad Musulmana. Su objetivo era arrastrar a dichas potencias a una confrontación bélica con Nasser, y provocar una guerra civil en el país. Israel reconoció la autoría en 2005, o sea, 51 años después. El atentado más famoso, el 11S, sigue siendo investigado por El Movimiento por la Verdad del 11-S (9/11 Truth Movement). Las mentiras utilizadas para apoderarse de los recursos y el suelo de Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia, Sudán, Yemen y Siria destruyendo decenas de millones de vidas, muestran hasta qué punto la verdad siempre es la primera víctima de las guerras.

Ahora hay que esperar la noticia. El régimen de Trump es consciente de que la única forma de reclutar la opinión publica de Estados Unidos en favor de otra terrible guerraes un gran atentado con víctimas mortales estadounidenses que muestre lo cruel y lo peligroso que es la RI, no sólo para sus ciudadanos o para Oriente Próximo, sino para el mundo mundial. Atención al tweet del senador Lindsey Graham: “Está claro que en las últimas semanas Irán ha atacado a oleoductos y barcos de otras naciones y ha creado corrientes de amenaza contra intereses estadounidenses en Irak. … Si se activan las amenazas iraníes contra el personal y los intereses estadounidenses, debemos ofrecer una respuesta militar abrumadora.” Por lo que, la (más) militarización del Golfo Pérsico no responde a una “diplomacia de cañonero” para disuadir a Irán; de hecho, la expulsión de Rex Tillerson del gobierno, fue el fin de la diplomacia del gobierno de Trump.

Sería la culminación de las guerras políticas, económicas e incluso cibernéticas -que podrán intensificarse-, contra Irán: en 2012 el virus Stuxnet fue enviado a las instalaciones nucleares de Natanz, inhabilitándolas. Aquella ciber arma formaba parte de Nitro Zeus, un proyecto de un masivo ciberataque militar contra Irán (que no la República Islámica), que inutilizaría la red eléctrica del país así como su defensa aérea.

EEUU y la RI no siempre han sido enemigos

Es obvio que la República Islámica y EEUU tienen una percepción errónea mutua del otro. Trump ha convertido en su fuente de información a la secta religioso-militar de extremaderecha Muyahedines del Pueblo, a quien Bolton -otro fanático religioso-, prometió en 2018, llevarles “antes del 2019”. Se ha eliminado a todas personas y figuras que podrán paliar los excesos de un presidente con una importante deficiencia no sólo política sino también de inteligencia, convirtiéndole en un peligroso hombre con poder ilimitado. Richard Nixon, el inventor de la Teoría Madman “el Presidente Chiflado”, (presentándose loco por imprevisible) para forzar a los soviéticos a ceder ante sus exigencias bajo la amenaza de apretar el botón nuclear, tenía a su lado a Melvin Laird, su Secretario de Defensa, moderando sus decisiones. Aquel Madman, deprimido por el Watergate y abusador de alcohol, mandó desplegar a los B-52 con carga nuclear rumbo la Unión Soviética. Hoy, individuos como Bolton que ocupan ‘la Trumplandía’ son los que pueden empujar al mundo ante una guerra total.

Estados Unidos ha provocado una enorme tensión con su salida del acuerdo nuclear, violando además el Artículo 2.4 de la Carta de la ONU que prohíbe amenazar la integridad territorial de otras naciones, y poniendo en serio peligro la seguridad alimentaria de 80 millones de personas que viven de la venta de su petróleo, ¡y encima se hace la víctima!

Por su parte, el líder supremo de la teocracia chiita, el ayatolá Jameneí, -persona que decide el destino de Irán, ignorando al presidente y al parlamento-, analiza el mundo con el enfoque metafísico, considerándose como un misionero del mandato divino infalible, que tiene garantizado el triunfo sobre el mal. Aun así, no es ningún suicida: de hecho, no ha autorizado a los GRI responder a los cerca de 200 ataques de Israel a las milicias proiraníes en Siria.


La RI, desde el Realpolitik, ha entablado relaciones de interés muto con otros presidentes de EEUU, aunque casi siempre de forma secreta. Ya en 1985, recibió en Teherán al coronel Robert McFarlane (uno de los actores del escándalo Irán-Contra), enviado por Ronald Reagan. El militar entregó a las autoridades islámicas una Biblia, un pastel en forma de llave (como símbolo del deseo de apertura), una propuesta de venta de equipamiento militar y de una relación estratégica, en un intento de evitar un acercamiento entre Moscú y el gobierno islámico. La RI, ya habían cooperado con Reagan en 1980 para saboteando la reelección del presidente demócrata Jimmy Carter, al no liberar los rehenes de la embajada de EEUU antes de las elecciones.

Pero, las autoridades de la RI no tienen la paciencia de Job: Si no pueden exportar el petróleo y así mantener la paz social en Irán, impedirá que los árabes vendan el suyo y lo harán sin camuflarse. Sería la batalla final: “¡Que mueran conmigo los filisteos!”.

 

21 junio 2019

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Por qué dudamos que ocurra una intervención armada en Venezuela

En contra de la opinión de algunos editorialistas y declaraciones “asusta incautos…” formuladas y repetidas hasta el cansancio por algunos altos funcionarios de la administración estadunidense, como el afirmar que "todas las opciones siguen sobre la mesa" que para algunos incluye una posible intervención armada de Estados Unidos en Venezuela como las que ocurrieron en el pasado en República Dominicana, Granada y Panamá, estimamos que no habrá intervención armada extranjera en ese país hermano, sea invocando el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, que afortunadamente México y otros países latinoamericanos denunciaron en diferentes épocas o invocando algún otro criterio.

 

Estamos convencidos que el país latinoamericano o caribeño, cualquiera que este sea, que avale o participe en una intervención militar en Venezuela a pesar de la situación que vive ese pueblo, sufrirá reacciones en contra, de gran parte de su población por el precedente que establece esa invasión; aspecto que Washington seguramente tiene muy presente, ya que problemas con los miles de refugiados centroamericanos que piden asilo sin respuesta expedita y protestas en capitales de nuestro subcontinente contra su intervencionismo en una época prelectoral, podría configurar una reacción masiva de América Latina hacia Washington, lo cual tendría sin duda un fuerte impacto en el ambiente político de ese gran país; nuestra misión debe ser en consecuencia, buscar una rápida conciliación no violenta que quizás requiera la elección por los venezolanos de nuevos líderes de los órganos regentes de su vida política.

 

Lo que en este momento parece ocurrir en Venezuela causando víctimas, desabastos y dificultades para sobrevivir la vida diaria, es parte de una nueva estrategia que se está utilizando con cada vez mayor frecuencia a escala mundial y que en los sectores militares se conoce como anti-access/area denial o A2/AD ó "geopolítica de guerrillas" como le llama Galeotti del Instituto de Relaciones Internacionales de Praga o "contra-intervención" como lo llaman los estrategas militares chinos.

 

La finalidad de esa estrategia consiste en lograr un fin político ilegal por lo general, sin provocar un conflicto armado o llegar a una intervención agresiva directa, pero sí hostigando al país víctima, con medidas que lo afecten en su economía o su situación política a corto o largo plazo, tema que ya han incluido en sus planes bélicos-estratégicos, las grandes potencias como Rusia, China y el propio Estados Unidos además de algunos otros países con conflictos en su "vecindario", en lo que llaman la "zona gris" es decir, acciones entre la guerra y la paz.

 

Las llamadas operaciones de la "zona gris" tienen por objeto hostigar a otros países, sin caer en un directo conflicto armado e incluyen acciones económicas, diplomáticas, de inteligencia e inclusive ilegales en el país en cuestión, para lograr un objetivo político y estimase que dentro de esa actividad caen las intervenciones de Rusia en las pasadas campañas electorales de Estados Unidos y Francia, claramente probadas (lo que no pudo probar el fiscal especial en Estados Unidos, Robert Mueller, fue el vínculo Rusia-Trump en las campañas electorales) además de acciones similares en Cataluña y que ahora parece se utilizan en Venezuela.

 

Por otra parte, las diversas opciones que abre hoy la quiebra del mundo de la posguerra en el plano internacional tiene de hecho, implicaciones muy diversas para nosotros. Esto es cierto aun en el caso de desarrollos a los que damos la bienvenida. Es cierto por ejemplo que en la nueva agenda global los derechos de los individuos ocupan un lugar crecientemente importante al lado de los derechos de los Estados. Esto sin embargo, no debe transformarse en una excusa para injerencias indebidas de Estados que no asumen compromisos en esa importante materia, en los asuntos de otros. No es posible que el advenimiento del mundo anárquico y multipolar que vivimos se reduzca al surgimiento sin oposición, de una capacidad de imposición respecto a los valores compartidos por todos nosotros o, aún peor, de otros objetivos confundidos con estos valores.

 

Por Sergio González Gálvez, embajador Emérito de México

Escribe a título personal

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Fuerzas del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán (CGRI), en una imagen de archivo

Los Guardianes de la Revolución de Irán, calificados como 'grupo terrorista' por Estados Unidos, han anunciado el derribo de un avión estadounidense no tripulado, dedicado a operaciones de espionaje.

 

 

Los Guardianes de la Revolución de Irán han anunciado hoy el derribo de un avión no tripulado de Estados Unidos, dedicado a operaciones de espionaje, cerca del estrecho de Ormuz, donde se registraron varios incidentes en el último mes.

El dron entró en el espacio aéreo iraní en las primeras horas de este jueves, sobrevolando la región de Koohe Mobarak, en la provincia meridional de Hormozgan, según han informado los Guardianes en un comunicado.

La Fuerza Aeroespacial de este cuerpo militar de élite fue la encargada de disparar contra el aparato, descrito en la nota como un avión espía estadounidense del tipo "Global Hawk".

La Guardia Revolucionaria, designada como grupo terrorista por Washington el pasado abril, denunció que el dron estadounidense "violó el espacio aéreo territorial iraní".

Esto ocurrió cerca del estratégico estrecho de Ormuz, por donde cruza una quinta parte del petróleo mundial, y a solo unos 80 kilómetros de los Emiratos Árabes Unidos y Omán.

 

Tensión entre Irán y Estados Unidos

 

Este derribo coincide con un repunte de la tensión entre Irán y EEUU en Oriente Medio, donde Washington ha decidido enviar más tropas y reforzar su despliegue militar de buques y misiles en el golfo Pérsico.

La crisis ha escalado asimismo tras un par de ataques a buques cisterna y petroleros en el estrecho de Ormuz, el último de ellos hace una semana, de los que Washington responsabiliza a Teherán.

Las autoridades iraníes han negado su implicación en estos hechos y han asegurado que si quisieran bloquear el estrecho e impedir el tránsito de petróleo, como ya han amenazado, lo harían abiertamente.

Estas amenazas de Irán están motivadas por las sanciones que impuso EEUU a su sector petrolero el año pasado tras retirarse unilateralmente del acuerdo nuclear de 2015, y que fueron reforzadas en mayo con el fin de las exenciones a la compra de crudo iraní.

 

Teherán

20/06/2019 09:36 Actualizado: 20/06/2019 09:36

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Irán dice que cayó una red de espías de la CIA

Horas después de anunciarse el desmantelamiento de la red, el presidente de Irán, Hasan Rohani, mandó un mensaje contra su par estadounidense Donald Trump.

 

Irán anunció que desmanteló ayer una “nueva red” de espionaje vinculada a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, en plena tensión bilateral. La crisis entre el país islámico y Washington se acentuó el lunes cuando el Pentágono informó que enviaría mil soldados más a Medio Oriente. 

“Siguiendo pistas propias e indicios de los servicios de inteligencia estadounidenses, recientemente dimos con los nuevos reclutas contratados por los estadounidenses. Así fue como desmantelamos esa nueva red”, anunció Irna, la agencia oficial iraní. Algunos espías de la red que según Irna fue instalada por la CIA, ya fueron detenidos y entregados a la justicia. La agencia, sin embargo, no ofreció datos respecto a la cantidad de detenidos ni precisó la nacionalidad de los sospechosos. Horas después de anunciarse el desmantelamiento de la red, el presidente de Irán, Hasan Rohani, mandó un mensaje contra Donald Trump: “Los enemigos nunca ganarán esta guerra contra la nación iraní”, apuntó un día después del envío de tropas. “Esta guerra terminará con la victoria de la nación iraní porque no estamos en guerra con una nación, la otra parte no es una nación sino un grupo de políticos sin experiencia”, subrayó en un discurso durante la inauguración de una terminal en el aeropuerto internacional de Teherán.  La relación entre Irán y Estados Unidos se tensó luego de que la potencia del norte se retirara unilateralmente en 2018 del acuerdo nuclear y restableciera las sanciones económicas contra Teherán. Y en los últimos días la crisis se incrementó aún más con los ataques contra buques petroleros ocurridos en mayo y junio en la región del Golfo, y en los que ambos países se acusan mutuamente. 

El acuerdo nuclear firmado en 2015 en Viena fue fruto de los esfuerzos diplomáticos entre Irán, Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia. Su objetivo es limitar la capacidad atómica de Teherán a cambio de un levantamiento de las sanciones económicas internacionales contra la República Islámica. Irán, por su parte, presiona desde hace meses a sus otros socios para que lo ayuden a mitigar los efectos de las medidas impuestas por Estados Unidos. 

Para el presidente del país islámico, una forma de vencer la campaña de sanciones de EE.UU. contra su país es continuar con el desarrollo de los distintos sectores económicos y la apertura de grandes proyectos de infraestructuras. “Las sanciones de Washington van dirigidas contra todos y cada uno de los individuos, y no contra el gobierno”, apuntó Rohani. “Además Irán ha sido leal a sus compromisos y acuerdos internacionales. Fue Estados Unidos el que violó todos los acuerdos”, lanzó.

Si bien Irán sigue suscripto al acuerdo nuclear, el mes pasado anunció que iba a reducir algunos de sus compromisos debido a las sanciones de Washington y al fracaso del resto de firmantes en contrarrestarlas. Hasta el momento el Organismo Internacional de Energía Atómica certificó que Irán se ajustaba a los compromisos adquiridos en Viena, sin embargo esta semana la Agencia de Energía Atómica de Irán anunció que a finales de junio las reservas en uranio que tiene el país islámico superarían el límite de 300 kilogramos estipulado en el acuerdo. De ser así, Irán violaría por primera vez una de sus obligaciones.

Ante la escalada de tensiones el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, aseguró que Trump no quiere una guerra con Irán, aunque advirtió que están listos si Teherán toma una mala decisión. “Estamos allí para disuadir la agresión. El presidente Trump no quiere la guerra”, dijo Pompeo a la prensa en Tampa, Florida, a la salida de una reunión en el Comando Central de Estados Unidos. “Esto no son solo dos años y medio. Son 40 años de actividad iraní que han llevado a este punto”, dijo Pompeo. 

El secretario de Estado agregó que uno de los propósitos de su reunión de ayer en el Comando Central era asegurar que haya una “profunda coordinación” con el Departamento de Estado. “Pues es importante estar seguros de que pueden responder si Irán toma una mala decisión”, explicó. En la misma línea, Pompeo indicó que Estados Unidos está listo ante “cualquier amenaza” de Teherán y que su intención es trabajar para convencer al país islámico de evitar posibles agresiones en la región. 

Pero frente a la escalada no sólo Estados Unidos e Irán cruzaron palabras. Rusia, aliado de Teherán, también lanzó su mensaje y llamó a la prudencia. “Preferiríamos que no se apliquen medidas que puedan provocar un incremento de las tensiones en esta región de por sí tan inestable”, declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. El portavoz afirmó además que confían en lo que hace tres días hablaron Rohaní y el presidente ruso respecto del cumplimiento del pacto. “Seguimos partiendo de que Irán continuará fiel a sus obliaciones”, dijo Peskov. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, pidió a Irán que tome “decisiones prudentes” y advirtió a la vez contra la apertura de una “caja de Pandora” en Oriente Medio. En tanto el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, llamó a la comunidad internacional a imponer inmediatamente sanciones contra Teherán, tan pronto como sus reservas de uranio superen el límite. 

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Pérfidas llamas petroleras cerca del estrecho de Ormuz: escalada de Trump vs Irán

 

Sin evidencias conclusivas, el ex director de la CIA y hoy secretario de Estado, Mike Pompeo, imputó a Irán la autoría de los incendios de dos tankers, uno japonés y otro noruego, en el golfo de Omán, cerca del superestratégico estrecho de Ormuz, lo cual disparó el precio del oro negro y escaló las tensiones de Estados Unidos contra Irán.

 

Trump señaló que los atentados tenían las huellas de Irán, donde el supremo líder del chiísmo, el ayatola Alí Jamenei, recibía al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, tan dependiente del petróleo persa, en su plausible intermediación, solicitada curiosamente por el mismo Trump (https://bit.ly/2Qvwm5I).

 

La "evidencia" del Pentágono es un "video" que parece más bien formar parte de la panoplia de montajes hollywoodenses a los que son adictos los presidentes de EU: desde el golfo de Tonkin (para la guerra de Vietnam), pasando por el 11/9 (para las guerras contra Afganistán e Irak), y ahora para promover la guerra contra Irán que anhelan los superhalcones Mike Pompeo, "evangelista sionista" confeso, y John Bolton, asesor de Seguridad Nacional, quien es un instrumento del casinero sionista Sheldon Adelson: financiero simultáneo del Partido Republicano y del primer ministro israelí Netanyahu.

 

Con la salvedad de Gran Bretaña, que apoya incondicionalmente a EU, Europa se ha mostrado escéptica y aséptica del "video" hollywoodense, a grado tal que el ministro del Exterior alemán, Heiko Maas, la desechó por ser poco concluyente (https://reut.rs/2KOvSqs).

 

Aquí en Jordania, donde me encuentro ahora, The Jordan Times no compra la versión de EU sobre la autoría que califica de "sospechosa" (https://bit.ly/2RlFSsn).

 

El operador del tanker japonés despedazó la "evidencia" que no tuvo que ver nada con una mina, sino con un "objeto volador" (https://bit.ly/2wV6VkX).

 

The Japan Times se pregunta si se trató de "una advertencia a Japón" y arguye que "un tercer (sic) partido ansioso de colocar una cuña entre Irán y Japón pudo haberse involucrado con el objetivo de urgir a Tokio distanciarse de Teherán" ( https://bit.ly/2KP24tE ), tesis que coincidió con mi entrevista a CNN desde Beirut (https://bit.ly/2IizOxR).

 

No cuadra la autoría iraní, que sería más estúpida que suicida, ya que en el tanker japonés se encontraban 11 rusos, rescatados por Irán (https://bit.ly/2IjVHNz).

 

Irán hubiera cometido un cuádruple error: 1. Impedir el libre tránsito del petróleo en el estrecho de Ormuz cuando más necesita divisas debido a la "guerra económica" que le ha propinado eficientemente Trump, quien rompió en forma unilateral el acuerdo nuclear de Obama; 2. Se alejaría de Japón, uno de sus máximos compradores de "oro negro"; 3. La muerte de la tripulación rusa, que le alejaría de un apoyo invaluable; y 4. Se colocaría la soga al cuello, a unos días de la cumbre del G-20 en Osaka (Japón), donde hubiera sido puesto en la picota.

 

Irán rechaza categóricamente cualquier involucramiento y su canciller Javad Zarif fustigó que se trataba del "plan B" del "equipo B" –como describe a la alianza de Bolton/Pompeo con Israel/Arabia Saudita/EU (https://bit.ly/2x3DkpL).

 

Ángeles Espinosa, del rotativo El País, desde Dubái, informa que "Teherán recibe el apoyo de Rusia tras el incidente en el golfo de Omán", mientras "Moscú llama a no sacar conclusiones precipitadas" (https://bit.ly/2KQHucw).

 

No pasó desapercibido el doble apoyo que recibió el presidente iraní, Hassan Rouhani, del zar Vlady Putin y del mandarín Xi, durante la cumbre del Grupo de Shanghái en Kirguistán, donde el presidente ruso señaló sin tapujos que "el responsable de la desestabilización en la región es Washington por romper el pacto nuclear".

 

Pues parece que la salida a la grave tensión en el golfo de Omán, donde EU quizá no se esperaba el apoyo tan contundente de Rusia y China al régimen iraní, la ha dado el pugnaz e influyente (muy cercano a Trump) senador Lindsey Graham, quien propuso "invadir Venezuela para asustar (sic) a Irán y Corea del Norte", como Reagan lo hizo con Granada, con el fin de "poner puntos en el casillero y advertir (sic) a otros países" (https://bit.ly/2IXgaXF).

 

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Controversia en Ecuador por acuerdo con EE.UU. para operar aviones estadounidenses en Galápagos

El ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, dijo que el archipiélago es un "portaaviones natural".

 

La Asamblea Nacional (parlamento) de Ecuador convocó a los ministros de Defensa, Oswaldo Jarrín, y de Ambiente, Marcelo Mata, para que expliquen, ante la Comisión de Soberanía y Relaciones Internacionales, los alcances de un acuerdo firmado entre el país y EE.UU. para la cooperación de Washington en las ecuatorianas Islas Galápagos.

En concreto, los parlamentarios piden a los ministros que expliquen el alcance del acuerdo binacional, que incluye la ampliación de la pista de aterrizaje en el aeropuerto de la isla San Cristóbal, la más oriental del archipiélago de Galápagos, en donde operarán los aviones estadounidenses Orión P3 y Awaks, que, según ha anunciado Jarrín, ayudarán al control de la lucha contra el narcotráfico.

La discusión se abrió en el Congreso luego que el ministro de Defensa dijera, en una conferencia de prensa, que Galápagos en un "portaaviones natural".

¿Base militar?

La resolución en el Parlamento fue presentada por la asambleísta por Galápagos, Brenda Flor, quien enfatizó que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró Patrimonio Natural al archipiélago y que es una Reserva de la Biosfera.

"Por ninguna razón se puede considerar a Galápagos como un portaaviones natural, ya que esa no es su característica intrínseca. Galápagos nació desde la naturaleza como un laboratorio vivo y único que debemos proteger", dijo la asambleísta.

Recordó que durante la Segunda Guerra Mundial, la isla de Baltra fue una base militar de EE.UU. que "dejó como resultado muy pocas especies de flora y fauna".

Por su parte, el Consejo de Gobierno del Régimen Especial de Galápagos informó, mediante un comunicado, que "no hay ni habrá base militar extranjera" en el archipiélago.

En el texto explican que el acuerdo alcanzado con EE.UU. es exclusivamente para el "mejoramiento de la pista del aeropuerto de San Cristobal" y "permitir el reabastecimiento de combustible para dos aeronaves de monitoreo de actividades ilegales de la extensa reserva marina, a fin de precautelar la soberanía nacional frente a esas amenazas".

Publicado: 14 jun 2019 17:03 GMT | Última actualización: 15 jun 2019 02:28 GMT

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Sábado, 15 Junio 2019 05:46

De los barcos como excusa para la guerra

De los barcos como excusa para la guerra

Un incidente naval, una excusa para la guerra, un clásico de la política norteamericana que ya pasó largamente el siglo. Que Donald Trump y sus halcones acusen a Irán de haber atacado a dos petroleros extranjeros que pasaban por aguas que la República Islámica patrulla de cerca no tiene nada de original, excepto en las banderas de los buques afectados. Desde la voladura del Maine en La Habana hasta el enfrentamiento a cañonazos con torpederas norvietnamitas en el incidente del Golfo de Tonkín, los problemas en alta mar le sirvieron a Washington como excusa para empezar guerras que se deseaba empezar.

En 1898, Estados Unidos estaba flexionando sus músculos imperialistas. Ya se había comido y estaba digiriendo la mitad de México –el 55 por ciento, para ser exactos– pero eso era considerado una manera de “completar” el territorio propio. Una nueva generación de políticos y empresarios quería que el país jugara un papel en el escenario mundial, rompiendo la tradición republicana y revolucionaria de mantenerse alejados de los conflictos entre coronas e imperios. La doctrina del Destino Manifiesto cubría moralmente las nuevas ideas imperiales: EE.UU. no iba a llevar la opresión a territorios colonizables sino que iba a liberar pueblos oprimidos, llevándoles los beneficios de un gobierno paternalista, republicano.

El primer objetivo fue el moribundo imperio español que, cosas de nuestras guerras de independencia, todavía conservaba algunas de sus posesiones más antiguas por la simple razón de que eran islas. La guerra de independencia cubana sirvió para preparar a la opinión pública norteamericana a través de ese nuevo instrumento de masas, la prensa amarilla. Así, los mambís cubanos fueron presentados como luchadores por la libertad y los españoles como bestias sedientas de sangre. En ese contexto, el secretario de la Armada Teddy Roosevelt mandó a La Habana al crucero acorazado Maine “para cuidar los intereses norteamericanos”.

El Maine tenía apenas tres años de uso, pero ya era anticuado. Estados Unidos todavía no era la potencia industrial que sería pocos años después, con lo que necesitaba estampadoras de acero inglesas, que se demoraron en llegar. Entre el diseño del buque y su botadura pasaron casi diez años, justo en un momento de cambio profundo en la tecnología naval. De todos modos, La todavía escasa armada de EE.UU. lo tenía como una pieza fundamental y para su misión en Cuba bastaba y sobraba. Después de todo, se trataba de intimidar a los locales y el Maine era más fuerte que cualquier cosa con bandera española.

A las 21.40 del 15 de febrero de 1898, después de tres meses amarrado en el puerto habanero, el Maine voló por los aires, matando a casi toda su tripulación que dormía a bordo. Hubo 260 muertos y 89 sobrevivientes, que se salvaron más que nada porque la explosión fue a proa, donde se guardaba carbón y munición, y donde dormía la mayoría de la tripulación. Todavía hoy se discute qué pasó esa noche terrible, con estudiosos afirmando que efectivamente alguien atacó el barco –con una mina o un torpedo– o se trató de un fuego espontáneo causado por el tipo de carbón bituminoso que usaba la nave, muy inestable. Pero la prensa amarilla no lo dudó: habían sido los españoles y tenían que pagarlo. Poco después, Cuba, Puerto Rico y las Filipinas ganaban su “libertad” a manos norteamericanas.

La experiencia resultó tan positiva que se repitió en 1964, cuando el gobierno de Lyndon Johnson andaba buscando cómo vencer la resistencia interna para entrar de lleno en Vietnam. En ese momento todavía se podía negociar y la guerra entre el norte y el sur era más civil que otra cosa. El luego famoso Incidente del Golfo de Tonkín le arregló las cosas al presidente, que hasta logró que el Congreso abandonara su reluctancia y aprobara, por voto cantado, la teoría del dominó, aceptando que toda “agresión comunista” era causa suficiente para una intervención de Estados Unidos.

El incidente en sí ocurrió el 2 de agosto de 1964, cuando el buque de guerra liviano Maddox realizaba tareas de inteligencia electrónica cerca de las aguas territoriales de Vietnam del Norte. El Maddox era una de las naves asignadas a la operación Desoto, que interceptaba y analizaba las comunicaciones radiales vietnamitas, mapeando posiciones y equipos. El recorrido del Maddox por la costa norte de Vietnam había comenzado el 31 de julio, y cada día torpederas vietnamitas lo habían seguido. Pero el dos de agosto, tres torpederas P4, apenas más que lanchas armadas, convergieron sobre la nave americana y su comandante ordenó disparar tres cañonazos de advertencia. Los vietnamitas contestaron el fuego con torpedos y ametralladoras, un combate de pocos minutos que terminó con una torpederas seriamente dañada y bajas. El único daño que informaron los norteamericanos fue un agujero de bala en la obra muerta del Maddox.

Pero el entonces secretario de Defensa Robert McNamara no le contó esta secuencia de eventos a su presidente, sino que le informó que los vietnamitas habían abierto fuego directamente. Como admitió años después, McNamara prefirió mentirle a Johnson para “ayudarlo a decidirse”. Lo mismo ocurrió dos días después con el segundo “incidente”, cuando el Maddox abrió fuego “de radar” contra varios blancos que se acercaban en el mismo Golfo de Tonkín. Fuego de radar es una expresión que indica que uno no ve el blanco, debido al clima o a que está por abajo del horizonte, pero que puede atacarlo por detección electrónica. En este caso, todo indica, incluyendo los mismos informes de la Armada, que el Maddox no fue atacado. Los contactos de radar eran producto del mal tiempo en la zona. Pero esta segunda “agresión” sirvió para convencer al Congreso de que el peligro comunista era tan tangible como en Corea, lo que permitió enviar tropas en serio a Vietnam. Once años y muchísimos muertos después, Estados Unidos se retiraba derrotado del sudeste asiático. 

La herramienta del incidente naval, parece, se guardó en un archivo para uso futuro. Un problema es que en la época del Maine casi no había cámaras y las andanzas del Maddox fueron en el mar, lejos de ojos indiscretos. Esta vez, el gobierno de Trump tuvo que acercar un videíto de baja definición en blanco y negro, tomado desde un dron, que muestra una lancha iraní haciendo algo junto al enorme casco del petrolero japonés. Según los iraníes, sus marinos estaban retirando una mina magnética, salvando de hecho el buque. Según Washington, eso prueba que Teherán estuvo involucrado en el ataque. Con lo que la ambigüedad queda a salvo.

 

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Viernes, 14 Junio 2019 08:37

Un capricho estadounidense

Walter Tello, detalle (Cortesía del autor)

Un Estado que, sin un motivo real, denuncia un acuerdo internacional de desarme que negoció durante largo tiempo, ¿puede luego amenazar con agresión militar a otro Estado signatario?, ¿puede ordenar a los otros países que lo sigan en sus posiciones caprichosas y belicosas porque de no hacerlo también ellos padecerán sanciones desmesuradas? Cuando se trata de Estados Unidos, la respuesta es “sí”.


De modo que es perfectamente inútil perder el tiempo estudiando las razones invocadas por la Casa Blanca para justificar su escalada contra Irán. Uno se imagina que John Bolton, consejero de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump, y Michael Pompeo, secretario de Estado estadounidense, les encomendaron a los diplomáticos y a los servicios de informaciones de la gran potencia una misión que se podría reducir en la siguiente frase: “Busquen pretextos, nosotros nos encargamos de la guerra”.


Las estrategias de siempre


Bolton no carece ni de experiencia ni de perseverancia. En marzo de 2015, cuando su fanatismo a favor de la invasión a Irak disminuyó su influencia, publicó en The New York Times una columna titulada: “Para detener la bomba iraní hay que bombardear Irán”. Tras haber aseverado que Teherán jamás negociaría el fin de su programa nuclear, concluía: “Estados Unidos podría efectuar un trabajo cuidadoso de destrucción, pero sólo Israel puede hacer lo que sea necesario. […] El objetivo será el cambio de régimen en Teherán” (1).


Tres meses más tarde, un acuerdo nuclear con Irán era firmado por todas las grandes potencias, inclusive Estados Unidos. Según el Organismo Internacional de Energía Atómica, Teherán respeta escrupulosamente sus términos. Sin embargo, Bolton no da el brazo a torcer. En 2018, adelantándose a las posiciones provocadoras del gobierno israelí y de la monarquía saudita, se empeñaba más que nunca en su “cambio de régimen”: “La política oficial de Estados Unidos –escribía– debería ser el fin de la Revolución Islámica iraní antes de su 40 aniversario. Eso lavaría la vergüenza de haber tenido a nuestros diplomáticos retenidos como rehenes durante cuatrocientos cuarenta y cuatro días. Y esos antiguos rehenes podrían cortar la cinta en la inauguración de una nueva embajada en Teherán” (2). El actual presidente de Estados Unidos hizo campaña contra la política de los “cambios de régimen”, es decir, de las guerras de agresión estadounidenses. Por lo tanto, lo peor todavía no es seguro. Pero la paz ha de ser muy frágil si ha de depender de la capacidad de Trump para controlar a los consejeros rabiosos que él nombró. Al asfixiar económicamente a Irán con la ayuda de los capitales y de las grandes empresas occidentales (coercionadas y sometidas), Washington pretende que su embargo obligue a Teherán a capitular. En realidad, Bolton y Pompeo no ignoran que esa misma estratregia de guerra económica fracasó en Corea del Norte y en Cuba. Más bien cuentan con una reacción iraní que luego presentarán, triunfalmente, como una agresión que requiere una “réplica” estadounidense.


Intoxicaciones, falsificaciones, manipulaciones, provocaciones: después de Irak, Libia y Yemen, los neoconservadores ya eligieron a su presa.

 

1. John Bolton, “To stop Iran’s bomb, bomb Iran”, The New York Times, 26-3-15.
2. John Bolton, “Beyond the Iran nuclear deal”, The Wall Street Journal, Nueva York, 15-1-18.

 

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Víctor Goldstein

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Viernes, 14 Junio 2019 06:09

Estallan dos buques cisterna

Estallan dos buques cisterna

Tensión y acusaciones cruzadas en el estrecho de Ormuz

El secretario de Estado de EE.UU. acusó a Irán del ataque y el ministro de Exteriores iraní calificó el hecho de sospechoso.

 

El ataque a dos buques cisterna en el estrecho de Ormuz –entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán– aumentó las tensiones en la región. El incendio, ayer, de las dos naves (una noruega y una japonesa) llega un mes después de un supuesto sabotaje de cuatro barcos en la misma zona. El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, enseguida acusó a Irán de perpetrar el ataque, mientras que el ministro de exteriores iraní, Mohamad Yavad Zarif, calificó el hecho como sospechoso. A raíz de estos acontecimientos, el precio del petróleo se disparó. 

El primer incidente ocurrió cerca de las 9 de la mañana (hora local) a bordo del “Front Altair”, un buque que pertenece al armador noruego Frontline y que navega con bandera de Islas Marshall, en un punto situado a 25 millas náuticas de Bandar-e Jask, una localidad portuaria del sur de Irán. El barco llevaba un cargamento de etanol de Qatar a Taiwan, según informó la agencia oficial iraní IRNA. “Cuando el barco se incendió, 23 tripulantes saltaron al agua y fueron rescatados por un barco cercano y entregados a una unidad de rescate iraní”, indicó el medio. “Una hora después del primer accidente otro barco se incendió a las 9.50 a 28 millas náuticas del puerto”, agregó IRNA. El “Kokuka Courageous”, un buque cisterna que navegaba con rumbo a Tailandia y posteriormente a Singapur bajo bandera panameña, y que pertenece a la empresa japonesa Kokuka Sangyo, sufrió el incidente a unas 30 millas de Jask. Directivos de la firma nipona dijeron en Japón que la embarcación, que transportaba 25.000 toneladas de metanol, recibió un primer impacto a babor. Los tripulantes intentaron apagar un fuego que se había declarado en la sala de máquinas, pero tras un segundo impacto, también a babor, el capitán dio orden de abandonar el buque y sus 21 tripulantes, de nacionalidad filipina, fueron rescatados por la embarcación iraní.

El secretario de Estado estadounidense acusó a Irán de estar detrás de los presuntos ataques. “La valoración del gobierno de Estados Unidos es que la República Islámica de Irán es responsable de los ataques ocurridos hoy (por ayer) en el golfo de Omán”, sentenció Pompeo en una breve comparecencia ante los medios de comunicación en el Departamento de Estado. 

El responsable de la diplomacia de Estados Unidos justificó, a continuación su acusación: “Por los informes de inteligencia, las armas empleadas, el nivel de conocimiento necesario para ejecutar la operación, los ataques similares contra buques perpetrados por Irán recientemente y el hecho de que ningún grupo rebelde de la zona tiene los recursos para actuar con tal nivel de sofisticación”, aseguró.

El funcionario apuntó, asimismo, que estos son apenas los últimos ejemplos de ataques ejecutados por el gobierno iraní y sus seguidores contra los intereses de Estados Unidos y sus aliados, y a continuación enumeró todas las agresiones sufridas por su país en la región en los últimos meses de las que hace directamente responsable a Irán. Asimismo, Pompeo recordó cómo Teherán amenazó con bloquear el estrecho de Ormuz después de que Washington endureciera el embargo contra el petróleo procedente de Irán. El estrecho es una vía marítima clave por donde transitan a diario cerca de 15 millones de barriles de petróleo y cientos de millones de dólares en otras mercancías. Entonces, el funcionario afirmó que con estos ataques Irán pretende cumplir esa promesa. “Si se los considera como un todo, estos ataques sin provocación previa representan una clara amenaza para la paz y la seguridad, una violación patente de la libertad de navegación y una inaceptable campaña para escalar las tensiones por parte de Irán”, afirmó. Pompeo calificó además de insulto el hecho de que unos de los buques atacados sea japonés, un país que se ha ofrecido a mediar entre Estados Unidos e Irán.

Sin embargo, el canciller iraní hizo hincapié en que el supuesto ataque sucedió mientras el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, estaba reunido con el primer ministro japonés, por lo que calificó al suceso como sospechoso.”Los ataques denunciados contra los petroleros relacionados con Japón ocurrieron mientras el primer ministro Shinzo Abe se reunía con el ayatolá Ali Jameneí para mantener conversaciones extensas y amistosas”, escribió Zarif en su cuenta oficial de Twitter. Por ello, y teniendo en cuenta que algunos países acusaron a Irán de un incidente similar ocurrido el mes pasado, Zarif agregó que el término sospechoso se queda corto para describir lo que ocurrió ayer por la mañana. Abe comenzó el miércoles una visita histórica de dos días a Irán con el objetivo de rebajar la tensión en Oriente Medio, principalmente entre Teherán y Washington.

El incidente de ayer se produjo en un momento de creciente tensión entre ambos países que ha llevado a la Casa Blanca a esgrimir estos ataques como una de las causas que justifican el aumento de la presencia militar estadounidense en la región y la venta de armamento a Arabia Saudita, una transacción que no cuenta con el respaldo del Congreso de Estados Unidos.

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