"El embajador de Brasil participó del golpe contra mi gobierno"

Entrevista con el ex presidente Evo Morales

Luego de que Página/12 publicara la serie de vuelos que tuvo el avión presidencial de Bolivia hacia Brasil, el ex mandatario aseguró que existen pruebas de la participación del gobierno de Bolsonaro en la dictadura de Jeanine Áñez.

 

El expresidente Evo Morales es contundente a la hora de afirmar que la embajada de Brasil participó del golpe de Estado que lo sacó del poder el 10 de noviembre de 2019. Su afirmación nace luego de que Página/12 publicara el domingo pasado el detalle de los 25 vuelos que el avión presidencial de Bolivia realizó a partir del día siguiente del golpe a varias ciudades de Brasil. Morales sostiene además que esta actitud de Brasil está en línea con lo que pretende el gobierno de los Estados Unidos para América Latina. De todas formas, anticipa que el MAS y sus candidatos triunfarán en los comicios del 6 de septiembre. 

--Página/12 publicó el domingo una serie de viajes que hizo el avión presidencial de su país, el FAB001, hacia Brasil el día después de que a usted lo obligaran a renunciar. ¿Qué lectura hace? 

--Yo hice mi renuncia justamente para evitar el derramamiento de sangre y los enfrentamientos. Eso fue el día 10 de noviembre como a las 5 o 5.30 de la tarde. Fue allá, en el Trópico de Cochabamba. Y mi informacion oficial, confirmada y reconfirmada, es que a las 6.30 se reunieron Waldo Albarracín, activista de la derecha, con la gente de Carlos Mesa, Fernando Camacho, Tuto Quiroga, la Iglesia Católica, el embajador de Brasil y también el de la Unión Europea. Eso fue un domingo y allí dijeron que la Áñez iba a ser la presidenta. Mesa es el responsable de designar a Añez. El dia 11, cuando yo intentaba salir del trópico hacia el exterior, no había presidenta todavía, aunque dijeron que ella iba a ser, pero no había presidenta ni presidente. Entonces, usted me pregunta por qué ese viaje del 01 cuando no había presidente. Entonces, cómo fue que la embajada de Brasil participó en la reunión del día domingo, a una hora de mi renuncia, donde dijeron que Áñez iba a ser la presidenta. Pues yo me pregunto para qué, hablando del embajador de Brasil, pide los vuelos a dos ciudades de ese país. ¿Cómo los militares simplemente van a disponer del 001? Entonces, yo me imagino y puede ser que me imagine mal, que seguramente alguien iba a traer plata, mucha plata para las Fuerzas Armadas o para la policía. Necesitaban tener plata disponible y meter bala, como hicieron los subsiguiente días. Y de acuerdo a la información que ustedes dieron, los días de la masacre luego del golpe, hubo muchos viajes a Brasil.

--Entonces, ¿el gobierno de Brasil participó de manera efectiva en el golpe de Estado contra usted?

--Sí, totalmente. Y no solamente ese día, al día siguiente igual, hubo participación de la embajada de Brasil en una reunión con Mesa, con Quiroga, con Camacho no sé, pero esos personajes junto con algunos jerarcas de la iglesia católica, han sido actores del golpe de estado.

--¿Usted se refiere a la reunión donde se decidió que fuera Áñez la presidenta y que se hizo en la Universidad Católica?

--Exactamente, fue en esa universidad, el mismo domingo por la tarde. El lunes a la noche lo confirmaron.

--Por esos días, al presidente Jair Bolsonaro le preguntaron por la situación en Bolivia y negó que existiera un golpe de Estado.

--Sí, es una prueba clara más. A pesa de que había ganado las elecciones en primera vuelta, las Fuerzas Armadas buscaron terminar con mi mandato. Por lo tanto, todo lo que ocurrió con policías es golpe, golpe, golpe. Otra cosa hubiese sido que dejaran terminar mi gestión, que era el 22 de enero, pero no quisieron. Hay documentación que demuestra que gané las elecciones, que no hubo fraude como acusó la OEA.

--Dijo que en aquella reunión donde se decidió que fuera Áñez la presidenta también participó el embajador de la Unión Europea. ¿También participaron del golpe?

--De su embajador, porque al día siguiente, el lunes, ese mismo embajador estuvo mandando mensajes a los asambleístas del MAS donde los llamaba a hacer una mesa de diálogo. Eso está totalmente demostrado.

--¿Qué participación tuvo el gobierno de los EEUU? ¿O Brasil trabajó para EEUU?

--Y bueno, esa es la derecha americana que se expresa en el grupo de Lima y la Alianza del Pacífico, que obedece a los mandatos de Estados Unidos. Esta alianza es la que reactivó las políticas del consenso de Washington y el ALCA. En su declaración constitutiva, la Alianza al Pacífico es todo privatización, privatización, privatización. Entonces, ese es un grupo que permite enfrentar a Celac, UNASUR, ese es el lineamiento que da Estados Unidos y donde no se puede tener control democráticamente del país, esa conspiración, esa agresión, es intervención y golpe de Estado. Por lo tanto, Bolsonaro y compañía trabajan para los EEUU.

--El entonces presidente Mauricio Macri hizo el mismo tipo de declaraciones que Bolsonaro. ¿Cree que la Argentina tuvo una participación similar a la de Brasil?

--Yo, por razones del asilo no puedo realizar comentarios sobre la política de la República Argentina, le pido disculpas.

--Entiendo. Surgió también la información de que al mismo tiempo en que se producían estos vuelos también se compraban municiones no letales al Brasil. ¿Puede haber relación?

--Hay que investigarlo pero conozco muy bien el avión presidencial y no creo que traigan ahí ese tipo de material. Sin embargo, le cuento que algunos oficiales de las FFAA me dijeron que en esos vuelos llevaron plata. Entiendo que durante la resistencia al golpe fue que traían plata. Ahora, uno de los viajes, que se hizo entre el 30 de abril y el 7 de mayo donde viajaron familiares de la Áñez, se quedaron varios días, pero ahí se llevaron plata, no se cuánto, pero gracias al oficial, a los militares patriotas, confirmamos que llevaron plata. No saben cuánta es.

--¿Están fugando dinero como si supiesen que no tendrán mucho más tiempo el poder?

--Así es, así se entiende. Por otra parte, la semana pasada se creó una unidad de seguridad y defensa a los dignatarios de estado que se maneja de manera reservada y confidencial. Mire, incluso después de que trascendió que hubo vuelos al Brasil, se cambió al personal de Casa Militar, el jefe de edecanes.

--¿Hubo una purga?

--Sí, claro! Hubo una purga y ahora ese militar seguramente quedará resentido. Y eso se va a destapar en cualquier momento. Acá se está cambiando el rol de las FFAA porque no hay razones para crear un grupo totalmente reservado, secreto, confidencial. Entonces, ¿qué quieren ocultar? Esto no son gastos reservados como hubo en los tiempos de gobierno neoliberal. Pero mire además otro dato. La semana pasada ha cerrado dos embajadas y han reducido tres ministerios, entre ellos Deportes y Cultura. Deportes es integración y también es salud. Reducen Cultura porque no quieren que recuperemos nuestra identidad, nuestra forma de vivir, nuestras vivencias. Mira, ellos quieren un país sin historia ni memoria. Se habían destinados fondos adicionales para Cultura de 100 millones de pesos bolivianos por año pero ahora destinan para este grupo especial militar unos 580 millones de bolivianos. Hacen todo como exige el FMI, tener un Estado mínimo.

--¿Qué está haciendo el gobierno de Áñez para combatir la coronavirus?

--En mi forma de interpretar y ver desde acá, a lo mejor puedo estar equivocado, pero la dictadura de Áñez, Camacho y Carlos de Mesa tiene dos delitos profundos: dos genocidios. Mataron con armas, ya tienen más de 35 muertos a bala. El segundo: por falta de presencia del Estado durante la cuarentena, matan de hambre y, durante la cuarentena, no han puesto equipamiento, respiradores, nada, nada, nada. Y eso es otro genocidio, atentar contra la vida, tiene doble genocidio el gobierno de facto de Bolivia.

--¿En qué estado se encuentra el proceso electoral? Por la pandemia se postergaron los comicios del 3 de mayo y ahora se habla de septiembre.

--Sí, la pandemia postergó las elecciones. Está consensuado entre todos los candidatos pero, en el fondo, la línea de la política norteamericana es que no haya elecciones. Quieren que continúen éstos y además quieren cerrar la Asamblea para manejar todo con decreto-leyes como se manejaba en las dictaduras. Hasta pretenden poner en vigencia la anterior Constitución y desconocer la actual. Pero estamos seguros que vamos a triunfar. De todas formas, están sucediendo cosas sospechosas con las FFAA que desde hace tres semanas, en la ciudad de La Paz y en El Alto, han metido unos 35 tanques de guerra. Eso es muy sospechoso.

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Colombia celebra su biodiversidad mientras la deforestación se desboca en medio de la pandemia

El Gobierno de Iván Duque fue el anfitrión del Día Mundial del Medio Ambiente

 

Con sus bosques bajo asedio, y en medio de una crisis sanitaria sin precedentes, el Gobierno de Colombia puso su mejor cara para celebrar la reconocida biodiversidad de su territorio. En un 2020 marcado a fuego por la pandemia del coronavirus, el país fue elegido este año como “anfitrión” este viernes del Día Mundial del Medio Ambiente, promovido por la ONU. El presidente, Iván Duque, aprovechó esa vitrina –originalmente programada como un evento presencial en Bogotá– para hacer una pausa en la gestión de la emergencia y debatir de manera virtual con líderes y expertos mundiales sobre desafíos como la lucha contra la deforestación.

“No podemos pretender estar sanos en un mundo que está enfermo. Las heridas provocadas a nuestra madre Tierra son heridas que sangran también en nosotros”, reflexionó el papa Francisco en una comentada carta que envió al mandatario para la ocasión. El mensaje del pontífice se hace eco cinco años después de su encíclica Laudato Si. “No podemos permanecer mudos ante el clamor cuando comprobamos los altísimos costos de la destrucción y explotación del ecosistema. No es tiempo de seguir mirando hacia otro lado, indiferentes ante los signos de un planeta que se ve saqueado y violentado, por la avidez de ganancia y en el nombre –muchas veces– del progreso”, señaló en la misiva.

Los colombianos recitan de memoria algunas de sus muchas riquezas ambientales. Es un país con costas en dos oceános, que alberga cerca de la mitad de los páramos del planeta, con la mitad de su territorio revestido por selvas tropicales y bosques y un 30 por ciento de territorio amazónico, como recordó Duque. “Nuestras especies son un patrimonio incalculable”, dijo en una ceremonia virtual que contó con la participación del secretario general de la ONU, António Guterres. Cerca del meridiano de sus cuatro años de mandato, el presidente de Colombia señaló que se propone pasar de 50 a 2.500 megas de capacidad instalada de energías renovables, postuló al país para liderar la transición de la movilidad limpia en América Latina y recordó la meta de sembrar 180 millones de árboles para agosto de 2022, cuando entregue el poder –en 2019 se sembraron 34 millones, según las cifras del Gobierno–.

Uno de los anuncios del día fue el aporte de 288.000 millones de pesos por parte del Reino Unido para apoyar la conservación de los bosques tropicales de Colombia por medio del programa ‘Territorios Forestales Sostenibles’. De acuerdo con el ministro de ambiente, Ricardo Lozano, es la mayor donación bilateral en materia ambiental que ha recibido la administración Duque.

Pero otras señales no son tan prometedoras. La gran paradoja radica en que Colombia escenificó esa celebración de sus riquezas naturales justamente en momentos en que varios ambientalistas advierten que, a pesar de las medidas obligatorias de confinamiento decretadas por el Gobierno durante una cuarentena nacional que duró más de dos meses, la deforestación está desbocada. Esa es la principal causa de cambio climático en el país sudamericano, donde los bosques naturales cubren casi 60 millones de hectáreas.

El anterior Gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018) esperaba que el acuerdo de paz con la extinta guerrilla de las FARC, sellado a finales de 2016 tras casi cuatro años de arduas negociaciones, se tradujera muy pronto en dividendos ambientales. Sin embargo, luego de la firma de los acuerdos la deforestación aumentó en varias regiones, hasta alcanzar un máximo de unas 220.000 hectáreas en 2017. En un primer momento, el Gobierno Duque utilizó esa cifra récord como referencia en una movida criticada por los ambientalistas. Pero con el apoyo de Alemania, Reino Unido y Noruega, estableció metas algo más ambiciosas para reducir el fenómeno en la cumbre del clima de Madrid de finales del año pasado. Se comprometió a mantenerla en límites de hasta 100.000 hectáreas o menos para el 2025, y 155.000 hectáreas o menos para el 2022.

Colombia ya ha reducido la destrucción de bosques con respecto a ese pico de 2017, pero todas las alarmas están encendidas por lo que ha ocurrido en este año. “La deforestación en la Amazonia no se detiene”, concluía un reciente monitoreo de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS) que registró más de 75.000 hectáreas arrasadas solo hasta el 15 de abril. “Las carreteras que están abriendo frontera agropecuaria son una alerta temprana de lo que se puede venir para los próximos años”, advertía en una reciente entrevista con este periódico Rodrigo Botero, director de la FCDS.

A la espera de los reportes oficiales sobre deforestación, diversas fuentes señalan que el fenómeno está desvocado y sigue afectando importantes enclaves de biodiversidad, incluyendo los territorios amazónicos, señalaba el mes pasado la Fundación Ideas para la Paz (FIP). “Las autoridades ambientales y organismos de control han manifestado su preocupación porque quienes están talando y tumbando los bosques —actores armados, colonos y acaparadores de tierras, entre otros— están sacando provecho de la emergencia sanitaria. Mientras tanto, las autoridades ambientales se encuentran con las manos atadas debido a las restricciones en la movilidad”, señalaba en su informe sobre las dinámicas de la confrontación armada y su impacto ambiental en los primeros cuatro meses de 2019.

La pesada herencia de la guerra agrava el panorama. Las disidencias de las FARC que se apartaron del proceso de paz han distribuido panfletos amenazantes en los que rechazan los proyectos de cooperación ambiental en varias regiones y han expulsado de áreas protegidas en la Amazonia al personal de Parques Nacionales Naturales (PNN). “No podemos cantar victoria”, suele repetir el presidente Duque en sus intervenciones diarias sobre los esfuerzos por contener el coronavirus. Un mensaje que bien podría replicar también en alusión a los desafíos ambientales.

Por SANTIAGO TORRADO

Bogotá - 06 JUN 2020 - 11:07 COT

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Merkel saca otros 130.000 millones para estimular la economía alemana con el apoyo de los socialdemócratas

En Alemania, de la crisis económica generada por la COVID-19 se sale también con un paquete de ayudas para familias, empresas, municipios con deudas e inversiones de futuro por valor de 130.000 millones de euros. La 'gran coalición' de conservadores y socialdemócratas germanos lo tiene claro.

Por eso, los partidos gubernamentales teutones acordaban en la noche del miércoles unas medidas sin precedentes. Es un paquete de estímulo económico "histórico", según lo ha calificado el Handelsblatt, el diario económico de referencia en el país de la canciller Angela Merkel.

La inédita situación económica generada por las medidas contra la propagación del SARS-CoV-2, el virus de la COVID-19, necesita soluciones de dimensiones nuevas. Muchas de esas medidas ya se han puesto en marcha. En Alemania, por ejemplo, el Gobierno de Merkel anunciaba en marzo que se endeudaría en 156.000 millones de euros además de levantar un Fondo de Estabilización para la economía de 600.000 millones de euros.

A nivel Europeo, el Banco Central Europeo (BCE) vive días de activismo nunca visto. Lo demuestra su reciente anuncio de compra de deuda por valor de 600.000 millones de euros, llevando así su programa de adquisiciones de deuda a 1,35 billones de euros. Sin embargo, aún no hay un programa de estímulo económico para toda Europa, una realidad ante la cual en Berlín se han desmarcado. Merkel y compañía han hecho de Alemania el primer país en dotarse de un gran plan de estímulo frente a las consecuencias de la pandemia.

"Se espera que haya también a nivel europeo un conjunto de medidas de inversión y de créditos para el estímulo económico. Pero incluso a nivel europeo hay limitaciones. Por eso el programa alemán es algo nacional. Actuar en el sistema fiscal es algo que corresponde a cada país", dice a eldiario.es Martin Beznoska, analista del Instituto de la Economía Alemana, un centro de estudios económicos con sede el Colonia. Alude, entre otras cosas a las rebajas fiscales que incluye el plan de estimulo alemán.

Las medidas acordadas por Merkel y compañía fueron presentadas el miércoles bien entrada la noche, después de 21 horas de negociación. En principio, el plan se iba a presentar el martes al mediodía. Pero se necesitó de mucho más tiempo de deliberación para gestar el ya llamado aquí como "el mayor programa de estímulo de todos los tiempos" en Alemania, según los términos del ministro germano de Economía, el conservador Peter Altmaier.

El plan busca animar el consumo de las familias, las inversiones y el apoyo a los municipios con deudas, además de plantear ayudas fiscales para hogares y empresas. Así, cada familia recibirá 300 euros por niño, cantidad que se suma a las ayudas por hijo que ya reciben los hogares germanos. El consumo de las familias también se verá beneficiado por rebajas temporales de impuestos, pues el IVA bajará del 19% al 16%. En los sectores donde ese impuesto ya estaba reducido al 7%, quedará en un 5%.

Esta medida, por sí sola valorada en 20.000 millones de euros, tiene una acción limitada en el tiempo. Será valida desde el próximo mes de julio hasta diciembre. Según ha reconocido la propia Merkel, está destinada a aquellas personas que "más cuidado llevan a la hora de satisfacer su necesidades de gasto diario".

Ayudas sólo a los coches "de futuro"

Más del doble de esos 20.000 millones de euros estarán destinado, según lo presentado por Merkel y compañía, para lo que aquí se presenta como "inversiones de futuro". A saber, ayudas destinadas a la digitalización del país y a la promoción de la movilidad eléctrica.

Concretamente, se ha puesto sobre la mesa el apoyo con hasta 6.000 euros en la compra de coches eléctricos, la creación de más puntos de carga de baterías de vehículos eléctricos y ayudas por valor de 2.500 millones de euros a los transportes públicos de proximidad. También se rebajará el precio de la electricidad de fuentes de energías renovables.

"Queremos ofrecer un futuro a las próximas generaciones", decía la canciller a cuenta de las medidas presentadas el miércoles tras la sesión maratoniana de negociaciones.

En ese futuro, la poderosa industria alemana del automóvil tendrá mucho que cambiar. Porque las autoridades en Berlín han dado la espalda a toda idea de animar con ayudas a la compra de vehículos con motor de combustión, ya sean de gasolina o diésel. Así, el plan de estimulo de Merkel y compañía no entraña un empujón para los tradicionales vehículos de éxito de fabricantes germanos como BMW, Daimler o Volkswagen.

"El paquete de estímulo no está tan bien como se esperaban en la industria del automóvil", según editorializaba sobre esta cuestión el periodista Max Hägler en el diario Süddeutsche Zeitung, referente informativo en dos de las regiones donde más importancia tiene la industria del automóvil: Baviera y Baden-Wurtemberg. Los fabricantes de coches teutones tendrán que conformarse con los beneficios que entraña las bajada del impuesto al valor añadido.

De las negociaciones ha trascendido que en la Unión Cristiano Demócrata (CDU) y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), partidos que componen la conservadora y mayoritaria parte de la 'gran coalición', se deseaba apoyar también a los coches con motor de combustión. Pero esta idea es algo que han sabido contener los socialdemócratas. Éstos tienen en el Gobierno a todo un ministro de Hacienda y vicecanciller, Olaf Scholz.

"El SPD se ha impuesto. La CDU/CSU quería una medida de ayuda en general a la compra de vehículos y esto lo ha evitado el SPD. En lugar de eso se han decidido las medidas de bajada del IVA", dice Beznoska. A su entender, el ahorro que ha supuesto el no ayudar a los coches con motor de combustión se puede estimar en más de 50.000 millones de euros.

Un estimulo necesario frente a la recesión

Sea como fuere, lo que ahora preocupa en Alemania es si el estímulo económico logrará relanzar la economía. La previsión del Gobierno es que la contracción del PIB en este 2020 sea del 6,3%. Se tiene el convencimiento de que en 2021 el crecimiento volverá con fuerza a Alemania. Eso pasa por recoger los frutos del "histórico" plan de estimulo.

"El paquete de estímulo es necesario y supone un buen impulso para la economía. Porque las inversiones a nivel de futuro como la digitalización siempre serán algo que llevar a cabo, independientemente de la crisis. Para las empresas, las reducciones fiscales también tienen sentido y son algo positivo", estima Beznoska, que se muestra más comedido sobre qué supondrá para el consumo el plan de la 'gran coalición' de Merkel. "Respecto a las medidas para incentivar la demanda, habrá que ver si tienen un efecto de verdad. Porque hasta que la gente no tenga confianza no va a empezar a consumir", plantea este experto.

Del mismo modo, está por ver si Alemania se convierte ahora en un ejemplo para Europa y otros países europeos pendientes de estimular sus economías. "Puede que otros países tomen ejemplo si ven que la experiencia de Alemania es buena. Muchas medidas son interesantes para otros países, porque tienen problemas similares", concluye el investigador del Instituto de la Economía Alemana.

Por Aldo Mas - Berlín

05/06/2020 - 21:54h

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Manifestantes ayer sobre la avenida Pennsylvania, en Washington, en repudio a la muerte del afroestadunidense George Floyd en un caso de brutalidad policiaca. Foto Afp

Nueva York. En el noveno día de protestas de decenas de miles de personas en todo el país, la amenaza de represión militar del comandante en jefe fue repudiada por el secretario de Defensa y condenada por el ex titular del ramo y dos ex jefes del estado mayor, mientras se presentaron cargos criminales contra todos los policías involucrados en el muerte de George Floyd en Minneapolis, incidente que detonó las mayores movilizaciones sobre derechos civiles en más de medio siglo.

Una vez más, decenas de miles de personas salieron a las calles en manifestaciones generalmente pacíficas desde la capital Washington, hasta Denver, Minneapolis, Nueva York y Los Ángeles, en una expresión incesante de indignación por la violencia racista oficial, y en desafío a las medidas de control que incluyen toques de queda, el despliegue de Guardia Nacional en la mitad de los estados del país, y un presidente que proclama que impondrá "la ley y el orden".

La amenaza de Trump de militarizar la represión en las manifestaciones continúa generando expresiones de desacuerdo y hasta condena, entre las cuales la que más sorprendió ayer es la del secretario de Defensa, Mark Esper, quien expresó que se oponía a la propuesta de su jefe de usar la Ley de Insurrección de 1807, ya que ésta debe ser empleada sólo en “las situaciones más urgentes y severas… No estamos en una de esas situaciones ahora”.

Fuentes dentro de la Casa Blanca filtraron a medios que Trump estaba "molesto" con los comentarios de su secretario de Defensa. Poco después, la vocera de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, respondió ominosamente a la pregunta sobre si Esper aún contaba con la confianza de su jefe: “por ahora, el secretario Esper es todavía ‘el secretario Esper’”.

Luego, el ex titular de Defensa de Trump, general James Mattis, sacudió la capital al romper el silencio por primera vez desde que dejó ese gobierno y condenó al comandante en jefe, a quien acusó de dividir al país recordando que “la consigna de los nazis en la Segunda Guerra Mundial para destruirnos era ‘dividir y conquistar’, mientras la respuesta estadunidense es ‘en la unión está la fuerza’”.

Mattis escribió en un comunicado: “He observado los eventos de esta semana enojado y aterrado… Las protestas son definidas por decenas de miles de personas de conciencia que insisten en que cumplamos con nuestros valores…. Necesitamos rechazar y hacer que rindan cuentas aquellos que desde sus puestos se burlan de nuestra Constitución.”

“Estamos viendo las consecuencias de este esfuerzo deliberado… y sin liderazgo maduro”, e invita a “unirnos sin él (Trump), sobre las fuerzas inherentes en nuestra sociedad civil… se lo debemos a nuestros conciudadanos, a generaciones del pasado que sangraron para defender nuestra promesa, y a nuestros hijos”. Concluyó que juró defender la Constitución al sumarse a las filas militares hace 50 años y "nunca soñé que a tropas que han tomado ese mismo juramento les sería ordenado, bajo ninguna circunstancia, violar los derechos constitucionales de sus conciudadanos".

Los conciudadanos no son el enemigo: almirante Mullen

Otro ex jefe del estado mayor (el general Martin Dempsey fue el primero) condenó al comandante en jefe. El almirante retirado Mike Mullen escribió: "no puedo permanecer en silencio", y acusó que se ha demostrado "el desdén de Trump hacia el derecho a la protesta pacífica en este país, el dar alivio a los líderes de otros países que se confortan con nuestros conflictos domésticos y el riesgo de politizar a hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas". Subrayó que las ciudades y los pueblos del país “no son espacios de batalla para ser dominados, y nunca deben serlo… nuestros conciudadanos no son el enemigo, y nunca deben serlo”.

En los últimos días, todos los ex comandantes en jefe vivos –Jimmy Carter, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama– se han pronunciado en torno al asesinato de Floyd, el problema de la fuerza excesiva empleada por policías y el racismo en Estados Unidos, en apoyo a las protestas pacíficas, y de manera explícita o implícita, criticado a Trump.

Pero el jefe de la Casa Blanca continuó defendiendo sus posiciones y despotricando contra sus críticos y los medios en otra tormenta de tuits ayer por la mañana, en los cuales afirmó que ha hecho más por los afroestadunidenses "que cualquier otro presidente, con la posible excepción" de Abraham Lincoln. Ayer proclamó una vez más: "lo que necesita este país es la ley y el orden".

Ahora el número de tropas de la Guardia Nacional activas en Estados Unidos es equivalente al total de las fuerzas estadunidenses desplegadas en Irak, Siria y Afganistán. Más de 17 mil integrantes de la Guardia Nacional, la cual opera por ahora al mando de cada gobernador, están desplegados en 23 estados y la capital. Mientras, mantienen unidades militares en diversos puntos de la capital.

En tanto, el procurador general de Minnesotta, Keith Ellison, anunció ayer un cargo más severo de homicidio contra el policía Derek Chauvin, quien colocó su rodilla sobre el cuello de George Floyd, afroestadunidense de 46 años, durante casi nueve minutos provocando su muerte por asfixia, y agregó cargos de complicidad criminal a los otros tres oficiales que participaron en el incidente.

La familia de Floyd declaró que era bienvenido "un paso significativo hacia a la justicia". Pero aunque ese caso detonó la ola de protestas en más de 140 ciudades en casi todo el país, el movimiento expresa un hartazgo acumulado ante la larga lista de casos parecidos, todos con ecos históricos en la violencia racista oficial de Estados Unidos. Por lo tanto, justicia en el caso de Floyd es una demanda inmediata dentro de una exigencia más amplia para abordar el racismo sistémico en el país.

"Fue un linchamiento a plena luz del día", escribió este miércoles el reverendo Jesse Jackson, veterano líder de derechos civiles. "Por mucho tiempo, muy frecuentemente, los afroestadunidenses han sido brutalizados sin consecuencias", añadió en un artículo publicado en el Chicago Sun Times. "Los que declaran la ley y el orden no ofrecen ni uno ni otro a los afroestadunidenses". Concluyó que “en medio de una pandemia, algunos marchan con la esperanza de que Estados Unidos escuchará, algunos marchan sin esperanza, pero porque el silencio ya no es aceptable… Nos uniremos, o quedaremos deshechos”.

Mientras, por alguna coincidencia que muestra que existe un sentido de humor en el universo, el gobierno de Trump declaró que "honra a aquellos chinos valientes que se manifestaron en oposición a las políticas del gobierno en la Plaza Tiananmen", marcando el aniversario de lo ocurrido en 1989, cuando el gobierno "puso un fin violento" a ese movimiento con "tanques y armas".

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El Estado salió al rescate de empresas y trabajadores

Informe de la OIT sobre los programas de subsidios al salario en el mundo

 

“Los subsidios al salario tienen efectos positivos sobre la recuperación económica y previenen despidos que, de realizarse, desembocarían en una mayor crisis. Pueden ser costosos, pero permiten conservar el empleo”, indicó la Organización Mundial del Trabajo (OIT) en un informe dedicado a estudiar los programas de subsidio del Estado a las empresas para pagar los sueldos en el contexto de las medidas de aislamiento social. 

El documento muestra que este tipo de políticas se adoptó a lo largo y ancho de todo el mundo, aunque con diferentes matices dados por los requisitos para acceder, el monto pagado al trabajador, la forma de pago y la duración del beneficio. 

En la Argentina, el Estado nacional pagó alrededor del 50 por ciento de la carga salarial de las empresas a través del ATP en los sueldos de abril y mayo y se analiza su extensión a junio. Abarca a más de 300 mil empresas que emplean a 2,5 millones de personas.

Argentina, Australia, Austria, Bangladesh, Bélgica, Botswana, Brasil, Camboya, Canadá, Chile, Croacia, República Checa, Dinamarca, Francia, Alemania, India, Italia, Holanda, Marruecos, Nueva Zelanda, Filipinas, Polonia, Portugal, Singapur, España, Suecia, Suiza, Reino Unido, Estados Unidos y Uruguay son las experiencias estudiadas por la OIT en materia de programas de subsidio al salario del empleo privado. Se trata de medidas extraordinarias, impensadas en otro contexto que son adoptadas por países con diferente tradición política y gobiernos de distinto signo ideológico ante los fuertes riesgos de destrucción del tejido laboral.

La crisis económica derivada de la pandemia emerge como una crisis de oferta, porque el confinamiento obligatorio retrae la producción y las ventas de manera masiva. Pero rápidamente se transforma en una crisis de demanda, porque la caída de la actividad reduce ingresos y ello vuelve a impactar negativamente en el consumo y la inversión. Uno de los mecanismos que los gobiernos encontraron para contener ese círculo vicioso es el pago de los salarios del sector privado. “No se trata de un nuevo instrumento, pero en la escala utilizado en esta crisis, es algo sin precedentes”, explica el informe de la OIT.

En los Estados Unidos, se lanzó una línea crediticia de hasta el 50 por ciento de la nómina salarial. Para las pequeñas y medianas empresas, el empresario puede transformar ese crédito en un subsidio si demuestra que lo utilizó para pagar salarios. En Nueva Zelanda y Australia, todas los tipos de empresas son elegibles para recibir el subsidio, incluyendo ONG y trabajadores independientes. En Francia también se incluye a las empleadas domésticas. En Brasil los trabajadores deben estar registrados, al igual que en Túnez, que permite que las empresas registren trabajadores para obtener el beneficio, como estímulo a la formalización.

En Tailandia, el subsidio al salario sólo está disponible para las pequeñas y medianas empresas. Mucho más restrictivo es el beneficio en Bangladesh y Camboya, en donde se orienta solamente al sector textil y a los exportadores. En la Argentina, el ATP está disponible para todas las empresas del sector privado que hayan experimentado una suba de las ventas en términos nominales no superior al 5 por ciento en abril frente al mismo mes de 2019, que implica una fuerte caída en términos reales teniendo en cuenta la inflación del 50 por ciento.

También en otros países las empresas deben mostrar que están en dificultades para poder acceder al beneficio. En Holanda, el beneficio se otorga a las firmas cuyas ventas hayan caído al menos un 20 por ciento. En Australia, la merma de ventas debe ser superior al 30 por ciento para las pequeñas empresas y del 50 por ciento para las grandes empresas. En Malasia, las firmas deben mostrar una caída del 50 por ciento en sus ingresos. Argentina, como Suecia, impuso restricciones para que las firmas beneficiadas distribuyan dividendos. En otras experiencias no se aplicó ese criterio.

En Francia, Alemania, Suiza y el Reino Unido, entre otros, el subsidio lo recibe la empresa. En cambio, en Argentina, Chile y Uruguay, el beneficio lo cobra directamente el trabajador, aunque en los últimos dos casos, el pago se canaliza a través del seguro de desempleo. Según la OIT, el subsidio llega hasta el 75 por ciento del salario, aunque operan a veces restricciones nominales. El pago es muchas veces proporcional al salario (Francia, Alemania, Reino Unido, Tailandia y Singapur, por ejemplo), pero en otros consiste en una suma fija, como en Nueva Zelanda, Brasil y Malasia

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Trump amenaza con usar fuerza militar para mitigar las protestas

El magnate se proclama "el presidente de la ley y el orden" // Advierte a gobernadores: "es un movimiento, si no lo aplastan será cada vez peor"

 

Nueva York., Donald Trump declaró ayer que empleará la fuerza militar contra ciudadanos de este país para suprimir las expresiones masivas –y en gran parte pacíficas– de disidencia al proclamarse como "el presidente de la ley y el orden".

En declaraciones en la Casa Blanca, el comandante en jefe ordenó a gobernadores y alcaldes "dominar las calles" ante las revueltas ocurridas a lo largo de la última semana. "Si una ciudad o estado rehúsa emprender las acciones necesarias para defender la vida y propiedad de sus residentes, desplegaré a los militares de Estados Unidos y resolveré rápidamente el problema por ellos", advirtió.

Trump indicó que empleará su autoridad según la Ley de Insurrección de 1807, la cual establece que el presidente puede desplegar fuerza militar para suprimir insurrecciones, desorden civil y rebelión. Pero, de inmediato, expertos en leyes señalaron que esa legislación establece que el Ejecutivo sólo puede darle uso si se lo solicitan los gobernadores, y varios de ellos –incluidos los de Nueva York, Maryland e Illinois– rechazaron esa opción anoche.

Mientras hablaba el presidente, fuerzas federales –Servicio Secreto, policía militar y hasta fuerzas montadas a caballo– procedieron de pronto a reprimir con gas lacrimógeno y balas de goma a cientos de manifestantes que se habían expresado de manera pacífica durante horas en las proximidades de la Casa Blanca, todo parte de un acto coreografiado de Trump.

Al concluir sus comentarios, salió de la Casa Blanca a pie rodeado de elementos de seguridad y helicópteros sobrevolando, para caminar una cuadra por el Parque Lafayette –pasando por donde minutos antes se había expulsado con fuerza a los manifestantes– para posar ante las cámaras frente a la histórica Iglesia de San Juan con una Biblia en la mano. Después de unas fotos solo, invitó al procurador general, Bill Barr, y otros funcionarios –todos blancos– a colocarse a su lado para más fotos.

Poco después, la obispa episcopal de Washington, Mariann Edgar Budde, quien supervisa esa iglesia, se declaró "indignada", repudió el acto como "un abuso de símbolos sagrados y antitético a todo lo que representamos", condenó el uso de fuerza para expulsar a manifestantes de los alrededores de la iglesia y denunció que la Casa Blanca no avisó de la visita.

Trump, en breves palabras en el Jardín de las Rosas, responsabilizó a "anarquistas profesionales" y a "Antifa" de las protestas "violentas" que han "golpeado salvajemente a gente inocente"y advirtió que se pondrá fin "ahora mismo" a esos actos.

La frase de "presidente de la ley y el orden" es la consigna que usó Richard Nixon para su elección en 1968.

Horas antes, Trump despotricó contra gobernadores en una teleconferencia en la cual –según una grabación filtrada a los medios– les dijo que "tienen que arrestar a las personas... Tienen que dominar. Si no dominan, están perdiendo el tiempo; ellos los van a atropellar, se van a ver como un grupo de imbéciles". En otro momento señaló: "es un movimiento. Si no lo aplastan, será cada vez peor. El único momento en que es exitoso es cuando ustedes son débiles, y la mayoría de ustedes lo son".

En tanto, una autopsia independiente solicitada por la familia de George Floyd concluyó –a diferencia de la del forense oficial del condado– que el afroestadunidense murió por asfixia que llevó a falta de circulación de sangre al cerebro causado por la rodilla del policía blanco sobre su cuello en Minneapolis. La familia de la víctima solicitó poner fin a los saqueos y otros actos de violencia.

La ira en las calles

En el séptimo día de protestas masivas contra la violencia racista oficial y la brutalidad policiaca detonada por el asesinato de Floyd el lunes de la semana pasada, movilizaciones masivas generalmente pacíficas continuaron por todo el país: desde Oakland, Nueva York, Minneapolis, Nashville y Portland, hasta Birmingham y Filadelfia, entre decenas más, con activistas que afirman que no se cansarán de protestar hasta que se logre un cambio real y justicia plena en el caso de Floyd.

Luego de una noche marcada por incidentes violentos, el domingo, entre algunos grupos de manifestantes y las autoridades, pintas, saqueos y más, a pesar de medidas de control que incluyen toques de queda, se intensificó el debate tanto entre manifestantes como entre figuras políticas sobre las tácticas y el uso de violencia contra policías y propiedades.

En Nueva York, el gobernador Andrew Cuomo y el alcalde Bill De Blasio anunciaron por primera vez un toque de queda –casi todas las principales ciudades del país ya lo habían hecho el fin de semana– para la noche de este lunes, después de enfrentamientos y saqueos en las zonas de Soho y en Brooklyn.

La hija del alcalde estuvo entre las arrestadas poco después de que su padre insistió en que gran parte de los más violentos no eran residentes de la ciudad. Cuomo declaró que se incrementaría el número de policías en la noche de 4 mil a 8 mil y que contemplaría activar la Guardia Nacional si eso no era suficiente (esto, antes de las palabras de Trump).

En Washington, las protestas se volvieron cada vez más conflictivas la noche y madrugada de ayer, con varios incendios en edificios y estructuras alrededor del parque frente de la Casa Blanca: el Servicio Secreto y policía municipal salvaguardaron el perímetro de la sede presidencial y finalmente emplearon gas lacrimógeno y estallidos de luz y sonido para despejar la zona. Por primera vez en la memoria, la Casa Blanca se quedó en la oscuridad al apagar todas las luces de la parte que da a las rejas principales en la Avenida Pennsylvania, y el presidente mantuvo silencio ante el público.

Mientras, circulan palabras de hace más de medio siglo que otra vez suenan contemporáneas, como las de reverendo Martín Luther King, quien afirmó: "los disturbios son el lenguaje de los no escuchados" y que en 1967 explicó que "los veranos de disturbios de nuestra nación son causados por los inviernos de demora de nuestra nación. Y, mientras Estados Unidos posterga la justicia, estamos en la posición de tener estas recurrencias de violencia y disturbios una y otra vez. La justicia social y el progreso son los garantes absolutos de la prevención de disturbios".

Más de 5 mil 600 personas han sido arrestadas por todo el país desde que estallaron las protestas, según un conteo de la agencia Ap, con Nueva York y Los Ángeles con las cifras más altas.

Por David Brooks

Corresponsal

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Estados Unidos: coronacapitalismo y su inminente colapso

La riqueza privada siempre ha prevalecido sobre la salud pública en el manual de instrucciones capitalista. Aun así la enormidad de la crisis y el potencial explosivo de transformación que ésta encierra están cambiando las reglas y puntos de vista sobre el bien común.

 

En su rápido y despiadado auge desde su primera etapa basada en el laissez faire, el capitalismo parece haber llegado de manera inadvertida a su último adiós con la pandemia del covid-19. El coronacapitalismo es portador de enfermedades sociales crónicas, acumuladas en muchas décadas de explotación brutal, pero también ha contraído una nueva enfermedad fatal que no se había experimentado o esperado con anterioridad. Más de 22 millones de estadounidenses se encuentran ahora súbitamente desempleados, y las hinchadas filas de los desempleados, aquí y fuera, crecen cada día que pasa debido a la pandemia.

Este desempleo de masas impuesto está chupando progresivamente el fluido vital, la plusvalía, del capital en general y amenaza con colapsar todo el castillo de naipes levantado por la maximización del beneficio privado. Sin que el trabajo pueda crear más riqueza a través de su productividad en aumento en el lugar de trabajo que la necesitada para su propia supervivencia, hay beneficios en caída o nulos para la mayoría de propietarios privados e inversores corporativos. De ahí las actuales prisas por “abrir América” a pesar de los enormes riesgos para la salud pública. La riqueza privada siempre ha prevalecido sobre la salud pública en el manual de instrucciones capitalista. Aun así la enormidad de la crisis y el potencial explosivo de transformación que ésta encierra están cambiando las reglas y puntos de vista sobre el bien común. La caída del capitalismo, al menos tal y como lo conocemos, está en el horizonte.

La base material para un cambio cualitativo tan deseado se ha estado desarrollando desde hace décadas de decadencia y desesperación; la pandemia tan solo ha acelerado en gran medida y ha expuesto de manera espantosa la depravación y la fragilidad que afrontamos. Si había alguna red de seguridad, la inhumana concentración de riqueza y las políticas misántropas no han hecho más que disolverla. Después de unos 50 años de constante aumento de la desigualdad, los 400 norteamericanos más ricos ahora poseen más riqueza que los 150 millones más pobres de entre nosotros; el 22% de la riqueza generada por el trabajo en EE UU termina en la cartera de la décima parte del 1% más rico, mientras casi el 60% de los hogares norteamericanos carecen de suficientes ahorros como para pagar una factura médica de 1.000 dólares por una emergencia o una reparación del coche. Esas concentraciones obscenas de riqueza y evidentes brechas de desigualdad no se habían vivido desde 1928, justo antes de la Gran Depresión. Y aun así la marcha hacia el abismo continúa.

Las políticas públicas en favor de los ricos, junto con la ideología de darwinismo social que condena a los pobres, alimentan esta desigualdad. Para cualquiera al tanto de las dinámicas de la economía política, está claro que el Estado es un órgano de la clase dirigente, pero no fue hasta el advenimiento del régimen de Trump y la pandemia del coronavirus que este órgano se reveló como su recto. Las políticas públicas predominantes de este régimen misántropo apestan a distancia. El recorte de todos los fondos dirigidos a la Organización Mundial de la Salud (OMS) socava directamente los esfuerzos mundiales para contener y superar la pandemia. Mientras aumenta la venta de armas en EE UU, Trump llamó de manera implícita a una insurrección armada para “liberar” a determinados estados de sus medidas de contención de la pandemia.

Con el recorte legal de la tasa impositiva a las empresas del 35 al 21% en 2017 impulsada por el régimen de Trump, la Hacienda norteamericana dejó de ingresar cerca de 1 billón de dólares, que se añadieron a la cartera de valores corporativos con el objetivo de dedicarlas a lucrativas operaciones de compraventa de acciones. El gargantuesco regalo para los súper ricos norteamericanos en 2020, que lleva el nombre de ley CARES, exaspera en gran medida el robo legal de fondos públicos. Unos 500.000 millones de dólares en así llamados préstamos han sido entregados directamente a las mayores empresas de EE UU sin una supervisión ni rendición de cuentas significativa.

Debido a manejos fiscales, otros 1,2 millones de dólares han sido entregados de media a unos 43.000 millonarios, mientras los estadounidenses en dificultades pueden recibir un ingreso extraordinario de 1.200 dólares. Hay pocas dudas de que el régimen de Trump dirigirá una buena parte de esta generosidad a sus entusiastas simpatizantes y leales socios de negocios. El capitalismo de amiguetes no es nada nuevo para Trump, especialmente cuando en lo referido a su medicamento favorito para combatir el Covid-19: la hydroxychloroquina.

Conflicto de interés

Varias empresas farmacéuticas propiedad de partidarios de Trump están dando por hecho que la agencia sanitaria (Food and Drug Administration, FDA) les va a otorgar un trato de favor en sus esfuerzos de producir en masa esta sustancia no autorizada y potencialmente peligrosa. Sanofi, la empresa francesa que produce la HCQ bajo la marca Plaquenli, también ha atraído a estos partidarios, incluidos tres miembros de la familia Trump que poseen parte de sus acciones, así como al millonario y acérrimo aliado de Trump Ken Fischer, el principal accionista de Sanofi. El secretario de Comercio de Trump, Wilbur Ross, también tiene acciones de Sanofi. Si llega la autorización de la FDA, todos están a la espera de estos beneficios caídos del cielo.

Como principal portavoz y camello de la HCQ, Trump muestra su desdén por las advertencias científicas y su irracional lealtad a las prácticas de darwinismo social. Bajo su mandato la dirección de Prisiones compró pastillas de HCQ por valor de 60.000 dólares, sin duda dirigidas a uso experimental entre determinados reclusos de las prisiones federales. De manera similar, su búsqueda alocada de una solución milagrosa para la pandemia ha influido muy probablemente la decisión del gobierno indio de establecer posibles pruebas de la sustancia, como profilaxis, entre miles de habitantes de las villas miseria de Mumbai afectados por la pobreza. De nuevo, humanos vulnerables van a ser usados como conejillos de indias.

Mientras que trapichear con sustancias no testadas es una prioridad para este régimen, no lo es el impulso a políticas conocidas que puedan contrarrestar la inseguridad alimentaria y económica en rápido crecimiento. La New Poor People's Campaign estima que 140 millones de estadounidenses son pobres, un sorprendente 52% de niños estadounidenses son empobrecidos o de bajos ingresos, la mitad de los inquilinos gasta un tercio de sus modestos ingresos en la vivienda, y unos 49 millones de familias soporta una deuda colectiva de 1,5 billones de dólares en préstamos estudiantiles. Y aún así no se hace nada para aliviar ninguno de estos urgentes problemas sociales.

Incluso antes de la pandemia, unos 27 millones de estadounidenses carecían de seguro sanitario, cerca del 66% de los impagos de los hogares se debían a la incapacidad de pagar facturas médicas, y solo en 2018 cerca de 250.000 campañas médicas de la plataforma GoFundMe fueron lanzadas por familias en apuros. En las últimas dos semanas de marzo, 3,5 millones de estadounidenses perdieron la cobertura sanitaria dependiente de su contrato de trabajo y millones más no tenían permisos familiares ni bajas por enfermedad retribuidas.

Ningún otro país en lucha contra la pandemia se enfrenta a estos retos adicionales para la supervivencia. El hambre comienza a asomar su fea cabeza en EE UU como nunca lo había hecho en tiempos modernos; 11 millones de niños viven en hogares con alimentación precaria, Feeding America, una organización nacional de 200 bancos de alimentos, estima que unos 17 millones de estadounidenses pueden pasar hambre pronto. Y aún así el régimen de Trump propone recortes en las cartillas de alimentación y en el Programa Suplementario de Asistencia Nutricional (SNAP, por sus siglas en inglés). La mentalidad tipo “que coman pasteles” ha arraigado y se cobra su peaje.

Mientras los animales salvajes deambulan cada vez más por algunas calles desiertas y se amontonan las kilométricas filas de coches para conseguir alimentos, hay quienes no solo han escapado del mortífero impacto de la pandemia, sino que durante ella han incrementado en gran medida su riqueza. Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo con una riqueza neta de 138.000 millones de dólares, ganó recientemente otros 24.000 millones extraídos de la plusvalía generada por los expuestos trabajadores de Amazon.

Varios otros milmillonarios estadounidenses (Mark Zuckerberg, Warren Buffett, Elton Musk, Larry Ellison, Larry Page, Bill Gates) vieron su enorme riqueza crecer 20.000 millones en total a comienzos de abril. En el mismo periodo, cerca de cinco millones de trabajadores norteamericanos solicitaron seguro de desempleo, la mayoría de ellos mientras perdía la cobertura sanitaria asociada a sus contratos. Millones de norteamericanos que antes vivían pendientes de las ayudas ahora sobreviven día a día. Muchos no lo han logrado. A mediados de abril cerca de 34.000 norteamericanos han muerto de covid-19 (la cifra superaba los 100.000 a finales de mayo). Las víctimas mortales en todo el mundo se proyectan por millones para este verano, y la tasa de desempleo en EE UU puede llegar a un 30% sin precedentes. Una atrocidad sin precedentes requiere de una respuesta sin precedentes.

Si los milmillonarios y el sistema que los produce han perdido alguna vez su razón de ser es ahora. Hay que distribuir la riqueza. Fomentar la sanidad pública. Acabar con la pesadilla. Dona Nobis Pacem (Danos la paz)

 

1 jun 2020 06:51

counterpunch

Werner Lange es profesor de sociología retirado y veterano activista pacifista. Artículo original: Corona Capitalism and its Coming Collapse Traducido para El Salto por Eduardo Pérez.

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Nueva York resiste la brutalidad policial disparada por Trump 

Protestan por cuarto día consecutivo contra el racismo 

 “Somos los más pobres y nos matan, no valemos nada” dijo Brianna, hija de inmigrantes. Ella se sumó a las marchas en repudio por el asesinato del afrodescendiente George Floyd.

 

Brianna no va a marchar hoy porque tiene que trabajar doble turno. Me cuenta que su familia es del Caribe y que sus padres son inmigrantes, pero ella nació acá, en Nueva York. Es su último día en Starbucks porque hay una ola de despidos a raíz de la crisis económica que desencadenó el brote de coronavirus. Todo está unido, es imposible disolver el efecto dominó. Le pregunto qué siente. Está enojada, la desigualdad se percibe en todo. En los cheques de estímulo que no llegan a los inmigrantes, en los trabajadores racializados, como su padre, que quedaron en la calle. “Somos los más pobres y nos matan, no valemos nada”.

Es el cuarto día consecutivo de protestas esparcidas a lo largo de Nueva York. La ironía es que el movimiento que denuncia el racismo estructural y, en particular, la violencia policial, fue coronado con una policía aún más violenta. El sábado, las diversas manifestaciones terminaron en golpizas, balas de goma a los ojos, policía montada y patrulleros pasando, literalmente, por encima a ciudadanos. Las autoridades no parecieron coincidir con esta lectura, al menos en principio. El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill De Blasio, dijo en conferencia de prensa luego de las revueltas del sábado, que no iba a echarle la culpa a los oficiales que estaban “intentando lidiar con una situación imposible”.

El país está literalmente en llamas, durante el sábado las protestas acompañadas de saqueos y patrulleros incendiados se multiplicaron por las principales ciudades de Estados Unidos, dando continuidad a las movilizaciones que se habían iniciado en Minneapolis el martes pasado, como reacción al asesinato del afroamericano George Floyd a manos de Derek Chauvin efectivo de la policía, el día anterior.

“¿Cómo deletreamos racista? P-O-L-I-C-Í-A” repite en una voz gutural la masa de manifestantes en Nueva York. Solo se ven los ojos de las personas por los tapabocas y están encendidos. Es que recordemos que esta ciudad fue el epicentro mundial del coronavirus, y, si bien esta amenaza ha pasado a un segundo plano, no es un elemento menor. La tasa de mortalidad del virus en personas negras y latinas duplicó a la de los blancos, lo cual hizo evidente la desigualdad estructural que arroja constantemente a estas poblaciones a los márgenes. Eso también es violencia.

En Manhattan la movilización del domingo comenzó pacífica, en parte porque ha habido incidentes que terminaron con cientos ciudadanos heridos y 345 detenidos, la noche anterior. La reunión tuvo lugar en Bryant Park, frente a una de las entradas de la Biblioteca Pública de Nueva York y comenzó a bajar por la quinta avenida hacia el sur. “Sin justicia no hay paz” se escucha en una voz grave, pesada.

Los drones nos sobrevuelan, detrás de nosotros, una decena de policías. La marcha se multiplica cuadra a cuadra, de los comercios abiertos y los edificios salen con celulares en alto algunas personas, a sumarse por unos segundos. El ajetreo me detiene frente a un edificio lujoso de departamentos sobre la calle 33, cruzo miradas con el guardia de seguridad, afroamericano, que ha salido de su posición. “No estoy marchando porque estoy trabajando, pero sería uno de ustedes si no”, me dice.

Seguimos avanzando hacia donde comenzamos, la marcha ha hecho una rotonda, ensanchándose, sumando gente a cada segundo. Se respeta el distanciamiento social y cada un par de cuadras el paso se detiene pidiendo que nos pongamos de rodillas. “Sin justicia no hay paz”, decimos.

Tamu es afrodescendiente, nació en Luisiana. “Es importante la unidad en un momento como este”. Es la primera marcha a la que puede asistir, porque hasta ahora su trabajo no se lo permitió, “sentís la discriminación, la sentís todo el tiempo, la siento cuando salgo a correr y las mujeres blancas se alejan, es el color de mi piel, es mi ropa. Tenemos que presentarnos de cierto modo para no resultar amenazantes y protegernos, y eso nos lleva a la sumisión”. En cuanto la despido, una chica blanca para su auto en una de las calles transversales. Se baja y alza un cartel “si no ves el problema, sos parte de él”. La marcha aplaude.

El que no ve que es parte del problema, desde ya, es Donald Trump. Sus declaraciones en Twitter a lo largo de estos días han demostrado que su administración no tiene ninguna intención de reconocer el reclamo, sino ensanchar el pecho en un falso heroísmo, jactándose del accionar policial y de la guardia nacional. Hace horas, además, afirmó que declarará a ANTIFA como organización terrorista. ANTIFA (abreviación para antifascista), es el nombre que se usa para designar a un grupo amorfo, y muchas veces atomizado, de izquierda que apoya a poblaciones oprimidas. No solo no es una organización centralizada, sino que sería inconstitucional proscribir la actividad de una agrupación basado en ideología.

 A Trump no le importa no estar amparado por una figura legal para declarar terrorista a ANTIFA. Hay una intencionalidad clara del discurso político en encontrar un enemigo interno, ubicarlo entre el pueblo y sus protestas. Y en los medios nunca faltan periodistas defendiendo paredes, condenando la violencia de una población violentada, que pide justicia con urgencia.

Mientras escribo en mi casa en la calle 30, al Este de la ciudad de Manhattan, se escuchan los gritos de los manifestantes, a quienes tuve que abandonar. A las 7 de la tarde se suman a las voces del pueblo en movimiento los aplausos diarios reconociendo el esfuerzo de los trabajadores esenciales del estado de Nueva York, que en un 75 por ciento son personas de color. Una vez más, es imposible separar una cosa de la otra. “El silencio blanco es violencia” es otro de los cánticos que siempre vuelve al desolador “no puedo respirar”, la última frase pronunciada por George Floyd en vida.

Por Malén Denis 

Desde Nueva York


Nueva jornada de manifestaciones en todo el país

Estados Unidos: la protesta no cede y se impone el toque de queda en 40 ciudades 

 

Las mayores movilizaciones se registraron en los estados de Minnesota, Nueva York, Washington y Florida en repudio por la brutalidad policial. 

Al menos unas 40 ciudades de Estados Unidos impusieron este domingo toques de queda en respuesta a las jornadas de protesta que se replican en todo el país por la muerte del afroamericano George Floyd cuando estaba siendo detenido por agentes de la Policía de Mineápolis. Así, el toque de queda rige en Miami, Orlando, Atlanta, Chicago, Detroit, Kansas, Cleveland, Seattle, Philadelfia, Portland o Dallas, entre otros. Horas antes, la Guardia Nacional de Estados Unidos confirmó la movilización de 5 mil efectivos en 15 estados y el distrito de Columbia, donde se encuentra la capital, Washington D.C., para contener los disturbios derivados de las protestas por la muerte de Floyd. 

La muerte de Floyd se ha convertido en el último símbolo de la violencia policial contra los ciudadanos negros y provocó la mayor ola de protestas de los últimos años en Estados Unidos.  El domingo, las mayores movilizaciones se registraron en los estados de Minnesota, Nueva York, Washington y Florida. Hasta el momento se reportaron dos muertes vinculadas a las protestas que se iniciaron el miércoles: una ese mismo día en Minneapolis, y la segunda, el viernes en Detroit.

En el estado de Minnesota, epicentro de las manifestaciones, una nueva manifestación tuvo lugar por la tarde en Saint Paul, ciudad lindera a Minneapolis, frente al Congreso local, desafiando el toque de queda vigente. Alrededor del Capitolio estatal se desplegó un importante contingente de efectivos policiales para contener a los manifestantes. En tanto, un conductor embistió con un camión cisterna a una multitudinaria manifestación en Minneapolis, aunque milagrosamente no se registraron heridos. 

Miles de personas avanzaban por la autopista I-35W, que estaba cortada al tráfico, cuando el camión cisterna arremetió a gran velocidad contra los manifestantes. "El conductor resultó herido y fue trasladado a un hospital con lesiones leves. Está detenido. No parece que ningún manifestante haya sido atropellado por el camión", informó el Departamento de Seguridad Pública de Minesota. La policía aprovechó la ocasión para dispersar la multitudinaria protesta, que según definió el mismo Departamento de Seguridad Pública era "pacífica". Los agentes rociaron con gases lacrimógenos con el objetivo de despejar la autopista.

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Twitter sufrió fuertes pérdidas por la Orden Ejecutiva de Donald Trump, luego de que el mandatario acusara a la red social de padecer un sesgo izquierdista .Foto Ap

Suena paradójico que Trump, con 80 millones de seguidores en Twitter, se enfrasque en una feroz batalla contra la polémica red social que cuenta con 330 millones de suscriptores al mes en el mundo.

A diferencia de los discriminados multimedia, la "sección 230" de la Enmienda de Decencia (sic) en Comunicaciones –que depende de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC)– otorga inmunidad a los gigantes de Internet frente a cualquier reclamo de libelo y/o difamación en la fase desinformativa de la Postverdad(https://bit.ly/36Iwkzk).

Una insólita censura a los tuits de Trump y la cuenta oficial (sic) de la Casa Blanca–que el presidente juzgó como un atentado a su inalienable libertad de expresión (https://bit.ly/36KAoz1)– orilló a que Trump utilizara una "Orden Ejecutiva" para intentar controlar a Twitter, en particular, y a las redes sociales,en general. Trump acusa a Twitter Inc. de EU de estar en contra de los conservadores y padecer sesgo izquierdista.

Hay que tener mucho cuidado con la doble cara de Twitter, que en EU es más proclive a la agenda anti-Trump, mientras que su impugnada directiva en Latinoamérica estuvo controlada por el madrileño Pepe López de Ayala, aliado del fascista Partido Popular Español que opera(ba) en México con los golpistas Felipe Calderón y su socio Enrique Krauze Kleinbort (https://bit.ly/3gx7E1r).

Entre los 10 primeros ( top ten) tenedores de acciones de Twitter Inc. se hallan en los tres primeros los megabancos de Wall Street: The Vanguard Group Inc., con 10.10 por ciento; Morgan Stanley Investment Management –del que es socio el itamita Jesús Reyes Heroles GG, quizás en premio por su entrega del petróleo mexicano–, con 5.7por ciento, y el ubicuo BlackRock, con 4.81 por ciento (https://cnn.it/36IsWo6).

Hoy la capitalización de mercado de Twitter Inc. es de 25 mil millones de dólares, que sufrió fuertes pérdidas con la prohibitiva Orden Ejecutiva de Trump, y que representan 4 por ciento (sic) de la capitalización de mercado de Facebook, con 2 mil 600 millones de suscriptores activos al mes.

No hay comparación en finanzas ni en suscriptores entre Twitter y Facebook que elabora su divisa digitálica: la Libra(https://bit.ly/2Xjdj3v).

En el top ten de Twitter Inc. figuran la japonesa Nomura –aliada de la banca Rothschild–, y Credit Suisse , vinculada a George Soros en la caja española FCC.

Resalta que los cuatro gigabancos BlackRock, Vanguard, State Street y Fidelity controlan la mitad de Wall Street (https://bit.ly/2XeKUeW).

Sin contar el control del Pentágono de la joyas estratégicas de Silicon Valley mediante el DIB (https://bit.ly/3doPa1e), ¿Existe realmente la disociación entre los cuatro gigabancos de Wall Street que controlan financieramente las redes sociales (Twitter/Facebook/Google/Amazon) y su directiva administrativa muy maleable ideológicamente hablando?

Mark Zuckerberg, mandamás de Facebook se desmarcó de la política de Twitter y comentó que "no piensa que las redes sociales deban realizar verificación de hechos sobre lo que postean los políticos" cuando “el discurso político es una de las partes más sensibles en una democracia, y la gente debe ser capaz de ver lo que dicen los políticos (https://cnb.cx/2TS2vaz)”.

En mi investigación forense descubrí que Twitter en EU opera a favor de la agenda globalista de Soros. Luego que éste vendió su participación en Facebook y Google, porque ya no las podía controlar, descubrí el acercamiento de Mark Zuckerberg con la agenda anglosajona del "nacionalismo económico" en Gran Bretaña –en su colusión con Cambridge Analytica para impulsar al Brexit– como en EU, donde Facebook se ha mostrado menos hostil a Trump (https://bit.ly/3eyLJoz).

El grave problema deriva de la ausencia de una legislación moderna que defina los derechos y obligaciones de las redes sociales que no pueden ser al mismo tiempo una plataforma lucrativa y erigirse en un tribunal inquisitorial Supra y Metaconstitutional, al estilo Torquemada que redireccione e induzca el control mental de los ciudadanos acorde con sus intereses financieros y electorales.

http://alfredojalife.com

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El desempleo en Colombia se dispara hasta el 19,8% en abril

Los desempleados pasan de 2,5 millones hasta más de 4 millones en el primer mes completo de cuarentena para frenar la pandemia

 

Colombia ya siente con fuerza la dentellada económica provocada por el coronavirus. La tasa de desempleo, el tradicional talón de Aquiles de una de las economías más estables de América Latina, se disparó hasta el 19,8% en abril, el primer mes completo de la cuarentena nacional decretada por el Gobierno de Iván Duque para frenar la propagación de la covid-19. El dato divulgado este viernes por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística está en línea con las proyecciones más pesimistas y representa casi el doble con respecto a la tasa de abril de 2019.

En un mes, más de 5,3 millones personas dejaron de estar ocupadas en el país andino, la cuarta parte de los puestos de trabajo. En ese mismo periodo, los desempleados pasaron de 2,5 millones a 4,1 millones, mientras la población ocupada se ubicó en 16,5 millones de personas. Como se anticipaba, los sectores más golpeados fueron industria manufacturera, comercio, restaurantes, actividades artísticas y de entretenimiento. Si se amplía el periodo de febrero a abril, la tasa de desempleo se ubica en 14,6 %. El pasado marzo, cuando los colombianos llevaban cerca de una semana sometidos a las inéditas medidas de confinamiento, el desempleo ya había subido al 12,6%.

Colombia arrancó este año con los mejores números entre los países grandes de la región. El crecimiento de los dos primeros meses superaba el 4%, pero la incertidumbre de marzo, cuando se inició la cuarentena, bastó para frenar ese impulso y cerrar el trimestre con un crecimiento de 1,1%. Es probable que el pasado abril quede registrado como el mes de peor desempeño económico en la historia de Colombia, coinciden diversos analistas. Para este año, el Ministerio de Hacienda prevé una desaceleración en torno a -5,5%, aunque para el Fondo Monetario Internacional la caída será de -2,4%.

Después de más de dos meses del llamado “aislamiento preventivo obligatorio”, el país se apresta a pasar a una nueva fase que relaja las medidas de confinamiento a partir del lunes. El Ejecutivo ha insistido en recuperar la “vida productiva” –más no la “vida social”– mediante una reactivación económica escalonada. Desde hace varias semanas, sectores como la construcción, la manufactura y algunos comercios están autorizados a salir a las calles bajo ciertos protocolos, y a partir de junio las numerosas excepciones también cobijan las "actividades profesionales, técnicas y de servicios en general”, el comercio al por mayor y al por menor, incluido el funcionamiento de centros comerciales, así como los museos, bibliotecas y peluquerías, entre muchas otras.

Aunque exhibe con orgullo una de las economías más estables de América Latina, que solo ha acabado un año en negativo en más de medio siglo, Colombia también ha mantenido una tasa de desempleo “inaceptablemente alta”, como reconocía en noviembre el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla. El año pasado volvió a ubicarse por encima de los dos dígitos (10,5%) y el coronavirus amenaza con llevarla por encima del 20 % en 2020.

La preocupación también se asienta en el frente de la larga lucha contra la pobreza y la desigualdad. Para 2018, Colombia había reducido el porcentaje de su población por debajo de la línea de pobreza hasta el 27 %. Un reciente estudio de la Universidad de Los Andes advierte que la pandemia puede representar un retroceso de dos décadas, hasta los tiempos en que cerca de la mitad de la población se ubicaba por debajo de ese umbral.

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