Jueves, 21 Mayo 2020 06:30

Recuerdos del terrorismo yanqui

Recuerdos del terrorismo yanqui

La Seguridad del Estado de Cuba ha documentado 581 agresiones en 41 países contra representaciones de la isla en el exterior (http://www.cubadebate.cu/especiales/2020/05/17/hablamos-de-terrorismo-cuba-ha-sufrido-cientos-de-agresiones). Aquí hablo de dos que me tocaron cerca afectivamente. La bomba de alto poder que estalló en la embajada de Cuba en Lisboa cerca de las 5 de la tarde cuando estaban al entrar al lugar los pequeños hijos de los diplomáticos cubanos que regresaban de la escuela. Como un rayo, fulminó a Adriana Corcho Calleja y a Efrén Monteagudo Rodríguez, de 35 y 33 años, respectivamente, funcionarios de la sede diplomática. El dispositivo fue dejado junto a la puerta de uno de los departamentos que formaban parte de la representación cubana por un individuo que entró al vetusto edificio y se retiró de manera apresurada.

Era el 22 de abril de 1976, cuatro meses después de que tropas cubanas derrotaron una importante agresión esmeradamente organizada por la CIA contra la naciente República Popular de Angola. Estados Unidos lanzó una potente columna del ejército racista sudafricano, numerosas fuerzas del vecino Zaire y experimentados mercenarios blancos contra el joven Estado. Al percatarse de lo que se avecinaba, el presidente angoleño Agustino Neto solicitó el apoyo de Cuba. Yo había conocido a Adriana durante una misión reporteril en la Lisboa de la revolución de los claveles y esto hizo que mi estremecimiento fuera mayor ante la noticia del atentado. Muy cerca de donde estalló la bomba conversamos en más de una ocasión y pude aquilatar su pensamiento revolucionario, competencia profesional y buen talante.

La primera derrota militar ante Cuba en Angola –todavía faltaba otra mucho más contundente en 1988– enfureció al gobierno del presidente Gerald Ford y en particular a la CIA. Justo seis meses después del crimen en Lisboa y en nuevas circunstancias luctuosas por el sabotaje contra un avión de Cubana en vuelo donde murieron sus 73 ocupantes, Fidel Castro expresó: "En los últimos meses el gobierno de Estados Unidos, resentido por la contribución de Cuba a la de­rrota sufrida por los imperialistas y los racistas en África, junto a brutales amenazas de agresión, desató una serie de actividades terroristas contra Cuba. Esa campaña se ha venido intensificando por días y se ha dirigido, fundamentalmente, contra nuestras sedes diplomáticas y nuestras líneas aéreas."

El 11 de septiembre de 1979, Félix García, mi amigo y diplomático de la misión de Cuba ante la sede de la Organización de Naciones Unidas en Nueva York, se dirigía a una cena en el barrio de Queens, después de haber acompañado a amigos chilenos a un acto para recordar al presidente Salvador Allende, asesinado exactamente seis años antes en un golpe de Estado orquestado por la CIA, pero no pudo llegar a su destino.

Al detenerse su auto en un semáforo, el terrorista Pedro Remón, entrenado en ese tipo de acciones por la central de inteligencia gringa, le descargó desde una motocicleta una ráfaga de tiros que puso fin a su vida. Ya nunca más Félix iluminaría mi oficina en la revista Bohemia con sus dicharachos criollos y simpatía personal.

Félix es el único caso de un diplomático acreditado ante Naciones Unidas que haya sido asesinado en Nueva York. Remón reivindicó el crimen en llamadas a los medios, pero no fue hasta avanzados los años 80 que resultó juzgado y condenado por un tribunal estadunidense, cuando sus sangrientas acciones terroristas habían comenzado a perjudicar intereses de Washington.

Por cierto, en cuanto cumplió su condena continuó con absoluta impunidad su actividad terrorista contra Cuba, dentro y fuera de Estados Unidos.

Los dos casos anteriores están entre los más notables atentados perpetrados contra sedes y funcionarios diplomáticos cubanos, pero también en muchos otros ha corrido sangre, no sólo cubana, sino de personas de otras nacionalidades. Aquí mismo en México el ya mencionado terrorista Pedro Remón tuvo una participación en un intento de secuestro, en 1976, de Daniel Ferrer Hernández, cónsul de Cuba en Mérida, en el que resultó asesinado el técnico de pesca cubano Artagnan Díaz Díaz.

La historia del terrorismo contra Cuba y, en particular, contra sus sedes diplomáticas, es larga. Pero hay razones para pensar que la mafia fascista de Miami y sus amigochos en el (des)gobierno de Donald Trump se proponen estimular la vuelta a esas prácticas.

Estados Unidos continúa su mutismo cómplice respecto del ametrallamiento de la embajada de Cuba en Washington, cometido el pasado 30 de abril. Ni una palabra sobre un hecho tan grave parece esconder algo inconfesable. Si este atentado no es investigado y esclarecido con apego a las leyes de Estados Unidos y a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas sentará un nefasto precedente.

Twitter: @aguerraguerra

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Jueves, 21 Mayo 2020 06:23

Prohibido quedarse en casa

Prohibido quedarse en casa

Cuando a comienzos del siglo veinte uno de tantos volcanes de Guatemala entró en erupción, el dictador Manuel Estrada Cabrera mandó desde su encierro en el palacio presidencial a leer por las calles un decreto, donde se establecía la falsedad de la supuesta erupción, fruto mentiroso de una conspiración política para desestabilizar el país, dañar la economía y atrasar el progreso. La mentira oficial pretendía, así, sustituir a la realidad.

Pero la lluvia de ceniza ardiente arrojada por el volcán, que oscurecía la luz del Sol, impedía al empleado público a cargo de divulgar el decreto cumplir con su cometido, y a falta de claridad debía auxiliarse con una lámpara de acetileno; además de que, ante la violencia de los temblores, nadie se quedaba a oír su pregón.

En Nicaragua no existe ninguna epidemia causada por el Covid-19, porque las fronteras del país han sido blindadas, gracias al imaginario oficial, por la protección divina. Todo lo demás, es fruto de la conspiración de cerebros deformes y enfermos, que sólo buscan calumniar ydifamar. Y desestabilizar el país, dañar la economía y atrasar el progreso.

Los propagandistas oficiales empezaron diciendo que el coronavirus era una enfermedad de ricos ociosos, que no tenía por qué tocar a las puertas de los pobres, de manera que eso de quedarse en casa era una aberración de la propaganda imperialista. La pandemia, en el mundo, no es más que un castigo divino contra la explotación capitalista.

Vivimos algo así como una lucha de clases sanitaria, con lo que el virus se ha vuelto un asunto ideológico. Negar que exista en Nicaragua, un deber revolucionario; prevenir contra su diseminación, una maquinación de la derecha.

En los centros de salud se llegó a prohibir que los médicos y enfermeras usaran guantes y mascarillas para atender a los pacientes, porque eso significaba crear alarmas innecesarias. Y también se advirtió al personal no dar ninguna información sobre la enfermedad, para no crear un estado de histeria colectiva.

Para demostrar que vivimos en la nación más sana del mundo, y estamos obligados a ser felices por decreto, la propaganda oficial se ha desplegado con gran alarde para inducir a la gente a amontonarse en las playas, y se mantienen los puertos abiertos a los cruceros, con el inconveniente de que éstos dejaron de llegar por sí mismos; se inventan ferias gastronómicas y se convoca a fiestas patronales.

Y además de que se mantienen abiertas las escuelas y las universidades, se atrae hacia los estadios a los incautos; se montan veladas de boxeo, que la cadena internacional ESPN transmite, como si fueran funciones de circo pobre, rarezas "atípicas" del pintoresco tercer mundo en tiempos de pandemia.

Los resultados de las pocas pruebas que se realizan no son del conocimiento de los pacientes, y los hospitales y clínicas del Estado tienen órdenes de registrar los casos como "enfermedades respiratorias atípicas".

Pero mientras el mal es declarado inexistente, los hospitales se hallan abarrotados de pacientes que cuando mueren deben ser enterrados sin acompañamiento familiar, bajo vigilancia de la policía. Y hablar del virus puede convertirse en un acto subversivo. Los deudos de los muertos prefieren callar.

El mecanismo de falsificación de la verdad viene a ser el mismo utilizado a raíz de la represión que dejó centenares de muertos hace dos años. Los asesinados por disparos de fusiles Aka y por balazos certeros de francotiradores, equipados con fusiles Dragunov rusos, y Catatumbo venezolanos, nunca existieron. Las víctimas, enlistadas por los organismos de derechos humanos, habían muerto a consecuencia de riñas por drogas, pleitos callejeros o accidentes de tránsito. El cinismo en toda su majestad, como ahora otra vez.

Las autoridades sanitarias reconocen únicamente 16 casos, con cinco fallecidos, lo que, por una paradoja siniestra, convierte a Nicaragua en el país de más alta mortalidad en el mundo por causa de la pandemia. Pero se ha entrado ya en la fase de transmisión comunitaria del virus, y el Observatorio Ciudadano, un organismo de la sociedad civil dedicado a reunir información, reporta ya cerca de 800 casos de infección en el país. Infección clandestina.

Hace pocos días, 645 profesionales de la salud, todos especialistas reputados, firmaron un documento público de denuncia, con el respaldo de todos los gremios médicos. En este pronunciamiento sin precedentes, se exige la adopción de medidas que son del sentido común, adoptadas en otras naciones.

Es tarde, dicen, pero, "en el momento de inicio del ascenso de la curva de casos graves, aún es posible realizar acciones de mitigación que reduzcan el catastrófico impacto en la tasa de letalidad y en el sistema de salud".

Es un documento valiente, porque muchos de los firmantes se exponen a ser despedidos de los hospitales porquebrantar la imagen del Estado perpetuo de felicidad en que viven los nicaragüenses, presos dentro de este increíble y fatal espejismo en el que los altavoces oficiales te dicen que quedarse en casa no es más que un vicio burgués.

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Jueves, 21 Mayo 2020 05:52

Brasil: la pandemia avanza sin freno

Brasil: la pandemia avanza sin freno

Con casi 20.000 contagios de Coronavirus en un día, Bosonaro apuesta a la cloroquina

 

Con 291.579 casos positivos, es el tercer país con más contagios de coronavirus, detrás de Estados Unidos y Rusia. Jair Bolsonaro apuesta todo a la cloroquina, con el repudio de médicos y científicos. Para conseguirlo, confirmó a un general sin experiencia en Salud al frente de ese ministerio.

 

Jair Bolsonaro continúa su marcha suicida hacia una tragedia de proporciones extraordinarias: horas después de que Brasil alcanzara el tercer lugar en el mundo en número de contagios de coronavirus, superando la barrera de las mil víctimas diarias, este miércoles liberó la venta de cloroquina, pese a carecer de respaldo científico para ello, y confirmó como ministro de Salud a Eduardo Pazuello, un general sin formación en medicina que participó en operativos contra inmigrantes venezolanos en la frontera norte donde hubo denuncias de maltratos.

El gigante latinoamericano ya se consolidó como epicentro de la pandemia, con 291.579 afectados y 18.859 víctimas fatales, dejando atrás, en número de contaminados, a Gran Bretaña, Italia y España. Por delante solo quedan Estados Unidos y Rusia, a la que seguramente pasará en los próximos días.

Para justificar la venta casi indiscriminada de cloroquina, Bolsonaro alegó, en tono marcial-religioso, "estamos es en guerra (..) Dios bendiga a Brasil". "Aún no existe comprobación científica, pero (la cloroquina) está siendo usada en Brasil y en todo el mundo", reconoció.

Desde la semana pasada se vieron pastores evangélicos y fieles de esas corrientes, en ocasiones cubiertos con banderas brasileñas, vivando al presidente al salir del Palacio de Alvorada y haciendo plegarias para la venta de un producto visto como milagroso.

Con la flexibilización del medicamento, originariamente destinado a enfermos de lupus, malaria y artritis, todo paciente afectado por la covid-19 podrá comprarlo, siempre que tenga el aval de un médico y acepte por escrito correr el riesgo de sufrir los efectos colaterales, estos sí comprobados. El nuevo protocolo incluye a enfermos de coronavirus con cuadros de menor gravedad, lo cual en términos de mercado supone un crecimiento de la demanda. No faltan quienes especulan que detrás de esta decisión pudiera haber algún interés comercial, algo que de momento no fue demostrado.

El hecho es que fue autorizada la misma sustancia que había sido cuestionada por los exministros de salud Luiz Henrique Mandetta y Nelson Teich, echados de sus cargos en abril y mayo, respectivamente. El médico José Antonio Baddini criticó el "uso politizado" de la droga presentada como una "panacea" que no es y se presta al consumo de personas desinformadas o desesperadas. Lo que se necesita es "aislamiento social, camas en las salas de terapia intensiva y respiradores", enumeró Badini, director de la Sociedad Brasileña de Pneumología y Tisiología.

En general la comunidad médica, especialmente la ligada al sistema público rechaza tanto la venta indiscriminada del fármacocomo la oposición del gobierno a la cuarentena y el sabotaje a los gobernadores que la aplican.

 

La guerra fría de Bolsonaro

 

En sus devaneos anticomunistas, el presidente confunde las políticas de salud con un combate imaginario: una batalla entre cultural e ideológica remanente de la guerra fría. Con un sentido del humor curioso , Bolsonaro declaró el martes, entre carcajadas "el que es de derecha toma cloroquina, el que es de izquierda toma Tubaína (refresco popular)".

La adhesión del líder extremista al fármaco se hizo cada vez más insistente luego de visitar a Donald Trump, a principios de marzo en el estado de Florida, cuando ambos relativizaron a coro la gravedad de la covid-19. Al regresar del encuentro con su aliado preferencial tuvo que someterse a tres exámenes sobre coronavirus que levantaron polémica pues se negó a mostrarlos. Finalmente los presentó al Supremo Tribunal Federal, que reconoció que dos de ellos dieron negativo, pero un tercero aún levanta dudas.

Veintitrés ministros y asesores que viajaron en la comitiva oficial a Estados Unidos dieron positivo, pero ni siquiera esa evidencia sobre los alcances del virus fue capaz de perforar su negacionismo.

Bolsonaro es un "enemigo de la vida (..) no está del lado de la ciencia", afirmó el lunes Joao Doria, gobernador de San Pablo, el estado más golpeado por la dolencia. Varios gobernadores anticiparon que no aplicarán el protocolo sobre la cloroquina así como antes rechazaron otro decreto presidencial limitando la cuarentena.

 

Militarización

 

El capitán separado de las filas del ejército por participar en un plan terrorista en la década de 1980 encontró en esta crisis sanitaria un pretexto para avanzar en la militarización del gobierno, al confirmar en su cargo al general Eduardo Pazuello, que asumió el puesto interinamente tras la caída de su antecesor Nelson Teich. "El general se quedará por mucho tiempo, no lo cambiaremos, es un buen gestor y tendrá un equipo de médicos debajo de él", anunció .

La tesis de Bolsonaro sobre la pandemia , manifestada en numerosas ocasiones, es que inexorablemente afectará al 70 por ciento de la población de su país. "Quien tenga que morir, va a morir, lamentablemente", ha dicho en algunos de los encuentros con simpatizantes realizados a menudo en Brasilia, especialmente con vecinos de la periferia pobre desesperados por la inactividad económica, a los que el estado no los socorre y cuando lo hace es con montos de dinero irrisorios.

Al parecer el general Pazuello, cuya última misión fue recibir y alojar a los inmigrantes venezolanos en el estado de Roraima, compartiría la idea de dejar que la dolencia se esparza libremente para que sobrevivan los más fuertes.

Según una investigación del sitio The Intercept - el medio que reveló , con pruebas, las maniobras del exjuez Sergio Moro para condenar a Lula sin pruebas en la causa Lava Jato- las autoridades responsables del operativo Acogida de venezolanos incentivaron el contagio del Covid-19 entre los soldados en la creencia de que así se inmunizarán. Hasta el momento ningún periodista pudo preguntarle al ministro de Salud si trasladará la experiencia de la selva amazónica, de permitir el contagio indiscriminado del virus, a todo el país.

Esto porque el general parece ser poco afecto a los contactos con la prensa y desde que está en el cargo ha evitado participar en las conferencias dadas habitualmente por sus dos antecesores, ambos médicos y civiles.

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El grupo de 80 colombianos que duermen el aeropuerto de Sao Paulo, asean constantemente la sala de espera para evitar un contagio masivo.

En el tercer piso de una sala de espera del Aeropuerto Internacional de São Paulo-Guarulhos, desde hace más de una semana viven 112 colombianos atrapados en Brasil. Están confinados, estresados, cansados y con constante temor de ser contagiados.

Sus condiciones de espera y sobrevivencia no son fáciles: sus camas son las sillas de la sala de espera; su ducha es un lavamanos en un baño para inválidos, en el cual recogen agua con una coca y un balde y así se asean cada día. Para su “ducha diaria” se turnan mujeres, hombres, niños y bebés. Para el alimento “pasan a otro barrio” ubicado a tres cuadras del aeropuerto, en una pequeña manga: allí cocinan con fuego que les provee la leña que logran reunir; mientras cocinan sus alimentos, de día terminan insolados por la intensidad del astro rey, de noche los encoge el intenso frío.

En la manga han diseñado su cocina, organizando unas piedras sobre las que colocan unas ollas que les obsequiaron, al igual que los alimentos, los mismos que cada día les provee la solidaridad de los lugareños. Una vez el alimento está para ingerir, en procesión parten de regreso para su “hotel”, la sala de espera, donde cada quien saca su vaso, cuchara y plato desechable, que cuidan como su fuera su propia vajilla.

“Con los bebés ha sido la locura. Es lo que más estresado y cansado tiene al grupo. Al principio nos tocó hacer una cuna improvisada con colchonetas, toallas y cobijas para que el bebé estuviera cómodo. Vino una gerente de un hotel cercano al aeropuerto y vio la situación. Muy amable la señora ofreció una habitación gratis para la mamá gestante y el bebé que tiene 23 días de nacido”, contó Mónica Ramírez, ingeniera y lideresa del grupo, que en su estatus de turista la pandemia del coronavirus la sorprendió en el estado de Mogi das Cruzes.

La embajada de Colombia en Brasil, a cargo de Darío Montoya Mejía, conociendo la situación de estos connacionales no les ha suministrado ninguna ayuda. Mónica contó que de los cerca de diez correos que ha enviado al consulado, la respuesta reiterativa es: “se resalta que el Consulado no tiene los recursos ni la autonomía para poder dar auxilios económicos a los colombianos afectados por la emergencia Covid19”. En la siguiente captura de pantalla podrán ver la respuesta oficial.

 

 

Es válido preguntarse entonces, ¿dónde están los 7.000 mil millones de pesos girados a 94 consulados que registran colombianos atrapados con insolvencia económica, que Claudia Blum, canciller colombiana, declaró a medios de comunicaciones haber girado? Lo cierto es que los cerca de 112 colombianos, entre ellos 15 niños, viven todos los días bajo una clara vulneración de sus derechos en el aeropuerto de São Paulo-Guarulhos. ¿Qué va hacer el gobierno colombiano al respecto?

“Nos preocupa que tenemos dos niños de 2 años. Hay uno de 18 meses, otros 3 de 6 años. Adolecentes de 12, 13 y 14 años. La mayoría de ellos ya perdieron el sueño, son las 3 de la mañana y están jugando con todo lo que encuentran. Están estresados y confinados en un espacio pequeño y donde hay mucha gente”, narró Mónica, quien agregó que se sienten más seguros en el aeropuerto que afuera en Sao Paulo ya que, a la fecha, la ciudad cuenta con 66.049 personas confirmadas de contagio y 5.147 fallecidas por el virus covid-19.

 

Sin dinero para comprar su derecho a regresar al país

 

El 12 de mayo del año en curso, desde distintas ciudades de Brasil como Pernambuco y Rio de Janeiro, llegaron todos estos colombianos al aeropuerto. Muchos de ellos, residentes en el país carioca, perdieron sus negocios por quiebra, producto de la cuarentena. Otros, con equipajes en mano, tuvieron que abandonar sus inmuebles porque no tienen cómo pagar sus arriendos y tampoco están permitidos los trasteos por decretos emitidos en medio del confinamiento.

“El consulado de Colombia en Brasil no nos ha brindado ninguna ayuda. El otro día estuvieron 3 funcionaras del consulado, muy groseras. No dejaron expresar a las personas. Simplemente vinieron a tomar una lista, nos tomaron el dato del pasaporte, número telefónico y si teníamos vuelo de regreso; el número del vuelo. Fue lo único que hicieron. No traían ni mercados”, contó Mónica quien tenía pasaje de regreso para Colombia el 7 de junio, un vuelo ya cancelado por el cierre de aeropuertos y por el cual Avianca le prometió la entrega de un bono canjeable. Hasta el momento no ha recibido bono alguno.

Los únicos que les han brindado ayuda han sido los brasileros, suministrándoles comida, techo y seguridad, cosas que el gobierno de Iván Duque no ha les ha procurado. En el aeropuerto les brindaron el espacio donde duermen y los guardias de seguridad están pendientes de ellos. El otro día, en medio de otra dura jornada, un brasilero que no se identificó les llevó 70 almuerzos. “Y así no la hemos estado jugando; la gente viene y nos trae comida, latas de atún y panes, así hemos estado sobreviviendo”, detalló con voz segura Mónica.

¿Qué acciones piensan implementar si el gobierno colombiano no gestiona un vuelo realmente humanitario, es decir sin cobrarle los pasajes?

“El paso más grande ya lo dimos, es estar en el aeropuerto. La verdad, de aquí no nos podemos mover. No tenemos para dónde irnos. Los que somos turistas no conocemos ni esta ni otras ciudades. La gente residente no puede volver a sus casas porque no tiene con qué pagar un arriendo. Nos vamos a quedar en el aeropuerto hasta que nos den una solución. Nadie tiene los recursos para poder pagar los 460 dólares que cobran por el pasaje. Todos y todas pedimos que no nos cobren ese dinero, no tenemos cómo pagarlo. Necesitamos un vuelo humanitario real, nosotros nos tenemos que devolver a Colombia”, concluyó la lideresa que agregó que necesitan una respuesta congruente por parte del consulado colombiano de esta ciudad.

Es urgente que la Cancillería de Colombia, a cargo de Claudia Blum, gestione un vuelo humanitario sin costo alguno para estos colombianos que están viviendo en extremas condiciones, con sus derechos vulnerados, aguantando diversidad de necesidades –entre ellas el alimento–, y con los recursos agotados. Es claro que en estas condiciones no podrán sobrevivir mucho más tiempo.

Ingrese en el siguiente enlace para conocer vídeos, audios, testimonios y artículos relacionados al cubrimiento especial de colombianos atrapados alrededor del mundo Repatriación Ya. 

https://www.desdeabajo.info/component/k2/item/39323-repatriacion-ya.html

 

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Caos y golpe son las palabra de moda en Brasil

 

En plena escalada de la pandemia, que esta semana coloca a Brasil como el tercer país con más infectados por coronavirus del mundo, el país continúa avanzando

hacia el caos.

 

La renuncia del segundo ministro de Salud en apenas un mes por diferencias con el presidente que está en contra del aislamiento social y promueve el uso de cloriquina que el mundo científico rechaza, se suma a las diferencias entre los gobernadores de las grandes ciudades y Jair Bolsonaro.

El presidente todas las semanas moviliza a sus fanáticos desafiando el distanciamiento en concentraciones frente al Palacio de Alvorada (casa de gobierno) en Brasilia, que exigen la disolución del Congreso y la intervención del Supremo Tribunal de Justicia.

La situación se agravó a raíz de pronunciamientos. Por un lado, seis ex ministros de Defensa lanzaron un manifiesto exhortando a las fuerzas armadas a "ignorar los pedidos de una intervención militar a favor del gobierno del presidente Jair Bolsonaro".

El llamado de los ex ministros de Defensa (cinco de los gobiernos de Luis Inácio Lula da Silva y uno de Michel Temer), llegó poco después de un importante artículo de opinión del vicepresidente Hamilton Mourão, publicado el 14 de mayo en O Estado de Sao Paulo, generando escándalo y preocupación.

En su artículo titulado "Límites y responsabilidades", el vicepresidente asegura que en el mundo "ningún país viene causando tanto mal a sí mismo como Brasil", en lo que define como "un estrago institucional" que se convierte en "insensatez" y está llevando al país al "caos".

Resume su posición en cuatro puntos. Uno, denuncia la "polarización", pero responsabiliza a los medios de comunicación y en particular a la prensa. Dos, menciona la degradación del "conocimiento político", del que responsabiliza a gobernadores, magistrados y legisladores. Tres, esos poderes estarían "usurpando las prerrogativas del Poder Ejecutivo", atacando a las personas que encabezan otros poderes, en particular el Judicial.

Por último, el vicepresidente ataca a los expresidentes sin nombrarlos, diciendo que sus declaraciones "perjudican la imagen de Brasil en el exterior". Se refiere, en particular, a Lula y a Fernando Henrique Cardoso, los dos principales presidentes de la posdictadura brasileña.

Las palabras de Mourão coinciden punto por punto con las críticas de Bolsonaro al Parlamento y a la Justicia. En estos días, varios altos cargos del Gobierno deberán declarar en una investigación judicial sobre la interferencia de Bolsonaro en el nombramiento de altos cargos de la Policía Federal, para evitar que uno de sus hijos sea investigado y eventualmente procesado

Buena parte de los analistas considera que el artículo del vicepresidente se resume en un apoyo irrestricto a Bolsonaro. Pero aparecen otras interpretaciones. El cientista político Christian Edward Cyril Lynch avanza un análisis plausible: Mourão está preparando el terreno para asumir como presidente. Una personalidad de la talla de Mourão, debe ser leída con cuidado.

Cyril Lynch estima que el juego de Mourão consiste, por un lado, en una defensa de "la centralización político-administrativa y anti sistema judicial, típica del militarismo" brasileño. En esa vertiente, se apoya en los clásico liberales unionistas estadounidenses, a quienes cita en dos ocasiones.

En segundo lugar, el artículo estaría dirigido a sus colegas militares que rodean a Bolsonaro, que deberán acudir a la justicia a declarar, lo que no agrada a ningún uniformado. "El Partido de Mourão es el Ejército", clarifica Lynch, para rematar en lo que considera es un mensaje cifrado del vicepresidente: "Si llega el momento de desembarcar del gobierno de Bolsonaro, lo haremos todos juntos".

Detrás de las opiniones del vice, hay una doctrina que se ha ido cociendo a fuego lento desde mediados del siglo pasado en la Escuela Superior de Guerra, el principal think tank brasileño: el Ejército como guardián del orden, garantía de la unidad nacional (frente a las tendencias autonomistas los gobernadores) y de la centralización del Ejecutivo y, ahora también, los militares como "poder moderador de la república".

Es posible que los militares conservadores que están en el Gobierno y apostaron por Bolsonaro hayan decidido acelerar el paso ante la degradación evidente de la situación, mostrando disponibilidad para asumir el poder, ya sin máscaras. No sería un golpe, como estiman algunos, sino una sucesión legal, si consiguen forzar la mano del presidente, algo que no debe ser difícil si se le ofrecen garantías para su familia.

La situación es tan grave, que el empresariado está perdiendo la confianza, no solo en el actual gobierno, sino en Brasil como nación pujante capaz de atraer capitales. El presidente de Mercedes-Benz Brasil y América Latina, Philipp Schiemer, criticó la forma como los poderes Ejecutivo y Legislativo están abordando la pandemia en el país, se quejó de la falta de acciones coordinadas entre los gobiernos federal, estatal y municipal y concluyó que esto retrasará la recuperación económica.

Lo más grave es que el ejecutivo alemán piensa que Brasil "perdió, en este episodio, toda la credibilidad que había logrado meses antes con las reformas laborales y de seguridad social". Mercedes-Benz fabrica camiones y autobuses en Sao Bernardo do Campo (estado de Sao Paulo), pero ahora congeló inversiones futuras aunque concluirá su plan en marcha para el período 2018-2022, que supone 800 millones de dólares.

La desvalorización del real, que se cotiza a 5,85 por dólar (cuando asumió Bolsonaro el 1 de enero de 2019 estaba en 3,88), presiona los costos de las empresas que fabrican en Brasil y, según Schiemer, no se relaciona con la inflación, que está contenida, sino con "las luchas políticas". En la entrevista concedida a la prensa, el ejecutivo coincidió, llamativamente, con muchos observadores al concluir: "Falta alguien que piense en Brasil".

Los militares no quieren asumir la presidencia con un golpe, impopular e innecesario, porque ya son el factor decisivo del Gobierno. Para eso están buscando una alianza con un amplio grupo de parlamentarios que les permitan tener gatillada la opción del impeachment, en el caso de que Bolsonaro quiera aferrase al sillón presidencial.

Serían un gobierno bonapartista, que se situaría por encima de fracciones y partidos, para intentar remontar el caos.

20:50 GMT 18.05.2020URL corto

Por Raúl Zibechi

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Domingo, 17 Mayo 2020 07:21

Brasil: un olor a golpe en el aire

Brasil: un olor a golpe en el aire

Entre el día 16 de abril, cuando el entonces ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, fue cesado por el ultraderechista presidente Jair Bolsonaro, y el viernes pasado, cuando el sucesor Nelson Teich renunció, el número de muertos en razón del Covid-19 pasó de mil 933 a 14 mil 817. Un aumento asombroso de 666 por ciento.

El paso de Teich por el ministerio duró 29 días, y ha sido rigurosamente insignificante. Sin experiencia alguna en el sistema de salud pública –su trayectoria se resumía a administrar hospitales privados carísimos–, era evidente que navegaba sin rumbo ni brújula. No hizo un movimiento siquiera para intentar coordinar acciones y hacer frente a la pandemia que no cesa de expandirse en el país.

Aun así, tuvo dos únicos y exclusivos méritos: se negó a respaldar lo que Bolsonaro quiere imponer: suspensión de medidas de protección y uso obligatorio de cloroquina.

El ultraderechista insiste varias veces al día: el aislamiento social debe ser suspendido de inmediato, y hay que aplicar cloroquina tan pronto aparezcan los síntomas del virus.

A Bolsonaro poco importa lo que dice la ciencia y reiteran los médicos, que alertan sobre los riesgos de la medicación que él defiende como milagrosa, pero que en realidad no es efectiva.

Cada día el nivel de tensión no cesa de crecer y cada semana se hace más evidente y palpable que Brasil vive un ejemplo redondo y perfecto de ausencia de gobierno. Hay consistentes sospechas de acción criminal cometida por el presidente, pero el Congreso dice que no hay espacio para un proceso institucional que lo destituya.

Ambiente caótico, de calamidad sanitaria sin solución a la vista y desastre económico; todo indica que es casi imposible que Bolsonaro logre sobrevivir con su gobierno colapsado.

Y es frente a semejante cuadro que surge la pregunta inevitable: ¿y los militares, qué harán? ¿Qué piensan?

Pese a su insistencia en presentarse como militar reformado, la verdad es que Bolsonaro pasó 10 años en el Ejército y 30 como político. Entre oficiales medianos y superiores, su imagen siempre fue pésima. Como diputado alcanzó respaldo de la baja oficialidad por defender sus demandas.

Su vice, el general retirado Hamilton Mourão, tampoco cuenta con gran simpatía por los que están en actividad. Durante la campaña electoral llegó a preconizar que se convocara un grupo de ‘notables’ para elaborar una nueva Constitución y defendió que, en caso de enfrentar presiones insuperables, el presidente electo debería promover un ‘autogolpe’ en defensa de su gobierno.

Restan los tres generales con despacho en el palacio presidencial. Uno de ellos, Luis Ramos, de la Secretaría General de Gobierno, está activo. Los otros dos, Augusto Heleno, ministro-jefe del Gabinete de Seguridad Institucional, y WalterBraga Netto, de la Casa Civil, son retirados.

Los tres se mantienen unidos al lado del ultraderechista. Braga Netto, en realidad, es una especie de coordinador general del gobierno, restando al presidente el rol de disparar amenazas y estupideces todos los días.

Bolsonaro, a su vez, participa activamente en todas las manifestaciones que pregonan un golpe que incluiría el cierre del Congreso y del Supremo Tribunal Federal.

Ninguno de los generales palacianos se manifiesta sobre tal conducta.

Se comenta que entre los comandantes en actividad hay aprehensión a raíz de los desmanes de Bolsonaro y del vértigo vivido en el país, pero no hay movimientos visibles de su parte.

Y fue en ese panorama que Mourão, el vice, publicó un artículo la semana pasada en el diario conservador O Estado de S.Paulo. La repercusión ha sido grande, más por lo que insinuó que por lo que afirmó.

Mourão ha sido duro al criticar a los medios de comunicación que, según él, deberían oír siempre "los dos lados, gente que critica y gente que elogia" al gobierno. También fue especialmente duro al denunciar "las interferencias entre los tres poderes", en referencia evidente tanto al Congreso como a la Corte Suprema.

Atacó a los que denigran, según él, la imagen del país en el exterior, olvidando que el principal responsable de desdibujarla es Bolsonaro con sus muestras de desequilibrio.

Y entonces apretó el botón de alarma: advirtió que la pandemia podría crear una "crisis de la seguridad".

Sería el escenario perfecto para, por ejemplo, decretar el estado de sitio con la suspensión, tanto del Congreso como de la Corte Suprema.

Por su pasado reaccionario, Mourão despierta temor. Y al no haber de parte de los que están en activo una manifestación clara y específica sobre lo que él preconiza y advierte, ese temor se refuerza.

De un lado, el trío de generales acomodados en el palacio presidencial puede estar examinando la posibilidad de alejar Bolsonaro. De otro, puede evaluar la posibilidad del famoso "autogolpe" defendido por Mourão durante la campaña. Cuál de esas posibilidades es real, nadie sabe.

La verdad es que el aire, ya bastante contaminado, se hizo un poco menos respirable en Brasil.

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Coronavirus en Perú: el modelo entró en terapia intensiva 

La pandemia desnudó un programa  neoliberal que se jactaba de exitoso por sus buenas cifras macroeconómico

 

Desde Lima. El Perú fue el primer país de la región en decretar una cuarentena total a nivel nacional, el 16 de marzo, pero se ha convertido en el segundo país de Latinoamérica, después de Brasil, con más casos de contagio de covid-19. Son 88.541 contagios reportados y 2.523 fallecidos. En el último día hubo 4.046 casos nuevos, la jornada anterior habían sido 3.891, y 131 fallecidos, el día anterior fueron 125 las muertes. Optimista, el presidente Martín Vizcarra ha señalado esta semana que “ya se ha llegado a la meseta de contagios, ahora comenzará un lento descenso, necesitamos persistir en el esfuerzo”. La afirmación ha desatado un encendido debate. El ministro de Agricultura y once congresistas están entre los infectados.

El gobierno reaccionó rápido al decretar una temprana cuarentena cuando los casos eran 71 y no había un solo fallecido, pero en un país con 70 por ciento de informalidad, muchos que viven del día a día, y un Estado poco eficiente, incapaz de hacer llegar oportunamente las ayudas -en dinero y alimentos- dispuestas para la población más vulnerable, hacer cumplir una rigurosa cuarentena ha sido complicado.

Precarios y desordenados mercados populares donde compradores y comerciantes con un alto índice de contagio detectado se aglomeran y que recién ocho semanas después de estar en cuarentena se intentan ordenar, largas filas en los bancos para cobrar los bonos repartidos desorganizadamente por el gobierno y el transporte público, se han convertido en los principales espacios de transmisión del virus durante esta larga cuarenta.

El coronavirus se inició en los barrios limeños de clase media y alta con personas llegadas de Europa -el primer caso se presentó el 6 de marzo- pero ahora, a través de estos tres focos de contagio, se extiende en los barrios populares, donde millones viven hacinados en precarias viviendas, muchas sin agua. Un ambiente propicio para la expansión del virus.

“Una primera razón por la cual el Perú tiene más casos de coronavirus registrados que la mayoría de países de la región es porque es el país de la región que más pruebas para detectar el virus está haciendo (se han hecho más de 630 mil pruebas), y a más pruebas más casos detectados, cifras más reales, menos subregistro”, le declaró a Página/12 el médico Eduardo Gotuzzo, miembro de un equipo de expertos que asesora al gobierno.

El doctor Gotuzzo hace un balance de la cuarentena: “En un inicio tuvimos problemas para detectar y aislar los primeros casos y la enfermedad se diseminó. La vigilancia epidemiológica en ese inicio no fue la mejor. Eso se ha superado. Un grave error ha sido poner un toque de queda muy temprano (a partir de las seis de la tarde y desde el lunes pasado corrido a las ocho de la noche), lo que redujo el tiempo de atención en bancos y mercados, generando más aglomeraciones que propagan el virus. La cuarentena ha servido para reducir los contagios, sin cuarentena serían muchos más, y se ha aprovechado este tiempo para mejorar el precario sistema de salud”.

Mejorar el deficiente sistema de salud, descuidado y desfinanciado a pesar de las últimas dos décadas de importante crecimiento económico, es una carrera contra el tiempo y el avance del virus. Se está al límite. Y en algunas regiones del país ya ha colapsado, con pacientes que mueren en los pasillos de los hospitales esperando ser atendidos. Personal de salud protesta exigiendo equipos de protección.

El lunes pasado se volvió a prorrogar la cuarentena por otras dos semanas, pero esta vez con una apertura parcial de algunas actividades económicas, como la minería, construcción, industria textil, servicio de restaurantes por delivery. Con esta apertura volverían al trabajo 1,4 millones de personas y la actividad económica, reducida a un 44 por ciento con la cuarentena, debe subir a un 70 por ciento. Hay temor sobre el impacto de esta apertura en la propagación de la covid – 19.

El gobierno ha destinado unos 30 mil millones de dólares (el 14 por ciento del PIB) para responder a la emergencia por la pandemia y sus efectos. Se ha creado un bono equivalente a 220 dólares para 6,8 millones de familias -75 por ciento del total de familias del país- pero hasta ahora se ha repartido menos del 40 por ciento de ese bono, se ha postergado el pago de impuestos, para las empresas se están dando préstamos avalados por el Estado con intereses entre uno y dos por ciento y hay subsidios parciales a los pagos de planillas. Pero a pesar de estas ayudas, las empresas han dado hasta ahora licencias sin paga a más de 200 mil trabajadores.

Diversos expertos indican que este año la caída del PIB sería mayor a 10 por ciento, después de haber crecido 2,2 por ciento en 2019 y tener antes de la pandemia una proyección de 4 por ciento de alza para este año. Según Cepal, la pobreza en el Perú subiría de 20,2 por ciento a entre 23,3 y 25,2 por ciento. Esto significa entre 950 mil y 1,6 millones de nuevos pobres. Hay otro 32 por ciento que está fuera de la línea de pobreza monetaria (que es de un ingreso mensual de unos 400 dólares para una familia de cuatro miembros), pero en condición de vulnerabilidad. Analistas estiman que entre 700 mil y 1,3 millones perderían su empleo este año.

Ante a la propuesta para crear un impuesto a la riqueza, que gatilló las presiones en contra de los grupos de poder, el presidente Vizcarra señaló que en este momento de crisis “es necesaria la solidaridad de quienes tienen más”, pero su ministra de Economía, María Antonieta Alva, una joven economista de 35 años salida de la tecnocracia neoliberal, ha marcado distancias con la propuesta.

“El costo económico de esta crisis para el país será grandísimo y estimo que tardaremos por lo menos dos años en recuperarnos. Después de la pandemia tendremos una economía más concentrada, más oligopólica, porque en estos días el gobierno ha suspendido la entrada en vigencia de una ley antimonopolio”, le señaló a este diario el economista Humberto Campodónico, catedrático de la Universidad de San Marcos y columnista del diario La República.

“Esta pandemia está revelando que en el Perú con la Constitución de 1993 (dada por el régimen autoritario de Alberto Fujimori) que redujo al Estado a un rol subsidiario de lo privado, lo que hemos tenido es una modernización de escaparate, con algunas instituciones estatales útiles para el modelo neoliberal que se han desarrollado, pero lo que tiene que ver con el bienestar de la población, como la salud, la educación o el transporte público, no se ha desarrollado. No hay una base industrial diversificada, por eso tenemos una alta informalidad laboral. Esta pandemia ha puesto en evidencia que el modelo neoliberal que tenemos hace agua”, reflexiona Campodónico.

El coronavirus ha desnudado dramáticamente las profundas desigualdades y exclusiones de un modelo que se jactaba de exitoso por sus buenas cifras macroeconómicos, pero que escondía sus pésimas cifras sociales. 

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Avianca: el sospechoso jueguito de las élites colombianas

“Cómo es posible que mientras el Grupo Santo Domingo anuncia inversiones millonarias en el exterior, el gobierno colombiano tiene que salir a rescatar a Avianca cada vez que está en malas condiciones”. [1]

“En el caso colombiano Avianca no se ha caracterizado por ser una compañía eficiente y competitiva, las perdidas acumuladas en los últimos años la tienen al borde de la liquidación, las perspectivas de crecimiento del mercado por el momento no existen y la fusión se presenta como su principal tabla de salvación”.[2]

 

Cuesta trabajo oir que algunos insistan hoy que hay que salvar de nuevo a Avianca, argumentando que se trata de una empresa estratégica para el desarrollo del país. Entre estos, además de ministros y exministros, medios de comunicación como la revista Semana, ahora de poderosos banqueros. O Dinero, quizá todavía en manos de la familia del expresidente López Michelsen. ¿Acaso no lo son estratégicas también, y de qué manera, Ecopetrol o ISA (Interconexión Electrica Nacional) empresas de las que el estado colombiano con su política neoliberal se ha empeñado en deshacerse? ¿Porqué el empeño si ni siquiera se trata de una empresa colombiana? Déjenme entonces intuir bajas intenciones.

La forma

Creo que fue hacia el 2003 cuando los nuevos dueños de Avianca, ya no colombianos, decidieron resignificar su acrónimo. Ya no sería nunca más Aerovías Nacionales de Colombia sino Aerovías del Continente Americano. Y decidieron radicar su razón social primero en Bahamas y luego en Panamá, curiosamente paraísos fiscales ambos. ¿Debemos contribuir a la salvación de una empresa que no quiso más ser colombiana, y cuyos accionistas mayoritarios no son colombianos? ¿Ayudar a una empresa que además evita pagar sus impuestos en Colombia por su voluntad de estar radicada en Panamá? ¿No será más bien y en consecuencia que quienes hoy la deben salvar son los panameños?

Que se defienda sola, como sentenció Rudolph Hommes, exministro de Hacienda y uno de los padres del neoliberalismo en Colombia en uno de sus twitter, porque además no faltará quienes la sustituyan. ¿Y la preocupación por los miles de empleos que se perderían? Nada de que preocuparse: los nuevos empresarios demandarán esos o quizá muchos más.

El pasado

Si son los 100 años de historia de Avianca los que justifican la presencia recursos del estado colombiano en esta debacle, como también se argumenta, están muy equivocados. De esa historia lo único que hay que salvar son sus primeros veinte años. Porque de los restantes solo puede hablarse de imposición, coerción, chantaje, manipulación, descuido, evasión. Que se busquen entonces otra excusa.

La incursión de colombianos en la aviación tiene lugar hacia los inicios del siglo XX. Manizales, Medellín y Barranquilla pueden vanagloriarse de haber sido el punto de arranque de esas empresas en el país, y sería en esta última donde un grupo de alemanes[3] asociados con un puñado de colombianos crearían Aerolíneas Colombo Alemanas de Transportes Aéreos (SCADTA). Arriesgando, incursionando, explorando, poco a poco SCADTA iría ganando y conquistando el espacio colombiano, básicamente con hidroaviones guiados por el rio Magdalena. Fue construyendo aeropuertos, transportó carga, pasajeros, correo y encomiendas. Allí se inició la fotografía aérea en el país, base para la elaboración de mapas y de investigaciones para exploraciones mineras, entre otras.

El primer tropiezo

Después de haber sentado las bases sólidas para su trabajo en suelo colombiano, SCADTA quiso en 1931expandirse hacia otros países de sur, Centroamérica y el caribe. No pudo. El gobierno norteamericano prohibiría a SCADTA avanzar en su iniciativa aduciendo excusas d seguridad, protegiendo así a su aerolínea Pan-American Airways. SCADTA vendería a Pan-Am acciones para que está se hiciera al 84,4% de la compañía en una secreta y hostil transacción[4] y comenzó a moverse con mayor facilidad.

Tan solo unos años después, y a propósito de la segunda guerra mundial, Colombia expropiaría y por sugerencia de Estados Unidos, todas las propiedades que los ciudadanos alemanes tuvieran en el país. Allí caerían las acciones de SCADTA (y de otras compañías)[5] que fueron nacionalizadas. Y de una fusión de otra compañía aérea con SCADTA nació Avianca que para los años 40 volaba ya a Ecuador Perú, Panamá, Norte América y Europa. Para el 44 Pan Am tendría el 64% de sus acciones, el estado colombiano el 16 % y el resto entre otros colombianos entre los que se encontraba Mario Santo Domingo -padre de Julio Mario. Sin embargo, Avianca ya no estaba sola[6] : 48 compañías aéreas se disputaban lentamente el espacio aéreo colombiano, aunque con una premonitoria y particular dificultad: “Avianca era propietaria de todos o casi todos los aeropuertos del país, y salvo contadas excepciones, no permitía que otras aerolíneas los utilizaran”[7](¡!).

La historia reciente. Los verdaderos dueños

Cómo y de qué manera Pan-Am fue cediendo su espacio accionario y cómo empresarios colombianos haciéndose al suyo es algo que falta dilucidar. Lo cierto es que 20 años después y a hacia finales de los años 60 Pan Am tenía ya el 25% y para el 75 sólo el 11%. El resto en manos de colombianos. Pero, no cualquier colombiano. Porque cuando se hable de Avianca y del pretendido patrimonio de colombianos, de su historia y manejos como veremos a continuación, este sólo les pertenece a cuatro hombres: Jaime Michelsen Uribe, Fernando Mazuera, urbanizador y ex alcalde de Bogotá, Carlos Ardilla Lülle y Julio Mario Santo Domingo.

A propósito, la revista SEMANA relataría en un pretendido conmovedor relato[8] : ”… un nuevo peso pesado de la economía colombiana, el Grupo GranColombiano, liderado por Jaime Michelsen Uribe, comenzó a hacerse a acciones de Avianca. Llegó a convertirse en uno de lo mayores accionistas de la aerolínea, hasta que en 1975 vendió su participación al constructor Fernando Mazuera Villegas.”[9] Así es que después de la mencionada venta, el principal accionista fue Fernando Mazuera Villegas, exalcalde de Bogotá, seguido de lejos por Santo Domingo y Ardila Llülle. También el gobierno y otros muchos colombianos tenían acciones. Pero ya era Santo Domingo el controlaba la administración de la aerolínea.

Después de una dura disputa por hacerse a su control, en la que Mazuera denunciaría que las verdaderas utilidades de Avianca para 1977 se inflaban para así repartir dividendos a cambio de otorgar poder y presencia de Santo Domingo en la Junta Directiva, vende su participación a Santo Domingo, en el que aquél llamó el mejor negocio de su vida. Y Santo Domingo comienza su consolidación como amo, dueño y señor absoluto y Avianca. Refiramos una anécdota:

“Durante sus primeros años de ejecutivo no tuvo avión privado, lo cual supeditaba su agenda al horario de los aviones de Avianca. Cuando las rutas de los itinerarios no se ajustaban a sus necesidades, desviaba vuelos llenos de pasajeros para cumplir sus citas. De allí que entre los pilotos de Avianca era común hacer escalas no programadas para dejar o recoger al dueño de la compañía. La tripulación se ingeniaba toda clase de subterfugios para disimular los cambios de último momento. Un veterano piloto de Avianca recuerda que un día fue informado de que Santo Domingo abordaría en Miami un vuelo comercial que cubría sin escalas la ruta Miami-Bogotá, pero que su obligación era llevarlo a Cartagena. A sabiendas de que esa clase de cambios injustificados enfurece a los pasajeros, el capitán les dijo a las auxiliares de vuelo que primero hicieran el anuncio de la ruta prevista a Bogotá y una media hora más tarde informaran sobre un cambio intempestivo debido al mal tiempo que los obligaría a hacer una escala en Cartagena.”[10]

El paseo de Turbay

Y Santo Domingo dispuso de Avianca.

Hacia finales del año 82, quiso Julio César Turbay Ayala viajar a Europa, con la excusa de limpiar la imagen de Colombia como Estado irrespetuoso de los derechos humanos, y se embarcó en una gira de 25 días por ocho países[11] con una gran comitiva que incluyó ministros, periodistas, empresarios y familias, pero en el nuevo Jumbo de Avianca. Esto significó a la aerolínea no sólo financiar el periplo sino dejar con los “crespos hechos” a cientos de pasajeros que ya habían adquirido sus pasajes en el nuevo avión. Turbay utilizó a Avianca valiéndose que en la prórroga del contrato de transporte de correo con la aerolínea se pactó, a cambio de la misma y en contraprestación, que el presidente de la República podía utilizar la flota de Avianca en caso de que así lo requiriera. Y lo requirió y Avianca asumió el costo. Santo Domingo sería nombrado después embajador en la China.

La Avianca de Santo Domingo. Monopolio y deudas

Hacia 1985 Santo Domingo ya era dueño del 45% de Avianca a través de 11 sociedades y Ardila Lülle del 30% por intermedio de 8. Para entonces Avianca había creado a espaldas del Estado colombiano una sociedad en Estados Unidos, Norasco, por medio de la cual se realizaban sus operaciones de alquileres y compra de aviones hacia Avianca, creada por los beneficios tributarios que esto le significaba (¡!). Y su disputa por el control absoluto de la aerolínea continuó, ahora con Ardila, hasta el punto en este irrumpió en el mercado cervecero, monopolio de Bavaria, y Santo Domingo en los jugos de Ardila, aunque la libre competencia no prosperó en razón al pacto al que llegaron.

En 1991 Avianca amenazó a sus acreedores con recurrir al concordato obligándolos en consecuencia a refinanciar sus deudas: los bancos le descontaron el 53% de las acreencias, y el Estado colombiano -Aeronáutica Civil- cerraría la posibilidad de otorgar rutas a otras aerolíneas en el país[12]. Para entonces César Gaviria era presidente de Colombia, Rudolf Hommes su ministro de Hacienda, y la apertura del país en plena marcha. Salvo excepciones, claro.

En 1992 la revista Forbes ya ubicaba a Santo Domingo como uno de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna calculada en más de U$ 1.000 millones: el monopolio de la cerveza en Colombia y Ecuador, dominio del 50% del mercado de la bebida en Portugal, accionista del Banco Comercial Antioqueño, una compañía de seguros, una red de radio y televisión y con una empresa de aviación, Avianca, con pérdidas en libros por más de veinte años “por una razón que nadie explica con claridad” [13]!!

Para 1993 el permiso de vuelo a American Airlines en la ruta Bogotá-New York había sido suspendido, y en respuesta, los gringos amenazaron con eliminar el permiso de los vuelos de Avianca y Aces Miami-New York, que no hicieron efectivo. Era el momento del proceso 8mil y el apoyo de Santo Domingo a Samper su campaña le significó un aporte de US$6 millones, igualando los US$6 millones del cartel de Cali, tres veces los US$1,9 millones de Sarmiento Angulo, 6 veces el US$ 1 millones de Ardilla Lülle.[14]

Pero Avianca, en medio de su crisis, seguía aportando al fortalecimiento de democracia colombiana. En 1998 entregaría $25 millones a la campaña de Noemí Sanín. ¿Cuánto a las otras?

Segunda y tercera crisis financiera

Para 2001 la aerolínea estaba acorralada por sus deudas con los bancos y acreedores que amenazaban, de nuevo, con provocar su cierre.[15] Con un muy alto pasivo laboral que para el año 1991 y reservas prestacionales legales ascendían a US$ 60 millones -24 veces superior a los aportes de los accionistas[16]-, se espantaron los posibles compradores a los que Santo Domingo se aproximó[17]. ¿No guardó sagradamente Avianca esas reservas? Así que se decidió fusionar Avianca con otra sana compañía de propiedad de los cafeteros: ACES. Y contrario al concepto del superintendente de industria y comercio que se opondría a la misma, argumentando que la tal fusión lo único que haría era agravar la situación monopolística de Avianca en el país, la fusión tendría lugar. Para el efecto se recurrió al indicador Herfindahl-Hirschman (HHI) que calcula el poder de un monopolio, una medida del índice de concentración: 1.000 un mercado no concentrado, 1.000-1.800 moderadamente concentrado, > 1.800 altamente concentrado. Pues bien, antes de la fusión y desde hacía 25 años el indicador de Avianca era ya 2.600. Y los cálculos después de la fusión ofrecían una cifra igual a 4.807 en rutas nacionales y 2.830 en las internacionales[18] . Y la resolución que negó la fusión advertiría que “la empresa resultante quedaba en posibilidad de determinar unilateralmente las condiciones del mercado incluyendo precios y calidades”[19]. Santo Domingo apeló y ganó. Y la fusión arrancó en 2002.

Tan sólo un año más tarde, el 23 de marzo de 2003 Avianca se acogería a la ley de bancarrotas de Estados Unidos por sus… dificultades financieras.[20] A partir de ese momento un brasileño se haría al control de Avianca, y con US$43 millones al 73% por ciento de las acciones. Una corte de Nueva York le entregó el control y su reestructuración y la manera de responder por los pasivos. Para entonces Avianca ya se había llevado por delante a SAM y a ACES, dos ejemplares aerolíneas colombianas.

En 2009 Avianca se fusionaría con TACA de Kingsland compañía del El Salvador, de propiedad del centroamericano Roberto Kriete, hoy accionista de Avianca en 14%. Kriete, demandaría a Avianca en una Corte de Estados Unidos, por haber tramitado un crédito con la aerolínea United a sus espaldas. A su vez Avianca demandaría a Kriete por considerar que su proceder frenaba su progreso[21]. Kriete retiraría su demanda, llegaría a un acuerdo con Avianca y el acuerdo con United seguiría adelante. Entre septiembre y diciembre de 2017 enfrentaría un paro de aviadores por mejores condiciones laborales, que la obligaron a cancelar cerca de 15 mil vuelos afectando a más de 400.000 pasajeros.

Avianca hoy, el karma continúa

Por una vez más en su historia Avianca se enfrenta a una grave situación, segunda ventilada ante un Tribunal de Estados Unidos. Y lo que queda claro en una revisión ligera de su historia es esta empresa ha servido más a los intereses de una o dos personas, uno o dos grupos de poder, antes que a la prestación de un servicio de calidad para sus usuarios, operando como un vulgar monopolio, con la anuencia, bendición y respaldo del Estado y de la clase política colombiana, que se hizo de la vista gorda con sus veinte años de pérdidas contables. Y hoy, que ya no es colombiana, ¿debe el Estado colombiano entrar en su nuevo y temporal auxilio hasta que caiga por cuarta vez? ¿Debe hacerse caso omiso de su tránsito por las Bahamas hasta Panamá, paraísos fiscales, obviando así su pago de impuestos en Colombia? Todo parece indicar que así va a ser. Y al embarcar a la sociedad colombiana en un préstamo a la aerolínea como lo anuncia el cuestionado ministro de hacienda, lo único que va suceder es garantizar la permanencia de una situación monopólica aberrante. ¿O es que por fin vamos a contar con cielos abiertos, bajo el riesgo que esta situación afecte los ingresos de Avianca y que en consecuencia pueda argüir el no pago de sus deudas? Mucho me temo que acá existen intereses que desconocemos, diferentes a los del bienestar de los colombianos, a favor de empresarios y funcionarios que propenden por la libre empresa y competencia, mientras no toquen lo de ellos. Aunque persista el mal servicio.

 

[1] Cita del exministro de Hacienda Rudolph Hommes año 1991 antes de trabajar, años después, para el Grupo Santo Domingo, dueño de Avianca. Citado en Reyes pag 245.

[2] Sanabria Tirado R. Más allá de la fusión Avianca-Aces. El Tiempo, 25 de septiembre 2001

[3]Al respecto, el pasado 5 de diciembre, Ximena Gonzalez escribiría una crónica en el diario La República que titularía: Conozca los seis líderes que marcaron la historia el centenaro de Avianca. Hace 100 años Avianca inició su operación, con la firma de la escritura 2.374 en Barranquilla por los alemanes Werner Kämmerer, Stuart Hosie y Alberto Tietjen, y los colombianos Aristides Noguera, Cristóbal Restrepo, Rafael Palacios, Ernesto Cortissoz y Jacobo Correa. Por 19 años su nombre fue Scadta (Sociedad Colombo-Alemana de Transportes Aéreos) y su capital inicial fue de tan solo $80.000.

[4] Ver a proposito la valiosa documentación que al respecto ofrece Mauricio Umaña bajo el título Acuerdo entre PAA y Scadta 1931 «De la Serie: Archivos confidenciales PAA» Historias secretas. ACUERDOS PARA LA COMPRA DE ACCIONES EJECUTADOS ENTRE PAN AMERICAN AIRWAYS Y EL DR. P. BAUER. Febrero 18, 1930 Enero 19, 1931 Enero 30, 1931. También, Ospina Holguín J H: La evolución de la aerolínea avianca en Función de la evolución de su contexto

[5] Habría que preguntar a alguno de los miembros de la familia López Caballero qué tanto recuerdan de estos acontecimientos, en tanto el abuelo y el padre, ambos presidentes de Colombia, serían protagonistas de primera mano. A propósito debería consultarse el libro El Mesias de la Handel, de Enrique Caballero Calderón, que bien ilustra al respecto.

[6] Ospina Holguín, J H. La evolución de la aerolínea avianca en Función de la evolución de su contexto

[7] Donadío Alberto, Galvis Silvia. El Jefe Supremo. Editorial Planeta Pg 98

[8] En su edición de 21 de febrero de 2004, en un artículo que titularía: Una historia de amor y dolor.

[9] Ese tal peso pesado al que se refiere SEMANA es el mismo que pretendió quedarse con el país, quebró a miles de miles de ahorradores con su corporación de ahorro Granahorrar, que bloquearía al diario El Espectador quitándole toda la pauta publicitaria y poniéndole al borde de la quiebra, huiría del país hacia Panamá ante su orden de captura, se dice que en una avioneta de la Policía Nacional. Ese mismo El Espectador sería años más tarde adquirido por Santo Domingo, de su propiedad hasta hoy.

[10] Don Julio Mario, pág 150

[11] Ver nota de El Tiempo en su sección Hace 25 años del 5 de octubre de 2006.

[12] Don Julio Mario, pág 252

[13] Don Julio Mario, pág 250

[14] Don Julio Mario, pág 266

[15] Don Julio Mario, pág 321

[16] Don Julio Mario, pág 252

[17] Será necesario preguntarse hoy si el Estado colombiano, por alguna triquiñuela se hizo cargo de ese pasivo

[18] Don Julio Mario, pág 323. Al frente de la Federación de Cafeteros se encontraba Jorge Cárdenas Gutiérrez, padre de Mauricio Cárdenas, ministro al frente de varias carteras en Colombia ministeriales y padre o padrino de la venta de ISAGÉN.

[19] Don Julio Mario, pág 323

[20] Ver revista Dinero, 21 de agosto de 2019: La venta de Avianca

[21] Ver El Espectaro, 25 de mayo de 2019: ¿Quioén es Roberto Kriete, el nuevo hombre poderoso en Avianca?

 

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Personas hacen fila para recibir comida en el Gran Depósito de Alimentos de Chicago, en el barrio Auburn Gresham.Foto Ap

Los costos del manejo político de la pandemia por el gobierno de Donald Trump continúan manifestándose en el ámbito económico y de salud, con otros casi 3 millones de desempleados en la semana previa y más evidencia de que no sólo se podría haber evitado que Estados Unidos fuera el epicentro mundial de contagio, sino nuevas advertencias de expertos de que una "reapertura" del país antes de tener bajo control la pandemia, tal como desea el presidente, implicará aún más sufrimiento y muerte.

Otros casi 3 millones de trabajadores se registraron para obtener beneficios de desempleo durante la semana anterior, reportó el gobierno federal, con lo cual ahora suman 36.5 millones de desempleados en sólo ocho semanas de esta crisis, que es comparada en algunos rubros con la Gran Depresión.

La Reserva Federal detalló en un informe que los más perjudicados económicamente son los más vulnerables, con casi 40 por ciento de los hogares con ingresos menores a 40 mil dólares al año afectados por el desempleo.

Mientras se divulgaban las cifras más recientes de los costos económicos de la crisis, en la Cámara de Representantes, Rick Bright –quien encabezaba la agencia responsable de vacunas e investigación biomédica y que recientemente fue reasignado como consecuencia de su crítica a propuestas médicas del presidente– alertó que Estados Unidos enfrentará "el invierno más oscuro de su historia moderna" si el gobierno no procede urgentemente con la elaboración de un plan nacional integral para enfrentar el coronavirus, que aún no está bajo control.

Bright argumentó que si desde un inicio el gobierno hubiera actuado siguiendo las recomendaciones de los expertos, incluyéndolo a él, se hubieran salvado muchas vidas. "La ciencia, y no el politiqueo o el amiguismo, debe encabezar el camino para combatir a este virus fatal", sentenció.

Trump lo descalificó aun antes de iniciar su testimonio, señalando en un tuit que nunca había conocido a Bright, "pero para mí es un empleado descontento, quien no es querido ni respetado por gente con quien he hablado y quien, con su actitud, ya no debería estar trabajando para nuestro gobierno".

A principios de esta semana, el doctor Anthony Fauci, el experto oficial de mayor perfil del equipo que coordina la respuesta de la Casa Blanca a la pandemia, advirtió del grave peligro de reabrir el país –o sea, suspender las medidas de mitigación– de manera prematura, ya que aún se está propagando el virus. Eso tendría "consecuencias serias", declaró ante una audiencia en el Senado. Subrayó que reabrir las escuelas podría tener efectos aún desconocidos en los estudiantes.

Pero para Trump la reapertura del país es su prioridad y por lo tanto no tardó en regañar a uno de sus principales expertos médicos. En comentarios con reporteros, Trump expresó que la respuesta de Fauci no sólo lo "sorprendió", sino que "para mí no es una respuesta aceptable, especialmente cuando se trata de las escuelas". Agregó que Estados Unidos "tiene que regresar (al trabajo) lo más pronto posible y no considero que nuestro país haya regresado si las escuelas están cerradas".

En tanto, sindicatos nacionales de maestros, trabajadores de aviación y movimientos sociales de los más vulnerables están llamando a frenar cualquier reapertura hasta que los científicos y expertos médicos –y no los políticos– den luz verde.

Trump viajó este jueves a un centro de distribución de mascarillas médicas N95 en Pensilvania, donde dio un discurso de elogio a la respuesta de su administración. Los trabajadores y su comitiva (con la excepción de su jefe de gabinete) usaban mascarillas, menos él, violando las recomendaciones de su propio gobierno. Ahí celebró a los doctores y enfermeras que están en las trincheras del combate contra el coronavirus: "Están corriendo hacia la muerte al igual que soldados corren hacia las balas. Veo eso con los doctores y las enfermeras y toda esa gente que entra a esos hospitales. Es increíble y es algo hermoso verlo".

Palabras, comentó una observadora, que hubieran hundido a cualquier otro presidente.

Todo mientras el número de muertos por Covid-19 supera 85 mil y el total de contagiados confirmados llega a 1.4 millones en Estados Unidos, el epicentro mundial de la pandemia.

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Pasajeros de un autobús en la zona norte de la ciudad de Río de Janeiro, el segundo estado de Brasil (después de San Paulo) más azotado por el coronavirus, tras haber contabilizado más de 17.000 casos y 1714 muertos hasta el domingo pasado.   ________________________________________ Imagen: Antonio Lacerda/EFE

La región puede ser el próximo epicentro de la pandemia de coronavirus

 

La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) advirtió que Latinoamérica puede ser el próximo epicentro de la pandemia debido al rápido aumento de casos que se registran en Brasil, Perú, Ecuador, Chile y México. Al mismo tiempo, aunque destacó las medidas tomadas en la Argentina, que permiten mantener bajo control la expansión del virus, alertó sobre las deficiencias en los sistema de salud y la capacidad para realizar testeos masivos. 

Además, la organización resaltó que la peor situación la atraviesan las "comunidades vulnerables tales como migrantes, indígenas o personas que ya antes vivían en la calle y no pueden cumplir las normas de confinamiento". 

La advertencia fue lanzada por Ana de Lemos, directora ejecutiva de MSF en Brasil, y sus pares de México, Loïc Jaeger, y de Latinoamerica, Marc Bosch. El país gobernado por el ultraderechista Jair Bolsonaro es el que más preocupa a los especialistas por la rápida velocidad de contagio, con más de 172.000 casos positivos y 12.000 muertes.   

Las declaraciones de responsables de la organización sanitaria se producen el mismo día en que América superó por primera vez a Europa en casos de coronavirus, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque 1,3 de los 1,7 millones de los casos del continente se concentran en Estados Unidos.

De todas maneras, los tres responsables de la organización sanitaria coincidieron en que, con certeza, las cifras oficiales de la mayoría de los países de la región sólo reflejan una parte de los realmente afectados por coronavirus, debido "a la limitada capacidad de muchos de ellos para hacer tests", apuntó Jaeger.

En Latinoamérica no sólo preocupan las consecuencias sanitarias de la pandemia sino también otras de índole humanitario, subrayó Bosch, quien citó como ejemplo la proliferación de protestas en Colombia de quienes, por el confinamiento, se han quedado sin medios de sustento. Algo que se replica en todo el subcontinente donde las tasas de trabajo informal son altísimas. 

Lemos destacó, además, que Perú, Ecuador, Chile y México son otros países con preocupantes cifras de contagios y evaluó que, aunque la pandemia mostró que ningún país dentro o fuera de la región estaba preparado para responder a esta emergencia sanitaria, gobiernos como el de Argentina lograron controlarla. 

Jaeger resaltó que la mayor preocupación de la organización en la región es la situación de comunidades más vulnerables. "Tenemos la impresión de que muchos países no están atendiendo a estas poblaciones, o peor, que están continuando con las deportaciones. Por ejemplo, en países como El Salvador o Guatemala, muchos de los pacientes contagiados son migrantes deportados desde Estados Unidos", denunció Jaeger.

Por su parte, Bosch aclaró que las deportaciones forzosas no solo las realiza el gobierno de Donald Trump sino que también las está replicando el gobierno mexicano de Andrés Manuel López Obrador, que meses atrás cerró un acuerdo con Estados Unidos para funcionar como barrera de contención a la inmigración ilegal. "Ponen a más gente en peligro y no ayudan a la mitigación de la pandemia", apuntó Bosch.  

Bosch señaló que la pandemia incrementó otro conflicto migratorio, el que protagonizan los venezolanos en la frontera colombiana. "Muchos venezolanos tratan de cruzar la frontera para regresar a su país, al perder sus trabajos en Colombia y otras naciones de la región, algo que puede convertirse en una crisis muy profunda", indicó Bosch.

En el caso de El Salvador se suma la actividad de las maras, las organizaciones criminales más poderosas del país, que incrementaron sus prácticas de extorsión "en un momento en que muchas de las víctimas no pueden escapar", advirtió.  

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