Aspecto de la manifestación convocada por Juan Guaidó, presidente de la AN, ayer en Caracas.Foto Afp

La ayuda humanitaria ingresará a Venezuela el día 23 "sí o sí": Guaidó

Multitudinarias marchas, tanto de opositores como de chavistas, en Caracas y otros puntos del país

 

Caracas. "La ayuda humanitaria va a entrar sí o sí a Venezuela", advirtió este martes Juan Guaidó, titular de la Asamblea Nacional (AN, declarada en desacato), ante decenas de miles de seguidores congregados en la zona este de la capital, al anunciar que la asistencia otorgada por Estados Unidos ingresará al país el 23 de febrero, un mes después de que se proclamó "presidente encargado", en una declaración que el mandatario, Nicolás Maduro, calificó de intento de violación de la soberanía.

Desde una tarima, Guaidó pidió a unos 250 mil voluntarios organizarse este fin de semana en asambleas, cabildos y campamentos humanitarios itinerantes para crear un plan que habilite el acceso a la ayuda. “Atentos –dijo–, porque tendremos que ir en caravanas, en protesta, en organización, en movilización”.

Mientras la multitud ondeaba banderas de Venezuela y pancartas con consignas como: "No más dictadura", Guaidó llamó a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana a sumarse a su movimiento y permitir el ingreso de la "ayuda" al país.

Alimentos y medicinas enviados por la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos a petición de Guaidó, reconocido por unos 50 países como "presidente encargado", están almacenados desde hace cinco días en un centro de acopio instalado de la ciudad colombiana de Cúcuta, que conecta con Táchira, en Venezuela.

El puente de Las Tienditas no está en uso desde 2015 debido a un ataque de paramilitares colombianos. Este acceso fue bloqueado hace una semana por el ejército venezolano con un camión cisterna, dos contenedores de carga pesada y una malla de metal para evitar el paso de la "ayuda". El gobierno ha acusado que la entrega de esa "asistencia" sería el pretexto para una intervención militar estadunidense.

Con la finalidad de agilizar el ingreso se habilitó el lunes pasado un segundo centro de acopio en el estado brasileño de Roraima, también fronterizo con Venezuela, pero ha recibido fuertes críticas porque el gobierno del presidente neofascista Jair Bolsonaro no solicitó al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados la autorización para instalarlo.

En el Día de la Juventud Invencible, el presidente Maduro encabezó en el centro de Caracas una multitudinaria protesta en rechazo a una "intervención imperialista" en la que se recordaron a los muertos que dejaron las protestas del mes pasado.

"Yo quiero la paz para Venezuela, todos queremos la paz, que los tambores de guerra se alejen, que las amenazas de invasión militar se alejen", dijo el mandatario mientras los asistentes vestidos con playeras y gorras rojas gritaban: “yanquis, go home”.

Las manifestaciones opositoras y chavistas se repitieron en otros puntos del país, como en el poblado de Ureña, perteneciente a Táchira, y en el suroriental estado de Bolívar, entre otros.

En entrevista para la cadena británica BBC, Maduro dijo que "en Venezuela no hay hambruna" y enunció varios puntos de la campaña de Washigton en contra del país petrolero, que van "desde un bloqueo económico, la difusión de noticias falsas y la amenaza de acciones militares, hasta la preparación de un golpe de Estado".

La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, dijo durante una reunión con los gobernadores en Caracas que la ayuda enviada por Estados Unidos "viene contaminada y envenenada, es cancerígena, se podría decir que son armas biológicas". Relacionó las acciones estadunidenses con la intervención a Nicaragua en 1986, donde camuflaron armamento militar en camiones de asistencia alimentaria.

El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, llamó a Guaidó a dialogar en el Mecanismo de Montevideo. Durante un encuentro con los 120 miembros del Movimiento de Países No Alineados en la sede de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York, expresó que su gobierno quiere "profundizar la cooperación con agencias de la ONU en ámbitos en los que la economía venezolana ha sido muy impactada".

 

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Soldados del Ejército Bolivariano de Venezuela montan guardia en el puente internacional Las Tienditas que une a Colombia con Venezuela.Foto Ap

Caracas. Los fantasmas de Irak, Libia y Siria pasean libremente por las calles de Caracas. Son el espejo en el que líderes políticos y sociales venezolanos se miran y ven a su país. Son la referencia obligada para analizar las amenazas de intervención militar por parte del presidente estadunidense Donald Trump.

En 2003, Washington invadió Irak, con el pretexto de que el régimen de Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva. En 2011, una intervención militar multinacional, de la que Estados Unidos fue parte, derrocó y asesinó a Muamar Kadafi y sumió al país en la ruina. Desde 2011, las potencias occidentales han auspiciado una guerra civil, y desde 2014 han realizado incursiones bélicas para deponer a Bashar al Assad.

Las intervenciones militares en estos tres países fueron justificadas inventando que sus gobiernos tenían en su poder armas químicas o de destrucción masiva o que eran un peligro para la paz y la estabilidad mundial. También, en nombre de los derechos humanos, la democracia y la igualdad de género. En los hechos, fueron verdaderas guerras de conquista y saqueo de los recursos naturales, sobre todo de gas natural y petróleo.

Resulta entonces inevitable que el chavismo analice su situación actual desde la perspectiva de las agresiones neocoloniales a esas naciones. No hay en ello novedad. Venezuela ha sido, desde 1999, un actor clave en la diplomacia petrolera que permitió elevar los precios del oro negro entre 1998 y 2012. Tiene relaciones estrechas con el mundo árabe.

El presidente Nicolás Maduro ha sido el primero en asomarse al espejo libio y sirio. Conoce bien lo sucedido en estas naciones. Fue canciller de su país entre 2006 y 2013 y artífice de la diplomacia petrolera. Por ello, reconoció en la conferencia de prensa del pasado viernes, que "hay puntos en común entre la política que llevó a la destrucción y el desmembramiento de Libia, llevó a la agresión y destrucción de Siria y la política que se ha aplicado contra Venezuela".

Y añadió: "Se pretende destruir países independientes con grandes fuentes de riquezas. En Venezuela no han llegado al punto que llegaron en Libia o en Siria: crear una oposición armada. ¡No se lo vamos a permitir!"

Su advertencia no es nueva. Apenas el pasado 12 de diciembre acusó a Estados Unidos de pretender sumir a su país en la violencia, como ocurrió en naciones donde intervino militarmente. “Están jugado con candela –denunció. Ellos quisieran ver a Venezuela partirse en 20 pedazos como hicieron en Irak, Libia y Siria, y luego dejarlo en las manos del caos del terrorismo y de la violencia”.

Guerra no convencional

Con el análisis del presidente Maduro coinciden, al menos en parte, diversos analistas. Según el colaborador de La Jornada Raúl Zibechi, La clave del actual conflicto en ese país es más geopolítico que social. Venezuela, explica, es una nación plena de riquezas. Es un país emplazado en una posición estratégica, es bisagra entre dos subcontinentes. "Creo que se está configurando una guerra interna en Venezuela, de manera que puede convertirse en la Siria de América Latina".

Según dijo a este diario Juan Contreras, integrante de la Coordinadora Simón Bolívar del Barrio 23 de Enero, su país enfrenta hoy una guerra mediática que ha tratado de crear en la opinión pública internacional la idea de que Venezuela es un Estado fallido o un narco estado; de que hay anarquía y por eso deben intervenir. Es, asegura, una guerra no convencional asimétrica. Es un formato parecido a lo ocurrido en Libia, Irak, Afganistán y Siria.

El mensaje que manda Washington es que hay que destruir al Estado nación. Combina esta táctica con la teoría del caos. Trata de estrangular al país financiera y económicamente, e impedir que se consigan medicinas y alimentos. Por eso, en 2015 Estados Unidos declaró a Venezuela una amenaza inusual. Y desde entonces ha insistido en que hay una crisis humanitaria y que se requiere ayuda humanitaria, preparativos de una intervención militar.

Parte de esta táctica, precisa, es la guerra por delegatura a un tercer país. Y se lo ha encomendado a Colombia, que se presta en esta situación por conducto de un presidente de la extrema derecha, como Iván Duque. Lo mismo sucede con Jair Bolsonaro en Brasil y con Macri en Argentina. Son los títeres del imperio.

Los escenarios

Luis Bonilla es un reconocido pedagogo venezolano y un fino analista de la realidad de su país. “Washing-ton y las naciones imperiales europeas –explica a La Jornada– han abierto una situación de golpe de Estado. Han lanzado un ultimátum en dos vías: a) negociación para una transición y, b) opción militar con una fuerza multinacional. En ambos casos el único punto de llegada aceptable para ellos es la salida del gobierno del presidente Maduro”.

Pero, como la "solución" negociada parece altamente improbable, pareciera ser que la segunda vía se abre paso. En este caso, las opciones a seguir serían: 1) la de Panamá para sacar a Noriega; 2) como en Libia o Irak, con una "tormenta del Caribe"; 3) una intervención parecida al escenario sirio.

"Pienso que la tercera iniciativa es la más viable. Podría estarse construyendo ya". Por ello plantean tres puntos de recolección de medicinas y alimentos: a) La ciudad de Cúcuta, en la frontera occidental con Venezuela; b) Roraima, en Brasil, que se conecta con la frontera sur de Venezuela y, c) En Curazao o Aruba, lo que permitiría accionar desde la región nororiental.

Hasta ahora, explica, quienes promueven la invasión han señalado que el primer intento de ingreso de "ayuda humanitaria" se produciría desde Cúcuta. Esto se debe a que Táchira es uno de los bastiones históricos de la derecha conservadora.

“La entrada de la "ayuda humanitaria" por este lugar tendría como propósito controlar militarmente ese estado, y extenderse hacia los de Mérida y Trujillo, privando al centro del país de un importante surtidor de alimentos.

“Han señalado que si la ayuda humanitaria (que busca ser entregada por soldados venezolanos que han desertado en los pasados 20 años) llega a ser rechazada, se verían obligados a llamar a la conformación de una fuerza multinacional que garantice su ingreso. Si logran controlar Táchira, podrían plantearse un segundo momento de expansión hacia los pozos petroleros fronterizos con Colombia.

“La apuesta imperialista –concluye– sería deteriorar las condiciones de vida de la población de tal forma que podría precipitarse una rebelión popular y el resquebrajamiento de la unidad militar, con lo la fuerza multilateral estaría en posibilidades de entrar triunfante a la capital venezolana. Pero esa sería su apuesta. Otra cosa es que puedan hacerlo.”

 

Por Luis Hernández Navarro

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Sábado, 09 Febrero 2019 06:58

Después de Venezuela, ¿Cuba?

Después de Venezuela, ¿Cuba?
 
En noviembre pasado, pocos días después de las elecciones intermedias en Estados Unudos, el consejero nacional de Seguridad, John Bolton, viajó al bastión anticastrista de Miami para dar su discurso sobre la troika de la tiranía: un ataque retrógrado, estilo guerra fría, contra Cuba, Venezuela y Nicaragua. La troika se derrumbará, predijo Bolton con audacia. Sabemos que le aguarda el día de rendir cuentas. Estados Unidos espera ver caer cada esquina del triángulo: en La Habana, en Caracas, en Managua.

En su momento, pocos percibieron en el discurso algo más que un posicionamiento político para atraer el voto de la derecha en Florida. Visto en retrospectiva, en cambio, lo que hizo Bolton fue anunciar la determinación del gobierno de restaurar la hegemonía estadunidense en América Latina. Está claro que promover el mantra de Trump, Hacer grande a Estados Unidos otra vez (MAGA, por sus siglas en inglés), requiere ejercitar el músculo intervencionista en Venezuela y reafirmar la voluntad de Washington en la región.

Pero, mientras Estados Unidos suma esfuerzos para derrocar el gobierno del presidente Nicolás Maduro, presenciamos lo que el Miami Herald ha llamado la cubanización de la política hacia Venezuela. En una grave distorsión de la historia, funcionarios estadunidenses acusan al gobierno cubano de ser el verdadero imperialista del hemisferio occidental y aseguran que ha llegado el momento de liberar a Venezuela de Cuba, según el vicepresidente Mike Pence. Expulsar a Maduro del poder sin duda envalentonaría a quienes favorecen el cambio de régimen en otras partes de la región. De hecho, el juego final del gobierno parece ser Cuba, la nación isleña que ha desafiado el poderío hemisférico de Washington desde el triunfo antimperialista de la revolución encabezada por Fidel Castro hace 60 años.

***

La crisis en Venezuela ha aportado el fruto maduro, en palabras del periodista Jon Lee Anderson, y creado la oportunidad para resucitar la era remota de la diplomacia de las cañoneras, cuando Washington podía dictar el destino de los gobiernos latinoamericanos. En el pasado, la mayoría de las naciones latinoamericanas se habrían opuesto a la intervención imperial de Washington, como hicieron en 2002 con fuerza México y otros países, cuando el gobierno de George W. Bush apoyó en un principio un intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez que tuvo corta duración. Pero los abusos de poder de Maduro han llevado la miseria a vastos sectores de una nación alguna vez próspera, que en tiempos de Chávez parecía en camino de suplantar la influencia económica y política de Washington en la región. Gran número de gobiernos latinoamericanos y europeos aceptan que el pueblo venezolano tiene todas las razones –y todo el derecho– para exigir poner fin a un gobierno represor e incompetente que ha transformado su nación rica en petróleo en un Estado fallido.

Sin embargo, Trump ha tenido el cambio de régimen en Venezuela en su agenda política desde el inicio de su presidencia, como un paso hacia el cumplimiento de su promesa de campaña de poner fin al acuerdo que hizo Obama con Raúl Castro para una histórica coexistencia pacífica con Cuba. Apenas en su segundo día en la Casa Blanca, Trump pidió un informe sobre Venezuela, declaró en fecha reciente un antiguo funcionario del gobierno al Wall Street Journal, para explorar cómo dar marcha atrás a las políticas de la era de Obama hacia Cuba. Entre las opciones para deshacerse de Maduro y terminar con la alianza Venezuela-Cuba estaban cortar los miles de millones de dólares que Estados Unidos paga al país sudamericano por importaciones petroleras, importante y efectiva sanción que el gobierno de Trump impuso hace poco.

En su discurso en Miami, Bolton anunció sanciones adicionales contra Cuba, y prometió que vendrá todavía más. De hecho, como parte de lo que funcionarios estadunidenses describen como un enfoque más amplio y agresivo en la región, se filtran detalles a los medios sobre próximas medidas para revertir la política de la era Obama de una participación positiva con La Habana.

Una de las primeras es volver a clasificar a Cuba como patrocinadora del terrorismo internacional. En 1982, entre las sangrientas campañas estadunidenses de contrainsurgencia en Centroamérica, el gobierno de Ronald Reagan colocó a Cuba en la lista del Departamento de Estado de estados patrocinadores del terrorismo, esfuerzo flagrante por presentar el apoyo de La Habana a la revolución como un apoyo al terrorismo internacional. Pese a la falta de cualquier prueba de que Cuba respaldaba el terrorismo y a la abundante evidencia de que en cambio era blanco de tales actividades, un gobierno tras otro mantuvo a Cuba en la lista. Por fin Obama la retiró en 2015, como parte de las negociaciones para restaurar vínculos diplomáticos normales. Funcionarios estadunidenses han indicado que pueden citar la alianza de Cuba con el gobierno venezolano para justificar esta reinserción.

En las próximas semanas, la Casa Blanca también planea anunciar que los estadunidenses pueden presentar demandas en tribunales de su país para recuperar bienes en Cuba que fueron expropiados después de la revolución, norma punitiva contenida en la Ley Helms-Burton de 1996, que todos los presidentes estadunidenses de Clinton en adelante han desechado para evitar el caos de litigar contra empresas de naciones aliadas que tienen inversiones en Cuba.

Ambos cambios de políticas detendrán inversiones extranjeras que mucha falta hacen en Cuba, entre ellas de firmas mexicanas que probablemente han invertido en propiedades que ahora podrían entrar en disputa.La economía se pondrá mucho peor de lo que ya está debido a la crisis en Venezuela, declaró un agregado comercial europeo en La Habana a la agencia Reuters esta semana, y las nuevas amenazas de Trump ya están alejando a algunas personas.

Sin embargo, en lo inmediato la reinserción de Cuba en la lista de estados terroristas amedrentará a los turistas estadunidenses, cuyos dólares son esenciales para el crecimiento del incipiente sector privado cubano. En la Oficina de Control de Activos en el Extranjero del Departamento del Tesoro, que supervisa y aplica las reglamentaciones sobre los viajes a Cuba, los funcionarios han dado fuertes indicios de que pronto se anunciarán nuevas restricciones a los viajeros.

De interés mucho más inmediato para los cubanos, y para la comunidad latinoamericana, es la amenaza del gobierno de Trump de una intervención abierta en Venezuela, y el potencial efecto de derrame que tendría en su cada vez más agresiva política hacia Cuba. En público y en privado, Trump ha planteado en repetidas ocasiones la opción de enviar a los marines a derrocar a Maduro. En una conferencia de prensa el 28 de enero, Bolton llevaba un pegote amarillo con las palabras 5000 efectivos a Colombia que los periodistas pudieron ver… y reportar. Nicolás Maduro haría bien en no poner a prueba la resolución de Estados Unidos, amenazó dos días después el vicepresidente Pence. Venezuela merece ser libre, gritó ante un público favorable a la intervención, que coreaba Iu-es-ey, Iu-es-ey. Y en la Casa Blanca, con este presidente, prometió, ¡siempre será que viva Cuba libre (en español)!

Tales amenazas podrían ser fanfarronadas, pero detrás de un presidente que se precia de ser un prepotente bravucón hay un equipo curtido en cambios de régimen: el senador Marco Rubio, que ahora actúa como secretario de Estado en la sombra para América Latina y para quien revertir la revolución cubana es alta prioridad; Mauricio Claver-Carona, el principal cabildero cubano-estadunidense de línea dura contra la política de participación de Obama y actual asistente especial del presidente, así como presidente y director de la división de asuntos del hemisferio occidental del Consejo Nacional de Seguridad; Elliott Abrams, secretario auxiliar de Estado en tiempos de Reagan y tristemente célebre por propiciar y encubrir crímenes de lesa humanidad en El Salvador y Guatemala, y convicto (pero perdonado) por crímenes relacionados con el escándalo Irán- contras, y Bolton, quien como embajador de George W Bush en Naciones Unidas diseminó el infundio de que los programas cubanos de investigación médica eran una pantalla para la producción de armas biológicas.

Este grupo formidable tiene una obsesión como la del Capitán Ahab con el cambio de régimen en Cuba, de acuerdo con Benjamin Gedan, ex funcionario de la Agencia Nacional de Seguridad. Para Bolton y compañía, Cuba es la ballena blanca de la política exterior.

He dejado en claro que Estados Unidos no tiene la capacidad ni la intención de imponer el cambio en Cuba, declaró el ex presidente Obama durante su histórico discurso en el Gran Teatro Alicia Alonso de La Habana, en marzo de 2016. Quiero que sepan, reiteró, mirando a través del auditorio al entonces presidente Raúl Castro, que mi visita aquí demuestra que no necesitan temer una amenaza de Estados Unidos.

Apenas tres años después, esas seguridades ya no son válidas.

 

*Peter Kornbluh dirige el Proyecto de Documentación sobre Cuba del Archivo Nacional de Seguridad, organización no gubernamental de la Universidad George Washington en Washington, EU.

Traducción: Jorge Anaya

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Alienta EU deserción de militares venezolanos; prepara más sanciones

Washington. Estados Unidos mantiene comunicaciones directas con miembros del ejército venezolano a quienes ha instado a desconocer al presidente, Nicolás Maduro. Además, Washin-gton prepara nuevas sanciones para aumentar la presión sobre el gobernante socialista, dijo un alto funcionario de la Casa Blanca en entrevista exclusiva con la agencia de noticias Reuters publicada este viernes.

Washington "espera más deserciones de militares" venezolanos, agregó la fuente estadunidense en condición de anonimato. Algunos soldados han desconocido a Maduro desde que Guaidó se proclamó "presidente encargado".

"Todavía estamos teniendo conversaciones con miembros del antiguo régimen de Maduro, con miembros militares, pero esas conversaciones son muy, muy limitadas", comentó la fuente de Washington sin dar detalles.

Otra fuente estadunidense cercana a la oposición venezolana expresó sus dudas sobre si el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, logró sentar bases suficientemente sólidas para promover un motín más amplio en las filas militares venezolanas, en las que Washington sospecha que muchos oficiales se benefician de la corrupción y el narcotráfico.

Trump reafirmó el pasado domingo que el uso del ejército en Venezuela es "una opción".

Washington, a petición de Guaidó, envía medicamentos e insumos básicos a través de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional a la ciudad colombiana de Cúcuta, que hace frontera con Venezuela, para enfrentar la crisis que hay en el país petrolero. El gobierno bolivariano ha acusado que la entrega de esa "asistencia" sería el pretexto para una intervención militar estadunidense.

La subsecretaria de Estado estadunidense para Asuntos del Hemisferio Occidental, Kimberly Breier, dijo en conferencia: "Estamos arreglando maneras de entrar y depende del lado venezolano. No vamos a entrar por la fuerza a territorio venezolano. Esto es un movimiento civil, de ayuda humanitaria".

"Nosotros haremos todo lo posible. Esto es un tema obviamente muy polémico, pero haciendo uso de nuestra soberanía, el ejercicio de nuestras competencias, haremos lo necesario", respondió Guaidó en Caracas a la agencia francesa al ser cuestionado dos veces si haría uso de las facultades como titular de la AN y "presidente encargado" para autorizar una intervención militar.

El líder opositor, reconocido por más de 40 países, recalcó que hará "todo lo que tengamos que hacer para salvar vidas humanas, para que no sigan muriendo niños" o pacientes por falta de medicinas.

En un video difundido en redes sociales, Guaidó explicó que la llegada de suministros a Cúcuta marca el comienzo de "la primera fase, la fase de acopio", que se completará cuando se instalen los demás centros de recepción, que ha avanzado que estarán en "algunos puntos adicionales en Colombia y de Brasil".

Indicó que, una vez instalados todos los centros, "vendrá una segunda e importante fase, la fase de la entrada de la ayuda humanitaria, cuyo éxito depende de que su ingreso no sea impedido por cómplices del usurpador".

Ante ello convocó a dos movilizaciones ciudadanas, una el 12 de febrero y otra que está por definirse, para exigir a los militares que no bloqueen la ayuda y se abra un canal humanitario que deje entrar los insumos a Venezuela.
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"El enviado de Trump para Venezuela es un criminal de guerra y un cómplice de genocidio"

Como parte de los esfuerzos de EE.UU. para derrocar al presidente venezolano Nicolás Maduro, el vicepresidente Mike Pence se reunió en la Casa Blanca con miembros de la oposición venezolana, junto al nuevo enviado especial de Trump para Venezuela, Elliott Abrams. Abrams es un “halcón”, procesado en 1991 por mentir al Congreso durante el escándalo Irán-Contra. En la década de 1980, Abrams defendió al dictador Efraín Ríos Montt mientras supervisaba su campaña de asesinatos y tortura masiva de comunidades indígenas en Guatemala. Además, en el año 2002 Abrams estuvo vinculado al intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez en Venezuela.

 

Para ampliar esta información, vea el análisis del historial de Abrams que hacemos en Democracy Now! junto al galardonado periodista de investigación Allan Nairn, que lo investiga desde hace más de tres décadas. Nairn ha ganado el premio George Polk en dos oportunidades y también ha recibido el premio de la organización Robert F. Kennedy Memorial.
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Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.


AMY GOODMAN : Mientras se desarrolla la crisis en Venezuela, regresamos a mi conversación con el premiado periodista de investigación Allan Nairn. Le pedí que nos hablara sobre Elliott Abrams, el nuevo enviado especial de Estados Unidos para Venezuela.
ALLAN NAIRN : Abrams fue el hombre clave en la política del Gobierno de Reagan hacia Centroamérica, cuando ese Gobierno estaba instigando lo que un tribunal dictaminó recientemente como un genocidio en Guatemala, cuando Estados Unidos apoyaba al Ejército de El Salvador en una serie de asesinatos y masacres realizadas por escuadrones de la muerte, y cuando Estados Unidos invadía Nicaragua con grupos armados de la Contra que atacaban lo que un general estadounidense describió como “objetivos fáciles”, en referencia a civiles, cooperativas y cosas así. Abrams luego regresó durante el gobierno de George W. Bush, se unió al Consejo de Seguridad Nacional y fue un hombre clave en la implementación de la política estadounidense de respaldo a los ataques israelíes contra Gaza, cuando Estados Unidos se negó a aceptar los resultados de las elecciones en Gaza en las que Hamas derrotó a Fatah, y en cambio Abrams y sus secuaces respaldaron una operación de guerra para anular los resultados de las elecciones y respaldar a las fuerzas de Mohammed Dahlan. Algunos comentaristas han dicho: “Bueno, Abrams no es del grupo de Trump. El representa lo tradicional, la política exterior de Estados Unidos ya establecida”. Y eso es verdad. El problema es que esa política de Estados Unidos ha sido la de fomentar los genocidios cuando Estados Unidos lo ha creído necesario. En el caso de Guatemala, Abrams y el Gobierno de Reagan estaban aprobando el envío de armas, dinero, inteligencia y la provisión de cobertura política al Ejército de Guatemala mientras este estaba arrasando las zonas mayas de las montañas del noroeste, borrando de la faz de la tierra 662 pueblos, según cifras del propio Ejército, decapitando niños, crucificando personas, usando las tácticas que ahora asociamos con el ISIS . En un caso particular, en 1985, una activista que trabajaba con familiares de personas desaparecidas, llamada Rosario Godoy, fue secuestrada por el ejército. Ella fue violada y su cuerpo mutilado fue encontrado junto al de su bebé. Las uñas del bebé habían sido arrancadas. Cuando se le preguntó al Ejército guatemalteco acerca de esta atrocidad, dijo: “¡Oh!, murieron en un accidente de tráfico”. Cuando se le preguntó a Elliott Abrams sobre este incidente, él afirmó también que murieron en un accidente de tráfico. Esta activista fue violada y mutilada, y su bebé apareció con las uñas arrancadas, y Abrams dijo que fue un accidente de tráfico. Es algo muy similar a la postura que Abrams tomó sobre Panamá. Cuando Noriega, el dictador de Panamá respaldado por la CIA , quien estuvo involucrado en el narcotráfico, y al que Estados Unidos más tarde decidió derrocar… cuando las fuerzas de Noriega secuestraron al disidente panameño Hugo Spadafora y le cortaron la cabeza con un cuchillo de cocina, Jesse Helms fue el único que intentó investigar en el Congreso de Estados Unidos, y Elliott Abrams lo detuvo, diciendo: “No, necesitamos a Noriega. Él está haciendo un muy buen trabajo. Está cooperando con nosotros”. En el caso de El Salvador, luego de la masacre en El Mozote, donde un batallón entrenado por Estados Unidos masacró a más de 500 civiles, degollando a niños por el camino, Abrams tomó la iniciativa en negar que tal cosa hubiera sucedido. Y luego describió los resultados de las políticas del Gobierno de Reagan hacía El Salvador como un logro fabuloso. Lo dijo incluso después de que la Comisión de la Verdad de El Salvador emitiera un informe diciendo que más del 85% de las atrocidades habían sido cometidas por las fuerzas armadas y los escuadrones de la muerte, que tenían una práctica particular que consistía en cortar los genitales de sus víctimas, metérselos luego en la boca, y dejarlos a la vista de todos en los bordes de las carreteras de El Salvador. Cuando yo aparecí en el programa de televisión de Charlie Rose con Elliott Abrams, sugerí que él debería ser sometido a juicio, llevado ante un tribunal al estilo de Nuremberg y juzgado por su papel en la facilitación de crímenes de guerra y de lesa humanidad. Abrams se burló de la idea, y dijo que era algo “ridículo”, pero en realidad no negó ninguno de los hechos respecto a lo que había hecho. Dijo que todo había sido necesario en el contexto de la Guerra Fría. Entonces, este es Elliott Abrams, quien ahora ha sido nombrado como la persona a cargo de los aspectos clave de la política de Estados Unidos hacia Venezuela.


AMY GOODMAN : Allan, veamos ese video. Esto ocurrió en marzo de 1995, cuando usted y Elliott Abrams estuvieron en el programa de Charlie Rose de la cadena PBS. El video empieza con usted.
ALLAN NAIRN : Es decir, creo debemos aplicar las mismas reglas. El presidente Bush habló una vez de someter a Saddam Hussein a juicio por crímenes de lesa humanidad, en un tribunal como el de Nuremberg. Creo que es una buena idea. Pero si eres serio, tienes que ser imparcial. Si nos fijamos en un caso como este, creo que tenemos que empezar a hablar de llevar a juicio a funcionarios guatemaltecos y estadounidenses. Creo que alguien como el señor Abrams sería un sujeto para una investigación similar a la de Nuremberg. Pero estoy de acuerdo con el señor Abrams en que los demócratas tendrían que sentarse en el banquillo de los acusados junto a él. El Congreso ha estado involucrado en esto. El Congreso aprobó la venta de 16.000 fusiles M-16 a Guatemala. En 1987 y 1988…


CHARLIE ROSE : De acuerdo, pero espera un segundo. Yo solo… antes… porque…
ALLAN NAIRN : …votaron a favor de enviar más ayuda militar de la que los republicanos habían pedido.


CHARLIE ROSE : Una vez más, lo invito a usted y a Elliott Abrams a volver a discutir lo que él hizo. Pero ahora mismo…
ELLIOTT ABRAMS : No, gracias, Charlie, pero no aceptaré…


CHARLIE ROSE : Espere un segundo. Adelante. ¿Quieres responder a la pregunta sobre si debe ir a juicio?
ELLIOTT ABRAMS : Es ridículo. Es ridículo responder a ese tipo de estupidez. Este tipo cree que estábamos en el lado equivocado en la Guerra Fría. Tal vez él personalmente estaba en el lado equivocado. Soy uno de los muchos millones de estadounidenses que se alegraron de ganar.
ALLAN NAIRN : Señor Abrams, usted estaba en el lado equivocado al apoyar la masacre de campesinos y activistas, y cualquiera que se atreviera a hablar. Y eso es un crimen. Eso es un crimen, señor Abrams, por el que la gente debe ser juzgada. Las leyes de Estados Unidos…
ELLIOTT ABRAMS : Sí, claro, someteremos a juicio a todos los funcionarios estadounidenses que ganaron la Guerra Fría.


AMY GOODMAN : Allan, ese era Elliott Abrams respondiéndole en en el programa de Charlie Rose en PBS. ¿Su respuesta?
ALLAN NAIRN : Bueno, creo que lo que dijo en nuestro intercambio habla por sí mismo. Pero debo señalar que el pasado septiembre, el pasado 26 de septiembre, en un juicio por genocidio en Guatemala, un juicio en el que testifiqué y di evidencia, el tribunal dictaminó que lo que el ejército guatemalteco hizo en Guatemala, en el caso de ese juicio en particular, lo que le hicieron a la población maya ixil, pero también se lo hicieron a otras poblaciones maya en Guatemala. En ese juicio el tribunal dictaminó formalmente que eso constituyó un genocidio. Y en su fallo, y esto es bastante importante, dijeron que este genocidio fue llevado a cabo por el ejército guatemalteco en acuerdo con y, esencialmente, a instancias de las políticas de Estados Unidos, de los intereses de Estados Unidos. Por lo tanto, el caso era muy sólido en la década de 1990, cuando argumenté en el programa de Charlie Rose que Abrams debería ser llevado a juicio, pero ahora es aún más fuerte, porque existe el dictamen del tribunal guatemalteco sobre este genocidio, diciendo que ese genocidio deriva de las políticas de Estados Unidos. Y eso ni siquiera incluye lo que se hizo con El Salvador, Panamá, Nicaragua, Palestina y otros lugares.


AMY GOODMAN : Vamos a ver un fragmento de lo que dijo el secretario de Estado Mike Pompeo cuando anunció que Elliott Abrams sería la persona clave en Venezuela.
SECRETARIO DE ESTADO MIKE POMPEO : La pasión de Elliott por los derechos y libertades de todos los pueblos le hacen la persona perfecta y una incorporación valiosa y oportuna. […] Elliott será un verdadero activo para nuestra misión de ayudar a los venezolanos a restaurar plenamente la democracia y la prosperidad de su país.


AMY GOODMAN : Allan Nairn, ¿su respuesta?
ALLAN NAIRN : Bueno, Abrams ciertamente tiene pasión. Tiene mucha pasión. Y también es muy inteligente. Entonces, cuando Estados Unidos estaba respaldando al ejército guatemalteco en lo que ahora ha sido juzgado como genocidio, cuando daba apoyo, entrenando, incluso en algunos casos participando en los interrogatorios junto con los escuadrones de la muerte que Estados Unidos creó originalmente, Abrams fue muy apasionado para asegurarse de que las armas y el dinero llegaran a su destino, y en aparecer persistentemente en la televisión estadounidense, en programas como Nightline, aplastando a los débiles demócratas que llevaban a debatir con él, porque Abrams siempre basaba su argumento en los principios morales para defender ese apoyo de Estados Unidos a los asesinatos masivos y el genocidio en Centroamérica. En ese momento, por ejemplo, en El Salvador una de las cuestiones políticas inmediatas era que el gobierno del presidente Duarte, y el Ejército que apoyaba a Duarte era esencialmente respaldado, prácticamente operado por Estados Unidos, y los rebeldes estaban desafiando a Duarte, tratando de derrocarlo. Y Abrams le decía a los demócratas: “Entonces, ¿está diciendo que deberíamos dejar caer al presidente Duarte? ¿Es eso lo que está diciendo? ¿Y dejar que El Salvador se vuelva comunista?” Y los demócratas se derrumbaban ante su argumento, respondiendo: “No, no, no estamos diciendo eso. Estamos diciendo que tienes… tenemos que mantener al presidente Duarte en el poder”. Y entonces Abrams decía: “Bueno, ¿cómo podemos mantener a Duarte en el poder si no apoyamos al ejército salvadoreño? Así que siempre fue muy apasionado y comprometido. ¿Comprometido con qué? Comprometido con los asesinatos en masa al servicio de lo que podría definirse como intereses o incluso capricho de Estados Unidos, porque de hecho, aunque todo eso estaba siendo retratado por Abrams y otros en ese momento como una batalla para prevenir que El Salvador, Guatemala y Nicaragua se convirtiesen en aliados de la Unión Soviética, cualquiera que estuviera familiarizado con los hechos en el terreno sabía que eso era ridículo. Eso no era en absoluto lo que estaba en juego. Lo que estaba en juego era una batalla entre oligarquías locales, quienes estaban conduciendo a la mayoría de los campesinos pobres y de la clase obrera de esos países al borde de la hambruna, y en algunos más allá del borde. La mitad de los niños en las zonas más pobres morían antes de los 5 años. Las personas que se atrevieron a hablar en contra de los oligarcas que imponían estas condiciones económicas, o contra el ejército, fueron capturados, secuestrados por escuadrones de la muerte respaldados por Estados Unidos. El hombre que creó los escuadrones de la muerte salvadoreños, el general Chele Medrano, me describió esto con gran detalle, en 13 horas de entrevistas. Medrano me mostró una medalla de plata que le fue otorgada en el Despacho Oval por lo que llamaron un servicio meritorio excepcional, que comenzó originalmente en el Gobierno del presidente Lyndon Johnson, y esto continuó hasta la época de Abrams. Eso es lo que Estados Unidos estaban haciendo. Y eso es lo que él defendía apasionadamente. Y no tenía nada que ver con defender la libertad de los pueblos. Tiene más que ver con defender las libertades de los generales y corporaciones y dictadores.


AMY GOODMAN : Volveremos con el periodista de investigación Allan Nairn después de la pausa. [Pausa] Esto es Democracy Now! democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Soy Amy Goodman. Mientras seguimos analizando la crisis en Venezuela y el nuevo enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, volvemos a mi conversación con el premiado periodista de investigación Allan Nairn.
AMY GOODMAN : Vayamos a lo que sucedió en el escándalo Irán-Contra o Irangate en la década de 1980. En última instancia, Elliott Abrams fue declarado culpable de mentir al Congreso, creo que dos veces. Finalmente, sin embargo, el presidente George H. W. Bush lo perdonó. Pero ¿por qué le había mentido al Congreso?
ALLAN NAIRN : Bueno, él estaba mintiendo para encubrir el hecho de que el Gobierno de Reagan llevó a cabo una operación, de la que él fue parte, una operación dirigida por Oliver North, para suministrar armas a la Contra nicaragüense creada por Estados Unidos para llevar a cabo agresiones contra Nicaragua, invadir Nicaragua e ir tras esos blancos suaves, lo que el general estadounidense Galvin describió como “blancos suaves”. Pero estaban haciendo eso ilegalmente en ese momento, porque el Congreso lo había prohibido, pero el Gobierno de Reagan y Abrams y sus colegas decidieron simplemente ignorar el mandato legal del Congreso y pasar a la clandestinidad. Y para pasar a la clandestinidad, decidieron sacar mucho de su dinero de, entre todos los lugares, Irán, que era un enemigo declarado de Estados Unidos en ese momento. Y negociaron, hicieron un trato complejo mediante el cual obtuvieron dinero de Irán, a cambio de proporcionar… de dejar que pasaran las armas. Usaron ese dinero para enviárselo a la Contra, y la Contra pudo continuar sus atrocidades. Y eventualmente tuvieron éxito. Los contras tuvieron éxito al derribar temporalmente el gobierno sandinista de Nicaragua. Pero, y este es un punto muy interesante, y muy relevante en este momento con la investigación de Mueller. Los cargos de los que fue acusado Abrams, y de los que se declaró culpable, fueron relacionados con el aspecto más trivial tanto de la operación de la Contra como de toda la política de Estados Unidos en Centroamérica, de la cual él era esencialmente el cerebro. El aspecto más trivial, sólo relacionado con el hecho de que le mintió al Congreso, tratando de encubrir algunas transacciones de dinero. Nunca fue acusado por los fiscales de Estados Unidos por el suministro de armas a los terroristas, que era como se estaban comportando el Ejercito salvadoreño, el Ejército guatemalteco y los grupos de la Contra respaldada por la CIA , como terroristas, es decir, matando y torturando a civiles para fines políticos. Abrams no fue acusado de eso. No fue acusado de incitar a delitos de lesa humanidad o genocidio. Solo fue acusado del aspecto más trivial, porque así es como funciona el sistema, particularmente el sistema estadounidense. Los crímenes que son demasiado grandes, demasiado enormes, una amenaza demasiado grande para la supervivencia del propio sistema, como el apoyo a genocidios en el extranjero, no se puede condenar. Pero si cometes una ofensa más insignificante, que Dios te ayude, porque podrías estar en un verdadero problema. Y esa parece ser la situación de algunos de los aliados de Trump en este momento, siendo acusados de mentir a la investigación de Mueller, por lo general, en asuntos bastante pequeños en comparación con las cosas más grandes que Trump está haciendo en este momento, como arrebatar a menores de los brazos sus padres y madres en la frontera con México, aumentar los bombardeos y, por lo tanto, los asesinatos de civiles, en Irak, Siria y Afganistán, y un montón de cosas más. Y Abrams, por cierto, y esto tal vez también sea relevante por lo que está pasando hoy, fue luego indultado por Bush. Y la persona que presionó para eso fue Barr, quien era el fiscal general en ese momento y ahora es el fiscal general entrante de Trump. Pero, repito, Abrams, aunque se declaró culpable por haber mentido, todavía tiene que enfrentar la justicia real, así como los generales y presidentes de Estados Unidos, como el presidente… en este caso, hablando de Centroamérica, especialmente el presidente Reagan. Reagan nunca se enfrentó a la justicia, y Abrams aún no se ha enfrentado a ella, pero deberían hacerlo. ¿Por qué Estados Unidos no puede convertirse en un lugar tan civilizado como Guatemala? Guatemala logró organizar un juicio por genocidio contra el general Ríos Montt, su ex dictador, el general que fue la figura clave en las masacres. Lo condenaron la primera vez. Lo sentenciaron a 80 años. La oligarquía exigió que se revocara el veredicto. Se revocó. Entonces el juicio se reinició desde la mitad del camino. Ríos Montt, para entonces, había muerto. Pero el juicio renovado trajo un veredicto diciendo que el Ejército había cometido genocidio en conformidad con los intereses de Estados Unidos. Y esto se hace en el contexto de un Gobierno guatemalteco profundamente corrupto, que está tratando de enmendar las leyes de Guatemala para que todos los criminales de guerra condenados puedan ser liberados de la cárcel. Con el apoyo del presidente Trump en este momento, y con apoyo externo clave del presidente de Israel, Netanyahu, quien está presionando al Gobierno de Trump en su nombre, y con Mike Pence actuando como el hombre clave, el actual gobierno guatemalteco está intentando no solo para liberar a los criminales de guerra de la cárcel, sino también para callar a todos los fiscales dentro de Guatemala, algunos de ellos fiscales respaldados por la ONU con una institución, llamada CICIG , que han estado procesando al propio presidente Morales de Guatemala. y otros oligarcas y militares por cargos de corrupción. Están tratando de… en algunos casos, de echar del país a los fiscales en otros, despedirlos, y en todos los casos, despojarlos de su protección policial para dejarlos indefensos ante las mafias, los traficantes de drogas y los políticos y oligarcas corruptos a los que están tratando de procesar, todo eso ahora con el respaldo de Trump. Y es en ese tipo de contexto político en el que los valientes sobrevivientes de las atrocidades respaldadas por Abrams en Guatemala, el puñado de abogados, fiscales y jueces honestos en Guatemala, fueron capaces de lograr el milagro político de organizar estos juicios por genocidio y crímenes de lesa humanidad, y condenar y mandar a la cárcel a una serie de funcionarios de alto nivel. Entonces, si pueden hacer eso en Guatemala, ¿por qué no podemos hacer eso aquí en Estados Unidos? ¿Por qué no podemos al menos aspirar a ese nivel de coraje, conciencia política y espíritu cívico? Recuerdo que cuando el veredicto contra el general Ríos Montt estaba siendo leído, yo estaba en la corte, y estaba pensando: “Dios mío, imagina si esto se hiciera en Estados Unidos. Imagina un juicio en Texas a Bush Jr. por lo ocurrido en Irak, o a Obama para los asesinatos con drones, o para una figura como Elliott Abrams por lo ocurrido en Guatemala, El Salvador y en otros lugares”. Y realmente es inconcebible en el momento político actual en Estados Unidos. Pero creo que llegaremos a ese punto. Y debemos tomar el ejemplo de los valientes supervivientes y abogados de Guatemala.

Publicado enCrisis Venezuela
Domingo, 03 Febrero 2019 05:55

Con voluntad de diálogo y de pelea

Con voluntad de diálogo y de pelea

Dos conclusiones emergen del conflicto venezolano después de casi dos semanas del autoproclamamiento de Juan Guaidó. El primero es que la dirección del intento de gobierno paralelo reside en los Estados Unidos, el segundo es que, por el momento, la fuerza principal también. Deberán esperar quienes vinieron al país a buscar las imágenes de un país transformado en un escenario de batallas abiertas. El sábado fue una nueva confirmación de esa conclusión que parece aplicar en este momento del ataque.

La dirección: para entender qué sucede y qué puede pasar en Venezuela es necesario seguir a quiénes toman las decisiones desde EE.UU. John Bolton, asesor de seguridad, Mike Pence, vicepresidente, Mike Pompeo, secretario de Estado, Elliot Abrams, el enviado especial para manejar la cuestión Venezuela, Steven Mnuchin, secretario del tesoro, Marco Rubio, senador republicano, y el mismo Donald Trump. Es una pérdida de tiempo seguir a Juan Guaidó, o cualquier otro dirigente de la derecha, para saber qué puede pasar.
Pence, por ejemplo, ofreció un discurso en una iglesia de Miami el día viernes. Allí afirmó que es necesario “eliminar” a los gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua, que se trata de un asunto “regional”, y que “el tiempo de la negociación terminó”.


Bolton por su parte se paró desde el lugar de jefe: “Los Estados Unidos instan a todos los militares venezolanos a seguir el liderazgo del general Yánez, y a proteger a los manifestantes pacíficos que apoyan la democracia”. Bolton se refirió a Francisco Yánez, general de aviación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), que difundió un video en la mañana del sábado donde anunció su apoyo a Guaidó.


El asesor de seguridad también afirmó que enviarán la denominada ayuda humanitaria: “Siguiendo la petición del presidente interino Juan Guaidó, y en consulta con sus funcionarios, EE.UU. movilizará y transportará medicamentos de ayuda humanitaria, suministros quirúrgicos y suplementos nutricionales para el pueblo de Venezuela. Es hora de que Maduro se quite de en medio”.


Guaidó, en la movilización que realizó la derecha el sábado en Caracas, declaró: “Anunciamos una coalición mundial por la ayuda humanitaria y la libertad en Venezuela. Ya tenemos tres puntos de acopio para la ayuda: Cúcuta es el primero. Otro estará en Brasil y otro en una isla del Caribe”. Su único anuncio fue el que ya había dicho Bolton. La cadena de mandos es de una evidencia que casi no intentan disimular, aunque a veces necesiten aclararlo, como Rubio, quien afirmó que “EE.UU. no organizó este movimiento, sino que es liderado por el pueblo venezolano”.


Guaidó solo especificó un punto concreto para la entrada: Cúcuta, zona fronteriza caracterizada por la alta presencia del paramilitarismo colombiano, mafias de contrabando –ligadas o sinónimos del paramilitarismo– donde fueron entrenados quienes intentaron el asesinato de Nicolás Maduro en agosto del año pasado. Es uno de los principales puntos que podrían ser activados como foco críticos, donde desatar incendios, con la particularidad de la alta exposición mediática. Fue desde allí, por ejemplo, que Luis Almagro, secretario de la Organización de Estados Americanos, afirmó que no se descartaba la opción militar contra el gobierno de Maduro.


Es probable que en este escenario planteado el centro del conflicto alterne entre Caracas y esos puntos críticos. ¿Cómo piensan hacer ingresar la ayuda? ¿Con qué logística, fuerza, permiso, actores? ¿Qué tipo de acción acompaña el ingreso? El “gobierno paralelo” necesita territorio, capacidad de ejercer poder, dos dimensiones que no posee. Lo único que hace “presidente” a Guaidó en lo nacional es que la base social de la derecha lo nombre de esa manera. Es evidente que no tiene, ni él ni toda la derecha reunida, la fuerza para llevar adelante una estrategia de estas características.


El gobierno no dejará que ingresen fuerzas norteamericanas o actores contratados para abrir una grieta en el territorio nacional. Ningún gobierno dejaría que una fuerza extranjera -o sus agentes- ingrese sin su permiso.


El juego está trancado. EE.UU. plantea que no habrá diálogo, descarta intentos como el de los gobiernos de México y Uruguay, o posiciones como la del secretario general de las Naciones Unidas, que afirman la necesidad de un diálogo. Algunos países de la Unión Europea plantearon la creación de un Grupo de contacto internacional con Venezuela -integrado por unos diez o doce miembros, no todos europeos-, para avanzar en la propuesta de volver a convocar elecciones, con un plazo de noventa días para evaluar resultados.


En ese cuadro Maduro anunció en la movilización realizada el mismo sábado, donde el chavismo hizo una nueva demostración de fuerzas, que consultará acerca de la posibilidad de anticipar las elecciones legislativas que deberían hacerse en el 2020. Sería una manera de intentar desactivar a la Asamblea Nacional, con todos los riesgos que conlleva. ¿Es preferible dejarla avanzar en un intento de gobierno paralelo por fuera de toda ley con el objetivo de lograr un golpe de Estado?


Parece claro en este momento que los EE.UU. avanzarán y utilizarán cualquier argumento para redoblar su narrativa de que no habrá negociación. Muchos de sus mensajes tienen por objetivo quebrar la voluntad de lucha del chavismo y en particular de la Fanb, a la que necesitan partir. Para esto último han creado un abanico, desde la promesa de amnistía hasta las amenazas de intervención, pasando por cuentas creadas en redes sociales para que los soldados no obedezcan a los generales.


Termina así otra semana en Venezuela. No habrá descanso. Los discursos de los EE.UU. remiten a una ofensiva final que se han puesto a conducir. El chavismo se mantiene entero, movilizado, con voluntad de diálogo y de pelea.


 Maduro anunció que podría adelantar las elecciones parlamentarias en Venezuela para este año

“Acá estamos todos defendiendo la revolución”


Durante su discurso ante una multitud reunida para manifestarle su apoyo, el presidente venezolano insistió en la necesidad de habilitar el camino del diálogo que propusieron México y Uruguay, y al que ahora se sumó Bolivia.

Por Felipe Yapur

La impresionante movilización que realizó el chavismo sirvió para que el presidente constitucional Nicolás Maduro le mostrara a los Estados Unidos, y por ende a la oposición, que el chavismo está mucho más vivo de lo que piensan y decidido a defender la revolución bolivariana que ayer cumplió 20 años desde la llegada de Hugo Chávez a la presidencia. En ese contexto y ante los ataques, Maduro respondió con su disposición a aceptar la mesa de diálogo que promueven México, Uruguay y también Bolivia y los países del Caribe agrupados en Caricom. Eso sí, reclamó que se levanten las sanciones “y el robo del dinero por parte del gobierno” estadounidense. Pero sobre todo, Maduro desafió a la oposición al anunciar que se está trabajando en adelantar las elecciones parlamentarias para este mismo año y, como afirmó, “que sea el pueblo quien decida”.


Maduro llegó al escenario después del mediodía. El sol no parecía estar enterado de que en estas latitudes es invierno y caía como plomo sobre los cientos de miles que colmaban la avenida Bolívar. El mandatario jugó con unos binoculares para ver hasta donde llegaba la gran columna prácticamente vestida de rojo.


Durante su discurso insistió en la necesidad de habilitar el camino del diálogo que propuso México y Uruguay y que ahora se sumó Bolivia. Por caso, en la noche del viernes de regreso de los Estados Unidos aterrizó el avión del presidente boliviano Evo Morales. Ambos mantuvieron una reunión donde se habló de la necesidad de encontrar una salida política y una posibilidad es el adelantamiento de las elecciones. Maduro no descartó ese camino y cuando habló ante la multitud trajo a colación este punto pero, a diferencia de lo que reclama la oposición dijo que, por una iniciativa de la Asamblea Nacional Constituyente, van a adelantar los comicios parlamentarios. Juan Guaidó que quiere nuevas elecciones presidenciales tiene cerca la finalización de su mandato y es por eso que el gobierno chavista planteó esta variante para poner en jaque al diputado que, por el discurso que dio una hora antes en la zona este de la capital venezolana, exigió elecciones presidenciales como requisito indispensable para la salida pacífica (ver nota aparte).


A la intención de adelantar los comicios parlamentarios, el mandatario venezolano indicó que junto a la Asamblea Constituyente van a promover la realización de “una consulta nacional” a través de los denominados Cabildos Bolivarianos Abiertos donde además participarán los gobernadores “para consultarle al pueblo esa solución política, esa salida constitucional” y que caracterizó como democrática y libre. Luego envió un estiletazo a la oposición al sostener que “podemos hacerla consensuado con una mesa de diálogo con la oposición, si ellos quieren nosotros queremos”.


Maduro se cuidó de responder a las consignas guerreristas que lanzan desde la oposición y siempre se mostró dispuesto a la paz y al diálogo: “Sigo llamando a la paz. A pesar de los intentos de Golpes de Estado, las amenazas externas, Venezuela está en paz, estamos ganando por la vía de la paz, hemos ganado la paz y se impuso nuevamente cuando no pudieron llenar de violencia a Venezuela, lo derrotamos con la justicia”, afirmó.


De todas formas, en su discurso no dejó de advertir que si bien se hará todo lo posible por garantizar la paz, la armonía y la unión nacional también recordó que “nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) está cada vez más leal, más comprometida, más unida al pueblo junto a la Milicia Nacional Bolivariana que está movilizada para hacer respetar la Constitución, por eso se quedaron loco”.


Por supuesto que el discurso de Maduro también tuvo un momento destinado al gobierno de Donald Trump a quien acusó de no estar de acuerdo con el diálogo: “Está a favor del Golpe de Estado que prepararon, financian y dirigen la intervención militar de Venezuela, de la guerra” . En ese sentido, le dijo a Trump que “lo tienen engañado” John Bolton, Mike Pence y Mike Pompeo “son tres halcones de guerra que están obsesionados con Venezuela, usted que se cree el emperador del mundo, cree que Venezuela se va a rendir y le va a obedecer sus órdenes pero le advierto que Venezuela no se rinde, sigue adelante, es rebelde, libre, soberana e independiente”.


Si hay una característica que tiene el chavismo es la alegría y ayer esa condición se repitió. Los bailes, las risas a todo volumen mezcladas con consignas en defensa de la revolución y contra la injerencia norteamericana se repitieron sin solución de continuidad. Una de las costumbres es levantar escenarios cada 200 o 300 metros donde se escuchará la voz y se verá la imagen de Maduro servirá también para amenizar la espera con grupos locales de música que hicieron bailar a los manifestantes antes y después del discurso presidencial.


Remeras y gorras rojas con la cara de Chávez o sus ojos o una de sus tantas frases y consignas. También se ve la M de Maduro con los colores de la bandera venezolana y los uniformes de las Milicias Bolivarianas, creadas por Chávez en 2007, rompían la tendencia del rojo por el color caqui de sus uniformes. “Vamos a defender la patria como sea, con el alma, con el corazón, con lo que tengamos en la mano y hasta con la bandera y su asta”, aseguró uno de los participantes mientras blandía la bandera que portaba. Eso sí, al final lanzó una advertencia: “No vamos a huir”.


A pocos metros de allí, entre miles, José le dijo a PáginaI12 que, como ordenó en su momento el presidente Chávez, “estamos rodilla en tierra dispuestos a defender estos 20 años de revolución”, dijo y aseguró que “no nos importa que el imperialismo yanqui se venga para estas tierra. Vendrán pero no saben cómo saldrán”, se envalentonó. Ricardo, un ex militar jubilado, insiste con que “acá no se mueve nadie, acá estamos todos defendiendo a la revolución de Hugo Chávez Frías”. En tanto, Irene sostiene que ella creció con la revolución y eso la hace feliz: “Era niña cuando llegó nuestro comandante eterno y ahora soy parte del poder popular que no sólo defenderá la revolución sino también a Nicolás Maduro al que le digo que unidos jamás seremos vencido”. Antes de irse aclaró que el chavismo también está festejando “los primeros 20 años de chavismo”. Mientras Irene hablaba con este diario un niño escuchaba, cuando la mujer finalizó entonces pidió hablar: “Un saludo revolucionario para todo el mundo”.

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EE.UU. impone fecha límite a la compra de petróleo venezolano desde otros países

La medida, no obstante, no impide el comercio legal del crudo con PDVSA a través de canales no estadounidenses.

 

El Departamento del Tesoro de EE.UU. ha fijado los plazos dentro de los que los ciudadanos estadounidenses y las empresas extranjeras pueden seguir comerciando con la compañía estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) sin verse expuestos a las potenciales sanciones del país norteamericano.

De acuerdo con una nota del Tesoro, los ciudadanos estadounidenses tienen permitido realizar cualquier compra de petróleo y sus derivados a PDVSA hasta el 28 de abril; después de esa fecha tendrán prohibido llevar a cabo tales transacciones sin una licencia especial.

Las compañías no estadounidenses tienen hasta esa misma fecha para dejar de adquirir esos recursos venezolanos a través del sistema financiero de EE.UU. o de agentes de ese país, mientras que los empleados y contratistas estadounidenses que operen en esas empresas fuera del país norteamericano y de Venezuela podrán realizar "ciertas transacciones de mantenimiento o de repliegue" hasta el 29 de marzo.

Todo esto, no obstante, con la condición ya vigente de que los pagos efectuados serán dirigidos a un fideicomiso gestionadopor el autoproclamado "presidente encargado" de Venezuela, Juan Guaidó, de acuerdo con las sanciones impuestas por Washington este lunes en un intento por poner fin al actual Gobierno constitucional de Nicolás Maduro.
Las medidas restrictivas y coercitivas aplicadas por Washington comprenden el congelamiento de unos 7.000 millones de dólares en activos de esa compañía estatal venezolana, en adición a una pérdida estimada de 11.000 millones de dólares de sus exportaciones durante los próximos años. Venezuela envía cerca de 500.000 barriles por día (bpd) de crudo a EE.UU. de sus exportaciones totales cercanas a los 1,2 millones de bpd.

El ministro venezolano de Petróleo y presidente de PDVSA, Manuel Quevedo, ratificó la voluntad del Gobierno venezolano de mantener la operatividad con las empresas que tienen contratos de suministro, y adelantó una de las primeras medidas para impactar lo "menos posible" el mercado petrolero: "[Cada] barco que salga de un puerto venezolano cargado con nuestro recurso debe ser cancelado antes de dejar el puerto".


Respecto a las preocupaciones sobre cómo realizar los pagos, por las que algunos compradores internacionales se han rehusado a aceptar cargamentos petroleros de Venezuela, un alto ejecutivo del sector consultado por Reuters explica: "Si un proveedor puede [comerciar con PDVSA] sin utilizar el sistema financiero de EE.UU., entonces no está violando nada".

Publicado: 2 feb 2019 05:48 GMT | Última actualización: 2 feb 2019 06:10 GMT

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Jueves, 31 Enero 2019 06:06

El presidente 2.0

El presidente 2.0

Desde Caracas. El 30 de enero fue la confirmación del terreno inédito en el cual se encuentra Venezuela: cámaras de todo el mundo en busca del “presidente interino Guaidó”, una ciudad que debía desbordar de apoyo para hacer valer su deseo de que el “nuevo presidente” esté donde deba estar, es decir, en el Palacio de Miraflores. La realidad fue nuevamente desconcertante para quienes sostienen esa idea, fueron puñados –literalmente– de manifestantes, y una aparición escueta de Guaidó rodeado de unas cincuenta personas. Los periodistas de los grandes medios se miraban sin entender. 

¿Eso es todo? Solo pudieron realizar planos cortos.


En cambió Guaidó escribió en su Twitter: “Hoy #30Ene los venezolanos salimos nuevamente a alzar nuestra voz, a reencontrarnos en las calles y demostrar que podemos cambiar el país”. Más temprano había agradecido la llamada que le había realizado Donald Trump, quien, a su vez, había tuiteado para celebrar la movilización masiva de ayer.


La distancia entre la construcción internacional, de redes sociales, con lo que se vive en el país es inmensa. No sucede lo que debería suceder pasada una semana de la autoproclamación. Guaidó sigue sin territorio, sin poder mandar sobre nadie, sin ser reconocido internamente ni despertar el apoyo que debería, y más cerca del ridículo que del poder. La expresión venezolana para calificarlo sería “pote de humo”.


Sin embargo, este mismo 30 de enero el Parlamento Europeo avanzó en su desconocimiento de Nicolás Maduro, al afirmar a través de Antonio Tajani, que Guaidó pasó a ser “el único interlocutor”, y que a partir de hoy será reconocido como presidente. Junto a eso los salones diplomáticos continuaron su avance golpista, con la reunión de Julio Borges, diputado prófugo, con varios senadores en Estados Unidos. Borges asumirá la representación del “gobierno de Guaidó” ante el Grupo de Lima.


El destiempo se agranda. Cualquier persona que recorra Caracas con sentido común y honestidad no podría afirmar que está en un país quebrado donde una parte ha decidido avanzar en nombrar un nuevo presidente, y que ese gobierno tiene pie en alguna parte.


Esta situación indica dos puntos centrales. En primer lugar, corrobora que la construcción de Guaidó ha sido armada desde el inicio desde el exterior a través de una potente operación comunicacional y política. No se deben buscar respuestas, por ahora, en el plano nacional para comprender qué está por venir. Los pocos anuncios que ha hecho Guaidó han sido para lo internacional: nombrar representantes en diferentes países, recibir llamados desde los Estados Unidos, anunciar que se preparan para hacer ingresar la ayuda humanitaria.


Esto significa que el plan, y las hipótesis de lo que pueda estar por venir deben buscarse en los pasillos de la Casa Blanca. Cada día refuerza más esa tesis. La decisión y la conducción están afuera. ¿Cómo llegó la derecha a esta situación? Sería necesario realizar un análisis de los últimos años, su cúmulo de fracasos políticos, así como matrices político/culturales que provienen de décadas y siglos. Por otro lado, analizar la política actual de los EE.UU. respecto de América latina, su necesidad de construir un control sin fisuras con gobiernos como el de Mauricio Macri o Iván Duque, en un contexto de disputas geopolíticas que tienen su correlato en el continente, centralmente en las inversiones. En segundo lugar, que el cuadro nacional presenta una alta inestabilidad. El enfriamiento de la calle que siguió al 23 de enero no significa que no puedan retomar una serie de acciones. Lo más probable es que lo hagan cuando llegue la orden. Será a través de dos dimensiones.


Uno, a través de su base social más activa, con la cual la derecha mantiene un pacto peligroso: solo logra convocarla para acciones que impliquen sacar a Nicolás Maduro del Palacio de Miraflores. Lo demás genera silbidos, rechazos, falta de participación. Han creado un apoyo que solo responde a los llamados golpistas. Lo saben, y es parte la negociación que tiene Guaidó con su la expectativa que ha creado y las lógicas construidas durante años.


Dos, a través de la activación de los grupos armados en los barrios populares. Según las investigaciones realizadas en los mismos territorios y las fuentes oficiales, se sabe que el precio por persona por noche para salir a armar un foco de violencia es de 30 dólares. Eso en el caso de las zonas donde se trata de generar un apoyo popular, un levantamiento que hasta el momento no se ha dado en ningún sitio, y explotar las pocas imágenes con una gran capacidad a través de las redes sociales. Un foco breve convertido en tendencia de Twitter tiene un alto impacto en la base social que busca convocar Guaidó.


En cambio, en otros territorios, donde el objetivo fue confrontar de manera armada con las fuerzas de seguridad del Estado –con granadas, armas cortas y largas– el precio fue aproximadamente 50 mil dólares, repartidos luego al interior de la banda contratada.


Esos escenarios podrían regresar en el momento en que la derecha plantee activarlos –no significa que tengan éxito–. La violencia es parte integral del esquema de asedio y asalto. Para comprender cómo la calibran parece necesario enlazarlas con los tiempos planteados para lograr el objetivo. El peligro de la derecha puede ser desgastar a su base social, a la vez que puede serlo un enfriamiento producto de la falta de llamados claros y de una inconsistencia sostenida de Guaidó si continúa sin tener nada nuevo que decir.


En ese contexto resulta contrastante la posición conjunta de los gobiernos de México y Uruguay que decidieron convocar a una reunión internacional para el 7 de febrero para abordar el tema Venezuela. El diálogo parece ser la única manera de desactivar la situación explosiva que está en pleno elevamiento, con la complicidad activa de gobiernos, grandes medios de comunicación y fuerzas subterráneas. ¿Si no qué? Maduro no renunciará. ¿La guerra abierta con mercenarios paramilitares?


Quienes conducen el conflicto contra Venezuela se acercan a límites peligrosos. Guaidó, el primer presidente 2.0, una ficción real, parece un peón en un esquema que lo ha puesto en ese lugar.


 La concentración antichavista fue mucho menor de lo previsto

Una protesta escuálida


La plaza Altamira, bastión opositor, congregó a un millar de manifestantes. Guaidó se dejó ver en el Hospital de la Universidad Central.

Por Felipe Yapur

Desde Caracas


La protesta o el plantón, como lo definen en Venezuela, convocada por el autodenominado presidente interino, Juan Guaidó, fue escasa y escuálida pero sobre todo circunscripta a los barrios del este de Caracas donde residen las clases más favorecidas de la sociedad venezolana. Guaidó se dejó ver en el Hospital de la Universidad Central donde estuvo rodeado por poco menos de un centenar de estudiantes y algunos profesores de medicina. La intención era señalar que en ese espacio se concentrará la denominada ayuda humanitaria que, según Guaidó, se concretará “en semanas”. Mientras tanto, el chavismo convocó para el próximo sábado a una gran movilización a realizarse en las avenidas principales del centro de Caracas. Ese día, la oposición realizará otra protesta.


La plaza Altamira, la zona cero de los opositores, congregó a casi un millar de manifestantes. La inmensa mayoría eran miembros de las clases privilegiadas de la sociedad caraqueña. Se notaba y mucho porque entre ellos se movía un pequeño grupo de jovencitos con sus ropas raídas y con los rostros cubiertos. Son los que los partidos de la oposición contratan para que realicen la tarea pesada de las protestas que se traduce en un protagonismo violento a la hora de la refriega con las fuerzas de seguridad. En esta oportunidad esos sucesos violentos no se concretaron. Según fuentes de los organismos de seguridad, estos muchachos cobran un jornal que oscila entre los 10 y 30 dólares según el tipo de manifestación. La suma máxima está destinada a esas jornadas de protesta que se extienden hasta la noche.


En uno de los plantones, frente a uno de los grandes edificios de la zona, está Sandra Pedraza, contadora pública y consultora gerencial. Afirma que está participando porque “es nuestro país y nos pertenece” y asegura que debe finalizar la presencia de cubanos que, según ella, “explotan y expropian el país”. La mujer, que seca el sudor de su frente con ahínco fruto del calor del mediodía y la alta humedad, sostiene que se ha logrado la unidad necesaria alrededor de Guaidó, a quien define como “un ingeniero serio, joven y con una familia hermosa”.


Cuando se le consulta sobre cuál debe ser la salida a la crisis política no duda en responder que el presidente Nicolás Maduro “debe irse porque es colombiano” y se sumerge en las frases acostumbradas de la oposición: “Estamos en manos de unas bandas de delincuentes y usurpadores”. Incluso sostiene que Guaidó ya está convocando a elecciones a pesar de que él no dijo nada al respecto pero de todas formas quiere que el Consejo Nacional Electoral (CNE) rápidamente las convoque. Cuando se le recuerda que este CNE es el mismo que organizó y avaló las elecciones donde Guaidó fue elegido diputado afirma que hay que cambiar a los integrantes “porque el 82 por ciento de los venezolanos nos opusimos”.


La intervención de los Estados Unidos, incluso con una posible invasión militar, no parece ser un problema para los opositores. Sandra dice que es importante que haya presencia estadounidense porque “son el principal mercado de los productos venezolanos”.


En la protesta hay un porcentaje algo mayor de mujeres que de hombres y ambos tienen una misma costumbre, no se despegan del celular. Hacen selfies por millares, se acomodan sus peinados y muestran su mejor sonrisa. Solo pierden la compostura cuando alguien grita el nombre de Maduro y todos responden “coño’e su madre”. Agitan banderas y lucen las gorras con los colores de la bandera venezolana.


María González es una joven de algo menos de 25 años. Anteojos de sol espejados y los labios recién y bien pintados. Acepta hablar con PáginaI12 y, seria, dice que está en la protesta porque “estoy cansada de éstos”. No nombra a Maduro ni siquiera habla de chavismo, se refiere a los miembros del gobierno y los que los respaldan como seres que no tienen entidad. Afirma que “no hay libertad y estamos reprimidos”, para luego hablar de la escasez de alimentos y medicinas. Considera que la participación de los Estados Unidos es positiva en tanto “nos pueda salvar” pero duda a la hora de responder ante una posible intervención militar del país del norte: “No me gustaría porque prefiero que se salga por la forma pacífica, la manera más legal para que ellos se vayan. Tal vez pueden irse por una ley de anmistía pero que se vayan de aquí”.


En cuanto a cómo debe continuar el proceso de reemplazo del gobierno afirma no saberlo y se limita a repetir lo que dice Guaidó: “Cese de usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.”


–¿En esas elecciones libres participarán ellos? –preguntó Página/12.


–¿Quiénes? –respondió González.


–Hago referencia al chavismo.


–No, esperemos que no.


–Entonces no serían elecciones libres, ¿no le parece?


–Claro, entiendo lo que me dice. Pues que participen ellos pero que hay que cambiar al CNE porque están comprados –dice y agradece antes de retirarse.
Guaidó participó de la protesta. Primero estuvo en el Hospital de la Universidad Central de Venezuela. Allí se mostró rodeado de un grupo pequeño de estudiantes y médicos. No eran más de 60 y el “interino” buscó marcharse rápido porque la foto que buscaba no era la más conveniente. Se colocó una bata que le regalaron los estudiantes y pidió que “sigamos protestando y que Dios los bendiga”. Buscó mostrarse despreocupado por el pedido del fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, que le solicitó al máximo tribunal que prohíba la salida del país y congele las cuentas. “No he recibido ninguna orden, fue una declaración de quien usurpa funciones en la Fiscalía y quienes ocupan espacios en el Tribunal Superior de Justicia (TSJ)”.


Cuando se cumplió el plazo de duración de la protesta, que finalizó a las 14 hora de Caracas, la concentración se diluyó y en minutos no quedaron rastros de su presencia. En tanto, en el oeste de la capital venezolana no hubo manifestaciones. La vida se desarrolló de manera habitual y con el acostumbrado bullicio caribeño de Caracas. En la plaza de La Candelaria, en la zona céntrica de la capital, Anselmo está sentado en uno de los bancos. Acusa 75 años y acomoda su gorra a modo de saludo. Sobre la protesta opositora dijo que no pensaba siquiera participar y lo dijo un tanto directo: “Que esos come mierda no cuentan conmigo”, indicó para luego afirmar que si bien la situación económica está mal prefiere a Maduro antes que a cualquiera de “esos de la oposición” porque no le gusta la alianza de Guaidó con los Estados Unidos. “Los gringos quieren nuestro petróleo y nada más”, aseguró mientras dos amigos suyos a su lado asentían.


Para el próximo sábado están previstas dos grandes movilizaciones. La de Guaidó y la del chavismo. La primera tiene como objetivo acompañar el fin del ultimátum que la Unión Europea le hizo al presidente constitucional Nicolás Maduro para que llame a nuevas elecciones. La del gobierno buscará mostrar su capacidad de movilización, algo que vino haciendo durante esta semana en diferentes ciudades del interior con marchas multitudinarias, y a la vez reafirmar el rechazo a cualquier injerencia extranjera y sofocar el intento de golpe de Estado.

Publicado enInternacional
Miércoles, 30 Enero 2019 08:26

En marcha

En marcha

Una nueva componenda, para concretar un golpe de Estado contra el gobierno de Nicolás Maduro está en marcha. Una sincronizada cascada de acciones da fe de ello:

 

1. Enero 4, reunión del Grupo de Lima –integrado por 14 países de la región, catalogando al gobierno venezolano como dictadura, desconociendo la legitimidad del nuevo periodo presidencial de Nicolás Maduro, por asumir su segundo mandato presidencial el 10 de enero. México no firma y opta por una vía que privilegia el diálogo.


2. Enero 10. Desconocimiento por parte del Consejo Permanente de la OEA del gobierno venezolano por “ilegítimo”. La resolución fue aprobada por 19 votos a favor, 6 en contra, 8 abstenciones y una ausencia. Por otra parte, llama a todos los estados miembros y a los observadores permanentes de este organismo a adoptar las medidas diplomáticas, políticas, económicas y financieras que consideren necesarias para contribuir “a la restauración del orden democrático en Venezuela” y a implementar medidas para atender la crisis humanitaria en ese país.


3. Enero 11, Paraguay rompe relaciones con Venezuela al desconocer la legitimidad del gobernante venezolano. Igual proceder, en la práctica, han tomado todos los países firmantes de la declaración del Grupo de Lima, entre ellos Colombia que ha roto desde meses atrás los canales diplomáticos de contacto con el país vecino, asumiendo el liderazgo regional, junto a Mauricio Macri, presidente argentino, y el recién posesionado Jair Bolsonaro en Brasil, para provocar la caída de su par venezolano.


4. Enero 11. Autoproclomación de Juan Guaidó, presidente del parlamento venezolano cómo gobernante de Venezuela, dando paso con ello a la conformación de un gobierno paralelo o una dualidad de poderes que busca atizar un levantamiento militar y una confrontación civil en Venezuela.


5. De manera inmediata. el secretario General de la OEA, Luis Amagro, brindó su aval al autoproclamado presidente. La declaración no extraña, ya que en varias ocasiones, a lo largo del 2018, había llamado a dar un golpe contra Maduro.


6. Enero12. El gobierno de Brasil reconoce a Juan Guaidó. Por su parte el presidente de Colombia emite una declaración donde reconoce “[…] a la Asamblea Nacional de Venezuela como el único órgano democrático y legítimo que existe en ese país”. El presidente de esa Asamblea es el autoproclamado Guaidó.


7. De manera simultánea, todas las declaraciones de los países integrantes del Grupo de Lima aluden al gobernante venezolano como dictador, desatando una ofensiva en procura de crear en la opinión pública la inclinación por un golpe militar o similar en el país suramericano.


8. Como eco de esta acción, los informativos colombianos, de manera constante y sin brindar a sus radioescuchas, lectores o televidentes información de contexto, aluden al Presidente venezolano como dictador. La desinformación como norma gana espacio a todo nivel.

 

Como una acción previa para poner en marcha esta sincronizada arremetida, Mike Pompeo, secretario de Estados de los Estados Unidos y exdirector de la CIA, se había reunido los días 1 y 2 de enero con los presidentes de Colombia y de Brasil. Ya en abril de 2018 había estado presente en varios países de la región afinando compromisos en contra de Cuba, Nicaragua Bolivia y Venezuela.

 

Previo a la maniobra geopolítica en marcha, a lo largo del 2017 y 2018, la OEA intentó por varios conductos aislar a Venezuela del escenario regional, lo que motivó la misma renuncia a este organismo por parte del país suramericano. Intentos de bloqueo diplomático que fueron accionados al tiempo que se estimulaba un alzamiento social, el cual se prolongó por varios meses del 2017 y con especial énfasis en Caracas, a través de movilizaciones de todo tipo. Al final de esta confrontación, cientos de los manifestantes habían caído presos, algunos voceros de la oposición habían corrido igual suerte, y la coordinación de las fuerzas opuestas al gobierno venezolano estaba rota. Las contradicciones en cuanto a los resultados obtenidos, las acciones por proseguir y qué hacer ante las elecciones presidenciales que se avecinaban, terminaron por fracturarlos.


Llegada la campaña electoral –enero/abril de 2018–, la mayoría de los integrantes de la coordinación opositora se abstuvo de participar de la campaña presidencial. Al final de los comicios Maduro fue elegido con el 57 por ciento de los votos.

 

Soberanía popular

 

Que el gobierno de Nicolás Maduro y su dirección al frente de Venezuela está cuestionada, no hay duda, pero no por ello los gobernantes de la región pueden saltarse el derecho de cada pueblo a resolver sus problemas con autonomía, basados en el respeto a su soberanía y derecho a vivir en paz.

 

Más allá de los resultados de los comicios de abril pasado, la economía y la prolongada crisis social de su país son quienes le han colocado a Maduro el Inri de impopular. No es para menos. Más allá del bloqueo económico emprendido por los Estados Unidos y el conjunto de medidas internacionales para llevar a este país a la ingobernabilidad, están las medidas del propio gobierno y de la dirigencia venezolana, incapaces de desatar el liderazgo social y emprender una gestión de verdad revolucionaria para encarar los destinos de su patria. Imaginación, audacia, autogestión, poder popular, soberanía alimentaria, industrialización autónoma que rompa la matriz petrolera del país, ingresos dignos, estos y otros retos son los que tendría que resolver el liderazgo social, más allá del gobierno.

 

Contrario a ello, una gestión cada vez más burocrática y enclaustrada, aislada de las dinámicas diarias de los millones de connacionales que padecen una inflación inimaginable y un desabastecimiento de productos básicos de la canasta familiar, con una presencia cada vez más autoritaria del Estado, es la que cuestiona al líder venezolano, así como a todo el equipo que lo acompaña, con las Fuerzas Armadas como soporte y sustento, de cuya cohesión depende la continuidad del jefe de Estado.

 

Por ahora, con el doble gobierno en marcha, con el llamamiento a las Fuerzas Armadas a fracturarse, así como la instigación al alzamiento social, lo que está en marcha es una peligroso y arriesgada maniobra por parte de los Estados Unidos y sus países satélites, que más allá del destino que corra Maduro puede terminar en una confrontación civil interna.

 

Alineada Venezuela cada vez más con China y Rusia, países que le apuestan a la recuperación y estabilidad económica del país suramericano, invirtiendo para ello significativas sumas de dinero y comprometiendo acompañamiento a todo nivel, decisión que aruña con evidencia el patio trasero y última retaguardia del otrora incuestionable imperio gringo, provocan, no sin cálculo, la furia de su enemigo del Norte, lo que puede desatar en este territorio una disputa geopolítica global, tipo Siria, que terminaría por descuadrar el mapa regional americano, en especial el de Sur y Centro América, así como El Caribe, algo que no depararía nada bueno para todos nuestros pueblos, incluido el colombiano.

 

El que juega con candela, puede desatar incendios. Duque y todos aquellos a quienes él representa, el poder real a la sombra hoy en Colombia y en la región, pueden terminar como pirómanos.

Publicado enColombia
Martes, 29 Enero 2019 15:51

En marcha

En marcha

Una nueva componenda, para concretar un golpe de Estado contra el gobierno de Nicolás Maduro está en marcha. Una sincronizada cascada de acciones da fe de ello:

 

1. Enero 4, reunión del Grupo de Lima –integrado por 14 países de la región, catalogando al gobierno venezolano como dictadura, desconociendo la legitimidad del nuevo periodo presidencial de Nicolás Maduro, por asumir su segundo mandato presidencial el 10 de enero. México no firma y opta por una vía que privilegia el diálogo.


2. Enero 10. Desconocimiento por parte del Consejo Permanente de la OEA del gobierno venezolano por “ilegítimo”. La resolución fue aprobada por 19 votos a favor, 6 en contra, 8 abstenciones y una ausencia. Por otra parte, llama a todos los estados miembros y a los observadores permanentes de este organismo a adoptar las medidas diplomáticas, políticas, económicas y financieras que consideren necesarias para contribuir “a la restauración del orden democrático en Venezuela” y a implementar medidas para atender la crisis humanitaria en ese país.


3. Enero 11, Paraguay rompe relaciones con Venezuela al desconocer la legitimidad del gobernante venezolano. Igual proceder, en la práctica, han tomado todos los países firmantes de la declaración del Grupo de Lima, entre ellos Colombia que ha roto desde meses atrás los canales diplomáticos de contacto con el país vecino, asumiendo el liderazgo regional, junto a Mauricio Macri, presidente argentino, y el recién posesionado Jair Bolsonaro en Brasil, para provocar la caída de su par venezolano.


4. Enero 11. Autoproclomación de Juan Guaidó, presidente del parlamento venezolano cómo gobernante de Venezuela, dando paso con ello a la conformación de un gobierno paralelo o una dualidad de poderes que busca atizar un levantamiento militar y una confrontación civil en Venezuela.


5. De manera inmediata. el secretario General de la OEA, Luis Amagro, brindó su aval al autoproclamado presidente. La declaración no extraña, ya que en varias ocasiones, a lo largo del 2018, había llamado a dar un golpe contra Maduro.


6. Enero12. El gobierno de Brasil reconoce a Juan Guaidó. Por su parte el presidente de Colombia emite una declaración donde reconoce “[…] a la Asamblea Nacional de Venezuela como el único órgano democrático y legítimo que existe en ese país”. El presidente de esa Asamblea es el autoproclamado Guaidó.


7. De manera simultánea, todas las declaraciones de los países integrantes del Grupo de Lima aluden al gobernante venezolano como dictador, desatando una ofensiva en procura de crear en la opinión pública la inclinación por un golpe militar o similar en el país suramericano.


8. Como eco de esta acción, los informativos colombianos, de manera constante y sin brindar a sus radioescuchas, lectores o televidentes información de contexto, aluden al Presidente venezolano como dictador. La desinformación como norma gana espacio a todo nivel.

 

Como una acción previa para poner en marcha esta sincronizada arremetida, Mike Pompeo, secretario de Estados de los Estados Unidos y exdirector de la CIA, se había reunido los días 1 y 2 de enero con los presidentes de Colombia y de Brasil. Ya en abril de 2018 había estado presente en varios países de la región afinando compromisos en contra de Cuba, Nicaragua Bolivia y Venezuela.

 

Previo a la maniobra geopolítica en marcha, a lo largo del 2017 y 2018, la OEA intentó por varios conductos aislar a Venezuela del escenario regional, lo que motivó la misma renuncia a este organismo por parte del país suramericano. Intentos de bloqueo diplomático que fueron accionados al tiempo que se estimulaba un alzamiento social, el cual se prolongó por varios meses del 2017 y con especial énfasis en Caracas, a través de movilizaciones de todo tipo. Al final de esta confrontación, cientos de los manifestantes habían caído presos, algunos voceros de la oposición habían corrido igual suerte, y la coordinación de las fuerzas opuestas al gobierno venezolano estaba rota. Las contradicciones en cuanto a los resultados obtenidos, las acciones por proseguir y qué hacer ante las elecciones presidenciales que se avecinaban, terminaron por fracturarlos.


Llegada la campaña electoral –enero/abril de 2018–, la mayoría de los integrantes de la coordinación opositora se abstuvo de participar de la campaña presidencial. Al final de los comicios Maduro fue elegido con el 57 por ciento de los votos.

 

Soberanía popular

 

Que el gobierno de Nicolás Maduro y su dirección al frente de Venezuela está cuestionada, no hay duda, pero no por ello los gobernantes de la región pueden saltarse el derecho de cada pueblo a resolver sus problemas con autonomía, basados en el respeto a su soberanía y derecho a vivir en paz.

 

Más allá de los resultados de los comicios de abril pasado, la economía y la prolongada crisis social de su país son quienes le han colocado a Maduro el Inri de impopular. No es para menos. Más allá del bloqueo económico emprendido por los Estados Unidos y el conjunto de medidas internacionales para llevar a este país a la ingobernabilidad, están las medidas del propio gobierno y de la dirigencia venezolana, incapaces de desatar el liderazgo social y emprender una gestión de verdad revolucionaria para encarar los destinos de su patria. Imaginación, audacia, autogestión, poder popular, soberanía alimentaria, industrialización autónoma que rompa la matriz petrolera del país, ingresos dignos, estos y otros retos son los que tendría que resolver el liderazgo social, más allá del gobierno.

 

Contrario a ello, una gestión cada vez más burocrática y enclaustrada, aislada de las dinámicas diarias de los millones de connacionales que padecen una inflación inimaginable y un desabastecimiento de productos básicos de la canasta familiar, con una presencia cada vez más autoritaria del Estado, es la que cuestiona al líder venezolano, así como a todo el equipo que lo acompaña, con las Fuerzas Armadas como soporte y sustento, de cuya cohesión depende la continuidad del jefe de Estado.

 

Por ahora, con el doble gobierno en marcha, con el llamamiento a las Fuerzas Armadas a fracturarse, así como la instigación al alzamiento social, lo que está en marcha es una peligroso y arriesgada maniobra por parte de los Estados Unidos y sus países satélites, que más allá del destino que corra Maduro puede terminar en una confrontación civil interna.

 

Alineada Venezuela cada vez más con China y Rusia, países que le apuestan a la recuperación y estabilidad económica del país suramericano, invirtiendo para ello significativas sumas de dinero y comprometiendo acompañamiento a todo nivel, decisión que aruña con evidencia el patio trasero y última retaguardia del otrora incuestionable imperio gringo, provocan, no sin cálculo, la furia de su enemigo del Norte, lo que puede desatar en este territorio una disputa geopolítica global, tipo Siria, que terminaría por descuadrar el mapa regional americano, en especial el de Sur y Centro América, así como El Caribe, algo que no depararía nada bueno para todos nuestros pueblos, incluido el colombiano.

 

El que juega con candela, puede desatar incendios. Duque y todos aquellos a quienes él representa, el poder real a la sombra hoy en Colombia y en la región, pueden terminar como pirómanos.

Publicado enEdición Nº253