Lunes, 28 Enero 2019 06:29

Debate imperial

Debate imperial

No deja de asombrar la arrogancia imperial de un país donde se puede debatir abierta y públicamente si se debe o no intervenir en otro país. Casi nadie cuestiona si es legítimo o no ese debate; o sea, si Estados Unidos tiene el derecho y la autoridad moral –después de su larga historia de intervenciones y guerras ilegales, todas realizadas engañando a este pueblo– de definir el futuro de otro país.


Para los políticos, sobre todo en momentos de crisis como el que está azotando al régimen de Trump, estas aventuras intervencionistas pueden ser muy útiles. La decisión tiene casi nada que ver con el pueblo estadunidense, sino con la suposición de la cúpula de este país de que tiene el derecho, y hasta el deber, de cambiar cualquier régimen que no coopera con o sirve a sus intereses.


La gran mayoría de la población estadunidense no está enterada de lo que ocurre en Venezuela, al igual que en otros países declarados como enemigos.


Recientemente William Arkin, experto en asuntos militares y de seguridad nacional, renunció a NBC News porque, entre otras cosas, no aguantaba más la manera en que los medios masivos reportan sobre las guerras de Estados Unidos. Al ser entrevistado por otro noticiero, señaló que la inmensa mayoría de estadunidenses no podrían nombrar los nueve países que actualmente son bombardeados por Washington. El propio locutor tuvo que confesar que él tampoco. ¿Habrá otro país en el mundo que está en guerra contra otros países, o que está interviniendo, pero cuya población no pueda ni nombrar al enemigo ni ubicarlo en un mapa?


Pero igual que en todas las guerras, invasiones e intervenciones lanzadas en los pasados 170 años, incluso contra México, la propaganda oficial envuelta en bonitos listones de retórica sobre la defensa de la democracia, la libertad y los derechos humanos, tristemente aún parece funcionar, sobre todo cuando no es cuestionada por los medios y con las redes sociales comprobando qué tan efectivas son para promover incluso la propaganda del régimen más mentiroso que ha habido en la historia moderna.


Desde la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela hubo un consenso bipartidista en Estados Unidos en favor de un cambio de régimen; nada más había diferencias en cómo lograrlo (igual que en el caso de Cuba). Eso quedó de nuevo comprobado en el transcurso de esta semana, cuando la demócrata de mayor rango en Washington, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, tuiteó el jueves que Estados Unidos respalda al pueblo de Venezuela, a quienes se levantan contra el gobierno autoritario y exigen respeto por los derechos humanos y la democracia, posición respaldada por varios en el Congreso.


Hubo disidentes de este consenso en Washington. El senador Bernie Sanders, por un lado, deploró la represión del gobierno de Maduro, pero a la vez advirtió: “tenemos que aprender las lecciones del pasado y no estar en el negocio de cambio de regímenes o apoyando golpes como lo hemos hecho en Chile, Guatemala, Brasil y República Dominicana…” La nueva representante Ilhan Omar declaró que “un golpe en Venezuela respaldado por Estados Unidos no es la solución… Tenemos que apoyar a México, Uruguay y el Vaticano para facilitar un diálogo pacífico”. Ro Khanna, otro diputado, expresó su diferencia con Dick Durbin y otros líderes de su partido al afirmar que Estados Unidos no debería nombrar al líder de Venezuela, y se sumó a la posición de Omar. La diputada y precandidata presidencial demócrata, Tulsi Gabbard, dijo que Wa-shington debe quedarse fuera de Venezuela y dejar que ese pueblo determine su futuro. Nosotros no queremos que otros países escojan a nuestros líderes; entonces tenemos que dejar de intentar escoger los de ellos.


Y también hubo expresiones en contra de la intervención estadunidense por intelectuales y activistas de este país.


Pero al escuchar este debate sobre si intervenir o no en Venezuela entre ciudadanos, políticos y activistas aquí, es difícil no pensar: ¿Quién les está preguntando? ¿Quién los nombró no sólo jueces de lo que ocurre en otro país, sino quién les dio el derecho de decidir o no el futuro de otro pueblo?

 

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Maduro busca afianzar la lealtad de los militares

Mientras el mandatario venezolano decía frente a la tropa: “Vamos a dejar a punto y tono todo el sistema de armas, toda la unión cívico-militar”, el opositor Guaidó convocaba a dos movilizaciones para esta semana.

 

“Rodilla en tierra para derrotar el golpe de Estado en marcha que pretende imponer un gobierno títere para que se roben los recursos de Venezuela”, aseguró el presidente constitucional Nicolás Maduro a los militares que participaron de unos ejercicios realizados en el Fuerte Paramacay, ubicado en el estado de Carabobo. Fue una demostración clara y palpable de la lealtad que mantiene la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) con el chavismo que, junto a los bastos sectores populares de la sociedad venezolana, representan el sostén del gobierno revolucionario. La oposición lo entiende y busca con desesperación fracturarla para poder avanzar en el quiebre institucional como única alternativa para hacerse del Estado venezolano.

Hacia el interior del gobierno nadie descarta la posibilidad de una acción armada. Mucho menos desde de la activa participación de la administración de Donald Trump en el armado de la autodesignación presidencial del diputado Juan Guaidó. En ese sentido, la presencia de Maduro en los ejercicios militares que continuarán realizándose en diferentes puntos del país, es todo un mensaje tanto hacia el interior de las fuerzas políticas y sociales que lo acompañan como para la oposición y el gobierno norteamericano.


“Vamos a dejar a punto y a tono todo el sistema de armas, toda la fuerza militar, todo el apresto operacional, toda la unión cívico militar, toda la capacidad miliciana para que nadie ose siquiera pensar en tocar nuestro suelo sagrado”, dijo Maduro frente a la tropa que lo rodeaba tras la finalización de las actividades. El presidente interactuó con los militares y luego de sostener que “tenemos que hacer respetar el poder de la nación venezolana, con el poder militar”, les dijo que la oposición quiere que las fuerzas armadas se conviertan en golpistas. Luego se desarrolló el siguiente diálogo:


–¿Ustedes son golpistas? –preguntó Maduro.


–No, comandante en jefe –respondió la tropa a voz en cuello.


–¿Ustedes son antiimperialistas?


–Sí, comandante en jefe, gritaron.


Poco después, Maduro los arengó con una consigna de tiempos de Chávez: “¡Traidores nunca, leales siempre!” y reiteró que se está trabajando en dejar a punto “todo el sistema de armas, toda la fuerza militar, todo el apresto operacional, toda la unión cívico militar, toda la capacidad miliciana para que nadie ose siquiera pensar en tocar nuestro suelo sagrado”, dijo y el mensaje salió con varios destinos.


En tanto, Guaidó dividió su domingo en dos actividades. Una de ellas fue ir a misa para luego concentrarse en lo que parece más disfrutar: las redes sociales, desde donde le reclamó a la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, que “apresure su visita a nuestro país, para que sea testigo presencial de la grave crisis en la que vive todo el pueblo venezolano”. Luego anunció que va a anunciar, hacia el final del día, una nueva manifestación callejera. A través de su cuenta de Twitter indicó que realizará dos movilizaciones. La primera será el miércoles entre las 12 y las 2 de la tarde. Guaidó pidió que los opositores se expresen en sus lugares de trabajo y en sus casas. En ese punto dijo que es preciso convocar a los militares para que se sumen a la oposición. La otra marcha será el sábado, día en que se cumple el ultimátum que realizó la Unión Europea. “Será una movilización en toda Venezuela y en todo el mundo” se entusiasmó antes de bendecir a sus seguidores.


Poco antes, Guaidó buscó agradecer el respaldo a su aventura golpista por parte del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, con una descabellada comparación: “Hace 74 años se liberó el campo de concentración de #Auschwitz y hoy justamente cuando nuestro país lleva también una lucha por su libertad”. El tuit tuvo muchas respuestas donde sus seguidores ya le reclamaban por aquello de que está dispuesto a amnistiar a Maduro. Los seguidores le exigieron al diputado no tener ningún tipo de clemencia.


Mientras tanto, en las calles de Caracas la jornada se desarrolla de manera apacible pero, como reza el refrán, la procesión va por dentro. “Cómo te diría. Hay una tensa calma”, dice Harold a PáginaI12. El muchacho, de unos veinte años, dice que trata de mantenerse al margen de la crisis política pero reconoce que es imposible. “En todos lados, en las reuniones familiares se habla de la crisis”, señala y reconoce que la maniobra de Guaidó no tendrá éxito: “No se puede querer el poder llamando a una invasión extranjera. Eso no es de venezolano”, sostiene.


La charla transcurre en la Plaza Bolívar, a metros de donde está la casa donde nació el libertador. La tranquilidad del paseo se rompe cuando ingresan medio centenar de motociclistas. Son motorizados del Frente Félix de la Roca. Una de las que habla es Mayra Figueroa y sin dudarlo afirma, mientras sus compañeros no dejan de hacer sonar sus bocinas, que en Venezuela “hay un único presidente legítimo y es Nicolás Maduro porque es el que tiene los votos del pueblo y los frentes sociales. Acá no existe otro presidente que Nicolás Maduro. Que respeten la decisión de las madres venezolanas, de este pueblo motorizado. Acá todos somos soldados de paz pero si nos toca salir a luchar por nuestros hijos lo haremos”.


Mayra habla de defensa de su país pero también se refiere al bloqueo que está viviendo Venezuela: “Tenemos un país totalmente bloqueado económicamente. Todos entendemos el bloqueo internacional que vivimos desde hace tiempo pero no- sotros salimos a la lucha a tratar de defender de nuestra economía. Salimos a la calle a defender nuestra economía. Acá Nicolás Maduro no es el culpable de todo, aquí los culpables son los opositores, los diputados de la Asamblea Nacional que nunca hicieron una ley a favor del pueblo. Acá estamos los hijos de Chávez, los hijos de Bolívar”, dice y vuelven a sonar las bocinas y un cántico: “Guaidó pajúo (boludo), aquí manda Maduro”.


A pocos metros estaba Gleiman Vanegas, el titular del Frente Motorizado, quien aseguró que los movimientos populares que respaldan a Maduro no comparten las políticas de Donald Trump: “El quiere dominar al mundo pero con Venezuela no va a poder porque esta es una tierra de libertadores, somos hijos Bolívar y de Chávez. El presidente de este país se llama Nicolás Maduro, es el presidente constitucional elegido por el voto popular”. Consultado por el ultimátum para llamar a elecciones que la Unión Europea le hizo a Venezuela, la respuesta de Vanegas fue rotunda: “Acá en Venezuela ya hubo elecciones y en todo caso esperen hasta el 2025. La oposición tuvo su oportunidad y lamentablemente no quisieron participar. Un sector lo hizo y fue derrotado. Desde aquí le estamos diciendo que esperen su turno”. A su lado estaba Alexis Tobaros quien se salía de la vaina por hablar. Entonces le envió un mensaje a la Unión Europea: “Europa: preocúpate por tus ciudadanos y por tus políticas. Las políticas de Venezuela las maneja el presidente Nicolás Maduro Moros y su pueblo. Venezuela no es un país de guerra sino de paz. Ya llevamos 20 años de batalla, lucha y victoria y les avisamos que hasta el 2025 serán años de batalla, lucha y victoria para el pueblo revolucionario de Venezuela”, arengó.


El ultimátum de la UE fue rechazado de plano por el gobierno venezolano y aseguró, a través de un comunicado de la Cancillería, el plazo de ocho días para llamar a elecciones es una actitud “propia del estilo de las viejas potencias coloniales que representa”. Para el canciller Jorge Arreaza el anuncio de la Unión Europea es la confirmación de que decidieron “sumarse al plan de golpe de Estado orquestado por el gobierno de Estados Unidos”. Anoche, la televisión venezolana transmitió la entrevista que Maduro le concedió a la CNN de Turquía donde afirmó que “nadie puede darnos un ultimátum de este tipo. Si alguien quiere abandonar el país, lo puede hacer. Venezuela no está ligada a Europa. Esto es una insolencia total. Menospreciarnos porque estamos en el sur es insolente”, aseguró el presidente constitucional.

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Cerebro de Irán-contras, encargado de “restaurar” democracia en Venezuela

Nueva York. El régimen de Donald Trump, entrampado en su propia crisis política provocada por múltiples investigaciones por corrupción, colusión con intereses extranjeros y obstrucción de justicia que podría poner en duda su legitimidad, intervino en la crisis en Venezuela mediante un plan desarrollado en semanas recientes con gobiernos aliados y la oposición venezolana, coordinado a los más altos niveles en Washington.

Para continuar con ese plan, el secretario de Estado Mike Pompeo nombró como emisario para “restaurar la democracia” a un veterano del intervencionismo: Elliot Abrams, quien fue una de las figuras centrales del escándalo conocido como Irán-contra durante la presidencia de Ronald Reagan, y acusado de ocultar información al Congreso de esa iniciativa ilegal para trasladar fondos de ventas secretas de armas a los contra en Nicaragua (recibió un indulto presidencia).

Abrams también fue clave en la política intervencionista de apoyo a los regímenes de El Salvador y Guatemala y sus escuadrones de muerte, justificando o negando las graves violaciones de derechos humanos. Años después ocupó altos puestos de relaciones exteriores como asesor de George W. Bush. Durante ese periodo él sabía y envió mensajes de apoyo al intento del golpe contra Hugo Chávez en 2002, reportó ese año The Observer.

Pompeo solicitó una reunión especial del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas este sábado, donde, según lo programado, pedirá a los países integrantes que reconozcan al autoproclamado presidente interino Juan Guaidó.

Hoy en una conferencia de prensa Pompeo afirmó que esta semana el pueblo venezolano ha rechazado el gobierno ilegítimo del ex presidente Maduro y que bajo la constitución de ese país y “el apoyo del pueblo venezolano… Juan Guaidó se ha declarado el presidente interino de Venezuela”. Señaló que estos son los primeros pasos del camino de Venezuela a la libertad y que la pasión de Abrams por los derechos y libertades de todos los pueblos hacen que sea perfecto para su misión.

Cuestionado por las posiciones de México y Uruguay, que no coinciden con la de Washington, Pompeo afirmó que “todo país debería de reconocer al líder constitucional de Venezuela, y Estados Unidos ha concluido que ese es Juan Guaidó… todo país debería de reconocer la Constitución venezolana, las demandas del pueblo venezolano”.

Mientras tanto, se reveló que cuando el vicepresidente Mike Pence envió el video-mensaje al pueblo venezolano expresando el apoyo de Estados Unidos al legislador venezolano Guaidó el pasado martes, 24 horas antes de que se declarara presidente interino, eso aparentemente marcó la activación del plan que el propio Pence puso en juego.

La noche antes de que Guaidó se proclamara presidente de Venezuela recibió una llamada telefónica de Pence, quien le aseguró que Washington lo respaldaría si lograba tomar el poder de las manos del presidente Nicolás Maduro, reportó este viernes el Wall Street Journal.

Esa llamada, según el rotativo, puso en marcha un plan que se había elaborado en secreto durante semanas, cuando también se realizaron múltiples pláticas entre funcionarios estadunidenses y otros gobiernos aliados, figuras de la oposición y legisladores venezolanos, incluyendo Guaidó.

Según otras fuentes, la coalición de gobiernos que apoyó al opositor venezolano fue fruto de semanas de diplomacia secreta que incluyó un viaje secreto de Guaidó a Washington (donde por cierto hizo estudios de posgrado en la Universidad George Washington) a mediados de diciembre (también viajó a Brasil y Colombia) para consultar sobre la estrategia, reveló hoy la agencia Ap.

El secretario de Estado Pompeo habló con Guaidó el mismo día que Maduro fue juramentado para su segundo periodo, comprometiéndose a trabajar conjuntamente hacia un futuro democrático en ese país. Aparentemente la decisión de proceder se finalizó en pláticas entre funcionarios estadunidenses y líderes de la oposición a finales de diciembre e inicios de enero, reporta el Journal.

Y tal como se había prometido, cuando el opositor venezolano anunció que él era el líder legítimo del país sudamericano, casi de inmediato el propio Trump emitió un comunicado reconociendo su presidencia.

Según varias fuentes y versiones en los medios esta semana, la decisión de intervenir fue un triunfo de figuras influyentes dentro de la Casa Blanca como el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, y su subordinado encargado de las Ámericas, el cubano-estadunidense Mauricio Claver-Carone –-uno de los críticos más severos de la normalización de relaciones con Cuba– junto con legisladores anticastristas y antichavistas en Estados Unidos, incluyendo al senador republicano Marco Rubio y el representante Mario Díaz-Balart y el senador demócrata Bob Menéndez, quienes han abogado por una política más intervencionista contra el chavismo.

Mientras tanto, hoy el régimen de Trump ordenó a que todos menos los trabajadores esenciales de su embajada en Caracas salir del país, aunque sigue insistiendo en que no respetará la orden del gobierno de Maduro de sacar a todo su cuerpo diplomático del país ya que no es el presidente.

Funcionarios del régimen de Trump están en comunicación con empresarios en Venezuela y con instituciones financieras, y el Journal reporta que según una fuente oficial, el Departamento de Estado notificó a la Reserva Federal de Estados Unidos que Guaidó es el agente reconocido para tener acceso a bienes venezolanos en bancos estadunidenses.

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“Sólo el pueblo pone, sólo el pueblo quita”

En un juego de pinzas, el líder opositor Guaidó se autoproclamó presidente interino y Trump y todos los gobiernos que lo siguen, incluido el de Macri, lo reconocieron de inmediato. Maduro denunció el intento de golpe y rompió relaciones con EE.UU. El choque se expresó en las calles, con dos grandes marchas contrapuestas

 

El líder de la opositora Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, se autoproclamó presidente interino de Venezuela en un nuevo intento de deslegitimar el gobierno de Nicolás Maduro y que el mandatario bolivariano denunció como un intento de golpe de estado orquestado por Estados Unidos. Guaidó fue respaldado por el presidente Donald Trump y el Grupo de Lima, con excepción de México. Mientras, el pueblo venezolano salió a las calles en dos movilizaciones. Una opositora convocada por Guaidó y otra en respaldo a Maduro. Según informó el Ministerio Público, la jornada terminó con seis muertos. Desde el Palacio de Miraflores y con el respaldo de miles de venezolanos, Maduro rompió relaciones políticas y diplomáticas con el gobierno de Estados Unidos y le dio a Trump un ultimátum de 72 horas para que su diplomacia abandone el país. “Hoy el gobierno de Estados Unidos dirige una operación para imponer a través de un golpe de estado un gobierno títere a sus intereses en la república de Venezuela. Pretenden elegir y designar al presidente de Venezuela por vías extraconstitucionales”, dijo y luego arengó: “¡Fuera, se van, acá hay dignidad y pueblo dispuesto a defender esta tierra!”. Mientras tanto, el pueblo en la calle cantaba: “el pueblo unido jamás será vencido”. En su discurso desde el histórico balcón del Palacio, Maduro anunció que recibió el apoyo telefónico del mandatario de Turquía, Recep Erdogan.


Horas antes y ante cientos de venezolanos en el este de Caracas, Guaidó se adjudicó las competencias del ejecutivo en el marco de lo que llamó la lucha contra la usurpación de la presidencia, una reedición de lo que hizo hace dos semanas, días después de la segunda investidura presidencial de Maduro. La oposición considera ilegítimo el gobierno del líder bolivariano porque argumentan que las elecciones del 22 de mayo no fueron transparentes debido a que varios candidatos opositores no pudieron participar. Una tesis que el gobierno desestimó desde un inicio principalmente porque en los comicios Maduro consiguió más del 60 por ciento de los votos. En su discurso, Maduro argumentó que se trata de otra artimaña con el fin de continuar con la tradicional política intervencionista de Estados Unidos en toda la región americana. La respuesta le llegó horas después, cuando el Departamento de Estado le negó autoridad para romper relaciones.


Entre gritos de júbilo y euforia, Guaidó dijo que el de ayer fue un paso más para instaurar un gobierno de transición y lograr elecciones libres. Alertado de las consecuencias de su decisión, Guaidó pidió al pueblo que lo acompañe: “Sabemos que esto no es algo de una persona, que esto va a tener consecuencias, que es necesario mantenernos en las calles de Venezuela hasta lograr la democracia, no vamos a permitir que se desinfle este gran movimiento de esperanza y fuerza nacional”. También juró por el compromiso de la no violencia.

“¿Nos vamos a cansar? No señores, vamos a insistir hasta la democracia, hasta la libertad, hasta que a cada venezolano le llegue el pan a la mesa, hasta que regrese el agua, el gas a las casas de Venezuela, hasta que nuestros hijos regresen a nuestro territorio nacional, hasta que logremos en definitiva la prosperidad”, agregó. Mientras tanto a su alrededor los simpatizantes sonaban bocinas y pasaban autos y motos ondeando banderas de Venezuela. “Lo que ha ocurrido hoy nos brinda esperanza, este pueblo lo que tiene hoy en día es esperanza, es una necesidad clara de que salgamos adelante”, dijo José Gregorio Flores, profesor universitario de 43 años que asistió a la convocatoria. Horas más tarde y en otro acto desafiante, poco tiempo después de que Maduro rompiera relaciones con Estados Unidos, Guaidó lo contrarió y dijo que mantendrá relaciones diplomáticas: “El Estado de Venezuela desea firmemente que mantengan su presencia diplomática en nuestro país”. Las movilizaciones opositoras recorrieron los 23 estados del país y el distrito capital, al tiempo que se replicaron en Australia, en Ginebra, ante la sede de la ONU, en Santo Domingo y en Miami.


Las movilizaciones a favor de Maduro tampoco se quedaron atrás. Decenas de miles de seguidores marcharon ayer en Caracas y otras ciudades del país para defender el segundo gobierno del mandatario bolivariano. Por la tarde llegaron al Palacio de Miraflores donde presenciaron el discurso oficial. “Nosotros debemos resguardar la decisión del pueblo del 20 de mayo d 2018 de respaldar el gobierno de Maduro y en prevención de las maniobras dirigidas desde el imperio. Nos encontramos en movilización permanente y en vigilia desde el palacio de Miraflores” dijo un manifestante a Telesur, haciéndose eco de lo que previamente había dicho Diosdado Cabello, primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). “Lo propongo aquí formalmente, que a partir de esta noche nos instalemos en vigilia en el Palacio de Miraflores (...), doy instrucciones al PSUV para que nos organicemos y estemos ahí, frente al Palacio”, incitó Cabello. El discurso oficial tuvo otro interlocutor clave: las Fuerzas Armadas. Desde el balcón presidencial Maduro celebró la lealtad de las Fuerzas, dos días después de que 40 soldados rebeldes intentaran un levantamiento. Horas más tarde, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, confirmó que la Fuerza Armada defenderá la Constitución y será garante de la soberanía nacional.


 Desde Caracas: Las claves del golpe

 

Punto de no retorno

 

Los pasos del golpe de Estado, desde la aparición del desconocido Guaidó a la irrupción pública de Trump y sus gobiernos amigos de la región. Las alternativas que se abren.

 

Por Marco Teruggi


Juan Guaidó se autoproclamó presidente interino de Venezuela. Lo hizo desde una tarima ante su base social movilizada en Caracas. De esta manera aseguró que conducirá los hilos de un gobierno transicional quien hasta el 5 de enero era desconocido, y asumió la presidencia de la Asamblea Nacional por la casualidad de rotación de partidos.


Llegó el tuit esperado a los pocos minutos de conocido el hecho: Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, anunció que reconocía a Guaidó como legítimo presidente. Siguieron quienes se sabía que lo harían: Iván Duque y Jair Bolsonaro. Se completó así la secuencia programada, el punto de no retorno. A partir de ahora el conflicto ha entrado en una nueva etapa peligrosa: el plan anunciado por parte de la derecha, dirigido desde fuera, solamente puede concretarse mediante una profundización de la violencia.


El anuncio era esperado. En efecto el día anterior el vicepresidente norteamericano, Mike Pence, había grabado un video llamando a la movilización de este 23 y dando la bendición a Guaidó. Marco Rubio, diputado republicano, en cruzada contra Cuba y Venezuela, había por su parte mandado tuit con amenazas a Nicolás Maduro: “No empieces una pelea con alguien que ha demostrado que tomará acciones más allá de lo que nadie pensó posible”.


De esta manera quedó declarado el Golpe de Estado. La pregunta es: ¿cómo harán para materializarlo, es decir quitar por la fuerza a Nicolás Maduro? Una cosa es anunciar y otra es construir una correlación de fuerzas suficiente.


En ese marco las miradas están puestas sobre algunas variables centrales. En primer lugar, cómo evolucionará el frente exterior. Ya la Asamblea Nacional ha enviado a la Organización de Estado Americanos como representante del “nuevo gobierno”, y se espera que los Estados Unidos anuncien nuevas medidas para traducir en hechos concretos el reconocimiento a Guaidó.


En segundo lugar, la calle. Este 23 la derecha demostró haber recuperado capacidad de movilización, algo que no lograba desde agosto del 2017. Esa es la dimensión pública de las acciones de calle, retransmitidas internacionalmente. Junto a eso existen las acciones violentas cometidas desde las tardes hasta entrada la madrugada, como lo sucedido el lunes, martes, y este mismo miércoles.


Esta última dimensión es central: los actos son presentados comunicacionalmente como espontáneos, cuando se trata de acciones programadas, activadas por grupos armados –malandros con sueldo– para desatar acciones de incendio, asedio, intentar sumar a vecinos de las zonas populares, generar una sensación de acorralamiento al chavismo y poder a la derecha. Irá en ascenso, con la probable activación de fuerzas paramilitares con escalones más elevados que los presentados en el 2017 –donde llegaron a asaltar cuarteles militares–. Habrá más muertos, es parte del plan golpista.


El chavismo se encuentra ante la pregunta de cómo enfrentar esa avanzada nacional e internacional, que busca quebrar la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), promover zonas de conflicto en la frontera para justificar acciones de fuerza –el factor Colombia resulta central–, colapsar la economía, y empujar a la población a enfrentamientos civiles.
El primer paso fue el de movilizar este 23 de enero para demostrar que el chavismo no ha perdido su capacidad callejera. En ese mismo movimiento evidenció la unidad que se ha logrado mantener, que resulta clave en estas circunstancias. “No aceptamos un presidente impuesto a la sombra de oscuros intereses ni autoproclamado al margen de la ley. La Fanb defiende nuestra Constitución y es garante de la soberanía nacional”, escribió Vladimir Padrino López, Ministro de Defensa.


En cuanto a las respuestas diplomáticas se ha dado la que se podía prever: el gobierno rompió relaciones con Estados Unidos, y Rusia declaró nuevamente su reconocimiento a Nicolás Maduro como presidente. El conflicto venezolano es geopolítico.


Junto a eso existe la necesidad de no caer en las provocaciones de la derecha que, a diferencia del año 2017, ha comenzado a llevar el conflicto a los barrios populares desde el inicio de la escalada. Se espera un despliegue de violencia que irá tocando diferentes puntos del territorio, un asedio armado a pueblos, barriadas, presentado como pacífico, trabajado con gran poder de rumores a través de las redes sociales.


En cuanto a la Asamblea Nacional existe la pregunta de qué hacer. Ha sido declarada en ilegalidad por el Tribunal Supremo de Justicia, pero ¿cómo actuar ante la declaración del gobierno paralelo que es una declaración de guerra? Disolverla y llamar a nuevas elecciones sería seguramente apagar un incendio con gasolina, pero, ¿dejarla actuar y avanzar en su plan de Golpe de Estado es una opción? Las respuestas son complejas, contemplan múltiples factores a la vez, un filo peligroso.


Venezuela ha entrado en una fase que no parece tener punto de retorno. El plan anunciado por Guaidó, dirigido desde los Estados Unidos, solo puede materializarse a través de la violencia. Buscan las vías, los actores. En cuanto a los tiempos están acelerados, la derecha no parece en condición de mantener un conflicto de estas características por un tiempo prolongado a nivel nacional. El 2017 ha demostrado que la violencia prolongada puede perder legitimidad y aislar al golpismo.


Todo tipo de acontecimientos pueden desarrollarse a partir de este momento, desde las más pequeñas como un incendio hasta un hecho de alto impacto que sirva de catalizador. En cualquier momento. Es su tercer asalto violento en cinco años y piensan poder imponerse. Tiene un peso internacional determinante en este caso, y tienen también a su favor el desgaste producido por el cuadro económico. En su contra está el chavismo, un movimiento una y otra vez subestimado, que ha demostrado inteligencia y capacidad de maniobra democrática en escenarios que parecían perdidos.

 

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Martes, 05 Diciembre 2017 07:17

Honduras, golpe blando y república bananera

Honduras, golpe blando y república bananera

 

Mucho antes de ser candidato opositor a la presidencia de Honduras, Salvador Nasralla Salum era un personaje ampliamente conocido en su país. Apodado El señor de la televisión, ha sido, por más de 30 años, comentarista deportivo, conductor del certamen de belleza Miss Honduras y presentador de programas de concurso, como Bailando por un sueño.

Nada en su biografía sugiere que sea un hombre de izquierda. Nacido en el seno de una familia acomodada de origen libanés en 1953, estudió ingeniería industrial en la Universidad Católica de Chile, fue gerente de la Pepsi Cola y se casó recientemente con una Miss Honduras, 38 años menor que él.

Nasralla incursionó en política en 2013, como candidato a la presidencia de la República por el Partido Anti Corrupción (PAC). En aquel entonces, el Partido Libertad y Refundación (Libre), del derrocado presidente Manuel Mel Zelaya, dijo que la postulación de El señor de la televisión era una maniobra para dividir el voto opositor y favorecer al oficialista Juan Orlando Hernández.

Pero, más allá de ese pasado, hoy Nasralla está al frente de una multitudinaria movilización popular que busca frenar el fraude electoral en su contra y echar atrás el decreto de estado de sitio. El conductor de televisión fue postulado como aspirante a la presidencia de Honduras por un frente electoral bautizado como Alianza de Oposición contra la Dictadura, en el que participan el Partido Innovación y Unidad (PINU), el Partido Libre, de Mel Zelaya, y el PAC, con un amplio apoyo de movimientos sociales. Y, según todas las evidencias, ganó las elecciones del domingo del 26 de noviembre.

El fraude contra Nasralla (un golpe de Estado blando) pretende mantener en el cargo para un nuevo periodo al actual presidente Juan Orlando Hernández, quien se presentó a las elecciones amparado en una sentencia de la Corte Suprema de Justicia que avala la relección, a pesar de que, desde hace 35 años, la Constitución la prohíbe.

El plan de gobierno de la alianza busca ser una respuesta colectiva frente a la demanda de bienestar y cambios sociales que históricamente los sectores conservadores le han negado al pueblo hondureño. Llama a revertir las privatizaciones e impulsar un modelo económico alternativo. Una de sus demandas centrales es la derogación de las zonas de empleo y desarrollo económico (Zede), la principal promesa de campaña del presidente Hernández.

El ofrecimiento de abrogar las Zede es una de las razones centrales que animan el golpe blando. Nasralla no es la primera personalidad en sufrir las consecuencias por rechazar esta iniciativa. Cuando la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional la Ley de Regiones Especiales de Desarrollo, el ejército rodeó el Congreso, y el Legislativo ordenó, con un pretexto absurdo, la destitución de cuatro de los seis magistrados de la sala de lo constitucional que habían echado por tierra el proyecto de las Ciudades Modelo.

El gran capital trasnacional ha impulsado las Zede. Como lo muestra el esclarecedor reportaje de Carlos Dada publicado en el portal digital salvadoreño El Faro (https://goo.gl/bGaVty ), las zonas están estrechamente ligadas a un grupo de libertarios estadunidenses que buscan la concesión de zonas territoriales, incluyendo su población, en las que los empresarios invierten en un proyecto, crean su propia policía y no aplica la ley hondureña. A cambio, el Estado les garantiza exenciones tributarias y la expropiación de las tierras que necesiten. Su primer gran negocio es un megapuerto en el golfo de Fonseca.

Figura clave de esta iniciativa es el consultor político yanqui Mark Klugman, asesor del presidente Juan Orlando Hernández y parte del equipo que redactaba los discursos del presidente Ronald Reagan, quien lleva décadas trabajando con la derecha centroamericana. Como documenta Dada, Klugmann tiene autoridad legal para concesionar y autorizar zonas enteras del territorio hondureño en las que no aplicará la ley, a corporaciones que no pagarán los impuestos previstos para el resto del país.

Las Zede son zonas francas con extraterritorialidad fiscal, con autonomía aduanera y jurisdiccional. Por medio de ellas se cambia soberanía por inversiones y –supuestamente– creación de empleo. Son áreas del territorio sujetas a un régimen especial en las que los inversionistas están a cargo de la política fiscal, de seguridad y de resolución de conflictos. Entre otras competencias deben establecer sus propios órganos de seguridad interna con competencia exclusiva en la zona, incluyendo su propia policía, órganos de investigación del delito, inteligencia, persecución penal y sistema penitenciario; así como la vinculación con la estrategia de seguridad del país.

Adicionalmente al papel que juega el rechazo a las Zede, otros tres elementos explican el golpe blando en Honduras contra la alianza contra la dictadura. El primero es la narcopolítica. Como dijo a la BBC el analista Ismael Moreno, a propósito de las confesiones de Los Cachiros ante la justicia estadunidense: “Lo que se confirma es que en los últimos 20 años hemos ido pasando (...) a tener un Estado conducido por mafias criminales, en el que los políticos se han convertido en lavadores de los narcos” (https://goo.gl/jq3tvS). La red de intereses articulada alrededor de Juan Orlando Hernández necesita que el mandatario continúe en el puesto para garantizar impunidad y continuidad del negocio.

Los otros dos, de carácter geopolítico, han sido puestos sobre la mesa por Atilio Borón. Honduras, explica el analista argentino, “limita con dos países como El Salvador y Nicaragua que tienen gobiernos considerados como ‘enemigos’ de los intereses estadunidenses y la base aérea Soto Cano, ubicada en Palmerola, tiene una de las tres mejores pistas de aviación de toda Centroamérica y, además, es escala obligada para el desplazamiento del Comando Sur hacia Sudamérica”.

El primer golpe de Estado auspiciado por la United Fruit Company se dio en Honduras en 1912. Hoy, 105 años después, con la modalidad de un golpe blando aunque con otros actores, la historia se repite. Honduras sigue siendo una república bananera, a no ser que el pueblo que está en las calles diga lo contrario.

 

Twitter:@lhan55

 

 

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Hora Cero, Gobierno bizarro, amenaza de sanciones: ¿toda la carne en el asador?

Lo de Venezuela es un golpe de Estado continuado, pero que en los últimos cien días ha sumido al país en una violencia caótica y desestabilizadora de nuevo tipo, que utiliza como forma de lucha política una metodología terrorista. Es decir, el uso ilegal, premeditado, calculado y sistemático de una violencia indiscriminada y letal contra población civil, para provocar un terror paralizante en la sociedad.

 

Estados Unidos (al menos su Gobierno) huele el final del chavismo y ha lanzado la Hora Cero, muy de película gringa. Ya no confía en los mandaderos locales: ha asumido la responsabilidad de la ofensiva de manera pública y ahora los gobiernos subordinados servirán sólo de amplificadores de las decisiones de Washington. La situación cambia: ya el Gobierno no se enfrenta solo a la oposición venezolana, Trump se apuntó y quiere comandar la pelea.


El objetivo inmediato para el chavismo es llegar al 30, legitimar la Asamblea Nacional Constituyente con un alto porcentaje de participación -lo contrario agravaría el escenario-, evitar que se abran escenarios de destrozos masivos en las ciudades, ataques militares opositores, que la sociedad caiga en el enfrentamiento buscado por parte de la derecha. Se trata de un escenario complejo donde son necesarias inteligencia, unidad y organización del chavismo.


Ya no fue el jefe del Comando Sur o un senador o diputado zafado. El mismo presidente Donald Trump fue quien amenazó públicamente con sanciones –económicas y otras- si el Gobierno constitucional venezolano avanza con la elección de constituyentes el domingo 30 de julio. El circo se fue armando y el secretario general de la OEA, Luis Almagro, no tuvo ningún reparo (y menos moral) de ir al Senado estadounidense para exponer sobre “la crisis en Venezuela”.


Y trazaron en Washington la hoja de ruta en un entramado internacional que engloba desde el Departamento de Estado hasta la Exxon Mobil: en lo político-institucional, en la violencia, en lo económico, en lo comunicacional.


En lo político, lo previsto es la instalación del gobierno paralelo (un gobierno en el exilio, pero dentro del país), con nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y el anuncio de la elección de un “presidente” del “gobierno de unidad”, puesto para el cual la gente de Washington confía en Leopoldo López. Seguramente Washington, una vez “instalado” éste, desconozca al Gobierno constitucional de Maduro, apoyando económica, militar y diplomáticamente al gobierno bizarro de la oposición.


En la violencia cabe esperar nuevas formas tras las ya practicadas como cortar el acceso a zonas urbanas, atacar con grupos de choque y paramilitares las zonas populares, asediar e incendiar instituciones pública (incluyendo hospitales, canales de televisión, centros eléctricos), incendiar a personas (con la excusa que pueden ser chavistas). Ahora surge el uso de armas largas, morteros y ataques contra fuerzas de seguridad (esperando la reacción).


En lo comunicacional las órdenes son las de invisibilizar, desconocer la existencia del chavismo. Internacionalmente, EEUU asumió públicamente la responsabilidad y los gobiernos sumisos deberán cumplirle. En lo económico el objetivo es apretar más la asfixia, bloqueando las líneas de importación de comida destinada a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, la quema de depósitos y camiones.


El circo no funciona tan bien


Hasta ahora el circo no funcionó tan bien como esperaban. La cumbre de presidentes del Mercosur en la ciudad argentina de Mendoza no logró sacar una declaración fuerte ni expulsar a Venezuela del organismo regional: la triple alianza argentina-brasileña-paraguaya sufrió otra postergación de sus planes. Esta semana puede ser definitiva y no se debe excluir la posibilidad de una expulsión desde la presidencia pro tempore brasileña en aplicación del Protocolo de Ushuaia.


Era técnica y políticamente imposible emitir una sanción, pero en Mendoza prepararon el paso que sustentará el procedimiento.


En lo comunicacional han impuesto un imaginario colectivo contrario al Gobierno. La matriz mediática legitima toda la violencia desplegada por la oposición, la presenta como justa, épica y necesaria (hasta la del centenar de muertos).


Nadie sabe cómo justificar los supuestos 7.676.894 votos del “plebiscito” realizado el domingo 16 por la oposición. Ellos mismos quemaron las urnas antes del recuento. Pero el terrorismo mediático internacional logró invisibilizar el simulacro de la votación para constituyentes, organizado por el Consejo Nacional Electoral, que llevó mucha gente, que hasta sorprendió a los dirigentes del PSUV.


Tras 100 días de iniciado el ciclo de violencia insurreccional, la oposición ha sumado algunos actores que estuvieron en el chavismo, pero no ha logrado el apoyo de la Fuerza Armada Nacional (ni por goteo). Tampoco el de los sectores populares. Ni la composición de clase ni la cantidad de participantes en las protestas han cambiado, tampoco la creciente violencia (incentivada hasta por el Episcopado), ni su dirigencia elitista, ni la carencia de un proyecto político, más allá de salir de Chávez primero, de Maduro ahora...


Un Gobierno en el exilio, pero en Caracas


El dirigente opositor Freddy Guevara habló de un levantamiento total, que a juzgar por los manuales de la "guerra no convencional" del Pentágono augura escenarios tipo Libia o Siria. Es decir, estaríamos en el inicio del estallido de una guerra fratricida entre venezolanos, con intervención de potencias extranjeras, mercenarios y grupos paramilitares, dice Carlos Fazio.


El presidente boliviano Evo Morales, en la cumbre del Mercosur en Mendoza, señaló a sus pares: “Las intervenciones en Libia, Irak y otros países son para apropiarse de recursos naturales. Detrás de la intervención en Venezuela está el petróleo”.


No sorprendente el impúdico cabildeo intervencionista a favor de un “cambio de régimen” de dos actores con intereses geopolíticos diversos: la petrolera ExxonMobil, de la que fue su histórico GEO el actual secretario de Estado Rex Tillerson y que ha invertido cuantiosos recursos para derrocar el Gobierno, y la jerarquía de la Iglesia católica venezolana.


ExxonMobil ha financiando entre otros la campaña del presidente Trump y a los senadores estadunidenses Marco Rubio, Ed Royce, Ileana Ros y Bob Menéndez para que apliquen un paquete de sanciones económicas contra Venezuela y brinden apoyo a los “luchadores de la libertad” que han desatado la violencia terrorista en el país.
La trasnacional petrolera está más que preocupada por la disminución de su influencia en la región, y en Venezuela en particular, debido a los acuerdos de cooperación energética y política de PDVSA con Rusia y China, que son presentados en Washington como un problema de “seguridad nacional” de EEUU, intentando acelerar la intervención del Pentágono.


Lo de Venezuela es un golpe de Estado continuado –quizá desde el 2002- pero que en los últimos cien días ha sumido al país en una violencia caótica y desestabilizadora de nuevo tipo, que utiliza como forma de lucha política una metodología terrorista. Es decir el uso ilegal, premeditado, calculado y sistemático de una violencia indiscriminada y letal contra población civil, para provocar miedo y un terror paralizante en la sociedad.


Es un terrorismo que mediante campañas de saturación mediática se encubre bajo una apariencia de movilización pacífica (incluyendo linchamientos, incendiar a gente, destruir toneladas de alimentos, incendiar centros de salud y guarderías). Desde 2014 la prensa hegemónica, convertida en terrorismo mediático y con camarógrafos, fotógrafos y guionistas actuando como unidad de combate, ha logrado ganar la guerra simbólica internacional. Es la posverdad, la mentira convertida en verdad universal.


Las sanciones


El Gobierno de Barack Obama ya había tomado medidas, pero todas dirigidas contra altos funcionarios y mandos militares, no contra el Estado o la economía venezolana en su conjunto.


El 9 de marzo de 2015, suspendió las visas y congeló los activos en territorio estadounidense de los directores de inteligencia Gustavo Enrique González y Manuel Bernal; del exdirector de la Policía Nacional Manuel Pérez Urdaneta; de los excomandantes de la Guardia Nacional Antonio Benavides y Justo Noguera; del inspector general de la Fuerza Armada Miguel Vivas Landino y de la fiscal Katherine Haringhton.


Este tipo de sanciones continuaron con Trump: en febrero tocó al vicepresidente Tareck El Aissami, en mayo a ocho magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, incluido su presidente Maikel Moreno.


Las nuevas medidas amenazadas podrían ser más sanciones individuales a altas figuras del régimen, entre las que se menciona a Diosdado Cabello (vicepresidente del partido de Gobierno) y a Vladimir Padrino (ministro de Defensa), como congelamiento de activos y prohibición de entrar a Estados Unidos, además de eventuales sanciones económicas a PDVSA como empresa.


La posibilidad en mente de varios dirigentes de la oposición es la suspensión de las importaciones de petróleo venezolano, principal fuente de divisas del país: sin ellas no podría importar todos los bienes de consumo básico que necesita, de los cuales produce apenas un tercio, ni pagar sus elevados compromisos financieros internacionales.
Pero hete aquí que EEUU es su principal mercado, lo que vuelve muy vulnerable a PDVSA, porque no le sería nada fácil encontrar otro comprador. Una sanción de peso sería impedirle participar de nuevos contratos con el Gobierno federal a través de su subsidiaria, CITGO.


Los dirigentes opositores sueñan con que Trump bloquee todas las importaciones de crudo provenientes de Venezuela. Puede hacerlo sin pasar por el Congreso, amparado por la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por su sigla en inglés), en caso de que haya una amenaza externa a la seguridad de EEUU (en este caso el Gobierno venezolano).


Pero esto también tendría un costo para la economía estadounidense, ya que el Venezuela es el tercer proveedor de crudo. Además, las exportaciones de derivados de petróleo estadounidense a Venezuela han crecido sustancialmente en los últimos años. En las últimas semanas varias refinadoras que procesan crudo venezolano han hecho lobby con la administración Trump para evitar que eso ocurra.


La medida podría hacer que los efectos los padezcan los estadounidenses, que acuse en incremento en el costo del combustible y la energía en general para consumo doméstico.


Más allá de que el impredecible Trump enfrenta en este momento varias crisis domésticas por las revelaciones sobre la relación de Rusia con su campaña presidencial y la imposibilidad de pasar en el Congreso la derogación del Obamacare, lo que lo podría hacer más proclive a una medida extrema contra Venezuela con el fin de “cambiar la narrativa”, por lo menos por unos días.


Los analistas internacionales señalan que las consecuencias para Venezuela de las sanciones a la industria petrolera serían severas y el país quedaría muy expuesto porque, incluso sin el castigo, ya se encuentra al borde del default por la escasez de dólares. Sus reservas están en el nivel más bajo de los últimos 15 años: menos de 10.000 millones de dólares. Y por sus dificultades de flujo de caja ya tiene una moratoria sobre el pago de sus deudas a China.


Mientras, el Gobierno venezolano continuó pagando religiosamente a los tenedores de bonos de Wall Street, recortando gastos en importaciones y generando mayor desabastecimiento”, señaló.


No obstante, por más que se reduzca su margen de acción, no hay ninguna garantía de que sea suficiente para obligar al chavismo a una salida negociada. Un embargo petrolero aceleraría el inminente default de Venezuela, pero aun así el Gobierno podría mantenerse, concluyen los analistas.


Colofón


- Hay variado y alto descontento en los barrios populares, con mucho cansancio por la falta de respuesta a la situación económica, donde la culpa no solo la tienen el imperialismo y la oligarquía. Allí hay gente que hasta votó el plebiscito del domingo 16, pero la oposición no ha logrado sumar adeptos dentro de estos sectores.
- Lo cierto es que Venezuela se ahoga en el odio y que, de una u otra manera, el fenómeno nos afecta a todos, señaló el exvicepresidente José Vicente Rangel. “La mayor responsabilidad recae en el líderazgo de la oposición por su obsesión de acabar con el chavismo, de negarse al diálogo, de desatar la violencia irresponsablemente; pero también admito que en el chavismo ha habido excesos, arrogancia y adopción de equivocadas medidas políticas y económicas”, agregó.


- La legitimación de la violencia política descansa en un sistema de creencias que sirven para la configuración de la identidad del grupo que lleva a cabo una supuesta gesta heroica libertadora, como en el encuadre negativo del adversario, responsable de la situación y deslegitimado hasta eliminar o neutralizar cualquier conflicto ético. Convertido el adversario en un peligro para la sociedad, se lo proscribe e incluye en categorías socialmente condenables -asesinos, ladrones, paramilitares- que demandan medidas defensivas especiales, justifican su asesinato, exterminio y tortura aun después de muerto”, señala la socióloga Maryclén Stelling.


- Para no confundirse con las cifras, hay que tener en cuenta que las elecciones presidenciales el abstencionismo suele superar el 20% y que el chavismo solía sumar alrededor del 60% de los votos

Por Aram Aharonian
Question Digital

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CIA afirma que trabaja con Colombia y México para derrotar al gobierno venezolano

Mike Pompeo, director de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) aseguró en el Foro de Seguridad, convocado por el Aspen Institute, en Colorado, que “está intentando ayudarles (a México y Colombia) a entender las cosas que podrían hacer” para derrotar al gobierno de Nicolás Maduro.


Utilizando la peor retórica de la Guerra Fría, el funcionario respondió una pregunta de la venezolana Vanessa Neumman, presidenta de la empresa Asymmetrica, quién le pidió una evaluación sobre la amenaza de Venezuela “a los intereses estadounidenses”.


“Cada vez que tienes un país tan grande, y con la capacidad económica de un país como Venezuela, estamos trabajando duro para hacer eso”, respondió Pompeo en el Foro celebrado el pasado 20 de julio, aludiendo al derrocamiento del gobierno constitucional de Nicolás Maduro.


Acto seguido, hizo un guiño a la necesidad de la CIA de utilizar la discreción en sus prácticas injerencistas en la región, “yo siempre tengo cuidado, cuando hablamos de Sur y Centroamérica y la CIA. Hay muchas historias”.


La CIA ha jugado un papel nefasto en América Latina, cuyos países han sido víctimas de intervenciones armadas en el cuartel general de Langley, Virginia, para imponer los intereses de los gobiernos estadounidenses, desde la intervención en Guatemala para derrocar al gobierno de Jacobo Arbenz (1954), la invasión a Cuba por Playa Girón (1961), el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende en Chile (1973) y el golpe de Estado contra el Presidente Hugo Chávez en Venezuela (2002), entre muchas otras páginas de horror.

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Manuel Zelaya: "Mi derrocamiento inició la restauración conservadora en América Latina"

En exclusiva con la periodista Telma Luzzani, para el programa radial Voces del Mundo de Sputnik, el expresidente hondureño Manuel Zelaya, habló sobre el golpe de Estado que sufrió en 2009, el imperialismo y el crecimiento de la derecha en América Latina

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El golpe de Estado de 2009 contra Manuel Zelaya, en Honduras, fue un cimbronazo para los países que venían llevando, con éxito, políticas progresistas en América Latina. Los golpes militares al viejo estilo volvieron a ser una amenaza posible. Pero aún más: Honduras fue el laboratorio de los futuros "golpes blandos" donde los poderes Legislativo y Judicial jugarían un rol principal. En Tegucigalpa, el expresidente Zelaya dialogó sobre ese pasado y reveló los aspectos más oscuros del poder. Entre otras cosas, contó cómo la embajada de Estados Unidos en nuestros países confecciona los gabinetes que los presidentes deberán aceptar; por qué el Ejército hondureño decidió a último momento no asesinarlo y por qué él, que toda su vida fue un político de derecha, decidió abandonar a su clase y luchar por un modelo de izquierda para su país.
Telma Luzzani: El golpe de Estado del 2009 contra Honduras es considerado como el inicio de lo que el presidente Rafael Correa llamó "la restauración conservadora" en América Latina, es decir, una ofensiva de Estados Unidos, de los poderes fácticos y de las oligarquías regionales para retomar el poder en toda la región. ¿Qué evaluación hace usted ocho años después?


Manuel Zelaya: Sí, la restauración conservadora comenzó con mi derrocamiento. Este retorno de las derechas agresivas y reaccionarias de América Latina no es coyuntural. Es una respuesta planificada desde Washington por fuerzas que sintieron que estaban perdiendo espacios en la región. Bolivia, Venezuela, Ecuador, como la propia Argentina, iniciaron un proceso de recuperación de bienes que corresponden a la nación, como los servicios públicos o los recursos naturales y esto irritó a las trasnacionales norteamericanas y europeas. Yo, por ejemplo, toqué intereses de las petroleras. Cuando traje a Petrocaribe, dijeron: "Competencia desleal para las trasnacionales del petróleo", porque aquí las compañías norteamericanas y europeas estaban acostumbradas a asociarse con el Estado hondureño y formar oligopolios. También toqué intereses de los bancos al traerles competencias como el ALBA, con financiamiento a bajísimos intereses, igual que el Banco Mundial, pero antiimperialista, democrático y de un bloque de países que trabajan por la solidaridad humana, no por el comercio. Esto irritó a Washington. Entonces se asociaron con los militares, con la élite que ha gobernado Honduras durante siglos y me derrocan violentamente.


TL: ¿Es cierto que lo llevaron a la base militar que ocupa el Pentágono en Palmerola?


MZ: Sí. Ellos entraron a mi casa en la madrugada, sin órdenes de allanamiento, sin ninguna demanda. Entraron violentamente, a los balazos, rompiendo todo y me llevaron.


TL: ¿Cuántos soldados eran?


MZ: Por lo menos 250. Yo, siendo presidente, vivía en mi casa. Es pequeña, tres habitaciones y una sala comedor. Unos 180 metros cuadrados con un patio donde estacionamos los vehículos. Bueno, la casa fue inundada por los militares. Se bajaron 10 comandos de soldados con ropa de combate, encapuchados, sólo se les veía los ojos. Entraron a los gritos, tirando puertas y sometiendo a la guardia presidencial. Era un escándalo. Me subieron a un avión y la primera escala fue en la base de Palmerola. Ahí se reabasteció de combustible. Yo al principio pensé que íbamos para Cuba o Venezuela pero me bajaron en Costa Rica.


TL: ¿Usted bajó en la base de Palmerola o fue sólo para reabastecimiento?


MZ: Los militares que me tenían cautivo bajaron y se reportaron ante los jefes de la base. Yo miraba por la ventanilla. Hay dos jefes ahí porque es una base mixta hondureña y norteamericana. Se reportan y luego me llevaron a Costa Rica. Ahí me abandonaron en un aeropuerto. Me quedé solo, en ropa de dormir. ¡Imagínate! Un presidente de Centroamérica... Yo me dije: ¡Qué miseria la de estos países, qué farsa la democracia, qué sistema más oprobioso el de América Latina! Un grupo de militares con una élite perniciosa asociada con los halcones de Washington saca a un presidente electo democráticamente y lo bota en el aeropuerto de un país vecino.


TL: Con una fuerza de 250 personas.


MZ: Militares, no civiles. Militares armados hasta los dientes, con granadas, chalecos... Y por el cielo de Honduras empezaron a volar helicópteros, aviones de combate sembrando terror en la población. Fue un golpe de Estado militar a la antigua. Después le entregaron el gobierno a los civiles y ese mismo día fueron al Congreso y dijeron que yo había firmado una renuncia. Como pasó con Salvador Allende en Chile ¿te acuerdas?


TL: Y también con el presidente Hugo Chávez en 2002, salvo que después se desmintió que él hubiera firmado cualquier renuncia.


MZ: Igual conmigo. La renuncia era falsa. Yo la desmentí desde Costa Rica, pero siguió el proceso igual. EEUU al principio condenó el golpe pero a los pocos meses se unió al golpismo para hacer elecciones bajo fuego, lo mismo que hacen en Afganistán, en Iraq, en Libia, en todos los países que invaden. Y desde aquel 2009 para acá, en Honduras se ha instalado una dictadura militar con fachada civil, fachada legal, que la dirigen los dos partidos tradicionales que me sacaron del poder. Por eso afirmo que la restauración conservadora en América Latina es un proceso bien planificado. Pero también digo que no tiene futuro porque surge como una respuesta reaccionaria de las cúpulas frente a la demanda del pueblo ante el fracaso del modelo neoliberal. El capitalismo patriarcal y patrimonial fracasó en los 90, en 1998 aparece Hugo Chávez, el Socialismo del siglo XXI y hoy están intentando otra vez parar esa demanda del pueblo. Pueden detenerla por un tiempo, ponerle diques y obstáculos, pero los pueblos siguen avanzando. Yo no creo que pueda sostenerse mucho tiempo este retorno de la derecha en Latinoamérica y el Caribe.


TL: Hay quienes sostienen que esto es posible porque existe además un Plan Cóndor mediático.


MZ: En Paraguay destituyeron a Fernando Lugo por la fuerza, en Honduras a mí, en Brasil a Dilma Rousseff también por la fuerza. Es decir que la restauración conservadora lleva conspiración. Combina ataques mediáticos, fuertes engaños publicitarios y fraudes electorales. La restauración es violenta. No es pacífica, ni democrática. No conozco las interioridades del proceso político en Argentina, pero creo que el kirchnerismo, representado Cristina Kirchner, está sometido a un ataque mediático salvaje. Esa matriz mediática hace que el pueblo sea engañado. El voto de un pueblo que no tiene información oportuna, objetiva, que no tiene la capacidad de discernir, es un voto falso, engañoso. La elección de Mauricio Macri es un fraude político.


TL: ¿Qué opina de lo que está pasando en Venezuela?


MZ: El objetivo es evidente. La Revolución Bolivariana es un símbolo latinoamericano y caribeño, como lo fue la Revolución Cubana. Cuba nunca se venció ni fue derrotada. Murió Fidel después de sufrir 600 atentados y Cuba sigue manteniendo la dignidad que necesitamos los pueblos para sobrevivir. Ahora han acrecentado la agresión contra Venezuela, contra Nicolás Maduro. Todo latinoamericano que tenga el mínimo de conciencia colectiva, de querer el bien común para estos pueblos, debe de estar al lado de Maduro y la Revolución Bolivariana, acechada, rodeada, cercada, conspirada internamente con columnas que, como caballos de Troya, agreden a su pueblo. Entonces, si nosotros admiramos a Cuba por lo que resistió durante más de 50 años, y sigue resistiendo el bloqueo, debemos de admirar también lo que el pueblo de la Revolución Bolivariana está soportando en condiciones inclusive peores porque Venezuela no es una isla, tiene fronteras con Colombia, con Ecuador, con Brasil. Y luego, Barack Obama hace un decreto diciendo que Venezuela es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Imagínate, esa potencia que es millones de veces más grande diciendo que Venezuela es un peligro. ¡El peligro son ellos para la humanidad! El Goliat declarando que David es una amenaza con su honda. Venezuela tiene problemas porque el imperio está acechándola y rodeándola. Pidámosle a EEUU que saque sus narices de Venezuela.


TL: El actual presidente Donald Trump ha dado un giro de 180 grado respecto a lo que prometió durante su campaña en relación China y Rusia ¿Qué cree que pasó?


MZ: Yo siempre lo dije: el imperio es más fuerte que sus presidentes. Los pueblos eligen a sus presidentes pensando que son los que mandan. Yo que estuve sentado en la silla presidencial sé que te dejan gobernar y mandar únicamente si obedeces las órdenes tanto del imperio de turno, como de la oligarquía mediática, económica y militar que gobiernan nuestros países. Si estás en contra de ellos, tienes a los medios nacionales y a las principales cadenas de radio y televisión del mundo encima, a los bancos y a las transnacionales encima. Inclusive las iglesias, las ONGs, los sectores reaccionarios en las universidades, todos se te vienen en contra cuando tú estás realmente queriendo hacer reformas sociales en pro del bien común. A mí, en este pequeñito país, siendo presidente, me derrocó la élite de aquí asociada con los norteamericanos y los militares. Y a Trump lo está venciendo el complejo militar industrial de su país. Él es un empresario. Llegó a la Casa Blanca con sus ideas de cómo gobernar el país y el mundo. Pero cuando le empiezan a explicar los réditos económicos que logran invadiendo, haciendo la guerra, sometiendo países para apropiarse de sus recursos naturales, entonces él empieza a comportarse como cualquier presidente de una potencia que conspira contra la paz. Pensar que Trump puede sobreponerse al imperio es una quimera. Tiene de espaldas el imperio. A él lo pueden aplastar el día que quieran. El imperio lo está venciendo.


TL: Ud. era un dirigente de derecha. ¿Por qué razón cuando ganó la presidencia adoptó políticas de izquierda? ¿Su clase social, la de la derecha, le perdonó ese vuelco?


MZ: No. No me lo van a perdonar nunca, aunque yo ya les perdoné a ellos el daño que nos han hecho. Y me vine de la derecha, donde estuve muchos años, a la izquierda porque la razón histórica, inteligente, sensible, humana, está de este lado. La historia la construyen los pueblos, no las élites. Yo tenía un sueño, una esperanza, una quimera. Me metí en política a los 30 años, cuando vino la democracia después de gobiernos militares. Pasé desde una aldea en una zona rural y después de 25 años de una lucha titánica llegué al punto de ser presidente de Honduras. Luché 25 años. Todos los días. Abandoné todo: empresa, familia, todo para irme a la lucha política y llegué a la presidencia. Y ahí me senté con la cúpula militar, con las élites económicas, las mediáticas, las empresariales, con las iglesias y con el imperio.


TL: Con la embajada.


MZ: Más que la embajada: con el Departamento de Estado, el Departamento de Comercio, el Comando Sur, la Unión Europea, que fueron parte de todo ese proceso. Yo me senté con los organismos internacionales de tú a tú. Con el Vaticano. Me senté pues a hablar y a ver las cosas en la realidad. Entonces un amigo que estaba presidiendo las compañías petroleras en Honduras me dijo la verdad: "¡Ni un penique, presidente! Es nuestro dinero, nos ha costado demasiados años ganarlo en nuestras compañías trasnacionales. Corresponde a concesiones, a contratos que hemos hecho y ni un penique le vamos a ceder al Gobierno". Yo les demostraba que esas ganancias eran fruto de precios indebidos, que sus actividades económicas no respetaban ni siquiera las reglas del sistema capitalista. Y les dije: "Ustedes están aquí con políticas económicas fraudulentas, con monopolios, poniendo precios injustos, sacrificando a este país, ¿cómo es que no podemos llegar a acuerdo?" Ellos me apoyaron para llegar a presidente, pero cuando llegué querían que fuera su gendarme, su operador, querían que les autorizara absolutamente todo. ¿Cómo podía permanecer de ese lado de la historia? Si allí lo único que se busca es el poder por sí mismo, ni siquiera el dinero. Lo único que se busca es el beneficio para quienes ya les sobra absolutamente todo, donde yo siempre estuve, pero creí que tenía en ese momento la capacidad de convencerlos. Y no. ¿Sabes cuál fue la primera petición que me hizo la Casa Blanca? Que le diera una visa de asilo diplomático a Posada Carriles, al terrorista. ¿Cuál fue la primera petición aquí en Honduras? Que nombrara el gabinete de gobierno que ellos habían diseñado en la embajada.


TL: Así directo.


MZ: Así directo. Me dijeron: "Aquí está la lista de las personas que usted va a nombrar en su gabinete, para que la analice". Así dominan nuestros países. Entonces cuando tú llegas y ves esa realidad, ¿cómo puedes permanecer en un lugar que sabes que es la desgracia de la humanidad? Tienes que cambiar. Entonces, lo primero que hice fue hablarle a Chávez para que me ayudara con petróleo. Hablé con Cristina Kirchner, con Lula. Honduras no tenía relaciones con los países de la región. Nunca había venido un presidente de Brasil a este país hasta que yo traje a Lula. Me uní al bloque antiimperialista del ALBA, escuché las demandas populares, empecé a trabajar con los sindicatos, los obreros, los maestros, los campesinos pero también con los agricultores, los ganaderos y los empresarios. Empecé a trabajar en una óptica eminentemente pluralista ideológicamente y democrática. Pero es mentira que ellos quieran la democracia. Lo que quieren son concesiones para sus privilegios económicos y llevarse todo.


TL: Pero usted no se opuso al modelo capitalista.


MZ: Yo no me opongo a que haya grupos empresariales económicos fuertes. ¡Que hagan el dinero que quieran! Como presidente me opuse a que les nieguen a los demás la posibilidad de tener una oportunidad, de sentirse seres dignos, con libertad de tomar decisiones. Denuncié la forma farisea y falsa de los discursos que hacen las potencias sobre la democracia en nuestros países. Yo les decía: "¿Cómo es que como presidente no puedo subirle los derechos al pueblo porque se oponen los principales poderes fácticos?" Ahí empezó mi cambio. No pensaba en izquierda o derecha, sino en cómo hacer el bien común. No quise llegar a la presidencia para pasar sin pena ni gloria, sino someterme a cualquier sacrificio para decir la verdad. El día del golpe de Estado, los militares dijeron que la orden era matarme. ¿Me dejaron vivo? Pues que me aguanten, porque cada segundo desde que me dejaron vivo les he demostrado que siguen estando equivocados, y la conciencia que se crea en todos estos pueblos cada día es mayor. Nadie nos va a regalar a nosotros ni libertad, ni independencia, ni soberanía, ni Estado de derecho, ni república, ni derechos de solidaridad con los pueblos. Eso se gana luchando y hay que estar dispuesto, en ese sentido, al sacrificio.


TL: ¿Sabe por qué no cumplieron la orden de matarlo?


MZ: No me mataron porque los militares hondureños se opusieron a mi muerte. Hubo dos sesiones en la que ellos deliberaron y votaron. Ahí el ejército decidió que me iban a sacar pero no me iban a asesinar.


TL: ¿La orden de matarlo vino del sector civil?


MZ: Un civil no le ordena a un militar. No sé de dónde vino la orden pero puedo suponerlo: a un militar le ordena otro de mayor jerarquía. Para mí la orden vino de los rangos de estrellas que gobiernan el mundo. Y aquí estoy, diciéndole la verdad para que los pueblos abran los ojos, como decía nuestra luchadora Berta Cáceres, "¡Despierta, humanidad!".

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Domingo, 30 Abril 2017 08:04

Murió el hombre que derrocó a Allende

Foto: Luis Hidalgo, Aton Chile

 

Agustín Edwards Eastman, que durante casi seis décadas manejó el imperio periodístico del diario chileno El Mercurio, vehículo de la censura durante y después de la dictadura de Pinochet, falleció sin haber rendido nunca cuentas ante la justicia por su papel en el golpe de 1973.

 

Chile, 1993. Eran los primeros tiempos de la democracia y aunque Augusto Pinochet hacía las veces de eminencia gris desde la comandancia del Ejército, nadie dudaba de que la libertad de expresión y de pensamiento era un viento que barría el país de cordillera a mar. En las más de treinta escuelas universitarias de periodismo –muchas de ellas producto del mercado de la educación creado por la dictadura a partir de 1980–, miles de jóvenes estudiaban con la ilusión de romper con palabras las ataduras legales y espirituales dejadas por el régimen autoritario. Entre esas escuelas, una de las mejores era la de la universidad privada Diego Portales, cuya directora se preciaba de haber construido en los años de plomo un espacio para el libre intercambio de ideas. Fue en ella, sin embargo, donde este corresponsal, recién llegado de la Bbc de Gran Bretaña, vio por primera vez la cara del temor que lleva a la autocensura.

Invitado por la directora a contribuir con un artículo para la revista institucional Reflexiones Académicas, aquel periodista venido de un Londres donde el periodismo tuvo un papel destacado en poner fin al delirio neoliberal de Margaret Thatcher centró su escrito en el problema del dominio absoluto de la prensa chilena que ejercían los diarios con una visión conservadora y provinciana del mundo, encabezados por El Mercurio. “¿Podrías hacer algo más neutro, sin atacar directamente al diario?”, fue la solicitud, casi en tono de súplica, que recibió el catedrático contribuyente después de que el consejo académico hubo revisado el artículo. Tras una larga discusión sobre el estado de los medios nacionales y la libertad para analizarlos críticamente que debía tener un establecimiento de formación de periodistas, vino la confesión de la directora: “Es que para nosotros es muy importante que nuestros alumnos hagan sus prácticas en El Mercurio...si alguien se ofende en el diario y nos niegan esa oportunidad, esta escuela no será nada”.

 
APOLOGÍAS Y ALABANZAS.


El Mercurio, fundado en Santiago en 1900 por la misma familia propietaria del diario más antiguo del continente, que con igual nombre se publica en Valparaíso desde 1827, es la cabeza del imperio periodístico que durante casi seis décadas manejó con paternalismo autoritario Agustín Edwards Eastman, el hombre cuyas conversaciones con Henry Kissinger y Richard Nixon, a los pocos meses del triunfo electoral de Salvador Allende, fueron decisivas para el apoyo de Washington al derrocamiento del primer presidente socialista de Chile. Sin haber rendido nunca cuentas ante la justicia por su papel en el golpe de 1973, al igual que Augusto Pinochet, Edwards falleció el lunes 24 de abril y fue sepultado entre panegíricos y apologías, con la voz categóricamente discordante del Colegio de Periodistas. Esta organización profesional, que fue la única en tomar alguna medida para sancionar al dueño de El Mercurio por su golpismo y le dio de baja como afiliado (aunque sólo pudo hacerlo en 2015, con una comisión directiva que no temió a su influencia), expresó en un comunicado que el difunto magnate de la prensa dejó un oscuro legado, “tanto por sus acciones personales como por su manejo de las empresas periodísticas que controló, las que fueron el soporte comunicacional de la conspiración contra el sistema democrático al servicio del golpe militar, que ensombreció Chile a partir del 11 de setiembre de 1973 e instauró la dictadura cívico-militar que sobrevino, con su secuela sistemática de violaciones a los derechos humanos y que fuera ampliamente respaldada por El Mercurio y sus medios asociados”. Para el gobierno de Michelle Bachelet, cuyo padre murió a causa de las torturas que le infligieron aquellos a quienes El Mercurio ayudó a tomar el poder, la figura de Edwards fue apenas“controversial”, y se trató, en las palabras de la portavoz de La Moneda, de una persona que “jugó un rol histórico en un momento importante en nuestro país, que tuvo que ver con el término de nuestra democracia y el comienzo de una dictadura”.

 

VÍNCULOS CON ESTADOS UNIDOS.


El Mercurio integra la alianza de periódicos conservadores americanos denominada Grupo Diarios de América, pero su línea editorial antiizquierdista y neoliberal hace que, por comparación, medios como El País uruguayo, La Nación argentina o El Comercio de Perú parezcan publicaciones de centro-izquierda. Agustín Edwards, como lo revelaron hace unos años los documentos desclasificados por el gobierno de los Estados Unidos, incluso trató de impedir la llegada a la presidencia del antecesor demócrata cristiano de Allende, Eduardo Frei. Según la biografía no autorizada que publicó en 2014 el periodista Víctor Herrero, fue en la década de 1960 que comenzó el acercamiento del propietario de El Mercurio a los servicios secretos estadounidenses. Por otra parte, John Dinges y Saul Landau, autores de una investigación periodística sobre el asesinato, en Washington, de un ex ministro del gobierno allendista, describieron en detalle la reunión en la Casa Blanca del que llamaron “el archiduque de la nobleza sin títulos chilena”, el 15 de setiembre de 1970. De allí salió la instrucción de Nixon a la Cia para “apretar la economía chilena hasta que grite”. Tal mandato significó para el diario de Edwards un aporte de alrededor de dos millones de dólares, bien documentado por el Comité Church del Senado norteamericano, que en 1975 recopiló información sobre el papel de la Cia en el derrocamiento de Allende.

 
CENSURA Y DOMINIO.


La derecha chilena siempre ha sostenido que el gobierno socialista trató de asfixiar financieramente a El Mercurio, pero lo cierto es que durante los tres años del allendismo el periódico sobrevivió sin pérdidas importantes de circulación y con todo el respaldo publicitario de una comunidad empresarial que se sentía amenazada por los cambios económicos y sociales. El apoyo propagandístico al modelo neoliberal impuesto por la dictadura fue recompensado con la condonación de deudas y créditos ventajosos, en tanto que varios ministros y otros funcionarios del régimen se convirtieron en miembros de la junta directiva o columnistas y editorialistas. Por otra parte, Edwards aplicaba con celo la censura en nombre del gobierno dictatorial; en 1982, por ejemplo, despidió al director del diario y hombre de su confianza, porque se había atrevido a publicar un editorial de crítica al asesinato, cometido por los agentes pinochetistas, de un importante dirigente sindical demócrata cristiano. Aunque El Mercuriosolía mantener un estilo distante y doctoral en sus artículos y comentarios, otros diarios del grupo, como el vespertino La Segunda, sumergían en dudas las denuncias sobre los detenidos desaparecidos y justificaban con titulares crueles las acciones de los militares.“Exterminados como ratones” es un titular recordado hasta hoy por los familiares de varias decenas de militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, que fueron eliminados mediante las coordinaciones con otras dictaduras de la región.

Los gobiernos democráticos, que no se han apartado mucho del sistema del libre mercado que fue bien montado por los socios civiles de Pinochet, se mostraron indiferentes ante la suerte de las publicaciones que otrora habían sido opositoras al gobierno dictatorial. Así fue como el mercado de la prensa quedó dividido entre dos grupos que se alinean con la derecha: La Tercera y El Mercurio, y este último pudo adquirir casi todos los diarios del interior del país, acaparando más del 80 por ciento de su circulación. Además, la inexistencia de una sanción social para el papel desempeñado por el diario de Agustín Edwards en la historia reciente permitió que el propietario siguiese siendo poderoso e influyente en los más diversos ámbitos.

 
DE TAL PALO.


La cercanía con sectores conservadores católicos, principalmente el Opus Dei y los Legionarios de Cristo, hace de El Mercurio el abanderado de cruzadas morales contra leyes como la del divorcio, que apenas entró en vigencia en 2004, o la de terminación del embarazo y salud reproductiva, aún detenida en el Senado, pese a que el aborto está prohibido en todas sus formas y una mujer puede ser obligada a llevar en su vientre un feto muerto hasta el parto natural. A una alumna de periodismo, que ante el ofrecimiento de un trabajo en El Mercurio me consultó sobre cómo determinar los márgenes de libertad editorial en el diario, quien esto escribe le sugirió que simplemente preguntase si podría entrevistar a personas que respaldaran la ley de divorcio. Hecha la pregunta a la editora de la sección de ideas y cultura, la respuesta fue inequívoca: “¡Aquí no publicamos opiniones favorables al divorcio!”.

En 1992, un hijo de Edwards fue secuestrado por un grupo guerrillero; mediante unos pocos telefonazos, el padre consiguió que ni las autoridades ni los medios divulgaran la noticia por algunas semanas, y trajo asesores del Fbi y los servicios secretos ingleses para que le indicaran cómo negociar con los secuestradores. Después de la liberación de Edwards hijo, que se concretó sin la intervención de las autoridades nacionales, el propietario de El Mercurio creó una fundación para combatir el crimen, que en la actualidad es un referente para todos los gobiernos. La publicación periódica de los datos de la Fundación Paz Ciudadana se constituye en noticia de primera plana y suele ser una fuente de críticas al gobierno por el tema de la seguridad pública, pese a que Chile es estadísticamente uno de los países más seguros del continente. Por ello, es dable suponer que la influencia de Agustín Edwards, encarnada en El Mercurio y en un hijo mayor que tomará las riendas del grupo –quien en las fotografías parece un clon de su padre, hasta en la vestimenta–, seguirá condicionando el desarrollo del Chile democrático.

 

 

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Los siete pecados capitales de la nueva era en Brasil tras Rousseff

Michel Temer, el nuevo presidente, toma las riendas del país con las políticas de ajuste fiscal y privatización de recursos públicos como banderas. Pero su primer objetivo es aprobar una propuesta de Ley que toca las estructuras de la Constitución en materia de derechos sociales. Brasil se suma al giro neoliberal de países de la región como Argentina.



BRASILIA.- Apenas una hora después de concluir la votación del impeachment contra Dilma Rousseff, el interino Michel Temer llegó al pleno del Senado para tomar posesión del cargo de nuevo presidente. Una comitiva de senadores, jueces del Tribunal Supremo, y funcionarios del Congreso le seguían en procesión. Todos querían tocarle, saludarle, sacarse fotos con él. Vítores de “Temer presidente” contrastaban con algún grito aislado que le llamaba “golpista”.

Dentro de la Cámara los abrazos y las sonrisas continuaron. Como si fueran los jugadores de un equipo que se felicitan por el buen resultado en el campo. Todos hombres, todos de edad avanzada, y todos felices, registraban el esperado momento en sus móviles. La ceremonia duró 12 minutos. La mitad de ellos dedicados a cantar el himno del país, interpretado por los fusileros navales. El nuevo presidente de Brasil no perdió el tiempo. Tampoco habló. Ni una palabra salvo la lectura obligada de su compromiso con la Constitución.


Michel Temer tenía prisa, ya lo había advertido. Desde hacía semanas planeaba un encuentro especial con empresarios chinos antes del inicio del G-20, el próximo domingo en Hangzhou. Los chinos ponían como condición para negociar que ya fuera presidente efectivo.


Desde el 31 de agosto y hasta el 31 de diciembre de 2018 Michel Temer será el presidente de Brasil. Un hombre que a sus 78 años, más de la mitad dedicados a la política, nunca ha ganado una elección directa. Algo que bien representa a su partido, el PMDB, que desde la derrota de Orestes Quércia en 1994, no presenta ningún candidato a la presidencia. Para esta formación que funciona como un partido bisagra interesado en acumular cargos de poder, ya es la segunda ocasión que consigue alcanzar el máximo cargo del Ejecutivo gracias a la fórmula del impeachment: Itamar Franco (PMDB) se hizo presidente con la caída de Fernando Collor, como hoy Michel Temer asume el cargo de Dilma Rousseff.

Después de su viaje a China Temer tendrá que enfrentarse a algunos problemas. Por un lado está su baja popularidad, apenas el 13% de los brasileños aprueba la gestión que ha llevado a cabo en sus casi tres meses como presidente interino. En su primer mes tuvieron que abandonar el cargo tres ministros de su nuevo equipo por acusaciones de corrupción. Temer también tuvo que dar marcha atrás a decisiones apresuradas como la de cerrar el Ministerio de Cultura. Y tuvo que desmentir las declaraciones de algunos de sus ministros que anunciaban cortes drásticos en sus carteras. Sin embargo, el nuevo mandatario que eligió como mano derecha de su Gobierno al ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, ya ha advertido que el país sólo podrá salir de la crisis con dos medidas fundamentales: ajuste fiscal y privatizaciones. Tendrá tan solo dos años para demostrar que funciona. A continuación repasamos los principales cambios de la nueva etapa política que le espera al país:


PEC 241: techo al gasto social


La Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC 241) es una de las prioridades del nuevo Ejecutivo, y una de las medidas que suscita más polémica. La propuesta impone un nuevo régimen fiscal en el que se impone un techo a los gastos sociales de modo que sólo puedan ser reajustados en relación a la inflación de año anterior. Esta medida acabaría con las vinculaciones constitucionales de obligatoriedad de invertir en áreas básicas como Educación y Sanidad.

Pero esta medida también afectaría a la asistencia social, seguro de desempleo, etc. Según la economista y profesora de la Universidad de São Paulo, Laura Carvalho: “Si esta ley hubiera estado en vigor en 2015, y otros gastos no sufrieran la reducción real, los presupuestos en Sanidad se habrían reducido este año un 32% y los de Educación, un 70%”. Para el economista Eduardo Fagnani esta nueva ley “entierra a la Constitución de 1988 en materia de derechos sociales”. El politólogo André Singer también lo considera “el mayor cambio estructural en relación a los gastos públicos desde la Constitución de 1988”, y asegura que éste ha sido “el verdadero motivo del impeachment” contra Rousseff. La medida ya ha sido aprobada en la Cámara de los Diputados y deber aprobarse en el Senado antes de diciembre para que entre en vigor en enero de 2017.


Reforma del sistema de pensiones


Es la segunda medida que se quiere aprobar con más urgencia. En los gobiernos petistas el sistema de pensiones funcionó como uno de los principales instrumentos de redistribución de renta, pero la deuda en 2016 asciende a 149,2 billones de reales (algo más de 40 billones de euros). Esa es la justificación del equipo de Temer para proponer “cambios urgentes” como la subida de la edad de jubilación a los 65 años para mujeres y 70 años para hombres. Actualmente para jubilarse en el sector privado se solicita que el trabajador haya contribuido durante 30 años, en el caso de las mujeres, y durante 35 años los hombres. El nuevo gobierno se queja de que haya gente que con 50 ó 55 años ya esté jubilada, pero olvida que las clases más humildes comienzan a trabajar muy pronto: “Si la gente más pobre empieza a trabajar a los 14 años cómo les vas a hacer algo así, a los 70 están destruidos o muertos”, dice Edson Silveira, de la asociación de vecinos de la comunidad de Nueva Holanda, en Río de Janeiro.


Tercerización laboral


Si se sigue adelante con los planes del ministro de Trabajo, Ronaldo Nogueira, los trabajadores también van a sentir los cambios en las leyes laborales. Uno de las modificaciones tendría que ver con el hecho de que en la negociación de los contratos prime lo acordado con la empresa y no lo estipulado por el convenio colectivo. A su vez está la aprobación de la Ley de Tercerización Laboral, que ya pasó por la Cámara de los Diputados, y que pretender permitir a las empresas subcontratar sus servicios incluso para su actividad principal: “Es un verdadero atentado a los derechos de los trabajadores porque al ser subcontratados no van a tener quién les defienda y van a perder derechos tan básicos como las vacaciones pagadas, o el décimo tercer sueldo”, explica el secretario del Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria, Antonio Augusto de Queiroz.


Privatizaciones masivas


Nada más asumir el Gobierno interino, el pasado 13 de mayo, Michel Temer advirtió a su nuevo equipo que la idea era “privatizar todo lo posible”. El Plan Temer pretende recaudar 10 billones de euros entre privatizaciones, concesiones y asociaciones público-privadas. El sector de transportes y el enérgetico serán las prioridades. Algunos de los sectores se venderán por partes y otros de forma completa, tanto a empresas nacionales como a extranjeras. En el ámbito energético, las hidroeléctricas que dan beneficios millonarios a las arcas del Estado, serán las primeras en privatizar. La estatal Eletrobrás ha anunciado que al menos 174 de sus pequeñas empresas asociadas pasarán a pertenecer al sector privado.

Los estados más endeudados del país también han optado por poner a la venta sus activos. Río de Janeiro ya ha confirmado que privatizará la empresa CEDAE de alcantarillado, y otros candidatos tiene que ver con el sector del gas, la luz, e incluso bancos. También pasarán a capital privado guarderías, prisiones y algunos hospitales.


El incierto futuro del Presal


El descubrimiento petrolífero del Presal ha sido la joya de la corona de la economía brasileña y de la petrolera estatal Petrobrás, que hoy se encuentra inmersa en una de la mayores crisis de la última década debido a diversos escándalos de corrupción que salieron a la luz en 2014. Pero antes de que se conocieran las corruptelas alrededor de la petrolera, el actual ministro de Exteriores, José Serra (PSDB), hizo una propuesta de ley para cambiar el régimen de gestión de Petrobras. En la actualidad Petrobras tiene la obligación de tener una participación mínima del 30% en todas las áreas de operación. Con el proyecto de Serra, el cual ya ha pasado por la aprobación del Senado (faltaría la firma de Temer) se retira esta obligatoriedad y se da más oportunidades a las empresas extranjeras para que puedan participar con más porcentaje de operación en los descubrimientos de la zona. Esta medida es otra de las más polémicas, ya que los gobiernos petistas siempre defendieron que una de las empresas más importantes del país estuviera bajo el control total del estado.


“Despolitización” de Exteriores


El ministro Serra advirtió nada más asumir que su objetivo era “despolitizar la política internacional”, hacer “todo lo contrario de Lula”. El profesor del Programa de Integración de América Latina de la Universidad de San Pablo (USP), Wagner Iglecias, lo traduce: “Hablar de despolitizar es pura retórica. Para Serra y Temer eso significa cambiar las prioridades de nuestra política exterior, reconducir al país al viejo papel secundario de la política externa de Washington y de la Unión Europea”. El profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getúlio Vargas, Matías Spektor señaló cómo en el primer discurso de Serra no mencionó América del Sur, ni a los BRICS. Su mención a Mercosur fue para indicar que había que “redefinir” el bloque. Lo que Serra sí dejó claro fue un retorno a los “acuerdos bilaterales tanto con Estados Unidos como con Europa”, vulnerando así las bases de Mercosur. Dentro de la región latinoamericana la apuesta es acercarse a la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, Perú, México y Costa Rica ) porque en palabras de Serra sería “la región más prometedora del siglo XXI”.


Políticas de amnistía para la corrupción


Michel Temer, el presidente del Senado, Renan Calheiros, y el presidente de la Cámara de los Diputados, Rodrigo Maia, están acusados de recibir dinero negro para financiar sus campañas electorales y de recibir mordidas de diversas empresas vinculadas con el escándalo de Petrobras, que investiga la Operación Lava Jato. Los tres lo niegan y todavía no hay pruebas que lo comprueben. Desde el mes de junio una serie de abogados con clientes investigados por la Lava Jato elaboran una propuesta que podría entrar dentro del paquete de reformas de las políticas anticorrupción, en la que se exige la distinción entre “recibir dinero negro” y “recibir dinero de mordidas”. La Ley actual es difusa a la hora de diferenciar ambos delitos, y en la operación Lava Jato ambos crímenes han caído en el mismo saco. Diferenciarlos supondría que 200 parlamentarios pudieran librarse de las acusaciones de dinero negro, por lo que esta propuesta que se conoce vulgarmente como “la amnistía de Lava Jato”.


Venezuela, Bolivia y Ecuador retiran a sus respectivos embajadores de Brasil

Reuters, Afp, Dpa, Sputnik y Xinhua

La Jornada

 

Caracas.


Gobiernos de izquierda de América Latina y el Caribe condenaron este miércoles la destitución de Dilma Rousseff de la presidencia de Brasil, hecho que calificaron de golpe de Estado. Más aún, Venezuela, Bolivia y Ecuador ordenaron, por separado, el retiro de sus respectivos embajadores y el congelamiento de relaciones con la nación amazónica.


El gobierno de Venezuela, en resguardo de la legalidad internacional y solidaria con el pueblo de Brasil, decidió retirar definitivamente a su embajador en la República Federativa de Brasil, y congelar las relaciones políticas y diplomáticas con el gobierno surgido de este golpe parlamentario, señaló la cancillería en un texto. En reacción, Brasilia llamó a consultas a su embajador en Caracas.


Venezuela calificó la destitución de Rousseff de crimen sin responsabilidad para acceder al poder por la única vía que les es posible: el fraude y la inmoralidad. Sostuvo que se ejecutó una traición histórica contra el pueblo de Brasil, y un atentado contra la integridad de la mandataria.


En su cuenta de Twitter el presidente Nicolás Maduro condenó el golpe parlamentario que forma parte de la embestida oligárquica e imperial contra los procesos izquierdistas en la región.


Se intenta, dijo, acabar con los modelos de genuina democracia y de integración unitaria de la región alcanzados por Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Lula da Silva, Evo Morales, Tabaré Vázquez y Rafael Correa, en referencia a los ex presidentes de Venezuela, Argentina, Brasil y a los actuales mandatarios de Bolivia, Uruguay y Ecuador.


Cuba repudió el golpe de Estado parlamentario-judicial y rechazó el acto de desacato a la voluntad soberana del pueblo que religió a Rousseff en 2014 con 54 millones de votos, señaló en una declaración.


Coincidió en que la situación en Brasil es otra expresión de la ofensiva del imperialismo y la oligarquía contra los gobiernos revolucionarios y progresistas de América Latina y el Caribe.


El presidente de Bolivia, Evo Morales, también convocó a su embajador en Brasil para asumir las medidas que en este momento se aconsejan, al condenar el golpe parlamentario contra la democracia.


Ecuador, que llamó a consultas a su encargado de negocios Santiago Javier Chávez, su máximo representante en Brasil, aseguró que los lamentables sucesos suponen un serio riesgo para la estabilidad de nuestra región. En un tuit, el mandatario Rafael Correa escribió: estas prácticas nos recuerdan las horas más oscuras de nuestra América.


Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua, que integran la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, también denunciaron ante la Organización de Estados Americanos el golpe de Estado contra Rousseff.


La voz contraria provino del gobierno del presidente argentino, Mauricio Macri, quien dijo respetar el proceso del juicio político y reafirmó su voluntad de continuar por el camino de una real integración en el marco del respeto por los derechos humanos, las instituciones democráticas y el derecho internacional.


De igual manera, el gobierno de la presidenta chilena, Michelle Bachelet, lamentó los sucesos en Brasil y manifestó su reconocimiento a Rousseff, si bien afirmó ser respetuosa de los asuntos internos de otros países, reportó el corresponsal de La Jornada Enqrique Gutiérrez.


Pero para la ex presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en Brasil se consumó el golpe institucional: nueva forma de violentar la soberanía popular. América del Sur es otra vez laboratorio de la derecha más extrema.
En tanto, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, Nobel de la Paz, escribió en Twitter: América está en pie de lucha contra el golpismo.

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