Las claves del Acuerdo de Paz entre Armenia y Azerbaiyán

El acuerdo implica derrota para Armenia ya que pierde el control sobre territorios que había ocupado durante la guerra de 1992-1994. Rusia participó como mediadora y será la encargada de garantizar que se cumpla. 

 

Los gobiernos de Armenia y Azerbaiyán firmaron un Acuerdo de Paz para poner fin a la guerra de 44 días en Nagorno Karabaj. El mismo implica una derrota para  Armenia ya que pierde el control sobre territorios que había ocupado durante la guerra de 1992-1994. Dentro de estos se encuentra la segunda ciudad del enclave, Shushá, ubicada a solo 11 kilómetros de su capital, Stepanakert. Además, Armenia deberá que permitir en su territorio la elaboración de un corredor entre Azerbaiyán y la República Autónoma de Najicheván, ligado a este último país. Rusia participó como mediadora del tratado y será la encargada de garantizar su cumplimiento.

Azerbaiyán se cobró la revancha por la estrepitosa derrota sufrida a manos de Armenia en la guerra por Nagorno Karabaj hace 26 años. En ese entonces Baku había perdido el 20 por ciento de su territorio. Gran parte de estos terrenos los recuperará ahora en virtud del acuerdo firmado entre el presidente azerí, Ilham Alíev, el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, y el presidente de Rusia, Vladímir Putin. El tratado contiene nueve puntos donde se estableció un alto al fuego total y el cese de todas las acciones militares en la zona del conflicto. En cuanto a los territorios que deberá devolver el gobierno armenio, cuatro de estos ya habían sido tomados por las fuerzas azeríes durante los 44 días que duró la guerra. Los tres restantes (Agdam, Lachín y Kalbajar) tendrán que ser entregados antes del primero de diciembre.

Además Armenia deberá abrir un paso por su territorio para permitir la comunicación entre Azerbaiyán y uno de sus enclaves en la zona del Caúcaso, Najicheván, situado entre Armenia, Irán y Turquía. La apertura de este corredor tiene una importancia estratégica para el gobierno azerí: además de ofrecerle una vía rápida de transporte de ciudadanos y bienes hacia este lugar, le permite conectarse por tierra con Turquía, su gran aliado en la región. 

Por su parte el gobierno armenio conservará el Corredor de Lachín (de 5 kilómetros de ancho), para garantizarse la conexión con Nagorno Karabaj. Por acuerdo de las partes, en los próximos tres años se determinará un plan de construcción de una nueva ruta para este corredor. La República de Azerbaiyán garantizó la seguridad del tránsito de ciudadanos, vehículos y bienes por el Corredor de Lachín en ambas direcciones.

El pacto también establece que Rusia enviará un contingente de tropas de paz, algo que comenzó a hacer este mismo martes, para garantizar el cumplimiento del cese de los combates y la seguridad de la retirada de los efectivos armenios. Las fuerzas del Kremlin estarán integradas por 1.960 militares con armas ligeras, 90 carros de transporte blindados, 380 automóviles y otro equipamiento especial. El plazo de permanencia del ejército ruso será de cinco años, prorrogables por cinco más si ninguna de las dos partes se opone.

La guerra llegó a su fin luego luego de que en los últimos días las fuerzas azeríes tomaran la estratégica ciudad de Shushá. De esta manera lograron poner en jaque a la capital de Nagorno Karabaj. Ante la inminencia del ataque, el primer ministro armenio propició la firma del tratado. Además afirmó que estaban listos para defender Karabaj, pero la implicación de “Turquía y sus mercenarios" hizo que la situación se tornara insostenible. En Azerbaiyán el tono era muy diferente. "Karabaj es nuestro", "Karabaj es Azerbaiyán" se escuchaba en las calles de Bakú y otras ciudades.

Nagorno Karabaj es un territorio poblado en su mayoría por armenios cristianos. Había logrado su superación de Azerbaiyán, país musulmán chiita de habla turca, en 1991, poco antes de la desintegración de la Unión Soviética. Así comenzó la guerra entre ambos países en 1992, que dejó 30.000 muertos. Esta nueva guerra se habría cobrado 5.000 vidas desde que estallara el 27 de septiembre, según los cálculos del gobierno ruso.

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Lunes, 09 Noviembre 2020 05:40

Los periodistas deben combatir la mentira

Detalle de un mural que conmemora el 'Domingo sangriento', Derry, Estados Unidos

Luego de la muerte de Robert Fisk el pasado viernes 30 de octubre, el 1 de noviembre de 2020 'The Independent' reprodujo algunos de sus mejores envíos en treinta años de labor informativa.

Publicado originalmente el 17 de enero de 2000, en este artículo Robert Fisk cuestiona por qué tantos corresponsales terminan a menudo como voceros de la propaganda militar cuando cubren guerras.

 

¿Quién podría sentirse sorprendido por los informes de que a Mark Laity, el corresponsal de defensa de la bbc, se le ha ofrecido el puesto de segundo al mando del vocero de la otan, James Shea? “No sentí que Jamie Shea me mintiera en absoluto”, anunció Laity. Esto lo dice después de una guerra en la que la otan contó mentirijillas acerca de sus ataques a convoyes de refugiados, del bombardeo en el centro de Prístina, de atacar un hospital de Surdulica, sobre el número de tanques serbios destruidos, y de que –asombrosamente– rehusó contestar las preguntas de una comisión de la onu sobre el uso de municiones de uranio deprimido en el bombardeo a Kosovo.

Pero, ¿qué pasa con los corresponsales de defensa que tan a menudo terminan en voceros de la más cruda propaganda militar? Sin duda no es nada nuevo. En la primera guerra mundial, los corresponsales informaban obedientemente sobre niños crucificados por los alemanes en las puertas de las iglesias y de cómo los alegres soldados británicos tomaron la sangrienta batalla del Somme como si fuera cosa de todos los días.

De hecho, Jamie Shea escribió su tesis de doctorado acerca de la propaganda británica en la primera guerra mundial. Se deja ver. La otan realizó su campaña de propaganda desde Bruselas como una tirada populista en la que Shea citó a Shakespeare –“incómoda descansa la cabeza que lleva una corona”– para ilustrar los problemas del líder serbio Slobodan Milosevic, a quien luego llamó Al Capone. Mientras se montaba este teatro encantador, los corresponsales de defensa que se reunían para las conferencias cotidianas eran arcilla en sus manos. Los serbios cometían crímenes de guerra, atrocidades –y de hecho lo eran–, así que, ¿quién osaría criticar a la otan?

En realidad, Laity es un tipo simpático, y sus constantes y confiadas apariciones en Bruselas eran un bálsamo para los espectadores de la bbc que, al leer periódicos más críticos, se preguntaban si podría haber algo indebido en una campaña de bombardeos de la otan que comenzó contra cuarteles militares y luego se extendió con promiscuidad hacia puentes, un tren, vías férreas, fábricas, convoyes de refugiados, hospitales y a veces hasta un tanque serbio. Así pues, cuando la otan masacró a docenas de refugiados albaneses en el primero de sus “errores” masivos, Laity sabía de qué lado estaba su juicio.

Shea apremió a los periodistas a parar el fuego, a no acusar a la otan de asesinar a los refugiados hasta que no presentara una explicación. No tuvo problemas con Laity. “Entendí desde el principio que aquí había una guerra de propaganda”, reconoció Laity más tarde. “Y mi juicio era que los serbios eran muy capaces de crear confusión deliberadamente; sabíamos –y con el tiempo los sucesos lo demostraron sin lugar a dudas– que los serbios mataban un montón de albaneses. Deliberadamente. Así que, si mataban albaneses deliberadamente y podían culpar a la otan a la vez, pues era una especie de doble golpe. Así pues, yo lo que quería era que la gente tomara las cosas con calma.”

Sólo después de que algunos periodistas fueron llevados a Kosovo por los serbios, y la evidencia que encontraron –The Independent recogió de la escena las claves de computadora de pedazos de bombas– demostró que la otan era responsable, fue cuando Shea presentó al comandante de los jets estadunidenses que bombardearon el convoy. En su mayoría, nuestros colegas en Bruselas recibieron la línea de la otan y la repitieron al aire como loros. “La otan tiene plena confianza en que atacó un convoy militar”, informó Laity en un principio. Nótese la redacción. No informó que la otan “dijo” tener confianza. Su confianza fue tomada como un hecho, exactamente como Shea quería.

Podemos entender los problemas de los corresponsales de defensa, en especial si trabajan para la bbc. No quieren perder sus contactos. “Yo hablaba con buenas personas, no con propagandistas”, diría Laity más tarde acerca de sus fuentes. Si los periodistas se volvían indebidamente escépticos, podrían ser considerados fuera de lugar, cínicos, incluso antipatrióticos. Nada nuevo en eso. Todavía recuerdo cómo un montón de corresponsales intentaron justificar la matanza del Domingo Sangriento en Derry en 1972 repitiendo las mentiras del ejército británico. Lo mismo ocurrió en la Guerra del Golfo de 1992.

El Servicio Mundial de la bbc eliminó poco a poco cualquier comentario crítico de su cobertura en el Golfo. Recuerdo haber encontrado un convoy médico del ejército británico, enviado a la frontera de Kuwait sin mapas, a punto de cruzar hacia territorio iraquí ocupado. Un montón de fuerzas especiales estadunidenses, un fotógrafo francés y yo los encontramos cuando intentaban negociar para que los dejaran cruzar la estación fronteriza saudita en Khafji, mientras su comandante –proveniente de Armagh, en Irlanda del Norte– me rogaba usar mi mapa porque no traía uno.

Cuando di cuenta de esto, la bbc optó por no entrevistarme. En cambio, dos reporteros fueron al aire para desacreditar mi reporte. “Anecdótico”, dijeron. Uno de ellos era Mark Laity.

Tal vez ese es el trabajo de un corresponsal de defensa: presentar el punto de vista del ejército. Por eso –con crueldad, pero, me temo, con veracidad– me referí en este diario al desempeño de Laity como el de “una oveja con piel de oveja”.
No he cambiado de opinión. Los corresponsales
de defensa fallaron en confrontar a Shea sobre el uso de cartuchos de uranio deprimido, sobre los civiles muertos en el hospital de Surdulica donde se escondían soldados serbios, sobre los informes de testigos de que el piloto de la otan que lanzó cohetes al tren yugoslavo en Gurdulice regresó para un segundo ataque, y sobre la crítica demanda de la otan de que los serbios permitieran que las tropas aliadas cruzaran por Yugoslavia, nación que fue simplemente abandonada al final de la guerra de Kosovo. Ningún reportero en Bruselas preguntó qué protección planeaba dar la otan a la minoría serbia en Kosovo después de la guerra. En su momento, la mayoría fueron “limpiados” por los albaneses a plena vista de la otan.

Los reporteros de la cadena británica itv tuvieron muchas más agallas. Quien haya observado la soberbia transmisión de Jonathan Dimbleby en la televisora lwt de esa cadena –desde dentro de Kosovo– puede ver de qué debe tratarse la información televisiva. Su cobertura de las expulsiones de serbios, de la intimidación del Ejército de Liberación de Kosovo a sus propios ciudadanos, y de la incapacidad de la otan de imponer orden, fue todo un modelo.

Dimbleby, junto con Keith Graves, de Sky, y otros, tal vez sean lobos en piel de lobo, pero hacen su trabajo, a diferencia de otros entre nuestros colegas durante la guerra. Veamos, por ejemplo, ese tren al que se ve acercarse a velocidad a la vista del bombardero en Gurdulice, demasiado tarde para poder evitar el ataque. ¿Parece que va demasiado rápido para ser un tren eléctrico que corre por un viaducto sobre el desfiladero de un río? En el video que Shea mostró a los chicos de la defensa, parecía moverse a la velocidad del Eurostar. Ahora resulta que la otan aumentó tres veces la velocidad del filme. Los reporteros en Bruselas no se dieron cuenta. Confiaron en la otan. Creían que la otan nunca mentía.

El 30 de agosto del año pasado, escasos dos meses después del fin de la guerra de Kosovo, los periodistas de la televisión se reunieron en Edimburgo para debatir su cobertura. Hubo algunos mea culpa y un montón de palmadas en la espalda –los chicos de la tele no se distinguen por su modestia– y, cuando sugerí que la cobertura de la otan había estado en el nivel de una revista militar para hombres, muchos menearon la cabeza. Laity calificó de “diatriba” mis críticas –yo había repetido la descripción de la “oveja”– y trató de justificar la guerra de la otan comparando el número de “errores” con el de ataques “exitosos”, proporción que, según recuerdo, supuestamente ascendía a uno por mil. En algún momento Laity reveló que, en las últimas etapas de la guerra, la otan tomó la decisión táctica de dejar de disculparse por la muerte de civiles en Yugoslavia. Era la primera vez que yo sabía de eso. ¿Por qué no nos lo dijeron en su momento?

Pero yo no estoy en contra de Laity. Estoy en contra de la cultura de la profesión de los corresponsales de guerra, como si su razón de ser fuera ofrecer el lado militar del argumento en vez de desafiar a los poderosos generales sobre un tema en el que se supone que los corresponsales son expertos. Los corresponsales de defensa trabajan duro. Recuerdo que Laity dijo que había hecho más de ochocientas transmisiones desde el cuartel de la otan durante el bombardeo; probablemente hizo muchas más en Bruselas, y a bajo costo, desde luego, para sus patrones. Pero luego, con una gran sonrisa, añadió en broma: “Yo era fácil, salía barato.”

Informes sobre la propuesta de empleo de la otan a Laity indican que todavía negocia una cifra más alta que las 100 mil libras que se piensa que le han ofrecido. Fácil, tal vez. Pero, sin duda, nada barato l

-08 Nov 2020 07:04


The Independent
Traducción de Jorge Anaya

Publicado enSociedad
Seguridad contrainsurgente y construcción del enemigo interno

El 21 de octubre se realizó un Conversatorio sobre el tema de Seguridad y Defensa en Colombia. Concepciones y desafíos, que convocó la Comisión de la Verdad. Con antelación se nos enviaron seis preguntas (en realidad eran más, porque algunas de ellas tenían otras preguntas incorporadas). Desde el momento en que recibí las preguntas consideré que eran demasiadas y no habría ocasión de afrontarlas con profundidad por el poco tiempo disponible y por el número de personas que íbamos a participar en el Conversatorio. Y en efecto eso fue lo que aconteció, porque además de los cinco foristas que participamos, intervinieron otras personas (aunque en forma breve y puntual), con lo que el tiempo y las posibilidades de argumentar se redujeron en forma significativa.

De todas formas, yo escribí las respuestas, pensando en la brevedad de tiempo y el público general que participaba en la convocatoria, por lo que empleo un lenguaje coloquial y directo.

No se alcanzaron a afrontar todos los temas que se proponían en las preguntas y solamente se abordaron unos pocos. Dado que pensé con cuidado lo que iba a responder, decidí escribirlo como texto orientador y eso es lo que hoy ofrezco a los lectores interesados.  

Enfatizo en la construcción del enemigo interno como lógica contrainsurgente de larga duración en Colombia, porque ese fue el asunto que se me pidió en forma expresa que resaltara en el Conversatorio mencionado.

¿Cómo se entiende la seguridad en Colombia y cuál es su relación con la democracia?

La pregunta que habría que hacer a esta pregunta es de ¿quiénes se está hablando, cuando se nombra la relación entre seguridad y democracia? Si estamos hablando desde la lógica del bloque de poder contrainsurgente (formado por el Estado, las clases dominantes, las altas jerarquías de la iglesia católica, los gremios económicos y los medios de desinformación) que se ha construido en este país en los últimos 70 años tenemos un tipo de respuesta, en la cual existe una relación estrecha entre una forma de entender la seguridad (considerada como seguridad nacional, confeccionada en Estados Unidos) para defender los intereses de ese bloque de poder contrainsurgente y para ellos la democracia se reduce, cuando mucho a unas elecciones periódicas, en las que se escoja al representante de ese bloque de poder que va a ejercer la presidencia de la República.

Si, por el contrario, nos situamos en la perspectiva de las grandes mayorías sociales para las cuales la democracia no debería reducirse a un ritual electoral, sino a una forma sustancial de entender la sociedad, en la que la desigualdad no sea lo dominante, haya justicia, empleo, respeto a las libertades individuales y colectivas y no se persiga y mate a la gente por pensar distinto y tener otro proyecto de mundo y de sociedad. En ese caso se tiene otra idea de seguridad, referida a la garantía de esos derechos, para que puedan ejercerse realmente y no queden en el papel. De qué sirve, por ejemplo, hablar de Estado social de derecho y de “tradición democrática” si somos uno de los países más desiguales del mundo, en donde se asesinaron a 3000 dirigentes sindicales en los últimos 35 años, se exterminaron movimientos políticos y mataron a miles de sus militantes (UP, A luchar, Frente Popular, ahora el Partido de la Rosa), si somos el primer país del mundo en asesinato de ambientalistas, el segundo en asesinato de profesores, durante mucho tiempo el primer país del planeta en desplazamiento forzado de población. Un país donde el racismo, el clasismo, el sexismo son pan cotidiano, como se demuestra a diario, para no ir más lejos con el trato dado en estos momentos a la Minga indígena y popular. Y todavía se repite la mentira de que somos un país que una gran tradición democrática, cuando la democracia colombiana, como lo dijo el político liberal Darío Echandía “es como un orangután en Sacoleva”.

¿A partir de qué modelos se han diseñado históricamente las políticas de seguridad y defensa en Colombia?

Dos modelos, uno informal, y otro formal, que corresponden a dos épocas diferentes. Y aquí voy a presentar un punto de vista heterodoxo que puede escandalizar a los “expertos en seguridad”.

Un primer modelo, el impuesto durante la República Conservadora (1886-1930), tutelado por un poder extranjero: El Vaticano. Este modelo no tenía doctrina militar específica (que se llamara así de Seguridad), ni instructores militares, ni ejércitos en Italia, a donde se prepararan los policías y militares colombianos. Pero si irradiaba un dominio ideológico, cultural y simbólico de gran alcance que se transmitía a través de diversos sectores del Partido Conservador, y principalmente las jerarquías católicas, que tenían presencia nacional y controlaban en forma férrea la educación, los territorios nacionales con la “Reducción de salvajes”, manejaban prensa, y ejercían poder local en las parroquias y veredas. (en virtud del Concordato de 1887).

Los lineamientos venían directamente desde el Vaticano, a través de las encíclicas papales, en las que periódicamente se señalaban los enemigos de la iglesia católica, que se renovaban con relación a las grandes luchas sociales que se vivían en Europa. Las encíclicas las asimilan los obispos y las difunden con un mensaje de odio hacia el liberalismo (la revolución francesa) y lo que fuera considerado comunista o socialista y luego circulan por el país a través de los curas de parroquia, y llegan hasta los lugares más distantes y recónditos.

Esta concepción de seguridad reposa en la idea de fundar un orden teocrático, basado en la máxima Dios y Patria ‒que sigue siendo el lema de la Policía colombiana‒ que en lugar de formar ciudadanos moldea buenos cristianos, sumisos, obedientes, serviles, intolerantes, sectarios, autoritarios, machistas, antiliberales y anticomunistas. Esto hace que la iglesia católica como cancerbera de dicho orden teocrático imponga una noción clerical de seguridad dentro del país, que supone el control de lo que hace y piensa la gente. La iglesia católica controla desde el nacimiento hasta la muerte, tiene el monopolio del bautismo y de los cementerios y logró que durante cincuenta años no existiera otra forma de identificación que no fuera la Partida de Bautismo. Por eso, se va a oponer con saña a la expedición de la cedula de ciudadanía en 1936, y para rechazar ese documento (un reconocimiento elemental de derechos civiles) se alía con el partido conservador para que no se toquen sus privilegios de control de los cuerpos y las mentes. La Violencia de las décadas de 1940-1950 de alguna forma está relacionada con la negación de un derecho civil, que deja de ser un monopolio de la iglesia católica y los ciudadanos puedan tener un documento de identidad expedido por el Estado y no queden a merced de una corporación privada, como es la iglesia católica. Este saboteo al reconocimiento de un elemental derecho civil fue encabezado por Laureano Gómez, ese promotor de odio y de muerte, que se expresaba en la consigna falaz de que el “liberalismo tenía 1,800.000 cedulas falsas”.

De allí surge la doctrina de seguridad que el poder conservador y clerical tenía que enfrentar a sus numerosos y diabólicos enemigos, empezando por el Partido Liberal y poco después a todo lo que se involucraba con el vocablo gaseoso de comunismo.  Las implicaciones militares de esa concepción de seguridad se materializaron en las últimas guerras civiles del siglo XIX que asolaron al país, principalmente la más sangrienta y prolongada, la de los Mil Días (1899-1902), en donde se demostró lo que implicaban las enseñanzas clericales sobre la seguridad, que era la del partido conservador y la iglesia católica. Sus palabras de odio y muerte salieron de la boca santificada de Ezequiel Moreno, Obispo de Pasto, nacido en España, quien afirmó que “matar liberales no era pecado”.  Decía este mismo personaje en 1897: “No es posible la conciliación entre Jesucristo y el diablo, entre la Iglesia y sus enemigos, entre catolicismo y liberalismo. No; seamos firmes: nada de conciliación; nada de transacción vedada e imposible. O catolicismo, o liberalismo. No es posible la conciliación”[1].

Ahí está la esencia de esa doctrina de seguridad nacional, la que se corresponde con la defensa de los intereses del partido conservador y la iglesia católica. Quienes los criticaran y los cuestionaran eran enemigos de la nacionalidad católica, apostólica y romana y debían ser perseguidos, encarcelados o asesinados. Como las fuerzas militares y de policía eran conservadoras en su mayoría, a esas fuerzas también se trasladaba la lógica de que liberales y comunistas eran enemigos que había que combatir y exterminar como bacilos, enfermedades o plagas.

Señalemos un ejemplo. En un documento de 1932, que se encuentra en el AGN de 1932, el gobernador de Caldas transcribe las palabras del cura párroco de Mocatán, cuyos dichos llenos de “fraternidad cristiana” son de este tenor: “Es necesario negarles el agua y el pan a los liberales”; “es mejor ser asesino, es menor pecado clavarle un puñal a la madre que ser liberal”; “las mujeres de los liberales son iguales a las prostitutas. Es menos pecado ser adultera que ser mujer de un liberal”; “las leyes humanas castigan el robo, pero ante Dios no es pecado robar y si es pecado ser liberal”[2]. Esta lógica es trasladada a los comunistas y socialistas, con el mismo tipo de vocabulario, como lo han documentado diversas investigaciones. En esa dirección en 1949, Ernesto Reyes sacerdote de la Diócesis de Tunja aseguraba que el comunismo es “una lepra galopante y le declaraba la guerra a muerte”[3].

Y el segundo modelo, el de 1945 en adelante, tutelado por otro poder extranjero, los Estados Unidos, se instaura durante el período de la hegemonía conservadora y la dictadura militar (1946-1957) y traza los lineamientos básicos de la Doctrina de Seguridad Nacional. Esta preserva de la fase anterior por lo menos cuatro aspectos: la contrainsurgencia, el anticomunismo, el miedo al pueblo y el miedo a la democracia. Estados Unidos se convierte en el formador de la mentalidad castrense (militar y policial) desde entonces hasta el día de hoy. Un momento clave de la instauración de esa doctrina se da en el período señalado, cuando las clases dominantes de este país se pliegan de manera incondicional a los Estados Unidos, incluyendo el plano militar. Las consecuencias de eso son bien conocidas y tienen que ver con los modelos de represión que se imponen en el país, entre los cuales están la persecución a todos los que son catalogados de comunistas y subversivos (trabajadores, campesinos, estudiantes, intelectuales, profesores, defensores de derechos humanos…). El trato militar y represivo a cualquier protesta, por justa y legitima que sea, la oposición a cualquier reforma real de la estructura económica y política del país, el aprendizaje de métodos de tortura que son enseñados en los manuales de guerra de Estados Unidos, que son traducidos y adaptados por las fuerzas armadas de Colombia, la creación de grupos paramilitares para combatir a lo que se denomina el “enemigo comunista”. Todo eso se da durante el Frente Nacional y se proyecta hasta el día de hoy, porque hay que decirlo en Colombia la guerra fría nunca ha terminado.

En resumen, en materia de la seguridad contrainsurgente y la construcción del enemigo interno, se “evolucionó” sustancialmente: mientras en la primera época de la seguridad vaticana matar liberales y comunistas no es pecado, en la segunda de estirpe estadounidense matar comunistas no es delito.

¿Qué sujetos han sido considerados como amenazas o enemigos de la seguridad nacional? ¿por qué?, ¿De qué manera ha influenciado la vida social, política y cultural de la sociedad colombiana la configuración de enemigos de la seguridad nacional?

Todos los sectores populares y quienes pudieran presentarse como sus voceros son concebidos como enemigos, siendo el típico miedo al pueblo y miedo a la democracia. Los primeros que entraron en la lista de enemigos fueron, por supuesto, los indígenas y la población negra, desde la misma conquista y eso se amplió y se reforzó durante todo el período republicano, y se proyecta hasta el presente (como lo podemos ver con la Minga). La Regeneración los considero menores de edad, salvajes, y dispuso su reducción por las misiones católicas, que se repartieron el país como un ponqué. En cuanto a la población negra, los esclavistas caucanos se negaron a la abolición de la esclavitud y organizaron una guerra civil en 1851 para oponerse a la misma. Entre esos traficantes de carne humana se encontraba la familia Arboleda que después seguiría explotando a los negros como agregados en las haciendas. Uno de eso prohombres era Sergio Arboleda, cuyo nombre hoy ostenta una universidad, en la misma que se graduaron Iván Duque y otros funcionarios del gobierno actual.

Luego, después de 1918 los trabajadores, sus movilizaciones, luchas, reivindicaciones. Con ellos se formularon desde el año mencionado afirmaciones de odio, provenientes de diversos sectores (empresarios nacionales y extranjeros, jerarquías católicas, prensa). Ese odio se expresó en diversas masacres, entre ellos vale recordar la del 16 de marzo de 1919 (a sastres y artesanos), la de 1928, las bananeras, la del 23 de febrero de 1963, el asesinato de nueve dirigentes sindicales durante el paro nacional estatal de 1998, entre ellos el de Jorge Ortega, vicepresidente de la CUT. En la visión contrainsurgente que domina en Colombia, ninguno de esas eran acciones legitimas, que tenían que ver con las reivindicaciones de los trabajadores, con mejorar sus condiciones de vida y de trabajo, sino que eran planes bolcheviques, subversivos, de comunistas enemigos de la patria.

Desde la década de 1920, con las movilizaciones agrarias, se demoniza a los campesinos y pequeños propietarios y se coloca como estigma, que podía y puede conducir a la muerte, la lucha por la propiedad de la tierra para quienes la trabajan. Nunca se realizó una reforma agraria de verdad y las veces que se plantearon tímidos intentos, vino la reacción y revancha terrateniente, aupada por la iglesia, el partido conservador e importantes sectores del partido liberal, con miles de campesinos muertos y expulsados de sus tierras.

Los sectores urbanos pobres fueron considerados como enemigos a liquidar después del 9 de abril, aunque existieran manifestaciones anteriores. Pero fue ese día cuando se convirtieron en carne de cañón para las fuerzas represivas del régimen conservador, que dejo solo en las calles de Bogotá unos 5000 muertos. De ahí surge el epíteto despectivo de “chusma nueveabrileña”. Un escritor conservador de la época, Pedro Nel Giraldo, los catalogó como “negros, indios, mulatos y mestizos, rencorosos, vengativos, hombres de palo y cuchillos, defraudados, frustrados y ambiciosos”[4].

Los estudiantes fueron convertidos en enemigos desde 1954, con la masacre del 8 y 9 de junio.

Los profesores universitarios después del 9 de abril, cuando fueron perseguidos intelectuales colombianos y extranjeros en la Universidad Nacional y en La Escuela Normal Superior. Y los profesores de primaria y bachillerado desde la década de 1960, a raíz de importantes luchas y movilizaciones en todo el país.

Y, en general, desde finales de la década de 1950 se amplía la noción del “enemigo interno” hasta incluir a la mayor parte de la población civil, a los que empezó a denominarse “guerrilleros de civil”, “guerrilleros sin armas”, “cómplices de la subversión”, “terroristas sin armas”, “brazo desarmado de la subversión”, “población civil insurgente”, en los que se incluyen  a sindicatos, asociaciones agrarias, movimientos reivindicativos de toda índole. Eso se define en el libro del francés Roger Trinquier (uno de los “grandes torturadores galos”),  titulado La Guerra Moderna y la lucha contra las guerrillas, que el ejército colombiano traduce en 1963 y donde se dice: “En la guerra moderna es difícil de definir el […] límite entre amigos y enemigos [que] está en el seno mismo de la nación, en una misma ciudad, y algunas veces dentro de la misma familia […] Todo individuo que de una u otra manera favorezca las intenciones del enemigo debe ser considerado traidor y tratado como tal”[5]

Esto conduce directamente a las campañas cívico-militares y a los crímenes de Estado, presentados con el eufemismo de “falsos positivos”, como resultado de lo cual han sido asesinados miles de colombianos desde la década de 1960, aunque esos asesinatos se hayan reforzado en el período 2002-2010, por una directriz del Ministerio de Defensa, en 2005, cuyo documento está a la vista de todos, en la que se pagaba con dinero y otras prebendas la muerte de los enemigos, en una clara muestra de imposición de la pena de muerte, cotizar la vida humana a un vil precio y medir el éxito militar en litros de sangre[6].

Enemigos son todos los jóvenes humildes y pobres, y a ellos se les persigue y mata y para justificar su muerte se afirma que no son mansas palomas que estaban recogiendo café, como lo dijo el principal responsable de esos crímenes de Estado, bautizados con el eufemismo benigno de Falsos Positivos.

La idea de incluir como enemigos a gran parte de la población civil, la planteó sin eufemismos el general Rafael Samudio Molina, Ministro de Defensa, en su informe al congreso del período 1987-1988: “La subversión actúa en los campos políticos, económicos, educativos, sindical y armado, con propósitos bien definidos […] los grupos subversivos actúan simultáneamente en zonas urbanas y rurales, desarrollan actividad militar paralela a la acción política y utilizan la estrategia de convergencia en los campos político, social, laboral, educativo, judicial y armado”[7].

En el Manual de instrucciones generales para operaciones guerrilleras del Ejército, de 1979, se clasificó a la población civil en tres categorías: la que apoya al ejército (listas blancas), la que apoya a los grupos subversivos (listas negras), y la que tiene una imposición indefinida respecto a los dos bandos en conflictos (listas grises). A partir de allí se planteaba este procedimiento: una acción primordial con boletos (amenazas de muerte) al personal de la lista gris y de la lista negra, para obligarlos a abandonar la región o el país, o abandonar sus posiciones políticas. Y se agrega en ese Manual que la guerra revolucionaria se expresa en “paros y huelgas” y en “la motivación y organización de grupos humanos por la lucha revolucionaria, estudiantado, obrerismo, empleados de servicios públicos, etc.”[8].

Otro elemento, directamente relacionado con los Estados Unidos, en la construcción de un enemigo interno, es el de la supuesta “guerra contra las drogas”, en la cual se califica como peligrosos terroristas a los miles de campesinos cocaleros, a los que el estado ha declarado como enemigos, y contra los cuales viene librando desde hace varias décadas una campaña de criminalización, persecución y exterminio, como se pone de presente con el uso de glifosato, que se quiere volver a usar de acuerdo a los mandatos de Donald Trump.

Entre quienes han contribuido a construir esta imagen del enemigo interno se pueden señalar: las jerarquías de la iglesia católica, los empresarios del campo y la ciudad (grandes propietarios, ganaderos, industriales, comerciantes y sus gremios económicos), la prensa (escrita, radial y televisiva), Estados Unidos, importantes políticos liberales y conservadores o sus derivados y, por supuesto, el Estado colombiano y sus diversos órganos (ejecutivo, legislativo y judicial). Por eso, cuando se habla de la doctrina de seguridad nacional hay que remitirse al bloque de poder contrainsurgente, en el que están involucrados los sectores mencionados, todos funcionales y entrelazados. Al respecto, solo un ejemplo. En 1976 el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal decía: “No es lícito para ningún católico o simple ciudadano de buena fe y voluntad votar por las listas de quienes por principio, objetivos, formas de lucha o alianzas, sostienen doctrinas o políticas marxistas de cualquier tendencia o grado que sea”[9].

Y en cuanto a la otra parte de la pregunta. ¿Por qué se construye un enemigo interno? La respuesta no es difícil de encontrar, y está en la configuración de una sociedad desigual, injusta y antidemocrática y para mantenerla se requiere generar la idea de que la propiedad y la riqueza se deben defender a sangre y fuego y quienes las cuestionen son enemigos que deben ser eliminados, porque son antipatriotas y representan intereses foráneos que conspiran contra la supuesta colombianidad que los dueños del país encarnarían.

Y, por último, ¿de qué manera ha influenciado la vida social, política y cultural de la sociedad colombiana la configuración de enemigos de la seguridad nacional?

Los impactos en el largo plazo son amplios. Se genera un ambiente de violencia generalizada, de persecución a quienes son señalados como enemigos, se entroniza la intolerancia, el odio como patrones de la vida cotidiana, que busca resolver los problemas mediante la fuerza física directa.

Se generaliza el fanatismo que se basa en la ignorancia y el odio, y lleva a que se considere la eliminación del que es diferente como normal, puesto que es mostrado como un virus que debe erradicarse.

Se justifica la formación de los grupos paramilitares, que hacen justicia por sus propios medios, a nombre de la defensa de los supuestos valores de patria y libertad que encarnarían ellos mismos y sus patrocinadores. Cuando se mata a un sindicalista, a un campesino, a un ambientalista… de labios para afuera muchos dicen en Colombia: “por algo será”, “algo habrá hecho”, “se lo merecía”, “quien lo manda…pensar, criticar, oponerse a los ricos” … Esta es la generalización de la impunidad, que se convierte en un nuevo sentido común, que justifica los supuestos valores de grandeza de los colombianos, que tenemos algo especial, un no sé qué, que nos diferencia de los otros países. Que el colombiano se distingue por su viveza, que si se da papaya hay que aprovecharla. Es una mezcla entre neoliberalismo y la lógica traqueta que se ha impuesto en la vida colombiana. Que se difunde además como un gran logro a través de los medios de comunicación, que ensalzan el enriquecimiento fácil, el todo vale, con tal de ser exitosos y triunfadores. Los exitosos pueden ser violentos y criminales pero el éxito y la riqueza ocultan y justifican ese ascenso, y eso es lo que representan Pablo Escobar y los uribeños.

No otra cosa se puede pedir, si desde las altas instancias del poder se exalta la violencia y el crimen, se premian a los que delinquen y se llama a la población a que repliquen esa conducta. Eso se comprueba en momentos críticos, tal como sucedió durante la masacre del 9 y 10 de septiembre, cuando el subpresidente se fue a un CAI (Centro de Asesinato Inmediato) y se disfrazó de policía, lo cual quería decir que legitimaba los lugares, las armas y, sobre todo, a la institución que perpetró una acción criminal contra colombianos humildes e indefensos, por el solo hecho de que se atrevieron a protestar con indignación por el asesinato de un colombiano, Javier Ordóñez, en el interior de un CAI.

¿Por qué desde la perspectiva de seguridad nacional se ha privilegiado la militarización de algunos territorios y procedimientos relacionados con la seguridad ciudadana?

Porque esa doctrina se basa en la lógica de la militarización de la vida interna de una sociedad y supone que cualquier problema que se presente no responde a causas que se origen en el malestar que genera la desigualdad y la injusticia sino a acciones del “comunismo internacional”. Y a ese enemigo hay que enfrentarlo con instrumentos militares y paramilitares, como lo enseñaron sus maestros estadounidenses y en menor medida franceses. Esa una contrainsurgencia que abarca muchos aspectos, pero que refuerza el poder de lo militar y de la represión. El resultado está a la vista, Colombia es uno de los países más militarizados del mundo en su vida cotidiana. Tiene unas fuerzas armadas hipertrofiadas, con unos 450 mil miembros directos (sumando ejército y policía), sin contar los indirectos, que devora buena parte del presupuesto nacional. Se gasta más dinero en formar soldados que en preparar profesores, médicos o enfermeros.

No es que se militaricen solo unos territorios, son todos en el plano geográfico, pero peor aún es la militarización en el plano mental y cultural. De ver militares y policías a granel y a diario, nos han acostumbrado a su presencia permanente como si fueran parte natural del paisaje social. Se militarizan universidades, huelgas, movilizaciones, protestas y acciones populares.

Todo asunto o problema social se pretende solucionar con militarización, e incluso la presencia del Estado se reduce a ese componente militar, pero se dejan de lado las soluciones a las cuestiones de fondo de injusticia, desigualdad, pobreza, distribución de la propiedad territorial…

¿Cómo se relacionan las políticas de seguridad y defensa con el impulso estatal de proyectos agroindustriales y minero energéticos en algunos territorios?

Dentro de la guerra mundial por los recursos que está en marcha, Colombia ha vuelto a ser una economía minero-exportadora (una buena parte de sus ingresos en el comercio exterior provienen de la venta de carbón, petróleo, níquel, oro) y se anuncia con gran bombo nuestra conversión en un “país minero” (como Perú o Chile). En este contexto extractivista (recordemos que Colombia ya no es un país cafetero, y han existido momentos recientes en que incluso se ha tenido que comprar café en el exterior para abastecer el mercado interno). El Plan Colombia, entre otras cosas ha estado ligado a ese proyecto de limpiar el territorio para dejarlo libre a multinacionales y a algunos capitales nacionales (entrelazados y subordinados a esas multinacionales y a Estados Unidos) y como parte de esa limpieza del territorio, habitado por indígenas, campesinos, comunidades raizales, se ha extendido la militarización por el territorio nacional. Los batallones minero-energéticos son una expresión de ese hecho. Y hablamos de unos batallones que protegen los enclaves mineros y petroleros con una gran cantidad de personal militar destinado a ello: 70 mil soldados (algo así como un tercio de la fuerza militar). Para que ese proyecto extractivista sea posible se necesita ocupar militarmente el territorio (y despejarlo) a nombre de la seguridad inversionista. Eso se encubre con el sofisma de la “guerra contra las drogas”. Quienes se opongan van a ser sacados a las buenas o a las malas, porque no pueden ser enemigos del progreso, que beneficia a sectores minoritarios de la población. Presentar esa estrategia de control territorial como un asunto de la “guerra contra las drogas” permite que siga fluyendo la ayuda económica y militar de los Estados Unidos y que se use justamente en algo que beneficia a sus empresas: la inversión minero- energética. Y al mismo ritmo siguen fluyendo armas, asistencia militar, glifosato, odio y muerte. Todo eso para mantener lo que Germán Castro Caycedo denomina en un libro Nuestra guerra ajena.

¿Es necesaria una transformación de la doctrina militar en Colombia?, ¿Por qué? ¿Qué debería cambiar?

Por supuesto, si se quiere democratizar de verdad a la sociedad colombiana, hay que abandonar la doctrina contrainsurgente y anticomunista presente en las fuerzas armadas, debe reducirse su pie de fuerza, debe eliminarse el servicio militar obligatorio (que es de clase, excluyente), cesar los pactos con los Estados Unidos, dejar de enviar militares a la Escuela de las Américas (allí se instruyeron los responsables militares de los falsos positivos, por ejemplo). Que cese la presencia de tropas de Estados Unidos en nuestro territorio, y se revele la documentación interna y externa sobre esos vínculos. Que se desclasifiquen los archivos de las fuerzas armadas y de las agencias de inteligencia del Estado.

La policía debe dejar de ser una fuerza militar y convertirse en una fuerza civil y abandone su lema de Dios y Patria. Tarde o temprano tendrá que asumirse el asunto de la legalización de las llamadas drogas ilícitas (cocaína, marihuana), por lo que representa en términos militares y represivos para este país, así como por sus elevados costos económicos y destrucción ambiental.

Para terminar, cómo no va a ser necesaria una transformación de la doctrina militar y de las fuerzas armadas, luego de conocer lo sucedido los días 9 y 10 de septiembre con la masacre perpetrada por la policía en Bogotá y Soacha, con un saldo trágico de 14 colombianos asesinados y decenas de heridos y detenidos. Como no se a requerir de una modificación de esa doctrina militar, luego de conocer la denuncia de la periodista Adriana Villegas Botero en La Patria del domingo anterior (18 de octubre de 2020), en el artículo “No es Broma, es violencia”. Ella presenció y escuchó lo que describe a continuación:

Hacia las 7:30 p.m. del lunes festivo un grupo del Batallón Ayacucho trotó 60 vueltas en una calle cerrada. Sé la cantidad porque al cruzar por un punto gritaban: “van 25, faltan 35”, y luego “van 26, faltan 34”. El espacio entre cada conteo lo llenaron con cantos en los que los reclutas repetían en coro lo que gritaba su jefe: su dragoneante, su cabo, su sargento, su teniente, su capitán, su mayor, su coronel, su general. Da igual.

El vecindario entero oyó al pelotón. Cantaron sobre los bigotes de Lucifer, matar delincuentes, la sed de sangre subversiva, la guerra, el betún de las botas, “sube sube guerrillero, que en la cima yo te espero con granadas y morteros”, “los hombres cuando ven un buen trasero” y “taca t ca taca taca taca taca ta”. Izquier, 2, 3, 4.

Un minuto antes de morir / Escuché la voz de mi novia / Que con voz de perra me decía /Si te mueres se lo doy al policía. Porque yo soy, ja, soy, ja, el vampiro negro / Yo nunca tuve madre, ni nunca la tendré / Si alguna vez yo tuve con mis manos la ahorqué. / Yo nunca tuve novia, ni nunca la tendré, / Si alguna vez yo tuve, los ojos le saqué[10].

Estas no son manzanas podridas, es el árbol completo que está irremediablemente descompuesto, por las doctrinas de odio y muerte Made in Usa y remarcadas por la contrainsurgencia nativa. Si eso no requiere ser cambiado, en qué tipo de país queremos que vivan nuestros hijos y con qué noción de seguridad, acaso la seguridad de las fosas comunes, de los asesinatos de Estado, del genocidio permanente,  de la violación de niñas indígenas, en una palabra, una seguridad simbolizada por los huesos y las calaveras que convoca a la población a honrar la muerte fratricida y el odio perpetuo.

Por Renán Vega Cantor | 27/10/2020

 

[1]. Ezequiel Moreno, O catolicismo o liberalismo. No es posible la conciliación, Contra la segunda carta del señor presbítero Baltasar Vélez, Imprenta de La Verdad, 1898.

[2]. Archivo General de la Nación, Fondo Ministerio de Gobierno, Sección Primera, Tomo 1024, f. 371.

[3].Boletín diocesano, mayo – junio de 1948, Tunja, citado por Andrés Felipe Manosalva, Los obispos colombianos en la época de la violencia: paz, guerra y anticomunismo (1945-1965), Tesis de Maestría en Historia, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2013, p. 47.

[4]. Pedro Nel Giraldo, Don Fernando. Juicio sobre un hombre y una época, Granámerica, Medellín, 1963, p. 217.

[5]. Roger Trinquier, La guerra moderna, Librería del Ejército, Bogotá, 1963, pp. 32-33.

[6]. El documento con el título de “Circular del Ministerio de Defensa sobre recompensas (Falsos Positivos)” lleva la firma de Camilo Ospina Bernal. Lo hemos publicado como anexo en nuestro libro Injerencia de los Estados Unidos, contrainsurgencia y terrorismo de Estado. Informe presentado a la Comisión Histórica del Conflicto Armado y sus Víctimas (CHCAV), Ocean Sur, Bogotá, 2016, pp. 280-297.

[7]. Ministerio de Defensa, (Rafael Samudio), Memoria al Congreso, 1987-1988, Imprenta Nacional, Bogotá, 1988, pp. 14 y 15.

[8]. Comando General de las Fuerzas Militares, Instrucciones generales para las operaciones de contraguerrilla, Bogotá, 1979, p. 188. Citado en Movice, Paz sin crímenes de Estado. Memoria y propuestas de las víctimas, Bogotá, 2013, p. 111.

[9]. Citado en “El ideario común. Los intereses del hampa”, Alternativa No. 77, abril 5-12 de 1976, p. 7.

[10]. Adriana Villegas Botero, “No es broma, es violencia”, La Patria, octubre 18 de 2020. Disponible en: https://www.lapatria.com/opinion/columnas/adriana-villegas-botero/no-es-broma-es-violencia  

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Domingo, 25 Octubre 2020 06:06

El uranio y los soviéticos

El uranio y los soviéticos

Desde el surgimiento de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), entre los países que la formaron, existió un gran interés en el desarrollo de las ciencias. Y también, mantuvieron una política de intercambio de información y conocimiento con otras naciones. Algo que pocos países llevaron a cabo. Sin embargo, las innumerables guerras entre gobiernos capitalistas y aquellos que buscaron la vía al socialismo, obligó a la ex URSS a incrementar sus estudios sobre las armas no convencionales.

Los avances en la fabricación de armas nucleares fueron y han sido un motivo, hasta hoy, de distanciamiento, de competencia y de acusaciones por parte de los enemigos de lo que fue la URSS.

Uno de los peores ejemplos ha sido la utilización del uranio como arma letal. En la Segunda Guerra Mundial (II GM) surge la gran tentación de utilizar los conocimientos de la energía nuclear para la fabricación de la bomba atómica, con la finalidad de dominar mediante la destrucción masiva.

Inglaterra y Estados Unidos, durante la II GM se unieron para fabricar el arma más poderosa que puso en grave peligro a la humanidad. El concepto "lesa humanidad" describe las graves violaciones en contra de los derechos humanos. Y aun estando en guerra, la destrucción que causó la bomba atómica en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki no justificó tan grave crimen contra la población. El objetivo no fueron las bases militares ni los campos de operación de misiles, fue la población civil.

Los países protagonistas de la II GM sufrieron una debacle social y económica profunda. No terminaban de reorganizarse los más afectados, como la ex URSS, cuando Estados Unidos e Inglaterra ya se preparaban para la fabricación de bombas, aún más mortales. Sin miramientos recurrirían al hidrógeno.

La finalidad era someter a la Unión Soviética al dominio de estos dos países capitalistas que veían en la URSS una gran competencia, no sólo en el sentido ideológico y político, sino en su desarrollo económico. El ejemplo que infundió temor en ambas naciones fue la enorme resistencia y movilización bélica que demostró el país comunista, el cual perfilaba, también, para una carrera espacial exitosa y amenazante para el bloque capitalista del Occidente.

Fueron innumerables las tácticas que planificaron para acabar con el socialismo. Aunque, para ganar la guerra a la Alemania nazi, aceptaron y reconocieron abiertamente la participación de los comunistas rusos. Es importante resaltar que la intervención de la gran cantidad de combatientes siberianos del Ejército Rojo fue determinante para la derrota del nacional socialismo. La defensa decidida de la gran patria fue parte del triunfo definitivo, aunque también generó millones de bajas y muertes de civiles.

Mucho antes de iniciar la II GM, los científicos rusos ya tenían conocimiento de los componentes de lo que sería la bomba atómica. Destacados investigadores como Igor Kurchátov y otros, iniciaron la carrera nuclear. Entre ellos, la participación de Nikolái Nikoláyevich Semiónov, fue de trascendencia para la fabricación de la bomba de uranio. A Semiónov, posteriormente, en 1956, le otorgaron el premio Nobel de Química.

Aún no terminaba la II GM y el presidente Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill ya buscaban rebasar y dominar a la Unión Soviética ganando la carrera nuclear.

El arma, también llamada subcrítica, debido a que potencia la creación de neutrones libres con la ayuda de otros elementos químicos, fue la primera de mayor letalidad porque genera un aceleramiento de la reacción en cadena que destruye zonas determinadas por el choque mecánico, por la onda térmica, así como por la radiactiva. Por estas razones, se inicia una etapa de conspiraciones, espionaje y acciones clandestinas acusando a la URSS de amenazar a la humanidad con armas secretas de destrucción masiva. Por su parte, la Unión Soviética tomó sus precauciones y acciones para defenderse de esas acusaciones.

Organizó un tipo de espionaje que con el tiempo ha sido reconocido como de alto nivel. La llamada inteligencia soviética tenía simpatizantes en el propio territorio estadunidense y en Inglaterra, quienes proporcionaron información a pesar del peligro. La diferencia con el espionaje de EU y el Reino Unido, es que, para los informantes al servicio de los soviéticos, el pago monetario no era el objetivo, lo hacían gratis.

Las colaboraciones se hicieron por simpatía a la URSS y al sistema socialista. Así lo declaró Anatoly Antonovich Yatskov (alias Anatoly Yakovlev), un destacado agente de inteligencia y diplomático soviético que, durante su gestión como cónsul en Nueva York, estuvo al frente del Proyecto Manhattan durante la II GM. Yatskov dirigió en EU las operaciones más delicadas y clandestinas del Ministerio del Interior de la Unión Soviética, o Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos. Su misión fue recabar información precisa sobre el proceso de desarrollo de la bomba atómica en la instalación militar nuclear de Los Alamos, California. Aunque Yatskov fue identificado como agente de espionaje, pudo regresar a la URSS en 1946, amparado en la inmunidad diplomática.

El uranio y los soviéticos tienen grandes aportes en el estudio de la energía nuclear y grandes historias en el desarrollo de su industria militar."Los agentes (secretos) siempre daban prioridad a los científicos" "Aunque consiguieras traerte una bomba atómica entera por piezas, todavía hay que armarla, ¿verdad? Y también hay que ponerla en producción, lo que tampoco es fácil. ¡No basta con robar un plano y listo!", esto declaró en una entrevista, el coronel retirado Mijaíl Liubímov.

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Xi mandó un mensaje bien claro: no queremos problemas, pero no os tenemos miedo

Tensión entre potencias

 

El discurso no podía llegar en un momento más oportuno. Mientras los dos candidatos a la Casa Blanca pugnaban por ver quién está más dispuesto a plantar cara a una China en ascenso, a 11.200 kilómetros, en Pekín, su presidente Xi Jinping aprovechó el 70º aniversario de la entrada de el país en la guerra de Corea (1950-1953) para mandarles un mensaje bien claro: no queremos problemas, pero no os tenemos miedo. Sus palabras resonaron con fuerza en el Gran Salón del Palacio del Pueblo de Pekín, donde ayer se dieron cita veteranos de guerra, gerifaltes del Partido Comunista y militares de alto rango para escuchar un discurso conmemorativo cargado de retórica victoriosa y nacionalista.

“Hace 70 años, los invasores imperialistas abrieron fuego sobre el umbral de una nueva China”, dijo Xi. “El pueblo chino comprendió que hay que utilizar un lenguaje que los invasores puedan entender: combatir la guerra con guerra y detener una invasión por la fuerza, ganando la paz y el respeto mediante la victoria. El pueblo chino no buscará pelea, pero no la teme (....). No nos temblarán las piernas ni agacharemos la cabeza”, remachó el dirigente comunista.

En octubre de 1950, Pekín entró en la guerra coreana con el envío de tropas a través del río Yalu, fronterizo con Corea del Norte. Los chinos perdieron unos 200.000 soldados y el conflicto terminó con la firma de un armisticio, lo que no evita que el relato oficial chino sostenga que obtuvieron una contundente victoria. “Nunca más los invasores han tratado de ocuparnos”, destacó el presidente más poderoso desde los tiempos del Gran Timonel.

En otra clara alusión a Washington, Xi aseguró que ningún país o ejército, “no importa lo poderoso que fueran alguna vez”, será “rechazado” si intenta desafiar a la comunidad internacional. “En el mundo actual, cualquier unilateralismo, proteccionismo o ideología de interés propio es inviable, así como el recurso al chantaje, el bloqueo o la presión extrema”, añadió. El mandatario agregó que China necesita acelerar la modernización de las fuerzas armadas para contar con un ejército de primera clase bajo el “liderazgo absoluto” del Partido Comunista, y volvió a advertir a los que aspiran a que Taiwán sea un estado independiente de pleno derecho. “Nunca permitiremos que nada ni nadie invada y divida el territorio sagrado de nuestra patria”, subrayó. Seguro que al otro lado del Pacífico los candidatos han tomado nota de con quien se la jugarán si obtienen el cargo.

Ismael Arana, Hong Kong. Corresponsal

24/10/2020 00:44 | Actualizado a 24/10/2020 10:36

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La expansión de Erdogan causa oposición en Oriente Próximo y Europa

Desde el fallido golpe de estado de 2016, el presidente Erdogan ha llevado la presencia de tropas turcas a distintos puntos de Oriente Próximo. Erdogan busca para Turquía un papel central en la región impulsando el islam político allí donde se presenta la ocasión, una actitud que suscita el rechazo de países de la región y europeos que ven esa expansión como una amenaza para sus intereses.

 

En Siria y Nagorno Karabaj, pasando por Irak, Chipre, Libia y el mar Egeo, Turquía está jugando un papel militar que carece de precedentes en el último siglo, un movimiento de fichas que está suscitando una fuerte oposición política, y a veces militar, de países de Oriente Próximo y Europa que se alarman por una hipotética expansión del islam político en la región.

El ejército turco está en Siria, una apuesta arriesgada que hizo el presidente Recep Tayyip Erdogan y que resulta difícil de justificar. Aunque Ankara explica que tiene que enviar soldados al norte de Siria para contener a las milicias kurdas, lo más sensato sería dejar en manos de Damasco el control de su territorio como ocurría antes de la guerra civil, cuando el ejército sirio patrullaba esa zona e imperaba una calma general.

La presencia militar en Siria es contraproducente para los propios intereses de Turquía, como se viene demostrando especialmente en el distrito de Idlib. Aunque lo razonable sería evacuar a las tropas de una vez por todas, Erdogan acaba de decir que no lo hará hasta que termine el conflicto y se respeten sus intereses. Naturalmente, ese mismo objetivo podría cumplirse de manera pacífica mediante un diálogo con Damasco que Erdogan rehúye.

En el Egeo, Erdogan siguen realizando exploraciones en busca de gas, a pesar de las advertencias europeas. Este conflicto toca directamente a Grecia y Chipre, e indirectamente a Israel y Egipto, y requiere un diálogo profundo con Atenas para repartir de una manera justa y equitativa las riquezas de las aguas del Mediterráneo oriental.

El conflicto del Egeo ha suscitado reacciones de Francia y Alemania, que el pasado jueves dieron el plazo de una semana a Turquía para retirar sus barcos de la zona si no quiere incurrir en sanciones. Sin embargo, las posiciones de París y Berlín divergen en la medida de que Emmanuel Macron es mucho más belicoso que la conciliadora Angela Merkel, y, un factor que no se debe olvidar, Francia está aprovechando las múltiples crisis para vender armas a porrillo a sus aliados.

En uno y otro frente, Macron choca con Erdogan y parece dispuesto a limitar la expansión de Turquía, algo que difícilmente podrá conseguir por medio de las armas. Pero el presidente francés tiene un aliado importante, Joe Biden, que en los últimos meses ha criticado a Erdogan y ha prometido que si gana las elecciones del tres de noviembre actuará con resolución contra Ankara, una amenaza que satisface a todos los rivales de Turquía, que no son pocos, especialmente Israel, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Egipto, unidos por su rechazo del islam político.

No cabe duda de que la expansión turca puede cobrarse un precio a corto o medio plazo. De hecho, ya ha empezado a cobrárselo con el boicot comercial que recientemente han impuesto de facto a los bienes de ese país Arabia Saudí y los Emiratos. El daño que han empezado a causar las restricciones comerciales es todavía limitado pero podría crecer y extenderse a otros países que rivalizan con Erdogan.

El único país de la región aliado de Ankara es Qatar. Están unidos por la defensa del islam político que combaten sus enemigos, una opción que está perseguida por todas partes y que tiene las de perder si no ocurre algo imprevisible que dé la vuelta a la tortilla y que no se vislumbra en el horizonte.

Más allá de las divergencias entre Macron y Merkel, la Unión Europea no presenta una posición unificada. La UE es el principal socio comercial de Ankara y podría endurecer las relaciones económicas, pero para ello sería necesario un consenso que ahora mismo no existe ya que varios países dudan de la eficacia de los agresivos planteamientos de Macron.

Una muestra de las divergencias ocurrió en la última cumbre europea, donde se presentaron propuestas para modernizar el tratado aduanero con Turquía, simplificar la obtención de visados de ciudadanos turcos, y donar dinero para aliviar la presión de los refugiados sirios en Turquía, unas iniciativas que algunos países, entre ellos España, piensan que pueden ser más provechosas que la aplicación de sanciones.

Según Le Monde, la expansión de Turquía puede explicarse por una transformación de Erdogan a raíz del intento de golpe de estado militar que se produjo en 2016. Ankara ha acusado directamente a los Emiratos Árabes Unidos de estar detrás del fallido golpe, y ha señalado específicamente al prófugo dirigente palestino Mohammad Dahlan, que reside en los Emiratos y mantiene excelentes relaciones con Israel, de mover los hilos del golpe.

Otra explicación podría ser el desinterés o la desidia que muestra la administración de Donald Trump en materia de política exterior en todo lo que no esté directamente relacionado con Israel. Pero esta circunstancia podría cambiar si Biden entra en la Casa Blanca el 20 de enero y recupera el interés de Washington por las cuestiones de Oriente Próximo. 

22/10/2020 07:26 Actualizado: 22/10/2020 07:27

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Hacia una Muralla Tecnológica (Digital) Global

 

Se dice que la actividad espacial sólo es posible si se alcanzan los mayores logros tecnológicos que ella implica.

En estos momentos, esos logros están compartidos, por lo menos, por EEUU y China; lo que, sumado a las guerras en curso, puede desembocar en la formación de dos universos (Occidente y Oriente) separados por una muralla virtual pero eficiente, de base tecnológica, digital y espacial.

Cuando en junio China lanzó el último de los 30 satélites que integran el grupo orbital de Beidou, estaba dando un paso enorme para romper la hegemonía de EEUU en el espacio. No sólo se sitúa a la par del sistema GPS (de EEUU), sino que adquiere autonomía en el terreno militar, al no depender de otros sistemas para el lanzamiento de misiles y la defensa.

Una buena síntesis es que la de la emisora estatal china CCTV, al explicar la importancia estratégica de Beidou: "Un sistema de navegación es como una llave de oro de tu hogar que debe mantenerse sólo en tus propias manos".

Aunque EEUU acusa a Rusia y China de pretender "controlar el espacio", lo cierto es que si no dispusieran de sus propios sistemas de navegación espacial serían naciones desnudas frente a sus enemigos.

La decisión de China de construir Beidu fue tomada luego de que en 1996 perdiera dos misiles disparados a través del Estrecho de Taiwán, para "frenar un movimiento percibido hacia la independencia por parte de la isla". Los científicos chinos realizaron concluyeron que "las fallas de los misiles podrían haber sido causadas por interrupciones en el sistema GPS".

La construcción de Beidou tiene un carácter puramente defensivo y de autonomía nacional. Algo similar a lo que sucede con las otras dos redes existentes, la europea Galileo y la rusa Glonass.

Lo que realmente molesta a Washington es la pérdida del dominio casi absoluto de las comunicaciones y de los sistemas de navegación, y la velocidad con la que China ha sido capaz de montar su red.

"Sólo este año, envió su primera sonda independiente a Marte, completó la constelación de 30 satélites para su sistema de navegación Beidou, probó un nuevo tipo de nave espacial tripulada y su nuevo cohete de carga pesada Larga Marchs-5B. El lanzamiento más notable será la misión de exploración lunar Chang'e-5, que está programada para finales de noviembre", escribe el South China Morning Post.

Además, el próximo año comienza la construcción de la misión espacial permanente. Todo esto lo ha conseguido China de forma independiente, ya que Washington no le permite participar en programas espaciales liderados por EEUU.

​El sistema Beidou tiene otras implicancias que realmente molestan a la superpotencia. La más importante es que China pretende expandirlo a todo el mundo, entrando en colisión frontal con GPS, el sistema estadounidense que es por lejos el más utilizado en el mundo, iniciando su expansión por lo que algunos denominan "La Ruta de la Seda Espacial".

Para el Dragón son 20 años de desarrollo espacial imparable. China lanzó los dos primeros satélites a fines de 2000, para la primera versión de Beidou. En 2011 comenzó a desplegar la segunda generión de Beidou, con diez satélites que cubrían sólo China, para ampliarse luego a 20 satélites que ofrecen cobertura a la región Asia-Pacífico. Desde 2015, la tercera generación comienza a completarse, con 30 satélites y otros cinco experimentales, el último lanzado en junio.

Ya son 30 los países de la Ruta de la Seda que utilizan Beidou. El mapa podría ser el siguiente, según análisis de The Epoch Times: Beidou será un gran impulso a la infraestructura de la Ruta de la Seda, a la vez que "proporciona la brújula digital y el mapa para el sistema de objetivos militares del Ejército de Liberación Popular".

El mismo medio sostiene que el GPS de Estados Unidos, "es cada vez más vulnerable a las interferencias y ataques físicos, y necesita una actualización".

Por eso, días después del estreno de Beidou, el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado de EEUU "propuso una legislación que reemplazaría el sistema GPS de Estados Unidos en los próximos tres años", para superar la exposición del sistema a interferencias. La furibunda reacción de Trump creando la Fuerza Espacial, definida como "el sexto brazo de las Fuerzas Armadas", en diciembre pasado, es parte de la misma reacción a Beidou.

China descoloca a Occidente por la velocidad de sus avances tecnológicos. Entre 1957 y 1991, durante la guerra fría, los soviéticos completaron la impresionante cantidad de 2.309 lanzamientos exitosos,  más del doble de los 938 lanzamientos de EEUU. China lanzó sólo lanzó 28 cohetes durante el mismo período.

Entre 2010 y 2019, China realizó 207 lanzamientos. Desde 1992, Rusia ha realizado un promedio de 30 lanzamientos por año y EEUU 23 por año.

En marzo de 2020, había 2.666 satélites en órbita. El 13,6% (363 satélites) son chinos, más del doble del número de satélites rusos (169) en funcionamiento. EEUU mantiene la superioridad con 1.327 satélites, pero las distancias se acortan a pasos de gigante.

De la mano del crecimiento de China, observamos cómo el mundo tiende a dividirse en dos grandes macro-regiones, que en algunos años tendrán su correlato en el terreno espacial, tecnológico y de internet. Blaine Curcio, fundador de Orbital Gateway Consulting, una compañía con base en Hong Kong que investiga el mercado satelital, sostiene que esta "bifurcación" tendrá hondas repercusiones.

"Aquellos que se sitúan a favor de China es probable que desconfíen más de los servicios de navegación por satélite de Estados Unidos y Europa", explica Curcio a la BBC.

El panorama se va despejando, aunque para peor. Cuando la globalización retrocede y el mundo tiende a regionalizarse, es imposible que siga existiendo una red de internet controlada y gestionada por EEUU, que maneja también el sistema de geolocalización GPS. Cada potencia tiende a evitar depender de otras, sobre todo de sus adversarios o enemigos.

Así como China tiende a ofrecer Beidou a sus aliados involucrados en la Ruta de la Seda, EEUU busca aislar esa expansión, de ahí la frenética actividad contra Huawei. La compañía de teléfonos china no es el problema, porque no compite directamente con ella. El problema para Washington es la pérdida del monopolio de las tecnologías más avanzadas, como lo demuestra el caso de los satélites, rubro en el que acarició el dominio casi absoluto luego de la implosión de la URSS en 1991.

En las próximas décadas, es posible que emerja un mundo tecnológicamente fragmentado. Una región asiática y euroasiática centrada en China y sus sistemas, llegando hasta Oriente Medio de la mano de Irán. Otra probablemente europea. Una alrededor de Rusia, probablemente aliada con China o con desarrollos propios, involucrando a algunas ex repúblicas soviéticas.

EEUU busca hacerse fuerte en América Latina y el Caribe, donde tiene mayor poder de chantaje. El continente africano está en disputa, aunque China cuenta con aliados importantes. La gran pregunta es qué sucederá con Europa, que en estos momentos es el centro de una disputa estratégica de incalculables consecuencias. Años atrás habríamos asegurado que marchaba hacia su independencia, pero ahora oscila, duda y no sabe qué rumbo tomar.

15:35 GMT 15.10.2020

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“Guerra” y “Paz” en el lenguaje paramilitar

De nuevo nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó se ve en la necesidad de dejar constancia ante el país y el mundo sobre los últimos hechos de los cuales hemos sido víctimas por parte del paramilitarismo que sigue actuando a sus anchas en nuestra región sin ser molestado por ninguna autoridad competente, pues cuenta con su apoyo económico y político, lo que los hace fuertes para someter al campesinado a sus proyectos.

Desde el pasado 14 de septiembre está activa una campaña calumniosa,  difamatoria y ultrajante contra nuestra Comunidad de Paz, pues ese día comenzó a circular por WhatsApp un panfleto titulado “No te queremos comunidad de Paz”, que busca explícitamente colocar al campesinado de la zona en contra nuestra. Según se deduce de uno de sus párrafos, el panfleto se origina en las Juntas de Acción Comunal de las veredas Mulatos Medio y Mulatos Cabecera, pues el redactor o redactores invitan a funcionarios del gobierno a visitar esas sus veredas.

Aunque el panfleto haya sido redactado, según se deduce del texto, por campesinos miembros de juntas comunales, el contenido no deja ninguna duda de su origen paramilitar y militar. Hace ya varios años que el ejército y otras instituciones estatales vienen cooptando a varias juntas comunales para que se integren a la estrategia paramilitar de control de la región. Esto se hizo muy explícito cuando nuestra Comunidad de Paz cumplió sus 20 años de existencia, en marzo de 2017: en esos días el comandante de la Brigada 17 invitó a miembros ya cooptados de juntas comunales para que calumniaran a nuestra comunidad ante las delegaciones internacionales que pidieron una cita en la Brigada con ocasión del aniversario. Ante tan perversa actitud, las delegaciones extranjeras se retiraron de la reunión ofendidas. Se descubrió entonces con claridad que al desmovilizarse las FARC, los paramilitares querían controlar la totalidad del territorio, como de hecho lo han logrado, colocando “puntos” de espionaje y control en cada vereda, con total anuencia de la fuerza pública y demás instituciones del Estado.

Pero lo que más revela el origen paramilitar/militar del panfleto es su contenido: tratan de presentar la situación de la región como un remanso de paz, para lo cual tienen que ocultar la red de espionaje que han montado para controlar toda la vida de los pobladores a través de “puntos” instalados en cada vereda; tienen que hacerse los de la “vista gorda” sobre la circulación permanente de armados en motos por la carretera entre San José y Apartadó; sobre los impuestos ilegales que están cobrando; sobre las normas que les imparten a los pobladores en las reuniones que convocan, prohibiéndoles usar sus fincas para sus cultivos alimentarios e imponiéndoles modelos de “desarrollo” o de “progreso” que a la larga los van arruinar y a desplazar; tienen que esconder las amenazas permanentes a quienes no se someten a sus planes, así como las listas de gente para matar y las muertes que ya llevan a sus espaldas; tampoco mencionan allí los grupos de civiles con armas largas y cortas que patrullan las veredas, muchas veces con uniformes de camuflaje, y menos la convivencia permanente y amistosa entre los líderes paramilitares y las unidades de fuerza pública en el caserío de San José. Esconden, además, la llegada de empresas extranjeras extractivistas cuya labor arrasante del medio ambiente la camuflan a través de ilegales consultas y de ilegales trazados de vías financiadas y ejecutadas con dineros y maquinarias de los paramilitares. Tal es el remanso de paz que dibujan, donde, según dicen, los desmovilizados viven en absoluta tranquilidad.

Según el panfleto, el único grupo que rechaza esa “paz” es nuestra Comunidad de Paz, la cual, según ellos, implanta un modelo de “guerra”. Pero así como no se atreven a describir los componentes reales y concretos de lo que ellos llaman “paz”, porque evidentemente de paz no tienen nada, tampoco se atreven a describir nuestra “guerra”. El panfleto deja muy en claro que lo que les molesta es que nuestra Comunidad no transija con el paramilitarismo y no se calle ante los crímenes. Por eso es evidente que para ellos optar por la “guerra” es no aceptar los crímenes, ni las manipulaciones, ni los espionajes, ni los patrullajes ilegales, ni la imposición de modelos de “desarrollo” o de “progreso” que arruinan la libertad, la dignidad y la soberanía de las comunidades y la vida de la naturaleza. Para ellos, optar por la guerra es denunciar lo que está destruyendo a los pobladores y el ambiente y está hipotecando el territorio a intereses extranjeros destructivos. Tal es la “guerra” que ellos nos endilgan: no callarnos ante todo esto. No se atreven a confesar que nos han hecho seguimientos y espionajes y han llegado a concluir que no tenemos ni un cuchillo para defendernos y que por lo tanto es fácil asesinarnos. En cambio, ellos entraron armados el 29 de diciembre de 2017 a nuestra propiedad privada San Josesito, con intención de asesinarnos y, gracias a Dios y a nuestra comunidad que actúo rápidamente, se pudo evitar que nuestros líderes fueran asesinados, pero nunca los hemos enfrentado con armas. Sin embargo, en el panfleto, nosotros somos los que optamos por la “guerra” y ellos por la “paz”.

Pero toda esta difamación y ataques ultrajantes y perversos no son nuevos sino que hacen parte de una estrategia que lleva varias décadas y que ha tenido como meta el exterminio de nuestra Comunidad de Paz. Primero se propusieron nuestra eliminación física en una acción conjunta entre militares y paramilitares, logrando asesinar a más de tres centenares de nuestras compañeras y compañeros, incluyendo niños y ancianos, con derroche de sevicia. Esa acción genocida estuvo acompañada, como elemento de justificación, de una campaña de estigmatización criminal dirigida desde la Presidencia de la República, pues agentes del paramilitarismo que hoy han confesado sus crímenes ante las instituciones del Sistema Integral de Paz, han relatado cómo el ex Presidente Álvaro Uribe Vélez, hoy sometido a numerosos procesos penales por un aparato de justicia que vive fluctuando entre innumerables mecanismos de impunidad que lo enredan, los convenció de que nuestra Comunidad era una comunidad guerrillera, para que asesinaran sin compasión a todos nuestros integrantes, pero ellos hoy no pueden ya soportar el peso de sus remordimientos cuando comprenden que fueron forzados a matar a tantos inocentes. Tal estigmatización ideológica fue apoyada por perversas campañas mediáticas, como las de los  diarios El Colombiano y El Mundo de Medellín y periódicos y emisoras de Urabá, que difundieron mentiras, calumnias y entraron en complicidad evidente con todos esos  crímenes horrendos, por los cuales no han pagado un solo día de cárcel, ni han dado garantía alguna a los familiares de no repetición de sus crímenes.

En un trayecto de varios años, la alianza militar/paramilitar se propuso además exterminar por hambre a nuestra Comunidad, cortando todo suministro de alimentos, para lo cual no tuvieron empacho en asesinar a varios conductores de chiveros, a todos los tenderos del caserío y a todos los pequeños comerciantes de alimentos y bebidas instalados en la carretera entre Apartadó y San José. Todo este afán de exterminio fue complementado con la labor corrupta y criminal del aparato judicial, haciendo montajes de increíble perversidad con falsos testigos, torturas, encarcelamientos arbitrarios y violación de todas las normas procesales. Cuando nuestra Comunidad acudió a las altas Cortes demostrándoles con precisión e identificando actores, los delitos judiciales de fiscales, jueces, magistrados, agentes criminalísticos, procuradores y defensores, las Cortes no se atrevieron a actuar y mantienen hasta hoy en sus puestos a los corruptos y criminales operadores de “justicia”.

Cuando ya nuestra Comunidad comprobó que no contaba con el auxilio de la justicia, quedando privada de sus derechos constitucionales y se acogió a una ética objeción de conciencia, se remitió sólo a  Cortes internacionales, pero simultáneamente decidió mantener sus llamados a la conciencia solidaria de las franjas humanas nacionales e internacionales que aún conservan principios éticos; por ello se ha mantenido las CONSTANCIAS que relatan por las redes sociales las agresiones concretas a que nos tienen sometidos.  También este último recurso a la solidaridad humana de los limpios, ha querido ser bloqueado: la Brigada 17 del ejército introdujo una Acción de Tutela, el 28 de septiembre de 2018,  para que se nos privara del derecho a la comunicación y a la denuncia y le exigió a una Jueza Promiscua de Apartadó que nos obligara a retirar de las redes sociales todos nuestras Constancias. Nos negamos a acatar semejante villanía. La corrupta Jueza Segunda Promiscua de Apartadó se dejó arrastrar por los militares para violar el derecho constitucional a la comunicación, el que en la jurisprudencia de los tribunales internacionales constituye “la esencia de la democracia”. Hasta ahora la Corte Constitucional mantiene en suspenso (y en un suspenso demasiado prolongado) tan absurdas sentencias.

No extraña, pues, que los redactores del sucio panfleto que mencionamos aquí, se quejen de que se ponga en cuestión su comportamiento como algo perverso, pero al mismo tiempo le piden al gobierno que los apoye en uno de los crímenes más graves: el de “acabar con nuestra comunidad” (crimen tipificado en el Derecho Internacional como Genocidio, y también bajo las modalidades de Crímenes de Exterminio y Persecución, ambos tipificados como Crímenes de Lesa Humanidad).

Quieren, además, los panfletarios, que se les deje circular por todos nuestros predios privados. Ya tuvimos la experiencia el 29 de diciembre de 2017 cuando incursionaron en San Josesito 5 paramilitares de los que departen día y noche en el caserío de San José con la fuerza pública, con el objetivo de asesinar a nuestro representante legal y a los miembros de nuestro concejo interno: ¿Quieren que  les abramos todos los candados para que puedan seguir entrando a asesinar? ¿No es acaso ese comportamiento el típico de las bandas criminales?

En todo el panfleto se está exigiendo que se llame “paz” a la guerra de exterminio que ellos practican, y que se llame “guerra” a nuestros afanes por no callar los crímenes, los ultrajes, agresiones y amenazas a que constantemente nos someten y sobre todo a nuestras constancias históricas y censuras morales.

Apoyados en nuestras convicciones insobornables, continuamos aquí con nuestras CONSTANCIAS de hechos ocurridos recientemente:

  • El sábado 19 de septiembre  de 2020en horas del día, fue visto un grupo de paramilitares con armas largas en el camino que conduce de la vereda las Nieves hacia la vereda la Esperanza, de San José de Apartadó.
  • El martes 29  de septiembre de 2020, en horas del día, se percibió un tránsito intenso de hombres portando armas cortas, en motocicletas, por la carretera que pasa al lado de nuestro asentamiento de San Josesito. En horas de la tarde del mismo día, se vio cruzar por allí al paramilitar conocido como ALFREDO. Al parecer, todos estos paramilitares estaban ese día coordinando la repartición de panfletos que luego dos días después fueron encontrados en toda la zona y en muchos municipios de Antioquia y el país.
  • El miércoles 30 de septiembre de 2020, en horas de la noche, llegaron informaciones sobre un supuesto plan de exterminio que se estaría organizando en la zona contra nuestra Comunidad de Paz,  por parte de los paramilitares en asocio con algunos pobladores de la zona. Se afirma que nuestra Comunidad “no deja entrar el progreso a la región” y denuncia mucho la presencia paramilitar en las veredas del corregimiento, lo cual les perjudica y les impide ejercer el control con mayor fuerza sobre la población civil.
  • El jueves 1º de octubre de 2020, en horas de la mañana, fueron encontrados muchos panfletos de los paramilitares impresos en papel y muchos grafitis en los árboles y casas, suscritos por las autodenominados AGC (Autodefensas Gaitanistas de Colombia) que controlan esta región y muchas otras en el país. Dichos panfletos, al parecer, no solo fueron difundidos en el corregimiento de San José de Apartadó y sus veredas, sino también en otros muchos municipios del país y sus corregimientos y veredas. En dicho panfleto protestan por la brutalidad de la Policía Nacional contra las manifestaciones populares de protesta y al mismo tiempo denuncian las actividades de las guerrillas en la zona. No deja de ser desconcertante que una estructura paramilitar cuya tolerancia por parte del Estado ha sido total, como el mismo Obispo de Apartadó lo denunció hace unos meses, al señalar que no se percibe ninguna voluntad del Estado en perseguirlos, quiera ahora ganar respaldo de la población al denunciar a su mismo Estado protector en un asunto que tiene tan enorme consenso nacional, como es el rechazo a la brutalidad policial.
  • El mismo jueves 1º de octubre de 2020, en horas de la mañana, por nuestra Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra pasó una tropa de militares de la Brigada XVI del ejército, violando nuestra propiedad privada. Cerca de allí, según informaciones, se encontraba un grupo de paramilitares portando fusiles y vestidos de civil.
  •  El mismo jueves 1º de octubre de 2020, en horas del día, llegaron  a nuestra Comunidad informaciones según las cuales los paramilitares conocidos como “JESUSITO” y WILFER HIGUITA eran los que habrían dejado los panfletos y los escritos en los árboles, en los frentes de las casas y hasta en las piedras, en la vereda la Unión de San José de Apartadó. Es sabido que  WILFER HIGUITA siendo parte de los paramilitares se integró en el 2009 a la Brigada XVII del ejército, prestando sus servicios como paramilitar. El 17 de enero de 2009 se hizo de mensajero del Coronel GERMÁN ROJAS DÍAZ, comandante de la Brigada XVII, para someter a un inmundo chantaje a un miembro de la Comunidad de Paz, conminándolo a ayudarle a destruir la Comunidad de Paz o de lo contrario le inventaría un proceso penal por narcotráfico o por rebelión, con falsos testigos. El 16 de noviembre del mismo año 2009, el mismo Wilfer Higuita hizo pública, en la vereda Caracolí de San José de Apartadó, una lista de personas para asesinar, varias de las cuales fueron asesinadas en los días siguientes, como Don Fabio Manco y Don Luis Arnelio Zapata. Según el anuncio de Higuita, por cada muerte  pagarían 7 millones de pesos. Durante esos años fue visto patrullando con militares de la Brigada XVII, como paramilitar.
  • El miércoles 7 de octubre de 2020, a las 7:00 a.m., un grupo de 4 militares de la Brigada XVII del ejército ingresó sin autorización alguna a nuestros espacios privados de la Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra. Más tarde, a las 11:00 a. m., otros 3 militares violaron de nuevo nuestro predio, alegando que estaban verificando  unas coordenadas y simulando que estaban extraviados en la zona. Hay que anotar que el predio de la Aldea de Paz está suficientemente señalizado como territorio privado y menos se comprende que funcionarios del mismo Estado ignoren su inviolabilidad legal.

Es claro que los paramilitares han buscado cómo destruir nuestro proceso de vida y para ello utilizan diversos puntos de espionaje que están informando permanentemente sobre las actividades de nuestra comunidad día a día. Ahora se escucha que llega un supuesto nuevo comandante paramilitar a la zona el cual reemplazará a alias “Pueblito” o “Pueblo”, asesinado por la fuerza pública.  

Las empresas mineras son las más interesadas en apoderarse de esta región, pues estos últimos meses se han realizado muchas encuestas verbales ilegales para empezar a explotar los minerales y todo esto llevado a cabo por los mismos paramilitares que realizan el trabajo sucio del empresariado de Urabá y desafortunadamente el campesino va cayendo en el juego de esas empresas, sabiendo que ellas buscan sólo llenar sus arcas de divisas y desmantelar los precarios recursos de los campesinos, quienes terminan entregando la tierra y desplazándose, forzados por los que hoy defienden y apoyan ese despojo como “progreso y desarrollo” de la zona. Basta mirar cómo han quedado las otras regiones del país donde estas empresas han explotado los recursos, donde ahora sólo se vive en miseria, el desplazamiento, con dolor y rabia por haber hecho caso a las promesas falsas que las empresas habían propagado. Sabemos que existe un gran interés de las empresas mineras y de las mismas instituciones del Estado por arrebatarle las tierras colectivas a nuestra Comunidad de Paz y para lograrlo están utilizando el paramilitarismo y cooptando a una gran parte de la población civil de la zona, como estrategia para terminar con el estorbo que somos para ellos, que les impide robar los recursos naturales acabando con esta hermosa zona. Ese tipo de “progreso de muerte y de exterminio” nuestra Comunidad de Paz lo rechaza rotundamente.

Nuevamente agradecemos a las personas y comunidades que en diversos sitios del país y del mundo, desde sus convicciones más íntimas nos han acompañado en estos más de 23 años de Comunidad de Paz y que a pesar del aislamiento por la pandemia siguen presionando cada día al gobierno colombiano para que no destruya nuestras vidas ni nuestro patrimonio y legado. Nuestra sincera gratitud por seguir este proceso de defensa de la vida y que además nos anima moralmente a seguir defendiendo nuestros principios.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Octubre 12 de 2020

Publicado enColombia
Armenia y Azerbaiyán intercambiaron ayer acusaciones de ataques, pese al acuerdo de alto el fuego para detener combates por la región de Nagorno-Karabaj.Foto Afp

La "nueva bipolaridad tecnológica" de EU vs. China/Rusia (https://bit.ly/2FgNzyD) comporta componentes geopolíticos superlativos tanto a lo largo de la Ruta de la Seda terrestre de China –v.gr "misteriosa" mega-explosión del puerto de Beirut: salida de las mercancías chinas al mar Mediterráneo– como en la "periferia inmediata" de Rusia –en su región asiática de Belarús, Nagorno-Karabaj (enclave en disputa entre Azerbaiyán y Armenia) y Kirguistán– que han sido incendiadas o desestabilizadas, en sincronía con las obscenas giras bélicas en sus regiones por Mike Pompeo (MP), ex-director de la CIA, confeso "evangelista sionista" y secretario de Estado con Trump.

Dejo de lado el otro preocupante incendio o la desestabilización por el control del gas en Libia, el mar Egeo y la costa oriental del mar Mediterráneo, donde colisionan Francia y Turquía –dos miembros formales de la OTAN– con sus respectivos aliados.

Ahora es obligado (re)leer los libros La gran ilusión (https://amzn.to/3lnjBIC)”, de Norman Angel, de 1909 –que obnubiló el nivel de alerta de los cándidos dirigentes– y Los sonámbulos (https://amzn.to/3dg4D4j)”, de Christopher Clark, sobre el fracaso del manejo de la crisis y la diplomacia en 1914: dos antagónicos puntos de vista sobre el desencadenamiento "inesperado" de la Primera Guerra Mundial (PGM) que fue detonada en Sarajevo (hoy capital de Bosnia y Herzegovina) como consecuencia del asesinato del archiduque Francisco Fernando, del imperio austro-húngaro.

Hoy, según tres relevantes actores políticos de “Occidente ( whatever that means)” –Kevin Rudd, Alastair Crooke y Kissinger– el mundo se encuentra a un paso del "Momento Sarajevo" debido al encono ascendente entre EU y China (aliada de Rusia) y a los varios puntos candentes, sino incendiados, que pueden jalar a las superpotencias a una confrontación secuencial, como ocurrió en la PGM que aparentemente nadie deseaba y que acabó siendo fatídicamente inexorable.

Kevin Rudd –ex primer y ex canciller australiano, hoy a cargo del Instituto de Política de la Sociedad Asiática– tanto en un artículo para Foreign Affairs como en su entrevista a The Market juzga que “la lección seminal delos actos que desembocaron en la PMG es que un incidente relativamente menor (el asesina-to del archiduque austriaco en Sarajevo a fina-les de junio de 1914) puede escalar a una guerra entre las grandes potencias en cuestión de semanas (https://bit.ly/2Ifff88)”.

Alastair Crooke –anterior espía del MI6 y ex asesor británico del canciller JavierSolana en la Unión Europea– expone el "Momento Sarajevo": planean las “sombras de 1914 cuando el imperio austro-húngaro estaba confinado en una gran batalla con Rusia, de manera similar a la confrontación de hoyde Alemania con Rusia (https://bit.ly/33KG8sL)” –cuando MP ha impulsado una peligrosa dinámica con su belicoso Clean network ( Limpiar la red; https://bit.ly/2IfH0xp).

A sus 97 años, Kissinger, anterior secretario de Estado y ex asesor de Seguridad Nacional de los presidentes Nixon y Ford, advirtió ante el Club Económico de Nueva York que "EU y China deben colocar límites para evitar una conflagración", ya que "sin reglas, la situación puede ser similar a la PMG". Sugiere que ambas superpotencias "deben encontrar una manera de conducir una política sobre un extenso periodo" y "si esto fuera imposible nos deslizaríamos a una situación similar a la de la PGM".

Afirmó que la "nueva guerra entre China y EU" es atribuible a "avances tecnológicos que han cambiado ampliamente el paisaje geopolítico", por lo que EU necesita "una nueva manera de pensar" que “entienda que el mundo es demasiado complejo para que un sólo país “consiga una superioridad unilateral tanto en estrategia como en economía para que nadie se encuentre en una posición que nos amenace (https://bloom.bg/3jN1mM6)”.

¿Qué tanto cambiaría la ominosa dinámica en el juego de los actores implicados en el "Momento Sarajevo" con un triunfo de Joe Biden al que apuestan sotto voce China, Irán y Alemania?

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El misil balístico intercontinental (ICBM) que presentó Corea del Norte.   ________________________________________ Imagen: AFP

La demostración de poder de Kim Jong-un

El líder desplegó su armamento durante la conmemoración por el 75º aniversario de la fundación del Partido de los Trabajadores. Insistió también en que Corea del Norte es un país libre de coronavirus. 

 

Corea del Norte presentó este sábado un nuevo y gigantesco misil balístico intercontinental durante un desfile militar que desafió a la pandemia de coronavirus. En el marco del gran despliegue por el 75º aniversario de la fundación del Partido de los Trabajadores, Kim Jong-un aprovechó ademas la oportunidad para insistir en que no hubo ni un solo caso de la enfermedad en el país. 

Cada misil balístico intercontinental (ICBM), el más grande del mundo de este tipo según los analistas, fue transportado por un vehículo de 11 ejes de largo por la plaza Kim Il Sung, donde Kim Jong-un observaba el desfile desde una tribuna. 

Se trata del “mayor misil móvil de combustible líquido visto hasta ahora”, tuiteó Ankit Panda, de la Federación de Científicos estadounidenses.

Kim Jong-un, vestido con un traje gris, resaltó ante la multitud: “Continuaremos reforzando nuestro ejército, con fines de autodefensa y de disuasión”. Luego, agregó: “Si no tienes la fuerza, tendrás que enjugar las lágrimas y la sangre que fluyen con los dos puños cerrados”.

Se cree que Corea del Norte continuó desarrollando su arsenal, supuestamente para protegerse de Estados Unidos, tras el fracaso de la cumbre de Hanói con el presidente Donald Trump en febrero del año pasado.

Los analistas consideran que el país estuvo desarrollando desde ese momento un ICBM capaz de alcanzar a Estados Unidos y evadir los sistemas de defensa estadounidenses. Además del ICBM, fue presentado el Pukguksong-4a, un nuevo misil submarino. Las agencias de inteligencia surcoreana y estadounidense “siguieron de cerca el acto”, aseguraron.

A fines de diciembre, Kim amenazó con mostrar una “nueva arma estratégica”, pero los analistas piensan que Pyongyang tratará cuidadosamente de no hacer peligrar el diálogo con Washington antes de las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre.

Leif-Eric Easley, profesor en la Universidad Ewha de Seúl, advirtió que no está claro si todo el equipamiento mostrado en el desfile “funciona realmente”. No obstante, señaló: “A pesar de las políticas engañosas, las armas mostradas en los desfiles de Pyongyang nos recuerdan que Corea del Norte no será ignorada”.

El “virus funesto” que supuestamente no llegó al país 

Las unidades de soldados de diferentes cuerpos desfilaron por la plaza, mientras Kim Jong-un sonreía o bromeaba con los generales. El gobierno norcoreano decidió cerrar sus fronteras hace ocho meses para protegerse del coronavirus, del que todavía no informó ningún caso positivo.

Los aviones de guerra sobrevolaron la zona, lanzando bengalas, los vehículos blindados recorrieron las calles y los misiles se exhibieron. Ninguno de los participantes ni nadie entre el público llevaba tapabocas.

En su discurso, Kim Jong-un se mostró agradecido de que “ni una sola persona” haya contraído el coronavirus en el país, y afirmó que deseaba “buena salud a todas las personas del mundo que luchan contra los males de este funesto virus”.

A diferencia de otras ocasiones, la prensa extranjera no fue autorizada a presenciar el desfile y como muchas embajadas están cerradas por el coronavirus, apenas había observadores extranjeros en la ciudad.

La embajada rusa en Pyongyang dejó un mensaje en su página de Facebook pidiendo a los diplomáticos y a otros representantes internacionales que no “se acerquen ni tomen fotos” de las conmemoraciones.

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