El G-20 planea una reunión para evitar una crisis de alimentos
El Grupo de los 20 países desarrollados y emergentes se reunirá para coordinar una respuesta a los crecientes precios de los alimentos, informó el lunes el diario Financial Times, mientras la peor sequía que ha afectado a Estados Unidos en más de medio siglo devasta las cosechas, elevando el valor del grano.


Autoridades del G-20 planean celebrar una conferencia telefónica en la semana del 27 de agosto para fijar una reunión, que podría realizarse a finales de septiembre o principios de octubre, dijo el diario, citando a cuatro funcionarios no identificados con conocimiento de las discusiones.


El maíz en la Bolsa de Chicago subió el viernes a un máximo récord después de que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos redujera su estimación de producción en un 17%, intensificando los temores de que el mundo se encamine a una repetición de la crisis de alimentos de 2008.


El alza de los precios del grano ha renovado el debate de alimentos o combustibles que se centra en la obligación de Estados Unidos de dedicar un 40% de la cosecha de maíz a la elaboración de etanol, para su uso en vehículos y camiones.


La reunión no es una señal de pánico, según los funcionarios


La reunión del G-20 sería la primera del Foro de Respuesta Rápida, un organismo recientemente creado para promover la discusión pronta entre líderes capaces de adoptar decisiones sobre condiciones anormales del mercado internacional, dijo el diario.


El foro forma parte del Sistema de Información del Mercado Agrícola apoyado por el G-20, creado el año pasado por iniciativa de Francia y considerado como una repuesta de política clave a la crisis del 2007-08, dijo. Sin embargo, funcionarios del G-20 destacaron que la reunión no es una señal de pánico.


"En muchos sentidos es sólo asegurarse de que todos estamos en la misma página en términos de cuál es la situación, y ciertamente tratar de desalentar cualquier política que pueda exacerbar la volatilidad", dijo un funcionario del G-20, citado por el diario.


REUTERSMadrid13/08/2012 11:15 Actualizado:

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Prevén hambre y violencia ante la peor sequía en EU desde 1956
Nueva York, 8 de agosto. Según datos oficiales, julio pasado fue el mes más caluroso jamás registrado en Estados Unidos, mientras casi dos tercios del país padecen condiciones de sequía e incendios en varias regiones, así como episodios de tormentas severas, lo que amenaza tanto vastos cultivos y ganado como comunidades, y genera pronósticos de alzas en los precios de alimentos con consecuencias mundiales.


Con el informe de hoy sobre las estadísticas oficiales de julio, los últimos 12 meses marcan el periodo de las temperaturas más altas reportadas en Estados Unidos desde 1956 –el gobierno empezó a monitorearlas en 1895–, informó hoy la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), lo que significa que está sufriendo su peor sequía en más de medio siglo, la cual afecta a 63 por ciento del territorio.


Más de una quinta parte de la nación (22.3 por ciento) está declarada en sequía "extrema" o "excepcional", de acuerdo con las últimas estadísticas oficiales –área que se duplicó sólo en las últimas tres semanas.


Uno de los sectores más afectados por el fenómeno son los cultivos de alimentos: según cifras oficiales, 88 por ciento de los sembradíos de maíz están afectados, y también buena parte, aunque menor, de los de soya. De acuerdo con el Departamento de Agricultura, tres cuartas partes de las tierras dedicadas a ganado se encuentran dentro de la zona de sequía.


El gobierno federal y expertos pronostican incrementos en los precios de alimentos como resultado del esperado desplome en producción agropecuaria, con alzas de entre 4 y 5 por ciento para carne de res, así como encarecimiento en productos de leche y huevo. De hecho, durante los últimos dos meses las cotizaciones de maíz estadunidense subieron más de 50 por ciento, y las de soya 20 por ciento, reportó Reuters.


Con Estados Unidos como el principal exportador internacional de maíz, soya y trigo, se pronostica un impacto global de esta crisis.


El presidente Barack Obama se comprometió a hacer todo lo que pueda para amortiguar el impacto de la sequía, y esta semana asignó otros 30 millones de dólares para ese propósito. "Es una sequía histórica y tiene impacto profundo sobre granjeros y rancheros en muchos estados", afirmó el martes. Llamó a que el Congreso apruebe una iniciativa legislativa agraria que incluya asistencia contra desastres en varias zonas. Sin embargo, el Congreso no logró aprobar ningún apoyo al sector antes de empezar su receso de cinco semanas.


"La gran sequía de 2012 aún no concluye, pero ya sabemos que sus consecuencias serán severas", advierte Michael Klare, autor de varios libros sobre los conflictos por recursos naturales, profesor en Hampshire College y colaborador de La Jornada. En un artículo en TomDispatch.com, agrega que al caer la producción de granos y otros alimentos básicos, se incrementarán los precios tanto aquí como en el extranjero, “causando mayor miseria para granjeros y estadunidenses de ingresos bajos, además de mucho mayor privación a los pobres de naciones que dependen de la importación de granos estadunidenses. Sin embargo –advierte–, esto es sólo el inicio de las probables consecuencias si la historia sirve de guía, ya que alzas en precios de alimentos también llevarán a disturbios sociales y conflictos violentos”.


Durante los últimos meses, las noticias han dado cuenta de tormentas severas, algunas de las cuales causaron daños masivos en el centro del país y en la zona de Washington, con apagones que duraron días. Los noticieros repiten alertas de "tormentas peligrosas", tornados, granizo, vientos altísimos y más. Es cada vez más común ver noticias que reportan –como sucedió varias veces el mes pasado– "tormentas severas en el noreste, incendios masivos en el oeste e inundaciones en el sur".


Vinculado con las altas temperaturas y la sequía, continúan brotando incendios que consumen cientos de miles de hectáreas en varias partes del país. Actualmente hay 49 confla- graciones "grandes" no controladas y 228 incendios nuevos, reporta el Departamento de Agricultura. En las últimas semanas estos fenómenos han destruido viviendas y campos en varios estados, pero hay tantos en varias regiones más que cada vez es más difícil que equipos de bomberos y expertos en incendios forestales puedan ayudar a sus vecinos. Este verano han ocurrido cientos de conflagraciones que destruyeron decenas de viviendas y miles de hectáreas de bosques en el oeste del país, sobre todo en Oklahoma, Colorado y Nuevo México. Solo en julio, más de 800 mil hectáreas fueron consumidas por fuego.


Mientras tanto, ahora se reporta la multiplicación de ciertos insectos –como resultado de las condiciones imperantes– que atacan bosques y plantas, lo que contribuirá a la devastación de ciertas zonas.


Este escenario recuerda imágenes de los años 30, cuando durante la Gran Depresión hubo una sequía severa en el centro del país, el famoso Dust Bowl, con tormentas de polvo y granjeros abandonando sus tierras para ingresar al éxodo hacia el oeste, hecho capturado en las novelas de John Steinbeck, famosas fotos y canciones de Woody Guthrie.


Más aún, a veces parece algo así como las "siete plagas" y otras advertencias bíblicas, con inundaciones e incendios, polvo y cultivos secos, sobre todo en zonas rurales donde prevalecen los mensajes cristianos religiosos (por radio, televisión y espectaculares) rodeados de catástrofe.


Justo son los cristianos ultraconservadores los que suelen rechazar dichos de los científicos de que son manifestaciones del calentamiento global, pero aquí Dios parece estar mostrando que los científicos, y no los ultrafieles, podrán tener razón.

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Terrorismo financiero al alza: los millones que faltan en el Sur hambriento
Mientras que nunca había habido en el Planeta tantos humanos pasando hambre (uno de cada siete, ¡más de 1.000 millones de personas!), Jean Ziegler, uno de los pocos suizos honorables, actualmente asesor de los programas de alimentación y de derechos humanos de la ONU, no se cansa de recordarnos que “el hambre no es una fatalidad, es un asesinato” que tiene unos beneficiarios claros, como el Deustche Bank, Goldman Sachs y otros “carroñeros” neoliberales. Incluso, los alimentos básicos están en manos de una economía de casino como si las necesidades de nutrición de enormes masas humanas fueran irrelevantes.

Entre los "detalles" que no aparecen en los medios de comunicación estándar y que permiten explicar el porqué de las cosas está la balanza fiscal negativa del Norte con el Sur. Quiero decir, la paradoja de que el Sur empobrecido mayoritario del Planeta subvencione, cada vez más, la minoría rica del Norte. A pesar del muro de obstáculos desinformativos que erige el cártel del régimen neoliberal (desde el FMI al Banco Internacional de Pagos pasando por la Banca Mundial o el G20) para que los principales perjudicados, los cientos de millones de desposeídos en situación crítica en todo el mundo, no sepan nada, comienzan a acumularse pruebas serias de cómo se perpetúa este terrorismo económico que tiene como efectos colaterales permanentes el hambre y la emigración de capital social básico del Sur.

Una primera pregunta relevante es de cuánto estamos hablando. Según el Center for International Policy, un prestigioso think tank independiente con sede en Washington DC, los flujos de dinero ilícito que se van del Sur hacia el Norte tendría un volumen anual entre siete y ocho veces superior a toda la ayuda oficial al desarrollo. En 2008, el volumen de dinero negro que salía del Sur para engordar el Norte oscilaba entre los 859.000 miliones y 1,06 biliones de dólares. La ayuda oficial al desarrollo fue en 2011 de apenas 133.500 miliones de dólares. Visto de otro modo, supone perder ingresos equivalentes a tres veces las remesas de dinero que los 215 millones de emigrantes en el Norte envían a casa, 372.000 millones de dólares el año pasado. Para el caso de África, el continente más empobrecido y con más personas hambrientas, entre 1970 y 2008 el Norte le habría extraído entre 854.000 millones y 1,8 billones de dólares. Con esta suma fabulosa, los africanos no sólo habrían podido cancelar su deuda externa total (de unos 250.000 millones de dólares en 2008) sino que, en el cálculo más conservador, les habrían sobrado 600.000 millones de dólares para erradicar el hambre, reducir pobreza y buscar sistemas de vida ecológicamente sostenibles con bienestar social para todos. La tendencia, por si fuera poco, es el incremento de esta rapiña: los flujos ilícitos hacia el Norte pasaron de 57.000 millones de dólares la década de los 70 a los 437 mil millones entre el 2000 y 2008.

¿Es la ciudadanía corriente del Norte, sin embargo, la gran beneficiaria de ese dinero robados en el Sur? En ningún caso, basta ver qué pasa en lugares como Grecia, Portugal, Irlanda, Italia o España. Con la excusa de la crisis, su ciudadanía se encuentra acosada con políticas de ajuste estructural neoliberal que hace pocos años sólo parecían reservados a Corea del Sur, México o la Argentina del corralito. La tendencia es que estos estados colapsen fiscalmente por la imposibilidad de poder devolver la deuda que les han endosado, como avisa para el caso griego la ong Tax Research, sostenida por las Trade Unions británicas.

Entonces, ¿quién se lleva los millones perdidos del Sur? Se acumulan las evidencias que quien hace caja son las grandes corporaciones transnacionales. Basta recordar que las 10 primeras a nivel mundial mueven más dinero que la India y Brasil juntos. Hace poco, desde Eurodad, una red independiente de vigilancia sobre la deuda y el desarrollo, se detallaban los múltiples trucos que utilizan las transnacionales para hacer ingeniería contable y evadir impuestos tanto en el Sur como en el Norte. Una de los más productivos es el maquillaje de los números a base de transferir artificialmente cantidades importantes a filiales localizadas en estados o regiones con fiscalidad baja o casi inexistente. En otro extremo, se pueden inventar facturas de compra-venta falsas para evitar pagar impuestos. Así, se calcula que entre el 45 y el 50% de las transacciones internacionales están hinchadas en más de un 10% para aumentar el provecho gracias al diferencial fiscal entre unas regiones y otras del Planeta, siendo África el área donde esta manipulación contable alcanza su cenit.

Este desnivel de recaudación afecta muy especialmente del hemisferio sur. La razón es que mientras los estados de la OCDE (el club de los más ricos) tienden a mantener un nivel de impuestos equivalente al 35% del PIB, en los estados menos desarrollados suele ser mucho más bajo. En África subsahariana, por ejemplo, apenas representa el 18%. Así, al recaudar muchos menos impuestos de media que el Norte, el Sur sufre mucho más acusadamente la evasión fiscal de las corporaciones. Obviamente, el coste en desarrollo humano y en capacidad de alimentación suficiente para toda la población de este robo es enorme.

El punto clave, en este contexto, es que las corporaciones no actúan, en realidad, de manera "pirata" sino que no hacen más que utilizar una "patente de corso" otorgada por el régimen neoliberal. Como corsarios, pueden sortear las haciendas públicas del Sur y del Norte domiciliando buena parte de sus flujos financieros en un archipiélago de paraísos fiscales que tiene en la City de Londres y en Wall Street sus zulos más letales. Así, el 21% de las filiales de las 50 primeras transnacionales europeas están domiciliadas en paraísos fiscales. De las 100 primeras compañías en la Bolsa de Londres, 98 tienen sociedades localizadas en el archipiélago corsario. Christian Chavagneux, redactor en jefe de la revista Économie Politique, avisa que la crisis financiera global ha exacerbado esta deriva parasitaria de las corporaciones hacia los paraísos fiscales. Mientras los EEUU han visto reducir notablemente su atractivo como destinatario del ahorro mundial, estados canallas como Luxemburgo acaparan activos financieros equivalentes a 2.285 veces la riqueza nacional. Por tanto, si realmente queremos ayudar a eliminar rápidamente el hambre en el mundo y hacer que haya justicia social entre el Norte y el Sur, se impone poner en primer lugar de la agenda social y política el fin de los paraísos fiscales. Con el fin de abolir los "derechos" neoliberales de corsarismo en favor de corporaciones como UBS, Repsol o Sol Meliá, la prioridad es eliminar el secretismo, exigir la transparencia financiera de las corporaciones, haciendo que todo el mundo sepa qué declaran en todos los países en los que operan directamente y a través de sus filiales. Entre las buenas noticias de los últimos tiempos, sin duda está la vertebración de una cada vez más visible y poderosa coalición mundial de organizaciones socials independientes a favor de eliminar los paraísos fiscales para ayudar a las poblaciones humanas más vulnerables. En un contexto mundial tan potencialmente apocalíptico, establecer este tipo de conexiones y coaliciones es la mejor semilla para la esperanza.

Joan Buades | Investigador de Alba Sud
http://alainet.org/active/55279
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Si visita las comunidades más pobres del país, le va a doler el corazón”. El viceministro de Seguridad Alimentaria y Nutricional de Guatemala, Edmundo Álvarez, se refiere así a los “graves” problemas de hambre y desnutrición que padecen los ciudadanos del país centroamericano, lo que motivó al presidente Álvaro Colom a decretar esta semana el estado de calamidad pública.

Vía telefónica desde Guatemala, el Subsecretario señala que el problema del hambre en el país es recurrente debido al déficit en la producción de alimentos y a la falta de políticas fiscales que mejoren las recaudaciones tributarias.  Destaca que la nación  tiene desigualdades  marcadas, que generan pobreza y hambre, problemas para los que “no está preparada para resolverlos”.

La falta de alimentos en Guatemala es un problema cíclico, pero este año se agravó la situación, ¿por qué?
En Guatemala siempre ha existido escasez de alimentos por el déficit que hay en la producción. El país no ha sido autosuficiente para producir maíz y fréjol negro, que son los alimentos básicos de la dieta del guatemalteco. Hay una gran brecha entre la producción y el consumo interno, entre un 28% y 40%, por lo que el Gobierno suple esto con importaciones y  donaciones, pero de nada sirve que exista maíz en el mercado si la gente no tiene dinero para comprarlo. En realidad, no hay capacidad adquisitiva, existe un nivel de pobreza que alcanza a más de la mitad de la población (13 millones).

¿Cuál es el índice de pobreza?

Un 37% de la población vive en extrema pobreza, mientras que más del 50,9% es pobre. Este año la situación empeoró por la crisis económica y la sequía que afecta los cultivos de siete de los 22 departamentos del país. Esto ha causado  más escasez de alimentos y se ha registrado un número mayor de niños con  síntomas de bronconeumonía, diarrea, deshidratación y otros síntomas asociados con la desnutrición.

¿Cuántos son los afectados por la desnutrición?

 Tenemos identificadas a 3.900 familias en alto riesgo por la inseguridad alimentaria y aproximadamente otras 400.000 en 198 comunidades en muy alto riesgo, la mayor parte situada  en el llamado Corredor seco, conformado por siete departamentos. Hasta el momento asistimos a 54 mil familias de las zonas afectadas por desnutrición crónica a las que entregamos diariamente raciones alimenticias.

Se calcula que 1,5 millones de niños están afectados por desnutrición crónica...  El 49,3% de 2,5 millones de   niños menores de seis años está afectado por  desnutrición crónica en Guatemala, pero hay regiones, como en el altiplano, donde los índices  llegan hasta el 89%.

¿Cuáles son las condiciones del Corredor seco? ¿Por qué sus habitantes son más afectados?

Son poblaciones rurales  marginales que viven aisladas, sufren  una situación de extrema pobreza y no tienen  servicios básicos. Cuando llueve los caminos son intransitables, hay dificultad para llegar con alimentos y para que ellos saquen sus cosechas.

Si usted visita las comunidades más pobres, le va a doler el corazón, se lo aseguro, pero un gobierno con un presupuesto y un sistema tributario bajo no puede  asistir a toda esta gente. Guatemala no está preparada para resolver el problema de la pobreza, es muy complejo, muy serio.

Según un informe del Ministerio de Salud, en lo que va del año se han registrado 462 muertes por desnutrición crónica.
Eso no es cierto. Las víctimas mortales registradas por el Ministerio de Salud según las estadísticas que nos presentaron, desde enero hasta finales de agosto, son 47, incluidos los 25 niños.   

Para enfrentar la crisis alimentaria, el Gobierno decretó el  llamado “estado de calamidad pública” ¿Cuál es el alcance de esta declaración?

Se llama decreto de calamidad pública porque se  toma en consideración los diversos aspectos que afectan al país, como la crisis financiera, la baja recaudación de impuestos, el alto costo de los insumos para la producción,  los brotes de la gripe A y dengue hemorrágico. A lo  que se suma  el problema con la situación nutricional de la población que requiere de una atención urgente de parte del Gobierno. El decreto  ayudará a desembolsar recursos de manera ágil. Estimamos que requerimos 400 millones de quetzales (moneda guatemalteca) para asistir a 198 comunidades durante cuatro meses.  Además, estamos haciendo un  llamado a la comunidad internacional para que nos ayuden con donaciones. 

Esta situación ya era previsible. ¿Por qué no declararon antes la emergencia?

La verdad  es que desde julio  se tenían previsiones de que esto podía suceder. Por el problema de la sequía se realizaron varios estudios que concluyeron en que el fenómeno  El  Niño se estacionaría este año en las costas  de Guatemala y se elaboró un plan de contingencia que pudiera evitar esta situación. El Gobierno, además, presentó un proyecto para una reforma fiscal que se esperaba surtiera efectos inmediatos logrando una mayor tributación, queríamos gravar impuestos para los  vehículos de lujo, pero desafortunadamente no fue aprobada por el Congreso. Hubo   oposición férrea y como un efecto del problema se  captó menos ingresos por los impuestos, situación  que  afectó seriamente en las finanzas del Gobierno.


El relator especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, consideró que los esfuerzos del Gobierno  son insuficientes.

Las acciones del Gobierno no son suficientes ni lo serán mientras exista el modelo económico que tenemos. Necesitamos una redistribución de las riquezas, aquí hay diferencias abismales, la gente rica  maneja el poder económico y los que viven en el área rural están en condiciones realmente deplorables.

Mónica Álvarez
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