Francisco, el papa, entre pederastas y genocidas

La Iglesia chilena es una de las más conservadoras del continente. Su participación en el golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende la escoró más. Un tedeum en la catedral de Santiago elevó a los golpistas a la condición de salvadores de la cristiandad. Los escándalos durante décadas afectan a todas las congregaciones, ninguna está exenta de casos de violación a menores. Salesianos, maristas, dominicos, legionarios, jesuitas, Opus Dei. Existe un centenar de casos documentados.

La institución niega y considera las acusaciones, insidias para socavar la labor pastoral de sus miembros. Aún abiertas las heridas del prelado Fernando Karadima, durante años violando menores, el papa Francisco no ha querido reunirse con sus víctimas. Se ha limitado a pedir perdón. Karadima sigue siendo sacerdote. En sus 50 años de oficios religiosos amasó una gran fortuna personal. Condenado por pederastia, oficia misa a pesar de estar inhabilitado. Igualmente, resulta significativo que el papa Francisco reniegue de las acusaciones por encubrimiento de quien fue discípulo de Karadima, Juan Barros Madrid, hombre de confianza del Papa, nombrado obispo de Osorno. No menos impactante ha sido el nombramiento del ex arzobispo de Santiago, miembro del consejo cardenalicio, Javier Errázuriz Ossa, amigo personal de Pinochet, anticomunista declarado, en la actualidad empeñado en desarticular toda acción pastoral ejercida desde la Teología de la Liberación. Enemigo acérrimo de la Iglesia de los pobres, ha patrocinando querellas contra los sacerdotes militantes de la Iglesia de la opción por los pobres y del Cristo de los condenados de la Tierra, José Aldunate, Mariano Puga y Felipe Berríos.

Sin embargo, la Iglesia chilena cuenta con el apoyo de la clase política para realizar sus fechorías. La Democracia Cristiana, principal partido político durante décadas, hoy en declive, de ideología católica practicante, se alineó con las posiciones más reaccionaras del clero, siendo su correa de trasmisión. En cuanto a sus propiedades y bienes, el Episcopado posee canales de televisión, universidades, editoriales, centros comunitarios, clubes deportivos, clínicas privadas, instituciones seglares, colegios, agroindustrias y una red de empresas dedicadas a la divulgación de la fe. No hablemos de la riqueza acumulada gracias a las prerrogativas concedidas por el Estado. No paga contribuciones. Por ley se le exime del IVA. Tampoco necesita desembolsar dinero a la hora de los envíos postales. Todo lo que entra a sus arcas se convierte en patrimonio. Igualmente, su influencia se hace sentir a la hora de evitar que sean juzgados los capellanes militares y sacerdotes que prestaron colaboración en las sesiones de tortura durante los años de la dictadura.

La Iglesia católica se inhibió de investigar los casos de sacerdotes asesinados, torturados y desaparecidos, como Joan Alsina (31 años), Miguel Woodward (42), Antonio Llidó (38) y los fusilados Andrés Járlan (43) y Gerardo Poblete (31).

La Iglesia chilena no pasa por sus mejores momentos. La visita de Francisco precede la realizada por el papa polaco Juan Pablo II, hoy declarado santo por sus milagros, tal vez por transformar curas violadores y pederastas en hombres del señor, libres de polvo y paja. Su periplo está lleno de contradicciones. Mientras predica austeridad, critica el liberalismo económico, el consumo exacerbado, se manifiesta contra el calentamiento global y llama a una revangelización, no alude al coste de más de un millón de dólares desembolsado por el Estado chileno para sus fastos y mítines, además de la seguridad.

Guarda silencio ante la represión ejercida por el Estado chileno contra el pueblo mapuche. Su misa en Temuco contó con la acción de las fuerzas armadas y de Carabineros limpiando el terreno, deteniendo a los lonkos de las organizaciones del pueblo mapuche. El cordón de seguridad le garantizó una misa tranquila, con mapuches ad hoc, complacientes y sumisos. Así se ocultó el comunicado de la Conferencia Internacional de Pueblos Indígenas en cerro Ñielol, en el cual se señala: Los representantes de los pueblos indígenas ratificamos nuestros derechos colectivos, como a la libre determinación, hasta la conformación de un autogobierno. Asimismo, reafirmamos el derecho de restitución de las tierras usurpadas, exhortaremos a los estados y, en especial, a Chile, Argentina, el Vaticano y las iglesias a que depongan su política de colonialismo y domesticación con los pueblos indígenas. Exigiremos perdón del papa Francisco por los crímenes de genocidio y por la toma, confiscación y ocupación de los territorios y los recursos de los pueblos indígenas.

Al igual que sucedió con Juan Pablo II, Francisco hizo oídos sordos, llamó, como no podía ser de otra manera, al diálogo, sin mencionar el acoso, violación, asesinato y encarcelamiento de los dirigentes mapuches, donde no se respeta el habeas corpus. Calló ante las campañas contra el portavoz de la Coordinadora Arauco-Malleco, Héctor Llaitul.

Bergoglio ha tenido que hacer frente, en Santiago, Temuco e Iquique, ciudades visitadas, a manifestaciones de protesta por su actitud condescendiente con el poder, el silencio guardado frente a las demandas de justicia y su actitud protectora de una Iglesia, como la chilena, sumida en la corrupción y el descrédito. Su visita, sin tomar partido por la justicia social y denunciar a sus prelados, resulta irrelevante. Y ahora, en Perú, ¿rogará por el alma de Fujimori?

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La presidenta Michelle Bachelet recibió al Pontífice argentino; hoy tendrán un encuentro privado.

 

Tras 15 horas de vuelo –el más largo de su pontificado– y sesenta minutos antes de lo previsto, pasadas las 19.20 horas (la misma que en Argentina), el papa Francisco pisó suelo chileno. Como señala la costumbre, levantó una de sus manos y saludó a quienes llegaron al Aeropuerto Internacional de Santiago. A los pocos minutos, recibió el abrazo de la presidenta Michelle Bachelet y miembros del Gobierno, para que luego sendas caravanas comenzaran a movilizar a su comitiva, liderada por el Hyundai azul (auto híbrido y pensado en la huella medioambiental que quiere dejar) que llevaba al Pontífice, quien –lejos de todo acto de grandeza– se acomodó en el asiento del copiloto, con destino hacia la Nunciatura Apostólica. Ya en el centro de Santiago, cambió de vehículo para subirse al Papamóvil, un Jeep altamente reforzado. También aprovechó el recorrido para visitar y rezar frente la tumba del Obispo de Los Pobres en la populosa comuna de Pudahuel.

En el trayecto, miles de personas apostadas en las veredas y calles del recorrido, lo saludaron visiblemente emocionados. Muchos argentinos, de vacaciones y que viajaron para la ocasión, fueron parte de este saludo masivo que recibió Jorge Mario Bergoglio, que si bien convocó a muchos, no fue una aglomeración tan numerosa como se esperaba. Los vendedores ambulantes dieron más colorido a una jornada histórica.

En ese mismo momento, los miles de carabineros dispuestos para garantizar su seguridad, se pusieron en guardia para que nada falle en los días en que los ojos de la Iglesia Católica y los millones de creyentes desparramados por el mundo estarán posados en lo que haga, diga y piense el Santo Padre.

“No será un viaje simple”, decían los cercanos al Papa en Roma, antes de subirse al Pastor 1, el Boeing 777 de Alitalia que lo trajo a Chile. “Les pido que me acompañen con la oración en este viaje apostólico”, pidió Bergoglio el domingo desde el Palacio Apostólico, en un mensaje con la situación mundial de los migrantes y refugiados aún sobrevolando la Basílica de San Pedro. Ya en el avión, los últimos acontecimientos ocurridos en la primera escala de este periplo, como los ataques –algunos incendiarios– a seis templos católicos, la situación compleja provocada por los diversos abusos sexuales de curas chilenos, que han llevado a un quiebre entre buena parte de la ciudadanía y la Iglesia, mantuvieron inquieto al Santo Padre. Tal vez, los recuerdos de su estadía en Chile, a comienzos de su vida religiosa, lograron calmar la ansiedad de una aventura que además lo llevará a Perú en su cuarto arribo a Sudamérica desde que asumió la cabeza de la Santa Sede. “Yo conozco Chile”, repitió varias veces.

Según el Vatican News, el secretario de Estado, Pietro Parolin, quien acompaña al Pontífice durante su recorrido por Chile y Perú, sostuvo que “el Papa, como pastor de la Iglesia universal, va a encontrar a las iglesias locales (...), iglesias particularmente activas, pero que tienen que enfrentar numerosos desafíos”.

Estos serían la situación de las poblaciones indígenas –un tema que el Papa abordaría durante su visita a Temuco, en el sur, en pleno territorio mapuche– y la corrupción que, aseguró, “impide el desarrollo y la superación de la pobreza y de la miseria”.

Andrea Tornielli, uno de los periodistas más cercanos al Pontífice y editor del sitio especializado Vatican Insider, dijo en La Tercera que la visita de Francisco a Chile será un viaje complejo. “Las protestas en Santiago, el resentimiento hacia la Iglesia por los casos de pedofilia y la cuestión mapuche hacen difícil la visita, en especial por la reciente revelación de una carta en la que el Papa reconoce ante el episcopado chileno los problemas de la situación del obispo de Osorno, Juan Barros (acusado de abusos).

Tornielli agrega que para salir al cruce de esta pérdida de credibilidad de la Iglesia chilena en la opinión pública, “deberá saber moverse fuera de los programas preestablecidos y de los protocolos de un viaje que se preanuncia complicado. Incluso puede ser el más complejo de sus cinco años de pontificado”.

“Hemos tenido problemas serios de abusos que no sólo se han publicado, el periodismo te busca y te revuelca, eso ha generado una desconfianza en la Iglesia. No sólo los políticos y las instituciones perdieron credibilidad en los últimos años. Por esto la misma Iglesia es hoy, dentro de América Latina, la menos prestigiada”, aseguró Fernando Montes, sacerdote y amigo de vieja data del Papa, con quien coincidió como provincial de la Compañía de Jesús en Chile, en La Stampa.

“Todos tienen aún en la memoria el caso de Fernando Karadima. Un poderoso sacerdote, párroco de una tradicional iglesia de un barrio acomodado en Santiago, formador de vocaciones y “hacedor” de obispos. Su obra, que incluía una asociación pía, se derrumbó cuando se conoció su propensión a abusar de jóvenes bajo su cuidado”, agrega la publicación italiana.

El sábado y siguiendo con la tradición, antes de cada viaje, Francisco visitó la Basílica de Santa María Mayor en Roma para encomendarle su peregrinaje a la Virgen. En la celebración Bergoglio hizo un fuerte llamado a acoger a los migrantes, pese a lo que calificó de “legítimos temores y dudas que su llegada genera en las poblaciones locales”. La declaración se da en un escenario que en Chile se ha vuelto complicado con la llegada masiva de migrantes, ya no solo peruanos ni bolivianos sino que también colombianos y haitianos, que, en un gran número, han tenido problemas de adaptación, laborales, actos xenófobos y abusos. La ley chilena debe modernizarse y de acuerdo a la nueva realidad del país, coinciden muchos actores.

Es esperable, entonces, que el Pontífice reitere lo dicho en Roma: “las expulsiones colectivas y arbitrarias de emigrantes y refugiados no son una solución idónea, sobre todo cuando se realizan hacia países que no pueden garantizar el respeto a la dignidad ni a los derechos fundamentales”.

Su agenda incluye una visita a la Cárcel de Mujeres, en San Joaquín; la Universidad Católica y el encuentro con los jóvenes en Maipú. Su gira tiene planificadas cerca de 10 actividades oficiales, donde no se sabe con certeza que otros temas abordará.

Lo claro es que se juntará con los obispos y el mundo consagrado en la Catedral, donde podría referirse a la situación de la Iglesia mundial y chilena.

El costo de la organización de la visita ha sido otro de los focos de conflicto de este evento, unos 4 mil millones de pesos. Este monto generó de inmediato la molestia de muchos ciudadanos que criticaron que se usara plata del Estado para pagar por la visita del líder de una religión que, si bien es mayoritaria en el país, no representa al total de los chilenos.

Pero las revelaciones de varias denuncias por abuso sexual de parte de sacerdotes en los últimos años, y su encubrimiento por parte de altas autoridades eclesiásticas del país, será el tema más conflictivo que deberá tratar Bergoglio. Se habla que son 78 clérigos los que fueron denunciados públicamente por abuso sexual de menores en Chile, la mayoría de ellos ocurridos a partir del año 2000. Tal situación ha horadado la fe católica y la confianza en la Iglesia. De hecho, se estima que de un 70 por ciento de la población en 1987 (año en que vino Juan Pablo II), los adherentes han bajado a 66 por ciento en 2007 y a 59 por ciento el año pasado.

Según Emol, en Iquique, al extremo norte del país, la misa será dedicada a la Virgen del Carmen, pero, además de la religiosidad popular, los migrantes ocuparán un lugar significativo del mensaje en Tarapacá. El sacerdote Juan Carlos Cortez, que trabaja con inmigrantes haitianos en la Parroquia San Saturnino, explica que “viene a visitarnos un Papa que tiene un corazón muy sensible frente al tema de la migración y que ha hecho llamados internacionales, a todos los gobernantes, a abrir las puertas y tomar una postura de acogida, de integración y de protección, con todos”.

Sobre el posible mensaje que puede dar en Playa Lobito, el presbítero cree que el Papa “no va a adaptar el discurso, sino que mantendrá lo que ya ha dicho anteriormente, que es un llamado a vivir esta realidad con un espíritu de naturalidad. No verlo como un fenómeno amenazante o peligroso, sino que asumir que es una nueva etapa en nuestro proceso demográfico y que el derecho humano no está enmarcado por el lugar de origen de las personas”.

Mate frío y sopaipillas (un plato muy popular) será la comida que compartirá el Papa en su visita al Santuario del Padre Hurtado, donde se reunirá con los jesuitas y distintos rostros de la pobreza en Chile. Un lugar clave para abordar la situación que afecta a los más de dos millones de chilenos que viven bajo la línea de pobreza.

Por el lado político, hoy tras la una reunión con autoridades de la sociedad civil y con el cuerpo diplomático del Palacio de Gobierno, sostendrá un encuentro privado con la presidenta Michelle Bachelet. Además de aquellas autoridades, el presidente electo Sebastián Piñera también estará invitado a la actividad. Sin embargo, según detallaron del Ejecutivo, “no está contemplado” un saludo del Papa al líder de Chile Vamos.

“No está contemplado un saludo al presidente electo”, señaló ayer el canciller Heraldo Muñoz. “El protocolo del Vaticano es que habrá un saludo a la sociedad civil, a las representantes del gobierno, dos discursos y luego una reunión separada de los dos jefes de Estado a solas”, agregó.

Sin embargo, el ministro precisó que “no puedo excluir la posibilidad de que en algún momento lo salude, es algo que no puedo predecir”.

Sin duda “un viaje que no será fácil”, pero que puede cambiar el rumbo de la Iglesia chilena para siempre, tal como hace 30 años Juan Pablo II, pasó a la historia cuando llegó a Chile para aplacar los ánimos en medio de una dictadura que secuestraba, torturaba y secuestraba, a manos del peor dictador de este lado del mundo.

 

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Viernes, 12 Enero 2018 06:31

Víctimas peruanas alzan su voz

Manifestación en contra de la liberación del ex presidente Alberto Fujimori, acusado de genocidio.

 

Denuncian ante el Papa abusos sexuales y violaciones de DD.HH.

Por los abusos y violaciones en una organización católica peruana y los asesinatos y torturas del gobierno del ex dictador Alberto Fujimori, familiares de víctimas pidieron hablar con Francisco durante su visita al Perú.

 

Desde Lima

Dos temas fuera de la agenda oficial serán el centro de atención sobre lo que el Papa Francisco diga, o calle, durante su visita al Perú, entre el 18 y el 21 de este mes: el escándalo de abusos y violaciones en una organización católica peruana y las demandas de justicia de los familiares de las víctimas de violaciones a los derechos humanos ante el reciente indulto al ex dictador Alberto Fujimori. Las víctimas de la sociedad de vida apostólica Sodalicio de Vida Cristiana y de la dictadura de Fujimori han expresado su interés de reunirse con el Papa durante su visita al Perú para exponerle sus casos. No hay respuesta de la Iglesia de si Francisco los recibirá.

Una semana antes de la llegada del Papa al Perú, previa escala en Chile, el Vaticano decidió intervenir el Sodalicio y así intentar bajar el tono a las duras críticas a la Iglesia por su inacción, o acción encubridora, en este nuevo caso de abusos en su seno, y desactivar un potencial problema durante la visita de Francisco. La Santa Sede dispuso la intervención del Sodalicio de Vida Cristiana, fundado en 1971 por Luis Figari como una sociedad de vida apostólica formada por laicos y sacerdotes que viven en comunidad, y nombró al obispo colombiano Noel Antonio Londoño como interventor de esa agrupación. Figari y otros miembros de la cúpula del Sodalicio han sido denunciados por violaciones sexuales, abusos físicos y maltrato psicológico. La fiscalía ha pedido prisión preventiva para Figari.

El Vaticano asegura en un comunicado que el Papa ha venido siguiendo “con preocupación” las informaciones sobre los abusos al interior del Sodalicio, que califica como de “notable gravedad”, y que ha pedido “con insistencia” una “particular atención” de los organismos competentes de la Iglesia a esa situación.

Luis Figari, un “laico consagrado” admirador del fascismo español, reclutó a sus seguidores entre adolescentes de la clase alta del país. Con mucho dinero a su disposición, esta organización religiosa de extrema derecha se ha ido extendiendo y ahora opera en nueve países, incluyendo Argentina. Las denuncias de abusos a sus integrantes eran un rumor extendido, pero el secretismo de la sociedad apostólica no permitía traspasar sus muros. Hasta que las víctimas de los abusos rompieron el silencio.

En 2015, el periodista Pedro Salinas, quien en su adolescencia y juventud formó parte del Sodalicio, publicó el libro “Mitad Monjes Mitad Soldados”, en el que narra las interioridades y abusos de la organización, con una treintena de testimonios de víctimas de violaciones sexuales, golpizas, humillaciones, que eran práctica común. Todos ellos fueron captados siendo adolescentes. Se rompió el dique del secreto, aparecieron más denuncias y se puso en evidencia el infierno que se vivía al interior de la organización religiosa.

Con las denuncias en su contra aumentando, Figari, que en 2010 había dejado la jefatura de la organización que fundó, se mudó a Italia. En diciembre pasado, la fiscalía peruana pidió su detención preventiva para procesarlo por los delitos de asociación ilícita para delinquir, secuestro agravado y lesiones físicas y psicológicas. No se han incluido en el proceso judicial los cargos de violaciones sexuales porque han prescrito. Figari, cuyo caso ha sido comparado a los del mexicano Marcial Masiel y el chileno Fernando Karadima, sigue en Italia, lejos de la Justicia peruana, bajo la protección del Vaticano, que lo ha enviado a un exilio dorado en una casa en las afueras de Roma pagada por la Iglesia y le ha ordenado no regresar al Perú. En junio pasado, las víctimas del Sodalicio anunciaron que pedirían una cita con el Papa para exponer sus denuncias y pedir sanción a los responsables.

También han pedido reunirse con el Papa los familiares de las víctimas del gobierno de Fujimori, que quieren denunciar ante Francisco el indulto que el presidente Kuczynski le dio en la Nochebuena al ex dictador condenado por crímenes de lesa humanidad y pedir su respaldo en el rechazo a esa medida de impunidad y su solidaridad con su lucha en búsqueda de justicia.

“Argentina es un país que ha vivido las violaciones a los derechos humanos y todavía tiene pendientes temas de justicia, por eso creemos que el Papa, que es argentino, puede entender la magnitud de la decisión del presidente Kuczynski de indultar a Fujimori. Sería valioso que él pueda conocer el contexto de lo que estamos viviendo en el Perú y sepa que el término reconciliación está siendo muy manoseado por el gobierno para justificar un indulto ilegal que atropella nuestro derecho a la justicia y no se preste a sellar esa falsa reconciliación. Ojalá el Papa tenga expresiones de solidaridad con las víctimas que nos sentimos afectadas por este indulto”, señaló Gisela Ortiz, hermana de uno de los nueve estudiantes de la Universidad La Cantuta secuestrados y asesinados en julio de 1992 por un grupo militar que operaba bajo las órdenes del gobierno de Fujimori. La Cantuta es uno de los casos por los cuales el ex dictador fue condenado a 25 años.

La visita del Papa al Perú se dará en un contexto de tensión política y social por el indulto dado a Fujimori. Ayer, miles de ciudadanos volvieron a movilizarse en rechazo al indulto.

 

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Viernes, 29 Diciembre 2017 10:37

“Sueño con despatriarcalizar la Iglesia”

“Sueño con despatriarcalizar la Iglesia”

El teólogo brasileño ostenta una enorme ventaja sobre los demás intelectuales que se reivindican de izquierda: vive de forma sencilla, rechaza los oropeles del poder y se ha mantenido alejado de toda institución, incluso de la eclesiástica desde que renunció a la institucionalidad de la Iglesia Católica. Aún discutibles, sus ideas son tan auténticas como el personaje que las enarbola, desapegado de toda pretensión de verdad y superioridad.


Es uno de los más destacados referentes de la izquierda en el mundo. Fundador de la teología de la liberación, teólogo, filósofo y ex sacerdote franciscano, Leonardo Boff estuvo en Montevideo para recibir una distinción de la Fundación Benedetti. En 1985 fue condenado a un año de “silencio” (suspensión a divinis) y apartado de todas sus funciones en el campo religioso por las ideas expuestas en el libro Iglesia: carisma y poder. Ironías de la vida, tres décadas después fue uno de los principales redactores de la encíclica papal Laudato Si (“alabado seas”, en español) con la cual el papa Francisco realiza una crítica frontal al capitalismo y al consumismo como responsables de la destrucción del planeta.


Con Brecha repasó algunas de sus principales propuestas para rejuvenecer la Iglesia Católica, que se pueden resumir en su polémica frase “despatriarcalizar la Iglesia”, que suena casi tan quimérica como la que pronuncia el gobierno boliviano en el sentido de “descolonizar el Estado”. No ahorró críticas a las izquierdas que se corrompieron durante su paso por los gobiernos, pero se mostró esperanzado en un triunfo electoral de Lula en octubre de 2018.


—En los últimos 30 años una porción de nuestros pueblos ha abrazado las religiones pentecostales. ¿Por qué razón se ha producido esta migración?

—Yo creo que la Iglesia Católica ha dejado un vacío, porque tiene una estructura muy piramidal, muy doctrinaria, por lo que no tiene una inserción directa en el pueblo, se ha hecho muy burocrática. Ese vacío ha sido aprovechado por los pentecostales, en particular entre los pobres que tienen necesidades urgentes. Las iglesias tienen una doble función: una religiosa y otra vinculada a los problemas de las familias, el alcoholismo, la violencia, y los evangélicos han dado respuestas a las familias y cohesión social a las comunidades, ya que han creado un sistema de ayuda mutua entre los pobres.
En Brasil hubo hasta 100 mil comunidades de base y hoy tenemos apenas 17 mil sacerdotes, cuando debíamos tener cinco veces más, por eso digo que los católicos hemos fracasado institucionalmente.


—¿Qué sucedió con las comunidades eclesiales de base en este período?
—Eran muy fuertes durante la dictadura militar porque la Iglesia servía como protección social y política. Pero en democracia aparecieron los partidos y los sindicatos, de modo que las comunidades se han hecho más invisibles, siguen existiendo pero no aparecen de un modo tan directo. Las comunidades habían creado una liturgia popular, una iglesia popular, una teología de la liberación vinculada a los más pobres que ahora aparece dispersa.


—Hoy se observa una presencia fuerte de la teología de la liberación sólo en el Movimiento Sin Tierra (Mst), mientras en el Partido de los Trabajadores (PT) y la Central Única de Trabajadores (Cut) esa presencia es más débil.
—Gran parte de los dirigentes del Mst vienen de las comunidades de base, y conservan una dimensión mística, a través de canciones, celebraciones y representaciones en cada reunión, lo que les da mucha fuerza en su lucha. Muchos de ellos vienen de nuestros seminarios y al ser un movimiento nacional les da mucha visibilidad; son los únicos que realizan grandes encuentros que otros movimientos de base no están en condiciones de realizar.


—El coordinador del Mst, João Pedro Stédile, dice que el impacto de la teología de la liberación pertenece a un período en el cual predominaban las familias nucleares y el empleo fijo en la industria, pero ahora predominan las familias donde sólo está la madre y el empleo precario. En las nuevas condiciones sociales los pentecostales parecen responder mejor a las demandas de la población de las favelas.
—Es así. Los evangélicos se focalizan en un evangelio de la prosperidad basado en el Antiguo Testamento e ignoran la opción por los pobres, hacen énfasis en resolver los problemas de forma inmediata con gran destaque en el éxito material. Cuando la población está dispersa, en el sentido de que hay poca organización social colectiva, este tipo de religiones los reúne de nuevo, les da un sentido de vida. Pero es también un reto para la izquierda, para poder trabajar con los excluidos, con los marginados, con los que es necesaria una nueva pedagogía.


—Usted está muy cerca del papa Francisco, incluso ha redactado partes de la encíclica Laudato Si. ¿Cree que Francisco podrá producir un viraje en la Iglesia, sobre todo entre los cristianos de los sectores populares? ¿Conseguirá revertir la influencia conservadora de los papados de Wojtila y Ratzinger?
—Del total de católicos en el mundo, sólo el 24 por ciento está en Europa. El 62 por ciento está en América Latina y los demás en países de Asia y África. El cristianismo es hoy una religión del Tercer Mundo. Creo que Francisco ha fundado una nueva genealogía de papas que vendrán de las nuevas iglesias que se han encarnado en las distintas culturas. Europa hace una oposición enorme porque está acostumbrada a papas faraones, con ritos y ceremonias fastuosas. Francisco es un pastor, no es un doctor. No habla como alguien que enseña y da lecciones, sino que busca abrazarse a la gente para darle esperanzas.
Francisco es muy crítico del capitalismo, como nunca lo ha sido ningún otro papa. Juan XXIII hizo una crítica teórica al capitalismo, pero Francisco hace una crítica concreta, se apoya en los movimientos sociales y denuncia los efectos dañinos del capitalismo. Ha introducido una primavera en la Iglesia con base en la teología de la liberación y la opción por los pobres. Rechaza el asistencialismo de las políticas sociales y defiende cambios estructurales. Creo que este será el camino de la Iglesia en el futuro.


—¿Hay que descolonizar la Iglesia?
—Creo que hay que despatriarcalizarla, desoccidentalizarla, quitarle la arrogancia de tener la exclusividad de la herencia de Jesús. Lo importante es que las iglesias se reconozcan mutuamente y entre todas sirvan al mundo. Hoy el problema fundamental, según Francisco, no es optar por tal o cual iglesia, sino por el planeta, la casa común de la humanidad. Lo más importante es salvar el planeta, porque si no lo hacemos, no hay futuro para ningún proyecto, sea eclesial o social.


—Pero Francisco es heredero de los sacerdotes del Tercer Mundo en Argentina, la corriente a la que perteneció el padre Carlos Mugica, asesinado por la Triple A, que se continúa ahora a través de los curas villeros, con los que tiene gran afinidad y sintonía. ¿En Brasil sobrevive algún sector de la Iglesia en esa misma orientación?
—Tenemos más o menos un millón de grupos que leen la Biblia y la discuten. Un millón de grupos que se reúnen todos los viernes, debaten y sacan conclusiones sobre la realidad del país, con mucha presencia en los colectivos de derechos humanos. Ahí está la vitalidad de la Iglesia y la verdadera teología de la liberación que no está en las cátedras. En mi generación éramos todos profesores y ahora somos los jurásicos del movimiento. El mes pasado nos reunimos en México y comprobamos la vitalidad de los jóvenes, y fue una sorpresa porque ellos trabajan focalizados en los indígenas, las mujeres, los Lgtb, son chicos que van más allá de la opción por los pobres.
Ese es el futuro del cristianismo, no ya el sindicato, sino nuevas organizaciones de base que pueden referenciarse en el PT pero no forman parte del partido.


—¿Qué medidas habría que tomar para despatriarcalizar la Iglesia Católica?
—La primera es abolir el celibato y hacerlo opcional. Tenemos una petición oficial de la Conferencia de Obispos de Brasil en ese sentido, por lo menos en la región amazónica, donde se propone que los casados puedan ser ordenados. La segunda es superar la arrogancia de tener la razón y la tercera es superar el doctrinarismo, la ortodoxia. El diálogo con otras religiones existe, pero siempre en una situación de superioridad con muy poca humildad. Creo que hay que apostar por pequeñas iglesias locales que se organicen en comunidades que se encarnen en las más diversas culturas. La Iglesia debería ser una red de esas iglesias locales y el papa sólo una referencia que va circulando por el mundo para animar a las comunidades.


— ¿Las mujeres tendrían algún papel?
—Los judíos abrieron la posibilidad de que las mujeres sean sacerdotisas y eso es muy bueno. No se trata de que ellas actúen como los hombres, sino que ejerzan como mujeres, con sus modos. El 70 por ciento de las comunidades de base son dirigidas por mujeres y lo hacen mucho mejor que los hombres porque tienen más sensibilidad y espiritualidad. No sólo hay un dios padre, sino una diosa madre. El papel de María nunca fue valorado en la Iglesia Católica.


—Los pentecostales están en una guerra contra las religiones afro, atacan los terreiros porque los consideran diabólicos. ¿Es posible asumir la cultura negra, no para integrarla sino para “negrizar” la Iglesia?
—Una de las cosas buenas de los últimos años es el reconocimiento de que los cultos afro no son ritos sino verdaderas religiones, que tienen sus propias teologías, con liturgias diferentes a las tradicionales de la Iglesia Católica. Son caminos diversos para llegar a Dios.


—En Brasil es evidente que la derecha está a la ofensiva, que están haciendo reformas muy regresivas, con movimientos como Escuela Sin Partido, que pretende incluso borrar la historia de Paulo Freire, con manifestaciones contra la presencia de (la filósofa posestructuralista) Judith Butler y atacando la idea de diversidad sexual. Sin embargo, desde la izquierda no se reconocen errores, no hay la menor autocrítica, toda la culpa de la derrota es de los otros.
—Cuando Lula aceptó hacer un gobierno de coalición con los demás partidos, entró en un proceso de corrupción al asumir la cultura política hegemónica, a través de negociaciones en las que se compran cargos y se ofrece dinero para proyectos. Lo peor es que dejó de lado una articulación orgánica con los movimientos sociales que lo llevaron al gobierno. Hubo un corte entre el Planalto y la planicie (se ríe). Fue el gran error del PT y de todas las izquierdas, se dejó de lado la formación política, los debates y llevaron a muchos dirigentes populares a cargos en el Estado, con lo que se terminaron de vaciar las organizaciones de base.
No realizaron una autocrítica pública, con el argumento de no darle armas al enemigo, pero es un error porque la verdad tiene mucha fuerza y la gente comprende. Hay que ser verdadero, la verdad tiene que triunfar y deben reconocer la corrupción. Esta falta de autocrítica provoca una gran desconfianza y desarticulación en las izquierdas.


—Cuando las izquierdas llegan al gobierno tienden a asumir la cultura de las clases dominantes, como sucedió en Rusia y en China, donde los dirigentes del partido se hicieron millonarios, pero también en Nicaragua. ¿La ética es suficiente para que no te pique la mosca azul de la corrupción, como dice Frei Betto?
—Yo creo que más importante que la ética es la espiritualidad, pero no en sentido religioso, sino como valores no tangibles que implican un nuevo paradigma de habitar la tierra, una sinergia con la tierra para crear una nueva civilización que no esté basada en la competencia sino en la solidaridad.


—Pero esa relación con la vida y la tierra no se encuentra en Occidente, sino que apenas sobrevive entre algunos pueblos indígenas y algunas comunidades negras. ¿No cree que estamos ante una crisis de la civilización moderna, occidental, capitalista?
—Nuestra civilización llegó a su fin. Consiguió todos sus objetivos, que giraban en torno a la dominación de la naturaleza y la vida, y todo eso lo convirtió en negocio, en mercancías, no para mejorar la vida sino para acumular. Por otro lado, nuestra civilización ya no tiene mecanismos para resolver los problemas que ella misma está creando.


—Es un estado de metástasis...
—Por eso la alternativa es cambiar o morir. Creo que quien va a derrotar al capitalismo no seremos nosotros, sino la tierra que empieza a negar las bases sobre las que se produce la acumulación capitalista.


—Podemos considerar a los movimientos sociales como especies de arcas de Noé, donde la parte de la población que los integra se prepara para el colapso civilizatorio y crea las bases para la reconstrucción de la humanidad sobre nuevas bases.
—Las arcas de Noé pueden ser islas y puertos desde donde crear un nuevo tipo de civilización, porque hay que tener claro que vendrá un calentamiento global abrupto que destruirá gran parte de la humanidad, y gran parte de la naturaleza también va a desaparecer. Los que han cambiado de mentalidad no deben reproducir lo viejo, sino crear lo nuevo, superando el antropocentrismo. La crisis actual no es una tragedia, sino un escenario de purificación y de creación.



Señas


Su verdadero nombre es Genésio Darci Boff. Nació en Concórdia (Brasil), en 1938. En 1970 se doctoró en teología y filosofía en la Universidad de Múnich. Ingresó en la Orden de los Frailes Menores, franciscanos, en 1959. Es doctor honoris causa en política por la Universidad de Turín (Italia) y en teología por la Universidad de Lund (Suecia). Es uno de los fundadores de la teología de la liberación, junto con Gustavo Gutiérrez Merino, y ha escrito más de sesenta libros (entre ellos Evangelio del Cristo Cósmico, El despertar del águila, La dignidad de la Tierra y el referido Iglesia: carisma y poder).

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Miércoles, 06 Septiembre 2017 06:27

El Papa vuelve a Latinoamérica

El Papa vuelve a Latinoamérica

Entre hoy y el 10 de septiembre, el Pontífice visitará las ciudades de Bogotá, Medellín y Cartagena de Indias y tiene previsto pronunciar un total de doce alocuciones, entre homilías, discursos, saludos y un Angelus.


El papa Francisco afirmó ayer en un mensaje en la red social Twitter que en el viaje que emprende hoy a Colombia irá en búsqueda de la reconciliación y la paz. “Queridos amigos, por favor rueguen por mí y por toda Colombia, donde iré de viaje en búsqueda de la reconciliación y la paz en ese país”, escribió el pontífice en la versión en español de su cuenta @pontifex. El papa inicia hoy una visita a Colombia, donde tiene intención de enviar un mensaje de concordia a una sociedad muy polarizada tras más de 50 años de conflicto y que comienza un nuevo camino tras el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC y el alto el fuego con el ELN.


Entre hoy y el 10 de septiembre el pontífice visitará, en el sexto país latinoamericano al que viaja, a las ciudades de Bogotá, Medellín y Cartagena de Indias, y tiene previsto pronunciar un total de doce alocuciones, entre homilías, discursos, saludos y un Ángelus.


Con su visita a Colombia el papa Francisco regresa hoy a la históricamente católica Latinoamérica, región que alberga a cerca del 40 por ciento de fieles en el mundo a esa religión, pero cuya identificación con esa creencia ha bajado progresivamente, mientras toman fuerza iglesias como la pentecostal y los agnósticos y ateos.


Aunque durante la mayor parte del siglo XX un 90 por ciento de los latinoamericanos era católico, ese porcentaje llega ahora al 69 por ciento y se prevé que siga bajando. “La Iglesia católica ha perdido millones de fieles en la región, principalmente ante la pentecostal. Y la razón principal de la elección del primer papa latinoamericano fue esa competencia”, aseguró hoy a Efe Andrew Chesnut, experto en Religión de América Latina y profesor de la Universidad de Virginia Commonwealth, al comentar sobre la visita del sumo pontífice esta semana a Colombia.


Se calcula que nueve millones de brasileños han dejado el catolicismo desde 2014 un año después del inicio del pontificado de Francisco, y el porcentaje de creyentes bajó a la mitad, mientras el de evangélicos creció al 29 por ciento, según el Instituto Datafolha.


“Y mi previsión es que Brasil, con la mayor población católica del mundo, ya no será de mayoría católica para el 2030”, añadió Chesnut.


De todas formas, el gigante sudamericano mantiene el mayor número de católicos bautizados del mundo, con 172,2 millones, indica el Anuario Pontificio 2017, de la Oficina Central de Estadísticas de la Iglesia.


México está en segundo lugar, con 110,9 millones de bautizados, 85 por ciento de su población, pero la cifra de los que profesan esa religión también ha caído desde los setenta, cuando era 96,2%, mientras se fortalece la fe protestante, evangélica o pentecostal (7,46%) y un 4,680% dice no seguir ninguna creencia.


Colombia, al que el papa Francisco llegará este miércoles, es el séptimo país del mundo con más bautizados en esta fe, con 45,3 millones, aunque ha crecido notablemente la influencia de la religión evangélica. Y le sigue Argentina, décimo país del mundo con mayor número de católicos bautizados (40,8 millones).


El Centro de Investigaciones Pew, con sede en Washington, considera que la tendencia a la conversión a otras religiones avanza rápidamente.


En el informe “Religión en América Latina, cambio generalizado en una región históricamente católica”, el centro Pew menciona que los países con mayor porcentaje de población católica son Paraguay, México, Colombia, Ecuador y Bolivia. Y en el otro extremo ubica a Honduras y Uruguay.


Sin embargo, “muchos latinoamericanos se han unido a iglesias evangélicas protestantes o han rechazado la religión organizada”, señala la institución. Así, en Ecuador, un 11 por ciento dice ser evangélico pese a haber sido criado como católico y la cifra de agnósticos y ateos bordea el ocho por ciento. Y en Paraguay, datos oficiales muestran que también se practica el islam y el judaísmo; mientras Bolivia mantiene un alto porcentaje de población católica (77 por ciento) y una representativa comunidad de cristianos no católicos (22 por ciento). En Perú también bajó la cifra de católicos, de 92,7 a 76 por ciento entre 1993 y 2014, mientras otras iglesias cristianas pasaron de 6,1 al 15 por ciento.


En la lista de mayoría católica siguen Venezuela, con unos 25 millones de fieles, y Panamá, elegida como sede de la Jornada Mundial de la Juventud en 2019 y que tiene m?s de 2 millones de creyentes. En el caso de Chile, que será visitado en enero por el papa, han aumentado las críticas a la postura católica respecto al aborto y el matrimonio homosexual.


El catolicismo ha dejado de ser también la religión dominante en buena parte de Centroamérica, según un análisis de 2016 del Instituto Español de Estudios Estratégicos. Así, en Guatemala casi la mitad de la población profesa la religión católica, 40 por ciento es protestante y un 11 se declara ateo o agnóstico.


Uruguay, considerado el país más laico de América Latina, tiene el menor porcentaje de católicos de la región (42 por ciento) y la mayor tasa de ateos y agnósticos (38 por ciento). “La Iglesia seguirá perdiendo fieles e influencia política”, pronostica Chesnut, al agregar que aún no hay una muestra concreta de que el papa argentino está frenando ese éxodo.

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Una interpretación desde la descolonización epistemológica

En 2014 fui invitado a la Universidad de Heidelberg a una reunión del grupo inicial de profesores universitarios luteranos que preparaban los festejos del 500 aniversario de la presentación de las 95 tesis de Lutero en Wittenberg. Había unos 40 profesores alemanes, algunos norteamericanos y brasileños (ya que en Brasil hay una comunidad importante de la Iglesia luterana). El argumento que expuse en ese encuentro deseo resumirlo en esta corta contribución.

Europa, en la así llamada Edad Media, era una cultura aislada, periférica y subdesarrollada sitiada por el Imperio otomano, por la civilización islámica que no siendo feudal sino urbana y mercantil se extendía desde el Atlántico con Marruecos, atravesando los reinos de Túnez, el sultanato fatimita de El Cairo (y al sur conectando con los reinos sud-saharianos en África), el Kalifato de Bagdad (en manos del Imperio otomano), hacia Irán, Afganistán, los mongoles en el norte de la India, los sultanatos del sudeste asiático en torno a Malaka, y llegando al Pacífico por la isla de Mindanao en Filipinas. Además, por sus caravanas, unían Bagdad con Constantinopla en el occidente, al norte con la Kiev eslava, con El Cairo al sur, con Kabul y la India hacia el oriente, y por los desiertos al norte del Himalaya llegan hasta la China. Es decir, el mundo arabo-musulmán tenía un horizonte continental universal desde el Atlántico al Pacífico, y Europa era una pequeña península provinciana occidental secundaria (desde el siglo VII hasta fines del siglo XV) con unos 70 millones de habitantes (la mitad de sólo China).

El norte de Europa (germánica, tierra de Lutero) debía conectarse a las altas civilizaciones del continente Euroasiático a través del sur, es decir gracias a Italia (con sus grandes puertos tales como Venecia, Génova, Nápoles, Amalfi, etcétera), cuyas naves llegaban a las costas occidentales del Mediterráneo y de allí el Medio Oriente, accediendo a la civilización mercantil por excelencia: el mundo musulmán ya descrito. Es decir, el norte de Europa feudal debía inevitablemente estar unida a la Roma italiana para no quedarse aislada del sistema económico, político y cultural euroasiático. El Mediterráneo (pequeño mar periférico en comparación con el Índico y el Pacífico, que eran llamados el ‘‘Mar de los árabes’’ y el ‘‘Mar de China’’) era el camino obligado hacia el centro de todo el sistema: que estaba situado entre la China y la India (la región más desarrollada en grandes descubrimientos matemáticos, astronómicos, tecnológicos, económicos, políticos, etcétera). ¡Europa dormía la siesta feudal!

Por el ‘‘descubrimiento del Atlántico’’ y la ‘‘invasión de América’’ en 1492, efectuada por Europa (por España al occidente, y Portugal al sur y hacia el oriente), hubo una revolución geopolítica, y el centro del nuevo sistema-mundo será ahora el Atlántico norte (sólo en este siglo XXI el Pacífico comienza a recuperar su antigua centralidad). El origen simultáneo de la Modernidad, del capitalismo, del colonialismo, del eurocentrismo y de muchos otros fenómenos debe ver con los nuevos ojos de la ‘‘descolonización epistemológica’’; es decir, desde una total nueva visión del mundo y de la historia que supere la fetichización de lo explicado desde el eurocentrismo desapercibido de las ciencias, en especial de las ciencias sociales hoy vigentes aun en América Latina.

Y bien, la hipótesis que deseamos proponer consiste en lo siguiente: Martín Lutero (1483-1546) hubiera sido un heresiarca intra-europeo medieval sin significación mundial, como lo fueron por ejemplo Jan Hus o Juan Wycliffe, de no haberse situado el nuevo centro geopolítico en el Atlántico norte. Nunca ningún autor ha propuesto esta hipótesis debido al unánime y fetichizado eurocentrismo en la interpretación de la historia mundial (visión que hoy repetimos en América Latina y en todas nuestras universidades coloniales ‘‘sucursaleramente’’; historia mundial construida sólo hace dos siglos por los románticos alemanes, y en especial por Hegel, que pensaba equivocadamente que Europa era el ‘‘fin y el centro de la historia mundial’’).

En 1517, tres años después que Bartolomé de las Casas comienza la crítica de la Modernidad al mostrar la injusticia del sistema económico de la encomienda instaurado por Europa (España) en el Caribe, y más concretamente en Cuba, es decir, en el naciente colonialismo del Sur global, Lutero critica a la Iglesia cuya consecuencia fue la separación del norte de Europa del sur de Europa situada en el Mediterráneo. ¿Cómo hubiera sido posible una tal separación en la Edad Media de una Europa sitiada por los Turco otomanos? Y es que separarse de una Roma localizada geográficamente junto al Mediterráneo era quedar totalmente aislados del mundo civilizado. Pero gracias a la apertura al Atlántico, al comienzo del siglo XVI, ese norte de Europa se conectaba por el Báltico (que antes era el fin del mundo) al nuevo centro del sistema geopolítico: el Atlántico. Ahora el norte de Europa podía conectarse al nuevo sistema mundo y separarse del Mediterráneo, del sur de Europa, de Roma, y esa separación no sólo era posible sino conveniente. La gran Confederación comercial de la Hansa del Báltico podía ahora conectarse por el Atlántico con todo el mundo, sitiando al mundo arabo-musulmán continental desde los Océanos siguiendo la senda de Portugal y España.

La iglesia cristiana germánica del norte de Europa podía declarar su autonomía, gracias al Báltico abierto al Atlántico, de la iglesia cristiana latina del Mediterráneo, que dejaba de ser el centro de la Europa feudal medieval. Nacía también en el sur mediterráneo una nueva iglesia (obsérvese lo que digo: nueva) moderna, que tenía como respaldo la primera cristiandad colonial: la Cristiandad de las Indias occidentales (Latinoamérica), que con el sur latino mediterráneo de Europa y Francia constituirán en torno al Concilio de Trento (1545-1563) a la Iglesia católica, que será también nueva (o al menos no será meramente medieval) como la Iglesia luterana, y después calvinista, anglicana, evangélica, presbiteriana, etcétera. Todas serán iglesias modernas, son Cristiandades (es decir, iglesias articuladas a los estados modernos, y jugando la función al mismo tiempo de religión y fundamento cultural o ideológico del Estado). El Kierkegaard (luterano dinamarqués) y Marx (judío bautizado en su niñez como luterano alemán) se levantaron contra estas Cristiandades protestantes (que para Kierkegaard invertían, es decir, negaban el cristianismo primitivo, y que para Marx, en el caso especial del calvinismo principalmente inglés de A. Smith, fundaban, como lo pensaba Hegel, al Estado con la religión y al capitalismo con una inversión del Evangelio cristiano primitivo).

Lutero, como puede verse, fue un reformador del cristianismo medieval y abrió la puerta a un cristianismo moderno. La llamada Contra Reforma (en especial los jesuitas) fue la otra cara del mismo fenómeno, que estaba igualmente muy lejos del cristianismo primitivo. La llamada Teología de la Liberación contemporánea y latinoamericana (siendo América Latina la única cristiandad colonial) significa un nuevo movimiento de profunda transformación en la historia del cristianismo, ya que vuelve al cristianismo primitivo para, en primer lugar, invertir la inversión de la Cristiandad (que se inicia con Constantino en el siglo IV, cuando de perseguido y crítico el cristianismo es transformado en el fundamento de la dominación de los esclavos del Imperio romano o de los siervos del feudalismo en el Sacro Imperio germánico). Y para, en segundo lugar, invertir la segunda inversión del cristianismo en el caso de las Cristiandades europeas que se tornan metropolitanas, modernas, colonialistas (desde finales del siglo XV; es decir, las cristiandades española, francesa, inglesa, dinamarquesa, etcétera, y hoy norteamericana; de las iglesias católica, luterana, calvinista, evangélica, etcétera). Esta crítica surge desde sus colonias, neocolonias o naciones explotadas del Sur global.

Lutero cobró entonces significación mundial, y no meramente provinciana como otros críticos cristianos medievales, por la función que cumplirá el norte de Europa al conectarse al Atlántico, pudiendo separarse de Roma, y después producir la Revolución industrial y la Ilustración en el siglo XVIII. ¿Quién hubiera pensado que el descubrimiento del Atlántico por parte de Europa (en primer lugar España), y la mera irrupción de Nuestra América en la historia mundial, fue la condición de posibilidad geopolítica de la importancia global de Lutero del que en este año 2017 recordamos sus 500 años?

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François Houtart y los ojos de los oprimidos

François Houtart era una de esas personas con las que uno disfruta coincidir en seminarios, congresos y viajes. Y es que, en esos encuentros, el sacerdote belga, además de escuchar con atención e interés a los otros, haciéndoles sentir que lo que decían era importante para él, compartía de manera amena y natural sus ricas vivencias y reflexiones sobre los más disímbolos procesos de transformación política en el mundo.

Houtart, a un tiempo sencillo y sabio, modesto y amable, conocía de primera mano, a profundidad y desde abajo, lo que sucedía en, al menos, la mitad del planeta. Fue testigo presencial de acontecimientos claves como el Concilio Vaticano II, investigador riguroso de la realidad religiosa y social de múltiples naciones, guía e inspirador de innovadores estudios sociales (junto a Samir Amin y Pablo González Casanova), y amigo o mentor de más de una veintena de líderes políticos, sociales y religiosos (desde Karol Wojtyla hasta Camilo Torres, pasando por Amílcar Cabral y Sergio Méndez Arceo).

Su comprensión de la complejidad social era deslumbrante. Era una verdadera biblioteca viviente, no sólo por los libros que había leído, sino por la vastedad de sus experiencias y su deseo de comprender. No en balde escribió más de 50 libros. No había aún cumplido los 40 años y ya había viajado por Estados Unidos y Canadá, casi todo América Latina, Europa Occidental, un buen número de países de África y de Asia. Lo mismo desentrañaba el misterio de la resistencia musulmana al fundamentalismo islámico en Indonesia, que la plaga de los agrocombustibles o las vicisitudes del movimiento indígena en Ecuador.

Nacido en Bruselas en 1925, en el seno de una familia burguesa, aristocrática y clerical, asumió la vida como servicio a los otros. El mayor de 14 hermanos, a los 10 años descubrió su vocación al sacerdocio y su disposición misionera. Renunció a la pompa clerical e hizo voto de pobreza: no tuvo bienes propios, cedió su herencia, vivió con el salario que recibía y no acumuló capital alguno.

Nunca fue a la escuela primaria. Cuando entró al seminario lo hizo no con la idea de seguir una vida religiosa, sino para cumplir un cometido: ponerse al servicio de la búsqueda de la justicia en regiones lejanas. En 1949 se ordenó sacerdote. De allí pasó a Lovaina a estudiar ciencias sociales y políticas. Militante de la resistencia belga contra la ocupación nazi en el Ejército Secreto, en 1944 participó en la voladura de un puente sobre el río Dender. En su bicicleta transportó la dinamita y los detonadores para la operación.

Activista de la Juventud Obrera Católica entre finales de los años 40 y principios de los 50, encontró en esta organización una escuela donde descubrió la realidad social y aprendió una pedagogía. Fue una fuente definitiva en su preocupación social. El método de ver, juzgar y actuar le acompañó toda la vida. A su lado, descubrió la situación de los obreros y se desvaneció la imagen del socialismo como demonio.

En un primer momento, Houtart se consideraba un sacerdote sociólogo, pero después pasó a verse a sí mismo como un sociólogo sacerdote. Acostumbraba a decir que si conservaba la fe se debía a que era sociólogo. "En una era de ecumenismo se trata de vivir con esas ambigüedades, mientras se persigue lo esencial del evangelio".

Pese a que en su juventud veía al comunismo como un sistema cuya expansión había que frenar, terminó por reconciliar el socialismo con la fe cristiana. Sus estudios de doctorado y sus experiencias de finales de la década de los 60 del siglo pasado lo condujeron a la utilización de un enfoque sociológico y un método de análisis marxista. La fe cristiana lo llevó al análisis marxista y el marxismo lo ayudó a conservar su fe. Contra viento y marea, reivindicó que no había contradicción entre la adopción del análisis de la sociedad de Marx y su adhesión religiosa. Lamentaba sí, el que los países socialistas hubieran adoptado el ateísmo como "religión de Estado".

En el materialismo histórico encontró dos herramientas básicas: primero, un instrumento adecuado para leer las sociedades con la mirada de los oprimidos, lo que consideraba una exigencia de fidelidad a la opción cristiana; y, segundo, un enfoque para relativizar tanto el papel de la institución eclesial, como la función ideológica del cristianismo en la historia.

La muerte nunca fue para François un gran problema o causa de temor. Decidido a vivir el presente con la mayor intensidad posible, para él la muerte era un evento natural, parte de la vida, una transición, cuyo sentido estaba determinado por la trayectoria que cada quien ha seguido. Para Houtart, lo que la existencia futura podía ser no era una certeza sino una esperanza, una apuesta, en la que lo central era la coherencia con la manera de vivir un proyecto global. A él, su fe le ayudaba a vivir con plenitud y esperanza el momento de su muerte.

En el espléndido libro El alma en la tierra. Memorias de François Houtart, publicado por el Instituto Cubano del Libro, Carlos Tablada resume en dos ideas-fuerza la trayectoria del sacerdote belga que se vivía como latinoamericano: lealtad a su fe y al ideal de justicia social. Con ellas vivió hasta el último momento.

A François la fe cristiana lo orientó en la búsqueda de las causas de la injusticia y del análisis de los mecanismos de apropiación de las riquezas del mundo por una minoría. Guiado por su experiencia, encontró que la lógica del capitalismo ha llevado a la humanidad y al planeta a la destrucción, y que es necesario cambiar los paradigmas del desarrollo humano. Y este saber reforzó su convicción de que el mensaje al que él fue fiel es trascendental a la emancipación y liberación de los seres humanos.

Así, mirando desde abajo, "buscando un instrumento adecuado para leer las sociedades con los ojos de los oprimidos", François Houtart, viajero incansable, vivió y murió. Lo vamos a extrañar.

Twitter: @lhan55

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“El papa Bergoglio ha comenzado muy bien una reforma del gobierno de la Iglesia”, dice Accattoli.

 

Jorge Bergoglio cumple hoy cuatro intensos años de pontificado, durante los cuales ha defendido la causa de los refugiados, reformado la estructura económica de la Iglesia y luchado contra abusos sexuales, explica Luigi Accattoli.

 

Desde Roma

 

Cuatro años pueden parecer pocos en el contexto de la larguísima historia de la Iglesia. Pero los cuatro años de pontificado cumplidos hoy por un papa venido “del fin del mundo”, que defiende a los pobres, a los inmigrantes, a los refugiados, que ha emprendido reformas dentro del Vaticano y de la Iglesia que a su vez han desencadenado agresivas campañas contra él – la reforma del IOR o banco vaticano y de la Orden de Malta, las batallas contra los abusos sexuales, el respeto de los homosexuales y de los divorciados, entre otras cosas– hablan de un Papa diferente. Luigi Accattoli, periodista italiano y vaticanista que desde hace 42 años escribe sobre los eventos de la Santa Sede para prestigiosos diarios italianos como La Repubblica e Il Corriere della Sera, que ha hecho decenas de viajes al exterior acompañando a distintos papas en sus giras por el mundo, incluida América Latina, tiene una visión particular de estos cuatro años de Francisco.

“La novedad más importante de estos cuatro años ha sido el lenguaje –dijo Accatoli en una entrevista con PáginaI12–. El papa Bergoglio ha cambiado el lenguaje de los papas mucho más que sus predecesores del último siglo. Los últimos papas, después del Concilio Vaticano II, han hecho cambios, han dado entrevistas, han actualizado el lenguaje, pero la novedad radical es que el papa Bergoglio habla como si fuera un párroco en vez de un pontífice, sin ciertas presunciones, sin esa seguridad en la elección de las palabras. No quiere rever las entrevistas que concede porque se confía en los que lo entrevistan, improvisa, expresa sus opiniones diciendo ‘yo pienso así’. Y esto ha redimensionado la figura del Papa y es la novedad más grande de la cual no se podrá volver atrás”.

-No se podrá volver atrás... ¿pero esto significa que la curia romana, la Iglesia en general y la gente aceptan que hable de este modo...? Ha tenido muchas críticas por esto. No ha faltado quien lo llama “populista” por las palabras que usa y el modo en el que habla.

–Digo que no se volverá atrás en el sentido de que el próximo papa no podrá no tener en cuenta estos cambios. Cuando Juan XXIII empezó a salir del Vaticano –el Papa precedente, Pío XII, no salía– no se pudo volver atrás. Los papas siguientes debieron seguir ese camino. Pablo VI empezó a viajar y los papas que lo siguieron viajaron por todo el mundo. Yo considero que esta novedad del lenguaje, un lenguaje de dimensión humana, es decir de un papa que ya no es un pontífice que habla desde trono, es un cambio que los sucesores deberán aceptar. Porque es un cambio que cuenta con el sentimiento y el favor popular.

–¿Esto quiere decir que lo que él está tratando de hacer por ejemplo en el banco vaticano o a nivel de los abusos sexuales o de la familia, sólo por dar algunos ejemplos, no es tan importantes en comparación con el nuevo lenguaje?

–Pienso que no son tan importantes porque la reforma de la curia, de lo IOR, de la disciplina del clero, son cosas que han hecho también otro papas. Cuando él fue elegido era un momento de conocida crisis en el gobierno del Vaticano y estaba claro que el papa que fuera elegido debería hacer una serie de reformas. Fue elegido Bergoglio, un latinoamericano corajudo como es él, precisamente porque el colegio cardenalicio quería las reformas. Benedicto XVI había empezado algunas de ellas como la del IOR o de como reaccionar ante la pedofilia. En consecuencia creo que lo específico de papa Bergoglio es el cambio en la figura papal. El hecho de bajar al nivel de la gente , de ponerse en directo contacto con ella, de hablar de modo libre, de ponerse en juego con espontaneidad y esto no habría sucedido fácilmente con otro papa.

–En estos últimos meses se ha desencadenado una batalla pública bastante agresiva de parte de sectores conservadores contra el papa Francisco. ¿Usted cree que se puede hablar de una Iglesia dividida?

–En mi opinión no se deben dejar de lado estas críticas. No se debe descuidar esta oposición pero tampoco se la debe agrandar. Hay que ver un poco la historia. Todos los papas han tenido opositores, sobre todo los papas reformadores. Un ejemplo es Pablo VI que fue muy criticado cuando hizo la reforma de la liturgia. Este Papa tiene más opositores porque está intentando llevar adelante más reformas que otros pontífices. Pero también porque él no trata de atenuar los contrastes. Y parece que hasta le gusta responder a las acusaciones y lo hace de manera sincera y muy libre e invita sus interlocutores a tener libertad de palabra. Y él mismo la practica. Los que se oponen a las reformas son testarudos, dice, y los que quieren volver atrás se equivocan. En mi opinión los contrastes son similares a los que han tenido otros papas solo que un poco más vivos.

–¿Cuál es su balance de estos cuatro años del papa Francisco al frente de la Iglesia?

–El papa Bergoglio ha comenzado muy bien una reforma del gobierno de la Iglesia constituyendo un grupo de cardenales de todo el mundo (conocido como el Grupo de los 8 o G8 Vaticano aunque ahora son nueve) para ayudarlo en el gobierno de la Iglesia. Y parece que lo están ayudando verdaderamente. Este es el primer resultado de estos cuatro años. Además ha reformado las instituciones para la nulidad del matrimonio y la pastoral matrimonial con su Exhortación Apostólica Amoris Laetitita (donde entre otras cosas se propone dar la comunión a los divorciados, cosa que desató muchas críticas de parte de algunos cardenales). Y esta es la segunda empresa que ha llevado adelante de manera eficaz. La tercera creo que es su capacidad, como ha demostrado repetidamente, de concretar actos nuevos en relación a la tradición papal como los distintos encuentros ecuménicos con el Patriarca ortodoxo ruso, con los luteranos, con el Patriarca ortodoxo griego, entre otros. Ha dado pasos importantes en el camino ecuménico que se creían todavía lejanos y difíciles de realizar. Estos tres puntos han sido, en mi opinión, los más importantes de estos cuatro años.

 

 

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Miércoles, 04 Enero 2017 06:57

2017, el año de Lutero

2017, el año de Lutero

Martín Lutero convocó a un debate teológico y, sin buscarlo, desató una ruptura de vastos alcances históricos. Desde distintas perspectivas y en diversos lugares este año será evaluada la lid de Lutero, ya que se cumplen cinco siglos del inicio de la Reforma protestante, de la cual el monje agustino fue pieza fundamental.


En 1502 el joven Lutero se matriculó para iniciar estudios de derecho en la Universidad de Erfurt. Tres años después y contra los deseos de su padre tomó la decisión de truncar la preparación de abogado para ingresar a un monasterio agustino; entonces tenía 22 años. Fue ordenado sacerdote en abril de 1507. Desde tal año y hasta 1517, Martín iría acrecentando su malestar con las autoridades de la Iglesia católica, institución que en la época construyó un bien armado sistema de venta de indulgencias.


Junto con otro monje agustino, Martín Lutero estuvo en Roma el año de 1511 para presentar ante las autoridades eclesiásticas una petición en nombre de la orden religiosa de la que era integrante. Al regresar a territorio alemán fue transferido a la casa de los agustinos en Wittenberg. En 1512 obtuvo el doctorado en teología e inició su carrera de profesor en la Universidad de Wittenberg, en sustitución de Johann Staupitz. Quien tuvo a su cargo tomarle el juramento a Lutero fue Andreas Karlstadt; Lutero se comprometió a no enseñar doctrinas condenadas por la Iglesia católica y ofensivas para los oídos píos.


Por tres años, de 1512 a 1515, Lutero enseñó el Salterio, libro del Antiguo Testamento formado por 150 salmos. En las clases expuso detenidamente cada renglón de los cánticos/poemas. Después hizo lo mismo con el escrito paulino Epístola a los Romanos. Esta sección del Nuevo Testamento causó en Lutero una comprensión distinta de lo que había entendido por fe, gracia y salvación. Años después, en 1545, escribió sobre el descubrimiento al que llegó tras leer una y otra vez una porción de la citada misiva: “Me había inflamado el deseo de entender bien un vocablo usado en la Epístola a los Romanos, capítulo primero, donde dice, ‘La justicia de Dios es revelada en el Evangelio’; porque hasta entonces yo la consideraba con terror. Esta palabra, ‘justicia de Dios’, yo la odiaba porque la costumbre y el uso que hacemos habitualmente todos los doctores me habían enseñado a entenderla filosóficamente [...] Finalmente, Dios se compadeció de mí. Mientras meditaba día y noche y examinaba la conexión de estas palabras: La justicia de Dios es revelada en el Evangelio como está escrito: ‘El justo vivirá por la fe’, y comencé a entender que la justicia de Dios significa que la justicia que Dios otorga, y por medio de la cual el justo vive, se tiene por fe [...] Inmediatamente me sentí renacer, y pareció que se abrieron las puertas del paraíso”.


Junto con su descubrimiento, Lutero atestiguó la exacerbada venta de indulgencias –que, a decir de quienes las ofrecían, aseguraban a los compradores, o sus familiares, el perdón de las penas canónicas y reducir el tiempo que las almas debían permanecer en el Purgatorio– y decidió convocar a un debate teológico sobre la doctrina y práctica de lo que consideraba comercialización de la fe.


La noche del 31 de octubre de 1517, víspera del Día de Todos los Santos, Martín Lutero fijó en las puertas de la iglesia del Castillo de Wittenberg las 95 tesis contra las indulgencias. Sus propuestas las escribió en latín; fue la posterior traducción al alemán lo que posibilitó a más gente conocer las críticas de Lutero sobre un instrumento eclesiástico que ya muchos consideraban abusivo. También contribuyó a que las 95 tesis fueran conocidas más allá de Wittenberg y Alemania la acción del arzobispo Alberto de Mainz, quien las envió a Roma para ser analizadas. El papa León X quiso que Lutero compareciera en Roma, pero una ingeniosa maniobra de Federico el Sabio, príncipe protector del todavía monje agustino, logró que la reunión fuera en Núremberg y con el cardenal Tomás Gaetano, quien exigió a Lutero que se retractara.


Lutero no tardó en pasar de la crítica a la venta de indulgencias hacia poner en tela de juicio la piedra angular de la Iglesia católica romana y todo su clericalismo, la institución misma del papado. Tras infructuosos intentos de hacer que Lutero se desdijera de lo expuesto en las 95 tesis y varios escritos posteriores, el papa León X decretó el 15 de junio de 1520 la bula Exsurge Domine, cuyas líneas iniciales son las siguientes: Levántate, oh Señor, y juzga tu causa; una jabalí ha invadido tu viña.


León X dio 60 días a partir de que la bula le fuera entregada a Lutero para que éste admitiera públicamente sus errores doctrinales. El documento llegó a manos del disidente el 10 de octubre. Al cumplirse el plazo marcado por el papa, el 10 de diciembre, Martín Lutero quemó la bula en una plaza de Wittenberg. Ya no habría punto de retorno.


A Lutero se le ofreció una última oportunidad para que renegara de sus ideas. Fue en la Dieta Imperial de Worms, 17-18 de abril de 1521. A la cabeza de la Dieta estuvo el emperador Carlos V, entonces de 21 años. Martín defendió lo por él redactado y no abjuró de sus críticas al sistema católico romano. Carlos V entonces sostuvo que su enseñanza [de Lutero] conduce a la rebelión, división, guerra, asesinato, robo, incendio y a la ruina de la Cristiandad.


Hay varias y buenas obras acerca de Lutero y su lid. De ellas recomiendo un par tanto por su brevedad como por la magistral forma en que los autores exponen la biografía y contexto del personaje. De ambas proceden la mayoría de los datos de este artículo. Una está en inglés, y es de Scott H. Hendrix, Martin Luther, A Very Short Introduction (Oxford University Press, 2010); y Mario Miegge, Martín Lutero: La Reforma protestante y el nacimiento de las sociedades modernas (CLIE, 2106). Miegge sostiene, con justa razón, que el movimiento de Lutero al recurrir a la imprenta para difundir masivamente sus escritos y hacer uso de las lenguas vernáculas al traducir la Biblia logró que la reforma religiosa se convirtiera en una revolución cultural.

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Martes, 29 Noviembre 2016 06:40

Antes que creyente, coherente con su vida

Antes que creyente, coherente con su vida

En el camino del acercamiento entre Fidel y la Iglesia jugó un gran papel el cardenal Jaime Ortega. Cuba recibió la visita de tres papas. Francisco eligió La Habana como escenario para su acercamiento con la iglesia ortodoxa y para sentar las bases del deshielo entre la isla y EE.UU.


“Creo que Fidel murió feliz por la coherencia de su vida”, dijo el fraile dominico brasileño Frei Betto, reconocido teólogo de la liberación y amigo personal del fallecido líder de la revolución cubana. Según Betto, se trata de la muerte de “un amigo íntimo” y con él se fue “el último gran líder del siglo XX; el único que sobrevivió al éxito de su propia obra: la revolución cubana”.


Fidel y Betto forjaron, a tenor del diálogo y la reflexión conjunta, una sólida amistad, con claras consecuencias políticas reflejadas en la relación entre el líder cubano y el catolicismo, y que tuvo una de sus expresiones más significativas en el libro Fidel y la religión. Conversaciones con Frei Betto (1985), una entrevista de 23 horas realizada en tres tramos por el cura brasileño al dirigente cubano. El trabajo se plasmó luego en un volumen de 379 páginas (editado en 32 países y 23 idiomas).


Un año después, en 1986, Betto le regaló a Fidel una Biblia católica en español, en la que se podía leer la siguiente dedicatoria: “Al Comandante Fidel, en quien Dios cree y a quien ama”. En realidad se trataba de una devolución de gentilezas del fraile dominico hacia el propio Castro. Cuentan los testigos que una de las noches en las que estuvieron reunidos para realizar la entrevista que culminó en el libro, Fidel le obsequió a Betto un afiche utilizado en los primeros años de la revolución con una leyenda: “Aún no lo ha logrado, pero si alguien puede hacer de mí un creyente es Frei Betto. Fraternalmente: Fidel Castro”.


Con la entrevista y el posterior libro Fidel y Betto generaron un acontecimiento político-religioso-cultural que trascendió largamente las fronteras de Cuba y que, sin duda, estuvo encuadrado dentro de una estrategia mayor destinada a recomponer los puentes rotos entre el líder cubano y la Iglesia Católica, institución que había sido protagonista fundamental en su etapa formativa. Según el propio Betto “Fidel Castro es un hombre privilegiado por su formación cristiana, su opción marxista y la asimilación de la prédica martiana”.


No solo Fidel sino también su hermano Raúl han tenido vínculos cercanos con el cristianismo y con la Iglesia. “Pasé tantos años en colegios internos que asistí a misa por toda mi vida”, reconoció el propio Raúl Castro. “Fui alumno de los hermanos de La Salle y de los jesuitas. (...) No me quedé en la Iglesia, pero me quedé con los principios de Cristo. No renuncio a esos principios. Ellos me dan la esperanza de salvación, pues la Revolución los realiza en la medida en que despide a los ricos con las manos vacías y da pan a los hambrientos. Aquí todos se pueden salvar, pues no hay ricos y Cristo dice que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja”, dijo en la misma ocasión.


Sin embargo, más allá de estos acercamientos y coincidencias, sobre todo en los primeros años de la revolución el enfrentamiento entre el gobierno y la iglesia cubana fue frontal, en particular porque la revolución acusaba a la institución católica de conspirar contra el régimen ya declarado abiertamente comunista. Gran parte de la jerarquía católica actuó deliberadamente contra el gobierno, muchos sacerdotes y religiosos fueron expulsados, se cerraron colegios religiosos, se prohibieron las manifestaciones públicas de fe católica y la sola condición de católico era motivo suficiente para ser considerado contrarrevolucionario.


Si bien la constitución cubana de 1976 determinó la separación entre el Estado y la Iglesia, formalmente no existía ninguna restricción a la libertad religiosa. El propio Fidel en diálogo con Betto decía no estar de acuerdo con ningún tipo de discriminación. Pero admitía: “si me preguntan si existe cierta forma de discriminación sutil con los cristianos, te digo que sí, honestamente tengo que decirte que no es una cosa superada todavía por nosotros. No es intencionada, no es deliberada, no es programada”.


Hubo que esperar hasta la década de los noventa para que, al compás de una mayor apertura de Cuba al mundo de las relaciones internacionales y después de la caída de la Unión Soviética, también comenzaran a modificarse los lazos con la Iglesia Católica. En 1991 el IV Congreso del Partido Comunista de Cuba admitió el ingreso a sus filas de todos aquellos que acepten sus estatutos y programa, con independencia de sus creencias religiosas, dejando atrás los enfrentamientos de los años iniciales de la revolución. En el camino del acercamiento jugó también un gran papel la relación personal y el diálogo entre Fidel y el entonces arzobispo de La Habana y luego cardenal Jaime Ortega quien apenas dejó su cargo en el 2016 después de 35 años.


“El dogma tan predilecto de los reaccionarios sobre la imposibilidad de entendimiento entre cristianos y comunistas se viene al suelo sobre el fundamento de una comprensión profunda de ambas doctrinas”, decía por entonces Fidel.
Resulta por demás significativo que Cuba sea el único país del mundo, junto con Brasil, que recibió la visita de tres papas católicos. El último de ellos, Jorge Bergoglio, eligió a Cuba como escenario para su acercamiento con la iglesia ortodoxa y para sentar las bases de la reaproximación entre el gobierno de la isla y Estados Unidos.


En 1998, el polaco Karol Wojtyla (Juan Pablo II), lanzaba desde La Habana un pedido: “Que Cuba se abra al mundo, que el mundo se abra a Cuba para que este pueblo pueda mirar al futuro con esperanza”. Según muchos analistas ese fue un paso sustancial en el comienzo de la ruptura del aislamiento de la revolución cubana. Antes de la llegada del Papa el gobierno de Fidel había permitido el ingreso de sesenta sacerdotes católicos a la isla, se restablecieron los permisos para realizar cultos al aire libre y el cardenal Ortega habló por la televisión oficial mientras el diario Granma publicaba un mensaje navideño de Juan Pablo II.


Benedicto XVI, estuvo en Cuba en el 2012, cuando Fidel ya estaba retirado y Raúl Castro ejercía la conducción del gobierno. Después de criticar el embargo de Estados Unidos y al despedirse de los cubanos Joseph Ratzinger pidió que “Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos”.


El último papa en pisar tierra cubana fue Francisco, en setiembre de 2015. Al llegar a Cuba y en directa alusión a la recomposición de la relaciones diplomáticas con Estados Unidos, el argentino dijo que “estamos siendo testigos de un acontecimiento que nos llena de esperanza: el proceso de normalización de las relaciones entre dos pueblos tras años de distanciamiento. Es un proceso, un signo de la victoria de la cultura del encuentro, del diálogo”. Horas después Jorge Bergoglio y Fidel Castro tuvieron una entrevista privada. Pocos recordarían entonces que en muchos años antes, en la década de los setenta, Fidel había afirmado que “Cuba volverá a tener relaciones con Estados Unidos, cuando el presidente de Estados Unidos sea un negro y en Roma haya un papa argentino”.

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