Viernes, 28 Abril 2017 15:11

La apuesta de La Francia insumisa

La apuesta de La Francia insumisa

Entre el colapso de una élite política y las amenazas de la ultra derecha, La Francia insumisa de Mélenchon propone una salida digna y movilizadora


Europa se debate entre los restos de una crisis económico-financiera, una crisis política y del modelo de democracia liberal vigente, y una crisis moral de gran proporción. La Unión Europea cristaliza muchas de las críticas efectuadas a un sistema económico y de élites en el que ya no cree gran parte de la población.

 

Francia es un caso emblemático, donde los 2 últimos gobiernos, de derecha (Sarkozy) y social-demócrata (Hollande) han cosechado niveles de rechazo inigualados por casos de corrupción, su incapacidad a resolver los principales problemas de la gente, en fin una desconexión con el resto de la sociedad. El resultado de esta situación es el creciente desinterés de franjas de la población hacia la política, y desde un sector creciente de la sociedad francesa una acogida a las ideas de Marine Le Pen, del ultraderechista Frente Nacional, partido racista que ha hecho de los inmigrantes y refugiados el chivo expiatorio frente a los problemas del país.

 

Una campaña electoral donde nada responde al libreto

 

La actual campaña electoral para elegir el próximo presidente francés resalta como atípica, marcada por una serie de escándalos de corrupción de varios candidatos. El principal, François Fillon, exPrimer Ministro de Sarkozy, acusado de emplear de manera ficticia a su esposa cuando era congresista y sospechoso de tráfico de influencias cuando era Primer Ministro. Su imagen de hombre íntegro cayó al piso y sus posibilidades de victoria –era el principal favorito a finales de 2016– están hoy muy comprometidas. Por su lado, Marine Le Pen está investigada por abusar de fondos del Parlamento Europeo para financiar su partido. Y sobre Emmanuel Macron, actual favorito de las encuestas, existen rumores –aún no investigados por la justicia– de que usó recursos del gobierno cuando era ministro de economía de Hollande, destinados a la preparación de su campaña, pero también de que manipuló su declaración de impuestos.

 

La otra característica de esta campaña es la sanción que en las elecciones internas de los 2 principales partidos (Republicanos y Socialista) sufrieron los precandidatos más fuertes, los favoritos de las encuestas y los medios de comunicación, pero también aquellos candidatos que más representaban la continuidad de los anteriores gobiernos. Esas elecciones hicieron emerger candidatos sorpresa, contradiciendo las encuestas, y repitiendo las experiencias recientes del Brexit, la elección de Trump o el plebiscito colombiano, fenómeno que Mélenchon calificó como “degagisme”1.

 

Como resultado, a pocas semanas de la primera vuelta, los dos partidos políticos tradicionales y que han gobernado Francia en las últimas décadas, están más debilitados y divididos que nunca, y es factible que ninguno de los dos llegue a la segunda vuelta.

 

Propuestas de izquierda para una sociedad desorientada

 

El programa de Jean-Luc Melenchon se inspira en el keynesianismo (con un ambicioso plan de inversión pública, en contraposición con las políticas de austeridad hoy en boga en Europa), la ecología política (transición energética, agricultura campesina, economía del mar, salida de la energía nuclear) y de las revoluciones ciudadanas de América Latina, particularmente de Ecuador (con la idea de una asamblea constituyente para elaborar una nueva constitución, la llamada 6ª República francesa).

 

A nivel internacional, busca bajar las actuales tensiones en Europa entre Estados Unidos (su aliado incondicional hasta la llegada de Trump) y Rusia, reequilibrando las relaciones con las 2 potencias. Por otra parte, el actual eurodiputado Mélenchon es un gran crítico de la forma como la Unión Europea abrazó, bajo el liderazgo del gobierno alemán, políticas ultra liberales y antisociales. La política europea contra el pueblo griego y la política migratoria europea que deja morir miles de refugiados en el Mediterráneo, son elementos de ruptura no sólo políticos sino éticos con esta UE. De ahí que su programa apunte a una refundación profunda de la UE, con la amenaza de la salida de Francia del bloque. Mélenchon entiende que la UE no resistiría la salida de Francia, lo que le daría un amplío poder de negociación para atraer a otros países hacia un modelo de integración basado más en los pueblos y menos en los mercados financieros.

 

La Francia insumisa y el actor social

 

Pero más allá del programa, el tono y la forma de hacer política son la novedad. Se inspira abiertamente en Podemos (España) y en Bernie Sanders (Estados Unidos). Las personas que lo apoyan hoy son cercanos al movimiento Nuit Debout2 o del sector asociativo alternativo.

 

Su campaña inició hace un año, mucho antes que cualquier otro candidato. Este político de 65 años es hijo de la izquierda. Militó en el partido socialista durante 35 años, hizo escuela con François Mitterrand y fue senador, siempre representando al ala izquierda del partido, hasta que cansado de sus intentos de transformarlo, y evitar su evolución hacia un liberalismo cada día más asumido, optó en 2008 por dejar al partido.

 

La France insoumise, la plataforma política de Mélenchon, está creciendo y hoy cuenta con unos 360.000 personas. Algo que aprendió de Bernie Sanders es el trabajo de redes sociales y con los jóvenes. Mélenchon y su equipo diseñaron una estrategia de comunicación exitosa en internet, con un canal youtube que es ahora el primer canal político del país, lo que le permite no depender de los medios de comunicación masivos, hostiles a su candidatura.

 

Mélenchon y La Francia insumisa avanzan. Su capacidad de oratoria, de convencer, su gran cultura, su fuerte temperamento (algunos dicen su mal carácter) refrescan y elevan el debate político, a la vez que seducen sectores cada vez más amplios de la población. Mélenchon habla a la inteligencia de los electores cuando otros candidatos tratan de utilizar sus miedos y movilizan sus reflejos identitarios más negativos. La Francia insumisa ha organizado universidades populares transmitidas en vivo por youtube para informar y debatir sobre cada uno de los ejes de su programa. “Convencer es mi única arma y mi única posibilidad de ganar”, repite el candidato.

 

¿Sorpresa?

 

Hoy Marine Le Pen y Emmanuel Macron, que fue Ministro de economía de Hollande y se presenta como independiente, son los 2 favoritos de las encuestas para acceder a la segunda vuelta. Sin embargo, con alrededor de 15 por ciento de intención de voto, según las encuestas, y con una notable dinámica de crecimiento, Mélenchon puede crear la sorpresa el 23 de abril.

 

 

1 Inspirado de la reciente revolución tunecina y su gesto del dedo hacia el gobierno, significando en tono familiar “váyanse!” (“dégagez!”).

2 Movimiento ciudadano de rechazo a la ley laboral del gobierno de Hollande, que en 2016 ocupó durante semanas las plazas de Paris y las principales ciudades del país, inspirado en los indignados españoles.

Publicado enEdición Nº234
Feminicidio, diálogo entre género y psicoanálisis

La expresión más extrema de la violencia machista pone en evidencia que los dispositivos patriarcales requieren respuestas complejas, desde múltiples disciplinas hasta recursos materiales y simbólicos para la apremiante transformación social y subjetiva.


El concepto de feminicidio nos convoca y nos interpela a quienes venimos del campo del psicoanálisis, porque sigue siendo necesario que también desde nuestra disciplina como psicoanalistas demos respuesta a esta lacra humana que se cobra cientos de vidas de mujeres al año en nuestro país. He de proponer una articulación entre las teorías de los Estudios de Género y algunas hipótesis psicoanalíticas, en el intento de iluminar facetas que aporten al análisis de este problema.


Tratamos de entrecruzar los conocimientos que provienen del campo psicoanalítico con los estudios de las llamadas ciencias sociales (una y otra vez invocamos conocimientos proporcionados por la sociología, la antropología, la historia, la psicología social, etc.), lo cual hace difícil la delimitación o el “control de las fronteras”. Con ello, consideramos que no sólo enriquecemos la perspectiva, sino que, además, colocamos el campo de estudios del psicoanálisis en un punto de encrucijada, expresada hoy en día en el quehacer científico con el término de interdisciplinariedad. Sin embargo, estos criterios han sido a menudo denunciados como si se trataran de “cuestiones extraterritoriales”, especialmente desde aquellas modalidades psicoanalíticas que proclaman una estricta preservación de sus fronteras, con el riesgo consecuente de auto-fagocitarse si es que no se nutren de conocimientos provenientes de otras disciplinas.


Los nuevos criterios para reformular los modelos psicoanalíticos clásicos incluyen, en primer lugar la noción de complejidad: flexibilidad para utilizar pensamientos complejos, tolerantes de las contradicciones, capaces de mantener la tensión entre aspectos antagónicos de lo que observamos, y de abordar, también con recursos complejos, a veces conflictivos entre sí, los problemas que resultan de ese modo de pensar.


Este planteo ofrece una modalidad de intercambio entre los Estudios de Género y los conocimientos psicoanalíticos al estilo de un diálogo, como una conversación entre disciplinas, tal como lo propone la psicoanalista Jane Flax, con la aspiración del enriquecimiento mutuo y sin la pretensión de arribar a conclusiones cerradas ni definitivas.


Los Estudios de Género nos han suministrado conocimientos acerca del modo en que la cultura patriarcal ha impactado en la construcción de la subjetividad de los varones, proporcionando determinados estereotipos de género masculinos transmitidos desde los primeros tiempos de su formación como sujeto. La incorporación de ideales masculinos para “ser todo un hombre” sobre la base de poseer determinados atributos, tales como la fuerza, la valentía, y otros, han sido descriptos por el filósofo Victor Seidler como rasgos propios de la masculinidad en occidente a partir de la Revolución Industrial. Junto con la división sexual del trabajo, se produjo la separación de dos áreas de poder para varones y mujeres: para ellos el poder racional y el poder económico –adquiridos en el ámbito público– y para ellas el poder de los afectos, desplegados especialmente en el ámbito familiar y doméstico. Estos ideales sociales siguen operando con singular eficacia en la construcción de las subjetividades, de modo que cuando los sujetos fracasan en lograrlos, se produce un colapso narcisístico difícil de sobrellevar. El sociólogo Pierre Bourdieu interpreta al ejercicio del poder masculino en nuestra cultura patriarcal bajo el formato de lo que ha denominado “la dominación masculina”. Los modos de ejercicio de poder masculino son variados y se pueden expresar en distintas versiones, pero cuando analizamos el feminicidio entendemos que la finalidad última es mantener su posición de dominio y autoridad en relación con una mujer –pueden ser varias mujeres, tales como ocurrió en el caso del odontólogo Barreda quien mató a su esposa, su suegra y sus dos hijas– ante el sentimiento de humillación y/o desconocimiento de sus atributos de dominio y autoridad por parte de la mujer a la que mata. La/las mujeres son objetalizadas, condenadas a la nada por parte de quien trata de mantener una posición de sujeto dominante, una posición que se ve amenazada por el agravio de quien no lo reconoce como tal.


Sin embargo, el feminicidio no siempre se da dentro de un vínculo de intimidad, como parte de un tipo de relación donde existiría un pacto o alianza inconciente previa de reconocimiento mutuo, sino que a menudo se da cuando una mujer es considerada como objeto sexual, y su asesinato se produce en el contexto de una violación o de alguna otra forma de abuso. En estos casos de lo que se trata es de eliminar lo humano de la otra, desubjetivizándola y simultáneamente desubjetivizándose, esto es, siendo él mismo un objeto para su desborde pulsional. Una paciente relata en su sesión: “(...) Cuando mi yerno perdió su trabajo estuvo cada vez peor, se deprimió y no había tratamiento que lo sacara adelante, tomaba mucho alcohol (...), con lo que ganaba mi hija no alcanzaba, discutían todo el tiempo, él le exigía que ganara más ya que él no podía, y ella no quería porque también quería estar con los chicos, que eran chiquitos todavía (...) esa noche mi yerno mató a mi hija con un revólver que tenía en casa y después se mató él (...) los chicos eran chiquitos, se quedaron muy mal, la nena volvió a mojar la cama, tenía pesadillas y se despertaba a la noche gritando, el nene no quería ir al jardín de infantes y estuvo un tiempo mudo, sin hablar nada (...) yo estaba destrozada, pero tuve que hacerme cargo de ellos. Todos quedamos destrozados (...) Ya pasaron diez años y yo sigo con insomnio desde ese momento (...)”. Este es un modo de expresión de la crueldad patriarcal: impotencia-prepotencia, muerte, destrozamiento subjetivo, marcas traumáticas desgarradoras sobre quienes padecen los resultados del feminicidio.


En este punto quiero recordar un movimiento pulsional-deseante, planteado por la teoría freudiana, en particular referido a la pulsión de dominio en sus tres versiones posibles: dominar-dominarse-ser dominado, o sea, en sus versiones activa, reflexiva y pasiva. Cuando se trata del desborde de la pulsión de dominio, consideramos la versión activa de esta pulsión, la de dominar, y el fracaso concomitante de sus otras versiones: dominarse y ser dominado. El agravio supuesto al ideal de masculinidad sólo tiene una respuesta posible: la expresión irrestricta de la acción de dominar a quien promovería el agravio, sin que se produzca la así llamada renuncia pulsional, tal como lo planteó S. Freud en El malestar en la cultura cuando propuso que para formar parte de una comunidad es necesaria la aceptación de algunas restricciones, entre las cuales se encuentran ciertas renuncias pulsionales. La víctima de quien queda desubjetivizado, a merced de su impulsividad pulsional, deja de ser una semejante, pasa a ser otra radical, irrepresentable en su otredad.


Aquí podríamos hacer algunos comentarios acerca de algunos modelos psicoanalíticos que enfatizaron más el valor de la diferencia que el de la semejanza, tal como lo plantea J. Benjamin al analizar los criterios del desarrollo infantil edípico y pre-edípico. Cuando se pone el acento en las hipótesis psicoanalíticas sobre la significación otorgada a la diferenciación en el curso del desarrollo humano como si fuera más significativa que la comprensión de la igualdad, nos encontramos con el problema de cómo tender un puente entre los aparentes opuestos, asimilar la diferencia sin repudiar la semejanza. Tanto esta autora como la psicoanalista Nancy Chodorow señalan la insistencia de los hombres en sobrevalorar la diferenciación debido al esfuerzo que éstos tienen que hacer para separarse-desidentificarse de la madre en pos de la resolución del conflicto edípico. Esta lógica binaria “o/o” impone una división entre los géneros a la hora de construir identidades genéricas diferenciadas y opuestas, en lugar de proponer una relación de tensión y de conflicto. Las teorías de construcción de los géneros han revisado esta propuesta psicoanalítica clásica, basada en un modelo masculino patriarcal de suponer el desarrollo del infante humano. Los Estudios de Género, desde una perspectiva feminista, prefieren una noción de diferencias múltiples e identificaciones inestables para construir la así llamada identidad de género, incluyendo lo que J. Benjamin denomina “identificación con la diferencia”.


El flagelo del feminicidio pone en evidencia que estos dispositivos patriarcales –incluyendo su abordaje desde las teorías y las prácticas psicoanalíticas– requieren respuestas complejas, desde múltiples disciplinas, así como contar con recursos materiales y simbólicos para la transformación social y subjetiva urgentes, apremiantes, impostergables. Quienes operamos en el campo del psicoanálisis podemos contribuir con nuestras teorías y nuestras prácticas para diseñar nuevos recursos simbólicos, disponiendo una escucha –tal como expresaría la psicoanalista francesa Luce Irigaray “¿cuál es la redondez de nuestra oreja para escuchar lo distinto?”– para la variabilidad y multiplicidad en la construcción subjetiva de quienes recurren a nosotros, poniendo en suspenso los estereotipos de género tradicionales y dando lugar a nuevos recursos de interpretación.

 

Por Mabel Burin, doctora en psicología, directora del Programa de Género y Subjetividad de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), Buenos Aires

Publicado enCultura
La consecuencia política de una idea filosófica y científica

La democracia no es, ni puede ser, ya más representativa. Una idea que se corresponde con lo mejor de la ciencia de punta. Pero a la gente no les enseñan otras cosas. Y así resulta fácil manejarlos.


La modernidad se inicia con, y se funda al mismo tiempo en, la distinción entre cualidades primarias y cualidades secundarias. Una idea que se remonta a Bacon, Hobbes y Locke. La cualidades primarias, también conocidas como objetivas, son, por ejemplo, el movimiento, la densidad, la figura o la extensión. Por su parte, las cualidades secundarias, eminentemente subjetivas, comprenden, entre otras, a el color, el sabor, el olor o el sonido. Estas dependen de aquellas. Este constituye el ABC de toda la teoría del conocimiento —filosofía y ciencia— del mundo moderno. Galileo y Descartes las entenderán en el mismo sentido, y la idea se transmite hasta el ápice de la ciencia moderna, con Newton.


Pues bien, una comprensión al mismo tiempo más elemental, pero más precisa de la idea consiste en sostener que el mundo se funda en, y consiste de, dos instancias: los fenómenos y las esencias. Mejor aún, las apariencias y las sustancias. Todo lo demás, es todo lo de menos, a saber: establecer cómo conocemos a unas y otras, cómo está constituida la realidad, y ulteriormente qué hacemos los seres humanos en este panorama.


Una idea de cuño eminentemente filosófico y científico, cuyas consecuencias aún estamos viviendo.


En efecto, el mundo es representación, y la relaciones entre los seres humanos consisten y se resuelven en términos de las relaciones entre representaciones. La física lo deja en claro con Newton, y la filosofía con Kant. Llegamos así al cénit de la modernidad, y que políticamente habrá de expresarse como la Revolución Francesa de 1789, y en términos económicos conduce a la Revolución Industrial en el siglo XIX. La modernidad estaba consumada.


Consecuentemente, el mundo se organiza y se gestiona en términos de representaciones, sus relaciones y las sustancias que les subyacen o a las que apuntan las representaciones. Un filósofo como A. Schopenhauer hablará, por ejemplo, del mundo definido en términos de representaciones y voluntad.
Por su parte, todo el arte de la modernidad habrá de moverse en estos marcos, y toda la historia del arte puede así expresarse en los lenguajes y técnicas más idóneos para captar las representaciones acaso, para modificarlas.


Pues bien, todo el orden político descansa sobre estos supuestos. La democracia moderna y contemporánea es democracia representativa —y si se quiere, entonces delegativa—. Una cosa es el orden político “real”, que transcurre tras–escena, por ejemplo, entre lobbistas, razones y fuerzas de estado, secretos y espacios de seguridad, estrategia, mucha comunicación estratégica y marketing político, y los acuerdos y actos que tienen lugar por debajo de la mesa, por fuera de los focos de la opinión pública. En el sector público, o bien en el sector privado.


A los ciudadanos —de a pie— les queda el mundo de las representaciones. Esto es, por ejemplo, las declaraciones públicas y las noticias, manejadas idónea y estratégicamente por el Cuarto Poder: los medios de comunicación. Literalmente, el medio es el mensaje; o también, el medio es el masaje. Las noticias son producidas, postproducidas y editadas. Y la gente las recibe como si fueran la realidad misma.


Desde luego que hay formas y expresiones de la democracia representativa. O que da lugar a temas como sistema monocameral, sistema presidencial, régimen monárquico, sistema bicameral, y otros semejantes. O como en los Estados Unidos, voto popular al lado del Colegio Electoral (en el que el ganador debe tener por lo menos 270 votos), con todo y sus particularidades.


La democracia directa, la democracia participativa o la democracia radical —para mencionar tres dimensiones que se discuten en la teoría y en la filosofía política— permanecen en la práctica de las Repúblicas y del realismo político (Realpolitik) como discusiones teóricas, interesantes pero inocuas. La realidad de la cosa política consiste en el sistema de representatividad: los ciudadanos ceden una parte de su voluntad y se reconocen, acaso, en quienes los representan.


Desde luego que puede ser posible que los ciudadanos no se reconozcan en quienes los representan. Pero entonces la solución no consiste en cambiar el sistema de representaciones, sino a los elegidos en el sistema. Se cambian, sencillamente, unos nombres por otros. Como bien lo sabe el empirismo inglés, uno de los fundamentos filosóficos de la Modernidad, todo termina siendo cuestión de individuos y nombres o palabras.


No hemos dejado de ser modernos, y la modernidad se nos metió por los caminos de la democracia misma. Representación y realidad, o bien, como lo habrá de expresar en términos más abstractos otro filósofo, “Proceso y Realidad” (A. Whitehead). Las expresiones y las variaciones pueden cambiar, pero la idea y la estructura permanecen inalteradas.


La política que vivimos hoy por hoy es, grosso modo, la consecuencia de una epistemología —ciencia y filosofía— que no ha cambiado para nada cuando se la mira con los ojos de la base de la pirámide sociológica. Evidentemente que existen cambios y revoluciones científicas magníficas; así, por ejemplo, la teoría de la relatividad, la física cuántica y otras más recientes y técnicas (teoría de cuerdas, etc.). Es cierto que en ámbitos como la biología y las ciencias de la vida las cosas han cambiado de forma impresionante recientemente. Y, sin embargo, el mundo sigue siendo presentado ante el gran público, y manejado, como tejidos y relaciones de representaciones.


Mientras la política —como ciencia y como práctica— no se entere de los cambios y avances del conocimiento de punta; mientras la sociedad civil en general no se apropie de lo mejor de la ciencia y el conocimiento de punta, seguirán creyendo que la distinción entre representaciones y esencias es real y no debe cuestionarse. Con lo cual se sientan las bases (teóricas) de sistemas de exclusión y de control y manipulación.


La democracia no es, ni puede ser, ya más representativa. Una idea que se corresponde con lo mejor de la ciencia de punta. Pero a la gente no les enseñan otras cosas. Y así resulta fácil manejarlos. La verdad es que el mundo ha dejado de ser pensado y entendido como representaciones —apariencias, fenómenos.


Es cuando una política alimentada de buen conocimiento puede cambiar las cosas.

 

Publicado: 09 Noviembre 2016

Publicado enPolítica
El pasado 3 de Noviembre hizo 223 años que guillotinaron a Olympe de Gouges

Fue un 3 de Noviembre de hace más dos siglos, cuando la Ilustración, moderna y francesa, la que nos trajo las libertades, igualdades y fraternidades, la que nos trajo el "Estado Moderno" base del que hoy tenemos, esa misma Ilustración fue la que cortó la cabeza a Olympe de Gouges. Ella fue la primera mujer que empezó el camino público y colectivo de la lucha de la causa de las mujeres. De la lucha feminista colectiva.


Los ilustrados y modernos hombres mientras escribían "su" declaración de los derechos del hombre y del ciudadano se olvidaban de un "pequeño detalle", incluir a la mujer. Olympe lo denunció y elaboró la declaración de los derechos de la mujer y ciudadana. Acabó guillotinada por su osadía de equiparar en derechos a la mujer con el hombre.

Un 3 de Noviembre del 1793, fallecía Olympe de Gouges. Nacida en Montauban (Francia), el 7 de mayo de 1748, moría en París el 3 de noviembre de 1793. Olympe de Gouges es el seudónimo de Marie Gouze, escritora, dramaturga, panfletista y filósofa política francesa, autora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791). Como otras feministas de su época, fue abolicionista. Sus trabajos fueron profundamente feministas y revolucionarios. Defendió la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los aspectos de la vida pública y privada, incluyendo la igualdad con el hombre en el derecho a voto, en el acceso al trabajo público, a hablar en público de temas políticos, a acceder a la vida política, a poseer y controlar propiedades, a formar parte del ejército; incluso a la igualdad fiscal así como el derecho a la educación y a la igualdad de poder en el ámbito familiar y eclesiástico. Olympe de Gouges escribió:


"Si la mujer puede subir al cadalso, también se le debería reconocer el derecho de poder subir a la Tribuna"

Se dirigió a la reina María Antonieta para que protegiera “su sexo”, que decía desgraciado, y redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, calcada sobre la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, en la cual afirmaba la igualdad de los derechos de ambos sexos. Asimismo realizó planteamientos sobre la supresión del matrimonio y la instauración del divorcio, la idea de un contrato anual renovable firmado entre concubinos y militó por el reconocimiento paterno de los niños nacidos fuera de matrimonio. Fue también una precursora de la protección de la infancia y a los desfavorecidos, al concebir en grandes líneas, un sistema de protección materno-infantil (creación de maternidades) y recomendar la creación de talleres nacionales para los parados y de hogares para mendigos.


Qué mejor manera de homenajear la figura de Gouges que volviendo a leer su Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana (que este septiembre del 2016 cumplía 225 años).


Los 17 artículos de la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana:

1 – La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común.

2 – El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y del Hombre; estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión.

3 – El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación que no es más que la reunión de la Mujer y el Hombre: ningún cuerpo, ningún individuo, puede ejercer autoridad que no emane de ellos.

4 – La libertad y la justicia consisten en devolver todo lo que pertenece a los otros; así, el ejercicio de los derechos naturales de la mujer sólo tiene por límites la tiranía perpetua que el hombre le opone; estos límites deben ser corregidos por las leyes de la naturaleza y de la razón.

5 – Las leyes de la naturaleza y de la razón prohíben todas las acciones perjudiciales para la Sociedad: todo lo que no esté prohibido por estas leyes, prudentes y divinas, no puede ser impedido y nadie puede ser obligado a hacer lo que ellas no ordenan.

6 – La ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y Ciudadanos deben participar en su formación personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según sus capacidades y sin más distinción que la de sus virtudes y sus talentos.

7 – Ninguna mujer se halla eximida de ser acusada, detenida y encarcelada en los casos determinados por la Ley. Las mujeres obedecen como los hombres a esta Ley rigurosa.

8 – La Ley sólo debe establecer penas estrictas y evidentemente necesarias y nadie puede ser castigado más que en virtud de una Ley establecida y promulgada anteriormente al delito y legalmente aplicada a las mujeres.

9 – Sobre toda mujer que haya sido declarada culpable caerá todo el rigor de la Ley.

10 – Nadie debe ser molestado por sus opiniones incluso fundamentales; si la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, debe tener también igualmente el de subir a la Tribuna con tal que sus manifestaciones no alteren el orden público establecido por la Ley.

11 – La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más preciosos de la mujer, puesto que esta libertad asegura la legitimidad de los padres con relación a los hijos. Toda ciudadana puede, pues, decir libremente, soy madre de un hijo que os pertenece, sin que un prejuicio bárbaro la fuerce a disimular la verdad; con la salvedad de responder por el abuso de esta libertad en los casos determinados por la Ley.

12 – La garantía de los derechos de la mujer y de la ciudadana implica una utilidad mayor; esta garantía debe ser instituida para ventaja de todos y no para utilidad particular de aquellas a quienes es confiada.

13 – Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, las contribuciones de la mujer y del hombre son las mismas; ella participa en todas las prestaciones personales, en todas las tareas penosas, por lo tanto, debe participar en la distribución de los puestos, empleos, cargos, dignidades y otras actividades.

14 – Las Ciudadanas y Ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o por medio de sus representantes, la necesidad de la contribución pública. Las Ciudadanas únicamente pueden aprobarla si se admite un reparto igual, no sólo en la fortuna sino también en la administración pública, y si determinan la cuota, la base tributaria, la recaudación y la duración del impuesto.

15 – La masa de las mujeres, agrupada con la de los hombres para la contribución, tiene el derecho de pedir cuentas de su administración a todo agente público.

16 – Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación de los poderes determinada, no tiene constitución; la constitución es nula si la mayoría de los individuos que componen la Nación no ha cooperado en su redacción.

17 – Las propiedades pertenecen a todos los sexos reunidos o separados; son, para cada uno, un derecho inviolable y sagrado; nadie puede ser privado de ella como verdadero patrimonio de la naturaleza a no ser que la necesidad pública, legalmente constatada, lo exija de manera evidente y bajo la condición de una justa y previa indemnización.

Fuente: http://tribunafeminista.org/2016/11/hoy-hace-223-anos-que-guillotinaron-a-olympe-de-gouges/

Publicado enInternacional
La igualdad entre hombres y mujeres se retrasa al año 2186, según el Foro Económico Mundial

Un informe de esta organización advierte de que el freno a los avances en la igualdad de género provocan este retroceso de 170 años, cuando en 2015 se creía que podría ser posible en 2133
El documento recuerda que las mujeres ganan de media poco más de la mitad de los hombres a pesar de que trabajan más horas

 

La igualdad de género podría retrasarse 170 años, hasta el 2186, al frenarse de forma drástica los avances en esa materia, según el informe del Foro Económico Mundial, que tiene en cuenta la educación, la salud y supervivencia, las oportunidades económicas y el empoderamiento político.


La brecha actual en la igualdad entre hombres y mujeres, que se situó este año en un 59%, es la mayor desde 2008, añade el Foro (FEM), una organización sin ánimo de lucro con base en Ginebra.


Según el informe de 2016 divulgado esta madrugada, las mujeres ganan, de media, poco más de la mitad que los hombres, a pesar de que en general trabajan más horas.


Además, se cita el estancamiento de la participación en el mercado de trabajo, una media del 54% de mujeres en todo el mundo frente a un 81% de hombres.


El número de mujeres en puestos de responsabilidad también se mantiene bajo: tan solo hay cuatro países en todo el mundo con igual número de hombres y mujeres legisladores, funcionarios de alto grado y directivos, a pesar del hecho de que 95 países cuentan ahora con tantas mujeres como hombres con formación universitaria.


Las proyecciones basadas en los datos del Informe Global de la Brecha de Género 2015 apuntaban a que la brecha económica podría cerrarse en un plazo de 118 años (2133). Sin embargo, este progreso se ha invertido desde entonces y el periodo se amplía a 170 (2186).


La brecha de género en educación, según el FEM, se ha situado en el 95%, consiguiendo así que sea una de las dos áreas en las que más se está avanzando hasta la fecha.


Salud y supervivencia, sin embargo, pese a ser de un 96%, se ha deteriorado ligeramente.


"Dos tercios de los 144 países incluidos en el informe de este año pueden presumir ahora de haber cerrado completamente su brecha de género en proporción de sexos al nacer, mientras que más de un tercio ha cerrado la brecha por completo en términos de esperanza de vida sana", señala el informe.


El pilar en el que la diferencia de género es más pronunciada, el empoderamiento político, es también el que ha experimentado mayores avances desde que el Foro Económico Mundial comenzó a medir la brecha de género en 2006.
Ahora se sitúa en más de un 23%; un 1% más que en 2015 y casi un 10% más alta que en 2006.


Sin embargo, las mejoras se están produciendo desde unos niveles muy bajos: tan solo dos países han alcanzado la paridad parlamentaria y solo cuatro en cargos ministeriales, según los últimos datos comparables a nivel mundial.
España, en el puesto 29 en igualdad


El Foro Económico señala que "en un momento en el que las mujeres, de media, apenas se benefician de dos tercios del acceso a la sanidad, la educación, la participación económica y la representación política que tienen los hombres, surgen varios países que empiezan a disputar la tradicional hegemonía de las naciones nórdicas en el ránking de igualdad de género".


Si bien los cuatro primeros países son Islandia (1), Finlandia (2), Noruega (3) y Suecia (4) (Finlandia adelanta a Noruega), el siguiente mejor posicionado es Ruanda, que pasa a ocupar un puesto por delante de Irlanda hasta llegar a la quinta posición.


Tras Irlanda, Filipinas se mantiene sin cambios en la séptima posición, ligeramente por encima de Eslovenia (8) y Nueva Zelanda (9), que avanzan un puesto.


Suiza desaparece de la lista de los diez primeros y Nicaragua pasa a ocupar la décima posición.


EE.UU. (45) retrocede 17 puestos desde el último año, debido sobre todo a una medición más transparente de la renta estimada, según el documento.


Otras grandes economías en los veinte primeros puestos son Alemania (13), Francia (17) y Reino Unido (20), mientras que España se sitúa en el 29. Italia cae nueve puestos hasta el 50.


La región de Europa Occidental ha cerrado el 75% de su brecha de género más que ninguna otra, y al ritmo actual podría completar la económica en 47 años.


En el grupo de los BRICS -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica-, el mejor posicionado sigue siendo el último de ellos (15), que avanza dos puestos desde el pasado año, con mejoras en todos los pilares.


Tras Europa y Norteamérica, la región con la tercera brecha de género más estrecha es América Latina y el Caribe, según el FEM.


Con un 70% de su brecha cerrada, la región cuenta con seis países que han logrado la educativa y de género por completo; más que ninguna otra región.


También puede esperarse que, al ritmo actual, esa región cierre su brecha de género económica en seis décadas.


Nicaragua es el único país que aparece entre los veinte primeros de la lista, mientras que el rendimiento de las mayores economías, esto es, Argentina (33), México (66), Chile (70) y Brasil (79) es variado.


Asia Oriental y Pacífico ha cerrado el 68% de su diferencia de género.


Cuatro países del África Subsahariana, Ruanda (5), Burundi (12), Namibia (14) y Sudáfrica (15), se cuelan entre los 20 primeros; lo que coloca a la región en segunda posición, por detrás de Europa occidental.


La región peor situada (tras cerrar el 60% de su brecha total) es Oriente Medio y Norte de África.

EFE - Ginebra (Suiza)
26/10/2016 - 09:22h

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Jueves, 20 Octubre 2016 06:49

La destitución masculina

La destitución masculina

Hace unos años, la publicidad de una conocida marca de cigarrillos mostraba a un hombre que, al encontrar a una joven cuyo automóvil estaba detenido junto a un puente, hacía gala de su saber técnico, reparaba el motor y, luego, la invitaba al placer de fumar juntos contra la balaustrada. El acto estaba consumado. Mientras que una propaganda reciente, esta vez de una célebre marca de chicles, muestra a un joven que se jacta de conducir helicópteros, pero que, cuando surge la situación de tener que demostrarlo, devela la farsa y se confiesa ante la muchacha: no sabe conducir helicópteros, pero así y todo su deseo lo autoriza a ese encuentro.


Han pasado unos treinta años entre una imagen y la otra. La conclusión es difícil de evitar: el hombre de nuestro tiempo ya no se regodea en la potencia fálica como estrategia de aproximación al Otro sexo. Incluso podría decirse ¡todo lo contrario!, el varón contemporáneo se destituye del falicismo y hasta juega con su ridiculización. Dicho de otra manera, pocos hombres hoy tendrían éxito (al menos, eso parece) desde una posición como la de H. Bogart. El héroe (o, mejor dicho, el antihéroe) de nuestros días está más cerca del lúcido y desgarbado Woody Allen.


¿Qué consecuencias tuvo este cambio de posición? En resumidas cuentas, el hombre de hoy tiene poco para ofrecer, se escabulle del reproche: “Nada te prometí”; por lo cual tampoco se siente en deuda con el Otro sexo. La dimensión del pacto (enunciada en el sintagma “Tú eres mis mujer”) cedió su lugar a la destitución del riesgo. El hombre contemporáneo elige tener poco para perder; y deja la dimensión de la expectativa (que siempre defrauda) a las mujeres, para quienes la pérdida no se inscribe necesariamente en el complejo de castración. “No esperes nada de mí/ nada de mí”, dice una canción de Babasónicos.


La destreza fálica hoy es campo fértil para las mujeres, mientras que los varones han comenzado a padecer síntomas típicos que, en otro tiempo, eran considerados femeninos: celos, temor a la pérdida de amor, preocupación por la imagen física, etc. El hombre enamorado de nuestro tiempo (suelen quejarse algunas mujeres), recurre a estrategias impropias: dar a ver su deseo de manera esquiva, seducir a partir de la sustracción, diferir el encuentro, etc. De aquí el lamento generalizado, en la actualidad, de que los hombres “son histéricos”. A propósito, en cierta ocasión un analizante contaba la siguiente anécdota: ante la situación de estar con un amigo piropeando mujeres en la vía pública, una de ellas respondió con una sonrisa y se acercó, a lo cual este muchacho dijo a su compañero: “Rajemos, que dan bola”. Hemos pasado del hombre que tenía que asumir la división subjetiva de la vergüenza en el encuentro cuerpo a cuerpo con una mujer, al varón que goza de la escena que se construye y sostiene a la distancia.


Desde el punto de vista del psicoanálisis lacaniano, podría decirse que el varón actual ya no se sitúa desde los semblantes de amo o de saber para encarar al Otro sexo. Estas formas discursivas han dado paso a otras: la posición histérica que, en estos casos, interroga la feminidad en busca de saberes supuestos (como ocurre con la aparición de “Escuelas de seducción”); o bien, eventualmente, la posición de objeto que busca la división del sujeto cuya verdad sea una marca: “No quiero que lleves de mí nada que no te marque”, dice una canción de Jorge Drexler.


Por Luciano Lutereau, psicoanalista, doctor en Filosofía y doctor en Psicología por la UBA, donde trabaja como investigador y docente. Co-coordinador de la Licenciatura en Filosofía de UCES. Este artículo resume las ideas de su último libro Ya no hay hombres. Ensayos sobre la destitución masculina, recientemente publicado por editorial Galerna.

 

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Miércoles, 28 Septiembre 2016 07:03

Comunicación con perspectiva de género

Comunicación con perspectiva de género

Alba Fajardo sostiene que la perspectiva de género es una opción política y ofrece una serie de sugerencias para el tratamiento periodístico en los medios de comunicación.


Existen muchos errores en las noticias que hablan sobre violencia hacia las mujeres: imprecisión de datos revelados; falta de dimensión ética; enfoque sensacionalista, descripción excesiva del desarrollo del crimen (usados la mayoría de las veces para dar ambiente de crónica al artículo); falta de contextualización y de perspectiva de género a la hora de comunicar.


¿Qué es la comunicación con perspectiva de género? La doctora en Comunicación Social, María Florencia Cremona, que estuvo a cargo del “Seminario interdisciplinario comunicación y género” en la Universidad Nacional de La Plata señala que: “La perspectiva de género es una opción política para develar la posición de desigualdad y subordinación de las mujeres en relación a los varones. Pero también es una perspectiva que permite ver y denunciar los modos de construir y pensar las identidades sexuales desde una concepción de heterosexualidad normativa y obligatoria que excluye”.


Es decir, que al escribir se debe favorecer la igualdad entre los géneros y la eliminación de estereotipos que afecten la dignidad o que marquen la supremacía de uno sobre el otro. Ejemplos donde hace falta esta dimensión hay muchos. El diario popular de Chile, La Cuarta, tituló así el caso de asesinato de la joven colombiana Yuliana Aguirre: “El amor y los celos la mataron”. La presidenta del Colegio de Periodistas de Chile, Javiera Olivares, señaló que ese tipo de lenguaje “naturaliza el feminicidio”.


Pero ¿por qué lo naturaliza? Porque hace que parezca un fenómeno natural y espontáneo dentro de una relación amorosa. Está dejando de decir que fue Edwin Vásquez quien asesinó a su pareja, para señalar que los celos y el amor acabaron con la vida de alguien, socializando además un concepto tóxico de lo que este sentimiento.


Pero este no es el único periódico que comunicó erróneamente, veamos otros titulares: “La joven descuartizada en Chile”; “Este martes repatriarán restos de Yuliana Andrea, colombiana desmembrada en Chile”; “De historia de amor en Andalucía a película de Terror en Chile”; “El amor violento de la bella colombiana que fue descuartizada”.


Los dos primeros hacen un enfoque hacía el “cómo” de los hechos, al decir “descuartizada” o “desmembrada” tanto la figura de asesinato como la autoría del crimen pierden fuerza al no estar nombrados. Con los dos últimos titulares podríamos jugar a preguntarnos: ¿dependiendo del lugar es una historia de amor o una historia de terror?; ¿está bien nombrar la violencia dentro de una categoría de amor?


En esta oportunidad compartiremos algunos puntos señalados por la organización Periodistas de Argentina en Red por una Comunicación no Sexista que en su “Decálogo para el tratamiento periodístico de la violencia de género en los medios” indican como primer punto, que estos temas son concernientes a la defensa de los derechos humanos y se deben tratar como tal. Citan textualmente: “desterramos de nuestras redacciones la figura de ‘crimen pasional’ para referirnos a al asesinato de mujeres víctimas de violencia de género. Los crímenes pasionales no existen”.


Las autoras además recomiendan utilizar nombres como: violencia de género y violencia machista (podríamos agregar a esta lista el feminicidio). También señalan la importancia de proteger la identidad de la víctima, no la del agresor y contar dentro de la noticia cuáles pueden ser las actitudes y situaciones que ponen en riesgo la vida de la mujer e incluir teléfonos de emergencia para realizar las denuncias respectivas.


No es recomendable y resulta ofensivo utilizar diminutivos, apodos, apócopes para nombrar a la víctima, y se debe revisar que las fotografías publicadas no sean obscenas o desvíen la atención del crimen perpetuado.


A este catálogo podríamos agregar el tratamiento de los testimonios de la familia. Al estar hablando de una muerte, el acercamiento para las entrevistas, debe ser pensado desde la ética del periodismo. Esta tiene en cuenta que el comunicador debe cuidar al entrevistado, ya que éste puede exponerse (emocional y psicológicamente) sin darse cuenta, dado el momento de dolor por el que transita.


Profundizar sobre estas herramientas de comunicación es una tarea que todos los comunicadores debemos hacer, y para todo aquel que quiera un lenguaje más respetuoso, constructivo y solidario que nos acerque a la equidad de género y a una sociedad más justa.

 

Por Alba Fajardo, comunicadora Social-Periodista de la Universidad Externado de Colombia. Estudiante de la Maestría Comunicación y Cultura de la Fundación Walter Benjamin.

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Martes, 12 Julio 2016 08:19

Luces y sombras de Theresa May

Luces y sombras de Theresa May

La sucesora de David Cameron no siempre ha sido firme en sus posturas y ha ido cambiando con el paso de los años

 

Hace poco más de 25 años, Margaret Thatcher dejaba el cargo de primera ministra. Fue la primera mujer que lo ocupó. Ahora otra mujer conservadora, Theresa May, se mudará al número 10 de Downing Street, pero ya dejó claro que aunque siente admiración por su predecesora, quiere recorrer y marcar su propio camino, pues en política no tiene modelos.


Esta mujer de 59 años, casada y sin hijos, ha ocupado desde 2010 el puesto de ministra del Interior y es parlamentaria por un distrito londinense desde 1997. Aunque en 2007, tras la marcha de Blair y que Gordon Brown asumiera el cargo sin elecciones, criticó a los laboristas, Theresa May tiene pensado gobernar hasta 2020 sin pasar por las urnas.


Inmigración


Theresa May no era partidaria de reducir la inmigración anual neta a 100.000 personas. Era un objetivo de su Gobierno y se la criticado por no cumplirlo. El último recuento fue de 330.000 personas. Pese a no ser su propuesta, ha intentado cumplir con ella.


Una de sus decisiones más polémicas para reducir la inmigración de fuera de la Unión Europea (UE) era no permitir la reunificación familiar a menos que el residente en Reino Unido ganara un mínimo de 18.600 libras anuales. Ha habido recursos al supremo y ha sido muy criticada por separar a padres de sus hijos. Otra controversia fue apoyar las furgonetas que ofrecían a los inmigrantes ilegales ayuda para retornar a sus países. Sólo 11 personas las utilizaron según los datos que recoge The Guardian.


Mujeres e igualdad


Uno de los momentos por los que es recordada se remonta a 2002, cuando se convirtió en la primera presidenta del grupo de los conservadores y alertó a los “tories” de que eran vistos como un “partido desagradable”, debido a su intolerancia con las minorías. Considerada una de las voces modernizadoras de la formación, May respalda la igualdad de sexos y apoya el matrimonio entre homosexuales, aunque en 2002 votó en contra de concederles el derecho de adopción.


Como ministra de Interior ha luchado contra la violencia doméstica. No obstante, se le reprocha el trato a las mujeres inmigrantes, no poniendo fin a la detención de mujeres embarazadas.


Derechos Humanos


Durante la campaña del referéndum Theresa May abogó por abandonar la convención europea de Derechos Humanos fuera cual fuera el resultado de la consulta, pues cree que no aportaba ninguna protección a Reino Unido por la prevención de expulsión de extranjeros peligrosos y no censura las violaciones de Derechos Humanos de otros países. Aunque ahora ya no cree que ello sea una buena idea.


Recibió alabanzas y reproches por deportar al clérigo radical Abu Qatada y por negarse a extraditar a EE.UU. al pirata informático Gary McKinnon, que accedió a los ordenadores del Pentágono.


Negocios y derechos de los trabajadores


En su intervención de este lunes, May añadió que bajo su mando el partido se pondrá “al servicio de la gente trabajadora (...) y garantizará que nuestra economía funcione realmente para todos”. Se ha comprometido a dar voz a los trabajadores en los consejos de administración, pero no siempre ha sido una firme defensora de los derechos de los trabajadores. Se oponía al salario mínimo obligatorio tras ser elegida en 1997.


Educación


En 2004 votó contra las tasas universitarias y en contra de elevar el precio de las matrículas, pero cuando entró al gobierno cambió el sentido de su voto respecto a estas cuestiones.

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Me matan si no trabajo… y si trabajo me matan

Llegado el 1 de mayo, la reivindicación del trabajo digno, en condiciones, contra la situación de precarización recorre nuestro imaginario. Y también las manifestaciones. Las mujeres, las feministas, introducimos la perspectiva nuestra y queremos insistir en las especificidades. No es que las condiciones de trabajo de las mujeres sean peores; es que, en muchos casos sí son peores, pero siempre son específicas. Siempre la explotación capitalista en el trabajo ha estado atravesada por la condición de ser mujer, por la dominación patriarcal, por el mando masculino.

Pero también desde siempre, quiero decir que desde que en los años 70 empezamos en esto de la lucha feminista, la reivindicación del trabajo para las mujeres, ha sido un clásico: “lanpostuak emakumeontzat” (puestos de trabajo para las mujeres) ha recorrido nuestras movilizaciones, y no solo el 1º de mayo, sino en nuestras propias manifestaciones y en los debates y en las jornadas.

Siempre destacamos dos elementos importantes del trabajo asalariado: el menor nivel de acceso al mismo por parte de las mujeres en comparación con el de los hombres que, en general, son los datos de población activa. Y una vez conseguido el acceso a los puestos de trabajo con salario, la enorme brecha salarial que existe entre las retribuciones que reciben las mujeres y las de los hombres. Dato éste que finalmente se estudia también con las condiciones temporales del trabajo –jornadas parciales y contratos temporales-. Así también observamos que la temporalidad y sobre todo las jornadas reducidas, son mayoritariamente ocupadas por las mujeres, lo que obviamente, incide, a la larga, en una disminución salarial, a lo largo de toda su vida.

Estos datos se analizan en términos comparativos con los de los hombres trabajadores. Y en buena consecuencia de demanda de justicia distributiva, se exige la igualdad. ¿Por qué una mujer tiene que ganar menos que un hombre? ¿Por qué los peores contratos son para las mujeres?

Las explicaciones iban mucho por la consideración del salario ayuda de las mujeres, por la falta de profesionalización de ellas, por la dedicación a las atenciones familiares, por la consideración de la mano de obra femenina como fuerza de trabajo de reserva para períodos de guerra o situaciones demográficas especiales.

Casi todas estas cuestiones con puestas en solfa por el movimiento feministas. Ya no se reivindica trabajo y más trabajo en condiciones de igualdad. El análisis es más profundo y la reivindicación más radical.

Y el trabajo, ¿para qué?

Las corrientes feministas socialistas, en general, hicieron un mito del trabajo asalariado. A él se le atribuían toda suerte de virtudes. Y este fue el primer empeño de nuestro emergente movimiento feminista radical en los años 70.

Es verdad que esta reivindicación estaba anclada en una situación muy especial que vivíamos de forma muy cruda en este Estado en los tiempos de la dictadura y en años posteriores. Así que ante una realidad que prohibía el acceso de las mujeres al trabajo remunerado, permitiendo sólo de forma excepcional su acceso y en condiciones precarias y absolutamente desiguales. Incluso al principio, los propios sindicatos veían como un obstáculo la “competencia desleal” por parte de las mujeres para acceder a los puestos de trabajo.

Era por tanto una reivindicación de primera línea terminar con las prohibiciones, por el mero hecho de ser mujer. Y así se empezó a uniformar, con criterios de paradigma, la consigna de la igualdad, que posteriormente ha sido la base principal del relato del feminismo hegemónico institucional, para todos los campos y reivindicaciones.

Además, y esto no puede olvidarse de ninguna forma, la única forma de acceder a los medios para sobrevivir y satisfacer las necesidades, para la gente pobre, es el trabajo remunerado. No es suficiente siempre y en cualquier lugar, pero sí necesaria. Las otras formas de satisfacer las necesidades crean dependencias injustas y muchas veces esclavizadotas para las mujeres: el matrimonio, el ingreso en una orden religiosa, el trabajo de empleada de hogar, de prestación de servicios sexuales, trabajo familiar agrícola... En esta sociedad tan monetarizada como la nuestra, y con tanta escasez de servicios sociales, sanitarios y educativos, con derechos universales, el salario es la forma universal de conseguir dinero. Por ello hay que conseguirlo para todas las personas y en las mejores condiciones.

Lo que ha pasado en nuestra historia es que de la necesidad hemos hecho virtud, y lo que en el inicio de los tiempos de dios empezó como una maldición divina, lo hemos convertido en el pilar fundamental de la construcción del sujeto histórico de la liberación de la humanidad.

Por esto desde el movimiento feminista se están haciendo lecturas más complejizadas de lo que significa el trabajo y dónde debemos situar las peleas en relación al mismo, una vez superada la fase de la prohibición de trabajar a las mujeres. Y sobre todo, se ha puesto sobre la mesa, que la condición de las mujeres trabajadoras no sólo viene definida por el eje de explotación capitalista, sino por el eje fundamental de la dominación patriarcal. Lo mismo que segmenta a la clase obrera el ser persona inmigrante, o el ser de una etnia o raza interiorizada.

Derechos para todas y para cada una

Uno de los fallos importante del análisis y de la reivindicación, a mi modo de ver, para superar lo que se ha llamado la doble jornada y la doble presencia de las mujeres, que además trabajan de forma asalariada, ha sido contemplarlas únicamente a ellas en el ámbito familiar, casi de forma exclusiva a ellas, como si los hombres no vivieran en familias, y a todas las mujeres, como si el patrón familiar fuese universal.

Así cuando se denuncia la doble jornada de las mujeres que han accedido al trabajo asalariado, porque tienen que realizar trabajos de cuidados o tareas domésticas y la falta abrumadora de servicios sociales gratuitos para atender las necesidades más elementales, desde las instancias oficiales, y a modo de copia del modelo europeo, se acuña el relato hegemónico de “conciliación de la vida familiar y la vida laboral”.

Todos los maravillosos esfuerzos y contundentes estudios de las economistas y juristas feministas y las movilizaciones y reivindicaciones del movimiento feminista radical, se viene a reducir a que las mujeres, por si no nos habíamos dado cuenta, deben atender las necesidades familiares, lo que en unos horarios muy rígidos, que caracterizan las jornadas laborales, no pueden ser atendidas.

Se hace así una lectura muy mecánica de los horarios de atención a las necesidades familiares, y se asigna en el apartado “mujer” o en los planes de igualdad de las empresas, los temas de conciliación.

Evidentemente, la fuerza de la lucha, hace que también se extienda el término de necesidades familiares a necesidades personales, y los temas de igualdad tratan de hablar de una igualdad tanto entre mujeres y hombres, como entre hombres y mujeres.

Lo que es el pilar de la dominación patriarcal, como es la exclusión de las mujeres del trabajo asalariado y su reclusión en las familias, vía matrimonio, con asignación exclusiva de las tareas de cuidados, se ha convertido en un mero trámite de horarios de trabajo o de jornadas no compatibles con las consultas de los centros de atención sanitarias. Lo que fundamenta la alianza permanente e inquebrantable del capitalismo y el patricarcado, y sienta las bases más firmes de la opresión y explotación de las mujeres, como es la definición y configuración jurídica del trabajo, asignando derechos o estigmatizando actividades, resulta que se resuelve señalando la obligación de todas y todos de cuidar, dedicando menos tiempo al trabajo asalariado, y por tanto cobrando menos, y por tanto en el caso de las mujeres, siendo todavía más dependientes de sus parejas o de otras familiares.

Mientras tanto no se ha movido ni un ápice la regularización de que todas las personas –incluidas las menores de edad- tengan de forma individual el disfrute del derecho universal a la salud, a la educación y a los derechos sociales que ahora se derivan del trabajo reglamentado.

Ni medio metro, más bien ha ido hacia atrás, se ha movido la consideración de las actividades “típicamente” femeninas, -como por ejemplo servicios sexuales y trabajos de cuidados pagados-, como actividades laborales, y por ende, con todos los derechos. En algún caso, incluso, se está presionando en el ámbito de la criminalización y penalización.

Lo que llaman los recortes sociales, ha supuesto que los servicios sociales han disminuido, y lo que es peor, muchos de ellos, que son prestados por las Administraciones mediante precio, se han encarecido, como es el caso de escuelas infantiles. No se considera problema, las mujeres inmigrantes se harán cargo de ellos, con módicas tarifas y desprotección absoluta, o esas estupendas abuelas y abuelos, que ya no están en activo.

Así que, este 1º de mayo yo no voy a reivindicar esta consigna de puestos de trabajo para las mujeres. Ni tampoco la conocida de a trabajo igual salario igual. Nuestra consigna es “Trabajo nos sobra, queremos empleo digno”, Los dineros de Panamá, para gasto social.”

30/04/2016

Publicado enColombia
Cuando la igualdad es prioridad de un Estado

En el gobierno sueco, liderado por un socialdemócrata, reina la paridad absoluta: 50 por ciento de los ministerios están a cargo de mujeres, al igual que los cargos de segunda y tercera línea. Una ministra explica cómo trabaja esa gestión.


Podría ser el argumento de una novela de Gioconda Belli. Pero no. Hay un país, lejano a nuestras latitudes y tradiciones, que tiene el primer gobierno que se declara feminista en el mundo y cuya principal política es la igualdad de género. Puertas adentro y fronteras afuera. Se trata de Suecia, donde en 2014 asumió como primer ministro Stefan Löfvén, un ex soldador, de 54 años, líder del Partido Socialdemócrata, y que antes encabezó el poderoso sindicato metalúrgico, como Lula, con quien tiene otros puntos en común en su historia personal, como el hecho de no haber conocido a su padre. Löfvén asumió después de ocho años de conservadurismo, y aunque ninguna ley lo obligaba, nombró un gabinete de ministros, con un 50 por ciento de mujeres y un 50 por ciento de varones. Paridad absoluta: no solo en la primera línea; también entre los viceministros, los secretarios de Estado, y en los gabinetes de cada ministro. En una entrevista con Página/12, su ministra de Infancia, Ancianidad e Igualdad de género, Asa Regnér, detalló los principales ejes de la gestión. "Somos un gobierno feminista y eso significa que la política tiene que ser otra. Tiene que haber una diferencia entre nuestro gobierno y otro. Vemos la igualdad como una cuestión de derechos humanos, justicia y derechos de las mujeres. Es también un vehículo para cambiar toda la sociedad", afirmó en una charla con este diario. Entre las medidas que implementó el gobierno, figura una línea telefónica para brindar ayuda a hombres que ejercen violencia contra su pareja o ex pareja.

El calor porteño la enamora. Prefiere que la entrevista sea al aire libre, cerca de la pileta del hotel donde se aloja, en el barrio de Retiro, antes que en el lobby con aire acondicionado. En Suecia el invierno le regala, en esta época, apenas cuatro horas de luz natural por día, y las temperaturas suelen estar por debajo de los cero grados. Regnér estuvo en Buenos Aires para participar de los actos de asunción del nuevo presidente argentino, en representación de su país. Y aprovechó su visita para reunirse con referentes de Unicef, y de ONG vinculadas a los movimientos de mujeres y LGBT, además de conocer a la nueva titular del Consejo Nacional de las Mujeres, Fabiana Túñez.

Antes de sumarse al gobierno sueco –surgido de una coalición entre el Partido Socialdemócrata y el verde–, Ragnér fue titular de ONU Mujeres en Bolivia entre 2013 y 2014, un territorio que conocía porque más de dos décadas atrás había estado viviendo en un barrio de la ciudad de La Paz, donde cooperaba con un grupo de mujeres aymaras. También fue directora general de la Federación de Suecia de Educación Sexual (RFSU).

"Si tuviéramos una sociedad igualitaria en relación al género, tendríamos niños con acceso a ambos padres, padre y madre, si los tuvieran. Tendríamos una sociedad con gran crecimiento económico, porque podríamos aprovechar la formación de todos, hombres y mujeres, en la fuerza laboral, tendríamos una base de impuestos que permitiría pagar servicios de cuidados, de personas de tercera edad, de niños. Ese es el modelo sueco. Hemos llegado a cierto punto, pero hay que mejorarlo", explicó la ministra.

 

–¿Qué significa en los hechos que el gobierno se defina como feminista?

–El gobierno feminista ha presentado dos presupuestos, con líneas claras para fortalecer más que nada la economía de mujeres. Las mujeres suecas tienen una situación económica peor que los hombres. Las diferencias no son grandes en comparación con otros países, pero sí hay diferencias, y tienen que ver con género. Hemos ya propuesto medidas que fortalecen la situación económica de las mujeres. El cuidado de personas de tercera edad es pago y lo hacen mayormente las mujeres. Hemos dedicado bastante dinero para incluir más plazas, para que haya menos estrés, que haya posibilidades de formarse en el trabajo y organizar el trabajo de mejor manera. También hay apoyo a mujeres que viven solas con sus hijos.

 

–La violencia machista es la otra cara de la desigualdad histórica de las mujeres en la sociedad. ¿Cuál es el panorama en relación a este problema en un país con niveles tan altos de igualdad?

–En Suecia también hay violencia de género. Tenemos una población de 9 millones de habitantes. Y cada año tenemos 17 femicidios. Entre 16 y 18 en los últimos diez años. Debería ser cero, en Argentina, en Suecia, donde sea. Los diferentes gobiernos, socialdemócratas y conservadores, han invertido en los últimos 15 años para mejorar la infraestructura en relación a las respuestas que se ofrecen a las víctimas, mujeres y niños, afectadas por la violencia. También hemos revisado bastante la legislación, y hecho programas de formación para el sistema judicial y policial. Sin embargo, los niveles de violencia parecen mantenerse. Un enfoque que yo tengo será implementar programas nacionales para prevenir la violencia en municipios y escuelas. Pero también medidas más específicas: hemos abierto una línea nacional para hombres que saben que podrían hacer daño, sexualmente o físicamente.

 

–¿Llaman?

–Sí, llaman.

 

–¿Qué tipo de ayuda se les brinda?

–Hay psicólogos muy expertos. Tienen que ser profesionales especializados porque tenemos que pensar que hay personas en riesgo, así que los que contestan el teléfono están muy preparados. Y si la persona dice dónde vive, le indican a qué lugar puede ir cerca de su domicilio. Los que llaman son un grupo de gente que es consciente de sus problemas y de las consecuencias para las víctimas y para ellos mismos. En nuestra sociedad es muy mal visto pegar a una mujer, o violarla. Entonces es una pérdida social también. Esta línea no sustituye al sistema judicial. Es una medida más.

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