Más de la mitad de los habitantes de AL viven en pobreza: Cepal

En los países latinoamericanos y caribeños la reducción de la pobreza se ha estancado desde 2012 y la indigencia muestra una leve tendencia al alza por el escaso crecimiento económico mundial, el fin del superciclo de los productos básicos, mayor presión inflacionaria y disminución de la capacidad para generar y formalizar empleos, advierte la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).


En un estudio que adelantó a La Jornada y que será presentado este lunes en la Conferencia Regional sobre Desarrollo Social en Lima, Perú, la Cepal señala que más de la mitad de los habitantes de la región viven en pobreza (12 por ciento en indigencia, 22 por ciento en pobreza y 17 por ciento en vulnerabilidad), pero el porcentaje se incrementa entre la población indígena, afrodescendientes, discapacitados, adultos mayores, mujeres y niños.


El año pasado sumaron 167 millones de personas en situación de pobreza (la mitad en pobreza extrema) en 19 países analizados en la región que es considerada la más desigual del mundo en distribución del ingreso.


Alerta que muchos de los latinoamericanos en vulnerabilidad son egresados recientes de la pobreza, reciben ingresos apenas por arriba de la línea de la pobreza, y están expuestos a diversas carencias y riesgos como desempleo, falta de seguridad social, problemas graves de salud, endeudamiento a tasas muy altas de interés y pérdida de vivienda.


En el caso de México, el estudio señala que el quintil más pobre de la población apenas concentra 6.5 por ciento de todos los ingresos del país, en cambio, 38 por ciento de los mismos están en manos del quintil más rico. El organismo apunta que a nivel regional los más pobres tuvieron un avance de un punto porcentual en la repartición de la riqueza entre 2002 y 2013, pero en México su participación sólo aumentó medio punto porcentual, en tanto que los más ricos perdieron 5 puntos en la región pero en México la tajada de los más ricos bajó de 41 a 38 puntos.


Otros países tuvieron cambios más significativos: los pobres de Argentina y Uruguay subieron su participación en los ingresos de 4 a 7 por ciento y de 8.5 a 10 por ciento. En Brasil el quintil más rico perdió 12 puntos de participación, de 60 a 48 por ciento, y en Bolivia el desplome fue de 20 puntos, de 53 a 33.


Trabajo y desigualdad


La Cepal destaca que el trabajo es el más decisivo de los ámbitos que exacerban o mitigan las desigualdades entre la población, pues aunque aporta 80 por ciento de los ingresos de los hogares, 18.9 por ciento de los latinoamericanos que labora recibe ingresos por debajo de la línea de pobreza.


Sobre México menciona que el salario mínimo se ha estancado por casi 20 años, llegando a ser uno de los más bajos de América Latina.


El organismo destaca el papel que han tenido las políticas sociales y los programas de transferencia para abatir la pobreza, pese a las críticas que han recibido, y cuya cobertura prácticamente se ha cuadriplicado desde la década de los noventa, cuando Brasil y México comenzaron a implementarlos, hasta llegar a 132.6 millones de personas en 2013, que representan 21.5 por ciento de la población regional.


Según la Cepal, el gasto público social per cápita en México llega a 953 dólares y representa 14.9 por ciento del producto interno bruto (PIB), menos que los mil 265 dólares per cápita y 18.8 por ciento del PIB que dicho renglón registra en Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Costa Rica y Panamá.


La comisión reconoce que durante la década pasada América Latina y el Caribe lograron reducir 15.7 por ciento la pobreza además de alcanzar una moderada caída de la desigualdad, como resultado de políticas sociales y un escenario económico favorable, que incluso permitió que la región cumpliera con la meta de los Objetivos del Milenio de disminuir a la mitad la pobreza extrema. Sin embargo, insiste en que el actual contexto de desaceleración económica augura dificultades para recuperar las tasas de crecimiento registradas en años anteriores y mantener el nivel del gasto público en algunos países.

Publicado enEconomía
Jueves, 24 Octubre 2013 11:37

"La nueva casa"

"La nueva casa"

Por el lugar, "los habitantes en la calle" hablan en voz alta de cómo fueron desplazados de la avenida De Greiff. Una prueba más de la negligencia de la alcaldía bajo dirección de Aníbal Gaviria. Mujeres y hombres de edades diferentes, buscan espacio para sentarse o tomar una siesta, pedir monedas o alimentos a los transeúntes; o caminar hacia el Parque Bolívar, con la intención de tomar un "baño" en la pila al frente de la estatua de El Libertador. En la capital de Antioquia viven 4.600 personas sometidas al despojo y negación absoluta.

 

Con el afán de llegar temprano y el cuerpo en congoja por el frío, empapado por la lluvia pasó la registradora y de inmediato, encontró un asiento libre junto a una empañada y fría ventanilla. Como acostumbra en su rutina mientras llega a su destino, desenredó sus audífonos para escuchar noticias. El bus proseguía su marcha.

 

Sin sobresalto, puso atención a una información sobre la campaña de resocialización para los habitantes "de" y "en" la calle. Según la radio: La alcaldía de Medellín da a conocer las "diferentes alternativas de tratamiento y los centros especiales" donde la comunidad indigente puede encontrar alimentación, alojamiento, atención médica y psicológica; pero, con la condición de cumplir ciertas normas relacionadas con el buen comportamiento, y con el fin de reintegrarlos poco a poco a la sociedad como personas serviciales.

 

Minutos después, la pausa de un semáforo en rojo trajo a su atención, el decaído y triste rostro de un pequeño que escampaba bajo un puente peatonal, quien a su vez, de manera inútil, trataba de calentar sus brazos con caricias constantes. Su ropa tenía más calidad de harapos que cualquier otra cosa, y era notable a primera vista, que padecía hambre y necesitaba atención médica de manera urgente.

 

Al ver la situación y de acuerdo con comentarios que Camilo relacionó y puso en su mente, los dos funcionarios que desalojaban al niño indigente, debían llevarlo a alguno de los 3 Centros Día de la ciudad para una atención oportuna. Sin embargo, para su sorpresa, los encargados del espacio público solo a empujones lo echaron del lugar –coherentes con la información que daba la Alcaldía– y el jovencito que probablemente no llegaba a los 12 años, empezó a deambular de nuevo. Con seguridad, en busca de otro "refugio". Con indignación, Camilo sintió impotencia.

 

Por un momento, contempló la posibilidad de bajar del bus e ir en reclamo y auxilio de aquel niño, un pensamiento que cortó el estrujón del bus al arrancar y negarle la posibilidad de descender. Varias preguntas martillaron su pensamiento en aquel instante: ¿Así debía ser, era acertada la acción del Estado? ¿Por qué el Estado y la empresa privada no muestran interés en esa población? Y no tenía la respuesta.

 

Cerca del medio día

 

Con el trajín de las horas, la conmoción que la criatura generó a Camilo en la mañana, pasó casi olvidada. Él estaba atento a su quehacer. Su reacción tocó la característica indiferencia que domina en la generalidad de la población. En su camello, al paso de cargar en la Plaza Minorista, la maleta y las bolsas de una señora, vio que en las afueras había una cantidad de gente en "condición de calle". Su aparición era reciente, pues tenía varios días trabajando en la plaza, y solo hasta ese momento los vio en detalle. Eran alrededor de 100 o un poco más. Sentados, en siesta a la intemperie, pidiendo a los transeúntes; o en camino a tomar un "baño". Al parecer, las zonas más adecuadas para ellos estaban dispersas en todo el centro de la cuidad.

 

En su vago recuerdo, Camilo trató de recapitular la información que escuchó en la mañana. Los invitados al programa hacían énfasis en las causas que llevaban a las personas a "hacer de la calle su hogar". Falta de afecto y acompañamiento familiar, drogadicción, enfermedades mentales y dificultades económicas en sus hogares, quedaron al aire y las ondas de radio.

 

Al finalizar la tarde y acercándose la noche

 

Con indisposición social terminó Camilo su día de trabajo. No cesó de pensar en la cantidad de dificultades que la población indigente enfrentaba diariamente, es especial, al llegar las 6:00 de la tarde. Hora que da comienzo a la eterna y complicada noche: sin tener un solo espacio de calor para refugio en la temporada de invierno que vive la ciudad de "la eterna primavera".

 

En dirección y todo el recorrido al paradero del bus que lo llevaría a su casa, notó que entre los "habitantes en la calle" no había distinciones. Todos por igual llevaban consigo bolsas con pequeñas cantidades de "pega" o "sacol", que al ser soplada no solo ayuda a pasmar el hambre y el frío, sino que era el pasaje exprés y la huida a un mundo diferente, más agradable para ellos.

 

Subido por fin al bus, volvió al detalle de la ciudad y de repente –casi de manera fugaz–, apreció una fila extensa de personas, y un sujeto al frente que les informa "los cupos terminaron en este lugar, ¡Por lo tanto, aquí no hay más ingreso!" Nuevamente, Camilo percibió la ironía en la propaganda de la alcaldía. Cómo no pensar en la cantidad de dificultades que aquellos excluidos enfrentaban, en esa y muchas otras noches de estrato bajo cero. En las riñas por un pedazo de cartón que cumple de colchón y almohada, o tal vez, por un costal o bolsa de basura que hace las veces de cobija, o por una rejilla de la calle, que sirve una pizca de calor. O, los irse a puño, garrote o chuzo, para definir quién se queda a dormir en el mejor lugar –la cera de alguna tienda, farmacia o almacén– o incluso, por la "ambrosía callejera", el "sacol".

Por más que reflexionara o retardara el sueño la situación no cambiaría. Y su propia vida tampoco. Al día siguiente tendría que madrugar a la misma hora, con las mismas deudas, obligaciones y afanes y a la fija reconocería algunos mismos rostros como el del pequeño, en juego dentro de un futuro incierto y ¿sin posibles soluciones?

Publicado enEdición N°196
El número de personas en condición de indigencia en Nueva York alcanzó un cifra récord en 2010, cuando 113.553 durmieron en los albergues municipales de la Gran Manzana, informó este lunes la Coalición por los Indigentes de la ciudad.
Publicado enInternacional
Desde la Plaza Independencia, desde barrio Cerro, en la Teja, a lo largo de la rambla, en el casco histórico, en todo Montevideo ayer se hablaba de José “Pepe”  Mujica. Y del gobierno del Frente Amplio. Mujica, una vez investido presidente, le habló al pueblo ante una plaza colmada, bajo la estatua de José Artigas y un cielo sin nubes. “A ti, querido pueblo, con el cual están todos los compromisos: ¿qué simboliza este monumento?, dos cosas: unidad nacional y concepción latinoamericana.”
 
“Olé, olé, olé, Pepe, Pepe”, gritaba una fila que se extendía hasta Avenida del Libertador, por donde pasó una hora antes el “Pepemóvil”, un auto eléctrico que llevó a Mujica y al nuevo vicepresidente, Danilo Astori, unas 15 cuadras en medio de una multitud entusiasta. El presidente agradeció el calor de la gente, en un día ideal para un acto al aire libre.
 
“¿Cuál es el sentido de este encuentro?” Agradecerle al pueblo uruguayo. Mañana empezarán los días de trabajo. Pertenecemos a una generación de la que quedan algunas reliquias de los que quisimos tocar el cielo con las manos. Fue un duro aprendizaje”, dijo el ex guerrillero tupamaro que estuvo 13 años preso y a quien los militares quisieron volver loco, según relató su compañero de esas horas, Eleuterio Fernández Huidobro, en el libro Memorias del calabozo.
 
Como viene diciendo desde la campaña, el dirigente del Frente Amplio prometió bajar la pobreza y la indigencia: “Es fundamental barrer la indigencia y disminuir la pobreza en un 50 por ciento. Y masificar la cultura. La forma en que lo hagamos es negociable, no es negociable el rumbo. Actualmente el 2 por ciento de los uruguayos vive en la indigencia, lo que es una vergüenza nacional”, insistió Mujica en su mensaje de investidura. “Uno de cada cinco uruguayos es pobre, pero al país le va bien. Uruguay está avanzando a dos velocidades –agregó el presidente–; eso no es justo, pero además es peligroso.” A unos metros aplaudía con ganas Lucía Topolansky, compañera de militancia, esposa, primera dama y senadora.
 
Adolescentes, hombres, ancianos, chicos pequeños desafiaban el calor de la tarde, que se acentuaba con el apiñamiento. Como el joven Diego Villalba, que llevaba en una mano la bandera de Uruguay y en la otra la del Frente Amplio (rojo, azul y blanco).
 
“Que se sigan dando los cambios que se iniciaron con Tabaré Vázquez. Hay mucho por hacer. El Plan Ceibal (una computadora para cada chico) es una inversión a futuro, también se aprobaron leyes que apoyan a los trabajadores.”
 
Mujica interpeló: “Contigo cambiamos o contigo sucumbimos.” Y el pueblo respondió: “Pepe, querido, el pueblo está contigo”. Manuela Nieves, ama de casa que llegó a la plaza Independencia con su hija, comentó. “Nos merecíamos que siga la izquierda en el gobierno, por los años de sufrimiento. Mujica representa el pueblo. El va a seguir el camino de Tabaré pero con otro corazón.” El flamante presidente exigió que su país volviera a ser de las naciones más igualitarias de la región, cuando en el pasado se decía que era la Suiza de América. “Necesitamos gente que invierta y tenemos que darle garantía. Tiene que andar la economía. Debemos seguir construyendo una tierra acogedora que abra los brazos para todas las sociedades de América latina. Acá no existe la discriminación ni hacia los negros, los pobres o las inclinaciones sexuales.”
 
Y en ese estilo dialoguista, se refirió a que no haya enojos. “No a las broncas, no al criticismo.” Desde la platea Cristina y Néstor Kirchner intercambiaban mirada cómplices “¡Viva la patria, viva el Uruguay, Viva América latina!”, gritó Mujica como frase final. Después, lentamente, lo fue saludando cada uno de los presidentes invitados a la toma de posesión parados en fila india. Cuando le tocó el turno, Cristina Fernández abrazó a Mujica y luego a Topolansky; lo mismo hizo Néstor Kirchner con la pareja uruguaya. El abrazo más efusivo del flamante mandatario estuvo dirigido a su par boliviano, Evo Morales. Este le dijo algo como “bienvenido al eje del mal”; a lo que Mujica respondió “es el eje del bien también”.
 
Siguieron pasando como en una procesión Rafael Correa, de Ecuador; Lula da Silva, de Brasil; Hugo Chávez, de Venezuela; Fernando Lugo, de Paraguay; el príncipe de Felipe de Asturias, entre otros. Anoche mantuvo una reunión bilateral con Chávez. Horas antes, más precisamente al mediodía, Mujica había vivido el primer momento emotivo de la jornada cuando su mujer, la senadora más votada, le tomó juramento en el Palacio Legislativo. El mandatario prometió fidelidad a la Constitución. Y el beso. ¿Qué habrá pasado por sus cabezas? Quizá muchas imágenes en cámara rápida.
 
Tras jurar, el nuevo presidente dio su primer discurso, en donde se refirió a las relaciones con el mundo. “Nosotros no perdemos la esperanza de que haya una sola nación latinoamericana, desde el río Bravo hasta las Malvinas –aquí, un guiño a Argentina–. Compartimos un dormitorio: el Mercosur. ¡Ay! El Mercosur será hasta que la muerte nos separe” (aplausos). Otra vez una alusión tácita a la Argentina: “Que el Bicentenario nos encuentre con un Río de la Plata más angosto y los caminos despejados”.
 
Después se dirigió a la oposición. “Vamos a buscar el diálogo. Concertación, más que conflicto. Hace rato que todos aprendimos que las batallas por el todo o nada nos llevan nada más que al estancamiento. Se necesita la convivencia política.” El nuevo gobierno ya puso en marcha el trabajo de comisiones multipartidarias en materia de energía, medio ambiente y seguridad .
 
Mujica enfatizó como tarea del Estado gastar más en educación. “Habrá que renunciar a otras cuestiones para pagar el Gran Sí a la Educación.” Eso sí, aclaró que en cuanto al manejo de la economía habrá “más de lo mismo” y se saldrá a buscar mercados.
 
“Vamos a ser heterodoxos en otros aspectos”, señaló el ex tupamaro. Desde su butaca lo miraba Fernando Lorenzo, flamante ministro de Economía y niño mimado de Astori. Astori, cuando fue titular de esa cartera en el gobierno de Tabaré, coqueteó con la idea de un tratado de libre comercio con Estados Unidos.
 
El analista Adolfo Garcé señaló a este diario que el gobierno entrante seguirá en el mismo rumbo en su política económica de la primera gestión del Frente Amplio. “Durante la campaña Mujica dijo que iba a emular a Lula por cómo llevó adelante el programa económico. Otro aspecto es el pacto que hizo con Astori para formar la fórmula presidencial. Por otro lado, el nuevo gobierno pondrá el énfasis en la lucha contra la exclusión. Si con Tabaré el buque insignia fue el Plan de Emergencia, con Mujica será la política de vivienda para los pobres”, dijo el profesor del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República.
 
Luis Alberto Lacalle, jefe del Partido Nacional (Blanco), habló sobre el discurso de Mujica ante un puñado de medios, entre ellos Página/12, a la salida del Legislativo. “En un 70 por ciento coincido fervorosamente. Creo que ha provocado la impresión de que rompió moldes ideológicos que tanto mal le hicieron al país y ha hablado con mucho pragmatismo.” Siguió un Lacalle auténtico, fiel opositor del Mercosur. “Diría que en el debe el error de creer en una patria grande, acá no hay más patria que la de Uruguay. La economía va a seguir igual, y me parece mal porque hubo un aumento de la deuda pública y falta de reserva.”
 
El jefe del otro partido tradicional –Colorado–, Pedro Bordaberry, también se refirió a las palabras del nuevo presidente: “Fue un discurso medido. Hubo muchas coincidencias. Insistió en la educación y también me pareció interesante en la parte internacional y lo del país agrointeligente. No alcanza sólo con gastar más, también que el gasto sea eficiente”, señaló el hijo del dictador.
 
Garcé subrayó el pragmatismo de Mujica. “El no tiene ningún problema de hablar con la oposición. Al día siguiente de ganar la elección se juntó con Pedro Bordaberry. Yendo más lejos, la guerrilla uruguaya hablaba con todos los sectores.”
 
Este punto es importante, porque si bien el Frente Amplio cuenta con mayoría parlamentaria, tendrá en el recinto a los jefes de la oposición, agrega el experto. “Tabaré centralizó mucho las medidas y congeló al Congreso. Va a haber un fortalecimiento en el Parlamento, porque están los jefes partidarios y por el propio estilo de Mujica.”
 
Después de la jura, la recorrida en auto, el acto en la plaza Independencia y los discursos, a Mujica se le veía el semblante cansado. Pero todavía le quedaban horas de festejo y protocolo.
 
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Jorge  Brovetto, Presidente del FA. “Cumplir el programa”
 
Jorge Brovetto es el actual presidente de la coalición Frente Amplio y ex ministro de Educación y Cultura del gobierno de Tabaré Vázquez. Dicen que fue el hombre detrás de las negociaciones entre Mujica y Astori para cerrar la fórmula que terminó siendo imbatible. Como referente institucional del centroizquierda uruguayo trazó ante Página/12 las directrices que seguirá el nuevo gobierno.
 
–¿Cuáles serán las primeras medidas que tome la gestión de Mujica?
 
–El Frente Amplio se caracteriza por insistir en que se debe cumplir el programa aprobado en el congreso partidario. El gobierno saliente cumplió con el programa, y eso mismo esperamos bajo el liderazgo de Mujica. Tabaré Vázquez había dicho cuando asumió que iba a trabajar con dos Biblias en éste, que es un país de tradición laica: la Constitución y el programa del FA. Se puede esperar una profundización de las políticas sociales y de la lucha contra la pobreza y la indigencia. Existe un núcleo duro de pobreza y hay que sacar a las nuevas generaciones de esa situación. Va a haber un mayor esfuerzo en la educación, en crear las condiciones de trabajo para los menos calificados.
 
–¿El plan de vivienda será prioritario?
 
–Sí. Hay un importante número de viviendas desocupadas, familias que usan una segunda casa en zonas de balnearios. Se va a luchar para que cada familia tenga un techo. Lucía Topolansky está muy involucrada en el tema.
 
–¿Se pueden profundizar las políticas sociales al mismo tiempo que se mantiene una política económica ortodoxa?
 
–Pasamos del 2,4 al 4 por ciento del PBI en Educación. Los avances se van a reflejar no sólo en los presupuestos ministeriales, también en el aumento de la inversión extranjera. Las inversiones no se orientaron a la especulación financiera, sino a la creación de riqueza. Vamos a seguir impulsando la creación de riqueza.
 
–Al mantener la mayoría en el Congreso, ¿volverán a discutirse temas de la izquierda, como la despenalización del aborto?
 
–Es una mayoría menor, porque dependemos de un voto y ustedes saben lo que significa (risas). La discusión está instalada en torno de si este gobierno va a ser más o menos de izquierda. Con respecto al debate sobre el aborto, yo creo que volverá, pero recuerde que hubo líneas divisorias que no tuvieron que ver con los partidos. Connotados tupamaros votaron en contra de la despenalización del aborto. De todas formas, si sale una ley, no existirá el veto de Mujica. (N. de la R.: Tabaré vetó la ley de salud sexual y reproductiva.)
 
–En las pasadas elecciones se votó un referéndum sobre la anulación de la Ley de Caducidad. La gente optó por la continuidad de una amnistía que impide juzgar a los responsables de violaciones a los derechos humanos. ¿No es hora de que el FA plantee la derogación de la norma?
 
–Creemos que hay que respetar lo que salió en el plebiscito. Porque además, es el segundo referéndum (hubo otro en el ’89). Si hubiéramos querido, habríamos impulsado la derogación en el gobierno pasado. Pero quisimos llevar adelante la consulta, esperando el veredicto de la gente. Por otra parte, represores como Gregorio Alvarez y Juan María Bordaberry están presos porque el Ejecutivo decidió excluir sus causas de la Ley de Caducidad.
 
–¿Más y mejor Mercosur?
 
–La clase política uruguaya es unánime: hay que mejorar el Mercosur. Y para ello, la integración debe ser profunda y real.
 
–¿Por qué cree que la derecha argentina ve con buenos ojos al nuevo gobierno uruguayo?
 
–Es probable que la derecha nos vea con simpatía porque ve bien la estabilidad económica y política de nuestro país. Igual, yo no cortaría tan grueso. También tenemos la simpatía de progresistas como Hermes Binner

 Por Mercedes López San Miguel
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El Dane entregó el resultado del desempeño de la economía nacional en 2009. Aunque el PIB creció sólo 0,4%, el gobierno, del Presidente para abajo, echó campanas al vuelo con argumentos como “nos pudo ir peor” o “no fue negativo”. Saben que el balance de su gestión, con Seguridad Democrática, Confianza Inversionista y Libre Comercio, estará influido por estos índices, que vienen cayendo desde el primer trimestre de 2008, antes del “infarto” de Wall Street y del congelamiento del comercio limítrofe.
 
La noticia no es sólo el 0,4%; el desempleo desde hace casi dos años emprendió cuesta arriba y va llegando al 15%; la mitad de los colombianos viven en la pobreza y una quinta parte en la indigencia. Así mismo, la desigualdad social es tan aberrante que, según informe de ONU-Hábitat, el 10% de los hogares más ricos capturan el 50% del ingreso, mientras el 20% más pobre sólo recibe el 0,9%. Es decir, de 100 pesos por distribuir, los primeros cogen 50 y los segundos apenas noventa centavos. ¡Qué vergüenza!
Las cuentas fiscales del Gobierno Central cada vez son más deficitarias. En 2009 cerraron el año con un faltante de casi 20 billones (millones de millones) de pesos, una cifra entre el 4% y el 4,5% del PIB. Para financiarlo, además de los traslados de Ecopetrol y otras fuentes, la deuda pública externa pasó entre 2008 y 2009 (noviembre) de 29.447 millones de dólares a 36.766 millones, más un incremento de la deuda pública interna de 105 billones a cerca de 120. En resumen, quince billones de pesos y siete mil millones de dólares más. Si a eso se suma la explosiva situación del sector salud, que se trató de arreglar a las patadas y a costa de los usuarios con la Emergencia Social, lo que Uribe dejará el 7 de agosto de 2010 en las puertas del Palacio de San Agustín será una bomba.
 
Lo más grave es que no aparece una fuente de riqueza que pueda revertir las tendencias negativas, lo cual puede corroborarse cuando se miran las pocas ramas de la producción con balances positivos en 2009. En la agricultura, prosperaron la palma y el banano, que generan apenas un empleo por varias hectáreas; en la industria sólo la de alimentos, algo lógico en una sociedad que escasamente subsiste; en la construcción crecieron las obras civiles oficiales, cada vez con menos posibilidades por las estrecheces presupuestales; y, en minería, el gas natural y el petróleo. Así era una “banana republic” hace 80 años, éste es el resultado de la Confianza Inversionista: la conversión de la economía nacional a la de una colonia, estancada, inicua e inestable.

Bogotá, 30 de marzo de 2010

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