Diab ingresa al palacio presidencia de Baabda, al este de Beirut.  Imagen: AFP

En medio de una crisis económica y de representatividad

El nuevo primer ministro dijo que "se esforzará por hacer todo lo necesario para cumplir con todas las demandas de los manifestantes". 

 

Líbano ha formado un nuevo gobierno luego de meses de punto muerto provocado por protestas masivas contra la élite gobernante del país y su peor crisis económica en décadas. Hassan Diab, el primer ministro, dijo que su nuevo gabinete "se esforzará por hacer todo lo necesario para cumplir con todas las demandas de los manifestantes" al anunciar su alineación el martes por la noche.

Diab, un ex profesor de ingeniería eléctrica de 61 años, describió a su gobierno como un "equipo de rescate" formado por expertos que ayudarían al país a superar sus dificultades actuales. El nuevo gobierno fue reunido por el grupo libanés Hezbolá y sus aliados, que constituyen el bloque más grande en el parlamento, casi tres meses después de que el ex primer ministro Saad Hariri renunciara ante las protestas nacionales.

Pero solo unas horas después de que se anunció el nuevo gobierno esta semana, los manifestantes estaban de vuelta en las calles fuera del parlamento en la capital Beirut. “Se están burlando de nosotros. Este nuevo gobierno está hecho de un color. Nada ha cambiado y nada cambiará ", dijo Nour, una maestra de Beirut que solo dio su nombre de pila, en una manifestación contra el nuevo gabinete el martes por la noche. “Solo quieren que estemos desesperados y que nos conformemos con este nuevo gobierno, pero no está bien. Estamos pidiendo un nuevo país”, agregó.

Cientos se reunieron para la protesta tras el anuncio de Diab. En la madrugada del miércoles estallaron pequeños enfrentamientos entre manifestantes y policías, que dispararon gases lacrimógenos y granadas de sonido para dispersar a la multitud. Se produjo después de grandes protestas durante el fin de semana que vieron a más de 500 personas heridas en ambos lados. Las protestas a nivel nacional estallaron hace tres meses en respuesta a un nuevo impuesto sobre el servicio de mensajería WhatsApp, una medida destinada a aliviar los problemas financieros del Líbano.

Las protestas se convirtieron en un movimiento más amplio que tenía como objetivo derrocar todo el sistema político del país y los partidos que han mantenido el poder desde el final de la guerra civil de 1975-1990. Una de las demandas clave de los manifestantes fue la formación de un gobierno tecnocrático y no político que pudiera ver al Líbano a través de su crisis actual. Diab afirmó que "cada ministro en este gobierno es un tecnócrata y funciona alejado de los partidos políticos".

Pero los observadores han notado que muchos de los expertos supuestamente independientes tienen vínculos con los partidos políticos, y el hecho de que todos fueron elegidos por un bloque político ha llevado a acusaciones de que es "un gobierno de un solo color". La composición del gabinete fue decidida por el Movimiento Patriótico Cristiano Libre (FPM), liderado por el actual presidente, Michel Aoun, y sus aliados parlamentarios, de los cuales el Hezbolá respaldado por Irán es uno.

El partido del ex primer ministro sunita, Hariri, junto con sus aliados, el Partido Socialista Progresista y las Fuerzas Libanesas, no formará parte del gobierno, una rareza en el Líbano, donde los gobiernos generalmente se forman por consenso entre los diferentes sectas del país.

"Desde que Diab fue nominado como primer ministro, la escritura estaba en la pared", dijo Sami Atallah, director ejecutivo del Centro Libanés de Estudios de Política en Beirut. “El proceso de selección de los candidatos, la forma en que se tomaban las decisiones, indicaron que volvimos a las mismas reglas de compromiso donde los escaños se dividían entre los partidos políticos. La esencia del juego no cambió. Es vino viejo en una botella nueva”.

Atallah agregó que "nada estaba cambiando fundamentalmente" en la forma en que Líbano ha sido gobernado durante décadas. El gabinete de 20 miembros de Diab está compuesto por expertos en su campo. Incluye un récord de seis mujeres, que ocupan los ministerios clave de defensa, justicia y trabajo.

En la primera reunión del gabinete ayer, el presidente de Líbano, Aoun, dijo a los ministros que tenían una misión "delicada" por delante. "Es necesario trabajar para abordar la situación económica, restaurar la confianza de la comunidad internacional en las instituciones libanesas y tranquilizar a los libaneses sobre su futuro", dijo el presidente.

El apoyo financiero de la comunidad internacional se considera crucial para ayudar al país a salir de su crisis económica. El Líbano es uno de los países más endeudados del mundo, con una relación deuda / PIB del 152 por ciento. En el presupuesto de 2016, los pagos de intereses representaron casi la mitad de todo el gasto público.

La crisis económica se profundizó en las últimas semanas a medida que los bancos impusieron controles informales de capital, que a su vez, han impuesto restricciones sobre cuánto dinero pueden retirar los clientes. A medida que el valor de la libra libanesa continúa bajando, muchas personas ven desaparecer sus ahorros. Pero muchos países que tradicionalmente brindaron ayuda financiera al Líbano, especialmente en el Golfo, están cada vez más preocupados por la creciente influencia de Hezbolá en el país.

Diab dijo el martes que su primer viaje al extranjero sería a la región del Golfo. Con un "gobierno de un solo color" que está fuertemente influenciado por el grupo militante chiíta, Líbano puede tener dificultades para asegurar el apoyo allí, y más lejos en Washington, donde la administración de Donald Trump adoptó un enfoque mucho más duro para Hezbolá.

Sin embargo, de manera más inmediata, es poco probable que el nuevo gobierno reprima las protestas que se apoderaron del país durante los últimos tres meses. “Ya vimos la reacción en la calle. Creo que podría ser aún más fuerte ", dijo Atallah. “Se remonta al mismo problema. El problema es mucho más estructural. Es por eso que las protestas ocurrieron en primer lugar: protestan contra todo el sistema de gobierno”.

De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12

Traducción: Celita Doyhambéhère

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Ecuador, fin de ciclo e inestabilidad sistémica

Los sucesos que vive Ecuador muestran una profunda inestabilidad que va mucho más allá de la coyuntura y que afecta a toda la región. El gobierno de Lenín Moreno decidió imponer un paquete de medidas aconsejadas por el FMI que supone el fin de los subsidios a los combustibles, con un alza de 123 por ciento al precio del galón de diésel y de 30 por ciento al de la gasolina, acompañada de reformas laborales y tributarias para aumentar la recaudación.

Inicialmente la movilización correspondió al gremio de los transportistas, pero pronto se sumaron los mayores movimientos del país, en gran medida, como rechazo al decreto que impone el estado de excepción, la suspensión de las garantías democráticas y la militarización del Ecuador.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), la central Frente Unitario de los Trabajadores, los sindicatos de educadores y la federación de estudiantes universitarios, promovieron movilizaciones en toda la nación, especialmente en la sierra (con 300 cortes de carreteras), donde los pueblos originarios tienen mayor presencia, y en Quito, epicentro de los conflictos sociales.

Decenas de grupos de mujeres, feministas, lesbianas, negras, ecologistas y trans, lanzaron un comunicado titulado Mujeres contra el Paquetazo, en el que denuncian cientos de detenidos y heridos, entre ellos el coordinador de Pachakutik, Marlon Santi, y dirigentes juveniles de Conaie.

La protesta ecuatoriana no es sólo una reacción contra el aumento en los precios de los combustibles. Es una reacción al mal gobierno de Moreno que se recostó en los grandes grupos empresariales, financieros y mediáticos, y es la continuación de las resistencias al régimen autoritario de Rafael Correa (2007-2017).

En efecto, muchos recuerdan el ciclo de protestas de junio a diciembre de 2015, contra medidas del gobierno para paliar la caída de los precios del petróleo, que representa más de 40 por ciento de las exportaciones. En aquel momento, los niveles de represión fueron muy similares a los actuales, aunque Correa no decretó el estado de excepción en todo el país.

Para evaluar la crisis ecuatoriana, como crisis de la gobernabilidad, debemos remontarnos seis años atrás. En 2013 hablamos del "fin del consenso lulista", como consecuencia de la oleada de movilizaciones conocidas como "Junio 2013", que marcaron el ocaso del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y el comienzo del fin del ciclo progresista en la región (https://bit.ly/2LRiUsc).

Dos años después, con la derrota electoral del kirchnerismo en Argentina fue evidente que se aceleraba el fin del progresismo, pautado por "una nueva fase de los movimientos que se están expandiendo, consolidando, modificando sus propias realidades" (https://bit.ly/2XCMzbB). Una de las principales características del nuevo periodo conservador, o derechista, es la evaporación de la gobernabilidad y el ingreso en un periodo de inestabilidad sistémica.

A modo de recordatorio, quisiera destacar algunas características del periodo que vivimos en América Latina, y que ahora emergen de forma transparente en Ecuador.

La primera es el protagonismo de los movimientos, o sea de la gente común organizada y movilizada. Este es el aspecto central. Si el fin del ciclo progresista lo anunciaron las gigantescas movilizaciones de "Junio 2013" en más de 350 ciudades de Brasil durante un mes, el ocaso de las nuevas derechas anuncian las movilizaciones en torno a Congreso de Buenos Aires, contra la reforma de las pensiones, en diciembre de 2017 bajo el gobierno de Mauricio Macri.

Luego de una fenomenal batalla campal en la que casi 200 personas fueron heridas por la policía en pocas horas, el 19 de diciembre, los medios destacaron: "Argentina está demostrando una vez más que es el país de Latinoamérica donde es más difícil sacar adelante reformas impopulares" (https://bit.ly/2CC2XOZ). No es casualidad que pocos meses después comenzara la escalada del dólar que sepultó al gobierno macrista.

La segunda es que el fin de la gobernabilidad, propia de los primeros años del progresismo, es de carácter estructural y tiene poca relación con los gobiernos. El ciclo progresista se cimentó en los altos precios de commodities, con grandes superávits comerciales que lubricaron las políticas sociales. Mejorar el ingreso de los más pobres sin tocar la riqueza, fue el milagro progresista.

Ese consenso se terminó con la crisis de 2008 y la guerra comercial Estados Unidos-China no hace más que profundizar la inestabilidad. No es posible seguir mejorando la situación de los sectores populares sin tocar la riqueza y los gobiernos que se reclamen progresistas no harán otra cosa que profundizar el extractivismo y el despojo de los pueblos: Andrés Manuel López Obrador y el posible gobierno de Alberto Fernández, son parte de esta realidad.

El panorama de los próximos años será una sucesión de gobiernos, progresistas y conservadores, con un telón de fondo de vastas movilizaciones populares. Se trata del fin de la estabilidad, de cualquier color.

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La imposible gobernabilidad de las derechas

Cuando comenzó el declive del ciclo progresista, aproximadamente cinco años atrás, planteamos que los eventuales gobiernos de la derecha que los sucedían serían inestables, asediados por una elevada conflictividad social, la profundización de la crisis sistémica y cambios en las relaciones entre las diversas clases sociales (https://bit.ly/2XCMzbB).

El fin del progresismo es mucho más que la desaparición de esos gobiernos y que no le sucederá un ciclo derechista o conservador sino un periodo de inestabilidad. Esto quiere decir que veremos cambios bruscos en el escenario político, virajes de la derecha extrema a la izquierda moderada, y viceversa, sin que ninguna de esas fuerzas consiga estabilizar la gobernabilidad.


Las razones son las mismas que provocaron el fin del ciclo anterior. Pero antes veamos brevemente la situación en los tres principales países de la región sudamericana.
En Brasil el gobierno de Jair Bolsonaro entró en crisis apenas unas semanas después de asumir. A una fuerte caída en su aprobación, se le suma el enfrentamiento con el sector militar, que conforma el núcleo de su gobierno, y las trabas que encuentra para hacer aprobar la reforma previsional, con un trasfondo de estancamiento de la economía. La forma principal que está asumiendo la crisis del gobierno es la puja abierta y pública entre los bolsonaristas y el vicepresidente Hamilton Mourao, que agudiza la inestabilidad.


Por abajo, los movimientos no han parado un solo momento. Entre enero y febrero, en pleno verano, el Movimento Passe Livre (MPL), que desencadenó las jornadas de junio de 2013, volvió a las calles con cinco grandes marchas en Sao Paulo. Estos días las organizaciones indígenas están acampando en la Explanada de los Ministerios en Brasilia, provocando una aguda respuesta represiva del gobierno que movilizó la Fuerza Nacional contra la Articulación de los Pueblos Indígenas.


En Colombia el gobierno uribista de Iván Duque debió enfrentar una oleada de movilizaciones indígenas, negras y campesinas desde el 10 de marzo, que bloquearon las principales carreteras del país, en particular la estratégica Panamericana que corre de norte a sur y es la vía de las exportaciones hacia Ecuador y el resto del continente. La organización correspondió a una amplia confluencia, realizada en febrero, con 380 delegados de 170 organizaciones, que cuestionaron el Plan Nacional de Desarrollo (PND) del gobierno.


La Minga indígena y popular (trabajo comunitario) fue la primera gran movilización nacional posterior a la firma de los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC, enseñó la acumulación de muchos malestares, en particular contra el modelo extractivo en curso. Hubo 25 mil personas en las carreteras, acampadas o movilizadas de forma permanente, lo que forzó al presidente a acudir al Cauca a negociar con los movimientos.


Argentina es el caso paradigmático de la imposible gobernabilidad derechista. La crisis desatada en abril de 2018, que llevó el dólar de 18 a 44 pesos, disparó la inflación a 50 por ciento anual y multiplicó la pobreza pero también la fuga de capitales, comenzó en diciembre de 2017 con las masivas protestas contra la reforma de las pensiones. Los de arriba comprendieron que Mauricio Macri no podía imponer su programa y comenzaron a especular frenéticamente.


En estos momentos el panorama es de una crisis de credibilidad del gobierno, una oleada de protestas con marchas diarias (en la que destaca el activismo del movimiento de mujeres) y la posibilidad de que Macri pierda las elecciones de octubre. En el medio, un impresentable acuerdo con el FMI que multiplica la deuda y hace que los próximos gobiernos, del signo que sean, tendrán enormes dificultades para sacar al país del atolladero.


En esta situación, veo tres aspectos que van a profundizar la crisis de gobernabilidad en los próximos años, generando mayor inestabilidad y planteando profundos desafíos a los movimientos antisistémicos.


La primera es la potencia del campo popular. Más allá de la opinión que se tenga de los gobiernos progresistas, es evidente que en las dos pasadas décadas hubo un fortalecimiento de los sectores populares, aunque sus organizaciones a menudo se han debilitado. Este es el núcleo del déficit de gobernabilidad.
La segunda radica en las consecuencias del agravamiento de la crisis global, que entra en una fase de caos sistémico. Con ello se reducen las chances de estabilidad económica y política.


La tercera es que ninguna fuerza tiene la capacidad para estabilizar la situación. Para hacerlo, la derecha debería derrotar al campo popular, lo que no está en condiciones de hacer. La izquierda puede gobernar si logra mover el modelo extractivo, romper con las agencias globales que lo sostienen y las élites locales que lo avalan. No tiene la voluntad de ánimo para iniciar un ciclo de luchas que debería ser tan potente, que no sólo barrería el extractivismo sino que podría expulsarla del escenario.


Brasil, Argentina y Colombia…

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Pompeo elogia el compromiso de Iván Duque para restablecer la democracia en Venezuela

El secretario de Estado norteamericano incrementa la presión internacional sobre el régimen de Nicolás Maduro en su visita a Colombia



El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, elogió este miércoles al Gobierno de Iván Duque por su compromiso para restablecer la democracia en Venezuela. “La larga tradición democrática de Colombia la convierte en un líder natural en los esfuerzos regionales para apoyar la democracia y el Estado de derecho en Venezuela”, ha asegurado tras reunirse con el presidente en la Casa de Huéspedes de Cartagena de Indias. “Todos los países que defendemos la democracia debemos unirnos para rechazar la dictadura de Venezuela”, ha contestado el líder colombiano.

 

Duque, que asumió el 7 de agosto con la promesa de aislar diplomáticamente al régimen venezolano, ha buscado encabezar la oposición regional a Caracas. Hace pocos días ya había pedido a los países "defensores de la democracia" desconocer al nuevo Gobierno de Nicolás Maduro, que tomará posesión el 10 de enero. Los comicios en los que el heredero de Hugo Chávez obtuvo su reelección fueron boicoteados por la oposición, y buena parte de la comunidad internacional –incluyendo a Bogotá y Washington– decidió no reconocerlos.


En diciembre, Maduro vinculó a Duque y al presidente brasileño Jair Bolsonaro con un supuesto plan organizado por Estados Unidos para derrocarlo y asesinarlo. La reciente expulsión de funcionarios de ambos países y la llegada a Venezuela de bombarderos rusos elevó la tensión entre dos vecinos que comparten más de 2.200 kilómetros de una porosa frontera. Colombia es además el principal país de acogida de la diáspora que huye de la severa crisis política y económica de la República Bolivariana, con más de 1,1 millones de venezolanos asentados en su territorio, según las cifras más recientes de las autoridades migratorias.

“Felicitamos tanto al Gobierno de Colombia como a su pueblo por ayudar a los venezolanos que huyen del régimen de Maduro”, declaró Pompeo. El jefe de la diplomacia estadounidense recordó que su país ha destinado casi 92 millones de dólares –55 millones en ayuda humanitaria y 37 en asistencia económica– para ayudar a Bogotá en su respuesta a la crisis venezolana. "La ayuda humanitaria es necesaria con tantos cientos de miles de hermanos venezolanos que han salido huyendo de la dictadura buscando esperanza", señaló Duque.

El viaje del secretario de Estado es el primero de un alto funcionario estadounidense desde que Duque llegó a la Casa de Nariño, y se produce luego de dos visitas anunciadas y posteriormente canceladas del presidente Donald Trump. El encuentro tuvo lugar dos días antes de una nueva reunión del Grupo de Lima, conformado por 14 países que incluyen a Argentina, Brasil, Canadá y Colombia, entre otros, pero no Estados Unidos. Algunos observadores esperan que el bloque fije una posición conjunta sobre la inminente toma de posesión de Maduro.


Pompeo aterrizó en Cartagena después de asistir a la investidura del ultraderechista Bolsonaro como presidente de Brasil, a la que Duque envió a su vicepresidenta Marta Lucía Ramírez. La manera en que el mandatario colombiano –de corte conservador pese a que ha cultivado un perfil moderado– se inserte en la naciente alianza que han insinuado Trump y Bolsonaro surge como un nuevo interrogante en el escenario regional. Bogotá ha sido desde hace décadas un aliado estratégico de Washington, y Duque –como lo hizo su mentor, el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010)– ha planteado una política exterior cuyo eje principal está en Estados Unidos.

 

Una relación narcotizada


Además de la respuesta ante la crisis venezolana, Pompeo también le trajo a Duque otro mensaje del presidente Trump. Washington sigue “profundamente preocupado” por el crecimiento de los cultivos de coca y la producción de cocaína en Colombia, manifestó. Según los últimos datos disponibles, los narcocultivos en el país andino crecieron en 2017 de 146.000 a 171.000 hectáreas, la cifra más alta desde que la ONU vigila su extensión. Duque ha reconocido que, frente a esos niveles récord, la relación está “narcotizada”.

En paralelo a esa alza, que ratifica a Colombia como el principal productor mundial de esta droga y a Estados Unidos como el mayor consumidor, ha aumentado también la tensión entre Bogotá y Washington, estrechos socios en la estrategia antinarcóticos desde 1999, cuando se concibió el Plan Colombia. Sin embargo, los dos países seguirán trabajando de la mano para lograr el objetivo conjunto de reducir los cultivos ilícitos y la producción de cocaína en un 50 % para finales de 2023, dijo Pompeo. “Estados Unidos sabe que debe seguir haciendo su parte en casa para reducir el lado de la demanda de la ecuación”, agregó.

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Pdvsa está en “una parálisis casi completa” (Informe de la AIE de EEUU)

Las presiones a largo plazo sobre el sector petrolero de Venezuela no se resolverán en el corto plazo, por lo que se espera que continúen los graves problemas de producción, según el Venezuela Country Analisis de la Administración de Información Energética de EE.UU. (AIE) publicado el 21 de junio.


Las persistentes caídas en la producción petrolera de Venezuela están respaldando los altos precios del petróleo. El precio del crudo Brent, el índice de referencia mundial, ha subido casi un 70 por ciento repecto a esta misma fecha el año pasado.


El informe de país de la Administración de Información Energética de EE.UU. dice que la industria petrolera venezolana ha estado mal administrada desde el principio de la década del 2000. Más recientemente, algunos de los trabajadores de la petrolera estatal Petróleos de Venezuela , o PDVSA, han sido encarcelados por cargos de corrupción.


"Esto ha causado una parálisis casi completa en la compañía", dice el informe de la AIE.


La inestabilidad económica y política de Venezuela


El informe destaca que:


La producción de petróleo crudo de Venezuela ha disminuido rápidamente: la producción promedio de petróleo crudo ha caído a un mínimo de 30 años (sin incluir la disminución de la producción durante la huelga 2002-03). A partir de mayo de 2018, la producción de petróleo crudo de Venezuela fue de 1,4 millones de barriles por día (b / d). De acuerdo con los datos de seguimiento de buques tanqueros, Venezuela exportó un promedio de 1,5 millones de barriles por día de petróleo crudo en 2017, 10% menos del nivel de 2016. En el primer trimestre de 2018, las exportaciones de petróleo crudo venezolano cayeron a 1,1 millones de barriles por día, en base a los datos de carga de buques tanqueros.


Además de la caída de la producción y las exportaciones, las refinerías en los Estados Unidos y Asia informaron problemas de calidad del petróleo crudo importado de Venezuela, lo que ha generado solicitudes de descuentos o paralización de las compras.


Las exportaciones de petróleo crudo de Venezuela a los Estados Unidos cayeron de 840,000 b / d en diciembre de 2015 a aproximadamente 480,000 b / d en marzo de 2018. Venezuela fue el tercer mayor proveedor de importaciones de petróleo crudo en los Estados Unidos después de Canadá y Arabia Saudita , ocupando el primer lugar entre 2015 y 2017. En marzo de 2018, Venezuela fue el quinto mayor proveedor de importaciones de petróleo crudo en los Estados Unidos.


Es poco probable que los problemas crónicos de la industria petrolera de Venezuela que llevaron a la fuerte caída de la producción cambien en el corto plazo. La industria ha sido mal administrada desde hace tres lustros Una campaña anticorrupción reciente ha resultado en el despido y encarcelamiento de decenas de funcionarios y personal técnico en la empresa de petróleo y gas natural Petróleos de Venezuela SA (PdVSA) desde el año pasado. Esto ha causado una parálisis casi completa en la empresa.


El gobierno venezolano también enfrenta altos niveles de deuda e hiperinflación. Durante el último trimestre de 2017, Venezuela se retrasó en hacer algunos pagos de bonos, y las principales agencias de calificación declararon al país en incumplimiento selectivo. Durante el 2018, vencerán más de $ 9 mil millones en pagos de bonos, lo que plantea la posibilidad de un incumplimiento general. Además de la deuda de aproximadamente $ 64 mil millones en bonos negociados, Venezuela debe $ 26 mil millones a acreedores y $ 24 mil millones en préstamos comerciales, según estimaciones de Torino Capital, aunque algunas estimaciones sitúan la deuda venezolana en $ 150 mil millones.


La economía de Venezuela se contrajo casi un 9% en 2017, según estimaciones de Oxford Economics. Si bien el gobierno venezolano no ha publicado datos económicos en más de dos años, la Asamblea Nacional de Venezuela informó a mediados de marzo de 2018 que la inflación superaba el 6.000% entre febrero de 2017 y febrero de 2018. El Fondo Monetario Internacional proyecta que la inflación se disparará al 13.000% en 2018 y espera que la economía de Venezuela se contraerá un 15%, lo que provocará un descenso acumulado del producto interno bruto (PIB) de casi el 50% entre 2013 y 2018.


Los menores gastos de capital de PdVSA están dando como resultado que los socios extranjeros continúen reduciendo las actividades en el sector petrolero y que las pérdidas en la producción de petróleo crudo estén cada vez más extendidas. Con la fuerte dependencia de Venezuela en la industria petrolera, es probable que la economía de Venezuela continúe disminuyendo, y que la inflación galopante seguirá siendo el pilar, al menos en el corto plazo.


La falta de pago a las compañías de servicios petroleros ha resultado en la reducción de las operaciones, lo que ha afectado profundamente la producción de petróleo crudo de Venezuela, especialmente desde mediados de 2016. Debido a que PdVSA depende de las compañías internacionales de servicios petroleros para mantener y operar sus pozos de petróleo y gas natural, la reducción de la inversión y la participación de estas compañías ha provocado una disminución abrupta en la producción, que ha caído a mínimos de varias décadas. El número de plataformas activas cayó de cerca de 70 en el primer trimestre de 2016 a 35 plataformas en abril de 2018. Los informes indican que fallaron los pagos a las compañías de servicios petroleros, la falta de mejoradores, la falta de administradores y trabajadores capacitados y capaces, y declinaciones en la industria petrolera los gastos de capital continuarán afectando negativamente la producción de crudo.


Además, los ingresos de Venezuela por las exportaciones de petróleo están muy restringidos dado que solo alrededor de la mitad de las exportaciones generan ingresos en efectivo. Los refinadores estadounidenses se encuentran entre los pocos clientes que aún remiten pagos en efectivo. Las exportaciones de petróleo crudo restantes se venden a nivel nacional como pérdidas o se envían como pagos de préstamos a China y Rusia (los reembolsos a Rusia los envían a la refinería Vadinar de Nayara Energy (anteriormente Essar) en India para pagar la deuda que Venezuela le debe a la petrolera rusa Rosneft; el copropietario de la refinería Vadinar).


Las instalaciones de midstream, downstream y de exportación de Venezuela también están experimentando dificultades. En un reciente revés legal para PdVSA, ConocoPhillips confiscó con éxito los activos de PdVSA en el Caribe luego de una adjudicación de $ 2,04 mil millones que la compañía recibió en abril de 2018 como compensación por la incautación de sus activos en Venezuela. PdVSA depende de sus activos en el Caribe para exportar petróleo crudo extrapesado a Asia. Esta última acción obstaculizará severamente la capacidad de Venezuela para evitar que la producción siga disminuyendo.


Venezuela también ha estado experimentando cortes de energía y racionamientos de electricidad cada vez mayores, además de exacerbar los acontecimientos.

Por: Emisora Costa del Sol FM / Aporrea.org | Domingo, 24/06/2018 01:31

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Presidente interino del Senado brasileño afirma que el país vive “crisis institucional gravísima”

El senador Jorge Viana, quien pasó a ser provisionalmente el presidente de la Cámara Alta de Brasil tras ser apartado hoy del cargo el actual presidente, Renan Calheiros, aseguró que el país vive “una crisis institucional gravísima”.
“Ni puedo y no tengo ni idea (sobre lo que hará como presidente del Senado). Es una situación muy grave, una crisis institucional gravísima lo que el país está viviendo”, dijo Viana, hasta ahora el vicepresidente del Senado y que tras ser apartado Calheiros, pasará a comandar la Cámara Alta de Brasil.


Viana, del exgobernante Partido de los Trabajadores (PT), aseguró que no haría más declaraciones. “Es una decisión muy seria del (Tribunal) Supremo, tenemos que ver cómo se hace”, dijo el senador.


El juez Marco Aurélio Mello aceptó hoy un pedido de urgencia del partido Red Sustentabilidad para apartar a Calheiros de la presidencia del Senado por malversación de fondos públicos.El jueves pasado, Calheiros pasó a ser reo en la Corte Suprema acusado de haber cobrado sobornos de la constructora Mendes Júnior para pagar la pensión de una hija que tuvo fuera del casamiento con la periodista Mónica Veloso, a cambio de favorecer la empresa en varias decisiones políticas
.La máxima corte brasileña decidió en noviembre que cualquier parlamentario que sea reo no puede estar en la línea de sucesión a la Presidencia, argumento al que se acogió Mello para apartar del cargo a Calheiros, miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el mismo del presidente Michel Temer, del que es un aliado.


El caso por el que fue denunciado fue revelado en 2007, y en ese momento las denuncias llevaron a la renuncia de Calheiros a la presidencia del Senado, pero tres años después fue reelecto por sus pares.Más tarde, a partir de 2013, el foco de las investigaciones cambió, a instancias de la Procuradoría General.Según los fiscales, Calheiros destinaba cerca de mitad de los fondos extra para financiar a actividades ligadas a su cargo legislativo para pagar la pensión de su hija, lo que está reñido con la ley.


El senador, que comandó el Senado durante el proceso que llevó a la destitución de la ex presidenta Dilma Rousseff en agosto pasado, fue uno de los principales blancos de las manifestaciones anticorrupción realizadas este domingo en unas 200 ciudades brasileñas.


(Información Xinhua)

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Entrevista:  El profesor Néstor García Canclini habla de los jóvenes y los cambios en el mundo del trabajo

Se encuentra en Medellín el destacado antropólogo y pensador argentino, Néstor García Canclini, quien participa de varios eventos académicos en atención a una invitación que le cursó la Universidad de Antioquia y la Escuela Nacional Sindical.

 

El profesor García Canclini, también doctor en filosofía, es uno de los antropólogos que más se ha ocupado del tema de la cultura, la modernidad y la posmodernidad desde una perspectiva latinoamericana. Uno de los conceptos que ha acuñado es el de "hibridación cultural", fenómeno que se materializa en escenarios donde diversos sistemas se “intersectan e interpenetran”. Y en algunos de sus textos también ha abordado asuntos del mundo del trabajo, en especial en su relación con la empleabilidad de los jóvenes y las nuevas tecnologías.

 

Autor de 14 libros, el profesor García Canclini ha desarrollado la mayor parte de su actividad intelectual en ciudad de México, donde reside desde 1976; y donde se desempeña como investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores, dependiente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México.

 

Una de sus obras más conocidas es Consumidores y ciudadanos, en la que afirma que el consumo, producto de la globalización, ha generado una nueva concepción de ciudadano. También los libros Lectores, espectadores e internautas; Culturas híbridas, estrategias para entrar y salir de la modernidad; Diferentes, desiguales y desconectados.

 

En la entrevista que la Agencia de Información le hizo, el profesor García Canclini habla sobre el mundo del trabajo, los jóvenes y el sindicalismo en América Latina.

 

Hoy se habla mucho del emprendimiento como estrategia de inclusión laboral de los jóvenes. ¿Cómo valora usted ese fenómeno?

 

La condición de los jóvenes ha cambiado considerablemente. Las grandes transformaciones contemporáneas se manifiestan mucho más elocuentemente en la condición juvenil. Por ejemplo: la incorporación en las nuevas tecnologías, la precariedad del trabajo, la capacidad de innovación. A algunos sectores de la juventud los llaman emprendedores, o “trend settings”, que son los que se involucran con las nuevas tendencias tecnológicas, no siempre relacionadas con aparatos sino también con nuevos hábitos de vida, nuevos modos de comunicarse, de trabajar, de organizarse. El fenómeno surge por la aceleración de las innovaciones tecnológicas, pero también culturales; de la posibilidad de un mayor acceso a un caudal de información globalizada, de poder asociarse a emprendimientos más allá de lo local. Tiene lados ambivalentes. Lo positivo es que expande el horizonte y da mayor posibilidad de contrastar la información en fuentes diversas. Gracias a estos procesos los jóvenes hoy tienen más relaciones y repertorios culturales que en el pasado.

 

¿Y lo negativo?

 

Que es un fenómeno también impulsado por la precariedad e inestabilidad laboral, de la necesidad de estar pendientes de un próximo trabajo. El modelo neoliberal de flexibilización de las relaciones laborales, la pérdida de derechos laborales y de seguridad social, la desindicalización, ha generado la posibilidad de trabajar en actividades múltiples. Los jóvenes más capacitados, los que terminan carreras universitarias y manejan el inglés, pueden vincularse con un universo social, económico y cultural más extenso, y en redes que trascienden su lugar nativo, tanto para viajar físicamente o para comunicarse y viajar virtualmente.

 

Y los jóvenes que no tiene esa capacitación, ¿qué opciones tienen?

 

Tiene que ver con las nuevas formas de acceder a la información, al conocimiento, de auto-educarse. Hay muchos jóvenes que no han estudiado en la universidad, o que la abandonan sin terminar la carrera, porque encuentran otras formas de emplearse, de ganar dinero, y en oficios que los apasiona y en los que pueden innovar. La innovación es un componente clave en todos estos procesos de reconfiguración laboral y educativa. Muchos de los conocimientos no se obtienen en la universidad, se tienen con el acceso a la tecnología, a los aparatos y dispositivos, a las fuentes de información y de conocimiento que encuentran en las redes sociales. Para muchos de estos jóvenes se vuelve innecesario seguir en la universidad, se retiran porque consideran inútil ver una cantidad de materias que les dan una información sobre otros aspectos de la sociedad y cultura que no les interesa, por el contrario, no les permiten concentrarse en lo que verdaderamente les interesa. La expresión “trend settings” surgió en Estados Unidos cuando se vio que un alto porcentaje de la población trabajaba en actividades de innovación tecnológica, auto-empleados, en muchos casos desde su casa. Se creó la utopía de que todos deberían auto-emplearse, crear su propio trabajo, y desde allí generar riqueza. Pero por cada Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, o de otros iniciadores de innovaciones en redes sociales y otras aplicaciones tecnológicas, hay millones que no logran dar ese salto, y viven experiencias de desempleo y precariedad. La noción de jóvenes emprendedores, creativos, tiene mucho de ilusión. Oculta y disimula procesos de explotación.

 

¿O será que simplemente a los jóvenes les gusta saltar de un trabajo a otro? ¿Qué ha podido establecer a ese respecto?

 

Estamos en una época en que se ha pasado de las carreras profesionales que duraban toda la vida laboral, a vivir el trabajo por proyectos. Hay una dinámica de movilidad que no siempre es negativa, pero para la mayoría sí implica precariedad y dificultades de insertarse en el mercado de trabajo. Antes teníamos la convicción de que si hacíamos una carrera universitaria y nos especializábamos obteníamos buenos recursos de conocimiento y mostrábamos que éramos capaces de hacer tareas con eficiencia teníamos un futuro asegurado, podíamos llegar a ser gerentes de una empresa, dirigentes, diputados... Pero los jóvenes desde hace por lo menos dos generaciones han interiorizado la experiencia de que no se puede hacer carrera, y que aún quienes logran posicionarse en los mejores puestos tienen la tendencia a cambiar, no solo de empresa sino de oficio y profesión; de moverse a otra actividad más innovadora o que dé mejores ingresos.

 

En una conferencia usted mencionó un logro del emprendimiento en Francia...

 

En Francia desde hace muchos años se habla de esta condición laboral como de intermitentes. Comenzó aplicándose a algunos ramos de la producción artística y cultural, que por su propia naturaleza lo son. Los actores y directores teatrales que producen una obra después de varios meses de ensayo la ponen en cartelera y luego pasan un período sin trabajar, mientras logran articular, ensayar y poner otro proyecto en escena, porque tienen que seguir viviendo con sus familias. Entonces el Estado francés creó un sistema de asistencia para que esas personas recibieran beneficios básicos y tuvieran una cierta continuidad en seguro médico. Algunos de estos beneficios se han ido acabando, o no llegan a todos los que lo necesitan. Pero es otra manera de concebir una solución en un oficio que por su propio carácter es inestable. Claro que esa inestabilidad se ha acentuado para todas las profesiones.

 

¿Qué se puede esperar de los jóvenes que no logran engancharse en el conocimiento ni en la tecnología, y tampoco en el mercado laboral?

 

Hay derivaciones distintas que están por estudiarse. Hay un informe del Banco Mundial que correlaciona estadísticas de desempleo juvenil con la tasa de homicidios en México, y se ve cómo esa correlación crece, sobre todo en el norte del país, en los estados más cercanos a Estados Unidos, donde muchos no logran pasar al otro lado y se quedan del lado mexicano, agrandan el desempleo y la precariedad. Y también muchos desesperadamente recurren a ocupaciones ilegales o paralegales, a la violencia, a formas de participación en redes delictivas. Hay otros que no eligen el camino del delito, quedan en la precariedad, son sostenidos por la familia, a veces por padres que también han perdido sus trabajos y quedan al respaldo de la pensión de los abuelos. Hay quienes tratan de educarse o migrar a otros países. En fin, hay muchas salidas poco estudiadas; salidas reales, aunque signifiquen pérdidas de relaciones familiares, desarraigo de su sociedad y su cultura. Creo que una gran tarea es investigar más por parte de las universidades y los gobiernos.

 

La movilidad e inestabilidad que menciona lleva también a los jóvenes a no pensar en una jubilación, una pensión para la vejez. ¿Cómo ha cambiado en ese sentido la expectativa de los jóvenes?

 

La jubilación es la experiencia terminal, pero la experiencia de precariedad y desposesión de bienes y recursos viene desde mucho antes. Traigo al caso lo que me comentaba hace poco una artista visual mexicana, que tiene dos maestrías, sabe 3 idiomas, pero vive saltando de un trabajo a otro, y también pasa periodos desempleada. Dice que no puede acumular una estabilidad que le permita obtener con qué comprar un carro ni quedar embarazada, y menos una jubilación.

 

¿Cómo el movimiento sindical puede participar o involucrarse en los escenarios de jóvenes con esa movilidad y precariedad laboral?

 

El tema tiene varias o muchas aristas, depende de qué país miremos. Mi apreciación la baso en los países latinoamericanos que más conozco, Argentina y México. En los dos sigue habiendo una minoría de trabajadores sindicalizados. La mayor parte, sobre todo los jóvenes, no pertenecen a sindicatos, y también han interiorizado el hecho de que pertenecer a ellos es muy difícil. Están contentos si consiguen trabajo en un restaurante, en un taller, en una empresa de confecciones. Ya saben que van a ganar poco, y menos si son mujeres, y menos si son más jóvenes; saben también que ese trabajo les puede durar poco y que no tendrán seguridad social. Tienen que ingeniárselas para obtener otras satisfacciones, que no les van llegar por la vía laboral, o no directamente. Los sindicatos tienen el desafío de ampliar el espectro de sus demandas, darse cuenta de que no solo deben reclamar aumentos laborales o beneficios ligados a la empresa y al comercio en el cual laboran, sino otros beneficios complementarios que permitan obtener bienestar.

 

¿Cuál es, o debería ser, el papel de los Estados en relación con ese tema?

 

Los Estados han desmantelado el bienestar de la gente, han dejado a las empresas que manipulen con mayor libertad un conjunto de recursos, de contratos de trabajo que crean desigualdad entre los propios trabajadores, los divide y los excluye. Este desmantelamiento ha llevado a transferir la responsabilidad del Estado a los trabajadores, o a los desempleados que deben conseguir trabajo, a ver qué inventan. Hay que luchar por restablecer cierto estado de bienestar, no podemos confiar a las empresas cuyo objetivo principal es el lucro, y debemos exigirles responsabilidad a los políticos por los que votamos.

 

Una premisa de la que parte el sindicalismo es que éste es un valor de la democracia, necesario para que ésta exista. ¿Cómo ve la construcción de democracia en un contexto en el que los jóvenes no ven en la sindicalización una opción prioritaria?

 

Hay nuevas formas de ciudadanía que están surgiendo, muchas de ellas ligadas a internet, pero también que van más allá de lo digital; formas que facilitan una información más amplia, articulaciones de solidaridad que trascienden la frontera. Al mismo tiempo estos procesos relativizan las formas antiguas de sindicalización y de solidaridad.

 

Finalmente, y ya remitiéndonos a Colombia y al proceso de paz y el posconflicto, ¿podemos esperar más inclusión y oportunidades laborales? ¿Cuál es su propuesta?

 

Me da una gran esperanza que se pueda ya hablar del posconflicto en Colombia. He venido muchas veces en las últimas décadas, he acompañado a varios investigadores que han estudiado este proceso y sé de su complejidad, encuentro relatos que muestran la diversidad de situaciones del conflicto. Me atrae mucho y lo escucho con enorme interés. Lamentablemente no tengo nada para proponer, entre otras cosas porque ahora mismo la situación mexicana está mucho más rezagada, estamos en medio del conflicto, en una etapa cruel, desconcertada por parte de casi todos los actores, especialmente del gobierno y de las fuerzas que deberían contribuir a la solución. Estamos en una situación más fragmentada que la de Colombia, con más carteles, combates y disputas por el territorio entre esos carteles. Así que se me hace difícil decir algo productivo en relación con Colombia. Más bien vengo a escuchar y a entender cómo han llegado a este punto, que parece ser muy promisorio.

 

 

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Domingo, 28 Junio 2015 06:20

Turquía: se avecina inestabilidad

Turquía: se avecina inestabilidad

Turquía sostuvo elecciones parlamentarias el 7 de junio de 2015. Contra las expectativas de virtualmente todo mundo, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (o AKP, por sus siglas en turco) perdió su mayoría absoluta. Esto fue visto como una derrota importante para el partido y para el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. El corresponsal del Financial Times calificó los resultados de sísmicos y citó a un comentarista crítico de Erdogan, quien dijo: No hay un sendero sin riesgos para él en este momento; cualquier cosa que elija será una apuesta. El encabezado de dicho artículo afirma que Erdogan tiene una opción post-electoral: retirarse o fundirse con lo que viene".


Virtualmente todos los observadores, dentro y fuera de Turquía, han estado analizando las elecciones con una verbosidad igualmente dramática. Para entender el por qué, necesitamos regresar al comienzo de la historia de Turquía como un Estado independiente, en 1923.


La Guerra de Independencia Turca (1919-1923) terminó con el Tratado de Lausana. En ese punto, el Parlamento interino llamó a elecciones. Este segundo Parlamento proclamó la república, aceptó el Tratado de Lausana y abolió el califato. El nuevo partido mayoritario, el Partido Republicano del Pueblo (o CHP, por sus siglas turcas), pronto quedó como el único partido. Su fundador, Mustafá Kemal Ataturk, lo encabezó hasta su muerte, en 1938.


De muchas maneras las políticas de Ataturk fueron modeladas sobre las que él consideraba eran las de Francia. Fue un anticlerical y jacobino que buscó modernizar su país. Central en su jacobinismo era la visión francesa de las relaciones entre el Estado y las religiones, conocida como laicité. Una laicidad que en su traducción turca se inventó un término: laiklik.
Este jacobinismo fue expresado por la feroz oposición de Ataturk a cualquier tipo de lealtades que intermediaran entre el Estado y el individuo, sea que fueran religiosas, étnicas o regionales. Había cuatro grandes intermediarios posibles, y Ataturk tomó acciones contra los cuatro. El primero fue el Islam –y, por tanto, la abolición del califato y la prohibición de las vestiduras islámicas. El segundo fueron los kurdos –y, por tanto, se les negó el uso de su lenguaje y de hecho su mera existencia, llamándoles turcos de las montañas. El tercero fueron los armenios –y, por tanto, su masacre y expulsión. El cuarto fueron la población y la iglesia griega ortodoxa –y, por tanto, su transferencia forzada a Grecia en intercambio por turcos residentes en Grecia.


Es más, para Ataturk y el CHP la creación de un Estado moderno implicó una cuidadosa limitación de las fronteras del Estado turco. Esto significó el rechazo de la ideología del pan-turquismo, que buscaba unir a todos los pueblos hablantes de lenguas turcas. Rechazó a fortiori el llamado turanismo, que buscaba unir a todos los pueblos que descendieran de raíces lingüísticas comunes, como los fineses, los húngaros, los mongoles, los coreanos y los japoneses, entre otros.


Muy por el contrario, Ataturk buscó purificar lo turco rechazando todas las importaciones del árabe, el persa, el griego y el latín al turco, como se utiliza en las fronteras de Anatolia, que proporcionaban los límites básicos de la moderna Turquía. Puso también fin al uso del alfabeto arábigo, remplazándolo por el alfabeto latino.


Las sucesivas versiones de la Constitución incluían todas el término seglar en la descripción de la república. En 1930, Ataturk escribió acerca de las denominaciones erróneas" utilizadas por co-nacionales que han sido incitados a pensarse a sí mismos como kurdos, circasianos, lazes o bosnios. Todos ellos eran, en cambio, miembros individuales de la nación.


El segundo punto de la continuada importancia de Turquía fue su orientación geopolítica. En los primeros días de la república, Turquía mantenía lazos con la Unión Soviética. Compartían un sentido de ser naciones revolucionarias y por consiguiente no eran aceptadas por el mundo occidental. Pero para Ataturk, esta alianza amainó conforme persiguió su aspiración de crear un Estado moderno siguiendo el modelo francés. Luego, con el advenimiento de Hitler al poder, Alemania cortejó a Turquía. Por tanto, al comenzar la Segunda Guerra Mundial, el Estado turco fue desgarrado entre las posibles alianzas y optó por la neutralidad, que fue vista por los poderes aliados como demasiado pro-germana.


En parte para reparar las relaciones con Europa occidental (y América del Norte), el sucesor de Ataturk, Ismet Inönü, terminó en 1944 el dominio de un solo partido y llamó a elecciones. El CHP ganó con facilidad su primera elección, pero después de eso se volvió un partido minoritario. Se proclamó social-demócrata y se unió a la Internacional Socialista. Continuó siendo fuertemente nacionalista, pero encontró su fuerza electoral en las áreas urbanas de profesionales de clase media y en las élites gerenciales. Sus simpatizantes impulsaron políticas pro-occidentales (como unirse a la OTAN) y mayores libertades civiles.


El CHP se encontró a sí mismo acosado por sus oponentes. Hubo versiones sucesivas de un partido conservador, que le dio menos énfasis a las políticas pro-occidentales. Tenía fuertes raíces en las áreas rurales y una visión un poco más tolerante del Islam. El ejército y el poder judicial querían mantener un Estado muy fuerte y fueron en extremo vigilantes en la defensa de la laicité, lo que condujo a varios golpes militares. Y los kurdos comenzaron a organizarse en lo político y eventualmente comenzaron una insurrección militar mediante un partido/ejército conocido como el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK, por sus siglas en kurdo). Este grupo, encabezado por Abdullah Ocalan, se proclamó originalmente marxista-leninista, pero más tarde evolucionó a una orientación socialista revisada deseosa de integrarse políticamente como una región autónoma dentro de Turquía. Ocalan fue capturado con ayuda de la CIA y fue condenado a muerte, pero se le conmutó la pena por la de cadena perpetua en una isla remota.


Los partidos de base musulmana que emergieron en este periodo fueron proscritos sucesivamente y sus líderes fueron encarcelados o escindidos de hacer política. Así que cuando el partido de Erdogan, islámico moderado, el AKP, llegó por primera vez al poder en 2002, fue visto como algo que llevaría a una revolución progresista verdadera.


Siguió enfrentando oposición fuerte de muchos intelectuales secularistas de izquierda y también enfrentó la posibilidad de un golpe por parte del ejército. Erdogan, con cuidado y gran logro, navegó todos los bajíos y creció fuerte de un modo constante. En este punto, Erdogan buscó un Parlamento que votara por una nueva Constitución que creara un sistema presidencial muy fuerte. El AKP, que pareció representar una fuerza progresista en 2002, ahora se miraba como un partido potencialmente dictatorial en el futuro.


Sin embargo, Erdogan hizo una cosa notable y sorprendente en su más reciente periodo en el cargo. Comenzó negociaciones con Ocalan para ver si podría haber una fórmula de devolución de poder que resolviera el punto. Y eso le ganó mucho crédito entre los kurdos. No obstante, también impulsó una nueva política exterior que reinsertó a Turquía en el ámbito del Medio Oriente. Su feroz oposición a Bashir al Assad, de Siria, lo condujo a involucrarse en un comportamiento negativo vis-a-vis los kurdos sirios que priorizaron su oposición al Estado Islámico y son aliados con el PKK.


Como tal, en estas últimas elecciones, el más reciente partido kurdo legal (el Partido Democrático de los Pueblos o HDP, por sus siglas en turco) impulsó una nueva política. Creó una coalición progresista arcoíris. En su lista de candidatos hubo personas de los grupos étnicos importantes, el primer candidato abiertamente gay, y tal vez lo más importante es que hubo un gran número de mujeres. Este partido recibió más de 13 por ciento de la votación a nivel nacional, permitiendo al partido kurdo, por primera vez, exceder el umbral de 10 por ciento necesario para contar con escaños en el Parlamento.


Erdogan no tiene oportunidad de promulgar su Constitución. Su problema inmediato es si debe intentar gobernar como partido minoritario (lo que es muy difícil) o aliarse a uno de los tres partidos con los votos que le brinden a él la mayoría: el HDP de izquierda, el secularista CHP o el partido de la extrema derecha. Es una muy difícil decisión para él, para su partido y para Turquía. El resultado tendrá un impacto fundamental no sólo en el futuro de Turquía, sino en la geopolítica del Medio Oriente.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Martes, 28 Septiembre 2010 06:55

Panorama mundial. Aún en descenso

La economía global está en transición y causa incertidumbre en el mercado. Las políticas de estímulo, que ayudaron al mundo a recuperarse de la crisis financiera y de la recesión, se agotan. Aunque los efectos de ese estímulo garantizarán un crecimiento de 4.4% del PIB según paridad de poder de compra en 2010, EIU prevé que se reducirá a 3.6 en 2011.

Los datos económicos recientes han sido mezclados. EU y Japón han tenido una marcada reducción del crecimiento luego de fuertes repuntes cíclicos a finales de 2009 y principios de 2010, en tanto la eurozona ha mejorado. Alemania creció en el segundo trimestre de este año a su ritmo más rápido desde la reunificación, en 1990, ayudada por exportaciones de maquinaria a China y otros mercados emergentes. Asia y América Latina han tenido algunos buenos desempeños, gracias a sus políticas de estímulo y a la revitalización del comercio mundial.

Pero estas diferencias no pueden disfrazar el panorama general. El crecimiento en los trimestres recientes se ha apoyado en niveles insostenibles de estímulo y una disminución del ritmo es inevitable. Existen numerosos signos de que esto ya ocurre, desde la débil creación de empleos en EU hasta la inesperada caída de las ventas de maquinaria alemana en julio. Incluso en los mercados emergentes más boyantes, los datos comienzan a indicar que lo mejor del repunte ha terminado.

La pregunta del momento es si un ajuste cíclico natural se convertirá en algo peor. Nuestro pronóstico central es que el mundo evitará una recesión de doble inmersión, aunque aún hay una probabilidad de 30% de que ocurra. Lo creemos poco probable por varias razones. Primero, los inventarios de las empresas siguen siendo bajos, así que el crecimiento es menos vulnerable a una nueva sacudida en la cadena de la oferta. Segundo, las compañías están en mejor salud financiera, luego de reducir costos durante la crisis. Tercero, los mercados emergentes mantendrán su vigor.

De todos modos, hay grandes retos. La reciente recuperación ha disfrazado problemas estructurales que aflorarán de nuevo conforme el ciclo de inventarios madure y los estímulos se agoten. Los consumidores en EU tendrán menos dinero para gastar en tanto pagan deudas acumuladas durante la burbuja del crédito. Algunas economías europeas no son competitivas y enfrentan un largo periodo de dolorosos ajustes. Las finanzas gubernamentales son débiles. Las preocupaciones por el riesgo soberano continuarán perturbando los mercados y podrían minar la recuperación.

Mundo desarrollado

Hemos reducido nuestro pronóstico de crecimiento de EU de 2.8 a 2.3% en 2010, luego de revisar los datos del PIB del segundo trimestre. La previsión de 1.5% de crecimiento en 2011 se mantiene, pero los riesgos de un ajuste a la baja aumentan. La atmósfera política adversa a los estímulos limitará la capacidad del gobierno para tomar nuevas medidas sustanciales de apoyo al crecimiento. La economía no genera suficientes empleos nuevos y el mercado de la vivienda sigue en problemas. Con todo esto prevemos que la Reserva Federal retrasará hasta el tercer trimestre de 2012 la primera elevación de la tasa de interés.

Japón tuvo un crecimiento robusto a finales de 2009 y principios de 2010, pero sus perspectivas se debilitan. El PIB real crecerá 2.8% este año, pero se reducirá a 1.3 en 2011. La zona euro crecerá 1.4% en 2010 y 0.8 en 2011. Los mercados han perdido confianza en la solvencia de los gobiernos de la periferia europea, como Grecia, y cuestionan la viabilidad misma del proyecto del euro.

Mercados emergentes

Con excepciones, los mercados emergentes han tenido varios trimestres de crecimiento extraordinario. Asia, y China en particular, han estado a la vanguardia de la recuperación. Aunque el panorama es aún positivo, las condiciones serán más desafiantes. El crecimiento en China se desacelerará de 9.9% en 2010 a 8.3 el año próximo, en parte como reflejo de los esfuerzos gubernamentales por desinflar burbujas de bienes raíces. Entre tanto, la economía de India se mantendrá sana; esperamos un crecimiento de más de 8% anual durante varios años.

América Latina tendrá un repunte robusto en 2010. A la cabeza irá Brasil, con un crecimiento previsto de 7.8%, el más alto en décadas. Perú y Argentina crecerán 7 y 6.8%, respectivamente. Las exportaciones de productos básicos impulsarán la recuperación regional, pero también el gasto de consumo ha repuntado con fuerza sorprendente. El panorama para 2011 es menos bueno y tiene fuertes riesgos de decaer. La desaceleración en EU se infiltrará en buena parte de la región. El crecimiento del PIB se reducirá de 5.2 a 3.7% el año próximo.

Productos básicos

Los mercados de básicos se han visto alterados por malas cosechas de trigo en la ex Unión Soviética y en Canadá, lo cual ha provocado una elevación de precios. La ansiedad del mercado se debe poner en perspectiva, dado que aún esperamos que la cosecha mundial de trigo este año sea la tercera de la historia en volumen. Sin embargo, hemos elevado nuestra previsión de los precios del trigo y otros granos en 2010-11. También hemos elevado nuestro pronóstico para los precios de las oleaginosas, pues el mal tiempo ha afectado la oferta. A consecuencia de ambos cambios, prevemos que los precios de los alimentos subirán en forma más pronunciada de la prevista anteriormente. Nuestro índice de alimentos y bebidas se elevará 4.9% en 2010 (antes pronosticamos 0.4%) y otro 4.2% el año próximo (la predicción anterior era de 0.8%).

El mercado petrolero se mantendrá volátil. Los precios reaccionarán en forma negativa a los signos de restricción fiscal en la zona euro o a un menor crecimiento en China. Esperamos que los precios promedien 77 dólares el barril (para la mezcla Brent a fecha fija) en la segunda mitad de este año, y bajarán ligeramente a 76 d/b en 2011 al desvanecerse el estímulo económico y, en consecuencia, el consumo de petróleo en países de la OCDE.

Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya
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La Habana, 5 de abril. En Cuba sobra uno de cada cinco puestos de trabajo, equivalente a más de un millón de personas que tendrán que reubicarse, según anunció el domingo el presidente Raúl Castro.

En su discurso ante el noveno congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, el mandatario dijo en tres ocasiones que si no se endereza la economía, está en riesgo el sistema político de la isla.

Castro expuso que se propone reducir el gasto público a su nivel indispensable, impulsar la agricultura, eliminar subsidios y el mercado negro y convertir al salario en una necesidad imperiosa, esencialmente la política que anunció al Parlamento en julio de 2008.

Aseguró que está en marcha la actualización del modelo económico y que continuar gastando por encima de los ingresos sencillamente equivale a comernos el futuro y poner en riesgo la supervivencia misma de la revolución.

La advertencia tampoco es nueva. La había hecho el entonces presidente Fidel Castro en noviembre de 2005, cuando pidió discutir una reforma para evitar el colapso del sistema.

Raúl Castro, que no se ha comprometido con plazos para su plan, pidió a quienes dentro del país reclaman cambios inmediatos que tengan en cuenta “el rosario de asuntos que estamos estudiando.

Sobran cientos de miles de trabajadores en los sectores presupuestado y empresarial, con plantillas de trabajo terriblemente infladas, indicó el presidente cubano. Agregó que algunos analistas calculan que el exceso de plazas sobrepasa el millón de personas y éste es un asunto muy sensible que estamos en el deber de enfrentar con firmeza y sentido político.

Advirtió que su gobierno luchará por crear las condiciones para que haya empleo productivo para todos, pero subrayó que no será el Estado el que resuelva la reubicación de los despedidos. Los primeros interesados en encontrar un trabajo socialmente útil deben ser los propios ciudadanos.

Tampoco ofreció señales sobre una eventual reapertura de licencias para microempresas familiares o la formación de cooperativas en la producción y los servicios, y en cambio resaltó la falta crónica de constructores (albañiles), obreros agrícolas e industriales, maestros, policías y otros oficios indispensables que poco a poco van desapareciendo.

El más reciente reporte de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) indicó que en 2009 la población económicamente activa era de 5 millones 158 mil 500 trabajadores, con un desempleo de 1.7 por ciento y un salario medio de 427 pesos (18 dólares a la tasa comercial).

En noviembre pasado el diario oficial Granma dijo que sólo en las granjas estatales hay 89 mil trabajadores improductivos (26 por ciento del total). El matutino abrió ese día su edición con una cita de Fidel Castro de 1986, criticando el exceso de personal contratado.

Según el último informe disponible de la ONE sobre estructura de la fuerza laboral, en 2008 los ocupados eran operarios en un 35 por ciento, técnicos (28), empleados de servicios (23), dirigentes (7.6) y administrativos (5.2).

Por Gerardo Arreola
Corresponsal
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