Viernes, 18 Septiembre 2020 06:15

Si no pagas por el producto, eres el producto

Si no pagas por el producto, eres el producto

Cuentan que Silicon Valley es la Alejandría digital donde mentes privilegiadas deciden la conducta de 2.000 millones de internautas. Sus ideólogos son ingenieros reconvertidos en humanistas de la conducta.

 

Según Cathy O’neil, los algoritmos son "opiniones incrustadas en un código". En el docudrama El dilema de las redes sociales, su director Jeff Orlowski aborda los métodos del gran mercado para generar adicción a los megusta, y las consecuencias sobre el combustible más vulnerable de este juego: las jóvenes y las niñas. En el documental aparecen chamanes de la industria como Tristan Harris (ética de diseño, Google), Chamath Palihatipiya (ex de Facebook), Jeff Seibert (Twitter), Tim Kendall, Joe Toscano, Sandy Parakyllas (Facebook, Uber), Sean Parker (Facebook) y otros jóvenes dotados con el don de la profecía de la conducta y la predicción. A todos les une la necesidad de desenmascarar al monstruo de las redes emancipado de sus creadores, como un mito en crecimiento constante que se alimenta de las vulnerabilidades. Por eso, la socióloga Shoshana Zuboff considera que "se trafica con humanos a gran escala".

Son mercados que construyen modelos predictivos de crecimiento constante "entre dos usuarios solo es necesario un tercero". "Hemos creado una sociedad donde el significado de comunicar es la manipulación", dice Jaron Lanier, autor de Diez razones para dejar las redes sociales. Los sentimientos y anhelos generan una gran cantidad de información. Una vez iniciado este proceso, se entra en un bucle de necesidades insatisfechas.

Solo en EE. UU. y desde el 2010, las autolesiones han aumentado entre las adolescentes un 62% y un 70% los suicidios. Pero donde se ceban estos patrones auto destructivos es entre las niñas preadolescentes (182% autolesiones y 150% más suicidios respecto al 2010). Hasta las relaciones amorosas y el número de carnés de conducir han descendido. Tal vez nadie esperaba esto, pero la pestaña Me Gusta es un Punto G nunca satisfecho.

La redención de este elenco de personajes tiene un punto de patetismo. Son prestidigitadores fascinados por sus propias magias algorítmicas.

Facebook, Google, Pinterest, Twitter, Instagram, Snapchat; muestran la pretensión de la democracia: transparente, del pueblo libre para opinar. Sin embargo, esta alegoría tecnológica sucumbe al exhibicionismo, la violencia, la pornografía y el control de masas. Porque tal vez la red está en manos de un lumpen mafioso al que no le importa la salud mental de los niños, sometidos a todo tipo de estímulos bestiales. El poder político ni tan siquiera opina, se limita a apuntar las transacciones como los administradores de la propiedad.

Las llaves de la democracia están en los mercados, y sus herramientas preferidas son las redes. Además, son capaces de polarizar para modificar los resultados electorales. La verdad es un difícil consenso entre las partes enfrentadas. ¿Qué sucede cuando ese compromiso entre sectas no se logra?: "Wikipedia ofrece una definición para cada término. Imagina que la wiki diera un significado diferente en función de la región de residencia: eso sucede con Google o Facebook", señala Jaron Lanier. ¿Cómo ofrecer una versión unificada de un acontecimiento? Teclear "cambio climático" en Google llevaría a un resultado diferente en función del país o continente. Google es un espejo de los deseos y prejuicios. Lo único que hace es confirmarlos. De lo contrario, no sería el buscador que es.

El cortocircuito de la conciencia conlleva a la predicción de estándares de comportamiento. La opinión no es consecuencia de un ejercicio de meditación donde se toma de diferentes fuentes hasta alcanzar una síntesis. La opinión es idéntica a los deseos

Señala el empresario e inversor en tecnología Roger Mcnamee, que al comienzo se vendía software y hardware. Luego el producto fueron las personas, o más bien su privacidad. La metáfora es una supercomputadora, y los usuarios neuronas movidas por una gran Inteligencia Artificial.

Hay que reconocer cierta puerilidad en ese pensamiento, porque para que una manipulación se produzca es necesario algún tipo de complementariedad con el usuario afectado.

Las llaves de la democracia la tienen las plataformas. Ayudan a materializar los deseos alimentados por el capitalismo de los datos personales. Los sentimientos son una fuente inagotable de energía renovable donde se exponen las vulnerabilidades.

Buscar la riqueza en las profundidades de una mina es una cosa de siglos pasados. El valor de las cosas está en la cantidad de información capaz de generar a lo largo de una vida útil. Dicen los sabios de Silicon Valley que el deseo de llamar la atención mantiene vivas las redes sociales, lo que es muy difícil de evitar en la conducta humana.

Parece que es imposible cambiar un modelo apodado capitalismo de vigilancia. En todo caso es consentido por los usuarios. Este modelo de poder es pura coacción: la reputación de los individuos, su prosperidad, están controlados por las tecnológicas. Es difícil imaginar una tiranía mayor. Los posicionamientos políticos, sociales y opiniones son vigilados por una gran inteligencia orgánica que también es humana. Esta situación supera cualquier profecía.

Señala Shoshana Zuboff que, si los mercados de esclavos se prohibieron, ¿por qué no este modo de explotar la vulnerabilidad de la gente?

Otra opción es gravar el uso de datos a las tecnológicas para limitar su voracidad. Que coticen por una actividad que no es ética. Hasta para esto es ya tarde.

Por Javier López Astilleros

Documentalista

18/09/2020

Publicado enCultura
Daniel Ellsberg

Continúa el juicio de extradición contra el creador de Wikileaks

Durante la presidencia de Richard Nixon, Ellsberg filtró 7.000 páginas de documentos clasificados sobre la guerra de Vietnam al New York Times y al Washington Post. "Las publicaciones de WikiLeaks tienen una importancia comparable”, sostuvo el exmilitar.

 

Daniel Ellsberg, exanalista de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos que filtró en 1971 los “Papeles del Pentágono”, declaró en el juicio de extradición contra Julian Assange. Durante la presidencia de Richard Nixon, Ellsberg envió 7.000 páginas de documentos clasificados sobre la guerra de Vietnam al New York Times y luego al Washington Post. Los documentos mostraron que el gobierno norteamericano había decidido continuar la guerra aun sabiendo que no la ganarían y que causaría miles de muertes en sus filas. Ahora, el fiscal James Lewis que representa a la Justicia estadounidense intentó mostrar que a diferencia de las filtraciones hechas por Ellsberg, Wikileaks puso en riesgo la vida de informantes secretos. Sin embargo el exmiembro de las FFAA rechazó ese contrapunto. “Estoy totalmente en desacuerdo con la teoría del 'buen Ellsberg / mal Assange'”, sostuvo el analista informático.

"No es un juicio justo"

El miércoles fue el día siete de esta segunda parte del juicio que había empezado en febrero pero fue suspendido tras la llegada de la pandemia. El jueves pasado la jueza Vanessa Baraitser había decido detener otra vez el proceso ya que algunos de los asistentes tuvieron síntomas de la covid-19. La justicia inglesa deberá decidir si acepta la extradición del creador de Wikileaks a Estados Unidos. El gobierno norteamericano lo acusa de espionaje y piratería informática tras haber publicado en 2010 más de 700.000 documentos clasificados. De avalarse su extradición, podría ser condenado a 175 años de cárcel. Assange se encuentra detenido en una cárcel de máxima seguridad de Inglaterra desde abril de 2019. Antes había pasado siete años encerrado en la embajada de Ecuador en Londres.

Las revelaciones que hizo Wikileaks habían mostrado los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos en Iraq y Afganistán. A su vez el sitio también había publicado miles de cables diplomáticos del gobierno norteamericano, que dejaron al descubierto la influencia directa de la Casa Blanca sobre buena parte del mundo. Por ese motivo la Justicia estadounidense pidió la extradición del periodista australiano con la finalidad de juzgarlo puertas adentro.

Durante la audiencia del miércoles la defensa de Assange presentó a Ellsberg como uno de sus testigos. El analista de inteligencia de 89 años reconoció la importancia de las revelaciones hechas por Wikileaks. “A lo largo del tiempo reconocieron que mis acciones en relación con los ´Papeles del Pentágono´y las consecuencias de su publicación generaron un cambio de interpretación radical. Considero que las publicaciones de WikiLeaks de 2010 y 2011 tienen una importancia comparable”, sostuvo el exmilitar. A su vez también destacó la valentía de su colega Chelsea Manning quién filtró los archivos clasificados. “Me impresionó mucho que la fuente de estos documentos, Chelsea Manning, estuviera dispuesta a arriesgar su libertad e incluso su vida para hacer pública esta información. Fue la primera vez en 40 años que vi a otra persona haciendo eso, y sentí afinidad con ella ", dijo el analista.

Tras la publicación de los “Papeles del Pentágono” Ellsberg y su colaborador Anthony Russo fueron acusados por el gobierno norteamericano de robo, conspiración y violación a la Ley de Espionaje. El exmilitar criticó esta norma ya que imposibilita un proceso legal justo. “La Ley de espionaje no permite filtraciones. Así que no yo tuve un juicio justo, nadie desde que mi caso tuvo un juicio justo por estos cargos, y Julian Assange no puede ni remotamente obtener un juicio justo por esos cargos si fuera juzgado”, sostuvo el analista informático. Tras un largo proceso judicial Ellsberg y su colaborador fueron sobreseídos. El juicio había sido anulado al constatarse que la administración Nixon y la Fiscalía habían cometido toda clase de atropellos como prevaricación, supresión de pruebas, ocultación de testigos, obstrucción a la justicia, e incluso robo de información.

El efecto de las filtraciones

A la hora de interpelar a Ellsberg el fiscal Lewis intentó establecer una comparación entre su caso y el de Assange. Según el fiscal en 1971 el exmilitar no había publicado cuatro volúmenes de documentos para resguardar al gobierno norteamericano. Pero sí había entregado todos los archivos al Senado. Sin embargo, el analista aclaró que al momento de dar con los documentos secretos Estados Unidos y Vietnam estaban en negociaciones de paz. Ellsberg no quería que la publicación de los mismos se usara como pretexto para romper el diálogo, por lo que demoró su entrega a los medios. Respecto al argumento del fiscal de que Assange puso en riesgo la vida de informantes, el exmilitar dijo que él también había dado información sobre un agente clandestino de la CIA. Justificó esa decisión argumentando que no quería que el público pensara que los archivos habían sido editados o interferidos. Para demostrar que el gobierno estaba cometiendo atrocidades en Vietnam Ellsberg necesitó que esos documentos se mantuvieran impolutos y que nadie pudiera decir que con su intervención estaba encubriendo algo, sostuvo el exmilitar

Lewis también intentó que Ellsberg admitiera que los archivos de WikiLeaks eran más dañinos. Sin embargo el analista dijo que ya durante el juicio a Manning el Departamento de Defensa no había podido mostrar una sola muerte como resultado de esas filtraciones. El fiscal mencionó que algunos informantes habían tenido que huir de sus países. El exmilitar pidió comparar esos casos y el del periodista australiano. “Las personas que tienen que abandonar el país deben ubicarse en el contexto de Assange tratando de poner fin a una guerra que causó 37 millones de refugiados y más de un millón de muertes”, sostuvo Ellsberg.

Publicado enInternacional
Martes, 15 Septiembre 2020 05:59

Un inmenso archipiélago inconexo

Un inmenso archipiélago inconexo

Sin unidad de las fuerzas comunicacionales no hay clamor emancipador

 

   Somos un archipiélago inmenso de iniciativas comunicacionales inconexas. Tanto daño ha hecho el individualismo, el sectarismo y el aislacionismo… en todas sus metástasis, que incluso cuando se trabaja en equipo, algunos piensan que los otros son parte de un decorado que sólo está para servir al que se cree “jefe” y “obra de sí mismo”. Estamos bajo peligro si permanecemos como un archipiélago inmenso de semiósferas inconexas, archipiélago inmenso cargado con “buenas ideas”, pero incomunicado. Un conjunto de islas sólo unidas paradójicamente por lo que las separa. Para nuestra especie es imposible vivir aislados, aunque nos pensemos autosuficientes, auto-creados. Nuestra hipotética “personalidad singular”, no es más que el producto de las relaciones sociales y vivir como archipiélago es algo más que un aislamiento… en una patología.

            Algunos piensan que es todo lo contrario, que vivimos una “proliferación” de comunicación híper saturada con mensajes vacíos. Que hay sobredosis de medios tele-producidos y redes sociales “participativas” y “democratizadas”. Que no sufrimos insuficiencia de comunicación sino saturación de interactividad mediática. Pero tal descripción en nada coincide con el mapa real de la propiedad de las herramientas para la comunicación, de los motores semánticos mercantilizados y mucho menos en el modelo de acumulación monopólica dominante en el que la inmensa mayoría de los seres humanos vive silenciada y reducida a reproducir, objetiva y subjetivamente, los dispositivos de su enajenación rentable para colmo.

            Pero la asimetría no ha cancelado la necesidad de expresarse. Comunicar es una necesidad social, una cualidad y un derecho humano de primer orden y, por eso, proliferan las iniciativas bajo la dinámica de las tensiones históricas de clase y las urgencias de todo tipo con que nos agobia el capitalismo. Desembozadamente, o clandestinas, las comunicaciones se dejan sentir de manera desigual y combinada. Aunque no siempre, por el aislamiento, nos enteremos.

            Unirnos no implica uniformarnos. Implica, sí en primer lugar, informarnos con todo rigor, de tiempo y forma, qué pensamos y cómo nos proponemos intervenir en la transformación del mundo hacia otro de condiciones objetivas. El qué y el cómo por consenso meticuloso y dinámico. El qué y el cómo resolviendo los problemas más añejos y de abajo hacia arriba. Desde los más postergados y los más urgentes hasta los específicos de algunos sectores estratégicos. Sin derroches, sin emboscadas, sin oportunismos ni reformismos. Para empezar. Solo así podremos construir puentes pertinentes a las necesidades y convertir el “archipiélago” en una “red”. No faltan herramientas para conectar, falta democratizarlas para la unidad política y falta voluntad política para la unidad desde las bases. Los “poderes” le temen mucho a eso.

            La Unidad debe ser expresión concreta de vínculos organizativos nuevos, creadores de soluciones prácticas, hacia condiciones de existencia en sintonía con las luchas y sus programas emancipadores. En primer lugar, el internacionalismo que nos expresa como una fuerza social planetaria, creada por el capitalismo, que busca emanciparse con una lucha mundial, económica y cultural, contra el sistema que depreda al planeta y a las personas. “Estar de acuerdo” debe definir el cómo.

            Se trata de tender puentes en el archipiélago para romper el aislamiento y los antagonismos inducidos entre los pueblos. Luchar juntos contra las divisiones de clase en el comercio y el mercado mundial y en la producción industrial secuestrada por la dictadura de la usura. El internacionalismo de los oprimidos convertido en red de puentes contra los monopolios de la comunicación y la información. Nosotros debemos recordar siempre que las “alianzas” internacionales entre la clase dominante son sólo acuerdos temporales de negocios que financiamos nosotros en perjuicio nuestro siempre. Cada puente sobre el archipiélago debe ser fraternidad organizada para la lucha. No tiroteo de vanidades.

            Tales puentes sobre el archipiélago no son una meta exclusivamente nuestra, ha sido anhelados durante mucho tiempo. Lo que se actualiza en estos puentes es lucha que descubre la urgencia de una sociedad sin clases ni divisiones como posibilidad deseable, posible y realizable (Adolfo Sánchez Vázquez). Y eso se debe al desarrollo de la consciencia porque, tal como está el mundo, aislados oprimidos dentro de la sociedad, sólo tenemos como salidas necrófilas. Todas las clases que en el pasado lograron hacerse dominantes trataron de consolidar la situación adquirida sometiendo a toda la sociedad a las condiciones de su modo de apropiación. Nosotros hoy no podremos conquistar las fuerzas productivas sino aboliendo el modo hegemónico de apropiación, y con él, todo modo de apropiación ilegítimo. Nosotros sólo salvaremos lo salvable y deberemos modificar todo lo que ha garantizado la ingeniería del despojo. Nuestra unidad de redes y puentes debe ser una transición hacia un “Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación” o sea, nuevos medios y modos para informarnos y comunicarnos en un contexto de nuevas relaciones de producción.

Pero la forma específica de tal unidad de nuestras fuerzas debe ser motor de los trabajadores desarrollado durante sus propias luchas. Se trata de lograr que la humanidad deje de ser una mercancía más, atomizada, para reproducir mansamente su propia subordinación. La materia prima de los “puentes” es, precisamente, esa consciencia de clase dispuesta a emanciparse construyendo convergencias de forma y fondo. Priorizar los principios sin desatender a las personas. Es una praxis que se va transformando minuciosamente en instrumento de precisión para desactivar el sometimiento de todos nosotros bajo la economía dominante. La unidad se hará esencial sólo si se garantiza su evolución permanente basada en la supremacía de la humanidad sobre el capital. 

Prioridad de acción es construir la unidad. Puentes y redes que, a su vez, se desarrollen continuamente hasta cambiar la correlación de las fuerzas y los paradigmas. Las piedras angulares de nuestros puentes o interconexiones, en todos los sentidos, no pueden ser arbitrarias, sino expresiones concretas del ser social que planifica emanciparse. El de la comunicación es un asunto tan importante y duradero que no puede dejarse (sólo) en manos de los gobiernos efímeros. En última instancia, si los gobiernos deben definir sus políticas de comunicación, deberán hacerlo en colaboración orgánica con la calidad democrática que los medios emancipados y emancipadores sepan exigir e imponer como fuerza social real. Pero eso, ni con mucho, resuelve la necesidad de la tarea comunicacional más sólida que es la comunicación nueva transformada y transformadora que no depende de la agenda semántica de los gobiernos ni las burocracias pero que debe asumir sus responsabilidades y derechos para su desarrollo económico, tecnológico y estratégico. Ese es el reto. 


Por Fernando Buen Abad Domínguez
, Director del Instituto de Cultura y Comunicacióny Centro Sean MacBride, Universidad Nacional de Lanús, Miembro de la Red en Defensa de la Humanidad, Miembro de la Internacional Progresista, Miembro de REDS (Red de Estudios para el Desarrollo Social)

15/09/2020

Publicado enSociedad
n fotoperiodista cubre las protestas y disturbios raciales en Portlan, Oregón, EEUU.-REUTERS/Carlos Barria

La UNESCO alerta en su último informe de una preocupante tendencia de la que responsabiliza a dirigentes políticos, policía y fuerzas de seguridad. Señalamientos, agresiones, detenciones, secuestros y uso de munición real y no letal son los aspectos más preocupantes para la organización.

 

Desde 2015 hasta junio de 2020, 125 periodistas han sido atacados o arrestados cuando realizaban su trabajo cubriendo protestas en 65 países del mundo, y al menos diez profesionales fueron asesinados, según el último informe de la UNESCO titulado "Seguridad de los periodistas que cubren protestas: preservar la libertad de prensa en tiempos de disturbios".

En el estudio, basado en documentación "confiable" de organismos asociados, informes de prensa y de las oficinas de la institución, se alerta de una "clara tendencia creciente en el número de ataques sufridos por los periodistas que cubren protestas". Concretamente, 15 de estas detenciones o ataques ocurrieron en 2015, 16 en 2016, 21 en 2017, 20 en 2018, 32 en 2019 y 21 solo en la primera mitad de 2020.

A tenor de los resultados en su investigación sobre la salud de la libertad de expresión, prensa e información, la organización  ha concluido que los líderes políticos y sociales de los Estados "deben evitar hacer declaraciones que puedan contribuir a generar un ambiente de hostilidad e intolerancia contra la prensa que pueda traducirse en ataques físicos de civiles a los periodistas", tal y como ya han advertido las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA).

Policía y fuerzas de seguridad, principales responsables

El estudio concluye que "la mayoría de los ataques fueron realizados por la policía y las fuerzas de seguridad" al utilizar munición tanto letal como no letal. Desde balas de goma hasta balas de pimienta, que han provocado lesiones a decenas de reporteros, entre los que varios han perdido la visión de un ojo—; o nuevos proyectiles como flash balls (bolas de caucho o espuma condensada que impactan a gran velocidad) o butterfly bullets (balas expansivas, diseñadas para producir una pequeña descarga o desplegar una metralla tras el impacto), que causaron daño a un alto número de periodistas.

"Cientos de periodistas fueron acosados, golpeados, intimidados, arrestados,vigilados y secuestrados en todo el mundo"

Otros trabajadores de la información resultaron heridos, algunos de gravedad, por disparos de munición real efectuados por la policía, que también arrestó, golpeó y, en algunos casos, humilló a los periodistas, obligándolos, por ejemplo, a quitarse la camisa y tirarse al suelo mientras les pegaban y les realizaban preguntas humillantes, destaca el informe. Al menos 15 periodistas sufrieron graves lesiones por el uso de munición viva o balas letales durante el período analizado.

"Cientos de periodistas fueron acosados, golpeados, intimidados, arrestados,
vigilados y secuestrados en todo el mundo, además de haber sufrido la destrucción de sus equipos mientras intentaban cubrir protestas. Otros fueron incomunicados, humillados, asfixiados y recibieron disparos, tanto de munición no letal como de munición viva", especifica la UNESCO.

Su directora general, Audrey Azoulay, recuerda que "la tarea de los periodistas es esencial para informar y dar a conocer al público los movimientos de las manifestaciones", y pide a la comunidad internacional a todas las autoridades
competentes que "garanticen el respeto de estos derechos fundamentales".

Periodistas detenidos y factores de género

Las detenciones policiales se produjeron en países de Asia, África Subsahariana, América del Norte, Europa, América Latina, África septentrional y Oriente Medio. "Algunos de estos arrestos fueron temporales y, o bien no se presentaron cargos, o fueron desestimados por las autoridades", afirma el informe, mientras que en algunas ocasiones los periodistas sufrieron arrestos individuales o en grupo.

En EEUU, Europa y Oriente Medio, algunos reporteros han sido acusados ante la justicia penal por cubrir protestas presuntamente ilegales o contra el gobierno de turno por corrupción o la aprobación de medidas económicas leoninas o contra abusos policiales.

El documento destacada además la irrupción de factores de género, ya que en los últimos años se han registrado varios casos de mujeres periodistas víctimas de violencia a manos de las fuerzas de seguridad o de los manifestantes. En los peores casos, afirma la UNESCO, las profesionales "fueron perseguidas de forma deliberada y atacadas debido a su género".

Destaca el caso de una periodista francesa cuyo coche fue rodeado por los manifestantes, que amenazaron con violarla, durante una protesta de los chalecos Amarillos. En otra ocasión documentada por la UNESCO, dos mujeres periodistas y un colega fueron arrestados por las fuerzas de seguridad, pese a exhibir sus credenciales, "con la excusa de que habían violado una orden de toque de queda" y, una vez detenidas, "las mujeres habrían sido obligadas a desnudarse y fueron humilladas por los oficiales", quienes hoy enfrentan una denuncia por violencia sexual. Otro caso destacable es el de una periodista que fue agredida por manifestantes, llegando a arrancarle la ropa.

Al mismo tiempo, la ola de protestas raciales en EEUU bajo el lema Black Lives Matter, tras el asesinato de George Floyd por la policía, "han puesto de manifiesto la carga que pesa sobre de los periodistas negros y de color" y la "discriminación" que padecen en el ejercicio de su profesión. Un ejemplo que subraya la UNESCO es la detención de un reportero de la CNN de origen afrolatino mientras realizaba una conexión en directo, mientras que sus colegas blancos pudieron seguir informando.

El 'doxxing': señalar a periodistas y dar información personal

La UNESCO también pone en su diana la peligrosa práctica conocida como doxxing, que vincula con funcionarios de gobiernos locales. Consiste en obtener y hacer pública información privada e identificable de los periodistas, "llegando incluso a compartir sus direcciones y los nombres de sus hijos", al tiempo que critican su cobertura de las protestas.

"Algunas autoridades de gobierno censuraron o clausuraron medios de comunicación impresos, de radiodifusión o bloquearon sitios web en Internet, así como los SMS o los mensajes de texto que se envían a través de los teléfonos", lamenta el estudio, que también destaca acciones censurables por parte de los manifestantes.

"Clausuraron de forma temporal algunos medios de comunicación al ocupar las instalaciones para utilizar sus antenas para realizar radiotransmisiones y sacarlos del aire", precisa. En otras ocasiones, algunas autoridades ordenaron la "colocación de dispositivos de rastreo en las computadoras de los periodistas, otras sometieron a los periodistas a vigilancia física, electrónica o ambas", denuncia.

En la mayoría de estos casos, prosigue la UNESCO, "sin importar quién o qué grupo pueda ser responsable, la impunidad ha seguido siendo la norma en los últimos años en lo que respecta a los ataques a los periodistas que cubren protestas".

Los diez periodistas asesinados durante protestas

*Según el Observatorio de Periodistas Asesinados de la UNESCO

 

Ferzat Jarban,camarógrafo independiente, fue arrestado después de filmar protestas contra el gobierno en al-Qasir en 2016. A la mañana siguiente encontraron su cuerpo gravemente mutilado. Fue el primer periodista reportado como asesinado en un período de ocho meses de medidas severas contra las protestas a favor de la democracia en la República Árabe de Siria.

Elidio Ramos Zárate, periodista el diario El Sur, fue abatido de un disparo en 2016 en la ciudad de Juchitan de Zaragoza (estado de Oaxaca, México), mientras cubría protestas y enfrentamientos.

Yaser Murtaja fue herido de muerte por un disparo cuando cubría protestas palestinas en la frontera con Israel en 2018.

Ángel Eduardo Gahona, le dispararon durante la transmisión en directo para su programa de noticias de la televisión local, El Meridiano, en abril de 2018, en la ciudad de Bluefields, al este de Nicaragua.

Lyra McKee, escritora y periodista de investigación independiente, de 29 años, que trabajaba para los sitios web Mediagazer y BuzzFeed News, fue asesinada a tiros en 2019, mientras cubría enfrentamientos en Creggan, un suburbio de Londonderry (Derry), en Irlanda del Norte, Reino Unido.

Precious Owolabi fue asesinado a tiros en 2019 mientras cubría unas manifestaciones para Channels Television, en Nigeria, que terminaron en enfrentamientos entre los manifestantes y la policía.

Al periodista Ahmed Abdul Samad y al camarógrafo Safaa Ghali, les dispararon en 2020 mientras escapaban de las protestas en la ciudad de Basra, al sur de Iraq, que habían estado cubriendo para el canal iraquí de televisión por satélite Dijlah TV.

Alex Ogbu, reportero gráfico y de sitios web para el Regent Africa Times, le dispararon en 2020 cuando la policía dispersaba una manifestación del Movimiento Islámico de Nigeria en Abuya (Nigeria).

Ahmed Muhana Al-Lami, era un fotógrafo de noticias iraquí que trabajaba de manera independiente. El 6 de diciembre de 2019, mientras cubría una manifestación en una plaza pública de Bagdad recibió un disparo de bala y murió al poco rato en el hospital.

14/09/2020 10:30

Por JAIRO VARGAS

 

Publicado enSociedad
Lunes, 10 Agosto 2020 06:12

El nuevo WikiLeaks

El nuevo WikiLeaks

Exclusivo: Lorax Horne, de la organización DDoSecrets

Es periodista y activista trans, de madre argentina. Trabajó con Julian Assange, pero ahora integra un desprendimiento de aquella organización. Ya sacudió a los EE.UU. al publicar documentos del FBI y la Policía. Aquí explica cómo es el nuevo sitio que divulga información secreta.

 

Lorax Horne nació en Canadá hace 34 años. Vive sobre la costa atlántica, en Halifax, Nueva Escocia. Periodista y activista trans, pertenece a la organización DDoSecrets que difundió en junio pasado documentos confidenciales sobre el FBI y distintas policías de los Estados Unidos. Su madre argentina y la etapa colegial que pasó en Ecuador le permitieron dominar el español aun cuando se le note su acento agringado. Trabajó en WikiLeaks, de donde se fue por diferencias en la exposición de papers sobre Rusia y Siria que según dice se pretendían ocultar. Tiempo después se sumó a su nuevo lugar en el mundo virtual. El espacio de divulgación de información secreta y no tanto donde ahora trabaja codo a codo con la estadounidense Emma Best, cofundadora de la plataforma con otro militante global. Todos se hicieron conocer de a poco con informes como los BlueLeaks --las filtraciones policiales en EEUU-- y casi un millón de papeles del Registro Mercantil de las islas Bahamas que les proveyeron a la revista alemana Der Spiegel y a EIC (European Investigative Collaborations) para su publicación. Horne dio un taller para periodistas en la franja de Gaza en 2016 y ha marchado en distintas ciudades bajo la consigna “el periodismo no es un crimen”. El colectivo en el que se desempeña como editor ejecutivo posee archivos sobre distintos países, organismos de Seguridad de esos Estados y diversas corporaciones. Son tantos y con temas tan espinosos que el gobierno alemán les canceló la cuenta de Twitter desde donde difundían las informaciones que obtenían de distintas fuentes como ciberactivistas, hackers y la ya emblemática Anonymus.

--¿Qué es Distributed Denial of Secrets (DDoS)?

--Somos un grupo que publica datos que creemos relevantes, que muchas veces caen dentro de las categorías que son leaks o hacks aunque también publicamos datos que no son ni leaks ni hacks. Nos definimos como una biblioteca de este tipo de datos y lo que nos separa de los periodistas con los que trabajamos es que podemos publicar todo lo que nos llega e intentamos no imponerles nuestros propios criterios. Tratamos de hacer que estén disponibles los datos que nos parecen de interés público. WikiLeaks es un precedente importante y nosotros queremos mejorar el modelo o tratar de ser un poco más adaptados a la realidad o a los problemas que se nos vienen. No tenemos un buzón encriptado en nuestro sitio web que dice “mándanos acá los datos”. Tenemos políticas de comunicación segura y nos adaptamos al panorama como se nos presente. Ahora estamos viviendo esta censura en Twitter y hasta nuestro sitio web ha tenido problemas como la confiscación del servidor en Alemania. Pero tratamos de seguir. Los datos ya están liberados y no nos importa si la gente los encuentra específicamente en nuestro sitio web con tal de que puedan acceder y usar nuestra información.

--¿Nos puede describir un ejemplo?

--De la computadora de Thomas Hofeller, un activista conservador muy influyente en las redes y destacado estratega republicano que armaba mapas electorales con preguntas inducidas para favorecer a su partido en los censos, supimos cómo hacía para influir en las posibilidades electorales. Había montado un operativo ilegal, pero se murió y quedó su computadora llena de datos acerca del rol que él había tenido en construir este mapa electoral favorable al Partido Republicano. Su hija Stephanie heredó sus archivos y resultó que tenía un sentimiento político diferente y entonces soltó estos datos para informar al público y para, digamos, enriquecer el panorama de la información pública. Esto es un ejemplo de las informaciones que nosotros recibimos y que por importantes queremos incluirlas en nuestro archivo.

--¿Cómo nació DDoS? ¿En qué momento y por qué circunstancias?

--Emma Best cofunda DDoSecrets en 2018 y ocurre en un momento en el cual existían preguntas importantes acerca del seguimiento de WikiLeaks. Creo que yo me involucré de hecho, inicié mi involucramiento en la junta como directivo que es un esquema que Emma Best instituyó temprano. Así fue como empecé en la junta, aunque no con un compromiso en el día a día, no veíamos los datos, sino que Emma nos consultaba para que le diéramos consejos. DDoSecrets es un colectivo bastante horizontal y buscamos cómo compartir el trabajo del grupo. Somos pequeños, menos de 20 personas en total y esa es la historia de cómo comenzó todo para mí en la organización.

--¿Pasó de WikiLeaks a DDoSecrets directamente?

--Pasé muchos años tratando de ayudar a WikiLeaks, tratando de involucrarme en la organización, incluso me mudé a Alemania un tiempo cuando mi situación política en Ecuador no fue muy buena. Yo publiqué un reportaje en Newsweek acerca de una matanza de indígenas en la Amazonia, que no le gustó mucho al presidente Rafael Correa y se tornó políticamente peligroso para mí permanecer en el país. Entonces viví en Alemania unos años entre 2014 y 2016. Vi de cerca a WikiLeaks en Berlín y como operador creo que saqué algunas lecciones de ahí, acerca de cómo poder compartir más este trabajo con gente del sur. De hecho ése es un problema que me ha interesado mucho y le agradezco esta entrevista porque es verdad lo que me indicó: en la Argentina no se habla de DDoSecrets o se desconoce la existencia de ella.

--¿Emma Best se peleó con Julian Assange en 2016 como sugiere alguna crónica que hay por internet y por eso ella creó DDoSecrets?

--Tuvo varias diferencias con WikiLeaks sobre cosas que ellos decidieron no publicar y que el argumento para no publicar no nos convencía a nosotros acerca de documentos de Rusia y de Siria que no estábamos de acuerdo en ocultar. Esa es alguna de las diferencias que Emma ha tenido específicamente pero creo que hay otras personas dentro de nuestro grupo que hemos tenido diferencias en experiencias con WikiLeaks y ditintos aprendizajes, porque yo creo que no existiríamos sin WikiLeaks, pero también nuestro afán es hacernos diferentes.

--Edward Snowden como Emma Best han pertenecido al aparato de inteligencia de EE.UU. ¿Que se hayan alejado e incluso hoy sean perseguidos, se trata de dos casos aislados o cree que se va a replicar esta conducta en el futuro, por gente que se decepciona trabajando para las cloacas del Estado en EE.UU.?

--Creo que es lo que estamos viendo, se trata de esta conversación acerca del rol que tienen las fuerzas policiales, algo que es bastante habitual. Admiro mucho a Emma por el hecho de que pudo reconocer que estaba mal lo que estaba haciendo y que quería cambiar su vida radicalmente y salió de los entes gubernamentales para tener esta carrera, que ya venía de antes porque Emma suelta información de dominio público muchísimo antes de DDoSecrets. Emma publica en un sitio web que ayuda a ciudadanos a meter formularios de información pública, se llama Información en Estados Unidos, y lo hace con datos del gobierno cuando los consigue para que cualquiera los pueda usar, cualquiera pueda escribir un libro acerca de esos elementos comprobados. Entonces por supuesto que sí, estamos viendo a personas, jóvenes que estamos cuestionando estas estructuras de poder muy concentradas. De hecho en el 2001 cuando las Torres Gemelas cayeron yo estaba en el colegio americano en Ecuador y WikiLeaks buscaba al hombre fuerte de Rafael Correa para protegerle en la pelea con Estados Unidos.

--¿Quiénes son los proveedores de contenidos de ustedes? ¿Van desde Anonymus hasta la hija de un político republicano como el que mencionó: Thomas Hofeller?

--Sí, cada base de datos que publicamos tiene fuentes diferentes y eso esperamos que nos pueda proteger en el sentido de defender como colectivo periodístico nuestro trabajo.

--Lorax, ¿qué les preocupa más, los gobiernos o las grandes corporaciones?

--Buena pregunta. Yo diría, hablando por mí, que me preocupan las corporaciones, me parece que tienen menos controles, menos estructura de revisión. Los gobiernos también son bastante peligrosos. Estamos viendo ahora el peligro de hacer enemigos en el gobierno de Estados Unidos que es muy poderoso actualmente, pero es una pregunta muy difícil. Lo que me preocupa a mí son las conexiones entre las corporaciones y los gobiernos. En los EE.UU. vemos estas conversaciones entre las grandes compañías de tecnología que se han desplegado por el mundo.

--¿O sea que las grandes corporaciones están menos sometidas al escrutinio público?

--Estamos menos acostumbrados a cuestionarlas, creo que los gobiernos están acostumbrados a que los tengan bajo la lupa y en cambio las empresas por cómo se constituyen son mucho más opacas.

Y a propósito de lo que dice de cómo se constituyen, muchas se constituyen en paraísos fiscales, lugares off shore.

--¿Y qué se puede hacer contra eso? ¿Qué dificultades han encontrado ustedes como colectivo para obtener información de corporaciones en paraísos fiscales?

--Es dificilísima esta labor, hemos hecho investigaciones acerca de paraísos fiscales como las Bahamas, hemos soltado a consulta pública el Registro Mercantil de Bahamas hasta 2016 o 2018. Pero la labor de investigar paraísos fiscales requiere que los periodistas crucen fronteras para que puedan entender de cosas muy pequeñas como la Ley Marítima. Por ejemplo, en Bahamas hay registradas empresas que son de estos cruceros que viajan por el mundo, entonces un periodista que está en un país para investigarlos tiene que trasladarse por todos lados y es muy costoso. Yo creo que los periodistas tenemos tiempo limitado. La necesidad de estar conectados a la realidad y al público y meternos donde nos vamos a demorar un mes en ver qué es lo más importante, no nos llama tanto la atención. Es más fácil si escribo otra nota en vez de investigar los cruceros de las Bahamas. Entonces nosotros luchamos en contra de esto. Buscamos maneras de atacar los temas y estamos siempre abiertos a escuchar las sugerencias de las personas que lo hacen día a día.

--A Estados Unidos se la empezó a llamar la nueva Suiza, porque muchas cuentas de grandes empresarios poderosos que estaban en el país europeo, por ejemplo, comenzaron a trasladarse a Delawere, a Nevada, a Florida. ¿Coincide con que EE.UU. se está convirtiendo en un gran paraíso fiscal, el más importante de todos?

--Es completamente verdad. Estados Unidos está constituyéndose, como menciona en esos estados específicos, en un paraíso fiscal. Tenemos un miembro de nuestro colectivo que también está tratando de traer esta ONG a los EE.UU. para sacar una ley, un registro de que se deba nombrar a los realmente beneficiarios, a los dueños que se benefician de una empresa y tratar de derrotar a estos paraísos fiscales en los Estados Unidos. El problema es que EE.UU. es tan grande y a diferencia de Suiza, para constituirse como sociedad uno tiene que declarar impuestos, ir a la agencia de declaración de renta federal que tiene esta reputación de ser potente e independiente. Yo no sé si esta reputación actual es merecida o bajo Trump todo ha cambiado un poco hacia lo completamente impredecible. Es un momento interesante.

--Hay una versión que menciona por qué habría ocurrido lo de los Panamá Papers. Consiste en que se metieron en las oficinas de Mossack Fonseca en Panamá con la finalidad de desprestigiar a ese país como paraíso fiscal y que los dueños de esos capitales temiendo por su seguridad fueron a parar a Estados Unidos.

--No había oído de eso. Lo que sí hemos visto es que los clientes de Mossack Fonseca una vez que Panamá perdió su privacidad, simplemente se movieron a otro lado. Sí es posible que EE.UU. quiera ser un paraíso fiscal del mundo y que ésa sea la meta de Trump. Yo creo que es de esos industrialistas corruptos por generaciones, y puede ser que tenga mucha gente alrededor que esté preparando eso, pero lo que diría es que la gente tiene que estar atenta a lo que están haciendo estas empresas y al dinero. EE.UU. es uno de los peores países. Brasil no está muy detrás. Tenemos que cuestionar urgentemente a cualquiera que nos diga que la salud se debe vender y que el agua líquida se debe vender, el aire se debe vender; es como que no, hay que detener esa lógica. Yo sí me identifico como anticapitalista y esta es la labor que hace DDoSecrets. Por eso liberamos documentos, somos anticapitalistas en el sentido de que los datos están comercializados y que tenemos empresas constituidas de golpe, que toda su materia prima son datos. No han construido nada y son datos lo que venden y los que les dan ganancias. Soltamos un tuit en febrero diciendo que íbamos a priorizar datos acerca de la policía. Esto es algo que cualquier periodista hubiera hecho. Vemos estos movimientos sociales y vamos a difundir esto. Porque es muy peligroso para nosotros que se nos tilde de vulneradores de sistemas, el hecho de que tengamos la prioridad de publicar datos de relevancia pública y que nuestros métodos para comunicarnos con hackers seguros no significa que estemos hackeando ni que sea nuestra prioridad. Nuestra prioridad es publicar y hacer que los datos estén disponibles y sean públicos.

--Aquí en América Latina siempre hemos sido víctimas de dictaduras genocidas. La CIA tiene mucho que ver con apoyar a esos régimenes políticos. ¿No les resultaría interesante conseguir desclasificar documentos en EE.UU. antes de 30 años para investigar los crímenes de guerra o los crímenes en general de un gobierno?

--Esta experiencia de haber estado adentro y de haber salido creo que es una experiencia imprescindible. A mí cuando me pongo a escribir acerca de los documentos de la seguridad de los EE.UU. tengo que mirar las palabras clave que significan estas siglas, pero Emma ya lo tiene todo presente, qué significan las siglas. Estos datos que soltamos de Blue Leaks vienen de centros de difusión que se crearon después del 2001 para tratar de coordinar inteligencia entre Estados y entre departamentos de policía federales y locales pero de verdad que lo que han estado investigando son grupos políticos y los peligros reales no han sido tan de interés para la policía. Creo que esto nos enseña algo acerca de las prioridades que tienen estas entidades. Nosotros en Latinoamérica hemos visto esa cara de los EE.UU. desde hace muchísimo tiempo, pero ahora lo están viendo en las calles de Estados Unidos y hay que señalarles lo que está pasando porque cuando le pasa a Ecuador o le pasa a Argentina les parece muy lejos, ¿no?

--¿Han sufrido persecución más allá del bloqueo a la cuenta de Twitter en Alemania? ¿Emma Best corre peligro en EEUU?

--Sí, hemos visto algunas cosas. Hay algo que me pasó a mí que no estaba seguro si atribuirlo a esta confiscación de la cuenta en Alemania. Alguien vandalizó mi carro. Era un vandalismo muy específico pero no sé si es exactamente esto. La confiscación del servidor preocupa porque significa que están investigándonos a nosotros porque están tratando de seguir la pista y de sacar fuentes de los periodistas en vez de estar pendientes de los problemas de los crímenes que cometieron los policías. Emma sí está preocupada, esta preparándose para un futuro en el que quizás este separada de la computadora o esté peleando su caso desde la prisión, estamos preparados para eso. Porque no sabemos qué va a pasar en las elecciones. Si Trump ganara otra vez puede ser que el periodismo pierda la protección de la Constitución de los EE.UU. y no sé en la organización si continuaríamos de igual manera o haremos otra cosa. Pero sí, definitivamente estamos preocupados.

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Raoult encarnó una solución milagrosa en un intervalo de plena y profunda vulnerabilidad mundial. Imagen: EFE

Promotor de la hidroxicloroquina, encontró legitimidad en las redes sociales  

Detrás del abordaje científico populista hay una red de intereses políticos, de celos entre científicos e instituciones, intereses electorales y también económicos. 

 

Desde París.La propagación del Covid-10 causó un estrago monumental en el planeta. Desde Marsella, sur de Francia, el profesor Didier Raoult complicó al extremo la gestión de la crisis, dividió a los medios científicos, puso en tela de juicio casi todas las decisiones que se tomaron, descalificó los procedimientos de protección y al sistema de salud, humilló a los investigadores, armó un debate público intenso e irracional, mezcló ciencia y política, introdujo una desconfianza aún más critica de la que existía entre la sociedad y el poder político sin que su famoso tratamiento a base de hidroxicloroquina haya reproducido, a nivel mundial, los efectos que él le atribuyó y presentó como procedimiento milagroso. Cuenta, sin embargo, con el respaldo de millones de personas que ven en él el arquetipo del hombre contra el sistema, contra los intereses de los laboratorios farmacéuticos, la inoperancia de la dirigencia política, el cinismo de las finanzas y la inercia de la burocracia. Quien escribe sobre el profesor se expone a un alud de insultos, amenazas y otras agresiones de circulación común en las redes sociales. Detrás de este abordaje científico populista de la opinión mundial hay, de hecho, una red de intereses políticos, de celos entre científicos e instituciones, de intereses electorales y también económicos. Trazar una línea de tiempo racional permite comprobar las estrafalarias conductas del profesor, las falacias manifiestas de su tratamiento y las tramas que circulan detrás de él. Miles y miles de personas han muerto y seguirán muriendo. La claridad se impone como conducta; aquí, las estadísticas son arrasadoras: no hay, hasta el día de hoy, ningún país del mundo, ningún laboratorio, hospital público o privado o centro de investigaciones donde el tratamiento que el profesor francés presentó haya arrojado resultados indiscutibles. Más aún, el científico galardonado con 25 premios nacionales e internacionales irrumpió en el espacio público con una imponente mentira: el 25 de febrero de 2020 publicó en YouTube un video titulado "Coronavirus, final del juego". Allí afirmaba dos cosas, una falsa y la otra aberrante: "en China la cloroquina dio resultados espectaculares". La segunda: "el Covid-19 es probablemente la infección respiratoria más fácil de tratar". Era tal el embuste que YouTube y Facebook lo obligaron a cambiar el título por " Coronavirus, ¿hacia una salida de la crisis ?"

¿Genio incomprendido, charlatán ambicioso, científico brillante aturdido por su ego u oportunista sin moral?. La gama de valoraciones positivas o adversas es infinita. Lo cierto que su método de comunicación funcionó mejor que la hidroxicloroquina en un momento de miedo y confusión durante el cual todos los poderes estaban desbordados por la pandemia y la gente desesperada: Didier Raoult fue a buscar en las redes sociales y una opinión pública asustada la legitimidad que necesitaba. Prueba de ello, aún hoy, pese a la lenta evidencia que se fue instalando mundialmente sobre los límites de la hidroxicloroquina, el profesor dispone de una sólida base de defensores: más de un millón y medio de usuarios de las redes sociales están conectados con grupos que defienden al director del Instituto hospital Universitario Mediterráneo de infección. Raoult exportó hacia el exterior las fracturas francesas: la capital contra la provincia, Marsella contra París, ambas encarnadas por los archirrivales equipos de fútbol del Olympique de Marseillle y el PSG, el Sur contra el Norte, las elites contra el pueblo, los intereses privados contra el bien público, los protegidos contra los olvidados, así como la desconfianza de raíz que hay en Francia ante los poderes. El diario Le Monde realizó un prolijo retrato sobre la ubicación geográfica de la opinión pública que lo respalda, así como sobre el perfil de sus simpatizantes. Una gran mayoría de los flujos en las redes proviene del sur de Francia mientras que, en el mundo, Raoult tiene muchos seguidores en África, el Magreb y Brasil. Al principio, el profesor contaba con la aprobación de muchísima gente de la izquierda (extrema y radical). Luego, ese núcleo ideológico fue disminuyendo, aunque persiste entre ellos la idea de que “el tratamiento de Raoult es suministrado de forma incorrecta para que no funcione”. Esa mitología es poderosa entre todos los miembros del circulo pro Raoult: el profesor sería así objeto de un complot múltiple de las multinacionales farmacéuticas aliadas con el poder financiero y político. En la investigación de Le Monde surge una predominancia que va desde los chalecos amarillos y sus simpatizantes, pasa por la extrema izquierda y la izquierda radical; los soberanistas de ambos lados y llega hasta la derecha y la extrema derecha. El grupo Facebook “Didier Raoult Vs Coronavirus” acumula más de 470.000 miembros. Uno de sus animadores, Serge Benichou, retrata muy bien sus inclinaciones cuando escribe que “los movimientos antifascistas, feministas, bobos, ecologistas y veganos son los movimientos fascistas del Siglo XXI”.

Didier Raoult ejerció una suerte de populismo científico: construyó un pueblo en torno a su teoría y su figura y a una característica de la sociedad francesa. Raoult hizo de la ciencia un sondeo de opinión y del repudio al presidente Emmanuel Macron un argumento a su favor. El premiado profesor se filtró como un hombre providencial, un redentor de los condenados por el virus y el sistema, un sujeto libre y racional confrontado a la irracionalidad y los intereses y a un gobierno incapaz. También activó con sus intervenciones el oportunismo político de la oposición, la cual se sirvió de él para atacar al gobierno. En abril, el ex ministro francés de Salud, Philippe Douste-Blazy (derecha), difundió la petición "#NePerdonsPlusDeTemps" (no perdamos más tiempo) exigiendo que se ampliara el tratamiento con hidroxicloroquina. Lo respaldaron muchos médicos y científicos, entre ellos el exdirector científico del Instituto Nacional del Cáncer Fabien Calvo, el expresidente de la Alta Autoridad Sanitaria, Jean-Luc Harousseau, y el exdirector general de la Agencia Nacional para la Seguridad de Medicamentos y Productos Sanitarios, Dominique Maraninchi. En esos momentos críticos donde morían en los hospitales centenas de personas por día Página/12 pudo comprobar los efectos colaterales de los pronunciamientos de Raoult y sus amigos: los familiares de los pacientes arremetían contra los médicos para que usaran la hidroxicloroquina mientras que estos, día a día, constataban que en vez de funcionar como lo afirmaba el doctor la gente se moría. Un poco de sensatez: ¿alguien puede creer cabalmente que un médico que lleva tres días sin dormir, que tiene más de cien pacientes entre la vida y la muerte y otros cientos en estado grave se va a negar a suministrar un tratamiento porque un laboratorio privado lo presiona ?

El enredo se multiplicó varias veces. Primero cuando el presidente norteamericano, Donald Trump, dijo que la hidroxicloroquina era “un regalo del cielo" y la calificó como “punto de inflexión”. Promovió su uso a partir de marzo y el 18 de mayo Trump adelantó que la estaba tomando. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos advirtió de que podía causar problemas cardíacos, pero no hubo caso: el “punto de inflexión” jamás apareció. Su empleo se generalizó hasta que, en junio, como en la casi la totalidad de los países del mundo donde se la había probado (incluida China y la Organización Mundial de la Salud), la Administración de Alimentos y Medicamentos revocó la autorización de emergencia que había otorgado. No existía evidencia alguna de su eficacia y sus efectos secundarios podían ser mortales. En Francia ocurrió algo similar: bajo la presión popular, el gobierno la autorizó en casos graves (26 de marzo) para luego suspender el tratamiento (27 de mayo). El presidente francés, Emmanuel Macron, emitió signos contradictorios cuando, en medio de la controversia mundial, visitó al doctor en Marsella. Le dio legitimidad porque sus consejeros temían que los chalecos amarillos, muy apegados a las teorías de Raoult, se volvieran otro problema. La Agencia Europea de Medicamentos llegó a la misma conclusión: el remedio es ineficaz y sólo debería “utilizarse para ensayos clínicos o programas de emergencia”. El segundo desconcierto lo provocó la revista The Lancet a finales de mayo luego de publicar un estudio donde los autores consideraban que el método de Raoult era, además de "ineficaz", "nefasto". El estudio, sin embargo, tenía tantos errores y aproximaciones que fue retirado. Pese a todo, hasta la misma OMS suspendió temporalmente los ensayos tras la publicación, luego los reanudó y, al final, volvió a suspenderlos. EL 23 de junio, Raoult eligió su plataforma preferida de defensa (la democracia de la opinión pública), es decir, YouTube, para contraatacar, con la retórica populista y engañosa que ya lo caracteriza, a Estados Unidos, la Unión Europea y quien se oponga a su poción milagrosa: dijo que la prohibición es el resultado de "una fantasía" y de "una excitación fuera de lugar" y afirmó, así, sin pruebas: "hemos curado aquí a 4.000 personas (en el IHU de Marsella). No murieron por la hidroxicloroquina, ni tampoco sufrieron alteraciones del ritmo cardíaco. La mortalidad derivada de ese protocolo es de 0,5 por ciento".

En una entrevista publicada por Le Nouvel Observateur, Didier Raoult dijo : "lo único que cuenta es la estima de uno mismo". Se le nota. Didier Raoult se fabricó un auto mito en YouTube. Ni de lejos ni de cerca es ese "enemigo" de las elites, ni un "antibusiness", ni un científico rebelde. De Raoult se dice hoy un poco de todo: de ”jugador de póker” a “negacionista”. Sus allegados, muy discretos, aseguran que Raoult “creyó en ese tratamiento cuando en realidad no disponía de todas las pruebas”, que fue “parcialmente imprudente, de un optimismo exagerado”. Su rabia contra “el sistema” estalló cuando el presidente Emmanuel Macron no lo nombró a él sino a Jean-François Delfraissy como responsable del comité científico encargado de aconsejar al jefe del Estado. Jean-François Delfraissy circula en una red enemiga del centro que dirige Raoult en Marsella (IHU), la del Iserm y la del Instituto Pasteur. El profesor marsellés fue integrado al consejo, pero jamás asistió. Desde Marsella lanzó su improbable oferta científica. Sus respaldos nunca fueron los de abajo, sino la élite política de la derecha, provincial y nacional, ex ministros (Douste-Blazy, Renaud Muselier), empresarios (Bernard Arnault). Su responsable de comunicación, Yanis Roussel, figuraba en la lista de La República en Marcha (el partido presidencial) para las elecciones municipales del 28 de junio. Su look de rebelde anti sistema es también una creación. El mismo lo admite cuando dice que eso “los jode”. Raoult y la guardia que lo rodea se enfrascaron en dos batallas simultaneas, la una a través de la otra: para la gente de Marsella se trató de demostrar, a cada instante, que su estrategia, hacer test, aislar y tratar, era la correcta en contra de la promovida por el gobierno. Didier Raoult escribió 1.800 artículos en 40 años, más los libros. Su equipo, en Marsella, produjo 5.000 entre 2011 y 2016. Alucinante y poco verosímil, tanto más cuanto que unas 12 revistas de las 20 donde el profesor publica sus artículos están dirigidas por sus colaboradores. Esa creatividad científica se traduce en fondos: el Estado financia los hospitales y la investigación científica según la literatura científica que producen los científicos (sistema de medición Sigaps). Muchas de sus afirmaciones son exageradas y falsas. El pasado 23 de junio fue convocado por una comisión parlamentaria ante la cual dijo lo que se le dio más o menos la gana sin que nadie osara contradecirlo. Ante los parlamentarios, entre tantas exageraciones y verdades empañadas, Raoult afirmó que jamás había recomendado el uso de la hidroxicloroquina. Una rápida búsqueda en los archivos de los diarios prueba lo contrario. Su comunicación está siempre el límite interpretable de la verdad. En el IHU de Marsella, por ejemplo, se cita como un logro que, en esa región (las Bocas del Ródano) hubo tres veces menos muertos que en París. ”Como la hidroxicloroquina bajó la carga viral de los pacientes, la epidemia dura aquí apenas 15 días”, sostiene Eric Chabrière, profesor en el centro marsellés de Raoult. Es ficticio porque ello supone que o todos los enfermos de covid-19 fueron atendidos en el IUH, o que cada hospital y servicio de la región utilizó hidroxicloroquina. Es una extrapolación fantasiosa. Raoult encarnó una solución milagrosa en un intervalo de plena y profunda vulnerabilidad mundial en el mismo momento que los poderes públicos estaba limitados a proponer un primitivo confinamiento. La herencia ancestral del encierro como muro contra la circulación habrá sido, hasta ahora, más eficaz que el ego de un científico que, a su manera, se creyó Dios y terminó exportando los complejos y las tramas nacionales al resto del mundo.

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En Japón, crean la súper computadora más rápida del mundo

Los superordenadores son cruciales para avanzar en investigación científica o analizar conjuntos masivos de datos en la industria, detectar patrones y generar predicciones mediante la Inteligencia Artificial.

“También ayudan a buscar fármacos para la COVID-19, secuencian genomas enteros de tumores, establecen modelos más fiables sobre el cambio climático, estudian el organismo humano, cartografían el Universo o diseñan nuevos materiales”.

Con estas potencialidades cuenta el nuevo superordenador más rápido del mundo, la máquina japonesa Fugaku, que ha logrado completar más de 415 billones de cálculos por segundo, aproximadamente 2,8 veces más ágil que el sistema Summit desarrollado por Estados Unidos, del Laboratorio Nacional Oat Ridge, que anteriormente reclamó el título en noviembre de 2019, informó Ticbeat.

Por primera vez en nueve años -afirma el reporte—, una supercomputadora nipona ocupa el primer lugar, según una clasificación semestral anunciada este lunes por el proyecto TOP500 estadounidense-europeo.

Desarrollada por el Instituto de Investigación Riken (de forma conjunta con Fujitsu en las instalaciones del Instituto en Dobe), Fugaku, la nueva supercomputadora de Japón,“no solo se destaca por suvelocidad, sino que también ocupó los primeros puestos en tres categorías adicionales que miden el rendimiento en métodos computacionales basados ​​en la industria, análisis de big data y aplicaciones de Inteligencia Artificial". Así, Fugakuha batido un nuevo récord.

“Es la primera ocasión en la que una máquina de esta índole encabeza el ranking mundial en las cuatro categorías mencionadas”, según la Agencia Kyodo News.

Por otra parte, la supercomputadora constituye una base clave para poderosas simulaciones utilizadas no solo en la investigación científica, sino también para tecnologías militares e industriales.

“Esperamos que ayude a resolver problemas sociales difíciles como la lucha contra el nuevo coronavirus”, dijo Satoshi Matsuoka, director del Centro de Ciencias Computacionales del Instituto.

El Presidente de Fujitsu IT Products Ltd., Shinichi Kato también celebró los méritos del aparato y se consideró “extremadamente feliz y honrado de haber estado involucrado en la creación de Fugaku”.

Otra supercomputadora de fabricación estadounidense ocupó el tercer lugar, mientras que una China se aseguró el cuarto y quinto lugar. Por el momento Fugakuopera en formato de pruebas investigando posibles medicamentos para combatir el nuevo coronavirus. Se espera que alcance parámetros completamente operativos al comienzo del año comercial 2021.

27 junio 2020 

(Tomado de Resumen Latinoamericano)

Sábado, 27 Junio 2020 06:47

Los últimos nueve segundos

Los últimos nueve segundos

La nueva normalidad es la entrada a un laberinto. Las multinacionales de internet determinan un porvenir político en el que la aceleración se impone a la reflexión. Las redes sociales construyen ese presente continuo en el que las emociones prevalecen y dificultan la organización colectiva. 

 

El autor de este artículo se levantará el sábado 27 de junio poco después de las nueve de la mañana. Antes de desayunar mirará por primera vez cómo está funcionando su texto. Primero, en la red social Twitter; casi inmediatamente después, en las estadísticas de Google. A lo largo del día, con alguna variación, hará el mismo recorrido unas 50 veces. Si, como es previsible, el artículo no despega en las redes sociales, al final del día se extenderá sobre el autor cierta decepción. Una comezón que sabe irracional y que tiene un trastorno asociado. Se llama atazagorafobia. Lo explica Bruno Patino en La civilización de la memoria de pez (Alianza, 2020). Es el miedo a ser olvidado por sus pares, algo que no ocurre solo en el contexto de las redes sociales pero que se ha visto multiplicado por la absoluta dependencia de los medios de comunicación y sus trabajadores respecto a ellas.

Este trastorno se ha convertido en compañero de viaje de periodistas y comunicadores, pero no solo. Afecta a los usuarios de las redes, populares, poderosos o anónimos. “Como una sombra, el atazagorafóbico consulta su teléfono con la esperanza de obtener un corazón, un like, un retuit, una mención que pueda desmentir su convencimiento de ser un individuo de segunda categoría que merece el olvido en el que le ha sumido su grupo”, explica Patino. 

El listón está bajo. Todo lo que sea acaparar la atención de la audiencia durante más de nueve segundos supera la capacidad de concentración de los cientos de miles de personas que pasan los días con el móvil pegado a la palma de sus manos. Pasados esos nueve segundos, el cerebro se desengancha. Las manos, a sus órdenes, buscan otro estímulo, otra notificación, otra aplicación.

Lo importante, como es evidente, no es si el autor encuentra satisfacción, un fav o un retuit más de los que esperaba. Eso apenas cuenta para esta historia. Este artículo es solo un pretexto para hablar de la dependencia de la dopamina que genera el enganche digital y cómo eso funciona a escala colectiva y se extiende y determina todas las ramas de la política, el periodismo y la sociedad. Lo fundamental es que no es una excepción sino que es algo perfectamente consecuente con el tiempo que nos ha tocado vivir. Es antes que nada un negocio. Ni siquiera la adicción a las estadísticas o los favs es una rareza, sino que está determinada por el diseño de unas aplicaciones que, como recuerda la periodista Marta Peirano, han sido diseñadas con la misma estructura de estímulos y recompensas que las máquinas tragaperras.

Los hábitos del autor son la introducción para explicar por qué las teorías desquiciadas de Miguel Bosé son un acontecimiento, mientras que las estadísticas sobre costes laborales del Instituto Nacional de Estadística no le importan a nadie. En menos de tres clics de Youtube podemos pasar del directo del pleno del Congreso a las teorías más bizarras sobre el origen extraterrestre del virus sars-covd2. La verdad es irrelevante en la competición permanente en la que vivimos, que, por el contrario, tiende a favorecer lo exagerado, lo hiperbólico o lo más extremo. “Cuanto menos sabemos más afirmamos, y cuanto más afirmamos más visibles somos en la estructura asimétrica de las redes sociales”, concluye Patino. 

Un hombre derrotado

Donald Trump recorre la pista de aterrizaje de la Casa Blanca tras un mitin fallido en la ciudad estadounidense de Tulsa. Trump recorre esos metros despeinado, deshecho el nudo de la corbata. Es el joker o bufón que ha influido decisivamente en la política en la era de las redes sociales. En su escala megalómana parece encarnar el mismo sentimiento de haber sido abandonado por sus pares que atenaza a un usuario cualquiera de Facebook o Instagram. Esta misma semana, Twitter ha decidido sancionar como noticias falsas algunos de los tuits del presidente de Estados Unidos. 


Se sabe, por el escándalo de Cambridge Analytica en las elecciones de EE UU y el referéndum del Brexit, que las técnicas de pastoreo digital y manipulación son hoy determinantes para determinar el signo de una votación. Las redes sociales son el vehículo principal del llamado “relato” necesario para dominar la comunicación política. La adhesión ha sustituido al compromiso, la emoción a la coherencia. 

A partir de los fragmentos sueltos en las redes sociales, mejor cuanto más chocantes, se obtiene la atención de una audiencia de miles de millones de personas. No es necesario organizar un programa político, solo surfear una tras otra la ola de lo popular, lo llamativo, lo ostentoso. Los medios de comunicación convencionales solo siguen esa inercia fragmentada, en una carrera desquiciada por generar clics, por captar a una audiencia de memoria frágil, compuesta, en un porcentaje significativo, por bots. Los “zascas” son infinitamente más rentables que los reportajes.

Nuestros relatos

Hace cuatro meses, este iba a ser un año como cualquier otro. Las redes sociales nos enseñarían zapatos, abrigos y nuevos ordenadores porque nos conocen y nos leen (o, mejor dicho, nos perfilan). Y porque con ello ganan mucho dinero. En términos generales, la sociedad se iba a mover bajo el viejo relato de un nuevo Gobierno: reducir la desigualdad, reducir en mayor medida la pobreza infantil. Bajo los fuegos artificiales de la comunicación política, el ala tecnocrática del Gobierno se había propuesto que no se modificara la estructura de poder y de rentas. Había una promesa tácita de dejar la búsqueda de la justicia social “para más adelante”, algo que equivale a nunca.

Los hechos, sin embargo, han interrumpido ese ritmo de mecedora. Ya no ha sido posible hablar de confianza y estabilidad sino que el concepto clave es la reconstrucción. Parece una ocurrencia hablar de reconstrucción cuando aún no ha terminado el primer golpe del coronavirus, en medio del temor al rebrote y ante una situación en la que el Gobierno ha asumido los salarios de un 13% de la fuerza de trabajo, pero ese empeño de situar un marco de reconstrucción es más bien una obligación en los tiempos de la memoria de pez. Es la promesa de un futuro menos incierto de lo que realmente es, de un futuro en el que no seremos adictos a la novedad y al shock. La promesa de estabilidad remite a ese otro tiempo en el que, teóricamente, las estadísticas de gasto sanitario tenían más importancia, y más espacio en el debate público, que las chifladuras de Miguel Bosé. 

Porque, paradójicamente, a medida que nos introducimos por nuestro propio pie en el mundo acelerado, a medida que nos dejamos caer en los brazos de los algoritmos, aumenta la necesidad de pertenencia y de pausa. Esa tendencia fue entendida por Dominic Cummings, el ideólogo de la campaña del Brexit. El lema que consiguió imponer en 2016 fue “recuperar el control”. La realidad es que, cuatro años después, Reino Unido está descontrolado. Todo parece posible en un país que ha vivido bajo el mandato delirante de que nada cambie al mismo tiempo que la sociedad pasa a estar dominada por la economía de la atención, por Google, Amazon y Facebook. Por la sentimentalización radical de la política y la supresión de su capacidad para proporcionar formas de organización colectiva. 

La situación actual, marcada por el covid-19 y por la crisis climática impide un regreso al tiempo en el que todo era “normal”. La distancia social, además ha exacerbado la tendencia a la creación de burbujas y al individualismo promovido por las multinacionales de Silicon Valley. La propia idea de la “nueva normalidad” nos hace adentrarnos en un laberinto que, en buena medida, está diseñado por los algoritmos que, al mismo tiempo, controlan la información y la intoxicación informativa. Retirarles esa potestad para intervenir sobre nuestras vidas debe ser una prioridad. También gravar sus beneficios en relación al valor que obtienen de nuestros datos. Es imprescindible, por último, organizarse fuera de esas burbujas, aprovechando las facilidades que da internet pero sin la servidumbre de hacer más grande las burbujas dentro de las redes sociales.

Como muestra el caso extremo de Trump, estos ya no trabajan para sí mismos, ni trabajan para sus votantes, sino que están metidos en la misma rueda en la que estamos todos, generando valor para los grandes monopolios de la atención. Poderosos y mierdecillas, moviéndonos cada vez más rápido para permanecer exactamente en un mismo punto. Sin posibilidad de avanzar.

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Luis Rojas Marcos, psiquiatra

El psiquiatra asegura que la COVID-19 va a dejar secuelas psicológicas en la población para las que receta "compartir experiencias" en terapias de grupo

 

El psiquiatra Luis Rojas Marcos (Sevilla 1943) compagina desde hace años su labor médica y docente con trabajos de gestión y de coordinación en el sistema sanitario. Como ya le ocurrió en el 11S, la pandemia de la COVID-19 no le ha dejado ni un día de descanso. En la actualidad dirige una organización sin ánimo de lucro (PAGNY), integrada por 4.000 médicos y profesionales de la salud que prestan sus servicios en seis hospitales públicos de Nueva York y en el complejo penitenciario de Rikers Island, que tiene un total de diez cárceles y 10.000 presos.

Hablamos con él por Skype un domingo por la tarde (hora de Nueva York). Durante la entrevista, señala que gran parte de la población "va a sufrir estrés post traumático y las terapias de grupo, en el caso de la pandemia de coronavirus, pueden ser más beneficiosas que la terapia individual". 

¿Cómo ha reaccionado Nueva York a la pandemia?

Estados Unidos no estaba preparado y Nueva York tampoco. En un inicio, no teníamos suficientes mascarillas, ni suficientes respiradores, ni suficientes pruebas. En lugar de adaptar los recursos a las necesidades y a los consejos de los profesionales de la salud, se adaptó el discurso a los recursos. Se escucharon mensajes como "no hace falta que te pongas mascarilla", "no hace falta que te hagas la prueba". Ahora el mensaje es otro y se ha demostrado que el discurso inicial respondía a una falta de recursos. Eso ha desorientado a la población y ha alimentado la ansiedad y la sensación de vulnerabilidad y de incertidumbre. 

Como responsable del Sistema de Salud y Hospitales Públicos de Nueva York, jugó un papel fundamental en las atenciones médicas y psicológicas a las víctimas y a sus familiares del 11-S. ¿Le ha servido ahora esa experiencia?  

Los atentados del 11-S fueron una gran tragedia pero el enemigo era visible. Sabíamos que detrás de esas muertes había una organización terrorista. Murieron 3.000 personas, muchas otras se salvaron y en los hospitales prácticamente no atendimos heridos. En este caso, los hospitales de Nueva York se han llenado de enfermos de COVID-19. Esta pandemia nos plantea nuevos retos. Son muchas las incógnitas, y la cifra de muertos y de enfermos es enorme. Las personas que pierden a un familiar no pueden despedirse de él. Sí creo que en ambos casos es clave proteger la salud mental de la población. 

También vivió la epidemia de VIH que azotó a Nueva York. 

Sí, y en ambos casos el contexto es de epidemia y de infección. En el caso de la epidemia de VIH sin lugar a dudas un factor fue la estigmatización de ciertos grupos. De hecho, aunque el coronavirus no discrimina, en el caso de Nueva York la enfermedad ha afectado de forma desproporcionada a las minorías ya que han tenido que seguir trabajando para comer.

En el caso de la epidemia del VIH, sabíamos cómo se transmitía y sabíamos que la mejor manera de evitar el contagio era tener relaciones sexuales con protección. En el caso de la pandemia actual, las formas de protección son más variables y tienen un impacto significativo sobre toda la sociedad. No podemos abrazarnos, ver a nuestros nietos o reunirnos con familiares o amigos. 

¿Cómo podemos gestionar mejor esta situación?

Las personas que sienten que controlan una situación tienden a llevar mejor este tipo de adversidades. Por el contrario, las que se sienten impotentes y creen que todo depende de la suerte, la casualidad o de terceros, lo llevan peor. También es importante que programemos nuestro día a día, tengamos rutinas y la fuerza de voluntad para hacer lo que nos habíamos propuesto. El ejercicio físico es fundamental. Asimismo, es importante no culparnos, entender que si perdemos el trabajo o nuestro negocio va mal es porque, como humanidad, estamos pasando por un momento muy complicado. Y viajar en el tiempo.

¿En qué consiste?

Imaginar el futuro y recordar el pasado. Nos ayuda proyectar y decirnos a nosotros mismos que esta situación es temporal y que la superaremos. El sentido de futuro es muy importante en los seres humanos. Siempre estamos pensando y hablando de lo que haremos en un futuro y forma parte de nuestra rutina diaria: qué haremos por la tarde, qué haremos el fin de semana, dónde iremos este verano. Cuando no podemos proyectar, podemos sentir ansiedad y, con el paso del tiempo, depresión. También nos ayuda recordar situaciones pasadas en las que conseguimos superar momentos difíciles y esto nos hizo más resilientes. Siempre digo a mis pacientes que la resiliencia es una mezcla de resistencia y de flexibilidad. Encajas el golpe y con el tiempo consigues sobreponerte e incluso ser más fuerte y positivo. 

En Wuhan, muchos han afirmado que ayudar a los demás les hizo sentir mejor.

Ayudar también es una fuente de satisfacción y un método de supervivencia. Muchos estudios han demostrado que las personas que ayudan a los demás tienen más posibilidades de salir indemnes de una calamidad. Sabemos por ejemplo que en los accidentes de aviación, los que ayudan a otros pasajeros tienen más posibilidades de sobrevivir. El hecho de no estar tan pendiente de ti mismo y estar pensando en la persona que tienes al lado hace que no suban tus niveles de ansiedad, no te bloquees, puedas pensar con más claridad y actúes correctamente. Es decir, tienen menos ataques de pánico y reaccionan más rápido. 

Los expertos en salud mental afirman que gran parte de la población sufrirá estrés postraumático. ¿Cómo prevenirlo o tratarlo? 

El estrés postraumático se da cuando sufrimos un hecho que nos produce un nivel de estrés alto o cuando el estrés no es tan alto pero sí continuado en el tiempo. Algunas personas han perdido a familiares, otras el trabajo y les preocupa no poder dar de comer a sus hijos, otras, se sienten atrapadas en sus casas. Los estados de ansiedad no tratados pueden dar lugar a una depresión, que es la perdida de esperanza. El sistema de salud mental debe organizar grupos de apoyo de entre 8 y 12 personas. Hemos podido comprobar que son extremadamente beneficiosos para la población.

¿Cuándo debemos pedir ayuda?

Cuando la ansiedad nos causa insomnio o pérdida de apetito, falta de concentración o irritabilidad. El paso siguiente es la depresión y por eso es importante detectar lo antes posible estos cuadros de ansiedad y pedir ayuda. En mi opinión, son tantas las experiencias que podemos compartir que las terapias de grupo son muy beneficiosas.

Mientras no sea posible hacerlas de forma presencial, se pueden hacer por vídeo. Sí es cierto que la parte visual es fundamental cuando los miembros de un grupo se están conociendo. Más adelante algunos de los miembros podrían participar por teléfono. También es fundamental que los miembros del grupo no cambien y se formen unos lazos de solidaridad y de confianza entre ellos. En PAGNY ya estamos ofreciendo terapia de grupo a nuestros médicos y profesionales de la salud. Lo anunciamos y ha tenido una buena acogida. Es importante dar difusión a estos grupos para que todo aquel que crea que necesita ayuda pueda llamar.

¿Cómo afecta esta situación a los niños?

Su rutina ha cambiado y se les tiene que explicar por qué. En el caso de los niños más pequeños que todavía tienen dificultades para verbalizar una emoción es importante ayudarlos a expresar cómo se sienten a través de juegos. También lo es explicarles por qué ya no van a la escuela y por qué sus rutinas han cambiado. La explicación tiene que terminar de forma positiva, transmitirles que nos estamos protegiendo de una enfermedad y que todo va a ir bien. Los niños más mayores hacen muchas preguntas y es importante darles respuestas claras y, como en el caso de los más pequeños, terminar con un mensaje positivo. 

Muchos profesionales de la salud tienen miedo o están muy afectados por las experiencias que están viviendo.

En especial, hemos visto este miedo en los profesionales de la salud que son grupo de riesgo. Como responsable de una red de 4.000 profesionales de la salud he tenido que gestionar esta situación ya que 120 médicos que ven pacientes a diario tienen más de 70 años. Ahora tenemos un sistema de videoconferencias que está funcionando muy bien y los médicos en edad de riesgo ven a los pacientes por vídeo desde sus casas y coordinan a sus equipos de la misma forma. Yo tengo 76 años pero mi caso es distinto porque trabajo en un despacho. Trabajo desde casa y voy a la oficina dos días por semana.

A usted le ayuda pasear.

En el caso de Nueva York nunca se han limitado los paseos y podemos hacer ejercicio en el parque. Es una ciudad donde muchas personas viven solas, en estudios muy pequeños. Otras tienen compañeros de piso y no se llevan bien. Vemos que los conflictos familiares han aumentado y el consumo de sustancias, también. La ciudad está irreconocible ya que no estamos acostumbrados a que todo esté cerrado. 

Usted es una persona optimista. Denos un mensaje optimista para terminar.

La humanidad ha superado epidemias de todo tipo. Hemos resistido porque tenemos un instinto que nos hace unir fuerzas los unos con los otros para buscar soluciones y perseguir la estabilidad. Estamos poniendo todos los medios que tenemos a nuestro alcance para encontrar una vacuna, y sin lugar a dudas la encontraremos. Aunque lo superaremos como humanidad, habrá muertos. Las personas que pierdan a sus seres queridos tendrán más dificultad para superarlo. Y es por este motivo q

Por Emma Reverter

22/05/2020 - 21:32h

ue tenemos que tejer redes de apoyo y ayudarnos los unos a los otros. Tenemos que estar conectados. Y las tecnologías actuales son una potente herramienta de conexión.

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En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, RSF denuncia más de 300 periodistas encarcelados

Madrid. Reporteros sin Fronteras (RSF) conmemoró ayer el Día Mundial de la Libertad de Prensa, y recordó a los más de 300 periodistas encarcelados en el mundo con el lema: "Periodismo en confinamiento", en referencia a las actuales medidas de reclusión por el Covid-19.

"En muchos países puedes acabar en la cárcel por contar la realidad, contradecir al poder, indagar corruptelas o, simplemente, por expresarte de forma individual", lamentó la organización.

RSF recuerda particularmente a informadores como el bloguero Raif Badawi, quien lleva más de siete años preso en Arabia Saudita por "insultar al islam", o a Narges Mohammadi, periodista y activista iraní, defensora de derechos humanos, en prisión desde mayo de 2015.

También mencionó a periodistas como los yemeníes Abdul Khaleq Amran, Akram Al Walidi, Hareth Hamed y Tawfiq Al Mansouri, condenados por la insurgencia hutí "con arbitrariedad" y quienes pueden ser ejecutados en cualquier momento.

"Este 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, pedimos nuevamente la libertad de todos los informadores profesionales o ciudadanos, blogueros y colaboradores de medios que están entre rejas por ejercer el periodismo, por contribuir al libre flujo de la información", señaló.

RSF tiene constancia en lo que va de 2020 de 10 periodistas asesinados, 229 en la cárcel, 116 internautas entre rejas junto con 14 colaboradores en el mundo.

La Unión Europea alertó este fin de semana de ataques a los medios de comunicación en varios países usando la pandemia del nuevo coronavirus como coartada.

África tampoco queda exenta. Human Rights Watch denunció que las autoridades de Somalia lanzaron una campaña de intimidación a los periodistas del país al amparo de la lucha contra la pandemia en la nación africana.

"A pesar de los riesgos y desafíos adicionales derivados de la crisis sanitaria, los periodistas de todo el mundo continúan con su trabajo, a veces en circunstancias difíciles", agregó.

"Son demasiados los países donde los periodistas tienen que lidiar con una legislación restrictiva, a veces atribuida a la emergencia, que frena la libertad de expresión y la libertad de prensa", concluyó.

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