Domingo, 02 Abril 2017 07:32

¿Patada de ahogado?

¿Patada de ahogado?

Donald Trump, cabeza de un gobierno polémico. Sus medidas, retrógradas, no dan para menos. Medidas ¿justas?, ¿injustas?, ¿nuevas? ¿prolongación de otras tomadas por sus predecesores? Cada uno podrá responder a estos interrogantes, pero lo fundamental por desentrañar, cuando colocamos nuestra mira en el futuro de la geopolítica global, es a qué se deben las medidas políticas impulsadas por los sectores del poder por él representados. Aquí un primer acercamiento sobre este particular

 

Desde hace varias décadas, estudiosos de los Estados Unidos, de su poder, devenir y futuro, han resaltado las diversas muestras de su decadencia, a la par que llaman la atención sobre los avances logrados por países como Rusia, India y China, en especial este último, ubicado en el tablero mundial como único país con capacidad –¿y pretensiones?– para disputarle su liderazgo global.

 

Algunos de estos estudiosos se atreven a proyectar para la cuarta década del siglo que vivimos la total caída del imperio que dominó el Sistema Mundo Capitalista durante todo el largo siglo XX. Otros de éstos indican que ahora mismo el unilateralismo vigente desde el momento en que cayó la Cortina de Hierro ha pasado a ser un dominio compartido con Rusia + China; papel facilitado, en el caso de la cabeza de la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (Urss), por su potencial militar que lo erige en un contendor de peso mayor en caso de una confrontación nuclear.

 

Decadencia y pérdida de la hegemonía mundial por parte de los Estados Unidos, con riesgo de caer totalmente en la sombra. Suceso que no tomará forma de manera impune. Como es conocido, todo aquel que va hacia el fondo, en caída libre, patalea, se resiste, se agarra de lo que encuentre en el camino, y en este particular no será distinto; lo que diferencia este caso de aquello que acontece con las personas como particulares es que el pataleo del imperio será con sangre, con mucha sangre, colocando incluso en riesgo la misma sobrevivencia de la especie humana. Si no es así, entonces ¿para qué el inmenso arsenal nuclear que guarda en sus entrañas, además de tenerlo regado por diversas bases militares ubicadas en países aliados?

 

En la lectura de esta realidad reside la explicación o trasfondo del ascenso de Donald Trump al gobierno del coloso, ahora sí con pies de barro. El nuevo inquilino de la Casa Blanca en verdad es el representante del ala más extremista de los millonarios gringos que colonizaron y por décadas han oprimido a millones de seres humanos a lo largo y ancho de nuestro mundo. Él es su vocero y, tal vez, “la cara más simpática” de unos guerreristas que amasaron inmensas fortunas expoliando a toda la humanidad, todos ellos, banqueros, comerciantes, industriales, especuladores, guerreros, acostumbrados a ganar. Pero también acostumbrados al reino de sus valores y modelo de vida (insostenible), el cual ahora es cuestionado y disputado. Pierden terreno, pero no quieren seguir viendo como su poder se deshace ante sus ojos.

 

El pedazo de pastel

 

Si bien el ascenso del imperio gringo fue inocultable desde finales del siglo XIX, cuando desplazó al imperio inglés, es durante el siglo XX que consolida su potencial como resultado de la que es conocida como Primera Guerra Mundial y con ella del fin del imperio Otomano; realidad que consolida de manera irrebatible como resultado lógico del segundo capítulo de esta misma guerra, de la cual surge como el patrón y árbitro mundial.

 

Luego de 1945, y por primera vez en la historia de la humanidad, un imperio es de verdad global, abarcando al conjunto del planeta, sometiendo por todos los continentes y por distintas vías diversidad de países e imponiendo sobre el conjunto global sus designios, el primero y más importante de ellos, su moneda.

 

Dueño del mercado y comercio mundial, entra a regir sin contraparte alguna –al menos digna de tal nombre– la economía global. Queda al margen de esta realidad el bloque conocido como la Urss, el cual le compite en el plano militar.

 

Poderío que empieza a dar muestras de flaqueza con la derrota sufrida ante Vietnam en la década de los años 70 del siglo XX, y la descolonización acelerada del resto de países asiáticos y africanos. Y que en el plano económico-financiero global es contestada con la eliminación del oro como patrón de las divisas, otorgándose la libertad de emisión para el dólar, única moneda con aceptación global para ese entonces.

 

Su hegemonía tiene sus costos, pues ser policía global demanda inmensas inversiones y, como es obvio, las guerras agotan, como también el ensanchamiento constante del control territorial. La máquina militar exige más y más gastos, también su inmensa burocracia global: además de sus inversiones en tierra, y de sus variadas investigaciones para perfeccionar su armamento y mecanismos de control social, nace y se prolonga el proyecto de colonizar el espacio, buscando (entre otros propósitos) un lugar seguro donde migrar en caso de un bombardeo nuclear. Los gastos que demanda esta investigación son cada vez más colosales.

 

Otros tiempos fueron mejores –los 30 años gloriosos–, pierden vitalidad y la máquina se oxida; a la par otros países alcanzan logros de todo orden, inocultables. El control total da paso a la disputa, bien en el comercio, en tecnología, en valores, modelo de vida, y otros aspectos. Naciones Unidas es claro reflejo de ello, también el manejo de los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional y similares. Ya su voz no es la única, otros hacen sentir la suya.

 

Antes fue el tiempo de la ganancia total, ahora resaltan las pérdidas, los desequilibrios, las deudas, todo ello soportado porque su desbocada emisión de moneda así lo permite. Pérdidas que rompen la caja y dejan ver el cobre de lo que antes fue oro. Esta es la razón por la cual Trump llega al gobierno con un proyecto profundamente nacionalista, cimentado en la promesa de hacer de los Estados Unidos lo que antes fue, así lo reafirmó al momento de su posesión: “A partir de este día, una nueva visión gobernará nuestra tierra. A partir de este día, va a ser sólo “Estados Unidos lo primero” – Estados Unidos lo primero”.

 

La preocupación suya, y de todos aquellos millonarios a los que representa, no es casual. Veamos: durante el año 2015 Estados Unidos vendió al mundo bienes y servicios por valor de 1 billón 510 mil millones de dólares, y en el mismo año importó mercancías por 2 billones 762 mil millones. Es decir, en 2015 su déficit fue de -763 mil millones de dólares, del cual China acumuló el 48.1% a su favor (17,5% vía exportaciones y el restante en préstamos1.

 

El déficit es claro. El problema es que esta realidad no es de ahora, no es casual, sino que es una constante presente desde hace más de dos décadas (ver cuadro, balanza comercial), déficit resumido en la escandalosa deuda pública que en 2016 ascendió a 19.433 billones de dólares (el 105% de su PIB), gran parte de ella en poder de acreedores extranjeros2.

 

Crisis evidente, insostenible en el largo plazo, a pesar de que aún le queda un espacio donde domina, los servicios. “[...] en 2015 EU fue superavitario en 262 mil millones de dólares en el intercambio de servicios con todo el mundo. De este total, con China fue el 12.6 por ciento, Canadá 10.3, Japón 5.7. Su superávit con la Unión Europea fue de 20.6 por ciento, con América Latina y del Sur 19.1 y con el resto del mundo 27.9 por ciento” (ver gráfico G-5).

 

Para salir de este atolladero, en parte o total, los grupos de poder en los Estados Unidos ensayaron durante las últimas décadas la concreción de Tratados de Libre Comercio con países en particular o con grupos de éstos. Bien, los resultados logrados no fueron los esperados, y contrario a todo lo proyectado tales Tratados propiciaron el desmantelamiento de una importante parte de su industria, tanto la automotriz, como la informática y similares. El desempleo y la precariedad laboral, multiplicando pobres a lo largo de su territorio, es lo cosechado.

 

No es casual, por tanto, lo enfatizado por Trump a la hora de posicionarse como Presidente: “Los políticos prosperaron, pero los trabajos se fueron y las fábricas cerraron. [...]. Recuperaremos nuestros empleos. Recuperaremos nuestras fronteras. Retornaremos nuestra riqueza. Y traeremos de vuelta nuestros sueños. [...]. Construiremos nuevas carreteras, autopistas, puentes, aeropuertos, túneles y ferrocarriles en toda nuestra maravillosa nación”.

 

Como tampoco es casual que ahora procuren recuperar la parte del pastel que tenían en el comercio global, para lo cual el nuevo gobierno promete subir aranceles a todas sus multinacionales que producen por fuera del territorio gringo atraídos por los bajos salarios allende de sus fronteras, importando luego lo producido, a la par que diseña estímulos para que las relocalicen. Al mismo tiempo, aplicar un plan de choque para reactivar la infraestructura nacional, deteriorada a todo nivel. Estatismo, puro sin mencionarlo.

 

Inversión pública para crear empleo, pero también para irrigar la economía nacional de circulante, elevando la capacidad de compra de su ciudadanía, favoreciendo con todo ello a la industria local la cual verá decrecer sus inventarios e incrementar su potencial productivo. El sector financiero no queda en el olvido, así lo reflejan los permanentes y crecientes indicadores de la Bolsa de Nueva York, pero también el levantamiento de las restricciones impuestas al sector desde la crisis de 2008, pudiendo ahora especular de nuevo sin cortapisas, medida aprobada hace poco por el gobernante de turno.

 

Esta es una vía. Y por la otra la potenciación de su arsenal militar, para intimidar, pero también para inyectarle capital a la industria que lo produce. Es decir, los industriales ganan por cabeza y cola. Poder repotenciado con el cual intimidarán mucho más a todos aquellos países que ahora tratan de competirle y arañarle el dominio de sus áreas de influencia y control, potencial militar con el cual queda claro que el imperio pierde en ciertos sectores pero aún conserva en todo el mundo –¿hasta cuándo?– la última palabra. ¿Patada de ahogado?

 


 

1 Los datos económicos aquí relacionados fueron tomados de, http://www.jornada.unam.mx/2017/02/27/opinion/024o1eco
2 Valga aquí anotar que mientras Estados Unidos le exige a todos los países equilibro en su gasto –que sigan al pie de la letra lo que aquí conocemos como la Regla Fiscal– ellos no se atienen a nada de esto. ¿Por qué funciona esto así? Porque necesitan asegurarse que todos aquellos que le deben le paguen, y como el neoliberalismo cerró la máquina de hacer billetes por parte de los bancos centrales de cada país, pues requiere que estos recojan a como de lugar el dinero –de verdad– para cancelarles.

Publicado enColombia
Sábado, 25 Marzo 2017 11:23

¿Patada de ahogado?

¿Patada de ahogado?

Donald Trump, cabeza de un gobierno polémico. Sus medidas, retrógradas, no dan para menos. Medidas ¿justas?, ¿injustas?, ¿nuevas? ¿prolongación de otras tomadas por sus predecesores? Cada uno podrá responder a estos interrogantes, pero lo fundamental por desentrañar, cuando colocamos nuestra mira en el futuro de la geopolítica global, es a qué se deben las medidas políticas impulsadas por los sectores del poder por él representados. Aquí un primer acercamiento sobre este particular

 

Desde hace varias décadas, estudiosos de los Estados Unidos, de su poder, devenir y futuro, han resaltado las diversas muestras de su decadencia, a la par que llaman la atención sobre los avances logrados por países como Rusia, India y China, en especial este último, ubicado en el tablero mundial como único país con capacidad –¿y pretensiones?– para disputarle su liderazgo global.

 

Algunos de estos estudiosos se atreven a proyectar para la cuarta década del siglo que vivimos la total caída del imperio que dominó el Sistema Mundo Capitalista durante todo el largo siglo XX. Otros de éstos indican que ahora mismo el unilateralismo vigente desde el momento en que cayó la Cortina de Hierro ha pasado a ser un dominio compartido con Rusia + China; papel facilitado, en el caso de la cabeza de la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (Urss), por su potencial militar que lo erige en un contendor de peso mayor en caso de una confrontación nuclear.

 

Decadencia y pérdida de la hegemonía mundial por parte de los Estados Unidos, con riesgo de caer totalmente en la sombra. Suceso que no tomará forma de manera impune. Como es conocido, todo aquel que va hacia el fondo, en caída libre, patalea, se resiste, se agarra de lo que encuentre en el camino, y en este particular no será distinto; lo que diferencia este caso de aquello que acontece con las personas como particulares es que el pataleo del imperio será con sangre, con mucha sangre, colocando incluso en riesgo la misma sobrevivencia de la especie humana. Si no es así, entonces ¿para qué el inmenso arsenal nuclear que guarda en sus entrañas, además de tenerlo regado por diversas bases militares ubicadas en países aliados?

 

En la lectura de esta realidad reside la explicación o trasfondo del ascenso de Donald Trump al gobierno del coloso, ahora sí con pies de barro. El nuevo inquilino de la Casa Blanca en verdad es el representante del ala más extremista de los millonarios gringos que colonizaron y por décadas han oprimido a millones de seres humanos a lo largo y ancho de nuestro mundo. Él es su vocero y, tal vez, “la cara más simpática” de unos guerreristas que amasaron inmensas fortunas expoliando a toda la humanidad, todos ellos, banqueros, comerciantes, industriales, especuladores, guerreros, acostumbrados a ganar. Pero también acostumbrados al reino de sus valores y modelo de vida (insostenible), el cual ahora es cuestionado y disputado. Pierden terreno, pero no quieren seguir viendo como su poder se deshace ante sus ojos.

 

El pedazo de pastel

 

Si bien el ascenso del imperio gringo fue inocultable desde finales del siglo XIX, cuando desplazó al imperio inglés, es durante el siglo XX que consolida su potencial como resultado de la que es conocida como Primera Guerra Mundial y con ella del fin del imperio Otomano; realidad que consolida de manera irrebatible como resultado lógico del segundo capítulo de esta misma guerra, de la cual surge como el patrón y árbitro mundial.

 

Luego de 1945, y por primera vez en la historia de la humanidad, un imperio es de verdad global, abarcando al conjunto del planeta, sometiendo por todos los continentes y por distintas vías diversidad de países e imponiendo sobre el conjunto global sus designios, el primero y más importante de ellos, su moneda.

 

Dueño del mercado y comercio mundial, entra a regir sin contraparte alguna –al menos digna de tal nombre– la economía global. Queda al margen de esta realidad el bloque conocido como la Urss, el cual le compite en el plano militar.

 

Poderío que empieza a dar muestras de flaqueza con la derrota sufrida ante Vietnam en la década de los años 70 del siglo XX, y la descolonización acelerada del resto de países asiáticos y africanos. Y que en el plano económico-financiero global es contestada con la eliminación del oro como patrón de las divisas, otorgándose la libertad de emisión para el dólar, única moneda con aceptación global para ese entonces.

 

Su hegemonía tiene sus costos, pues ser policía global demanda inmensas inversiones y, como es obvio, las guerras agotan, como también el ensanchamiento constante del control territorial. La máquina militar exige más y más gastos, también su inmensa burocracia global: además de sus inversiones en tierra, y de sus variadas investigaciones para perfeccionar su armamento y mecanismos de control social, nace y se prolonga el proyecto de colonizar el espacio, buscando (entre otros propósitos) un lugar seguro donde migrar en caso de un bombardeo nuclear. Los gastos que demanda esta investigación son cada vez más colosales.

 

Otros tiempos fueron mejores –los 30 años gloriosos–, pierden vitalidad y la máquina se oxida; a la par otros países alcanzan logros de todo orden, inocultables. El control total da paso a la disputa, bien en el comercio, en tecnología, en valores, modelo de vida, y otros aspectos. Naciones Unidas es claro reflejo de ello, también el manejo de los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional y similares. Ya su voz no es la única, otros hacen sentir la suya.

 

Antes fue el tiempo de la ganancia total, ahora resaltan las pérdidas, los desequilibrios, las deudas, todo ello soportado porque su desbocada emisión de moneda así lo permite. Pérdidas que rompen la caja y dejan ver el cobre de lo que antes fue oro. Esta es la razón por la cual Trump llega al gobierno con un proyecto profundamente nacionalista, cimentado en la promesa de hacer de los Estados Unidos lo que antes fue, así lo reafirmó al momento de su posesión: “A partir de este día, una nueva visión gobernará nuestra tierra. A partir de este día, va a ser sólo “Estados Unidos lo primero” – Estados Unidos lo primero”.

 

La preocupación suya, y de todos aquellos millonarios a los que representa, no es casual. Veamos: durante el año 2015 Estados Unidos vendió al mundo bienes y servicios por valor de 1 billón 510 mil millones de dólares, y en el mismo año importó mercancías por 2 billones 762 mil millones. Es decir, en 2015 su déficit fue de -763 mil millones de dólares, del cual China acumuló el 48.1% a su favor (17,5% vía exportaciones y el restante en préstamos1.

 

El déficit es claro. El problema es que esta realidad no es de ahora, no es casual, sino que es una constante presente desde hace más de dos décadas (ver cuadro, balanza comercial), déficit resumido en la escandalosa deuda pública que en 2016 ascendió a 19.433 billones de dólares (el 105% de su PIB), gran parte de ella en poder de acreedores extranjeros2.

 

Crisis evidente, insostenible en el largo plazo, a pesar de que aún le queda un espacio donde domina, los servicios. “[...] en 2015 EU fue superavitario en 262 mil millones de dólares en el intercambio de servicios con todo el mundo. De este total, con China fue el 12.6 por ciento, Canadá 10.3, Japón 5.7. Su superávit con la Unión Europea fue de 20.6 por ciento, con América Latina y del Sur 19.1 y con el resto del mundo 27.9 por ciento” (ver gráfico G-5).

 

Para salir de este atolladero, en parte o total, los grupos de poder en los Estados Unidos ensayaron durante las últimas décadas la concreción de Tratados de Libre Comercio con países en particular o con grupos de éstos. Bien, los resultados logrados no fueron los esperados, y contrario a todo lo proyectado tales Tratados propiciaron el desmantelamiento de una importante parte de su industria, tanto la automotriz, como la informática y similares. El desempleo y la precariedad laboral, multiplicando pobres a lo largo de su territorio, es lo cosechado.

 

No es casual, por tanto, lo enfatizado por Trump a la hora de posicionarse como Presidente: “Los políticos prosperaron, pero los trabajos se fueron y las fábricas cerraron. [...]. Recuperaremos nuestros empleos. Recuperaremos nuestras fronteras. Retornaremos nuestra riqueza. Y traeremos de vuelta nuestros sueños. [...]. Construiremos nuevas carreteras, autopistas, puentes, aeropuertos, túneles y ferrocarriles en toda nuestra maravillosa nación”.

 

Como tampoco es casual que ahora procuren recuperar la parte del pastel que tenían en el comercio global, para lo cual el nuevo gobierno promete subir aranceles a todas sus multinacionales que producen por fuera del territorio gringo atraídos por los bajos salarios allende de sus fronteras, importando luego lo producido, a la par que diseña estímulos para que las relocalicen. Al mismo tiempo, aplicar un plan de choque para reactivar la infraestructura nacional, deteriorada a todo nivel. Estatismo, puro sin mencionarlo.

 

Inversión pública para crear empleo, pero también para irrigar la economía nacional de circulante, elevando la capacidad de compra de su ciudadanía, favoreciendo con todo ello a la industria local la cual verá decrecer sus inventarios e incrementar su potencial productivo. El sector financiero no queda en el olvido, así lo reflejan los permanentes y crecientes indicadores de la Bolsa de Nueva York, pero también el levantamiento de las restricciones impuestas al sector desde la crisis de 2008, pudiendo ahora especular de nuevo sin cortapisas, medida aprobada hace poco por el gobernante de turno.

 

Esta es una vía. Y por la otra la potenciación de su arsenal militar, para intimidar, pero también para inyectarle capital a la industria que lo produce. Es decir, los industriales ganan por cabeza y cola. Poder repotenciado con el cual intimidarán mucho más a todos aquellos países que ahora tratan de competirle y arañarle el dominio de sus áreas de influencia y control, potencial militar con el cual queda claro que el imperio pierde en ciertos sectores pero aún conserva en todo el mundo –¿hasta cuándo?– la última palabra. ¿Patada de ahogado?

 


 

1 Los datos económicos aquí relacionados fueron tomados de, http://www.jornada.unam.mx/2017/02/27/opinion/024o1eco
2 Valga aquí anotar que mientras Estados Unidos le exige a todos los países equilibro en su gasto –que sigan al pie de la letra lo que aquí conocemos como la Regla Fiscal– ellos no se atienen a nada de esto. ¿Por qué funciona esto así? Porque necesitan asegurarse que todos aquellos que le deben le paguen, y como el neoliberalismo cerró la máquina de hacer billetes por parte de los bancos centrales de cada país, pues requiere que estos recojan a como de lugar el dinero –de verdad– para cancelarles.

Publicado enEdición Nº233
Desigualdad extrema: ocho tienen más que la mitad del mundo

Ocho personas, todos hombres, tienen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, según el informe de Oxfam Una economía para el 99 % publicado este mes. La cifra es abismal. La desigualdad entre los muy pocos inmensamente ricos y los miles de millones cada vez más pobres no es nueva, pero el aumento de la brecha produce vértigo. En 2010, 388 millonarios tenían la misma cantidad de riqueza que la mitad más pobre del mundo. En 2014 se habían reducido a 85. Desde entonces la población mundial aumentó en casi 300 millones de personas y, pese a ello, la cantidad de ricos que concentran igual dinero y propiedades que la mitad de la población global, se redujo 10 veces, de 85 a sólo ocho personas.

Los ocho más ricos que concentran esa cantidad brutal de dinero y propiedades son Bill Gates, fundador de Microsoft; Amancio Ortega, tiendas Zara e Inditex; Warren Buffet, inversor y accionista de Berkshire Hathaway; Carlos Slim, Grupo Carso, Telmex y otras; Jeff Bezos, fundador de Amazon; Mark Zuckerberg, fundador de Facebook; Larry Ellison, fundador de Oracle; Michael Bloomberg, dueño de Bloomberg LP. Salvo Slim, de México, y Ortega, de España, todos son estadunidenses.

La composición de los más ricos revela el lugar de las tecnologías digitales y de información y comunicación, base de la "cuarta revolución industrial", así como el efecto de las nuevas formas de plusvalía creada por millones a favor de unos pocos a través del uso de redes sociales e Internet de las cosas.

El reporte muestra también que el uno por ciento más rico del mundo ya posee más riqueza que el 99 por ciento restante. Y que esos son los que pagan menos o ningún impuesto –al contrario, reciben enormes subvenciones del erario a sus actividades– mientras ganan cada vez más dinero con la "gestión de grandes patrimonios" y la especulación.

América Latina sigue siendo el continente más desigual con países con inmensas riquezas y recursos como Colombia, Brasil y México, donde la amplia mayoría de sus poblaciones no puede acceder a ella ni disfrutarla. En esos y otros países que están a la cabeza de la desigualdad en el continente, la mayoría de la población está sometida a cada vez más explotación, salarios más bajos, aumento de precios de los insumos básicos, nuevas leyes que por distintas vías permiten aún más despojo, como mayor extranjerización y concentración de la tierra. Por ejemplo, en México, aunque formalmente la propiedad social de la tierra se mantiene, las leyes secundarias de la reforma energética facilitan y justifican legalmente la apropiación de facto de esa tierra por parte de trasnacionales y grandes empresas petroleras, mineras y otras. Otro informe reciente de Oxfam sobre la propiedad de la tierra en América Latina muestra cómo las políticas que han favorecido y subsidiado el crecimiento de la minería, la explotación petrolera, las plantaciones forestales y la expansión del agronegocio en el continente, se han traducido a su vez en una mayor concentración de la tierra en menos manos.

Hay varios factores que contribuyen a este aumento galopante de la desigualdad. El de fondo es la crisis del sistema capitalista que se profundiza y ante ésta, la actividad frenética de las empresas para mantener sus ganancias. Más allá de pequeñas variaciones en índices convencionales de crecimiento, subsiste un "estancamiento secular" de crecimiento determinado por las contradicciones internas del sistema, no por razones coyunturales, como explica Alejandro Nadal (La Jornada, 2/11/16).

La propia dinámica del capitalismo lleva a más oligopolios –cada vez menos empresas siempre mayores– para controlar mayores porcentajes de mercado y eliminar competencia. Esto se acelera con el estancamiento, al topar con techos de mercado, de recursos, de demanda, de tecnologías, de efectos colaterales como desastres ambientales y de salud. A su vez, los oligopolios aumentan el poder para aplicar reducciones salariales, de condiciones laborales y para lograr que los gobiernos hagan políticas impositivas, crediticias, de subsidios y exenciones fiscales a su favor. Al extremo, han apoyado incluso golpes de Estado como en Honduras, Paraguay y Brasil.

Ante las crisis que ellos mismos provocan, logran que los estados paguen con dinero del erario sus pérdidas, desde rescates bancarios a nuevos incentivos fiscales que argumentan es para el bien de todos. La realidad es que las crisis han enriquecido a los más ricos, mientras la mayoría se empobreció. El 95 por ciento del crecimiento económico desde 2009 fue captado por el uno por ciento más rico, mientras 90 por ciento de la población se volvió más pobre y marginada.

Un ejemplo de estos procesos son las fusiones dentro del sector alimentario agroindustrial. Después de tres décadas de fusiones, las empresas de semillas y agrotóxicos están en proceso de quedar en sólo tres megaempresas globales que controlan más de dos tercios de los insumos agrícolas, con enorme poder para decidir precios y productos. Monsanto y Bayer ya se reunieron la semana pasada directamente con Trump y lo convencieron de que la fusión "creará empleos", cuando los datos de los pasados 30 años muestran lo contrario: han disminuido notablemente el empleo rural y aumentado descabelladamente los precios.

Mientras algunos se hacen obscenamente ricos, las crisis ambientales, económicas, políticas, sociales, así como la criminalización, persecución y asesinatos de los que resisten aumentan. Al decir de Claudia Korol, "nos matan todos los días. Luchar es el único modo de vivir."

 

Silvia Ribeiro, investigadora del grupo ETC

Publicado enEconomía
Jueves, 29 Diciembre 2016 09:35

Guatemala: veinte años de paz secuestrada

Guatemala: veinte años de paz secuestrada

El país conmemora el 20 aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz que pusieron fin a 36 años de conflicto armado interno (1960 – 1996). Las desigualdades y la falta de justicia social palpitan en un país que no ha cerrado las brechas que originaron el enfrentamiento que dejó más de 200.000 víctimas mortales, en su mayoría indígenas.

 

CIUDAD DE GUATEMALA.- La noche del 25 de abril de 1982 soldados del Ejército de Guatemala con ropa de civil se presentaron en la aldea Chipiacul, en el departamento de Chimaltenango. “Agarraron a las personas en el salón comunal, les dispararon y les prendieron fuego. Los que pudimos, huimos esa noche por la montaña. Al día siguiente regresamos y el Ejército nos reunió a todos en el mismo salón donde estaban los muertos y nos dijeron 'esto es lo que pasa por estar con la guerrilla'. Los que pudimos, huimos una vez más a la montaña”.

Los hechos que relata Celestina Patal (54 años) se repitieron sistemáticamente durante los años más sangrientos del conflicto armado guatemalteco, que dejó hasta un millón y medio de desplazados y 200.000 muertos, el 93% a manos del Ejército y los grupos paramilitares, según las estimaciones de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) auspiciada por Naciones Unidas.

Casi la mitad de los hombres y mujeres de Guatemala están hechos de maíz, como evoca la tradición maya. La población indígena constituye más del 40 % de un total de 16 millones de habitantes en un país eminentemente rural. Ser indígena y ser pobre van de la mano. El 59 % de la población es pobre y el 79 % de los pobres son indígenas que sobreviven con unos 3,5 euros al día, según la última encuesta oficial de condiciones de vida. Los niños de maíz se mueren de hambre. La desnutrición infantil crónica (que se prolonga y genera retrasos en el crecimiento) afecta al 48 % de los menores de cinco años, la cifra más elevada de todos los países de Centroamérica con diferencia.

“El modelo que ha regido históricamente la economía de Guatemala no atiende a las necesidades internas, sino que se adapta a la demanda del mercado internacional”, asegura el historiador Gustavo Palma. “Tanto la tierra como la población, especialmente la indígena, han sido consideradas como los pies sobre los que se ha venido construyendo un modelo extractivista y de beneficio para escasos grupos sociales”.

Durante el conflicto armado interno, el 83% de las víctimas fueron indígenas maya. Celestina Patal pertenece al grupo kaqchikel, fue maestra en diferentes lugares y durante los años más crueles no pudo evitar toparse constantemente con la violencia extrema. “Las comunidades comenzaron a despertar y querer tener agua potable, una escuela, caminos. Ahí es cuando el Ejército dijo 'son comunistas, son guerrilleros, acabemos con ellos'”.

En el contexto de la Guerra Fría, el miedo a la expansión del comunismo se convirtió en la excusa para reprimir las demandas sociales de los sectores más desfavorecidos.Varios grupos guerrilleros habían encontrado en la desigualdad el caldo de cultivo idóneo para lograr fuerza, alimento y cobijo.

Los sandinistas habían alcanzado en poder en Nicaragua en 1979 y otras guerrillas contagiaban los ideales de izquierda por Centroamérica. Los intereses norteamericanos ya habían servido para orquestar un golpe de estado en Guatemala en 1954. El segundo presidente democráticamente electo del país, Jacobo Árbenz, trató de impulsar una ley de reforma agraria que levantó ampollas entre las élites económicas y puso en jaque los intereses comerciales de la United Fruit Company, el monopolio norteamericano de siembra y comercialización de banano en América Latina. La CIA tumbó su gobierno y se encargó de aupar al poder a un régimen que deshizo los avances liberales de la década anterior.

Raquel Zelaya participó en las negociaciones y firmó los Acuerdos de Paz de 1996 en representación del Gobierno: “¿Cuáles fueron las causas del enfrentamiento? Muchos creemos que fue un escenario de Guerra Fría. Otros hablan de pobreza y exclusión, pero no se puede negar que fuimos escenario de Guerra Fría con condiciones que se prestaban al enfrentamiento”.

Aunque la lucha se prolongó durante 36 años, los picos más elevados de violencia se concentraron entre 1980 y 1983, con los gobiernos militares de Lucas García y Ríos Montt.Durante este periodo se obligó a la población local a participar en las Patrullas de Autodefensa Civil encargadas de combatir la insurgencia, convirtiendo a los vecinos en cómplices forzosos de la violencia. Este fue el caso de Chipiacul, la aldea de Celestina Patal, donde los propios civiles asesinados en el salón comunal eran quienes habían sido reclutados para patrullar aquella noche.

También se puso en marcha la estrategia de “tierra arrasada” que pretendía eliminar cualquier recurso que pudiese aprovechar el enemigo y que en la práctica supuso la aniquilación de comunidades enteras. Los métodos de represión empleados por el Ejército y los grupos paramilitares fueron atroces. “Según el testimonio de mi prima, en la comunidad de El Sitio atraparon a quince hombres y una mujer. A los señores los amarraron de las manos y del cuello detrás de un convoy con alambres de púas y los arrastraron hasta matarlos. Veinte años después los encontraron en una fosa”, relata Celestina Patal.

Muchas de estas masacres están meticulosamente documentadas en el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico y por instituciones como la Fundación de Antropólogos Forenses de Guatemala (FAFG), que ha recuperado más de 5.500 cadáveres en fosas comunes y ha identificado a más de 2.000 víctimas.

En 1996 culminaron las negociaciones de paz entre representantes del Gobierno y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), que aglutinaba las cuatro principales facciones de la guerrilla. Para Gustavo Palma, los Acuerdos fueron posibles por la presión internacional. En particular, “porque Estados Unidos ya no quería tener problemas en su patio trasero”. Raquel Zelaya comparte esa opinión: “Los norteamericanos entrenaron al Ejército guatemalteco para cometer las peores atrocidades y, de repente, aparecieron un día con el rollo de los Derechos Humanos”.

Además de decretar el cese de la violencia, que ambos bandos respetaron, los doce pactos suscritos sentaban las bases para abordar problemas estructurales del país como el reparto de la tierra o el racismo. Sin embargo, los buenos propósitos chocaron con un modelo económico extractivista y agroexportador que los convirtió en papel mojado. Después de veinte años los problemas sociales que avivaron el conflicto persisten y los índices de pobreza y hambre no han mejorado.

Tampoco lo han hecho las cifras de violencia, que han alcanzado el nivel de pandemia de la mano de las maras y el narcotráfico. En 2015 hubo 5.718 asesinatos, casi 500 al mes, según Amnistía Internacional. Junto a Honduras y El Salvador, Guatemala conforma el Triángulo Norte, una de las regiones más violentas del mundo. “Los sectores que viven en los márgenes están preocupados por sobrevivir. Eso les mantiene ocupados y les impide involucrarse en otra cosa. La gente sale a la calle y lo primero que hace es santiguarse esperando regresar en la noche. La supervivencia y el miedo operan en términos de contención social”, subraya Palma.

Para cerrar las heridas del conflicto también hay que hacer justicia. “Los testimonios de las víctimas han sido silenciados, desmentidos o negados por algunos sectores de la sociedad.Cuando hallamos fosas y constatamos las condiciones en las que quedaron los cadáveres los testimonios adquieren una nueva relevancia porque hay una verdad social que se vuelve innegable”, asegura el subdirector ejecutivo de FAFG, José Suasnavar. La institución contribuye desde el ámbito científico a cimentar los principios de la justicia transicional: verdad, justicia y reparación.


La verdad avanza caso a caso en Guatemala. Este mismo año un tribunal condenó a cientos de años de prisión a dos militares por crímenes contra la humanidad. Abusaron sexualmente y forzaron a la esclavitud a 25 mujeres maya q’eqchi en el destacamento militar de Sepur Zarco. Catorce de las supervivientes decidieron romper el silencio iniciando un proceso en el que por primera vez en Latinoamérica los delitos sexuales se juzgaron como crímenes de lesa humanidad.

En 2013 el Estado guatemalteco se sentó en el banquillo junto al general Ríos Montt, presidente entre marzo de 1982 y agosto de 1983. El mandatario fue acusado y condenado por genocidio por la masacre de Dos Erres, pero la Corte de Constitucionalidad anuló la sentencia porque la jueza decidió seguir adelante sin atender el recurso presentado por la institución.

Sin embargo, no todos aceptan que en Guatemala hubiera genocidio: “Lo que pasó no se puede negar, está documentado. Pero lo que hubo fue una guerra ideológica. Querer meter la cuña étnica omite la responsabilidad de los Estados Unidos”, defiende Zelaya. Pese a que la Ley de Reconciliación establece que el genocidio y los crímenes contra la humanidad son imprescriptibles, ella dio por hecho que nada se iba a juzgar. “Nadie firma la paz para irse preso. No estaba firmado, no estaba hablado, pero era un sobreentendido”.

La signataria también cuestiona que la idea de juzgar a Ríos Montt naciera dentro del país y considera que fue “un experimento de la comunidad internacional”. No obstante, el caso evidencia que la fractura interna existe y perpetúa la injusticia social en el país.

El racismo sostiene las condiciones de pobreza y viceversa. Los hombres y mujeres que cuidan el maíz, alimento sagrado maya, siguen poblando los márgenes de la sociedad. Después de relatar la barbarie cometida contra su pueblo, Celestina concluye: “La paz se ha firmado, pero la violencia no ha parado, es distinta. La gente no tiene servicios básicos, las mujeres mueren, los niños mueren de hambre, la gente no tiene tierra, las familias no tienen trabajo. El ciclo de la pobreza no termina”.


28/12/2016 - 17:11h

Publicado enInternacional
Lunes, 26 Diciembre 2016 08:30

Regreso a la culpa del mono ladrón

Regreso a la culpa del mono ladrón

Este estremecedor texto de Roberto Herrscher sobre un mono castigado es una deriva que nos interroga, a fin de cuentas, con la misma potencia que el rostro partido de un mesías.

 

I) El 12 de febrero de 2016 vi esta foto en la revista digital The Objective, donde colaboro con columnas en las que pienso y cuento a partir de lo que veo.


Vi esta foto. Y escribí esto: “‘No nos une el amor sino el espanto’, declaró Jorge Luis Borges sobre su relación con Buenos Aires, la ciudad que amaba odiar. A los humanos y a los animales nos unen muchas cosas, pero hasta ver esta foto no había notado que lo más importante es el espanto: la capacidad para ser humillados, castigados, reducidos a la infelicidad.


En su tragedia, este mono es como nosotros.


Esto explica el pie de esta triste foto: un mono que robaba a los tenderos y toqueteaba a las mujeres en Bombay fue ‘atado, enjaulado y expuesto a la humillación pública’. Era un mono juguetón y hábil: robaba cojines de una tienda, los despanzurraba, se divertía viendo volar los pedacitos, y huía con celeridad.


Tras seis meses de sufrir sus monerías, los vecinos contrataron a un experto, quien capturó al mono. Los medios se hicieron eco de su humillación pública.


No se alarmen. Según sus declaraciones a diarios locales, los tenderos no piensan acabar con el macaco. Aseguran que lo ‘pondrán en libertad aunque aún no se sabe los días que permanecerá enjaulado para cumplir la pena por lo que ha hecho’.


II) Pero mírenlo: ¿no les da lástima? En su cabeza gacha, su boca entreabierta en un lamento, sus manos atadas detrás de la espalda y su visible tristeza, el mono es más humano que nunca. No le pegan, no lo mutilan, no lo matan: lo humillan. Y en su sentirse humillado se humaniza mucho más que los perros que aprenden a sumar, que los delfines que cumplen órdenes en el acuario o que los caballos danzantes de Viena.


Los animales inteligentes pueden ser más o menos inteligentes que nosotros. Pero no nos identificamos con sus proezas intelectuales. Podemos admirarnos con la mente del otro, no identificarnos. Lo que une es el sentimiento.


¿Cualquier sentimiento? Yo creo que no todos valen. La alegría del perro que se vuelve loco cuando volvemos nos simpatiza, pero es demasiado loco. La elegante indiferencia del gato nos causa gracia, pero es demasiado poco.


En cambio este mono dolido, vencido, nos llega al alma. Cuando humillan a un semejante nos humillan a nosotros. La humillación del otro nos subleva, debe sublevarnos.


No venimos del mono: vamos a su dolor. ¿Cuántas veces no nos hemos sentido como este mono atado?”.


III) Vuelvo a mirar la foto a pedido de Brecha. Pasaron diez meses desde que la imagen del mono humillado se volviera viral. Busco ahora, ya en los estertores de 2016, alguna seña de qué pasó con el simio culpable, y su rastro desaparece. Después del 12 de febrero, nada.


Así funcionan los medios: desde Londres hasta Santiago, de Tokio a Bombay, el mono preso se extendió por diarios y revistas en la segunda semana de febrero.


Hoy las redes sociales están llenas de nuevos monos: por ejemplo, una actriz o modelo que se muestra enroscada en la jirafa que mató en un safari. ¡Una jirafa, tan pacífica! ¿Qué heroísmo es ese asesinato? Y por supuesto, fotos y más fotos de las calles atestadas de cadáveres en Alepo, la ciudad mártir.


¿Qué habrá sido del mono?, me pregunté durante toda esta mañana, mientras braceaba por la sopa espesa de la red. ¿Qué habrá sido de lo que éramos cada uno de nosotros cuando nos estrujó el alma su cabeza gacha, su vista astillada, su insoportable humanidad?

 

Por ROBERTO HERRSCHER, argentino, ex combatiente de Malvinas, es considerado uno de los maestros del periodismo narrativo en lengua española.

 

 

Publicado enSociedad
¿Cuánto cobran los legisladores en América Latina?

El aumento del 47% en las dietas de los diputados y senadores argentinos pone en evidencia la disparidad regional en los salarios


La inflación del 40% con que Argentina cerrará 2016 no es un problema para sus diputados y senadores. En un momento en que el Gobierno se ha negado a discutir subas salariales con los sindicatos, los legisladores cobraron un 47% más por su trabajo en el mes de octubre. La subida se ha sumado a otra del 31% aplicada en marzo, producto de un acuerdo salarial de todos los empleados del Congreso. Esta vez, los legisladores no han tocado su salario básico sino que han hasta duplicado asignaciones extraordinarias como pasajes de avión, desarraigo y representación. Esa cifra que se acuerda por consenso entre pares ha permitido a los congresistas sumar unos 2.600 dólares a los 5.600 dólares del sueldo. El aumento se produjo este mes, para sorpresa de muchos legisladores. El diputado del Frente de Izquierda Néstor Pitrola decidió denunciarlo por considerarlo moralmente repudiable. “El salario general ha caído un 10%, las jubilaciones 15%, vivimos una situación de recesión económica complicada, con 200 mil despidos y un tarifazo que ha dolarizado los servicios públicos. El contraste es obsceno, inmoral”, dice Pitrola.


Sumados el salario y los ingresos extras, un legislador argentino puede ganar hasta 8.200 dólares, equivalente a poco más de 15 salarios mínimos de 8.060 pesos (537 dólares). El salario mínimo fue fijado en mayo pasado y ya ha quedado 3.000 pesos por debajo de la canasta básica de alimentos que calcula el INDEC para medir el índice de pobreza. La última medición oficial difundida a finales de septiembre determinó que el 32% de los argentinos son pobres. Cálculos no oficiales realizados por la Universidad Católica Argentina (UCA) establecieron que desde enero 1,4 millones de personas pasaron el umbral y no ganan lo suficiente para comer. “El salario ya aumentó 31% en marzo y ahora, sobre eso, subieron 100% los gastos de representación, pasajes y desarraigo. Eso en un país donde la mitad gana menos de 8.000 pesos por mes”, se quejó Pitrola.


El presidente del bloque de diputados del Frente para la Victoria (FPV), el kirchnerista Héctor Recalde, dijo que el aumento de las dietas es una "forma de financiar la política". Y en declaraciones radiales fue irónico con los pares que se quejaron por los aumentos. “Deben donar el excedente al Garrahan", dijo, en referencia a un hospital público infantil que es referencia en todo el país. El salario de los diputados y senadores argentinos se convirtió enseguida en tema de debate porque el escenario económico no es el mejor. Crecen los reclamos salariales, la inflación no cede y la economía no termina de despegar. El lunes, el INDEC difundió el índice de actividad industrial con una caída interanual del 7,3%. El dato más desalentador lo tuvo la construcción, el principal motor de empleo, con una baja del 13,1%. Con todo, los salarios legislativos en Argentina no son tan altos si se los compara con otros países de la región.


Los diputados y senadores de Brasil lideran el listado con un sueldo de 10.500 dólares por mes, cifra que se triplica cuando se le suman los 25.000 dólares que recibe para gastos en vivienda, teléfono y seguro médico. Tienen además cinco vuelos mensuales y 28.000 dólares para pagar hasta 25 asesores. En Brasil, el salario mínimo es de 250 dólares. El segundo escalón de legisladores más ricos lo ocupan los chilenos, con salarios de 10.200 dólares libres de impuestos. Como ocurre en Brasil y Argentina, esa suma sube considerablemente cuando se le agregan los gastos en oficinas parlamentarias en los distritos, teléfonos, autos, gasolina, aéreos y materiales de oficina y difusión que corren por cuenta del Congreso. El podio lo completan los congresistas colombianos, con 9.400 dólares por mes sin contar ingresos extras. El salario mínimo colombiano es de 234 dólares. Un poco más abajo se encuentra México, con un salario en el bolsillo de 7.000 dólares, cifra que puede ascender hasta los 15.000 dólares cuando se le añaden todas las prestaciones extraordinarias. El salario mínimo de los mexicanos es uno de los más bajos de la región: 100 dólares.


Desde el techo de Brasil, Chile, Colombia y México se pasa al grupo de países cuyos legisladores reciben salarios en torno a los 5.000 dólares, como Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú, aunque los montos extras no son siempre comparables. Un diputado ecuatoriano que no viva en la capital, por ejemplo, recibe un bono de 700 dólares para pagar una vivienda y 4 pasajes de avión. Pero los peruanos y los argentinos hasta duplican su ingreso original cuando suman toda la dieta. Debajo de la lista están Panamá, El Salvador y Bolivia.


En todo caso, la comparación deja al descubierto la diferencia entre los salarios legislativos y los ingresos mínimos que establece la ley en cada país.“Las comparaciones con otros reflejan el mismo nivel de desigualdad que hay en Argentina. Nosotros decimes que un legislador debe cobrar cuatro salarios mínimos y si quiere cobrar más que suba ese salario mínimo”, dice Pitrola.

 

Buenos Aires 1 NOV 2016 - 13:32 COT

Publicado enInternacional
El día en que una mujer víctima de violación, tortura y empalamiento fue responsable de su propia muerte.

El 24 de mayo se conmemorarán cuatro años del brutal asesinato de Rosa Elvira Cely, sucedido en Bogotá. Su feminicidi adquirió especial relevancia el pasado 15 de mayo por cuenta del concepto emitido por la Secretaría de Gobierno capitalino en el cual la responsabilizaba a ella por su propia muerte. El rechazo a tal concepto no tardó, mítines y protesas tomaron cuerpo en la ciudad. El suceso sirvió para recordar, de acuerdo a la Fiscalía General de la Nación, que en los últimos diez años se abrieron 34.571 procesos relacionados con feminicidio y solo han sido ejecutoriadas 3.658 condenas, lo que configura una impunidad del 90 por ciento. Según Martha Ordoñez, Consejera para la Equidad de la Mujer, cuatro feminicidios son cometidos al día en Colombia, 12 por ciento de ellos a cargo de sus parejas o sus exparejas..

 

El jueves 24 de ayo de 2012 a las 10 pm, luego de salir de clase, Rosa Elvira Cely aceptó tomar unos tragos con Javier Velasco y Mauricio Ariza, compañeros en el Colegio Manuela Beltrán, institución en la que cursaban estudios de validación de bachillerato. Horas más tarde Velasco, quien había tenido una relación sentimental con Rosa Elvira, se ofreció para llevarla hasta su casa pero desvió el rumbo y llevó a la mujer a inmediaciones del Parque Nacional, allí la sometió –golpeándola en la cabeza y asfixiándola–, para luego apuñalarla e introducir ramas de árboles en su vagina y su ano. Cinco días duró la agonía de Rosa Elvira Cely quien falleció por complicaciones producto del trauma craneoencefálico, una infección interna y las múltiples laceraciones de su útero e intestinos provocadas por el vil empalamiento a que la sometió su victimario.

Terrible historia la de esta mujer que además de la muerte violenta sufrida, durante su existencia debió soportar múltiples victimizaciones : Victima del sistema educativo y laboral colombiano pues no pudo culminar sus estudios de secundaria, otro ejemplo de las inequidades de género endógenas al sistema educativo nacional; además, ganaba 25.000 pesos diarios vendiendo minutos frente al Hospital Militar de Bogotá en un “empleo” precario; víctima de la violencia sexual y física de Velasco; víctima del sistema de salud, aquella fatídica noche agonizando logró comunicarse con la línea 123 a las 4:37 de la madrugada, la ayuda tardó 2 horas en llegar, luego fue trasladada al hospital más distante a la zona (Santa Clara) donde clasificaron su emergencia como Triage 2, por ello tuvo que aguardar en la sala de espera hasta que sufrió un paro cardíaco y solo entonces recibió la atención médica que necesitaba; víctima del sistema judicial pues su victimario, que había asesinado a machetazos diez años atrás a Dismila Ochoa, tenía un proceso vigente en la fiscalía 254 seccional que inició por una denuncia de Araceli Blanco quien lo acusó ante las autoridades de abusar de su hija de 11 años, tenía, además, orden de captura vigente desde el 2008 por golpear y abusar sexualmente de una prostituta a quien obligó a tener relaciones sexuales sin preservativos. Sin embargo solo recibió un tratamiento intramural psiquiátrico que no estuvo acompañado de ningún seguimiento, nunca fue capturado en cumplimiento de la orden judicial emitida, no fue detenido en su carrera delictiva por las autoridades del Estado, ni por la sociedad.

 

Una nueva victimización

 

Situación infame. Como si hubiera espacio para una nueva afrenta en contra de esta mujer, una nueva victimización vino a mancillar la majestad de su muerte y la dignidad de su memoria. La Oficina Jurídica de la Secretaría de Gobierno de Bogotá emitió un concepto en donde interpreta que los terribles acontecimientos que desencadenaron en el asesinato de Rosa Elvira, eran “Responsabilidad exclusiva de la víctima”. Según el concepto todos los compañeros del colegio sabían que los implicados en el feminicidio tenían comportamientos raros y los “tildaban de malosos”, no obstante: “[...] lo anterior ROSA ELVIRA CELY salió a departir con ellos, se tomaron unos tragos (así se registra en la historia clínica cuando se afirma que ingresa con aliento alcohólico), va a departir a un bar, se traslada en la moto con Javier Velasco al sitio donde ocurrieron los hechos, sitio que todos sabemos es desolado e intransitado en las noches. Puso en riesgo su integridad y vida, hasta el punto que JAVIER VELASCO le cercenó su existencia; si ROSA ELVIRA CELY no hubiera salido con los dos compañeros de estudio después de terminar sus clases en las horas de la tarde, hoy no estuviéramos lamentando su muerte”.

Abyecta causalidad. Resultó entonces que esta mujer era responsable de su propia muerte porque cometió la impertinencia de ir a tomar tragos con sus compañeros de estudio, por no irse desde el lugar de su estudio para su casa como suponen que toda mujer debería hacer, por irse a un lugar solitario, apartado y peligroso para las mujeres (como si hubiera que aceptar este discriminatorio determinante), por poner en riesgo con los anteriores factores de riesgo su vida. Insólita la mixtura entre lógica jurídica trastocada y percepciones machistas de los abogados de la Alcaldía que emitieron este concepto: siguieron la misma lógica de quienes endilgan a las mismas mujeres la responsabilidad de sus violaciones, abusos, vulneraciones verbales, violencias simbólicas, etcétera, por su forma de vestir, actuar, comportarse, de pensar.

No todo pudo ocurrir a espaldas de la administración distrital. Han pretendido convencernos que el concepto de un caso tan polémico, delicado y trascendente fue ignorado por el Secretario de Gobierno, Miguel Uribe, y por el alcalde Enrique Peñalosa, quienes al vislumbrar relámpagos en el horizonte se esmeraron en ser unos de los abanderados de la rectificación, en desvincular de la alcaldía a funcionarios de tercer nivel –como Nayive Carrasco– por esta afrenta propiciada, desde el seno mismo de la institución, a todas las mujeres. Vergonzosa equivocación de la Alcaldía bogotana que también ignoró la existencia de la Ley 1761 de 6 de julio de 2015, “Ley Rosa Elvira Cely”, donde se tipifica el feminicidio como delito autónomo, se toman medidas para prevenirlo y erradicarlo, se adoptan estrategias para sensibilizar a la sociedad colombiana y garantizar a las mujeres una vida libre de violencia.

 

Se encienden las protestas.

 

Como chispa en polvorín cayó el concepto de la Oficina Jurídica de la Secretaría de Gobierno entre mujeres activistas, segmentos académicos, políticos y la opinión pública en el país. Cundió la indignación y las protestas no se hicieron esperar. Un agitado plantón tuvo lugar la tarde del 16 de mayo en inmediaciones al Palacio Liévano donde un centenar de manifestantes de diversos géneros y procedencias elevaron sus voces, agitaron consignas y exigieron la renuncia del Secretario de Gobierno Distrital ante la infame afrenta cometida contra Rosa Elvira Cely.

Sobre el concepto emitido por la Oficina Jurídica se refirió Javier Omar Ruiz, miembro del Colectivo Hombres y Masculinidades: “La administración distrital tiene una mirada sesgada de género hacia los derechos de las mujeres y también ha hecho una lectura desde el sistema patriarcal que hace parte de la lógica estructural de la administración, la administración no se ha preguntado que tiene que empezar a replantear los paradigmas desde donde piensa políticas públicas, desde donde piensa sus pronunciamientos públicos, desde donde hace administración pública. Lo que pasó con el caso de Rosa Elvira es una muestra clara de como está pensando la administración sobre estos temas”.

Jenny Julio, integrante de Tejido de Mujeres Jóvenes, también se refirió a este concepto que en su opinión violenta a las mujeres: “Es un comunicado bastante machista, que representa una posición machista de la institución y es violento contra todas las mujeres de la ciudad. Es violento en el sentido en que acusa a las mujeres de las situaciones de acoso y las situaciones de violencia que perpetran contra nosotras. Entonces, nosotros tenemos que manifestarnos en contra porque es que somos la mayoría de la población de la ciudad, para nadie es un secreto que las mujeres somos la mayoría, somos más del 50 por ciento de la población. Somos las que más sufrimos violencia, no solo sexual, sino una violencia social acá en Bogotá”.

Ciudadanas independientes, sin pertenencia a ningún colectivo o movimiento político también participaron por iniciativa propia en la protesta y trajeron con ellas sus apreciaciones, tal es el caso de Liliana Olaya Cabrales: “No pertenezco a ninguna organización, soy mujer indignada frente a la decisión y al concepto de que la culpable ahora es la víctima. Siento indignación, me duele el estómago, me duele el alma de que una mujer que sufrió semejante maltrato, semejante tortura, después de cuatro años sea el Estado (quien debe garantizar nuestra protección) el que ahora dice que ella fue culpable. El Secretario de Gobierno dejó claro con lo de ayer que no nos va a proteger, el maneja la seguridad pero estamos más inseguras que nunca”; y Daniela Muñoz: “No pertenezco a ningún grupo, soy estudiante de la Universidad Central [...] Que las mujeres nos vistamos de una forma no quiere decir que nos estemos vistiendo para el pene de los hombres, nos estamos vistiendo como se nos da la gana porque somos mujeres y tenemos los mismos derechos que el hombre. La Constitución está hecha para todos y para nosotras también. Somos mujeres y queremos respeto”.

La actriz Alejandra Borrero también estuvo presente en la manifestación; ella considera que aún no puede decirse que las mujeres en Colombia sean totalmente libres, sin dejar de luchar también siguen necesitando del apoyo estatal: “Ninguna mujer en Colombia es realmente libre, nosotras tenemos siempre que pensar si salimos o no; si tenemos ganas de comer algo a la media noche no podemos salir a comernos un perro caliente porque podemos ser abusadas [...] Las mujeres tenemos en Colombia grandes problemas y si el Gobierno y la administración no hace su parte, como tiene que ser, las mujeres colombianas seguirán siendo todos los días víctimas de violencia. Así que es una gran responsabilidad para un funcionario público salir a decir una cosa como esa, no hay derecho que lo hagan y menos después de todas las cosas que se han hecho”.

La reconocida dirigente política Ayda Avella, pidió en la manifestación la cabeza del Secretario de Gobierno: “Yo creo aquí lo que interesa es que todas las mujeres sean respetadas, pero sobre todo que cuando se presente un acto de agresión hacía las mujeres, ya sea en el ambiente familiar, en la calle, en la ciudad, todas tengamos que salir a decir, basta ya. El índice de feminicidios en Colombia es muy alto, pero lo que sucedió en Bogotá –que generó además una Ley de la República contra el feminicidio–, que lo ignore un Secretario de Gobierno, esto no tiene francamente ninguna explicación. Por eso estamos diciendo que renuncie, que se vaya, porque si no leen ni los periódicos, por favor, esa es una situación en la cual la revictimización para las mujeres se ha hecho presente y por parte de un Secretario de Gobierno y por parte también del Alcalde que se muestra muy compungido de los errores que ha cometido, pero que no es capaz de pedirle la renuncia a su Secretario de Gobierno. Él tiene que irse porque nos ha ofendido a todas las mujeres colombianas, pero también a las mujeres del mundo”.

Patricia Jaramillo, profesora del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia ve el asunto como un problema de profundo calado en la administración distrital a la que tildó de feminicida: “Estoy indignada porque considero que se está mostrando la verdadera cara de esta administración que no ha respondido por la política de mujeres que ya en el Plan de Desarrollo evidencia que no dejó ni siquiera el diez por ciento para las mujeres de Bogotá, que somos más del 50 por ciento de la población bogotana, y con esta decisión evidencia que es una administración feminicida. Estoy indignada. Ningún funcionario, con la responsabilidad que tiene el Secretario, va a permitir que salga un concepto de ese orden para el proceso que se está llevando a cabo hace más de cuatro años. Es gravísimo lo que sucedió y las mujeres estamos en la calle porque exigimos coherencia y respeto con nuestros derechos”.

Expresiones de abierta rebeldía y rechazo las protagonizadas en el plantón resumidas en las palabras de Mar Candela “Estoy emputada hermano, no hay otra definición. No estoy indignada, no estoy molesta, no estoy cansada, no estoy triste, no estoy decepcionada, yo estoy emputada, y es hora que Colombia se empute por las mujeres, ni empleadas domésticas, ni putas, ni santas ¡Todas! ¡Y si nos tocan a una, nos tocas a todas!”.



Ley 1761 de 6 de julio de 2015. Ley Rosa Elvira Cely.

 

La Ley 1761 de 2015 fue promulgada en respuesta a la presión social suscitada por el terrible asesinato de quien es recordada con el nombre de esta Ley, acto violento que puso sobre el orden del día legislativo, la desbordada incidencia de este tipo de delito en Colombia.

La Ley tiene por objeto “[...] tipificar el feminicidio como un delito autónomo, para garantizar la investigación y sanción de las violencias contra las mujeres por motivos de género y discriminación, así como prevenir y erradicar dichas violencias y adoptar estrategias de sensibilización de la sociedad colombiana, en orden a garantizar el acceso de las mujeres a una vida libre de violencias que favorezca su desarrollo integral y su bienestar, de acuerdo con los principios de igualdad y no discriminación”.

Además, graba con penas de 250 a 500 meses de prisión a quien cause la muerte a una mujer por motivos de ser mujer o por su identidad de género, cuando dicha muerte precede a: 1. haber tenido una relación familiar, intima, de compañerismo o trabajo y ser perpetrador de un ciclo de violencia; 2. Ejercer sobre el cuerpo y la vida de la mujer actos de instrumentalización de género o sexual o acciones de opresión y dominio sobre sus decisiones vitales y su sexualidad; 3. Cometer el delito en aprovechamiento de las relaciones de poder ejercidas sobre la mujer, expresado en la jerarquización personal, económica, sexual, militar, política o sociocultural; 4. Cometer el delito para generar terror o humillación a quien se considere enemigo; 5. Que existan antecedentes o indicios de cualquier tipo de violencia o amenaza en el ámbito doméstico, familiar, laboral o escolar por parte del sujeto activo en contra de la víctima o de violencia de género cometida por el autor contra la víctima, independientemente de que el hecho haya sido denunciado o no; 6. Que la víctima haya sido incomunicada o privada de su libertad de locomoción, cualquiera que sea el tiempo previo a la muerte de aquella. También adiciona al Ćódigo Penal el artículo 104B que establece circunstancias de agravación punitivas que incrementan la pena por los asesinatos de las mujeres de 500 a 600 meses de prisión, entre otras disposiciones.

Publicado enColombia
Los jóvenes reclutados ilegalmente por el ejército de Colombia

El reclutamiento de Óscar fue cuestión de horas. "Salí del metro y dos soldados me pidieron la libreta militar. Yo tenía 18 años recién cumplidos y no la había tramitado. Así que me llevaron a la IV Brigada y por la noche ya estaba camino a Puerto Berrío (Antioquia, noroeste de Colombia), que en esa época era una zona bien caliente", cuenta a VICE News este joven nacido y criado en el humilde barrio del Socorro, en la Comuna 13 de Medellín.

El reclutamiento de Óscar fue tan rápido como ilegal.


Ley 48 de 1993 establece que el servicio militar es obligatorio y todo varón debe tener definida su situación militar a los 18 años. Esto es, disponer de una cartilla militar y que ésta señale si ha cumplido la prestación, si está exento o en proceso de incorporarse a filas.


"Pero esa misma ley señala también cómo debe ser el reclutamiento. Primero, hay que citar al joven en el distrito militar correspondiente. Segundo, someterlo a exámenes físicos y psicológicos, para ver si es apto. Y por último, fijar otra fecha para que, tras sorteo, le otorguen un destino donde prestar el servicio", aclara a VICE News Érika Gómez, abogada del Comité Permanente de Derechos Humanos (CPDH).


Los militares pueden verificar la información sobre la cartilla de cualquier joven con una simple llamada por teléfono o radio. "Bajo ningún concepto lo pueden llevar detenido a un cuartel. Eso es ilegal, tal y como lo establece la sentencia C- 879 de 2011 de la Corte Constitucional", añade.


La letrada asegura que la naturaleza ilegal de este tipo de reclutamiento — batidas ilegales, las llama — impiden conocer cuántas se llevan a cabo cada año y a cuántos jóvenes afecta.


Así es cómo el Ejército español se deshace de sus soldados enfermos. 


Sin embargo, el estudio del CPDH Batidas militares y servicio militar obligatorio en Colombia: entre la conciencia y el modelo de desarrollo revela que entre 2006, cuando se detectó el primer caso, y 2015 se han producido 182 batidas.


El número de afectados superaría con creces el millar de personas.


"A los que estábamos en la IV Brigada nos hicieron unos exámenes muy rápidos. Nos analizaron los ojos y medio lo miraban a uno y ya. Nos preguntaron si habíamos pasado tal o cual enfermedad y listo. Se creían lo que uno les decía. Hasta a un epiléptico se llevaron", continúa explicando Óscar, mientras despacha un malteada en la cafetería de la biblioteca San Javier de la Comuna 13.


"Luego nos metieron en un camión como si fuéramos ganado, nos dieron un par de sandwichitos y no paramos hasta llegar a Puerto Berrío. Casi 24 horas de viaje. Y sólo cuando llegamos me dejaron llamar a mi familia", lamenta.


El informe del CPDH precisa que impedir a los reclutados comunicarse con sus familias durante las primeras horas de detención es una de las faltas que más se repiten en estos episodios.


Otra de ellas es que los camiones en los que se transporta a los jóvenes "por lo general (...) carecen de identificación, sin placas traseras o laterales, o con placas que son ocultadas con plásticos".


Sólo los pobres van a la guerra


En Colombia son los pobres los que ponen la carne de cañón. Las batidas ilegales se dan mayormente en las ciudades de Bogotá y Medellín; y casi exclusivamente en los barrios más desfavorecidos.


Así, el informe señala que de los 7 estratos (del 0 al 6) que diferencian las clases sociales en Colombia, la mayoría de los jóvenes afectados por las batidas ilegales pertenecen al 1 y al 2. Junto al 0, los más pobres.


Así, el porcentaje mayor de soldados reclutados ilegalmente pertenecen al estrato 2, un 60,44 por ciento. Frente al 0,06 por ciento del estrato 6, según el informe del CPDH.


"Puerto Berrío era zona roja. Teníamos un entrenamiento de tres meses y luego te mandaban al batallón antiguerrilla del Putumayo. Aunque a algunos compañeros los enviaron incluso antes de terminar", revela Óscar.


"Durante esos meses te enseñaban a marchar, a disparar, te preparaban físicamente. También a tener mente fría para poder eliminar a un enemigo. Nos ponían a cazar y matar animales. Terneros, cabras... Para asimilar mejor la muerte de otra persona, para que fuera más fácil aniquilar a otra persona", relata el joven.


Óscar no terminó los tres meses de entrenamiento militar.


Una hospitalización por paludismo, primero, y las gestiones de su familia desde Medellín con el apoyo de varias organizaciones de derechos humanos, después, pusieron punto y final al mal sueño del chico.


"Demostraron que el procedimiento no fue el legal y todo se acabó", dice Óscar.


"Lo más efectivo es optar por el habeas corpus", señala a VICE News Diego Quiroga, portavoz de Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia (ACOOC) de Bogotá.


Una figura jurídica que obliga a un juez a tomar una resolución en 36 horas tras la denuncia de una detención ilegal. Normalmente, el fallo es a favor del joven detenido.


El futuro de Colombia, asesinado: alarma por la elevada tasa de homicidios de menores. 


Quiroga también denuncia "la corrupción" que enturbia el reclutamiento militar en Colombia.


"Los días del sorteo de destino se reúnen a los jóvenes y a sus familias en polideportivos o lugares similares para ir dando a conocer donde irá cada cual. Ahí uno ve a los mandos militares repartiendo tarjetas por si alguna familia puede pagar una cuota de compensación y evitar así que su hijo cumpla con el servicio".


Asegurar el capital extranjero


Las batidas ilegales han ido en aumento desde 2006. De un solo caso en ese año, se ha pasado a 58 en 2014 y 71 en 2015.


"Despierta preocupación que se lleven a estos jóvenes a los llamados batallones mineros, energéticos y viales. Al cuidado de explotaciones petroleras y minerales. Lugares complicados porque son objetivo de los ataques de la insurgencia", apunta Quiroga.


El reporte del CPDH atribuye el incremento de las batidas a las cuotas mínimas de reclutas que el Ejercito debe incorporar cada año, por un lado.

Actualmente, más de 106.000 efectivos.


Y, por otro, al rumbo que está tomando el país hacia el capital extranjero con la legislatura del actual presidente Juan Manuel Santos.


"La transformación del sistema económico (...) conlleva un aumento de las necesidades de defensa, como vía para garantizar el nuevo modelo económico extractivista, donde la inversión extranjera es fundamental", señala el informe.


Así, el documento asegura que a partir de 1998 se observa una "clara simetría" entre las operaciones del Ejército colombiano y las zonas de extracción y producción minero-energética.


A pequeña escala, la Defensoría del Pueblo achaca a dinámicas internas que el Ejército siga creyéndose en su derecho de optar por las batidas ilegales a la hora de engrosar sus filas.


"Los mandos que gestionan el reclutamiento son de alta rotación. Suelen ser oficiales que vienen de primera línea del frente. Acceden a este cargo durante un año a modo de descanso alejados de las zonas calientes", explica a VICE News el defensor delegado en Asuntos Constitucionales y Legales, Luís Manuel Castro.


"Lo que finalmente ocurre es que terminan por ejercer ese cargo con la misma mentalidad que traen de las zonas rojas donde hay enfrentamientos continuamente", añade.


Castro asegura también que la Procuraduría no está investigando las denuncias que la Defensoría y ONG han hecho sobre este asunto. "Hay una especie de tolerancia a lo que hace el Ejército. Hemos enviado tres quejas y nada de nada", dice.


Por su parte, el Ejército no ha reconocido abiertamente la existencia de estas batidas hasta hace unas pocas semanas, cuando anunció que las combatiría.


En este sentido, el portavoz del Ministerio de Defensa de Colombia, Juan Carlos Sierra detalla por correo electrónico a VICE News que "los casos de no inscripción de un joven para definir su situación militar, implican que la persona solamente es compelida de manera momentánea mientras se verifica su situación y se inscribe".


"La inscripción se realiza de manera inmediata e in situ. No puede realizarse ningún otro procedimiento tendiente a su incorporación ni conducirlo a unidad militar alguna", añade.


Desde el Ministerio de Defensa aseguran también que se han puesto en marcha mecanismos para dar seguimiento y derivar a las autoridades competentes las denuncias de batidas ilegales que reciban de los ciudadanos.


Sin embargo tanto Érika Gómez, la letrada del CPDH, y Diego Quiroga de ACOOC aseguran que lejos de ponerse punto y final a las batidas éstas continúan de un modo más disimulado.


"En lugar de llevarse a veinte chicos en un camión se llevan a cuatro o cinco", afirma Gómez. "O los citan directamente en el distrito militar y de ahí los conducen directamente para el destacamento", añade Quiroga.


Sin ir más lejos, VICE News fue testigo hace dos semanas de como varios soldados solicitaban la cartilla a los jóvenes que salían de la estación de metro de Ayurá, en Medellín.


Sea como sea, más allá del reclutamiento ilegal, para el defensor delegado, Luís Manuel Castro, la discusión tendría que ser otra. "El problema aquí debería ser la eliminación del servicio militar obligatorio ya que caminamos hacia la paz".


Sábado.14 de mayo de 2016

Publicado enColombia
Martes, 05 Abril 2016 07:22

La vida que no calla

La vida que no calla
Berta Cáceres, nuestra madre, asumió la historia de resistencia y rebeldía del pueblo lenca


Berta Isabel Cáceres Flores, ese es el nombre de nuestra madre, de la guardiana de los ríos, de una de las protectoras de la vida. Le dispararon en el pecho tratando de detener su latido, pero su latido se encuentra en todo el pueblo lenca, en nosotras sus hijas e hijo, y en todas las personas que soñamos y luchamos por un mundo lejos de la injusticia.


Con balas pretendían parar su claridad, su fuerza, su resistencia, su vida, pero se equivocaron los asesinos, los que piensan que matando, borran las luchas. Berta Cáceres, nuestra madre, que asumió la historia de resistencia y rebeldía del pueblo lenca, su pueblo, es acogida por esa historia, para asentarse en nuestros cuerpos y espíritus. Berta, nuestra madre, a la que los asesinos pretendían dejar sin aliento, se ha multiplicado y ha trascendido. Berta, es ahora colectividad.


Su pensamiento integral, sus acciones efectivas y su amor inmenso eran imparables. No permitió que los proyectos de muerte se apoderaran de los territorios indígenas, tampoco permitió el saqueo de la naturaleza, ni el exterminio de la cultura lenca. Su escucha activa y su voz potente, se prestaron para ser eco de los dolores y de las resistencias de un pueblo abusado por el capitalismo, el racismo y el patriarcado.


Su asesinato ocurrió en medio de nuestra lucha contra un proyecto de muerte, uno de esos que pretenden pasar por encima de la dignidad de los pueblos, por encima de su autonomía, de su historia. Ella siempre fue amenazada por sostener sus convicciones, en defensa de los derechos de los pueblos indígenas de Honduras, la defensa de nuestro territorio ancestral y nuestros bienes comunes de la naturaleza. Sin embargo, su situación de riesgo se agravó desde el año 2013, en el que comenzó la construcción del proyecto denominado “Agua Zarca”, por parte de la empresa DESA, en el Río Gualcarque y que afectó principalmente a la comunidad de Río Blanco.


Desafortunadamente, la concesión de este proyecto es una de las más de 240 concesiones otorgadas en el marco del golpe de Estado, que ocurrió en Honduras en el año 2009. Ninguna de estas concesiones respetó el principio de autodeterminación de nuestros pueblos ni tampoco cumplieron de la consulta previa, libre e informada. Concesiones ilegales e ilegítimas contra las que luchó nuestra madre hasta el fin.


Hoy, a más de un mes de su asesinato, la impotencia nos golpea y el dolor aumenta cuando tenemos que vivir, en carne propia y de manera amarga, la inoperancia y mala voluntad de un Estado que nunca nos quiso ayudar. Un Estado incapaz de llevar una investigación de manera eficiente e imparcial, que nos levanta un muro de silencio, violando así nuestro derecho a participar de manera activa en la investigación, y que no nos cuida a pesar de que está obligado a hacerlo.


El dolor quema cuando nuestras voces no son escuchadas, cuando pedimos una comisión de investigación, internacional e independiente para que este crimen contra la humanidad no quede impune. El dolor nos hace llagas cuando DESA, empresa violadora de derechos humanos, sigue trabajando para cortar nuestro sagrado río Gualcarque.


El dolor no nos paraliza, no nos impide soñar, pero se volverá insoportable si el mundo calla y olvida a la guardiana de los ríos, a la cuidadora de la vida, a la que también nos cargó en el vientre, a nuestra madre, Berta Isabel Cáceres Flores.


* Olivia, Berta, Laura y Salvador Cáceres Zuniga son hijas e hijo de Berta Cáceres.

Publicado enInternacional
Martes, 08 Marzo 2016 07:09

Un problema de(s)cuidado

Un problema de(s)cuidado

A propósito de la conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de los Derechos de la Mujer Trabajadora, este informe quiere dar cuenta de una de las brechas de género que de manera estructural se dan en el mundo del trabajo: la diferencia en la remuneración que perciben mujeres y hombres, en la que la distribución social inequitativa del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado juega un papel preponderante.

En el período 2008-2014 las mujeres en Colombia devengaron en promedio 28% menos que los hombres. Para 2014 la brecha fue de 27,7%, casi 4 puntos por encima del promedio mundial, que es de 24%, según el informe de desarrollo humano que presentó el PNUD en 2015 .

En este mismo informe se destaca que en América Latina las mujeres en puestos de alta dirección apenas ganan, en promedio, 53% del salario de sus homólogos varones. Asimismo, en la mayoría de las regiones las mujeres son más propensas a desempeñar “empleos vulnerables”, trabajando por cuenta propia o ajena en contextos informales en los que los ingresos son frágiles y ofrecen poca o ninguna protección y seguridad social . En Colombia la tasa de informalidad femenina es de 52%.

Un estudio que realizó la Escuela Nacional Sindical, en el que se analiza la brecha salarial en el período 2008-2014, señala que al distribuir los niveles de ingresos por deciles se encuentra que en todos ellos, y para todos los años, las mujeres reciben un ingreso inferior a los hombres. Señala también que no hay evidencia clara de que las brechas de salarios entre hombres y mujeres se cierren con el tiempo.

Y otro dato importante: en los deciles más bajos de ingresos hay mayores diferencias entre hombres y mujeres, de tal suerte que las mujeres devengan apenas 42,3% de lo que devengan los hombres. A medida que los trabajos son mejor remunerados las diferencias se van cerrando, pero en cualquier caso las mujeres ganan, como mucho, un 20% menos de la remuneración masculina.

Al analizar las brechas según la edad de las personas, en casi todos los casos las mujeres, en cualquier edad, están peor remuneradas que los hombres. Las diferencias son mayores en las edades menores (29,7%) y en mayores de 55 años (29,9%). O sea que la discriminación se acrecienta cuando las mujeres son más jóvenes o más adultas. En el rango de 14 a 28 años la brecha fue menor: 8,3%, y se debe a que los promedios generales de ingresos para la población joven son bajos por lo general, y comúnmente se relacionan con el trabajo temporal.

Al analizar los ingresos laborales promedio de las mujeres en comparación con los hombres según nivel educativo, se nota cómo en el nivel de posgrado, donde las diferencias son mínimas con respecto a las tasas de empleo y desempleo, si hay una diferencia significativa por ingreso salarial: en promedio las mujeres reciben 30% menos de ingreso que los hombres. De otro lado, las mujeres que no tienen ningún título recibieron 35% menos en promedio durante los 7 años de análisis del estudio.

El número de horas promedio trabajadas es una variable que influye en la dimensión de las brechas salariales. Mientras los hombres en las zonas urbanas trabajan alrededor de 50 horas semanales remuneradas, las mujeres trabajaron 42. En las zonas rurales la diferencia es notable: mientras los hombres trabajan alrededor de 45, las mujeres no alcanzan las 32. Esto resultado sugiere que una potencial razón por la que las mujeres ganan menos en el mercado laboral, es porque trabajan menos horas. Pero incluso por hora trabajada se conservan dichas diferencias, las cuales se acrecientan con el tiempo.

 

El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado

 

Los resultados de la Encuesta Nacional de Usos del Tiempo (ENUT), realizada por el DANE en desarrollo de la Ley 1413 de 2010, dice que la distribución social del cuidado en Colombia es inequitativa. Las cargas de cuidado están mayormente asignadas a las familias, y dentro de éstas a las mujeres, quienes dedican a estas actividades tres veces el tiempo que los hombres (6:35 vs. 2:00), y cuatro veces en contextos de ruralidad (7:37 vs. 1:53).

Lo opuesto se presenta en el trabajo remunerado: las mujeres dedican al trabajo remunerado apenas un poco más de la mitad del tiempo que dedican los hombres (5:11 vs. 2:31) . De hecho, casi 5 millones de mujeres que se encuentran por fuera de mercado laboral se dedican exclusivamente al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, y están excluidas de alguna remuneración y protección social.

La ENUT señala que las mujeres tienen una carga global de trabajo equivalente a 13:09, mientras que para los hombres es de 10:57. Según la edad, las mujeres entre los 25 y 44 años dedican 7:56 al trabajo remunerado y 9:24 a labores de cuidado, siendo la mayor carga frente a los demás grupos etarios. Los hombres en este mismo rango dedican 9 horas 46 minutos en el primer caso y 3:54 en el segundo. De este modo, las mujeres en este rango de edad trabajan 17:20 en un día, mientras que los hombres trabajan 13:40.

Tomando como referencia la carga global de trabajo de las mujeres entre los 25 y los 45 años, tenemos que menos de la mitad (45,7%) del trabajo de las mujeres se remunera, y peor: un 28% menos que el trabajo de los hombres, y con altos índices de precariedad y desprotección social.

Se trata de un círculo vicioso: ante la rigidez del mercado de trabajo y su desarticulación con el trabajo de cuidados como vicio persistente de la ideología patriarcal, las mujeres con semejantes cargas de cuidados recurren a empleos informales o precarios, que en muchos casos les facilita conciliar la vida laboral con la familiar, más que el empleo formal.

La discriminación también tiene que ver con la raza, el origen étnico, la discapacidad y la orientación sexual. Se estima que en América Latina la diferencia salarial entre los grupos étnicos indígenas y el resto de la población es del 38% . Entonces si en una mujer confluyen algunas de estas circunstancias, lo más probable es que se encuentre ante un muro todavía más alto de exclusión.

 

El proyecto de ley sobre equidad salarial

 

Actualmente se debate en el Congreso un proyecto de ley sobre la equidad salarial , que modifica la ley 1496 de 2011, de tal manera que los factores de valoración de cargos puedan ser objetivos y permitan establecer criterios no discriminatorios para fijar la remuneración de mujeres y hombres.

El gran reto se da en el ámbito de las políticas públicas, pues hacer frente a un fenómeno estructural, que en lugar de ceder se profundiza, requiere una respuesta de articulación institucional de mayores dimensiones y contundencia, y una participación de las organizaciones de trabajadoras y trabajadores. Una política que además sea comprensiva de las relaciones que se tejen entre el trabajo remunerado y el de cuidados.

 

Por Viviana Osorio
Coordinadora Programa Mujer Trabajadora. ENS

Publicado 8 de marzo de 2016.

Publicado enColombia