Criptomonedas para «dummies» Preguntas y respuestas sobre Bitcoin

Las extensión de las criptomonedas, sobre todo de bitcoin, plantea diversos interrogantes. ¿Qué son exactamente? ¿Cómo funcionan? ¿Qué significa la jerga que está detrás? ¿Qué consecuencias tienen para los Estados, e incluso para la democracia?

 

Bitcoin nació en 2008, el mismo año que Lehman Brothers declaró su quiebra. El 31 de octubre de ese año, un usuario identificado como Satoshi Nakamoto publicó en la lista de correo «Cryptography» un mensaje que decía: «He estado trabajando en un nuevo sistema de dinero electrónico que es totalmente peer-to-peer, sin terceros de confianza». Además, contenía un enlace al documento alojado en el sitio bitcoin.org conocido como «white paper» donde se explicaba punto por punto el funcionamiento del sistema. En realidad, nadie conoce la verdadera identidad de Nakamoto.

Bitcoin fue la primera moneda digital que logró transferir valor entre usuarios sin necesidad de una autoridad central que verifique las transacciones. La idea, tan sencilla como suena, dio origen a una revolución monetaria sin precedentes. El 9 de enero de 2009, Nakamoto liberó la versión 0.1 del cliente de Bitcoin (hoy conocido como Bitcoin Core), un software de código abierto que conectaba varias computadoras entre sí, y esto dio origen a la red que soportaría la criptomoneda. Las tareas de la red eran, en apariencia, sencillas: permitir transacciones entre usuarios, hacer una lista de todas las transacciones, verificar que no se gaste dos veces la misma moneda y emitir nuevas unidades monetarias.

Ese mismo día, a las 00:54, se minó el primer bloque de bitcoin y con él se crearon las primeras unidades. Tres días más tarde, el 12 de enero de 2009, Hal Finney, uno de los miembros más destacados de la lista de correo «Cryptography», recibió la primera transacción de bitcoin de la historia. El 26 de abril de 2011, Nakamoto envió su último mensaje y desapareció de la vista del público. Tres años más tarde, el 28 de agosto de 2014, Finney murió producto de un cuadro avanzado de esclerosis lateral amiotrófica. Su cuerpo se preserva en estado de criogenia en los laboratorios de la Alcor Life Extension Foundation.

Junto a Nick Szabo, Finney es reconocido como uno de los pioneros de Bitcoin y uno de los principales sospechosos de ser Satoshi Nakamoto o, al menos, de haber tenido contacto estrecho con el personaje anónimo.

¿Qué es bitcoin?

Bitcoin, además de ser el nombre de la moneda, es la red que la soporta: una red entre pares (p2p), sin intermediarios, que permite mandar valor de una parte del planeta a otra sin pedir permiso a nadie, a un costo relativamente bajo, de forma semianónima, rápida y totalmente irreversible. Estas características le permiten a Bitcoin ser inmune a los intentos de censura de cualquier nación, empresa o autoridad.

Los usuarios pueden transferir bitcoins a través de la red para hacer casi cualquier cosa que se pueda hacer con las monedas convencionales, como comprar y vender bienes y servicios o enviar dinero a otra persona, e incluso algunas plataformas permiten recibir u otorgar crédito usando bitcoins. Los bitcoins se puede comprar, vender e intercambiar por otras monedas en casas de cambio especializadas. A diferencia de las monedas tradicionales, Bitcoin es totalmente virtual. No hay monedas físicas que lo representen.

Los usuarios de la red poseen una serie de claves (conocidas como claves privadas) que permiten demostrar la propiedad del bitcoin. Con estas claves se pueden realizar transacciones a otros usuarios de la red. Las claves se guardan en billeteras digitales, que pueden estar en una computadora personal, en el teléfono e incluso en un hardware específico diseñado con tal fin. Las claves privadas que permiten realizar transacciones son el único requisito previo para enviar bitcoins, dejando así el control total de sus fondos en manos de los usuarios.

¿Qué es la minería?

Cada unidad de Bitcoin se crea en un proceso llamado «minería». Determinados nodos de la red, llamados mineros, compiten para encontrar la solución a un problema matemático mientras se procesan las transacciones de bitcoins. Cualquier participante en la red Bitcoin puede convertirse en minero, en tanto que ponga a disposición el poder de procesamiento de su computadora para verificar y registrar transacciones.

Cada diez minutos, en promedio, un minero de Bitcoin compite por validar todas las transacciones de los últimos diez minutos y, si logra validarlas, obtiene una recompensa en forma de bitcoins. Esta función es conocida como «prueba de trabajo», o en inglés, proof of work.

En la actualidad, la recompensa consiste en 6,25 bitcoins por bloque minado, y cada 210.000 bloques, la recompensa se reduce a la mitad. De esta forma Bitcoin alcanzará un límite de unidades cercano a los 21 millones. Este límite se deduce de la propia velocidad de emisión de nuevas unidades de Bitcoin, que está establecida en el software de la red. Además, cada unidad de Bitcoin se puede dividir en 100 millones de partes, es decir que podemos fraccionar un bitcoin hasta obtener el 0,00000001 de cada unidad. Esa unidad mínima se llama satoshi.

El protocolo de bitcoin incluye algoritmos que regulan la función de minería en la red. La dificultad de resolución del problema matemático que permite minar un bloque se ajusta de forma automática para que el tiempo de validación entre un bloque y otro sea de diez minutos, sin importar la cantidad de mineros que estén compitiendo en ese momento. El número de bitcoins en circulación adquiere la forma de una curva predecible que se acerca a los 21 millones para el año 2140. Dado que la tasa de emisión es decreciente, a largo plazo, Bitcoin es deflacionario. No se puede inflar «imprimiendo» dinero nuevo más allá de la tasa de emisión esperada.

Pero que sea una moneda virtual no significa que no haya «materialidad» detrás. Minar bitcoins requiere del uso de energía eléctrica. Con las condiciones actuales donde la competencia es muy extendida, el minado de bitcoins se vuelve rentable en regiones que tengan alguna ventaja comparativa, como por ejemplo, energía eléctrica muy barata. A mayor potencia de computación hay mayores probabilidades de resolver un bloque y, por tanto, de obtener la recompensa. Por eso se crearon «pools de minería» para concentrar ese poder de fuego.

Esa es una de las razones por las cuales Paraguay, por ejemplo, se volvió uno de los lugares desde donde «minar bitcoins» resulta rentable. «En Paraguay sigue siendo rentable minar bitcoins debido a que tenemos el más bajo costo de energía eléctrica de la región», dice Luis Pomata, CEO y cofundador de Nano Mining Paraguay. «El costo normal es de 5 centavos de dólar el KW/h y puede llegar inclusive a los 3 centavos de dólar el KW/h. Es algo que solamente se ve en países asiáticos o en algunos lugares de Norteamérica». Y agrega que el país sudamericano tiene también «bajos costos de mano de obra técnica y por último se pueden comprar o alquilar depósitos/galpones para utilizarlos como centros de datos que cumplen con los requisitos necesarios para albergar las máquinas mineras a un precio muy accesible».

¿Cómo obtiene su valor?

Una de las preguntas más frecuentes acerca de Bitcoin es «cómo obtiene su valor» o «qué respaldo tiene». Para poder responder esto, debemos dar un pequeño rodeo histórico. Al final de la Segunda Guerra Mundial, se impuso la necesidad de crear un sistema de comercio internacional que evitara los desequilibrios que habían llevado a la Primera Guerra, al crack de los años 30, al auge del fascismo y, finalmente, otra vez al enfrentamiento bélico y el Holocausto.

Estados Unidos, con la doctrina del globalismo liberal a la cabeza, sostuvo la hipótesis de que un mundo abierto al comercio era un mundo de paz. Así, en las conferencias de Bretton Woods, el dólar estadounidense se convirtió en el garante del comercio internacional y, por lo tanto, de la paz. Hasta ese entonces el dólar contaba con una fracción de oro que garantizaba su «valor». Los dólares, en definitiva, eran convertibles a una porción de oro. Pero en 1971 Richard Nixon decretó la salida de Estados Unidos del patrón oro y entonces la moneda estadounidense dejó de ser convertible al metal precioso. Así, ya ninguna moneda global podía ser convertible, vía el dólar, al oro. Este tipo de dinero es conocido como dinero fiat o fiduciario.

El «respaldo» de nuestras monedas proviene de la capacidad de los Estados de forzar su uso y declarar ilegales el resto de las monedas. El cambio radical entre patrón oro y dinero fiduciario (que viene del latín fides, es decir, fe) es aún hoy en día, a casi medio siglos de distancia, un hecho desconocido para una gran porción del público. Nuestro dinero no tiene respaldo alguno más que la credibilidad en quién lo emite y el acuerdo entre las partes que lo usan. En definitiva, el valor del dinero es una relación social y de ahí, por lo tanto, su carácter ineludiblemente político.

El valor de Bitcoin, más allá de sus características particulares como la escasez, la seguridad, la resistencia a la censura, la inmutabilidad y la fiabilidad, depende del acuerdo de todos los usuarios. En ese sentido, Bitcoin también es, de alguna forma, una forma de fe. La única diferencia con el dinero que imprime el Estado o un banco (como puede ser el caso de Hong Kong) es que el valor no está asociado a la confianza en determinado gobierno, sino a la confianza puesta en un sistema de prueba criptográfica.

Esto implica la destrucción del monopolio del dinero por parte de bancos y Estados, y la demostración empírica de que un grupo de personas que no se conoce, que no tiene contacto entre sí y que ni siquiera tiene los mismos intereses ni ideología puede generar consenso a través de una tecnología lo suficientemente robusta y unos incentivos alineados de la forma correcta.

¿Puede surgir una «oligarquía» del bitcoin?

Si bien Bitcoin es una red descentralizada, el miedo a la centralización siempre existió y es un problema que tiene muchos matices. En principio, se podría sospechar que los desarrolladores que actualizan, escriben y mantienen el código de Bitcoin pueden tener un poder especial sobre el resto de la comunidad. Pero lo cierto es que cada cambio puede o no ser aceptado por esta, en tanto que para aplicarse es necesario que cada nodo actualice la versión completa del software Bitcoin Core. En ese sentido, un cambio que no cuente con el suficiente consenso de la red puede ser rechazado.

Por otro lado, el mayor riesgo de concentración se encuentra del lado de los mineros, dado que Bitcoin puede mantener su autonomía mientras todos los nodos mantengan la cooperación. Existe la posibilidad de que la red sufra un tipo de ataque conocido como «ataque del 51%» en el que alguien que logre concentrar la mitad más uno del hashpower de la red pueda reescribir la blockchain a su antojo. El riesgo de que un pool de minería logre alcanzar esa cantidad de poder de «hash» es real, aunque si así lo hiciera, estaría atacando, y por lo tanto destruyendo valor, de parte de la red en la que está invertido. Por lo tanto, sería una especie de autodestrucción.

Otros posibles candidatos para ser «oligarcas del bitcoin» son aquellos usuarios que minaron o compraron muchos bitcoins cuando no valían casi nada. Estos usuarios son conocidos en la jerga como whales (ballenas) y durante mucho tiempo, el movimiento de sus fondos provocaba grandes tensiones en el precio del bitcoin. A medida que la red crece en usuarios, el poder de las whales va disminuyendo, pero siguen siendo un factor que es preciso tener en cuenta. Pese a que existe la posibilidad de que una persona o un grupo de personas se «apoderen» de Bitcoin, es importante entender que el mayor activo de la red es el consenso, y cualquier cosa que atente contra el consenso de Bitcoin afectará su precio. Por lo tanto, todos los actores tienen un incentivo muy fuerte para no tomar medidas que puedan destruir la confianza de la red.

¿Qué lo diferencia de otras criptomonedas? ¿Hay una competencia entre ellas?

Al ser la primera criptomoneda, el bitcoin tiene una preponderancia singular. Es la que más tiempo lleva existiendo, la más conocida y la que más momentos complicados logró superar. Además, tiene varios elementos que alientan su crecimiento, entre ellos, el pico del precio en 20.000 dólares, que podría ser superado. Existen miles de nuevas criptomonedas, pero son pocas las que realmente aportan algo singular y significativo al espacio.

Ethereum, por ejemplo, es hoy por hoy la plataforma más elegida por desarrolladores interesados en blockchai, dado que no es solo una criptomoneda, sino que es una computadora descentralizada con la capacidad de ejecutar programas informáticos inmutables conocidos bajo el nombre de «contratos inteligentes». Más que competencia, la aparición de proyectos diferentes de bitcoin, con otros alcances y metas, fortalece el espacio, brinda alternativas y permite encontrar soluciones que quizá no puedan ejecutarse de forma tan sencilla en el software de Bitcoin.

¿Qué consecuencias puede tener para los Estados?

De mínima, los Estados van a tener que aprender a lidiar con estas tecnologías y entender que sus ciudadanos las van a empezar a usar en su vida cotidiana. De máxima, el Estado perdería el control de su sistema monetario. Esta perspectiva, animada por algunas utopías libertarias, es muy exagerada, porque demasiadas cosas deberían salir bien en el ecosistema de las criptomonedas (y los Estados no deberían hacer nada) para que esa situación se vuelva real.

Ya hoy las medidas que se exigen a las casas de cambio cripto (también conocidas como exchanges o brokers), como el KYC (know your customer, «conoce a tu cliente») y AML (anti money laudering, «anti lavado de dinero»), funcionan como una buena herramienta para regular el comercio entre dinero estatal y criptoactivos. El cambio de dinero fiat a cripto es el cuello de botella en el que el Estado puede intervenir y obtener algún tipo de beneficio. La prohibición, en cambio, empuja a los usuarios a manejarse por completo en el mercado negro y en dinero en efectivo. Con la aparición del renmi digital, también conocido como «cripto yuan», China se pone a la cabeza de los Estados que buscan crear su propia criptomoneda para competir, o amortiguar, el impacto de esta tecnología. Actualmente, 65% de la minería de bitcoin proviene de China.

¿Por qué no se puede usar para transacciones corrientes?

Esto depende mucho de la tecnología y del precio. Mientras que en sus inicios bitcoin se usó como medio de pago, había algunas cuestiones que lo hacían bastante incómodo. La cuestión es que solo se valida un bloque cada diez minutos, y que el límite en el tamaño del bloque permite solo tres transacciones por segundo, lo que limita la capacidad del sistema y lo hace ineficiente si pensamos en compras o ventas en locales como cafeterías, almacenes, verdulerías, etc. Nadie se va a quedar esperando ahí a que su transacción se valide. Además, se suma el problema de la comisión por transacción.

Si bien en una transacción de, por ejemplo, dos bitcoins el costo es ínfimo, para transacciones pequeñas (recordemos que un bitcoin se puede dividir en hasta 100 millones de unidades) la comisión podría superar el valor de la transacción. En ese sentido, existen varias propuestas para solucionar esto y convertir de nuevo el bitcoin en un medio de pago. La más interesante, que usa la misma blockchain de Bitcoin, se llama lightning network y es un protocolo que funciona en una segunda capa de la blockchain y permite la creación de canales de pago en los que se pueden hacer miles de pagos en segundos y sin costo. El único pago se haría cuando el canal se cierra y sería el equivalente a una comisión normal de la red.

¿Las criptomonedas son una especie de paraísos fiscales radicales?

Cuando pensamos en paraísos fiscales, nos remitimos a una ubicación geográfica con una estructura jurídico-administrativa que permite a empresas, familias, organizaciones o individuos mantener su capital fuera del alcance del gobierno del país en donde se generó ese dinero. Panamá, Malta, pequeñas islas, a veces paradisíacas, e incluso estados de Estados Unidos como Delaware o Nuevo México pueden caer en esta categoría. En realidad, la expresión en inglés es refugio o guarida fiscal (tax haven) y no paraíso (heaven).

En este sentido, las criptomonedas funcionan de forma similar. Uno puede guardar su poder adquisitivo fuera del control de los Estados, aunque esto tiene algunas implicancias un poco más fuertes. En primer lugar, el dinero que se guarda en un paraíso fiscal es dinero fiduciario; por otro lado, quienes acceden a este tipo de jurisdicciones cuentan con una estructura legal y económica de cierta envergadura para lograrlo. Si bien los Estados dicen estar en contra, los paraísos fiscales más grandes del planeta son jurisdicciones de la Unión Europea, Estados Unidos y Reino Unido. Lo cual no deja de llamar la atención. En el caso de las criptomonedas, estas están abiertos a cualquier ciudadano, cuente o no con una estructura jurídico legal, sea o no parte de los ricos que suelen fugar su dinero a los paraísos fiscales. Y por otro lado, el poder adquisitivo atesorado en criptomonedas no está en dinero impreso por el Estado y nunca lo estuvo. En ese sentido, es muy parecido a comprar oro: el oro es escaso, su cantidad no está controlada por el Estado, no se puede emitir a gusto y placer, resiste el paso del tiempo, etc.

Lo que permite Bitcoin, por poner un ejemplo, es obtener las mismas características de un resguardo de valor como el oro pero con algunas ventajas: es más fácil de transportar, no requiere interacción física con nadie y es resistente a cualquier tipo de «censura» estatal. En ese sentido, Bitcoin representa la posibilidad de salir por completo del esquema económico controlado por el Estado, la política y los bancos. Es un «afuera» total del sistema bancario y estatal. Y se puede acceder desde una computadora o celular que se guarda en el bolsillo.

En definitiva, es mucho más que un paraíso fiscal, porque incluso está por fuera de las relaciones de poder entre bancos y Estados. Es de alguna forma una democratización total de la banca, ya que se anula por completo la necesidad de un intermediario para transferir valor a cualquier parte del mundo. Se podría decir que es una forma radical de dinero controlado por sus usuarios.

¿Qué consecuencias podría tener para la democracia debido a la complejidad de su uso?

La principal afrenta que representa bitcoin y cualquier criptomoneda, como decíamos más arriba, es la amenaza al monopolio de la emisión de dinero que hoy tienen los Estados. Como quedó claro en la crisis de 2008 y ahora con la pandemia, Wall Street, los bancos y demás instituciones financieras son too big to fail [demasiado grandes para quebrar]. La caída del sistema bancario también sería la caída de los gobiernos de turno y un punto de inflexión para cualquier democracia.

Quienes vivimos la crisis de 2001 en Argentina lo pudimos ver. El sostén del sistema bancario actual implica aumentar la circulación de dinero, en forma de impresión, crédito, bonos, etc. La única manera que tienen las personas comunes de resguardarse contra esos aumentos de circulante es comprando oro, criptomonedas u otro tipo de objetos. En este sentido, por primera vez en años, las personas comunes tienen una herramienta para resguardarse de las malas desiciones de política económica por un lado, y de desafiar el statu quo financiero por otro. En el caso de economías fallidas como Venezuela, por ejemplo, el bitcoin funcionó casi como un oasis para quienes podían acceder a la criptomoneda mediante envíos del exterior.

En este sentido, Bitcoin podría considerarse como una versión radical del sistema de bancos centrales independientes, en línea con lo que planteaba Milton Friedman, donde la cantidad de dinero esté completamente escindida de las necesidades políticas. Habría que ver si un sistema de estas características permite crecer a las economías de los países periféricos. En principio, no habría nada estructural que impidiera que existan gobiernos democráticos sin un control total o parcial de su política monetaria.

Respecto al problema del uso, hoy Bitcoin se encuentra todavía en una etapa bastante temprana. Si pensamos la transición que sufrió internet de ser solo un sistema para programadores de universidades de Estados Unidos a ser la mayor plataforma de comunicación mundial en solo 40 años, podemos tomar dimensión del proceso que deben atravesar las criptomonedas. Hoy, cualquier niño o niña que no sabe leer toma un teléfono y puede abrir YouTube sin problema. Aunque los padres atribuyan esto a una inteligencia especial de sus hijas e hijos, en realidad quien logró eso es el diseñador de la interfaz. Con esto quiero decir que, a medida que una tecnología evoluciona, también lo hace su interfaz, que se vuelve cada vez más sencilla. No hace falta saber cómo funciona internet para usarla, o conocer la tasa de transferencia de bits para ver una película en Netflix, o conocer los pormenores del protocolo TCP/IP para enviar un correo electrónico. Esto es así, precisamente, por la evolución en lo que ahora se llama «interfaz de usuario» y «experiencia de usuario» (en inglés UX/UI).

Lo que realmente necesita Bitcoin para volverse aún más «democrático» es ir eliminando, dentro de lo posible, el nivel de conocimiento necesario para operar en la plataforma. Hoy por hoy, si bien existen billeteras de bitcoin muy sencillas para teléfonos inteligentes, el proceso de transformar bitcoins a monedas fiduciarias y viceversa sigue siendo bastante friccionado.

Pero este problema posiblemente se irá eliminando, y la importancia de las criptomonedas se destacará aún más cuando la mayoría del dinero del mundo se vuelva digital. Cuando casi toda la población reemplace el efectivo por dinero digital (fiduciario, estatal y centralizado), la adopción de bitcoins será mucho más sencilla y, además, muchos preferirán tener dinero digital anónimo.

Los hoy tan popularizados pagos con códigos QR, que requieren casi nula comprensión de cualquier usuario respecto de la tecnología que está detrás, nacieron con las billeteras de Bitcoin. Cualquiera puede enviar y recibir bitcoins desde cualquier teléfono mediante códigos QR. En ese sentido, lo que queda por pulir es la fricción para adquirir nuevas unidades. Algo que, de a poco, empieza a suceder a escala global. En octubre de 2020, la empresa de pagos digitales Paypal anunció que pronto integrará Bitcoin a su billetera. La aplicación Cash App (una especie de Mercado Pago estadounidense propiedad de Jack Dorsey, CEO de Twitter) desde finales de 2018 permite operar en bitcoins.

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China desafía al dólar con una moneda digital que utilizará en transacciones internacionales

China se encamina a cancelar el dólar estadounidense en las transacciones bursátiles y comerciar oficialmente con una nueva moneda digital estatal e-RMB, el nuevo yuan chino, en lugar de la moneda estadounidense.

La idea va más allá de sumarse a la tendencia mundial de la reducción del uso del efectivo -fenómeno que el coronavirus aceleró-, busca convertirse en una alternativa al dólar para el comercio internacional, aseguraron informes publicados en la prensa china.

Un comunciado publicado por China Daily la semana pasada señaló que el Banco Central advirtió que en esta primera etapa "no emitirá una gran cantidad" y negó que pueda generar inflación. En tanto que una columna de análisis en el mismo medio explicó que "Una moneda soberana digital provee una alternativa funcional al sistema de pagos del dólar y morigera cualquier amenaza de exclusión o sanción a nivel país o nivel empresa.

También puede facilitar la integración hacia mercados globales de divisas con bajo riesgo de ruptura por causas políticas. La estabilidad del yuan chino durante la crisis del Covid-19 mejoraron su atractivo para muchos inversores. Estos dos sistemas de pago -el del dólar estadounidense y la moneda digital china- pueden coexistir o si fuera necesario hacerlos sobre una base recíprocamente excluyente".

Para The Guardian “este es un paso audaz e importante en la historia económica de China”, pues significa que el dólar se volverá inexistente en el comercio chino. Se prevé que la moneda estadounidense caerá bruscamente frente al yuan chino y podría afectar los mercados mundiales, sorprendidos por la decisión.

China, se informó, comenzará a probar pagos en su nueva moneda digital en cuatro ciudades importantes a partir de la próxima semana, según los medios nacionales.

En los últimos meses, el banco central de China ha intensificado su desarrollo del e-RMB, que se convertirá en la primera moneda digital operada por una gran economía.

Hasta ahora en China eran frecuentes las billeteras electrónicas, pero no reemplazaban a la moneda. Esta iniciativa le permitiría al Banco Central tener seguimiento de las transacciones en tiempo real. De acuerdo al medio británico, el profesor Xu Yuan del instituto de investigación para el desarrollo nacional de la Universidad de Peking aseguró a la señal CCTV que: "Aunque el cambio es mínimo desde la perspectiva del usuario, desde la perspectiva de la supervisión del Banco Central, las futuras formas de finanzas, pagos, negocios y gobernanza social entre otras, este es el mayor cambio jamás".

“Una moneda digital soberana proporciona una alternativa funcional al sistema de liquidación en dólares y mitiga el impacto de cualquier sanción o amenaza de exclusión tanto a nivel de país como de empresa”, dijo el informe de China Daily de la semana pasada.

Por: Agencias / Aporrea | Martes, 05/05/2020 11:11 AM |

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Sábado, 07 Marzo 2020 05:54

Una visita al amigo americano

Una visita al amigo americano

Gira de Bolsonaro en EE.UU. para discutir Venezuela con Trump

El temario muestra la cercanía de los dos derechistas y hasta incluye firmar un acuerdo sobre seguridad con el Comando Sur norteamericano.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, inicia mañana una gira norteamericana en el sur de Florida, que incluirá un encuentro con su homólogo Donald Trump, con quien discutirá la crisis de Venezuela, y la firma de un acuerdo de defensa en el Comando Sur. "Vamos a cenar en Mar-a-Lago. Él quería cenar en Florida", dijo Trump a la prensa este viernes. "El presidente va a usar esta reunión como una oportunidad de agradecer a Brasil por su estrecha alianza con Estados Unidos", agregó la Casa Blanca en un comunicado. Además de las "oportunidades para restablecer la democracia en Venezuela", los presidentes hablarán de la paz en Medio Oriente, de políticas comerciales e inversión en infraestructura.

Apodado el "Trump del Trópico", el presidente ultraderechista brasileño se reconoce como un gran admirador de su par estadounidense. Ambos lideran las medidas de presión contra el gobierno venezolano y son parte del medio centenar de países que consideran ilegítimo al mandatario Nicolás Maduro y, en cambio, reconocen como presidente encargado al líder de la oposición, Juan Guaidó. El jueves, el gobierno de Brasil ordenó el retiro de todos sus diplomáticos y funcionarios del servicio exterior en Venezuela y pidió a Maduro que retirara los suyos del territorio brasileño.

Este domingo, Bolsonaro hará su primera visita el Comando Sur estadounidense, en la ciudad de Doral, vecina a Miami, que dirige las operaciones militares en el Caribe, Centro y Suramérica. Allí firmará junto al almirante Craig Faller un "Acuerdo de proyectos de investigación, pruebas y evaluación que expandirá las oportunidades de ambos países de colaborar y compartir información en el desarrollo de nuevas capacidades de defensa".

El lunes y el martes, Bolsonaro tiene previsto encuentros con empresarios, primero en el Seminario Empresarial Brasil-Estados Unidos en Florida y al día siguiente en la Conferencia Internacional Brasil-Estados Unidos, ambos en Miami. Bolsonaro "está viajando a Miami en gran parte para asegurarle a los inversores que Brasil está abierto para los negocios", dijo Anya Prusa, especialista en relaciones EEUU-Brasil del Instituto Brasileño del Centro Wilson. "El país ha pasado muchas dificultades los últimos cinco o seis años desde el punto de vista económico", añadió, detallando que si bien salió de la recesión, oficialmente en 2017, su crecimiento ha sido "lento y débil".

Ambos presidentes "tienen una buena relación personal que no siempre se ha traducido en políticas estadounidenses que beneficien a Brasil, aunque a nivel personal parecen llevarse bien. Bolsonaro es bastante 'fan' del presidente Trump y eso ayuda", añadió la experta.

El miércoles, el instituto oficial de estadísticas IBGE mostró que la economía de Brasil creció sólo 1,1 por ciento en 2019, lo cual representó una caída respecto a la expansión de 1,3 del PIB de la mayor economía latinoamericana en 2017 y 2018. Esto frustró las expectativas de despegue rápido creadas por el programa liberal de Bolsonaro.

El presidente dijo en un tuit el mes pasado que buscará durante su gira asegurarse un acuerdo con el fabricante de vehículos eléctricos Tesla para la instalación de una planta en Brasil. Bolsonaro visitará además, el martes, la planta del fabricante brasileño de aviones Embraer en la ciudad de Jacksonville, casi 600 Km al norte de Miami.

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No lo llames censura, llámalo derechos de autor

Con la aprobación en el Parlamento Europeo del texto final de la directiva de Copyright, la Unión Europea ha perdido la oportunidad histórica de desarrollar legislaciones de derechos de autor adaptadas a Internet y al siglo XXI. Finalmente lo que se ha votado es un texto tecnófobo, hecho a medida de los monopolios del copyright y que además no garantiza el derecho de los autores a vivir dignamente de su trabajo. 

Solo servirá para recortar libertades y censurar a destajo, bajo la perspectiva delirante de que todo lo que no produce moneda contante y sonante para las majors –¡ojo! no para los autores– debe ser prohibido y eliminado. Una tragedia para los trabajadores del mundo de la cultura que por otra parte una vez más han sido frivolamente incapaces –salvo contadas, valientes y loables excepciones– de informarse de que va realmente el asunto. Han tragado pasivamente con la versión de sus amos y, con victimismo y gula, han sido el altavoz principal para la propaganda liberticida sin siquiera haberse enterado de que todo esto no beneficiará sus derechos, pero si va de eliminar los de todos.


Las alarmas saltaron hace casi dos años cuando descubrimos que, más allá de ser una propuesta de derechos de autor obsoleta, se estaba usando como caballo de Troya para introducir vigilancia, procesamiento automático de datos, gobierno por algoritmos opacos, censura sin mandato judicial, etc…


Esta amenaza que se ha consumado hoy para derechos tan básicos como la libertad de expresión o el acceso a la cultura y a la información se centra en las trampas ocultas principalmente en dos artículos:


Artículo 13 (luego 17): prohibido subir contenidos sin licencia


Se considerará a las plataformas -desde servicios mediano de alojamiento web hasta gigantes de Internet- responsables de cualquier infracción de derechos de autor que cometan sus usuarios y se les conmina a tomar medidas preventivas: o sea ya no se trata de eliminar contenido sino directamente de impedir que se suba. Naturalmente nadie les obliga a nada. Solo se les hace responsable de lo que suban sus usuarios. Es como si al vendedor de coches se le responsabilizara de los delitos viales comentidos por sus compradores. Esto solo puede desembocar en el filtrado algorítmico de subida (upload filters) de absolutamente todo. Es decir censura previa, automática y masiva de internet. Recientemente Youtube impedía al pianista James Rhodes subir un vídeo suyo tocando a Bach al piano. Este tipo de “errores” que siempre juegan a favor de la privatización del dominio público forman parte del dia a dia de todos los autores que usan Youtube. Y no solo estamos hablando de “errores” que privatizaron el dominio público. Estamos hablando de la dificultad o imposibilidad de subir a internet cualquier tipo de obra derivada: parodias, memes, remezclas, fandom, sátiras… la esencia misma de la cultura y de la libertad política y de expresión.


Artículo 11 (luego 15): Prohibido enlazar sin licencia


La propuesta del artículo 11, conocida como “Linktax” –impuesto al enlace– crea un nuevo “derecho” económico para la patronal de la prensa escrita. Este “derecho” además implica restringir indefinidamente la posibilidad de citarla. Si esto te suena absurdo, arbitrario y contraproducente, te invitamos a leer la propuesta en sí, un texto ambiguo que el jurista Andrej Savin ha definido como “el peor texto legal que he visto en mis 23 años de carrera académica”. Ante esta indefinición, lo más seguro para cualquier plataforma será no enlazar a ningún medio sin permiso explícito.


Esta medida perversa sería el equivalente a nivel europeo al Canon AEDE que ya está vigente en España y Alemania, un canon del que sus propios promotores se lamentaron tras el cierre de Google News en España por su aprobación. El Canon AEDE es paradoxal y los impulsores de esta iniciativa saben que no funcionará en Europa. Por ejemplo, desde Xnet destapamos que el gran grupo editorial Axel Springer se estaba pagando a sí mismo –se enlazaban para pagarse– en una estrambótica simulación de que “todo va bien”.


¿Que pretenden con esto? ¿Qué sentido tiene que la patronal de la prensa presione para aprobar una leyes que impiden que enlaces, difundas y comentes sus contenidos? ¿Se trata solo de la mezcla de ignorancia y avaricia que te llevaría a pegarte un tiro en tu propio pie? Hay un poco de eso sin duda, pero más bien creemos que se trata de la mezcla de ignorancia y avaricia que te lleva a sacarte un ojo para que a tu enemigo le saquen dos. Con leyes de este tipo la patronal de la prensa podría acosar legalmente hasta el cierre a agregadores sociales y comunidades como Meneame o Reddit, eliminando a cualquier nuevo competidor y consolidando su posición monopolística. Convirtiéndose en la única voz en un Internet en el que solo hablaran ellos y que aspiran a convertir en una nueva televisión.


Todo esto que parece una distopía de ciencia ficción, un intento imposible de ponerle puertas al campo o una profecía lúgubre exagerada por activistas preocupados ya se está implementando hoy en día en las grandes plataformas.


De momento existen dos opciones.


• Modelo Spotify


Se trata de que la plataforma adquiera todas las licencias nacionales e internacionales y disponibilice todos los contenidos unidireccionalmente impidiendo a los usuarios la subida. Incluso así, en el caso de Spotify, uno de los pocos gigantes que puede permitírselo hoy en día; pagar a los monopolios de derechos de autor ha encarecido tanto su actividad que su sostenibilidad no está garantizada a medio plazo a pesar de su éxito comercial. Si este es el caso de Spotify, podemos imaginar qué pasará con las medianas empresas en internet. Este modelo tiene otro defecto que ya es obvio para la mayoría de los artistas. La cantidad de dinero final que reciben los autores reales es cero o próxima a cero.


• Modelo Facebook/Google


Estos nuevos monopolios de Internet se niegan a compartir su tarta con los viejos monopolios del copyright así que optan ya por el filtrado masivo y automático de todos los contenidos. Su adaptación al artículo 13 será más fácil. Bastará con que los mecanismo de filtrado sean ahora previos a la subida. Esta tecnología, además de opaca y exclusiva, es muy cara y su obligatoriedad hará casi imposible que surjan y prosperen competidores de estos gigantes. Google gastó unos 100 miliones para crear la tecnología que le ha permitido hasta ahora responder a las reclamanciones por copyright que les llegan de lo que es tan solo el 1% de sus usuarios.

El efecto que tendría estas normas arbitrarias sobre la libre conversación en Internet y sobre la difusión y acceso a la cultura y a la información es devastador.


Los derechos de autor son importantes. ¿Pero de qué derechos hablamos? ¿Y de qué autores? Una propuesta democrática con vocación de consenso amplia que hubiese aspirado a garantizar el trabajo digno de los autores sin vulnerar derechos fundamentales de los ciudadanos debería haberse enfrentado audazmente y por fin a los monopolios del copyright y a entidades de gestión bajo sospecha cuando no directamente investigadas, juzgadas y condenadas como la SGAE. También debería haber partido de la base de que el concepto de autor o medio ha cambiado en los últimos 20 años. Desde el inicio de la web 2.0, el contenido generado por los usuarios ha pasado de ser un interesante experimento social a la realidad digital en la que nos sumergimos cada día. El contenido generado por los que antaño eran “grandes” medios no llega al 5% del tráfico de Internet en una sociedad como la española. La UE a perdido una oportunidad de tratar a sus ciudadanos como generadores de contenido y no como simples ladrones de los contenidos de una élite. Ninguna empresa, medio o autor ha escrito la wikipedia, convertido la Red en el repositorio de todos los videos del mundo o generado millones de tuit al día. Nosotros, la gente, lo hicimos. Internet no es de ellos.


Las amenazas ocultas dentro de la directiva de copyright que se ha aprobado hoy forman parte de un intento de volver a meter el genio dentro de la botella e instaurar una inquisición que permita por fin controlar internet. Nuestros políticos y grandes empresas envidian a China como modelo. La idea inicial de los padres y madres de la World Wide Web y de Internet tal y como lo conocemos, la idea de una arquitectura abierta para compartir enlaces sin cortapisas, fue clave en su éxito. Esta arquitectura se modificará radicalmente si se aplica está directiva tal y como está concebida Ahora la UE quiere crear un Internet con licencia: como somos una sociedad civilizada no se puede llamar censura, así que la llaman Copyright.

En la votación final todo el poder y dinero ha estado de un lado. La gente que nos situemos del otro lado-a favor de la libertad de expresión, de un internet abierto y de un copyright adaptado al s.XXI que permita a los autores vivir dignamente y no de las migajas de las entidades de gestión- en la mayor movilización que ha habido contra una directiva hemos sido vilipendiados, llamados ladrones, piratas y acusados de supuestos absurdos. Nuestra movilización no les ha impedido aprobar esta aberración, pero si hacerlo camuflado como algo positivo.


La ciudadanía activa por los derechos civiles en internet seguiremos cumplirendo con nuestra obligación y dando la batalla. Internet tiene memoria y los eurodiputados que han votado a favor de esta aberración deben asumir las cnsecuencias en las proximas elecciones. Seguiremos luchando ahora y durante la transposición de la normativa en España para preservar un Internet libre, herramienta de democracia y de futuro con o sin ayuda de “los artistas” o la “izquierda parlamentaria”, pero no sin constatar con amargura el peligroso futuro para la libertad de expresión y de información y nuestras libertades todas en el nuevo contexto de la era digital, donde una y otra vez se mata a la herramienta y al mensajero para preservar un statu quo que no debe perdurar.


Actualización del texto publicado en el nº 70 de la Revista Mongolia.


Xnet es el grupo fundador en España de la coalición #SaveYourInternet compuesta por grupos internacionales tan icónicos como la Electronic Frontier Foundation (EFF) y grupos de todos los países de la Unión Europea unidos para coordinar la campaña sobre los peligros ocultos en la nueva Directiva Europea sobre Copyright.

 

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Lunes 25 de marzo 2019

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Las consecuencias económicas del dinero endógeno

La controversia sobre los orígenes y naturaleza del dinero es antigua. La verdad es que este extraño objeto social no ha sido generoso a la hora de revelar sus secretos y por eso los economistas de la tradición ortodoxa o neoclásica poco han entendido sobre la moneda. Hoy nos acercamos a tener una visión más certera y rigurosa sobre los fenómenos monetarios mediante la teoría de dinero endógeno.

Desde su nacimiento la teoría económica estuvo confrontada con importantes fenómenos monetarios, pero los autores clásicos, desde Adam Smith, consideraron que el dinero era una especie de velo que escondía la realidad de los procesos económicos. Al dinero se le consideró una especie de instrumento técnico que solamente servía para superar los inconvenientes del trueque y facilitar los intercambios. Desde esta perspectiva analítica el dinero no tiene ninguna influencia sobre lo que pasa en la economía real: ni el nivel de actividad ni el volumen producido se verían afectados por el dinero.

Esto se compaginaba muy bien con la teoría cuantitativa de la moneda. Desde entonces la tradición se consolidó en ortodoxia y el dinero fue considerado un objeto que se introducía en la economía desde afuera de las relaciones económicas. Lo típico es considerar que el banco central es la entidad que tiene el monopolio de la emisión de moneda y controla la cantidad de dinero que entra en la economía.

Pero hoy se sabe que la mayor parte del circulante en una economía no es emitido por el banco central, sino por los bancos comerciales privados. Los agregados monetarios de cualquier economía capitalista así lo demuestran. Los bancos comerciales privados desempeñan una función clave de creación monetaria mediante sus operaciones de crédito: al otorgar un préstamo abren una cuenta de depósito en la que el prestatario encontrará la cantidad de dinero estipulada acreditada a su nombre. Cierto, el banco central mantiene el monopolio de la emisión de dinero de alto poder, pero esa base monetaria es, al final de cuentas, el telón de fondo contra el que se desarrolla la creación monetaria por los bancos privados.

El dinero endógeno significa que el flujo de dinero en la economía está determinado por la demanda de crédito. Y aquí es donde entra un aspecto tan sorprendente como sencillo sobre el tema del dinero endógeno: la única restricción que tienen los bancos para otorgar un préstamo es la de encontrar un sujeto de crédito confiable. La restricción no tiene nada que ver con tener reservas o los depósitos de los ahorros de otros agentes: al otorgar un crédito, los bancos crean dinero de la nada. Y para confirmar lo anterior hay que observar que desde el punto de vista contable, los préstamos crean los depósitos. Esta es una fórmula que parece misteriosa y causa intriga, pero el misterio radica más en nuestras viejas ideas (como decía Keynes) que en la complejidad del fenómeno. Hemos estado acostumbrados por demasiado tiempo a la idea de que los bancos son simples intermediarios que prestan el dinero de los ahorradores y todavía hay premios Nobel de Economía que siguen creyendo en esa fantasía (Krugman).

Ahora bien, si los bancos crean dinero de la nada eso tiene enormes implicaciones y todas nuestras visiones sobre la economía deben sufrir una profunda transformación. Fenómenos como la inflación, la determinación de la tasa de interés, la relación entre el ahorro y la inversión, así como los alcances de las políticas fiscal y monetaria, son temas que deben ser repensados a la luz de la teoría de dinero endógeno. Por supuesto, otro tema fundamental es el de la regulación bancaria que adquiere toda una nueva dimensión en el contexto de dinero endógeno.

Al otorgar un crédito, un banco entrega medios de pago (chequera, tarjeta de débito) al prestatario y esos medios de pago son reconocidos por los demás bancos. Por esa razón esos medios de pago se convierten en dinero y son aceptados por todos los agentes. Pero lo importante es que el banco no necesita tener reservas o ahorros prexistentes para otorgar un crédito. Y eso exige un cambio de perspectiva de gran amplitud, pues significa que la relación entre ahorro e inversión no corresponde a la que se ha considerado tradicionalmente. Es decir, hemos estado acostumbrados a la idea de que es necesario ahorrar para poder invertir. Pero en la realidad de una economía de producción monetaria la causalidad está invertida: es la inversión la que determina el ingreso y, por esa misma razón, el ahorro.

John Maynard Keynes fue el primero en tener la intuición de que con la inversión es la sociedad la que se otorga a sí misma una especie de crédito. Ese adelanto sirvió en el pasado para financiar guerras y hoy puede servir para financiar el desarrollo sustentable. Para controlar este enorme potencial es necesario preguntarnos si el enorme privilegio de crear moneda (poder de compra) debe estar en manos privadas con fines de lucro o si debería estar bajo alguna otra forma de control social y democrático.

Twitter: @anadaloficial

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Lunes, 15 Octubre 2018 07:14

Dinero RIP

Dinero RIP

Hay episodios en los que el dinero se muere; pierde tal magnitud de valor, de capacidad de compra y de reserva, que deja de servir. No cumple sus funciones en el mercado y provoca grandes distorsiones en la sociedad.

El dinero muere con la hiperinflación: el crecimiento muy elevado y, además, acelerado de los precios en una economía. El proceso de formación de los precios se sale, literalmente, de control. Se erosiona rápidamente el valor de la moneda, se necesita cada vez más dinero para comprar lo mismo o, típicamente, menos productos o servicios.


Las repercusiones son muy desiguales entre los grupos de la población; la cantidad de recursos, su tipo y la capacidad de operar, de movilizarlos en distintos mercados, marcan las diferencias. En un proceso inflacionario hay un rechazo natural por la moneda afectada y tiende a cambiarse por otras más resistentes. El ahorro se deprecia y, quien puede, intenta gastarlo en algo que mantenga su valor.


El gobierno incrementa la cantidad de dinero para evitar el colapso de las transacciones, pero retroalimenta el aumento de los precios. El Fondo Monetario Internacional calcula que este año la tasa de inflación en Venezuela será de 1.37 millones por ciento. La cifra misma es incomprensible e indica la vertiginosa depreciación del dinero. Las consecuencias son graves.
Entre 1914 y 1923 en Alemania la tasa de cambio pasó de 4.2 marcos por dólar a casi 4.2 billones de marcos por dólar. En Zimbabue la hiperinflación llegó a 231 millones por ciento en julio de 2008. En Bolivia en 1985 la inflación alcanzó 8 mil 171 por ciento; en Nicaragua en 1988 fue de 14 mil 316 por ciento y en Argentina en 1989 los precios crecían 200 por ciento cada mes.


El dinero muere de distintas maneras, tal vez menos aparatosas, pero igualmente destructivas. Desde principios de mes la inestabilidad ha crecido en los mercados financieros.
La semana pasada, en sólo dos días, se deshizo un valor equivalente a un billón de dólares en el índice de precios del índice S&P 500 en Wall Street. La posterior recuperación fue insuficiente. Una situación similar ocurrió en Londres con el FTSE y con el índice europeo Stoxx 600.


Uno pensaría que las causas son de una gran complejidad, pero los hacedores del mercado son relativamente pocos y sus decisiones son capaces de alterar los precios de las monedas, acciones, bonos, bienes raíces y otros activos. Las transferencias de valor de unos agentes en el mercado a otros son enormes.


Los casos recientes indican que las reacciones de los agentes preferentes del mercado se derivan de apenas unas cuantas acciones de la política económica.


Un asunto es la determinación de las tasas de interés por los bancos centrales, en especial la Reserva Federal. La liquidación global de las acciones a la que nos referimos se asocia con el alza de las tasas de referencia en los meses recientes. Se incrementa en el costo de la deuda en dólares de empresas y gobiernos. El dinero que sale de las bolsas se coloca en bonos del tesoro, considerados como más seguros y ahora con mayor rendimiento.


También se asocia el proceso de venta con la incertidumbre del proteccionismo sobre los flujos del comercio internacional y con la sobrevaluación que se ha provocado en el valor en exceso de las acciones de las principales empresas de tecnología.


Todo esto acarrea una mayor volatilidad, en un escenario en que las decisiones de los agentes dominantes se contagian al resto en lo que se conoce como un efecto de manada.
La especulación, que es parte esencial de las corrientes de inversión, se convierte en una actividad predominante, en este caso para tratar de minimizar las pérdidas o provocar ganancias extraordinarias para algunos. Ambas cosas no son contradictorias.


Las condiciones señaladas tienen impactos diferenciados, la caída del precio de las acciones, por ejemplo, provoca pérdidas para los fondos de pensiones que son los mayores inversionistas institucionales.


El alza de las tasas de interés induce una mayor demanda de dólares; otros bancos centrales no las han elevado, como ocurre en Europa, liada con el aumento del déficit fiscal en Italia. Estos desplazamientos crean ventajas competitivas por las variaciones en los tipos de cambio.


El caso es que los procesos que ocurren en los mercados financieros donde se concentra el poder económico no son irrelevantes para el resto de los mortales que no participan en ellos directamente. En realidad, la distancia es más corta de lo que se piensa y los movimientos de capitales a escala global son clave para determinar las condiciones económicas a escala nacional o, incluso, local.

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Martes, 10 Enero 2017 05:18

Utopía. Atreverse a soñar

Utopía. Atreverse a soñar

Imaginar un mundo mejor es el primer paso para crearlo.

“El primer paso hacia la construcción de un mundo alternativo ha de ser el rechazo de la imagen del mundo implantada en nuestra mente... En la cultura de la globalización, como en... el infierno, no se vislumbra otro lugar ni otra cosa. Lo que hay es una cárcel. Pues desde una posición ventajosa distinta, es la diversidad de la resistencia –individual y colectiva, sobre uno y varios temas, organizada y desorganizada, visible y fugaz, ruidosa y silenciosa, ordinaria y extraordinaria– lo que la convierte en notable, es decir, en aquello que exige más que el mero comentario. Y en algunas partes es así”.


John Berger

Como nos recuerda John Berger, el primer paso hacia un mundo alternativo es negarse a aceptar que lo que tenemos es lo mejor que podemos hacer. A los utópicos se les despacha como soñadores insensatos e ingenuos, pero son fundamentales para el florecimiento humano. La creencia de que el mundo podría ser más justo y la vida mejor nos alienta y crea el espacio que posibilita el cambio. En el mundo moderno, un concepto restrictivo del progreso ha sofocado nuestra imaginación, con consecuencias perjudiciales para todo el mundo.


Los sueños utópicos son un catalizador para las personas oprimidas y excluidas. Nos recuerdan que otros mundos sí son posibles y nos proporcionan la esperanza que, en palabras de la escritora y activista Rebecca Solnit, posibilita la acción. La utopía es inmediata y polémica, una motivación para soñar y actuar. Logra cambios inmediatos en el mundo real, ahora.


El pensamiento antropológico reciente sugiere que fue el desarrollo de nuestra imaginación seguido de nuestra capacidad para construir estructuras e instituciones sociales lo que permitió la evolución de sociedades complejas. Las grandes sociedades y el pegamento que las mantiene unidas se conforman de naciones, tribus, religión, dinero y los poderes de un juez para hacer cumplir la ley, todos ellos productos arbitrarios de nuestro pensamiento creativo colectivo. Según el antropólogo Maurice Bloch, hay momentos en los que la arbitrariedad de dichos sistemas se hace evidente. Tras examinar algunos de los cambios que tienen lugar actualmente en el mundo, Bloch concluye que estamos desarrollando “una conciencia de la naturaleza imaginaria de las instituciones en las que vivimos”.


Utopía de Tomás Moro, que el pasado diciembre cumplió 500 años de su primera publicación, proporciona un recuerdo oportuno del poder imperecedero de la imaginación y su capacidad para modelar el mundo que habitamos. La utopía de Moro siguió un conocido tropo: el viajero que narra su experiencia en una tierra en la que una serie de problemas se ha resuelto. Es un formato que existe o ha existido de alguna manera en todas las culturas. La República de Platón, cuya lectura había influido a Moro, se cita a menudo como una de las primeras obras sobre la utopía.


Hay también gérmenes de ficción utópica en antiguas descripciones del paraíso, en el Poema de Gilgamesh, La Odisea, los Campos Elíseos o la ciudad perdida de Atlántida. Vislumbramos la utopía en la literatura clásica griega y en latín, el Viejo Testamento, el budismo, el confucianismo y el hinduismo. Tao Hua Yuan o La fuente del jardín de los melocotoneros, una fábula de Tao Yuanming (365-427), ambientó su mundo utópico en una arboleda tras unos melocotoneros. Hay tradiciones utópicas orales en los pueblos aborígenes de Australia, las Primeras Naciones de Canadá, los maoríes de Nueva Zelanda y los pueblos indígenas de las Américas. Lo que hizo Moro no fue novedoso, pero al nombrar su mundo imaginario, dotó al concepto de utopía de forma y de una ambigüedad irresistible (que significa tanto ningún lugar como buen lugar) que ha cautivado la imaginación humana desde entonces.


Contemporaneidad


Utopía es uno de aquellos libros que casi todo el mundo cree que conoce, pero pocos han leído. Lo que llama la atención al releerla hoy es su contemporaneidad. Desde la preocupación por el acceso a la tierra a la corrupción de una élite desconectada y el comportamiento sin escrúpulos de reyes al iniciar guerras cruentas y amasar dinero fraudulentamente, es llamativo cómo perdura la conjura de los ricos. En Utopía, Moro ataca la barbaridad irracional de la pena capital por robo. Para Hythlodaeus, el viajero que relata la vida en la isla de Utopía, la única manera de reducir el número de ladrones es reducir el número de personas que deben robar si no quieren morir de hambre.


Por contraste, Moro ofrece una visión alternativa de la sociedad europea, enraizada en la tradición humanista. En la isla de Utopía no existe la propiedad privada; las casas se asignan por sorteo y la gente se muda cada diez años. Las puertas de las casas están abiertas de par en par para permitir el paso libre de las personas, se comparten los jardines, las comidas son comunales y se respeta a las personas mayores. La jornada laboral sólo dura seis horas, suficiente para cubrir las necesidades de todos. Después de las comidas, se lee o se interpreta música. Se celebran conferencias públicas todas las mañanas y se valora el trabajo manual. La sociedad es igualitaria y el oro y la plata no tienen más consideración que su valor intrínseco, ‘evidentemente mucho menor que el hierro’.


La popularidad de Utopía aumenta en tiempos de gran cambio, ya que se reeditó con ocasión de la Revolución Francesa y a principios del siglo XX. En su tratado de 1930 sobre la esperanza, el filósofo Ernst Bloch exploró las maneras bajo las cuales ocultamos y expresamos nuestras esperanzas en los sueños, los cuentos de hadas, la música, el amor y hasta el deporte. Bloch argumenta que todas ellas son expresiones de esperanzas que no pueden realizarse todavía. La idea fundamental de su argumentación era la del ‘todavía no’, la característica universal que nos hace humanos. Las visiones alternativas, bajo sus innumerables formas, son en realidad maneras de desconcertar al presente, haciendo que lo familiar parezca extraño y revelando lo posible.


Siempre un paso más allá


Teniendo en cuenta que la utopía se sitúa ‘en otro lugar’, se podría argumentar que las visiones utópicas son necesariamente desempoderadoras. El mundo utópico está siempre un paso más allá y por tanto es inalcanzable. ¿Y si ésa es su intención? En palabras del cineasta argentino Fernando Birri, citadas por el escritor Eduardo Galeano: “La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar".


Para dar pasos hacia la utopía necesitamos también reconocer y celebrar los retazos de utopía que nos rodean, la infinidad de formas en las que las personas se organizan para crear un mundo mejor y más humano. Para Rebecca Solnit, escritora estadounidense cuya obra Hope in the Dark [La esperanza en la oscuridad] se volvió a publicar en 2016, “los fundamentos para la esperanza están en las sombras, en las personas que están inventando el mundo mientras no mira nadie, sin saber todavía si sus acciones tendrán efecto”.


Si el utopismo empieza por imaginarse cómo queremos vivir, se puede empezar por lo cotidiano y particular. En palabras de Ruth Levitas, cofundadora de la Sociedad Europea de Estudios Utópicos, la utopía es “la expresión del deseo de vivir o estar mejor”. Es “la búsqueda de la integridad, de estar a gusto en el mundo”.


Todo esto significa que podemos y debemos ser más audaces al imaginar cómo podría ser el mundo. Lo que tenemos es, después de todo, el producto de nuestra imaginación. Esto no pasa por alto el poder, la opresión y los intereses creados, sino que reconoce el poder subversivo y práctico de la imaginación. Existe un territorio rico para ocupar con una visión mayor, más luminosa y confiada.


* Artículo publicado originalmente en Red Pepper.
* Traducido por Christine Lewis Carroll

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TTIP, un acuerdo comercial críptico y secreto

EE.UU. Y LA UNION EUROPEA DISEñARON Y NEGOCIARON EL PACTO SIN QUE LOS EURODIPUTADOS TUVIERAN ACCESO PLENO A EL.

 

Los detractores apuntan a la falta de transparencia de la negociación y al riesgo de que el tratado transatlántico derribe las estrictas regulaciones que en Europa protegen a varios sectores y que en Estados Unidos no existen.

El decimotercer ciclo de negociaciones sobre el tratado transatlántico de libre comercio, conocido a la vez como TAFTA y TTIP, se reanudó ayer en Nueva York en las mismas condiciones en las que, hace poco más de tres años, se empezó a negociar este acuerdo que concierne a la zona comercial más importante del planeta, la Unión Europea y Estados Unidos: a espaldas de las opiniones públicas, sin supervisión parlamentaria ni monitoreo de ningún tipo. La denominada Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP) excede en mucho el marco de un tratado comercial. Se trata de agilizar los intercambios comerciales entre dos bloques, Estados Unidos y la Unión Europea, que, juntos, suman alrededor del 60 por ciento del PIB mundial y engloban a más de 800 millones de seres humanos. A ese primer objetivo de armonización de las regulaciones entre ambos bloques se le sumó otro que fue creciendo de manera subyacente a espaldas de las sociedades de las dos regiones y del resto del mundo: el TTIP se volvió una suerte de molde que puede ser aplicado a todos los demás países del mundo. En Europa, la oposición a este tratado es tanto más férrea cuanto que Estados Unidos y la UE lo diseñaron y lo negociaron detrás del telón. Ni siquiera los diputados del Parlamento europeo, es decir, los legítimos representantes de los pueblos de la Unión Europea, tuvieron pleno acceso a él. Es tan críptico y secreto que los eurodiputados que exigieron ver su contenido sólo fueron autorizados a leer los términos del tratado en una sala habilitada con ese fin dentro del Europarlamento. Ni siquiera pudieron hacer una copia del mismo para debatirlo con argumentos en las sesiones plenarias.


Amélie Canonne, líder del grupo CollectifStop TAFTA en France, señala que en las negociaciones que se iniciaron ayer “no hay ninguna transparencia”. A finales de 2015, esta coalición compuesta por organizaciones de la sociedad civil y los sindicatos presentó ante la Comisión Europea una petición firmada por 3,4 millones de personas donde se exige que se ponga término a las negociaciones. Sus detractores, además de impugnar el carácter oculto de las conversaciones, apuntan el riesgo de que el TTIP derribe las estrictas regulaciones que en Europa protegen a varios sectores y que en Estados Unidos no existen. Sus partidarios alegan en cambio que ese riesgo no existe y que, según un informe presentado y financiado por la Comisión Europea, el tratado supone un aumento anual del PIB de un 0,5 por ciento para la UE y de un 0,4 para los Estados Unidos. En un informe elaborado por el investigador italiano Jerónimo Capaldo (Global Development and Environment Institute Working Paper Nº 14-03, Le Partenariat Transatlantique de Commerce et d’Investissement: Désintégration Européenne, Chômage et Instabilité), el investigador llega a conclusiones exactamente contrarias a las presentadas por la Comisión: el Tafta acarrearía desempleo, pérdida de crecimiento, disminución de la colecta impositiva, inestabilidad financiera y precariedad global.


El acuerdo apunta esencialmente a acelerar las actividades de las empresas europeas en Estados Unidos y las de este país en Europa en un terreno de actividades donde entran siete campos: productos y materiales cosméticos, productos de ingeniería, nuevas tecnologías, materiales médicos, pesticidas, productos farmacéuticos, textiles y vehículos. La armonización es por ejemplo riesgosa en lo que toca a los pesticidas y a los cosméticos. Mientras Europa regula con cierta severidad estas dos ramas, en Estados Unidos la regulación es mucho menor o inexistente. Los industriales norteamericanos sueñan con que una vez pactada la famosa “armonización” esos productos prohibidos en Europa ingresen sin restricciones. Los eurodirigentes prometen que ningún lobby conseguirá romper “la línea roja” de las reglamentaciones sanitarias, pero las opiniones públicas no creen en ello. Además, dentro del TTIP se ha incluido una cláusula que limita la resolución de cualquier conflicto a la intervención de un arbitro técnico, es decir, sin recurso alguno a la justicia. Washington ha impuesto una forma de arreglo “a puertas cerradas” y con un “tribunal” elegido por las empresas heredero del InvestorState Dispute Settlement (ISDS) en vigor desde los años 50.


El entorno secreto de las negociaciones y muchos de sus polémicos términos han sacado a la calle a las opiniones públicas, principalmente en Alemania. Una encuesta llevada a cabo por fundación Bertelsmann Stiftung indica que un tercio de los alemanes se opone al tratado. En Francia el respaldo también es menor. El gobierno francés ha mantenido a este respeto una posición doble: el presidente François Hollande, y su primer ministro, Manuel Valls, dijeron que París conservaba todas las prerrogativas “para decirle no” al acuerdo si este no respetaba los intereses nacionales. Sin embargo, esa posición dura se fue diluyendo luego con el paso de los días. Como en el caso de las negociaciones con el Mercosur, otra vez bloqueadas por Francia, París centra su postura en torno a la protección de su mercado agrícola al mismo tiempo que exige cambios en lo que toca a sus intereses culturales y al acceso a los mercados financieros o a los mercados públicos. El jefe del Estado francés aclaró que “Francia estableció sus condiciones: ni no hay reciprocidad (por ley, las empresas norteamericanas tiene la prioridad cuando se trata de contratos públicos en los Estados Unidos), si no existe transparencia, si los agricultores corren peligro, no aceptaré el tratado”. Matthias Fekl, el secretario de Estado francés para el Comercio, fue más duro cuando declaró: “Francia no aceptará un acuerdo rebajado. Si no se avanza, habrá que suspender las negociaciones”. En Alemania, el ministro de Economía Sigmar Gabriel aclaró que “si EE.UU. no quiere abrir sus mercados a las licitaciones de las empresas europeas, no tenemos ninguna necesidad de un acuerdo comercial”. La retórica antagonista no rompió ni las negociaciones, ni tampoco abrió las puertas para que las opiniones públicas puedan conocer exactamente los pormenores de un texto mayor. Muy por el contrario, prevalece el oscurantismo y la lógica de los partidos conservadores de Europa y de los lobbies del patronato, para quienes TTIP es sinónimo de beneficios y, según ellos, de incremento del mercado laboral. Los ecologistas europeos y lo poco que queda de izquierda no lo ven así. Para ellos, el Tafta es un paso más hacia la sumisión del Viejo Continente. El perfil ultraliberal del TTIP y la propia posición igualmente liberal asumida por la Comisión Europea desde hace varias décadas alimentan igualmente el temor de que el tratado afecte a los servicios públicos en beneficio de monopolios empresariales. La Comisión alega que ese riesgo no existe, pero su posición a este respecto no permite presagiar una conducta rígida. Muy por el contrario, la Comisión Europea ha asumido una política abiertamente hostil hacia los monopolios públicos y muy condescendiente con el libre mercado y la concurrencia privada en muchos sectores claves de la economía. En este sentido, si el Tafta no intercepta los servicios públicos, sí se plantea como oferta en campos como la salud o la educación. Quedan todavía muchos obstáculos para que el TTIP sea aprobado por ambas partes, tanto más cuanto que las opiniones públicas recién ahora se empiezan a movilizar tras haber sido totalmente apartadas de una mega negociación que modificará sus destinos de forma polifónica. Los analistas más lúcidos de Europa piensan que este tratado tiene, en sí, un objetivo doble únicamente al servicios de los intereses de Estados Unidos: contrarrestar el ascenso permanente de China y convertir a la Unión Europea en una zona de libre intercambio carente de toda identidad y proyecto político de envergadura (Frédéric Farah, profesor de Economía, diario Libération).

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Revelan reunión secreta en Londres para acabar con el dinero en efectivo

El economista estadounidense Martin Armstrong, haciendo referencia a unas "fuentes directas" propias, ha revelado que en Londres tendrá lugar "un encuentro secreto" entre jefes de bancos centrales para "acabar con el dinero en efectivo".
"Kenneth Rogoff, de la Universidad de Harvard, y Willem Buiter, economista jefe en Citigroup, se dirigirán a los bancos centrales para abogar por la eliminación de toda moneda", escribe Armstrong en su página web.


Según acentúa el economista, quien en su momento predijo el Lunes Negro de 1987 en el mercado de valores de EE.UU., así como la crisis financiera de 1998 en Rusia, el objetivo es acercar el día cuando nadie podrá vender o comprar algo sin la aprobación por parte del gobierno. Armstrong detalla que el encuentro debe tener lugar antes de que se termine este mes de mayo, unos días antes de que en Alemania arranque la Cumbre del G7.


En varias ocasiones, tanto Rogoff como Buiter ya presentaron sus argumentos a favor de poner fin al uso del dinero en efectivo. Según ambos, esto facilitaría la vida de los bancos centrales. Abolir el dinero de papel contribuiría a frenar la evasión de impuestos y las actividades ilegales, opina Rogoff.


Acabar con las divisas físicas resolvería el problema con las tasas de interés negativo, destaca, a su vez, Buiter. Los bancos suelen bajar las tasas de interés para estimular la economía. Para recortar, muchos reducen las tasas hasta un cero y hasta van más por debajo, cobrando a los clientes por tener un dinero depositado en sus cuentas. Pero este método está lleno de problemas: ¿para qué un cliente quiere pagar al banco si puede tener su dinero en efectivo gratis? Abolir el papel moneda acabará con el problema, subraya Buiter.


(Tomado de Russia Today)

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Cumbre ASA acuerda fortalecer cooperación Sur-Sur

La III Cumbre África-América del Sur (ASA) finaliza hoy en Malabo, Guinea Ecuatorial, con reuniones bilaterales entre jefes de Estado y representantes de las más de 60 naciones participantes, luego de acordada la declaración final durante las jornadas de trabajo.

 

Para fortalecer la cooperación Sur-Sur se fijaron 27 acuerdos en materia de cooperación, turismo, inversiones, comunicaciones y ciencia y tecnología.

 

En la declaración se incluyó el respaldo a Argentina para intentar solucionar el tema de las Islas Malvinas; a Cuba, para que se termine el bloqueo de Estados Unidos, y a la Organización de Naciones Unidas (ONU), por declarar estado no miembro a Palestina.

 

El foro, también, condenó los hechos de violencia que se desarrollan en Siria y que han dejado decenas de muertos en lo que va de año.

 

Con el objetivo de supervisar la ejecución de los acuerdos logrados en Malabo, se organizará una reunión el 26 de abril próximo, en Caracas, capital de Venezuela, nación elegida secretario permanente del foro.

 

Otro de los puntos más importantes acordados durante la cumbre es la aprobación de un fondo de financiamiento para ejecutar programas y proyectos que podría entrar en funcionamiento en septiembre venidero, que podría ampliarse para incluir a los demás países de América Latina y el Caribe, aunque el asunto quedó en el tintero debido a que hubo un acuerdo de fortalecer lo logrado antes de realizar una expansión.

 

Creado por iniciativa de Brasil y Nigeria, el foro ASA celebró su primera cumbre en 2006, en Abuya, Nigeria y la segunda en Venezuela, en 2009, y está conformado por los 12 países suramericanos y los 54 africanos.

 

Según datos oficiales, el intercambio comercial entre África y América del Sur, que fue de siete mil 200 millones en 2002, llegó hasta 39 mil 400 millones de dólares en 2011.

 

(Con información de teleSUR)

 

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