Instagram modifica su algoritmo tras movimiento “Borra Facebook”

El movimiento “Borra Facebook”, que ha afectado en bolsa a Twitter y Snapchat, ha impulsado a Instagram a modificar su algoritmo para mantener a sus usuarios felices. A partir del cambio, las publicaciones más nuevas aparecerán primero en feed, en función de los intereses del usuario que haya detectado el algoritmo.
Actualmente, el timeline no es cronológico y recupera publicaciones antiguas todo el tiempo.


Se trata de un cambio que hizo la app en 2016 y que vuelve locos a los instagramers porque mezcla publicaciones de hace cuatro días, con las de las últimas horas y minutos. Parece ser que Instagram da un paso atrás para recuperar en parte esa versión cronológica, pero no cantemos victoria porque el algoritmo no dejará de decir sobre el orden de relevancia de cada una.


Aunque la fecha del cambio aún no es precesia, de momento solo han dicho que se está probando una opción de “nuevas publicaciones” que permitirá que cada uno elija cuándo desea actualizar, en lugar de que esto suceda automáticamente. De esta forma, la red social sale al paso de las quejas de los instagramers que se estaban perdiendo los post de la gente a la que siguen.


Miles de seguidores se suman al movimiento “Borra Facebook”

Borrar el perfil de Facebook es una acción que no pocos usuarios se ha planteado alguna vez, pero tras conocerse la filtración de datos de la red social a una consultora vinculada a la campaña del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, toma ahora forma de movimiento, con etiqueta incluida: #deletefacebook (#borrarfacebook).
Esta propuesta está sumando seguidores en su rival Twitter, donde miles de usuarios expresan este miércoles preocupación por su privacidad y debaten sobre los retos que supone abandonar una de las redes sociales más utilizadas del mundo, en la que muchos han vertido sus datos desde hace años.


Uno de los mensajes más sonados ha sido el “Ya era hora” de Brian Acton, cofundador de la aplicación de mensajería Whatsapp, que pertenece al abanico de servicios de Facebook desde que el gigante tecnológico la adquirió por 19 mil millones de dólares en 2014, lo que ha llevado a que le acusen de “incoherente”.


“Adiós” a Facebook Muchos usuarios comparten instrucciones, publicadas por los medios, sobre cómo decir “adiós” a su cuenta de la red social y preservar fotografías o textos, y otros consideran que hay que ser “ingenuos” para creer que Facebook respetaba su privacidad desde el principio, como ReiElizabeth29.


“Durante años he dado acceso a Mark Zuckerberg a una gran cantidad de datos sobre mí a cambio de mantener a 342 personas, a muchas de las cuales apenas conozco, al tanto de mi vida. Según los hechos recientes, no me parece un buen trato”, escribió Chrisallday.


Las críticas a Facebook llegan después de las revelaciones hechas el pasado sábado por los diarios The New York Times y The Observer sobre la empresa británica Cambridge Analytica, que obtuvo en 2014 datos de más de 50 millones de usuarios de la plataforma en Estados Unidos a través de la aplicación de un tercero.
Vinculación con el presidente estadounidense Cambridge Analytica, que fue contratada por la campaña electoral de Trump en 2016 por más de 6 millones de dólares, presuntamente utilizó esa información para construir un programa informático destinado a predecir las decisiones de los votantes e influir en ellas.


“Facebook es un servicio de recopilación de datos para aquellos que quieren venderte productos. Es el canal definitivo para tenerte como objetivo según tu edad, sexo, localización, opinión política, intereses y estado civil”, escribió el programador y periodista John Biggs en el portal tecnológico TechCrunch para explicar sus razones.
Una investigación abierta En ese mismo sentido han dirigido su investigación conjunta las fiscalías de Nueva York y Massachusetts, en Estados Unidos, que quieren llegar “al fondo del asunto” porque, afirmaron en un comunicado, “compañías como Facebook tienen una responsabilidad fundamental de proteger la información personal de sus usuarios”.


Entre las demandas de explicaciones por parte de legisladores estadounidenses y británicos y el escrutinio hacia las políticas de Facebook, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos también ha abierto una investigación, que le podría costar a la plataforma creada por Mark Zuckerberg una multa millonaria.


El castigo a la red social no se limita solo a sus usuarios y a las autoridades: este lunes, los inversores estuvieron vendiendo sus títulos en Wall Street hasta el punto que casi cayó un 7%, borrando sus ganancias del año. Aunque ha repuntado en Bolsa, en lo que va de semana ha perdido casi 50 mil millones de valor y algunos de sus accionistas han acudido a querellarse colectivamente contra la firma en una corte federal de San Francisco por cometer “actos ilegales” que les provocaron pérdidas bursátiles.


A través de su vicepresidente, Paul Grewal, Facebook aseguró estar “escandalizada” por las acusaciones de que podría haber facilitado la información de sus usuarios y argumentó que fue víctima de un engaño por las partes implicadas, a las que investiga.


(Tomado de 20minutos)

 

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Sábado, 24 Marzo 2018 06:51

¿Por qué vendemos nuestros datos?

¿Por qué vendemos nuestros datos?

En la actualidad el 51 por ciento de la población mundial accede a Internet, el 41 lo hace a través de computadoras personales y existen más de 5052 millones de usuarios con dispositivos móviles. A la vez, es más común tener presencia en redes sociales y compartir millones de datos “inocentemente” en la nube. En este escenario, Facebook te pregunta constantemente en qué pensamos y diligentemente respondemos. ¿Nos espían o vendemos nuestros datos?


Al comentar sobre este fenómeno que “hemos asumido como natural”, Gabriel Zurdo, del Grupo San Francisco Internacional, expuso en Informática 2018 que “la nube es el elemento que propició que estemos amenazados constantemente. Muchas veces no pensamos en quién administra esos datos ni qué uso se les da. La conectividad total llegó y es directamente proporcional a la adquisición de conocimientos. Sin embargo el principal problema está en el factor humano”, expresó.
La ciberseguridad es una de las principales obsesiones para las grandes compañías y empresas, y tienen motivos. El coste de los ataques a nivel global ha subido casi un 62% desde 2013, según un estudio realizado.


“Apilar tecnología en este mundo conectado no nos indemniza de tener en cuenta al factor humano. Invertir grandes cantidades de dinero en desarrollar e implementar nuevas tecnologías para detener a los hackers parece ser una medida básica y obvia. A pesar de nuestra predilección por usar tecnología para resolver lo que parecen ser problemas tecnológicos, estamos pasando por alto una de las amenazas más persistentes de la ciberseguridad: el comportamiento humano“.


En el caso argentino, explicó el también CEO de BTR Consulting, el 83 % de la población dedica 8 horas a sus computadoras, mientras que el 70 % de los argentinos están vinculados a redes sociales.


“Dónde está el problema, en el uso que le damos a nuestros datos. Se estima que el 58 % de las personas publica su teléfono en redes sociales. El 30% de la población menciona el lugar y hora de trabajo, el 22 % comparte información de su domicilio y un 20 % comparten fecha y lugar de vacaciones. Eso es información de inteligencia. No hace falta hackeo, la mayoría de los casos de suplantación de identidad y delitos económicos vienen de acá”, advirtió Gabriel Zurdo.


El especialista subrayó la existencia de una falta de conciencia de lo que representan estos datos y muchas veces facilitamos información innecesaria que solo conlleva a que se realice “con nosotros” un estudio de mercado.


Ejemplo de ello es el escándalo que envuelve la violación de datos extensiva que realizó la empresa Cambridge Analytica, la cual se dedicó a recolectar información para procesos electorales, a través de Facebook.


La empresa de Mark Zuckerberg actualmente enfrenta procesos legales en diversos países de la Unión Europea, donde incluso ha recibido multas millonarias por recopilar datos sobre ideologías, sexo, gustos personales, navegación y creencias religiosas.


Al comentar sobre los casos de hackeos masivos acaecidos durante 2017, Gabriel Zurdo dijo que no se trata de una casualidad, sino que parten de las vulnerabilidades presentes en la nube.


“Wannacry fue emblemático. En el caso de España, por ejemplo, algunas compañías telefónicas tuvieron que apagar sus servicios, y en el Reino Unido se paralizó la atención médica en todos los hospitales. Este ataque afectó a 150 países y se registraron unas 450 mil violaciones”, comentó.
Otro de los ciberataques más sonados el año pasado fue el de Equifax, donde 143 millones de registros sufrieron daños y los datos fueron usados para fraudes de identidad.


Números que debe conocer sobre los ataques cibernéticos:


50 % de las compañías son víctimas de ciberataques.
22 % de las compañías perdieron clientes por ciberataques
29 % de las compañías perdieron ingresos
22 % de las compañías perdieron oportunidades de negocios
Durante la conferencia magistral de este viernes, se advirtió que aunque en 2017 aumentó en un 22.7 % el gasto en ciberseguridad también crecieron en un orden del 27.4 % los ataques.


“Los estados y los gobiernos deben crear estrategias nacional para enfrentar los delitos informáticos. Hay falta de regulación, políticas de estado y existen legislaciones débiles. Debemos crear una cultura y una conciencia de ciberseguridad”, enfatizó.


Cuando es sabido por todos que “nuestros datos valen dinero, que nuestros hábitos y nuestras preferencias son algo muy valioso para empresas a la hora de conocer, en última instancia, qué productos promocionarnos, se hace más necesario que nunca concientizar qué datos ofrecemos. No se trata de aislarnos, pero sí de asumir los nuevos retos que implica vivir en una sociedad interconectada”, concluyó.

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Sábado, 24 Marzo 2018 06:44

Paradoja

Paradoja

En los recientes comicios presidenciales de Rusia Vladimir Putin consiguió un triunfo arrollador, de acuerdo con los resultados oficiales –con 76.69 por ciento de votos emitidos y un porcentaje de participación de 67.49 puntos–, lo cual le garantiza la relección para un cuarto periodo de seis años, hasta 2024, a menos que, antes de concluir este nuevo mandato, el último de modo consecutivo que podría tener con base en la legislación vigente, modifique la Constitución para perpetuarse en el poder, como han hecho algunos de sus colegas en el espacio postsoviético.


Estos datos espectaculares significan, de ser ciertos, que la política del Kremlin recibió la aprobación de 56 millones 430 mil rusos con derecho a votar, superando en casi 2 millones de electores la mitad del padrón, por lo que no cabe duda de que se cumplió con creces la estrategia diseñada por la poderosa Oficina de la Presidencia para legitimar en las urnas la victoria del mandatario ruso.


Putin logró, siempre conforme a las cifras oficiales, el mejor resultado en los 18 años desde que despacha en el Kremlin. Por tanto, la élite gobernante puede respirar tranquila, pues en los años venideros nadie afectará sus privilegios y podrá seguir amasando fortunas, mientras el ciudadano de a pie –haya votado por él o no– tendrá que sufrir las primeras medidas que ya se anunciaron: subida inminente de impuestos, introducción de nuevos gravámenes, aumento de la censura en las redes sociales y otras, que figuran en un programa nunca hecho público por el candidato ganador.


Conviene apuntar que, al margen de los habituales ajustes que permitieron el impresionante triunfo de Putin, al día de hoy, fragmentada la oposición real por las ambiciones de liderazgo de los dirigentes de los diferentes grupos que están en contra del Kremlin, en unos comicios limpios, el mandatario sin duda tendría mayoría de votos sobre cualquier rival.


No es claro, sin embargo, si estaría en condiciones de conseguir la mitad más uno de los votos depositados para ganar en primera vuelta. De ahí que, para no correr riesgos, ni Putin ni los miembros de su entorno hayan aceptado que su destino se dirimiera en las urnas, mientras los operadores políticos se encargaron de hacer todo lo necesario para asegurar esa victoria sin necesidad de ir a una incierta segunda vuelta.


La gran paradoja de Putin –dejando de lado las estadísticas amañadas– es que cada vez obtiene más votos en unos comicios y, a la vez, el número de descontentos en Rusia no disminuye, sino aumenta: los que rechazan su política no van a votar y otros, indiferentes, tampoco lo hacen al estar convencidos de que todo está decidido de antemano.


Tal vez ni el propio Putin se crea que más de la mitad de los rusos aprueban con fervor la política del Kremlin, pero si lo creyera sería aún más grave. Porque sus resultados en las urnas no corresponden con la realidad y, tarde o temprano, acaba mal ese tipo de liderazgo autoritario, con índices de popularidad artificiales.

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Miércoles, 21 Marzo 2018 06:50

Las nuevas dictaduras latinoamericanas

Las nuevas dictaduras latinoamericanas

El ascenso autoritario


La radicalización reaccionaria de los gobiernos de países como Paraguay, Argentina, Brasil, México u Honduras comienza a generar la polémica en torno de su caracterización.
Ninguno de esos regímenes ha sido el resultado de golpes de estado militares, en los casos de Brasil, Honduras o Paraguay la destitución de los presidentes fue realizada (parodia constitucional mediante) por el poder legislativo en combinación más o menos fuerte con los poderes judicial y mediático. En Brasil la Presidencia pasó a ser ejercida por el vicepresidente Temer (ungido por un golpe parlamentario) cuyo nivel de aceptación popular según diversas encuestas rondaría apenas el 3 % de los ciudadanos. En Paraguay ocurrió lo mismo, y el presidente destituido fue remplazado por el vicepresidente a través de un procedimiento parlamentario express y luego fueron realizada elecciones presidenciales que consagraron a Horacio Cartes un personaje de ultraderecha claramente vinculado al narcotráfico.


En Honduras se realizaron elecciones presidenciales en noviembre 2017[1], la “Alianza de Oposición contra la Dictadura” había ganado claramente pero el gobierno haciendo honor al calificativo con que lo había marcado la oposición consumó un fraude escandaloso afirmando así la continuidad del dictador Juan Orlando Hernandez.


Un caso por demás curioso es el de Argentina donde se realizaron en 2015 elecciones presidenciales en medio de una avalancha mediática, económica y judicial sin precedentes contra el gobierno y favorable al candidato derechista Maurizio Macrì. El resultado fue la victoria de Macrì por escaso margen quien apenas asumió la presidencia avanzó sobre los otros poderes del estado logrando al poco tiempo de hecho la suma del poder público. Si a esa concentración de poder le agregamos el control de los medios de comunicación y del poder económico nos encontramos ante una pequeña camarilla con una capacidad de control propia de una dictadura. Completa el panorama el comportamiento cada vez más represivo del gobierno que por primera vez desde el fin de la dictadura militar en 1983 ha decidido la intervención de las Fuerzas Armadas en conflictos internos mediante la constitución de una “fuerza militar de despliegue rápido” integrada por efectivos del Ejército, la Marina y la Aeronáutica y la conformación de una fuerza operativa conjunta con la DEA utilizando la excusa de la “lucha contra el narcotráfico y el terrorismo”[2]. De ese modo Argentina se incorpora a una tendencia regional impuesta por los Estados Unidos de reconversión convergente de las Fuerzas Armadas convencionales, las policías y otras estructuras de seguridad en policias-militares capaces de “controlar” a las poblaciones de esos países. No siguiendo el viejo estilo conservador-cuartelario inspirado en la “doctrina de seguridad nacional” sino estableciendo espacios sociales caóticos inmersos en el desastre, precisamente atravesados por el narcotráfico (promovido, manipulado desde arriba) y otras formas de criminalidad disociadora siguiendo la doctrina de la Guerra de Cuarta Generación.


En México como sabemos se suceden los gobiernos fraudulentos inmersos en una creciente ola de barbarie y en Colombia la abstención electoral tradicionalmente mayoritaria llegó recientemente a cerca de dos tercios del padrón electoral[3] adornada por un muy publicitado “proceso de paz” que logró la rendición de las FARC asegurando al mismo tiempo la preservación de la dinámica de saqueos, asesinatos y concentración de ingresos que caracteriza tradicionalmente a ese sistema. En estos dos casos no nos encontramos ante algo “nuevo” sino frente a regímenes relativamente viejos que fueron evolucionando hasta llegar hoy a constituir verdaderos ejemplos exitosos de aplicación de las técnicas más avanzadas de desintegración social. La tragedia de esos países muestra el futuro que aguarda a los recién llegados al infierno.


El panorama queda completado con las tentativas de restauración reaccionaria en Bolivia y Venezuela. En el caso venezolano la intervención directa de Estados Unidos busca recuperar (recolonizar) la mayor reserva petrolera del mundo en momentos en que el reinado del petro-dolar (fundamento de la hegemonía financiera global del Imperio) entra en declinación rápida ante el ascenso de China (el mayor comprador internacional de petróleo) que busca imponer su propia moneda respaldada por oro (el petro-yuan-oro) en alianza presisamente con Venezuela y otros gigantes del sector energético como Rusia e Irán.


En Bolivia el aparato de inteligencia imperial realiza una de sus manipulaciones de manual inspirada en la doctrina de la Guerra de Cuarta Generación. Pone en acción sus apéndices mediáticos locales y globales intentando desplegar la histeria (en este caso racista) de franjas importantes de las clases medias blancas y mestizas contra el presidente indio. Aquí no solo se trata de barrer a un gobierno progresista sino de apropiarse de las reservas de litio, las mayores del mundo (según distintas prospecciones Bolivia contaría con aproximadamente el 50 % de las reservas de litio del planeta), pieza clave en la futura reconversión energética global.


Principales características


Las actuales dictaduras tienen todas la característica de presentar una imagen civil con apariencia de respeto a los preceptos constitucionales, manteniendo un calendario electoral con pluralidad de partidos y demás rasgos de un régimen democrático de acuerdo a las reglas occidentales. Por otra parte no nos encontramos ante mecanismos explícitos de censura y aunque marginales o en posiciones muy secundarias se escuchan algunas voces divergentes. Los prisioneros políticos pasan casi siempre por los juzgados donde los jueces los condenan de manera arbitraria pero aparentando apoyarse en las normas legales vigentes. Los asesinatos de opositores son minimizados u ocultados por los medios de comunicación y quedan por lo general envueltos por mantos de confusión que diluyen las culpas estatales amalgamando de manera sistemática los crímenes políticos con las violencias policiales contra pobres y pequeños delincuentes sociales y represiones a las protestas populares


Esa máscara democrática, prolijamente desprolija, resulta ser lo que es: una máscara, cuando constatamos que los medios de comunicación convertidos en un instrumento de manipulación total de la población están controlados por monopolios como el grupo Clarín en Argentina, O Globo en Brasil o Televisa en México cuyos propietarios forman parte del estrecho círculo del Poder. O cuando llegamos a la conclusión de que el sistema judicial está completamente controlado por ese círculo del que participan los principales intereses económicos (transnacionalizados) manejando a discreción al aparato policial-militar. Y que en consecuencia los partidos políticos significativos, los medios de comunicación, las grandes estructuras sindicales y otros espacios de potencial expresión de la sociedad civil están estratégicamente controlados (más allá de ciertos descontroles tácticos) mediante una embrollada maraña de represiones, chantajes, crímenes selectivos, abusos judiciales, bombardeos mediáticos apabullantes disociadores o disciplinadores y fraude electoral más o menos descarado según el problema concreto a resolver.


El nuevo panorama ha provocado una notable crisis de percepción donde la realidad choca con principios ideológicos, conceptualizaciones y otras componentes de un “sentido común” heredado del pasado. No somos víctimas de un rígido encuadramiento de la población con pretensiones totalitarias explícitas anulando toda posibilidad de disenso, buscando integrar al conjunto de la sociedad a un simple esquema militar, sino ante sistemas flexibles, en realidad embrollados, que no intentan disciplinar a todos sino más bien desarticular, degradar a la sociedad civil convirtiéndola en una víctima inofensiva, apabullada por la tragedia.


No se presentan proyectos nacionales desmesurados, propios de los militares “salvadores de la patria” de otros tiempos o imágenes siniestras como la de Pinochet, ni siquiera discursos hiper optimistas como el de los globalistas neoliberales de los años 1990 o personajes cómicos como Carlos Menem, sino presidentes sin carisma, por lo general torpes, aburridos repetidores de frases banales preparadas por los asesores de imagen que conforman una red regional globalizada de “formadores de opinión” made in USA.


En suma, las dictaduras blindadas y triunfalistas del pasado parecen haber sido reemplazadas por dictaduras o protodictaduras grises que ofrecen poco y nada montadas sobre aplanadoras mediáticas embrutecedoras. Siempre por detrás (en realidad por encima) de estos fenómenos se encuentran el aparato de inteligencia de los Estados Unidos y los de algunos de sus aliados. La CIA, la DEA, el MOSSAD, el M16 según los casos manipulan los ministerios de seguridad o de defensa, los de relaciones exteriores, las grandes estructuras policiales de esos regímenes vasallos y diseñan estrategias electorales fraudulentas y represiones puntuales.


Capitalismo de desintegración


Se forjan así articulaciones complejas, sistemas de dominación donde convergen élites locales (mediáticas, políticas, empresarias, policial-militares, etc.) con aparatos externos integrantes del sistema de poder de los Estados Unidos.


Estas fuerzas dominan sociedades marcadas por lo que podría ser calificado como “capitalismo de desintegración” basado en el saqueo de recursos naturales y la especulación financiera, y la creciente marginación de población, radicalmente diferente de los viejos capitalismos subdesarrollados estructurados en torno de actividades productivas (agrarias, mineras, industriales). No es que en los viejos sistemas no existiera el saqueo de recursos ni el bandidaje financiero, en algunos momentos y países ocupaban el centro de la escena pero en el largo plazo y en la mayor parte de los casos quedaban en un segundo plano. La superexplotación de la mano de obra y el acaparamiento de las ganancias productivas aparecían como los principales objetivos económicos directos de aquellas dictaduras.


Tampoco es cierto que ahora las élites dominantes se desinteresen de los salarios o de la propiedad de la tierra, por el contrario desarrollan una amplio abanico de estratagemas destinadas a reducir los salarios reales y adueñarse de territorios, ya que si en los viejos capitalismos no existía solamente producción sino también especulación y saqueo, en los actuales la base productiva, en retracción a causa del pillaje desmesurado, sigue siendo una fuente importantisima de beneficios. Sin embargo su preservación, su reproducción en el largo plazo no está en el centro de las preocupaciones cotidianas de las élites atrapadas psicológicamente por la dinámica parasitaria de la especulación financiera y su entorno de negocios turbios.


Entre otras cosas porque en el actual imaginario burgués ha desaparecido el largo plazo, sus operaciones más importantes están regidos por el corto plazo lumpecapitalista. En el saqueo de recursos naturales a través de la megaminería a cielo abierto, de la extracción de gas y petróleo de esquisto o de la agricultura basada en transgénicos, se utilizan tecnologías orientadas por la velocidad del ritmo financiero al servicio de gente que no tiene tiempo ni interés para dedicarse a temas tales como la salud de la población afectada, el equilibrio ambiental y otras áreas impactadas por los “daños colaterales” del éxito empresario (financierización del cambio tecnológico, la cultura técnica dominante como auxiliar del saqueo).


Estos capitalismos de desintegración son conducidos por élites que pueden ser caracterizadas como lumpenburguesías, burguesías principalmente parasitarias, transnacionalizadas, financierizadas, oscilando entre lo legal y lo ilegal, crecientemente alejadas de la producción. Son inestables no por accidentes de la coyuntura sino por su esencia decadente. Por encima de ellas se encuentran las grandes potencias y sus élites embarcadas desde hace tiempo en el camino de la degradación, en un planeta donde los productos financieros derivados representaban a fines de 2017 unas siete veces el Producto Bruto Global, donde la deuda global total (pública más privada) era de casi tres veces el Producto Bruto Global, donde solo cinco grandes bancos estadounidenses disponían de “activos financieros derivados” por unos 250 billones de dólares (13 veces el Producto Bruto Interno de los Estados Unidos), donde sumadas las ocho personas más ricas del mundo disponen de una riqueza equivalente al 50 % de la población mundial (los más pobres).
La formación y encumbramiento de esas élites latinoamericanas son el resultado de prolongados procesos de decadencia estructural y cultural, de un subdesarrollo que incluyó hace ya varias décadas componentes parasitarias que se fueron adueñando del sistema, lo fueron carcomiendo, envenenando, pudriendo, siguiendo la lógica sobredeterminante del capitalismo global, no de manera mecánica sino imponiendo especificidades nacionales propias de cada degeneración social.


Por debajo de esas élites aparecen poblaciones fragmentadas, con trabajadores integrados desde el punto de vista de las normas laborales vigentes separados de los trabajadores informales, precarios. Con masas crecientes de marginales urbanos, de pobres e indigentes estigmatizados por los medios de comunicación, despreciados por buena parte de las clases integradas que se van achicando en la medida en que avanzan los procesos de concentración económica y pillaje de riquezas.


No se trata entonces de espacios sociales estancados, segmentados de manera estable sino de sociedades sometidas a la reproducción ampliada de la rapiña elitista transnacionalizada, a la sucesión interminable de transferencias de ingresos de abajo hacia arriba y hacia el exterior, a la degradación ascendente de la calidad de vida de las clases bajas pero también de porciones crecientes de las capas medias.


Algunos autores se refieren al fenómeno calificándolo de “neoliberalismo tardío”[4], algo así como un regreso a los paradigmas ideológicos neoliberales que tuvieron su auge en los años 1990 pero en un contexto global desfavorable a ese retorno (ascenso del proteccionismo comercial, declinación de la unipolaridad en torno de los Estados Unidos, etc.). Nos encontraríamos entonces frente a una aberración histórica, un contrasentido económico y geopolítico protagonizado por círculos dirigentes empecinados en su subordinación al Imperio norteamericano, interrumpiendo la marcha normal, racional, progresista y despolarizante que predominaba en América Latina. Las derechas latinoamericanas se encontrarían embarcadas en un proyecto a contramano de la evolución del mundo.


Pero ocurre que el mundo no se encamina hacia una nueva armonía, un nuevo ciclo productivo, sino hacia la profundización de una crisis de larga duración, iniciada hace casi medio siglo. La misma se caracteriza entre otras cosas por la declinación tendencial de las tasas de crecimiento de las economías capitalistas centrales tradicionales y la hipertrofia financiera (financierización de la economía global) impulsando el quiebre de normas, legitimidades institucionales y equilibrios socioculturales que aseguraban la reproducción de la civilización burguesa más allá de las turbulencias políticas o económicas. La mutación parasitaria-depredadora del capitalismo tiene como centro a Occidente articulado en torno del Imperio norteamericano pero envuelve al conjunto de la periferia y también afecta a potencias emergentes como China o Rusia muy dependientes de sus exportaciones donde los mercados de Europa, Estados Unidos y Japón cumplen un papel decisivo. Así es como la tasas de crecimiento del Producto Bruto Interno de China se vienen desacelerando y la economía rusa oscila entre la recesión, el estancamiento y el crecimiento anémico.


Un aspecto esencial de la nueva situación global es el carácter abiertamente devastador de las dinámicas agrarias, mineras e industriales motorizadas tanto por la potencias tradicionales como por las emergentes, cuyos efectos han dejado de ser una borrosa amenaza futura para convertirse en un desastre presente que se va amplificando año tras año.
Todo ello nos debería llevar a la conclusión de que los regímenes reaccionarios de América Latina no tienen nada de tardío, de desactualizado, de desubicación histórica sino que son la expresión de la podredumbre radical de sus élites, de su mutación parasitaria enlazada con un fenómeno global que las incluye. Lo que nos permite descubrir no solo la fragilidad histórica, la inestabilidad de esas burguesías, tan prepotentes y voraces como enfermas, sino también las vanas ilusiones progresistas negadoras de la realidad, que al calificar de tardío al lumpencapitalismo dominante lo marcan como anormal, anómalo, a destiempo, alentando la esperanza del retorno a la “normalidad”de un nuevo ciclo de prosperidad en la región, más o menos keynesiano, más o menos productivo, más o menos democrático, más o menos razonable, ni muy derechista ni muy izquierdista, ni tan elitista ni tan populista. El sujeto burgués de ese horizonte burgués fantasioso solo está en su imaginación, la marcha real del mundo lo ha convertido en un habitante fantasmagórico de la memoria. Mientras tanto los grandes “empresarios”, los círculos concretos de poder, participan de cuerpo y alma en la orgía de la devastación, tan desinteresados en el largo plazo y el desastre social y ambiental como en la racionalidad progresista (a la que consideran un estorbo, una traba populista al libre funcionamiento del “mercado”).


Reacciones populares y profundización de la crisis


La gran incognita es la que se refiere al futuro comportamiento de las grandes mayorías populares que fueron afectadas tanto desde el punto de vista económico como cultural por la decadencia del sistema. Las élites pudieron aprovechar la desestructuración, las irracionalidades sociales generadas por un fenómeno perverso que atravesó tanto las etapas derechistas como las progresistas. Durante los períodos de gobiernos de derecha civiles o militares promoviendo y garantizando privilegios y abusos de todo tipo, afirmando un “sentido común“ egoísta, disociador, subestimador de identidades culturales solidarias. Pero cuando llegaron las experiencias progresistas esas élites utilizaron la degradación social existente, la fragmentación neoliberal heredada (enlazada en algunos casos con tradiciones de marginación muy enraizadas) impulsando irrupciones racistas, neofascistas de las capas medias extendidas a veces hasta espacios medio-bajos donde se mezclan el pequeño comerciante con el asalariado integrado (en consecuencia por encima del marginado, del precario).


Vimos así en Brasil, Argentina, Bolivia o Venezuela movilizaciones histéricas de clases medias urbanas neofascistas exigiendo las cabezas de los gobernantes “populistas”, manipuladas por los medios de comunicación y los poderes económicos que el progresismo había respetado como parte de su pertenencia al sistema (admitida abiertamente, silenciada o negada de manera superficial o insuficiente).


Ahora las llamadas restauraciones conservadoras o derechistas no están restaurando el pasado neoliberal sino instaurando esquemas de devastación nunca antes vistos. Pudieron triunfar gracias a las limitaciones y desinfles de progresismos acorralados por las crisis de sistemas que ellos pretendían mejorar, reformar o en algunos casos superar de manera indolora, gradual, “civilizada”.


Pero las crisis nacionales no se detienen, por el contrario son incentivadas por los comportamientos saqueadores de las derechas gobernantes que siguen practicando sus tácticas disociadoras, de embrutecimiento colectivo, buscando generar odio social hacia los pobres. Los medios de comunicación trabajan a pleno detrás de esos objetivos y como la declinación económica avanza empujada por las políticas oficiales y por la marcha de la crisis global, las manipulaciones mediáticas comienzan a demostrarse impotentes ante la marea ascendente de protestas populares. La virtualidad del marketing neofascista empieza a ser desbordado por la materialidad de las penurias no solo de los pobres sino también de capas medias que se van empobreciendo. Males materiales que al amplificarse les abren la puerta a la rebeldía de quienes nunca fueron engañados y de los que han sido embaucados. Es así como en Brasil el repudio popular al gobierno de Temer es abrumador o en Argentina la imagen edulcorada de Macri se va diluyendo velozmente mientras se extienden las protestas populares.


La represión, la militarización de los gobiernos de derecha aparece entonces como alternativa de gobernabilidad, las dinámicas dictatoriales de esos regímenes van engendrando dispositivos policial-militares con la esperanza de controlar a los de abajo, van funcionando con cada vez mayor intensidad los mecanismos de “cooperación hemisférica”: operaciones conjuntas con la DEA, suministro de armamento y capacitación para el control de protestas sociales, multiplicación de estructuras represivas nacionales y regionales monitoreadas desde los Estados Unidos.


Se trata de un combate con final abierto entre fuerzas sociales que buscan sobrevivir y que al hacerlo pueden llegar a engendrar vastos movimientos de regeneración nacional, radicalmente antisistémicos y élites degradadas e inestables, dependientes del amo imperial (que se reserva el derecho a la intervención directa, si las circunstancias lo requieren y permiten), animadas por un nihilismo portador de pulsiones tanáticas.

19 marzo 2018 


[1] Hugo Noé Pino, “Cronología del fraude electoral en Honduras”, Criterio.hn. Diciembre 8 de 2017, https://criterio.hn/2017/12/08/cronologia-del-fraude-electoral-honduras/
[2] Manuel Gaggero, “Argentina. La historia se repite… como tragedia”, http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/02/11/argentina-la-historia-se-repitecomo-tragedia/
[3] Ana Patricia Torres Espinosa, “Abstención electoral en Colombia. Desafección política, violencia política y conflicto armado”, Cuadernos de Investigación, Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, http://politicasysociologia.ucm.es/data/cont/docs/21-2016-12-21-CI12_W_Ana%20Patricia%20Torres.pdf
Miguel García Sanchez, “Sobre la baja participación electoral en Colombia”, Semana, 2016-10-18, http://www.semana.com/opinion/articulo/miguel-garcia-sanchez-sobre-la-baja-participacion-electoral-de-colombia/499388
[4] “El neoliberalismo tardío. Teoría y praxis. Documento de Trabajo nº 5”, Daniel García Delgado y Agustina Gradin (compiladores), FLACSO, Argentina 2017.

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Miércoles, 21 Marzo 2018 06:45

El liberalismo coloniza en la red

El liberalismo coloniza en la red

La crisis de la primera red social del planeta es un acto de justicia que la humanidad se merece. El oportunismo delirante de los responsables de Facebook, el revitalizado proyecto político de la derecha radical y la complicidad alucinante de los usuarios configuraron uno de los robos y violaciones más desastrosas de la historia de la humanidad. Mal les pese a los tecnogenéticos, Facebook y las demás empresas del ramo se robaron una idea maravillosa, internet, con el único fin de extender la dominación liberal del mundo. Occidente creció a la par de la colonización y ahora las redes modernas reinventaron una nueva forma de colonización: ya no se trató más de colonizar un territorio sino que la red es el territorio mediante el cual el liberalismo extendió la nueva colonización. Silicon Valley es un sistema dictatorial cerrado y no un paraíso desde donde salen los conceptos de una humanidad renovada. Los algoritmos de Facebook tienen dos fines: formatear, censurar, manipular, dirigir, expandirse y hacer dinero. Poco le importan al señor Mark Zuckerberg (foto) nuestras alegrías, nuestros llantos o nuestros secretos: solo lo mueve el hambre de ver sus acciones subir y subir. En la red, nuestras vidas son monedas que se acumulan y no perfiles de una humanidad que comparte sus pasiones y relaciones. 

La pasividad de los usuarios ante las continuas revelaciones sobre el quebrantamiento masivo de la intimidad y la monetización de sus datos personales, la inoperancia de los sistemas jurídicos de mastodontes auto congratulados como la Unión Europea, la incapacidad o la vagancia ante el reto de crear redes sanas y alternativas, la debilidad de los Estados del Sur y el atraso de las izquierdas cuando se trata de reflexionar sobre las nuevas tecnologías y los desafíos que estas introducen en la libertad humana y en la reformulación del modelo social, la fascinación ante el juguete tecnológico y el proyecto de la derecha planetaria se mezclaron en una danza mortífera.


En la crisis de Facebook se combinan todos los ingredientes que demuestran su pusilanimidad y su indiferencia ante quienes fueron los arquitectos de su riqueza, es decir, los usuarios. Las revelaciones que el ex agente de la NSA (Agencia Nacional de Seguridad) Edward Snowden difundió en 2013 en el diario de The Guardian ya habían probado hasta el hartazgo la connivencia de Google, Apple, Facebook, Yahoo! o Microsoft con los servicios de inteligencia o los sectores privados que hacen dinero con los datos personales o promueven ideologías retrógradas. Todo terminó en un gran silencio que este escándalo saca de las catacumbas de la indiferencia. El caso es de una gravedad destructora: se trata nada más y nada menos de empresas privadas que usaron los datos de 50 millones de usuarios de Facebook con la meta de manipular políticamente a los ciudadanos. La derecha más añeja le ganó a los progresistas de las tecnologías y a los poetas de las ideologías. En Estados Unidos, la consultora Cambridge Analytica obtuvo y se sirvió de los datos como arma de influencia en la campaña electoral de Donald Trump. En Gran Bretaña, la filial de Cambridge Analytica, Strategic Communication Laboratories (SCL), especializada en las acreditadas “estrategias de influencia” destinadas a organismos gubernamentales y sectores militares, procedió igual. Se apoyó en los datos para volcar el referéndum sobre la permanencia de Gran Bretaña en el seno de la Unión Europea del lado del “Leave”, o sea, el ya conocido Brexit. Si se miran bien las cosas, Facebook y el Big Data presiden la reconfiguración de la política mundial, marcada en los últimos dos años por el Brexit y la elección de Trump. La ultraderecha navega a su antojo. Cambridge Analytica usa la masa de los Big Data para confeccionar un pastel de mensajes y formateos de mucho alcance. En 2014, el investigador Aleksandr Kogan (Cambridge), tuvo la idea de crear un test de personalidad al que respondieron casi 300 mil usuarios de Facebook. Esos datos y todos los “links” que van con ellos fueron remitidos por Kogan a Cambridge Analytica. Esta empresa desempeñó un papel igualmente preponderante en las elecciones en Kenia y luego en las primarias del partido Republicano en Estados Unidos a favor de Ted Cruz. Y si aún quedan inocentes que persisten en cerrar los ojos ante la victoria aplastante de la derecha mundial con el puente de las nuevas tecnologías, bastaría con agregar que el principal accionista de Cambridge Analytica no es otro que Robert Mercer, un multimillonario de perfil muy bajo que es, también, accionista del portal de extrema derecha Breitbart News. Y no es todo: en el consejo administrativo de Cambridge Analytica aparece otro ultraderechista distinguido: Steve Bannon, el nuevo ídolo de los populistas globalizados y ex director de la campaña electoral de Trump.


Los apóstoles del racismo, la xenofobia, de la identidad nacional como declaración de guerra, de la soberanía excluyente, de la censura, del cierre de las fronteras y de la guerra comercial se deslizaron en las infinitas sábanas de la tecnología para ofrecernos la pesadilla del Brexit, de Trump, de la violencia contra el otro y de las visiones más atrasadas y tóxicas que la humanidad ha podido diseñar desde principios del siglo XX. La derecha ha obtenido una brillante victoria apocalíptica gracias, también, no sólo a Facebook y sus aliados, sino, también, a nuestra pereza cuando se trata de introducir en nuestro análisis y utilización de las tecnologías la variante política. Hemos actuado como niños con un regalo de Navidad mientras el monstruoso Papá Noel conquistaba y manipulaba nuestra inocencia. Facebook ha dado sobradas pruebas de su inmovilidad, negligencia o complicidad. Los algoritmos de Facebook tienen una repercusión perversa y plantean la pertinencia de la relación entre democracia y red social. La redes nos venden y delinean una suerte de relación que alienta compromisos cuyos resultados son luego reutilizados por otros sectores en la siempre reactualizada cruzada colonizadora de la conciencia humana. Rob Sherman, jefe adjunto del departamento de Privacidad de Facebook, dijo que la empresa se compromete “fuertemente con la protección de los datos de los usuarios”. Una broma retórica de mal gusto. Prueba de ello, Facebook no era inocente: hace tres años se “percató” del robo de los datos de Cambridge Analytica …pero no cerró la cuenta de hasta pasado 17 de marzo.


No cabe ni la más remota duda de que en la Argentina Facebook ha servido y sirve con los mismos fines al liberalismo gobernante. El primer acto de resistencia moral y política de un progresista digno del siglo XXI consistiría en cerrar inmediatamente su cuenta en Facebook. Esto, sin embargo, parece ser más arduo que obligar a los directivos de la red social a ser más responsables. Estamos ante una alianza liberal ultra conservadora pactada entre sectores políticos y compañías tecnológicas. Es una guerra ideológica sin bombas y debemos dejar de ser los corderos inocentes que contribuyen a las victorias de sus verdugos.


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Inteligencia artificial, vigilancia y manipulación electoral

La empresa de manejo de datos Cambridge Analytica, que se autodenomina cerebro de la campaña de Trump ofrece desde 2016 sus servicios en México, una de sus (¿ex?) empleadas expresó en redes sociales que serían el cerebro detrás de las próximas elecciones presidenciales en el país. (El Financiero Bloomberg 25/1/18 tinyurl.com/y9jl82gc)

El caso no sólo es preocupante por la intención de manipular elecciones, sino también porque pone sobre la mesa el uso y manipulación que se puede hacer con nuestros datos, que por razones personales, de trabajo, de acceso a servicios públicos, médicos, educativos y de entretenimiento, la mayoría entregamos a diferentes instituciones y empresas. Situación que se combina con la cada vez más extendida red de cámaras de vigilancia públicas y privadas, información geográfica satelital, ampliación de redes de Internet y nuevas formas de minería de datos y extrapolación de éstos con programas de inteligencia artificial.

Los casos más conocidos de Cambridge Analytica son la elección de Trump a la presidencia y su intervención para lograr el voto en favor del Brexit. En una entrevista con la revista Vice en 2017, la empresa asegura haber participado en 32 elecciones en el mundo y sólo haber perdido una (https://tinyurl.com/y8uxr7fw).

Cambridge Analytica (CA) es una empresa de reciente formación en Estados Unidos (EU), pero compró SCL en Reino Unido, empresa que desde 1993 realiza investigación conductual y comunicación estratégica, incluyendo operaciones sicológicas militares y electorales. El principal accionista es Robert Mercer, un experto informático y multimillonario estadunidense de extrema derecha. Fue programador en un laboratorio de la fuerza área de EU, pasó por IBM y se hizo millonario con un fondo de inversión de alto riesgo que usa algoritmos en mercados financieros. Es también principal inversionista de Breitbart News, agencia dedicada a la creación de noticias falsas, que promueve entre otras cosas, el racismo, la libertad de uso de armas, la negación del cambio climático y el apoyo a Trump. Steve Bannon (ahora retirado de la administración Trump) es cofundador de Breitbart News y fue vicepresidente de Cambridge Analytica.

Sabemos que en 2017 Trump no ganó las elecciones por mayoría de votos directos (tuvo casi 3 millones de votos menos que Hillary Clinton), sino por el sistema electoral de Estados Unidos, que es de votación indirecta por medio de un Colegio Electoral donde se vota por cupos por estado. Cambridge Analytica se acercó a Trump para ofrecerle sus servicios, con una estrategia que parecía sencilla: en lugar de convencer a la mayoría de la población, debía dedicarse a convencer con los argumentos adecuados a una pequeña parte del electorado que podía darle la mayoría en estados tradicionalmente demócratas, que serían pivot en el sistema de votación colegiada (Wisconsin, Michigan y Pensilvania).

Trump se enfocó en esos estados, con publicidad abierta y subliminal a personas específicas usando redes sociales, mensajes y llamadas telefónicas con alto contenido emocional, con promesas –aunque no tuviera intención de cumplirlas– que apelaban directa y selectivamente a los temas de insatisfacción, en particular del electorado demócrata o indeciso.

El método de la empresa es acceder o adquirir bases de datos personales de instituciones, empresas, bancos, tiendas, redes sociales y luego analizarlos aplicando un método para crear perfiles sicográficos. El análisis de comentarios y relaciones en redes sociales, de los me gusta, a qué y quiénes, arrojan mapas de posibles preferencias relacionales, comerciales, temáticas y políticas.

Al cruzar esto con datos geográficos, resulta en posibles insatisfacciones, deseos y preferencias por región, además de permitir mercadeos dirigidos directamente a personas. Facebook por ejemplo, ya vende anuncios diseñados para llegar solamente a perfiles y regiones seleccionadas. El documental de la agencia alemana DW Juego sucio, cómo ganó Trump las elecciones da cuenta de algunas de estas manipulaciones, y sostiene, además, que parte de los anuncios en diferentes medios y redes eran subliminales, o sea que el receptor ni siquiera es consciente de haberlos visto, pero su cerebro graba el mensaje (https://tinyurl.com/y8vsl4z9)

Según el reportaje citado de El Financiero, una empleada de la empresa –que CA niega sea su jefa de operaciones– ha estado reclutando personal para trabajar en la compañía de Internet Mowisat (cuya dirección física es la misma que Cambridge Analytica en México) que ofrece instalar Internet satelital de amplio alcance en áreas rurales no conectadas y también tiempo aire libre con la aplicación Pig.gi, a cambio de permitir anuncios directos a su celular (tinyurl.com/y9jl82gc)

Es claro que para que el sistema de CA funcione, las personas objetivo tienen que tener acceso a Internet, redes sociales, etcétera, lo cual se promueve hasta gratuitamente por parte de las compañías telefónicas, que probablemente compensan el gasto con la venta de datos y este tipo de anuncios a ese clase de empresas.

El tema tiene muchas aristas y la manipulación en tiempos electorales es sólo una de ellas. Exhibe, además, el entramado de control y vigilancia a que estamos expuestos debido a las nuevas tecnologías de información y comunicación, que puede ser usado tanto por parte de empresas como de intereses políticos y militares. No quiere decir que tales métodos realmente tengan el resultado que esperan, no somos robots y la inteligencia artificial todavía depende de la interpretación que hacen humanos. Pero urge avanzar la discusión colectiva sobre las implicaciones de éstas y otras nuevas tecnologías. (https://tinyurl.com/ycaeag5k)

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

 

Miércoles, 21 Febrero 2018 06:42

Nuevos nombres de la mentira

Nuevos nombres de la mentira

Hay una lucha sorda entre verdad y mentira que se libra en la novela y demás obras de ficción, y así mismo en la crónica o el relato periodístico. En la ficción, que cuenta situaciones imaginarias vividas por personajes imaginarios, se miente con toda legitimidad, y en el relato de prensa, que describe hechos, la mentira es ilegítima.

Recuerdo una vez en que mi amigo Jon Lee Anderson me entrevistó para un reportaje sobre el pretendido Gran Canal por Nicaragua, que escribía para The New Yorker. Cierto día recibí una llamada del departamento de fact checking (verificación de hechos) de la revista. Debían verificar si era cierto todo lo que Jon incluía como dicho por mí. Fue un interrogatorio detallado, casi judicial. Y no sólo comprueban las palabras de los entrevistados, sino también las afirmaciones que el autor del reportaje haga, bajo el principio de que "las palabras verdaderas son más importantes que las palabras bonitas".

Hay un punto intermedio que Truman Capote buscó en lo que llamó real fiction (ficción real), una de las grandes vueltas de tuerca del periodismo moderno, plasmada en su libro A sangre fría, una obra maestra, en que narra el asesinato de una familia de granjeros en el estado de Kansas, perpetrado por dos muchachos delincuentes, que terminan en la silla eléctrica.

Capote usa los procedimientos imaginativos propios del relato de ficción para contar los hechos, sin falsearlos ni alterarlos. Es lo mismo que hizo Gabriel García Márquez en su Relato de un náufrago, publicado por entregas en El Espectador de Bogotá, antes de convertirse en libro, y que disparó la tirada del periódico. Era toda una hazaña entretener al público con un relato que en manos de cualquier otro hubiera podido resultar monótono, la sobrevivencia de alguien perdido en alta mar, viviendo las mismas ocurrencias día tras día.

Siempre me he considerado un escritor realista, que edifica su aparato de invención sobre los relieves del mundo verdadero, sin alterarlos. Es lo que da legitimidad a la mentira. Se investigan los hechos, igual que lo haría un periodista, pero llega un momento en que los caminos se separan: el periodista debe atenerse hasta el final a los hechos, mientras el novelista, a partir de los hechos, tiene toda la libertad del mundo para mentir.

No sólo se separan los caminos, sino que entre ambos se abre una brecha que adquiere naturaleza ética. Aunque se mienta a mansalva en la ficción, se trata de una mentira inocente. Quien abre las páginas de una novela, ya sabe que se trata de una invención, y entra entonces en lo que se llama "la suspensión de la incredulidad". Comienza a creer que todo es cierto, por obra del arte del novelista.

Pero si se miente deliberadamente en una crónica, un reportaje, en una simple nota periodística, entonces está de por medio el dolo. Y quizás los medios de comunicación pudientes, como The New Yorker, cuidan no sólo su prestigio verificando los hechos, sino también que no vayan a ser demandados judicialmente, porque la mentira tiene un costo monetario elevado.

Ficción versus realidad. "Hechos alternativos" es uno de los términos de mayor impacto contemporáneo en este sentido, inventado por la consejera de la Casa Blanca, Kellyanne Conway, recién pasada la toma de posesión del presidente Trump en enero de 2017. Su secretario de prensa había afirmado que aquel acto había roto todos los récords de asistencia, y de audiencia por televisión, una afirmación cuya falsedad era fácilmente demostrable: con sólo comparar los datos del número de personas que había abordado el Metro ese día, y el día de la primera investidura de Obama, se probaba que Trump había tenido mucho menos gente.

Cuando Chuck Todd, el entrevistador del programa Meet the Press confrontó a la señora Conway diciéndole que aquella era una "falsedad demostrable", ella respondió que lo que él estaba dando era nada más un "hecho alternativo". Así se acuñó está frase tan célebre hoy. ¿Un hecho alternativo a qué? A la falsedad, porque la verdad de los hechos no tiene alternativa, salvo en las novelas y en los cuentos, en el teatro, en el cine. Semejante tipo de conceptos pretenden convertir los hechos en mentiras dolosas, prestando elementos a la invención de manera ilegítima, o secuestrándolos.

La realidad real es la mía, aunque sea mentira; la tuya no es más que una realidad alternativa. Si soy dueño del poder, lo que diga siempre será verdad. Los demás, sólo tendrán en sus manos un arma débil, desacreditada, la realidad alternativa. Los hechos sometidos a duda, cuestionados. Todos los diques de la lógica y de la ética se rompen, y las aguas sucias e impetuosas de la mentira lo inundarán todo.

Otro nuevo nombre de la vieja mentira es la posverdad, término que ha entrado ya en el Diccionario de la lengua española: "Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales". Es un neologismo de antiguas raíces.

La demagogia siempre ha procurado que los hechos objetivos sean sustituidos por las mentiras sustentadas en las ­emociones y en las creencias en determinados valores, aunque estos sean espurios, como la superioridad de una raza, la infalibilidad de una creencia religiosa, la superioridad del sexo masculino, el credo ciego de un partido. Se trata de que la realidad simple sea ignorada, y sustituida por dogmas hijos del fanatismo. "El que algo aparente ser verdad es más importante que la propia verdad", dice el Diccionario Oxford de la posverdad.

Hacer que se ignoren los hechos, sobre todo a la hora de conducir a los rebaños de votantes a las urnas para elegir candidatos fundamentalistas, o demagogos, o movilizar a la gente en las calles contra los inmigrantes retratándolos una y otra vez, en el discurso posverdad, como causantes de males y amenazas. Es la búsqueda del triunfo definitivo de la propaganda sobre la razón.

 

Masatepe, febrero de 2018

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Kufu o el intento de Postobón por ocultar la desnutrición sufrida por miles de niños en La Guajira

El hambre de los niños indígenas del departamento de La Guajira, que ha llevado a cientos de estos a la tumba, ahora es retomado como motivo de filantropía por grandes empresas privadas en Colombia.
El caso más reciente de esta “bondad capitalista”, informado por la Liga Contra el Silencio –una organización de distintos medios de comunicación nacionales que están en contra de la censura– denuncia el experimento realizado por la empresa de gaseosas Postobón S.A., y su bebida azucarada Kufu, pensada para controlar la desnutrición en los menores.


El filantrópico expeirmento lo llevaron a cabo con 3.125 niños de los municipios de Manaure, Nazareth y Ríohacha; a quienes durante los últimos seis meses de 2017 esta empresa les “regaló” dos bebidas: la primera era un agua gasificada con sabor artificial de mora azul y la segunda una bebida de mango y avena; ambas con una tabla nutricional que resalta sus componentes de vitaminas A, B, C, E, Magnesio y Zinc. La empresa manifestó rechazo ante las acusaciones, sin embargo, aún no sale bien librada de lo que es una evidente violación a los derechos de los niños.
Los antecedentes


A inicios del mes de julio de 2017, de acuerdo con el periódico La República, Miguel Escobar, presidente de Postobón, aseguró “Con el lanzamiento de este producto estamos contribuyendo a la construcción de un mejor futuro para los niños y niñas de Colombia afectados por la inseguridad alimentaria”, su meta era la entrega de 10.000 bebidas en La Guajira con proyección a otros departamentos de Colombia. Según el presidente de la empresa, la bebida Kufu es de carácter social, y permite cambiar los hábitos alimenticios de los niños. La iniciativa fue apoyada por la Diócesis de Ríoacha, Chevron, Fupad y Ecósfera.
Ante la decisión, la delegada de la dirección de Primera Infancia del Icbf, Angélica Martínez, expresó “estamos muy contentos de que entidades de diferentes partes del país le estén apostando a los niños y las niñas. Sabemos que en estas regiones necesitamos del acompañamiento, no solo de las entidades estatales, sino también de otras entidades que han acompañado procesos importantes”.


Kufu, la bebida que prometió ser un complemento nutricional


Mauricio Ramírez, director del Departamento administrativo de planeación de La Guajira, en entrevista con desdeabajo contextualizó la situación del experimento “Cuando se presentó la iniciativa el año pasado, varias organizaciones se preocuparon frente a lo que iba hacer Postobón y sí realmente iba ayudar a solucionar el tema de desnutrición severa y crónica dentro de la población indígena, especialmente de los niños de La Guajira. La Asociación Nacional de Pediatría y algunos pediatras independientes, generaron alertas porque consideraron que realmente no era una ayuda para reducir la desnutrición y que por el contrario iba a ser un distractor, es decir, como le estaban dando esa bebida a esas comunidades, entonces el Estado podía lavarse las manos diciendo que ya había una intervención en el territorio en esa materia y efectivamente eso ocurrió, en esas comunidades donde se dio esas bebidas, se bajó la guardia en materia de atención, porque se supone que Postobón lo está haciendo, pero lo que estaba dando Postobón no era un complemento nutricional ni un medicamento sino, simplemente, una bebida azucarada con unos cuantos componentes reforzados pero que en nada soluciona el problema de desnutrición”.


Según todo indica, el tema quedó sepultado por el silencio, hasta conocerse la denuncia de marras. Ahora los hilos de la acción complaciente de un Estado que no cumple con su población, que no le garantiza sus derechos humanos fundamentales, y la acción interesada de la empresa privada, quedan al denudo. Por ello nos interezó conocer la opinión de Mauricio Ramírez frente a la reacción de las autoridades encargadas de velar por los derechos de los niños en Colombia, a propósito de lo cual manifestó: “Es extraño que el Icbf, que tiene la competencia de velar por los derechos de los niños, diga que no podían hacer nada, cuando era su obligación hacerlo, cuando yo veo que como institución tengo la responsabilidad de salvaguardar la vida de los niños, y veo que hay una intervención de este tipo, es necesario tomar una acción inmediatamente, es decir, ellos no son policías administrativos ni judiciales, pero sí pueden interponer las denunciar pertinentes para revisar todo lo que pudiera pasar, porque es una bebida nueva en estado experimental con niños”.


Ante las acusaciones, Postobón sacó un comunicado donde rechaza “enfática y categóricamente los cuestionamientos hechos por el colectivo denominado La Liga contra el Silencio, al proyecto social KUFU, que se desarrolla en La Guajira, pues tergiversan los propósitos que éste tiene de contribuir al progreso de la región”. Agregando que en ningún momento su bebida Kufu sería un suplemento nutricional o un medicamento, y de manera contradictoria enfatiza: “KUFU se entregó gratuitamente a 3.125 niños como acompañamiento de sus planes alimenticios”.


Lo más grave del asunto es que a la par de las bebidas la empresa adelanto exámenes de sangre con los niños, sacando análisis antropométricos, de glicemia y cuadro hemático, con la intención de analizar posibles impactos de la bebida. Tal como lo expresó Mauricio Ramírez, aunque no pueden decir que la bebida es mala, tampoco pueden asegurar lo contrario, y hacer estas pruebas con niños que tienen problemas de salud a raíz de la desnutrición y la contaminación generada por la expansión minera en el departamento, es un riesgo mucho mayor e incluso una irresponsabilidad.


El problema de la desnutrición más allá de una gaseosa


Los niveles de desnutrición presentan en la población indígena guajira, no se resuelven con la buena voluntad de empresas privadas y multinacionales. El problema que viven los niños wayúu ante la escasez del agua y de alimentos, y ante la precaria atención médica que reciben, es fruto del modelo extractivo que por más de 30 años ha desarrollado Cerrejón Limited en este territorio, por tanto, la solución efectiva sería frenar la minería a gran escala; es evidente que el desarrollo de “programas sociales” como Kufu, no aportan soluciones concretas a una realidad tan violenta como la desnutrición, sino que más bien ayudan a que las empresas privadas lleguen a ciertas conclusiones con sus investigaciones, además de evitar el pago de impuestos por supuesta inversión social.


En La Guajira sus indígenas esperan justicia social, también con este caso de manipulación y utilización de sus niños.

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“[...] ¿Qué he hecho yo? Ser custodia, cuidadora de ese nombre, de ese hombre que nos desborda”. Marisol Garzón.

El pasado 19 de enero de 2018, en la librería Luvina del barrio San Diego, en Bogotá, Marisol Garzón y su abogado, Juan Manuel Ramírez Acero, denunciaron en rueda de prensa que el canal de televisión RCN está desarrollando actos de competencia desleal y está cometiendo el delito de infracción de usurpación marcaria.

 

Citada a las 11 de la mañana, la rueda de prensa tuvo como objetivo expresar la indignación de amplios sectores de la ciudadanía, por la emisión de la telenovela realizada por el canal RCN de la vida de Jaime Garzón Forero. María Soledad (Marisol) Garzón Forero, expresó su oposición a dicha producción, sobre todo porque la reconstrucción de la historia no incluyó la versión ni la aprobación de los familiares, mucho menos de la titular de la marca registrada Jaime Garzón Forero.

 

En su intervención, el abogado Juan Manuel Ramírez expresó:

 

“La República de Colombia, a través de la entidad competente certifica que la marca Jaime Garzón Forero; la imagen y su firma, son derecho exclusivo de María Soledad Garzón Forero. En esa condición de titular de derechos marcarios, hemos enviado un comunicado a RCN Televisión y al ciudadano Gabriel Reyes Copey (productor de la telenovela), informándoles sobre nuestra condición y le hemos entregado una copia del certificado de registro de signo distintivo.

 

Les hemos dicho que se abstengan de emitir la novela que anuncian, porque la única titular de derechos de propiedad industrial es Marisol. En esa lógica, esperamos un pronunciamiento del canal respecto a la denuncia interpuesta, pues nuestra vocación es conciliadora, a propósito de qué vamos a reivindicar. Hasta el momento no hemos tenido respuesta.

 

Nuestros actos, como los de Jaime, fueron públicos siempre, por eso el objetivo de esta rueda de prensa es, entre otros, anunciar que desarrollaremos los actos judiciales pertinentes. Las primeras acciones por actos de competencia desleal y por infracción de usurpación marcaria, las haremos ante la Superintendencia de industria y comercio y ante la Fiscalía General, respectivamente.

 

RCN incurre en estos delitos al emitir la telenovela “Garzón vive”. A eso respondemos: Garzón vive, pero no en RCN, Garzón vive en el pueblo colombiano”. Concluyó

 

Por su parte, Marisol se refirió a la importancia que tiene para ella y para muchas personas más, que el nombre de Jaime no sea manchado y menos, cuando hay fines lucrativos.

 

“He querido durante estos 18 años vivir mi vida desde un proyecto que es de todos; de todos porque no me he propuesto conservar la imagen de Jaime y sin embargo, se ha conservado. He tratado, durante estos 18 años de hacerles conocer a los jóvenes la tarea que hizo Jaime; ese legado. Siempre me preguntan -Marisol ¿Cuál es el legado de Jaime? Yo creo que cada uno lo lleva en el corazón. Pero la tarea nuestra es decirle a los jóvenes quién era Jaime Garzón, no tergiversar nuestra historia.

 

¿Que si quiero contar nuestra historia? ¡Claro que quiero contar! Mi primer libro cuenta la historia de quiénes somos nosotros. Cuenta quiénes eran mis abuelos, mis papás, cómo nos educaron, qué relación tuvimos con las Hermanas de la paz y con la Iglesia [...] cómo era nuestra vida cotidiana... ¿Por qué lo hice a los 10 años? (desde la muerte de Garzón) Porque oía muchas cosas [...] que Jaime era guerrillero, que Jaime se quedaba con la plata de los secuestros [...] ¡Nadie lo ha podido comprobar porque es falso!

 

Todos tenemos una vida pública, una privada y una vida, quizás, oculta; pero no porque uno haya matado a nadie, sino porque hay cosas que son muy de uno, muy íntimas. Nada tenemos que esconder; hemos sido pobres toda la vida, pero como decía mi mamasita: “Pobres pero no de cunchos, y aunque de cunchos bien colados”. Es decir, dignos. Si algo nos heredó mi mamá, fue ser muy dignos ¿Qué significa ser dignos? Pues que nosotros sabemos que con honestidad se puede salir adelante. Y eso es nuestra familia, así fue como nos formaron”.

 

Marisol ha emprendido la tarea de preservar la memoria y el legado de Jaime y sabe el valor que él tiene para los colombianos y la admiración que despierta en aquellos quienes lo veían en la televisión y quienes ahora lo encontramos en internet. Gracias a la idea de un médico admirador de Jaime –cuenta Marisol– surge la iniciativa de registrar el nombre de Jaime Garzón Forero como una marca. Según ella, en la marca tienen derecho, además, sus dos hermanos: Jorge Alberto y Manuel Alfredo. Sin embargo, es Marisol la única que aparece como titular en Colombia.

 

El registro permite regular el uso del nombre y la imagen de Jaime Garzón que, como señala Marisol, ha sido objeto de proyectos muy bonitos, pero también de calumnias. “Esa marca me da la posibilidad de decidir qué hacer con ella. Lo que ha hecho este canal es utilizarla como un producto económico; le invirtieron mucho dinero para hacerla y le están sacando muchísimo dinero también”.

 

Para ella el problema no es el dinero, es la manera en la que consiguen lucrarse. Así se refirió al proceder del canal y los productores de la telenovela y el manejo que hacen de la historia; insistió en el peligro de recurrir a la ficción para narrar la vida de Jaime.:

 

“[...] No de esa manera, no basándose en historias que no son reales[...] ¡ese no es mi papá [...] alma bendita, se murió en el 68; entonces cuando Jaime tiene un accidente en el colegio, no puede estar vivo! [...] Ah!, pero es que una novela tiene ficción ¡Ahhh tiene ficción! Y la ficción, la gente está creyendo que es verdad. Me ha llamado gente a preguntarme [...] –Oiga Marisol ¿de verdad su papá era así?– A mi papá le gustaba la cerveza como a cualquiera [...] ¡Nunca lo vi borracho, se lo puedo asegurar! [...] Ahí ya, se desdibuja lo que somos nosotros, lo que es Jaime y lo que es nuestra familia”.

 

“[...] ¿Qué he hecho yo? Ser custodia, cuidadora de ese nombre, de ese hombre que nos desborda”. Marisol habla de la experiencia que tuvo con la producción “Tres caínes” emitida por ese mismo canal, una novela de los hermanos Castaño –fundadores de las Auc– a la que ella denomina como una apología de unos asesinos, en la que presentaron a Jaime como un drogadicto.

 

Con la copia del certificado de registro en su mano, Marisol concluyó: “Con esta herramienta, que es muy importante, [...] Nosotros tenemos la marca durante 10 años; hasta 2027 [...] soy la dueña de la marca y luego lo serán los jóvenes que sigan su legado”.

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El Banco Mundial alteró la calificación de Chile durante el Gobierno de Bachelet

El economista jefe del organismo, Paul Romer, pide disculpas al país sudamericano por las manipulaciones que habrían respondido a objetivos políticos
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Un profundo impacto en el mundo de la política y la economía chilena ha causado la publicación de Wall Street Journal (WSJ) de este sábado, en la que el economista jefe del Banco Mundial, Paul Romer, reconoce que la organización financiera dependiente de Naciones Unidas alteró su ranking de competitividad empresarial en desmedro de Chile y, específicamente, de Michelle Bachelet. Se trata de la medición Doing Business, donde Chile bajó constantemente en el mandato de la socialista (2006-2010), subió en el Gobierno de derecha de Sebastián Piñera (2010-2014) y volvió a bajar cuando la médico volvió al poder (2014-2018). En estos 12 años, Chile ha fluctuado entre el puesto 25 y el 57.


Las variaciones se habrían producido “debido a motivos políticos", según las palabras de Romer al WSJ. “Quiero disculparme personalmente con Chile y cualquier otro país donde hayamos transmitido una mala impresión”, indicó el economista.


La presidenta Bachelet, que en marzo próximo termina su segundo mandato, reaccionó de inmediato a través de Twitter. “Muy preocupante lo ocurrido con el ranking de competitividad del Banco Mundial. Más allá del impacto negativo en la ubicación de Chile, la alteración daña la credibilidad de una institución que debe contar con la confianza de la comunidad internacional”, escribió la socialista.


“Dada la gravedad de lo sucedido, como Gobierno solicitaremos formalmente al Banco Mundial una completa investigación. Los rankings que administran las instituciones internacionales deben ser confiables, ya que impactan en la inversión y el desarrollo de los países”, indicó Bachelet, que forma parte del sistema de Naciones Unidas. Entre 2010 y 2013 lideró ONU Mujeres desde Nueva York y a partir de junio liderará el programa Alianza para la Salud Materna, del Recién Nacido y del Niño de la Organización Mundial de la Salud, en reemplazo de Graca Machel, viuda de Nelson Mandela. Además, desde hace unos meses se conoce que participará en un nuevo organismo mediador de conflictos internacionales de la ONU, para la que fue convocada por su presidente, António Guterres.


El economista jefe del Banco Mundial indicó que se corregirán y recalcularán los índices chilenos de competitividad empresarial. En los últimos cuatro años, por ejemplo, la caída de Chile fue provocada casi en su totalidad porque se cambió la metodología de análisis y no por cambios en las medidas permanentes del entorno comercial del país. “Sobre la base en las cosas que estábamos midiendo antes, las condiciones comerciales no empeoraron en Chile bajo la Administración de Bachelet”, agregó Romer.


El ministro de Economía chileno, Jorge Rodríguez, indicó que la alternación del ranking “es de una inmoralidad pocas veces vista”. “Es un escándalo de proporciones, porque lo que señala es que habría sido manipulada por el economista a cargo de su construcción (Augusto López-Claros), para hacer ver un deterioro económico durante el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, con intenciones básicamente políticas”.


Después de la entrevista de Romer en el WSJ, el Banco Mundial anunció a través de un comunicado que realizará una investigación para aclarar los hechos. “En vista de las preocupaciones expresadas por nuestro economista jefe Paul Romer en los medios y nuestro compromiso con la integridad y la transparencia, llevaremos a cabo una revisión externa de los indicadores correspondientes a Chile en el informe Doing Business”. El organismo, sin embargo, defendió la imparcialidad de esta medición en sus 15 años de existencia y la calificó como “una herramienta invaluable para los países que buscan mejorar su clima de negocios, dando seguimiento a miles de reformas”.


López-Claros, el experto del Banco Mundial acusado de manipular el ranking de Chile, respondió a través de un correo electrónico a Bloomberg y señaló que las acusaciones de manipulación política “no tienen mérito alguno” y que el cambio de metodología fue “totalmente justificado y transparente”.


El segundo Gobierno de Bachelet, que finaliza en marzo próximo, estuvo marcado por las transformaciones estructurales y, a su vez, por un crecimiento económico discreto, de 1,8% en promedio. Sus críticos acusan a la socialista de haber generado inestabilidad con reformas mal implementadas, como la tributaria, y de haber dejado de lado el crecimiento económico, una de las banderas con la que fue electo Piñera para el período 2018-2022.

Por Rocío Montes

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