Pandemia, crisis ecosocial y capitalismo global

Las epidemias no son fenómenos naturales. Hay que verlas, más bien, como fenómenos sociohistóricos de aparición relativamente reciente. Las primeras epidemias humanas surgieron en el contexto de la revolución neolítica. La expansión de la agricultura y la ganadería transformaron profundamente nuestra relación con el medio. La destrucción y transformación de los hábitats para ampliar las tierras de cultivo y la domesticación de animales para usarlos como alimento o como bestias de carga es lo que permitió que las vacas nos trasmitieran el sarampión y la tuberculosis, los cerdos la tosferina o los patos la gripe. Las primeras sociedades urbanas, el desarrollo del comercio, la esclavitud y las guerras entre imperios crearon las condiciones para que las primeras enfermedades infecciosas se convirtieran en epidemias. Las transformaciones en las formas de relacionarnos con la naturaleza asociadas a los cambios en nuestros modos de vida crearon las condiciones para la propagación de las infecciones, incluyendo la posibilidad de la zoonosis, esto es, el contagio de enfermedades de animales a humanos.

Asociamos al medioevo con la peste bubónica. La peste negra, la gran epidemia que afectó a Eurasia a mediados del siglo XIV, ha sido la pandemia más devastadora de la historia de la humanidad, provocando la muerte de entre el 30 y el 60% de la población europea. Introducida por marinos, penetró en Europa desde Asia a través de las rutas comerciales que recababan en puertos como el de Mesina. Las condiciones sociales y demográficas en las ciudades y pueblos medievales hicieron el resto. A falta de una explicación convincente de las causas del flagelo, la ignorancia de la época sirvió para propagar otra de las pandemias recurrentes en la historia humana: la necesidad de buscar un chivo expiatorio a los males propios; en esa ocasión, fueron los judíos a quienes se acusó de envenenar los pozos que abastecían de agua a las poblaciones, reanudándose así los pogromos ya iniciados con la Primera Cruzada en el siglo XI.

La expansión colonial de los imperios europeos provocó oleadas pandémicas de nuevas enfermedades que asolaron el orbe. La viruela, con la inestimable ayuda de las encomiendas, acabó con parte de la población indígena del Nuevo Mundo. En el Congo, un lentivirus portado por los macacos se propagó a la misma rapidez con la que los colonos belgas se apresuraron a saquear los recursos naturales del aquel vasto territorio considerado la finca particular de Leopoldo II. El lentivirus del macaco continuaría su propio desarrollo histórico hasta convertirse en el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) asociado al SIDA. En Bengala, el imperio británico se propuso transformar en arrozales el inmenso humedal de Sundarbans, el manglar más importante del mundo situado en el delta donde confluyen los ríos Ganges, Brahmaputra y Meghna. La proliferación de enfermedades infecciosas se interpuso en los planes de la administración colonial. La historia en este punto sería tan prolija como las atrocidades cometidas en la era colonial.

Con la revolución industrial, el cólera, la sífilis y la tuberculosis provocarán las grandes pandemias de esa época. Son enfermedades estrechamente relaciona- das con las condiciones de vida de la población, por lo que la proliferación de barriadas donde se hacinaba a la clase trabajadora en condiciones miserables e insalubres creó el caldo de cultivo para su desarrollo.

Covid-19: la pandemia de la era del capitalismo global

Cada pandemia es hija de su época. La del Covid-19, la primera gran pandemia global stricto sensu, ha sido posible gracias a la combinación de dos hechos estrechamente relacionados: 1) la presión que ejercemos los seres humanos sobre el conjunto de los ecosistemas y 2) la globalización. Aunque habitualmente se ha contemplado esta pandemia en términos exclusivamente sanitarios, tiene como trasfondo la crisis ecosocial provocada por el capitalismo global.

La presión humana sobre los ecosistemas está erosionando la biodiversidad y los equilibrios protectores que aquellos ofrecen frente a elementos patógenos. La comunidad científica no se cansa de subrayar los riesgos que supone la pérdida de biodiversidad en la propagación de las enfermedades infecciosas. Los virus se constituyen verdaderos espacios de amortiguación frente a la virulencia de los patógenos. Ahora que se vuelve a hablar del virus del Nilo, los expertos señalan que las áreas con mayor diversidad de aves muestran tasas más bajas de infección porque los mosquitos –que sirven de vector de infección– disponen en ese caso de menores probabilidades para encontrar el huésped adecuado. Una saludable cobertura vegetal que albergue una amplia variedad de especies animales protege a los seres humanos de la transmisión de enfermedades a través de los mosquitos porque estos se diluyen en el entorno. Se ha establecido que existe una relación entre el advenimiento de epidemias y la deforestación. Los estudios realizados en torno al ébola muestran que este virus, cuyo origen ha sido localizado en varias especies de murciélago, aparece en las zonas de África Central y Occidental más afectadas por la deforestación. La tala de los bosques provoca que las especies de murciélagos que habitaban en ellos tengan que posarse ahora en los árboles de los hábitats ocupados por humanos, aumentando la probabilidad de interacción y transmisión.

Sin embargo, las zonas de amortiguación ecológica están siendo erosionadas a una velocidad sin precedentes. La intensísima intervención humana sobre la Tierra está simplificando la naturaleza. La apropiación humana de la biomasa terrestre y la destrucción de la integralidad de los ecosistemas que ello conlleva no encuentran parangón en la historia. Una muestra de ello es que, del total de la biomasa de vertebrados terrestres, la mayoría es ganado (59%) o seres humanos (36%), y solo alrededor del 5% está compuesta por animales silvestres (otros mamíferos, aves, reptiles y anfibios).1 La destrucción y simplificación de la naturaleza nos hace más vulnerables ante organismos patógenos que en sus ecosistemas naturales mantenían un equilibrio que ahora se rompe al entrar en contacto con el nuestro. El segundo factor que interviene en las pandemias contemporáneas es la globalización, que además de impulsar la destrucción de la naturaleza al incrementar la explotación de los recursos naturales y extender el modelo de ganadería industrial de alta intensidad, facilita la propagación de los brotes infecciosos gracias al desarrollo vertiginoso de unos sistemas de transporte que mueven ingentes cantidades de personas y mercancías por todo el planeta. La globalización ha hecho del mundo una aldea global donde todos sus rincones son accesibles en poco tiempo. Así pues, en el trasfondo de esta pandemia se encuentran las consecuencias de los comportamientos del sapiens contemporáneo. La alteración de los hábitats y la pérdida de biodiversidad en los ecosistemas que provoca el capitalismo mundial derrumban las barreras que podrían amortiguar la expansión de los patógenos, al mismo tiempo que los estilos de vida globalizados tienden puentes cada vez más efectivos para su propagación.

Del optimismo tecnológico a las pandemias recurrentes

El higienismo y el descubrimiento de vacunas y antibióticos consiguieron atenuar en gran medida el alcance y los efectos de las epidemias a lo largo del siglo XX. Los éxitos cosechados con estas tecnologías terapéuticas han sido tan relevantes que su generalización propició que las enfermedades infecciosas dejaran de ser una de las principales causas de mortalidad en el mundo. Hace apenas un cuarto de siglo la muerte por enfermedades infecciosas representaba aún el 33% de los fallecimientos; hoy apenas alcanza el 19% del total.2 La rapidez y eficacia con que se han desarrollado y producido las vacunas contra el Covid ha sorprendido y provocado la admiración de casi todo el mundo.

Sin embargo, aunque en la actualidad las principales causas de muerte sean las enfermedades cardiovasculares y los cánceres (enfermedades asociadas en alto grado a los hábitos y a los estilos de vida urbanos), el optimismo tecnológico no debería hacernos olvidar que es imposible pretender acabar con todos los virus que provocan las infecciones, fundamentalmente porque forman parte de la trama de la vida, con sus interacciones y equilibrios naturales. Su desaparición completa equivaldría a la desaparición de la propia vida, entendida como la trama en la que se desarrolla la existencia concreta de cualquier individuo. De ahí que las enfermedades nunca sean aconteceres aislados al margen del sistema social y ecológico del que forman parte, como tampoco la salud está al margen de sus determinantes económicos y socioambientales.

Los avances terapéuticos pueden sumergirnos en un ilusionismo tecnológico que nos impida atender a las causas (los modos de vida) al concentrar la atención sobre los efectos (las enfermedades). La enorme superficie de naturaleza desriesgo de enfermedades infecciosas. Las zoonosis y las enfermedades por coronavirus se sucederán con más frecuencia si no preservamos los ecosistemas naturales. Un estudio de la Universidad de Brown ha estimado que entre la década de los ochenta del siglo pasado y la primera del nuevo siglo el número de brotes epidémicos de enfermedades infecciosas se ha multiplicado por tres.3 La pandemia del Covid-19 parece estar confirmando algo que venía observando con preocupación la comunidad científica desde hace tiempo: desde la segunda mitad del siglo XX, coincidiendo con la gran aceleración de la actividad económica y sus correspondientes impactos sobre la naturaleza, han aparecido muchos microbios patógenos en regiones en las que nunca habían sido advertidos. Es el caso del VIH, del ébola en el oeste de África o del zika en el continente americano, sin olvidar el SARS que apareció en 2002 en el sudeste asiático y las más recientes gripes porcinas (H1N1) y aviar (H5N1). Muchos de esos virus (en torno al 60%) son de origen animal, algunos provenientes de animales domésticos o de ganado, pero en su mayoría –más de las dos terceras partes– procedentes de animales salvajes.4 Por muy elevada que sea la inversión en farmacología, no cabe esperar una remisión de las pandemias en el futuro más inmediato mientras no cambiemos de forma sustancial el modo de vida predominante asociado al capitalismo global.

Más allá de la crisis sanitaria

Urge hacer una lectura de esta pandemia más allá de la crisis sanitaria que ha provocado que nos permita extraer las oportunas enseñanzas. La pandemia ha revelado aspectos cruciales de cómo vivimos y nos comportamos. Una de las primeras cosas que mostró fue la clamorosa desigualdad existente en todos los ámbitos sociales. Se repitió con mucha frecuencia, y es cierto, que por ser global representaba una amenaza para todas las personas, pero se omitió frecuente- mente, no siendo menos verdad, que no todas eran igual de vulnerables a esa amenaza. El confinamiento fue muy revelador en este sentido. Uno de los ejemplos más claros de la inequidad en esos meses distópicos fue la división del trabajo: la existencia de una gran brecha entre quienes conservaban su empleo y podían trabajar desde su casa sin exposición ni riesgo y aquellos que perdían su empleo o se veían obligados por la naturaleza de sus funciones a salir a la calle y exponerse al virus. Otra manifestación reveladora de la desigualdad ha sido el "apartheid vacunal" al que se ha sometido a las poblaciones y pueblos más pobres del mundo. Esta segregación ha mostrado que, aunque vivimos en un mundo global, no por ello dejar de ser un mundo fragmentado por los juegos de intereses económicos y geopolíticos del poder. El criterio de reparto aplicado en los planes de vacunación en las sociedades ricas (primeros los mayores y los sanitarios, luego el resto de la población según su edad) no se ha utilizado en las relaciones internacionales, donde todo se ha dejado en manos de las grandes farmacéuticas, las reglas del mercado y la "filantropía" de unos estados que lo que realmente buscan es alcanzar mayor influencia global.

Si nuestra salud se sostiene sobre ecosistemas bien conservados, nuestra sociedad se sostiene sobre las personas menos reconocidas y remuneradas: personal sociosanitario, temporeros, equipos de limpieza, repartidores, reponedores, transportistas, empleadas del hogar o cajeras de supermercados. Justamente la gente a la que el sistema condena a la precariedad y a los sueldos más bajos.  Mientras descubrimos la importancia de todas estas ocupaciones que fueron declaradas en su día esenciales, los medios de comunicación se hacen eco de la noticia de que los directivos de los bancos obtienen remuneraciones y bonos equivalentes a la suma del sueldo medio de miles trabajadores que esos mismos bancos han anunciado que quieren despedir, pudiéndose así comprobar que el salario no se fija por la utilidad del trabajo que se desempeña sino por el prestigio social que concede el ejercicio del poder.

Todo ello invita a que nos replanteemos cómo y a qué otorgamos valor. Y otorgar valor a una cosa no es sinónimo de ponerle un precio, a menos que nos deslicemos hacia la estupidez de la que habla Machado en boca de su Juan de Mairena. Tal vez sea esta la causa última de la pandemia: la incapacidad que tiene la civilización capitalista de valorar adecuadamente lo que socialmente resulta más necesario.

Por Santiago Álvarez Cantalapiedra

Director de FUHEM Ecosocial y de la revista Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global.

19/07/2021

Publicado enInternacional
Sábado, 03 Julio 2021 07:52

Maravilloso mundo submarino

Un tiburón de arrecife del caribe prueba un pez en los mares de Honduras.

Un tiburón de arrecife del caribe prueba un pez en los mares de Honduras.

Fotografiar el mar o la playa será siempre una grandísima fuente de inspiración para los fotógrafos, aficionados o profesionales.

Los barcos de vela en el horizonte, las aves marinas que vuelan sobre el agua, las olas del mar mientras rompen en la orilla, la neblina que envuelve el paisaje temprano en la mañana, existen centenares de posibilidades que esperan solo la llegada de un fotógrafo (a) que pueda capturarlas para siempre. El mundo submarino también te regala sus sorpresas.
 

Un cocodrilo americano de casi 3 metros en el Banco Chinchorro, en la península de Yucatán.


Un camarón de coral en Belice.

 

Los corales proveen el escenario perfecto para los manglares y algas marinas.


Arrecife del Faro.


Un pez trompeta en el arrecife del Faro, en Belice.


Reflejo de los manglares.


Lutjanus buscan la protección del mar en la Reserva Marina de Hol Chan.


Un macho de pez guacamaya patrulla la Reserva Marina de Hol Chan.


Lutjanus de casi un metro en Belice.


Una madre manatí en Belice.


Los manglares forman una parte importante en los arrecifes, son ellos quienes limpian los oceános.


Tortuga caguama se alimenta.


Tiburón ballena en la punta norte de la península de Yucatán.

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Martes, 29 Junio 2021 06:26

El Fondo ahora se pinta de verde

El Fondo ahora se pinta de verde

Prepara una propuesta para defender el medioambiente

El organismo multilateral presentará su iniciativa, que prepara junto al Banco Mundial, en la Cumbre del Cambio Climático de noviembre. 

 

El FMI y el Banco Mundial se comprometieron públicamente a presentar una propuesta financiera que permita atacar de forma conjunta los problemas de sobreendeudamiento y medioambientales. Será en la cumbre mundial de cambio climático que tendrá lugar el próximo noviembre. Si bien todavía no hay certezas de cuál va a ser la iniciativa, hay diversos centros de estudios y organismos que vienen investigando el tema, al tiempo que el gobierno argentino pidió que se le aplique una reducción de deuda por ser un “acreedor ambiental”. Al mismo tiempo, hay una agenda regional abierta para evitar que los compromisos climáticos, en donde los países desarrollados naturalmente están más avanzados, terminen siendo una nueva traba para la periferia.

Este lunes, el Global Development Policy Center de la Universidad de Boston junto con la Heinrich Böll Foundation de la Universidad de Londres lanzaron un documento que busca marcar la cancha de cara a la propuesta prometida por el FMI y el Banco Mundial.

 “La mayoría de los países de ingreso medio no cuentan con mecanismos de alivio de deuda. En muchos de estos países, los fondos que se destinan al pago de la deuda pública son más grandes que los gastos en salud y educación. En lugar de destinar recursos a salir de la crisis de una forma sostenible, los países tienen que pagarle a sus acreedores. 

El riesgo es que las economías vulnerables entren a un círculo vicioso en donde la mayor vulnerabilidad climática impacte en el costo del endeudamiento y reduzca el espacio fiscal para desarrollar medidas paliativas. De hecho, la evidencia empírica muestra que el cambio climático ya elevó el costo del endeudamiento para los países vulnerables y se espera que esos efectos se amplifiquen. De modo que los países que no inviertan en medidas paliativas y en desarrollo van a tener incluso menor sustentabilidad de deuda en el futuro”, indica el informe, titulado “Alivio de deuda para una recuperación verde e inclusiva”.

¿Cómo sería un canje verde e inclusivo?

“El G-20 debería invitar a todos los países con riesgo de crisis de deuda a participar en un marco de reestructuración de las deudas basado en las necesidades para hacer frente a la adaptación y la mitigación de cara al cambio climático. Los gobiernos que reciben el alivio de deuda deben alinear sus políticas y presupuestos con la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 y el Acuerdo de París”, sigue el trabajo.

El grado de alivio de deuda puede estar dado por el costo de revertir una vulnerabilidad productiva, como por ejemplo la dependencia de la producción de combustibles fósiles, la mitigación de áreas afectadas y/o necesidad de inversión en educación, infraestructura, salud y agua y saneamiento, por ejemplo.

El informe propone como mecanismo de reestructuración una suerte de nuevos bonos Brady, que en la Argentina se utilizaron para la reestructuración de la deuda externa a fines de los `80 bajo condicionamientos ligados al Consenso de Washington, de la mano de las privatizaciones y la desregulación de la economía. Las operaciones de canje de nuevos bonos “verdes” de menor valor actual en lugar de los bonos viejos emitidos por los países periféricos estarían garantizada por un fondo manejado por el Banco Mundial, que en caso de falta de pago del país se convertiría en el nuevo acreedor del Estado.

Los "condicionamientos" ahora serían otros. Así, los recursos que se liberan por la reducción de pagos de la deuda deberían utilizarse para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible. “Los gobiernos pueden decidir libremente cómo gastar el dinero, siempre que demuestren que van en sentido de la recuperación verde e inclusiva. Además, los organismos internacionales deben incentivar a la participación de los fondos privados en las reestructuraciones de deuda mediante mecanismos regulatorios”, define el documento.

Las tensiones y riesgos

Hay sectores que advierten sobre el riesgo de que la agenda ambiental en manos del FMI, el Banco Mundial y del club de los países más ricos del mundo termine siendo una vía para trabar el desarrollo de los periféricos a partir de, por ejemplo, nuevas barreras paraarancelarias en contra de bienes producidos en economías "no limpias".

En esa línea se encuadra parte de la última declaración conjunta del Consejo Agropecuario del Sur (CAS), integrado por los ministros de Agricultura de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. "Todos los países deben cooperar para la preservación del medio ambiente pero teniendo en cuenta las responsabilidades históricas, así como las capacidades nacionales por su nivel de desarrollo y condición socioeconómica. Los países menos desarrollados son los más susceptibles a los impactos del cambio climático, debido a factores físicos, sociales y económicos. La mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo han tenido su origen en los países desarrollados. Los países que tienen responsabilidad principal, histórica y presente, por la degradación ambiental deberían proveer las herramientas económicas y tecnológicas adecuadas que permitan a los países en desarrollo mejorar la sostenibilidad de su producción", dice esa declaración.

Por Javier Lewkowicz

29 de junio de 2021

Publicado enMedio Ambiente
El Acuerdo de Escazú se hundió sin votación en el congreso de Colombia

Al acabar la legislatura, los congresistas no llegaron a votación para decidir la ratificación del Acuerdo de Escazú.

Pese a que el Acuerdo de Escazú tenía mensaje de urgencia del Gobierno nacional para la ratificación en el Congreso, después de un año de haber sido radicado por el mismo presidente Iván Duque, el proyecto de ley que daba el aval para incluir el pacto en la normativa nacional nunca llegó a votación.

En medio de la ráfaga de proyectos que buscan su aprobación en el Congreso para el final del periodo legislativo el 20 de junio de cada año, el Acuerdo de Escazú llegó sin mayor apoyo. Luego de que los defensores de la iniciativa que protege los derechos ambientales y que fue firmada por Colombia, pidieron programar la votación, se citó una sesión conjunta para el pasado miércoles en la que se proponía finalmente decidir sobre su ratificación.

Sin embargo, ese día las discusiones se extendieron más de lo debido y no fue posible que los congresistas votaran el proyecto. Tanto Paola Holguín como Juan David Vélez, congresistas del Centro Democrático, extendieron su intervención más del tiempo asignado, lo que llevó a que la sesión se cancelara por inicio de Plenaria en el Senado, sin llegar a votación.

El proyecto de Escazú tuvo dos foros en el Congreso para resolver las dudas que se habían presentado, con intervención de ambientalistas y juristas, con el fin de disuadir argumentos como la pérdida de soberanía. Uno de ellos se cumplió en noviembre y otro en el mes de mayo.

Para ese momento, los tiempos ya estaban ajustados para que el proyecto de ratificación cumpliera los cuatro debates necesarios. Ni siquiera se logró cumplir con una primera votación para darle vida al proyecto y se hundió en esas mismas discusiones.

Este domingo 20 de junio se culminó la legislatura por lo que el proceso quedará archivado en los anales del Congreso y será necesario que el Gobierno nacional, único competente, lo vuelva a radicar si tiene intención de que sea ratificado.

Para el senador Antonio Sanguino, uno de los principales impulsores del pacto regional ambiental y ponente en la cámara alta del Congreso, se trató de una maniobra política por parte del partido Centro Democrático para evitar que se votara el proyecto de ratificación.

“Hoy quedó en evidencia la estrategia del Centro Democrático de hundir el Acuerdo de Escazú; un instrumento internacional que no les gustaba porque protegía el ambiente, el territorio y la vida y labor de los defensores ambientales”, aseguró Sanguino el pasado 19 de junio.

Según él, el senador Vélez permitió que se dilatara la sesión del pasado miércoles hasta impedir la votación y las comisiones no citaron sesión para anunciar el proyecto y poder realizar una sesión conjunta de las Comisiones Segundas para este domingo 20 de junio y darle vida a la iniciativa.

“Todas estas maniobras dilatorias y este saboteo han sido permitidos por el presidente Iván Duque que se lavó las manos radicando el proyecto de ratificación con mensaje de urgencia y ha dejado que se hunda por el saboteo de su propia coalición en el Congreso, eso debe quedar claro, el presidente debe dejar de engañar a la comunidad internacional y la ciudadanía diciendo que apoya Escazú y permite estas maniobras,” señaló Sanguino.

Por su parte, el senador Feliciano Valencia también firmante de la ponencia positiva, rechazó los intentos de los Presidente de las Comisiones Segundas de dilatar la discusión y votación del proyecto de ratificación de Escazú y pidió a todos los sectores políticos avanzar en lograr Escazú. “Es momento de abandonar las pretensiones de hundir Escazú sin darle la oportunidad que sea votado y que se demuestre quiénes están a favor y en contra de este Acuerdo”.

El Acuerdo de Escazú, que es el mecanismo regional para el cumplimiento del punto 10 de Río+20 fue firmado por 24 países, entre ellos Colombia, pero hasta el momento solo la mitad lo han ratificado: Argentina y México, los últimos, como ya lo habían hecho Antigua y Barbuda, Bolivia, Ecuador, Guyana, Nicaragua, Panamá, Saint Kiss y Nevis, San Vicente, Granadinas, Santa Lucía y Uruguay.

Publicado enColombia
Sábado, 12 Junio 2021 11:20

Las mejores fotos de naturaleza de 2021

Las mejores fotos de naturaleza de 2021

Son impresionantes las fotografías ganadoras del certamen Nature TTL Photographer of the Year. Este concurso, en sus 8 categorías premiadas, busca dar a conocer la belleza del mundo natural así como los problemas que le rodean.

 

En esta galería de imágenes Cubadebate muestra algunas de las instantáneas ganadoras y finalistas, entre las más de 8000 imágenes que concursaron.

Foto: Thomas Vijayan / Nature TTL.

The World is Going Upside Down
Fotografía ganadora absoluta de la competición y galardonada con el primer premio en la categoría: Animal Behaviour

"Tras pasar unos días en Borneo, esta escena quedó grabada en mi mente. Para tomar esta foto, seleccioné un árbol que estaba en el agua para poder tener un buen reflejo del cielo y sus hojas en el árbol. El agua formó un espejo, haciendo que la imagen pareciera invertida".

Nikon D850 with 8-15mm lens. 1/400th, f/4.5, ISO 5,000.

Foto: Johan Wandrag / Nature TTL.

Fish Caught by Surprise
Fotografía galardonada con el segundo premio en la categoría: Animal Behaviour

"Tomada en Sudáfrica, esta fotografía muestra a un pez en el momento de ser capturado por un cocodrilo. La mirada de sorpresa realmente hizo que esta toma valga la pena para mi".

Canon 7D Mark II with Sigma 150-600mm lens. 1/3,200th, f/8, ISO 400.

Foto: Bencé Maté / Nature TTL.

Dust Bath
Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Animal Behaviour

"Dos cachorros de perro salvaje juegan en el polvo que se levanta del suelo. Los rastreé durante 5 semanas y los fotografié en algunas situaciones fascinantes en Sudáfrica."

Nikon D5 with 200mm lens. 1/1,000th, f/2, ISO 4,000

Foto: Mousam Ray/ Nature TTL.

Floral Bath Tub
Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Animal Behaviour

En la India, los días de otoño son calurosos y húmedos, pero las noches son agradables. Por la mañana, las gotas de rocío se encuentran en el borde de la hierba y las flores, donde a veces se acumula entre los pétalos. Aquí vemos a una hembra de suimanga carmesí refrescándose en el agua que se almacena en el pétalo de una flor de plátano.

Nikon D500 with 300mm lens & 1.4x teleconverter. 1/4000th, f/7.1, ISO 1,600.

Foto: Jay Roode / Nature TTL.

Tree of Life
Fotografía ganadora en la categoría: Paisajes

Suspendido en el tiempo; una sensación de espera impregna este valle donde nada parece haber sucedido durante mil años. La sombra de una antigua acacia se extiende como una mano ennegrecida a los delicados trazos del río Tsauchab; anhelo de la vida que una vez fue.

Canon 5D Mark III with 100-400mm lens. 1/800th, f/9, ISO 250.

Foto: Simon Jenkins / Nature TTL.

Bee Wolf with Honeybee Prey
Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Small World

El lobo europeo de las abejas es una avispa solitaria que depreda sobre la abejas melíferas. En esta imagen se puede ver a la avispa llevándose a su desafortunada presa.

Canon 1DX Mark II with Canon 100-400mm lens. 1/2000th, f/8, ISO 1,000.

Foto: Christian Brockes / Nature TTL.

3… 2… 1… Takeoff!
Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Small World

Un gorgojo de la bellota -Curculio glandium- extendiendo sus alas, listo para despegar.

Canon 5D Mark II with Canon MPE65 lens. 1/125th, f/13, ISO 100.

Foto: Gergo Kartyas / Nature TTL.

Standing Out
Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Under 16

"Esta foto fue tomada durante la última luz del día, en un gran prado en Hungría. La luz dorada iluminó maravillosamente la mariposa y el fondo"

Canon 5D Mark III with Sigma 100-400mm lens. 1/250th, f/7.1, ISO 1,600.

Foto: Raphael Schenker / Nature TTL.

Fight in the Mountains
Fotografía galardonada con el segundo premio en la categoría: Under 16

"Tomé esta foto mientras estaba en una larga caminata en Suiza. Vi cómo el padre de estas dos cabras montesas les enseñaba a luchar."

Canon 5D Mark IV with Canon 100-400mm lens. 1/8,000th, f/5, ISO 1,250.

Foto: Amit Eshel/ Nature TTL.

Snow Monster
Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Wild Portraits

"En febrero de 2020 estaba en la estepa de Mongolia oriental en busca del escurridizo Gato de Pallas. Después de 6 días completos de búsqueda tuvimos la suerte de encontrar a este al acecho de presas en la estepa nevada. El gato estaba cubierto de nieve fresca que lo hizo parecer una criatura desconocida ¡un monstruo de la nieve! El gato de Pallas está catalogado como "Casi Amenazado" en la Lista Roja de la UICN y se cree que está en riesgo debido a la fragmentación de su hábitat, una base de presas en declive y la caza. El estado actual del gato de Pallas pone de relieve su necesidad de protección. Su ecología sigue siendo poco conocida, lo que dificulta el desarrollo de estrategias de conservación. La mayoría de los registros de su ocupación y distribución se encuentran en áreas montañosas, estepas y afloramientos rocosos, lo que sugiere que estos son sus hábitats preferidos. Aproximadamente el 12% del área de distribución de la especie en Mongolia se encuentra dentro de áreas protegidas. Pero la zona esteparia en la que se encuentra la mayor parte de su distribución, está fuera del ámbito de protección".

Canon 1DX Mark II with Canon 200-400mm lens. 1/320th, f/7.1, ISO 200.

Foto: Charl Stols/ Nature TTL.

A Predator’s Playground
Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Wild Portraits

"Por extraño que nos pueda parecer, saltar arriba y abajo sobre un cadáver de jirafa y jugar con la cola de un animal muerto es algo bastante normal para un cachorro de león".

Canon 1DX Mark II with Canon 500mm lens. 1/320th, f/4, ISO 800.

(Tomado de National Geographic España)

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Renee Capozzola de EE.UU es la ganadora del El Concurso de fotografía del Día Mundial de los Océanos de las Naciones Unidas.
Este 8 de junio la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha dado a conocer las fotografías ganadoras del concurso del Día Mundial de los Océanos 2021, fecha que hace un llamado a luchar contra el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y la sobrepesca, que amenazan nuestros océanos y los preciosos recursos que nos brindan.

Los océanos cubren el 70% de la superficie de la Tierra, albergan el 80% de la vida y generan el 50% del oxígeno. Aquí les dejamos algunas de las imágenes ganadores del certamen.

 

Tercer lugar para Henley Spires Reino Unido.

 

Arte fotográfico digital del océano segundo lugar para Brett Stanley de Australia.

 

Christophe Mason-Parker de Reino Unido en el segundo lugar de Paisajes marinos sobre el agua.

 

Jacopo Brunetti de Italia , segundo lugar del concurso de fotografía del Día Mundial de los Océanos de la ONU 2021.

 

Kevin De Vree de Bélgica

 

Marchione Giacome de Italia

 

Arte fotográfico digital del océano Tercer lugar para Renata Romeo de Italia.

 

Hannes Klostermann de Alemania

 

Paisajes marinos sobre el agua, ganadorPawel Zygmunt de Polonia.

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Sábado, 05 Junio 2021 06:43

Negocios contra la naturaleza

Negocios contra la naturaleza

A casi medio siglo de que Naciones Unidas declarara el 5 de junio como Día Mundial del Medio Ambiente –en su primera conferencia sobre Medio Humano en 1972, en Estocolmo– el panorama ambiental global es mucho peor que entonces.

La ONU ya advertía que la devastación del medio ambiente debido a la sobreexplotación y contaminación de ecosistemas en tierra, mar y aire, así como el avance del cambio climático tendría serios impactos sociales y económicos. En décadas posteriores se multiplicó la institucionalidad ambiental a nivel internacional, con más de 500 instancias oficiales, pero no cambió el rumbo.

Al contrario, aparecieron nuevos impactos, como el surgimiento cada vez más frecuente de epidemias y pandemias de origen zoonótico, como la de Covid-19, relacionados a la devastación de ecosistemas, como reconoce la ONU (https://tinyurl.com/vzcsxt8a).

Desde 2009, el Stockholm Resilience Center planteó que existen nueve grandes "límites ecológicos planetarios", cuya transgresión pone en peligro nuestra sobrevivencia. Se refieren al cambio climático, la erosión de la biodiversidad, la acidificación de los mares, el uso de agua dulce, la destrucción de la capa de ozono, la erosión de suelos, la disrupción de los ciclos de fósforo y nitrógeno, la contaminación atmosférica y la contaminación química y por "entidades nuevas", como compuestos de nanotecnología, plásticos, transgénicos y agrotóxicos.

Todos esos límites se han transgredido o están muy cerca de traspasar un umbral mínimo de seguridad. Una revisión de 2015 mostró que en cambio climático, erosión de la biodiversidad, erosión de suelos y alteración de los ciclos de fósforo y nitrógeno la situación es realmente muy grave, pero podría serlo también en otros sobre los que no hay suficientes datos.

Esto no sucedió por falta de conocimiento sobre su impacto, sino pese a ello. Por ejemplo, más de las tres cuartas partes de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que causan el cambio climático fueron emitidas después de 1972. Décadas antes se sabía que los combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón) son el mayor factor de esas emisiones. Cien empresas ligadas a la extracción y producción de esos combustibles (empresas de energía y construcción), la mayoría trasnacionales, son causa de las dos terceras partes de emisiones globales de GEI. Gases que también son causa de la acidificación de los mares.

El sistema alimentario agroindustrial (desde semillas industriales a supermercados) basado en extensos monocultivos, con uso intensivo de maquinaria, semillas híbridas y transgénicas, fertilizantes sintéticos y agrotóxicos, está directamente ligado a la transgresión de límites planetarios: por uso y contaminación de agua dulce (la agricultura industrial usa y contamina 70 por ciento del agua dulce disponible), por disrupción de los ciclos naturales de nitrógeno y fósforo (ambos componentes de los fertilizantes sintéticos), por erosión y pérdida de suelos, por erosión de la biodiversidad agrícola y forestal, por deforestación (más de 70 por ciento de la deforestación global es a causa de la expansión de la frontera agropecuaria industrial), por contaminación con agrotóxicos, plásticos, transgénicos y otras sustancias químicas.

La destrucción de bosques, manglares, humedales y praderas naturales, debida a esas industrias (agropecuaria-alimentaria industrial y de extracción y producción de energía fósil) junto a mineras, megaproyectos viales y urbanización descontrolada, producen una devastación de la biodiversidad sin precedente, que también es origen de enfermedades zoonóticas. Esos ecosistemas son además fundamentales para absorber el exceso de carbono en la atmósfera.

Por ello, Naciones Unidas declaró una Década de la Restauración de Ecosistemas (2021-2030), comenzando este 5 de junio. El reconocimiento de la importancia de ecosistemas como bosques, manglares y humedales, así como la urgencia de su restauración es fundamental. No obstante, las industrias que han provocado su destrucción están en una carrera para hacer nuevos negocios, lo cual aumentará la devastación. La receta se llama ahora "soluciones basadas en la naturaleza". Es una nueva ola de venta de servicios ambientales, de expropiación y privatización de bosques, tierras y territorios, inventando áreas para "secuestrar" carbono, para imponer desde transgénicos a monocultivos y plantaciones de árboles. Intentan acceder a nuevas áreas naturales y territorios, para generar bonos transables en mercados de carbono o "compensaciones por biodiversidad", lo cual también podría conllevar la expulsión de las comunidades que allí viven. Como señala el Movimiento Mundial por los Bosques en su boletín 255 sobre este tema, no son "soluciones", sino despojos basados en la naturaleza (https://tinyurl.com/2wum6kxw).

Los principales actores para la restauración de ecosistemas son las comunidades rurales campesinas e indígenas, que con sus formas de vida los han cuidado e impedido que haya una destrucción aún mayor. Por ello es imprescindible que se respeten todos sus derechos y se les apoye a partir de sus propias formas de organización y de sus decisiones, no de programas externos o para integrarlos a esos negocios que destruirán aún más la naturaleza y a las propias comunidades.

Por Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC

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Para 2024, la minería bitcoin será el duodécimo 'país' por consumo de energía

Un reciente estudio de la Academia de Ciencias de China y la Universidad de Tsinghua, publicado en la revista Nature Communications, ha revelado que la minería de bitcoins consume demasiada energía, tanta, que en los próximos tres años los cálculos prevén que supere la energía que consumen países enteros. Los pronósticos de los investigadores no son optimistas y, para 2024, creen se el consumo de energía superará en más del doble el actual, alcanzando los 297.000 GWh al año. España, por ejemplo, tiene una demanda anual de unos 250.000 GWh.

Según explica la propia Bitcoin, la minería de esta criptomoneda es el proceso de invertir capacidad computacional para procesar transacciones, garantizar la seguridad de la red y conseguir que todos los participantes estén sincronizados. Viene a ser un centro de procesamiento de datos descentralizado, ofreciendo recompensas a los ‘mineros’, lo que también ha propiciado que se pervierta el sistema, multiplicándose exponencialmente el número de equipos dedicados exclusivamente a la minería de bitcoins. No sólo eso, sino que incluso mucho código malicioso que infecta a ordenadores los convierte en redes de zombies que realizan minería para el ciberdelincuente sin que la víctima se percate de ello.

Con estos niveles de consumo, la minería de bitcoins se situará en el puesto 12 del ranking mundial de países por demanda energética. Ya un reciente estudio de la Universidad de Cambridge estimaba que actualmente esta red de criptomoneda consume más 121.000 GWh al año, estando entre los 30 principales consumidores de electricidad en todo el mundo si fuera un país.

Debido a ello y considerando la amenaza que supone para el medio ambiente, el estudio plantea la necesidad de incrementar los controles regulatorios. No en vano, la simulaciones realizadas durante la investigación estima que las operaciones de minería asociada a la criptomoneda van a rebasar los 130 millones de toneladas de emisiones de carbono, lo que supera a las emitidas por países como Qatar o República Checa. La preocupación por esta problemática no es nueva: hace más de una década que el ya fallecido Hal Finney, uno de los pioneros de la criptografía y las criptomonedas, expresaba en Twitter su inquietud al respecto:

La situación se ha agravado especialmente en el país de origen del estudio, China, donde dedicarse a la minería de bitcoins se ha convertido en una actividad empresarial muy rentable, toda vez que tanto el equipamiento informático como el consumo de electricidad es barato. De hecho, se estima que cerca del 70% de los mineros de bitcoins se encuentran en China, donde más de dos tercios de la energía provienen del carbón.

Las consecuencias no han tardado en hacerse notar y, tal y como expone el estudio, si fuera una urbe y ateniendo a su consumo energético, la minería de bitcoin se encontraría entre las 10 principales de las 182 ciudades de China a nivel de prefectura, así como entre los 42 principales sectores industriales de China.

Traducido en emisiones de carbono, la minería ya supone el 5,4% de las emisiones por electricidad en China. Con estos datos, los investigadores consideran que el objetivo de reducir el 60% de las emisiones de carbono por PIB para 2030, como se aprobó en el Acuerdo de París, se antoja complicado, más aun considerando que algunos mineros recurren a generadores de electricidad basados en combustibles fósiles.

La  solución planteada por el trabajo de la Academia de Ciencias de China y la Universidad de Tsinghua no pasa tanto por imponer mayores precios o impuestos al carbono, porque entienden que eso sólo trasladaría a los mineros donde sea más barato, como por derivar la minería a regiones en las que su demanda de electricidad sea satisfecha con fuentes de energía renovables –actualmente se concentran en las regiones con plantas de carbón-. De este modo, aunque el consumo de energía no se reduciría, sí lo harían al menos las emisiones de carbono.

Por David Bollero

9 abril, 2021

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Domingo, 28 Febrero 2021 05:28

Bill Gates: el clima de los billonarios

Bill Gates: el clima de los billonarios

El 16 de febrero de 2021, Bill Gates, el tercer hombre más rico del planeta, lanzó su libro Cómo evitar un desastre climático. Gates no sabía nada de cambio climático hasta hace pocos años, aunque su "huella climática" personal y empresarial es enorme, miles de veces mayor que la de cada persona de la vasta mayoría de la población mundial. Nada propone para cambiar esa realidad. Su receta es aplicar una mezcla de tecnologías extremas de alto riesgo –energía nuclear, nuevos transgénicos y geoingeniería–, mercados de carbono y fondos de inversión, y que los gobiernos apoyen a las empresas para ello con incentivos económicos, normativas a su favor e infraestructura con dinero público.

El libro no agrega nada a sus propuestas ya conocidas. Es más bien un resumen organizado para gobiernos, empresas e investigadores, en formato “como salvar el planeta para dummies” (o tontos, usado en manuales para referirse a principiantes). En una reciente entrevista con el periodista Anderson Cooper, Gates dice que el primer libro que leyó sobre clima hace 10 años, fue Weather for dummies (El tiempo para principiantes) (https://tinyurl.com/47x45b9v). En el libro aclara que además de otras lecturas, expertos como los promotores de la geoingeniería David Keith y Ken Caldeira le han estado informando sobre el tema.

La lista de tecnologías propuestas por Gates da vértigo: no duda en manipular desde los átomos a los genomas y el clima. La combinación de su mentalidad de ingeniero que ve al mundo, la naturaleza, el clima y los pueblos como partes de una máquina donde todo se puede mover con tecnología e inteligencia artificial, contrasta con sus rampantes declaraciones de fe de que nada de eso tendrá ningún problema, al menos ninguno que no pueda afrontar con más tecnología. Propone, por ejemplo, desplegar masivamente reactores para energía nuclear –que asegura que ahora no tendrán problemas como los desastres de Chernóbil o Fukushima; nuevas megaplantaciones de agrocombustibles, que al ser con semillas transgénicas y microbios de biología sintética ahora no competirán con la producción de alimentos, al igual que más plantaciones de soya y maíz transgénico para fabricar carne sintética en laboratorio, tambien con microbios manipulados genéticamente. Promueve la geoingeniería tanto para remover carbono como la geoingeniería solar. Financia la tecnología de impulsores genéticos para extinguir especies que, pese a presentarla como combate a la malaria, tiene sobre todo aplicaciones en agricultura industrial y química.

Gates afirma que el mayor desafío "para la humanidad" es llegar a reducir las emisiones de dióxido de carbono a cero en 2050. Una meta demasiado distante para no sobrepasar un aumento de temperatura global de más 1.5 grados, según el Panel de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Tanto Gates, como muchas empresas trasnacionales contaminantes y el Foro Económico de Davos, han anunciado compromisos de alcanzar "cero emisiones netas" en unas décadas. Es una trampa: Gates aclara en el libro que se refiere a emisiones cero "netas", es decir que se puede seguir emitiendo gases, incluso aumentar las emisiones, porque se puede asociar compensaciones ( offset), para que la suma sea cero. Esas compensaciones se harían con mercados de carbono y tecnologías de geoingeniería para remover carbono de la atmósfera una vez emitido. Nada de eso ha funcionado para enfrentar el caos climático, ni va a funcionar. Gates lo sabe, por ello exhorta a apoyar también el desarrollo de la geoingeniería solar para bajar la temperatura, para evitar que parte de los rayos del sol lleguen a la Tierra, como un plan B, aunque reconoce que tiene grandes riesgos.

Una de las técnicas de geoingeniería que presenta el libro es la captura directa de aire, en particular la empresa Carbon Engineering, donde Gates es inversor junto a Chevron, Occidental Petroleum y la minera BHP Billiton. La técnica requiere tanta energía para capturar y filtrar carbono de la atmósfera, que aumenta las emisiones totales de CO₂ si se tiene en cuenta todo el ciclo. Salvo con megainstalaciones de energías no fósiles, que de todos modos requerirán materiales, tierra, agua y competirán con mejores usos de tales fuentes de energía. El fundador (e inversor) de Carbon Engineering es David Keith, quien también dirige desde la Universidad de Harvard el programa de geoingeniería solar, financiado por Gates y otros millonarios. En este momento en el ojo de la tormenta por el cuestionamiento a su proyecto ScoPEx para experimentar en territorios indígenas cómo bloquear la luz del sol (https://tinyurl.com/t3wr59r5).

Aunque Gates declara que él y la Fundación Gates han retirado sus inversiones en las industrias petroleras, un ilustrativo artículo de Tim Schwab muestra lo contrario (https://tinyurl.com/dkuapxbk). Además, las empresas en las que invierte, como Microsoft y Carbon Engineering, siguen haciendo negocios con ellas. Señala, que aunque Gates promueve sus propias empresas, no es porque necesite más dinero. El punto más importante que comunica no es sobre clima, sino el poder de los milmillonarios sobre los gobiernos, para avanzar en lo que quieran, y qué éstos le pavimenten el camino.

Por Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC

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Un país en remate: transnacionales y empresarios locales festejan las políticas de Maduro

Se hacen concesiones, se privatizan o directamente se rematan. Maduro sigue en carrera en su curso privatizador y entreguista. Bajo el secretismo que le da la Ley “antibloqueo” el Gobierno opera aceleradamente y hasta los medios económicos internacionales lo remarcan como “positivo”. "La Ley Antibloqueo lo permite todo, ¡hagámoslo!", expresa Maduro.

Avanzan con toda una cadena de privatizaciones de empresas con total discrecionalidad en el marco de todo el secretismo de la Ley “Antibloqueo”. Un país a remate llevado a cabo por el Gobierno de Maduro. Todos lo festejan, aunque algunos le cuestionan que no se realiza como en los años 90, observando la cuestión de la discrecionalidad, pero no el entreguismo, como si la relativa “transparencia” del remate de entonces (por ser un régimen de varios partidos y sin el nivel de autoritarismo actual) no hubiese implicado negociaciones a espaldas de los intereses de los trabajadores y el pueblo, y los más variados secretos para beneficiar tanto a compradores transnacionales y locales como agentes del Estado.

En medio de una flexibilización de los controles de cambio y de precios y de la bendición por parte del Ejecutivo al uso de divisas en el país, el gobierno de Maduro ha entregado a inversionistas privados extranjeros y nacionales el manejo de importantes compañías de sectores estratégicos. “En un sentido, la revelación del impulso privatizador de Venezuela es un claro avance positivo” se jacta en decirlo la agencia especializada en noticias económicas Bloomberg.

Hace menos de seis días, el viernes 19 de febrero Maduro anunció que el país tomará "medidas audaces" para la "recuperación integral y definitiva" de la industria petrolera. Recalcando que toda la industria de hidrocarburos del país está abierta a la inversión extranjera. "Con la Ley Antibloqueo vamos a buscar buenos socios internacionales que traigan capital, tecnología y mercado para la gran industria de Venezuela", sostuvo. Un país llevado a la quiebra se pone en venta.

Al mismo tiempo indicó que ya están en marcha las negociaciones de contratos para inversionistas internacionales, especialmente con empresas de Turquía, India, China, Rusia y algunos países de Europa, por lo que también extendió la invitación a empresarios estadounidenses para sumarse a estas propuestas de “negocio”. "Quiero decirles a los inversionistas de los EE.UU. de Norteamérica que las puertas de Venezuela están abiertas para la inversión petrolera, gasífera y petroquímica del capital estadounidense, para trabajar en una sociedad ganar-ganar", manifestó.

Se trata de todo el curso entreguista y privatizador de Maduro, como lo hemos venido denunciando desde este diario, e incluso impulsando campañas unitarias contra todo este curso de remate del país en medio de la catástrofe económica que se vive durante ya más de siete años.

Además de las transnacionales todos los grupos económicos del país lo celebran. A nivel local van desde los tradicionales sectores económicos como los que emergieron con el chavismo y los propios burócratas del Estado que con el concurso de testaferros participan del festín.

Mientras hay un mundo abajo, todo el pueblo, el de las grandes mayorías, que en un curso dolarizador de la economía, ven hundirse cada vez más en sus condiciones de vida. La Venezuela profunda, la de los trabajadores y las mayorías populares, queda condenada a la pobreza extrema, mientras se remata el país, mientras un puñado de capitalistas locales y extranjeros, y las clases altas, se hacen cada vez más ricos adueñándose de activos y del erario público, así como aprovechando toda la rienda suelta -exceptuándolos de todo tipo de impuestos- que el Gobierno les ha dado para sus negocios, llevando la buena vida.

Y lo constatan los propios empresarios. El pasado miércoles 27 de enero también hubo otro festejo, esta vez en la sede de la principal cámara empresarial del país. La llamada Comisión de Diálogo, Reconciliación y Paz de la nueva Asamblea Nacional (AN) encabezada por Jorge Rodríguez, y la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción (Fedecámaras) se reunieron en la propia sede de Fedecámaras. El mismo presidente de Fedecámaras lo decía, “jamás una comisión de tan alto nivel se ha reunido con nosotros, y menos en nuestra casa”.

Es claro, y así lo han hecho resaltar, que el encuentro entre los jerarcas del chavismo y dirigentes empresariales es para darle continuidad a nuevas reprivatizaciones -como las que han ocurrido sobre todo desde el año pasado con compañías que estaban en manos del Estado. Docenas de plantas químicas, procesadores de café, silos de granos y hoteles, entre otras empresas, han sido transferidas a operadores privados en las así llamadas alianzas estratégicas.

En el sector agroindustrial, supermercado y hotelería muchas empresas han pasado a manos de privados. Entre las que han tomado relevancia noticiosa se encuentran los supermercados Éxito y Agropatria (una empresa de suministro agrícola del tamaño de un monopolio nacionalizada en 2010) donde ahora más de la mitad de sus 70 tiendas y dos de sus plantas de pesticidas son administradas por el Grupo Agrollano 2019 C.A; Lácteos Los Andes (una gran procesador de leche y fabricante de bebidas comprado por el gobierno en 2008) la estaría manejando un grupo iraní anónimo; Fama de América (productora de café) está en proceso de laudo arbitral; Industria Azucarera Santa Elena en Portuguesa pasó a manos del grupo Generoso Mazzoca, y el Central Azucarero Pío Tamayo ubicado en El Tocuyo, municipio Moran, desde finales de 2020 lo administra el Consorcio Veinca C.A.

Empresarios destacan el giro gubernamental. “El Gobierno de Maduro dio un giro en U a multas de 2019 al promover un capitalismo salvaje”, se da el lujo de decir el jefe de la Red de Alimentos de Venezuela, Rodrigo Agudo. Este empresario resalta que el Ejecutivo “dejó de recaudar impuestos sobre determinadas empresas, otorgó licencias de importación y convenció a funcionarios militares y a otros actores comerciales a invertir de origen desconocidos en empresas locales”.

Asimismo, puntualiza que “Las alianzas estratégicas comenzaron a formarse silenciosamente en 2017. La publicación del año pasado de la Ley antibloqueo otorgó a los acuerdos una base legal, eludiendo regulaciones como los procesos de licitación”.

Pero no todas las empresas seleccionadas por el gobierno para asociarse están generando interés, tampoco lo fue en los ‘90. Ni tontos que son los capitalistas para hacerse de empresas en las que consideran que no es un negocio rentable.

El gran negocio petrolero [1]

Pero hasta aquí hemos mencionado toda una serie de empresas que no tienen la envergadura de la industria petrolera, del sector hidroeléctrico, telefonía o industrias básicas como las de Guayana. Justamente es en el sector petrolero donde el camino de las privatizaciones se ha venido en un avance constante desde hace ya varios años.

El Gobierno ha otorgado a las empresas locales y extranjeras más control sobre los activos administrados en campos petroleros y plantas de compresión de gas. Y en algunos casos, PDVSA otorgó a los socios más capital en sus empresas conjuntas como PetroSinovensa y Petrozamora, para solo mencionar algunas.

Sobre la privatización en la industria petrolera hemos escrito por extensión un artículo titulado “Petróleo, geopolítica y el saqueo en curso en Venezuela” en el cual hacemos un recorrido de los últimos seis años a todo este proceso de “apertura”, donde además del sector petrolero abordamos el gasífero y petroquímico.

En el mismo indicamos cómo en medio del colapso económico Venezuela se ha transformado en la gran oportunidad para aumentar el saqueo por parte de las grandes transnacionales, e incluso de grupos económicos locales, en medio de todo el proceso que se ha abierto hacia lo que no puede llamarse sino la privatización de la industria petrolera. Incluso señalamos que, con sus importantes diferencias, tanto el Gobierno de Maduro como la oposición de derecha se muestran garantes de este retroceso.

Pero se trata de un curso que sigue dando pasos agigantados, ahora amparados por la Ley “antibloqueo” en el mayor secretismo de Estado, que no permite seguirle el paso minucioso con detalle a todo este proceso entreguista. Peor aún, se puede penar con años de cárcel si alguien se atreve a publicar todos estos entramados y negociatas que se llevan a cabo.

Y Maduro vuelve a recalcar en este mes de febrero “que las puertas de Venezuela están abiertas para la inversión petrolera, gasífera y petroquímica del capital estadounidense”. "La Ley Antibloqueo lo permite todo, ¡hagámoslo!", expresa Maduro. Se trata de un gran pillaje que implica un nuevo gran saqueo a la nación, dividiéndose zonas de explotación, tal como vienen operando los más diversos países desde Estados Unidos, históricamente el país que más ha saqueado el petróleo venezolano, hasta Rusia, China, Turquía y diversos pulpos petroleros europeos.

Como concluíamos en el artículo antes señalado, enfrentar todo este entreguismo y nuevo saqueo en curso, tanto por la política del actual Gobierno de Maduro como también la que propone la de la oposición de derecha, es una de las grandes tareas de la clase trabajadora, además de hacerle frente a los brutales ataques en sus condiciones de vida que viene sufriendo. Se trata de una ofensiva política y económica que de la mano de las transnacionales redoblarán las cadenas sobre el país y, con particular énfasis, sobre el pueblo trabajador.

 

[1] Para una mayor comprensión de la importancia del petróleo en los últimos 100 años del país recomendamos la serie de trabajos escritos por Ángel Arias titulados “El cuento de nunca acabar (o ¿quién puede sacarnos del atraso y la dependencia?)” que pueden leerse aquíaquí y aquí.

Por Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Miércoles 24 de febrero | 20:00

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