Viernes, 29 Marzo 2019 05:39

Ecos de la consulta de Kimsacocha

Ecos de la consulta de Kimsacocha

“Nuestra lealtad es para las especies y el planeta. Nuestra obligación de sobrevivir no es solo para nosotros mismos sino también para ese cosmos, antiguo y vasto, del cual derivamos” Carl Sagan


Dedicado a quienes luchan y defienden el agua, los páramos y la vida

 


La resistencia contra la destrucción de la Naturaleza se multiplica. Hay acciones que ganan fama en poco tiempo. La Skolstrejk for Klimatet, la huelga escolar por el clima , es claro ejemplo. Greta Thunberg , una joven de 16 años, más bien tímida, sacudió su entorno, su país y el mundo con una protesta iniciada desde su escuela que en pocos meses devino en símbolo del movimiento de lucha contra el cambio climático que llenó plazas en una huelga mundial sin precedentes el 15 de marzo . Como ese, hay muchos otros procesos, que suman décadas de resistencias, represiones y de construcción de alternativas, no siempre conocidos internacionalmente.


De esos procesos cabe recuperar aquellas movilizaciones enfocadas en realizar consultas populares como parte de complejas resistencias. Varias comunidades campesinas e indígenas se han aliado con organizaciones de la sociedad civil para emprender luchas jurídicas que consoliden la participación ciudadana, la autonomía territorial y para presionar a que el Estado cumpla su deber de asegurar un ambiente sano. Con un transitar difícil y hasta sinuoso, acogiéndose en ocasiones a algunos resquicios legales o incluso a irrespetados derechos constitucionales, estas comunidades han avanzado con constancia y valentía hasta cristalizar dichos procesos electorales.


El 23 de marzo de 2003 , en Esquel, Argentina, se dio un plebiscito para aceptar o rechazar las actividades mineras en la zona, aunque con carácter no vinculante. El 82% de votantes se opuso a la megaminería de oro, permitiendo declarar a Esquel como “municipio no tóxico y ambientalmente sustentable”. Tal éxito hizo que su influencia se extendiera a otras regiones de ese país y, poco a poco, superara sus fronteras.


La democratización ambiental en Colombia


En Colombia, país de gobiernos neoliberales e hiperextractivistas, ya son decenas las consultas realizadas o propuestas. La lucha por defender con participación democrática el ambiente y los territorios se intensificó en 2013 -como parte de un proceso de democratización ambiental, tal como lo analizamos con Cecilia Roa García y Tatiana Roa Avendaño - con las consultas populares en los municipios de Piedras y Tauramena, con resultados abrumadores en contra de los proyectos extractivos. El 28 de julio de 2013, en el pequeño y casi perdido municipio de Piedras en el Tolima -de economía agrícola y ganadera– se hizo la primera consulta popular vinculante en contra el distrito minero La Colosa, previsto a ser una de las más grandes minas a cielo abierto del planeta. Tal mina sería operada por AngloGold Ashanti (AGA), la tercera mayor extractora y procesadora de oro del mundo. La alianza entre los campesinos, grandes productores de arroz y entidades municipales, junto con el apoyo de varios comités ambientales, estudiantes y asesores legales activaron la consulta popular, ampliamente ganada por los partidarios de la vida.


Cinco meses y medio después, el 15 de diciembre de 2013 en el municipio de Tauramena, Casanare, una segunda consulta popular se hizo en respuesta a los planes de la compañía colombiana Ecopetrol para ejecutar la exploración sísmica. La comunidad estaba preocupada por los posibles efectos de esa exploración sobre las fuentes de agua, tal como había acontecido en otra región cercana.


Estos dos movimientos sociales se ganaron fuertes reacciones del Gobierno, el cual, luego de la consulta en Piedras, intentó varias estrategias para prevenir la consulta en Tauramena, incluyendo amenazas de judicialización a los alcaldes por sobrepasar los límites de su competencia. Después de que ésta se realizó, las consultas de Monterrey, Pueblorrico, Ibagué, Cajamarca y Pijao han debido sortear una larga serie de obstáculos que bloquearon a algunas y mantienen otras en vilo.


Consultas populares en el país de los Derechos de la Naturaleza


En Ecuador, este domingo 24 de marzo, se celebraron elecciones para prefectos provinciales, alcaldes y otras dignidades locales. Son elecciones importantes, cuyos resultados influirán en la vida política del país. Pero ese mismo día se realizó una consulta popular crucial para el futuro y la esperanza de las próximas generaciones , y en línea con los procesos antes mencionados. Así, en el pequeño cantón de Girón, en la provincia del Azuay, de dio una consulta popular vinculante que decidió sobre la minería: la primera consulta de ese tipo en Ecuador. La consulta se alcanzó luego de largas resistencias y luchas, particularmente de la Federación de Organización Indígenas y Campesinas del Azuay (FOA) y de la Unión de Sistemas Comunitarios de Agua de Girón, que contaron con el respaldo de varios conglomerados ciudadanos, entre los que se destaca el Colectivo Yasunidos de Guapondelig (Cuenca).

Es indispensable relievar que las comunidades campesinas de esa zona están peleando por el agua y sus páramos en Kimsacocha por casi 30 años, anhelando sostener su agricultura y ganadería; una lucha que cuenta en su vanguardia, como sucede en casi todas las luchas de resistencia a los extractivismos, a las mujeres indígenas y campesinas . En esa resistencia, enfrentaron al mayor promotor de la megaminería y de sus empresas transnacionales en la historia de este país: el presidente “progresista” Rafael Correa [1] quien, violando el Mandato Minero , expedido por la Asamblea Constituyente el 18 de abril del 2008, abrió la puerta al festín minero del siglo XXI, como se lee en el artículo elaborado con Francisco Hurtado Caicedo .


Tal enfrentamiento, visto en especial desde 2011, ha llevado a que las comunidades luchen contra el poder de grandes mineras y del Estado, dispuestos a bloquear la consulta como sea . Incluso, en la recta final tanto el capital (representado en la empresa INV Metals) como el Estado (representado en el Ministerio de Recursos no Renovables) interpusieron múltiples impugnaciones a la autoridad electoral para frenar el avance de la consulta . Y por si eso no bastara, emergió una agrupación que intentó posicionar una pregunta paralela que buscaba dorar la píldora megaminera alegando que se consulte si la población estaría de acuerdo en que más de la mitad de las regalías mineras se entreguen a la zona de influencia del proyecto (sin hacer mención alguna de todas las afectaciones que éste causaría). A la final, ninguno de estos intentos prosperó.


Con estos antecedentes, la consulta de Girón, en la que las comunidades obtuvieron un contundente triunfo con un 87 por ciento de los votos, es determinante para proteger esa región e impulsar procesos similares en la misma provincia del Azuay e inclusive en otras zonas del Ecuador. Asimismo, la consulta de Girón significa un importante paso hacia formas de participación democrática que rebasen el cortoplacismo y la transitoriedad de la administración pública, pues la consulta en el fondo representó un acto de defensa del estilo de vida de las comunidades campesinas e indígenas ante las arremetidas del Estado y del capital . Y de esta manera se profundiza la Democracia, que, en palabras de Cornelius Castoradis, “es el poder de decidir por sí mismo sobre cuestiones esenciales y hacerlo con conocimiento de causa”, tal como sucedió en el cantón Girón.


Esto será aún más potente luego de la espectacular victoria de Yaku Pérez , como prefecto de la provincia del Azuay, quien es uno de los mayores luchadores por el agua y los páramos andinos; personaje que, por cierto, fue perseguido, vejado e incluso encarcelado en el correísmo. Asimismo, a los resultados en las urnas logrados este 24 de marzo, se suman las exitosas acciones logradas por otras comunidades para frenar judicialmente la megaminería, como Río Blanco y Sinangoe , por ejemplo. No hay duda que esta es la oportunidad para detener la intrínseca violencia megaminera, que solo es posible atropellando derechos de las comunidades y Derechos de la Naturaleza (como muestran los casos de violaciones en Nankintz, Tundayme e Intag durante el gobierno de Correa, que no han cesado en el morenismo).


La conclusión es contundente. Las organizaciones comunitarias, embarcadas en estos intríngulis de la justicia -casi siempre manipulada o controlada por intereses de grandes mineras en contubernio con los gobiernos- están obligadas a rondar los tribunales administrativos buscando la constitucionalidad y legalidad de las preguntas y de las consultas en sí mismas. Igualmente, se enfrentan a intentos de consultas paralelas que buscan legitimar de forma engañosa la megaminería. Sin embargo, la cuestión supera el ámbito técnico-jurídico como se ha visto en Girón.


Sin negar los contenidos históricos, políticos, sociales y ambientales propios de cada lucha, lo que se juega es la Naturaleza, las comunidades, la democracia y la vida. Como anota el sociólogo Juan Cuvi, refiriéndose a Kimsacocha , se trata de hechos políticos que sintetizan el derecho de una comunidad a decidir sobre su territorio y su proyecto de vida en común. Resume la lucha de pueblos que han resistido por siglos a las pretensiones productivistas y a las lógicas de acumulación capitalista. Devela la incompatibilidad entre dos formas de relacionarse con el mundo: priorizar la Naturaleza y la vida o la acumulación de capital, el poder y la muerte; la particularidad local o la uniformidad globalizadora; la paz de la ruralidad o el vértigo capitalista posmoderno. Es la lucha entre la visión de mundo de los colonizados y de los colonizadores. Y siendo también un hecho económico, enfrenta el mito de sostener la modernidad con más extractivismos (en Ecuador, un país inmerso en lo que he definido como “la maldición de la abundancia” - el petróleo no abrió la puerta al ansiado desarrollo, como tampoco lo hará la minería, tal como lo mostramos con John Cajas-Guijarro ).


Así, en cada consulta popular se juega muchísimo más que meras controversias jurídicas. Estas consultas, como una parte más de largas y complejas resistencias y construcciones de alternativas, denotan -sin rodeos- el gran potencial de una democracia vivida, practicada y conquistada desde abajo, desde las comunidades, para desde allí extenderse a otros ámbitos gubernamentales. Una democracia donde el mayor poder ya no sea el capital, sino la vida misma.


Ese es el gran mensaje de esta jornada histórica por el Kimsacocha; mensaje que nos recuerda que nuestra mayor lealtad no es para con nosotros mismos solamente sino para con la vida y con nuestro planeta. 

 

Por Alberto Acosta
Rebelión

Nota:

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[1] En su momento, el presidente Rafael Correa -como reconoció públicamente el presidente colombiano, el neoliberal Juan Manuel Santos y gran conductor de la “locomotora minera” en su país- le habría “asesorado” sobre cómo romper las resistencias de las comunidades en contra de la minería; demostrando así, lo que Eduardo Gudynas consideró la convergencia entre gobiernos neoliberales y “progresistas” .
Alberto Acosta: Economista ecuatoriano. Profesor universitario. Ex-ministro de Energía y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente. Excandidato a la Presidencia de la República.

 

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Viernes, 22 Marzo 2019 08:45

Agua que no has de beber…

Agua que no has de beber…

Al igual que el aire, el agua es un recurso fundamental para la vida, el que hasta hace algunos años muchos consideraban infinito. La evidencia actual es lo contrario. ¿Ante cuál realidad se enfrenta la humanidad en este particular?, y, ¿cuáles son los retos que nos plantea la misma?

 

La vida necesita del agua. En el subsuelo y superficie de nuestro planeta, no todo son minerales, también poseen otros componentes, el agua como el más importante de todos ellos. Y no es poca, aunque no toda es potable: alrededor del 72 por ciento de la superficie terrestre está compuesto por este líquido vital para nuestra vida. Líquido que está en los océanos, mucho más allá de lo que alcanzan a percibir nuestros ojos pues alcanza profundidades de hasta 4 km. Esta agua, salada, representa el 96,5 por ciento de la totalidad acuífera existente; otro 2 por ciento está en los glaciares, 0.6 por ciento es agua de ríos y lagos, agua subterránea 0.6 por ciento. El 1 por ciento de agua del planeta es dulce en condiciones inmediatas para su consumo, pero está distribuida con desigualdad geográfica ya que hay sitios áridos por falta del vital líquido.

El agua que podemos consumir, más allá de lo que cotidianamente nos dicen los medios de información, la consume y derrocha en mayor porcentaje la industria, así como la agricultura; otro porcentaje se pierde en el aseo de automotores y maquinarias, así como calles y ventanales de edificios; es tal este gasto que solo el 10 por ciento del agua potable está destinada para uso doméstico.

Como sabemos, el agua sufre procesos contaminantes, por uso y por abuso, lo que la infesta con agentes patógenos, afectándola también en su color, olor, sabor, turbidez; fuentes de agua dulce (como ríos, arroyos, lagunas) que consideramos limpios pueden estar cargados de sustancias peligrosas allí disueltas por distintas vías; es por todo ello que nos vemos obligados a someterla a tratamiento de purificación. Para garantizar su consumo debemos eliminar: bacterias, contaminantes e impurezas.
Purificación para el consumo

Existen estudios y aplicaciones para obtener agua apta para la vida humana. Para cumplir con su purificación lo aplicado frecuentemente es ozono o cloro –por su poder oxidante–: el cloro es añadido en la primera etapa de purificación del agua de ríos, cascadas, vertientes naturales; puede dejar un sabor fuerte, como el que caracteriza el agua en las piscinas. El cloro –Cl2– colocado en el agua forma el ácido hipocloroso (HClO) que oxida y elimina las bacterias. Es un método muy difundido, de largo tiempo de retención y acción. Desinfecta pero no purifica, se utiliza en cantidades de 0.2 a 0.5 ppm (partes por millón); evita enfermedades como difteria, tifoidea, cólera.

El ozono O3, oxida por sí mismo las bacterias. Es más efectivo y no tiene sabor alguno. Es más caro que el cloro y tiene tiempo de retención corto. Asegura que el agua permanezca libre de contaminación microbiológica por un tiempo más largo.

 

Frente a la escasez del líquido vital

 

El agua es un recurso finito. Su alta presencia en los diferentes procesos industriales incrementan su escasez. En la actualidad se están buscando métodos de destilación de grandes volúmenes de agua, considerando para ello la del mar por la cantidad que representa. Las investigaciones avanzan y actualmente contamos con procesos y diseños con diferentes rendimientos, algunos ya en aplicación, otros en estudio y experimentación como la filtración por óxido de grafeno, que procede del carbono del grafito.

Ya se hace destilación de agua salada, Israel posee una de las más grandes plantas para este tipo de procesamiento. El método es más o menos así: se calienta el agua del mar en una serie de recipientes entubados interiormente y entre sí, sumergidos en contenedores con vacío parcial. A presión atmosférica reducida, el agua hierve instantáneamente, su vapor es condensado en contacto con conexiones enfriadas por agua marina. El calor desprendido por el agua condensada sirve para precalentar más agua salada.

Este proceso también puede adelantarse por Ósmosis, que es el movimiento de las moléculas hasta equilibrar concentraciones diferentes de dos soluciones, a través de una membrana semipermeable. Las soluciones ejercen presión en la membrana (presión osmótica) provocada por el paso del solvente puro o con menos sal, hacia la solución concentrada (mayor cantidad de sal). Es la ósmosis directa.

Pero la ósmosis inversa se aplica al agua salada, se somete esta agua a alta presión, se procura detener la sal y provocar el paso sólo del agua sin sal para desalinizarle y permitir el uso doméstico, de la siguiente manera: a la solución de agua marina recolectada le aplican una alta presión junto a la membrana semipermeable de etanoato de celulosa (papel celofán), forzando al agua salada a atravesar la membrana dejando la sal en ella. Al realizar este proceso debemos asegurarnos que la membrana sea efectiva tanto por su semipermeabilidad, como por su resistencia a las altas presiones aplicadas, de manera que permita así un flujo constante de agua dulce. Comercialmente se utiliza una membrana de un metro cúbico a una presión de más de 70 atmósferas, el paso del agua desalinizada, frecas, puede alcanzar un volumen aproximado de 250.000 litros diarios.

Otro proceso posible de seguir es el conocido como intercambio iónico, que es la eliminación de sales insolubles del agua (se depositan en el interior de las tuberías). El proceso químico de interrelación iónica, procurando aislar la sal mediante cambios de su composición original, sirve para separar la sal marina modificando su composición química, por sustitución de iones positivos (cationes) por hidronio H+, e iones negativos (aniones) por hidroxilo OH-.


Al realizar este proceso, hacemos pasar el agua de mar por columnas con estructuras naturales de silicatos o resinas sintéticas de intercambio iónico. Los iones hidrógeno H+ (hidronio) se cambian con iones de sodio Na+, mientras que los iones OH- (hidroxilo) se cambian con iones de cloro Cl-(cloruro) en el agua marina.

Las columnas de separación iónica pueden renovarse con ácido sulfúrico, para el intercambio de resinas catiónicas y sodio; los hidróxidos son para el intercambio de resinas de aniones. Se genera así un agua de buena calidad, pero esta aplicación es relativamente costosa.

 

El oxígeno, componente básico

 

Aire y agua son fundamentales para la mayoría de los organismos, incluida la especie humana. El oxígeno está presente en estos dos elementos, primordiales para la vida. La mayoría de animales y plantas acuáticas necesitan oxígeno para su respiración aeróbica, son valores pequeños, la máxima solubilidad de oxígeno en el agua es apenas 9 ppm (0.009 gramos por litro).

Los peces tienen el mayor requerimiento: 3ppm para sobrevivir y las bacterias el mínimo, inferior a 3ppm. Para mantener el balance en la diversidad acuática el contenido de oxígeno en el agua no puede ser inferior a 6 ppm.

La necesidad bioquímica del oxígeno disuelto se abastece por la descomposición acuática de materia orgánica en un tiempo aproximado de cinco días como máximo. El agua tiene una alta demanda biológica de oxígeno, que se mantiene por la retroalimentación atmosférica de este gas. Si no existiera este proceso, terminaría rápidamente la supervivencia acuática.

En los ríos esto lo facilita la movilidad del agua, que recibe oxígeno por ser agua corriente. Los lagos tienen una oxigenación mucho más lenta o ninguna. El agua pura tiene una demanda bioquímica de oxígeno de menos de 1 ppm, si este valor de demanda bioquímica de oxígeno se incrementa sobre 5 ppm, es agua contaminada.

La acumulación de residuos orgánicos en el agua causa la proliferación de ciertas especies, proceso conocido como eutrofización del agua, que es un fenómeno producido por el uso excesivo de fertilizantes artificiales y detergentes acumulados en lagos, que actúan como nutrientes y aumentan el crecimiento de plantas y algas que al vivir tal proceso reproductivo evita el ingreso de oxígeno del aire en el agua: es un proceso que también está presente en aguas marinas de movilidad lenta.

Este tipo de procesos también pueden tener otras consecuencias. Por ejemplo, cuando plantas y algas mueren, se descomponen aeróbicamente produciendo óxido carbónico y agua. Si el crecimiento excesivo de ellas y el oxígeno presente no están equilibrados, ocurre la descomposición anaeróbica, formando residuos de gases tóxicos como H2 S (gas sulfhídrico), NH3 (amoníaco), CH4 (metano), que no solo tienen un olor desagradable, sino que envenenan el agua. Mientras más especies mueren hay mayor descomposición anaeróbica y el lago no tiene vida acuática.


El océano también produce oxígeno a través de algas marinas y plancton, que pueden morir con la contaminación de su hábitat por los residuos de basura, plástico, redes de pesca, chatarra, etcétera, arrojados al mar por los seres humanos. Para cuidar el agua marina debe protegerse especialmente a los arrecifes de coral, pues producen el 80 por ciento del oxígeno indispensable para la vida marina, el calentamiento global provocaría la muerte del 35 por ciento de las corales.

El calentamiento global ocasionado por las actividades humanas ha generado un aumento aproximado de 0,6 °C en la temperatura media del planeta. Muchas industrias descargan agua caliente, sobretodo en ríos, provocando la contaminación termal. La contaminación por la variación de la temperatura del agua afecta también al oxígeno, ya que su solubilidad depende de ella, si aumenta la temperatura, baja la solubilidad del oxígeno; así como la demanda de los organismos acuáticos que terminan muriendo.

 

Reciclar y cuidar el agua

 

En muchas ciudades sus basuras van a dar a los ríos y mares, basura inorgánica que va acumulándose y basura orgánica que puede ser degradada por microorganismos, los que necesitan tiempo para este proceso; se produce así la contaminación del agua en general y de las concurridas playas en particular. Hay personas que colocan la basura en recipientes cerrados pero que en el agua se abren o rompen, dejando materia flotante, suspendida, coloidal y un rango de microorganismos.

Los residuos contaminantes y perjudiciales deben ser removidos con tratamientos concretos: para retirar residuos sólidos conviene pasar el agua por filtros mecánicos diseñados para detener objetos relativamente grandes como palos, papel, condones y bolsas. Continúa el proceso con filtros de menor gradación para detener objetos más pequeños con filtros de arena o grava de diferente espesor y tamaño, permitiendo entonces el depósito o sedimentación que queda en un recipiente apropiado, así se asienta el agua con tierra y lodo. Entonces, viene el tratamiento químico de floculación, en el que se ponen compuestos de hidróxido de calcio Ca (OH)2 y sulfato de aluminio Al2(SO4)3 que precipitan aglutinados de tierra o lodo, factibles de ser retirados mecánicamente.

Para completar la purificación del agua y disponerla para el consumo humano: se incorpora el purificador de Carbón Activado granular que por adsorción química (sustancias orgánicas especialmente volátiles, se adhieren a la superficie del gránulo de carbón) y así se eliminan restos de pesticidas, plaguicidas, compuestos orgánicos volátiles, también retira el sabor a cloro. La aplicación de rayos ultravioletas –UV–, después del cloro, proporciona un esterilizante efectivo para microorganismos en el agua.

El agua se utiliza en varios procesos productivos. Aunque no sea indispensable que toda el agua dulce del planeta sea para calmar la sed, cocinar alimentos o el aseo de los seres humanos, se debe proyectar posibles formas de una utilización responsable de este recurso natural, por ejemplo, en procesos industriales un adecuado manejo del agua permitiría que la utilizada para enfriar plantas industriales, por ejemplo, podría reciclarse procurando recogerla en reservorios y utilizarla luego para regar zonas agrícolas, solucionando dificultades ambientales.

 

El agua responsabilidad de todos/as

 

Tenemos los humanos con el agua, un problema de vida o muerte, problema que, como es conocido, puede traducirse en conflictos internos en cada uno de los países que integran la comunidad global. Para aportar, así sea un poco al cuidado del agua, cada uno de nosotras/os podría incorporar hábitos simples, como: procurar utilizar el mínimo de agua tanto en el inodoro como en la limpieza personal, abriendo la llave de agua de manera intermitente para su menor gasto posible. Regar las plantas de maceteros con agua ya utilizada en la cocina, por ejemplo (la que lava sin jabón), utilizar tuberías de mejor calidad y menor capacidad de distribución. Procurar hacer el lavado de los autos con el mínimo de agua tratada para el consumo humano. No debemos olvidar que el proceso de descontaminación, desinfección y purificación del agua necesita instalaciones y adecuaciones precisas, lo que resulta costoso y, por tanto, inviable para ser utilizada en limpieza de calles, automotores y otros.

Y como reto colectivo en cada uno de nuestros países, hay que lograr la efectiva regulación de las empresas privadas en el uso industrial del precioso líquido; merecen especial énfasis las empresas industriales del campo, las cuales consumen agua subterránea, muchas veces a su libre albedrío, así como las empresas que embotellan agua, o procesan gaseosas, cervezas, jugos y similares, todas ellas grandes consumidoras y derrochadoras de un recurso natural que es finito, además de colectivo, aunque en ocasiones apropiado –por ahora– por empresas privadas.

 


 

 

Recuadro

Multinacionales, grandes responsables de la producción de plásticos

 

En 2018, cerca de 10.000 voluntarios y 1.300 organizaciones realizaron la recolección de residuos en más de 42 países para identificar la procedencia de 187.851 piezas de plástico, encontrados en más de 238 cuerpos de agua de los seis continentes. El movimiento global “Break Free From Plastic 1” (Librarse de los plásticos), impulsor de esta iniciativa presentó en su informe* los resultados de los altos grados de contaminación del agua. Sobre la situación de los océanos en el mundo se comprueba que las multinacionales Coca-Cola Company, Pepsico y Nestlé son las empresas que fabrican la mayor parte de los productos plásticos que terminan en los mares. La producción global de plástico ha superado los 330 millones de toneladas métricas por año, en menos de dos décadas habrán más formas plásticas que seres vivos en los océanos lo que pone en peligro la existencia de la vida misma.

 

* https://www.breakfreefromplastic.org/

 
 

 

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Viernes, 22 Marzo 2019 06:28

Colombia resiste al fracking

Colombia resiste al fracking

Con la soberbia característica de una clase de individuos que ostentan el conocimiento y el poder como supuesto derecho adquirido y de manera monopólica, la llamada comisión de expertos “independientes” convocada por el gobierno de Colombia para analizar las consecuencias del fracking en el país, produjo un cuestionable informe.

La comisión, compuesta por once académicos nacionales y dos extranjeros dio vía libre a las pruebas piloto para la explotación no convencional de hidrocarburos que se lleva a cabo en el norte del país (1).Según el informe, el fracking no representa una amenaza ambiental siempre y cuando se sigan ciertos protocolos que deben cumplirse con rigurosidad. Por una parte, existen una serie de requisitos previos a los ensayos piloto como el cumplimiento de la ley de transparencia, la capacitación de personal, la atención de riesgos de salud y el establecimiento de mecanismos de participación ciudadana. Por otra parte, las conclusiones de la comisión se centraron en las recomendaciones en torno a la ejecución de los pilotos a propósito de garantizar la participación comunitaria y la clarificación de los medios de transferencia de utilidades a las comunidades que dejará esta actividad. Según puede leerse entre líneas, los expertos otorgaron el visto bueno al gobierno para que inicie con la explotación y contaminación de recursos aún en detrimento de poblaciones enteras.

En efecto, las pruebas iniciarán en el norte del país en una superficie total de 33.915 km. Los departamentos más afectados por la iniciativa serán Santander cuya cuenca de hidrocarburos representa el 56%, seguido por Cesar con el 28%, Bolívar con el 8% y finalmente Antioquia con el 7% (2). De acuerdo con la comisión “independiente”, el rechazo al fracking en municipios como San Martín (Cesar), Puerto Wilches y Barrancabermeja (Santander) obedece a la ausencia de información por parte de los pobladores y a la desconfianza en torno a la extracción de riqueza en los territorios y la consecuente generación de pobreza. Sin embargo, el tono del informe deja ver que el rechazo vehemente por parte de las comunidades obedece a la “ignorancia y desconocimiento”, a mitos y rumores sobre el fracking más que a evidencia empírica. Esta forma de invalidar los discursos de los campesinos y trabajadores es una muestra de cómo el gobierno busca a toda costa la explotación de recursos amparado en una máscara de tecnicismos. En pocas palabras, todo aquel que contravenga las supuestas evidencias y estudios, es un “ignorante que detiene el progreso de la economía naranja”. Qué bajeza.

De acuerdo con las recomendaciones de los expertos se tendrán que seguir al menos cinco pasos para la explotación de hidrocarburos de manera no convencional. Primero, se construirá una línea de base ambiental, posteriormente se harán los respectivos estudios hidrológicos (para analizar las consecuencias de contaminación de acuíferos); a continuación, se dará el levantamiento de la línea de base de sismicidad, luego la perforación del pozo y finalmente el análisis de las aguas de retorno.

Todo este es el protocolo que aplicará Ecopetrol para utilizar esta polémica técnica que tiene férreos defensores como Julio Cesar Vera, expresidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos. Según Vera, el hecho de que el fracking produzca sismos es “técnicamente una mentira” porque la profundidad a la que se llega es de 3 a 5 kilómetros por lo que cualquier fracturamiento que se haga va a generar un efecto de 200 metros y una sismicidad asociada como si se tirara una botella de agua al piso (3).

Toda esta colección de argumentos a favor de la fracturación hidráulica demuestra el afán que tiene el gobierno por demostrar la “inocencia” de esta técnica. Habrá que recordarles a Vera y de paso a todos los funcionarios del gobierno que en 2014 la compañía Aruba Petroleum Inc., tuvo que pagar una multa de 2,9 millones de dólares a una familia en Texas por daños causados a la salud (4).Por tanto, no es tan cierto que el fracking no causa daños ambientales y sociales cuando -ahí sí- las evidencias muestran lo contrario. ¿Por qué la palabra de los expertos pesa más en algunos casos que en otros? La respuesta es una: por el dinero y el poder.

A pesar de que las recomendaciones hechas por la comisión de expertos “independientes” presenta algunos limitantes en la ejecución de las pruebas piloto, la realidad es que el gobierno y en concreto la ministra de minas, María Fernanda Suárez, sólo se quedará con lo que le conviene: el visto bueno para el inicio de las exploraciones enbusca de hidrocarburos(5) Por esta razón, es necesario establecer algunas razones por las cuales los sectores ambientalistas y alternativos en Colombia deben resistir a la andanada promovida por el gobierno colombiano. En primera instancia, como lo manifestó Óscar Sampayo, activista de la Alianza Colombia Libre contra el fracking, es poca la información a la que tienen acceso las comunidades en el país. De esa manera, el Estado busca ocultar las verdaderas consecuencias de la fractura hidráulica con el fin de reducirlo a un asunto técnico. No existe claridad ni transparencia en el procedimiento y aunque los defensores del fracking han dicho que “entre mayor conocimiento, menores son los riesgos”, la verdad es que entre más se conozca sobre esta técnica mayores serán los sectores que se le opongan. Por ese motivo, quien tiene el conocimiento, tiene el poder de decisión.

En segunda instancia, existe algo que podemos denominar “desconocimiento programado”, es decir, que no hay en la actualidad un inventario de los recursos hídricos, las plantas, los animales y demás especies, como también se desconoce el potencial de las aguas subterráneas (y no importa conocerlo). Dicho de otro modo, no se tiene una valoración de las posibles consecuencias que el fracturamiento hidráulico traería. Supuestamente la comisión de expertos realizó una serie de trabajos de terreno para analizar las posibles consecuencias, pero no se presentaron ningunos resultados al respecto. Sencillamente se dio una aprobación sin tomar en cuenta los bienes y recursos que podrían afectarse. Este desconocimiento programado tiene como propósito subvalorar los peligros, convertirlo en simples “reclamos de ambientalistas”. No obstante, la cuestión de fondo es que se genera un ocultamiento estratégico por parte del gobierno y sus instituciones para evitar que más gente se movilice en contra del fracking.

La tercera razón para oponerse y resistir es la mitomanía a propósito del “fracking responsable”, pues no existe tal disparate. Como lo ha manifestado continuamente la Alianza Colombia Libre contra el fracking, no hay en el mundo una tecnología capaz de realizar la perforación y producción de pozos sin extraer consigo material radioactivo y tóxico (6). Si así fuera, países que se consideran a la vanguardia de la industrialización como Alemania o Francia, no tendrían prohibida esta técnica. El gobierno colombiano siguiendo (como es su tradición) las órdenes impuestas desde la Casa Blanca, pretende crear un aura de “neutralidad y responsabilidad” en torno al fracking que está lejos de la realidad. Por el contrario, el visto bueno de la comisión de expertos fue un duro golpe para aquellos sectores independientes y soberanos que sí entienden los peligros que se traerían consigo. La ilusión que quiere crear el gobierno de Iván Duque es que la producción de 5.000 nuevos barriles de petróleo es un éxito de su plan de gobierno, pero al tiempo busca ocultar las terribles consecuencias ambientales ocasionadas por la fractura de rocas.

Por último, es oportuno preguntarse ¿quién toma en consideración las demandas democráticas de las poblaciones? Existe una clara tendencia autoritaria por parte de la actual administración a negar las opiniones y reparos de los opositores a tales proyectos. La comisión resolvió este asunto tildando a estas comunidades de “desconocedoras” de los procedimientos, pero al margen de esta muestra de desprecio y elitismo, ¿no es Colombia una supuesta democracia? Ejemplos como Jericó (Antioquia), Fusagasugá (Cundinamarca), Curumal (Meta), Plata (Huila) y Cajamarca (Tolima) son la muestra fehaciente de que la participación es la piedra angular de todo proceso democrático, razón por la cual, las pruebas piloto también tienen que pasar el tamiz de un mecanismo participativo, de lo contrario se estaría desconociendo la soberanía de las poblaciones (7) Sin embargo, para nadie es un secreto que el gobierno Duque es autoritario, antidemocrático y violento con los desposeídos.

La muestra de lo anterior es el discurso desarrollista de la economía naranja bajo el cual se busca ocultar los graves peligros ambientales al que estarán sometidas miles de personas. Para la ministra de Minas y Energía, las recomendaciones de la comisión son “integrales porque incluyen una variable social y no sólo técnica”. Tanta hipocresía para validar algo que a todas luces no se respetará. En efecto, el gobierno es el primero en criticar las consultas populares como mecanismos de soberanía porque impide que se desarrollen proyectos minero-energéticos que se consideran fundamentales para el “desarrollo” del país. En otras palabras, ni a la ministra ni al presidente le importa la protección de las comunidades, si así fuera se prohibiría de inmediato el fracking.

Detrás de la noción de desarrollo hay un asunto mayor y más grave: la profundización del imperialismo económico. Las mismas empresas que han explotado el petróleo históricamente en el país ya manifestaron su interés de hacerse con los pozos no convencionales. Y no es una sorpresa que dichas compañías sean de origen norteamericano. La Exxon Mobile y la Conoco Phillips quieren hacerse con el control de los recursos encontrados en el Magdalena Medio (8). En ese sentido, los acuerdos comerciales con el magnate-presidente, Donald Trump, incluyen la entrega de la soberanía nacional a favor del imperialismo trasnacional. Esto quiere decir que el fracking no sólo trae consecuencias socioambientales sino también económicas, de ahí el porqué de la resistencia.

A manera de epítome puede decirse que el fracturamiento hidráulico trae daños irreversibles al medio ambiente y por ende a los pobladores de una región específica. Por esa razón, el anuncio de la comisión de expertos resultó ser un baldado de agua fría para las comunidades que se resisten a la explotación de sus territorios. El riesgo a la salud por la contaminación de aguas subterráneas es alto pero la comisión ha querido pasarlo por alto. Más allá de los estudios técnicos y de tratar a los pobladores como “ignorantes” y desprovistos de capacidad de decisión, los académicos deberían limitar aún más el uso de esta técnica con el fin de proteger las especies animales y vegetales en un mundo que camina hacia la autodestrucción. Por eso, la resistencia al fracking es un asunto de vital importancia.

Notas

1)https://images.eltiempo.digital/uploads/files/2019/02/14/WhatsApp%20Image%20201914%20at%204.31.57%20PM%20-2-convertido.pdf

2) https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/asi-es-como-ecopetrol-planea-hacer-fracking-en-colombia-327390

3)https://www.eltiempo.com/economia/sectores/recomendaciones-de-expertos-para-hacer-fracking-en-colombia-327126

4)https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/tribunal-favorece-familia-afectada-fracking/31177

5)https://www.semana.com/nacion/articulo/fracking-en-colombia-comision-de-expertos-dijo-que-si/601668

6)http://www.uniminutoradio.com.co/es-conveniente-o-no-el-fracking-en-colombia/

7)https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/municipios-en-colombia-que-le-han-dicho-no-al-fracking-298502

8)http://caracol.com.co/radio/2019/02/15/economia/1550250155_611304.html

 

Video relacionado

 

https://youtu.be/8_UubRAep9k

 

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Transformar la economía de EU: el Green New Deal

Una nueva propuesta de legisladores del Partido Demócrata busca rediseñar la economía de Estados Unidos. Ha recibido el nombre en inglés de Green New Deal, que se traduce como el "Nuevo trato verde" y renvía al paquete de política económica que introdujo Franklin Roosevelt en 1933 para enfrentar la Gran Depresión.

Esta propuesta ya genera un gran debate en Estados Unidos, polémica que ya hacía falta en un país que se ha inclinado tanto a la derecha que la palabra socialista se ha convertido en insulto. Por ese motivo el Partido Republicano no tardó en atacar la propuesta como un proyecto para llevar a Estados Unidos al socialismo. Y los dirigentes del Partido Demócrata, con Nancy Pelosi a la cabeza, han preferido adoptar una postura de precaución, sin apoyar abiertamente la propuesta del Green New Deal. No sorprende su cautela, pues esa jerarquía del Partido Demócrata ha estado desde Clinton cercana a los grandes intereses económicos que la nueva propuesta va a afectar.

El Nuevo Trato Verde (NTV) es un paquete de política macroeconómica y sectorial para responder a los retos económicos, sociales y ambientales del capitalismo estadunidense. Pretende alcanzar tres objetivos: enfrentar el cambio climático y otros problemas ambientales, reducir la desigualdad social y relanzar la economía por una senda de crecimiento sostenido. La referencia a Roosevelt recuerda que se necesitará una gran movilización de recursos para alcanzar los objetivos planteados.

El Nuevo Trato Verde incluye importantes programas de inversión en infraestructura y para la transición energética. Uno de los ejes medulares del NTV es la transición energética para reducir a cero las emisiones de gases de efecto invernadero y transitar hacia un perfil 100 por ciento dependiente de energías renovables. Otra vertiente del NTV consiste en proporcionar servicios de salud gratis a todos los miembros de la sociedad.

Desde luego, la principal objeción de la derecha a este paquete de políticas ha sido su pretendida falta de realismo. La pregunta que se utiliza para atacar la propuesta se disfraza de rigor económico: ¿de dónde va a salir todo el dinero para financiar este programa? Es una interrogante mal intencionada. Detrás de ella se esconde la hipocresía de quienes nunca cuestionaron el costo astronómico de los rescates para el sistema financiero. Es la misma pregunta que encubre la duplicidad de los que hace un año aprobaron la reforma fiscal de Trump, que condujo a un explosivo incremento del déficit fiscal.

Pero a pesar de ser utilizada como ariete para la ofensiva en contra de la propuesta, la pregunta es válida. Y los legisladores del Partido Demócrata han estado tratando de responder con una referencia a la "teoría monetaria moderna", que ha sido promovida por importantes economistas heterodoxos como Randall Wray y Stephanie Kelton. Ésta ofrece una respuesta a la pregunta sobre el origen del dinero muy diferente a la que propone la teoría económica convencional. Esta última es absurda y sostiene que el dinero surge natural y espontáneamente en respuesta a las dificultades que enfrentan las transacciones por medio de trueques. Por el contrario, la teoría monetaria moderna sostiene que el dinero se origina por la acción deliberada del Estado, que al emitir la moneda con la que se pueden pagar impuestos crea el medio de pago generalizado.

La teoría monetaria moderna está siendo sometida a un fuerte debate académico, pero una de sus implicaciones es que el Estado posee un enorme poder de financiamiento y no tiene por qué preocuparse por su endeudamiento: al Estado soberano nunca se le acaba el dinero, pues siempre puede imprimir/emitir nuevos medios de pago. En última instancia, la teoría monetaria moderna sostiene que el dinero tiene valor porque el Estado así lo determina. Para los defensores del NTV, el atractivo de la teoría monetaria moderna es que permite hacer frente a las necesidades de financiamiento porque el endeudamiento público no sería un problema.

Esta postura no es la más adecuada, toda vez que la teoría monetaria moderna no acaba de afinar el análisis en varios puntos delicados que son objeto de debate. Uno de ellos tiene que ver con la inflación y otro con la relación entre ahorro e inversión. Este último tema requiere todavía un análisis más serio sobre el circuito monetario en el contexto del corto y largo plazos. Por esta razón los promotores del NTV cometerán un error si descansan exclusivamente en este planteamiento teórico como respuesta al tema del financiamiento. Hay otras fuentes de recursos, pero también siguen siendo temas tabú. Algunos precandidatos demócratas a la presidencia ya han manifestado la necesidad de incrementar los impuestos para los estratos de mayores ingresos, pero el recorte al gasto militar, que cada año es superior a 740 mil millones de dólares, sigue siendo un tema proscrito. Mientras la cara militar del imperialismo no sea objeto de una crítica profunda, no habrá nuevo trato.

Twitter: @anadaloficial

 

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Viernes, 01 Marzo 2019 08:50

Hidroituango, el trasfondo del fracaso

Hidroituango,  el trasfondo del fracaso

La imagen es dantesca: piedra sobre piedra, hasta donde la vista alcanza a capturar el entorno, y sobre las piedras, centenas de peces muertos; al fondo, el horizonte de algo que en otra época fue un bosque, y algunos pocos pobladores del lugar que con sus miradas lúgubres en su interior seguramente lloran la desolación de su presente y su futuro.

 

Si la imagen no estuviera acompañada de pie de foto, sería imposible pensar que allí, desde siglos atrás, un inmenso caudal de agua fue labrando un cañón entre montañas, en procura de un lugar para depositar esa belleza hídrica que llamamos río Cauca, Bredunco le denominaban unos pueblos indígenas y Lili otros, los cuales acudieron a él en procura de alimento, refresco y una vía para transportarse.

 

Esta infinidad de agua es en realidad mucho más que eso: es un flujo de vida, un canal de gestación y reproducción de variedad de especies, las mismas que surgen allí o alrededor de él, creando y reproduciendo un ciclo de vida que facilita la conservación de la misma, pues la existencia es un ciclo virtuoso en el cual participan de manera interrelacionada todas las especies: las acuáticas, las terrestres, los árboles y los arbustos, los plantas, los insectos, los anfibios.

 

Por estos días este caudal de líquido vital fluye en menor cantidad e, incluso, por cerca de una semana cesó en su trasegar inmemorable, contenido por una faraónica obra ideada por la especie animal que ha terminado por imponer su huella por doquier, sin miramiento sobre las demás, animales y vegetales, de gran tamaño o de mínima presencia, arrasando a su paso todo y cambiando con ello el ciclo de la vida misma, hasta desatar un gigantesco desastre ambiental que ha dado en llamar cambio climático, el mismo que dice querer detener, para ser consecuente con lo cual, poco o muy poco, realiza.

 

Inconsecuencia que tiene raíz. El ser humano cree ciegamente que la suya es la especie ‘esencial’ –antropocentrismo– y que la naturaleza es un objeto para satisfacer sus deseos y propósitos más racionales, así como los más irracionales, ofuscado por una incansable visión y una meta de desarrollo o crecimiento que hasta ahora nadie sabe exactamente en qué consiste y hasta dónde pudiera llegar. Sin embargo, ahora sabemos que ese carácter insaciable es la causa del vertiginoso avance hacia su propia autodestrucción, sin que su especie como conjunto se percate de los desastres que esa percepción de la vida le ha significado a la propia vida.

 

Es una visión sobre la vida misma impuesta por siglos, con mayor aceleramiento durante los últimos tres, y que en el caso que nos ocupa la imponen los dueños del capital, con beneplácito estatal, a pesar de los reclamos de las comunidades que habitan en el entorno, en este caso de Hidroituango. Silencio, oídos sordos, las Empresas Públicas de Medellín no escuchan los conceptos de ingenieros de varias especialidades, y con persistente proyección desarrollista y cálculos de dividendos económicos por recoger en años por venir, empecinadas en que “todo será mejor una vez realizada la obra”, prosiguen con su empeño hasta causar el desastre que tiene en vilo a 150 mil pobladores de sus áreas más cercanas, y otros miles asentados en otras más distantes, así como en tránsito de muerte, desplazamiento o afectación diversas a una infinidad de integrantes de otras especies allí multiplicadas desde tiempos inmemorables.

 

Es un desastre del cual se habla sin adentrarse en toda su magnitud, inmediata y mediata. Por ejemplo, el agua volverá a irrigar el cauce labrado durante siglos por el río Cauca, pero nunca sabremos con exactitud la magnitud del daño causado sobre un territorio sobre el cual los organismos gubernamentales permitieron que la obra avanzara sin los controles ni las seguridades de rigor. Ahora se sabe que:

 

Para despejar el área requerida por la represa fue necesario tumbar más de 4.000 hectáreas de bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más amenazados del país, del cual sólo queda hoy un 8 por ciento de la extensión que tenía (nueve millones de hectáreas en los años 80). ¿Qué implica esto para el ciclo vital en este territorio y en sus alrededores, toda vez que el tiempo de evaporación de humedad, así como de lluvias, sufrirá transformaciones en el mediano y el largo plazo? ¿De qué manera incide la deforestación causada en el cambio climático? ¿Qué consecuencias tiene para el ciclo de lluvias arrasar con la capa vegetal que cubría la superficie de esta cuenca?

 

Dicen los estudios técnicos que, por efecto de lo construido y del llenado de embalses, es muy factible la eutrofización del agua (proceso de alteración de un cuerpo hídrico, a causa de una excesiva acumulación de nutrientes que se manifiestan mediante cambios en la flora y la fauna, y en la composición química del agua) y la deforestación que implica. Si así fuera en el futuro de esta cuenca, ¿qué consecuencias tiene ello para la vida que allí existe y se reproduce? ¿Cambia la composición química de los suelos? Y, nuevamente, si así fuera, ¿qué consecuencia tiene para la vida en general de quienes se nutren de tales suelos y de tal agua?

 

En el bosque allí existente viven y se reproducen en su diversidad 2.600 especies de plantas (83 endémicas), 230 especies de aves (33 endémicas) y 60 especies de mamíferos (tres endémicas). ¿Cuántas de ellas ya no se verán más?

 

La fauna que habita, vive y se reproduce en esas aguas desecadas, como peces, con infinidad de muertes por ausencia de oxígeno en su hábitat natural, y otra multitud estresada en su afán por sobrevivir o al ser capturada para llevarla a otros espacios, ¿qué será de ella? ¿Cómo será su vida/reproducción en esta parte del río? ¿Será igual que antes?

 

Hay unas especies de las que poco se habla, como los insectos, algunos de ellos polinizadores, es decir, ‘estafetas’ de la vida. Al afectarse el entorno de su hábitat, ¿qué sucederá con ellos? ¿Se conservarán? ¿o el impacto de lo allí destruido también los perjudicará hasta verse menguada de manera significativa la vida de plantas y vegetales en general, así como de reptiles y aves que encuentran en ellos parte de su alimento?

 

Ante lo que allí ocurre, ¿qué será de los miles de trabajadores del campo, barequeros y pescadores, ahora desplazados e impedidos para su labor, que garantizaban su diario sustento de lo ofertado por esta agua, así como por el conjunto de la cuenca? Como se puede deducir, estamos ante la prolongación de una visión sobre la vida y la naturaleza cuestionada por buena parte del conjunto humano global por haber llevado a la propia humanidad hasta el límite de sus posibilidades, visión reinante y potenciada por el capitalismo, cuyos defensores, con gestos de felicidad en sus rostros, señalan año tras año cómo se multiplican sus arcas a pesar del vaciamiento de la vida misma. Precisamente impuesta por el capital, la separación entre naturaleza y seres humanos, y el dominio de éstos sobre la primera, son la causa del desastre extendido sobre el conjunto de la naturaleza y que impacta de manera severa a la propia vida. A partir de todo esto podemos concluir que pensar y actuar de manera diferente o contraria a la naturaleza, es decir, a la vida, lo único que produce son desastres. Y aquí estamos, producto de esa visión, frente a uno de ellos.

 

Así es porque los potentados que se afincan en los Estados, y aferrados aún a esa concepción del desarrollo y el crecimiento sin límite, están convencidos de que habitamos un espacio vacío, el cual puede ser objeto de todas nuestras venturas, cuando lo que tenemos en la naturaleza es precisamente la vida, la cual, al ser incomprendida, nuestra especie traduce en muerte.

 

Así ha sucedido en Hidroituango, proyecto que en pleno siglo XXI va en contra de las bondades y las potencialidades de nuestro ser natural, la bella biodiversidad que habitamos y en la cual radica el mayor aporte que hacemos a la humanidad toda. Enceguecidos por el espejismo del ‘desarrollo’ y el ‘crecimiento’, los agentes del capital no ven lo que tienen ante sí, y destruyen lo sustancial, todo en aras de acumular el fetiche que, en vez de sangre, les circula por sus mentes y sus venas. Destruyen precisamente las bondades que como territorio tenemos para enfrentar en mejor forma el futuro: la diversidad genética acá palpitante y en ella el agua misma.

 

¿Es posible ponerle un límite a esta concepción utilitarista de la vida y asimismo a una de sus expresiones más recientes, Hidroituango? Para poner ese necesario tatequieto, a la sociedad le corresponde afrontar un debate que debiera ser indetenible, diseñando el modelo de vida que requerimos y exigimos como parte de la humanidad. No proceder, permanecer pasivos y mudos, es permitir que la muerte prolongue su dominio entre nosotros.

 

Publicado enColombia
Jueves, 28 Febrero 2019 17:02

Hidroituango, el trasfondo del fracaso

Hidroituango,  el trasfondo del fracaso

La imagen es dantesca: piedra sobre piedra, hasta donde la vista alcanza a capturar el entorno, y sobre las piedras, centenas de peces muertos; al fondo, el horizonte de algo que en otra época fue un bosque, y algunos pocos pobladores del lugar que con sus miradas lúgubres en su interior seguramente lloran la desolación de su presente y su futuro.

 

Si la imagen no estuviera acompañada de pie de foto, sería imposible pensar que allí, desde siglos atrás, un inmenso caudal de agua fue labrando un cañón entre montañas, en procura de un lugar para depositar esa belleza hídrica que llamamos río Cauca, Bredunco le denominaban unos pueblos indígenas y Lili otros, los cuales acudieron a él en procura de alimento, refresco y una vía para transportarse.

 

Esta infinidad de agua es en realidad mucho más que eso: es un flujo de vida, un canal de gestación y reproducción de variedad de especies, las mismas que surgen allí o alrededor de él, creando y reproduciendo un ciclo de vida que facilita la conservación de la misma, pues la existencia es un ciclo virtuoso en el cual participan de manera interrelacionada todas las especies: las acuáticas, las terrestres, los árboles y los arbustos, los plantas, los insectos, los anfibios.

 

Por estos días este caudal de líquido vital fluye en menor cantidad e, incluso, por cerca de una semana cesó en su trasegar inmemorable, contenido por una faraónica obra ideada por la especie animal que ha terminado por imponer su huella por doquier, sin miramiento sobre las demás, animales y vegetales, de gran tamaño o de mínima presencia, arrasando a su paso todo y cambiando con ello el ciclo de la vida misma, hasta desatar un gigantesco desastre ambiental que ha dado en llamar cambio climático, el mismo que dice querer detener, para ser consecuente con lo cual, poco o muy poco, realiza.

 

Inconsecuencia que tiene raíz. El ser humano cree ciegamente que la suya es la especie ‘esencial’ –antropocentrismo– y que la naturaleza es un objeto para satisfacer sus deseos y propósitos más racionales, así como los más irracionales, ofuscado por una incansable visión y una meta de desarrollo o crecimiento que hasta ahora nadie sabe exactamente en qué consiste y hasta dónde pudiera llegar. Sin embargo, ahora sabemos que ese carácter insaciable es la causa del vertiginoso avance hacia su propia autodestrucción, sin que su especie como conjunto se percate de los desastres que esa percepción de la vida le ha significado a la propia vida.

 

Es una visión sobre la vida misma impuesta por siglos, con mayor aceleramiento durante los últimos tres, y que en el caso que nos ocupa la imponen los dueños del capital, con beneplácito estatal, a pesar de los reclamos de las comunidades que habitan en el entorno, en este caso de Hidroituango. Silencio, oídos sordos, las Empresas Públicas de Medellín no escuchan los conceptos de ingenieros de varias especialidades, y con persistente proyección desarrollista y cálculos de dividendos económicos por recoger en años por venir, empecinadas en que “todo será mejor una vez realizada la obra”, prosiguen con su empeño hasta causar el desastre que tiene en vilo a 150 mil pobladores de sus áreas más cercanas, y otros miles asentados en otras más distantes, así como en tránsito de muerte, desplazamiento o afectación diversas a una infinidad de integrantes de otras especies allí multiplicadas desde tiempos inmemorables.

 

Es un desastre del cual se habla sin adentrarse en toda su magnitud, inmediata y mediata. Por ejemplo, el agua volverá a irrigar el cauce labrado durante siglos por el río Cauca, pero nunca sabremos con exactitud la magnitud del daño causado sobre un territorio sobre el cual los organismos gubernamentales permitieron que la obra avanzara sin los controles ni las seguridades de rigor. Ahora se sabe que:

 

Para despejar el área requerida por la represa fue necesario tumbar más de 4.000 hectáreas de bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más amenazados del país, del cual sólo queda hoy un 8 por ciento de la extensión que tenía (nueve millones de hectáreas en los años 80). ¿Qué implica esto para el ciclo vital en este territorio y en sus alrededores, toda vez que el tiempo de evaporación de humedad, así como de lluvias, sufrirá transformaciones en el mediano y el largo plazo? ¿De qué manera incide la deforestación causada en el cambio climático? ¿Qué consecuencias tiene para el ciclo de lluvias arrasar con la capa vegetal que cubría la superficie de esta cuenca?

 

Dicen los estudios técnicos que, por efecto de lo construido y del llenado de embalses, es muy factible la eutrofización del agua (proceso de alteración de un cuerpo hídrico, a causa de una excesiva acumulación de nutrientes que se manifiestan mediante cambios en la flora y la fauna, y en la composición química del agua) y la deforestación que implica. Si así fuera en el futuro de esta cuenca, ¿qué consecuencias tiene ello para la vida que allí existe y se reproduce? ¿Cambia la composición química de los suelos? Y, nuevamente, si así fuera, ¿qué consecuencia tiene para la vida en general de quienes se nutren de tales suelos y de tal agua?

 

En el bosque allí existente viven y se reproducen en su diversidad 2.600 especies de plantas (83 endémicas), 230 especies de aves (33 endémicas) y 60 especies de mamíferos (tres endémicas). ¿Cuántas de ellas ya no se verán más?

 

La fauna que habita, vive y se reproduce en esas aguas desecadas, como peces, con infinidad de muertes por ausencia de oxígeno en su hábitat natural, y otra multitud estresada en su afán por sobrevivir o al ser capturada para llevarla a otros espacios, ¿qué será de ella? ¿Cómo será su vida/reproducción en esta parte del río? ¿Será igual que antes?

 

Hay unas especies de las que poco se habla, como los insectos, algunos de ellos polinizadores, es decir, ‘estafetas’ de la vida. Al afectarse el entorno de su hábitat, ¿qué sucederá con ellos? ¿Se conservarán? ¿o el impacto de lo allí destruido también los perjudicará hasta verse menguada de manera significativa la vida de plantas y vegetales en general, así como de reptiles y aves que encuentran en ellos parte de su alimento?

 

Ante lo que allí ocurre, ¿qué será de los miles de trabajadores del campo, barequeros y pescadores, ahora desplazados e impedidos para su labor, que garantizaban su diario sustento de lo ofertado por esta agua, así como por el conjunto de la cuenca? Como se puede deducir, estamos ante la prolongación de una visión sobre la vida y la naturaleza cuestionada por buena parte del conjunto humano global por haber llevado a la propia humanidad hasta el límite de sus posibilidades, visión reinante y potenciada por el capitalismo, cuyos defensores, con gestos de felicidad en sus rostros, señalan año tras año cómo se multiplican sus arcas a pesar del vaciamiento de la vida misma. Precisamente impuesta por el capital, la separación entre naturaleza y seres humanos, y el dominio de éstos sobre la primera, son la causa del desastre extendido sobre el conjunto de la naturaleza y que impacta de manera severa a la propia vida. A partir de todo esto podemos concluir que pensar y actuar de manera diferente o contraria a la naturaleza, es decir, a la vida, lo único que produce son desastres. Y aquí estamos, producto de esa visión, frente a uno de ellos.

 

Así es porque los potentados que se afincan en los Estados, y aferrados aún a esa concepción del desarrollo y el crecimiento sin límite, están convencidos de que habitamos un espacio vacío, el cual puede ser objeto de todas nuestras venturas, cuando lo que tenemos en la naturaleza es precisamente la vida, la cual, al ser incomprendida, nuestra especie traduce en muerte.

 

Así ha sucedido en Hidroituango, proyecto que en pleno siglo XXI va en contra de las bondades y las potencialidades de nuestro ser natural, la bella biodiversidad que habitamos y en la cual radica el mayor aporte que hacemos a la humanidad toda. Enceguecidos por el espejismo del ‘desarrollo’ y el ‘crecimiento’, los agentes del capital no ven lo que tienen ante sí, y destruyen lo sustancial, todo en aras de acumular el fetiche que, en vez de sangre, les circula por sus mentes y sus venas. Destruyen precisamente las bondades que como territorio tenemos para enfrentar en mejor forma el futuro: la diversidad genética acá palpitante y en ella el agua misma.

 

¿Es posible ponerle un límite a esta concepción utilitarista de la vida y asimismo a una de sus expresiones más recientes, Hidroituango? Para poner ese necesario tatequieto, a la sociedad le corresponde afrontar un debate que debiera ser indetenible, diseñando el modelo de vida que requerimos y exigimos como parte de la humanidad. No proceder, permanecer pasivos y mudos, es permitir que la muerte prolongue su dominio entre nosotros.

 

Publicado enEdición Nº254
Viernes, 15 Febrero 2019 06:48

La lección de los pueblos indígenas

La lección de los pueblos indígenas

Tauli-Corpuz es líder de la comunidad Kankanaey Igorot de Filipinas y trabaja para la ONU. Afirma que en México, Colombia y Brasil es donde más se criminaliza a los pueblos originarios, y que éstos están en armonía con el ecosistema.

 

 

Desde Roma. El cuarto Foro Mundial de los Pueblos Indígenas organizado por el FIDA (Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola), institución de Naciones Unidas que ayuda a pequeños agricultores e indígenas de todo el mundo, concluyó esta semana en Roma con un llamamiento a los gobiernos para que reconozcan la contribución de los pueblos indígenas en la lucha por reducir el impacto del cambio climático y estimular el desarrollo sostenible.


“El asociarse con los pueblos indígenas es parte del ADN del FIDA y ha sido fortalecido a lo largo de estos años”, dijo el presidente de la institución, Gilbert F. Houngbo. “Ustedes tienen mucho por enseñarnos sobre todo cómo respetar, proteger y conservar los recursos naturales”, agregó. Durante el encuentro se habló, entre otros temas, sobre cómo promover la difusión de los conocimientos indígenas sobre la naturaleza, en especial de las mujeres, y cómo estrechar lazos entre el FIDA y los pueblos indígenas a nivel nacional y regional.


En una ceremonia en la FAO (Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación) que se hizo ayer en Roma y de la que participaron los asistentes al Foro, Francisco dijo unas palabras tras encontrarse con los delegados de los pueblos originarios. “Los pueblos indígenas son un grito viviente a favor de la esperanza que recuerdan que los seres humanos tenemos una responsabilidad compartida en el cuidado del medioambiente”, sostuvo el Papa. Además, les agradeció su lucha por afirmar que la tierra no sirve solo para “explotarla sin miramiento alguno” y que tiene que ser defendida “por encima de intereses exclusivamente económicos y financieros”.


Además de los representantes de los distintos países miembros del FIDA, en el Foro participaron 38 indígenas de 30 países, varios de ellos latinoamericanos pero ninguno argentino.
En el grupo se destacaba la filipina Victoria Tauli-Corpuz, Relatora Especial de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas desde 2014. Tauli-Corpuz es una indígena y líder de la comunidad Kankanaey Igorot de la Región Cordillera de Filipinas y ha trabajado en pos de la defensa de los derechos indígenas desde 1970. PáginaI12 conversó con Tauli-Corpuz, quien fue presidenta del Foro Permanente de Naciones Unidas sobre Asuntos Indígenas que se hizo entre 2005 y 2010 y trabajó en la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas que la ONU adoptó en 2007.


–¿Cuál es la situación de los indígenas en el mundo hoy?


–Buena parte de los recursos naturales del mundo hoy son encontrados en territorios indígenas porque ellos protegen esos territorios. Y ahora, las grandes corporaciones invaden esos territorios y los indígenas son criminalizados si tratan de resistir.


–¿El gran problema son los gobiernos que no entienden a los pueblos indígenas y/o quieren quedarse con sus tierras?


–Sí, creo que la mayoría de los gobiernos siguen creyendo en la ideología de la extracción de los recursos naturales para el desarrollo. Ellos no piensan en el uso sostenible de esos recursos. Ellos quieren extraer y vender. Esta es la forma que principalmente usan los gobiernos respecto a los recursos naturales en general y a los recursos naturales de los pueblos indígenas. Es una parte importante del problema pero no la única. La otra parte son las grandes corporaciones privadas que actúan en connivencia con los gobiernos, los que a su vez les permiten llegar a las comunidades indígenas y extraer los recursos naturales que quieren.


–¿Cuál es la situación de los pueblos indígenas en Latinoamérica?


–En Latinoamérica hay un altísimo grado de criminalización y de impunidad contra los indígenas. Yo visité Guatemala y México, y lo vi con mis propios ojos. Visité indígenas que están en las cárceles pese a que los cargos de los que se les acusan son falsos. Esto es lo que sucede en Latinoamérica donde tres países tienen el más alto nivel de criminalización e impunidad: México, Colombia y Brasil. El cuarto en el mundo es mi país, Filipinas.


–¿Qué debería hacer la comunidad internacional para ayudar a esta gente?


–La comunidad internacional debería manifestarse de manera enérgica contra estas formas de racismo y discriminación. Deben hablar, denunciar, y así hacer presión sobre los gobiernos para que se respeten las obligaciones a nivel de los derechos humanos.


–¿Qué pueden hacer los pueblos indígenas para hacerse respetar?


–Los pueblos indígenas deben continuar las cosas que ya estan haciendo en cuanto a la protección del ambiente, del ecosistema, en materia de valores culturales, de la solidaridad y el vivir en armonía con la naturaleza. Yo creo que los pueblos indígenas deben enseñar al gran mundo cómo ellos tratan a la naturaleza


–¿Es decir, el mundo y los que tienen el poder, que a menudo creen saber todo, tienen que aprender de los indígenas?


–Sí, eso pienso. Y debemos reforzar sus comunidades porque ellos viven en armonía con la naturaleza. Ellos realizan la paz y la sostenibilidad que todos nosotros buscamos.


Testimonio de mujeres indígenas de la región

Invasión y violencia

Por Elena Llorente

No importa si viven en Paraguay, en Brasil, en Colombia, en México, los pueblos indígenas de todo el mundo, y los latinoamericanos en particular, sufren violencias, acusaciones infundadas, la usurpación de sus tierras, el asesinato de sus dirigentes. Y ellos, aunque no siempre obtienen resultados, lo denuncian, como lo hicieron cuatro indígenas entrevistadas por PáginaI12 en Roma en ocasión del cuarto Foro Mundial de los Pueblos Indígenas realizado en el FIDA. Las cuatro entrevistadas coincidieron en un punto: el principal problema de los indígenas latinoamericanos es la usurpación de sus tierras, donde vivieron siempre, pero de las que no poseen títulos de propiedad. Y los gobiernos no los ayudan, no les dan los títulos para que ellos se puedan defender legalmente.


Liz Carolina Orue Cruzabie es una indígena guaraní de Paraguay. Viene del departamento de Boquerón. Tuvo la suerte de poder estudiar y ahora trabaja en un estudio jurídico en Asunción. Pero no se ha olvidado de sus orígenes y colabora con una organización que defiende a las mujeres guaraníes. “Estamos trabajando en una escuela de formación, porque la mayoría de ellas no saben que están siendo quebrantadas, no saben cuándo están siendo violentadas físicamente y no saben que eso está penado por la ley. No hay conciencia. Hay muy pocas mujeres indígenas que estudian y buena parte de ellas viven en comunidades alejadas de todo, tienen poca información. No tienen luz, no tienen agua. En la ciudad es diferente. Los indígenas urbanos son diferentes de los que viven en el monte”.


Rayanne Cristine Maximo Franca (foto) forma parte de la red de jóvenes indígenas de Brasil. En Brasil hay aproximadamente un millón de indigenas que pertenecen a numerosos pueblos y hablan 374 lenguas distintas, contó. Según ella, los indígenas brasileños están viviendo la invasión de sus territorios porque allí hay muchos recursos minerales. “Y los que violan el derecho a nuestra tierra están violando nuestro derecho a la vida”, subrayó. Contó asimismo que las cosas se han complicado últimamente y están tratando con el Ministerio Público Federal “para que el gobierno nos deje exponer nuestras razones”. “Antes había un ente que se ocupaba de la demarcación del territorio, el FUNAI, Fundación Nacional del Indigena, dentro del Ministerio de Justicia. Pero ahora ese órgano, que servía para proteger los derechos de los indígenas, ha pasado a depender del Ministerio de la Agricultura. Y el ministerio de Agricultura de Brasil está más preocupado por las grandes empresas que por nosotros”, explicó.


Clemencia Herrera es una indígena de la amazonía colombiana. “En Colombia somos 102 pueblos indígenas que hablan 68 lenguas. Yo soy de la amazonía, hay 56 pueblos indígenas en la zona que hablan las 68 lenguas y más de 300 dialectos”, contó. “El principal problema de los pueblos indígenas en Colombia es la violencia –añadió– que tiene que ver con actores armados que aparecen en nuestros territorios. Pero también los grandes proyectos de minería. Con los acuerdos de paz que se firmaron (entre el gobierno y las guerrillas), al principio el país se tranquilizó pero ahora nuevamente se levantó la violencia que asesina a los líderes sociales, a los líderes indígenas”. Según Clemencia no se trata de traficantes de droga ni de guerrilla. “El mismo Estado es el que está violentando a toda la sociedad a través de diferentes actores, el mismo ejército, la misma polícía. En los últimos seis meses ha empeorado todo, tenemos el nivel más alto de violencia de los últimos tiempos. Y las comunidades indígenas lo sufren, no sólo por el asesinato de sus líderes sino por el hambre, la desnutrición y la muerte de los niños”, concluyó.


Dali Nolasco Cruz, es una indígena nahua de la Sierra Norte de Puebla, en México. Forma parte de una red de mujeres indígenas de México que ayudan a las mujeres que han sufrido violencias. También forma parte de una empresa de economía social y solidaria, Mopampa, cultivan chiles serranos que transforman en salsas secas. “En México uno de los principales problemas es el acaparamiento de tierras, por empresas multinacionales de extracción. Los gobiernos trabajan para un sistema capitalista que sólo está interesado en los recursos naturales que están en territorios indígenas. El número de defensores indígenas asesinados en México es muy alto. Hay muchísima impunidad sobre este tema”, dijo. Dali al mismo tiempo se manifestó optimista sobre la participación de mujeres en eventos como el Foro: “Ver en los espacios internacionales como éste a más mujeres, me da mucho gusto porque habla de que las mujeres estamos siendo escuchadas y es un paso adelante para asegurar más alianzas y espacios para otras mujeres”.

Publicado enSociedad
Crean hoja 10 veces más eficiente que las naturales para convertir CO2 en combustible

Investigadores de la Universidad de Illinois han desarrollado una nueva hoja artificial, al menos 10 veces más eficiente que las hojas naturales para convertir dióxido de carbono (CO₂) del ambiente en combustible.

Las hojas artificiales –prometedoras para reducir los gases de efecto invernadero– imitan la fotosíntesis, el proceso mediante el cual las plantas utilizan el agua y el dióxido de carbono del aire para producir carbohidratos utilizando la energía del Sol, pero sólo funcionan en el laboratorio, porque utilizan CO₂ puro presurizado de los tanques.


Sin embargo, los investigadores de la Universidad de Illinois, en Chicago, han propuesto una solución de diseño que podría sacarlas al medio ambiente. Sus hallazgos aparecen en la revista ACS Sustainable Chemistry & Engineering.


Se trata de envolver la tecnología tradicional de hoja artificial con membrana especializada, para que funcione en el exterior.

Hidroituango y el gran fracaso del modelo antioqueño

A la destrucción de miles de hectáreas de bosque, al desplazamiento sistemático y violento de las comunidades, a la persecución y asesinato de sus líderes, se suma ahora la desaparición y muerte del río Cauca tras la construcción de una represa en Colombia

Hay un pasaje de Primero estaba el mar, la turbia y perfecta novela de Tomás González, donde J., el protagonista, agobiado por la mala situación económica, decide cortar y vender la madera del terreno donde él y su mujer se han refugiado de la vida urbana. Es uno de los momentos más tristes de todo el libro porque J. se ha pasado varios capítulos admirando la belleza de la selva. "Mientras más miro estos árboles menos me entusiasma la idea de cortarlos. Pero como vamos no habrá más remedio. Tocará participar en la Gesta del Hacha, como dicen los poetas de la raza. ¡Paso a la civilización, ceibas de mierda!", escribe J. en su diario con un tono que quiere ser sarcástico pero que a duras penas es melancólico y resignado. En esa contrariedad, en esa melancolía donde la autoconciencia del destino manifiesto del paisa se revela con ironía, uno percibe que J. habría querido hacer las cosas de otra manera, pero sencillamente no sabe cómo: al fin y al cabo, J. es, aunque renegado, un antioqueño de la cabeza a los pies. La tensión inicial entre el rechazo a la socialidad de Medellín y el impulso de la huida a la naturaleza —el impulso de vivir de otra manera, de romper con el legado de la "raza"— va cediendo poco a poco ante las leyes de una economía política que J. lleva consigo, inscrita en su cuerpo. Para J. no hay alternativa porque para él, en el fondo de su espíritu, solo existe una única manera de estar en el mundo y es transformando el territorio en propiedad, los seres vivos en mercancías, los cuerpos en pura fuerza de trabajo.


Uno se pregunta entonces si las cosas no habrían podido suceder de otra manera, qué habría pasado si J., por ejemplo, hubiera entablado una relación diferente con los habitantes de la zona, si en lugar de verlos como posibles peones, sirvientes, objetos pasivos de la explotación laboral o sexual, J. les hubiera preguntado al menos cómo vivir allí, cómo usar los recursos, cómo aprovecharlos de una manera que no pasara necesariamente por una visión estrecha del negocio y el lucro.


Pues bien, este ejemplo prestado de la literatura nos permite comprender mejor el horror humano y medioambiental de la represa de Hidroituango, una nueva repetición a gran escala de aquella tragedia atávica de la antioqueñidad encarnada por J. en la novela de González. Sus impulsores visibles e invisibles —entre los primeros, el expresidente Álvaro Uribe y el exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo— han insistido en mostrar que la construcción de esta obra era algo inevitable, prioritario, esencial y, por supuesto, imposible de detener. En suma, que no había alternativa. Entretanto, el movimiento Ríos Vivos lleva años denunciando el acoso a las comunidades ribereñas y se calcula por centenas la cifra de cuerpos de desaparecidos que fueron arrojados al agua durante el largo y violento proceso de instauración del gran proyecto hidroeléctrico en la zona. A la destrucción de miles de hectáreas de bosque tropical seco —un ecosistema en vías de desaparición en el planeta y, por eso mismo, vital para la regulación del clima—, al desplazamiento sistemático y violento de las comunidades, a la persecución y asesinato de sus líderes, se suma ahora el que quizás sea el mayor desastre ecológico de la historia de Colombia: la desaparición y muerte por estrangulación del río Cauca, el segundo más importante del país, ocasionado por el cierre de las compuertas de la represa, en riesgo de derrumbe desde mayo pasado, cuando una falla estructural puso al descubierto una serie de irregularidades en la gestión del proyecto.


Pero los responsables del desastre, la EPM (Empresas Públicas de Medellín) y la Gobernación de Antioquia, sus principales inversores, repiten que la hidroeléctrica es indispensable y que se trata de una demostración más de su compromiso con el progreso, cuando toda la evidencia apunta a una oscura cadena de corrupción, crimen, irresponsabilidad y chambonería.


En los últimos días el cauce del río ha descendido tanto que el paisaje cambió drásticamente: ya no hay río, sino una planicie de arenales secos donde las canoas aparecen varadas sobre los cientos de miles de peces que mueren atrapados en el fango. Y por si no bastara con esa imagen desoladora, la empresa no tuvo mejor idea que enviar a unos empleados con cubos de plástico para “salvar” a la fauna moribunda del río.


Desde hace más de siete meses, se habla incluso de la posibilidad de que los diques se rompan, lo cual provocaría una catástrofe de proporciones difíciles de calcular en términos de pérdidas humanas y daño medioambiental, de ahí que algunos expertos no duden en comparar este caso con Chernóbil.


Hidroituango, un proyecto concebido como un símbolo del modelo colonizador antioqueño, ha acabado por convertirse en lo contrario: representa el fracaso de ese modelo, de esa gesta del hacha que, bajo la mitología del individuo y la civilización, ha traído en las últimas décadas destrucción y muerte por todo el país.


¿Existen alternativas a ese modelo? Por supuesto, aunque no se prevé un cambio de paradigma en el futuro inmediato, mucho menos en este gobierno desdeñoso de la paz, errático en su modelo de desarrollo y falto de imaginación a la hora de proponer algo distinto a una repetición mecánica de la guerra uribista de hace quince años.


De momento, al menos, podríamos empezar por escuchar a la gente de los territorios, a los líderes y técnicos de los movimientos sociales como Ríos Vivos, a gente como don Antonio Oliveros, un campesino y trovador del municipio ribereño de Cáceres, que viene advirtiendo en sus versos: “Y sí es muy cierto que hace falta la energía / pero EPM nunca pensó en los demás/ el daño grande que le causa a nuestras vidas/ si esa represa un día les llega a fallar.”

Por JUAN CÁRDENAS
12 FEB 2019 - 02:33 COT

Publicado enColombia
Lunes, 11 Febrero 2019 06:51

Un crimen ambiental en el río Cauca

Tres personas intentan rescatar peces en el río Cauca

El cierre de compuertas del embalse ocasiona un ecocidio. “Dejen vivir al río”, exclama Richard Sierra, consejero de la Organización Indígena de Antioquía. Son 12 los pueblos afectados por el proyecto.

 

“El mono” rugía, “el mono” danzaba. Ahora “el mono” agoniza. Los campesinos le llaman “mono” al río Cauca, el segundo más importante de Colombia y del cual dependen de manera directa unos diez millones de colombianos. El cierre de compuertas ordenado por Empresas Públicas de Pública (EPM) y la Sociedad Hidroeléctrica Ituango que construye un embalse a su paso –el mismo que desvió por la fuerza y llenó de cemento ahuyentando flora y campesinos por décadas– ocasionó el ecocidio actual. “El crimen ambiental más grande en la historia de Colombia”, recalcan desde el Movimiento Ríos Vivos que, además de soportar los embates del desarraigo de la tierra desde que empezó el proyecto hace 20 años y la hambruna que llegó con la muerte de los peces, esquiva las balas y amenazas que recibe por ser una de las pocas voces que se levantaba hasta hace unos días en Antioquia contra el proyecto HidroItuango. 

Esta semana, el horror cometido tras cerrar las compuertas del embalse en plena sequía nacional, no pudo oculturse más que este megaproyecto está acabando con la vida. Y por eso, a una voz casi solitaria en Colombia hasta ahora y estigmatizada como la de Ríos Vivos, se sumaron los más reconocidos líderes de opinión, columnistas, abogados, profesores universitarios, jóvenes y gentes de toda clase que condenan las imágenes que muestra un río seco y miles de peces y especies animales muertos. “Lo advertimos, no solo hace un año cuando empezó la última crisis, sino desde siempre, cuando metieron los paramilitares a hacer masacres para desocupar las montañas y montar este proyecto sin gentes que les estorbaran, este llamado desarrollo es sinónimo de muerte”, cuenta una voz desde Puerto Valdivia, una mujer que pide omitir su nombre mientras la llamada celular se cae y vuelve a caer pues está intentando ubicarse lejos de la ribera del río pues, tras la sequía, este viernes EPM anunció que se alejaran por seguridad. Están intentando una nueva maniobra para que el caudal suba aún más y detener el daño que están causando y ya no pueden evitar. No son los años 90 cuando las masacres de “paras” eran denunciadas apenas por unos valientes sin Twitter ni whatsapp. Jesús María Valle y otros tantos defensores de derechos humanos fueron señalados de mentirosos y luego condenados a muerte, sí, por atreverse a hablar. Del movimiento Rios Vivos, varios líderes también han recibido esa sentencia, al igual que esos que esperan bajo los sedimentos del río que encuentren sus cuerpos y que, estarían en el cañón del Rio Cauca que EPM pretendía inundar a finales de 2018 sin lograrlo gracias a una serie de errores técnicos que aún no se conocen en detalle.


Pérdidas de vidas humanas a lo largo de años de guerra entre paras, guerrillas y Estado en esta zona hermosa de Colombia, no ha sido la única tragedia de los 12 pueblos afectados por HidroItuango. Las pérdidas de dinero son millonarias y la Casa de Máquinas que inundaron el año anterior en un acto “heroico”, según sus voceros de prensa, está siendo hoy descubierta de nuevo de agua, tras el cierre de compuertas. Secaron pues el río para salvar la casa de máquinas. Mataron las especies para, quizá, salvar algo de los costosísimos objetos que inundaron por su propia torpeza cuando el año anterior –tras desviar de manera forzada el caudal del río– una amenaza de avalancha obligó a tomar decisiones apresuradas que hoy le cuestan la vida al ecosistema y por ende a las personas.


“Dejen vivir al río”, es el mensaje de Richard Sierra consejero de la Organización Indígena de Antioquia en los medios de comunicación que reciben de EPM millonarias pautas y han cubierto el tema hasta ahora de manera favorable al supuesto “heroísmo” que está intentando salvar el proyecto. Esta semana, ante la avalancha de fotos de campesinos en redes sociales –no precisamente de agencias de prensa internacionales– el país se conmovió ante la tragedia ambiental y voces independientes empezaron a exigir el desmantelamiento del Proyecto. Que desmonten este mega embalse cuyo futuro es incierto es el pedido de Rios Vivos desde años pues, además, la inundación amenaza la búsqueda y el hallazgo de los desaparecidos que, según el Centro Nacional de Memoria Histórica, serían 400 a lo largo de los 12 municipios según registros de las últimas dos décadas.


Los derechos de las víctimas que buscan sus desaparecidos, además de quienes perdieron su territoria, sus aguas, sus prácticas culturales ancestrales por la llegada de EPM están en riesgo desde hace décadas. Esta situación es más grave hoy pues el comercio cesó, la continua amenaza y zozobra han llevado a la gente a salir de sus casas, a refugiarse en las ciudades o pueblos vecinos, a los niños a suspender estudios, a los transportadores a no poder andar las vías, y a toda una comunidad a verse confinada ente el riesgo de que el río los ahogue, o como esta semana, sea secado por orden de un gerente y un alcalde que se siente orgullosos, pese a todo la evidencia de tragedia, de su megaproyecto. “Sabíamos que iba a ocurrir el daño del rio pero nos pareció el mal menor”, dijo Jorge Londoño gerente de EPM en declaraciones que levantaron todo tipo de rechazos. “Se secó el río, sí, pero logramos recuperar parte de la casa de máquinas”, aseveró el alcalde de Medellín Federico Gutiérrez poniéndose también medio de la crítica. Desde Rios Vivos hicieron circular este mensaje en rechazo a las pasadas y recientes actuaciones y decisiones de EPM, en medio del dolor que siente al ver su mono agonizar.


“Contrario a lo dicho en rueda de prensa por el gerente de EPM (Jorge Londoño de la Cuesta) en presencia del gobernador de Antioquia ( Luis Pérez) y el alcalde de Medellín(Federico Gutiérrez) el río no volverá a ser el mismo y nosotros tampoco porque su vida y la fuerza que hoy le arrebataron, los sedimentos que están quedando represados, su abundante caudal, la temperatura de sus aguas y las riberas hidratadas que hoy sufren erosión con tantas fluctuaciones; todo esto se da por su insensatez, porque no conocen no tienen ni idea que es un río, un ecosistema muy complejo para que se entienda con los ojos de la avaricia y la destrucción”.

Publicado enColombia