Leonor Zabalata

 

Leonor Zalabata, líder indígena colombiana del pueblo Arhuaco, habla en esta entrevista sobre los pueblos indígenas y la lucha ecofeminista.

 

Cuando se cumplen 10 años de la Declaración de Derechos de los Pueblos Indígenas, hablamos con Leonor Zalabata, líder indígena colombiana del pueblo Arhuaco [1].

Zalabata, reconocida por su trabajo por los derechos de los pueblos indígenas, cuenta con 35 años de experiencia; ha participado en la Comisión de Diversidad Biológica de Naciones Unidas, en la Red de Mujeres por la Biodiversidad y el grupo de trabajo de los pueblos indígenas de Naciones Unidas en Ginebra. En 2007 el Primer Ministro de Suecia le entregó el Premio Internacional de los Derechos Humanos Anna Lindhs.

Leonor Zabalata hace una reflexión sobre la búsqueda de una sociedad intercultural y justa que reconozca los derechos de todos los seres vivos como principio de vida. Una sociedad similar a esa democracia de la tierra [2] de la que habla también la líder india Vandana Shiva en la que se ve el mundo en sus interrelaciones y a través de la cual podemos cooperar para ser creadores de paz, sostenibilidad y justicia. Los pueblos indígenas poseen un sistema de pensamiento estrechamente ligado a la tierra, principio que los diferencia de la sociedad occidental mayoritaria.

En la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, habitan los pueblos indígenas Kogui, Arhuaco, Wiwa y Kankuamo, representativos por su resistencia histórica. Fundamentan su cosmovisión en la existencia de la “Ley de Origen” mediante la cual se relacionan y reconocen el valor primordial que tiene la naturaleza para la vida. A través de los usos y costumbres orientados por dicha ley, estos pueblos han pervivido por mucho tiempo ante distintas adversidades. Una de ellas, el conflicto armado en Colombia en el que se han vulnerado sus derechos, desde los diferentes escenarios de violencia hasta por los procesos de explotación de la tierra [3]. En este escenario, el territorio-naturaleza y las mujeres indígenas han sido víctimas.

Estas últimas desde su posición de indígenas, pobres y mujeres vinculadas a situaciones de explotación económica y opresión cultural que se ven agravadas por su condición de género [4]. Desde las miradas ecofeministas, las mujeres y la naturaleza sufren violencias paralelas al ser explotadas por el sistema patriarcal capitalista que las considera inferiores y apropiables. Esta misma relación la vemos reflejada en el vínculo de los pueblos indígenas con sus territorios, quienes, afectados por el mismo sistema desarrollista, luchan por la conservación de la naturaleza como medio de vida y equilibrio universal.

 

Un elemento diferenciador de los pueblos indígenas es lo que ustedes reconocen como Ley de Origen. ¿Cómo se explica esta ley?

Las tradiciones de los pueblos indígenas han estado siempre arraigadas a la tierra, de ahí que la conservación de la naturaleza sea un tema de vida diaria. La Ley de Origen es un enfoque de vida, mediante él se establece una relación recíproca con la naturaleza, en esta medida todo tiene vida porque influye en los demás seres. Una ley donde todos los elementos de la naturaleza tienen sus padres y madres. Estos, según nuestra tradición existían antes de materializarse y hacerse tangible lo que hoy tenemos. Por tanto, la ley conduce nuestros usos y costumbres, recoge unos principios para relacionarnos y proyectarnos y se constituye como base para mantenernos dentro de la actualidad en reconocimiento de derechos sociales, políticos y económicos.

 

¿Cómo han pervivido haciendo uso de esta ley y por qué cree que los demás nos hemos distanciado esa visión?

La solución de muchas cuestiones la encontramos dentro de la ley de origen con componentes que ahora son nuevos. En los últimos siglos nos hemos relacionado sin desaparecer, avanzado a la luz de las tradiciones indígenas y esto nos da la capacidad de ser modernos. Relacionarnos de igual a igual, porque somos diferentes y la igualdad está en esto, en que todos valoremos la diferencia. Considero esta ley como elemento que nos permite respetar y relacionarnos con los otros. Así, la cuestión es que los indígenas no estamos ni por encima ni por debajo de la naturaleza, nosotros somos un ser creado para conservarla. Pero ahora ya no nos dejan convivir con ella, somos un obstáculo para el desarrollo y lo peor es que la sociedad mayoritaria no avanza, su vida es el carro, la beca y la tarjeta de crédito. Esto nos ha ocasionado graves impactos, por ello la lucha y la resistencia de los pueblos indígenas se mantiene. Si no, no seguiríamos aquí.

 

¿Por qué dice que las mujeres simbolizan a la madre tierra, y los hombres a los árboles, y la mujer es el sostén físico y cultural de los pueblos indígenas?

No hay tema de desigualdad sino de reconocimiento a una misión que cumplen tanto los árboles como la tierra misma, las mujeres al igual que los hombres. En nuestras tradiciones la tierra es la madre y es la que tiene la capacidad de producir la vida de todo lo que hay en ella pero esta no es posible si no hay una protección. ¿Qué haríamos si la tierra no tuviera vegetación? La madre nos da la vida pero los árboles permiten que se den otras cosas importantes, como el oxígeno. Para los pueblos indígenas no es gratuito existir hoy. Ha habido una resistencia de la gente que hace diariamente cultura. Una mujer indígena tradicional es la que realmente sostiene esa manera de ser y de pensar de los que viven en el territorio. Hay muchas actividades donde ellas son el pilar y aparte de criar los hijos hacen también otras labores, de artes, agrícolas, sociales incluso; en reuniones organizativas y de autogobierno y desde niñas porque se instruyen para ello. Las mujeres están ligadas a lo que no se abandona nunca, por ejemplo el tejido, permanentemente por dónde va caminando va tejiendo es parte de su vida. Pero es necesario que haya mujeres que nos dediquemos a ser líderes para incluir esa visión y sentir de la mujer indígena dentro de nuestros procesos y espacios políticos.

 

Desde su vida como colectividad ¿En que se basan los conceptos de identidad y territorio?

El pueblo Arhuaco ha sido pionero para avanzar en los sistemas de salud y educación. Asimismo hemos logrado que se retiren las misiones y que no haya proselitismo religioso en nuestros territorios. Hacemos esto porque estamos convencidos de que las tradiciones y prácticas han hecho posible que tengamos una identidad que se mantiene cuando ha sido transmitida y comprendida por nuestras generaciones. Hoy contamos con profesionales en muchas áreas que profundizan en el conocimiento de afuera y regresan otra vez con más fuerza a su cultura. Ya no dependemos exclusivamente de personas no indígenas y aunque nuestra identidad evoluciona, la relación con la espiritualidad y la naturaleza es el fuerte que nos permite relacionarnos como colectividad. Cada uno de los órganos que tenemos los humanos descansa en un punto de la tierra, no podemos mantener las fuerzas que necesitamos si perdemos el territorio o parte de él [5]. En un encuentro internacional, el escritor Eduardo Galeano me pidió que mencionara cuatro cosas fundamentales para la permanencia de los pueblos indígenas Estas son: el espíritu, el pensamiento desarrollado en nuestra filosofía, la forma de dirigir políticas y el territorio. Estas líneas están supremamente relacionadas y dependen entre sí, haciéndonos permanecer individuales en una identidad colectiva.

 

¿Por qué construir una sociedad ecológicamente sostenible, socialmente justa y políticamente participativa? ¿En qué grado pueden influir las mujeres?

La justicia no solamente se basa en unos derechos para los humanos, las plantas por ejemplo tienen sus derechos, entonces una sociedad justa es la que puede entender los derechos que tienen todos los demás. Es necesario comprender esa sencillez de los demás seres que nos rodean. Es un tema universal, tampoco podemos atribuir el desastre que tenemos de la naturaleza solamente a los hombres o creer que las mujeres solas podemos construir otro mundo. Lo que sí es necesario, como decía Gabriel García Márquez, es que las mujeres tomen las riendas, es vital probarlo pero al final el cambio depende de construir raíces. Hay que avanzar sin perder incluso los propios valores y formas para construir sociedades justas en donde la naturaleza sea un tema central en la vida de la gente. Los pueblos indígenas en el mundo somos como los pájaros: cambiamos de plumaje pero no de canto, de ahí que las culturas sean el pilar para la transformación de la humanidad y conservación de la naturaleza.

 

Notas

[1] Originariamente conocido como el Pueblo Ika, el término Arhuaco fue acuñado por los españoles para diferenciar el dominio con otras zonas de la región. El mismo se generalizó entre los indígenas que sobrevivieron a la conquista. ONIC, Pueblos Indígenas Colombianos.

[2] Shiva, V. Cambio del paradigma: la reconstrucción de una seguridad real en un tiempo de inseguridad. La democracia de la tierra.

[3] La Corte Constitucional de Colombia advirtió a través del Auto 004 de 2009 que al menos 35 grupos indígenas estaban en peligro de extinción a causa del conflicto armado y el desplazamiento.

[4] Hernández, T. y Murguialday, C. 1991. Mujeres Indígenas de Ayer y Hoy, Talasa, p. 90.

[5] En la misma entrevista, Leonor menciona la importancia de la biodiversidad ya que cada ser es fundamental para el equilibrio con la naturaleza. Más información: Mujeres Indígenas. Anuario Hojas de Warmi. 2012. Nº 17.

 

Fuente:https://www.ecologistasenaccion.org/article35191.html

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

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Viernes, 17 Noviembre 2017 08:05

Cumbre del Cambio Climático

Una réplica de la estatua de la libertad emitiendo humo por la antorcha, creada por el artista danés Jens Galshiot y montada en el parque Rheinaue durante la COP 23.

 

La ONU pedirá mayor compromiso a los países industrilizados

 

La penúltima jornada de la Conferencia del Clima de la ONU (COP23) en Bonn estuvo marcada por discursos de gran parte de los representantes de los 195 países que negocian un manual de reglas para la puesta en práctica del histórico Acuerdo de París contra el cambio climático.

El Grupo de los 77 y China realizaron un balance provisional positivo de las negociaciones de la conferencia del clima de la ONU (COP23) en Bonn, pero alertó que aún sigue esperando un mayor compromiso financiero por parte de los países industrializados. “Hay muchos resultados positivos, uno muy importante es la creación de la plataforma para pueblos indígenas y comunidades locales", señaló la canciller de Ecuador y portavoz del grupo, María Fernanda Espinosa.

"También tuvimos éxitos como grupo en la labor sobre el capítulo de pérdidas y daños, en cómo evaluar y cuantificar las pérdidas y daños de los efectos del cambio climático en el sur global", prosiguió Espinosa en rueda de prensa. La titular de la diplomacia ecuatoriana, sin embargo, identificó como uno de los principales problemas en las negociaciones el tema de la financiación climática.

"Siempre la pata débil de la convención son los medios de implementación. No sólo el acceso al financiamiento y recursos, sino también a la transferencia de tecnología y al desarrollo de capacidades" para mejorar la resiliencia de los Estados vulnerables. "Concretamente estamos pidiendo que llenen la caja del fondo de adaptación", en la que hasta ahora han ingresado 6000 millones de dólares, a los que además se tiene difícil acceso, dijo. La cifra es muy inferior a los 100.000 millones de dólares anuales que los países desarrollados se comprometieron a movilizar anualmente para ayudar a los más vulnerables a enfrentar el cambio climático. "Hay una gran brecha", se lamentó.

Espinosa se mostró optimista sobre los resultados que arrojará esta 23 conferencia, encargada de confeccionar el manual de reglas para la implementación de los compromisos del Acuerdo de París firmado en diciembre de 2015. "Creo que finalmente vamos a cerrar con un gran documento para un plan de acción para el Acuerdo de París. Las discusiones están un poco empantanadas por reparos del grupo africano, pero creo que hallaremos una solución", manifestó. "Tenemos un documento de gran volumen y la idea es condensarlo hasta la COP24 (de 2018 en Polonia) para que sea más fácil de implementar", concluyó.

 

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Torres de refrigeración y chimeneas de la central eléctrica de lignito Niederaussem, operada por el proveedor de energía alemán RWE cerca de Bergheim, en AlemaniaFoto Afp

 

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Incinerador municipal de residuos de Figino, cerca de Milán, Italia / Foto Ap

 

 

Más de 15 mil investigadores de unos 180 países firmaron una advertencia urgente a la humanidad en defensa de la protección del medio ambiente, informó este lunes la revista BioScience.

Para mayores cambios en las políticas ambientales alrededor del mundo es preciso presionar desde la opinión pública y la política, señalaron los académicos.

La publicación refirió que es el segundo llamamiento de la comunidad científica tras el realizado hace 25 años.

Entonces, unos mil 700 expertos, varios premios Nobel, describieron nueve de los problemas más acuciantes, entre ellos, el cambio climático, el crecimiento poblacional, la tala de los bosques y la disminución de la biodiversidad.

Al respecto, el científico estadunidense William Ripple, de la Universidad Estatal de Oregon, admitió que desde entonces, salvo en la estabilización de la capa de ozono, la humanidad no ha avanzado mucho.

Lo alarmante es que en la mayoría de casos, la situación incluso ha empeorado, añadió.

Sin embargo, según el académico, hay algunos avances, pues muchos países han renunciado a los productos químicos que dañan la capa de ozono.

Además, las energías renovables están creciendo y en las regiones donde se invierte en la formación de niñas y mujeres disminuyen las tasas de nacimientos, destacó.

Los firmantes del documento apuestan por medidas como la ampliación de las áreas protegidas, más limitaciones al comercio de productos de animales salvajes, programas de planificación familiar y formación para mujeres, entre otras acciones.

El mundo aumentó en 2017 sus emisiones de gases de efecto invernadero, tras tres años de cierta estabilidad, lo que vuelve a inyectar urgencia en las negociaciones del clima (COP23) que retomaron este lunes en la ciudad alemana de Bonn.

Las emisiones de CO2 ligadas a la industria y la combustión de energías fósiles aumentarán 2 por ciento este año respecto de 2016 (entre 0.8 y 2.9 por ciento) y alcanzarán un récord de 36 mil 800 millones de toneladas, después de mantenerse prácticamente estables entre 2014 y 2016, subrayó el Global Carbon Project en su balance anual número 12, realizado por científicos de todo el mundo.

Eso muestra que hay que actuar con más resolución. Hay que olvidar cualquier autocomplacencia, explicaron los autores del estudio, publicado en las revistas Nature Climate Change, Environmental Research Letters y Earth System Science Data.

Es una gran decepción, subraya una de las autoras, Corinne Le Quéré, de la universidad británica de East Anglia. “Con 41 mil millones de toneladas de CO2 emitidas estimadas para 2017 (añadiendo la deforestación), podría faltar tiempo para mantener la temperatura por debajo de 2 ºC, y a fortiori, 1.5 ºC”, objetivo fijado por el acuerdo de París, aprobado a finales de 2015.

Para conseguirlo, sería necesario que las emisiones lleguen a su pico en los próximos años y disminuyan rápidamente a continuación, recordó.

 

Detrás de la degradación

 

China, responsable de 28 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero y que permitió mejorar la situación en los años pasados reduciendo el uso de carbón, está en gran medida detrás de la degradación de 2017, según los investigadores. La causa: auge de la producción industrial y declive en la hidroeléctrica por culpa de episodios de sequía.

También deberían bajar las emisiones en Estados Unidos, aunque más ligeramente (-0.4, frente a -1.2 por ciento de media anual anteriormente). Será la primera vez en cinco años que el consumo de carbón aumente (+0.5 por ciento) a causa de la carestía del gas natural.

En India, las emisiones crecieron un poco menos (+2 por ciento), pero debería ser temporal, advirtieron los investigadores. En cuanto a la Unión Europea (UE), bajan más lentamente que en la década pasada (-0.2 por ciento).

Los 10 principales emisores son, por orden, China, Estados Unidos, India, Rusia, Japón, Alemania, Irán, Arabia Saudita, Corea del Sur y Canadá (la UE, en conjunto, ocupa la tercera posición).

La comunidad internacional, reunida hasta el viernes, intenta ponerse de acuerdo sobre cómo echar andar el pacto de París, firmado en 2015.

En Bonn, las partes firmantes del acuerdo (excepto Estados Unidos, que lo abandonó) deben empezar a concretar el reglamento de ese complejo pacto, y abrir un diálogo de un año para preparar la revisión de los compromisos climáticos nacionales, presentados por cada país.

La responsable del clima de la ONU, la ex ministra mexicana Patricia Espinosa, consideró: Del lado acción hay señales positivas, pero también somos conscientes de que hay que llenar vacíos. Hay margen para actuar, pero debemos hacerlo rápido.

Para dar el impulso necesario, el miércoles y jueves tienen prevista su asistencia la canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés Emmanuel Macron, y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, entre otros.

Tras la salida de Estados Unidos del acuerdo, hay que acelerar el paso, señaló Teresa Ribera, del Instituto de Relaciones Internacionales.

“Hay que explicar cómo se transforman las cosas, decir por ejemplo ‘modificamos nuestro sistema eléctrico, nuevas formas de moverse en la ciudad’, etcétera. Hay muchas iniciativas locales, pero a los dirigentes no se les oye”, explicó Ribera.

Del lado estadunidense se pretende demostrar que la Casa Blanca está comprometida con el clima, pero de forma diferente.

“Queremos asegurarnos de que se hace todo lo posible para apoyar el despliegue de centrales de carbón ‘limpio’. Sino los chinos van a utilizar tecnologías no eficientes”, explicó un responsable de la Casa Blanca en una conferencia telefónica con periodistas.

 

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El relator especial de las Naciones Unidas, John Knox

 

Asesinatos de activistas no se investigan de forma rápida ni eficiente, asegura.

 

América Latina es un sitio específicamente peligroso para ser ambientalista, sostuvo John Knox, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Medio Ambiente y Derechos Humanos. Entre las causas señala la demanda creciente de recursos naturales, la expansión de la minería y la tala de bosques; la presión es mayor en los países que poseen esos recursos, apuntó.

Detalló que, además, ocurre que quienes viven en las áreas afectadas ya están marginados en su país, tal vez porque son indígenas, aunque también hay comunidades en esa situación como los afrodescendientes. Por último, señaló el fracaso de la ley: Muchas veces los asesinos piensan que no se les va a castigar. Para mí es el factor más importante.

 

Muro fronterizo, letal

 

Sobre la construcción del muro fronterizo propuesto por Donald Trump, confió en que no se erigirá y que hacerlo será un desastre por diversas razones, una de las cuales es ambiental, pues a la biodiversidad y los ecosistemas no les importan las fronteras políticas; el muro puede interferir para que las especies puedan seguir existiendo. Podríamos tener problemas ambientales importantes, en derechos humanos de otras maneras.

Durante el foro Biodiversidad y derechos humanos, retos y desafíos para los estados, organizado por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, entre otros convocantes, el relator de las Naciones Unidas, quien se encuentra de visita en México, aunque no oficial, por lo que no presentó un panorama de la situación nacional en la materia, se refirió a que los asesinatos de activistas se dan en países donde no se investiga, ni se persigue de manera rápida y eficiente, aunque esto no sólo sucede en temas ambientales.

Ante representantes de movimientos de afectados por megaproyectos, como la presa Las Cruces de la Comisión Federal de Electridiad en Nayarit, dijo que dos defensores ambientales son asesinados cada semana en el mundo, y uno de cada tres pertenece a un grupo indígena. La situación es peor en América Latina y Asia, indicó.

Explicó que tan sólo en 2016 hubo 200 asesinatos, entre ellos el caso de la hondureña Berta Cáceres, y en México, el de Isidro Baldenegro, en enero pasado en la Sierra Tarahumara. También mencionó el caso de Nguyrn Ngoc, en Vietnam, quien fue arrestada y ejecutada por su trabajo informativo en un blog.

Consideró que los países deben hacer lo que puedan para tener las mejores normas. Una ley nunca se debe debilitar; una vez que se ha decidido; por ejemplo para el sector privado no debe retroceder. Indicó que el libro la ley ambiental es muy bueno en muchos países, pero hay una enorme laguna en cuanto a su implementación; los estados no tienen suficientes inspectores, fiscales.

En tanto, Gustavo Alanis, director del Cemda, preguntó cómo se puede garantizar que quienes defienden los derechos humanos no pongan en riesgo su integridad, y señaló que existen riesgos y desafíos.

 

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Un informe afirma que el Gobierno de Honduras estuvo involucrado en el asesinato de Berta Cáceres

Expertos internacionales concluyen que funcionarios estatales, así como empleados y extrabajadores de una hidroeléctrica planearon y ejecutaron el homicidio de la ambientalista en 2016


Funcionarios hondureños y ejecutivos de la empresa energética DESA estuvieron involucrados en el asesinato de la ambientalista Berta Cáceres, ha afirmado un grupo de expertos internacionales. "La evidencia existente es concluyente sobre la participación de numerosos trabajadores del Estado (policías, militares y funcionarios), así como de directores y empleados de DESA en la planeación, ejecución y encubrimiento", se señala en un informe de 92 páginas publicado el martes.


El asesinato de Cáceres ocurrió el pasado 3 de marzo de 2016 en su casa en la ciudad de La Esperanza, en el occidente del país centroamericano. El único testigo es el ambientalista mexicano Gustavo Castro, quien resultó herido tras el ataque. Cáceres había sufrido dos atentados fallidos un mes antes de morir. El homicidio provocó indignación más allá de las fronteras de Honduras y expuso las amenazas que enfrentan los defensores del medio ambiente en ese país.


El plan para matar a la activista, que buscaba paralizar la construcción de la presa Agua Zarca en el río Gualcarque del que dependen varias comunidades indígenas de la etnia lenca, se maquinó en noviembre de 2015, se agrega en el informe titulado Represa de violencia: el plan que asesinó a Berta Cáceres y que elaboraron juristas de Colombia, Estados Unidos, Guatemala y Holanda.


Los expertos sostienen que ha habido una conspiración para obstruir la justicia y proteger a los autores materiales e intelectuales del crimen. "Los agentes a cargo de la investigación no han seguido las normas (...) para procesar, juzgar y sancionar a todas las personas responsables del asesinato de Cáceres y la tentativa de asesinato de Castro", se asegura en el informe. Hay ocho detenidos como perpetradores materiales, pero no se ha desvelado ningún avance sobre las personas que planearon la agresión, se argumenta.


"[El asesinato] fue ejecutado no solamente por encargo de altos directivos de DESA, sino por información privilegiada proporcionada por empleados de dicha empresa", señalan los autores del informe, que iniciaron la investigación ante la negativa del Gobierno hondureño de crear un grupo de extranjeros que indagara sobre la muerte de Cáceres. La elaboración del documento supuso cuatro viajes a Honduras para entrevistar a 30 personas, así como el estudio de evidencia y otros reportes de organismos internacionales de derechos humanos.


"Estoy sumamente impresionada, no voy a recuperar a mi hija, no la volveré a besar, no la volveré a ver, pero se habrá hecho justicia", ha dicho a la televisión hondureña Austra Berta Flores, madre de la ambientalista, que ganó el premio Goldman en 2015 y acumulaba una larga lista de amenazas de muerte en 20 años de trayectoria. "Este informe ha destapado información sobre los verdaderos responsables de este horrendo asesinato", ha añadido.
Elsia Paz, la expresidenta de la Asociación Hondureña de Pequeños Productores de Energía Renovable, ha rechazado las acusaciones y ha asegurado que DESA presentó evidencia al grupo de expertos para demostrar que no estaban vinculados al asesinato. Paz ha dicho a la agencia AFP que las denuncias son parte de una estrategia para aupar a la hija de Cáceres en las elecciones del próximo mes. Olivia Marcela Zúñiga Cáceres es candidata a una diputación por el izquierdista partido Libre, liderado por el expresidente Manuel Zelaya, que fue destituido en 2009.


Poco más de un año después del asesinato de Cáceres, que en 2015 había recibido el reconocido premio Goldman, los directores de Agua Zarca anunciaron en julio pasado la suspensión del proyecto "como un gesto de buena voluntad que contribuirá a reducir la tensión". Honduras se ha asentado como el país más peligroso del mundo para los defensores de la tierra, con 123 activistas asesinados desde 2010, según datos de la iniciativa Global Witness Watch.

 

México 1 NOV 2017 - 12:23 COT

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CChina construirá el túnel más largo del mundo para llevar agua del Tíbet al desierto de Taklimakán


La primera vez que se contempló la posibilidad de verter agua desde el Tíbet hasta Xinjiang fue durante la dinastía Qing, en el siglo XIX.

 

En China se lleva a cabo un ambicioso proyecto para llevar agua desde el Tíbet hasta el desierto de Taklimakán, en la norteña localidad de Xinjiang, a través de un túnel que pasará a ser el más largo del mundo.


Dicha obra, que descenderá desde la meseta más alta del mundo en múltiples secciones conectadas por cascadas, "podría convertir a Xinjiang en California", dijo un ingeniero geotécnico involucrado en la construcción del túnel, informa el diario 'South China Morning Post'.


La meseta del Tíbet impide que la lluvia causada por los monzones desde el océano Índico llegue a Xinjiang, que se encuentra aislada al norte por el desierto de Gobi y al sur por el de Taklimakán, lo que hace que el 90 por ciento de la región no sea apta para la vida.


La primera vez que se contempló la posibilidad de llevar agua desde el Tíbet hasta Xinjiang fue durante la dinastía Qing, en el siglo XIX. En las últimas décadas algunas ramas del Gobierno chino, entre ellas el Ministerio de Recursos Hídricos, elaboraron proyectos de ingeniería que incluyen enormes presas, bombas y túneles, si bien no hubo grandes avances.


El enorme gasto, el gran reto de ingeniería que representa, el posible impacto ambiental y la probabilidad de protestas de los países vecinos han hecho que el proyecto no se haya concretado. Sin embargo, Zhang Chuanqing, investigador del Instituto de Mecánica de Roca y Suelo de la Academia China de Ciencias en Wuhan, provincia de Hubei, sostiene que ahora China adopta un enfoque silencioso para concretar la obra paso a paso.


Los investigadores estiman que el túnel podría transportar cada año entre 10.000 y 15.000 millones de toneladas de agua desde el río Yarlung Tsangpo hasta el desierto de Taklimakán.


Esto representa, aproximadamente, un cuarto del caudal anual del río Amarillo, el segundo más largo de China y cuna de la civilización china.


En cualquier caso, el gasto sería astronómico debido a las dificultades del terreno y a la altitud de la meseta tibetana.

Imagen de archivo de la vicepresidenta de nicaragua, Rosario Murillo, y el presidente de nicaragua, Daniel Ortega.

 

El país centroamericano no se había sumado al acuerdo internacional en un primer momento al considerarlo insuficiente por no ser vinculante

 

El Gobierno de Nicaragua informó este lunes de que se ha adherido al Acuerdo de París, que se había abstenido de firmar en un primer momento por considerarlo insuficiente, lo que deja a EEUU y Siria como los únicos países fuera del tratado.

"En nombre del pueblo de Nicaragua, como Jefe de Estado y de Gobierno, declaro que el Gobierno de la República de Nicaragua, ante las razones ya expuestas y habiendo examinado dicho acuerdo, se adhiere a él y se compromete a cumplir fielmente sus disposiciones", señaló el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, en una carta divulgada en Managua.

Ortega firmó el instrumento de adhesión en Managua junto a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, el viernes pasado, según la nota.

El Acuerdo de París fue aprobado y abierto a la firma en la sede de la ONU en la ciudad de Nueva York el 22 de abril de 2016.

El Gobierno nicaragüense se abstuvo de firmar en ese momento porque, a su juicio, el Acuerdo de París debió ser vinculante, es decir obligatorio, por considerar que los países más contaminantes deben hacer los esfuerzos más grandes contra el cambio climático.

Nicaragua abogó entonces por imponer "responsabilidades comunes pero diferenciadas, exigiendo a los más contaminantes compromisos estrictos con la reducción de sus emisiones y con recursos compensatorios para la llamada adaptación".

El Gobierno de Ortega alegó ahora que la gran mayoría de los Estados, tanto desarrollados como en vías de desarrollo, han asumido los compromisos de unir y multiplicar esfuerzos frente al incremento de los desastres naturales con elevados costos, en la pérdida de vidas y cada vez mayores daños materiales.

"De la misma manera, unimos esfuerzos para detener y reducir los altos niveles de contaminación que envenenan el planeta", continuó el Ejecutivo nicaragüense.

Además, Ortega argumentó que el Acuerdo de París, "a pesar de no ser el acuerdo ideal, es el único instrumento que permite en la actualidad, esa unidad de intenciones y esfuerzos".

El acuerdo es el primero global contra el calentamiento del clima y lo adoptaron el 12 de diciembre de 2015 en la capital francesa los 195 países signatarios de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático y la Unión Europea (UE).

Destinado a sustituir en 2020 al Protocolo de Kioto, el Acuerdo de París tiene como objetivo mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de dos grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales.

El presidente de EEUU, Donald Trump, cumplió su amenaza el pasado junio y sacó a su país del Acuerdo de París, lo que se saldó con numerosas críticas por parte de la comunidad internacional y advertencias de las graves consecuencias que acarraería esa decisión.

 

 

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Martes, 24 Octubre 2017 07:04

AL y el pensamiento ambiental del Sur

AL y el pensamiento ambiental del Sur

 

El otoño de 2014 marcó una etapa de gran ebullición para la ecología política latinoamericana, pues en el breve lapso de seis semanas se efectuaron seis eventos internacionales entre los que destacaron un Congreso Latinoamericano de Ecología Política, en Santiago de Chile; un Seminario Internacional de Ecología Política Latinoamericana, que tuvo lugar en Río de Janeiro (12-14 de noviembre), y un Congreso Latinoamericano de Conflictos Ambientales, organizado por la Universidad Nacional de General Sarmiento, en el área metropolitana de Buenos Aires, dentro del cual tuvo lugar el Simposio Internacional sobre Pensamiento Ambiental Latinoamericano. De ese simposio se acaba de publicar el libro que recoge las intervenciones del acto con el título de El pensamiento ambiental del Sur, el cual reúne magistralmente las reflexiones críticas de una decena de intelectuales (ver). Nunca podrá saberse qué tanto un conjunto de ideas inducen la acción colectiva y viceversa, pero las tres décadas de pensamiento ambiental latinoamericano que en ese libro se documentan y discuten han crecido en paralelo o al unísono con procesos culturales, productivos, educativos y sociales de enorme trascendencia para la región.

Quizás como en ninguna otra parte del mundo, en América Latina ha habido un verdadero florecimiento de los enfoques interdisciplinarios en muchos centros universitarios y de investigación científica y tecnológica. Esto implica la convergencia de los campos ecológico-biológicos con los de las ciencias sociales, todo lo cual se expresa en el establecimiento, práctica, multiplicación y expansión de las llamadas disciplinas híbridas. Es este el caso, en orden de aparición e importancia, de la agroecología, la economía ecológica, la economía social y solidaria, la educación ambiental, la historia ambiental, la ecología política, las ecotecnologías y la etnoecología. Estas nuevas contra-corrientes no solamente irrumpen como expresiones del pensamiento complejo, sino del pensamiento crítico y de una ciencia con compromisos ambiental y social. Se trata de formas alternativas de educación e investigación que proliferan por las universidades de la región, y que cristalizan en seminarios, congresos, proyectos, posgrados, publicaciones y sociedades científicas.

Todo esto se ha traducido, por ejemplo, en los proyectos y experiencias agroecológicas que hoy existen por miles especialmente en Brasil, Cuba, México, Centroamérica y los países andinos. De forma paralela en América Latina ha evolucionado un conjunto de movimientos en torno a la economía social y solidaria. Este proceso se centra en las cooperativas, el comercio justo, los bancos comunitarios, el trueque, los fondos solidarios, el consumo responsable, las redes de organizaciones, y ha sido impulsado desde diferentes ángulos ideológicos, sociales y culturales, tales como el altermundismo, las organizaciones populares o las comunidades eclesiales de base.

A mi juicio, tres grandes cambios han ocurrido en el pensamiento ambiental de la región en las recientes décadas: 1) se ha cuestionado y desechado el concepto de desarrollo, y en consecuencia los de ecodesarrollo y desarrollo sustentable o sostenible (ver el número de la revista América Latina en Movimiento de junio de 2009), y se ha abierto a otras propuestas civilizatorias como el buen vivir o la comunalidad. Esto significa que la imaginación teórica irrumpe más allá de los cánones del pensamiento dominante para visualizar nuevas rutas civilizatorias; 2) se ha desplazado el centro de las posibles soluciones y alternativas de los organismos regionales e internacionales y de los gobiernos nacionales a los movimientos sociales y sus acciones y proyectos en los territorios rurales (hoy fuertemente ambicionados por las grandes corporaciones) y en los espacios urbanos, y 3) se ha empatado (e integrado) la crisis ecológica o ambiental de la región con la crisis global, que como hemos sostenido es una crisis de la civilización moderna. Esto último conecta las batallas y resistencias socioambientales de cada país con las luchas globales por la defensa del planeta y de la vida.

Por lo anterior América latina, el Caribe incluido, es hoy la región más esperanzadora del mundo, porque en ella ocurren experimentos socioambientales totalmente iné­ditos que apuntan hacia la construcción de nuevas utopías realizables. Por una u otra razón los mayores conflictos de la región son ya conflictividades sociales y ambientales, y existe un poderoso movimiento social de resistencia que, sin hacerlo explícito, adopta principios, tesis y prácticas de ecología política. Pienso que el marco ambiental de la región hace esto posible. Estamos ante la porción bioculturalmente más rica del orbe, pues contiene las áreas más húmedas del planeta, intrincadas orografías, con formidables redes hidrológicas (por ejemplo, los complejos del Amazonas, del Orinoco y del río de la Plata), y la mayor extensión de selvas tropicales. Todo ello la sitúa como el área que contiene la máxima biodiversidad del planeta. A ello deben agregarse sus extraordinarios recursos geológicos como minerales metálicos y múltiples fuentes de energía. La dimensión cultural no se queda atrás. En la región, los enclaves tradicionales están representados por unos 65 millones de campesinos, de los cuales entre 40 y 55 millones pertenecen a alguna cultura indígena, hablantes de más de mil lenguas, y a lo anterior se suma la población afrodescendiente que hoy domina extensos territorios en Brasil, Colombia, Ecuador, Panamá y otros países.

Todo ello convierte a América Latina en un enjambre de mosaicos bioculturales que rodean, pero también penetran e influencian a los gigantescos enclaves urbanos e industriales que hoy concentran a las mayorías modernas. Ello conjugado con cinco siglos de intrincados procesos de hibridación cultural, de juegos de espejos entre las metrópolis europeas y los diversos núcleos de nuevo pensamiento autóctono. Y estas mezclas y combinaciones culturales generan a escala microrregional otros mundos posibles. Tremenda paradoja, América Latina es quizás la porción del otrora tercer mundo donde se han arraigado más las visiones de la modernidad eurocéntrica, pero por lo mismo donde se están gestando las principales contraculturas. El pensamiento ambiental del Sur es un ejemplo notable de ello.

 

 

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Sábado, 21 Octubre 2017 07:20

La privatización de la Amazonia brasileña

La privatización de la Amazonia brasileña

Con la llegada de Michel Temer al Gobierno la privatización y la extranjerización de la Amazonia crecen de forma exponencial. Desde las más diversas posturas ideológicas, se consolida la convicción de que el control del pulmón del planeta está siendo perdido por el Estado brasileño.


El primer punto a considerar es la hegemonía de la bancada ruralista en el Parlamento y en el Gobierno. Se trata de las viejas oligarquías que protagonizaron la historia de Brasil, aliadas ahora con una nueva camada de ocupantes ilegales de tierras que los sucesivos Gobiernos han legalizado. Pero en estos momentos los ruralistas están promoviendo leyes que prevén incluso la extinción de las Unidades de Conservación si no hay indemnización a los 'propietarios' que las ocupan de modo legal o ilegal.
De aprobarse el proyecto de ley presentado por los ruralistas, sería un enorme paso atrás en la conservación de la Amazonia y en el combate a la deforestación. Datos oficiales muestran que el 21% de la selva amazónica ya fue devastada pero que dentro de las Unidades de Conservación se mantiene prácticamente intacta.


Por otro lado, la nueva legislación vulnerará los compromisos adquiridos por Brasil en la Conferencia del Clima para contener la deforestación, proceso que debería estar detenido en 2030 y reducido a sólo 3.900 kilómetros cuadrados anuales en 2020.


La segunda cuestión son las razones económicas de la deforestación. Un reciente libro publicado por el Instituto Agronómico de la Amazonía, titulado 'Dueño es el que deforesta', sostiene que los responsables no son ni la soja ni la ganadería, como aseguran buena parte de los ambientalistas. Quienes deforestan son los ocupantes ilegales, que al abatir la selva elevan el precio de la tierra 20 veces, y en algunos casos hasta 200 veces su valor inicial.


Luego venden la tierra a los ganaderos y los sojeros, legalizándola de forma también irregular, usando a su favor resquicios legales y la corrupción de las instituciones encargadas de velar por la integridad de la Amazonia.


La ocupación ilegal de tierras va de la mano de la violencia contra campesinos, indígenas y pescadores, según un reciente informe de la periodista Eliane Brum en el diario brasileño El País. Desde que Temer ocupa el Palacio de Planalto, se registra un incremento sustancial de las muertes por conflictos de tierra, a razón de un asesinado cada seis días. Son 47 en lo que va de 2017, como señalan los informes periódicos de la Comisión Pastoral de la Tierra.


La violencia no es una desviación de la norma, sino la forma habitual de hacerse con tierras estatales, de pueblos o de pequeños productores. De ese modo, el llamado 'consorcio de la muerte' está consiguiendo que las tierras públicas de la selva pasen a manos privadas, en gran medida destruyendo las organizaciones campesinas por la violencia. Los crímenes ambientales, como los reconoce la legislación, suelen ser amnistiados cada cierto tiempo, como sucede ahora bajo el Gobierno Temer.


El Gobierno debió dar marcha atrás en su intento por anular la Reserva Nacional del Cobre y Asociados (RENCA), un área de 46.000 kilómetros cuadrados creada en 1984 que fue bloqueada a los inversores privados. Su objetivo es abrir la reserva, entre los estados de Pará y Amapá, a la minería aurífera. La oposición de la sociedad fue tan grande, que en apenas un mes Temer debió retirar el decreto.


La tercera cuestión es la más compleja porque tiene un carácter estratégico. Podemos focalizarla en el estado de Roraima, fronterizo con Venezuela y Guyana, con acceso privilegiado a las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco que conectan la Amazonia con el Caribe. En Roraima están las mayores reservas de oro, niobio y estaño del mundo, además de importantes yacimientos de torio, cobalto, molibdeno, diamantes y titanio, según el Inventario Mineral del Escudo Geológico de Roraima, realizado por el Ministerio de Minas y Energía de Brasil en 2003.


Esa misma región alberga los mayores yacimientos de uranio del mundo, compartidos por Brasil, Venezuela y la Guayana Esequiba, zona en disputa desde 1966 entre Venezuela y la República Cooperativa de Guyana, antigua Guayana Británica. Desde 2009 empresas canadienses explotan yacimientos de uranio en esa región, algo que no es visto con buenos ojos ni por Caracas ni por Brasilia.


El Gobierno de Lula había previsto formar en el norte de Brasil y en el sur de Venezuela un 'espacio económico común', en una zona considerada geoestratégica, con el objetivo de 'ocupar' una región que es codiciada por multinacionales del Norte y es zona de expansión de los paramilitares colombianos.


Los militares nacionalistas brasileños tienen perfecta conciencia de esta situación. Afirman que el declive estratégico de Estados Unidos implica retrocesos en todo el mundo menos en el área del Caribe, que es la fuente histórica de su poder. Citando un trabajo de los periodistas Robert D. Kaplan y Karen Hooper, publicado en Stratfor bajo el título 'La fuente del poder estadounidense', recuerdan que el Gran Caribe del imperio abarca desde Yorktown (Virginia) hasta las Guyanas, o sea hasta la selva amazónica.


En esa región, aseguran los nacionalistas, se está produciendo una "ocupación internacional silenciosa" de la mano de ONG ambientalistas que han promovido la instalación de reservas indígenas y forestales que "obstaculizan cualquier actividad económica moderna". Sostienen que a través de organismos internacionales, Washington sigue aspirando a controlar la Amazonia, acotando la soberanía de Brasil sobre la región con la excusa del conservacionismo ambiental.


Mientras el Gobierno de Temer acelera la privatización de la mayor selva del mundo, sectores militares apuestan por revertir las políticas de conservación, en la misma línea del Gobierno aunque desde intereses opuestos. En tanto, la sociedad brasileña contempla la privatización y la extranjerización de su principal riqueza sin siquiera poder participar en un inexistente debate nacional. Todo indica que las fuerzas capaces de frenar la destrucción están paralizadas, desmoralizadas y a la defensiva, mientras que los depredadores tienen el timón en sus manos para avanzar sobre lo que queda de la Amazonia.

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Amenaza el cambio climático los cultivos de café en América Latina

 

El aumento de la temperatura y nuevo régimen de lluvias afectará hasta 88% de las tierras

Colombia, Guatemala, Costa Rica y México, con más probabilidades de adaptarse a las modificaciones porque tienen zonas altas, señala la autora de la investigación

 

Los cultivos de café en América Latina, uno de los productos más apreciados de la región, podrían convertirse en víctimas del cambio climático.

Un estudio de científicos latinoamericanos proyectó que el aumento de la temperatura y cambios en el régimen de lluvias afectaría entre 73 y 88 por ciento de las tierras aptas para la producción del grano en la región.

Lo que va a haber es una reducción de áreas aptas para café por condiciones climáticas, por disminución de precipitación y aumento de temperatura, explicó Emily Fung, autora del estudio e investigadora del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (Catie), en Costa Rica.

La experta agregó que esas zonas no van a desaparecer del todo, pero serán menos aptas para la producción de café.

En el reporte participó el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) de Colombia y contó con financiamiento de la organización ambientalista Conservación Internacional.

El estudio utiliza los escenarios futuros de cambio climático para modelar cómo se comportarían las zonas adecuadas para el cultivo del café arábiga, el más fino de las variedades del grano y que requiere zonas de altura y clima templado.

Los resultados apuntan a que países productores como Colombia, México, Guatemala y Costa Rica tienen más posibilidades de adaptarse a los cambios de temperatura porque tienen zonas más altas que pueden ser incorporadas para el cultivo de café.

Por el contrario, la investigación prevé perdidas de áreas cultivables en Honduras y Nicaragua, que tienen menos altura.

Para la siembra del café se necesitan condiciones climáticas ideales, y ésas van a cambiar, probablemente se va a tener que sembrar café en otras áreas con temperaturas más bajas y más precipitaciones. Se buscaría áreas más altas, indicó Fung.

Los cambios podrían tener impacto social significativo en tanto 80 por ciento del café en América Latina proviene de pequeños productores, con terrenos inferiores a cuatro hectáreas, según la versión del estudio publicado en la revista estadunidense Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

América Latina es la principal región productora de café, con cerca de 5 mil millones de kilos anuales. Brasil es el líder mundial en el cultivo del grano, y tiene otros grandes productores como Colombia, Honduras, Guatemala, México y Perú, según la Organización Internacional del Café, con sede en Londres.

La producción latinoamericana duplica a la de Asia, el segundo lugar mundial.

En tanto, áreas actualmente utilizadas para el café podrían pasar a servir para otros cultivos de clima cálido, con la tendencia de calentamiento.

Fung dijo que en el cantón costarricense de Turrialba, donde está la sede del Catie, se ha comenzado a cultivar caña de azúcar donde hace poco tiempo había café.

 

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