Martes, 03 Diciembre 2013 08:11

Ecuador y la "mano sucia" de Chevron

Ecuador y la "mano sucia" de Chevron

Durante su reciente visita oficial a Francia, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, se reunió en París con un grupo de intelectuales para exponerles una de las preocupaciones de su país: el conflicto que opone varias comunidades indígenas de la Amazonia ecuatoriana a la empresa petrolera estadounidense Chevron, acusada de destrucción medioambiental y de daños a la salud de miles de personas. A escala internacional, este conflicto ecológico ha adquirido un carácter muy emblemático.

 

Ecuador –primer país del mundo en reconocer, en su Constitución, los inalienables derechos de la naturaleza, convirtiendo a esta en sujeto de derecho–, se enfrenta a una multinacional petrolera, la ChevronCorporation, que es la segunda más importante de Estados Unidos y la sexta del mundo, denunciada por múltiples casos de contaminación medioambiental en diversos lugares del planeta.

 

"Todo empezó en 1964 –nos explica Rafael Correa–, cuando la empresa estadounidense Texaco [adquirida en 2001 por Chevron] inició su explotación petrolera en una amplia zona de la Amazonia ecuatoriana. Esa actividad duró hasta 1992. Al año siguiente, 1993, las comunidades amazónicas de la provincia de Sucumbíos presentaron, en Estados Unidos, una demanda contra la petrolera Texaco por contaminación medioambiental y atentado a la salud de los habitantes. O sea, debe quedar claro que no es el Estado ecuatoriano quien lleva a los tribunales a Texaco-Chevron, sino un grupo de ciudadanos víctimas de un crimen medioambiental. Chevron heredó esa demanda cuando compró y absorbió Texaco en 2001. Poco después, a petición de la propia empresa, el caso –que los tribunales de Estados Unidos se negaron a juzgar– fue trasladado a una corte de Ecuador."

 

"Hay que añadir –precisa el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, presente también en esa reunión parisina junto al presidente Correa– que Texaco, antes de retirarse definitivamente de Ecuador en 1992, dijo haber 'limpiado' los dos millones de hectáreas de selva virgen en los que operó. Lo cual no solo es inverosímil sino falso. Porque todos esos terrenos, como cualquier testigo puede comprobar, se hallan totalmente degradados, con decenas de abominables vertederos de alquitrán que han contaminado ríos y acuíferos. El agua, en toda esa región, es ahora no apta para el consumo. Y se ha multiplicado el número de cánceres entre la población. En toda esa selva, la excepcional biodiversidad ha sido sencillamente asesinada."

 

"Y lo peor –añade Rafael Correa– es que el Gobierno ecuatoriano de la época le firmó a Texaco, en 1998, un 'acto de finiquito' en el que reconocía que la empresa estadounidense lo había dejado 'todo limpio', y la exoneraba de cualquier responsabilidad sobre consecuencias futuras de sus desmanes petroleros. Esto es muy importante. Ese 'acto de finiquito' le da un argumento enorme a Texaco-Chevron. En caso de demanda contra ella, la empresa puede decir –¡y con todo cinismo, lo dice!–: 'Yo lo entregué todo limpio. Así me lo reconoció oficialmente el Estado ecuatoriano. En consecuencia: cualquier condena contra mí debe ser asumida por el Estado de Ecuador porque él es responsable de lo que ocurrió en esos terrenos después de mi partida...'

 

Hay que saber –sigue exponiendo el presidente Correa– que la Corte Provincial de Sucumbíos, en enero de 2012, condenó a Chevron a pagar una indemnización de 9.500 millones de dólares por haber causado uno de los 'mayores desastres medioambientales del mundo' entre 1964 y 1990. Una suma que se duplicaría –¡y alcanzaría los 19.000 millones de dólares!– en caso de que la empresa no presentase excusas a los damnificados en las semanas siguientes a la sentencia. Pero Chevron, para desprestigiar esa decisión judicial y evadir su responsabilidad, alegó que, en ese juicio, los abogados de los demandantes habían falsificado los datos y presionado a los peritos científicos para encontrar contaminación donde no la había. Y presentó un recurso de casación ante la Corte Nacional de Justicia (1)."
"Ante esa situación –prosigue ahora el canciller Ricardo Patiño– Chevron decidió ampararse en el Tratado de protección recíproca de inversiones firmado entre Ecuador y Estados Unidos, y que entró en vigor en 1997. Pero este tratado, en nuestra opinión, no concierne a este caso, pues la demanda de las comunidades indígenas contra Chevron es de 1992, y el tratado, establecido en fecha posterior, 1997, no contempla aplicación retroactiva."

 

"Con ese argumento –nos explica el presidente Rafael Correa– Chevron acudió a la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, la cual nombró, como es habitual en estos casos, un Tribunal específico para este asunto. Este Tribunal está compuesto por tres jueces, designados (y pagados) por las partes en litigio; uno por la empresa, otro por el país y el tercero por estos dos jueces anteriores. Aquí también el poder judicial ecuatoriano cometió un error, porque designó a uno de los jueces, con lo cual implícitamente dio la impresión de que Ecuador aceptaba ese Tribunal de arbitraje. Cuando, en realidad, nuestro Gobierno rechaza ese Tribunal, no lo considera competente."

 

"El caso es que ese Tribunal –agrega el canciller Ricardo Patiño– concluyó, en 2012, que Ecuador 'incumple leyes internacionales al no tratar de impedir' la ejecución de un fallo contra Chevron que obliga a esta empresa a pagar miles de millones de dólares a varias comunidades indígenas por la contaminación de la Amazonia. El Tribunal insiste en que ambas partes –el Estado de Ecuador y Chevron– habían alcanzado previamente un acuerdo, mediante un 'acto de finiquito', que exoneraba a Texaco-Chevron de responsabilidades medioambientales futuras.

 

El Tribunal de arbitraje también alega que Ecuador ha violado el Tratado bilateral de inversiones entre Quito y Washington, según el cual Ecuador debe 'tomar todas las medidas a su alcance para suspender o hacer que se suspenda la ejecución o el reconocimiento dentro o fuera de Ecuador de cualquier sentencia contra una firma estadounidense'.

 

En resoluciones anteriores, ese Tribunal ya había advertido, además, de que 'cualquier pérdida surgida de la ejecución de la sentencia de la Corte de Sucumbíos sería una pérdida por la que el Estado ecuatoriano sería responsable ante Chevron, bajo el derecho internacional'."

 

El presidente Rafael Correa retoma entonces la palabra para explicar que "las decisiones del Tribunal de arbitraje de La Haya han sido rechazadas por nuestro Gobierno. Primero, porque Ecuador, como Estado, no está implicado, repito, en esta querella. Defendemos los derechos de las comunidades indígenas afectadas por la contaminación y víctimas de los desmanes de una multinacional petrolera. Pero no somos parte en el pleito. Y por respeto al principio democrático de la separación de poderes, no queremos inmiscuirnos en asuntos de la rama judicial.

 

Sin embargo, por otra parte, observamos que, en el marco actual del despojo de la soberanía de los Estados, los tribunales de arbitraje tienen cada día más poder. Cada vez más, los tribunales de arbitraje están fallando a favor de las corporaciones multinacionales. Y si no acatamos el fallo del Tribunal de arbitraje (que aún no es definitivo), Ecuador podría quedar aislado comercial y políticamente.

 

Todo esto es triplemente escandaloso, porque si la decisión del Tribunal de arbitraje se aplicase, Ecuador estaría violando su propia Constitución pues significaría que nuestro Gobierno estaría interfiriendo con el Poder Judicial. Chevron no solo quedaría exonerada de pagar por la limpieza de la selva y la reparación a las comunidades afectadas, sino que podría demandar pagos al pueblo ecuatoriano por el costo legal del litigio...

 

Nosotros consideramos que este caso no es jurídico, sino político: contra nuestro gobierno –concluye el presidente Rafael Correa–. Por eso apelamos a la solidaridad internacional. En todas partes se están constituyendo Comités de apoyo a nuestra Revolución Ciudadana. E invitamos a todos nuestros amigos y amigas, de Europa y del mundo, a expresar igualmente su rechazo a la prepotencia de aquellas empresas multinacionales que destrozan el medio ambiente y quieren luego lavarse las manos. La 'mano sucia' de Chevron no debe quedar impune."


Nota:
(1) El pasado 12 de noviembre, esa Corte Nacional de Justicia de Ecuador emitió un fallo en el que confirmó la condena de la petrolera estadounidense Chevron a pagar 9.500 millones de dólares "por contaminación ambiental en la Amazonia ecuatoriana

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Viernes, 29 Noviembre 2013 17:45

Hablemos en serio acerca del cambio climático

Hablemos en serio acerca del cambio climático

Un nuevo evento climático extremo está afectando una de las tradiciones más populares de Estados Unidos: el Día de Acción de Gracias. Los meteorólogos de The Weather Channel han denominado a esta tormenta de invierno "Bóreas", en honor al antiguo Dios del viento norte de la mitología griega, el portador del invierno. Se ha informado que al menos catorce personas han muerto hasta el momento como consecuencia de la tormenta y 58 millones han sido afectadas. Bóreas ha provocado nevadas y lluvias heladas a lo largo del noreste de Estados Unidos en los días de mayor tránsito del año. Los informes sobre el tiempo en la televisión siguen todos el mismo modelo: el intrépido periodista aparece de pie junto a una autopista nevada o en un aeropuerto donde los pasajeros están varados. ¿Acaso no sería una buena idea aprovechar la escena de los transportes que utilizan combustibles fósiles como excusa para hablar del cambio climático? ¿Por qué no hablamos de cómo nuestro estilo de vida, que depende tanto de actividades que emiten gases de efecto invernadero, desde conducir automóviles hasta viajar en avión, contribuye directamente a distorsionar el clima?

 

Los expertos del clima prevén que, a medida que aumente la temperatura de la Tierra, los eventos climáticos extremos serán cada vez más frecuentes y severos. El Centro Tyndall para la Investigación sobre el Cambio Climático es una organización con sede en Gran Bretaña que reúne a científicos y expertos para investigar, evaluar y comunicar las nuevas realidades provocadas por el calentamiento global. Los científicos del Centro Tyndall asistieron la semana pasada a la conferencia sobre cambio climático de las Naciones Unidas en Varsovia, Polonia. Kevin Anderson es el subdirector del centro. Si bien Varsovia está a tan solo dos horas de avión de Manchester, Anderson prefirió tomar el tren, por lo que viajó durante 23 horas.


"Las emisiones de dióxido de carbono provocadas por los aviones son bastante emblemáticas de la vida moderna, en especial para el puñado de personas ricas como nosotros, y simbolizan lo que hacemos día a día. No pensamos dos veces sobre si generamos más o menos emisiones de carbono. Creo que, hasta cierto punto, los científicos están haciendo un excelente trabajo para mostrar la gravedad del problema, pero el lenguaje que hemos utilizado no ha demostrado la gravedad del asunto a los responsables políticos y eso puede verse claramente aquí. En las grandes sesiones plenarias se puede escuchar a los ministros afirmar con su retórica vacía: 'Debemos hacer algo al respecto'. Son obviedades. Podemos hablar durante horas, pero la ciencia ha demostrado que este proceso está mal encausado", sostuvo el Profesor Anderson.
 
 
La conferencia le brinda a un miembro de la delegación de jóvenes la oportunidad de hablar ante la sesión plenaria. Este año, fue Marian Hussein Osman, una joven activista somalí, originaria de Mogadiscio, quien habló ante los presentes: "Si bien la existencia humana no es negociable, ustedes hicieron una apuesta de 21 años con respecto a nuestro futuro. En las últimas horas [de negociaciones], ministros y delegados, les ruego que no permitan que Varsovia se convierta en otro Copenhague. La avaricia y los intereses mezquinos de una minoría no deberían despojarnos de lo que son indiscutiblemente nuestros derechos humanos inalienables. En un momento en que nuestros hogares, nuestro sustento e incluso la existencia geofísica están en riesgo, una mayor ambición para combatir el cambio climático no es algo opcional, sino fundamental".


Poco antes de finalizar la cumbre, alrededor de 800 personas abandonaron las negociaciones y declararon a la conferencia sobre cambio climático de Varsovia la peor hasta la fecha. Llevaban carteles que decían: "Los contaminadores hablan, nosotros marchamos", debido a que las negociaciones de la ONU en Varsovia fueron, por primera vez, co-auspiciadas por las industrias del carbón y el petróleo. Mientras cientos de activistas y representantes de ONG se reunían en el hall del Estadio Nacional de Varsovia (donde se desarrolló la cumbre sobre cambio climático) para abandonar la conferencia, el director ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo, tomó la palabra: "Tenemos un mensaje para nuestros líderes políticos: entiendan que la naturaleza no es negociable. No podemos cambiar la ciencia, sino que debemos cambiar la voluntad política. Tienen la capacidad para hacerlo, y ya no pueden seguir postergándolo. Deben comenzar a hacerlo ahora".


Quienes abandonaron la conferencia también llevaban otro mensaje, la palabra en español "Volveremos", junto a la traducción al inglés: "We will be back". Jamie Henn, de 350.org, sintetizó el espíritu de la acción de abandonar la conferencia y la promesa colectiva de quienes se reunieron para fortalecer los movimientos de base a nivel mundial: "Creo que el acontecimiento más importante en este momento es que algunas de las ONG más grandes del mundo, como WWF, Oxfam, Greenpeace, grupos que tradicionalmente han participado en este proceso están diciendo 'Necesitamos cambiar de táctica. Necesitamos comenzar a pensar en la industria de los combustibles fósiles de otra manera'. El mensaje de la camiseta dice: 'Los contaminadores hablan, nosotros marchamos'. Creo que haber salido de las negociaciones demuestra que habrá un nuevo tipo de compromiso para realmente enfrentarse a la industria de los combustibles fósiles, realizar campañas de desinversión, oponerse a los oleoductos como Keystone XL.Nos estamos dando cuenta de que para poder lograr un avance con respecto al clima, no podemos simplemente asistir a las conferencias y pedir a los líderes políticos que adopten medidas. Necesitamos enfrentarnos directamente a la industria".

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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La búsqueda de un millón de firmas para salvar el Yasuní

 

Cada jueves, en las afueras de algún ministerio, se escucha la "zapateada" de los Yasunidos. Este colectivo de jóvenes ambientalistas sigue en su lucha por salvar la reserva natural y se aferra a la posibilidad de la consulta popular. Deben presentar en torno a 600.00 firmas (el 5% del padrón electoral de Ecuador) para que el Consejo Nacional Electoral autorice el referéndum, pero se ha puesto la meta de recolectar un millón para cubrir aquellas firmas que sean invalidadas.

 

"¡Por el Yasuní, nadie se cansa!", es una de las frases que más corean los activistas en cada "zapateada". No superan la treintena, pero su acción es muy potente porque llevan tambores y altavoces y llegan a la hora que salen los funcionarios. Se colocan en la entrada principal de los ministerios y entre canto y canto hacen un acto de clausura simbólica. Hasta ahora han pasado por las carteras de Justicia, Ambiente, Recursos Naturales No Renovables y Cultura, donde estuvieron el pasado jueves.

 

Durante estas acciones, los Yasunidos procuran recoger firmas entre los transeúntes y también abordan a los funcionarios públicos. David Suárez, de 33 años, sociólogo e investigador de temas ambientales, es uno de los voluntarios que se ha apuntado para recoger firmas. De su experiencia cuenta que: "La gente que se identifica con Alianza País (el partido de gobierno) siente que es algo en contra del Gobierno y por lo general no firma". Otra de las voluntarias, Vanessa Cárdenas, de 27 años, diseñadora, ha llegado a la conclusión de que la gente que apoya la consulta popular son los veinteañeros y las personas mayores. "Los jóvenes oyen Yasuní y enseguida firman y las personas mayores se interesan por la iniciativa y nos animan a seguir adelante".

 

Las decenas de voluntarios que se han apuntado en todo el país están reportando un promedio de 5.000 firmas diarias. Esto hace pensar que para abril de 2014, cuando vence el plazo de 180 días que les dio el Consejo Electoral, van a cumplir con la meta de reunir un millón de firmas y pedir que se apruebe el referéndum en torno a la explotación de parte del Parque Nacional Yasuní.

 

Los Yasunidos ocupan las instalaciones de Acción Ecológica para planificar sus acciones. En el patio trasero de la casa de esta organización, cada semana se decide dónde y cómo van a recoger las firmas. La estrategia incluye salir a las calles a dar información y alternativas a la explotación como el impulso al bioconocimiento, el turismo comunitario, el incremento de impuestos a los diez grupos económicos más grandes del país.

Los materiales que reparten, como el "triptico yasunizador", se han hecho con los pocos recursos que han llegado vía autogestión. En su página web piden ayuda para todo, incluso para recolectar los bolígrafos de color azul para salir a recolectar las firmas. Uno de los mayores desafíos que tiene el colectivo es enfrentar la agresiva campaña gubernamental a favor de la explotación del Yasuní, que incluye una fase culposa que plantea la pregunta: ¿Qué hiciste tú por el Yasuní? y el discurso sobre la mínima intervención en el parque o la promesa del presidente Rafael Correa de que se afectará menos del 1x1000.

 

Además, a la hora de recoger firmas se pelean con las otras iniciativas que también buscan llevar el tema de la explotación del Yasuní a consulta popular, pero con un enfoque diferente, como la propuesta de los alcaldes amazónicos que han integrado el grupo Amazonía Vive y que plantean otra pregunta: ¿Apoya al Presidente de la República, Rafael Correa, con su propuesta para la explotación del petróleo en un área no mayor al uno por mil del Parque Nacional Yasuní y que el producto del petróleo que se extraiga del Bloque 43 (campos Ishpingo, Tambococha y Tiputini) se destine a la lucha contra la pobreza, la protección ecológica del país, el financiamiento de los planes de vida de las comunidades ancestrales y la dotación de servicios básicos?

 

Pero los Yasunidos no se amilanan y el esfuerzo no solo se concentra a nivel nacional, también hay una comisión encargada de la recolección de firmas en el extranjero. La semana pasada llegó el primer cargamento de firmas recogidas en las colonias de ecuatorianos en Europa y Australia. Fueron alrededor de 2.000 firmas.

 

Sobre el apoyo a la defensa del Yasuní en el extranjero, Esperanza Martínez, presidenta de Acción Ecológica, dice que la defensa del parque tiene gran acogida fuera de Ecuador. "Por más que el presidente haya argumentado que no ha habido apoyo internacional, ha habido mucho apoyo de la sociedad, pero de esa sociedad que no tenía manera de aportar en la propuesta o metas económicas de la iniciativa Yasuní".

 

Martínez confía en que reunirán las firmas necesarias, sin embargo, le preocupa que todo sea en vano porque no tienen el dictamen de la Corte Constitucional acerca de la pregunta que plantean para la consulta popular: ¿Está usted de acuerdo en que el Gobierno ecuatoriano mantenga el crudo del ITT, conocido como bloque 43, indefinidamente bajo el subsuelo?

 

El máximo órgano constitucional, en teoría, debería haberse pronunciado sobre la constitucionalidad de la pregunta antes de dar paso a la recolección de firmas, pero tras un mes de espera desde que el colectivo Yasunidos presentara la pregunta, la Corte decidió que primero se reunieran las firmas necesarias para convocar a la consulta popular.

 

El abogado que apadrina al colectivo, Julio César Trujillo, explica que no hay una norma establecida para las consultas populares, pero que debieron aplicar el procedimiento que existe para solicitar la opinión del pueblo en el caso de una modificación constitucional. "En ese caso sí se dice que antes de iniciar la recolección de firmas es necesario el dictamen de la Corte Constitucional y, en principio, debieron haber aplicado la misma norma".

 

De todas formas, el jurista asegura que su pedido está dentro el marco constitucional y que harán varias jornadas con expertos constitucionalistas para adelantarse a lo que diga la Corte. "Nosotros hicimos la pregunta muy conforme con la Constitución, que dice que los ciudadanos pueden solicitar una consulta popular sobre asuntos de interés general y el Yasuní es de interés general".

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El poder de las empresas en la cumbre de la ONU sobre cambio climático

Varsovia, Polonia — La conferencia sobre cambio climático de las Naciones Unidas de este año se está desarrollando en Varsovia, una ciudad llena de historia. Aquí se encuentra el principal monumento erigido en homenaje a Nicolás Copérnico, el famoso astrónomo polaco que postuló por primera vez que la Tierra gira alrededor del sol y no al revés. El aeropuerto de Varsovia lleva el nombre Frederic Chopin, en honor al brillante compositor que vivió aquí. La pionera de la ciencia de la radiación, Marie Curie, la primera mujer en ganar un Premio Nobel (ganó dos, de hecho), nació aquí.

 

Aquí también fue el lugar donde estuvo el Gueto de Varsovia, uno de los más horribles símbolos del Holocausto, donde cientos de miles de judíos permanecieron encerrados antes de ser trasladados al campo de exterminio de Treblinka y otros campos de concentración nazis, donde fueron asesinados. En medio del terror de la ocupación Nazi, los judíos del gueto se alzaron en un valiente acto de autodefensa. Más tarde, inspirados por el levantamiento del gueto, los habitantes no judíos de Varsovia también se alzaron y lucharon durante dos meses antes de ser finalmente derrotados por las fuerzas de ocupación alemanas. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, 6 millones de polacos, la mitad de ellos judíos, habían sido asesinados y un ochenta y cinco por ciento de la ciudad de Varsovia estaba en ruinas.

 

En este preciso lugar se está desarrollando la 19a Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), denominada COP 19. Miles de negociadores de los 198 países miembros de la Convención caminan con prisa a través de los corredores de tela provisorios instalados en el campo del Estadio Nacional, al igual que representantes de numerosas organizaciones no gubernamentales y miembros de la prensa. La cumbre de este año tiene una característica diferente: el auspicio de las empresas.

 

"Esta probablemente sea la conferencia sobre cambio climático con mayor presencia de las empresas que jamás hayamos visto", me dijo Pascoe Sabido. "Esto no significa que en las anteriores no haya habido una gran influencia de las empresas. Sin embargo, lo que es diferente esta vez es el nivel de institucionalización, el grado en el que el Gobierno polaco, la ONU y la convención misma, han recibido a las empresas con los brazos abiertos y han alentado su participación". Sabido trabaja en la organización Corporate Europe Observatory, que publicó un folleto denominado "Guía de la COP 19 sobre el lobby empresarial: delincuentes climáticos y complicidad del Gobierno polaco". Algunas de las grandes empresas presentes en esta COP 19, afirma Sabido, son "General Motors, conocida por financiar a grupos de investigación que niegan el cambio climático, como el Heartland Institute de Estados Unidos y está también BMW, que está haciendo cosas similares en Europa, en un intento por debilitar las normas sobre emisiones". El logo de LOTOS Group, la segunda principal empresa petrolera polaca, aparece en los 11.000 bolsos entregados a los delegados.

 

Polonia, cuya principal fuente de energía es el carbón, organizó una conferencia paralela junto con la Asociación Mundial del Carbón, denominada Cumbre Internacional del Carbón y el Clima. La Secretaria Ejecutiva de la COP 19, Christiana Figueres, provocó la ira de muchos activistas por el clima al pronunciar el discurso inaugural de la conferencia de la industria del carbón. Fuera de la cumbre, los activistas de Greenpeace colgaron una gran pancarta con los colores de la bandera polaca en la fachada del Ministerio de Economía. La pancarta decía: "¿Quién manda en Polonia: la industria del carbón o la gente?". En el techo del edificio, otros activistas desplegaron una pancarta con la leyenda: "¿Quién manda en el mundo: la industria de los combustibles fósiles o la gente?". Mientras tanto, en la plaza que se encuentra abajo, cientos de personas se manifestaban en contra del carbón en una procesión denominada "Cough 4 Coal" (Tos por el carbón) en la que había dos grandes pulmones inflables, que representaban los efectos nocivos del carbón en la atmósfera y en la salud humana.

 

Mientras que en el Estadio Nacional las negociaciones se iban diluyendo, los activistas gritaban al unísono: "¿Dónde está el financiamiento?". Los países ricos prometieron brindar apoyo financiero a los países en desarrollo para que realicen la transición hacia fuentes de energía renovables (mitigación) y para que puedan hacer frente a los efectos del cambio climático (adaptación). Oxfam calcula que, hasta el momento, este fondo ha recaudado tan solo 7.600 millones de dólares, muy por debajo de la cifra prometida de entre 30.000 y 100.000 millones de dólares. No se trata de caridad, los contaminadores deben pagar. Hablé con el principal negociador sobre cambio climático de Filipinas, Yeb Saño, en el noveno día de su huelga de hambre, que comenzó el día en que se inauguró la COP 19. Saño me dijo: "Estados Unidos, que es responsable de al menos un 25% de las emisiones totales, tiene una gran responsabilidad, una responsabilidad moral de combatir el cambio climático, no solo a nivel nacional, sino también de brindar apoyo a los países en desarrollo".

 

La destrucción causada por el tifón Haiyan es un crudo telón de fondo de las negociaciones en Varsovia. Yeb Saño se enteró de que su hermano sobrevivió al tifón al verlo en las noticias mientras ayudaba a juntar los cuerpos de los muertos. La ciencia es clara: si las temperaturas continúan aumentando, los eventos climáticos extremos se volverán cada vez más frecuentes y más mortales. Luego de que Saño anunciara en un emotivo discurso durante la sesión plenaria de la convención que había decidido iniciar una huelga de hambre, varios estudiantes marcharon en silencio junto a él mientras salía de la sala. Sostenían una pancarta en homenaje a los muertos en Filipinas. Como consecuencia de su acto espontáneo de solidaridad, se les prohibió asistir a las negociaciones sobre cambio climático durante un año. Una estudiante que participó en la acción, Clémence Hutin, de París, me dijo: "Para mí, la Cumbre sobre Cambio Climático es un espacio democrático. No entiendo por qué la sociedad civil no es bienvenida en la convención, pero las empresas sí lo son".

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

 

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 400 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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Viernes, 22 Noviembre 2013 08:33

La gran revolución de la energía

La gran revolución de la energía

Justo ahora se está diseñando un nuevo acuerdo global sobre cambio climático en la cumbre de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC, en sus siglas en inglés) —el 22 de noviembre termina la decimonovena conferencia de las partes, COP19, en Varsovia—, que se quiere culminar en 2015. Al hilo de la negociación, y dado que la mayoría de las emisiones de dióxido de carbono en el mundo provienen de la producción eléctrica y el transporte, merece la pena revisar la gran evolución que ha sufrido el panorama energético.

 

El siglo XXI será global y se definirá por la interdependencia económica. Por ello, la revolución de los hidrocarburos no convencionales —que ha provocado un auténtico terremoto— tendrá consecuencias a escala mundial. Ya se empiezan, de hecho, a sentir. Con la explotación del fracking, y en solo cinco años, la producción estadounidense de petróleo ha crecido un 30% y la de gas, un 25%. El año pasado, el gas de esquisto representó el 34% de toda la producción de gas en Estados Unidos. La Administración de Información Energética americana (EIA, en sus siglas en inglés) prevé que represente la mitad del total de gas en 2040.


Estados Unidos va camino de la autosuficiencia energética y está ya sacando partido de los beneficios económicos que ello conlleva. La explotación del gas y petróleo no convencional generó 2,1 millones de puestos de trabajo y 74.000 millones de dólares para las arcas del Estado en 2012. Su competitividad industrial se ha disparado dado el diferencial de precio con Europa y Asia, y las refinerías e industrias petroquímicas están acudiendo en masa a Estados Unidos.


Esto no significa, sin embargo, que Estados Unidos pueda encerrarse en sí mismo. La energía es una commodity global en un mundo interconectado. Se aprecia perfectamente cuando se mira al precio del petróleo, que se establece de manera global: la historia enseña ejemplos suficientes de las pésimas consecuencias que tienen los aumentos repentinos del precio del barril. Aunque la aportación del petróleo al mix energético está disminuyendo, y la capacidad excedente está razonablemente asegurada —sobre todo por Arabia Saudí—, un shock en los precios tendría efectos en todos los rincones del mundo.

Los precios del gas, en cambio, varían mucho por regiones. Desde los menos de cuatro dólares por MMBtu (unidad estándar de medida) en Estados Unidos a los aproximadamente 10 y 15 en Europa y Asia, respectivamente. Hasta que el mercado del gas se haga más líquido y global la diferencia persistirá. Sin embargo, la interdependencia económica global significa que a cada país le pesa la factura de otros. Si la economía de una región empeora, todos los países —emergentes y desarrollados— se resienten.


En Europa, hasta ahora, los recursos de esquisto han permanecido dentro de la roca, pero la revolución de los hidrocarburos no convencionales en el otro lado del Atlántico ha tenido muchos y diversos efectos. En primer lugar, la caída de la demanda estadounidense de gas natural licuado (GNL) ha permitido que bajen los precios en Europa. Eso ha dado margen de negociación a los diferentes proveedores energéticos europeos con gigantes como Gazprom —pese a los contratos de suministro de petróleo a largo plazo—. Por otro lado, la competitividad está en peligro: las compañías europeas pagan tres veces más que las americanas por el gas. Es improbable que esto cambie a corto plazo, ya que el coste de la licuación y del transporte mantendrá el precio del GNL alto incluso si EEUU permitiera más exportaciones.


Por último, las fuentes de energía usadas en Europa están haciendo que el continente se aleje gradualmente de sus objetivos de lucha contra el cambio climático. En Estados Unidos, el gas natural le está ganado parte de la cuota tradicional que llevaba el carbón en la producción de electricidad, provocando una oferta mayor de carbón barato para la exportación hacia Europa. Especialmente en Alemania, donde la energiewende (transición energética) —puesta en marcha a raíz del desastre de Fukushima— ha tenido un efecto perverso que ha provocado un aumento del consumo de carbón en el país: el carbón va camino de representar la mitad del consumo energético de Alemania. La posición europea de campeona contra el cambio climático está en peligro. Las emisiones de gases de efecto invernadero han podido descender como consecuencia de la caída en producción durante la crisis, pero el repunte en el uso del carbón es una muy mala noticia ante el futuro.


El carbón también es el recurso estrella en China, donde representa más de dos tercios del consumo energético. Pero los mandatarios chinos saben que la situación no es sostenible. No solo por la contaminación medioambiental, sino porque la diversificación de fuentes energéticas es clave para la seguridad nacional y la supervivencia del régimen.

 

El volumen de las reservas de energía no convencional en China está aún por determinar. Sin embargo, la densidad de población y la escasez de agua pueden ser factores que inhiban su explotación. China mantiene intensos contactos para asegurar y diversificar sus fuentes energéticas, tanto con productores tradicionales en Oriente Medio como con emergentes como Birmania o Rusia. El mes pasado, tras la primera visita de Dmitri Medvédev a China como primer ministro, China acordó con la empresa rusa Rosneft un contrato de suministro de petróleo por 10 años valorado en 85.000 millones de dólares. El gas natural, sin embargo, es la gran debilidad. Los gasoductos en Asia están subdesarrollados y los precios son los más altos del mundo.


Los principales productores de gas rusos comienzan a mirar hacia Asia, sobre todo ahora que el suministro en Europa ha bajado por la campaña de diversificación de matriz energética. Recordemos que Rusia obtiene la mitad de su presupuesto federal de los ingresos por gas y petróleo. El Gobierno ruso tiene que moverse rápido para adaptarse a los cambios y sostener al Estado. Hay oportunidades bajo la taiga siberiana, sobre todo en la región de Bazhenov, que podría albergar una de las mayores reservas de hidrocarburos no convencionales del mundo. Sin embargo, el Estado podría no ser capaz de atraer la inversión necesaria si no hace antes una reforma fiscal.


La revolución de los hidrocarburos no convencionales, que empezó en EE UU, está provocando grandes cambios en todo el mundo. Incorporar el gas de esquisto al mix energético mundial podría suponer un puente hacia un futuro bajo en carbono. Las emisiones por la combustión del gas de esquisto pueden ser significativamente menores que las del petróleo, si se llegan a controlar las fugas de metano. Sin embargo, a través de interrelaciones complejas, hemos visto un resurgir en el uso del carbón —altamente contaminante— en Europa. China, por su parte, también sigue dependiendo del carbón para el 70% de sus necesidades energéticas. De esta manera, la reciente caída de las emisiones de gases de efecto invernadero —las emisiones de CO2 en Estados Unidos están en su punto más bajo en 16 años, igual que en Europa han descendido por la crisis— corre el riesgo de ser anulada por las emisiones del carbón.


El problema clave es que las fuentes baratas de energía a veces conllevan grandes costes, que solo se revelan después de un tiempo mayor, lo cual dificulta la formulación de políticas para regular su uso. Las externalidades medioambientales de la combustión de carbón son importantes y deben ser tratadas. Es fundamental que la comunidad internacional alcance un denominador común lo suficientemente ambicioso en Varsovia. Si no, no seremos capaces de limitar el aumento de la temperatura global hasta niveles sostenibles. El coste actual de la contaminación es demasiado bajo; sin embargo, el nivel de urgencia es muy alto.


Por Javier Solana, distinguido senior fellow de Brookings Institution y presidente del Centro de Economía y Geopolítica Global de ESADE.

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Como todos los años por estas fechas la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publica su "Prospectiva Energética Mundial" (World Energy Outlook) con sus proyecciones a futuro[1]. En este caso particular con el horizonte puesto en el año 2035. El mundo se prepara para una explotación exhaustiva de los recursos no convencionales y cruzar despreocupadamente el umbral del cambio climático.

 

El escenario central del informe incorpora todas las medidas que los gobiernos del mundo han anunciado en materia de energía y mitigación del cambio climático. Es decir, es el mejor de los mundos posibles en el contexto del orden económico actual. En este mundo futuro el petróleo seguirá fluyendo de manera creciente para alimentar el aumento esperado del consumo que superará los 100 millones de barriles diarios para el año 2035. El consumo de petróleo se concentrará en sólo dos sectores: el transporte y la petroquímica y los principales centros de demanda serán China, India y el Medio Oriente.

 

Todo el aumento esperado de la extracción de crudo provendrá de los yacimientos no convencionales: petróleo extra pesado, arenas asfálticas, plataformas submarinas, etc. El petróleo convencional, el cual ha alimentado el crecimiento económico durante el último siglo, continuará su declive y apenas podrá ofrecer 65 millones de barriles diarios.

 

El costo del crudo para esa fecha se situará en el entorno de los 128 dólares el barril, lo que hará viable la explotación de aquellos yacimientos no convencionales. Sin embargo no descarta que esto sea posible gracias a los fabulosos subsidios que los gobiernos del mundo destinan para mantener los precios bajos y que en el 2012 alcanzaron la suma de 544.000 millones de dólares.

 

Como contraparte las fuentes energéticas renovables recibieron USD 100.000 millones en subsidios durante 2012 a nivel global y podrían llegar en 2035 a ser beneficiadas con subsidios por un valor de USD 220.000 millones. Esto demuestra que el petróleo sigue siendo la fuente energética privilegiada para los gobiernos y que las renovables aún no gozan del respaldo y la confianza necesaria.

 

A pesar de todo la energía eólica y la solar fotovoltaica aumentarán su participación en la generación de electricidad pero apenas lograrán alcanzar un 30% de la matriz eléctrica mundial. Por su parte la energía nuclear también crecerá en algunos países –particularmente China, Corea, India y Rusia- a pesar de los riesgos que ha demostrado la reciente experiencia de la central de Fukushima que, a casi tres años del accidente, aún continua derramando agua radioactiva al océano.

 

La generación de electricidad crecerá en más de dos tercios en el período considerado y los combustibles fósiles seguirán siendo la mayor fuente primaria para alimentarla. La tecnología de captura y almacenamiento de CO2 apenas estará presente en el 1% de los nuevos emprendimientos energéticos.

 

Las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía crecerán un 20% hacia el 2035. Este escenario energético supondrá una elevación de la temperatura media a largo plazo de 3,6 °C, es decir, muy por encima del objetivo de 2 °C acordado internacionalmente.

 

Como puede apreciarse el panorama que traza el informe reafirma la viabilidad del suministro creciente de energía aunque a costa del cambio climático, altos impactos ambientales y amplios subsidios gubernamentales. Este nuevo reporte ha disminuido sus preocupaciones ambientales presentadas en las ediciones anteriores donde alertaba acerca de la imposibilidad de consumir más de un tercio de las reservas fósiles existentes si se quiere mantener un sistema climático estable. Tampoco hace referencia a su anterior "Escenario 450" donde hacía una serie de recomendaciones para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero a un nivel sostenible para el clima.

 

En estos días se está celebrando la 19ª Conferencia de las Partes de la Convención de Cambio Climático en Varsovia. Habrá que ver si los resultados que de allí emerjan logran poner algo de freno a esta loca carrera energética que está a punto de llevar a la humanidad a una crisis ambiental nunca antes conocida.

 

Gerardo Honty es analista en Energía y Cambio Climático de CLAES (Centro Latinoamericano de Ecología Social)

[1] www.worldenergyoutlook.org

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China, Brasil e India se plantan en Varsovia por fondos para catástrofes

El pulso ya ha arrancado y el brazo comienza a temblar. Los países en desarrollo y China, también otros gigantes, como Brasil e India, se levantaron la madrugada del miércoles de las negociaciones de la Cumbre del Clima de Varsovia porque no se están concretando las ayudas económicas a los países que sufren los efectos del cambio climático, ni con catástrofes meteorológicas como el tifón Haiyan, que ha arrasado Filipinas, de fondo en todas sus conversaciones. "No lo vemos claro y nos levantamos este miércoles a las cuatro de la madrugada de la mesa de negociación", resumía René Orellana, jefe de la delegación de cambio climático de Bolivia. A su lado, el delegado filipino, Naderev Yeb Saño, agradecía el gesto. El representante filipino lleva una semana en huelga de hambre para intentar que el mecanismo de daños y pérdidas, ideado para atender a países en desarrollo en caso de catástrofe, sea una realidad. Muchos participantes en la Cumbre de Cambio Climático se interesaban por su salud y le daban golpecitos de ánimo en la espalda. "Veo poco progreso", reconocía Saño. Los bolivianos le regalaron una bolsa de hoja de coca para que se revitalice con sus infusiones.


Algunos delegados, bregados en los modos de hacer de anteriores cumbres, vieron el gesto del grupo de los 77 más China como parte de una estrategia de presión. "Dijeron que tenían que pensarse mejor los pasos a seguir y que querían que sus posiciones quedaran bien reflejadas en el texto", considera una técnico de la delegación del Gobierno español en Varsovia. "Las partes también tienen sus líneas rojas y se esfuerzan por dejarlo claro", añade con diplomacia. Estados Unidos, Australia y la UE quieren posponer estas decisiones de ayuda urgente hasta 2015. Los países en desarrollo reclaman que se concreten ya.


En la cumbre también se abordan medidas que ayuden a disminuir los efectos del cambio climático a largo plazo, destinadas a infraestructuras, por ejemplo. Se repartirán desde el Fondo Verde para el Clima, que deberá estar operativo a partir de 2014.
La gran esperanza y el deseo de los organizadores de esta cumbre del clima —que se desarrolla siguiendo todos los patrones de una cumbre convencional, nadie descubre sus cartas hasta el último momento— es que sea una convención con marcado carácter financiero. Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la convención de la ONU sobre cambio climático, habló de esas finanzas como "la piedra angular" para el mecanismo de pérdidas y daños.


La comisaria de la UE, Connie Hedegaard, aseguró por la mañana que se están realizando "verdaderos avances" en materia económica. Hay una lucha entre países industrializados, los tradicionalmente contaminantes, y los que están ahora en pleno desarrollo, como China o Brasil, para que se reconozca el papel histórico de cada uno de ellos en materia de emisiones de gases y se plasme en las responsabilidades futuras.


Los países en desarrollo están intentando que los acuerdos del foro de Durban, aquellos que van encaminados a un ambicioso pacto global que se debe alcanzar en la Cumbre del Clima de París 2015, se centren más en la acción inmediata. Ese hipotético acuerdo global tendría que entrar en vigor en 2020, y ellos quieren ampliar las ambiciones para el tramo entre 2015 y 2020. China, por ejemplo, es uno de los que más contaminantes per cápita, y por lo tanto tendrá que asumir mayores compromisos de reducción de emisiones en 2020.


Las políticas chinas reciben críticas, pero también reconocimientos. Varias fuentes coinciden en que este país, junto a Egipto, India o Pakistán, está dificultando la negociación. Sin embargo, la comisaria de la UE alabó su esfuerzo. China está adoptando medidas internas para frenar sus emisiones, como poner un mercado entre estados de venta de emisiones de carbono. "China está haciendo mucho (...) todos podemos hacer más", dijo Hedegaard.


Los representantes de los 190 países miembros de la Convención negociaron sobre financiación. El dinero, o la falta de compromiso para ponerlo, protagonizó las comparecencias ante los medios de muchos representantes. Los primeros en dar un paso atrás en esta cumbre de Varsovia fueron los australianos. Cuando el Gobierno de Tony Abbot, conservador, anunció la semana pasada que ha cancelado la mayor parte de sus políticas para reducir los efectos del cambio climático, como una tasa a las empresas por tonelada de dióxido de carbono emitida.

JUANA VIÚDEZ | ENVIADA ESPECIAL Varsovia20 NOV 2013 - 21:42 CET9

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Devastación ambiental, maíz y represión; los crímenes de Estado, a juicio

Está sesionando en México el Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), prestigiosa instancia internacional que desde hace casi 50 años reúne a jurados compuestos por expertos internacionales para escuchar y sentenciar sobre atropellos contra los pueblos. Fundado por Bertrand Russel y Jean Paul Sartre, expuso al mundo las atrocidades cometidas en la guerra de Vietnam y luego en las dictaduras latinoamericanas. Muchos datos que hoy todos sabemos sobre esos ataques, no hubieran sido públicos sin el testimonio de los pueblos ante este Tribunal y el trabajo de difusión que realizan.


El capítulo México del TPP se instaló en Octubre 2011 y realizó una primera sesión en mayo 2012 en Ciudad Juárez –implacable espejo de la devastación del país–, donde decenas de organizaciones sociales, sindicales, de derechos humanos, campesinas, de mujeres y diversidad sexual, ambientalistas y otras, acudieron a presentar testimonio, conformando un primer expediente sobre México. La acusación general del capítulo México se titula Libre comercio, guerra sucia, impunidad y derechos de los pueblos y el acusado principal es el Estado mexicano, por desvío de poder. Por usar el aparato del Estado y sus recursos, incluso judiciales, para favorecer grandes intereses económicos nacionales y trasnacionales en desmedro de la población. Por usar la ley para prevenir la justicia.


El TPP México se organizó en siete audiencias temáticas: violación de derechos laborales; devastación ambiental; ataques al maíz y la soberanía alimentaria; feminicidios y violencia de género; migración; desinformación y ataques contra comunicadores; guerra sucia e impunidad. Los organizadores de cada eje han ido realizando pre-audiencias por todo el país, recogiendo testimonios ante dictaminadores expertos, nacionales e internacionales.


Las sesiones en curso corresponden a las audiencias temáticas Devastación ambiental y derechos de los Pueblos (15-17 de noviembre) y Violencia contra el maíz, la soberanía alimentaria y la autonomía (19-21 de noviembre). Como macabra demostración de la acusación inicial, se tuvo que agregar una audiencia transversal sobre Represión a los movimientos sociales (22-24 de Noviembre), donde se presentarán 50 casos.


Bajo los ejes devastación ambiental y maíz, coordinados respectivamente por la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales y la Red en Defensa del Maíz, se han realizado 25 pre-audiencias, documentando 140 casos ambientales y 70 ataques contra el maíz y la soberanía alimentaria. En las audiencias generales se resumen las pre-audiencias y se presentan casos emblemáticos ante jurados nacionales e internacionales, entre otros Gianni Tognoni (TPP, Italia), Larry Lohman (Inglaterra), Marco Ferreira (Argentina), Antoni Pigrau (España), Dora Lucy Arias (Colombia), Luis Macas (Ecuador), Andrés Carrasco (Argentina), los premios Nobel alternativos Tony Clark (Canadá), Camila Montecinos (Chile) y Pat Mooney (Canadá), junto a expertos mexicanos como Gustavo Esteva, Joel Aquino y Raúl García Barrios.


En la semana pasada se realizaron dos pre-audiencias: Políticas de exterminio contra el pueblo maya en la península de Yucatán y una pre-audiencia científica en la UNAM, titulada Cultivos transgénicos en México con énfasis en el maíz, organizada por la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS).


De formas diferentes pero convergentes, en ambas se expusieron sólidas evidencias de los daños que ha provocado la introducción y siembra de transgénicos y la contaminación tóxica que conllevan, además de la corrupción que los acompaña para que el gobierno permita su siembra pese a sus claros impactos y desventajas.


En la península de Yucatán el gobierno autorizó 258 mil hectáreas de soya transgénica, de las cuales 14 mil han sido plantadas, con efectos devastadores para miles de familias campesinas apicultoras, cuyas abejas mueren por efecto de los agrotóxicos y el polen se contamina con transgénicos y no pueden vender la miel. La filtración de los agrotóxicos que aumenta con los transgénicos, a los ríos subterráneos de la península, únicos en el mundo, ya ha comenzado y destruirá otro tesoro de México, al tiempo que contamina el agua potable y destruye la flora y fauna. Se suma a los múltiples despojos de que son objeto los pueblos mayas, como azote que continúa desde la Conquista. Orgullosa y tercamente, los pueblos mayas siguen resistiendo y defienden sus comunidades, lo cual reconocen los dictaminadores que allí asistieron.
La pre-audiencia científica aportó 23 sólidos testimonios que muestran claramente que los transgénicos son una tecnología fallida que no aportan ningún beneficio, entrañan riesgos irreversibles a la biodiversidad, riesgos a la salud humana y animal, y a las más de 23 mil variedades de maíz campesino que son parte fundamental de la cultura y la dieta de todo México. Se presentaron documentos probatorios de la corrupción que cunde entre muchos de los funcionarios y científicos que han participado en las decisiones sobre bioseguridad, contra las evidencias de la ciencia independiente y comprometida con la sociedad, crítica a los transgénicos. Varios casos serán presentados en la próximas audiencias.


Las sesiones del TPP son abiertas, una oportunidad para ver esta impactante radiografía del país construida por más de 400 organizaciones. Sesionan del 15 al 22 de noviembre en auditorio STUNAM, Calle Centeno 145, Col. Granjas Esmeralda, Metro Mexicaltzingo Línea 12, de 9 a 19 horas. Más información sobre programa, jurados y sesiones en tppmexico.org


Por SILVIA RIBEIRO, investigadora del Grupo ETC

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Ecuador condena a Chevron a una multa millonaria por contaminar

La batalla de dos décadas que lleva un grupo de campesinos e indígenas de la Amazonia ecuatoriana contra la petrolera estadounidense Chevron llega a un aparente final. La Corte Nacional de Justicia de Ecuador, la máxima instancia judicial, ha ratificado la sentencia condenatoria dictada por un juzgado provincial en 2011, pero ha rebajado la sanción de 19.000 millones de dólares (unos 14.000 millones de euros) a 8.646 (6.400 millones de euros) al eliminar la indemnización por daños punitivos, que se había incluido en la instancia inferior, pero que no está contemplada en el ordenamiento jurídico ecuatoriano.


La contaminación en la zona se ha cobrado más de un millar de vidas —se estima que 1.400— por enfermedades derivadas de los vertidos de Texaco durante las prácticas extractivas que desarrolló en la región entre 1964 y 1992. Muchos indígenas y agricultores siguen afectados por secuelas que incluyen defectos de nacimiento y distintos tipos de cáncer.


Pese a la reducción de la sanción económica, la más alta jamás aplicada a una petrolera por un delito medioambiental, Chevron arremetió contra el fallo de la corte ecuatoriana. "La sentencia es tan ilegítima e inejecutable hoy como el día en que fue emitida originalmente hace casi tres años", señaló a EL PAÍS James Craig, asesor de la compañía para África y América Latina. La sentencia es solo una batalla más en esta guerra entre la multinacional estadounidense y los afectados. Porque estos días, un tribunal de Nueva York dirime si aquella primera condena de 2011 se dictó de manera fraudulenta. Chevron defiende que el abogado que interpuso en 1993 la demanda inicial en nombre de 30.000 indígenas y agricultores de la región de Lago Agrio, en el noroeste de Ecuador, falsificó documentos ambientales y sobornó al juez.
La decisión que adopte el juzgado neoyorquino puede influir sobre otros tribunales extranjeros —en Canadá, Brasil y Argentina— ante los que los demandantes han pedido que se ejecute la resolución multimillonaria ecuatoriana, dado que, como Chevron no tiene ya presencia en Ecuador, no tiene activos que puedan ser embargados para cobrar la indemnización. El fallo de la corte Ecuatoriana permite a los demandantes pedir la ejecución de la sentencia en otros países.

 

Además del proceso en EE UU, la petrolera ha iniciado otra serie de procesos internacionales para garantizar la nulidad del fallo y la suspensión de la ejecución de la sentencia de 2011. En septiembre de este año, un laudo parcial del Tribunal de Arbitraje de La Haya concluyó que, en virtud de los acuerdos firmados entre Texaco y el Gobierno de Ecuador en los años noventa, la empresa y sus filiales no podían ser objeto de una demanda colectiva en el país o por terceros, como la que interpusieron en Ecuador. En enero está previsto que se emita la segunda parte del laudo sobre la interferencia del Gobierno de Ecuador en el proceso y las irregularidades del mismo que ha denunciado Chevron.


La reducción de la indemnización deja un sabor agridulce entre los afectados. Su representante, Humberto Piaguaje, dijo ayer: "Hemos estado 20 años en esta lucha, buscando derecho a la vida y a la naturaleza. Hoy sentimos que en el Estado ecuatoriano tenemos justicia, pero no nos sentimos del todo satisfechos, porque no se castiga el mal comportamiento de la petrolera, por calificarnos a nosotros, humildes campesinos e indígenas, como un grupo de delincuentes organizados para extorsionar". Piaguaje dijo que los afectados ascienden a unas 30.000 personas de la Amazonia ecuatoriana. El malestar de estos pueblos está expresado en las 240.000 hojas que componen el juicio iniciado en 1993.
Durante 20 meses se analizó nuevamente el caso en la Corte Nacional de Justicia, debido al pedido de casación de la sentencia que hizo Chevron. Su principal argumento, además del acuerdo de exoneración de responsabilidad que Texaco (empresa comprada por Chevron) firmó con el Gobierno de Ecuador en 1998, es que la compañía salió del país en los noventa e invirtió 30 millones de euros en la reparación de las zonas donde operaron desde 1964.


La contraparte ecuatoriana, sin embargo, ha probado que no hubo ninguna reparación ambiental y que lo único que hicieron fue cubrir con tierra las piscinas de desechos tóxicos. El jurista Eduardo Bermeo, que representó a los demandados en la Corte Nacional de Justicia, explicó que el fallo está bien estructurado. "El mensaje es que el que contamina, paga y el fallo estima que existió una operación que causó daños ambientales y que hubo afectación en todo el entorno de la operación".


La visita a las piscinas que dejó Texaco es parte del 'toxic tour' que organiza el Frente de Defensa de la Amazonía para demostrar los daños que dejó la petrolera estadounidense. La casa de Mercedes Jiménez es parte de este circuito porque en su patio trasero había una piscina de desechos de petróleo que fue cubierta. "Se decía que el petróleo era bueno para el dolor de huesos", recuerda esta mujer y añade que los recogía en botellas de agua y se lo llevaba a sus amigas.


El Gobierno ecuatoriano ha estado al margen del proceso contra Chevron, pero cuando la petrolera buscó el arbitraje de La Haya y empezó una campaña de desprestigio del país, el presidente Rafael Correa tomó partido. En septiembre lanzó la campaña "La Mano Sucia de Chevron" y su idea es imitar lo que hacía el Frente de Defensa de la Amazonía y atraer a personalidades internacionales para que constaten el daño ambiental.


Justamente esta semana está en Ecuador la activista y periodista estadounidense Antonia Juhasz, reconocida por sus investigaciones en torno a las operaciones petroleras en el mundo. "La visita fue conmovedora y perturbante, estar allí solo unos minutos me produjo malestar en mis ojos, nariz y me produjo dolor de cabeza, tuve una pequeña visión de lo que vive esa gente todos los días, tomar esa agua, bañarse esa agua, vivir en esos campos contaminados..", dijo a El PAÍS.


Hasta ahora, el proceso abierto en la CNJ eximía a Chevron de cumplir la sentencia millonaria. Tras la decisión de la Corte el fallo ya es firme y allanará el camino a los demandantes para que la puedan ejecutar en aquellos tribunales internacionales donde han presentado acciones de cobro. La petrolera, sin embargo, está peleando la nulidad del fallo en Nueva York, en un proceso cuya resolución se espera en las próximas semanas.

 

Por Soraya Constante / Eva Saiz Quito / Washington13 NOV 2013 - 20:51 CET


 

El futuro de la resolución


Chevron no posee bienes en Ecuador, con lo cual no procede el embargo en el país sudamericano. Por eso los demandados tienen la expectativa de que la sentencia ecuatoriana sea reconocida en al menos 30 países donde la petrolera estadounidense opera.


Juan Pablo Sáenz, abogado de la Unión de Afectados por Texaco-Chevron, solo ha adelantado que continúan esperando una respuesta de Canadá, Brasil y Argentina, donde ya se ha iniciado el proceso. La sentencia de la Corte Nacional de Justicia, que será efectiva en tres días, ayudará a estos procesos.


Según Sáez, todavía cabe que Chevron interponga un recurso ante la Corte Constitucional de Ecuador, para que esta diga si se ha cumplido o no el debido proceso. Los demandados, por su parte, no interpelarán más porque han llegado a la última instancia dentro de Ecuador. Humbero Piaguaje, de la Unión de Afectados por Texaco-Chevron, ha explicado que el dinero que reciben pasará a un fideicomiso que será administrado a favor de las comunidades afectadas.


El monto subirá un poco más porque la sentencia de la Corte Nacional de Justicia impone el pago del 10% adicional sobre la sanción económica, en virtud de lo que señala la Ley de Gestión Ambiental.


De momento lo que se ha logrado hacer en Ecuador para conseguir parte de la indemnización es el embargo de las marcas de Chevron Corporation. El Instituto Ecuatoriano de la Propiedad Intelectual en octubre pasado procedió al embargo de 50 marcas de la petrolera, considerados como bienes intangibles, por pedido del juzgado provincial que sentenció a la compañía.


Entre las marcas embargadas están: Havoline, Texaco, Chevron, Meropa, Ursa, Geotex, Doro, Motex y Multigear. Pero según la estimación de los demanddantes, las regalías de apenas representan entre 100 y 300 millones de dólares

 

Por Soraya Constante

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"Este es el momento de luchar contra el cambio climático, ni mañana, ni pasado. Ahora". La secretaria general de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), Christiana Figueres, cree que los resultados del último informe científico del IPCC (panel de expertos sobre el cambio climático de la ONU), no dejan lugar a dudas. Nos acercamos a un punto sin retorno y es el momento de que los líderes políticos que se reúnen desde hoy en Varsovia (Polonia) en la 19ª Cumbre del Clima suban en su lista de prioridades la lucha contra el calentamiento global a pesar de la crisis económica.


La cita se prolongará hasta el viernes 22. No será hasta los últimos tres días, con la llegada de las delegaciones de los países, cuando se comiencen a conocer las decisiones.


En esta conferencia, con más de 190 países convocados, el objetivo más ambicioso es avanzar hacia un gran acuerdo multilateral vinculante para reducir la emisión de gases de efecto invernadero que se quiere tener listo en 2015 para empezar a aplicarse en 2020. Los países deberían salir de Varsovia con la determinación de hacer los análisis internos necesarios para poder proponer su contribución nacional a la solución global. Se trata de que esos proyectos de contención de emisiones de los gases de efecto invernadero, con sus respectivas cantidades, sean una realidad en 2014, en la reunión de Lima, y de que se aprueben definitivamente en 2015, en la cumbre programada para su celebración en París. Entre los principales problemas está establecer los criterios para establecer los compromisos de los países. El debate se adivina interminable.


La búsqueda de financiación —dinero para que los países en desarrollo afronten los efectos del cambio climático— es otro gran reto en tiempos de presupuestos menguantes. Hay que determinar de dónde saldrán los 100.000 millones de dólares anuales (74.844 millones de euros) asignados al Fondo Verde para el Clima. El dinero está comprometido, pero no se sabe de dónde saldrá. Figueres aseguró en uno de sus últimos discursos que se intentará "aprovechar el capital privado". Para los países en desarrollo la participación económica de los Gobiernos es imprescindible porque les aporta seguridad. Ahora tienen que estudiar la forma de eliminar los riesgos que pueda aparejar esa vinculación con el capital privado. "Uno de los retos será cómo movilizar ese dinero y concebir formas más inteligentes de combinar dinero público y privado", contempla la exsecretaria de Estado de Cambio Climático con el Gobierno de Rodríguez Zapatero, Teresa Ribera, veterana de este tipo de cumbres.

 

En la lista de tareas que se dan por hechas se encuentra la ratificación del segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto, que se acordó en 2012 en la cumbre de Doha (Catar). El nuevo compromiso se extiende hasta 2020, pero con obligaciones para muy pocos países, básicamente los de la UE, Australia, Noruega y Croacia. Apenas representan el 15% de las emisiones globales, ya que Japón, Canadá y Rusia se han salido del protocolo y EE UU, el principal emisor per capita, no llegó a ratificarlo. Ese complicado pacto mundial, que se quiere tener listo para 2015, es importante porque quiere contar con China, EE UU, India o Rusia.


Aída Vila, de Greenpeace, teme que en Varsovia ocurra lo mismo que pasó en Copenhague en 2009, donde se intentó pactar un acuerdo para 2012 y se fracasó. "El informe del IPCC de 2007 ya decía que el principal esfuerzo se debe de hacer en esta década, hay que buscar mecanismos para ajustarlos a la recomendación científica desde ahora", insiste.


Organismos como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya han aconsejado acciones inmediatas. Un informe del Banco Mundial contemplaba hace un año que si se mantiene el ritmo de emisiones se llegará a un incremento de las temperaturas de cuatro grados centígrados a final de siglo. El FMI ya está apostando por que las subvenciones a combustibles fósiles se reduzcan y se pase a las energías renovables.


"Ya se está retrasando demasiado el acuerdo. Es muy importante que se haga un cambio normativo para llegar a un modelo energético con mayor apuesta por las energías renovables y que deje fuera a los combustibles fósiles", contempla Mar Asunción, de WWF. Desde 1995, los miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio climático se reúnen a finales de año para coordinar esfuerzos.


Una larga lista de negociaciones


- 1992. Se aprueba la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático con la intención de estabilizar, en el año 2000, las emisiones de gases de efecto invernadero y volver a colocarlas en el nivel de 1990.


- 1997. En Japón, donde se celebró la tercera conferencia de los países miembros de la convención, se aprobó el Protocolo de Kioto. Los países desarrollados pactan reducir sus emisiones de CO2 un 5,2% de media entre 2008 y 2012 con respecto a los niveles de 1990. Estados Unidos, el principal emisor, no lo ratificó.


- 2005. Entra en vigor el Protocolo de Kioto con la ratificación de 141 países firmantes. Su objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático.


- 2007. En Bali, los países acuerdan que en dos años habría un nuevo tratado que reemplazara al de Kioto a partir de 2012.


- 2009. En la cumbre de Copenhague no se consiguió un acuerdo sobre qué hacer cuando en 2012 expirara el primer periodo del Protocolo de Kioto. Sí se pactó transferir 100.000 millones de dólares anuales (74.844 millones de euros) a partir de 2020 para combatir el calentamiento.


- 2011. En Durban (Suráfrica), la UE acepta prorrogar Kioto hasta 2020. A cambio intenta lograr un acuerdo para que en esa fecha se sumen el resto de grandes emisores, EE UU y China. En esta cita también se acordó la estructura del Fondo Verde del Clima, en el que los países ricos deben aportar una cantidad fija cada año para compensar a los países en desarrollo.


- 2012. La reunión de Doha (Catar) acordó prorrogar el Protocolo de Kioto hasta 2020, pero con unas obligaciones bastante reducidas. Solo están sometidos a ellas un puñado de países; básicamente los de la UE, Australia y Noruega. En esa reunión también pactaron tener, para diciembre de 2015, un nuevo acuerdo que implique a todos los países y que entre en vigor en 2020.


- 2013. La cita de Polonia quiere avanzar hacia ese gran pacto y para ello se ha fijado la búsqueda intensa de fórmulas para sacar dinero comprometido con los países en desarrollo.

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