"Francia debería reembolsar mínimamente, con más de 28.000 millones de dólares americanos a Haití"

Le Nouvelliste publica en esta edición una entrevista realizada por el Doctor en Economía Thomas Lalime, cronista de la sección Economía del periódico, con el célebre economista francés Thomas Piketty sobre en qué forma sus trabajos podrían ayudar a esclarecer la elección de las políticas públicas en Haití. El director de los estudios en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) y eminente profesor de la Escuela de Economía de París, Piketty, respondió de manera transparente y sin maquillajes a sus preguntas.

Según los cálculos, "la deuda de la Independencia representaba en 1825 el equivalente aproximado de tres años de la producción de Haití (300% del PBI diríamos en el lenguaje de hoy). Esto sin tomar en cuenta siquiera los intereses que los banqueros franceses, y anglo-sajones no dejaron de hacer pagar hasta 1950 a cambio del "refinanciamiento de esta deuda". Francia debería reembolsar a HAITÍ hoy mínimamente con el equivalente de tres años del PBI haitiano actual,o sea más de 28.000 millones de dólares norteamericanos. Nótese que el PBI nominal se elevaba a 632 millones de millones de gourdes(moneda haitiana) para el ejercicio fiscal 2017-2018, o sea, 9.600 millones de dólares norteamericanos a la tasa de cambio de entonces de 65,6 gourdes por un dólar USA.

Thomas Lalime (T.L) : Después de El Capital en el siglo XXI en 2013, usted presenta al gran público Capital e ideología en 2019 con el fin de presentar un cuadro bastante fiel de las desigualdades. Haití, antigua colonia francesa, permanece aún como uno de los países más desiguales del mundo. ¿Ocupó Haití un lugar importante en sus investigaciones?

Thomas Piketti (T.P) : Mi nuevo libre, Capital e ideología, presenta una historia de los regímenes de desigualdades, en particular los sistemas de justificación ideológica de las desigualdades. El caso de Haití juega un rol muy importante en mi libro, pues la manera en que la isla ha sido tratada por la potencia colonial francesa y los antiguos propietarios de esclavos ilustra de manera extrema (pero desgraciadamente representativa) la brutalidad de la ideología propietarista en vigor en el siglo XIX, teniendo como fundamento una cuasi-sacralización de los derechos de los propietarios, cualesquiera sean los orígenes y las formas de la propiedad.

T.L : ¿Por qué, según usted, las desigualdades son tan escandalosas en Haití? ¿Cuál es el rol de la herencia colonial en la emergencia, la agravación y la persistencia de esas desigualdades de riquezas en Haití?

T.P : La revuelta de los esclavos en Haití es sin duda el momento más subversivo de la Revolución Francesa. Algunos en Francia estaban dispuestos a responder positivamente a ella. Al final, la línea que se impuso en París fue dura y represiva. La monarquía francesa impuso en 1825 una muy dura deuda a Haití con el fin de compensar a los propietarios de esclavos despojados de su derecho de propiedad. Esta deuda injusta pesó gravemente en el desarrollo económico, político, y humano de la isla. La deuda fue oficialmente pagada hasta la mitad del siglo XX. En realidad, es hasta nuestros días que esta pesada herencia esclavista y colonial ha hecho sentir sus efectos.

T.L : Usted propone poner impuestos a los más ricos, pero en países de ingresos reducidos como Haití, en donde las instituciones son muy débiles, los ricos acaparan a menudo el aparato estatal que debería proceder a imponer estos impuestos. Frecuentemente, ellos no pagan impuestos o pagan muy poco. Estos últimos pueden bastante fácilmente provocar el cambio de un gobierno o de un funcionario que quisiera hacerles pagar más. ¿Cómo aplicar una medida semejante en este contexto?

T.P: Pienso que todos los países, comprendiendo a Haití, tienen necesidad de transparentar quién posee qué, quién recibe tal ingreso y cuánto los unos y los otros pagan o no de impuestos para contribuir a las infraestructuras colectivas, al sistema de educación y al sistema de salud. Un sistema fiscal justo debe basarse en un impuesto progresivo sobre la propiedad y un impuesto progresivo sobre los ingresos. Cualquiera sea el grado de desarrollo del país y de la administración fiscal, los gobiernos deben comprometerse a hacer un registro de las propiedades y los ingresos de sus ciudadanos, a aplicarles los impuestos adecuados y a publicar el resultado de estas operaciones. Cuántos contribuyentes fueron registrados con tal y tal nivel de patrimonio y de ingresos, en tal ciudad, año tras año. Así podrán los ciudadanos hacerse una idea del progreso(o de la ausencia de progreso) de la administración fiscal, podrán pedir cuentas, y apropiarse de la cuestión de la justicia fiscal y social.

T.L : Haití fue forzada a pagar una deuda de la independencia de 150 millones de francos-oro en 1825, o sea un monto capitalizado de más de 21.000 millones de dólares hoy, lo que en gran parte hundió la posibilidad de su despegue económico. ¿Piensa usted que Haití tiene derecho hoy a una reparación por parte de Francia?

T.P: Esta deuda representaba en 1825 el equivalente de alrededor de tres años de producción de Haití (300% del PBI con el lenguaje de hoy) Esto sin tomar en cuenta siquiera los intereses que los banqueros franceses, y anglo-sajones no dejaron de hacer pagar hasta 1950 a cambio del "refinanciamiento de esta deuda". Francia debería hoy reembolsar a HAITÍ, mínimamente con el equivalente de tres años del PBI haitiano actual.

En mi libro, estudio igualmente formas más ambiciosas de justicia trasnacional fundada en la desigualdad de acceso a la educación y a los otros bienes fundamentales, en dondequiera uno haya nacido, independientemente de los orígenes de los unos y los otros y de toda lógica de solidaridad inter generacional. Esto conduciría en la práctica a retribuciones mucho más importantes todavía en beneficio de los jóvenes Haitianos. Pero a partir del momento en que no se instrumente una norma de justicia de este tipo, hay que aceptar entonces la lógica de las reparaciones.

Por Thomas Lalime

Le Nouvelliste

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Jueves, 26 Diciembre 2019 05:30

¡La memoria es nuestra!

Adriana Gómez,  Inundados de la serie “Tapia pisada”, 50 x 80 cm., técnica mixta/mdf, 2011 (Cortesía de la autora)
 Publicamos una selección de los artículos más leídos durante el 2019. Fueron seleccionados de los periódicos desdeabajo ediciones 253-264 y Le Monde diplomatique, edición Colombia ediciones 185-196.

 El Ministerio de la Verdad se ocupa de manipular o destruir documentos históricos como fotografías, libros y periódicos para lograr que las evidencias del pasado coincidan con la versión oficial de la historia narrada por el partido que gobierna, al parecer, desde siempre. Winston Smith es funcionario del ministerio, editor de memoria histórica. Vive en una Londres lúgubre e hiper-vigilada por telepantallas que recuerdan a todos que el Gran Hermano siempre vigila. En el mundo hay tres superpotencias: Oceanía, Eurasia y Asia Oriental. La historia oficial dice que Oceanía –regida por el Gran Hermano–, y Eurasia, siempre han sido aliadas contra Asia Oriental. Hay un enemigo a odiar, Emanuel Goldstein, a quien cada día se dedican tres minutos de odio. Inesperadamente, Oceanía y Eurasia entran en guerra y Oceanía se alía con Asia Oriental. Hay que cambiar la historia para que aparezca como si siempre Oceanía y Asia Oriental hubiesen sido aliadas contra Eurasia. Winston procura mantener la cordura; escribe en su diario: “Aquel que controla el presente, controla el pasado. El que controla el pasado, controla el futuro”.

 

¡La memoria es nuestra!


Lo anterior corresponde a la trama de 1984 de George Orwell. Es una representación del negacionismo histórico, una práctica usada por ciertos gobiernos (apoyados en historiadores cómplices) para distorsionar, ilegalmente, los registros históricos. Los métodos utilizados son diversos: borrar o destruir fuentes, presentar documentos falsos como auténticos, atribuir conclusiones a libros que en realidad demuestran lo contrario, manipular estadísticas para soportar un cierto punto de vista o perspectiva. ¿Con qué propósito? Alcanzar un fin político, transferir las culpas del conflicto al otro, satanizar al enemigo, proveer la falsa ilusión de una victoria. Una vertiente del negacionismo, pero distinta, es el revisionismo histórico, que se encarga de reescribir lo que hasta entonces se ha preservado como memoria de lo sucedido y busca una interpretación distinta de los hechos o, lo que es más común, minimizarlos o trivializarlos con el fin de acomodar los intereses de quienes pretenden ese intervencionismo sobre la memoria.


Es elemental señalar que escribir la Historia requiere de la memoria, pero no por eso puede soslayarse. La identidad cultural de los pueblos se construye a partir de lo que estos saben y recuerdan de su pasado, de los hechos y acontecimientos; y, sobre estos se edifican narrativas que dan cuenta de que pasó y cómo pasó. De allí la importancia y la función que ocupa la memoria en la sociedad. Pero la memoria es frágil y a la vez dúctil, susceptible de ser formada como un puñado de arcilla húmeda. En ese sentido suele haber intereses de quienes detentan el poder o ejercen influencia sobre él para silenciarla o moldearla. Poder y memoria, con frecuencia constituyen una relación desigual en donde el primero abusa repetidamente de la segunda. Al establecer una impronta en los imaginarios culturales y sociales se alcanza el resultado buscado: engañar la sociedad con fines netamente políticos.


Hay numerosos ejemplos de negacionismo y revisionismo histórico ejercidos por gobiernos, grupos de poder o de influencia mediática en el pasado reciente: los crímenes de guerra cometidos por Japón en la guerra con China, el por qué, el para qué y los efectos de las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, las circunstancias de la desintegración de América Latina y la persistente violencia padecida por sus pobladores, los crímenes de guerra cometidos por los serbios en las guerras en Yugoslavia, el genocidio turco contra los armenios, las purgas contra opositores, intelectuales y artistas durante el estalinismo, la exclusión de los armenios en la historia de Azerbaiyán, el número de víctimas durante las protestas de la plaza Tiananmen, los intentos de trazar una continuidad macedonia desde la antigüedad para legitimar el reclamo de la independencia, las pretensiones de revisar la magnitud del Holocausto. La enumeración puede alargarse.


Es claro entonces que no es inocua ni desarticulada la iniciativa del gobierno Duque para nombrar en instituciones dedicadas a recoger, conservar y dar a conocer la memoria –en especial, en lo relacionado al conflicto armado–, a personas cercanas al Centro Democrático, como Darío Acevedo, que han evidenciado posiciones negacionistas o revisionistas del conflicto. En lo corrido del año han decretado relevos en el Centro de Memoria Histórica (Cnmh), en el Archivo General, en el Museo Nacional y en la Biblioteca Nacional. En otras instituciones, como el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh), se respira la zozobra de que el relevo pronto vendrá, en línea con lo mencionado arriba.


Lo anterior es más crítico cuando ocurre en un país que no ha logrado, a pesar de los intentos recientes, cerrar el conflicto de manera definitiva. Ha quedado en evidencia que las causas de este son profundamente estructurales y que un acuerdo de paz, unos actos legislativos y unas cuantas leyes a partir de los anteriores son insuficientes para poder pasar la página; el contrapeso político ha sido tan eficaz como funesto. El conflicto está vivo: el diálogo con el Eln suspendido, los ataques terroristas continúan, los líderes sociales diezmados por fuerzas oscuras que el Estado se niega a desenmascarar, el narcotráfico y las disidencias de las Farc copan espacios dejados por las viejas estructuras, la JEP sigue bajo asedio político y jurídico, las organizaciones de corte paramilitar mantienen el control en sectores y rutas estratégicas para el narcotráfico, la minga en el Cauca es ignorada y burlada por el presidente, el partido de gobierno insiste en polarizar a la sociedad (las vallas que increpan al ciudadano: “Y usted, ¿de qué lado está?”), el país desangrado por la corrupción mientras los intocables siguen rampantes… ejemplos no faltan para demostrar lo lejos que se vislumbra el fin del conflicto. En consecuencia, la memoria está en disputa mientras el conflicto sigue su curso bajo un gobierno que lo aviva y lo enciende y a la vez insiste en negar su existencia; de allí la precariedad, la fragilidad de la memoria que se ha preservado y la que se intenta preservar mientras los acontecimientos se siguen desplegando ante los ojos de la sociedad.


Por ello, surgen preguntas: ¿Qué pretende la administración Duque en torno a esos nombramientos en instituciones clave para la memoria del país? ¿Cuál es la intención última de estas decisiones? Y, en el mismo sentido: ¿Qué papel juega la memoria de las víctimas y protagonistas del conflicto en la construcción de la paz? ¿Quiénes escriben o deben dar cuenta de esa memoria?


Aquellos nombramientos representan, como menciona Arenas (1), un sector de la sociedad colombiana que no reconoce el conflicto armado, ni admite la responsabilidad del Estado en cientos de crímenes –entre ellos los llamados falsos positivos–, ni la de terceros involucrados, y que también rechaza la implementación de los acuerdos de paz de La Habana, y, más aún, la posibilidad de una salida negociada a la guerra. Es, como lo afirma, por otra parte, Pernett (2) la visión conservadora de la historia de Colombia, una que aduce que el país se ha malogrado a causa de algunos desadaptados que no han respetado el orden existente y que la única forma de enfrentar estos desórdenes ha sido a través de la aplicación de la mano dura. Y, –bajo esa misma visión conservadora– si algún exceso ha cometido el Estado ha sido en nombre de un bien mayor, de modo que sus agentes deben ser respetados a pesar de ello, al punto incluso de justificar las masacres contra civiles, como afirmó el expresidente y senador Uribe Vélez en su cuenta de Twitter el pasado 7 de abril: “Si la autoridad, serena, firme y con criterio social implica una masacre es porque del otro lado hay violencia y terror más que protesta”.


Los riesgos de un intervencionismo negacionista son múltiples: En primer lugar, la posibilidad que existe de silenciar, cambiar o moldear las narrativas sobre la identidad de nuestro país que se han construido, al menos, desde los eventos del 9 de abril de 1948. Basta con observar, por ejemplo, cómo, durante el ejercicio realizado por la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, (Chcv, 2016), nombrada por la mesa negociadora de La Habana, varios de sus miembros, como Duncan, Torrijos y Jorge Giraldo, presentan ensayos para interpretar los orígenes del conflicto, en donde niegan o minimizan en diferentes escalas el conflicto como tal y lo atribuyen a una disputa entre paramilitares y guerrilleros en torno al tráfico de drogas. De otra parte, y como contraste, en la misma Comisión (3), se presentaron informes como el de Estrada y Vega –y la relatoría de Moncayo–, que reconocen los orígenes y las causas del conflicto a mediados, comienzos del siglo veinte o incluso antes y cómo los Estados Unidos ha tenido una injerencia directa desde mediados del siglo diecinueve. Menciona Arenas (4): “Controlar esas instituciones culturales e implementar en ellas políticas de memoria que silencien, nieguen, excluyan e invisibilicen implicará una evidente desigualdad en la posibilidad de registro, enunciación e identificación de las huellas del pasado y, seguramente, la imposición de una versión oficial sobre los hechos”. En segundo lugar, García (5) advierte los riesgos de generar una paz negativa, una “paz del olvido de ciertos crímenes y de la acentuación de otros”. En tercer lugar, lo que implicaría en el producido de esas entidades: publicaciones, reportes, informes, bibliografías y exhibiciones de museos, de archivos y de bibliotecas que pretendan invisibilizar los impactos del conflicto o los sesguen excluyendo a unas o varias de las partes del conflicto. En cuarto lugar, y aún más importante, que se niegue el derecho, directamente a las víctimas o representadas en organizaciones, colectivos, ONG, la academia y organizaciones sociales, a darle un sentido al pasado. Estamos, entonces, ante una disputa por restituirles la dignidad, por reivindicarles sus demandas, y por la defensa de los derechos humanos, por la justicia y por la reconciliación (6).


Lo cierto es que el país requiere de narrativas múltiples, de visiones pluralistas en las que las víctimas del conflicto, más allá de quienes fueron sus victimarios, puedan expresar su dolor y que ese dolor quede registrado en la memoria colectiva del país. Los victimarios, también en su proceso de reparación, tienen un espacio importantísimo para preservar esa memoria. No se trata de imponer unas narrativas sobre otras; ni de desbalancear las responsabilidades del conflicto, ni de ejercer venganzas, sino que la verdad y la memoria, sea narrada, preservada y honrada. Es sabido que “La preservación de la memoria histórica es uno de los mecanismos de la reparación simbólica a las víctimas del conflicto armado y un componente central del derecho a la verdad de las víctimas y sociedades” (7). De igual forma, por lo anterior, una de las formas de generar reconciliación es precisamente que “Se narren los hechos, que se haga historia, pero no historia tradicional sino memoria. Es narración de hechos y hechos desde el punto de vista ético, desde el punto de vista de las víctimas, de los silenciados, de las mujeres, de los niños, de los que han sido victimizados, de los que no han contado la historia […] y de esa manera es posible la reconciliación” (8).


El riesgo también está, en línea con lo anterior, que al tomar posesión de entidades como las mencionadas, por parte de un partido en el gobierno que desde antes de llegar al poder promovió el No en el plebiscito del 2017, se ahonde el proceso de entorpecer, obstaculizar e intentar deslegitimar los acuerdos (9), y que se acentúe la desfinanciación de todo lo que signifique mantener vivos los proyectos e iniciativas derivados de los acuerdos de paz.


El caso de Acevedo al frente del Cnmh es para preocuparse. Corresponde a un negacionista que sostiene –a pesar de haber militado en el ala política de Epl– que en Colombia no ha habido conflicto armado sino delincuencia asociada con el “narco terrorismo”. Con opiniones de esa naturaleza es legítima la intranquilidad por parte de sectores de la academia, las organizaciones de víctimas, las ONG y numerosos pensadores del país, que lo que pretende Acevedo, en últimas es intentar silenciar o moldear la historia reciente del país.


Por otro lado, el nombramiento de Enrique Serrano en el Archivo Nacional también ha levantado desconfianza por su tradición de pensamiento hispanista, europeizante y poca afinidad a lo que huela a “colombianidad”, a “criollo” o a la población originaria de América. Basta leer sus libros para entender su pensamiento al respecto. El nombramiento de un perfil como ese sorprende por partida doble: primero, en que se le haya designado para confiarle el acervo documental de nuestra identidad histórica y, segundo, en qué Serrano haya aceptado la responsabilidad por una memoria histórica a la que manifiesta tenerle tanta antipatía.


Igualmente levanta ampollas personas como Adriana Valderrama en el Museo Casa de la Memoria de Medellín –si bien fue nombrada hace casi tres años, parece encajar en el perfil de los recientes nombramientos de Duque– quien ha hecho reparos al trabajo del Cnmh y a lo que debe ser su relación con las víctimas (10).


Pero hay que ir más profundo a lo que puede ser transitorio; finalmente son funcionarios de turno, y es difícil pensar que, así detenten temporalmente el poder, puedan cambiar, alterar o negar la historia de nuestro conflicto. Afortunadamente, el terreno ganado no es poco en los últimos años. Existe un sólido conjunto de documentos, testimonios, exposiciones, declaraciones, confesiones (a nivel judicial y por fuera del sistema procesal), en las que han participado tanto víctimas como victimarios (11).


Podría parecer ingenuo temer que este laborioso andamiaje para construir memoria pudiese ser socavado por unos pocos. Por toda la geografía nacional brotan centros de memoria a través de la Red Colombiana de Lugares de Memoria: el Parque Monumento de Trujillo, Valle; el Museo Itinerante de la Memoria y la Identidad de los Montes de María, Bolívar; el Centro Comunitario Remanso de Paz, Pueblo Bello; la Casa de la Memoria de la Costa Pacífica Nariñense; el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación en Bogotá; el Salón del Nunca Más, Granada, Antioquia; el Centro de Memoria del Conflicto, Valledupar, Cesar; el Centro integral de formación y fortalecimiento cultural Wiwa Sierra Nevada de Santa Marta; el Museo Caquetá; el Lugar de Memoria del Atrato, Bojayá, Chocó, y al menos otros diez, son prueba suficiente de que la memoria se recupera por toda la geografía nacional.


Sin embargo, no es para dormir tranquilo. A todos estos centros de memoria los persigue un fantasma llamado fuentes de financiación, si bien algunos requieren de sumas tan pequeñas como treinta millones de pesos al año para su operación. Desde el gobierno anterior los miembros de la red habían manifestado la precariedad de su supervivencia por falta de destinaciones específicas que aseguren su operación (12). La amenaza de minar la estructura financiera de estos lugares se extiende sin pausa y no sólo por vacíos jurídicos sino por decisiones administrativas que parecen seguir claras directrices de quienes no les interesa que la memoria se preserve. Otro ejemplo es el contra-monumento Fragmentos, obra realizada por la escultora Doris Salcedo a partir de la fundición de armas entregadas por las Farc. A menos de seis meses de inaugurado, ya acusa recortes presupuestales ejercidos por el actual gobierno. En esa línea, el PND 2018-2022, en curso en el Congreso, tiene previstos serios recortes para la paz (13). La conclusión es que no es necesario intervenir físicamente la memoria para silenciarla o moldearla. Basta con quitarle el oxígeno, desconectarle los recursos para que agonice y muera.


La pregunta que subsiste es ¿de qué manera puede garantizarse la independencia, el funcionamiento y el sostenimiento de estos lugares sin que queden sujetos al vaivén de los gobernantes de turno? Es sabido que hay instituciones que no pueden ser estatales pues corren el riesgo de politizarse. Por ello, parecería necesario dotar a nuestros centros de memoria de autonomía presupuestal, y de los mecanismos necesarios para que sus directores sean nombrados no por los políticos de turno sino por organizaciones y colectivos que representen a las víctimas del conflicto. La academia también tiene responsabilidad, al menos parcial, para financiar y asegurar la subsistencia de dichos centros. En otros lugares del mundo se ha logrado, no sin dificultades, en torno a la financiación de las comisiones de la Verdad. Es necesario preservar la memoria sin los sobresaltos de gobiernos negacionistas y revisionistas y más aún, garantizar la autonomía presupuestal y administrativa a los centros de documentación y memoria histórica que permita honrar las víctimas y sus narrativas, y por allí mismo las de una parte importante de la nación (que aunque fue derrotada en el plebiscito del 2016) sueña con la paz y la reconciliación.


Ahora bien, al ampliar la imagen a un plano general, es posible comprender cuánto hay en juego. Cuando lo que se busca privilegiar el ignorar y el olvidar sobre el recordar; cuando el pensamiento crítico que surge de las más hondas raíces del positivismo es desestimado, cuando lo que se prefiere es la venganza sobre el perdón y la reconciliación, cuando se desconocen los avances hechos por una sociedad que quiere, por fin, una paz estable y duradera, es posible vislumbrar el alcance y las pretensiones de un gobierno negacionista y revisionista.


Otros países enfrentan los mismos retos. La memoria de las víctimas está en vilo en muchos lugares. Hay una suerte de abandono estatal para conocer y preservar la verdad. Los crímenes cometidos por el franquismo, el nazismo y la dictadura de Pinochet siguen siendo una herida abierta para los familiares de los desaparecidos y de las víctimas. Un informe del Consejo de Europa (14) amplía la lista de países que no establecen “la verdad sobre las personas desaparecidas” a Armenia, Azerbaiyán, Irlanda del Norte, Georgia, Rusia, Turquía, los Balcanes occidentales, Ucrania y España. Las leyes de memoria histórica, entre ellas, la de España, son frágiles y no se cumplen como es debido. Mientras Macron intenta abrir los archivos de la guerra de Argelia (1954-1962) y reconoce que Francia legalizó la tortura durante el conflicto, Marine Le Pen se opone para no “reabrir heridas” (15). Las Comisiones de la Verdad enfrentan múltiples obstáculos; en Chile se le ha querido silenciar o limitarla en sus alcances (16). Son, paradójicamente, campos de batalla por la memoria. Por otra parte, las leyes de amnistía, de punto final, así como la presión ejercida por influyentes grupos políticos involucrados o herederos ideológicos de los crímenes cometidos entorpecen su labor. En consecuencia, la disputa por la memoria es un asunto crítico que tiene implicaciones profundas en la sociedad y en las narrativas identitarias de los pueblos que han atravesado los horrores de la guerra.


No es impertinente intentar trazar enlaces entre el tipo de sociedad en la que Winston Smithvive –1984 no es más que una distopía literaria, pero no por ello deja de ser aterradoramente premonitoria– y la que hoy acecha al individuo de nuestra época. Winston, comprende, finalmente, tras ser torturado por la Policía del Pensamiento, la verdad de los tres eslóganes del Gran Hermano: La Paz es Guerra, la Libertad es Esclavitud, la Ignorancia es Fortaleza. Su voluntad ha sido quebrantada, su mundo íntimo ha dejado de existir. Sentado en un café, entiende que ahora ama al Gran Hermano y sonríe estúpidamente al ver su imagen en un afiche en la pared.

 

1. Arenas, S., “La memoria en disputa”, en Hacer memoria, http://hacemosmemoria.org/2019/02/28/la-memoria-en-disputa/, 2019.
2. Pernett, N., “El uribismo y su campaña para moldear la memoria”, en Razón pública, https://www.razonpublica.com/index.php/econom-y-sociedad-temas-29/11823-el-uribismo-y-su-campana-para-moldear-la-memoria.html, 2019.
3. Comisión Historia del Conflicto y sus Víctimas (CHVC) (2016), Contribución al entendimiento del conflicto amado en Colombia, Ediciones Desde Bajo, Bogotá
4. Hacer memoria..., op. cit.
5. García D. , “La memoria, la historia y lo ausentes en la disputa por la verdad”, en El Espectador, 24 de marzo 2019.
6. Arenas, S., Hacer memoria..., op. cit.
7. Centro Nacional de Memoria Histórica, Museo Nacional de la Memoria: un lugar para el encuentro. Lineamientos conceptuales y guion museológico, en http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/informes-accesibles/museo-lineamientos_accesible.pdf, 2017.
8. Ibídem.
9. Como por ejemplo las objeciones del presidente a la ley estatutaria de la JEP bajo argumentos como “estamos a solo seis artículos de alcanzar la paz”,
10. Pernett, N., “El uribismo y...., “, op. cit.
11. Véase, por ejemplo, la entrevista “Quiero que todo el país sepa la verdad que conté: Pirabán” publicada en El Espectador 14 abril 2019 a Manuel Piraban (Jorge Pirata), ex líder del grupo Pitada de los Llanos quien tras haber cumplido pena de prisión ha regresado a la vida civil para reunirse con las víctimas de sus masacres y sus crímenes, no solo para pedir perdón sino para responder las preguntas y angustias de los familiares de sus víctimas. También, la exposición Ríos y Silencios, montada por Juan Manuel Echavarría en el MAM en enero de 2018 y del que hay una cartilla coleccionable .
12. Verdad Abierta, “Nosotros ya tenemos la memoria” en https://verdadabierta.com/nosotros-ya-tenemos-la-memoria-historica/, 2016.
13. El Nuevo Siglo, “Audiencia pública tras recortes para paz PND 20018-2022”, febrero 15 de 2019.
14. El Diario, en https://www.eldiario.es/sociedad/Europa-Espana-abandono-victimas-desaparicion_0_495901430.html, 2016.
15. Rtve, Memoria histórica en Francia, Macron reconoce públicamente que Francia legalizó la “tortura” durante la guerra de Argelia en http://www.rtve.es/noticias/20180913/macron-reconoce-publicamente-francia-legalizo-tortura-durante-guerra-argelia/1797861.shtml, 2018.
16. Bernasconi Ramírez, Oriana, Daniela Mansilla Santelices y Rodrigo Suárez Madariaga. 2019. “Las comisiones de la verdad en las batallas de la memoria: usos y efectos disputados de la verdad extrajudicial en Chile”. Colombia Internacional (97): 27-55. https://doi.org/10.7440/colombiaint97.2019.02

*Escritor. Integrante del Consejo de Redacción de Le Monde diplomatique, edición Colombia. Su novela más reciente es La sembradora de cuerpos, Seix Barral, 2019.

Publicado enColombia
Jueves, 26 Diciembre 2019 06:43

Amarillo, azul y rojo, el tejido nacional

Adriana Gómez, Laboratorio de la serie “Tapia pisada”, 40 x 17 x 17 cm., cerámica/madera, 2013 (Cortesía de la autora)
 Publicamos una selección de los artículos más leídos durante el 2019. Fueron seleccionados de los periódicos desdeabajo ediciones 253-264 y Le Monde diplomatique, edición Colombia ediciones 185-196.

 

¿Cómo ha podido llegar nuestro país al punto donde se encuentra? ¿Cómo es posible que en medio de la prolongada barbarie registrada acá durante los últimos 70 años, por lo menos, el dominio de quienes siempre lo han controlado se mantenga y se prolongue? ¿Cómo es posible que en un país de tan inocultables desigualdades haya gente que las justifique como el lógico resultado de la naturaleza humana, es decir, aquello de que “siempre hay y habrá pobres y ricos”?


Estos y otros interrogantes posibles, que pueden llenar cuatillas, resisten diversas respuestas, entre ellas el consabido imperio de la fuerza, así como los efectos de su despliegue, es decir, los miedos, tal vez por comodidad –“Es mejor no meterse en cosas ‘que no son conmigo’”. Son estas las actitudes derivadas en parte del efecto colateral de una violencia prolongada con sus vientos asesinos hasta todo aquel o aquella que “mete la nariz donde no le han llamado”.


Por fuera no queda la posibilidad de conformismo, producto derivado de una sociedad presionada a romper sus lazos más profundos de solidaridad natural, hasta llevarla a la fragmentación y/o atomización, todo ello como resultado de los últimos 50 años de guerra abierta contra la sociedad, tanto en lo militar como en lo económico social.


Las respuestas, como es posible inferir, también pueden llenar una o más cuartillas. Así puede ser. ¿Pero esta realidad no tendrá que ver, sin dejar de lado las opciones relacionadas, con el hacer y el dejar hacer de los medios de comunicación hegemónicos en Colombia?


Como es sabido, el dominio social es más fácil de concretar si el dominado carece de conciencia sobre ello –alienación–, pero también si el dominado lo acepta con toda conciencia –identidad y sumisión–. La fuerza impone pero también cosecha repulsa, lo que no sucede con el dominio social, que hace ver como normales la pasividad, el conformismo, el miedo, la tolerancia, el individualismo, la atomización.


Y así ha ocurrido entre nosotros a través de un relato, tejido poco a poco, a lo largo de décadas; zurciendo ideas, conceptos, imágenes, razones, como hilos de una sola prenda, amarillo, azul, rojo, que al final son la camisa, el gorro o la bata conocida como historia nacional, de la cual se desprende el simplificado decir de que “Así somos los colombianos”.


Ese relato pasa de generación en generación, en una primera época mediante la evangelización, para ser reforzada luego por el sistema educativo, fortalecido en una tercera etapa por la acción ideológica de multitud de iglesias, ahora no sólo la católica, que pierde el control hegemónico de las almas, con un reforzamiento en el día a día, en tercera y cuarta épocas, por los medios de comunicación, baluartes en una primera fase de los dos únicos partidos políticos que han gobernado el país, y ahora expresión del poder financiero-empresarial que reina entre nosotros.


Amarillo


Los medios de comunicación, con sus modalidades de cubrir la cotidianidad nuestra como nación, ocultan los factores de poder que determinan, con su forma de gobernar, la Colombia realmente existente, esa que registra un Gini de 0,886 en la concentración de la tierra, y en que el 10 por ciento más rico de la población acapara el 70,2 por ciento de la riqueza nacional. En Colombia, la brecha que algún presidente prometió cerrar, sin cumplir con su cometido, 48 años después de su promesa “8.500 propietarios son dueños del 77 por ciento de los CDT depositados en el sistema bancario, y 9.200 son dueños del 65 por ciento de los depósitos de ahorros”, como consecuencia de lo cual “[…] el Gini de la distribución de los depósitos financieros es un asombroso 0,92 para los CDT, 0,94 para los depósitos de ahorro y 0,97 para las cuentas corrientes” (1)


Es función del periodismo genuino interrogar, cuestionar, dudar, ahondar, llamar la atención… Pero los medios criollos soslayan los reiterados informes internacionales que indican que el nuestro es uno de los países más desiguales del mundo. ¿O en alguna ocasión han cuestionado que la concentración de riqueza alcance una continuidad nunca rota, a pesar de todos los planes de los gobernantes de turno, con lo cual cumplen con la norma constitucional pero no mucho más? ¿Cuándo les brindan suficiente espacio y eco a las voces críticas que llaman la atención sobre esta realidad y proponen medidas de cambio para romperla?


En Colombia, la labor periodística de los medios oficiosos, con sus focos puestos donde no corresponde, contribuye a ocultar razones y realidades, tanto como a prolongar y profundizar la sombra de la desigualdad social que reina entre nosotros. Es una labor seudoinformativa que engendra analfabetismo político –y, como consecuencia de ello, apatía por la cosa pública–, que domina entre amplias capas sociales. Tal analfabetismo les otorga asidero a razonamientos populares para explicarse la realidad de miseria que los agobia como reflejo de su “mala suerte”, de su “incapacidad de trabajo”, o porque “así lo quiere Dios”.


Por tanto, no asombra que, al conocerse cada año los balances de las sociedades financieras y corporativas en general, haya ausencia de un necesario cuestionamiento de los altos rendimientos del sector financiero, por ejemplo, que para 2018 suman 24 billones, 9,2 billones en el caso exclusivo de los bancos. Ello, mientras millones de connacionales viven en la angustia de no saber cómo harán para sacar adelante el día que viene.


Estamos entonces ante un silencio cómplice frente a la persistencia de esta injusta estructura social, y un modelo económico que hace décadas mostró sus límites y su fracaso social. Ese silencio no es censura sino simple reflejo de identidad ideológica y política entre un periodismo dominante y sectores igualmente dominantes, connivencia entre patronal y empleados, en este caso entre los dueños de los medios de comunicación –en su mayoría grupos económicos, multilatinos algunos de ellos, con intereses en el sector financiero– y quienes dirigen estos medios de comunicación (2). Son expresiones de identidad ideológica y desinformación, como se puede constatar cuando un periodista –creador de opinión– se refiere con alegría a la evolución ascendente del precio de petróleo, pues “es lo que el país necesita”, cuando precisamente esa realidad del petróleo, y el giro del país a depender en su economía de la evolución de su precio, es parte de la explicación de la fragilidad económica que lo hace proclive a todo tipo de variables geopolíticas, abriéndolo aún más al sometimiento y el neocoloniaje.


Azul


Está registrado por la memoria de nuestro país: la clase enquistada y alimentada por el patrimonio común, que es de todos los colombianos, no tiene ética de lo público ni respeto por los derechos humanos ni dignidad ni autoestima, por todo lo cual el sueño de soberanía no integra su ideario, si es que tiene alguno diferente de ensanchar sus bolsillos con billetes verdes.


Esa realidad se traduce en ausencia de sentimiento nacional y soberano, resplandeciente en infinidad de sucesos, como en la inexistente voluntad para impedir el zarpazo sobre Panamá; la postración ante la United Fruit Company, con impunidad ante los cientos de asesinados en 1928 en Ciénaga y sus alrededores, como lo recordó Gaitán cuando les dijo que “[…] el gobierno tiene la metralla para los hijos de la patria y la temblorosa rodilla en tierra ante el oro americano”. Es una realidad oprobiosa que persiste a pesar del paso del tiempo, según la reciente acción de mando del embajador de los Estados Unidos al exigirle a una delegación de parlamentarios ciertas decisiones ante el tema de la JEP. Tal injerencia en asuntos internos del país encontró un total silencio de la Cancillería. La ausencia de sentimiento nacional también resalta en la conducción de las Fuerzas Armadas bajo la doctrina gringa, la selección de su mando y la creación del paramilitarismo como producto de la guía de combate de aquel país; el estímulo y el uso del narcotráfico como mecanismo de división y control social; la renuncia del modelo de desarrollo propio para acoger el “sueño americano” y con él la pérdida de soberanía alimentaria, así como la multiplicación de la deuda pública. En los días que corren, el gobierno colombiano actúa bajo su ala para instigar un golpe de Estado o una guerra civil en Venezuela.


Sobre estos y otros sucesos que aún viven en la memoria nacional, así no cejen en la pretensión de reescribirla, el silencio y la complicidad es lo que han garantizado los existentes medios oficiosos, primero los escritos, partidistas todos ellos en las primeras décadas del siglo XX y luego corporativos, ya no sólo escritos sino también radiales, televisivos y digitales.


De esta clase dominante no puede nacer un auténtico proyecto de integración y complemento regional, ni de los medios hegemónicos el reclamo para hacer realidad el proyecto bajo el cual se movilizaron las fuerzas independentistas en la segunda y la tercera décadas del siglo XIX, proyecto sin el cual nuestro país, y nuestros hermanos de siempre, nada podremos aportar que valga la pena a otros pueblos, en procura de justicia e igualdad global.


De este cuadro analizado surge la ausencia de sentido nacional y amor por lo propio, con sentido internacionalista, que hoy reclama un proyecto cultural, educativo, y de ciencia y tecnología propios, bajo el cual, en el mediano plazo, nos desliguemos de los controles de todo tipo que trae la dependencia en computación y desarrollo digital en general. Tras una labor de este tipo pudiera resultar posible un papel para desplegar un sistema de comunicación e información nacional, metas que no son de poca monta, toda vez que nos debieran llamar la atención en todo momento las implicaciones que tiene el software privativo, así como los efectos y las posibilidades, como retos que nos deparan las revoluciones industriales, la tercera y la cuarta, que estamos viviendo.


Rojo


Ausencia de amor por lo propio, y de proyecto nacional, continental y global, reiterado y fortalecido por el silencio mediático –complacencia con lo que estaba en curso–, cuando, al acoger el gobierno de César Gaviria (1990-94) el ideario neoliberal y todo el recetario del Consenso de Washington, empezó la piñata para feriar lo público bajo el prurito de la eficiencia del sector privado, sofisma impresentable e insostenible a la luz de la realidad pretérita y actual.


Esa piñata se llevó a cabo en el curso de la última década del siglo XX, a pesar de la resistencia de sectores sociales como los trabajadores de Telecom y sus vanguardias sindicales, cuya dirigencia fue a dar a la cárcel, sin cuestionamiento ni reclamo por lo sucedido de parte de los medios radiales, escritos o visuales.


Dos décadas y media antes de tal proceder, en mayo de 1964, el poder enquistado desde el siglo XIX en nuestro país desplegó una operación aérea y terrestre para arrasar con un pequeño grupo de campesinos que con sus armas se oponían a ser despojados de sus tierras, enseres y pocos semovientes con que contaban. Tratados por fuera del contexto en que habían surgido como resistencia campesina, y con plena complacencia de los terratenientes y el poder capitalino –de espaldas a la Colombia real–, la operación contó con eco mediático desinformante. Desde ese mismo momento, y mucho antes, como ocurrió con las guerrillas liberales, el origen, la trayectoria y la realidad profunda del conflicto agrario en nuestro país, proyectados años después en conflicto urbano, y ampliados al cuestionamiento del monopolio del poder, nunca fue cubierto con un análisis profundo de sus causas y medidas alternativas para ser resuelto mediante una solución conveniente para todo el país.


Dos décadas después de esta acometida militar, tras el gobierno de Julio César Turbay (1978-82), en el cual la norma fue la tortura para todas las disidencias, con cárceles repletas de presos políticos ‘juzgados’ por militares, sin la oposición de los medios al irrespeto de los derechos humanos, llega el tiempo del despliegue paramilitar abierto, apertura de este ciclo –que aún no se cierra– que tiene como acción visible el paso de una avioneta sobre Medellín lanzando volantes que anunciaban la conformación del MAS (Muerte a Secuestradores), alianza de narcotraficantes protegida y utilizada por las Fuerzas Armadas para enfrentar a la insurgencia de la época. Tales narcotraficantes crecieron y se fortalecieron a la sombra del sistema bancario y de los poderes políticos y económicos siempre vigentes en varias regiones del país.


Luego, tras la división del MAS, ven la luz los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar), unidad de matones del Cartel de Cali que, en alianza con la DEA y las Fuerzas Armadas nacionales, les darían potencia y fuerza a los paramilitares en diversas regiones del país, hasta centralizar su accionar en las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) bajo el mando de Carlos Castaño, hecho que recibe amplia resonancia en los medios dominantes, además de protección oficial.
Lo que vendría luego, con cientos de masacres, está fresco en la memoria nacional, y muchas de sus víctimas sobrevivientes hoy luchan por recuperar lo que aquellas bandas les arrebataron, además de poder narrar los sucesos que cambiaron sus vidas y las de los suyos.


Recuerda la memoria popular que en esta época las masacres ganaron multiplicación por todo el territorio nacional, y que, sumadas éstas con las acaecidas en otras décadas, fácilmente redondean las 5.000 (3), es decir, alrededor de 300 mil connacionales asesinados a sangre fría, bajo el silencio y la complacencia oficiales, y sin el debido cubrimiento esclarecedor por los medios de comunicación existentes. Más de siete millones de desplazados y de 82 mil desaparecidos son la otra parte de la historia nacional, la cual recuerda que el poder no repara en métodos ni recursos para protegerse y prolongarse en sus dominios.


¿Tiene nuestro conflicto armado, con los poderes que lo atizaron año tras año, soporte estructural o es simple expresión de grupos por el control regional para el sembrado de coca, y el aseguramiento de rutas para el envío de narcóticos allende nuestras fronteras? ¿Surge este conflicto, y tiene prolongación, por la acción de un Estado y de la clase que lo controla, aliada con una red corporativa acorazada en una potencia supranacional que nos asume como parte de sus dominios o responde a un simple complot internacional?


Estos interrogantes son parte de la disputa que hoy atiza la lucha por la memoria nacional, con expresión en archivos, museos, centros de memoria y similares. En todo ello, en la distorsión de la realidad del conflicto armado que por décadas hemos padecido, en su ocultamiento y su negación, mucho tienen que ver los medios de comunicación oficiosos –escritos, radiales, televisivos. ¿Cumplirán un papel diferente esos medios en el debate por la memoria nacional a que dan lugar los Acuerdos firmados en La Habana, y luego refrendados en Cartagena y el Teatro Colón de Bogotá?


La respuesta que nos brinden los años que vienen permitirán, o bien entrelazar de manera más fina los hilos del amarillo, azul y rojo, parte de nuestra identidad y memoria, o bien tensionarlos hasta hacer que se rompan. Uno u otro camino abonarán a la continuidad de la guerra o, por el contrario, a su resolución definitiva, una paz inédita que nos debe brindar espacio y luces para habitar la tierra de manera creadora.

 

1. Varios autores, La desigualdad en Colombia, Editorial Oveja Negra, pp. 57-60, 2018.
2. Principales medios de comunicación y sus propietarios: Caracol televisión, incluye el diario El Espectador y otros medios (Valorem S.A.), El Tiempo y otros medios (Grupo Sarmiento Angulo), Caracol Radio, W Radio y otros medios, (Grupo Prisa), RCN, radio y televisión (conglomerado de Carlos Ardila Lulle), revista Semana (grupo Gilinski y Felipe López Caballero), Canal 1 (Daniel Coronell, Yamit Amat, César Gaviria y otros). El Colombiano, La República, Vanguardia Liberal, El Heraldo, La Tarde y otros medios con importante influencia local/regional, aún están en manos de sociedades familiares.
3. La Convención internacional indica que se designa como masacre el asesinato en un mismo lugar y que implica a cuatro o más víctimas.

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“No se necesita ningún amparo religioso para que existan los derechos humanos”

ENTREVISTA | ELIZABETH ODIO BENITO, PRESIDENTA DE LA CORTE IDH

Elizabeth Odio Benito será la segunda mujer en presidir la Corte Interamericana de Derechos Humanos en sus cuatro décadas de existencia. "Hay un retroceso grande en derechos humanos",

Elizabeth Odio Benito (Puntarenas, Costa Rica, 1939) será a partir del 1 de enero la segunda mujer en presidir la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en sus cuatro décadas de existencia. Esta abogada costarricense, única juez en la actualidad de este tribunal internacional, tiene 80 años y pide decir su edad, orgullosa de su larga carrera como profesora, política y jurista internacional.

Declarada feminista desde hace años, Odio presidirá la Corte en un momento en el que el rechazo a la violencia contra la mujer saca a las calles a miles de personas en América Latina. Mira ahora la evolución de los derechos de la mujer y recuerda aquellos años en los que fue ministra de Justicia (1978-1982 y 1990-1994) o vicepresidenta de la República y responsable de Ambiente (1998-2002) cuando ni siquiera habían salido al debate público muchas de las demandas actuales. También ha sido juez de la Corte Penal Internacional (2003) y del Tribunal Penal para la antigua Yugoslavia (1993-1998), donde imprimió su pensamiento feminista a favor de mujeres en situación de guerra.

Hija de maestros, descendiente de inmigrantes cubanos y españoles, y aficionada al fútbol; Odio defiende, sobre las protestas en Chile, que los modelos económicos que privilegian a ciertos sectores y deprimen a otros llegan a un momento en el que los más castigados protestan.

Pregunta. Usted es la segunda mujer que preside la Corte IDH en 40 años, y solo la quinta juez entre 34 varones que ha tenido este tribunal. ¿Qué mensaje quiere dar esta institución al elegirla presidenta?

Respuesta. Esta Corte tiene como misión proteger los derechos humanos de todos y todas y luchar por los principios de igualdad y no discriminación. Lo ha hecho muy bien, pero los gobiernos son los que proponen a los candidatos para integrar la Corte y casi todos han sido hombres. Ha sido una discriminación aberrante, pero es indudable que la Corte da mucha importancia al contexto de lo que ocurre en América Latina. Hace 40 años, cuando nació, había dictaduras militares que violentaban los derechos humanos de manera atroz y la Corte fue sacando la tarea, pero ahora enfrenta un momento delicado. Hay revueltas sociales en muchos países de América Latina y se nota malestar de las sociedades al no sentir satisfechas las obligaciones de los estados de respetar los derechos civiles y políticos, y también los económicos, sociales y medioambientales. Este es un continente muy violento y el más desigual del planeta, lo que se refleja en cada país, incluida Costa Rica. La gente está muy insatisfecha y en ese contexto yo empiezo mi presidencia en la Corte.

Pregunta. También es un momento diferente para el movimiento feminista.

Respuesta. Creo que mi militancia feminista, conocida así desde hace muchos años, influyó positivamente en la decisión de mis colegas. Creo que ellos pensaron que era buen momento para que una mujer que ha dedicado su vida a los derechos humanos de las mujeres, y especialmente de las mujeres en situación de pobreza y violencia, asumiera la presidencia. Creo que pesó positivamente.

Pregunta. ¿Cómo explica que Un violador en tu camino se haya extendido por el mundo?

Respuesta. Eso nos dice que la violencia contra las mujeres, especialmente la sexual, se ha convertido en una pandemia, como dijo una vez el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. No es una epidemia, es una pandemia, una situación dramática que ocurre en todos nuestros países y en nuestros hogares. Cuando ese tipo de protestas se viralizan, es porque hay una sensación en las mujeres de todas las edades y en muchos hombres de que hay que denunciarlo y poner un remedio a esta atrocidad.

Pregunta. ¿Cómo explica el impulso que han tomado corrientes políticas conservadoras de la mano de organizaciones religiosas?

Respuesta. Hay un punto esencial: los derechos humanos no son una religión ni están vinculados a ninguna religión. Son una ética laica y tiene que ver con derechos fundamentales que desde milenios se atribuyen a las personas por ser tales. No se necesita ningún amparo religioso para que existan los derechos humanos ni para el derecho internacional que los protege. Si así fuera, no se reconocerían los derechos humanos para las mujeres, como ocurre entre los musulmanes extremistas, aunque no son los únicos. Confundir derechos humanos con religión es un error garrafal.

Pregunta. Pero muchos cometen esa confusión.

Respuesta. Y la están cometiendo a sabiendas. Por eso es tan importante impulsar los derechos humanos en la educación formal y en nuestros hogares.

Pregunta. Hay varias tendencias políticas que pretenden mezclar religión y política. ¿Supone un retroceso en derechos humanos?

Respuesta. La línea de progreso en derechos humanos no va siempre hacia adelante. Hay épocas en las que hemos ido para atrás. Cuando uno ve lo que ha ocurrido con el cambio climático por responder a intereses políticos y económicos de ciertos sectores, se da cuenta de que eso mismo se replica en todos los órdenes. En los derechos de las mujeres, de la población afrodescendiente e indígenas, la niñez… ¿Por qué estamos como estamos con la trata de personas y con la esclavitud? Hay países en nuestro continente en donde hay trabajo esclavo. Tuvimos una sentencia en diciembre de 2016 que comprobó cómo se daba esa esclavitud en una serie de regiones de Brasil. Hay trata de mujeres, de niños o de migrantes. Hace unos años se recibía a los migrantes y ahora se les cierran las puertas. Hay un retroceso grande en derechos humanos, pero en general en principios como la solidaridad, la empatía y la equidad en las relaciones humanas.

Pregunta. El 66,5% del presupuesto anual de la Corte proviene del fondo regular de la Organización de Estados Americanos, el 7% de aportes de los Estados miembros un y 26%, de cooperación externa. Una manera de golpear a la Corte es la presupuestaria. ¿Ha podido mejorar su situación financiera?

Respuesta. La Corte IDH siempre ha sido pobre y nos damos cuenta de que lo económico es un mecanismo perverso que usan unos gobiernos que no creen en la globalidad de los derechos humanos para limitar poco a poco a este tribunal. Nosotros seguiremos trabajando con el presupuesto que tengamos, pero hay programas que se pueden ver limitados, como las capacitaciones de autoridades judiciales en los países y las visitas al terreno. Muchos gobiernos sí son generosos y han dado el financiamiento y seguirán dándolo. 

Pregunta. Hablaba usted al principio sobre las protestas sociales en este último trimestre y en algunos casos ha participado el ejército. ¿Cómo evalúa su actuación?

Respuesta. No cabe la menor duda de que ha habido problemas muy serios por el uso de la fuerza por parte de los órganos de vigilancia y también de los ejércitos. Eso ha motivado la preocupación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y de la oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, entre otras organizaciones internacionales. Los informes de estas instituciones deben ser enviados a los Gobiernos para que tomen nota y corrijan lo necesario. Yo frente a esto solo puedo externar preocupación; no corresponde a los ejércitos gobernar a los países de ninguna manera. Cuando lo han hecho, los resultados han sido muy negativos. Obviamente la circunstancia de que en mi país no haya Ejército demuestra que es posible vivir en democracia y en derechos humanos sin tener fuerzas armadas.

Pregunta. Chile era un país aplaudido por sus logros económicos y democráticos. ¿Cómo se explica lo que pasa ahora?

Respuesta. Mi interpretación personal, que no puede ser atribuida a esta Corte, es que estos modelos económicos que privilegian a ciertos sectores y deprimen a otros llegan a un momento en el que los que tienen más carencias protestan. En el caso de Chile fue una explosión de una situación que se venía sintiendo tensa desde hacía tiempo y que reaccionó en cadena después de ese aumento en el pasaje del metro. Es una protesta legítima que nada tiene que ver con el vandalismo; lo que pasa es que cuando esto ocurre siempre hay vándalos que se aprovechan, como pasó en Chile, Bolivia y Colombia.

Pregunta. ¿Ve un elemento común que explique lo que pasa en varios países más allá de la insatisfacción popular?

Respuesta. Cada país tiene factores propios e historias propias. Colombia ha vivido una guerra civil muy larga y prolongada y eso deja muchas marcas y daños en el tejido social. Eso es muy diferente a lo que pudo pasar en Bolivia o Chile. Casa país tiene sus particularidades y por eso las protestas son diferentes, aunque es indudable que los grupos ven lo que se hace en un país y piensen que en su país también se puede hacer.

Pregunta. ¿Es realista pensar en un aumento en la cantidad de estados que reconocen la jurisdicción de la Corte IDH [ahora son 20 de los 25 que suscribieron la Convención Interamericana, aunque la OEA tiene 35 miembros]?

Respuesta. Yo pertenezco al gremio de las optimistas, porque si no, no hubiera hecho nada de lo que hecho. Sí creo que la seriedad con que la Corte enfrenta sus tareas hará que más Estados suscriban el Pacto de San José [la convención americana sobre derechos humanos aprobada en 1969 por al OEA] o que reviertan la decisión de salirse.

asegura

Por ÁLVARO MURILLO

San José (Costa Rica) 12 DIC 2019 - 16:03

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Al Gore: el criminal de ocho guerras mercader del ecologismo

Dicen que el que mata a una persona es un asesino, el que mata miles en la guerra es un héroe, y si encima se viste de verde es Superman. En la Cumbre del imperialismo verde de Madrid 2019 no podía faltar Albert «Al» Gore, el promotor del negocio Big Green, el vicepresidente del gobierno de Bill Clinton (1993-2001) y premio Nobel de la Paz por su defensa al medio ambiente, el mismo galardón que recibió Henry Kissinger por su pacifismo y sus esfuerzos por los derechos humanos de los oprimidos.

 

Debido a que “borrar la memoria histórica” de los ciudadanos es imprescindible para que el actual sistema siga funcionando con tranquilidad, es también imprescindible  desempolvar los dos aspectos del perverso historial del Héroe Verde para quienes pretendemos cambiarlo: 1) Como el hombre de destrucción masiva bélica de Afganistán, Iraq, Yugoslavia, Albania, Sudán, Liberia, Haití y Congo, y 2) El falso ambientalista, fabricado por el imperialismo verde, que con su fama protege la destrucción del medioambiente a favor de sus propios negocios y de su clase. Se trata de uno de los halcones más agresivos del Partido Demócrata, personaje especialmente oportunista, que durante su carrera ha intentado con sus discursos contradictorios ganar el voto de los ultraconservadores y también los progresistas, y después utilizarlo para los intereses más siniestros de EEUU en el mundo.

 

El currículum bélico de Al Gore

 

Férreo partidario de guerras de rapiña y de expansión colonialista de EEUU, Al Gore atacó a quienes recurrían al “Síndrome de Vietnam”, y la muerte de miles de soldados para evitar más guerras: “Tenemos intereses en el mundo que son lo suficientemente importantes como para defenderlos. Y no deberíamos estar tan quemados por la tragedia de Vietnam que no reconocer la necesidad del uso de fuerza para nuestros intereses «.  ¿Ha hecho algún estudio para determinar el daño de las guerras (¡el uso de agente naranja”, por ejemplo!) al medio ambiente?

 

  • - En 1978, nuestro Nobel se opuso a nuevas regulaciones federales de armas de fuego, para contentar a sus votantes en las zonas rurales.
  • - En 1979 defendió el patrocinio del grupo terrorista Contra en Nicaragua por Reagan, y financiado con cocaína (a los “Yihadistas” en Afganistán la CIA les paga con el dinero del opio, cuyo cartel obliga los agricultores cultivar la adormidera en vez de patatas y trigo).
  • - En 1983, respaldó el envío de tropas por al Líbano, donde un atentado mató a 241 soldados de EEUU, a 58 paracaidistas franceses, y 6 civiles libaneses. ¿Qué se le ha perdido a EEUU en el Líbano?
  • - En 1983, aplaudió la invasión de EEUU a la diminuta isla de Granada de 90.000 habitantes por representar una “amenaza para EEUU” de 300 millones de almas y dotado de 5.113 ojivos nucleares. ¿El motivo real? Ser gobernada por los socialistas, y aliado de Cuba y la URSS.
  • - En 1986 celebró el bombardeo de Libia por Reagan.
  • - En 1991 el halcón Gore votó en favor de la decisión de Bush de atacar a Iraq, guerra que causó gran desastre ecológico del Golfo Pérsico.¡Luego le criticó a Bush por haber sido “demasiado blanco” con Saddam Husein!
  • - En 1991, el mismo Gore que estaba muy preocupado porque los niños de EEUU “pudieran padecer tumores y cáncer producidos por productos químicos usado en los pijamas para dormir”, aprobó el embargo más criminal de la historia de la humanidadcontra  el pueblo iraquí, que mató a millón y medio de personas, casi la mitad niños. El 29 de junio de 2000, cuando Gore daba una conferencia en Chicago sobre ‘incentivos de la política energética para las ciudades’, el director de Voces en el Desierto, Danny Muller, le preguntó «¿por qué debería alguien votar a una administración que mata a 5.000 niños inocentes al mes mediante sanciones en Iraq?” Gore no contestó, y sus matones le sacaron de la sala. El embargo prohibía la venta de productos como cloro para potabilizar el agua, material sanitario como jeringuillas y multitud de medicamentos, aparatos de oxígeno para los hospitales, papel y lápices o leche en polvo, en el marco de una guerra genocida a toda regla. Miles de niños nacieron con deformaciones espantosas, víctimas de toneladas de bombas, incluidas con  uranio empobrecido. La pintora y directora del Museo Nacional de Arte de Iraq Leila al-Attar y su esposo murieron en uno de estos bombardeos.
  • - En 1993, tras la caída del régimen de Siad Barre en Somalia, -que pasó de ser maoísta a un aliado de Washington en el estratégico Cuerno de Africa-, al Gore-Clinton organizaron una de sus “invasión humanitaria”. Mientras la matanza de miles de somalíes fue considerada “daño colateral” de sus infames intereses, la “Batalla de Mogadiscio”, en la que la guerrilla somalí se enfrentó a las tropas de EEUU matando al menos a 70 marines, se convirtió en la segunda derrota de EEUU en una guerra después de Vietnam.
  • - En 1994 autorizó a la CIA el secuestro de ciudadanos de otras naciones que él consideraba una amenaza para los intereses de EEUU, revela Richard Clarke, un asesor de seguridad de Estado crítico con la política antiterrorista de EEUU.
  • - En 1994, la ONU y el gobierno de Clinton-Al Gore- Albright sabían que el responsable de la masacre de los musulmanes en un mercado de Sarajevo fue un grupo musulmán de extremaderecha, y aun así culparon al gobierno de la Federación Yugoslavo, -al que los medios occidentales llamaban “gobierno serbio” para enfrentar a los grupos étnicos que componían el país-, y así desmantelar el último estado europeo que se declaraba socialista aun tras el fin de la URSS. El apoyo encubierto del régimen Clinton a Al Qaeda en Bosnia y Kosovo (como lo hizo el equipo de Carter-Brzezinski en 1978 en Afganistánpara destruir el gobierno socialista del país), convirtió en Bosnia en una base del “yihadismo” a la que llegaron miles de individuos reclutados por la «Red Islámica Militante” coordinada por el Pentágono. La masacre de cientos de miles de civiles yugoslavos fue bautizada como “Intervención humanitaria” de la OTAN y aquel país se rompió para que entre otros propósitos, EEUU instalase en el corazón de Europa, en Kosovo, su segunda base militar más grande en el mundo llamado Camp Bondsteel (¡la primera también está en Europa: Stuttgart!). La base incluye  un mini Guantánamo, como reveló en 2005 el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Álvaro Gil Robles. Kosovo “por casualidad” es otra cantera del Estado Islámico: Blerim Heta, el kosovar que el 24 de marzo de 2014 mató en un atentado en Iraq a 52 personas en Iraq trabajó en esta base. ¿Por qué EEUU pretende provocar caos en Iraq?
  • - En 1998, bombardeo el laboratorio farmacéutico de Al-Shifa en Sudan para desviar la opinión pública del escándalo Lewinsky. Afganistán también recibió toneladas de bombas en estas fechas y durante todo el mandato del trío criminal Clinton-Al Gore-Albright. Decenas de miles de afganos murieron bajo las bombas o por la contaminación de sus aguas, sus suelos y su aire. Afganistán ¿Por qué?
  • - En 2000 propuso ataques militares rápidos y efectivos contra los “estados rebeldes”, por representar “una amenaza emergente para nuestro país«, riéndose de los tratados internacionales al respecto y de la mismísima ONU.
  • - En 2002, Al Gore también apoyó la guerra “preventiva” de Bush contra Iraq y, ante las “dudas” sobre la existencia de Armas de Destrucción Masiva de Saddam, le ofrece otro pretexto: “Iraq representa una seria amenaza para la estabilidad del Golfo Pérsico y debemos organizar una coalición internacional para eliminar su acceso a las armas de destrucción masiva”, insistiendo en la “excepcionalidad de EEUU, y que  ninguna ley internacional puede impedir a este país tomar medidas para proteger sus intereses vitales.

 

Al Gore nunca participaría en una cumbre antimilitarista.

 

El currículum ecológico de Al Gore

 

  • - En 1979, el diputado Al Gore, defendió a ultranza la construcción de una presa sobre el río Little Tennessee, sin que sirviera para el control de inundaciones ni generara energía; simplemente quería llenar el bolsillo de unas empresas de construcción, recuerda el diario Counterpunch. Ante la protesta de los ecologistas (¡las verdaderas!) de que la presa iba a acabar con la vida de varias especies protegidas, Al Gore y sus compañeros llegaron a chantajear al presidente Carter que si vetaba la ley retendrían el apoyo demócrata al Tratado del Canal de Panamá. Aquello sentó la base para que los empresarios consiguieran saltarse la Ley de Especies en Peligro de Extinción en otras regiones del país, asegura el ambientalista David Brower.
  • - Suele afirmar que ‘Todos somos responsables’ de la catástrofe ecológico, ocultado el que el 80% de las agresiones contra el medio ambiente se cometen por las grandes corporaciones o que el consumo de energía de un ciudadano medio del Primero Mundo es 70 veces más que uno en los países en desarrollo: borra, intencionadamente, las líneas que separan los ricos de los pobres, a los mercaderes de los consumidores.
  • - Fue la Fundación Alianza para la Protección del Clima de Al Gore que propuso el uso de biocombustible, como energía renovable, fabricando “Eco-coches”. El nuevo negocio para el sector energético fue una tragedia para millones de personas pobres, cuyo alimento básico son a base de patata, arroz y trigo, y ahora se veían expulsados de sus terrenos por los grandes cultivadores de los “Bio”. Incluso lo que vivían de maíz y soja, ya convertidos en agrocombustibles, fueron afectados por el invento: Las protestas sociales del 2007 en Méjico, contra la subida del precio de maíz, utilizadas para producir etanol en EEUU desenmascaraba las soluciones clasistas para salvar supuestamente el planeta,un negocio que ha causado la desertificación de grandes superficies, la tala de millones de árboles y la destrucción de pastizales. Además, la erosión del suelo por la sobreexplotación, entre otros motivos, desmiente que este tipo de energías sean tan renovables en un periodo corto de tiempo: acelerarán el calentamiento global.
  • - Tras el fracaso de agrocombustibles, ahora nos quieren vender productos “inteligentes” para un Smarter Planet», y su Greenwashingtomando por tonta la Tierra y sus habitantes.
  • - Un activismo por el negocio propio: “¿Crees que hay algo malo en estar activo en los negocios en este país?», respondió Gore a quienes le critican por utilizar su puesto y su influencia con el fin de engordar su cuenta bancaria. Nuestro ecologista es socio de varias compañías de “productos inteligentes de ahorro de energía” como Silver Spring, que fabrica software para hacer más eficiente a la red eléctrica y recibe parte de los 3.4 mil millones de dólares en subsidios del Departamento de Energía de EEUU. Cuando dejó el gobierno en 2001, Al Gore tenía un patrimonio de 1,7 millones de dólares. Gracias a su negocio “verde”, asesoramientos, conferencias verdes (100.000 dólares por ponencia), los derechos de sus películas y libros verdes,  invertir en compañías como Apple, Google, paneles solares e incluso urinarios sin agua, su patrimonio se ha disparado: en 2003 tenía 200 millones de dólares, según la agencia Bloomberg. Con este ritmo ¿Cuánto tendría hoy?

 

La actual presidenta del Congreso de EEUU Nancy Pelosi , también presente en la Cumbre de Madrid, es otra de las grandes empresarias de los productos Bio.

 

  • - Ofrecer soluciones ridículas e inútiles para estafar a la audiencia: usar menos agua caliente, pide Al Gore, lo que significaría unos 700.000 galones de gasolina por día en EEUU, siendo sólo el 0.15% del combustible consumido a diario del país.  Según FAO, cada minuto, el capitalismo salvaje acaba con una extensión de bosque equivalente a 40 canchas de fútbol, unos 13 millones de hectáreas al año. También ha propuesto multar a las empresas de carbono pidiéndoles y con ella plantar árboles (¡de “tener hijos y escribir libros” se encargará Al Gore!). Él sabe que en las tierras contaminadas no crecen ni ortigas. En Nigeria la petrolera anglo-holandesa Shell ha sido acusada de «complicidad en asesinato, violación y tortura» de los nigerianos en la década de 1990: la petrolera había creado una unidad secreta de espionaje, que pasaba información sobre los molestos ambientalistas a la agencia de seguridad nigeriana, a la vez que pedía al presidente-general Sani Abacha “resolver el problema». Y él lo hizo: ahorcó a 9 líderes ecologistas, mató a más de 1.000 manifestantes y destruyó unas 30.000 viviendas en la aplicación de la política “Tierra quemada”. Así, Shell podía llevarse un millón de barriles de petróleo al día, y contaminar el medio con tranquilidad. Y luego preguntan ¿Por qué los nigerianos se echan al maren pateras dejando su hogar?

 

Esperen y verán que gente como Al Gore aparecerá en una cumbre para presentar bombas ecológicas e inteligentes que no contaminan: solo matan a personas, y sólo a los pobres, que son los únicos que no pueden huir de una zona en guerra.

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Michael R. Krätke, economista. Víctor Serri

El doctor en económicas Michael R. Krätke estuvo en Barcelona. En esta entrevista habla sobre la situación de crisis financiera, el auge de China y el estado actual de su proyecto de recopilar todos los escritos de Marx y Engels.

 

Michael R. Krätke (1949) es profesor emérito de Economía Política de la Universidad de Ámsterdam, donde reside actualmente. Colaborador habitual del semanario Der Freitag y miembro del Consejo Editorial de la revista Sin Permiso, Krätke es autor de numerosos artículos y varios libros sobre economía y la historia del socialismo. Además, forma parte del comité científico encargado de la nueva edición de las Obras Completas de Marx y Engels (MEGA, por sus siglas alemanas). Aprovechando su paso por Barcelona para participar en el posgrado de Sin Permiso, entrevistamos a Krätke sobre la situación en las principales economías del mundo, las tendencias más importantes del capitalismo global y el estado teórico de la izquierda.

¿Hay signos de una recesión? Los economistas parecen dividirse entre quienes llaman a la calma y quienes parecen llamar al pánico.


No entraría en pánico, pero hay motivos de sobra como para preocuparse. En algunas economías importantes, como Turquía o Italia, hay signos no ya de una recesión, sino de otra crisis financiera. Turquía es, en mi opinión, más frágil que Italia. La deuda pública y privada en Turquía se encuentra mayoritariamente en manos extranjeras y está denominada en dólares: si el dólar sube, lo harán las deudas, si la lira cae, al gobierno, los bancos y las empresas turcas les será más difícil pagar esas deudas.

Siguen habiendo varias crisis en marcha. En Estados Unidos hemos visto desarrollos recientes que son muy similares a los que precedieron a la crisis financiera e inmobiliaria. En esta ocasión se trata del uso de tarjetas de crédito, de la compraventa de automóviles de gama alta, financiada con créditos a consumidores que en realidad no pueden permitírselos y con frecuencia acaban perdiéndolos. Hay una deuda cada vez mayor que no es en absoluto segura. El proceso que desencadenó la crisis de deuda en EE UU está en marcha de nuevo.

Si ampliamos el foco, vemos que nos encontramos en medio de una gran transformación de la estructura de la economía capitalista mundial. No puede ignorarse la impresionante expansión de las estrategias de inversión y comercio de la República Popular China, que está registrando un enorme progreso en todo el planeta. Es un desarrollo a tomar muy seriamente. En particular la Unión Europea, si es que quiere seguir desempañando algún tipo de papel a nivel mundial, debería estudiar atentamente el caso de China y mantener buenas relaciones con ella.

Hay cambios en el mundo anglosajón. Nadie sabe qué pasará en las próximas elecciones en EEUU, quizá se acabe la pesadilla de Trump, pero tampoco es seguro. Si se termina, habrá un presidente Demócrata y es posible que muchos de los problemas causados por Trump sean corregidos. Pero no podemos estar seguros de ello. Reino Unido podría abandonar la UE. El Partido Laborista tiene un programa excelente en muchos aspectos que recoge las reformas urgentes que necesita el país, pero probablemente no ganarán estas elecciones. Si los tories consiguen una mayoría, abandonarán la UE con un plan descabellado para negociar un nuevo acuerdo de libre comercio con Bruselas en menos de un año, algo imposible. ¿Qué harán entonces? Entregarse a los EE UU de Trump y aceptar todo lo que les ofrezca. Esto puede que refuerce a ambos. Si esto termina sucediendo, terminaremos muy probablemente con una especie de Singapur gigante al otro lado del Canal de la Mancha.



Diría que Boris Johnson utilizó esa expresión exacta.


Ése es el plan de quienes apoyan y en buena parte financiaron el Brexit. Detrás de él hay grandes capitales, no solamente la frustración de los más pobres, que por otra parte es muy comprensible. El Brexit ha sido una acción política muy bien planificada por gente que dispone de fondos considerables. Quienes lo financiaron creen que la UE —y pienso que no se equivocan— es la única institución que les impide abolir los estándares de protección medioambiental, de los consumidores, laborales, etcétera, y que todavía resisten en Reino Unido incluso a pesar de todos estos años de thatcherismo y New Labour.

Económicamente hablando, Reino Unido no está en buena forma, todo lo contrario. Y está perdiendo su industria. Lo que están haciendo los partidarios del Brexit es, de hecho, completar el trabajo que comenzó Thatcher de desindustrialización. Es una tragedia: el país industrial más antiguo de Europa, que retiene todavía mucho intelecto, buenos ingenieros, trabajadores cualificados… Y lo están perdiendo todo. Temo que no quedará una industria digna de ese nombre en Reino Unido.

 

Aunque ya la ha mencionado de pasada, me gustaría preguntarle por la Unión Europea. ¿Cómo ve al bloque en esta crisis, en particular tras la llegada de Christine Lagarde al frente del Banco Central Europeo?


Ciertamente, continuará las políticas de su predecesor, que no hizo un tan mal trabajo, ampliando el margen de las normas que fueron impuestas, en particular por los alemanes, que querían convertir el BCE en un Bundesbank a gran escala. Esas normas hacían difícil al BCE actuar como un banco central real, interviniendo en la política macroeconómica en tiempos de crisis. Y eso es lo que, en efecto, Draghi hizo. Con consecuencias de varios tipos, pero al final salvó la Eurozona de un desastre completo, o, al menos, de la posibilidad de una desintegración. Esta política continuará, pero la dificultad es que el BCE no tiene reservas. No hablo en términos de dinero, sino de medios para intervenir. La tasa de interés ya está bajo cero, ¿así qué se puede hacer? El BCE impone tasas de interés negativas a cualquier banco que deposita su dinero en sus cajas fuertes. Oficialmente, todos los bancos centrales de todos los países miembro están obligados a retener un determinado porcentaje de sus reservas bajo el control del BCE. Es un castigo y tiene sus límites. En cualquier caso, no se pueden imponer más intereses negativos, es una situación completamente absurda en una economía capitalista, que es lo que seguimos siendo. No se puede continuar así, al menos no durante mucho tiempo. Así que tendrán que pensar en algo nuevo, pero no hay mucho que puedan hacer mientras no haya una acción concertada con los gobiernos europeos.



Se está hablando de extender los intereses negativos a los clientes.


Sí, y algunos bancos ya lo están haciendo, pero habrá fuertes reacciones a esa medida. No creo que sean capaces de sostenerla a largo plazo. Aunque puede que lo intenten. La UE se encuentra en una situación absurda. Tiene un presupuesto demasiado pequeño, aunque dispone de muchos instrumentos y políticas establecidas, como las políticas de cohesión territorial, que en principio han servido para llevar a cabo muchas cosas buenas. Pero las historias de éxito son muy pocas como para que tengan un efecto perdurable en la memoria de la opinión pública. Por otra parte, la UE tiene otras políticas, como las políticas agrarias, que son completamente absurdas. Todo el dinero está yendo, por los motivos equivocados, a la gente equivocada, en vez de utilizarse las políticas agrarias para apoyar objetivos medioambientales. Es una locura, carece de lógica. Se puede explicar históricamente, pero tiene que modificarse.

En política fiscal, hay una competición entre miembros, y todos sabemos que eso es en detrimento de todos los países participantes. Es un juego en el que nadie gana, aunque todo el mundo está de acuerdo en que debería ponerse fin a esta competición fiscal. Si se toma seriamente, eso significa que los países europeos han de tratar el asunto entre ellos porque hay paraísos fiscales, como Holanda, Luxemburgo, incluso Alemania.



¿Alemania?


Hasta cierto punto lo es. No sólo Reino Unido. No sé hasta qué punto lo sería también España, sería cauto aquí, pero muchos de los países participan en esta política de crear oportunidades para la inversión extranjera y evitar que las empresas pague impuestos en otro lugar. Holanda, donde vivo, es un paraíso fiscal. Si uno camina por el canal, ve un despacho de abogados tras otro, una infinidad de placas en las puertas, miles de compañías con sede en el centro de Holanda.



Quedémonos en Alemania por un momento. En la economía más importante de la eurozona hay temores de una recesión.


Los alemanes tienen miedo, por supuesto. Su economía depende de las exportaciones más que cualquier otra economía de la UE. Cuando hay una pequeña fiebre en el comercio mundial, los alemanes son los primeros en notarlo porque tienen relaciones comerciales en todo el mundo. Son una economía que exporta a todo el mundo, así que lo notan de inmediato, desde todos los rincones del mundo. Es el precio a pagar una vez te integras por completo en la economía mundial, y los alemanes son los más integrados de toda la UE.

Sin embargo, su integración es mayor con la propia UE, donde se encuentran sus principales socios comerciales. Ahí es donde la política económica alemana falla. En buena medida se trata de una política de empobrecer a tu vecino (beggar-thy-neighbour), pretenden que, aunque viven de las exportaciones, de la prosperidad de sus vecinos, no ha importarle si les va mal. Lo cierto es lo opuesto. Si las economías vecinas tienen problemas, si Francia tiene problemas, si Italia o Grecia tienen problemas, también son sus problemas. Los alemanes siguen sin aceptar eso. Sigue habiendo una esquizofrenia entre la realidad de ser un país integrado en la economía mundial y la mentalidad de la población, que sigue creyendo que es una isla. Tenemos prosperidad en Alemania, la cosa va bien y el resto del mundo no nos importa.

El pensamiento económico en Alemania es tremendamente dogmático. Tradicionalmente, desde luego desde los cincuenta y sesenta, ha sido un país en el que todo el mundo cree en la austeridad. La historia completamente errónea sobre la última crisis financiera —que esta crisis ha sido una crisis de deuda pública, soberana, algo que en absoluto fue— ha sido creída más que en ningún otro país del mundo. El crecimiento de la deuda pública fue una consecuencia. Pero los alemanes creen y siguen creyendo que lo más importante es mantener la estabilidad de las finanzas públicas para evitar la deuda pública, reducir la deuda pública. Les encanta, incluso idolatran, el famoso “cero negro” (nullschwarz), el símbolo de la austeridad por excelencia.

 


Lo mencionó Angela Merkel en su último discurso en el Bundestag con motivo de la aprobación de los presupuestos para 2020.


Así es. Ocurre algo parecido a EE UU. Allí los ingenieros, los especialistas, los economistas, llevan diciendo durante décadas que son un país en declive, que sus infraestructuras se desmoronan. Ocurre exactamente lo mismo en Alemania. Tienes edificios públicos, escuelas, calles, puentes, canales… todo en franca decadencia. No tiene por qué ser así, pero los sucesivos gobiernos del pasado han rechazado aceptar esta realidad. Dicen que debemos invertir en educación pero luego no lo hacen. No hacen lo que deberían hacer a gran escala en el sistema educativo. No sólo las universidades y centros de investigación más punteros, sino en las escuelas básicas, donde la gente obtiene su educación elemental. Las Volksschule, por ejemplo, teníamos una tradición en ello, y todo ello parece haber quedado olvidado. En este punto, en particular nuestra canciller Merkel no merece los elogios que recibe prácticamente en todas partes. No está haciendo lo que es necesario para Alemania y ciertamente no está haciendo lo que es necesario para la Unión Europea. Los alemanes no son lo suficientemente solidarios con sus vecinos en la UE. Es más una solidaridad en palabras que en hechos. Podrían hacer mucho más.



Pero en el debate público se señala la responsabilidad de las guerras comerciales en la situación económica de Alemania.


Desde luego. Muchos economistas se niegan a aceptar que los superávits comerciales de Alemania tienen un impacto negativo en los países vecinos, o en los países a los que exportan, aunque eso sea un conocimiento básico en economía. Gente como el señor Trump no lo sabe, pero ignorantes los hay en todas partes. No deberían estar no obstante en las facultades de Economía o los gobiernos.

Hay una historia estandarizada en Alemania. A los alemanes les gusta verse como víctimas: somos las víctimas, estamos cargando con la mayor parte del peso económico en la UE… Sí, si uno se fija en las cifras que invierte en el presupuesto comunitario, pero también son los mayores beneficiarios, en particular del euro y de las políticas de “dinero barato” de Draghi y del BCE.



No escuchan las advertencias hoy, pero tampoco escucharon las advertencias entonces. Una de las consecuencias ha sido el auge de partidos a la derecha de los conservadores en toda Europa.


Hasta muy recientemente no comenzaron a darse cuenta de la existencia de un movimiento populista de derechas. Ahora están en varios parlamentos. Es un problema político que no desaparecerá si se lo ignora.



La pregunta es hasta dónde puede crecer este partido en Alemania.


No estoy seguro. El siguiente paso será que la CDU aceptará, al menos a nivel de estado federado, cooperar con Alternativa para Alemania (AfD). Hasta la fecha, los cargos del partido se han negado de manera clara. Mantienen la vieja idea de que no debería haber ningún partido a su derecha. Y en algunas partes de Alemania, como Baviera, han conseguido mantenerlo así.



Era la frase de un conocido político bávaro: “A nuestra derecha no puede haber más que la pared”.


De Franz Jozef Strauss, concretamente, un político conocido por sus declaraciones contundentes. No sabemos qué ocurrirá. Podría pasar que AfD se escindiese. Es una posibilidad. Depende de cuánto tiempo mantenga el apoyo popular, de que su electorado siga creyendo en muchas de las cosas que dicen, promesas que no pueden satisfacerse, esperanzas que no pueden colmarse. Muchos de ellos sueñan con la Alemania de los sesenta. Existe una cultura de la negación. Durante décadas se ha negado que Alemania fuese un país de inmigración. Siempre se ha dicho que Alemania no necesita una ley de inmigración porque no es un país de inmigración, aunque hubo una inmigración constante de trabajadores de países europeos durante décadas desde finales de los cincuenta en adelante. Siempre lo han negado.



¿Habrá un giro a la izquierda de los socialdemócratas tras la elección de la nueva dirección?


Existe potencialmente. La militancia está harta de todo lo sucedido en los últimos años, la continuación de la política de coaliciones con los cristianodemócratas, en detrimento, por lo común, de los propios socialdemócratas. Se trataría de reparar el daño cometido, en parte por ellos mismos, y en hacerlo de manera gradual. La situación es particularmente difícil para el partido, que tendría que aceptar haber cometido no sólo algunos errores, sino errores muy graves. Es un cambio necesario. Sobre todo para recuperar al electorado que tradicionalmente ha apoyado al partido socialdemócrata, que en algunas regiones sigue siendo un partido de trabajadores, mientras en ciudades como Berlín es un partido de gente con educación universitaria, funcionarios, etcétera.



Como Los Verdes.


Hay similitudes, claramente. Pero con una diferencia importante: Los Verdes nunca fueron un partido de trabajadores. El partido socialdemócrata sí que lo fue. En algunas regiones, hay que decirlo, AfD se ha convertido en el partido protesta de los trabajadores que ya no creen en el partido socialdemócrata, a los que ven como parte del establishment.



¿Por qué La Izquierda no se ha convertido en el vehículo político de esa protesta?


Hay ideas muy ingenuas, por ejemplo, en materia de política de inmigración. Si se comienza a debatir una ley de inmigración de inmediato se produce un choque cultural. Porque para muchos izquierdistas eso significa establecer normas que discriminarán a personas. Una ley de inmigración supone de por si una discriminación: con ella se decide quién queremos que entre en el país —por ejemplo, a partir de su grado de educación, edad o posibilidades económicas— y quién no. Un partido socialdemócrata o de izquierdas está claro que no defenderá una ley que incluya discriminación en términos de religión, raza o género. Pero ha de haber un cierto grado de discriminación, como ocurre en la ley de inmigración de Australia o Canadá.



Irónicamente, Canadá, que es visto como un país liberal, tiene una ley de inmigración muy restrictiva que es tomada como modelo, entre otros, por la propia AfD…


Cierto, pero AfD no la ve como es, porque no discrimina en términos de país de origen, inmigración, raza o religión. Toronto es una de las ciudades más multiculturales del mundo. La cultura de aceptación de los canadienses también es mayor: a los inmigrantes los llaman ‘nuevos canadienses’. Es una cultura de acogida que funciona relativamente bien.



Pero hay otras cosas que dividen a La Izquierda, como peleas internas.


La Izquierda no tiene una idea clara de qué hacer en el momento actual. La parte más difícil para La Izquierda es encontrar al socio adecuado. Los Verdes son ahora demasiado fuertes, no les importa con quién llegar a un acuerdo, y aceptaría a La Izquierda como socio menor bajo circunstancias muy específicas. El SPD está más o menos ocupado consigo mismo. Habrá que esperar a que termine ese proceso. Mientras, La Izquierda está perdiendo pie en el Este del país, donde acostumbraba a obtener sus mejores resultados, como consecuencia del desarrollo demográfico, ya que era un partido con una elevada media de edad entre sus militantes.

 

Participa en la nueva edición de las Obras completas de Marx y Engels (OME). ¿Cuál es el estado actual del proyecto?


El proyecto continúa. Se mantiene la financiación para los próximos 16 años, lo que es bastante extraordinario. Ésta depende en gran medida de instituciones y bibliotecas. Piense que un volumen tiene un precio de alrededor de unos 200 euros, no es algo obviamente que todo el mundo pueda permitirse aunque quisiera. Las únicas concesiones que el proyecto se ha visto obligado a hacer es que algunos de los volúmenes se publiquen únicamente en versión digital.


Los últimos volúmenes aparecidos son una nueva edición de La ideología alemana en más o menos su forma original, aunque nadie puede establecer cuál era su forma original exacta, ya que los autores reescribieron el manuscrito varias veces. Engels llegó a utilizarlo como fuente hasta 40 años después de su redacción y quizá alteró el orden. En cualquier caso, esta última edición se acerca a ese original, y proporciona una buena idea de la naturaleza fragmentaria y del proceso de redacción de este libro polémico y que sirvió para alumbrar una nueva manera de entender las ciencias sociales.

También hemos publicado el borrador del libro de Marx de 1857-1858 sobre las crisis, escrito durante una de las mayores crisis mundiales, para las que preparó un estudio empírico y recolectó datos con la idea de publicar un volumen sobre el tema, pero que nunca terminó. El manuscrito, que demuestra su capacidad para llevar a cabo un trabajo empírico, está relacionado con los Grundrisse, de manera que podemos ver cómo su obra teórica se relaciona con sus estudios empíricos, cómo cambiaban sus argumentos dependiendo del estudio de las crisis. También hemos publicado un libro con los cuadernos de finales de la década de 1860 y 1870 sobre ciencias naturales y economía, en particular estudios sobre los mercados financieros, el mercado bursátil, literatura bancaria contemporánea, etcétera. Es otro estudio sobre el proceso real de investigación en Marx. Y hay otro volumen con los artículos periodísticos para The New York Herald Tribune —luego reproducidos en otros periódicos británicos— durante este mismo período, mientras escribía los Grundrisse e investigaba las crisis.

Hasta la fecha hemos publicado unos 75 volúmenes, según el plan revisado el total será de 114 volúmenes. La segunda sección, con el trabajo preliminar sobre El capital, ya ha sido completada, falta por completar el resto.



Se encuentra en Barcelona con motivo del curso de posgrado de Sin Permiso. Recientemente se ha rendido homenaje a su editor, Antoni Domènech, fallecido en 2017. ¿Qué recuerda de él?


Su muerte fue una noticia muy triste. Era un hombre de un grandísimo sentido del humor y una persona tremendamente inteligente. Lo veías en sus ojos, en el brillo, no le hacía falta decir nada. Hablamos mucho de su obra. Aún sigo buscando a un editor alemán para su último libro. También conviene destacar el papel intelectual de revistas como Sin Permiso, que fundó. Y me consta que personalmente era muy cercano a Manuel Sacristán, el traductor al español de El capital.

 

Por cierto, Domènech cultivó una duradera amistad con un personaje todavía polémico hoy en Alemania: el filósofo Wolfgang Harich.


Harich es polémico, sin duda. No me opongo a él, todo lo contrario. Han de tenerse en cuenta las condiciones especiales bajo las cuales gente como Harich tuvieron que escribir. Formó parte de los rebeldes de la RDA y pagó el precio por ello. Su vida no fue en absoluto fácil. Fue uno de los autores de la RDA exiliado más o menos en su propio país.

 

Antes ha mencionado a China. Habrá quien le sorprenda su opinión sobre este país en comparación con lo que leemos en los medios de comunicación.


Es más complicado de lo que parece, como siempre. Hay cuestiones que uno ha de evitar si quiere mantener relaciones con gente del Partido Comunista de China, de instituciones vinculadas al partido o la academia y el sistema universitario chino, como sus políticas en Tíbet y otras partes del país. Puede hablarse de ellos de prácticamente de todo, a todos los niveles, con la condición de que no se publique en un periódico del país al día siguiente. Mientras uno mantenga una cierta discreción sobre lo que sucede en China, se puede hablar de todo.
Personalmente estoy muy interesado en sus políticas económicas y medioambientales. Han sabido ver con claridad los problemas que tienen y toman medidas. Me gustaría que algunas de esas políticas fueran tenidas en cuenta en Europa.

En diez años, por ejemplo, construyeron una red de ferrocarriles de alta velocidad, con la tecnología más puntera, conectando las grandes ciudades. Nosotros no somos capaces de hacer eso en Europa, aunque geográficamente el continente es más pequeño que China. Es ridículo. Existía antes de la Primera Guerra Mundial: uno podía subirse al tren en el sur de Alemania y viajar hasta Lisboa. Ahora ya no. Los japoneses también tienen algo así, comenzaron a construirlo en los sesenta. Compárese la construcción del nuevo aeropuerto de Pekín con cómo los alemanes siguen peleándose con su nuevo aeropuerto en Berlín. Es increíble. Los chinos terminaron el proyecto en dos años y medio. Los alemanes comenzaron hace diez años, ¿y dónde están ahora? Todavía no está terminado.

También han sabido corregir errores. La destrucción de los centros históricos para construir rascacielos y otros edificios modernos, algo impensable en Europa. Ya no es así. El tráfico rodado en las ciudades es insostenible, la polución afecta a la salud de los ciudadanos. No tardaron en ver el problema y emprendieron medidas que ya están teniendo efecto en una gran ciudad como Pekín. Están mejorando. Los alemanes, por ejemplo, no actúan con la misma rapidez ni con la misma eficacia que los chinos.



Volviendo a la teoría, de unos años para acá vemos en Europa recuperarse a algunos autores olvidados de la tradición socialista. ¿Qué autores merecen ser tenidos en cuenta?


Justamente acabamos de sacar un nuevo libro para las juventudes socialistas, una antología sobre socialistas olvidados en su mayor parte, aunque no sólo. Es importante contar con una suerte de memoria histórica colectiva para evitar caer en los mismos errores y equivocaciones del pasado. El libro empieza con Marx y Engels, sigue con Karl Kautsky, Eduard Bernstein, Rosa Luxemburg, Rudolf Hilferding. La mayoría del mundo germano-parlante, pero sin duda podría extenderse. No me resulta difícil imaginar un libro así a escala europea, con autores españoles, franceses, polacos, rusos, etcétera, incluso judíos, en yiddish. Tenemos una tradición muy rica a la que no deberíamos renunciar.



En el mundo anglosajón se ha hablado mucho estos últimos años de Kautsky, de recuperar a Kautsky.


Su estilo, por decirlo abiertamente, es apagado. En estilo no tiene la fuerza que tenía Marx, que era muy agudo en alemán, o Rosa Luxemburg. Trotsky también era un muy buen escritor, aunque en mi opinión no era un gran pensador. Pero era un escritor brillante, mucho más que Lenin, que era más gris en ese aspecto.

Kautsky trató muchas cuestiones sobre las que escribieron Marx y Engels, pero sin entrar a fondo en el asunto. Piense en la creación de la revista Die Neue Zeit, que fue la revista teórica más importante para los socialistas europeos durante mucho tiempo. Todos querían publicar en esa revista, y Kautsky consiguió impulsar a nuevos autores.

De Kautsky se puede decir que era aburrido, pero intentaba decir algo, y ese algo no era baladí. Kautsky rompió con la tradición de no hablar mucho del futuro socialista. Fue muy atrevido en este aspecto e incluso escribió un libro titulado en alemán Am Tage nach der sozialen Revolution, “en los días después de la revolución social”. Un libro muy audaz. “¿Qué haremos exactamente después de tomar el poder?”, se preguntó. No veo a nadie en toda la izquierda europea capaz de atreverse a escribir algo así hoy.



Un autor del que ha quedado una imagen muy marcada por sus polémicas con Lenin.


Por supuesto. La polémica empezó en 1918, cuando Kautsky, como muchos otros, apoyó la Revolución de octubre porque pensaba, como Bauer, que los bolcheviques habían hecho lo correcto deshaciéndose del gobierno de Kerenski. En este respecto estaban de acuerdo con Lenin y Trotsky. Pero sus expectativas, como las de muchos, de que habría un gobierno de coalición de todos los partidos socialistas, con elecciones, constitución, etcétera, quedaron frustradas. Los bolcheviques hicieron lo opuesto. Comenzaron una política de terror, defendida por Lenin y Trotsky. Esto es cierto. Pensaban que era inevitable. Kautsky y muchos otros tomaron otra posición respecto a Rusia. Por eso hubo discrepancias entre Bauer y Kautsky. Bauer siguió defendiendo la revolución: para él era claro que ésa no era la dirección a tomar, menos aún en Europa occidental, y discrepó con la idea de privar de derechos políticos a la oposición y abolir, en la práctica, la democracia, incluso para la clase trabajadora. Discrepó profundamente, pero los apoyó cuando fueron atacados, una tradición de solidaridad con la URSS que no se detuvo ni con Stalin. Kautsky pensó que acabaría mal, en un desastre. Lo que hizo Gorbachov fue lo que Otto Bauer siempre esperó: que la democracia fuese reintroducida en la URSS desde arriba. Pero advirtió que cuando eso ocurriese sería el período más peligroso de la transición y podría explotar. Y eso es lo que sucedió. Bauer supo pronosticar muchas de las cosas que ocurrirían.

 

Por Àngel Ferrero

publicado
2019-12-11 06:58

Publicado enPolítica
Domingo, 27 Octubre 2019 12:03

Tres revoluciones y una contrarrevolución

Unos 15.000 soldados, cientos de tanques, misiles y aviones de combate desfilaron por la plaza de Tiananmen para celebrar el camino recorrido por China desde que era un país devastado por la guerra y la pobreza hasta convertirse en la segunda mayor economía del mundo. https://rpp.pe/tecnologia/innovaciones/china-presumio-sus-nuevas-armas-drones-misiles-y-bombarderos-noticia-1222360.

La historia china del último siglo y medio es fascinante. Habría que profundizar en lo sucedido en esos 150 años, en vez de sorprenderse por el crecimiento económico de las tres décadas anteriores, que en realidad es lo único que impresiona a las elites occidentales.

 

La descomposición del Estado imperial chino tiene fechas concretas. La primera Guerra del Opio duró entre 1839 y 1842 y la segunda fue de 1856 hasta 1860. Las causas de esas guerra fueron los intereses colonialistas de Inglaterra de imponer el contrabando de opio de la India hacia China, realizado por las empresas británicas, mientras el gobierno chino se empeñaba en imponer sus leyes y límites a ese comercio.

La derrota china en ambas guerras llevó a la firma de los Tratados Desiguales, con la apertura de varios puertos al comercio exterior y la anexión de Hong Kong al Reino Unido. El prestigio de la dinastía imperial Qing cayó por los suelos, pero creció el odio del pueblo chino a un colonialismo que no podía aceptar la reticencia de la potencia asiática a someterse a las reglas de Occidente.

Las sucesivas derrotas provocaron honda conmoción interna. La Rebelión Taiping a mediados del siglo XIX y la Rebelión de los Bóxers a principios del XX, precedieron la revolución nacionalista de 1911 de la mano de Sun Yat Sen, que provocó la caída del Imperio Qing en 1912. Fue el fundador del Kuomintang y de la República de China, y se lo considera también el padre de la actual República Popular China fundada en 1949 con el triunfo de la revolución comunista encabezada por Mao.

 

Las dos primeras revoluciones

 

La primera revolución comunista en China partió de la creación de zonas liberadas o zonas rojas como las denominó Mao Zedong. Hacia fines de la década de 1930, luego de la fracasada revolución de 1927 (en la cual los comunistas aún enfocaban su lucha en las ciudades pensando que la vanguardia era el proletariado, en un país donde más del 80 por ciento de la población era campesina), fueron surgiendo hasta una decena de zonas liberadas que contenían más de un millón de habitantes.

En 1931 Mao y Chu Teh crean la más importante de ellas, que bautizaron como República Soviética de China, que dura hasta 1937. Esta república surge de la Primera Asamblea Nacional de Representantes del Sóviet de China celebrada en Riujin, en la zona liberada de Jiangxi, una región montañosa del centro sur del país, de difícil acceso. La república emitió su propia moneda, el yuan, tuvo una bandera y los atributos formales de un Estado, que abarcaba unos 150.000 kilómetros cuadrados.

La ofensiva militar contra estas zonas, a partir de 1934, las campañas de “cerco y aniquilamiento” de Chiang Kai-shek, el general derechista que había tomado las riendas del Kuomintang, fuerzan la retirada hacia el norte en lo que llamó Larga Marcha. En este período se consolida la ruptura de hecho con la estrategia diseñada por la III Internacional que dirigía la lucha de los comunistas chinos (y de todos los comunistas del mundo) desde sus oficinas en Moscú.

El partido ruso defendía tres cuestiones que Mao rechazaba: el proletariado era la fuerza principal de la revolución, la revolución era democrático-burguesa y por lo tanto debía establecerse una alianza con el Kuomintang. En este período las tres tesis mostraron su profundo error. El campesinado era el sector más activo en la lucha contra la derecha que en esos momentos era ya el Kuomintang, y las demandas que se concretaban en las zonas rojas enfilaban directamente hacia el socialismo.

La ruptura de hecho con Moscú, aunque los comunistas chinos mantenían un discurso público de aceptación de las tesis de la Unión Soviética, llevó a los dirigidos por Mao a victorias importantes, en particular en la resistencia a la invasión japonesa (desde 1937 hasta 1945). En esos años se hicieron fuertes en el norte, en sus bases en torno a la ciudad de Yenán, donde habían llegado exhaustos de la Larga Marcha. Extendieron su influencia a buena parte del país y luego de la derrota de Japón en 1945, estuvieron en condiciones de lanzar ofensivas que los llevaron a la victoria sobre el Kuomintang en 1949.

 

La revolución cultural

 

Fue el movimiento político y de masas más importante que haya existido nunca en un país luego de la toma del poder por los revolucionarios. En realidad no fue una revolución, como pretenden los seguidores de Mao, sino una feroz lucha dentro del partido, del Estado y del Ejército Popular de Liberación, entre una línea que defendía la profundización de las tendencias socialistas y otra que apuntaba hacia el mercado y hacia la reproducción de una casta o clase burocrática en el poder estatal.

En suma, se trata de una experiencia que se miraba en el espejo soviético. Así como los comunistas habían hecho su revolución en contra de las directrices de Moscú, ahora buscaban también un camino propio. El punto de unión entre ambas tendencias (encarnadas por Mao, por un lado, y Deng Xiaoping, por otro), era la defensa de la nación china ante las agresiones externas, que podían provenir tanto de Estados Unidos como de la Unión Soviética. La primera había sido derrotada en la guerra de Corea (1950-53), y con la segunda hubo serios enfrentamientos militares en la frontera en la década de 1960.

La revolución cultural estuvo enfocada a combatir a los dirigentes que seguían la “línea capitalista” y se caracterizó por una amplia movilización de millones de jóvenes que denunciaron a los burócratas, destituyeron a numerosos jerarcas y fueron a remotas comunas rurales a llevar la línea de Mao. En los hechos, fue una serie de purgas y contra-purgas que se diferenciaron de lo sucedido en la URSS porque no se apeló al asesinato y la ejecución de dirigentes sino a la movilización de masas.

Debe destacarse la notable diferencia entre la brutal persecución llevada a cabo por Stalin, que liquidó a toda la vieja guardia bolchevique, y la colectivización forzosa de los campesinos. Aunque en China hubo evidentes excesos, no se registraron procesos similares a los que caracterizaron al régimen estalinista. Durante el período de la revolución cultural, desde 1966 hasta la muerte de Mao, en 1976, reinó un gran desorden que se tradujo en un estancamiento de la economía, o retroceso en varias áreas, y desordenes que terminaron cansando a la población.

Pese a sus limitaciones y gruesas desviaciones (todo lo occidental fue atacado por los guardias rojos maoístas), la revolución cultural fue un intento serio de evitar los desastres del estalinismo.

 

La contrarrevolución

 

Tras la muerte de Mao y luego de la rehabilitación de Deng, el país se encaminó hacia un capitalismo de Estado que multiplicó la riqueza nacional. Nadie puede dudar del impresionante éxito económico de China, de la mano de la apertura a las grandes multinacionales que se establecieron en el país, convirtiéndolo en el taller del mundo a partir de bajos salarios y una gran permisividad en la legislación ambiental.

Más impresionante aún es su desarrollo tecnológico, lo que le permitió superar a Estados Unidos en muchos rubros. Detenta la mayoría de las 500 supercomputadoras más veloces del mundo, está a la vanguardia en tecnologías que serán claves en el futuro –como la computación cuántica– y muestra un notable avance en la inteligencia artificial.

El crecimiento de sus fuerzas armadas y el armamento sofisticado que posee, hacen casi imposible que vuelva a ser invadida como antaño, y está en condiciones de infligir serias pérdidas a quien intente atacarla.

Sin embargo, la china no es una sociedad libre. El dominio patriarcal sigue siendo abrumador. No más observar la integración de los órganos centrales del Partido Comunista, donde los cargos son monopolizados por varones adultos, en el borde la tercera edad. Los déficits más importantes de China se relacionan con la desigualdad y las libertades democráticas.

El “sistema de crédito social” es quizá el aspecto más grave. Está siendo probado en algunas ciudades pero se prevé extenderlo a todo el país. Consiste en un sistema de puntos: todos parten con 100, pero se les reducirán si cometen faltas como fumar en sitios prohibidos, retraso en el pago de facturas, difundir datos falsos por redes sociales o generar problemas en el transporte público.

Si caen por debajo de cierta puntuación, sus libertades estarán restringidas. Una persona con mal puntaje puede tener dificultades para comprar un boleto de avión, acceder a servicios sociales o deberá pagar más intereses por un préstamo, mientras que con alto puntaje tendrá facilidades para obtener una cita médica. El sistema utiliza los macrodatos (big data) privados de las personas, en un sistema de vigilancia inédito en el mundo.

Lo más grave: se ganan puntos acusando a quienes se saltan las normas, creando un sistema de delación extremadamente peligroso. Lo cierto es que, aunque no se ha aplicado en todo el país, en un solo años 6 millones de personas quedaron excluidas de los sistemas de transporte más avanzados.

El ex presidente José Mujica advirtió que en algunos años las personas de izquierda podemos “echar en falta” al odioso imperialismo norteamericano. Lo dijo con sorna y con la ironía que lo caracteriza, pero sabe de lo que habla.

 


 

Recuadro 1

 

Capitalismo sin propiedad privada ni democracia

 

Desde que las tesis de Deng Xiaoping se convirtieron en línea oficial del Partido Comunista, asistimos a una realidad de nuevo tipo, que no había sido contemplada por las teorías del socialismo y tampoco del liberalismo. El impulso a la economía capitalista del enriquecimiento y la acumulación de capital, desembocó en un capitalismo de Estado en el cual la clase social que domina las instituciones tiene la capacidad de tomar decisiones sin consultar a la población.

En una sola operación se conjugan: capitalismo más nueva clase dominante más sistema político no democrático pero que se reclama socialista y popular. Ciertamente estamos ante una operación diferente a la que conocimos en la Unión Soviética, donde el enriquecimiento estaba mal visto y la cúpula del partido no pertenecía a empresas capitalistas porque, sencillamente, no existían.
Tomemos el caso de Alibaba, que ha superado en ventas a Amazon. Formalmente es una empresa privada multinacional de alta tecnología. Su presidente y fundador, Jack Ma, es el hombre más rico de China y es miembro del Partido Comunista.


En 2007 el Diario del Pueblo informó que 1.554 empresarios privados se integraron al Partido Comunista. Un estudio oficial mostró que el 28,8 por ciento de los grandes empresarios consideró “un honor ser elegidos como miembros” del partido o de las instituciones oficiales de la República Popular (Diario del Pueblo, 15/10/2007).
Estamos ante un matrimonio capital/partido/Estado que ha parido una nueva realidad, en gran medida inédita y que merece ser estudiada a fondo. Es evidente que hay una subordinación del capital chino a “su” Estado, una alianza entre los propietarios de los medios de producción y el Partido/Estado con el objetivo de hacer grande a la nación. En este sentido, hay una confluencia entre acumulación de poder y acumulación de capital que es una de las principales características del capitalismo.

 


 

Recuadro 2

 

Un ejército para repeler agresiones

 

Con base en un potente desarrollo científico y tecnológico, el Ejército Popular de Liberación ha alcanzado un grado sorprendente de desarrollo. El objetivo de China consiste en no volver a sufrir humillaciones como fueron las dos guerras del opio en el siglo XIX y la invasión japonesa en el XX.

El impresionante desfile militar del 1 de octubre pasado, mostró los logros tecnológicos de China, tanto como en el factor que Mao consideraba básico: la moral de combate de la tropa. Lo primero fue visible en el desfile que involucró 15.000 efectivos, más de 160 aeronaves, 580 piezas de armamento y material bélico entre los que figuran el moderno bombardero Xian H-6N, el dron furtivo Gongji-11 y el helicóptero utilitario Z-20.

Pero las palmas se la llevaron los misiles. Pudieron observarse varias filas del misil Dong Feng 41, con más de 20 metros de largo y un alcance de 12 a 15.000 kilómetros, superior al del estadounidense Minuteman. Se trata de un cohete que puede cargar diez ojivas nucleares, que está emplazado en plataformas móviles que lo hacen casi inubicable.

También se pudo ver por vez primera el misil DF-17, de medio y corto alcance, diseñado para la defensa de las aguas territoriales en disputa en el Mar del Sur de China, y para enfrentar al Japón que ha desplegado misiles que, según Beijing, son una amenaza para China. El DF-17 cuenta con una ojiva planeadora supersónica que se desprende del misil.

Según especialistas militares como el ruso Vasili Kashin, “China sería, entonces, el primer país en montar una ojiva hipersónica sobre un misil de un alcance reducido” (Sputnik, 1 de octubre de 2019). Según el diario oficialista chino Global Times, esa ojiva puede alcanzar diez veces la velocidad del sonido, lo que la vuelve un arma mortal para los buques, al igual que el misil “anti-portaaviones D-21.

Un reciente artículo del diplomático venezolano Alfredo Toro Hardy, señala que Estados Unidos “corre el riesgos de quedar rezagado frente a los saltos de garrocha tecnológicos que China estaría dando”. A diferencia de la competencia EEUU-Unión Soviética, que medían sus fuerzas en cuántos tanques, aviones o misiles poseía cada uno, China ha optado por “el desarrollo de armas asimétricas”.

Por ejemplo: sus misiles de costos muy bajos pueden poner fuera de combate portaaviones que tienen un costo de 13.000 millones de dólares. El objetivo es denegar el acceso a sus mares, por los que surcan los barcos que la proveen del petróleo y donde navega el voluminoso comercio exterior del dragón.

Publicado enEdición Nº262
Setenta años de la Revolución China: pertenece al pueblo y no a los imperialistas

La prensa internacional y nacional no ha dejado de repicar: “70 años de régimen dictatorial”, “Del maoísmo al neocapitalismo”, “La larga sombra del dragón”, “70 años la historia de un modelo totalitario” y así, otros calificativos despectivos, hasta la saciedad, todo un repertorio de anticomunismo disfrazado de democracia. Pero si bien es verdad que los pueblos del mundo sufrieron dos derrotas profundas con las pérdidas de la URSS y China socialista, y del conjunto del campo socialista, no es verdad que no haya salidas para los pueblos en sus luchas contra los poderosos, y tampoco es cierto que no se puedan encontrar lecciones positivas respecto a lo sucedido. Para ello, un semblante de lo sucedido en China socialista.

El maoísmo considera que el principal aporte de Mao a la revolución fue la tesis de continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado, tesis relacionada al hecho histórico y político-ideológico de trascendencia de la restauración del capitalismo en la URSS en 1957, después del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (Pcus) y del golpe de Estado liderado por Jruscov.

Restauración del capitalismo que tenía varias explicaciones, según la posición ideológica desde donde se lea tal suceso: los maoístas sostienen la tesis anteriormente enunciada; los guevaristas, siguiendo las reflexiones del Che de 1964, ubicaban tal derrota en el momento de poner en marcha la Nueva Política Económica (NEP); otros marxistas consideraron que tal restauración capitalista había tomado forma en 1990 al desintegrarse la URSS, como sostienen los cubanos; por su parte los trotskistas sostienen que la URSS y China fueron desde siempre “Estados obreros burocratizados”. En fin, más allá de una u otra lectura de tal realidad, lo evidente es que hoy nadie niega el hecho de la restauración capitalista como categoría de análisis, como sucedía en las décadas del 70 y 80 del siglo pasado.

Mao vio con claridad cómo había degenerado el socialismo en Rusia, a diferencia de Stalin que se equivocó en el análisis del problema; y porque lo entendía lanzó la Gran Revolución Cultural Proletaria (Grcp), lucha que duró diez años intentando que China no cambiara de color, es decir, no terminara en lo que es hoy, lo que por supuesto muchos celebran pues al fin de cuentas “el capitalismo es la única solución”.

Lenin llamó la atención de que durante la construcción del socialismo se presentaban los peligros del burocratismo y llamó a que el pueblo se vinculara a la construcción de los organismos soviéticos: “el bajo nivel cultural hace que los soviets, que son por su programa órganos de gobierno a través de los trabajadores, actúan en la realidad como órganos de gobierno para los trabajadores, a través de la capa avanzada del proletariado, pero no a través de las masas laboriosas”.

Esta reflexión y llamado de atención la comprendió Mao no en el sentido de que los partidos no son necesarios, ni de la negación de las organizaciones de masas, sino en la necesidad de preguntarse si China podría llegar a esa condición de los rusos, de si en el seno de los partidos comunistas de los países socialistas habían personas más interesadas en sostener el regreso del país hacia el capitalismo que avanzar hacia el socialismo. Entre los que sostuvieron el camino capitalista resaltó Deng Xioping, dirigente del Partido Comunista Chino.
Estas cuestiones de la manera cómo debe avanzarse en el desarrollo de las relaciones de producción y de todo el modelo de organización social, tienen que ver con las condiciones concretas de cada país. Para el caso particular chino, este país pasó por una revolución de Nueva Democracia, de luchar contra el feudalismo, en contra del capitalismo burocrático, así como contra el imperialismo, proceso alargado durante 24 años de guerra revolucionaria –1924 hasta 1949–. El 1 de octubre de 1949, al llegar Mao a Pekín triunfador, dijo: “China se ha puesto en pie”.

Pero no todos los que participaron en la revolución democrática, incluso de manera consecuente, estaban interesados en dar el paso a la construcción del socialismo. Pensaban que pasar de un país atrasado, con feudalismo, a tomar formas burguesas y avanzar con el capitalismo era suficiente. Que lograr la independencia nacional, al derrotar a los imperialistas, así como a los terratenientes más atrasados, y que la economía fuese controlada por el Estado era suficiente. Esas posiciones incluían elementos psicológicos y emocionales: no querían más guerra, no querían más confrontaciones, mucho menos con países extranjeros, léase con los EE.UU. Y por eso claudicaron.

Desde 1949 y hasta 1976, año en que murió Mao, esa construcción del socialismo estuvo atravesada por la lucha con los que no querían una sociedad socialista, lucha que a su vez tuvo que ver con el debate de los dos modelos de construcción del socialismo, en el sentido de los que defendían el modelo soviético de construcción de la URSS y los maoístas, que a partir sobre todo de 1958, se lanzaron a construir con un modelo diferente que Mao llamó “Tomar la agricultura como base, desarrollar la industria ligera y la industria pesada como factor dirigente”.

Era una lucha dinámica que también llevó a Mao a concluir que el núcleo de la restauración anidaba en la superestructura ideológica, a la que consideró como una relación social y por lo tanto muy vinculada a las relaciones sociales de producción, de ahí que los administradores, ejecutivos, técnicos, etcétera, fueran considerados básicos para la construcción del socialismo, y con ellos había que actuar con todo énfasis pues podían torcer el camino.

Valoración de la superestructura ideológica que, siguiendo a Lenin, también lo llevó a valorar la fuerza de la costumbre, para volver al capitalismo

Como consecuencia de todo ello, Mao impulsó derrumbar barreras en sectores por lo general considerados sacrosantos, como la cultura, el arte, el periodismo, la ciencia, la educación y la filosofía.

Una lucha de contrarios en la cual las masas populares tenían derecho a participar en esas esferas de la sociedad y el conocimiento, en cuanto eran las dueñas de la nueva sociedad. Por eso dijo Mao “la revolución socialista en la esfera económica solamente (en lo que respecta a la propiedad de los medios de producción) no es suficiente, y, además no asegura la estabilidad”. Por lo tanto “debe producirse también la revolución socialista completa en las esferas políticas e ideológicas”.

Así como no es muy cierto que en los debates en la URSS de la década de 1920 no participaron las masas de trabajadores e intelectuales, tampoco lo es en el caso de la revolución cultural china donde millones de mujeres y hombres de todas las edades, dirigentes y no dirigentes, participaron de los debates en torno al rumbo qué debería tomar la sociedad.
Pese a ello, es verdad, los revolucionarios chinos fueron derrotados por los defensores del camino capitalista. Fueron derrotas que llevaron a muchos al escepticismo y la desmoralización, pero a otros, en cambio, los llevó al estudio, reflexión, y la búsqueda de caminos hacia una salida a las condiciones de explotación y opresión capitalistas. Y vale decir que el camino de la transformación de la sociedad es sinuoso pero el futuro es luminoso.

Publicado enEdición Nº262
Bolsonaro elogia la dictadura chilena al responder a críticas de Michelle Bachelet

Río de Janeiro. En su más violento –y virulento– ataque personal, el neofascista presidente brasileño, Jair Bolsonaro, eligió como blanco a la ex mandataria chilena y actual alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet.

Además, elogió al dictador Augusto Pinochet por, entre otras cosas, haber matado "comunistas" para impedir en 1973 que Chile se transformara "en Cuba". Mencionó directamente al brigadier Alberto Bachelet, padre de Michelle, asesinado en prisión luego de una sesión de tortura en febrero de 1974. Al año siguiente la misma Bachelet fue apresada y torturada.

Entre otras ofensas, Bolsonaro dijo, refiriéndose al blanco de su ráfaga, que "quien no tiene qué hacer trata de abrigarse en la cuestión de los derechos humanos".

Brasil, a propósito, está en campaña para ocupar una plaza en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas. Diplomáticos que todavía no han sido removidos de sus puestos vieron en el ataque de Bolsonaro un acto de sabotaje a su trabajo.

En la representación de la ONU en Ginebra las palabras contra Michelle Bachelet y su padre asesinado fueron consideradas "vergonzosas" e "inconcebibles".

Por la mañana, en Facebook, Bolsonaro –o quien escribe por él– había dicho: "Michelle Bachelet, comisionada de Derechos Humanos de la ONU, siguiendo la línea de Macron de entrometerse en los asuntos internos y en la soberanía brasileña, embiste a Brasil en la agenda de derechos humanos (de bandidos), atacando a nuestros valiosos policías civiles y militares. También dice que Brasil pierde espacio democrático, pero se olvida de que su país no es Cuba gracias a los que tuvieron el coraje de darle un basta a la izquierda en 1973, y entre los comunistas estaba su padre, brigadier en aquella época".

Esta fue su reacción a declaraciones de Bachelet hechas en Ginebra, en las cuales mostró su preocupación por lo que ocurre en Brasil desde la llegada del ultraderechista a la presidencia.

En un lenguaje cuidadoso, aunque contundente, Bachelet señaló que Brasil sufre "una reducción del espacio democrático", con énfasis en los ataques a defensores de la naturaleza y de los derechos humanos. Mencionó directamente el aumento de muertes causadas por policías, cuyas mayores víctimas son negros y habitantes de villas miseria.

Luego de lamentar "el discurso público que legitima ejecuciones sumarias e impunidad", cuestionó la política de facilitar el acceso indiscriminado a las armas, defendida con ardor por Bolsonaro.

También se extendió a las agresiones al medio ambiente, concentrándose en denunciar los ataques a los indígenas y la violencia en el campo, además de los incendios intencionales.

La nueva diatriba de Bolsonaro supera todos sus antecedentes de ataques personales sin control ni límite.

Su frontal agresión a la ex mandataria chilena despertó críticas severas en Chile, incluso en sectores de la derecha que han sido opositores a Bachelet en sus dos mandatos presidenciales.

En Santiago, el presidente del Senado, Jaime Quintana, repudió el ataque y aseguró que Bolsonaro "agredió la memoria de los chilenos". Exigió, además, una "respuesta contundente" del presidente derechista Sebastián Piñera.

"No comparto en absoluto la alusión hecha por el presidente Bolsonaro respecto de una ex presidenta de Chile, especialmente en un tema tan doloroso como la muerte de su padre", sostuvo más tarde Piñera.

Se creó, además, fuerte malestar en vísperas de la visita oficial a Brasil del ministro chileno de Relaciones Exteriores, Teodoro Ribera, prevista para hoy.

Desde que Bolsonaro asumió la presidencia brasileña y empezó a disparar declaraciones sin evaluar consecuencias, surgieron problemas con, en orden alfabético: Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Chile, Cuba, Francia, Irán, Israel, Paraguay, Noruega y Venezuela.

Nunca antes, sin embargo, había sido tan agresivo como ahora.

En Brasilia y Santiago nadie se animó, en un primer momento, a calcular las consecuencias del nuevo desastre de un Bolsonaro en estado puro, pero se considera que serán inevitables.

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Martes, 03 Septiembre 2019 05:47

El negacionismo frente a las víctimas

El negacionismo frente a las víctimas

“No hay desaparecidos en el Palacio de Justicia”, informó el titular de prensa que reprodujo las declaraciones brindadas por el fiscal Jorge Sarmiento, a cargo de la investigación para encontrar los restos de los desaparecidos de tan luctuoso suceso. Al día siguiente, lo matizó diciendo “No es cierto, es una falacia por generalización apresurada concluir eso”.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos en sentencia del 14 de noviembre de 2014, le ordenó al Estado efectuar una búsqueda rigurosa para determinar el paradero de las once víctimas desaparecidas del Palacio, a la mayor brevedad posible.

En cumplimiento de ese mandato, la Fiscalía General de la Nación creó una unidad investigativa, integrada por cuatro fiscales, entre ellos Sarmiento,quien recientemente afirmó en los medios de comunicación que al encontrarse los cuerpos de seis personas que figuraban como desaparecidas, ya no existe la desaparición forzada respecto a estas víctimas.

Se refería el investigador al hallazgo de los cuerpos, en distintos momentos y lugares del país, de Ana Rosa Castiblanco (2001) y Lucy Amparo Oviedo (2015) en la fosa común del Cementerio del Sur de Bogotá;de Cristina del Pilar Guarín Cortés y Luz Mary Portela León (2015);y de Héctor Jaime Beltrán Fuentes y Bernardo Beltrán Hernández (2017) en cementerios privados de Bogotá, Barranquilla y Manizales.

La Corte IDH dijo que “la forma en que se trataron los cuerpos de las personas fallecidas, la inhumación en fosas comunes sin respetar parámetros mínimos que facilitan la posterior identificación de los cuerpos, así como la falta de entrega de los cuerpos a sus familiares puede constituir un trato denigrante, en perjuicio de la persona fallecida así como de sus familiares”.Advirtió además que “el hecho que aparezcan los cuerpos en esa fosa común, no quiere decir que las personas no hayan podido salir con vida del Palacio”, como efectivamente se comprobó en noviembre de 2015, cuatro años después de la sentencia, que Ana Rosa Castiblanco salió viva del Palacio.

El que aparezcan seis cuerpos no borra la desaparición forzada.Una verdad no borra otra verdad.La Corte IDH ha dicho que los elementos concurrentes y constitutivos de éste crimen son: (a) la privación de la libertad; (b) la intervención directa de agentes estatales o por la aquiescencia de éstos, y (c) la negativa de reconocer la detención y de revelar la suerte o paradero de la persona interesada. La jurisprudencia del Sistema Europeo de Derechos Humanos, al igual que varias cortes constitucionales de los Estados americanos y altos tribunales nacionales, coinciden con la caracterización indicada.

Faltan por encontrar los cuerpos de cinco personas. Según el fiscal, son los únicos desaparecidos forzados: Carlos Rodríguez Vera y David Suspes Celis –con prueba de video que salieron con vida del Palacio–, Norma Constanza Esguerra, Gloria Anzola Figueroa e Irma Franco Pineda, a quien más de 60 testigos la vieron en la Casa del Florero.

El investigador, al referirse a la situación del general Jesús Armando Arias Cabrales, condenado por el Tribunal Superior de Bogotá a 35 años de prisión por las desapariciones forzadas del Palacio,dijo que será la Corte Suprema de Justicia la que reverse la sentencia de desaparición forzada y la cambie por homicidio. Es de notorio conocimiento público que la Corte ya se pronunció al respecto y mantuvo la desaparición forzada. ¿Ignorancia, mala fe o ambas cosas?

Las justicia colombiana ya emitió su veredicto sobre los desaparecidos del Palacio mediante sentencias del Consejo de Estado que condenó a la Nación por las desapariciones forzadas, y con las dos sentencias de juezas penales y del Tribunal Superior de Bogotá, que condenaron a los militares Arias Cabrales y Plazas Vega por estas desapariciones forzadas. La Corte Suprema de Justicia, que después absolvió al coronel Plazas, dejó en firme que hay desapariciones forzadas. La Comisión de la Verdad sobre los hechos del Palacio de Justicia, integrada por tres exmagistrados de la Corte Suprema, en su informe final determinó también la existencia de la desaparición forzada de personas. Decisiones de notorio conocimiento público, ¿cómo es posible que no lo sepa el fiscal?

La Corte IDH soportó su sentencia en estas decisiones y fue más allá cuando hizo notar que: “los hechos del presente caso se enmarcan en un contexto de sucesos graves, complejos y mayores a aquellos sometidos a juzgamiento, en los cuales fueron víctimas centenares de personas adicionales a las presuntas víctimas del presente caso”.

No se equivocó la Corte. Los cuerpos que se presumían que eran de los magistrados Andrade y Echeverry –y que fueron entregados a sus familiares recién ocurridos los hechos. Treinta y dos años después resultaron ser los de Héctor Beltrán Fuentes y Bernardo Beltrán Hernández, empleados de la cafetería del Palacio de Justicia. Los dos magistrados están desaparecidos y sus familiares los buscan.

El investigador parece operar bajo una hipótesis del negacionismo investigativo, lo cual va a contrapelo de las decisiones de la justicia colombiana e internacional. Igual que el fiscal Sarmiento piensa el doctor Rafael Nieto Loaiza,exagente del Estado colombiano ante la Corte IDH que dijo que no hay desapariciones forzadas, ni torturas, ni ejecuciones extrajudiciales en el Palacioy,el coronel Plazas Vega, quien reiteradamente afirma que no hay desaparecidos en el Palacio, que por el contrario, están muertos y no los han buscado bien, que la única desaparecida es Irma Franco. Plazas sabe lo que dice porque mandó a matar a “esos h.p.”. Llamativo: el fiscal Sarmiento y el coronel Plazas piensan igual.

La evidencia probatoria en que se basaron los jueces domésticos y el tribunal internacional sostiene lo contrario. Cristina del Pilar Guarín, Lucy Amparo Oviedo y Bernardo Beltrán se les ve salir con vida de la edificación en los videos.(El Pacto del Silencio, Barrios, Cajar y ediciones desde abajo, 2017).

La directora del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Adriana García, en agosto de 2019justificó los errores técnicos cometidos en la época de los hechos por no contar con las herramientas adecuadas con las que se cuenta hoy para identificar los cadáveres, ampliando así de manera indirecta las afirmaciones negacionistas del fiscal.El doctor Ego Lutenberguer, director del Instituto de Medicina Legal en 1985, le dijo a la fiscal Ángela Buitrago Ruíz durante la investigación del coronel Plazas Vega que el trabajo realizado por su institución fue perfecto. Sin embargo el doctor Carlos Valdés,a quien se atribuye el éxito de los recientes hallazgos, dijo en noviembre de 2018 que en 1985 los militares se tomaron el Instituto de Medicina Legal.¡Baíleme ese trompo en la uña! Nos preguntamos: ¿quién dice la verdad? ¿a quién le creemos?

Refiriéndose a las afirmaciones del fiscal Sarmiento, la doctora Luz Marina Monzón, directora de la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos, dijo que el negacionismo no le ayuda a la paz dado que toda la población colombiana se dio cuenta que salieron personas vivas del Palacio y sus familiares siguen reclamando a sus seres queridos. Por su parte, el padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, se mostró sorprendido por el pronunciamiento del fiscal y se comprometió a esclarecer la verdad humana, ética e histórica de los desaparecidos del Palacio de Justicia.

El negacionismo hacia las víctimas también se emplea para desconocer la existencia del conflicto armado interno en Colombia. Esa es la posición del expresidente Álvaro Uribe, apoyado por su partido el Centro Democrático y el fiscal investigador.

Además de negar la existencia de estos desaparecidos, el fiscal Jorge Sarmiento matizó que lo existente son “malas entregas y cuerpos mezclados”. Este asunto ya lo decidió la Corte cuando afirmó, que “los hechos del presente caso impactaron a más personas de las que están actualmente representadas ante la Corte, como efectivamente sucedió con los casos de los magistrados Andrade y Echeverry. Sobre cuerpos mezclados, está el del magistrado Pedro Elias Serrano Abadía y la visitante Norma Constanza Esguerra. La Corte le reprochó al Estado que no se haya exhumado el cuerpo del magistrado, situación que sigue sin esclarecerse hasta la fecha. Increíblemente, el fiscal Sarmiento invoca a su favor los propios errores cometidos por el Estado –lo cual viola los principios generales del derecho–, como la variación de la escena del crimen: apilar los cadáveres en el primer piso, lavar los cuerpos, mezclar prendas personales, inhumar los cuerpos en fosa común, errores que aceptó el Estado ante la Corte.

Afirmó el investigador que el trabajo de identificación de los cuerpos “de verdad debe ser orgullo patrio” –al igual que el coronel Plazas Vega quien piensa que “defendió la democracia” en la retoma del Palacio con el exceso de uso de la fuerza, al emplear tanques de guerra de manera indiscriminada contra la edificación.

Negacionismo, rueda suelta y Fiscalía General de la Nación

El negacionismo revictimiza a las víctimas por el sufrimiento adicional que a los familiares les genera, faltando a su deber de investigar el delito, instruir las diligencias para el esclarecimiento de lo ocurrido y asegurar el soporte médico legal para identificar los cuerpos.

La postura tanto del fiscal, como del Instituto de Medicina Legal –que debería guardar independencia frente a la Fiscalía General de la Nación– es un ataque al Acuerdo de Paz, concretamente a la Unidad de Búsqueda de personas dadas por desaparecidas, que hace parte junto con la Comisión de la Verdad y Esclarecimiento y la Justicia Especial para la Paz, del Sistema Integral de Verdad, justicia y reparación integral. Las víctimas de desaparición forzada cometidas por el ejército y por paramilitares en connivencia con éstos, ¿pierden el carácter de desaparecidos forzados al encontrarse sus restos?

Nos preguntamos también si el fiscal Sarmiento actúo como rueda suelta o si, por el contrario, su postura negacionista hace parte de un política institucional de la Fiscalía General de la Nación. La sociedad colombiana y la comunidad internacional merecen una respuesta a estos interrogantes.

La Corte IDH le ordenó al Estado colombiano llevar a cabo, en un plazo razonable, investigaciones amplias, sistemáticas y minuciosas para establecer la verdad de los hechos, y determinar, juzgar y sancionar a todos los responsables.

Sobre establecer la causa de la muerte de las personas, dijo el fiscal que va a ser muy difícil aclararlo, porque los restos que han encontrados han sido mínimos, son muy pequeños, están carbonizados, lo que no les permite a los investigadores dar cuenta de cómo murieron la personas y las circunstancias de esas muertes. Añade que en los informes de Medicina Legal se afirma que la causa de la muerte de los nuevos hallazgos es el homicidio, pero para saber la verdad de cómo murieron “nunca lo vamos a poder saber”. Es decir, no habrá ni verdad ni justicia en las desapariciones forzadas y las ejecuciones extra judiciales del Palacio. La Fiscalía no busca ni la verdad ni la justicia, sino la impunidad total.

Por último,el investigador se refirió públicamente a la audiencia de seguimiento de sentencia con carácter privado del caso Palacio de Justicia, que va a realizar la Corte IDH el próximo 6 de septiembre en la Universidad Externado de Colombia en Bogotá, anunciando que le van a decir a la Corte que han hecho un trabajo brillante, porque hasta la fecha han encontrado a estas personas y seguirán en la búsqueda de los que faltan. ¿Qué se pretende con ésta estrategia mediática? ¿Quiere incidir y convencer a los jueces y a la opinión pública que la Fiscalía cumplió la sentencia?

La respuesta a estos interrogantes la debe dar la Corte cuando emita la resolución de cumplimiento de sentencia del caso bajo examen. A la vez, ¿no debería el Tribunal repensar su práctica implementada hace tres años, de otorgar audiencias privadas de casos en países de donde el Estado es parte? Con la experiencia de la audiencia privada del Palacio de Justicia que se avecina, se corre el riesgo que se ventilen asuntos privados de manera pública. ¿No sería mejor adelantar este tipo de audiencias en la sede de la Corte en San José de Costa Rica o en otro país distinto al concernido con el caso?

Ojalá que se encuentren los cuerpos de las cinco víctimas restantes y los de las demás víctimas del Palacio que hoy figuran como desaparecidas, así como los demás desaparecidos en Colombia, porque las familias tienen derecho a cerrar su duelo, a recibir los restos en forma digna y a darle sepultura a sus seres queridos. Al igual, la sociedad colombiana y la comunidad internacional tienen derecho a conocer la verdad de lo sucedido.

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