La devastadora guerra contra el narcotráfico que EE.UU. le impuso al mundo cumple 50 años de fracasos

"Declaro la guerra contra las drogas". Esta frase, pronunciada por Richard Nixon el 17 de junio de 1971 en la Casa Blanca, marcó el inicio de una estrategia intervencionista en la que EE.UU. se erigió como gendarme mundial del combate al narcotráfico.

Los resultados han sido desastrosos. Cinco décadas después, no hay un solo efecto positivo. Al contrario. Hoy hay más sustancias prohibidas, son más baratas, más accesibles y con mayor potencia. El consumo aumentó tanto en EE.UU. que ha enfrentado epidemias consecutivas de cocaína, heroína, metanfetamina y fentanilo, y sigue siendo el país que más consume drogas.

Las organizaciones criminales crecieron, se multiplicaron, se profesionalizaron, se globalizaron. Se expandieron a todo el mundo con la invaluable ayuda de los bancos estadounidenses y europeos que lavan las multimillonarias ganancias del negocio trasnacional e ilegal más lucrativo.

La estela de víctimas es interminable: los usuarios que tienen consumo problemático y que son tratados como delincuentes, no como personas con problemas de salud; los cientos de miles de muertos y desaparecidos por la disputa de territorios o de mercancías o por la militarización del combate que sólo acrecentó las violaciones a los derechos humanos; los campesinos sumidos en la pobreza y que sólo pueden sobrevivir con la siembra de adormidera, hoja de coca o marihuana, o a quienes les arrasan sus campos con fumigaciones dañinas y erradicaciones forzadas; las 'mulas' que, a cambio de unos cuantos dólares, aceptan utilizar su cuerpo para transportar drogas; los consumidores que cumplen condenas por delitos que no deberían ser tales; los hombres y mujeres que forman parte de los eslabones más vulnerables de la cadena narco y a los que se les imponen condenas desproporcionadas.

Y la violencia endémica. Si lo sabrán especialmente Colombia y México. 

Cada año, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes presentan informes sobre drogas y narcotráfico que demuestran que, más allá de oscilaciones en la producción, el negocio se mantiene firme. No importa cuántos narcotraficantes mueran, se detengan o condenen, o cuántas toneladas se decomisen. El negocio solamente cambia de manos y no para de crecer.

Lo increíble es que, a pesar de que las cifras de producción, variedad de sustancias, consumo, muertes y presos evidencian que esta guerra ha sido infructuosa, la retórica bélica sigue vigente y cada tanto es repetida por presidentes latinoamericanos. Todavía es un discurso predominante que contrasta con los esfuerzos de sectores sociales que apuestan por modificar las políticas de drogas para que se aborde prioritariamente como una problemática de salud basada en el respeto a los derechos humanos.

El origen

Nixon fundamentó su nefasta guerra en el persistente consumo y en premisas moralinas. Hilvanó un lenguaje en el que consideró el abuso de sustancias como el "enemigo público número uno" al que había que derrotar a toda costa bajo tres ejes: la criminalización de los consumidores, el prohibicionismo absoluto de determinadas drogas y la militarización en el combate al narcotráfico en los países latinoamericanos productores.

La meta, irreal, era desterrar todas las drogas ilegales. Que dejaran de producirse y de consumirse. 

Para reforzar su estrategia, en julio de 1973 creó la Drug Enforcement Administration (DEA) que, a partir de ese momento, sería omnipresente en las operaciones contra el narcotráfico alrededor del mundo y que junto con la CIA se disputaría recursos financieros para seguir justificando su existencia.

En el imaginario estadounidense ya predominaban la estigmatización y los prejuicios raciales. Desde principios del siglo pasado habían vinculado a los chinos con el opio; a los negros con la cocaína; y a los mexicanos con la marihuana. Eran una amenaza. EE.UU. jamás ha admitido su responsabilidad en el negocio narco debido a sus altos niveles de consumo, al tráfico de armas y al lavado de dinero. Los culpables siempre son otros. Están convencidos. De ahí el éxito de la promesa de Donald Trump de construir un muro para cerrar el paso a los narcos mexicanos. De los narcos estadounidenses jamás sabemos nada.

Ya en los 80, Ronald Reagan insistió en que las drogas representaban una amenaza para la seguridad nacional. La guerra antinarcóticos se convirtió en una prioridad y EE.UU incrementó la asistencia militar y policial en América Latina. A través de la Iniciativa Andina, combatió el cultivo de marihuana y la producción de cocaína sin entender las complejas causas económicas, políticas y sociales que permitían el auge de estos cultivos en países como Colombia, Bolivia o Perú.

La hipocresía siempre ha estado latente. La CIA llegó al extremo de permitir el ingreso de drogas a EE.UU. a cambio de que los cárteles apoyaran a la Contra, el grupo armado que financiaba para derrocar a los sandinistas en Nicaragua. El caso Irán-Contras ha sido uno de los grandes escándalos de corrupción e intervencionismo de EE.UU. en América Latina, pero no el único. 

Rebeldía

Durante décadas, EE.UU. extorsionó al resto de los países latinoamericanos con una certificación anual que evaluaba si habían obedecido sus políticas antidrogas. En caso contrario, les cortaba el flujo millonario de recursos. A varios gobiernos dependientes no les importó afectar a sus ciudadanos y provocar sangrientos conflictos sociales con tal de entregar buenas cuentas.

Importaban más las cifras de campos erradicados, drogas decomisadas y narcos detenidos y asesinados, que las personas, los derechos humanos y la democracia.

El tema era tan central en la agenda de los gobiernos estadounidenses que, a fines del siglo pasado, el 92 % del presupuesto de asistencia militar y policial en América Latina y el Caribe se destinaba a la guerra contra las drogas. Pero en septiembre de 2001 la preocupación cambió por completo para dar prioridad a la "guerra contra el terrorismo".

Aun con recortes presupuestarios, las políticas de drogas siguieron inmutables. Desde Nixon hasta ahora, todos los presidentes estadounidenses han anunciado "éxitos" en la guerra contra el narcotráfico que, en realidad, son inexistentes. Es un "ya casi ganamos" que, 50 años después, es todavía más inalcanzable.

Por eso, comenzó a asomar la rebeldía. En 1998, a instancias de México, se celebró en Nueva York una Sesión Especial de la Asamblea de Naciones Unidas en la que países latinoamericanos y europeos advirtieron que no compartían una guerra que había provocado más daño que el consumo mismo de las sustancias. En lugar de analizar alternativas, la ONU volvió a comprometerse con "un mundo libre de drogas". De nuevo, la meta imposible.

Desde entonces, expresidentes, premios Nobel, periodistas, profesores universitarios, parlamentarios, empresarios, médicos, criminólogos, diplomáticos, políticos, filósofos, sociólogos, activistas, jueces y sacerdotes de decenas países, incluido Estados Unidos, han convocado a través de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia a cambiar el paradigma, a enfocar las políticas mundiales de control de drogas sin miedos, prejuicios y prohibiciones punitivas que cedan al sentido común, la ciencia, la salud pública y los derechos humanos.

Alternativas

La discusión está latente, tanto como las resistencias y los avances.

En 2013, Uruguay hizo historia al convertirse en el primer país del mundo en legalizar la producción, consumo y venta de la marihuana con fines medicinales y recreativos. Es decir, toda la cadena del negocio. Luego le siguió Canadá. México, que tiene un papel central en el negocio narco, está a un paso de imitar esta política rupturista e incluso desde el Gobierno abren la puerta a regular también la amapola, materia prima de la heroína.

La legalización de la marihuana ya rige en más de la mitad de los estados de EE.UU. En Portugal, la despenalización del consumo y el fin de la estigmatización a los usuarios de drogas logró reducir el mercado de cocaína y heroína y la población carcelaria. En gran parte de Europa se fortalecen las políticas de reducción de daños con salas de consumo supervisadas por el Estado que incluyen el intercambio de jeringas para evitar la propagación del VIH y hepatitis B y C entre los usuarios de heroína y otras drogas inyectables.

No se trata de promover las drogas, de frivolizar su consumo ni de alentarlo. Tampoco de que los países latinoamericanos asuman solo el papel de víctimas, porque, con el pretexto de combatir el narcotráfico, muchos políticos violan gustosamente y por su cuenta propia los derechos humanos y lideran o participan de las prácticas de corrupción inherentes al negocio.

Lo fundamental es ser realistas. Entender que las drogas se van a seguir produciendo y consumiendo. Que las políticas aplicadas hasta ahora no funcionaron y que hay que diseñar y poner en marcha alternativas alejadas de dogmas y prejuicios. Que así sea, por el bien de nuestras sociedades.

Por Cecilia González

Publicado: 16 jun 2021

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Miércoles, 16 Junio 2021 05:45

Claves para entender los mensajes del G7

Claves para entender los mensajes del G7

La semana pasada, del 11 al 13 de junio, se reunió en Cornualles, Inglaterra, el llamado G7. Un grupo auto-elegido integrado por los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Canadá y Japón. A 2019, esos siete países reunían cerca del 58 por ciento de la riqueza global y el 46 por ciento del PIB mundial. Además son sede de la mayoría de las empresas transnacionales. Se arrogan el suficiente peso económico, político y militar para dar directivas al resto del mundo. En esta ocasión también fueron como observadores representantes de la Unión Europea, Corea, Sudáfrica e India. 

En la declaración de esa reunión –la primera presencial post-pandemia– hicieron varios anuncios muy vistosos: la donación de mil millones de vacunas para Covid-19 a países “en desarrollo”, el compromiso de evitar futuras pandemias, de enfrentar al cambio climático y a la crisis de biodiversidad. También un plan para aumentar su competencia con China y Rusia por el reparto del mundo.

Pese a que una gran parte de la población global ha sido duramente golpeada por las restricciones impuestas por la pandemia, principalmente los pobres y más vulnerables, los mensajes del G7 anunciaron nuevos golpes, aunque maquillados de verdes y caritativos.

Por ejemplo, el anuncio de enviar vacunas a los países del Sur. En letra más pequeña aclara que serán 1000 millones hasta fines de 2022 y a través del mecanismo Covax, un invento de la Fundación Bill y Melinda Gates, para sustituir la distribución de vacunas a través de Naciones Unidas y sobre todo, evitar que se produzcan vacunas a nivel nacional y sin patentes. Covax es un emprendimiento público-privado, administrado por GAVI, otra alianza para vacunación global creada antes por la fundación Gates. Su meta principal es abrir y garantizar mercados para las vacunas de las grandes farmacéuticas y que los países que las reciban respeten esas patentes, con legislaciones adecuadas para ello. Las vacunas que dicen “donar” son compradas con dinero público y pagadas a las empresas. Aunque el número de vacunas que anunció el G7 podría parecer alto, la OMS aclaró rápidamente que se necesitan mínimo 11 mil millones de vacunas para tener efecto en el curso de la pandemia. La intención del G7 es curarse en salud (o mejor dicho curarse gracias a la enfermedad de otros),  fortaleciendo un mecanismo de vacunación global que evite el acceso y control público tanto a nivel nacional como internacional, de tal manera que nunca seansuficientes dosis, permitiendo que los virus muten y siempre haya escasez. Explico un poco más sobre este perverso mecanismo en otro artículo

Convenientemente, el G7 no se pronunció sobre la iniciativa de India y Sudáfrica ante la OMC para exceptuar de patentes a los tratamientos relacionados a Covid-19 en pandemia.

En el mismo tono, el compromiso de evitar futuras pandemias no se refiere a atacar las causas de raíz que provocaron esta pandemia y las anteriores, entre las que el sistema alimentario agroindustrial tiene la responsabilidad fundamental, tanto por la destrucción de ecosistemas que conlleva, como por las mutaciones de microbios que provoca la cría industrial de animales y por la debilidad inmunológica y la pandemia de obesidad global entre la población, debido al consumo de comida industrializada, no nutritiva y llena de agrotóxicos. 

Tampoco propone el G7 sistemas de salud pública y preventiva universales y gratuitos, otro aspecto clave de debilidad de los países frente a las epidemias, sino lo contrario. Se refiere a atención de enfermedad, pero para  establecer más “asociaciones público privadas” (como Covax) que significan más privatización en los sectores de salud, donde los estados construyen infraestructura y las empresas lucran con todo elfuncionamiento del sistema, incluidos cobros por acceder y lucros por instrumental y tratamientos.

Ligado a esto, otro aspecto sumamente preocupante es que el G7 también promete (“amenaza” es el verbo más adecuado) reducir el tiempo de desarrollo de nuevas vacunas, tratamientos y diagnósticos para que estén listos en menos de 100 días. Si algo ha sido omnipresente en esta pandemia, es la falta de certeza e incoherencia en diagnósticos y el uso acelerado de vacunas totalmente experimentales, nunca antes probadas y sólo autorizadas para uso emergencial, sobre las que no existen datos de sus efectos potenciales a mediano y largo plazo. Ahora el G7 amenaza con consolidar esta vía que elimina la responsabilidad y el principio de precaución, pero que será un increíble negocio para las farmacéuticas. 

En otros rubros, como la crisis climática y de biodiversidad, ambos graves problemas globales, anuncian compromisos que quieren hacer aparecer como positivos, cuando en realidad son sentencias de muerte que nos harán perder valiosos años para atender las crisis acuciantes del calentamiento global y lo que se ha llamado “la sexta extinción masiva” de la biodiversidad, ambas relacionadas también al surgimiento de nuevas epidemias.

Sobre cambio climático, afirman que ahora sí invertirán el dinero que comprometieron en 2009 para estabilizar el aumento de temperatura global en menos de 1.5 grados. Pero no se refieren a actuar sobre las causas del cambio climático, es decir, nada harán que moleste el lucro de las industrias que son las principales emisoras de gases de efecto invernadero: la extracción y uso de combustibles fósiles, el sistema alimentario agroindustrial, la deforestación.

La “promesa” del G7 es apoyar y subsidiar la ola de “compromisos” de cientos de empresas trasnacionales que son grandes contaminadores para llegar a “emisiones cero netas”. O sea, no para reducir emisiones, sino para aumentarlas, supuestamente para compensarlas con falsas “soluciones” de mercado y tecnológicas que en realidad no compensan nada, pero generan ganancias adicionales. Un nuevo informe producido en junio 2021 por varias organizaciones de justicia climática analiza las promesas de las empresasy explica por qué conllevarán nuevas amenazas y más despojo a las comunidades, además de aumentar el caos climático. (Ver La gran estafa: Cómo los grandes contaminadores imponen su agenda “cero neto” para retrasar, engañar y negar la acción climática)

Adicionalmente, la declaración del G7 afirma que parte de su contribución a mitigar la crisis climática será desarrollar nuevas vías de transporte e infraestructura para expandir la digitalización. Esto está relacionado con fortalecer su competencia con China y Rusia, tal como anuncian. Pero en lugar de reducir, aumentará las emisiones, tanto por mayor transporte y comercio, como por la alta demanda enérgetica de la digitalización en comercio y finanzas, un problema poco conocido, pero de enormes proporciones.

Al igual que con las promesas sobre cambio climático, las relacionadas a biodiversidad implican, otra vez, renovadas amenazas. Por ejemplo, una línea de acción principal es el apoyo a la llamada iniciativa 30×30 (30 por ciento de áreas protegidas al 2030). Esta propuesta, que viene de grandes ONGs conservacionistas y corporativas como The Nature Conservancy, WWF y otras, fue también introducida para su adoptación en las discusiones del Convenio de Diversidad Biológica de Naciones Unidas. El principal problema, como han señalado organizaciones sociales y ambientalistas, es que esta forma de “protección” se orienta a expulsar de sus territorios a los pueblos que allí viven y subsisten, con el argumento de que deben ser conservadas sin gente, cuando en realidad son las comunidades las que las han cuidado y conservado en casi todo el mundo. Expulsadas las comunidades, se convierten en áreas que pueden ser usadas por grandes ONGs y sus socios de gobierno, para la venta de captura y secuestro de carbono, compensaciones por biodiversidad y otra serie de lucrativos negocios. Hemos visto numerosos ejemplos de este tipo de acción con programas como pagos por servicios ambientales y REDD+. Ahora pretenden darle otro empuje global a la invasión de áreas que siempre han sido “protegidas” por las propias comunidades. 

Todo lo cual no sólo será una nueva ola de despojos, sino que también empeorará las crisis climática, de biodiversidad, de salud. 

Pero, como un signo de esperanza para todas y todos, al mismo tiempo que se reunían estos voceros del capitalismo mundial para anunciar sus nuevas amenazas en el G7, llegaba a las Azores, Portugal, el barco La Montaña, con siete muy diferentes. Son las, los y otroas zapatistas que están en la Gira por la Vida, que al contrario de todo lo anterior, se teje de encuentros verdaderos, entre personas, organizacionesy comunidades para compartir dolores, horizontes, luchas y construcciones que son las que realmente mantienen a la mayoría de la gente y el planeta con vida.

16 junio 2021

Publicado enMedio Ambiente
Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, ofrece una conferencia de prensa este lunes. En vídeo, sus declaraciones sobre China.(EFE)

La Alianza reclama a Pekín que respete el orden internacional “en el espacio, en el ciberespacio y en el terreno marítimo”

 

La primera cumbre de la OTAN en la era de Joe Biden ha colocado a China en la lista de principales desafíos junto al tradicional rival que era Rusia. La Alianza, además, ha establecido una nueva línea de defensa contra el riesgo de ciberataques a la vista del creciente número de incidentes y agresiones procedentes, en muchas ocasiones, de territorio ruso. Los 30 aliados occidentales entran así en una nueva etapa marcada por el impulso del nuevo presidente de EE UU y por la necesidad de afrontar un escenario geoestratégico muy inestable y plagado de amenazas híbridas que van más allá de la estrategia militar tradicional.

La reunión celebrada en la sede de la OTAN en Bruselas ha permitido visualizar el compromiso de la nueva Administración estadounidense con una Alianza cuya utilidad fue cuestionada por el anterior presidente, Donald Trump, que llegó a poner en duda su supervivencia. La cita de este lunes, en cambio, ha sido la ocasión para un reencuentro transatlántico basado en la buena sintonía y con un ambiente de “primer día de colegio”, según el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, por tratarse de una de las primeras citas con presencia física desde el inicio de la pandemia.

Biden ha hecho una profesión de fe en la relación transatlántica y en el futuro de la Alianza que ha reconfortado a los aliados. El renovado ímpetu apunta claramente hacia Rusia, que aparece mencionada 61 veces en el comunicado final de la cumbre y que sigue siendo la principal amenaza para la Alianza. Pero los 30 miembros de la OTAN subrayan también el “desafío sistémico” que supone China, que aparece mencionada 10 veces en el comunicado. Y los aliados occidentales apuntan con inquietud al riesgo de que ambos países autoritarios aúnen fuerzas para desafiar a las democracias occidentales porque China “está también cooperando militarmente con Rusia, incluida su participación en maniobras rusas en la zona euroatlántica”.

La Alianza empieza ya a plantear exigencias concretas a Pekín y a adoptar medidas que tienen en el punto de mira tanto a Rusia como al Gobierno de Xi Jinping. “Pedimos a China que respete sus compromisos internacionales y que actúe con responsabilidad en el sistema internacional, incluido el espacio, el ciberespacio y los territorios marítimos, en línea con su papel como gran potencia”, señala el comunicado final de la cumbre de la OTAN.

Los aliados occidentales colocan a China, además, en el nuevo campo de batalla del siglo XXI caracterizado por “un creciente número de amenazas cibernéticas, híbridas y asimétricas, incluidas las campañas de desinformación, el uso malicioso y cada vez más sofisticado de tecnologías emergentes y disruptivas”.

Varios aliados han sufrido ciberataques en los últimos meses, desde el que afectó a las bases informáticas del sistema de salud en Irlanda al que paralizó un oleoducto en EE UU. Aunque en principio los ataques son reivindicados por grupos de piratas informáticos a la caza de un rescate multimillonario, las autoridades occidentales sospechan que en ciertos casos puede tratarse de técnicas desestabilizadoras para la economía y la democracia orquestadas o toleradas por gobiernos autoritarios.

La OTAN reafirma su intención de juzgar esos ataques caso por caso y se reserva la posibilidad de calificarlos como agresión y activar el artículo 5 de su tratado, que establece la ayuda mutua entre los aliados. El comunicado de la cumbre señala que “los aliados reconocen que el impacto acumulado de ciberactividades maliciosas significativas podría, en ciertas circunstancias, ser considerado equivalente a un ataque armado”.

La OTAN, de momento, ha acordado en la cumbre la puesta en marcha de una política de ciberdefensa extensa, basada en la disuasión y el desarrollo de nuevas capacidades. Y se declara dispuesta “a emplear todas nuestras capacidades en cualquier momento para evitar, defendernos de o contrarrestar el espectro completo de ciberamenazas, incluidas aquellas que forman parte de campañas híbridas”.

Los aliados advierten también: “Si es necesario impondremos costes a quienes nos golpean”. Y avisan de que la respuesta “no necesita restringirse al terreno cibernético”. Una amenaza de represalia asimétrica que probablemente llamará la atención en Moscú o en Pekín.

Arsenal nuclear

La cumbre de la OTAN no ha llegado a calificar a China como “enemigo” o “rival”, pero el lenguaje del comunicado final deja clara la creciente tensión con el gigante asiático. “Las ambiciones declaradas de China y su conducta asertiva presentan desafíos sistémicos para el orden internacional y en áreas relevantes para la seguridad de la Alianza”, señala el texto aprobado por unanimidad. Los presidentes de Gobierno o Estado de esos países aliados añaden: “Estamos preocupados por las políticas de coerción [de Pekín]” y recuerdan que “China está expandiendo rápidamente su arsenal nuclear” y mantiene “la opacidad sobre el desarrollo de su modernización militar”.

Stoltenberg ha precisado que la estrategia frente a China no consistirá tanto en la presencia de la OTAN en Asia como en el fortalecimiento de las defensas en el propio territorio de la Alianza: “Porque es China la que está viniendo hacia nosotros”. Entre los aliados, sin embargo, hay numerosos matices sobre la relación con Pekín y varios de los países europeos, como Alemania o Francia, se resisten a embarcarse en una especie de guerra fría con el gigante asiático.

“No hay que confundir los objetivos”, ha señalado el presidente francés, Emmanuel Macron, al término de la cumbre. “La OTAN es una organización militar, pero nuestra relación con China no es solo militar”, ha dicho Macron. Y ha subrayado: “China es una gran potencia con la que trabajamos en áreas internacionales muy importantes”, en alusión a la lucha contra el cambio climático o el control de armamentos.

Pero a pesar de las reticencias europeas, la Alianza endurece progresivamente su tono hacia China. La OTAN ya había identificado a ese país como uno de sus principales desafíos en la cumbre de diciembre de 2019, en gran parte por la presión de Trump. El presidente Biden no solo ha mantenido la presión del anterior inquilino de la Casa Blanca, sino que incluso la ha redoblado.

Por Bernardo de Miguel

Bruselas - 14 jun 2021 - 20:16 CEST

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Las grandes potencias aprovecharon el año de la pandemia para aumentar el despliegue de sus armas nucleares

El último informe del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) señala que durante 2020 el número estimado de armas nucleares desplegadas en fuerzas operativas creció hasta las 3.825, de las cuales alrededor de 2.000 "se mantuvieron en un estado de alerta operativa alta, a punto para ser usadas". Casi todas pertenecían a EEUU y Rusia.

 

La crisis mundial provocada por el coronavirus no apagó la amenaza nuclear. Según destaca el prestigioso Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) en un informe, el número estimado de armas nucleares desplegadas por las grandes potencias mundiales creció hasta las 3.825, pero eso no es todo: alrededor de 2.000, casi todas pertenecientes a Rusia y EEUU se mantuvieron en un "estado de alerta operativa alta". O lo que es lo mismo, "a punto para ser usadas".

Coincidiendo con la cumbre de líderes de la OTAN que tiene lugar este lunes en Bruselas, el SIPRI ha dado a conocer los datos de su anuario, en el que evalúa la "situación actual en materia de armamentos, desarme y seguridad internacional". "Al inicio de 2021, los nueve países con armamento nuclear –Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y la República Democrática Popular de Corea (Corea del Norte)— poseían conjuntamente unas 13.080 armas nucleares", señala el estudio, que destaca que esta cifra "representa una disminución respecto de las 13.400 que el SIPRI calculó que tenían a comienzos de 2020".

Sin embargo, "el número estimado de armas nucleares desplegadas actualmente en fuerzas operativas" pasó de 3.720 en enero de 2020 a 3.825 en enero de 2021. "Mientras que en 2020 EEUU y Rusia continuaron reduciendo sus existencias generales de armas nucleares al desmantelar ojivas en desuso, se calcula que al inicio de 2021 disponían de unas 50 ojivas nucleares más en despliegues operativos que un año antes", advierte el SIPRI.

El documento alerta que Rusia también incrementó su stock militar nuclear general en unas 180 ojivas, "debido principalmente al despliegue de más misiles balísticos intercontinentales terrestres con múltiples ojivas y misiles balísticos de lanzamiento submarino". De esta forma, las "fuerzas nucleares estratégicas" desplegadas por EEUU y Rusia "se mantuvieron dentro de los límites establecidos por el Tratado para la Reducción de Armas Estratégicas Ofensivas de 2010 (Nuevo START), a pesar de que el tratado no limita las existencias totales de ojivas nucleares".

"Parece que ahora el número total de ojivas en las reservas militares mundiales está aumentando, un indicador preocupante de que la tendencia a la baja que ha caracterizado los arsenales nucleares globales desde el fin de la Guerra Fría se ha estancado", afirma en un comunicado Hans M. Kristensen, miembro asociado senior del Programa de Desarme Nuclear, Control de Armas y No-Proliferación del SIPRI y director del Proyecto de Información Nuclear de la Federación de Científicos Americanos (FAS).

En ese contexto, afirmó que "la prórroga en el último momento del Nuevo START por parte de Rusia y EEUU en febrero de este año fue un alivio, pero las perspectivas de un control de armas nucleares bilateral adicional entre las superpotencias nucleares continúan siendo exiguas". De acuerdo a los datos divulgados por SIPRI, Moscú y Washington "poseen conjuntamente más del 90% de los arsenales nucleares mundiales", al tiempo que tienen en marcha "programas amplios y caros para sustituir y modernizar sus ojivas nucleares, los misiles y los sistemas de lanzamiento aéreos, así como las instalaciones de producción".

Por otro lado, "los nueve países con armamento nuclear poseían conjuntamente unas 13.080 armas nucleares e invierten en su modernización. Una sola de estas armas ya es hasta 100 veces más potente que las que se lanzaron sobre Hiroshima y Nagasaki", advierte un comunicado divulgado por la organización catalana FundiPau. 

El informe del SIPRI incide precisamente que el Reino Unido "cambió la política de reducción de los arsenales nucleares del país y elevó el límite previsto para armas nucleares de 180 a 260", mientras que China "está inmersa en una modernización y expansión significativas de sus existencias de armas nucleares" e India y Pakistán "también parece que estén ampliando sus arsenales". Por su parte, Corea del Norte "continúa haciendo mejoras en su programa nuclear militar como elemento central de su estrategia de seguridad nacional".

137.000 dólares por minuto

Asimismo, la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés) ha publicado un documento en el que establece que esos nueve países con armas nucleares "gastaron 72.600 millones de dólares (137.000 dólares por minuto) en 2020, en plena pandemia", lo que supuso 1.400 millones de dólares más que el año anterior. "Unos recursos que se habrían podido invertir en material hospitalario, personal médico, investigación y atención a las personas afectadas por el virus y sus consecuencias", destacan los promotores de dicha campaña, entre los cuales se encuentra FundiPau. 

En enero de este año entró en vigor el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), lo que supuso "un paso muy relevante para avanzar hacia la eliminación de estas armas". "Ahora el reto es conseguir que el mayor número posible de países, entre ellos los miembros de la OTAN, se sumen para que sea realmente efectivo", indican desde la campaña que busca la eliminación de ese armamento. De momento, 86 países ha firmado el TPAN y 54 lo han ratificado.

Según una encuesta realizada por la consultora YouGov a instancias de ICAN, el 89% de la población española apoya ese tratado de prohibición de las armas nucleares. El Gobierno, siguiendo lo marcado por la OTAN, ha descartado rubricarlo. 

14/06/2021 00:04

Por Danilo Albin@Danialri

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Biden quiere transformar el Quad en una miniOTAN para neutralizar a China

El presidente de EE UU, Joe Biden, está estos días de visita oficial en Europa. Uno de los propósitos de la visita es concertar con los aliados europeos una estrategia común para contrarrestar la creciente actividad militar de China en Asia y de Rusia en el este de Europa.

[El presidente de EE UU, Joe Biden, está estos días de visita oficial en Europa. Uno de los propósitos de la visita es concertar con los aliados europeos una estrategia común para contrarrestar la creciente actividad militar de China en Asia y de Rusia en el este de Europa. El siguiente artículo, publicado hace ya varios meses, explica cuáles son los planes de la nueva presidencia estadounidense en la región de Asia-Pacífico. Ndt.]

Con China como telón de fondo y su creciente potencial militar en el centro de sus preocupaciones, el presidente estadounidense Joe Biden y su gobierno organizan la respuesta entablando conversaciones en este sentido con las principales cabezas de la diplomacia europea. Están preparando asimismo una próxima cumbre del Quad, ese foro estratégico que reúne a EE UU, Japón, Australia e India y que Washington quisiera convertir en una nueva OTAN en Asia.

El pasado 5 de febrero, los jefes de la diplomacia de Alemania, Francia, Reino Unido y EE UU declararon su intención de “relanzar” los vínculos transatlánticos con motivo de su primer encuentro telemático desde la toma de posesión de Biden en Washington el 20 de enero. “Los ministros de Asuntos Exteriores han convenido en que desean relanzar la asociación transatlántica tradicionalmente fuerte y afrontar conjuntamente los retos globales en el futuro”, afirmaron en un comunicado del gobierno estadounidense. “Este primer intercambio en profundidad entre los ministros de Asuntos Exteriores desde la investidura del presidente Biden se ha caracterizado por una atmósfera confiada y constructiva.”

Estas reuniones telemáticas han brindado la ocasión de abordar una serie de cuestiones, entre ellas la de Irán, la pandemia de coronavirus, así como las relaciones con China y Rusia, precisó la cancillería de Berlín. El secretario de Estado Antony Blinken “ha subrayado el compromiso estadounidense a favor de una acción coordinada para superar los retos mundiales”, declaró el portavoz de la diplomacia estadounidense, Ned Price. Propósitos que rompen con la política de lobo solitario y América primero del gobierno de Donald Trump. Blinken y sus homólogos “han afirmado el papel central de la relación transatlántica para afrontar las cuestiones de seguridad, climáticas, económicas, de salud y otros retos a que se enfrenta el mundo”, añadió Ned Price.

Asia-Pacífico abierta”

Por encima de todo, el entorno del presidente Joe Biden está preparando la celebración de una primera reunión telemática en la cumbre del Quad, el foro que reúne a Washington, Tokio, Canberra y Nueva Delhi, cree saber la agencia Kyodo. Sería su primera reunión en el más alto nivel desde que el gobierno de Trump transformó el Diálogo cuatrilateral sobre la seguridad en un mecanismo cuyo objetivo reconocido es el de contrarrestar la creciente influencia de China en la región Asia-Pacífico. Según la agencia japonesa, el temario de esta reunión incluye en particular discusiones sobre el respeto de una “Asia-Pacifico abierta”, así como sobre las inquietudes que suscitan las actividades de China en la región, concretamente la militarización emprendida en el mar del Sur de China, reivindicado por Pekín.

“Una cumbre del Quad no sería una sorpresa, ya que la alianza de seguridad frente a China en la región Asia-Pacífico es una estrategia constante de EE UU”, señala Shi Yinhong, un experto en relaciones internacionales de la Universidad Renmin en Pekín, citado por el South China Morning Post. Sin embargo, este especialista prevé una probable evolución del Quad hacia una miniOTAN de Asia-Pacífico, después de que el Reino Unido hubiera manifestado su deseo de formar parte de esta alianza. Este plan del gobierno estadounidense ya se ha aireado en repetidas ocasiones estos últimos meses. Sin confirmar explícitamente la próxima celebración de esta cumbre, el ministerio japonés de Asuntos Exteriores ha informado de que el primer ministro Yoshihide Suga y el presidente de EE UU han mantenido una conversación telefónica y se han puesto de acuerdo en el principio de un refuerzo del Quad. Este último mantuvo su primera reunión a nivel de ministros de Asuntos Exteriores en 2019 en Nueva York, y una segunda en octubre de 2020 en Tokio.

Llamada en espera a Xi Jinping

Mientras que Joe Biden ha telefoneado a casi todos sus principales interlocutores extranjeros, todavía no lo ha hecho al presidente Xi Jinping, tres semanas después de su investidura. En una entrevista en la cadena de televisión estadounidense CBS, difundida el domingo 7 de febrero, el presidente de EE UU ha explicado que no había motivo para que los dos presidentes no hablaran por teléfono. Pekín, ha dicho, “ha enviado señales” en este sentido. “No tenemos necesidad de un conflicto, pero habrá una competencia extrema”, ha prevenido Biden. “No seguiré el método Trump y vamos a ceñirnos a las reglas internacionales en la elección del camino a seguir.”

De todos modos, el sábado 6 de febrero ha tenido lugar un primer contacto oficial entre China y EE UU con motivo de una conversación telefónica entre el secretario de Estado Blinken y el responsable de política exterior del Partido Comunista Chino, Yang Jiechi. El sucesor de Mike Pompeo ha aprovechado esta entrevista para afirmar que EE UU seguirá defendiendo los derechos humanos y los valores democráticos en el mundo. “He dejado claro que EE UU defenderá nuestros intereses nacionales, luchará por nuestros valores democráticos y responsabilizará a Pekín de todo abuso contra el sistema internacional”, ha tuiteado el secretario de Estado al término de esta conversación telefónica. EE UU “seguirá defendiendo los derechos humanos y los valores democráticos, inclusive en Xinjiang, en Tíbet y en Hong Kong”, ha declarado Blinken según un comunicado del departamento de Estado.

Por su parte, Yang ha pedido a EE UU que no atente contra los “intereses fundamentales” de China y que “corrija sus políticas erróneas”. El responsable chino ha invitado a Washington a colaborar con Pekín con el objetivo de crear un entorno que evite la confrontación, según la agencia Nueva China (Xinhua).

Capacidad nuclear de Pekín

Mientras tanto, estos últimos días se han multiplicado las declaraciones a propósito de China por parte de la nueva administración estadounidense. Así, el nuevo secretario de Defensa, Lloyd Austin, ha calificado en una comparecencia ante el Senado al país asiático de “amenaza constante” para el Pentágono. Su adjunta, Kathleen Hicks, ha declarado a su vez que frente a la amenaza creciente de China contra Taiwán, el compromiso de EE UU con la isla rebelde debería ser “transparente como el cristal”. En cuanto al consejero de Seguridad Nacional de Biden, Jake Sullivan, ha dicho que China representa “una competidora estratégica fundamental”.

Por lo demás, según el Mando Estratégico Nuclear estadounidense, el almirante Charles Richard, EE UU debe prepararse “para una posibilidad muy real” de un ataque nuclear, ahora que tanto China como Rusia están reforzando rápidamente sus capacidades nucleares. China, ha escrito en un artículo publicado en el número de febrero de la revista Proceedings del Instituto de Fuerzas Navales, está convirtiéndose en una “competidora estratégica de EE UU en este terreno, mientras que su compromiso adquirido en la década de 1960 de no ser la primera en lanzar un ataque nuclear “podría cambiar en un abrir y cerrar de ojos”. Y ha añadido: “Pekín está estudiando capacidades y operaciones estratégicas que no son coherentes con una disuasión mínima, adquiriendo una panoplia completa de opciones, incluido un uso limitado y una capacidad de ataque preventivo.”

China nunca ha revelado la envergadura de su arsenal nuclear, aunque los expertos occidentales suelen cifrarlo en 200 a 300 cabezas nucleares, es decir, más o menos el equivalente al del Reino Unido o de Francia, muy alejado por tanto del arsenal de Rusia o de EE UU. El 25 de enero, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, había sido de lo más explícita: “Lo que hemos visto estos últimos años es una China cada vez más autoritaria en el interior y agresiva en el exterior. Pekín desafía ahora nuestra seguridad, nuestra prosperidad y nuestros valores de tal manera que nos exige adoptar un nuevo enfoque.”

 Pierre-Antoine Donnet

11 junio 2021

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El jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército de EE.UU., Mark Milley.JONATHAN ERNST / Reuters

El general Mark Milley sugirió durante una audiencia ante el Congreso estadounidense que "el presidente está considerando un enfoque mucho más amplio" que el suyo.

El oficial de más alto rango del Pentágono afirmó este jueves que Rusia y China representan las "mayores amenazas" para EE.UU., un día después de que el presidente Joe Biden asegurara que los líderes militares de su país le informaron de que el cambio climático estaba en el primer lugar.

Durante una audiencia en el Congreso, el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, respondió a la pregunta de un senador sobre su opinión respecto a las recientes declaraciones del mandatario, realizadas en su visita al Reino Unido.

"El cambio climático tiene un impacto, pero el presidente está considerando un enfoque mucho más amplio que el mío. Yo lo veo desde un punto de vista estrictamente militar. Y desde un punto de vista estrictamente militar, estoy poniendo a China y Rusia por encima", señaló Milley.

El pasado miércoles, dirigiéndose a las tropas estadounidenses en una base británica, Biden recordó una antigua discusión que tuvo con altos funcionarios del Pentágono. "Esto no es una broma. ¿Saben cuál es la mayor amenaza a la que se enfrenta Estados Unidos, según los jefes de Estado Mayor? El calentamiento global", aseveró el mandatario.

Sin embargo, aclaró que dicha conversación tuvo lugar poco después de que él se convirtiera en vicepresidente durante la Administración de Barack Obama, lo que significa que en ese momento había mandos militares diferentes.

En todo caso, el pronunciamiento de Biden desató una serie de cuestionamientos, a los que se sumó el expresidente Donald Trump. "Biden acaba de decir que el Estado Mayor Conjunto le dijo que el cambio climático es nuestra mayor amenaza. Si ese es el caso, y realmente dijeron esto, debería despedirlos inmediatamente por incompetentes", arremetió Trump.

A pesar de restar importancia al cambio climático, el general Milley reconoció que esta problemática no deja de ser una "amenaza" y que incluso podría tener un "impacto significativo en las operaciones militares".

Publicado: 11 jun 2021

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Aumentó mil 400 mdd el gasto en armas nucleares en la pandemia, reporta ONG

Ginebra. Los países con armas nucleares aumentaron el año pasado en mil 400 millones de dólares el gasto en sus arsenales, mientras la pandemia causaba estragos humanos y económicos en el mundo, informaron ayer activistas.

En un reciente informe, la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN) detalló cómo los nueve países con armamento de destrucción masiva continuaron aumentando su gasto.

Mientras las camas de los hospitales se llenaban de pacientes, nueve países descubrieron que tenían más de 72 mil millones de dólares a mano para adquirir armas nucleares, dice el informe.

Esto representa un aumento de mil 400 millones de dólares respecto del gasto de 2019, explicó la ICAN, organización que ganó el Nobel de la Paz en 2017.

Según el informe, Estados Unidos gastó más de la mitad del importe total, unos 37 mil 400 millones de dólares, lo que supone aproximadamente 5 por ciento de su gasto militar en 2020, apunta el documento.

De acuerdo con las estimaciones de la ICAN, se cree que China gastó unos 10 mil millones de dólares y Rusia 8 mil millones.

Si se toman en conjunto los nueve países, que también incluyen Reino Unido, Francia, India, Israel, Pakistán y Corea del Norte, se gastaron más de 137 mil dólares por minuto en 2020, agrega.

El incremento se produjo también cuando un tratado defendido por esta ONG para abolir las armas nucleares recibió su 50 ratificación, lo que provocó su entrada en vigor en enero.

El informe destaca además cómo los gobiernos dieron cada vez más dinero a los contratistas de defensa, que a su vez destinaron más dinero a grupos de cabildeo en favor de un aumento del gasto.

La ICAN detalló que por cada dólar invertido el año pasado en presionar a los gobiernos para que gasten más en defensa, 236 dólares volvieron a las empresas en forma de contratos de armas nucleares.

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Lunes, 31 Mayo 2021 05:49

El líder de la democracia

La representante demócrata por Fort Worth, Nicole Collier, presidenta del caucus legislativo negro estatal, habló ayer en conferencia de prensa en el Capitolio texano, en Austin, contra el proyecto de ley 7 del Senado, conocido como Ley de Protección de Integridad Electoral. Por lo menos 14 estados ya han aprobado leyes que buscan imponer nuevas restricciones sobre el voto con el objetivo de suprimir sobre todo el minoritario (afroestadunidense y latino en particular).Foto Ap

Todos los días el gobierno de Estados Unidos afirma que desea ser líder del mundo para guiar al planeta en acorde con sus "valores democráticos", y frecuentemente denuncia y amenaza a aquellos países que considera que no los comparten, pero el mensaje cotidiano estadunidense entre palabras y hechos no es, digamos, coherente y a veces es incomprensible.

Aun sin hacer una amplia revisión histórica de Estados Unidos, la contradicción constante entre esos "valores" en la retórica oficial y los hechos –un país donde esclavistas hablaban elocuentemente sobre la igualdad y la libertad, donde se buscó destruir las civilizaciones indígenas, la invasión de otros países, las constantes intervenciones y guerras que marcan casi toda su historia y más, la represión de sus disidentes y de movimientos democratizadores y más recientemente el experimento con un proyecto neofascista– se manifiesta todos los días, en especial a lo largo de la última semana.

A finales de la semana pasada, republicanos en el Senado lograron derrotar la iniciativa impulsada por demócratas cuyo objetivo era crear una comisión independiente para investigar la intentona de golpe de Estado del 6 de enero, y con ello dejar impune lo que algunos demócratas afirman fue el ataque más peligroso jamás cometido contra la democracia estadunidense. Muchos republicanos responden que la verdadera amenaza a la democracia son los que impulsan el "socialismo", como el presidente Biden y sus aliados. Aparentemente, las amenazas a la democracia son bipartidistas.

Hablando de democracia, se siguen impulsando medidas para suprimir el voto en múltiples estados, incluyendo esta semana con una de las más restrictivas en Texas. Todas son promovidas por políticos republicanos y casi todas son justificadas con la "defensa de la democracia", alegando que Trump perdió por un fraude masivo, algo por lo cual no hay ni mínima evidencia hasta la fecha (ni en estados controlados por republicanos). Por lo menos 14 estados ya han aprobado leyes que buscan imponer nuevas restricciones sobre el voto con el objetivo de suprimir sobre todo el minoritario (afroestadunidense y latino en particular). Se han elaborado unos 400 proyectos de ley de este tipo a escala nacional. El presidente Biden calificó la medida en Texas de "asalto a la democracia".

Mientras, en caso de que los valores democráticos no sean suficientes, Estados Unidos sigue siendo líder mundial en armas y tiroteos masivos. Los estadunidenses están comprando más armas que nunca, reportó el New York Times. Esto en el país con la población ya de por sí más armada del planeta. Según algunos sondeos, 39 por ciento de los hogares estadunidenses son dueños de armas de fuego.

Este fin de semana dos personas fueron asesinadas y más de 20 resultaron heridas en Miami, cuando tres personas salieron de su camioneta con rifles de asalto y pistolas y dispararon de manera indiscriminada contra gente congregada afuera de un salón de fiestas. Pocos días antes, un hombre llegó a su sitio de trabajo en San José, California, y mató a ocho. Son sólo los ejemplos más recientes de una incesante violencia con armas de fuego en este país.

Justo en medio de todo esto, el gobierno de Texas anuló el requisito de obtener una licencia para portar de manera oculta armas de fuego; no está solo, otros 19 estados ya lo hicieron.

Todo esto no parece limitar el entusiasmo oficial para proclamar repetidamente que Estados Unidos ofrece "liderazgo" mundial en promover "nuestros valores de libertad, democracia y respeto por los derechos humanos", y hasta ofrecer "exponer" a los que son invitados a participar en programas de educación, incluso la militar, "a la cultura de Estados Unidos" como un gran privilegio (tal como se escribe más recientemente en la justificación del presupuesto para el Departamento de Estado).

Tal vez Estados Unidos debería contemplar solicitar asistencia desde el exterior para apoyar la defensa de sus "valores democráticos" en su propia tierra.

The Temptations. Ball of Confusion. https://open.spotify.com/track/ 7gWBXNYoKH7jLZx0MgZCfl?si= 7a5a32b68f9b40b8

Green Day. Holiday. https://open.spotify.com/track/ 4VgEM12OeaN3GyBV487Me7?si= 6c2e4bfa5cba439c

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Sábado, 29 Mayo 2021 06:37

La inmoralidad del Estado colombiano

La inmoralidad del Estado colombiano

Mientras asesinan a dirigentes sindicales, defensores de los derechos humanos, líderes campesinos y de pueblos originarios, el Estado colombiano se entrega por completo a la estrategia contrainsurgente diseñada por Estados Unidos para la región.

No hay tregua. Ni los acuerdos de paz han sido respetados ni las comisiones de seguimientos han podido desarrollar su labor. Las amenazas y la impunidad con la cual actúan los grupos paramilitares, amén de la violencia implementada por las fuerzas armadas y la policía, han dejado un reguero de muerte. Según Indepaz (Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz), tan sólo en 2021 han sido asesinados 66 líderes sociales, defensores de los derechos humanos y firmantes del acuerdo de paz. Y en el marco del Paro Nacional, desde el 28 de abril al 23 de mayo, se cuentan 61 víctimas mortales. Según la misma institución, se han perpetrado 40 masacres con 149 víctimas entre niños, hombres y mujeres. El objetivo: desarticular, descabezar los movimientos sociales y las organizaciones populares.

Bajo el manto de la seguridad democrática, se niegan derechos políticos, suspenden las garantías del habeas corpus y se generalizan las detenciones ilegales. Los falsos positivos, aquello que se suponía formaba parte del pasado, emerge con mayor intensidad. No es únicamente Iván Duque o su mentor Álvaro Uribe quienes definen las estrategias y apoyan las acciones genocidas. Ellos son hombres de paja, sus decisiones no les pertenecen. Colombia ha renunciado a ejercer la soberanía sobre su territorio, sea en los aspectos de seguridad, justicia o relaciones internacionales. Las líneas maestras las diseña el Pentágono, la Casa Blanca, las trasnacionales, las agencias de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), la Central de Inteligencia (CIA) el embajador de Estados Unidos y el lobby armamentista.

En las recientes dos décadas, 107 mil 573 militares colombianos han sido entrenados en territorio estadunidense. Sus fuerzas armadas hablan el lenguaje de la muerte y la guerra sucia.

Dependientes tecnológica e ideológicamente del imperialismo del país del norte, juegan, además, un rol activo en la política desestabilizadora en Venezuela. Baste recordar el fiasco del llamado concierto Venezuela aid live, celebrado en febrero de 2019, con el fin de apoyar el paso de camiones con supuesta ayuda humanitaria desde Cúcuta, bajo la mirada del grupo de Lima, la presencia de Juan Guaidó, los presidentes de Chile, Sebastián Piñera, el paraguayo Mario Abdó e Iván Duque, que cumplía las órdenes de Elliot Abrams y Mike Pompeo. En este panorama, el presidente de turno se ve relegado a ser una figura de segundo orden. Su rol se reduce a impedir que tenga éxito cualquier proceso democrático y participativo que altere su papel como gendarme en la región. Washington tiene en Colombia su colonia más preciada. Aunque formalmente no existen instalaciones militares de su propiedad, la presencia de contratistas y enclaves con personal estadunidense se realiza mediante la utilización de bases aéreas: Palanquero, Apiay y Malambo, los fuertes Tres Esquinas y Tolemaica, entre otras y las navales de Cartagena y Bahía Málaga, todo, eso sí, bajo un acuerdo de cooperación etiquetado como lucha contra los cárteles de la droga y el narcotráfico.

En Colombia, no hablamos de militarismo, sino de necropolítica y militarización del Estado. Las fuerzas armadas han incrementado sus tropas 100 por ciento en lo que va de siglo XXI, situándose por encima de los 480 mil efectivos, con un gasto militar equivalente a 16 por ciento del total del presupuesto, sólo por detrás de Estados Unidos para todo el continente.

Asimismo, en 2020 la ayuda militar de Washington alcanzó la cifra de 244,4 millones de dólares. Colombia se ha convertido en un país en el que la represión se ejerce bajo la fórmula de violencia extrema, siendo el terrorismo de Estado la manera que tiene el poder para frenar los movimientos populares, y las luchas democráticas. Nunca en América Latina hubo un Estado sin control judicial ni límites políticos para acometer la represión de sus clases populares, la juventud, los pueblos originarios, si no fuese bajo la fórmula de un golpe de Estado. Pero Colombia realiza dicho genocidio amparándose en una fachada democrática. En Brasil, Chile, Argentina, Uruguay o Paraguay, las políticas de exterminio y el asesinato político se llevaron a cabo bajo la doctrina de la seguridad nacional, con dictaduras y al margen del estado de derecho. En el punto más álgido de la guerra fría, lograron una coordinación regional gracias al apoyo del entonces secretario de Estado estadunidense, Henry Kissinger. Así se gestó la Operación cóndor. Sus acciones, detención ilegal, tortura y la desaparición forzada se llevaron a cabo de forma clandestina. Pero en Colombia no hace falta una dictadura formal, lo es de hecho. Bajo una Constitución dizque democrática se avalan, permiten, defienden y fomentan el asesinato político, criminalizando la protesta social, negando a su pueblo el derecho de vivir en paz.

La tragedia de ver cómo en Colombia su juventud, sus mejores hijos e hijas son acribillados, torturados y violadas, deja al descubierto el desprecio por la vida de los otros, los valores democráticos y la indignidad de una élite que ha decidido vender su país a cambio de unas migajas.

Sólo merecen el desprecio. La dignidad está donde siempre: en la gente de los pueblos y ciudades de Colombia que salen a las calles y luchan por recuperar su independencia y soberanía, secuestradas por una plutocracia al servicio de fuerzas extranjeras.

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Cohetes lanzados desde la Franja de Gaza hacia Israel, el 12 de mayo de 2021.Amir Cohen / Reuters

Por primera vez, la IA fue "un componente clave y un multiplicador de poder en la lucha contra el enemigo", según un alto oficial del Cuerpo de Inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).

La reciente escalada de violencia de 11 días entre Israel y Hamás fue calificada como la "primera guerra de inteligencia artificial" por el Ejército israelí, que se jactó de haber usado tecnologías informáticas avanzadas para examinar la gran cantidad de datos de inteligencia que recopila sobre Gaza, informan medios locales.

"Por primera vez, la inteligencia artificial fue un componente clave y un multiplicador de poder en la lucha contra el enemigo", declaró un alto oficial del Cuerpo de Inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), quien precisó que se trató de "la primera campaña de su tipo para las FDI". 

En particular, se informa que la Unidad de inteligencia de élite 8200 utilizó programas apodados 'Alquimista', 'Evangelio' y 'Profundidad de la sabiduría'. El análisis impulsado por inteligencia artificial (IA) se aplicó a grandes cantidades de datos recopilados a través de imágenes satelitales, cámaras de vigilancia, interceptación de comunicaciones e inteligencia humana, según el Ejército israelí.

El programa 'Evangelio', por ejemplo, generó recomendaciones para determinar objetivos de ataque para la Fuerza Aérea de Israel, mientras que el sistema 'Alquimista' advirtió a las tropas israelíes de posibles ataques a sus posiciones.

Fuentes militares afirman también que se logró mapear con gran precisión la red de túneles utilizados por militantes palestinos debajo de Gaza. Estos datos habrían ayudado a asegurar el asesinato del alto comandante de Hamás, Bassem Issa, el oficial de más alto perfil eliminado por las FDI desde la operación israelí en Gaza en 2014, y de varios otros agentes.

"Años de trabajo, pensamiento innovador y la fusión de todo el poder de la división de inteligencia junto con elementos en el campo llevaron a la solución revolucionaria del subsuelo", señaló el alto oficial sobre el supuesto mapa.

  • En total, 277 palestinos, incluidos 70 niños y 40 mujeres, murieron como resultado de los ataques israelíes durante las hostilidades en Gaza, mientras que alrededor de 8.500 resultaron heridos, informó el domingo 23 de mayo la ministra de Salud de Palestina, Mai Alkaila. En la parte israelí, el conflicto se cobró la vida a 12 personas y dejó centenares de heridos.
  • Las confrontaciones estallaron este 10 de mayo y se prolongaron durante 11 días, hasta que el pasado viernes entró en vigor un alto el fuego entre Israel y Hamás, acuerdo en el que Egipto sirvió de mediador. 
  • La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, advirtió este jueves que los recientes ataques aéreos de Israel sobre Gaza podrían constituir crímenes de guerra. 

Publicado: 28 may 2021 20:39 GMT

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