Luis Edgardo Salazar

Diversas agendas y luchas afronta Fecode en el actual momento, entre ellas por establecer una fórmula que determine los recursos que deberá entregar el gobierno nacional vía Sistema General de Participaciones. La labor pedagógica, asumida en proyección al Congreso del ramo por realizarse en el 2020, también está presente. Estas y otras iniciativas demandan la participación activa y crítica del conjunto del profesorado.

 

desdeabajo (da). Sabemos que en los actuales momentos Fecode discute con el Ministerio de Educación y el gobierno nacional varios temas, nos gustaría ahondar en ellos; empecemos por la negociación sobre el Situado Fiscal.

Luis Edgardo Salazar (LES). El pasado 12 de febrero al amparo del proceso de negociación colectiva, Fecode radicó su pliego de peticiones, un consolidado de muchos esfuerzos, de muchas lecturas y visiones de nuestra Junta Nacional; nuestros equipos de trabajo y asesores contribuyeron en  su construcción.

El proceso de negociación fue intenso, y luego de más de un mes logramos consolidar el acta de acuerdos, firmada el 15 de mayo, justamente el Día del maestro. Hay que enfatizar que el acuerdo logrado fue con el gobierno nacional, no únicamente con el Ministerio de Educación Nacional (MEN); en las mesas de negociación tambien participó el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el Departamento Nacional de Planeación, delegados de otros ministerios, y agentes del gobierno; todos tendrían que dar garantía de lo firmado. 

 

da. ¿Cuál es el balance de lo firmado?

LES. Lo podríamos aterrizar así: Su impacto, alcance o el balance social y político de los acuerdos. En este particular, sin lugar a dudas, para nosotros es positivo, se logra que  el Gobierno acepte la propuesta de reformar la Constitución en lo referente al Sistema General de Participaciones (SGP), un propósito, una lucha que lideramos desde el año 2001 cuando el gobierno nacional, vía Acto Legislativo No. 01, de 2001, modificó los artículos 356 y 357 de la Constitución, arrancando un porcentaje notable del presupuesto para la educación, la salud, el agua potable y el saneamiento básico. Pasados estos años, y tras arduas luchas, el gobierno acepta la propuesta de Fecode, y renuncia a su pretensión de hacer una reforma general para garantizar los recursos que llegan vía SGP, o de transversalizar los recursos, que era su propuesta en los últimos encuentros.

 

da. Para lograr este asunto, que compromete a los municipios y departamentos, ¿hay algún tipo de coordinación con otras organizaciones sociales, políticas y culturales? 

LES. Por supuesto. También, como un componente adicional en el acuerdo, logramos impactar las bases y el articulado del Plan Nacional de Desarrollo (PND). Quedó acordado establecer una comisión de alto nivel, en la cual también participaran  delegaciones de otros actores, entre ellos el Minsalud, el Ministerio de Vivienda y Desarrollo Social, el Departamento Nacional de Planeación, MinHacienda –que es con quien más dificultades tenemos y vamos a tener–; la asociación de ciudades capitales (Asocapitales), también la Federación colombiana de gobernadores y de alcaldes. Están, así mismo, las centrales de trabajadores  hermanas, comunidades de investigadores, académicos entre otros. También actuarán con nosotros, otros componentes de las organizaciones sindicales que tienen mucho que ver con la defensa de la salud, el agua potable y el saneamiento básico.

 

da. ¿Quiere decir que consolidarán un espacio amplio de articulación con otros sectores?

LES. Esa es la idea, lograr articular y hermanar voluntades en procura de materializar la reforma constitucional, en la construcción de la fórmula hacia el S.G.P., asunto que no será fácil porque es trazar una ruta en  la vía de recuperar para el conjunto social mucha plata de lo público, que se esfumó en procesos pasados en los que fuímos derrotados. Es una lucha en la cual el gobierno tiene que garantizar, porque así está establecido en el acuerdo, los recursos crecientes y sostenibles para inyectarle otro tipo de oxígeno financiero a la educación pública y a la salud pública de los colombianos.

 

da. Es de suponer que el Gobierno no cederá con facilidad a una fórmula que le impacte sus cálculos económicos… 

LES. Sí, este segundo momento no será fácil. Conscientes de ello le decimos a nuestra base social, a nuestras filiales en los departamentos, que tenemos que trabajar de manera ardua para ganarnos la ciudadanía, su voluntad, entender que lo público debe ser una corresponsabilidad social; de otra manera no concretarémos a favor del país este segundo momento y la consolidación de una fórmula favorable para las mayorías. Es así como, seguramente, tendremos que activar muchas medidas de hecho y de sensibilización para lograr que se materialice este acuerdo con el amparo presupuestal que la educación y la salud pública necesitan.

 

da. En el PND quedó incluido el Plan Decenal de Educación, ustedes, tenemos entendido, no participaron en el desarrollo de esa propuesta. Cuéntenos.

LES. La educación gravita bajo la orientación de varias reformas: unas son las orbitales, que las podríamos llamar las lógicas internacionales que impactan la educación; las otras son las lógicas nacionales. Muchos investigadores de lo educativo, de las reformas en este sector, Oscar Oszlak, Sergio Martinic por mencionar algunos, señalan que toda reforma educativa configura dos tipos de relaciones: por un lado las relaciones de saber, que son las que impactan la vida educacional, los currículos, lo pedagógico, lo didáctico, lo metodológico y la evaluación, y por otro lado configuran las relaciones de poder que reforma lo financiero. Precisamente, sobre este particular en el país hay una tensión por convertir la educación en una mercancía, en un artículo de compra y venta, someterla a las lógicas del mercado, a la rentabilidad, a la oferta y la demanda, a la productividad y a la ganancia. 

Como Federación decidimos no participar en la construcción del PND, porque a partir de la historiografía rastreada podemos afirmar que los PND se construyen por una necesidad de atender o cumplir un requisito, en buena medida son crónicas de elementos que no se van a cumplir, herramientas para ejecutar las políticas neoliberales, hoy direccionadas sobre todo por la Ocde, y nuestra posición no es parecida a esos designios. Hemos dicho, por ello, que participar en la construcción del PND, sin que nuestra palabra, propuestas y posturas sean tenidas en cuenta, no es otra cosa que legitimar las políticas de Estado, y de tajo también empezar a hacerle el juego a los designios de las lógicas internacionales ya referidas. 

 

da. Y en cuanto al Plan Decenal…

LES. Es importante resaltar, sobre el Plan Decenal de Educación, que debe recoger lo que en el acuerdo logramos reactivar, los foros educativos regionales, los foros educativos departamentales, como espacios para el diálogo social por la educación que  necesitamos como sociedad y país. Hoy requerimos una educación con pertinencia social, que es distinta a la educación con pertinencia ministerial. Nosotros pretendemos una educación que debe ponerse al día con los requerimientos de los contextos, que atienda la palabra, las posturas y las peticiones de los actores del hecho y el acto educativo. En consecuencia, si el gobierno prepara el Plan Decenal, nosotros estamos preparando el Tercer Congreso Pedagógico Nacional, por realizarse en el primer semestre del año que se avecina.

 

da. Ya que entramos en esta esfera del saber específico de los maestros, la investigación, la pedagogía, la formación de las nuevas generaciones, cuéntenos el itinerario y la fecha del Congreso Pedagógico (CP) y la manera cómo se está actuando.

LES. El CP está aprobado en nuestro plan de trabajo y tiene que empezarse a proyectar desde lo regional, por eso nuestro Centro de Estudios e Investigaciones Docentes (Ceid) ha activado los encuentros con nuestras juntas filiales, donde vamos a recoger el pensamiento y los ejes transversales que deban ser recreados y debatidos en el CP, que sin lugar a dudas tiene que ayudar a reafirmar la propuestas para la financiación de la educación, así como recoger las expectativas para confrontar la política educativa pública ministerial. El CP tendrá que trazar algunas líneas sobre un pensamiento universal educativo colombiano y seguirá haciendo énfasis en lo que hemos dicho: una educación con pertinencia social para los colombianos.

 

da. En el país existen unos Ceid más fuertes que otros, ¿cómo está ese cuadro de los Ceid y de la capacidad de movilización con los maestros, los jóvenes, las familias, las autoridades municipales, departamentales?

LES. Fecode viene trabajando en lo que he denominado Proyectos Vitales Institucionales (PVI), entre ellos: el Proyecto Educativo Pedagógico Alternativo (Pepa), la Educación en Inclusión y Género, así como en la Escuela como territorio de paz. En estos escenarios se han construido otro tipo de mentalidades, de visiones y seguramente hay mucho diálogo, ¿que habrá muchas distancias con algunos espacios territoriales particulares?, cierto, pero también hay muchos acercamientos y seguramente mucha posibilidad de entender y de recibir recomendaciones para una nueva práctica pedagógica y educativa.

Es este campo conocemos de experiencias pedagógicas interesantes en el escenario de escuela como territorio de paz, conocemos también las de la participación de muchos maestros –en el caso de Nariño– en el Proyecto Piemsa, por ejemplo; conocemos la participación de educadores en la configuración de Planes Decenales de Educación,  educación sin fronteras para construir ciudadanía como alguno que conocemos podemos recrear muchas experiencias en líderes, en guardianes, en constructores, en hacedores de paz, en facilitadores de convivencia, en proyectos productivos, en procesos alternativos y de manejo de energías renovables. Es decir, a pesar de las dificultades hay iniciativas que nuestros maestros lideran o acompañan, donde hay un maestro, donde hay una escuela, nuestra misión tendrá que ser la de siempre: ayudar a que los niños y jóvenes del país le sigan encontrando sentido a la vida. 

 

da. Entonces, en esa lógica el CP será un escenario que recoge la tradición, pero también será muy renovador.

LES. Por supuesto. Si nosotros lográramos hacer una narrativa, una pequeña visual del trabajo de los maestros, de contar el anecdotario de muchos maestros, seguramente confrontaríamos ese discurso acusador que el partido mayoritario del gobierno nos hace al señalarnos de que estamos adoctrinando, o cuando nos señalan de que estamos retorciendo las mentes de nuestros estudiantes. A quienes expresan ese tipo de acusaciones les diría que vayan a hacer educación en las realidades de nuestro país, venciendo las necesidades y quizá las dificultades, incluso las conflictividades a las que se enfrentan muchos maestros y maestras hoy para atender la educación de nuestros niños, o que vayan a las zonas donde la única manifestación de soberanía nacional es la escuela, en presencia de su profesor.

 

da. Queremos insistir sobre la idea de la escuela o el colegio como territorio de paz, ¿cómo se ha asumido en los municipios, en los departamentos, por las organizaciones gremiales del magisterio, esta magnífica iniciativa, y cuáles son las dificultades más terribles que han tenido? 

LES. Galtun y Smocker hablan de una paz cultural y de una paz estructural, y creo que nosotros desde el proyecto Escuela territorio de paz le estamos jugando, en primer momento, a esa paz cultural, que se refiere a que no puede haber distancias entre los beneficiarios de la educación; que se puede pensar en una educación desde la interculturalidad, donde no hayan fobias, etnocentrismos, silencios, marginamientos y olvidos. 

En esa perspeciva de paz cultural, tendremos que mirar cómo avanzamos hacia posesionar una paz ambiental, donde no se siga entregando en el país patentes de corso para que sobreexploten nuestros recursos naturales; pero también esa paz ambiental implica enseñar a cómo convivir no solamente el sujeto con el otro de carne y hueso, sino cómo enseñamos al sujeto a convivir con su contexto natural. 

La paz no solamente puede ser como firmar un acta o silenciar los fusiles, aquí necesitamos una paz laboral, lo que implica que el Gobierno atienda las peticiones y cumpla los acuerdos pactados; una paz laboral que no nos desconozca, que cumpla con el pliego de condiciones, que cumpla con las organizaciones sociales, campesinas, indígenas, los transportadores, es decir, habrá otro tipo de situaciones que hoy generan impases que necesitamos resolver para que la paz empiece a positivizarse y a construirse de manera material en el país. 

El proyecto está pensado en cómo desde la escuela empezamos a resolver conflictividades; si bien es cierto la ley 1620 de convivencia escolar trata de armonizar algunos elementos para mejorar la convivencia en la escuela, pero también es cierto que deja muchas responsabilidades que tienen que asumirlas otros escenarios y otros espacios. Para nosotros la ley de convivencia escolar en la escuela tiene que cumplir eso, una labor pedagógica, una labor académica y formativa, la labor disciplinar, la labor de juzgamiento y de castigo tiene que ser producto de otras iniciativas, pero la convivencia tiene que mirarse en contexto, más allá de lo que pasa en la escuela, diagnosticar las familias y los contextos para activar otras líneas de intervención que le corresponde al gobierno facilitarlas.

 

da. ¿En qué está el Estatuto Único Docente?

LES. Hoy ya no podemos hablar de un Estatuto Único, porque conocemos extraoficialmente que hay unos avances importantísimos en la construcción del Estatuto Etnoeducativo Indígena, en el marco del sistema educativo indígena propio; lo mismo están haciendo los compañeros afros. Consideramos, por ello, que en el primer momento no habrá un Estatuto Único, lo que vamos es a conciliar a través de la comisión tripartita, la que está constituida hoy producto de los acuerdos entre el Gobierno, representantes de la Cámara y del Senado y Fecode, es un estatuto de dignificación de la profesión docente. Creemos, con seguridad, que en el Estatuto tiene que regularse las condiciones de ingreso, de permanencia, de novedades, de ascensos y de retiro, tiene que regularse todo el sistema de carrera especial para el magisterio colombiano; tendremos que conciliar las nostalgias del 2277 –que son los compañeros vinculados con el decreto desde el año 1979– y las nuevas expectativas de los compañeros 1278. Seguramente hay que vencer muchos temores, seguramente habrá que conciliar muchos intereses. Pero acá tenemos la gran oportunidad para acabar muchos atropellos, como la evaluación, hoy como un impedimento perverso para el ascenso de los maestros.

Finalmente, vamos a cumplir la tarea orientada por la Junta Nacional de Fecode realizada el dia 14 de agosto: adelantar el paro nacional del magisterio de 48 horas para el próximo 28 y 29, en defensa de la vida, la salud con dignidad del magisterio y de nuestro Fondo nacional de prestaciones sociales del magisterio –Fomag–. Continuaremos sumando voluntades, construyendo alternativas,  transformando realidades y hermanados en la lucha. 

Publicado enColombia
Luis Edgardo Salazar

Diversas agendas y luchas afronta Fecode en el actual momento, entre ellas por establecer una fórmula que determine los recursos que deberá entregar el gobierno nacional vía Sistema General de Participaciones. La labor pedagógica, asumida en proyección al Congreso del ramo por realizarse en el 2020, también está presente. Estas y otras iniciativas demandan la participación activa y crítica del conjunto del profesorado.

 

desdeabajo (da). Sabemos que en los actuales momentos Fecode discute con el Ministerio de Educación y el gobierno nacional varios temas, nos gustaría ahondar en ellos; empecemos por la negociación sobre el Situado Fiscal.

Luis Edgardo Salazar (LES). El pasado 12 de febrero al amparo del proceso de negociación colectiva, Fecode radicó su pliego de peticiones, un consolidado de muchos esfuerzos, de muchas lecturas y visiones de nuestra Junta Nacional; nuestros equipos de trabajo y asesores contribuyeron en  su construcción.

El proceso de negociación fue intenso, y luego de más de un mes logramos consolidar el acta de acuerdos, firmada el 15 de mayo, justamente el Día del maestro. Hay que enfatizar que el acuerdo logrado fue con el gobierno nacional, no únicamente con el Ministerio de Educación Nacional (MEN); en las mesas de negociación tambien participó el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el Departamento Nacional de Planeación, delegados de otros ministerios, y agentes del gobierno; todos tendrían que dar garantía de lo firmado. 

 

da. ¿Cuál es el balance de lo firmado?

LES. Lo podríamos aterrizar así: Su impacto, alcance o el balance social y político de los acuerdos. En este particular, sin lugar a dudas, para nosotros es positivo, se logra que  el Gobierno acepte la propuesta de reformar la Constitución en lo referente al Sistema General de Participaciones (SGP), un propósito, una lucha que lideramos desde el año 2001 cuando el gobierno nacional, vía Acto Legislativo No. 01, de 2001, modificó los artículos 356 y 357 de la Constitución, arrancando un porcentaje notable del presupuesto para la educación, la salud, el agua potable y el saneamiento básico. Pasados estos años, y tras arduas luchas, el gobierno acepta la propuesta de Fecode, y renuncia a su pretensión de hacer una reforma general para garantizar los recursos que llegan vía SGP, o de transversalizar los recursos, que era su propuesta en los últimos encuentros.

 

da. Para lograr este asunto, que compromete a los municipios y departamentos, ¿hay algún tipo de coordinación con otras organizaciones sociales, políticas y culturales? 

LES. Por supuesto. También, como un componente adicional en el acuerdo, logramos impactar las bases y el articulado del Plan Nacional de Desarrollo (PND). Quedó acordado establecer una comisión de alto nivel, en la cual también participaran  delegaciones de otros actores, entre ellos el Minsalud, el Ministerio de Vivienda y Desarrollo Social, el Departamento Nacional de Planeación, MinHacienda –que es con quien más dificultades tenemos y vamos a tener–; la asociación de ciudades capitales (Asocapitales), también la Federación colombiana de gobernadores y de alcaldes. Están, así mismo, las centrales de trabajadores  hermanas, comunidades de investigadores, académicos entre otros. También actuarán con nosotros, otros componentes de las organizaciones sindicales que tienen mucho que ver con la defensa de la salud, el agua potable y el saneamiento básico.

 

da. ¿Quiere decir que consolidarán un espacio amplio de articulación con otros sectores?

LES. Esa es la idea, lograr articular y hermanar voluntades en procura de materializar la reforma constitucional, en la construcción de la fórmula hacia el S.G.P., asunto que no será fácil porque es trazar una ruta en  la vía de recuperar para el conjunto social mucha plata de lo público, que se esfumó en procesos pasados en los que fuímos derrotados. Es una lucha en la cual el gobierno tiene que garantizar, porque así está establecido en el acuerdo, los recursos crecientes y sostenibles para inyectarle otro tipo de oxígeno financiero a la educación pública y a la salud pública de los colombianos.

 

da. Es de suponer que el Gobierno no cederá con facilidad a una fórmula que le impacte sus cálculos económicos… 

LES. Sí, este segundo momento no será fácil. Conscientes de ello le decimos a nuestra base social, a nuestras filiales en los departamentos, que tenemos que trabajar de manera ardua para ganarnos la ciudadanía, su voluntad, entender que lo público debe ser una corresponsabilidad social; de otra manera no concretarémos a favor del país este segundo momento y la consolidación de una fórmula favorable para las mayorías. Es así como, seguramente, tendremos que activar muchas medidas de hecho y de sensibilización para lograr que se materialice este acuerdo con el amparo presupuestal que la educación y la salud pública necesitan.

 

da. En el PND quedó incluido el Plan Decenal de Educación, ustedes, tenemos entendido, no participaron en el desarrollo de esa propuesta. Cuéntenos.

LES. La educación gravita bajo la orientación de varias reformas: unas son las orbitales, que las podríamos llamar las lógicas internacionales que impactan la educación; las otras son las lógicas nacionales. Muchos investigadores de lo educativo, de las reformas en este sector, Oscar Oszlak, Sergio Martinic por mencionar algunos, señalan que toda reforma educativa configura dos tipos de relaciones: por un lado las relaciones de saber, que son las que impactan la vida educacional, los currículos, lo pedagógico, lo didáctico, lo metodológico y la evaluación, y por otro lado configuran las relaciones de poder que reforma lo financiero. Precisamente, sobre este particular en el país hay una tensión por convertir la educación en una mercancía, en un artículo de compra y venta, someterla a las lógicas del mercado, a la rentabilidad, a la oferta y la demanda, a la productividad y a la ganancia. 

Como Federación decidimos no participar en la construcción del PND, porque a partir de la historiografía rastreada podemos afirmar que los PND se construyen por una necesidad de atender o cumplir un requisito, en buena medida son crónicas de elementos que no se van a cumplir, herramientas para ejecutar las políticas neoliberales, hoy direccionadas sobre todo por la Ocde, y nuestra posición no es parecida a esos designios. Hemos dicho, por ello, que participar en la construcción del PND, sin que nuestra palabra, propuestas y posturas sean tenidas en cuenta, no es otra cosa que legitimar las políticas de Estado, y de tajo también empezar a hacerle el juego a los designios de las lógicas internacionales ya referidas. 

 

da. Y en cuanto al Plan Decenal…

LES. Es importante resaltar, sobre el Plan Decenal de Educación, que debe recoger lo que en el acuerdo logramos reactivar, los foros educativos regionales, los foros educativos departamentales, como espacios para el diálogo social por la educación que  necesitamos como sociedad y país. Hoy requerimos una educación con pertinencia social, que es distinta a la educación con pertinencia ministerial. Nosotros pretendemos una educación que debe ponerse al día con los requerimientos de los contextos, que atienda la palabra, las posturas y las peticiones de los actores del hecho y el acto educativo. En consecuencia, si el gobierno prepara el Plan Decenal, nosotros estamos preparando el Tercer Congreso Pedagógico Nacional, por realizarse en el primer semestre del año que se avecina.

 

da. Ya que entramos en esta esfera del saber específico de los maestros, la investigación, la pedagogía, la formación de las nuevas generaciones, cuéntenos el itinerario y la fecha del Congreso Pedagógico (CP) y la manera cómo se está actuando.

LES. El CP está aprobado en nuestro plan de trabajo y tiene que empezarse a proyectar desde lo regional, por eso nuestro Centro de Estudios e Investigaciones Docentes (Ceid) ha activado los encuentros con nuestras juntas filiales, donde vamos a recoger el pensamiento y los ejes transversales que deban ser recreados y debatidos en el CP, que sin lugar a dudas tiene que ayudar a reafirmar la propuestas para la financiación de la educación, así como recoger las expectativas para confrontar la política educativa pública ministerial. El CP tendrá que trazar algunas líneas sobre un pensamiento universal educativo colombiano y seguirá haciendo énfasis en lo que hemos dicho: una educación con pertinencia social para los colombianos.

 

da. En el país existen unos Ceid más fuertes que otros, ¿cómo está ese cuadro de los Ceid y de la capacidad de movilización con los maestros, los jóvenes, las familias, las autoridades municipales, departamentales?

LES. Fecode viene trabajando en lo que he denominado Proyectos Vitales Institucionales (PVI), entre ellos: el Proyecto Educativo Pedagógico Alternativo (Pepa), la Educación en Inclusión y Género, así como en la Escuela como territorio de paz. En estos escenarios se han construido otro tipo de mentalidades, de visiones y seguramente hay mucho diálogo, ¿que habrá muchas distancias con algunos espacios territoriales particulares?, cierto, pero también hay muchos acercamientos y seguramente mucha posibilidad de entender y de recibir recomendaciones para una nueva práctica pedagógica y educativa.

Es este campo conocemos de experiencias pedagógicas interesantes en el escenario de escuela como territorio de paz, conocemos también las de la participación de muchos maestros –en el caso de Nariño– en el Proyecto Piemsa, por ejemplo; conocemos la participación de educadores en la configuración de Planes Decenales de Educación,  educación sin fronteras para construir ciudadanía como alguno que conocemos podemos recrear muchas experiencias en líderes, en guardianes, en constructores, en hacedores de paz, en facilitadores de convivencia, en proyectos productivos, en procesos alternativos y de manejo de energías renovables. Es decir, a pesar de las dificultades hay iniciativas que nuestros maestros lideran o acompañan, donde hay un maestro, donde hay una escuela, nuestra misión tendrá que ser la de siempre: ayudar a que los niños y jóvenes del país le sigan encontrando sentido a la vida. 

 

da. Entonces, en esa lógica el CP será un escenario que recoge la tradición, pero también será muy renovador.

LES. Por supuesto. Si nosotros lográramos hacer una narrativa, una pequeña visual del trabajo de los maestros, de contar el anecdotario de muchos maestros, seguramente confrontaríamos ese discurso acusador que el partido mayoritario del gobierno nos hace al señalarnos de que estamos adoctrinando, o cuando nos señalan de que estamos retorciendo las mentes de nuestros estudiantes. A quienes expresan ese tipo de acusaciones les diría que vayan a hacer educación en las realidades de nuestro país, venciendo las necesidades y quizá las dificultades, incluso las conflictividades a las que se enfrentan muchos maestros y maestras hoy para atender la educación de nuestros niños, o que vayan a las zonas donde la única manifestación de soberanía nacional es la escuela, en presencia de su profesor.

 

da. Queremos insistir sobre la idea de la escuela o el colegio como territorio de paz, ¿cómo se ha asumido en los municipios, en los departamentos, por las organizaciones gremiales del magisterio, esta magnífica iniciativa, y cuáles son las dificultades más terribles que han tenido? 

LES. Galtun y Smocker hablan de una paz cultural y de una paz estructural, y creo que nosotros desde el proyecto Escuela territorio de paz le estamos jugando, en primer momento, a esa paz cultural, que se refiere a que no puede haber distancias entre los beneficiarios de la educación; que se puede pensar en una educación desde la interculturalidad, donde no hayan fobias, etnocentrismos, silencios, marginamientos y olvidos. 

En esa perspeciva de paz cultural, tendremos que mirar cómo avanzamos hacia posesionar una paz ambiental, donde no se siga entregando en el país patentes de corso para que sobreexploten nuestros recursos naturales; pero también esa paz ambiental implica enseñar a cómo convivir no solamente el sujeto con el otro de carne y hueso, sino cómo enseñamos al sujeto a convivir con su contexto natural. 

La paz no solamente puede ser como firmar un acta o silenciar los fusiles, aquí necesitamos una paz laboral, lo que implica que el Gobierno atienda las peticiones y cumpla los acuerdos pactados; una paz laboral que no nos desconozca, que cumpla con el pliego de condiciones, que cumpla con las organizaciones sociales, campesinas, indígenas, los transportadores, es decir, habrá otro tipo de situaciones que hoy generan impases que necesitamos resolver para que la paz empiece a positivizarse y a construirse de manera material en el país. 

El proyecto está pensado en cómo desde la escuela empezamos a resolver conflictividades; si bien es cierto la ley 1620 de convivencia escolar trata de armonizar algunos elementos para mejorar la convivencia en la escuela, pero también es cierto que deja muchas responsabilidades que tienen que asumirlas otros escenarios y otros espacios. Para nosotros la ley de convivencia escolar en la escuela tiene que cumplir eso, una labor pedagógica, una labor académica y formativa, la labor disciplinar, la labor de juzgamiento y de castigo tiene que ser producto de otras iniciativas, pero la convivencia tiene que mirarse en contexto, más allá de lo que pasa en la escuela, diagnosticar las familias y los contextos para activar otras líneas de intervención que le corresponde al gobierno facilitarlas.

 

da. ¿En qué está el Estatuto Único Docente?

LES. Hoy ya no podemos hablar de un Estatuto Único, porque conocemos extraoficialmente que hay unos avances importantísimos en la construcción del Estatuto Etnoeducativo Indígena, en el marco del sistema educativo indígena propio; lo mismo están haciendo los compañeros afros. Consideramos, por ello, que en el primer momento no habrá un Estatuto Único, lo que vamos es a conciliar a través de la comisión tripartita, la que está constituida hoy producto de los acuerdos entre el Gobierno, representantes de la Cámara y del Senado y Fecode, es un estatuto de dignificación de la profesión docente. Creemos, con seguridad, que en el Estatuto tiene que regularse las condiciones de ingreso, de permanencia, de novedades, de ascensos y de retiro, tiene que regularse todo el sistema de carrera especial para el magisterio colombiano; tendremos que conciliar las nostalgias del 2277 –que son los compañeros vinculados con el decreto desde el año 1979– y las nuevas expectativas de los compañeros 1278. Seguramente hay que vencer muchos temores, seguramente habrá que conciliar muchos intereses. Pero acá tenemos la gran oportunidad para acabar muchos atropellos, como la evaluación, hoy como un impedimento perverso para el ascenso de los maestros.

Finalmente, vamos a cumplir la tarea orientada por la Junta Nacional de Fecode realizada el dia 14 de agosto: adelantar el paro nacional del magisterio de 48 horas para el próximo 28 y 29, en defensa de la vida, la salud con dignidad del magisterio y de nuestro Fondo nacional de prestaciones sociales del magisterio –Fomag–. Continuaremos sumando voluntades, construyendo alternativas,  transformando realidades y hermanados en la lucha. 

Publicado enEdición Nº260
Marchas del orgullo Lgbt:  ¿Movimiento por la transformación social o mercadeo capitalista?

El 28 de julio se celebraron 50 años de los disturbios de Stonewall, hito del movimiento Lgbt; movilizaciones y actos se realizaron por todo el mundo, sin embargo, el mercado y el consumo parecen volverse los principales actores de esta icónica fecha. 

 

Aunque la marcha del orgullo Lgbt se da en honor y memoria a los Disturbios de Stonewall en 1969, y sirve como una oportunidad para denunciar las violencias que vivimos por habitar nuestras sexualidades y corporalidades que se salen de las normas de la heterosexualidad obligatoria y del patriarcado, en los últimos años este evento se ha convertido en una fiesta para promover el modelo de consumo del capitalismo gay que impone esa identidad como privilegio para mujeres y hombres blancos de clase media-alta negando las luchas de las disidencias sexuales y de género que hemos sido empobrecidas y racializadas y que enfrentamos realidades de violencia en medio de esta sociedad machista. Esos discursos de un estado incluyente y diverso; y de unas empresas con productos arcoíris son una farsa, una pantalla de humo encaminada a hacernos un nicho de mercado y no a reconocer realmente ni nuestras sexualidades y corporalidades disidentes, ni mucho menos nuestras luchas ante las violencias.

 

Stonewall: mito fundacional de una revolución

 

El 28 de junio de 1969 se llevaron a cabo disturbios en la ciudad de Nueva York por parte de personas trans, travestis, lesbianas machorras, marikas afeminados, prostitutxs, personas racializadas y empobrecidas que se encontraban en un bar llamado Stonewall Inn al que llegó la policía a realizar una redada que representaba una rutina de agresiones a las personas por lo que, según cuenta la leyenda, una lesbiana vestida de hombre respondió a los maltratos de la policía con un golpe, razón por la cual fue detenida e ingresada en la patrulla. Las demás personas se enfrentaron a la policía para sacarla de la patrulla, lo que desencadenó una confrontación física con los policías que terminó con toma de calles y barricadas durante varios días. 

Los disturbios de Stonewall representaron una posibilidad de defenderse ante la violencia de una sociedad que castigaba cualquier desviación de las normas heteropatriarcales, asi como hoy, en ese entonces eran rechazades por sus familias lo que ocasionaba situaciones de empobrecimiento, habitabilidad de calle, consumo de drogas y alcohol, prostitución, deserción escolar, pocas posibilidades educativas y laborales, etc. Por lo tanto, esos disturbios catalizaron la rabia acumulada ante las múltiples violencias que vivimos como personas que nos salimos del binarismo de género y la heterosexualidad obligatoria patriarcal.

Es a partir de este hito histórico que se empieza a conmemorar cada año y en muchos lugares del mundo la vida y la memoria de las marikas, de las travestis y de las machorras que hemos resistido ante las distintas violencias que desata el heteropatriarcado capitalista sobre nuestras existencias, y que han tratado de aniquilar nuestro derecho a vivir con dignidad y libertad. Los disturbios de Stonewall empezaron a trazar el camino que como disidencias sexuales y de género debemos seguir recorriendo, uno en el que la confrontación directa contra todos los sistemas de opresión sea el principio de nuestra revolución; sin embargo, no es esa la línea que han tomado las movilizaciones que hasta hoy día siguen realizándose, sino que se han catapultado, soportado y fortalecido los discursos capitalistas y militaristas por permitir el acceso de las empresas, marcas y policías a nuestras manifestaciones, vendiendo nuestra imagen como un producto en el que maquillan sus dispositivos de explotación y violencia con una falsa inclusión de todes nosotres.

 

Orgullo Lgbt como antimilitarismo, no como consumismo

 

En Stonewall enfrentó al poder de las armas y al poder de la ley que encarcelaba y castigaba nuestras identidades y sexualidades consideradas anormales. De esta forma se materializan luchas ante la represión y violencia de la heterosexualidad y el patriarcado expresada en las fuerzas armadas del estado y que desde entonces han aflorado en muchos lugares del mundo. 

En este 2019 se cumplen 50 años de los disturbios y aunque las condiciones se hayan transformado en este tiempo es necesario reconocer que la persecución policial continua y la violencia heterosexual en espacios familiares, educativos y laborales continua; por ejemplo para las mujeres trans en las calles al ejercer la prostitución o a los marikas cuando se nos requisa con violencia y se nos imparten comparendos por darnos un beso; las familias siguen rechazando a sus hijes Lgbt y siguen existiendo barreras de acceso a espacios de educación y trabajo. Son situaciones que ocurren frecuentemente en Bogotá, pese a que existe una Política Pública para sectores Lgbt desde hace más de 10 años; sin embargo, las realidades en las regiones pueden ser más violentas, además por la presencia de actores armados por los que por ejemplo bajo el control paramilitar hay que obedecer una moral heterosexual impuesta mediante el miedo, la muerte, la desaparición o el desplazamiento; o porque son experiencias de vida consideradas anormales, indecentes, mal vistas, desviadas, incorrectas o enfermas, los cuales son prejuicios que continuamos enfrentando.

De manera que la revuelta que surgió como una lucha antimilitarista y aunque la represión continua, el capitalismo global ha logrado apropiarse de ella durante el mes de junio de cada año en el que las empresas usan los colores del arcoíris para venderse como incluyentes con la intención de ganar más consumidores. Una marcha que debería ser usada por el movimiento social para seguir denunciando y creando alternativas de organización ante las violencias ha sido apropiada como una vitrina y feria empresarial llena de productos. Es lo que se conoce como capitalismo gay que vende una identidad vaciada de toda lucha y resistencia política, pero con capacidad de consumo en un nuevo nicho de mercado para hombres gays blancos y de clase media-alta con dinero para gastar en viajes gays, ropa gay, fiestas gays, etc. Deja de ser una manifestación política para convertirse en una fiesta costosa que oculta las realidades de quienes no habitan ese privilegio de clase.

 

Patriarcado dentro del movimiento Lgbt

 

Un fenómeno que es evidente dentro del conglomerado “Lgbt” y que se hace violentamente obvio en la marcha anual es la reproducción de violencia patriarcal que ejercen los hombres gays hacia los cuerpos y las experiencias de vida feminizadas, es decir hacia las maricas, las travestis, las lesbianas, las no binarias y demás. Estas violencias consisten en los esfuerzos que hacen estos hombres para mantener sus privilegios en los pocos espacios que existen para personas no heterosexuales y no binarias. Podemos enunciar varios ejemplos, como el hecho que en las marchas las apuestas de las organizaciones trans o feministas han sido reprimidas por la organización de gays privilegiados; o cuando la mayoría de bares, saunas y discotecas, dirigidos a población “Lgbt” solo sean para hombres gays; gays que a pesar de su orientación sexual o expresión de genero quieren mantener su imagen, comportamiento y privilegios de machos alejándose lo más que se pueda de lo que se considera femenino. Y lo gay se ha transformado en esa aspiración clasista hacia la blanquitud, la buena moral y el buen comportamiento heteronormado en la que se es un gay respetado si se tiene capacidad adquisitiva para consumir en el mercado de lo gay siendo musculoso, masculino y exitoso.

Por lo tanto, las movilizaciones que se vienen realizando para visibilizar y denunciar las violencias que vivimos marikas, lesbianas, personas trans deberían reconocer el patriarcado como origen de las violencias que vivimos y nuestro horizonte de lucha debe ser su destrucción; sin embargo, evidenciamos que el machismo también impera en los sectores Lgbt promoviendo la violencia hacia personas trans o marikas afeminados.

 

La lucha revolucionaria en las movilizaciones del llamado orgullo

 

Es necesario cuestionar que la conmemoración anual de los disturbios de Stonewall sea una oportunidad para que las empresas y marcas tanto locales como multinacionales utilicen nuestras disidencias sexuales y de género para volvernos un producto, un nicho de mercado, para convertirnos en consumidores de su basura con la desesperada estrategia de mercadeo pintada de arcoiris. Combatiremos la mercantilización de nuestras luchas cada año, estando presentes en las marchas con acciones directas, porque no permitiremos que el capitalismo devore también el único espacio de manifestación y visibilización que las marikas y travestis a nivel mundial nos hemos ganado. Porque es vital recordar que todo comenzó debido a que nos cansamos de soportar las violencias que el heteropatriarcado ejerce sobre nosotres con sus dispositivos de control como la policía. 

Porque no van a esconder nuestras muertes y nuestros dolores detrás de una bandera arcoíris llena de una hipócrita celebración, pero vacía de memoria y compromiso. Y no es que no nos guste celebrar nuestras vidas, solo hemos reconocido que para poder celebrarla tenemos que organizarnos y luchar para que realmente sean dignas, pero sobre todo para que en primer lugar no nos las arrebate el paramilitar en nombre de su dios y de su patria, o el policía defendiendo los intereses del estado, o el machito que nos prometió amor, pero luego nos asesina. Solo podremos celebrar la vida deliciosamente y estar orgullosas de ello cuando dejen de quitárnosla a todas, a las marginadas, a las empobrecidas, a las periféricas, a las putas, a las rechazadas, a las rebeldes, a todas.

Por esto nos parece imprescindible llenar de incomodidad y de rabia las marchas de “orgullo Lgbt”. Porque no queremos que el estado nos reconozca derechos de papel, queremos abolir toda forma de dominación, queremos que el heteropatriarcado nos deje de matar, queremos que el capitalismo nos deje de empobrecer, queremos que el colonialismo nos deje de racializar, queremos bienestar para todos los seres con los que compartimos este planeta y por eso articulamos nuestro feminismo a apuestas anticapitalistas, decoloniales y antiespecistas. 

Es por eso que cada año hacemos un llamado a realizar marchas diferentes que se salgan del libreto del capitalismo gay que también se convierte en un desfile hecho para aplaudir al estado por leyes de papel incluyentes que poco mejoran las vidas de las personas Lgbt más empobrecidas y racializadas. Le hemos apostado a promover espacios para recordar y hacer memoria de lucha y resistencia que hay en los disturbios de Stonewall y que son poco conocidos. Las primeras marchas se denominaron marchas por la liberación, luego con discursos más capitalistas se fue imponiendo la idea del orgullo en todo el mundo por lo que hemos denunciado que más que orgullo debemos seguir luchando por nuestra liberación de las violencias heteropatriarcales, salir a las marchas debe ser una oportunidad para encontrarnos, salir del aislamiento y reconocer que somos miles escondides en esta ciudad machista. 

Es una crítica que hacen en varios lugares: incluso en Nueva York que este año organizaron una marcha por la liberación queer que salió un poco antes de la marcha del pride oficial o en España que llevan varios años organizando la marcha del orgullo critico no el domingo sino exactamente cada 28 de junio para movilizar realmente las luchas feministas, antirracistas, antiimperialistas, veganas del movimiento transmarikabollo de allá. 

Seguiremos marchando pero también luchando el resto de días del año para celebrar que hemos sobrevivido, que seguimos enfrentando las opresiones de un mundo que se empeña en destruirnos, que hay mucho por transformar en nuestras sociedades para que no haya más violencias en los colegios que desemboquen en suicidios como el de Sergio Urrego Reyes, para que las personas empobrecidas no sigan aguantando hambre y tengamos una soberanía alimentaria, para que no maten a personas trans y marikas en las calles, para que tengamos la posibilidad de acceder a las universidades, para que no nos sigan negando el acceso a trabajos bien remunerados o que no nos sigan despidiendo de ellos por no aparentar ser suficientemente heterosexuales. Seguiremos marchando porque hay que continuar luchando contra la violencia heterosexual y patriarcal que vivimos en nuestros cuerpos y nuestros territorios. Nos están matando y nosotres seguimos creando organización popular contra toda opresión, hagámoslo juntes.

 

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Publicado enEdición Nº260
Fotografías: Luis Gutiérrez, Medellín, 26 de julio de 2019.

El pasado viernes 26 de julio el país volvió a presenciar multitudinarias movilizaciones en defensa de la vida y en rechazo del asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales, las que en lo corrido del año suman más de 80 y desde la firma del Acuerdo con las Farc en 2016 ascienden a más de 600.

Esta jornada fue como un espejo en donde se reflejaba la jornada de “Velatón Nacional” escenificada el 6 de julio de 2018, pues al igual que en esa ocasión fueron miles de miles las personas que salieron a las plazas de las principales ciudades, pueblos y regiones de Colombia, como también de distintas ciudades de otros países, todas las cuales manifestaron su rechazo ante una realidad que no se detiene y desangra día a día los activos de los movimientos sociales, a la par que apaga voces críticas del establecimiento.

 

 

Una movilización que parece un viaje en el tiempo

A la jornada convocada por el movimiento “Defendamos la paz” –en el que coinciden múltiples sectores políticos del país, que defienden el cumplimiento e implementación del Acuerdo firmado con las Farc– y apoyada por los medios de comunicación escritos, radiales y televisivos del poder, asistieron miles de activistas, estudiantes, artistas, personajes públicos como actores y actrices de televisión, intelectuales, movimientos sociales, defensores de derechos humanos y múltiples sectores democráticos del país. Con una paradoja, la convocatoria no logró tocar a las gentes del común que representan a las mayorías nacionales. Todo un cerco de población al que ni teniendo como aliado a los medios oficiosos se logra acceder.

En Bogotá el rito se cumplió. Cada una de las personas que se movilizaron llegaron a la Plaza de Bolívar y se quedaron unos minutos; algunos encendieron velas, otros cantaron algunas arengas, entre conocidos se cruzaron saludos, y luego de esto se retiraron del lugar para darle paso a los otros miles que llegaban a la Plaza. Después de esto, todo volvía a la normalidad, cada quien regresó a su vida cotidiana y el tema del asesinato de los liderazgos sociales continua, sin contención, sin despertar otro tipo de acciones que no sean las movilizaciones, las protestas masivas, unas más que otras, que pese a ello simulan un viaje en la máquina del tiempo: así es porque siempre se realizan de las mismas formas, con las mismas actividades, llegando a los mismos lugares y encontrándose con las mismas personas. Lo más preocupante: sin lograr su cometido.

 

 

El cinismo del Gobierno campea sobre Colombia

En la ciudad de Cartagena, con rosto compungido, el presidente Iván Duque decidió sumarse a la movilización por la vida de los líderes y lideresas sociales. Su “solidaridad” con los centenares de familias en duelo, con los movimientos sociales golpeados por la perdida de sus hermanos, hermanas, y por las amenazas que pesan sobre muchos de ellos, tuvo un adelanto en su discurso del 20 de Julio ante un Congreso integrado por una mayoría que está en contra de las luchas y propósitos de las víctimas del status quo. La simulación pesa más que la verdad: todos estaban afectados por los efectos de la violencia en curso.

Tanto en el discurso de marras, como en el ensayado rostro, el Presidente insiste en trasmitir el mensaje que los culpables de las muertes de los distintos liderazgos del país no tienen nada que ver con las instituciones estatales y que, por lo tanto, los autores parecen ser de otro mundo. Pese a esto el recibimiento que le dieron los cartageneros fue contundente y en medio de abucheadas y gritos de rabia tuvo que salir corriendo del lugar.

Es increíble el cinismo de un Gobierno que detrás de sus actos de supuesta preocupación por el asesinato de voces críticas, lo que hace es lavarse las manos. No hay duda, mientras así sucedía en Buenaventura atentaban contra la vida de Carlos Alberto Tovar, uno de los líderes del Comité del Paro Cívico. Aún sin silenciarse el eco de los 6 disparos que impactaron la humanidad de Carlos, un día después de la movilización, fue asesinada en Caquetá Yissela Trujillo, victima de desplazamiento forzado, despojo de tierras y amenazada, quien sería ultimada junto a su esposo. Pasado otro día, el domingo 28 de julio, le arrebataban la vida en el Chocó al indígena Emilio Vitucay.

 

Una situación preocupante

Es innegable la fuerza que tiene cada movilización que aglutina a tantas personas indignadas, es increíble la fuerza que se siente cuando una parte activa de la sociedad sale a rechazar la política de muerte que se instauró en Colombia, pero también es innegable que hace falta más imaginación, constancia, organización y propuestas para realmente cambiar esta realidad que padecemos en el país.

Seguramente muchos y muchas dirán que vamos avanzando, que únicamente falta ganar las próximas jornadas electorales para que cambie esta realidad, que lo único que hay que hacer es pedagogía para que la gente vote bien. A lo mejor así es, pero a lo mejor el problema es más complejo y tiene que ver con una sociedad que padece las consecuencias de una historia de muerte y miseria, que aunque le dicen que vive en la democracia más antigua del continente, lo que padece es una dictadura civil, en donde la democracia simplemente es un formalismo, una sociedad donde el poder realmente imperante se niega al menor de los cambios y, por tanto, en la que nunca ha sido factible construir con las voces de las mayorías, con sus sueños y anhelos. Sociedad marcada con el signo de violencia homicida, dirigida contra toda aquella persona y proceso social que pretenda un giro para darle espacio a una democracia real, incluyente, participativa, radical, dejando atrás la concentración de la riqueza y del poder. Y en los días que corren, que pretenda un medio ambiente y una naturaleza en general para la vida, protegiéndolo ante las pretensiones de los empresarios de mineras de todo tipo, así como de los negociantes de la madera y similares.

¿Será posible lograr un cambio real en la cotidianidad que estamos padeciendo? ¿Qué tal si lo intentamos? ¿Qué tal si empezamos a protegernos de manera colectiva, reivindicando vocerías a varias voces, dejando de dar declaraciones a una sola voz, aislando al establecimiento en todo territorio donde lo alterno levante banderas, cuestionando el formalismo electoral, y poniendo en marcha formas alternas de gobierno, dándole cuerpo a otra economía posible? Tal vez así, por fin, logremos superar las movilizaciones que parecen viajes en la maquina del tiempo. Tal vez así nuestro grito de protesta supere la formalidad, sembrándose como vida que emerge de la muerte de los miles con que intentan atemorizar a toda la sociedad colombiana.

Publicado enColombia
Sábado, 15 Junio 2019 06:05

¿Qué ha sido de Podemos y Syriza?

¿Qué ha sido de Podemos y Syriza?

Las recientes elecciones en España y las experiencias latinoamericanas hablan de un divorcio entre el imaginario social progresista y una realidad conservadora. La llamada izquierda política defrauda, no cumple, se refugia en discursos ambiguos, se deja llevar por el marketing electoral y pierde identidad. La falta de coherencia, proyectos y programas de cambio social democráticos trastocan en gestión institucional. Lo que se atisbaba como una revolución abajo y a la izquierda se diluye en un discurso demagógico donde no se encuentra ni el abajo, ni la izquierda. Cuando han gobernado han sido incapaces de modificar el rumbo del capitalismo. Eso sí, han reivindicado todo lo reivindicable como ejercicio político de progresismo. Multiculturalidad, libertad sexual, ciudades limpias, carriles bici, etcétera. Son eficientes. Los indignados del siglo XXI se han plegado a los poderes económicos, las trasnacionales y el capital financiero.

Más allá del momento emocional constituyente, el resultado ha sido nefasto. El sí se puede mutó en hacemos lo que nos dejan. Baste recordar el ejemplo de Grecia. El triunfo de Alexis Tsipras líder de Syriza, despertó a las adormecidas izquierdas occidentales. En 2015 era un proyecto anticapitalista. En poco tiempo torcieron el rumbo. Bajo las presiones de la Europa de la Troika renunciaron al lenguaje de izquierdas. El ex ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, fue el chivo expiatorio. Imagen de la impotencia y la traición. Mientras el pueblo griego pedía a gritos cumplir el programa electoral, Tsipras renegó de su ministro, plegándose a los planes de ajuste. Más privatizaciones, aumento de la pobreza, desigualdad y pérdida de soberanía. La Troika encontró en Syriza un aliado para las reformas neoliberales que la derecha y la socialdemocracia no eran capaces de realizar. Tsipras fue el elegido. Hoy es un político amortizado para la derecha. Obligado a convocar elecciones extraordinarias, dilapidó un capital social tanto como una esperanza de cambio democrático.

En España, Podemos, cuyos dirigentes viajaban a Grecia y veían en Syriza un ejemplo donde reconocerse, han seguido el mismo camino. En un lustro, inmersos en guerras intestinas se desgastan. La izquierda política española se encuentra peor que en 2014, antes de su fundación. Sin proyecto e incapaz de entender que ha pasado, Podemos sufre las consecuencias de su mojigatería. Por ineptitud más que por acierto de sus adversarios quedó presa de sus mentiras. Se convertirían en la primera fuerza política del país, el PSOE acabaría sucumbiendo. Serían poder y entrarían en La Moncloa. Se veían presidiendo el Consejo de Ministros. Entrarían en la historia con mayúsculas. Podemos representaba la unidad de lo nuevo. Una generación de emprendedores y empoderados reemplazaba a la vetusta Izquierda Unida y los comunistas. Podemos encarnaba el futuro. Era el momento de dar un paso adelante. Con una verborrea digna de los mejores sofistas la emprendieron contra todo. La constitución de 1978 sería derogada, la banca nacionalizada. Podemos era la herramienta para cambiar el destino de la gente. No a las castas, no al bipartidismo, no a la negociación de pasillos, no a la corrupción. Trasparencia y democracia directa. Intelectuales, académicos y políticos conversos escribieron ríos de tintas avalando a sus dirigentes, fueron los portavoces oficiosos de la propuesta. Incluso pensaron en fundar un Podemos trasversal latinoamericano. Era la luz al final del túnel. De paso despreciaban y silenciaban cualquier crítica. Cautivados por el fulgurante triunfo electoral, han sido víctimas de sus fantasías y de mucho postureo. Vinieron a compartir las mieles del corto plazo. Los nuevos diputados, senadores, concejales y alcaldes los convirtieron en sus padres intelectuales. Hoy, tras la debacle, no han producido ningún ensayo explicando las causas del fracaso. Los cantos de sirenas han acallado las conciencias. Es más la conclusión a la que han llegado es del todo sorprendente. No han sido capaces de trasmitir la propuesta y sólo han visto batallas intestinas. En otras palabras no hubo errores políticos. Aunque hoy defiendan la Constitución de 1978, hablen de pactos con el PSOE, hagan referendos para entregar alcaldías a la derecha, señalen la necesidad de la discreción como forma de negociación y renieguen de la transparencia.

La izquierda social, aquella que vive en los movimientos populares, emprende una lucha de resistencia sin un colchón político para sus reivindicaciones. En lo que va del siglo XXI, las propuestas como Syriza, Podemos o Frente Amplio en Chile generan desazón a medio plazo. Las clases trabajadoras, dominadas y explotadas, pierden derechos laborales, civiles, sociales y políticos. Inmersas en un cúmulo de contradicciones acaban siendo las víctimas propicias de las derechas neoconservadoras. La izquierda política se diluye y la institucional existente va por detrás de las reivindicaciones democráticas de la mayoría social que pide a gritos una ruptura, un cambio de rumbo. Lamentablemente, la realidad es tozuda. Cuando han coincidido izquierda política y social, la primera ha decidido virar a la derecha, bajo el argumento pueril de: si se puede, pero poquito

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“Sabemos los límites de esta derecha y debemos pensar el día siguiente a ella”

Pasados casi cinco meses desde la llegada de Jair Bolsonaro al poder, vimos que los movimientos populares volvieran a las calles en Brasil. Las protestas contra el ajuste en la educación la semana pasada dejaron bien claro que el actual gobierno no goza de ninguna tranquilidad, como hacía creer el clima en las calles del país luego de las elecciones. En Argentina, el gobierno Macri entrega una sociedad más empobrecida de lo que encontró y en Colombia, masivas manifestaciones tomaron las calles y carreteras del país contra un narco-estado que niega un proceso de paz sobre décadas de guerra interna. En Venezuela, bien, la presentación es innecesaria. Sobre esta coyuntura continental, entrevistamos al periodista e investigador uruguayo Raul Zibechi días antes de las manifestaciones del 15 de mayo en Brasil.

-Correio da Cidadania: En nuestra última entrevista, de enero de 2018 (1), hablamos de los errores del progresismo y el del fin de este ciclo que abría las puertas de un avance conservador. Bueno, en Argentina ya estaba Macri, pero cerca de un año después, el país más grande del continente eligió a Jair Bolsonaro como presidente. ¿Qué impresiones tienes de este gobierno y de su proyecto para el país?


Raúl Zibechi: Creo que la principal característica del gobierno Bolsonaro es que no tiene proyecto de país. Entre otras cosas, porque lo llevó al gobierno un movimiento que es de rechazo a la izquierda, pero apenas eso, un rechazo negativo que no es capaz de construir algo como una nación.


Esto contrasta incluso con el golpe de 1964, que era muy anticomunista pero tenía un proyecto que, en aquel momento, Ruy Mauro Marini definió como sub-imperialismo. Hoy el gobierno no tiene ni siquiera esa intención. Hay una idea de subordinarse a Estados Unidos, o más en concreto, al gobierno de Trump, pero eso ya no alcanza porque se trata de una potencia en declive que lo único que busca es alargar la caída.


Entonces estamos en un momento histórico muy diferente al de medio siglo atrás. El gobierno actual en Brasil es un gobierno sin rumbo, sin proyecto, sin perspectivas.


-Correio da Cidadania: ¿Ves una profundización del modelo extractivo, especialmente en las nuevas políticas para el agronegocio, la minería y la demarcación de tierras indígenas?


Es el mismo modelo de los últimos 20-25 años pero con menores trabas, con menos impedimentos para la expansión del agronegocios. Eso es cierto, pero no debemos perder de vista que es exactamente el mismo modelo, con las mismas características. Sólo que durante algunos años hubo ciertas trabas legales y políticas. Pero ya en la última década, o mejor en los últimos años de Dilma, esas trabas empezaron a levantarse.


-Correio da Cidadania: Si miramos los índices de popularidad del gobierno, que caen cada día y los movimientos sociales y populares que vuelven a organizarse, sumados a las propias peleas palaciegas entre militares y olavistas (2), ¿qué tipo de gobernabilidad tendrán?


Desde hace tiempo pienso que el fin del ciclo progresista no será sucedido por un ciclo conservador, sino por una gran inestabilidad. Hoy asume la forma de crisis de gobernabilidad permanente, de la cual Argentina es el mejor ejemplo, pero Brasil entra también en esa situación.


Un dato mayor en Brasil es que los militares están siendo los que imponen un poco de racionalidad, en casos como Venezuela, o de sentido común, en las reformas que se quieren implementar. Eso revela la profunda crisis de la clase política brasileña que ya no es capaz de gobernar con un mínimo de sentido común. Es evidente que esto no puede durar mucho, a ello sumo los cuatro años que le corresponden a Bolsonaro, si es que llega al final de su mandato. Ya tuvo que resignar al ministro de Educación y es probable que en algún momento caiga el canciller, aunque ya lo tienen neutralizado los militares.


Pero me gustaría decir, además, que la crisis de gobernabilidad es estructural y que va a afectar también a los progresistas si retornan al gobierno.


-Correio da Cidadania: ¿Crees que con las dificultades para gobernar, el gobierno pueda dar un giro aún más autoritario? ¿Cómo esto se aplica a liderazgos comunitarios y de movimientos sociales?


Hoy los gobiernos saben que navegan en aguas turbulentas. Los sectores populares son actores muy importantes y ellos tienen claro que Junio 2013 puede repetirse, lo que cambia todo. Un giro autoritario sería muy peligroso, lo intentan, claro, pero no lo veo como algo que pueda consolidarse. Otra cosa son acciones muy represivas, fuera de control, aparentemente, que sí son muy peligrosas. Por otro lado, si dejamos a las clases medias en sus barrios “nobres” y vamos a la favela, ¿qué sería un giro autoritario allí donde no hay otra cosa que autoritarismo militar, policial y de las milicias?


Por eso creo que no podemos hacer una lectura ideologizada como hace la izquierda electoral. Si somos realistas, sabemos los límites que tiene esta derecha y debemos pensar en el día después. O sea, ¿qué construimos, partidos electorales o movimientos de base que son los que pueden hacernos salir del modelo extractivo?


-Correio da Cidadania: En este contexto, ¿cómo se queda la situación de Venezuela?


Con un gran aislamiento internacional y una gran crisis interna. El gran problema es la economía y las finanzas. No consiguen mejorar la producción y en particular la extracción de petróleo que está cayendo cada mes y se sitúa en un tercio de la que tuvo cuando Chávez llegó al gobierno en 1999. Esto es el punto clave, porque si no consiguen enderezar PDVSA, la economía deja de funcionar en algún momento.


Además hay un grave problema con los precios y con la moneda. Se trata de problemas que no parecen encontrar el modo de resolverse y eso lleva a que el apoyo de la población al régimen chavista-madurista sea cada vez menor. Eso lleva a un cierre autoritario que es inevitable si no consiguen modificar la economía. A todo esto se suma la desestabilización política de la derecha y Estados Unidos y la agresión económica, que terminan de configurar un panorama muy difícil.


-Correio da Cidadania: Se miramos a otros grandes países del continente (3), vemos una Argentina completamente desfigurada, con las cifras de fuga de capital en las alturas, una reforma jubilatoria que despierta el más profundo rechazo de la población y movimientos de mujeres muy fuertes en las calles (4). Colombia, después de décadas de guerra interna, tiene manifestaciones muy fuertes en oposición a las políticas uribistas. ¿Qué lecciones podemos tomar de estas realidades vecinas?


Mi impresión es que en el trasfondo de toda esta situación tan crítica está la acumulación por despojo, por robo, eso que llamamos extractivismo y que se resume en monocultivos muy contaminantes, minería depredadora, grandes obras como Belo Monte y frenética especulación urbana. Esto es el modelo financiero en esta etapa de crisis del imperio y de retraimiento del capitalismo. No quiero hacer esa operación cosmética que hace una parte de la izquierda y que me parece tramposa: si cambia el gobierno y asumen los progresistas, ya no estamos en el neoliberalismo. No, el neoliberalismo no es un gobierno, es un sistema que tiene un pie en la economía de despojo, un pie en la sociedad militarizada (las leyes antiterroristas las aprobó la izquierda y son parte del modelo) y otro pie en la política. La única luz que tenemos en este período tan oscuro son los movimientos de mujeres y de indígenas, que en el fondo son muy parecidos porque tocan la tecla de la opresión y sólo se pueden combatir las opresiones partiendo del cuerpo.


-Correio da Cidadania: Volviendo a la entrevista de 2017, usted habló de Lenin Moreno, entonces el nuevo presidente de Ecuador, y que aún no se sabía si haría una gira a la derecha o no. Pasados dos años, ¿cómo podemos analizar este país, que en tiempos de Correa jugó un importante papel en el ámbito de los gobiernos progresistas?


No hay dudas de que Moreno hizo un viraje a la derecha, en alianza con el empresariado local y con Washington. Creo que ese viraje es para un buen tiempo, porque como lo demuestran las cifras, no es fácil que retorne Correa.


Ahora, hay que preguntarse cómo fue posible. La “traición” no explica nada, porque detrás de Moreno se fue la mayor parte de Alianza País que hasta el día anterior estaba con Correa. Mi impresión es que Correa dejó una situación económica muy mala, con un gran endeudamiento, y que había una gran tensión política sobre todo con los movimientos populares e indígenas. Correa se enemistó con los movimientos y éstos le pagaron apoyando a los adversarios de Correa. No comparto esa actitud, pero la entiendo.


-Correio da Cidadania: ¿Y cómo miras la entrega de Julian Assange por parte de Moreno? Más allá de las imágenes de sus fiestas y excesos, ¿qué esto dice sobre la libertad de prensa o el momento del periodismo, especialmente lo que va en contra de los intereses de los poderosos? ¿Cómo esto puede reflejar en un país como Brasil, donde según la Unesco, es el 6º país más peligroso para ejercer esta profesión?


La libertad de prensa no existe. Sólo hay libertades de todo tipo para las clases medias y altas, pero no hay libertades ni derechos para la mitad pobre, negra y favelada, y sobre todo para los y las jóvenes. Tenemos que crear nuestros propios medios, nuestros propios espacios y poderes, porque un pueblo con derechos pero sin poder, no es nada. Este es el punto. Seguir reclamando derechos y libertades al Estado, está muy bien para los sindicatos cuya base social son individuos con empleo en blanco, formal, con todos los derechos de seguridad social, pensiones, y acceso a la salud y la educación que viven en barrios donde hay saneamiento y así. Pero la otra mitad, la que no tiene empleo ni acceso a ningún servicio digno, pedir derechos no tiene sentido. Está bien que los pidan, pero si además construyen lo propio, “su” salud, “su” educación, o sea su propio mundo.


-Correio da Cidadania: ¿Cuáles son los desafíos más importantes puestos para el campo popular en esta coyuntura?


Lo que acabo de decir: construir el mundo propio. Ese mundo que tuvieron los obreros el siglo pasado, hasta que el Estado del Bienestar desmontó los ateneos, las escuelas populares, el tiempo libre de los obreros, todos los espacios de socialización que eran espacios de poder popular. Si no hacemos esto, estamos a merced de los poderosos.


Para mi esta es la estrategia más importante y eso implica pensar en el largo plazo. La clave de la resistencia de los pueblos originarios es esta, que no dejaron sus comunidades, que las siguen construyendo y sosteniendo. Veo que los pueblos negros están transitando un camino similar, re-construyendo quilombos, que son la clave de la acción popular no estatista como ya lo planteaba Abdias do Nascimento.(5)

Por Raphael Sanz
Correio da Cidadania

 

Notas

1) “El mayor error de los progresismos fue no haber tocado la riqueza; ahora vemos avance continental de las derechas” , Raúl Zibechi, Correio da Cidadania, 6 de janeiro de 2018.
2) Referencia a los partidarios del escritor Olavo de Carvalho, gurú ideológico del presidente Bolsonaro.
3) “La imposible gobernabilidad de las derechas”, Raúl Zibechi, Correio da Cidadania el 7 de mayo de 2019.
4) “Para aprobar reformas impopulares, gobierno Macri reinaugura era de violaciones del Estado”, Correio da Cidadania, 23 de diciembre de 2017.
5) Abdias do Nascimento (1914-2011), dramaturgo, actor, escritor y poeta, activista vinculado al movimiento en defensa de los derechos de los afrobrasileños. Doctor honoris causa en las universidades del Estado de Río de Janeiro (1993) y Federal de Bahía (2000), entre otras. En 1983 resultó electo como diputado federal por el PDT (Partido Democrático Trabalhista). En 1991 y entre 1997 y 1999 ejerció como senador. Sus discursos y proyectos de ley apuntaron a la superación del racismo y el apoyo al movimiento negro. Fue también secretario de Defensa de la Promoción de la Población Afrobrasileña de Río de Janeiro entre 1991 y 1994, y secretario estadual de Ciudadanía y Derechos Humanos del Estado de San Paulo entre 1999 y 2000.


http://www.correiocidadania.com.br/
Traducción de Raphael Sanz para Correspondencia de Prensa: https://correspondenciadeprensa.com/

Publicado enInternacional
La imposible gobernabilidad de las derechas

Cuando comenzó el declive del ciclo progresista, aproximadamente cinco años atrás, planteamos que los eventuales gobiernos de la derecha que los sucedían serían inestables, asediados por una elevada conflictividad social, la profundización de la crisis sistémica y cambios en las relaciones entre las diversas clases sociales (https://bit.ly/2XCMzbB).

El fin del progresismo es mucho más que la desaparición de esos gobiernos y que no le sucederá un ciclo derechista o conservador sino un periodo de inestabilidad. Esto quiere decir que veremos cambios bruscos en el escenario político, virajes de la derecha extrema a la izquierda moderada, y viceversa, sin que ninguna de esas fuerzas consiga estabilizar la gobernabilidad.


Las razones son las mismas que provocaron el fin del ciclo anterior. Pero antes veamos brevemente la situación en los tres principales países de la región sudamericana.
En Brasil el gobierno de Jair Bolsonaro entró en crisis apenas unas semanas después de asumir. A una fuerte caída en su aprobación, se le suma el enfrentamiento con el sector militar, que conforma el núcleo de su gobierno, y las trabas que encuentra para hacer aprobar la reforma previsional, con un trasfondo de estancamiento de la economía. La forma principal que está asumiendo la crisis del gobierno es la puja abierta y pública entre los bolsonaristas y el vicepresidente Hamilton Mourao, que agudiza la inestabilidad.


Por abajo, los movimientos no han parado un solo momento. Entre enero y febrero, en pleno verano, el Movimento Passe Livre (MPL), que desencadenó las jornadas de junio de 2013, volvió a las calles con cinco grandes marchas en Sao Paulo. Estos días las organizaciones indígenas están acampando en la Explanada de los Ministerios en Brasilia, provocando una aguda respuesta represiva del gobierno que movilizó la Fuerza Nacional contra la Articulación de los Pueblos Indígenas.


En Colombia el gobierno uribista de Iván Duque debió enfrentar una oleada de movilizaciones indígenas, negras y campesinas desde el 10 de marzo, que bloquearon las principales carreteras del país, en particular la estratégica Panamericana que corre de norte a sur y es la vía de las exportaciones hacia Ecuador y el resto del continente. La organización correspondió a una amplia confluencia, realizada en febrero, con 380 delegados de 170 organizaciones, que cuestionaron el Plan Nacional de Desarrollo (PND) del gobierno.


La Minga indígena y popular (trabajo comunitario) fue la primera gran movilización nacional posterior a la firma de los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC, enseñó la acumulación de muchos malestares, en particular contra el modelo extractivo en curso. Hubo 25 mil personas en las carreteras, acampadas o movilizadas de forma permanente, lo que forzó al presidente a acudir al Cauca a negociar con los movimientos.


Argentina es el caso paradigmático de la imposible gobernabilidad derechista. La crisis desatada en abril de 2018, que llevó el dólar de 18 a 44 pesos, disparó la inflación a 50 por ciento anual y multiplicó la pobreza pero también la fuga de capitales, comenzó en diciembre de 2017 con las masivas protestas contra la reforma de las pensiones. Los de arriba comprendieron que Mauricio Macri no podía imponer su programa y comenzaron a especular frenéticamente.


En estos momentos el panorama es de una crisis de credibilidad del gobierno, una oleada de protestas con marchas diarias (en la que destaca el activismo del movimiento de mujeres) y la posibilidad de que Macri pierda las elecciones de octubre. En el medio, un impresentable acuerdo con el FMI que multiplica la deuda y hace que los próximos gobiernos, del signo que sean, tendrán enormes dificultades para sacar al país del atolladero.


En esta situación, veo tres aspectos que van a profundizar la crisis de gobernabilidad en los próximos años, generando mayor inestabilidad y planteando profundos desafíos a los movimientos antisistémicos.


La primera es la potencia del campo popular. Más allá de la opinión que se tenga de los gobiernos progresistas, es evidente que en las dos pasadas décadas hubo un fortalecimiento de los sectores populares, aunque sus organizaciones a menudo se han debilitado. Este es el núcleo del déficit de gobernabilidad.
La segunda radica en las consecuencias del agravamiento de la crisis global, que entra en una fase de caos sistémico. Con ello se reducen las chances de estabilidad económica y política.


La tercera es que ninguna fuerza tiene la capacidad para estabilizar la situación. Para hacerlo, la derecha debería derrotar al campo popular, lo que no está en condiciones de hacer. La izquierda puede gobernar si logra mover el modelo extractivo, romper con las agencias globales que lo sostienen y las élites locales que lo avalan. No tiene la voluntad de ánimo para iniciar un ciclo de luchas que debería ser tan potente, que no sólo barrería el extractivismo sino que podría expulsarla del escenario.


Brasil, Argentina y Colombia…

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Martes, 16 Abril 2019 06:43

Aguas y movimientos

Aguas y movimientos

Nadie se sorprenderá si decimos que el agua está siendo utilizada como arma de guerra contra los pueblos. El caso de la Franja de Gaza habla por sí solo. Sin embargo, no tenemos aún idea de la magnitud del fenómeno, ya que acostumbramos a considerar que los casos más conocidos son más bien excepciones. Nada más equivocado.

Millones de personas carecen de agua en las grandes urbes de América Latina, en particular en Sao Paulo y Ciudad de México. No hay cifras claras sobre los problemas de abastecimiento, pero se puede asegurar que cada vez más el agua está contaminada, escasea y, en consecuencia, está siendo militarizada por los estados. El cambio climático y la creciente desigualdad juegan contra los sectores populares que son los más afectados por la crisis en el suministro de agua potable de calidad.


En El Salvador el 90 por ciento del agua está contaminada, llena de químicos como el glifosato, como destaca un reciente estudio. En Uruguay, que era un país con buena calidad de agua y de servicios en general, este verano las playas desbordaron de cianobacterias producto de la sobre utilización de glifosato en los cultivos de soja transgénica. El resultado es que las familias de clase media pueden comprar filtros de carbono para purificar el agua (200 a 500 dólares por unidad), mientras los sectores populares la consumen contaminada.


En Brasil la Agencia Nacional de Aguas acaba de publicar que en 15 años habrá 55 millones de habitantes de zonas urbanas con riesgo hídrico, lo que impone la realización de obras millonarias para las que no hay presupuesto. En 2016 había 812 municipios (de los 5.000 que tiene el país) que eran atendidos con camiones cisterna, siempre vigilados por militares ante el riesgo de asaltos. La agencia reconoce que aunque se realizaran todas las obras programadas, igualmente habrá millones de personas sin acceso al agua.


El primer punto a tener en cuenta, es que esta realidad indica que los estados serán incapaces de suministrar agua, un derecho humano básico. Además, los estados están procediendo a privatizar el recurso.


El VII Encuentro Nacional de Acueductos Comunitarios de Colombia, realizado el 16, 17 y 18 de noviembre de 2018, denunció “la transformación de las empresas públicas municipales en empresas privadas y mixtas por acciones, y la persistencia de hacerlo con nuestros acueductos comunitarios; la pérdida de la autonomía municipal y territorial de los gobiernos locales en el manejo de sus recursos para agua y saneamiento y el arrasamiento de las comunidades organizadas como entramados construidos solidariamente por las gentes”.
En Colombia existen 12.000 acueductos comunitarios que abastecen el 40% del agua en zonas rurales y el 20% en las ciudades, pero el gobierno derechista de Iván Duque se propone privatizarlos, en lo que consideran “violencia institucional” (http://redacueductoscomunitarios.co). Mientras persista el modelo neoliberal el manejo comunitario del agua está en peligro, tanto por los intentos de privatización como por el ataque frontal del Estado, los grupos paramilitares y el narcotráfico al tejido comunitario que sostiene los acueductos.


La segunda cuestión, es que corresponde a los movimientos antisistémicos garantizar el derecho al agua, ante la colusión entre estados y empresas monopólicas para hacer del agua un gran negocio. La experiencia colombiana es importante pero no es la única. La apuesta a las comunidades no es banal: se trata de redes de organizaciones de base, enraizadas en la vida cotidiana en los territorios de los pueblos originarios, negros, campesinos y periferias urbanas, los que van a hacer realidad el control popular del agua, desde la exploración y el suministro hasta el saneamiento.


Incluso en las ciudades hay experiencias notables, como la de Cochabamba en Bolivia. En Ciudad de México, una de las urbes más afectadas por la escasez del recurso, existe un puñado de movimientos que han sido capaces de resolver con su trabajo militante el acceso al agua. Destaco la Comunidad Habitacional Acapatzingo, en Iztapalapa (una de las zonas más afectadas por la escasez).


La comunidad de 600 familias ha sido capaz, en plena zona urbana, de combinar la recepción del agua entubada, con la recogida y almacenaje del agua de lluvia tratada con filtros, y la construcción de pozos. De ese modo es muy difícil que consigan estrangular al movimiento. Los ejemplos que nos dan algunos movimientos deben ser recogidos y analizados por las organizaciones populares, para intentar resolver un problema grave para la autonomía de los de abajo.

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Los movimientos que disputan con la nueva derecha

La energía social emancipadora no desaparece ni se esfuma. Se transmuta, se transforma y se convierte en algo diferente, capaz de impulsar nuevos movimientos, sin perder sus rasgos básicos aunque se presente de maneras nuevas e inéditas. Algo así está sucediendo en los países donde los pueblos necesitan pelearle el día a día a unas derechas de nuevo tipo, tan demagógicas como autoritarias.

Quisiera presentar brevemente tres casos que acontecen estos días en Brasil y Argentina, en frontal resistencia a sus respectivos, que enseñan que sí se puede, que pese a la "correlación de fuerzas" desfavorable, podemos tomar iniciativas y avanzar.

El primero es el Movimiento Pase Libre (MPL) de Sao Paulo, que en el mes de enero realizó cinco manifestaciones contra el aumento del pasaje de Metro y autobús (¡¡23 pesos mexicanos cada trayecto!!). El MPL nació durante el Foro Social Mundial de 2005, fruto de una nueva camada de militantes, se expandió por las principales ciudades de Brasil y tuvo un protagonismo decisivo en junio de 2013, al precipitar la salida a la calle de 20 millones de personas en 353 ciudades, en respuesta a la represión de la policía militar.

Cuando la nueva derecha ganó las calles ese mismo mes, desplazando a los movimientos populares, el MPL se retiró del centro y se concentró en los barrios. Sus miembros se dispersaron por un tiempo, pero siguieron activos en los años siguientes en la lucha contra la reforma educativa, impulsando las ocupaciones de más de 2 mil centros durante la gestión conservadora de Michel Temer (2016-2018).

En las convocatorias de enero, participaron entre 500 y 15 mil jóvenes, acosados por cientos de policías, pero fueron capaces de retomar las calles, con muy pocos medios, mientras las grandes organizaciones sociales perdieron la iniciativa (goo.gl/WujJU7). No es fácil salir a la calle durante el primer mes del gobierno de Jair Bolsonaro, pero con esa ofensiva están señalando el camino para los próximos años, que pasa por enfrentar a la ultraderecha, que ya no puede convocar millones como hizo años atrás.

El segundo caso ilustra la potencia del movimiento de mujeres, capaz de "ingresar" hasta en los más recónditos recovecos del patriarcado. Un grupo de mujeres policías de toda Argentina, emitieron un comunicado donde señalan que quieren "frenar los abusos y violaciones a nosotras dentro de la institución" y además piden no ser enviadas a marchas de mujeres, porque "no es un delito manifestar por la seguridad y la erradicación de la violencia contra nosotras" (goo.gl/rdCngm).

Agregan que en caso de acudir a una manifestación de mujeres, será "para levantar el cartel Ni una menos, acompañando, jamás reprimiendo". Como trabajadoras que se sienten, decidieron formar una red y aseguran que están "totalmente en contra de la represión a organizaciones feministas" y advierten que "ante cualquier hecho de violencia siempre estaremos del lado de las mujeres que han sido reprimidas, y pedimos que denuncien los abusos de poder".

La fuerza del movimiento feminista y la lucha antipatriarcal en Argentina, están involucrando a un amplio abanico, desde las actrices hasta las policías. Nunca habíamos imaginado que sucederían hechos como los mencionados, en cuerpos represivos donde se ejerce un minucioso y férreo control jereárquico/patriarcal.

El tercer caso sucede también en Argentina, donde la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) acaba de sufrir una estúpida pero intensa represión de la policía de Buenos Aires, a sus "verdurazos", ventas de productos agrícolas en plazas y calles. La UTT agrupa alrededor de 10 mil familias de productores rurales en todo el país, cuya producción la venden en por lo menos tres grandes almacenes en la capital argentina. Cultivan alrededor de 120 hectáreas y venden a precios por debajo de las grandes superficies.

Dos semanas atrás, la venta de verduras en Constitución (terminal de transportes) fue duramente reprimida por orden del gobierno de la ciudad (goo.gl/bTQ3u3), pero esta semana volvieron con otro "vedurazo" en la céntrica Plaza de Mayo, reclamando mejoras para los pequeños productores. La UTT movilizó 5 mil trabajadores rurales y anunció la donación de 20 mil kilos de hortalizas frescas "para combatir el hambre" (goo.gl/Uid1Hj).

La UTT es hija del movimiento piquetero. Proviene del Frente Darío Santillán y quizá por eso 80 por ciento está en las periferias de Buenos Aires, formando un inédito y creativo movimiento "rur-urbano". Una parte de las familias que integran la organización son migrantes de Bolivia, expertas en la producción agrícola. Ocupan tierras para producir, se orientan hacia la agroecología y se organizan territorialmente en grupos de base.

Habría mucho más para decir. Los movimientos se están rearticulando, creando las condiciones anímicas y organizativas para resistir y lanzar nuevas ofensivas. Sólo queda estar atentos y confiar en los abajos.

 

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Que lo urgente no impida asumir lo importante

Aunque no corresponde con las dinámicas históricas que nos indican que entre año y año no hay ruptura alguna y que lo que tenemos entre uno y otro mes (diciembre-enero) es continuidad (a no ser que en ese preciso momento del calendario ocurra algo extraordinario, como sucedió el 1º de enero de 1959 en Cuba), pese a ello las dinámicas culturales de nuestras sociedades han terminado por imponer el imaginario de que cada año trae su agenda y sus prioridades.

 

En esta lógica, el año hereda las luchas de movimientos sociales como los docentes de secundaria por su sistema de salud, así como por el cumplimiento por parte del Estado de la agenda firmada por el gobierno Santos. En los meses finales de 2018, Fecode trató de movilizar sus fuerzas, como precalentamiento para la disputa que les espera, sin lograr sintonía con sus bases. Tal vez el cansancio de un año de labores y el deseo de salir a vacaciones produjeron este resultado. Los primeros llamamientos de 2019 indicarán hasta dónde irá esta confrontación.

 

Con un recuerdo fresco de las hojas del calendario caídas hasta el pasado 31, también está la agenda firmada entre las comunidades indígenas y el anterior gobierno (en sus dos períodos). Como las denuncias de incumplimientos por parte de los pobladores del campo son constantes, ¿estarán dispuestos a copar autopistas como un recurso último para hacer valer lo firmado? ¿Estimulará su posible acción, o su pasividad, la decisión que tomen frente a la agenda electoral citada para octubre en todo el país?

 

Como habitantes del campo, en su mayoría campesinos, los raspachines y quienes tienen sembradas en su minifundio unas cuantas cuadras de coca están avisados de que este año, cada vez con más presión, desde el alto gobierno se operativizarán sus efectivos para erradicar por la fuerza estos sembrados, incluido el glifosato. ¿Presenciarán este suceso con pasividad los pobres del campo? ¿O revivirá en el sur del país el movimiento cocalero que años atrás se enfrentó a las políticas de erradicación inconsulta para hacer cumplir lo que sobre el particular quedó establecido en los Acuerdos de La Habana?

 

También con asiento rural, y producto de la decisión de los entes judiciales de que las consultas populares no tienen poder para impedir que la explotación minera tome cuerpo en uno u otro municipio, sometiendo así a los pobladores de gran parte del país al despojo, el desplazamiento; la contaminación de sus aguas, la tierra y el aire; la imposición de un modelo de desarrollo que no comparten, etcétera, queda abierta para esta parte de la agenda social de carácter alternativo el recurso de concentrar fuerzas y centralizar agendas. ¿Tomará cuerpo una coordinadora de todos los territorios afectados por tal decisión? ¿Optará esa coordinadora, de constituirse, por confrontar en las autopistas al gobierno nacional, como último recurso en procura de hacer valer la soberanía municipal sobre la nacional?

 

Las luchas universitarias, para ponerle coto a la desfinanciación de sus centros de estudio, produjeron unos resultados resumidos en el acuerdo firmado con el gobierno Duque en diciembre pasado, cuya valoración es motivo de polémica, y la decisión que sobre el particular tomen los actores sociales será noticia nacional en lo que resta de enero. Pero, más allá de tal particularidad, está a la orden del día el trabajo de potenciar el debate sobre la necesidad de una Universidad –y educación superior en general– gratuita (ver págs. 5-11), como concreción del esencial derecho humano al estudio, de mayor nivel y calidad, de acuerdo con los avances que la sociedad va conociendo. ¿Asumirá este reto el movimiento estudiantil como un solo cuerpo? ¿O, fracturado, producto de las decisiones que tome en las asambleas por celebrarse en estos días, una parte del mismo optará por una agenda pública de amplia actividad y otra por hacerle seguimiento al cumplimiento de lo acordado? ¿Qué sintonía encontrarán una y otra agenda, posibles, en la opinión pública?

 

El desangre del activismo social va pasando de goteo a chorro; a los centenares de activistas asesinados a lo largo de 2018, se suma la decena de los primeros días de enero, contados familiares de los mismos. Como todo año electoral, la acción promete no detenerse: es una acción abierta y despiadada por el control territorial, en lo cual también pesa el Acuerdo firmado con las Farc –como forma de violarlo–, así como la negociación rota en la práctica entre Gobierno y Eln, la que ahora tenía por asiento a La Habana. ¿Soportarán los movimientos sociales este desangre con denuncias y demandas legales? ¿Vendrá –o se incrementará– el exilio como recurso expedito para salvar la vida de algunos o muchos de quienes viven en zozobra ante las amenazas de supuestos grupos paramilitares? ¿Acudirán las organizaciones defensoras de Derechos Humanos a las instancias internacionales para denunciar al actual gobierno como genocida? ¿Potenciará la acción asesina, en contra de exguerrilleros de las Farc, el crecimiento de sus disidencias? ¿Es esto último lo que buscan quienes están detrás de la acción violenta, como táctica política para denunciar el incumplimiento de lo acordado por parte del otrora grupo insurgente?

 

Las agendas, como se ve, son continuidad de 2018 y mucho más atrás, pues en realidad la lucha por los derechos fundamentales de las mayorías marginadas se prolonga por décadas, viviendo en períodos específicos de las mismas alzas y bajas, o flujos y reflujos.

 

Como se puede ver, todas ellas son fundamentales para la vida –para sobrevivir– pero también para gozarla en dignidad, así como para trascender la democracia realmente existente Y todas ellas demandan que dejen de ser asuntos particulares de sus dolientes, para ser parte de una agenda nacional, coordinada, que las asuma como ingredientes de un proyecto de gobierno alterno, más allá de lo institucional, comprendiendo que sólo desde una agenda alternativa, no determinada por el inmediatismo ni por la institucionalización, es posible salir victoriosos de la arremetida oficial.

 

Queda en todo caso la preocupación de que el único aspecto de la agenda nacional, propio de este año, las elecciones territoriales por celebrarse el próximo 27 de octubre, como efecto del afán por lo estatal que ahora domina entre los sectores alternativos, termine por subsumir y opacar el resto de la agenda social, en ello, los aspectos relacionados pero también otros aquí no enunciados.

 

Como sabemos, la acción electoral es una gran exigente de energía y recursos de todo tipo. Tomar la decisión de que uno u otro activo de un proceso social asuma la candidatura para cualquier puesto de la administración pública implica reuniones de toda clase, en una primera instancia para lograr acuerdos y compromisos con sus pares y similares, y en una segunda y tercera etapas para dar a conocer propuestas y ganar apoyos ciudadanos. Todo un esfuerzo, descomunal, que no por ello –de salir airosa en sus propósitos– garantiza algo efectivo para la sociedad. Ya lo hemos visto: más allá de administrar unos recursos de la mejor manera, paliando las dolencias sociales, poco se puede hacer.

 

¿Persistir en esta ruta pese a los resultados obtenidos? ¿Conservar la constante de responder por reflejo a las iniciativas del establecimiento, lo cual termina por maniatarnos y legitimar aquello que pretendemos destruir? La crisis global que afecta al sistema capitalista indica que la manera más óptima para enfrentarlo es la construcción de una agenda alterna a la oficial, para actuar no por reflejo sino por voluntad propia. Y en esa opción, el centro de la acción pudiera descansar en la demanda de una democracia representativa, y asimismo directa, radical y plebiscitaria. Que la forma –las elecciones– le dé paso a la sustancia –democracia económica, social, ambiental, etcétera.

 

¿Podrán los movimientos sociales colombianos debatir esta realidad en forma desprevenida y con sentido propositivo en los primeros meses de 2019, actuando así para que la agenda heredada no quede sepultada por la institucional, que trae –con sus afanes– el último año de la segunda década del siglo XXI?

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