Murieron de hambre 260 mil somalíes entre 2010-2012: FAO

Cerca de 260 mil somalíes, más de la mitad menores de cinco años, murieron de hambre entre octubre de 2010 y abril de 2012, señala un informe de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), publicado este jueves. El organismo admitió que su retraso en declarar la situación de hambruna en Somalia en 2011 fue un error que costó más vidas.

 

El número es dos veces mayor a las estimaciones, que oscilaban entre 50 mil y 100 mil muertos por hambre en la nación africana.

 

El representante de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para Somalia, Philippe Lazzarini, afirmó que los “perturbadores” resultados de la primera investigación científica del costo de la hambruna en Somalia demuestran que la organización falló al alertar demasiado tarde a la comunidad internacional de la crisis en el país africano pues, sostuvo, para cuando se declaró la emergencia alimentaria ya morían de inanición 30 mil personas al mes.

 

“La sequía y su gravedad eran evidentes desde 2010, pero no entramos en acción. El sufrimiento de Somalia se desarrolló como un drama sin testigos”, lamentó Lazzarini, según el diario británico The Independent.

 

“La hambruna y la grave inseguridad alimentaria en Somalia mataron a unas 258 mil personas entre octubre de 2010 y abril de 2012, entre las cuales había 133 mil niños menores de cinco años”, indicó el informe de la FAO y la Red de Alerta contra la Hambruna (Fews-Net), financiada por Estados Unidos.

 

Según esta “primera estimación científica” del balance de la crisis alimentaria, “4.6 por ciento de la población total y 10 por ciento de los niños menores de cinco años murieron en el sur y el centro de Somalia”.

 

En las regiones de Bajo Shabelle, Mogadiscio y Bay, las más afectadas, la crisis mató a 18, 17 y 13 por ciento, respectivamente, de los niños menores de cinco años.

 

El hambre causó “unos 30 mil muertos por mes entre mayo y agosto de 2011”, según el estudio.

 

Todas estas cifras se añaden a la mortalidad de referencia en la zona durante el periodo analizado, de unos 290 mil decesos, entre los que se incluyen los muertos en el conflicto somalí, recalcan los autores del estudio.

 

El balance es superior al de la hambruna de 1992 en el país, que presuntamente acabó con la vida de 220 mil personas en 12 meses, aunque “esta se considera más grave porque murió un mayor porcentaje de la población”. En Somalia afectó a unos 4 millones de personas, o sea, a la mitad de la población somalí.

 

La escasez de alimentos fue provocada principalmente por la sequía en el Cuerno de África y se agravó por la catastrófica situación de inseguridad en el país, sumido en el caos y la guerra civil desde la caída del presidente Siad Barre en 1991.

 

Recientes retiradas militares de los islamitas shebab y la elección en septiembre de nuevas autoridades podrían propiciar una estabilización de Somalia y dotarla del gobierno central que no tiene desde hace 22 años. No obstante, por ahora, la inestabilidad se mantiene.
Así, Etiopía retiró a mediados de marzo sus tropas de la sureña ciudad de Hudur, que fue recuperada por los shebab, en lo que constituye su primer éxito militar desde que fueron expulsadas de Mogadiscio en agosto de 2011.

 

La semana pasada Etiopía negó ante el Consejo de Seguridad de la ONU “eludir responsabilidades” con el inicio del retiro de sus tropas de Somalia y se quejó de lo poco que se “comparte la carga” de la fuerza extranjera en ese país.

 

Las fuerzas etíopes ingresaron en Somalia en noviembre de 2011 y han desempeñado un papel decisivo para doblegar a los shebab y mantener el control de zonas recuperadas de los grupos islamistas.

 

La Fuerza de la Unión Africana en ese país, AMISOM, ha ejercido un papel clave en la instalación de un gobierno de transición.

 

Burundi, Yibuti, Kenia, Sierra Leona y Uganda tienen contingentes en la AMISOM.

 

Senait Gebregziabher, director en Kenia de la organización británica Oxfam, reaccionó ante el informe de la FAO sobre Somalia con el señalamiento de que “las hambrunas no son un fenómeno natural, sino errores políticos catastróficos”.

 

“La próxima semana los líderes mundiales que se reunirán en la Conferencia sobre Somalia 2013 en Londres tendrán que dar pasos para garantizar que ésta haya sido la última hambruna de Somalia, dijo Gebregziabher, quien añadió que la solución deberá incluir planes de desarrollo en el largo plazo, creación de empleos y mejoras en la seguridad.

 

Según el último informe sobre el Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo, publicado en octubre de 2012, Cerca de 870 millones de personas, una octava parte de la población mundial, padecían desnutrición crónica en el periodo 2010-2012. Dicho informe, que es publicado anualmente por la ONU y la FAO conjuntamente, así como el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), presenta estimaciones más precisas sobre la desnutrición crónica basadas en una metodología mejorada y datos de las últimas dos décadas.

 

La gran mayoría de las personas que padecen hambre, 852 millones, viven en países en desarrollo –alrededor del 15 por ciento de su población– mientras 16 millones de personas están desnutridas en los países desarrollados.

 

La cifra total de personas hambrientas disminuyó en 132 millones entre 1990-92 y 2010-12, lo que equivale a pasar de 18.6 por ciento a 12.5 por ciento de la población mundial, y de 23.2 por ciento a 14.9 por ciento en los países en desarrollo. Con ello, la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) estaría al alcance si se adoptan las medidas adecuadas.

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Paula Sofía: otra víctima del sistema de salud

De nuevo, por falta de una autorización oportuna de una EPS, esta semana ha muerto otro ser humano en el país, en este caso la bebe Paula Sofía que tenía tan solo 9 meses de vida.

 

Paula Sofía nació con Síndrome de Down, una alteración cardiaca e hipotiroidismo. Es común que las personas con Síndrome de Down tengan cardiopatías asociadas, pero estas son totalmente manejables quirúrgica y medicamente, lo que les da una sobrevida importante y les permite realizar un proyecto de vida.

 

Desde el día 6 de febrero a Paula Sofía le fue ordenada con urgencia la cirugía cardiaca, es decir casi 3 meses antes de su deceso. Lo que relatan sus progenitores es que la EPS Solsalud no autorizó el procedimiento quirúrgico con diversos argumentos, razón por la cual interpusieron el día 4 de marzo una acción de tutela para que la niña fuese operada. Un juez falló a favor de la niña y ordenó a la EPS el procedimiento, pero es solo en sus últimos días de vida (24 de abril) que es internada en el hospital de segundo nivel San Blas, por un cuadro de bronquiolitis aguda, desde donde se buscó la remisión a una institución que practicará la alta cirugía requerida por la niña, sin lograr encontrarla. Finalmente, la niña llegó el día 29 de abril al hospital de tercer nivel Santa Clara, con unas condiciones clínicas complicadas por una neumonía, sumada a su cuadro cardiológico, que condujeron a su falleciendo esa misma noche del 29.

 

A la hora de las explicaciones. la EPS Solsalud, argumenta que sí autorizaron la cirugía, solo que ¡por falta de camas en hospitales públicos y privados!, el tratamiento requerido no fue posible.

 

Como se observa se dio toda una cadena de acontecimientos de carácter administrativo y asistencial, que determinaron la muerte de Paula Sofía, la cual era totalmente evitable, en tanto hoy en día se cuenta con el desarrollo técnico-científico para el manejo de estas situaciones clínicas.

 

¿Qué es lo que hay detrás de esta nueva muerte?

 

Seguimos repitiendo la historia de hace más de una década. El itinerario burocrático, antihumano y con sentido de contención de costos que hace, de un lado, que las EPS le saquen el cuerpo a este tipo de procedimientos con altos costos, porque no son costo-efectivos y, de otro, que propicia que los prestadores de servicios de salud, públicos o privados, no los atiendan si no hay quien pague por ellos. Primero el dinero que la vida de una persona.

 

No hay duda. En el fondo de esta problemática está la racionalidad económica impuesta por la Ley 100, la misma que por cerca de 20 años ha determinado el rumbo de la salud en nuestro país, generando dinámicas antiética, antihumanas y por fuera de toda lógica pública, como el conocido “paseo de la muerte” y otras dinámicas similares, producto de las cuales centenares de personas –por lo general de pocos recursos– han perdido la vida, o padeciendo el agravamiento de su salud producto de enfermedades mal tratadas. Una lógica al servicio del lucro, del negocio, de la acumulación de dinero, con la tiranía de las razones burocrático-administrativas, en contra del bienestar, la salud y la vida de la gente.

 

Ya es claro que mientras se mantenga como aspecto central del sistema de salud la lógica económica que: 1) estimula el lucro de las EPS con su labor de intermediación que hacen entre los dineros públicos del sector salud con las IPS y ESE, 2) impone el acento en la sostenibilidad financiera de las instituciones prestadoras de servicios de salud y 3) obliga a la gente a demostrar capacidad de pago para ser atendida, es evidente que esta situación de muerte como la de la bebe Paula Sofía, se seguirá repitiendo indefinidamente.

 

En este caso, además, surgen preguntas como, ¿cuál fue el papel de la EPS Solsalud para resolver el caso de Paula Sofía? ¿Para qué se requería esta intermediación de Solsalud, si existen dineros más que suficientes en el Fosyga que podrían contratar directamente a la IPS o ESE para que atendiera a Paula y no tener que estar sometidos a la autorización de una EPS?

 

Asi las cosas, esta tragedia que enluta a otra familia de nuestro país por realidades, circunstancias y problemáticas totalmente controlables, revela de nuevo, la inutilidad de las EPS, lo que nos recuerda que su presencia en el país sigue condenando a la muerte a muchos de nuestros compatriotas.

 

¿Cuántas muertes más se requieren para abolir este sistema de salud perverso?

 

Problemática y realidad que no ve el Gobierno nacional, y tipo de preguntas que no se realiza, como queda claro en el reciente proyecto de ley 210 que ha presentado para reformar el sistema de salud, en el cual, aunque acaba las EPS, mantiene la maldita intermediación, ahora por condcuto de las llamadas Gestoras de Servicios de Salud, con las cuales –de ser aprobado– se mantendrá intacto el espíritu de intermediación y lucro, al conservar la figura de Unidad de Pago por Capitación –UPC– por cada afiliado asegurado a estas Gestoras y sostener que contratan y autorizan los servicios de atención con las prestadoras de servicios de salud. No cambia en absoluto la raíz del problema.

 

La muerte de Paula Sofía debe constituirse en un intolerable ético y contribuir a incrementar la indignación de la sociedad contra un sistema de salud totalmente deshumanizado, sosteniendo la consigna de ¡NO MÁS EPS! hasta que realmente estas desaparezcan.

 

Si la sociedad no se mueve con fuerza, si no se indigna, no se emberraca, si no presiona más, si no se moviliza más, junto a propuestas alternativas (que de hecho existen y son viables), tendremos que seguir lamentando más muertes de este tipo.

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“Sin prohibición, habría menos muertes”

Captada la atención del auditorio de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), Eugenio Zaffaroni se permitió contar una anécdota, que ilustra el pensamiento mágico del poder punitivo. Ocurrió durante un encuentro internacional de magistrados, recordó el ministro de la Corte Suprema de la Nación, “cuando estaba a punto de caer el muro de Berlín”. Por curiosidad entró a una conferencia en la que se hablaba de penalizar los delitos nucleares. “Le dije a una compañera, una socióloga canadiense ya fallecida, Ruth Morris, que si existía un crimen nuclear, si alguien tiraba una bomba atómica, no iba a quedar ninguno para juzgarlo. Ella me contestó que el poder punitivo es una religión porque parece resolver todos los problemas. Un falso Dios”, dijo. La represión y persecución del usuario, explicó en su disertación de cierre para las primeras jornadas universitarias sobre drogas, es otro abordaje “fundamentalista”, “absurdo” y “trágico” de los adoradores del poder punitivo mundial.

 

Durante las dos jornadas del flamante Centro de Estudios de la Cultura Cannabica (Cecca) y la UNQ, se analizó el prohibicionismo y los intereses que lo sostienen; también las incipientes políticas soberanas y democráticas en torno a la marihuana y la hoja de coca, en distintos países de la región y en España. La nutrida concurrencia, integrada por activistas y estudiantes mayormente, se sorprendió con retratos de famosos fumones, de plantas incautadas y perejiles detenidos en allanamientos, que instaló la revista THC en los pasillos, donde Zaffaroni sería recibido como un héroe.

 

“La prohibición del cannabis, en Estados Unidos, fue antes que la del opio y está rodeada de una fuerte simbología social. Estuvo a cargo de los puritanos y apuntaban a estigmatizar a los inmigrantes y braseros mexicanos que fumaban. Era su formas de mostrar su supuesta superioridad cultural”, explicó el magistrado. En ese país, principal sostén del prohibicionismo en los foros mundiales, ya se había probado sin éxito criminalizar el uso del alcohol, agregó, “para perseguir a polacos, alemanes, irlandeses, protestantes y luteranos, todos con cultura de fonda”.

 

Y lo que dejó la ley seca, dijo Zaffaroni, fue un tendal de muertos y personas que se quedaron ciegas por beber alcohol metílico, productos de la fabricación clandestina. Con la cocaína, aclaró luego, ocurren cuestiones similares por su impureza y peor aún con el paco, “el tóxico de la miseria”, como lo definió el magistrado. Sin embargo hay algo más dañino para salud que las drogas mal cortadas. Basta imaginar el cálculo que propuso Zaffaroni: “¿Cuántos años se hubieran necesitado para que se mueran por sobredosis de cocaína las 50 mil personas que murieron en las guerras a las drogas que en los últimos seis años en México?”.

 

El magistrado aseguró que existe un “proteccionismo insólito del poder punitivo”, que se asocia con los que se benefician de la plusvalía de la venta de drogas y les aleja la competencia. “Los narcos financian elecciones o seleccionan candidatos, a nivel municipal o provincial, pudren la fuerza política desde las bases. Y la guerra no termina porque la plusvalía sigue. Creo que si no hubiese prohibición, habría menos muertes. El tema es cómo legalizar y hay que debatirlo porque ya es demasiado obvia la irracionalidad de la prohibición”, aseguró Zaffaroni.

 

“Las políticas de drogas en la región son diseñadas directamente por la DEA (el Departamento Antinarcóticos Estadounidense), no se da espacio a otras propuestas reguladoras. Y la intromisión es peligrosa: en Bolivia echaron a la DEA porque tenían bases de datos de los movimientos sociales”, alertó el diputado bonaerense, Marcelo Sain, en un primer panel sobre “el nuevo paradigma soberano” en Latinoamérica, el lunes pasado. A su lado, asentía el juez federal platense César Alvarez. “No debe haber una regulación penal de la marihuana. Es ilegal porque lo dice el legislador en la ley, pero no hay un fundamento moral que lo sea”, dijo el magistrado.

 

En la mesa siguiente el fiscal federal de Lomas de Zamora, Adrián García Lois, trazó el diagnóstico local: “En 2012, entre el 20 y 25 por ciento de la detenciones de la Policía Federal en todo el país es por infracción a la ley de drogas. La mitad por actitud sospechosa, que es una categoría que oculta la estigmatización policial, el 38 por fumar en la vía pública, el 6 por llamados anónimos y solo el 2 por ciento por orden judicial”. Los datos provienen del Ministerio de Seguridad Nacional. “Y no menciono los extorsionados por la policía, que no llegan a ser detenidos”, aclaró.

 

La propagación de causas judiciales, dijo el penalista Mariano Silvestroni, responde también a una “inflación penal” que azota a muchos países del mundo. “Debemos sumar la confusión entre moral y Derecho, que muchas veces afecta derechos individuales, como el consumir sustancias, el aborto o la eutanasia”, detalló este profesor de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires. El fallo Arriola de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que declaró inconstitucional penar la tenencia de drogas para uso personal, es “muy tímido” como para detener la inflación punitiva, afirmó.

 

La situación carcelaria de la prohibición fue analizada por Liliana Martínez, de la Procuración Penitenciaria. “Los que pretenden hacer un tratamiento dentro de las cárceles federales tienen muchos problemas de acceso. O sufren traslados o pasan a comunidades terapéuticas con enfoques moralistas y conductistas. La atención ambulatoria todavía es pequeña”, estimó. Alberto Calabrese, responsable del sector de Adicciones del Ministerio de Salud Nacional, afirmó: “Si se busca cuidar la salud, debe entenderse que la salud no se impone con prisión”.

 

Raquel Peyraube, una especialista uruguaya en tratamiento de usuarios problemáticos, reclamó que se extienda los programas de sustitución de drogas. “¿Si le damos metadona a los heroinómanos, por qué no darle anfetaminas a quien sufre la abstinencia de la cocaína? ¿Por qué la respuesta médica es que los usuarios dejen de consumir para tratarse o que se mueran? ¿Es ético esto? No podemos pensar en mejorar la calidad de vida. Es importante que los médicos entiendan que la medicina se nutre de la ciencia, pero es esencialmente un arte”, subrayó.


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Uno de cada 5 homicidios ocurre en esta zona del planeta, señala el organismo

En América Latina se comete uno de cada cinco homicidios que ocurren cada día en el mundo. Es ya la segunda región más violenta del planeta, después de África, sostuvo Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este fenómeno causa más muertes que las enfermedades asociadas al sida o las de mujeres que fallecen por complicaciones durante el parto, expuso.

 

Además del efecto social y en vidas, la violencia tiene un costo económico. Para América Latina esa suma alcanza 7 por ciento de su producto interno bruto (PIB), unos 350 mil millones de dólares, calculó Moreno, al participar en un seminario sobre el tema, organizado por el BID y el Banco Mundial.

 

Aunque no hay datos concluyentes, dada la dificultad de medir el costo de la actividad de los delincuentes, el Banco Mundial calculó que en el caso de México la violencia puede tener un efecto económico de hasta 8 por ciento de su producto interno bruto, alrededor de un billón 300 mil millones de pesos al año.

 

“Existen informes, como uno de JP Morgan, que cifran el costo directo de la violencia en México, sólo la relacionada con el tráfico de drogas, en alrededor de 1.5 puntos del PIB”, unos 230 mil millones de pesos, mencionó Hasan Tuluy, vicepresidente para América Latina del Banco Mundial. “Pero existen muchos otros costos y gastos, tanto públicos como privados, e indirectos, como la pérdida de vidas, pérdida de empleo, que cuestan mucho más”, dijo. Así, el costo podría alcanzar hasta 8 por ciento del PIB, esto es, un billón 300 mil millones de pesos.

 

En el plano regional, las muertes relacionadas con la violencia, que afectan sobre todo a la población joven, superan las causadas por enfermedades relacionadas con el sida, el mal de chagas a los complicaciones del embarazo y el parto, aseguró Moreno durante el foro, al que asistió Mauricio Funes, presidente de El Salvador.

 

Hoy América Latina vive una enorme paradoja, dijo Moreno. En dos décadas la región logró triplicar el ingreso per cápita, terminar con la hiperinflación y lograr una importante reducción de la pobreza, apuntó

 


“La región está en auge, con democracias estables y una creciente clase media, pero al mismo tiempo sigue siendo una de las más inseguras del mundo, después de África y aunque en Latinoamerica vive 8 por ciento de la población mundial se cometen 20 por ciento (uno de cada cinco) de todos los homicidios del planeta”, afirmó.

 

Comparó el efecto de la inseguridad con otros riesgos que enfrentan los habitantes de la región:

 

En un día típico en América Latina y el Caribe, comentó, morirían 27 personas por el mal de Chagas; unas 32 mujeres perderían la vida por complicaciones del parto y 156 fallecerían por males relacionados con el sida.

 

“Pero ninguno de esos riesgos se aproxima al de un deceso violento: en América Latina cada día son asesinadas 350 personas”, afirmó. Las víctimas de la violencia, agregó, son fundamentalmente jóvenes. Citó cifras de Naciones Unidas según las cuales 41 por ciento de los muertos en un año tienen entre 20 y 34 años de edad.

 

La inseguridad, la principal preocupación de la población, dijo, impone a la vez un “terrible costo” económico. Si se incluyen los efectos adversos en el turismo y los gastos en aparato médico, de justicia y prevención, dijo reduce el producto interno bruto de los países hasta en 7 por ciento.

 

El entorno de inseguridad que afecta a la región, sostuvo, incide de forma negativa en el desarrollo económico y social de los países, reduce la competitividad y productividad y frena la inversión extranjera, a la vez que amenaza el crecimiento y el desarrollo.

 

Dijo que el esfuerzo para abatir la inseguridad requiere la participación de la iniciativa privada, la sociedad civil, los medios de comunicación y los organismos de desarrollo, como son el BID o el Banco Mundial.

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Sábado, 23 Marzo 2013 05:29

El mensaje de Tomas Young antes de morir

A los cinco días de haber sido enviado a Irak por primera vez, Tomas Young recibió el impacto de bala de un francotirador en la el barrio de Sadr City en Bagdad. La bala lo dejó parapléjico y cambió su vida para siempre. Hoy, nueve años más tarde, a los 33 años de edad, Tomas decidió terminar con su vida. Recientemente anunció que dejará de alimentarse y se desconectará de la sonda de alimentación artificial que tiene que usar para ingerir alimento.


 
Tomas fue el protagonista del documental “Body of War”, ganador de varios premios, realizado por el legendario presentador de televisión Phil Donahue y la realizadora cinematográfica Ellen Spiro. El documental, estrenado en 2007, realiza un seguimiento de la rehabilitación de Tomas, las dificultades que debió atravesar como consecuencia de sus heridas y su despertar político, que lo llevó a convertirse en uno de los más destacados veteranos de la invasión y ocupación de Irak contrarios a la guerra. Lo que en un principio inspiró su activismo fue el intento de Cindy Sheehan de hablar con el ex Presidente de Estados Unidos George W. Bush cuando éste estaba vacacionando en su estancia de Crawford, Texas. El hijo de Sheehan, Casey, fue asesinado en Bagdad el mismo día en que Tomas fue herido. Sheehan dijo en varias oportunidades acerca de la Batalla del 4 de abril (de 2004), que quería preguntarle al Presidente Bush: “¿Por qué causa noble falleció mi hijo?”.


 
Le pregunté a Tomas si había algo que lo haría reconsiderar la decisión de poner fin a su vida. Me respondió que no y agregó que si no estuviera sufriendo un dolor tan intenso y persistente, no habría tomado la decisión. “No estaríamos hablando ahora mismo”, me dijo.


 
Esta semana, Tomas publicó una carta titulada: “La última carta: el mensaje de un veterano moribundo a George W. Bush y Dick Cheney”.


 
En la carta, Tomas escribió: “Podrán evadir la justicia, pero para nosotros ustedes son culpables de crímenes de guerra atroces, de saqueo y, por último, de asesinato, en particular, del asesinato de miles de jóvenes estadounidenses, mis compañeros veteranos, a quienes les arrebataron su futuro”.


 
Phil Donahue se ha mantenido en contacto con Tomas desde la realización de “Body of War”. Donahue me dijo que la realización del documental fue “una experiencia espiritual…todo un capítulo de nuestras vidas”. Afirma que comprende la decisión de Tomas: “Entiendo su decisión y Claudia también la entiende. Las personas más allegadas a él entienden su postura. Tomas me lo dijo hace un par de años después de haber sufrido la embolia, por la que acudió a la sala de emergencias con el brazo hinchado y mucho dolor, y por la que solo le dieron calmantes. A la mañana siguiente había caído en coma. Y ahora está parapléjico, no puede sostener los cubiertos, deben alimentarlo. Cuando él y Claudia lograban ir a un restaurante ella buscaba un rincón solitario donde pudiera alimentarlo sin que nadie los mirara. Es una historia dramática, que está sucediendo a puertas cerradas en miles de hogares de este país. Casas donde viven mujeres y hombres jóvenes que han regresado de Irak y Afganistán con heridas terribles, algunos de los cuales sufrieron explosiones en la cara. Y debido a que la prioridad de la medicina moderna es salvar vidas, cada vez más personas que se encuentran en esta situación sobreviven. Lamentablemente, Tomas no es el único que ha tomado la decisión de poner fin a su vida. Lo que es sorprendente de él es que quiere que su vida deje un mensaje, nos quiere decir algo y lo admiro mucho por eso. Es un acto muy poco frecuente de valor moral. Quiere que la gente vea esto porque regresó a su país de la guerra más escondida del público que he visto en toda mi vida. La mayoría de nosotros no la vemos. Menos del 5% de nosotros, quizá un 1%, haya realizado un sacrificio personal por esta guerra. Y Tomas fue uno de ellos. Y sus compañeros que están en una situación similar están ocultos. No se los ve, no se nos permite tomar fotografías de los ataúdes. Esto significa que será mucho más fácil empezar otra guerra”.


 
Donahue reflexionó: “Cuando veo a este joven se me viene a la mente el Presidente Bush cuando dijo ‘vayamos tras ellos’. Casi no hay remordimientos. Todos se ocultan. Richard Perle ya no aparece tanto. Cheney cobra cifras de seis dígitos por dar conferencias. No sé dónde está Wolfowitz. Bush está a salvo en la seguridad de su hogar”.


 
Tomas habló recientemente mediante videoconferencia desde su casa en Kansas City, ante un grupo de personas que se encontraba en Ridgefield, Connecticut, donde Phil Donahue proyectó “Body of War”. Fue en ese evento de febrero de este año que Tomas anunció públicamente su intención de morir. Cuando le preguntaron cómo quiere ser recordado, Tomas Young respondió: “Como alguien que luchó con todas sus fuerzas para mantener a los jóvenes hombres y mujeres alejados del servicio militar. Como alguien que luchó con todas sus fuerzas para impedir que alguien como yo fuera a combatir a Irak. Así quiero ser recordado”.


 
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.


Amy Goodman

Publicada el 22 de marzo de 2013


 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Una mentira que costó millones de dolores y billones de dólares

Se ha cumplido una década de la invasión a Irak y no parece que el terrorismo haya acabado en un país que EE.UU. y sus socios de la OTAN “liberaron” de esa peste. Los medios dan cuenta de una docena de ataques suicidas o con automóviles cargados de explosivos, especialmente en Bagdad y Mosul, pero también en otras ciudades y pueblos aledaños a la capital. Los principales dejaron un saldo de 65 muertos y más de 240 heridos. En conjunto, casi cien fallecidos y un número indeterminado aún de lesionados. Al Qaida “celebró” así el aniversario.

 

Esa intervención militar “preventiva” causó la muerte de unos 120.000 civiles iraquíes, la de 4800 efectivos occidentales, la mayoría estadounidenses, el desplazamiento de cinco millones de habitantes (www.thelancet.com, 16-3-13) y se basó en varias mentiras de la Casa Blanca capitaneada por W. Bush: Saddam Hussein tenía relaciones con Al Qaida y un arsenal de armas de destrucción masiva (ADM). El gobierno de EE.UU. no se enteró sólo después de que no se hallaran en el país invadido. Lo sabía antes de invadir.

 

“No hay dudas de que Saddam Hussein tiene ahora armas de destrucción masiva”, declaró el vicepresidente Dick Cheney en el 2002. Las afirmaciones en idéntico sentido se multiplicaron. Una investigación que un comité de la Cámara de Representantes llevó a cabo en el 2004 estableció que “el presidente Bush, el vicepresidente Cheney, el secretario Rumsfeld, el secretario Powell y la consejera de Seguridad Nacional Rice formularon 237 declaraciones engañosas sobre la amenaza que representaba Irak”. Al menos 61 de ellas “tergiversaron los lazos de Irak con Al Qaida” (www.archmve.org, 16-3-04). Una investigación del Senado realizada en el 2006 también reveló estas falsedades

(www.empywheelnet, 8-9-06).

Lawrence Wilkinson, ex jefe de Gabinete del secretario de Estado Colin Powell, manifestó que en el 2002 se autorizaron los “métodos duros”, es decir, las torturas, “con la prioridad de descubrir evidencias que vincularan a Irak con Al Qaida más que para prevenir otro ataque terrorista en EE.UU.” (www.thewashingtonnote.com, 13-5-09). El gobierno de W. Bush no cejó en esta presión sobre los servicios de inteligencia: Paul Pillar, el funcionario de la CIA que coordinó la rápida redacción de una estimación de los servicios sobre los programas iraquíes de ADM, manifestó que “la atmósfera en la que se estaba trabajando, en la que era claro que ya se había tomado una decisión política, en la que se buscaba que los organismos de inteligencia apoyaran esa decisión en vez de proporcionar información para adoptar decisiones, todo esto era un elemento muy importante de dicha atmósfera” (www.pbs.org, 20-6-06).

 

La CBS informó en el 2009 que “escasamente cinco horas después de que el vuelo 77 de American Airlines chocara contra el edificio del Pentágono, el secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld estaba diciendo a su equipo que delineara planes para atacar Irak” (www.cbsnews.com, 10-9-09). Dos meses después del 11/9, Dick Cheney –preguntado acerca de la relación de Irak con el nefasto golpe terrorista– afirmaba en una conferencia de prensa que poseía un “informe plenamente confirmado de que (Mohammed Atta, el terrorista de Al Qaida que participó en el atentado) fue a Praga y en abril pasado, pocos meses antes del ataque, se reunió con altos funcionarios del servicio de inteligencia iraquí en Checoslovaquia” (www.washington post.com, 9-12-01). La CIA había calificado de falsa esa información en un memo que envió días antes a la llamada Sala de Situación de la Casa Blanca en la que se evalúan los datos de inteligencia (www.documentcloud.org, 1-12-01). Cheney lo sabía cuando afirmaba lo contrario.

 

La Casa Blanca también estaba en conocimiento de que Irak no desarrollaba programas de ADM. Como explicó el propio Paul Pillar: “Incluso tal afirmación no justificaba un caso de guerra. Entre otras cosas, entrañaba la evaluación de que si Saddam Hussein poseía, en efecto, tales armas era improbable que las empleara contra EE.UU. o se las diera a los terroristas”. Esto último era más que improbable: Irak no estaba en guerra. Y se recuerda el secreto y famoso Downing Street Memo sobre una reunión del entonces primer ministro Tony Blair con funcionarios de inteligencia que tuvo lugar el 23 de julio del 2002. Decía: “Bush quiere derrocar a Saddam con una intervención militar, justificada por la conjunción de terrorismo y ADM. Pero la inteligencia y los hechos fueron establecidos en torno de esa política” (www.thesundaytimes.co.uk, 1-5-05).

 

La Casa Blanca se apoyó en falsedades de las que era consciente para invadir Irak y su línea propagandística consistió en recalcar la ligazón Irak-Al Qaida en relación con el 11/9: explotó la indignación popular que causó el atentado. El argumento de las ADM era menos importante para lograr el apoyo de la opinión pública estadounidense. Esa guerra le costó más de un billón de dólares. Los iraquíes la siguen pagando.

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Costo de la guerra: ¿vidas o tesoros perdidos?

¿Qué vale la vida de un niño comparada con las antigüedades de Siria? Cualquier reflexión sobre los desastres arquitectónicos de Siria debe incluir esta pregunta. El niño, diría una persona humanitaria, vale todas las columnas de Palmira. Un historiador de sangre fría tal vez sugeriría que se podría sacrificar al niño a cambio de la herencia de todos los niños futuros. Por desgracia, los dos son objeto de destrucción en Siria.

 

El incendio de la mezquita de los Omeyas en Alepo, las ciudades romanas del norte –que han adquirido nuevos fantasmas ahora que miles de refugiados se ocultan entre las ruinas–, son las víctimas más recientes de la guerra de la arqueología.

 

Emma Cunliffe, de la Universidad de Durham, resume el dilema en el número más reciente de la revista British Archeology. Si hay entre 60 y 70 mil miertos y la nieve invernal sepulta las tiendas de los refugiados, “¿qué importa el legado histórico frente a tan trágica desolación?”

 

Cunliffe, quien desarrolla metodos para llevar la cuenta del daño a los sitios arqueológicos de Medio Oriente, ha producido un notable informe imparcial, en el que culpa tanto al régimen como a los rebeldes. Si bien todavía no en la escala de Irak después de 2003, “parecen haberse establecido (del lado opositor) redes que dan vuelta a la inspeccion oficial. Decomisos de varios miles de artefactos sin marcar en la frontera siria, entre ellos alfarería, monedas, mosaicos, estatuas... sugieren que la extensión del saqueo podría ser vasta”. Tal vez, indica, llega a más de mil 88 millones de dólares.

 

En tanto, en Palmira parece que las balas del gobierno han dañado los pilares romanos y que vehículos oficiales han usado los caminos del antiguo imperio –tal como los Humvees de EU hollaron las vías de Babilonia en 2003–, mientras en Homs la catedral de Hum-al-Zennar, uno de los templos más antiguos de la ciudad, yace en ruinas, luego que sus fieles fueron abatidos y dispersados, y su antigua liturgia aramea fue silenciada. Era una de las iglesias más antiguas del mundo; databa del año 59 y contenía un cinturón que según se decía había pertenecido a la Virgen María. Si se quiere buscar un responsable, habría que preguntar quién fue el primero en usar armas de fuego en el baño de sangre en Siria.

 

Desde que The Independent on Sunday dio publicidad en gran escala a la destrucción de la herencia siria, ambos bandos en la guerra han usado el daño en favor de su causa. Oficiales del Ejército Sirio Libre han prometido prevenir saqueos –afirmación dudosa, dado que los mercados de Jordania están ahora inundados de oro, mosaicos y estatuas de Siria– y hasta han usado la Palmira romana en un video de propaganda en YouTube. Fue producido por el Centro de Medios de la ciudad de Tadmor (Palmira), y en él se ve a un jinete que cruza la pantalla llevando la bandera verde, blanca y negra del ESL frente a las columnas de la Vía Máxima.

 


Resulta interesante que el propio ministro de Antigüedades del gobierno sirio, el profesor Maamoun Abdul-Karim, ha llamado a los sirios a proteger los tesoros arquitectónicos del país porque “es responsabilidad de todos trabajar juntos para cuidarlos”. Si bien reconoció el daño causado a algunos sitios romanos en el norte, elogió a los aldeanos locales por expulsar a los saqueadores. Al parecer los locales se dieron cuenta de que una ciudad sin antigüedades jamás ganará dinero del turismo.

 

El ministro también afirma que el grueso de los tesoros ha quedado resguardado en “lugares seguros”. Pero, ¿dónde están esos lugares? Y si son tan seguros, ¿por qué los desplazados internos no han corrido en masa hacia ellos?

 

Un prominente arqueólogo libanés me dice –y esta es una de las características más perturbadoras de esta trágica cacería de tesoros– que los contrabandistas ahora trabajan para las mismas redes creadas por los saqueadores. En el ámbito internacional se ha formado un gusto por estos tesoros, y ahora los compradores demandan a las bandas iraquíes que usen los mismos métodos en Siria. El Washington Post ha estado investigando las rutas de contrabando de los rebeldes, y los insurgentes declararon a ese periódico que una sola carga puede generar 50 mil dólares para comprar armas. “Unos días somos combatientes, y otros días somos arqueólogos”, declaró un rebelde de la ciudad de Idlib al diario.

 

Varios arqueólogos (de los legales) han sugerido que sus apelaciones a la OTAN –incluso al ministro británico de Defensa– lograron que los pilotos intentaran no dañar sitios arqueológicos romanos en Libia en 2011, cambiando de municiones para evitar salpicarlos de metralla mientras atacaban a las legiones de Kadafi. Pero sobre Siria no vuelan aviones de la OTAN, y dudo que los pilotos de ese país lleven el mensaje del ministro Abdul-Karim en la cabina. Entonces, volvamos a la vieja pregunta: ¿cuánto vale la vida de un niño?

 

Traducción: Jorge Anaya

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Miércoles, 13 Marzo 2013 06:47

La droga mata… y en grandes cantidades

La droga mata… y en grandes cantidades

Entre 99.000 y 253.000 muertes se pueden atribuir al consumo de drogas ilícitas, según un informe presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) sobre el consumo de estas sustancias.


 
El informe, presentado el la 56 reunión de la Comisión de Estupefacientes que se reúne hasta este viernes en Viena (Austria), destaca que la mayoría de esas muertes, “que se podrían haber evitado”, fueron casos fatales de sobredosis de personas dependientes de opioides.


 
No obstante destaca que, en comparación con las estimaciones correspondientes a 2009, no parece haberse producido un cambio importante en la prevalencia ni en el número de personas que usaron drogas ilícitamente en 2010.
 


Los opioides siguen causando el mayor daño a nivel mundial, a juzgar por la demanda de tratamiento, el consumo de drogas por inyección y las infecciones por el VIH, así como por las muertes relacionadas con las drogas.


 
Aunque, el informe muestra que en el mapa del uso de drogas, el empleo de sustancias sintéticas y el uso extraterapéutico de medicamentos de venta con receta comienza a despuntar, entre ellos opioides, tranquilizantes y estimulantes de venta con receta que reemplazan las drogas tradicionales, especialmente notable en América del Norte y en Europa.


 
En 2010 la UNODC calculó que de 153 a 300 millones de personas, es decir, del 3,4 al 6,6% de las personas de 15 a 64 años en todo el mundo, habían consumido ilícitamente una sustancia al menos una vez el año anterior.


 
“Las nuevas sustancias sintéticas basadas en precursores no sometidos a fiscalización internacional, cuyas posibles consecuencias nocivas han sido poco investigadas, plantean nuevos problemas para la salud pública”, destaca la ONU.


 
Por el contrario se estabiliza el consumo de drogas ilícitas tradicionales, por ejemplo, de heroína y cocaína, especialmente en América del Norte y Europa, se ven neutralizadas, aunque se observa un uso creciente de esas drogas en partes de África, América del Sur y Asia.


 
El consumo de estimulantes de tipo anfetamínico sigue aumentando especialmente en África, América Latina y Asia y, en particular, en partes de Asia oriental y sudoriental.
 


A nivel mundial, el cannabis sigue siendo la droga que más se consume, y cada vez se menciona con más frecuencia en las solicitudes de tratamiento desencadenadas por su consumo y por los trastornos psiquiátricos conexos.

 

12 marzo 2013

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Una noche con Chávez en la Plaza Bolívar

Poco después de que el sol se escurriera por la espalda de los cerros de Caracas, la Plaza Bolívar era ya un pandemónium, un círculo dantesco donde la gente humilde de esta ciudad lloraba a su presidente y exorcizaba la consternación como podía.


 
Todos allí se habían enterado hacía muy poco de la muerte de Hugo Chávez, pero al cerrar la noche nadie podía responder cómo había llegado hasta esa plaza donde un Bolívar de negro cabalga un relincho eterno.
 


Secretamente, este reportero sabía cómo. Los había visto caminar, llegar como autómatas, absortos en el dolor, con el apuro de los que saben que ya no llegarán a tiempo, hablando incoherencias sin parar o silenciosos, sellados como tapias.
 


Pero en la plaza la gente se encontraba con la gente y estando juntos ya era otra cosa. Entonces se ponían a contar cómo los había ayudado Chávez, quien en sus bocas se elevaba a la altura del mismo Bolívar y, luego, crecía y crecía hasta convertirse en el Cristo pequeño que llevan las matronas en su escapulario y los hombres en lo oscuro de sus carteras.


 
“Van a venir 200 años más y ya nosotros no tendremos un hombre como ese”, me dijo Alberto, un negro grande que cuando por fin me presenté como periodista dejó de contarme lo que me estaba contando; o sea, que había salido corriendo del baño con la cabeza y el rostro enjabonado porque eso que le decían, que su “comandante” había muerto, no podía ser.


 
“Ese es el único hombre por el que a Venezuela le dolía el corazón”, confesó cuando ya le daba la espalda y enfilaba hacia la multitud que rodeaba al diputado Freddy Bernal, quien arengaba a cientos de hombres, mujeres y niños.

 


 Allí estaban, rodeando el pedestal de la misma estatua ante la que se inclinó en 1881 José Martí con todo el polvoriento peso de su camino sobre los hombros.


 
Una galería de rostros turbios, una jungla de gemidos, gritos pelados, canciones de lucha y dolor y, solo si uno aguzaba el oído, algún que otro silencio pequeñito, como esos puntos inestables del espacios que en un abrir y cerrar de ojos pueden transportarnos a otra dimensión de este Universo.


 
Chávez estaba en todas las imágenes, pero la gente en la Plaza Bolívar no hacía demasiado caso de las imágenes. Las enseñaban resignados, porque ya es algo natural que uno haga eso, que, por ejemplo, se deje retratar con un afiche de su ídolo.


 
Pero la gente, creo, sospechaba que las imágenes mienten, que las imágenes son solo eso, y que Chávez en realidad andaba con ellos donde no se ve.


 
Tal vez por eso, aquel viejo caminaba en círculos, como buscando una compañía invisible; y aquel levantaba el brazo con la fuerza justa para levantar dos brazos; y aquellos niños sonreían –incluso allí, en ese momento-; y tal vez por eso aquella mujer miraba a la noche como si mirara un par de ojos negros.


 
Cuando dejaba la plaza, pensé que aquello había sido como vivir por una noche la convulsión, la virulencia y la pasión de los años sesenta. Pensé en esa palabra: “Revolución”.


 
Una mujer decía a alguien a través de su móvil: “No es justo, no es justo, no es justo…”.


 
Sobrevino entonces un gesto instintivo, pero, en realidad, este reportero no la fotografió, porque su mal no parecía estar allí, sino en todas partes, y eso es algo que asusta.


 
Por el megáfono seguían gritando una de tantas frases acuñadas en tantas marchas durante los últimos años. La muchedumbre, ya se sabe, devolvía los “Vivas”.
 


Más adelante una señora le decía a quien la escuchara: “Yo sé que donde esté, Dios lo va a recibir bien, porque es el mejor líder del mundo”.

 


Por Jesús Adonis Martínez

6 marzo 2013


 
(Tomado de Prensa Latina)


UNA MULTITUD ACOMPAñO EL CORTEJO FUNEBRE DE CHAVEZ HASTA LA ACADEMIA MILITAR, DONDE ES VELADO

Un río de dolor desbordó el último adiós

 

Familiares de Chávez, los principales dirigentes del gobierno venezolano y dignatarios extranjeros como Evo Morales, José Mujica y Cristina Kirchner se confundieron entre los miles de venezolanos que salieron a dar la despedida.

 

Por Mercedes López San Miguel


Desde Caracas

 

El Paseo de los Próceres de Caracas se colmó de venezolanos y venezolanas de todas las edades que caminaban cantando o en silencio, algunos secándose las lágrimas de sus mejillas, otros gritando “uh, ah, Chávez no se va”, mientras los incesantes bocinazos de fondo de las motos y algunos vehículos pedían el paso hacia la Academia Militar del Fuerte Tiuna, adonde fueron llevados los restos de Hugo Chávez. Puertas adentro de la Academia Militar se celebró una ceremonia religiosa en la que participaron los familiares del presidente venezolano fallecido el martes tras una larga batalla contra el cáncer, acompañados de los principales dirigentes del gobierno, entre ellos, el vicepresidente Nicolás Maduro, el canciller Elías Jaua y el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. Estaban allí presentes frente al féretro cubierto por la bandera venezolana la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner –junto a su hermana Giselle–; sus pares de Uruguay y Bolivia, José Mujica y Evo Morales, así como la senadora y esposa de Mujica, Lucía Topolansky.

 

La Academia Militar fue elegida para las exequias porque para Chávez era su segundo hogar. Allí comenzó todo, había dicho el líder venezolano en una entrevista con José Vicente Rangel. El mundo militar, la nostalgia de su pueblo Barinas a sus 17 años, cuando era cadete, sus ascensos, su conciencia del poder. Un lugar que dejó huella en la vida del líder bolivariano. En el salón Simón Bolívar se instaló una capilla ardiente, en donde será velado hasta el funeral de mañana viernes. Durante la ceremonia de ayer en la tarde, Kirchner, Mujica, Morales y Topolansky fueron los primeros en pararse alrededor del féretro como guardia de honor; sus rostros mostraban un absoluto sobrecogimiento. Cuando les tocó el turno a las hijas de Chávez, el aplauso fue prolongado. La Presidenta argentina tenía previsto un encuentro con las hijas de Chávez, María Gabriela, Rosinés y Rosa Virginia, y otros integrantes de la familia del líder venezolano al término de la ceremonia.

 

Afuera, en las inmediaciones, los seguidores del mandatario que gobernó 14 años lo recordaban con el slogan de campaña de octubre pasado: “Chávez corazón del pueblo”, muchos vestidos con remeras y boinas rojas. “¿Eres argentina, no?”, preguntó un hombre de mediana edad que dijo haber llorado desde que supo que Chávez murió. “Tú tienes una tremenda presidenta. Se compara con Eva Perón, ¡nos sentimos argentinos, tú eres venezolana!”, dijo con el ánimo exaltado Joaquín Pineda, un herrero y soldador de Pdvsa, la petrolera venezolana.

 

“¡Arriba Nicolás Maduro, carajo!”, gritó un joven mientras caminaba con paso firme para despedir al mandatario. Antes de su última operación Chávez había señalado al vicepresidente Maduro como su delfín político en caso de que él no siguiera en el poder a causa de su enfermedad. Por el Paseo de los Próceres, la despedida se mezclaba con consignas políticas de campaña, como si entre las muestras de cariño y dolor existiera la conciencia de que el legado del presidente fallecido debía continuar. Parado entre la gente, el joven Irving Berlotti dijo que tras la partida de Chávez, cuando se haga un llamado a elecciones anticipadas, él va a votar por el oficialismo. “Uno va a seguir con la línea que dejó Chávez. Es triste haber perdido un líder a nivel internacional, el presidente que más ha influido en la historia de Venezuela que conocí en mi corta edad”, dijo Irving, de 32 años y empleado administrativo. Maduro, de 50 años, será el candidato oficialista para las elecciones presidenciales que deberán “proceder” en un plazo de 30 días, según indica la Constitución, probablemente contra el líder opositor Henrique Capriles, de 40 años, quien perdió ante Chávez en octubre pasado como líder de la Mesa de la Unidad Democrática.

 

 

A una mujer que esperaba en la fila para poder pasar y decirle adiós a Chávez se le humedecieron los ojos al recordarlo. “Nos duele en el alma que se haya ido. Estoy muy triste”. dijo Rosa Aldana. Y siguió: “Chávez dejó enseñanzas, nos dejó las misiones sociales para ayudar a los pobres, se ocupó de las viviendas. Algunas personas no lo quieren aceptar”. La acompañaba unos pasos atrás su vecina, Sofía Bordones, conmovida. “Siento que es algo demasiado triste. Y espero que el gobierno siga con sus proyectos, con sus misiones”, agregó la empleada de un laboratorio clínico, de 52 años, vestida con una remera roja y una visera al tono.

 

Poco tiempo antes había pasado por ahí el auto con el féretro rodeado de una multitud que lo saludaba. La madre de Chávez, Elena Frías, se apoyaba en él, llorando. Maduro, vestido con una campera deportiva con los colores venezolanos, había participado del cortejo junto al presidente boliviano Evo Morales, ministros y el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. La marcha había salido del Hospital Militar, donde estuvo internado Chávez las últimas dos semanas desde que regresó de Cuba y poco a poco las calles se fueron llenando de seguidores. Chávez estuvo en La Habana desde el 9 de diciembre hasta el 18 de febrero, cuando regresó a su país.

 

Un señor de gorra con una V dijo que caminó desde el Hospital Militar porque quería despedir físicamente al comandante. “En mi mente va a estar presente siempre. Tenemos que seguir pá’lante los lineamientos que dejó, sea con Maduro o Diosdado”, dijo Dany Avila, refiriéndose a los dos pesos pesado del chavismo, de quienes se comenta que existe una rivalidad por ganar espacios de poder. De hecho, los medios resaltaron durante el día que no quedaba claro quién asumirá la presidencia hasta que se llame a elecciones. Como no hubo una jura de un nuevo gobierno, los “maduristas” sostienen que este momento forma parte del gobierno anterior y por eso le corresponde al vicepresidente ocupar ese cargo. En cambio, los “cabellistas” afirman que cuando se produce la ausencia absoluta del mandatario en los primeros cuatro años del gobierno, la Carta Magna estipula que es el presidente de la asamblea quien asume.

 

“Si viene otro presidente va a ser Maduro, seguiremos con él”, dijo Aloisa Aldana, ama de casa que apoya al vicepresidente “porque Chávez lo eligió a él”. A la mujer le quedaba un buen rato para poder despedirse de Chávez. Secándose los ojos con un pañuelo, Aloisa dijo que estaba agradecida por las misiones sociales. “Este gobierno me ayudó con la operación de mi nieta y para que pueda comprarle la medicina.” Otros como ella juntaban recuerdos y añoranzas para estar allí presentes. Como un pedacito del poema que escribió Chávez en sus días en la Academia Militar y que una vez leyó en su programa Aló Presidente: “Adelante centauros / al galope con la lanza en alto / hacia el horizonte del siglo XXI”.

 

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Después de Chávez

 Por Juan Gabriel Tokatlian *


Ha muerto una de las personalidades políticas del mundo más singulares e influyentes de comienzos del siglo XXI: Hugo Chávez inauguró un régimen político híbrido en su país, Venezuela, y se proyectó –él y su modelo– mundialmente mediante una estrategia de inusitada visibilidad para un país del Sur. Intentó fundar un nuevo orden hegemónico interno recurriendo a una particular mezcla de nacionalismo, populismo y socialismo que aún debe evaluarse con mejores instrumentos de análisis y cierta mayor ponderación, al tiempo que, con un estilo simultáneamente carismático, mesiánico y provocador logró trascender la política venezolana y convertirse en un punto de referencia obligado en el continente y hasta en algunos temas de la política mundial. La aspiración de cambio que enarboló Chávez y su centralidad casi excluyente en el escenario político de Venezuela hacen que, naturalmente, todo sea frágil después de su muerte.

 

A partir de ahora habrá una transición política en Venezuela. Nada indica que será una transición de sistema (de presidencialismo a parlamentarismo) o de régimen (de autoritarismo a democracia o de democracia a autoritarismo). Tampoco pareciera que se producirá una transición de partido (una coalición hoy oficial sustituida, en lo inmediato, por una futura coalición opositora). Se trata, en esencia, de una transición de mandatarios (Hugo Chávez será sucedido por un nuevo presidente del “chavismo”).

 

 

Sin embargo, el impacto de esa transición supera el nivel personal: la estructura institucional, la política pública, la relación gobierno–oposición y hasta la diplomacia venezolana pueden ingresar en un proceso cambiante y contradictorio de impredecibles consecuencias para el país (y para sus vecinos próximos, aliados políticos y oponentes ideológicos). La experiencia de transición previa que tuvo el país –la de 1958, sellada con el pacto de Punto Fijo– poco tiene que ver con la actual: aquélla representaba la salida del mandato autoritario de Marcos Pérez Jiménez, se firmó entre tres partidos (AD, Copei y URD) democráticos pro-sistema, procuró establecer un gobierno de unidad y asegurar un programa mínimo de gestión. La presente transición no apunta a crear un nuevo régimen, no se da entre partidos relativamente próximos en su orientación, no se guía por la búsqueda de unidad en el manejo del Estado, ni parece dirigida a concertar un programa básico y compartido de gestión gubernamental.

 

No hay en América latina muchas “buenas prácticas” de transición de hombres fuertes que autoproclamaron una revolución para su país; sea ese proyecto revolucionario de corte marxista o nacional popular. En realidad, la disolución (vía golpes de Estado y proscripciones políticas, por ejemplo), la contención (vía estrategias coercitivas especialmente auspiciadas por Washington y acompañadas por algunos países del área, por ejemplo) y la reversión (vía “guerras de baja intensidad” y el despliegue de proxies, por ejemplo) –y no la transición– han sido los esquemas más usuales ante experiencias revolucionarias en la región. Por lo tanto, es importante destacar que Venezuela –los venezolanos– deberá nutrirse de pocas experiencias exitosas fuera del continente y aprender de los fracasos que han afectado por años a algunos países del área.

 

En esa dirección, hay dos planos claves. En el nivel interno, un proceso electoral solo no dirime, per se, la sucesión de un liderazgo revolucionario y su legado. Es indispensable un doble tipo de acuerdo. Por un lado, uno hacia adentro, en el seno del oficialismo (para controlar el alto nivel de faccionalismo imperante) y otro en el seno de la oposición (para que sus expresiones más moderadas y modernas no queden atrapadas por lo más vetusto del bipartidismo convencional). Por otro lado, un acuerdo de garantías para la oposición (para eludir que se torne antisistémica) y para el propio oficialismo (por ejemplo, respecto de la continuidad de ciertas políticas públicas) y el compromiso en torno de unas pocas reglas de juego fundamentales que profundicen y no socaven la democracia. En esta hora y las próximas los tejedores de potenciales compromisos serán más importantes y valiosos que los protagonistas retóricamente más efusivos, ya sea a favor o en contra de Chávez y sus casi tres lustros de gobierno.

 

En el nivel internacional, lo importante es no incidir negativamente en aquella transición (por ejemplo, en el caso de Estados Unidos) y estar dispuesto a facilitar lo que eventualmente pueda pactarse domésticamente (por ejemplo, el aporte de los países de Latinoamérica). En esta dirección, hay que recordar que la incorporación de Venezuela como miembro pleno del Mercosur tuvo menos que ver con el comercio o con una presunta compensación por la suspensión de Paraguay y más con la política y la diplomacia. Lo más probable es que en el cálculo de Argentina y Brasil, principalmente, prevaleciera la idea de prepararse para eludir un eventual clima de descontrol en lo que iba a ser –y hoy ya es– la transición venezolana. Si se produjera allí una situación turbulenta e inmanejable o un quiebre del orden democrático o una reversa revanchista del actual proyecto político, el problema para Sudamérica será monumental. Si, por otro lado, se asentara un “chavismo sin Chávez” aun más radicalizado o se manifestara una pugna feroz en el corazón del chavismo haciendo ingobernable el país, entonces el problema para la región sería igualmente grave. Si Buenos Aires y Brasilia quisieron que Caracas estuviera en el Mercosur, éste es el momento para, con discreción y realismo, contribuir a que Venezuela viva una transición efectivamente incruenta y potencialmente positiva.

 

En realidad, para los venezolanos de uno y otro bando y para los actores externos próximos o distantes, aliados u oponentes de Caracas, ésta debiera ser la coyuntura de la mesura y la sindéresis.

 

* Director del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Di Tella.

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La condena a muerte para 21 acusados por su implicación en la masacre del estadio de Port Said actuó ayer como combustible sobre la hoguera en que arde Egipto. Inmerso en una grave crisis social y política, la jornada de violencia dejó al menos 31 muertos y 300 heridos. El Consejo de Defensa Nacional, máximo órgano de decisión en asuntos de seguridad, advirtió ayer que podría decretarse el toque de queda.

 

Los familiares de los detenidos y los seguidores del club de fútbol local Al Masry reaccionaron con ira en Port Said (noreste) ante la sentencia del tribunal penal que recomendó la pena capital para 21 de los acusados por los enfrentamientos ocurridos el 1º de febrero de 2012 entre seguidores de Al Masry y del club cairota del Al Ahly, el más popular del país, que dejaron un saldo de 74 personas muertas y 254 heridos. El juez ordenó trasladar sus expedientes ante el Mufti –la máxima autoridad religiosa del país– que deberá emitir un dictamen y, luego, el tribunal dará a conocer en marzo la sentencia definitiva. Mientras en la sede de la Academia de Policía de El Cairo las familias de la víctimas estallaban de júbilo, en Port Said una multitud se dirigía a la prisión para tratar de asaltarla. Poco después comenzaron los disparos y el caos que acabaron con la vida de 31 personas y les causaron heridas a más de 300, según el último balance que proporcionaron las autoridades egipcias.

 

A diferencia de otros episodios de violencia en Egipto, las armas de fuego hicieron una rápida aparición en Port Said, como confirmó el director del departamento de hospitales de esa provincia, Abderrahman Farah. El Ministerio del Interior, que reseñó la muerte de dos oficiales de la Seguridad Central, llegó incluso a acusar a algunas partes de utilizar armamento pesado en las disputas que le produjeron la muerte al futbolista Mohamed al Dadui, que jugaba para el club local Al Marrij, de la Segunda División egipcia, y al antiguo arquero del equipo Al Masry, Tamer al Fahla, vencedor con su club de la Copa de Egipto en 1998, entre otros, según la agencia oficial Mena.

 

Mientras la situación en la ciudad egipcia se convertía en una pesadilla de tiros y corridas, en El Cairo continuaban ayer las manifestaciones y los choques con la policía en torno de la plaza Tahrir y el Ministerio del Interior. Tras los nueve muertos del viernes en Suez e Ismailiya (Este) y los cientos de heridos en todo el país, Egipto continúa sumido en una crisis de difícil salida. La situación llevó al Consejo de Defensa Nacional, máximo órgano de seguridad de país, a reunirse de urgencia. Al término de la reunión del Consejo –que engloba al presidente del país, Mohamed Mursi, la cúpula militar y los principales ministros–, el ministro egipcio de Información, Salah Abdel Maqsud, leyó un comunicado a través del cual anunció que podría decretarse “el toque de queda o el estado de emergencia en los sitios que detecten perturbaciones”. “Las Fuerzas Armadas son propiedad del pueblo egipcio y mantienen la equidistancia con todas las fuerzas políticas, pero son conscientes de su deber nacional y de los derechos de su pueblo a proteger sus instituciones”, señaló el comunicado.

 

En el encuentro se decidió convocar un nuevo diálogo nacional amplio que estará dirigido por personalidades nacionales independientes para debatir sobre los puntos de discordia política y alcanzar un consenso y que tendrá el objetivo de lograr un acuerdo sobre los mecanismos que garanticen que las elecciones legislativas, previstas para primavera, se celebren en un ambiente transparente y sin exclusión de ninguna corriente. Asimismo, el Consejo añadió que tomó en consideración las reivindicaciones de los manifestantes que el viernes salieron a las plazas con el objetivo de “completar la revolución” del 2011, en la que fue derrocado el ex dictador Hosni Mubarak.

 

Por su parte, los Hermanos Musulmanes atribuyeron ayer la responsabilidad por los disturbios a un plan premeditado, estimulado por los medios de comunicación y que contó con el “apoyo implícito del silencio de la oposición”. “La prensa desinformadora no sólo cargó en la gente el odio contra el régimen y la instó a salirse de la legitimidad, sino que también difundió los planes del sabotaje antes de ponerlos en marcha”, resaltaron.

 

A su juicio, eso demostró que alguien planificó, financió y repitió esos planes en varias provincias. Y señalaron que mientras el pueblo egipcio se preparaba para recoger los frutos de su revolución de 2011, fue sorprendido. “Intentan convertir la esperanza en pesadilla y la alegría en duelo y propagar el pánico y el terrorismo en varias regiones”, añadieron. En tanto, el Frente de Salvación Nacional (FSN), principal coalición opositora, amenazó ayer con no participar en las próximas elecciones legislativas si no se anula la actual Constitución y no se forma un ejecutivo de unidad nacional.

 

Los enfrentamientos de Port Said se produjeron un día después del segundo aniversario de la “revolución” que depuso a Mubarak, marcado también por la violencia entre manifestantes hostiles a Mursi y la policía que dejó nueve muertos y 530 heridos, según fuentes médicas.

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