Viernes, 28 Febrero 2020 06:10

 Bolsonaro viola DD.HH. en Brasil

 Bolsonaro viola DD.HH. en Brasil

Un informe de Amnistía Internacional condena la retórica del presidente 

Hay un "aumento del número de homicidios cometidos por policías" y una "grave crisis en la Amazonia". Para Bachelet, Brasil dio "marcha atrás" en  medio ambiente.

El gobierno brasileño y las autoridades regionales del país pusieron en práctica la dura retórica del presidente Jair Bolsonaro contra los derechos humanos a lo largo de 2019. Esa es la principal conclusión del informe anual de la organización Amnistía Internacional, en el capítulo dedicado exclusivamente a Brasil. Para Amnistía, el país es escenario de un "aumento del número de homicidios cometidos por policías" y de una "grave crisis en la Amazonia" que afectó principalmente a las comunidades indígenas. También citó los intentos del gobierno brasileño de restringir las actividades de las organizaciones no gubernamentales, así como el aumento de homicidios y amenazas contra defensores de derechos humanos. En la misma sintonía, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, acusó a Brasil de dar "marcha atrás" en materia de protección del medio ambiente, y destacó su preocupación ante el aumento de "ataques e incluso asesinatos contra defensores de derechos humanos, muchos de ellos líderes indígenas".

De acuerdo con Amnistía, las autoridades brasileñas "no ofrecieron una respuesta adecuada a una amplia gama de violaciones de derechos humanos". Por el contrario, "mantuvieron un discurso abiertamente contrario que incluía declaraciones dirigidas a debilitar el sistema interamericano de derechos humanos". 

La organización señala en ese sentido los decretos de seguridad pública que contienen una definición de defensa propia "muy general e imprecisa" que podría usarse para justificar excesos por parte de los agentes del Estado, las normas que flexibilizaron las leyes para la posesión de armas, o las medidas que bloquearon la investigación de los crímenes cometidos durante la dictadura militar brasileña (1964-1985).

En relación al accionar de la fuerza policial, Amnistía critica el discurso de mano dura adoptado por las autoridades federales y regionales, especialmente en Río de Janeiro, donde 1.249 personas murieron a manos de efectivos entre enero y julio de 2016. La cifra significa un 16 por ciento más respecto a 2018, de acuerdo con una investigación presentada por la Fiscalía del estado fluminense.

Amnistía atribuye además el aumento de muertes a manos de agentes al consentimiento del gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel , quien autorizó "intervenciones policiales militarizadas que se caracterizaban por altos niveles de violencia policial, crímenes de derecho internacional y violaciones de derechos humanos". Todo bajo la excusa de una "guerra contra las drogas".

Crisis ambiental

En otro de los apartados, Amnistía denuncia la falta de políticas públicas "coherentes" por parte del gobierno para frenar la creciente deforestación y los incendios que el año pasado amenazaron a la selva amazónica, donde ardieron alrededor de 435 mil hectáreas en los primeros ocho meses según datos de la ONG Instituto Socioambiental.

Para la ONG, esos incendios afectaron a los medios de vida y la salud de poblaciones rurales y urbanas, especialmente comunidades indígenas y de afrodescendientes que viven en la región. "Los devastadores incendios en la Amazonia eran el síntoma de una crisis mayor de deforestación ilegal y confiscación de tierras", resalta el estudio.

La legislación brasileña contenía disposiciones "firmes" para la protección de los territorios de los pueblos indígenas y las reservas medioambientales, pero Bolsonaro "ha tratado activamente de socavar dichos mecanismos de protección", remarca Amnistía. De hecho, el mandatario cumplió con su promesa de campaña de abrir la Amazonia para ampliar la explotación agricola y minera sobre el territorio.

A lo largo de 2019, el presidente se encargó de denigrar a las organizaciones ambientalistas. Por ejemplo, el 21 de agosto en una declaración a periodistas en el contexto del aumento del 82 por ciento de los incendios forestales en la Amazonia, acusó a las organizaciones de la sociedad civil de ser responsables de esos incendios: "Entonces, puede estar habiendo acción criminal de esos `oenegeros´ para llamar la atención contra mi persona, contra el gobierno de Brasil. Esta es la guerra a la que nos enfrentamos".

Según el Consejo Indigenista Misionero, entre enero y septiembre de 2019 se registraron 160 invasiones de territorios indígenas, frente a los 109 de todo 2018 y los 96 de 2017. Los homicidios de indígenas también aumentaron, pasando de 110 en 2017 a 135 en 2018, y Amnistía ve una tendencia al alza que hace temer por "cifras sin precedentes" en el balance final de 2019.

"Importantes retrocesos"

Pero Bolsonaro no solo recibió críticas de parte de Amnistía. La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, acusó al gobierno brasileño de retroceder en materia de medio ambiente y derechos humanos. Bachelet habló en el marco del 43° periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, Suiza.

"La protección de nuestro medio ambiente es fundamental para el disfrute de todos los derechos humanos", declaró Bachelet. En ese sentido, la comisionada lamentó "los importantes retrocesos en las políticas de protección del medioambiente y los derechos de los pueblos indígenas" en Brasil. Para Bachelet, en la tierra de Bolsonaro están proliferando "ataques e incluso asesinatos contra defensores de derechos humanos, muchos de ellos líderes indígenas" en un contexto de retroceso de las políticas de protección de las minorías.

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Una vez destruidos los cuerpos y los tejidos sociales hay que destruir la memoria de las víctimas

Nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó, luego de haber conmemorado los 15 años de la horrenda masacre del 21 de febrero de 2005, acto de memoria en el cual nos acompañaron varias representaciones diplomáticas de Europa y Naciones Unidas y grupos solidarios de Colombia, y de haber sentido nuevamente el ambiente viciado que se respira en el largo y tortuoso camino hacia las veredas de Mulatos y La Resbalosa, queremos compartir con el país y el mundo las preocupaciones que nos asedian.

En primer lugar, revivir el dolor de aquella barbarie, como lo hacemos cada año, en lugar de acercarnos cada vez más hacia el olvido, tiene más bien el efecto contrario. Quince años después, cuando la menor intensidad de las lágrimas enturbia menos la visión y permite percibir con mayor nitidez las estructuras actoras del crimen, el sufrimiento se acrecienta al comprobar que continuamos bajo los mismos poderes perversos que en ese momento perpetraron tantos horrores. En estos años ha habido ciertamente victimarios de bajo rango arrepentidos, que han entregado confesiones escalofriantes a los órganos de la justicia transicional, pero esas mismas confesiones y la manera como esos organismos de supuesta “justicia” han recibido sus relatos, nos dejan aún más angustiados. A través de esos relatos queda claro que el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, junto con su entorno de jerarquías castrenses, paramilitares y empresariales, que actuaban y siguen actuando en estrecha coordinación, se inventaron la leyenda de que nuestra naciente Comunidad de Paz era una “guarida de guerrilleros”, y con esa convicción, apoyada en falsos y perversos testimonios, encendieron los ánimos de pistoleros fanatizados, sedientos de sangre y de dinero fácil, para destruir una comunidad de campesinos empobrecidos y enemigos de toda violencia que rehusábamos ponernos al servicio de un Estado corrupto, violento y criminal, que consolidaba cada vez más su carácter elitista, excluyente  y opresor.

En los 23 años transcurridos desde nuestra primera Declaración pública como Comunidad de Paz, el Estado y sus pistoleros legales e ilegales, abierta o clandestinamente fusionados, han perpetrado 1500 crímenes de lesa humanidad cuya relación detallada reposa en tribunales internacionales. Y quizás lo más aterrador es la ausencia total de justicia, pues la impunidad absoluta cubre con desvergüenza todos los horrores sufridos. El único crimen que se aventuró por los túneles del aparato judicial colombiano, fue justamente el de la masacre del 21 de febrero de 2005, y ello por el trabajo de abogados y partes civiles solidarias, pues ya desde antes, para nuestra Comunidad, la justicia colombiana no gozaba de la más mínima credibilidad, por lo cual no participamos como Parte Civil. Pero ese expediente se convirtió en el monumento más evidente y vergonzoso de la impunidad. Tanto la primera como la segunda instancia concluyeron absolviendo a los criminales dentro de un total irrespeto y burla a toda norma procesal. Llevado finalmente a demanda de casación ante la Corte Suprema de Justicia, gracias a un trabajo de juristas honestos e ilustrados, 10 de los victimarios fueron condenados a más de tres décadas de prisión cada uno, pero en ese momento la Jurisdicción Especial para la Paz, fruto del degradado y envilecido “Acuerdo de Paz”, les tendió la mano para colmarlos de privilegios, en violación flagrante de la misma Ley Estatutaria de la JEP. Así las instituciones judiciales exhibieron, en este caso, su más alto nivel de podredumbre

Este 15° aniversario de una de las masacres más horrendas que han tratado de aniquilarnos como Comunidad de Paz, ha estado contextuado por una campaña de MEMORICIDIO. Desde hace más de un año, la perversa articulación entre gobierno nacional y local, fuerza pública, paramilitarismo y juntas de acción comunal, ha orquestado varias campañas para bloquear los santuarios de la memoria que nuestra Comunidad de Paz ha ido construyendo. Siempre se alega, como pretexto, que el gobierno les ha ofrecido algún proyecto y que no lo pueden despreciar, aunque para realizarlo sea necesario destruir los santuarios de la memoria de las víctimas.

En la ALDEA LUIS EDUARDO GUERRA de la vereda Mulatos Medio, la campaña para que nuestra Comunidad abandone ese lugar, donde fue sacrificado nuestro líder histórico Luis Eduardo Guerra y miembros de su familia el 21 de febrero de 2005, lleva ya varios años. Han recurrido incluso a la amenaza armada y en un momento dado nos quisieron hacer creer que la orden de desalojo venía de la Mesa de Negociaciones de las FARC en La Habana, hasta que las mismas FARC desmintieron la versión y sancionaron al supuesto guerrillero que citaba a “negociar” con armas en mano. Luego la Junta de Acción Comunal tomó el relevo de la amenaza, alegando condiciones de la Alcaldía de Apartadó para la donación de una escuela. Actualmente, pasando por encima de todas nuestras denuncias y protestas, han descargado numerosos bultos de arena y de cemento para construir a las malas unas supuestas aulas escolares, en el lugar menos indicado para una institución educativa. Lo importante para ellos es borrar la memoria de nuestras víctimas y lo quieren hacer pisoteando los principios de la Comunidad: han pretendido implantar allí ventas de licor, juegos de azar, competencias y peleas de gallos, es decir, diversiones que embrutecen y arrasan con los valores de sana convivencia.

Algo similar ha ocurrido en la vereda La Unión, donde el 8 de junio de 2000 el ejército con sus paramilitares ejecutó a 6 de nuestros líderes de la manera más cruel. En el mismo sitio donde quedaron sus cuerpos ensangrentados, nuestra Comunidad construyó un memorial físico lleno de simbolismos. Ahora la Junta de Acción Comunal amenaza con destruir el monumento, alegando que la Alcaldía les ha prometido construirles una placa polideportiva en el mismo sitio, lo que para ellos es prioritario, expresando al tiempo el desprecio absoluto por la memoria de los mártires.

Lo que más nos duele en todas estas controversias es que nuestra sociedad civil ha ido perdiendo o perdió ya del todo sus valores éticos. La memoria de las víctimas ya no tiene carácter sagrado. Lo que tiene carácter sagrado son las migajas de ayudas financieras que el Estado nacional o local les ofrece; o quizás lo más sagrado sea la relación politiquera con los poderes de turno; o quizás lo más sagrado sea el deporte que educa en la competitividad, que es el alma de las sociedades neoliberales insensibles a los problemas sociales pues sacralizan el triunfo egoísta de uno sobre los demás; o quizás lo más sagrado seas los espacios donde se cumplen los rituales de una educación que transmite valores elitistas y antisociales y enseña a someterse con servilismo a lo que se presenta como las últimas modas o tecnologías creadas por los modernos imperios.

Pero para poder pisotear los valores éticos, las diversas autoridades y sus secuaces han tenido que volverle la espalda a las mismas normas legales que el Estado ha redactado y promulgado, quizás bajo la presión de los organismos humanitarios internacionales. En efecto, en el Decreto 1800 de 2011 (decreto reglamentario de la Ley de Víctimas), el mismo gobierno de entonces estableció normas muy claras en defensa de la MEMORIA HISTÓRICA, que ahora violan los alcaldes, la fuerza pública, los paramilitares y las juntas comunales en sus campañas de Memoricidio.

En su artículo 170, dicho decreto define la reparación simbólica como “los actos o las obras de repercusión pública dirigidos a la construcción o recuperación de la memoria histórica, el reconocimiento de la dignidad de las víctimas y la reconstrucción del tejido social”.  Por ello ordena que los órganos del Estado concierten con las víctimas el tipo de medidas y “el lugar en el cual se deben ejecutar” (art. 171).  Incluso en el artículo 184 se ordena al Comité creado para ello que debe “coordinar actos conmemorativos en los que se acepte, reconozca y repudie las conductas que involucran graves violaciones a los derechos humanos … y pedir perdón público a las víctimas (…) actos que deben realizarse preferiblemente en el lugar donde acontecieron los hechos victimizantes, donde se encuentran las víctimas afectadas por los hechos que se reconocen o en el lugar reconocido por las mismas víctimas como escenario de vulneración de sus derechos” (art. 184, parágrafo 1)

El artículo 186 afirma, además: “La memoria histórica es patrimonio público (…) El Centro de Memoria Histórica apoyará iniciativas públicas y privadas que autónoma e independientemente aporten a su reconstrucción en perspectiva de consolidación de garantías de no repetición, de reconciliación y de sostenibilidad del legado de los emprendimientos sociales de las víctimas”.  Por eso el artículo siguiente (187) ordena: “las autoridades públicas no censurarán los resultados de los procesos de memoria histórica construidos en el marco de la Ley 1448/11 y cumplirán con su deber de memoria histórica”.

Al referirse a los sujetos de reparación colectiva, el mismo decreto en su artículo 223 los define como: “grupos y organizaciones sociales, sindicales y políticas y las comunidades que hayan sufrido daños colectivos en los términos del artículo 3 de la Ley 1448/11”. A ellos se refiere el artículo 225 al señalar como objetivos del programa de reparación colectiva éstos: “reconocimiento y dignificación de los sujetos colectivos victimizados. Las acciones del programa deben orientarse a la vinculación de las medidas de reparación con el reconocimiento de las víctimas, las violaciones y los impactos y daños en ellos producidos (…) a la reconstrucción del tejido social y cultural de los sujetos colectivos (…) a la construcción de memoria histórica como aporte al derecho a la verdad del que son titulares los sujetos de reparación colectiva”.

También en el Decreto 303 de 2015, enfocado al problema de las desapariciones forzadas, el artículo 53 establece que el Gobierno Nacional declare como SANTUARIO DE LA MEMORIA “el lugar donde se presuma la existencia de cuerpos o restos de las personas desaparecidas forzadamente, incluyendo los que por sus condiciones geográficas y topográficas resulte imposible realizar exhumaciones”.  En esos sitios se erigirán monumentos en honor a los desaparecidos. Dicho decreto establece además que: el Gobierno Nacional por medio de varias de sus instituciones, los familiares de las víctimas y la comunidad, “definirán las características del monumento que se erigirá en honor a las víctimas de desaparición forzada en los lugares declarados como Santuarios de la Memoria, que tenga como propósito devolver la dignidad a las personas desaparecidas y promover acciones que cumplan con el deber de recordar”.

En el artículo 55 del mismo Decreto se prohíbe “intervenir o alterar las condiciones de los Santuarios de la Memoria, salvo en los casos en que sea necesario para realizar actividades de localización o exhumación de cuerpos o restos humanos. El incumplimiento de esta disposición acarreará las sanciones previstas en la legislación penal vigente”.

Cualquiera percibe que, si la sola sospecha de que en esa zona pueda estar sepultado el cuerpo de un desaparecido lleva a una declaratoria del lugar como “Santuario de la Memoria”, con mucha mayor razón, según el espíritu de esta ley, los lugares donde hay certeza de que allí fueron sacrificadas las víctimas tienen que ser declarados SANTUARIOS DE LA MEMORIA y no podrán ser alterados sino para dignificar más la memoria de las víctimas.

Este recuento de normas que supuestamente están vigentes, nos muestra claramente el nivel de ignorancia o voluntario desconocimiento y desacato que las mismas autoridades tienen respecto a ellas. Esto no nos extraña, pues durante más de 10 años hemos experimentado cómo la Corte Constitucional le ha dado órdenes perentorias al Presidente, a los Ministros de Defensa, a los comandantes militares, exigiéndoles que nos entreguen los nombres de quienes estaban en los lugares y fechas de los crímenes más atroces y todos han desacatado esas órdenes, una y otra vez, de manera contumaz, y sin embargo siguen afirmando que “este es un Estado de Derecho”. Lo que niegan rotundamente con sus procedimientos.

Cuando nos desplazamos a la vereda Mulatos para la conmemoración del 15° aniversario de la masacre, los paramilitares con sus espías o “puntos” nos siguieron por todas partes. Pudimos comprobar una vez más que la región sigue bajo control paramilitar estricto gracias a la tolerancia y aquiescencia, activa y pasiva, de todas las instituciones del Estado. Sin embargo, las autoridades siguen afirmando que “el paramilitarismo no existe”. La hipocresía y capacidad de mentira de nuestro Estado no tiene límites. Así, el pasado  28 de septiembre, cuando el Comandante de la Brigada XVII, Coronel Carlos Padilla, presidió un supuesto acto de desagravio, ordenado por un tribunal, dirigido a los familiares de las víctimas de la masacre del 21 de febrero de 2005, no reconoció la enorme criminalidad del ejército en ese crimen y en todos los demás centenares de crímenes de su contexto, y afirmó: “Doy fe de que el ejército continuará con la firme convicción de mantener y garantizar las condiciones de libertad y democracia que todos ustedes como pueblo colombiano nos demandan”.  Una ceguera profunda y un cinismo sin límites le impidió reconocer que nunca han garantizado condiciones de libertad y democracia sino todos sus contrarios: han garantizado genocidio, asesinatos, desapariciones, torturas, violaciones, detenciones arbitrarias y perversas, bombardeos, saqueos, incineración de viviendas y cultivos, desplazamientos, asaltos a mano armada, robos, calumnias, campañas de difamación y estigmatización etc. Por añadidura, calificó a las víctimas de tan atroz terrorismo de Estado como “víctimas del conflicto armado”, como olvidando que justamente las victimizaron por definirse como absolutamente ajenas al conflicto armado.

En las últimas semanas se vienen divulgando panfletos que pretenden ocultar o negar de antemano la responsabilidad de los paramilitares en los crímenes anunciados. Se dice que el ELN ha llegado a la zona, lo cual no es muy creíble, y que otras disidencias de las guerrillas se están enfrentando en la zona. Incluso en la noche del 18 de febrero hubo disparos en el caserío de San José bajo el pretexto de ahuyentar a alguna unidad del ELN. Todo muestra que los paramilitares están buscando crear fantasmas para atribuirles sus próximas acciones violentas y desviar la atención de ellos mismos.

Nuestra Comunidad de Paz quiere expresar nuevamente su gratitud a todas las personas, grupos y comunidades que desde muchos rincones de Colombia y de otros países nos apoyan con su fuerza moral y que en estos días se han manifestado de manera muy especial, recordando la masacre del 21 de febrero de 2005, conscientes de que para nuestra Comunidad es una herida que nunca se sana. A ellas y ellos nuestros agradecimientos sinceros.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Febrero 25 de 2020

Publicado enColombia
Miércoles, 26 Febrero 2020 06:13

El síndrome de Popeye

El síndrome de Popeye

 “Hay una cultura mafiosa incrustada en el ADN de la sociedad colombiana, una cultura gangsteril que se ha expresado en la política. […] Tenemos un narco estado, una narco democracia. Aquí ha habido presidentes que llegaron a la Casa de Nariño por el narcotráfico, ha habido presidentes con vínculos directos con Pablo Escobar, el Congreso ha contado en estas décadas con decenas de representantes del narcotráfico y, eso, indudablemente se ha trasladado a los medios de comunicación que han ido involucrando en su actividad diaria una idea de país que tiene mucho que ver con la cultura mafiosa”.

Karen Méndez Loffredo, “Popeye era el payaso del Cartel de Medellín”, en https://mundo.sputniknews.com/america-latina/

El 6 de febrero murió en la ciudad de Bogotá, John Jairo Velásquez, alias Popeye, un asesino que había sido sicario a sueldo de Pablo Escobar y, con orgullo cínico, había contado con detalle muchos de sus numerosos crímenes. Luego de su muerte, el general Eduardo Enrique Zapateiro manifestó su pesar por lo que consideró, de una forma implícita, como una lamentable noticia: “Hoy, como comandante del Ejército, presento a la familia de Popeye nuestras sentidas condolencias. Hoy ha muerto un colombiano, haya pasado en su vida lo que haya pasado. Estuve también comprometido en la lucha contra el narcotráfico en ese año 1993, decirle que lamentamos mucho la partida de Popeye, somos seres humanos, somos colombianos».

Esta apología de un criminal nato por parte del comandante activo del Ejército de Colombia no ha sido ningún lapsus lingüístico, ni una apreciación apresurada, ni un comentario anecdótico. Es, por el contrario, una clara expresión de lo que podemos denominar el Síndrome de Popeye, una patología criolla que podría resumirse con el lema “gran parte de los colombianos lleva un paraquito y un traquetico en su corazón”. Recordamos que, según la RAE, por síndrome pueden entenderse dos cosas: primero, un “conjunto de síntomas característicos de una enfermedad o un estado determinado” y, segundo, un “conjunto de signos o fenómenos reveladores de una situación generalmente negativa”. Las dos acepciones del término se aplican al pie de la letra al caso colombiano, donde una buena parte de la población padece el Síndrome de Popeye, como lo evidencian las declaraciones antes citadas de un general activo, del más alto rango en la jerarquía castrense.

El síndrome de Popeye, ese mal que carcome a nuestra sociedad, se ha convertido en un nuevo sentido común de la colombianidad (cuyo lema favorito es “Colombia es pasión”) que reúne los peores atributos gansteriles del capitalismo (o capitalismo gore, sangriento), entre los cuales pueden nombrarse el arribismo, el culto al dinero y a los poderosos, el desprecio a los pobres y a los trabajadores (el clasismo), la reducción de la mujer a un objeto sexual y su degradación como ser humano (sexismo, misoginia, machismo), el racismo, el culto a la violencia y a la muerte, el rechazo visceral a izquierda, democracia o reivindicaciones sociales (sustentado en un descarnado anticomunismo), el desprecio por el saber y la cultura letrada, la apología de lo ordinario y vulgar, del ruido, del escándalo, de la ostentación… En breve, es una sumatoria de dinero, violencia, arribismo e impunidad, como lo ejemplifican los personajes que se han hecho dominantes en la sociedad colombiana, entre ellos los futbolistas, cantantes (masculinos y femeninos), politiqueros, gente de la farándula, presentadores de televisión…

Esta patología colombiana, que ya se exporta a nivel mundial no sin cierta dosis de orgullo chovinista, como lo ejemplifican las brillantes intervenciones de Iván Duque en destacados foros culturales y diplomáticos (Unesco, ONU), no ha caído del cielo, no es un castigo divino, ni tampoco está en los genes de los colombianos. Es un resultado de múltiples factores, que ameritan una explicación histórica, que nos remite a los últimos 35 años de nuestra tragedia, momento en el que confluyen varios factores, tales como la emergencia y consolidación del empresariado capitalista de la cocaína (mal denominado como narcotraficantes), importantes luchas sociales y movilización popular que va a ser ahogada a sangre y fuego por el paramilitarismo, promovido, organizado y financiado por una alianza siniestra de los Estados Unidos (a través de sus socios ingleses e israelitas) con el Estado colombiano e importantes sectores de las clases dominantes de este país.

Eso se fraguó en la zona antioqueña del Magdalena Medio y se puso en práctica inicialmente en el submundo de Medellín, en donde el culto al dinero, con una violencia sádica, el exterminio de los que eran vistos como estorbo (profesores, estudiantes, sindicalistas, campesinos, defensores de derechos humanos, militantes de izquierda…) se convirtió en la norma de identificación de ese sector que luego dominó la economía, la sociedad y la política colombiana. La figura prototípica que encarnó como nadie ese nuevo modelo fue el capo Pablo Escobar Gaviria, al lado del cual se formaron criminales como Popeye. Y Escobar creó un entorno delincuencial que fue acogido en las altas esferas del Estado y las clases dominantes, que transformó el capitalismo colombiano, para darle un impulso duradero a ese comportamiento gansteril, y a la estética traqueta que lo caracteriza.

Aunque Pablo Escobar murió en 1993 su legado criminal se ha mantenido desde entonces, alimentado por varias fuentes, entre ellas la del político del entorno del Cartel de Medellín que llegó a ser gobernador de Antioquia y luego presidente del país, y la de los medios de desinformación (Caracol, RCN, El Tiempo, Semana…) que se han encargado de presentar a los criminales como héroes y ejemplos a imitar. Se construyó en Colombia, como resultado de los procesos antes señalados, un capitalismo gore (esencialmente criminal), cuyo sentido común lo forjó Pablo Escobar, lo legitimó el uribismo y lo expresa como uno de sus principales símbolos el sicario Popeye.

No por casualidad este individuo se regodeaba, con un sadismo inocultable, de sus múltiples asesinatos y acciones criminales, que muestran con toda crudeza los síntomas de ese Síndrome que se ha impuesto en la sociedad colombiana. Algunos de sus rasgos son evidentes, vistos a través de algunas de afirmaciones y acciones. Primero su presencia en la sociedad colombiana, como si hubiera sido un gran pensador, lo cual fue posible por la difusión consciente por parte de los grandes medios de desinformación, en la que en este caso se lleva las palmas Caracol, que le hizo una serie de televisión con el nombre de JJ y la que alcanzó los máximos raftings en sintonía. Esa serie es una apología del crimen que le dio popularidad a un vulgar sicario, que al mismo tiempo se presentaba como un youtuber y twitero, y cuanta estupidez se le ocurría era amplificada por medios como Caracol y compañía. Esta es una cota muy elevada de exhibición de la cultura traqueta, en la que la televisión comercial ha jugado un papel de primer orden. Tanto que puede decirse que en la TV colombiana se han institucionalizado dos programas: El Minuto de Dios (una concesión perpetua a los curas eudistas, a los que pertenecía Rafael García Herreros, quien llamaba a Pablo Escobar “Pablito” y de quien recibió dinero) y La Hora Traqueta, para series y telenovelas donde se engrandece a los narcos y sus sicarios.

Otro rasgo de Popeye es la obediencia al Patrón (como llamaban a Pablo Escobar), una reminiscencia del poder de los grandes hacendados y latifundistas que desde el siglo XIX han dominado este país. Esa sumisión llega al extremo de matar solo por cumplir los designios del Patrón y por eso al pueblo colombiano se le ha querido imponer (y lo han logrado en importantes sectores de la sociedad) la sumisión, la obediencia, la resignación ante el poder de capos y gamonales, bien sean traquetos declarados o encubiertos, como los que han alcanzado hasta la presidencia de la República. Y por ello mismo Popeye los adoraba a los dos, al Patrón del Cartel de Medellín y al Patrón del Centro Demoniaco (el heredero del primero), lo que indica que tras la muerte de Escobar, Popeye simplemente cambió de Patrón.

Pero, de lejos el rasgo más detestable de Popeye y le genera más popularidad, es su encarnación de la violencia, en el sentido de expresar el poder que da la impunidad de los ricos y opulentos (como el propio Escobar), que disponen de la vida de los demás, como si fueran de su propiedad. Que un individuo se regodee, como si fuera un gran orgullo, de haber matado en forma directa a 300 personas y de haber participado en la muerte de 3000, es un indicador de lo que es un sicópata. Lo preocupante radica en que esa violencia bestial en lugar de generar un rechazo social, le granjeó afectos y amistades de colombianos comunes y corrientes, para quienes representa el macho, el duro, el despiadado, como ejemplo a seguir y a imitar. Tanto así que ahora ese rasgo de violencia caracteriza el comportamiento de muchos políticos colombianos, uno de los cuales se destaca por haber justificado el asesinato de miles de colombianos, masacrados bajo la denominación de falsos positivos y el sub presidente avala el bombardeo criminal en el que fueron masacrados 18 niños.

Otro rasgo de Popeye que se ha convertido en norma en la sociedad colombiana es el desprecio a las mujeres, reducidas a un puro objeto sexual, vilipendiadas como seres humanos y sometidas a la violencia, por ser consideradas como inferiores. Al respecto el hecho más despreciable en términos de humanidad, pero más apreciado como muestra del machismo criminal, fue el asesinato por parte de Popeye de su propia novia, para cumplir las órdenes de Pablo Escobar y demostrar su sumisión incondicional a la lógica patriarcal, que genera un feminicidio diario, que poco nos avergüenza y se ha hecho dominante en la vida cotidiana de los hogares colombianos, sin importar la clase social.

Desde el punto de vista político la expresión más evidente del Síndrome de Popeye es el odio a lo que huela a izquierda, reivindicaciones sociales y mejora de las condiciones de vida de la población pobre. Para enfrentar cualquier proyecto medianamente reformista que se atreva a cuestionar el orden terrateniente-financiero-paramilitar dominante en nuestro país, Popeye nunca ocultó que lo combatiría a sangre y fuego, como cuando anunció que “si al poder de Colombia llega la izquierda, armará su ejército de extrema derecha para defenderla”. Y en otra ocasión por las redes sociales dijo: “Malditos petristas. Denuncien mi twit. Los odio. si no me puedo expresar, mi fusil hablará por mí, cuando empiece el dolor y el llanto no lloren que no habrá compasión”.

Afirmaciones traquetas como la anterior, que se han convertido en la jerga cotidiana de los políticos del establecimiento y de gran parte de la mal llamada “opinión pública”, no son solo amenazas. Son algo peor, la justificación de lo que se ha hecho en este país, por el conjunto de las clases dominantes y el Estado (bloque de poder contrainsurgente) en los últimos 70 años, tras el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán. Lo sintomático, además, es que ese comportamiento criminal, propio del miedo a la democracia que profesan los viejos y nuevos ricos y sus sicarios, se ha convertido en una suerte de sentido común político de un numeroso sector de colombianos, para los cuales el asesinato, la desaparición y persecución de aquellos que piensen distinto está más que justificado. No por azar, Popeye participó como un vocero de la extrema derecha en el referéndum de 2016, apoyando abiertamente el no y también respaldó a Duque en la campaña presidencial.

Otro síntoma esencial del Síndrome de Popeye es el clasismo, irradiado desde las altas esferas del poder político y económico que supone el desprecio a los pobres, campesinos, trabajadores, indígenas, mujeres humildes… para venerar a los ricos y poderosos (nuevos y viejos), y exaltar el dinero, en medio de una morbosa exhibición del lujo y un desprecio por los que nada tienen.

Ha sido otro militar, en esta caso retirado, el ex general Mario Montoya quien ha mostrado este clasismo cuando refiriéndose a los asesinatos (denominados eufemísticamente como “falsos positivos”) en los que está involucrado, para librarse de responsabilidades sostuvo ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) que los culpables de esos crímenes son los soldados rasos: “Hemos hablado permanentemente de la profesionalización del Ejército y me duele decirlo, pero los muchachos que van al Ejército son los de abajo, los de estrato uno, no van los estratos dos, tres y cuatro. Nos toca enseñarles cómo se utiliza el baño, cómo se utilizan los cubiertos, entonces no es fácil, doctora”. Aparte del clasismo que destila esta afirmación, ahora resulta que los responsables de los asesinatos, preparados desde las altas cumbres del poder político y militar del que Montoya formaba parte, son los pobres. ¡Bonita forma de lavarse las manos, por lo demás untadas de sangre, de un “héroe de la patria” carcomido por el Síndrome de Popeye!

Esta tampoco es una declaración apresurada o no pensada de un militar (como la del Comandante del Ejército), es por el contrario una muestra representativa del clasismo imperante en este país, donde cunde el desprecio por los pobres y desvalidos, los cuales para quienes padecen el Síndrome de Popeye, son los nadies, como diría Eduardo Galeano, “que cuestan menos que la bala que los mata”.

En conclusión, el Síndrome de Popeye perdura más allá de la reciente muerte física del sicario del Cartel de Medellín, puesto que es un virus que se ha proyectado por la sociedad colombiana durante los últimos veinte años, impulsado desde la Casa de Narquiño por un finquero paisa que, como heredero de Pablo Escobar, alcanzó la presidencia de la República. Ese virus ha inoculado a importantes sectores de la población con su culto a la patria, la familia, la venganza, el odio, la brutalidad, la ostentación, la impunidad, a los sicarios y matones (tanto del país como del exterior y de ahí su admiración por criminales de la talla de Donald Trump y los sionistas del Estado de Israel). Como lo ha dicho Omar Rincón, Popeye es “como los políticos, los abogados, los expresidentes, los empresarios, los emprendedores, los críticos, los periodistas y, más aún, la farándula”. Todos ellos expresan la estética traqueta, de origen paisa, que se basa en ser gritón, violento, y “derechoso, religioso y finquero”

Desde luego, no todos los colombianos padecen el Síndrome de Popeye y porciones significativas de la población que lo han soportado ya están encontrando la cura que los libre de tan peligroso virus, más destructivo que el coronavirus, como se ha expresado en la extraordinaria movilización de fines del año anterior, porque como dice el dicho no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Eso también se aplica al Síndrome de Popeye que empieza a borrarse en grandes sectores de la sociedad urbana colombiana, que han empezado a romper con el paramilitarismo de los uribeños, cuya hegemonía está seriamente cuestionada después de 20 años de su dominio criminal.

Por Renán Vega Cantor | 26/02/2020 

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Martes, 25 Febrero 2020 06:03

Alerta la OMS sobre riesgo de pandemia

Personal sanitario desinfecta las calles en Seúl, Corea del Sur. Chung Sung-Jun Getty Images

La epidemia por el Covid-19 crece de manera acelerada en el mundo

Italia reporta más de 200 contagios en cuatro días // Unos 30 países, afectados por el virus

Pekín. La epidemia del Covid-19 se aceleró ayer en todo el mundo, con nuevos países afectados: Irak, Afganistán, Kuwait, Omán y Bahrein. Creció la mortandad fuera de China: Italia sumó más de 200 nuevos contagios en cuatro días, y hay un tercer enfermo en España (un turista en Tenerife), lo que llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a advertir sobre el riesgo de una pandemia.

El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, explicó: "¿Tiene este virus un potencial pandémico? Absolutamente. ¿Ya hemos llegado a ese punto? Según nuestra evaluación, todavía no. Entonces, ¿cómo deberíamos describir la situación actual? Lo que vemos son epidemias en diferentes partes del mundo, que afectan a los países de diferentes maneras y que requieren una respuesta adaptada. Nuestra decisión de utilizar la palabra pandemia se basa en una evaluación continua de la propagación geográfica del virus, la gravedad de la enfermedad que causa y el impacto que tiene en toda la sociedad".

Tedros, quien se mostró preocupado por el repentino aumento de casos fuera de China continental, insistió en que utilizar la palabra pandemia "por ahora no se ajusta a los hechos" y que “ciertamente puede causar miedo. He hablado constantemente sobre la necesidad de hechos, no de miedo.

"Este no es momento de centrarse en qué palabra usamos. Eso no evitará una infección ni salvará una vida. Es tiempo de que todos los países, comunidades, familias y personas se concentren en prepararse. No vivimos en un mundo binario, en blanco y negro. No es ni lo uno ni lo otro. Debemos concentrarnos en la contención, mientras hacemos todo lo posible por prepararnos para una posible pandemia", pidió el director de la agencia.

Expertos de la misión conjunta de la OMS –que visitó este fin de semana Wuhan, donde surgió el virus– determinaron que en China "la epidemia alcanzó un punto máximo, se estabilizó entre el 23 de enero y el 2 de febrero, y declinó de manera continua desde entonces".

El grupo de médicos informó que no ha habido ningún cambio significativo en el ADN del virus. La tasa de mortalidad está entre 2 y 4 por ciento en Wuhan y 0.7 por ciento fuera de esta ciudad. El Covid-19 provoca tos, fiebre, dificultad para respirar y puede derivar en neumonía e insuficiencia renal. Los enfermos que no presentan síntomas graves tienen un tiempo de curación de dos semanas y los gravemente afectados pueden recuperarse en un plazo de tres a seis semanas.

En China continental, hasta hoy se registraron 2 mil 663 muertes y 77 mil 658 contagios, informó la Comisión Nacional de Salud.

Ante esta situación, el gobierno comunista decidió posponer indefinidamente, por primera vez en tres décadas, la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular que iba a empezar el 5 de marzo.

Pekín prohibirá "completamente" y de forma inmediata el comercio y consumo de animales salvajes, práctica que supuestamente contribuyó a la propagación del virus.

En Wuhan, las autoridades renunciaron a disminuir las medidas de cuarentena que se aplican desde hace un mes, al eliminar el anuncio que se había hecho horas antes de levantar el confinamiento para los no residentes.

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, António Guterres, pidió a todos los donantes que financien completamente a la OMS para evitar que el brote viral se convierta en una "pesadilla global".

El presidente estadunidense, Donald Trump, tuiteó que el Covid-19, con 34 contagios en su país, está "bastante controlado" y que tanto los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades como la OMS están trabajando de manera inteligente.

Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos recomendó ayer a sus ciudadanos no viajar a Corea del Sur si no es indispensable.

En total, más de 30 países están afectados por el coronavirus, con más de 20 muertos y 2 mil contagios fuera de China. Corea del Sur e Irán registran el mayor número de casos de contaminación y muertes luego del gigante asiático.

En Irán, las autoridades prometieron "transparencia" sobre la epidemia y desmintieron de manera categórica al diputado que afirmó que la neumonía viral había causado la muerte de 50 personas en la ciudad de Qom.

La muerte de cuatro personas por el Covid-19 elevó ayer a 12 el balance de fallecidos en Irán, de un total de 61 contagiados en el país, indicó el ministerio de Salud.

Afganistán, Bahrein, Kuwait, Irak y Omán confirmaron sus primeros casos de contagio, provenientes de Irán.

Corea del Sur confirmó este martes ocho muertos y 60 nuevos contagios de coronavirus, con lo que el balance de enfermos subió a 893, el mayor número de casos en un país fuera de China continental.

Italia, que registró ayer seis muertos y 224 contagios en cuatro días, se convirtió en el primer país de Europa en instalar un cordón sanitario en 10 ciudades del norte.

La policía estableció ayer puntos de revisión alrededor de localidades en cuarentena en Véneto y Lombardía, y los residentes acumularon provisiones mientras el país se convertía en el punto focal del brote de coronavirus en el continente, al generar temores de una propagación a través de las fronteras.

España registró el tercer caso del virus después de que un médico italiano dio positivo en Tenerife; el hombre estaba de vacaciones en las Islas Canarias, informaron las autoridades regionales.

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Un trabajador de salud descansa mientras espera la llegada de ambulancias con pacientes contagiados por el coronavirus en un hospital de Daegu, Corea del Sur, donde se reportan siete muertos y 764 infectados.Foto Afp

Pekín. El nuevo coronavirus, considerado por China como su "emergencia sanitaria más grave" desde 1949, obligó ayer a Corea del Sur a proclamar la alerta máxima, a Italia a establecer la cuarentena en varias ciudades y suspender el carnaval de Venecia y presentaciones en La Scala de Milán, mientras varios países cerraron sus fronteras con Irán por el Covid-19.

El virus, que apareció en diciembre en la ciudad china de Wuhan, ha matado a 2 mil 592 personas e infectó a unas 77 mil en China continental, y ya se ha propagado por dos docenas de países, donde ha dejado 24 muertos y mil 200 contagiados.

El presidente chino, Xi Jinping, declaró que el Covid-19 constituye la "emergencia sanitaria más grave" en China desde la fundación del gobierno comunista en 1949, y reconoció "deficiencias" en la respuesta a la epidemia.

Mientras en el gigante asiático el ritmo de expansión parece haber caído –648 nuevos contagios de sábado a domingo–, fuera del país se ha despertado gran preocupación.

En Corea del Sur, el presidente Moon Jae-in, decidió activar el nivel "más alto" de alerta por enfermedades infecciosas, tras confirmar siete muertos y 764 contagios por el virus en el país. La epidemia de Covid-19 está "en un momento decisivo. Los próximos días serán cruciales", señaló.

El máximo nivel de alerta permitirá a las autoridades cerrar temporalmente las escuelas, reducir el transporte público y los vuelos con destino y origen en Corea del Sur.

Irán registró ocho muertos y 43 contagios por el coronavirus, convirtiéndose en el país con más víctimas por el Covid-19 fuera de China, lo que llevó a Turquía, Jordania, Pakistán, Afganistán y Armenia a cerrar sus fronteras o prohibir los viajes.

La república islámica, sometida a severas sanciones estadunidenses desde que Washington abandonó el pacto nuclear en 2018, adoptó medidas drásticas para luchar contra la epidemia, entre ellas el cierre de los establecimientos educativos en 14 provincias. La capital, Teherán que cuenta con 8 millones de habitantes será puesta en cuarentena si aumentan los casos.

El guía supremo iraní, Ali Jamenei, acusó a la prensa extranjera de servirse de la epidemia como "pretexto" para entorpecer las elecciones legislativas del viernes pasado, marcadas por un gran abstencionismo y que ganaron los ultraconservadores.

En Italia, 52 mil personas se despertaron ayer en zonas de cuarentena impuestas en Lombardía y Véneto, donde ni la entrada ni la salida estaba autorizada "salvo excepciones particulares", como decretó el primer ministro Giuseppe Conte.

Las autoridades del norte de Italia cerraron escuelas, museos, cines y lugares emblemáticos como la catedral de Milán, el célebre Duomo y el teatro La Scala, y suspendieron el Carnaval de Venecia ante el aumentó a 152 de los casos de coronavirus, que causó tres muertes, la última, ayer, de una anciana que padecía cáncer.

Italia es el país europeo más afectado por el virus. El foco se encuentra en Codogno, cerca de Milán. "Todos tenemos miedo, pero cruzamos los dedos, esperamos que todo vaya bien", declaró, una empleada de farmacia, el único tipo de establecimiento que puede permanecer abierto.

Los países vecinos de Italia, como Francia, Suiza y Austria siguen atentos la situación en la península, y se preparan para una "epidemia" de Covid-19. El nuevo ministro de Salud, Olivier Veran, estimó "muy probable" la posibilidad de nuevos casos en Francia.

Un tercer pasajero del crucero Diamond Princess, en cuarentena en el puerto japonés de Yokohama, murió tras haber contraído el coronavirus, informaron medios locales. Se trata de un hombre de unos 80 años que se enfermó a bordo y luego fue trasladado a un hospital local.

Pese al confinamiento impuesto al crucero, más de 600 personas han dado positivo por coronavirus, de las cuales varias docenas se hallan en estado grave.

La multiplicación de nuevos contagios fuera de China confirma la alarma de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el riesgo de propagación de la epidemia de Covid-19, alertaron expertos, que pidieron reforzar la vigilancia.

"La epidemia ha dado un profundo giro estas últimas 48 horas. La OMS y sus estados miembros deben reflexionar y pasar de una estrategia de contención a una de paliación, es decir, reducir el impacto negativo de la propagación" del virus, estimó el profesor Devi Sridhar, responsable del programa de gobernanza sanitaria en la facultad de Medicina de Edimburgo.

Para la médica Nathalie MacDermott, del King’s College de Londres, la evolución de la epidemia es "muy preocupante" por la dificultad para identificar a la persona que está en el origen de los últimos focos epidémicos.

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Viernes, 21 Febrero 2020 06:32

La ciudad que respiramos

Vista de la Ciudad de México en mayo de 2019, durante un período de contingencia ambiental extraordinaria declarada por la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAME) / Foto: Xinhua, Francisco Cañedo

El desafío de un mundo contaminado y desigual.

Mientras las ciudades crecen y el campo se vacía, también aumenta la inequidad. Según los especialistas en la calidad del aire, la disparidad en el acceso al aire limpio genera diferencias radicales en la salud de las poblaciones, lo que empeorará si no cambia el modo de organizar la vida en las grandes urbes.

 “Las ciudades no pueden ser un lugar donde invertir, sino un lugar donde vivir”, ha señalado el geógrafo y antropólogo David Harvey, recogiendo lo planteado por el sociólogo Henri Lefebvre mediante la idea de “derecho a la ciudad”. Un derecho que, más allá de posibilitar el acceso individual a los recursos, implica reinventar las ciudades de acuerdo con los deseos de quienes viven en ellas. Entenderlas bajo el umbral de la justicia y hacerlas vivibles, con infraestructuras que todo el mundo pueda usar, donde se garantice el acceso a una vivienda digna y respirar aire limpio sea un verdadero derecho, y no un reto o una utopía, como lo es hoy.

En los próximos años, las urbes seguirán creciendo a ritmo acelerado. El mundo cuenta ya con más de cuarenta megaciudades, lugares con más de 10 millones de habitantes, entre los que se encuentran Los Ángeles, Ciudad de México, Londres, El Cairo y Shanghái. La Onu calcula que el 68 por ciento de la población mundial vivirá en alguna gran ciudad en 2050.

“La evolución en la tecnología ha promovido la producción a gran escala de bienes y servicios en las ciudades, lo que impacta en el sector rural y propicia la migración interior a las ciudades”, explicó a Brecha Ana Rosa Moreno, profesora del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Unam. Si el crecimiento se da como hasta el momento, en el futuro las ciudades consumirán más, serán más desiguales y tendrán niveles de contaminación atmosférica más elevados. La idea de tener el derecho a la ciudad y, por ende, el derecho a respirar aire limpio se presenta entonces como un claroscuro, con más sombras que luces.

CAMBIO CLIMÁTICO Y CONTAMINACIÓN.

A pesar de representar entre el 1 y el 3 por ciento de la superficie edificada a nivel global, hoy las ciudades consumen el 78 por ciento de la energía mundial, según estimaciones del Programa de la Onu para los Asentamientos Humanos. Ello se traduce en más del 70 por ciento de los gases de efecto invernadero emitidos a escala mundial, que no sólo contribuyen en gran medida al cambio climático, sino que además generan un alto nivel de contaminación atmosférica.

Sin embargo, Julio Díaz, jefe de epidemiología de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud español Carlos III, señaló a Brecha que, “en cuanto a las consecuencias en la salud de las personas, es importante entender la diferencia entre el calentamiento global y la contaminación atmosférica”. Díaz recordó que, si bien las emisiones de dióxido de carbono (CO2) contribuyen al cambio climático y que este “tiene un impacto indirecto en la salud”, el CO2 –que en una pequeña proporción nosotros mismos generamos al respirar– no es nocivo para las personas en lo inmediato.

Los elementos realmente perjudiciales para la salud a corto y medio plazo son otros. De acuerdo con Otavio Ranzani, investigador del Institute for Global Health (Isg) de Barcelona, se trata de las partículas PM (siglas en inglés de particulate matter),1 el ozono producido por la industria en grandes cantidades, el dióxido de azufre y el dióxido de nitrógeno. En la atmósfera de las ciudades, la presencia de cantidades perjudiciales de estos elementos es siempre resultado de la actividad humana.

Esto no significa que el cambio climático y la contaminación de la atmósfera de las ciudades no se retroalimenten. Según Díaz, la relación entre contaminación atmosférica y cambio climático se ve en, por ejemplo, los llamados “bloqueos anticiclónicos”. Esto ocurre cuando se producen períodos cálidos de una duración anormal durante el invierno, lo que dificulta la dispersión de las partículas y aumenta su concentración, lo que, a su vez, empeora la contaminación del aire. Para Díaz, la falta de políticas ambientales agudiza este problema y, por ende, su impacto en la salud.

ENVENENADOS.

En 2016, la Organización Mundial de la Salud (Oms) informó que el 92 por ciento de la población del planeta inhalaba aire que no era saludable. Para esa organización, la contaminación atmosférica es, a su vez, el riesgo sanitario más importante de origen medioambiental. “Una de cada nueve muertes se atribuye a ella”, explicó Ranzani. Entre el 40 y el 80 por ciento de estas defunciones se debe a enfermedades cardiovasculares, mientras que el resto de los casos está relacionado, sobre todo, con dolencias respiratorias.

Por su parte, Díaz recalcó que “unos niveles muy altos de contaminación pueden derivar en cáncer de pulmón, cáncer de mama, alergias, infecciones respiratorias o asma”, una dolencia que no sólo empeora por la mala calidad del aire, sino que muchas veces puede ser causada directamente por esta.

Las partículas PM más pequeñas, que miden menos de 2,5 micrómetros, son las más perjudiciales, ya que pueden penetrar en los bronquios y los pulmones más fácilmente e incluso ingresar al torrente sanguíneo. Esto ha llevado al Isg a investigar si otras enfermedades, más allá de las respiratorias, son generadas por la contaminación del aire. Ranzani ha liderado un estudio, en India, en el que se constató que la mala calidad del aire reduce la masa ósea de las poblaciones más expuestas.

LA CARGA DE LA DESIGUALDAD.

“Los riesgos y los efectos en la salud no están distribuidos equitativamente en la población. Las personas con enfermedades previas, los niños menores de 5 años y los adultos de entre 50 y 75 años son los más afectados”, señaló Ana Rosa Moreno. Además, las personas pobres y aquellas que viven en situación de vulnerabilidad socioeconómica –una de cada siete, según Naciones Unidas– corren un mayor riesgo. “Mata más el código postal que el código genético”, señaló Díaz.

“Quienes generan menos contaminación terminan siendo los más afectados”, apuntó Ranzani. El investigador dijo a Brecha que, en las periferias de las ciudades, donde la planificación urbana suele ser más caótica y hay más industrialización, el aire es peor. La Oms afirma que, a nivel global, quienes viven en países de ingresos bajos y medios soportan la mayor carga de contaminación del aire. De las 4,2 millones de muertes prematuras atribuidas a esta causa, el 91 por ciento se produce en esos países.

COCHES O PERSONAS.

Entre los factores que hacen que la contaminación atmosférica de las grandes ciudades, como Beijing, El Cairo, Nueva Delhi y Ciudad de México, supere los límites recomendados por la Oms, se encuentra principalmente el transporte privado. A esto se le suman la actividad industrial, la gestión y la eliminación de residuos, la falta de zonas verdes y el consumo energético.

Pero ¿cómo se repiensa algo que ya está construido? Díaz señaló que un primer paso es actuar sobre lo que ya existe, empezando por reducir la cantidad de coches. “No podemos tener las ciudades diseñadas para los coches: las ciudades deben estar diseñadas para las personas. Limitar los vehículos pasa, por supuesto, por reforzar el transporte público y permitir que las personas que viven lejos puedan llegar con más facilidad”, apuntó el investigador. Las zonas de bajas emisiones, las viviendas más eficientes en cuanto al consumo energético, la mejor gestión de los residuos industriales y municipales, y el aumento de zonas verdes también son imprescindibles, coincidió Ranzani. Sin nada de esto, la sostenibilidad de las ciudades a largo plazo se pone en entredicho.

Moreno cree que lo mismo se aplica a las ciudades latinoamericanas, donde en la actualidad el parque automotor crece anualmente a un ritmo de 4,5 por ciento. Si no se controla este crecimiento, puede llegar a ser “un factor muy importante en la degradación ambiental y en los impactos en la salud”. Para la académica, en el caso latinoamericano, a este desafío se le añaden “la falta de actividades de monitoreo transparentes y la existencia de regulaciones permisivas”.

“Lo que no podemos hacer ante la magnitud de este problema es no hacer nada”, afirmó Díaz. Según el investigador, el papel de la comunidad científica debe seguir siendo estudiar y difundir información. Hacer pedagogía y concienciar, y que la población exija a los políticos que tomen medidas. “Para los políticos, muchas veces los resultados de los estudios sobre el impacto de la contaminación en la salud no son buenos, porque los obligan a emprender políticas poco populares”, aseguró.

El debate sobre las ciudades se centra en qué se prioriza ante este reto. Los investigadores, así como la actual oleada de movimientos sociales por el clima, plantean la necesidad de poner en el centro la vida de las personas. El desafío de los gobiernos es encarar la planificación urbanística en tiempos de una mayor expansión territorial y un crecimiento acelerado de la población, vertebrándola en torno a la salud. Y al derecho, real e igualitario, a un aire limpio.

  1.   Partículas microscópicas suspendidas en el aire, entre las que hay distintos tipos de polvo, ceniza y hollín. Pueden provenir de volcanes, incendios forestales o vegetación, pero también de la quema de combustibles fósiles, los sistemas de refrigeración y otras actividades industriales.
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Estos son los privilegios de la aviación, el medio de transporte más contaminante del planeta

La aviación representa el 2% del total de las emisiones a nivel mundial. Los viajes aéreos han crecido de manera exponencial en los últimos años, gracias a una serie de exenciones fiscales que permiten que los billetes se vendan a precios irrisorios en comparación con otros sectores menos nocivos como el ferroviario.

 El presente es velocidad. Inmediatez. Si hay algún elemento que resuma la premisa moderna de la rapidez es el avión. Con sus alas de acero y sus potentes motores acortan distancias de una forma abrupta. Un viaje de Berlín a Madrid es equivalente, a nivel temporal, a un trayecto en coche desde la capital hasta Mérida. La presteza del sector de la aviación es, sin duda, una cualidad atractiva que contribuye a esa concepción del mundo globalizado. No en vano, el sector asienta su predominio y su crecimiento socioeconómico sobre unos privilegios que determinados colectivos empiezan a denunciar

Es el caso de Stay Grounded (SG), una plataforma conformada por más de un centenar de organizaciones sociales que claman por un decrecimiento aéreo. En otras palabras, dejar de volar como eje vertebrador de lucha ecologista. Esta premisa se basa no tanto en eliminar los viajes aéreos como en reducir el número de vuelos que cada día recorren los cielos del globo terráqueo.

Pero, ¿por qué se quiere poner límites a este medio de transporte que facilita los trayectos lejanos? Por la contaminación. La industria de la aviación –el medio de transporte más contaminante y el segundo de manera sectorial que mas emisiones esconde por detrás del tráfico rodado– causa el 2% de las emisiones de CO2 totales, según los datos de un informe de SG difundido por Ecologistas en Acción. Para que el lector se haga a una idea, cada pasajero que viaja en un vuelo desde París hasta Nueva York lleva asociada la misma huella de CO2 que un ciudadano europeo para mantener su hogar caliente durante todo un año, según los datos de la Comisión Europea. Una realidad que se sustenta en una serie de privilegios económicos plasmados en el informe Decrecimiento de la aviación: la reducción del transporte aéreo de manera justa

La aviación disfruta, en la mayor parte del planeta, de exenciones fiscales promovidas por un acuerdo internacional, la Convención de Chicago, que se aprobó en 1944 y que buscaba facilitar la expansión del sector en un momento de la historia en el que toda práctica económica empezaba a ser industrializada. Entre los acuerdos de este tratado destacaba la prohibición de impuestos al carburante y otras formas impositivas especiales.

De esta forma, el centenar de plataformas ecologistas que integran Stay Grounded, denuncian que los puntos que articulan este tratado generan unos privilegios que permiten que el sector haya crecido de manera exponencial en las últimas décadas, ya que la escasez de medidas impositivas permite abaratar los billetes e incrementar el número de vuelos diarios. De hecho, Transport&Environment informa en una publicación reciente que la contaminación por dióxido de carbono asociada a la quema de combustible de los aviones se ha elevado en más de un 26% durante los últimos cinco años.

Según el informe de Stay Grounded, la introducción de un impuesto al queroseno –principal combustible de los aviones comerciales– con un valor de 0,33 euros por litro generaría una recaudación anual de 17.000 millones de euros y reduciría las emisiones de CO2 en un 11% al año. En el caso de que se aplicara un IVA al 19%, la colecta pública europea sería de 30.000 millones anuales y las emisiones se reducirían, tal y como recalca la publicación, en un 18% cada año, ya que se entiende que esto afectaría en el precio del billete y se reduciría, al ser más caro, el número de ventas y de viajes.

Esta realidad abordada por la plataforma ecologista no nace fruto de un fanatismo antiaereo. Tanto es así, que en mayo de 2019 este diario informó sobre un documento oculto de la Comisión Europea en el que se concluía que establecer impuestos a la aviación reduciría las emisiones en un 11%, lo que equivaldría a eliminar casi ocho millones de automóvil de las carreteras del continente.

Los privilegios se visualizan mejor si se compara el impuesto medio del queroseno con otros combustibles utilizados por los vehículos terrestres. Así, mientras que el diésel tiene una recaudación impositiva media de 73,76 euros por tonelada de CO2 y la gasolina de 85,85 euros por tonelada, las escasas cargas fiscales del queroseno ponen la cifra en 4,61 euros por tonelada de CO2. 

Evitar que sólo vuelen los ricos

En torno al 90% de la población mundial nunca ha cogido un avión, denuncia el informe. En cierta medida, volar es una cuestión de clase. Encontramos, por un lado, una mayoría global que, debido a la pobreza, apenas tiene posibilidad de montar en un aeroplano en toda una vida. Pero luego, dentro del rango de viajeros, hay subcategorías que vienen determinadas por un servicio de primera, de segunda o de tercera. Una copita de champán, cortesía de la casa, o unas rodillas que, clavadas en un respaldo durante horas, evidencian que también en un avión hay clases sociales.

El ecologismo aéreo es consciente de esta realidad. Por ello, advierte de que una legislación impositiva impulsada a la ligera puede tener consecuencias sociales negativas, en tanto que obligar a las compañías a pagar por sus emisiones y gravar los billetes con un IVA puede generar una subida de precios a la alza que profundice la brecha de estamental, haciendo de volar una práctica elitista

Aunque las soluciones no son absolutas, desde Stay Grounded proponen una medida fiscal novedosa denominada Tasa a los Viajeros Frecuentes (TVC). Esta herramienta, según la publicación de la plataforma climática, permitirá equilibrar la balanza y hacer que los billetes se "encarezcan" de manera progresiva si se realiza un número determinado de vuelos en un espacio temporal reducido. 

También se plantea, de forma complementaria, una Tasa a los Kilómetros Recorridos (TKR) que eleva el precio de los billetes según la distancias viajadas por el consumidor durante los últimos cuatro años. De esta forma, cuantos más kilómetros complete cada viajero, más pagará por sus próximos billetes. Tanto la TVC como la TKR contemplan, además, un incremento de precio más elevado para aquellas personas que deciden comprar un billete en clase business.

"Las cifras son inequívocas: a pesar del aumento de la aviación de bajo coste existen disparidades y desigualdades enormes en la movilidad aérea entre naciones y dentro de ellas, entre clases sociales, etnias y géneros. Incluso teniendo en cuenta la caída de los precios relativos, las encuestas indican que las clases sociales más privilegiadas cogen la gran mayoría de los vuelos de bajo coste", valoran desde Stay Grounded, que afirma que este tipo de tasas impositivas pueden restringir el número de viajes de lo que denomina una "élite hipermóvil".

Así, el camino planteado por la red medioambientalista pasa por terminar con los privilegios fiscales del sector, la implementación de un IVA ajustado a la realidad ambiental y la creación de tasas que permitan que la subida de precios de los billetes no haga de la aviación un medio de transporte elitista. A ello, se añaden demandas complementarias como el fomento de otras alternativas de transporte a nivel nacional y europeo: trenes de alta velocidad, red de autobuses o barcos propulsados con energías renovables. 

madrid

18/02/2020 22:43

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El selfie de la Humanidad al completo que muestra nuestra fragilidad

Hoy hace justo 30 años, todos los seres humanos nos hicimos un selfie colectivo.

En la frontera del Sistema Solar, a más de 6.000 millones de kilómetros de distancia, la nave espacial Voyager 1 giró su cámara en dirección a nuestro planeta. Desde allí, la Tierra no era más que un frágil punto azul suspendido en la inmensidad del Cosmos.

Carl Sagan creyó que aquella fotografía representaba uno de esos momentos en los que la Ciencia se agiganta y nos ofrece una nueva perspectiva sobre la realidad:

"Mira de nuevo ese punto. Eso es aquí. Esa es nuestra casa. Esos somos nosotros. Ahí están todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que has oído hablar, todos los seres humanos que alguna vez fueron.

El conjunto de nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas. Cada cazador y cada recolector, cada héroe y cada cobarde, cada creador y cada destructor de civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada hijo esperanzado, cada inventor y cada explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada "superestrella", cada "líder supremo", cada santo y cada pecador en la Historia de nuestra especie vivió ahí, en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derramados por todos esos generales y emperadores para que pudieran convertirse en maestros momentáneos de una fracción del punto. Piensa en las infinitas crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este píxel sobre los habitantes apenas distinguibles de la otra esquina, cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ansiosos por matarse unos a otros, cuán fervientes sus odios.

Nuestra importancia personal imaginada, el engaño de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, se ven desafiados por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es una mota solitaria en la gran oscuridad cósmica. En la oscuridad no hay indicios de que venga ayuda de otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay otro lugar, al menos en el futuro cercano, al que nuestra especie pueda migrar. Nos guste o no, por el momento la Tierra es el único lugar del que podemos hacer nuestra casa.

Quizás no haya mejor demostración de la locura de las miserias humanas que esta imagen distante de nuestro pequeño mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos más amablemente el uno con el otro, y preservar y apreciar el punto azul pálido, el único hogar que hemos conocido."

14 febrero 2020

Viernes, 14 Febrero 2020 06:25

Cuerpos, piernas, ojos

Cuerpos, piernas, ojos

¿Será una casualidad que los soldados israelíes les disparan a las piernas a los manifestantes palestinos en Gaza –descendientes de refugiados, víctimas de una limpieza étnica expulsadas durante el Nakba, hoy presos en una prisión al aire abierto más grande del mundo− que en el contexto de la Gran Marcha del Retorno (bit.ly/2SCAMJj) pretenden regresar (simbólicamente) a sus casas denunciando las inhumanas condiciones del bloqueo israelí y las periódicas "incursiones punitivas"? Ya casi 300 gazaítes han sido asesinados –una verdadera masacre− y 30 mil quedaron heridos, muchos con balas vivas, balas de acero cubiertas de goma o recipientes de gases lacrimógenos, sobre todo en las piernas, también con la prohibida munición de fragmentación: más de 120 manifestantes tuvieron que sufrir una posterior amputación (bit.ly/2NKV4Pn). ¿Será una casualidad que los carabineros chilenos les disparan a los ojos a los manifestantes que se rebelan en contra del saldo del modelo neoliberal –creciente costo de vida, sueldos bajos, pensiones, salud y educación ultraprivatizados, etcétera−, un sistema que los tiene precarizados y endeudados y quienes –"después de una dosis de sedantes y calmantes" (bit.ly/2RgQSc9)− finalmente despiertan y abren ojos a las injusticias? Ya casi tres mil personas quedaron heridas –y hubo unos 30 muertos− en una brutal y totalmente desproporcionada respuesta gubernamental al estallido social muy en sintonía con "las mejores tradiciones" de la dictadura pinochetista, incluidos más de 400 que perdieron un ojo por disparos adrede en la cara con perdigones y balas de goma con centro metálico (bit.ly/2Nyv21t), algunos incluso ambos (bit.ly/3ajNKUj).

No. No es ninguna casualidad.

A medida que el cuerpo tiende a ocupar el centro de la política –"un paso de la economía política a la biopolítica que aún no hemos reflexionado lo suficiente" (bit.ly/2ujlW2j)−, y la creciente politicidad se manifiesta cada vez más y más en él, el control y la represión se enfocan más y más en "contenerlo" −el proceso marcado a su vez por el auge de "necropolítica" (A. Mbembe, Necropolitics, 2019) y "securocratismo" (J. Halper, War against the people, 2015)− apuntando también a sus determinadas y sintomáticas partes: "piernas para caminar"/"ojos para ver".

Por donde sea –en contexto de la guerra global desde arriba a los migrantes o la revuelta antineoliberal global desde abajo (bit.ly/2GC5Bbx)− el mundo está lleno de cuerpos reprimidos, heridos, detenidos, cercados, golpeados, apaleados, gaseados, mutilados, quebrados, atropellados, masacrados, violados, encarcelados, desaparecidos.

Quizás nunca como ahora la mutilación se vislumbraba tanto como una oficial y "legítima" herramienta del control público y política del Estado (bit.ly/35JsPGU). Quizás nunca como ahora la tortura de un cuerpo particular equivalía tanto a la tortura de un "cuerpo social" en su totalidad y nunca ha sido tan globalizada (los generales latinoamericanos del Plan Cóndor igual han sido "precursores tempranos" de esta trasnacionalización).

Según la Sociedad Chilena de Oftalmología el número de heridos con lesiones oculares "es totalmente inusual para la historia del país y del mundo" y si a algo se asemeja "es a lo que pasa en Palestina" (bit.ly/35VQpAd); pero mientras allí −según un estudio 1990-2017 de la revista médica BMJ Open− se han reportado 300 lesiones en los ojos por balas de goma, "en Chile sólo en tres semanas tuvimos más de estas que en tres décadas del conflicto israelí-palestino" ( bbc.in/2RnauKr ).

Como subraya A. Mbembe, "la ocupación israelí de Palestina es un gran laboratorio de técnicas de represión, control, vigilancia y separación". Incluso "un paradigma de lo que viene para nuestro planeta" regido ya por una "arquitectura de contención" de la que Gaza es un "modelo": un "territorio encarcelado", sujeto a periódicas incursiones militares y asesinatos masivos, donde una peculiar y particular forma del control biopolítico consiste en abdicar de responsabilidad por la suerte de los encarcelados, algo “que se vuelve central para nuestros tiempos y ya está integrado en nuestras ‘democracias’” (bit.ly/36UNR5N).

Lo que vemos en las calles chilenas donde los manifestantes, que a pesar de que pueden perder un ojo, −igual que los palestinos que se manifiestan a pesar de que pueden perder una pierna− dejan el miedo encarnado en los cuerpos que dejó la dictadura militar (el "choque" con el que el "modelo chileno" fue implantado por Pinochet) frente a las fuerzas del "orden" que, en sus ojos, son verdaderas "fuerzas de ocupación extranjeras que consideran su ciudadanía enemiga" (bit.ly/3bbf87k), es igualmente paradigmático: por un lado, dada la historia y el presente de cooperación militar entre Israel y Chile (bit.ly/2SlI4m2), es una "creativa" –más violenta/más brutal− realización del "modelo Gaza exportado" (“la ‘exportación de la ocupación’ es la base de la economía israelí”, bit.ly/2Hd74Fp); por otro, una muestra de cómo las tecnologías israelíes de "contención de cuerpos" –fuerza letal, fronteras, vigilancia− resultan útiles para ir manteniendo al militarizado y excluyente orden neoliberal global (véase: T. Miller, Empire of borders, 2019), siendo el propio Israel su producto perfecto, indistinguible de Chile: una sociedad profundamente neoliberalizada, marcada por abismales desigualdades, creciente costo de vida, vivienda, etcétera. (bit.ly/379jAAh).

Por, Maciek Wisniewski, periodista polaco

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Asesor de la OMS alerta de que el nuevo coronavirus podría infectar a dos tercios de la población mundial

Actualmente podría haber miles de millones de casos de infección con el Covid-19, ya que tuvo la oportunidad de propagarse por China y más allá de sus fronteras, opina Ira Longini.

 

A medida que el número de casos del nuevo coronavirus aumenta drásticamente en China y en la provincia de Hubei, donde se originó el brote, y luego de que este jueves se diagnosticaran casi 15.000 casos nuevos, Ira Longini, uno de los asesores de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha advertido que la situación podría empeorar y hasta dos tercios de la población mundial podrían contraer el Covid-19.

A esta preocupante conclusión ha llegado el científico, tras realizar un seguimiento de los estudios sobre la transmisibilidad del virus en China. Longini estima que eventualmente podría haber miles de millones de casos de infección con el Covid-19, en contradicción con las estadísticas oficiales, que sitúan el nivel actual en unos 60.000.

El virus ya tuvo oportunidad de propagarse

Longini, que es codirector del Centro de Estadísticas y Enfermedades Infecciosas Cuantitativas de la Universidad de Florida (EE.UU.), opina que las medidas tomadas por las autoridades de China, como las cuarentenas, pueden retrasar la propagación, no obstante el nuevo coronavirus ya tuvo la oportunidad de propagarse por el país asiático y más allá de sus fronteras, antes de que estas restricciones entraran en vigor.

"Aislar casos y poner en cuarentena a los contactados no va a detener este virus", ha declarado en una entrevista con Bloomberg en la sede de la OMS en Ginebra (Suiza).

De acuerdo con el modelo de Longini, cada persona infectada con el Covid-19 normalmente transmite la enfermedad a otros dos o tres individuos. Con ello, la falta de diagnóstico rápido y la relativa levedad, con la que algunas personas experimentan la enfermedad, dificultan bastante el seguimiento de la propagación del coronavirus.

Incluso si hubiera una manera de reducir la transmisión del Covid-19 a la mitad, cerca de un tercio de la población mundial se infectaría, cree Longini.

El número de víctimas mortales del nuevo coronavirus en la China continental este jueves ha ascendido a 1.380, mientras que 6.723 personas han logrado recuperarse. El número total de infectados en la parte continental de China se ha elevado a 63.851.

A lo largo de este jueves, en la parte continental de China se han registrado un total de 121 nuevas muertes y 5.090 casos de la infección con el Covid-19, ha informado este 14 de febrero el Comité Estatal de Higiene y Salud del país.

Ya anteriormente, una persona murió por el coronavirus en la región administrativa especial china de Hong Kong y otras dos personas han perdido la vida por el Covid-19 fuera de China: el 1 de febrero, un hombre de nacionalidad china, de 44 años, falleció en Filipinas y este 13 de febrero una japonesa, de unos 80 años, murió en la prefectura de Kanagawa, que limita con Tokio,lo que ha elevado el número total de fallecidos a 1.383.

Publicado: 13 feb 2020 23:59 GMT

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