Martes, 20 Octubre 2020 05:42

China está transformando los mares

China está transformando los mares

Las subvenciones han convertido a la flota pesquera china en una fuerza mundial de tamaño y alcance geográfico sin precedentes. Esta situación está agotando las poblaciones de peces y provocando conflictos internacionales

Ian Urbina 18/10/2020

A más de ciento sesenta kilómetros de la orilla, cerca de las costas de África occidental, acompañé a agentes de la policía marítima de Gambia cuando arrestaron a 15 barcos extranjeros acusados de violaciones laborales y pesca ilegal en el transcurso de una semana en 2019. Todos menos uno de los buques detenidos eran de China.

A principios de ese mismo año, durante un viaje de un mes en un palangrero de austromerluza que se dirigía a aguas antárticas desde Punta Arenas (Chile), los otros únicos barcos con los que nos cruzamos fueron una docena de oxidados cerqueros –embarcaciones de pesca que usan largas redes como cortinas–, que apenas parecían en buen estado para navegar.

En mayo de 2019, a bordo de un barco de calamar surcoreano, vi a casi dos docenas de barcos con banderas chinas abrirse paso en fila india hacia aguas de Corea del Norte, en flagrante violación de las sanciones de las Naciones Unidas. Formaban parte de la flota de barcos ilegales más grande del mundo: 800 arrastreros chinos que pescaban en el Mar de Japón desde 2019, según reveló una reciente investigación para NBC.

Y en julio de este año, más de 340 barcos pesqueros chinos aparecieron en las afueras de la reserva marina de Galápagos, biodiversa y ecológicamente sensible. Muchos de los navíos estaban vinculados a empresas asociadas con la pesca ilegal, según C4ADS, una firma de investigación de conflictos. Tres años antes, una flotilla china de tamaño similar llegó a estas mismas aguas, y un barco fue detenido con unas 300 toneladas de pescado capturado ilegalmente, incluidas especies en peligro de extinción, como tiburones martillo.

Con entre 200.000 y 800.000 barcos, algunos en zonas tan lejanas como Argentina, China es incomparable en tamaño y alcance de su armada pesquera. Impulsado principalmente por subsidios gubernamentales, su crecimiento y sus actividades no han sido en gran medida controladas, en parte porque la propia China históricamente ha tenido pocas reglas que rijan las operaciones de pesca. El dominio y la ubicuidad global de esta flota plantean preguntas más amplias sobre cómo China ha puesto tantos barcos en el agua y qué significa para los océanos del mundo.

La flota pesquera de China es más que una simple preocupación comercial; actúa como una proyección del poder geopolítico en los océanos del mundo. A medida que la Marina de los Estados Unidos se ha retirado de las aguas de África Occidental y Medio Oriente, China ha reforzado su presencia pesquera y naval. Y en lugares como el Mar de China Meridional y la Ruta del Mar del Norte del Ártico, China ha reclamado preciadas rutas marítimas, así como depósitos submarinos de petróleo y gas.

“La escala y la agresividad de su flota ponen a China en posición de control”, dice Greg Poling, director de la Iniciativa de Transparencia Marítima de Asia en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, y agrega que pocos países extranjeros han estado dispuestos a hacerla retroceder cuando los barcos pesqueros de China hacen incursiones en sus aguas nacionales.

No es que la pesca en sí no sea importante. La flota también es una forma de obtener seguridad alimentaria para los 1.400 millones de habitantes de China. Han disminuido muchas de las poblaciones marinas más cercanas a las costas de China debido a la sobrepesca y la industrialización, por lo que los barcos se ven obligados a aventurarse más lejos para llenar sus redes. El gobierno chino dice que tiene aproximadamente 2.600 embarcaciones pesqueras de aguas distantes, lo que, según un informe reciente del Stimson Center, un grupo de investigación de seguridad, la hace tres veces más grande que las flotas de los siguientes cuatro países principales (Taiwán, Japón, Corea del Sur y España) combinados.

Durante las últimas dos décadas, China ha gastado miles de millones de dólares en apoyar su industria pesquera, dice Tabitha Grace Mallory, profesora de la Universidad de Washington, que se especializa en las políticas pesqueras de este país. En 2018, se estimó que las subvenciones totales a la pesca mundial eran de 35.400 millones de dólares, y China representaba 7.200 millones de dólares. Esto incluye las de combustible y para barcos nuevos que aumentan el tamaño de la flota.

El gobierno también ayuda a cubrir el costo de los nuevos motores, de los cascos de acero más duraderos para los arrastreros, y de que los barcos médicos y de seguridad armados estén estacionados permanentemente en los caladeros, lo que permite que los capitanes de pesca permanezcan en el mar por más tiempo. Los pescadores chinos se benefician además de la inteligencia pesquera dirigida por el gobierno que les ayuda a encontrar las aguas más ricas.

“Sin sus esquemas de subsidios masivos, la flota pesquera de aguas distantes de China sería una fracción de su tamaño actual, y la mayor parte de su flota del Mar del Sur de China no existiría en absoluto”, dice Poling.

Daniel Pauly, investigador principal del Proyecto Sea Around Us en el Instituto de Océanos y Pesca de la Universidad de Columbia Británica, explica en un correo electrónico que estos subsidios no solo han aumentado las tensiones geopolíticas, al permitir que los barcos se adentren en regiones en disputa, “también juegan un importante papel en el agotamiento de las poblaciones de peces, ya que mantienen en funcionamiento buques que de otro modo serían dados de baja”.

Mientras las flotas reciban asistencia financiera para la sobrepesca, los expertos dicen que es imposible la pesca sostenible. Ya el 90% de las poblaciones de peces comerciales rastreadas en todo el mundo por la FAO, la organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, han sido sobrepescadas o explotadas por completo, lo que significa que han superado su capacidad para reponerse de manera sostenible, incluidas las 10 especies comerciales más importantes del mundo.

Sobrepesca financiada por los gobiernos

El caso de China no es de ninguna manera singular cuando se trata de subsidiar su flota pesquera. Más de la mitad de la industria pesquera mundial no sería rentable en su escala actual sin los subsidios de los gobiernos, según un estudio de 2018 en Science Advances, dirigido por el explorador residente de la National Geographic Society, Enric Sala.

Japón gasta más en subsidios para la pesca en alta mar (las partes del océano que no están bajo el control de ningún gobierno) que cualquier otro país, lo que representa alrededor del 20% de los subsidios mundiales a la pesca en alta mar, muestra el estudio de Sala. España representa el 14% de los subsidios pesqueros mundiales, seguida de China con el 10%, luego Corea del Sur y Estados Unidos.

Pero cuando se trata de escala, China es, con mucho, el más grande. Con más de 800 barcos en alta mar, los barcos chinos fueron responsables de más del 35% de la captura mundial reportada en alta mar en 2014, más que cualquier otro país. (Taiwán, con el siguiente número más alto de barcos con 593, representa alrededor del 12% de esa captura, y Japón, con 478 barcos, representa menos del 5%).

Los subsidios no son solo una de las principales razones por las que los océanos se están quedando rápidamente sin peces. Al poner demasiados barcos en el agua en todo el mundo, los subsidios pueden conducir a una pesca insostenible, competencia insalubre, disputas territoriales y pesca ilegal a medida que los capitanes se desesperan por encontrar nuevos caladeros de pesca menos poblados.

“Para decirlo sin rodeos, esto es similar a pagar a los ladrones para que roben la casa de un vecino”, dice Peter Thomson, enviado especial del secretario general de la ONU para los océanos, sobre el papel que juegan los subsidios en el fomento de la pesca ilegal.

China tiene el peor puntaje del mundo en lo que respecta a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, según un índice publicado el año pasado por Poseidon Aquatic Resource Management, una firma consultora de pesca y acuicultura.

Pequeños cambios

Pese a todo, China muestra pequeños signos de mejora en su actuación. En respuesta a la presión internacional de los grupos conservacionistas de los océanos y de los gobiernos extranjeros, Pekín ha comenzado a reforzar el control de su flota en los últimos años, aunque los conservacionistas y los expertos en pesca siguen siendo escépticos.

En 2016, el gobierno publicó un plan de cinco años para limitar el número de embarcaciones pesqueras en aguas distantes a menos de 3.000 para 2021 (no está claro si China ha avanzado hacia este objetivo, sin embargo, porque el gobierno publica pocos datos sobre números de barcos). Y en junio, las autoridades pesqueras chinas anunciaron que de julio a noviembre cerrarán las temporadas de captura de calamares para los barcos chinos en ciertas aguas sudamericanas, citando la necesidad de permitir que las poblaciones de calamares se repongan. Esta es la primera vez que China cierra voluntariamente una temporada de pesca.

“Creo que el gobierno chino habla en serio cuando se ofrece a restringir su flota de aguas distantes”, dice Pauly. “Si pueden hacer cumplir las restricciones planificadas en su flota es otra cuestión; de hecho, no creo que controlen sus flotas de aguas distantes más de lo que nosotros controlamos las nuestras en Occidente”.

Es difícil asegurar que los barcos de cualquier nación cumplan con las normas ambientales, laborales o de otro tipo cuando se encuentran en aguas internacionales, ya que ningún país tiene la jurisdicción o los recursos para vigilarlos tan lejos de la costa.

Con una clase media en rápido crecimiento que puede pagar más pescado, el gobierno chino ha impulsado su industria de la acuicultura con más de 250 millones de dólares en subsidios entre 2015 y 2019 en un esfuerzo por reducir la dependencia del país del pescado capturado en la naturaleza.

Sin embargo, esa medida presenta un nuevo problema: para engordar sus peces, la mayoría de las piscifactorías dependen de la harina de pescado, un polvo rico en proteínas elaborado principalmente a partir de pescado capturado en la naturaleza en aguas extranjeras o internacionales. Además, la acuicultura requiere mucha harina de pescado: antes de que un atún cultivado llegue al mercado, por ejemplo, puede comer más de 15 veces su peso en pescado salvaje en forma de harina de pescado.

Los conservacionistas del océano advierten que la voraz naturaleza de la producción de harina de pescado está acelerando el agotamiento de los océanos, contribuyendo a la pesca ilegal, desestabilizando la cadena alimentaria acuática y minando las aguas de los países más pobres de las fuentes de proteínas necesarias para la subsistencia local.

“Tiene poco sentido la captura de grandes cantidades de peces silvestres para alimentar una creciente demanda de peces de cultivo”, dice Sala. “En cambio, una fracción de esos peces silvestres podría usarse para alimentar a las personas directamente, con menos impacto en la vida marina”.

Para satisfacer la demanda de harina y aceite de pescado, las autoridades pesqueras chinas dijeron en 2015 que planeaban aumentar la cantidad de krill recolectado en las aguas antárticas de 32.000 toneladas métricas a dos millones de toneladas métricas, aunque se comprometieron a permanecer fuera de las áreas “ecológicamente vulnerables”. El krill es una fuente principal de alimento para las ballenas, y los conservacionistas se preocupan por los efectos en cadena de una cosecha tan alta.

El papel de las subvenciones en la desestabilización de las relaciones internacionales

Además de las consecuencias ambientales potencialmente devastadoras de la sobrepesca y el colapso de la pesca, tantos barcos en el mar significa más competencia por los caladeros, lo que puede desestabilizar las relaciones entre los países y provocar enfrentamientos violentos.

En 2016, la Guardia Costera de Corea del Sur abrió fuego contra dos barcos pesqueros chinos que habían amenazado con embestir a las patrulleras en el Mar Amarillo. Un mes antes, los pescadores chinos embistieron y hundieron otra lancha rápida surcoreana en la misma zona. Ese mismo año, Argentina hundió un barco chino que, según afirmó, pescaba ilegalmente en sus aguas. Indonesia, Sudáfrica y Filipinas han tenido recientes enfrentamientos con las flotas pesqueras chinas. En la mayoría de estos casos, los barcos chinos pescaban calamar, que representa más de la mitad de las capturas de la flota en alta mar.

Una de las razones por las que la flota de China está tan sobredimensionada es que algunos de sus barcos pesqueros tienen fines distintos a la mera pesca. Como parte de la llamada milicia civil, dice Poling, estos barcos de pesca se envían a zonas de conflicto en el mar para vigilar las aguas y, en ocasiones, para intimidar y embestir a los barcos de pesca o de aplicación de la ley de otros países. Aparte de sus subsidios a la pesca, China tiene un programa que incentiva a los barcos a operar en aguas en disputa en el Mar de China Meridional como una forma de hacer valer sus reclamos territoriales. Estos obtienen muchos de los mismos beneficios que la flota de aguas distantes, además de pagos en efectivo porque operar en esa región no es rentable.

Más de 200 de estos barcos de pesca de la milicia ocupan las aguas alrededor de las disputadas Islas Spratly del Mar de China Meridional, un área rica en peces, y posiblemente también en petróleo y gas natural, que reclaman China, Filipinas, Vietnam y Taiwán. Las imágenes de satélite muestran que los barcos de pesca chinos en el área pasan la mayor parte del tiempo anclados juntos en grupos y no están pescando.

“La única razón por la que los pescadores [chinos] más pequeños van a las Spratlys es porque se les paga por hacerlo”, dice Poling. La presencia de estos barcos pesqueros ha acelerado el declive de los peces alrededor de las islas, provocado enfrentamientos con barcos pesqueros de otros países y ha dado cobertura a China para construir instalaciones militares en algunos de los arrecifes, reforzando aún más sus reclamos sobre el territorio.

“Son muy serios”

En parte porque viajan en grupos y, a veces, con seguridad armada, los barcos pesqueros chinos suelen ser agresivos con los competidores o amenazas percibidas. Vi esto de cerca en 2019 después de pagar mi entrada a un barco de calamar de Corea del Sur y dirigirme a la costa en el Mar de Japón, donde esperaba documentar la presencia de barcos de calamar chinos ilegales que operan en aguas de Corea del Norte.

Nuestro capitán era un hombre bajo y enjuto, de unos 70 años, con ojos hundidos y piel curtida como un elefante. En la mañana de nuestra salida programada, la tripulación contratada le dijo al capitán que no trabajarían en el viaje. Dijeron que estaban demasiado nerviosos por estar asociados con cualquier informe relacionado con Corea del Norte y por acercarse a los barcos pesqueros chinos.

El capitán dijo que aun así podíamos hacernos a la mar solo con su primer oficial, pero que el barco sería difícil de manejar, estaría más sucio de lo normal y tendríamos que ayudarles cuando nos lo pidieran.

Oliendo a perro muerto y como si fuera una pista de patinaje resbaladiza por la captura anterior, la cubierta del barco de madera de 60 pies de largo era un desastre. Los cuartos de la tripulación estaban destrozados y el motor del barco estalló sobre nosotros a varios cientos de millas de la costa, lo que llevó a dos tensas horas hasta que se solucionó.

Poco después del anochecer de nuestro primer día en alta mar, apareció en nuestro radar la silueta de un barco. Corrimos para alcanzar lo que resultó ser no un solo barco, sino casi dos docenas, todos en fila india desde aguas de Corea del Sur a aguas de Corea del Norte. Todos ondeaban banderas chinas y ninguno con los transpondedores encendidos, como se requiere en aguas de Corea del Sur.

Al enviar una armada previamente invisible de barcos industriales para pescar en estas aguas prohibidas, China ha estado desplazando violentamente a los barcos más pequeños de Corea del Norte y encabezando una disminución en las poblaciones de calamar que alguna vez fueron abundantes. Cuando se le preguntó acerca de los hallazgos, documentados por una nueva tecnología satelital de Global Fishing Watch, y confirmados por mi excursión de 2019, documentada para NBC, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China dijo en un comunicado que “hizo cumplir concienzudamente” las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Corea del Norte y que “castigó sistemáticamente” la pesca ilegal, pero no confirmó ni negó la presencia de barcos chinos allí.

Seguimos a los barcos, los filmamos, documentamos sus números de identificación y, después de unos 45 minutos, pusimos un dron en el aire para verlos mejor. En respuesta, uno de los capitanes tocó la bocina, encendió las luces y luego se acercó abruptamente a nosotros en una maniobra de embestida: una advertencia. Mantuvimos nuestro rumbo, pero el barco chino continuó hacia nosotros. Cuando llegó a 30 pies de nosotros, viramos repentinamente para evitar la colisión.

Era todo lo que nuestro capitán quería arriesgar. Decidió que era demasiado peligroso continuar, dio la vuelta a nuestro barco y comenzó el viaje de ocho horas de regreso al puerto, durante el que se mostró inusualmente callado y un poco nervioso. “Son muy serios”, seguía murmurando, refiriéndose a los pescadores chinos, quienes, impertérritos, continuaron dirigiéndose hacia aguas norcoreanas.

Claramente, las subvenciones no solo han convertido a la flota pesquera china en una fuerza mundial de tamaño y alcance geográfico sin precedentes. También han inculcado un sentido de ambición, empuje y audacia que pocos países o sus capitanes de pesca están dispuestos o son capaces de desafiar.

Autor: Ian Urbina, exreportero de investigación del New York Times y director de The Outlaw Ocean Project, una organización de periodismo sin fines de lucro con sede en Washington, D.C., que se enfoca en informar sobre crímenes ambientales y de derechos humanos en el mar.

Publicado enMedio Ambiente
El Pentágono distribuirá 600 millones de dólares en contratos para "la experimentación de 5G de doble uso" en varios sitios militares de EE.UU.

El plan constituirá la mayor prueba mundial para aplicaciones de doble uso de la tecnología 5G.

El Pentágono ha anunciado que destinará 600 millones de dólares en premios para promover las capacidades 5G en una experimentación a gran escala, que se llevará a cabo en cinco sitios de pruebas militares de EE.UU. Un total de 15 contratistas privados se harán cargo de la realización de las pruebas.

El Departamento de Defensa anunció que se tratará de los ensayos de mayor envergadura mundial para aplicaciones de doble uso de esa tecnología, a la que describe como un "habilitador fundamental para todos los programas de modernización de la defensa de EE.UU. y vital para la seguridad nacional y económica" del país.

Los sitios donde se llevarán a cabo las pruebas son la base aérea Hill en Utah, la base conjunta Lewis-McChord en Washington, la base logística del cuerpo de Marines en Albany (Georgia), la base naval de San Diego en California y la base de la Fuerza Aérea Nellis en Las Vegas, Nevada.

"El Departamento de Defensa está a la vanguardia de las pruebas y la experimentación 5G, que fortalecerán las capacidades de guerra de nuestra nación, así como la competitividad económica de Estados Unidos en este campo crucial", dijo Michael Kratsios, subsecretario interino de Defensa para Investigación e Ingeniería.

Los proyectos incluirán una prueba piloto de realidad aumentada y virtual habilitada para 5G para la planificación y capacitación de misiones, y una prueba de almacenes inteligentes habilitados para 5G, así como la evaluación de tecnologías 5G para mejorar el comando y control distribuidos. Entre los objetivos, el Pentágono cita el desarrollo de "un banco de pruebas para el uso de tecnologías 5G para ayudar en la letalidad en el aire, el espacio y el ciberespacio mientras se mejora la capacidad de supervivencia del comando y control".

Entre las firmas seleccionadas para el proyecto figuran las telecomunicaciones AT&T, Nokia y Ericsson, el contratista de inteligencia e infotecnología Booz-Allen Hamilton, GE Research y una subsidiaria del gigante aeroespacial General Dynamics, entre otras.

Publicado: 9 oct 2020 05:36 GMT

Imagen de un centro de carga para vehículos eléctricos. JUSTIN SULLIVAN/AFP

Seis de cada diez vehículos vendidos en la Unión Europea son corporativos. Éstos generan al año 44,3 millones de toneladas de CO2, lo mismo que la planta de carbón más contaminante del continente.

 

Los subsidios, exención de impuestos o rebajas del IVA para los vehículos de empresa tienen un coste anual de 32.000 millones de euros para las arcas públicas de los estados de Europa. Estas subvenciones, entendibles desde un punto de vista empresarial, parecen no ir ligadas a los planes de descarbonización del parque móvil, ya que el 92% de las flotas de automóvil de leasing (modalidad de alquiler en propiedad para empresas) son diésel o gasolina, según un informe publicado este lunes por la organización europea Transport & Environment (T&E).

Esos 32.000 millones de euros anuales tienen que ver con una flota de coches corporativos basada en los combustibles fósiles, la cual genera el 8% del total de las emisiones del sector del tráfico rodado. Según los cálculos realizados por T&E, el promedio de contaminación generada por las diez principales compañías de renting y leasing de Europa rondaría los 44,3 millones de toneladas de CO2 anuales. Una cifra que es similar a la cantidad de gases de efecto invernadero que vierte a la atmósfera la central eléctrica de carbón más grande del continente.

Alemania, Francia, Bélgica, Italia, Polonia y España son los seis países europeos con más presencia en el mercado de las flotas de automóviles, e invierten un total de 19.000 millones de euros en ayudas a flotas empresariales sin contemplar criterios ambientales. Todos ellos, salvo Alemania, tienen ayudas a la compra superiores a los mil euros por vehículo. En el caso de España, el incentivo es de 3.498 euros por coche.

El hecho de que los vehículos contaminantes sigan teniendo incentivos económicos en este sector tan concreto tiene unas incidencias directas en el parque móvil convencional de carácter privado, tal y como señala el informe. Esto es porque la mayoría de vehículos utilizados por empresas tienen una media de uso de 45 meses. Tras ese periodo, son vendidos en concesionarios en ofertas de ocasión o kilómetro cero a un precio mucho más bajo. Es decir, los vehículos de empresa terminan en las carreteras como vehículos privados.

En la actualidad, seis de cada diez coches vendidos en la Unión Europea son vehículos de empresa. Teniendo en cuenta que muchos de ellos terminan convirtiéndose en propiedad privada a través de los mercados de segunda mano, la electrificación del sector se presenta como una oportunidad clara para transformar el parque automovilístico del viejo continente. Tanto es así que, si los beneficios fiscales del leasing y el renting fueran destinados sólo a los coches de cero emisiones, se podría conseguir que para 2025 se introdujeran 800.000 automóviles eléctricos de empresa y 3,4 millones para 2030, los cuales terminarían en el mercado de ocasión después de su uso corporativo.

Es por ello que desde la organización ecologista reclaman que se transformen las tasas impositivas, las devoluciones del IVA y las amortizaciones de los coches empresariales que usan combustibles fósiles, de modo que sólo tengan privilegios fiscales las motorizaciones que no contribuyan a la crisis climática. Asimismo, reclaman que parte de los 32.000 millones de euros que se podrían ahorrar se dediquen a reconvertir las infraestructuras y generar nuevos puntos de carga en domicilios, lugares de trabajo y calles. 

"Los coches eléctricos son ya la mejor opción para las flotas corporativas que tienen elevado kilometraje y supuestamente se centran en el coste total de utilización en lugar de mirar solo el precio de compra del vehículo. Sin embargo, la mayoría de coches de empresa siguen siendo contaminantes. ¿Por qué deberían los contribuyentes pagar por los subsidios a coches de empresa contaminantes cuando los coches eléctricos son más baratos de usar?", se pregunta Saul López, responsable de Movilidad de T&E.

Martín Castro Acebes, presidente de la Asociación Española de Renting de Vehículos, señala que las empresas, "incluso sin incentivos" económicos, están acudiendo cada vez más a la compra de flotas eléctricas "de una forma que hace unos años hubiera sido impensable". Asimismo, recalca que iniciativas como el Plan Renove o el MOVES pueden servir para que esa electrificación también llegue a este sector de la automoción tan concreto.

Desde la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), explican a Público que la descarbonización del transporte es uno de los objetivos prioritarios del sector del automóvil, "sea a través de un IVA reducido o de un nuevo impuesto de matriculación donde se penalice el nivel de emisiones y no la compra". Respecto a un horizonte en el que conseguir flotas eléctricas, argumentan que el fin es alcanzar en 2050 la descarbonilación plena del sector, tanto vehículos utilizados para fines corporativos como privados y públicos.

madrid

05/10/2020 22:13 Actualizado: 06/10/2020 09:30

Por alejandro tenA

Publicado enMedio Ambiente
Una cosechadora cosecha trigo en un campo de la granja Triticum en la región de Omsk, Rusia. REUTERS

Un reciente informe internacional pone de manifiesto cómo la creciente pérdida de biodiversidad podría afectar a la seguridad alimentaria. Tanto es así, que el 30% de las plantas que sirven de alimento están dentro de la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación Natural (IUCN). ¿Las causas? el auge de los monocultivos, el calentamiento global y el desarrollo urbanístico y comercial.

 

La pérdida de biodiversidad cada vez es más grave. Tanto es así, que la acción del ser humano en la Tierra ya ha provocado que el 40% de las especies vegetales y hongos estén en riesgo de extinción, según el macroestudio El estado mundial de las plantas 2020 elaborado más de doscientos investigadores de 47 países diferentes y publicado por la New Phytologist Fundation. La amenaza que se cierne sobre la vegetación global podría tener consecuencias para la seguridad alimentaria, ya que el 30% de las especies comestibles están en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

La cifra –dos de cada cinco plantas está en peligro de desaparecer– pone en alerta a los científicos que han participado en la publicación. Y es que, la vegetación es el mayor sustento de vida en la Tierra. No sólo a nivel alimentario, sino por lo que suponen para la salud de los ecosistemas, en tanto que la biodiversidad genética sirve de barrera para la aparición de enfermedades. Algo que adquiere importancia si se tiene en cuenta el contexto de pandemia en el que se ha publicado la investigación. De hecho, la publicación alerta de la relación directa entre las cada vez más elevadas tasas de deforestación y la aparición de nuevos patógenos.

En cualquier caso, las consecuencias de está incipiente pérdida de biodiversidad ponen en riesgo el futuro de la alimentación global, ya que la desaparición de especies vegetales tiene repercusiones directas en la forma en la que los seres humanos se alimentan. Según el informe, la escasez de especies vegetales destinadas al consumo humano es cada vez más acuciante, en tanto que sólo 15 plantas proporcionan el 90% del total de las calorías mundiales, con una gran dependencia de los monocultivos de arroz, maíz y trigo.

La situación, alertan los expertos, es aún más preocupante si se tiene en cuenta que las estimaciones demográficas hablan de un crecimiento poblacional importante de cara al año 2050, fecha en la que se podrían alcanzar los 10.000 millones de habitantes en en el planeta. Es decir, más personas y menos alimentos. Si bien es cierto que el informe resalta que en la actualidad hay un total de 7.039 especies vegetales que podrían ser orientadas al consumo humano, tan sólo 417 podrían ser adaptas a cultivos. Además, el 30% de las plantas comestibles están dentro de la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación Natural (IUCN), que las sitúa en riesgo de extinción.

La investigación señala directamente al modelo de producción agrícola industrializado como origen principal de esta pérdida de diversidad de alimentos vegetales. Desde los años sesenta del siglo XX, con la denominada Green Revolution (Revolución Verde), los campos se tornaron hacia un modelo intensivo que, dominado por los monocultivos, los nuevos planes de riego y el uso de fertilizantes, pretendía sacar un mayor rendimiento a la tierra. Esto sirvió para satisfacer el incremento de la demanda y combatir el hambre mundial, pero a su vez supuso una disminución de la variedad genética de los alimentos. De hecho, los propios agricultores locales se vieron conducidos, poco a poco y a través de subvenciones, hacia este modelo, de tal forma que muchos de los productos tradicionales han terminado desapareciendo o reduciendo su variedad.

Si bien es cierto que Revolución Verde consiguió disminuir los porcentajes de personas afectadas por hambrunas, el proceso ha terminado afectando directamente a la nutrición dietética de las poblaciones más pobres, que son quienes menos variedad de alimentos pueden consumir. Y es que, las cosechas tradicionales de autoconsumo que se fueron abandonando por la llegada de los monocultivos "eran fuentes importantes de micronutrientes como el hierro la provitamina A y el zinc", explican los científicos en el informe. 

"La extinción se pospone pero no se evita"

El informe señala directamente al desarrollo de los sistemas agrícolas modernos como una de las principales amenazas. No en vano, existen otras causas, todas ellas relacionadas con el modo en el que el ser humano interacciona con las ecosistemas, como son la introducción de especies invasoras, el urbanismo y el desarrollo comercial o el propio cambio climático. Todo ello genera grandes alteraciones en la naturaleza y reduce la diversidad de especies animales y vegetales.

La publicación –que llega unos días después de que la ONU reclamase a los Gobiernos que pusieran fin a la guerra contra la naturaleza– pone de manifiesto las consecuencias que podría tener para la humanidad que un número tan elevado de plantas pueda desaparecer. Esto dinamita las posibilidades de alimentar a la población en un futuro plagado de incertidumbres, pero también socaba la capacidad que tienen los propios científicos para descubrir nuevas especies, ya que muchas de las plantas y hongos que están amenazados, ni siquiera son conocidos o estudiados por el ser humano. Se trata, según los propios biólogos, de "un cofre del tesoro" que podría proporcionar a la humanidad alimentos, medicinas o biocombustibles

Asimismo, se detalla que la forma en la que se destruyen los ecosistemas, dejando pequeñas parcelas vírgenes, no genera la desaparición inmediata de las especies, pero si las condena: "Imagínese un desastre repentino que destruye el 90% de un bosque. Si bien algunas plantas se extinguirán localmente de inmediato, la mayoría de las especies todavía se encontrarán en el 10% de bosque que queda. Sin embargo, el área reducida significa que algunas de ellas, especialmente las plantas más raras, estarán permanentemente expuestas a niveles de población peligrosamente bajos. De esta forma, la extinción se pospone pero no se evita", explicó John Halley, profesor de ecología en la Universidad de Ioánina (Grecia) que forma parte de la investigación.

Por último, la investigación también recoge los impactos que está teniendo la pérdida de biodiversidad en el ámbito médico, ya que la desaparición de especies afecta a cientos de plantas aprovechadas para usos medicinales. El descenso de variedad de plantas atañe a la investigación farmacológica, pero también a miles de comunidades locales que no tienen acceso a medicinas industriales y dependen de la medicina tradicional. Los datos recogidos por los investigadores hablan de que el 20% de las plantas medicinales están amenazadas y el 2% en riesgo de extinción.

madrid

01/10/2020 23:37 Actualizado: 02/10/2020 09:31

Por alejandro tena

Publicado enMedio Ambiente
La obscena bursatilización de las vacunas anglosajonas

Patricia Lee Wynne, de Sputnik, comenta que "sin conocerse la eficacia (sic)" de las vacunas, las farmacéuticas “han recibido enormes sumas de dinero estatal (sic) y han visto dispararse el precio de las acciones,con obtención de fabulosas ganancias (https://bit.ly/2G8TLcc)”. Ya antes Sputnik fustigó que las farmacéuticas firmaron contratos millonarios para que las primeras dosis sean casi exclusivamente de EU, Gran Bretaña (GB) y Europa, cuando las “previsiones más optimistas indican que 61 por ciento (sic) de la población mundial podría no acceder a una vacuna antes de 2022 (https://bit.ly/2EIupkM)”. ¿Existe una "guerra de vacunas" anglosajona vs. Rusia y China (https://bit.ly/3gEqTFX)?

Lower Drug Prices Now (LDPN) fulmina contra las "Ganancias de la p" del Big Pharma con subsidios gubernamentales “para aumentar el precio de sus acciones y obtener ganancias sin (sic) la vacuna (https://bit.ly/3jl2zdG)”. LDPN exhibe que este año, hasta finales de agosto, el valor de mercado de las ocho empresas biotecnológicas anglosajonas que cotizan en el índice bursatil S&P 500 superaron 600 mil millones de dólares con un crecimiento anual de 13 mil millones de dólares.

El índice Nasdaq Biotech creció 20 por ciento en lo que va del año cuando dos de las empresas biotecnológicas del Big Pharma nunca (sic) fabricaron una vacuna y la de Moderna nunca había producido un medicamento. ¡No, bueno! Según Patricia Lee, "el gobierno de EU ha entregado 19 mil 800 millones de dólares por contratación directa sin competencia ni concursos ni condiciones" y desnuda la burbuja bursátil de las vacunas, en su mayoría financiadas con dinero público o por universidades (en su mayoría públicas) que llevan a cabo el grueso de la investigación.

Aunque las vacunas fracasen, como el caso flagrante de la británica AstraZeneca, las trasnacionales del Big Pharma "no asumirán ninguna pérdida". Según Oxfam, con sede en Oxford, Moderna recibió de Trump casi mil 500 millones de dólares y venderá su vacuna (subsidiada) a los estadunidenses a un máximo de 15 dólares la dosis, mientras para el resto del mundo valdrá 35: ¡2.3 veces más (https://bit.ly/3jfBto9)! Pfizer, que inoculará dos dosis, coloca el precio de cada una en 19.50 dólares: un total de 39.

La "lógica" globalista tanto bursátil como del "mercado" prima en la repartición de las vacunas: GB tendrá cinco dosis para cada uno de sus habitantes, mientras Bangladesh obtendría una dosis por cada nueve habitantes. ¡Qué bonito! ¿Por qué las entidades británicas están tan preocupadas por la salud global?

La “balcanización regional de las vacunas por EU y GB (https://bit.ly/30gTCKG)” se agudiza y el globalista Financial Times (23/9/20) expone la "cantidad invertida en las vacunas candidatas contra el Covid-19" tanto por los gobiernos (sic) como por los organismos internacionales para financiar y procurar las vacunas, basado en datos de Airfinity, empresa de software con sede en Londres, que coloca en una gráfica el ranking de las inversiones de seis entidades: 1) Barda, parte de la operación “Velocidad de la Luz ( Warp Speed)” de Trump: 9 mil 500 millones de dólares del gobierno y 2 mil 500 millones externos; 2) Alianza de la Unión Europea: 2 mil 500 millones de dólares de los gobiernos y 2 mil 200 millones externos; 3) gobierno de GB: 2 mil 200 millones de dólares del gobierno y 2 mil 100 millones externos; 4) Bill & Melinda Gates Foundation: 2 mil 100 millones de dólares propios; 5) CEPI (Coalition for Epidemic Preparedness): 895 millones de dólares, y 6) el gobierno de Brasil: 500 millones de dólares externos y 100 millones gubernamentales. Llama la atención el desmedido cuan bizarro interés por las vacunas de la fundación del polémico Gates. Es altamente perturbador que CEPI, con sede en Oslo (Noruega, país miembro de la OTAN) haya sido también "fundada" por Gates, cuya fundación también creó la alianza GAVI (https://bit.ly/2EOYak8). Destaca la Santa Alianza del Foro Económico Mundial de Davos/OTAN con la tríada GAVI/Covax/Cepi. ¿De cuándo acá los globalistas, que despedazaron al planeta, se preocupan por la salud humana con su gran negocio de las vacunas?

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 Mientras se supervisan jeringas para el Covid-19, funcionario de salud chino informó que la producción de vacunas superará los mil millones de dosis en 2021.Foto Ap

El maratón para posicionarse en el top ten de las vacunas globales contra el Covid-19 refleja la tripolaridad entre Rusia, China y el eje anglosajón de EU/Gran Bretaña (GB), que se hallan luchando por el liderazgo de la "fase 3".

Sin meterme al ranking muy sesgado de la OMS –controlada por la controvertida Fundación Bill & Melinda Gates y el proyecto hegemónico anglosajón de la vulgar bursatilización GAVI/Covax (https://bit.ly/3kPfUep)– baste colocar a la célebre vacuna rusa Sputnik V y a las tres chinas en los primeros sitiales (CanSino, Sinopharm y Sinovac), al unísono de otras tres de EU, donde la de Johnson & Johnson, que ostenta la ventaja competitiva de inocular una sola dosis (https://on.wsj.com/3j4ZbDu), ha dejado atrás a las de Moderna y Pfizer/BioNTech de Alemania. Inovio, de Bill Gates, ha quedado muy rezagada.

En lugar de cooperar –como lo han expresado tanto el zar Vlady Putin como el mandarín Xi Jinping– hoy las tres vacunas competitivas de EU se han encaminado más a una balcanización regional, donde pesarán mucho las presiones interesadas del gobierno estadunidense que ha perdido su liderazgo en el top ten del Big Pharma, donde China irrumpió en el primer lugar (https://bit.ly/2Hx28ii).

La balcanización anglosajona carece de futuro práctico, ya que por su cronograma publicitado de entrega selectiva de sus dosis, no podrá satisfacer las necesidades de más de 7 mil 600 millones de humanos. Sea quien fuere el consagrado descubridor, su fabricante, y su mercantilista distribuidor, es imposible que un sólo país cumpla las necesidades de todas las naciones que propende a una balcanización regional de las vacunas por las tres superpotencias Rusia-China-EU.

Será entendible que las naciones que cuenten con tratados comerciales con cada una de las tres superpotencias se tengan que adaptar a las exigencias darwinianas de sus socios mayores.

Más allá de la imperativa protección primaria de los profesionales de la salud, un enorme defecto de su próxima distribución beneficiará primero a los pudientes, antes de los desposeídos.

Hoy el mayor inversionista es Biomedical Advanced Research and Development Authority (BARDA) de EU (https://bit.ly/2S38HLe) que ha financiado a las vacunas anglosajonas con 10 mil millones de dólares.

Según Deutsche Bank, "GB ha invertido el mayor y el más diversificado portafolio (sic) de vacunas, cuando se mide per cápita" y "ha preordenado más de cinco dosis (sic) por ciudadano con seis vacunas candidatas líderes" –¿Un secuestro o hipoteca farcomacológica de cinco años por ciudadano?–, mientras otros países ricos (sic) del G-7 y la anglósfera, 13 por ciento de la población mundial, han comprado más de la mitad de las dosis prometidas, según Oxfam.

Financial Times (23/9/20), dolido por el segundo tropiezo de AstraZeneca (https://bit.ly/3383SqJ), comenta que "nueve vacunas de 300 candidatas se encuentran en la fase 3, con algunas esperando (sic) la aprobación este año de su uso por emergencia (sic)".

Se detecta que FT no desecha aún "el uso por emergencia de la vacuna británica, cuyas pruebas clínicas han sido suspendidas en EU".

Sin tapujos, FT confiesa el "objetivo pragmático (sic)" –que no totalmente preventivo o curativo– de las infecciones "sintomáticas (sic) del Covid-19", como es el caso de AstraZeneca, Moderna, Pfizer/BioNTech y Johnson & Johnson.

Lo que busca AstraZeneca, según su investigador Andrew Pollard, es que "una vacuna impida que la gente sea admitida en los hospitales, vaya a los cuidados intensivos o se muera". ¡Qué clase de vacuna tan "pragmática"!

Sólo la vacuna estadunidense Johnson & Johnson y la china CanSino experimentan una dosis de inoculación única, mientras que las otras siete contemplan dos dosis que sólo otorgarán una "inmunidad por un año".

Ha resultado ominosa la bursatilización de las vacunas y su Big Pharma a la que sucumbió nada menos que sir Patrick Vallance, principal asesor científico de GB, quien fue atrapado con más de 43 mil acciones por un valor de 764 mil 445 dólares de la trasnacional farmacéutica británica GlaxoSmithKline (https://bit.ly/33UtV3G). ¡Qué bonito!

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El laboratorio Sinovac en Beijing, China, es uno de los lugares que más ha avanzado con la vacuna.  ________________________________________ Imagen: AFP

La ONU intenta federar a los Estados para proveer a los países más pobres

El antídoto es un mesías reservado a la mesa de las potencias: China, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Australia, Alemania y Rusia buscan el "shot ganador".

 

Desde París. La vacuna para neutralizar el Covid-19 es el mesías del Siglo XXI. Hay quienes definen su investigación y producción como una competencia feroz entre Estados y grupos farmacéuticos, otros la analizan como una oportunidad política o un argumento de influencia geopolítica mundial (soft power). En medio de esta reyerta planetaria hay grupos que buscan un equilibrio y tratan de federar a los Estados para proveer la vacuna a los países más pobres. Es el caso de Covax (Covid-19 Vaccine Global Acces, Aceso Mundial a la vacuna contra el Covid-19). Se trata de una iniciativa que agrupa a 156 Estados (64 ricos) y que forma parte del Acelerador ACT, un dispositivo creado por la ONU y destinado a facilitar el acceso a las herramientas de lucha contra el Covid-19 (diagnóstico, tratamientos, vacunas). ACT está compuesto por gobiernos, científicos, empresas, sociedad civil, organismos filantrópicos y organizaciones multilaterales. Los fondos recaudados por Covax están muy lejos de responder a las necesidades mundiales. De los 32 mil millones de dólares necesarios se recaudaron sólo 2,5 mil millones. En las Naciones Unidas, América Latina y Australia reclamaron un acceso libre a las vacunas mientras que Estados Unidos, Europa y Japón y otro pequeño núcleo de países ya se han reservado más de la mitad de las dosis que saldrán al mercado. Esa es la posición que defendió el presidente Alberto Fernández en su primer discurso ante Naciones Unidas: "La vacuna contra el coronavirus tiene que ser un bien público global", dijo el jefe del Estado. La realidad competitiva está muy lejos de cumplir con ese enfoque. Suerie Moon, codirectora del Global Health Center del IHEID (Instituto de altos estudios internacionales y del desarrollo) con sede en Ginebra, dijo al diario Le Monde que “a algunos países ricos les cuesta renunciar a una parte de los recursos disponibles para ellos y ayudar a los otros”

En muy poco tiempo se pasó de la retórica solidaria a otro escenario: “Japón First”, “América First”, “Europa First”. Suerie Moon advierte que “muchos países ya se reservaron la mejor parte de la torta mediante acuerdos bilaterales. Pero la torta no es infinita”. La pandemia, por ahora, no tiene fin: 993.438 muertos (hasta ayer) desde diciembre, 32.622.490 millones de personas infectadas, de las cuales 22.360.200 están consideradas como “curadas”. En la última semana hubo 295.000 nuevos casos por día, lo que equivale a un tres por ciento más que la semana anterior (22 por ciento más en lo que atañe a Europa). El desarrollo de la vacuna se ha convertido en un “winning shot” (disparo ganador o tiro al blanco si se quiere) según la formula empleada por el escritor y columnista financiero británico Matthew Lynn. En este “winning shot” participan la China, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Australia, Alemania, Rusia más los otros países como México, Brasil o la Argentina que, mediante acuerdos con laboratorios, transferencia de tecnología o investigación local, se adentraron en la investigación y desarrollo de la vacuna. El antídoto, no obstante, sigue siendo un mesías reservado a la mesa de las potencias. El pasado 16 de septiembre, la ONG Oxfam publicó un informe con datos actualizados sobre la jerarquía de la vacuna: un grupo de países que representa el 13 por ciento de la población mundial se garantizó, con la firma de contratos, el 51 por ciento de la entrega adelantada de la vacuna. El grupo AstraZeneca y la Universidad de Oxford han firmado hasta hoy el mayor porcentaje de contratos públicos. Sanofi, Pfizer, Johnson & Johnson, la norteamericana Moderna, el laboratorio chino Sinovac y el instituto ruso Gamaleïa vendieron por anticipados cientos de millones de dosis (incluido los pactos con fabricantes locales). En total, 5,3 mil millones de dosis están ya comprometidas con los laboratorios cuyas pruebas pasaron la fase 3. Estados-Unidos, Gran Bretaña, la Unión Europea, Suiza, Israel, Japón, Hong Kong y Australia son, según la ONG, los mayores acaparadores de la vacuna. ”El acceso vital a las vacunas no debe depender del lugar donde se vive, ni del dinero de que se dispone”, lamenta Robert Silverman, miembro de Oxfam América. En el resultado de su análisis cruzado, Oxfam escribe: ”Los cálculos exponen un sistema roto que protege los monopolios y las ganancias de las corporaciones farmacéuticas y favorece a las naciones ricas, mientras que restringe artificialmente la producción y deja a la mayoría de la población mundial esperando más de lo necesario por una vacuna”.

El “nacionalismo sanitario” de las grandes potencias prima sobre el “bien público global”. El egoísmo sanitario es proporcional al rango del país. Por ejemplo, ni Estados Unidos ni China aceptaron formar parte del dispositivo Covax para facilitar el acceso a los dispositivos contra el Covid-19. Los 156 países que ingresaron al grupo equivalen al 64 por ciento de la población mundial. Pero las dos grandes potencias no están. Sin embargo, los 5 grupos cuyas experimentaciones con la vacuna están en un ciclo muy avanzado carecen de capacidades globales para suministrarla a la población mundial. El informe de Oxfam analizó los acuerdos vigentes y los porcentajes de la producción prevista. Su análisis conduce a la ONG a señalar que “las mismas empresas simplemente no tienen la capacidad de producir suficientes vacunas para todos los que las necesitan. Incluso en el caso extremadamente improbable de que las cinco vacunas tengan éxito, casi dos tercios (61 por ciento) de la población mundial no tendrá una vacuna hasta al menos 2022. Es mucho más probable que algunos de estos experimentos fracasen, dejando a una cantidad mayor de personas sin acceso”. Si las cinco vacunas resultan exitosas se podrían fabricar 5,94 mil millones de dosis, cifra que alcanzaría para 2,9 mil millones de seres humanos (se calcula que harán falta dos dosis por persona). Ya se acordaron suministros por 5.303 mil millones de dosis, de los cuales 2.728 mil millones (51 por ciento) fueron adquiridos por los países desarrollados. Quedan entonces 2. 575 mil millones de dosis cuya distribución fue prometida a los países en desarrollo. Los porcentajes entre las necesidades y la realidad no se juntan. A su vez, hay laboratorios como la biotecnológica norteamericana Moderna que fijô dos precios distintos para su vacuna: entre 12 y 16 dólares en Estados Unidos y 35 en el resto del mundo. La única solución para todos sería que los laboratorios compartan su tecnología sin que medien patentes. El antídoto pasaría entonces a ser “un bien público global” y no un nuevo objeto lucrativo. AstraZeneca adelantó que destinaría el 66 por ciento de su producción a los países en desarrollo y ya se comprometió a entregar 300 millones de dosis al circuito Covax. El Acelerador ACT cuenta con un Covid Tool a través del cual se calculó que la investigación, la fabricación, la adquisición y la distribución de una vacuna para cada habitante del planeta acarrea un costo de 70,6 mil millones de dólares. El presidente Alberto Fernández puso a la Argentina en el circuito de los convenios con los laboratorios más avanzados. Junto a México, la Argentina firmó un acuerdo para producir la vacuna que desarrolló el laboratorio AstraZeneca y la Universidad de Oxford. El país está entonces en ese espacio que los especialistas llaman “zona de anticipación segura”. No es el caso de naciones mucho más vulnerables. La vida de cientos de millones de personas en el mundo dependo de la ciencia, de la solidaridad y de que la ciencia no funcione como un negocio.

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Trump logró que TikTok deje de ser exclusivamente china

Dio su aval al acuerdo para que las norteamericanas Oracle Corp y Waltmart compartan la empresa con ByteDance

 

Donal Trump dio su último toque para que la masiva aplicación TikTok deje de ser un éxito exclusivo del mercado chino. Esta tarde, el presidente estadounidense dio su "bendición" para que las empresas norteamericanas Oracle Corp y Waltmart se asocien con la asiática ByteDance, y de esta manera se revierta la prohibición que a partir de mañana regiría para que la app no pueda operar en los Estados Unidos.

La confirmación fue hecha esta tarde durante una conferencia en la Casa Blanca, donde Trump calificó de “fantástico” al acuerdo entre las firmas china y estadounidense, que pone paños fríos a la larga guerra comercial entre ambos países.

"Pienso que será un acuerdo fantástico" y por eso “le he dado mi bendición al acuerdo”, dijo el mandatario. “Si lo concretan será genial”, agregó y definió que, si todo llega al buen puerto que él lo llevó, la aplicación seguirá llamándose como ahora pero “no tendrá nada que ver con China”.

La inminente asociación se precipitó a solo un día de que el propio Trump anunciara que TikTok dejaría de operar en los Estados Unidos desde mañana domingo, alegando supuestas razones de “seguridad nacional” que se verían amenazadas por el funcionamiento de esa popular aplicación oriunda del principal enemigo comercial de Washington.

El contrapunto entre TikTok y Trump escaló luego de que la empresa de capitales chinos hiciera caer las ofertas de asociación o venta con varias megacompañías estadounidenses, como por ejemplo Microsoft. Desde entonces, las presiones de la Casa Blanca contra la app se incrementaron hasta la paz alcanzada en las últimas horas.

Si el acuerdo se firma en las próximas horas o si hay garantías certeras de que se lo hará sin marchas atrás, TikTok podrá seguir operando en los Estados Unidos a partir de la entrega de sus códigos guardados bajo siete llaves a Oracle Corp.

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Viernes, 18 Septiembre 2020 06:15

Si no pagas por el producto, eres el producto

Si no pagas por el producto, eres el producto

Cuentan que Silicon Valley es la Alejandría digital donde mentes privilegiadas deciden la conducta de 2.000 millones de internautas. Sus ideólogos son ingenieros reconvertidos en humanistas de la conducta.

 

Según Cathy O’neil, los algoritmos son "opiniones incrustadas en un código". En el docudrama El dilema de las redes sociales, su director Jeff Orlowski aborda los métodos del gran mercado para generar adicción a los megusta, y las consecuencias sobre el combustible más vulnerable de este juego: las jóvenes y las niñas. En el documental aparecen chamanes de la industria como Tristan Harris (ética de diseño, Google), Chamath Palihatipiya (ex de Facebook), Jeff Seibert (Twitter), Tim Kendall, Joe Toscano, Sandy Parakyllas (Facebook, Uber), Sean Parker (Facebook) y otros jóvenes dotados con el don de la profecía de la conducta y la predicción. A todos les une la necesidad de desenmascarar al monstruo de las redes emancipado de sus creadores, como un mito en crecimiento constante que se alimenta de las vulnerabilidades. Por eso, la socióloga Shoshana Zuboff considera que "se trafica con humanos a gran escala".

Son mercados que construyen modelos predictivos de crecimiento constante "entre dos usuarios solo es necesario un tercero". "Hemos creado una sociedad donde el significado de comunicar es la manipulación", dice Jaron Lanier, autor de Diez razones para dejar las redes sociales. Los sentimientos y anhelos generan una gran cantidad de información. Una vez iniciado este proceso, se entra en un bucle de necesidades insatisfechas.

Solo en EE. UU. y desde el 2010, las autolesiones han aumentado entre las adolescentes un 62% y un 70% los suicidios. Pero donde se ceban estos patrones auto destructivos es entre las niñas preadolescentes (182% autolesiones y 150% más suicidios respecto al 2010). Hasta las relaciones amorosas y el número de carnés de conducir han descendido. Tal vez nadie esperaba esto, pero la pestaña Me Gusta es un Punto G nunca satisfecho.

La redención de este elenco de personajes tiene un punto de patetismo. Son prestidigitadores fascinados por sus propias magias algorítmicas.

Facebook, Google, Pinterest, Twitter, Instagram, Snapchat; muestran la pretensión de la democracia: transparente, del pueblo libre para opinar. Sin embargo, esta alegoría tecnológica sucumbe al exhibicionismo, la violencia, la pornografía y el control de masas. Porque tal vez la red está en manos de un lumpen mafioso al que no le importa la salud mental de los niños, sometidos a todo tipo de estímulos bestiales. El poder político ni tan siquiera opina, se limita a apuntar las transacciones como los administradores de la propiedad.

Las llaves de la democracia están en los mercados, y sus herramientas preferidas son las redes. Además, son capaces de polarizar para modificar los resultados electorales. La verdad es un difícil consenso entre las partes enfrentadas. ¿Qué sucede cuando ese compromiso entre sectas no se logra?: "Wikipedia ofrece una definición para cada término. Imagina que la wiki diera un significado diferente en función de la región de residencia: eso sucede con Google o Facebook", señala Jaron Lanier. ¿Cómo ofrecer una versión unificada de un acontecimiento? Teclear "cambio climático" en Google llevaría a un resultado diferente en función del país o continente. Google es un espejo de los deseos y prejuicios. Lo único que hace es confirmarlos. De lo contrario, no sería el buscador que es.

El cortocircuito de la conciencia conlleva a la predicción de estándares de comportamiento. La opinión no es consecuencia de un ejercicio de meditación donde se toma de diferentes fuentes hasta alcanzar una síntesis. La opinión es idéntica a los deseos

Señala el empresario e inversor en tecnología Roger Mcnamee, que al comienzo se vendía software y hardware. Luego el producto fueron las personas, o más bien su privacidad. La metáfora es una supercomputadora, y los usuarios neuronas movidas por una gran Inteligencia Artificial.

Hay que reconocer cierta puerilidad en ese pensamiento, porque para que una manipulación se produzca es necesario algún tipo de complementariedad con el usuario afectado.

Las llaves de la democracia la tienen las plataformas. Ayudan a materializar los deseos alimentados por el capitalismo de los datos personales. Los sentimientos son una fuente inagotable de energía renovable donde se exponen las vulnerabilidades.

Buscar la riqueza en las profundidades de una mina es una cosa de siglos pasados. El valor de las cosas está en la cantidad de información capaz de generar a lo largo de una vida útil. Dicen los sabios de Silicon Valley que el deseo de llamar la atención mantiene vivas las redes sociales, lo que es muy difícil de evitar en la conducta humana.

Parece que es imposible cambiar un modelo apodado capitalismo de vigilancia. En todo caso es consentido por los usuarios. Este modelo de poder es pura coacción: la reputación de los individuos, su prosperidad, están controlados por las tecnológicas. Es difícil imaginar una tiranía mayor. Los posicionamientos políticos, sociales y opiniones son vigilados por una gran inteligencia orgánica que también es humana. Esta situación supera cualquier profecía.

Señala Shoshana Zuboff que, si los mercados de esclavos se prohibieron, ¿por qué no este modo de explotar la vulnerabilidad de la gente?

Otra opción es gravar el uso de datos a las tecnológicas para limitar su voracidad. Que coticen por una actividad que no es ética. Hasta para esto es ya tarde.

Por Javier López Astilleros

Documentalista

18/09/2020

Publicado enCultura
Las farmacéuticas ganan: los estados europeos indemnizarán por efectos inesperados de las vacunas contra el coronavirus

La empresa que fabrica el suero de la Universidad de Oxford ya ha avisado de que están exentos de demandas por daños y otras farmacéuticas pretenden quedar liberadas de posibles daños no previstos

 

La vacuna de la Universidad de Oxford y de AstraZeneca saltó por enésima vez a los medios por la sospecha de un potencial efecto adverso grave en uno de los voluntarios vacunados. Concretamente, el individuo estaba afectado de una mielitis transversa. Este incidente llevó a la suspensión temporal del estudio hasta este sábado, 12 de septiembre, cuando se anunció su reanudación.

En realidad, este suceso es algo totalmente normal durante la realización de ensayos clínicos. Sin embargo, el seguimiento en tiempo real de las vacunas contra el coronavirus por parte de los medios y la población general ha mostrado una realidad que rara vez suele ser noticia. Los voluntarios que participan en estos estudios pueden sufrir ciertas enfermedades o problemas de salud, causados o no por el tratamiento que se está administrando.

Si tenemos en cuenta que la vacuna de AstraZeneca se está probando sobre miles de personas, es muy probable que surjan incidentes que requieren una mayor investigación para aclararlos. En ese sentido, que se anuncien estos efectos adversos y que se suspendan temporalmente los ensayos clínicos no es motivo de alarma, sino de confianza en que, efectivamente, estos estudios buscan conocer y mostrar la seguridad y eficacia de las vacunas con todas las garantías.

A pesar de que los ensayos clínicos de fase III son la última etapa de evaluación de tratamientos antes de su comercialización, en ocasiones ocurre que se identifican nuevos efectos adversos que no se han documentado previamente, tiempo después de salir al mercado. Esto puede suceder con reacciones adversas extremadamente raras (una por cada millón de pacientes, por ejemplo), o con efectos que solo aparecen a largo plazo o en individuos con unas características biológicas particulares, afectados por determinadas enfermedades o en tratamiento con ciertos fármacos. Por esta razón, los nuevos medicamentos que se comercializan siguen estando bajo supervisión sanitaria constante para detectar posibles problemas para la salud que se hayan escapado en los ensayos clínicos. Se trata de un proceso llamado farmacovigilancia.

En circunstancias normales, si una persona se trata con un medicamento ya comercializado y experimenta un efecto adverso que no se ha documentado previamente ni se ha añadido al prospecto, la responsabilidad legal y los pagos de las potenciales indemnizaciones suelen recaer en la empresa farmacéutica responsable. Bayer, por ejemplo, tuvo que pagar más de 900 millones de euros en indemnizaciones a afectados por el medicamento "Lipobay". Estas personas sufrieron graves efectos secundarios, como rabdomiólisis (destrucción del músculo esquelético), que no se habían documentado previamente. Además, la compañía farmacéutica tuvo que reconocer que su fármaco también pudo haber causado la muerte de un centenar de personas. Bayer finalmente retiró su fármaco del mercado.

Las vacunas tampoco son ajenas a este fenómeno. Como explica Belén Tarrafeta, farmacéutica experta en gestión sanitaria y acceso a medicamentos, "puede haber alertas sobre posibles efectos raros y muy infrecuentes que obliguen a retirar un producto cautelarmente, aunque luego no se pueda establecer nunca que aquello que se vio fuera consecuencia de la vacuna". Destaca el caso de la vacuna RotaShield para el rotavirus, que se retiró en 1999 del mercado en Estados Unidos por asociarse a invaginación intestinal en niños menores de un año, tras su comercialización. La vacuna de la polio también llevó a consecuencias inesperadas. "El caso de la polio inducida por la vacuna oral es un ejemplo de algo que nadie podría haber sospechado jamás: que el virus excretado de una persona vacunada oralmente pueda mutar en la naturaleza, recuperando su virulencia, para después contaminar a personas inmunodeprimidas o no inmunizadas", señala Tarrafeta.

Las demandas multimillonarias por efectos adversos de medicamentos no identificados antes de la comercialización pueden suponer la ruina de las compañías farmacéuticas o afectar gravemente a sus cuentas. No es, por tanto, casualidad que varios puntos conflictivos en las negociaciones entre los Estados europeos y las farmacéuticas traten sobre quién sería responsable y quién tendría que pagar si se produjeran demandas por daños y perjuicios asociados a efectos secundarios de las vacunas no identificados previamente.

El 30 de julio, Ruud Dobber, miembro del equipo ejecutivo de AstraZeneca declaró a la agencia Reuters que su empresa estaría exenta de demandas de responsabilidad por sus vacunas contra el coronavirus en múltiples países, pero no quiso aclarar cuáles. Dobber explicaba que esta "es una situación única en la que nosotros, como compañía, simplemente no podemos asumir el riesgo si... en cuatro años la vacuna está mostrando efectos secundarios. [...] En los contratos que tenemos en vigor, estamos pidiendo una indemnización. Para la mayoría de los países es aceptable asumir ese riesgo sobre sus hombros porque es de interés nacional".

La declaración pública de AstraZeneca no es un suceso aislado. A principios de agosto, múltiples farmacéuticas declararon a diversos medios que buscaban que los Estados se hicieran responsables de indemnizar si se diera el raro y fatídico caso de que aparecieran daños no previstos por la vacunación contra el coronavirus. La idea principal tras su petición era contar con un marco jurídico protector, en caso de que la rapidez en la investigación de las vacunas no llegue a detectar todos los posibles efectos adversos. Estas declaraciones llaman poderosamente la atención cuando, durante los últimos meses, las compañías farmacéuticas han enviado reiterados mensajes tranquilizadores a la población a través de los medios con una promesa principal: no permitirán que las prisas por comercializar las vacunas provoquen que estas lleguen al mercado sin haber demostrado rigurosamente su eficacia y seguridad.

La situación legal de Estados Unidos y Europa será, en teoría, muy diferente cuando llegue el momento de la comercialización de las vacunas contra la COVID-19. Como aclara Belén Tarrafeta: "En Estados Unidos las farmacéuticas están exentas de responsabilidad civil en caso de que haya problemas de seguridad con el producto si este se usa dentro de una autorización de uso de emergencia (EUA). De hecho, hay gran controversia sobre la intención de la FDA (la agencia de medicamentos estadounidense) de utilizar el mecanismo de EUA para la vacuna de COVID, porque es un proceso mucho menos riguroso que el procedimiento normal".

La EUA se utiliza en ocasiones especiales de emergencia sanitaria para acelerar el proceso de autorización en la importación y/o comercialización de algunos medicamentos (y otros productos sanitarios). Los requisitos de la EUA son menos exigentes que el proceso de aprobación normal y puede ocurrir que productos aprobados bajo la EUA no lleguen a pasar el proceso normal.

En Europa, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) no contempla una autorización equivalente al EUA para la aprobación de las vacunas contra el coronavirus. Sí que ha puesto en marcha una autorización por la vía rápida para tratamientos y vacunas contra la COVID-19. Con este método, se acelera la aprobación sin disminuir los requisitos necesarios habituales ni ofrecer amparo legal a las farmacéuticas. Esta situación no es del agrado del sector farmacéutico, que ha solicitado que Europa imite el sistema EUA de Estados Unidos para que así estén protegidos frente a posibles demandas por las vacunas contra la COVID-19.

La EMA deja en manos de cada Estado la negociación con las farmacéuticas para acordar cuál será su responsabilidad legal a través de contratos en caso de demandas. En España, los laboratorios que están evaluando sus vacunas contra el coronavirus ya trasladaron en julio al Ministerio de Sanidad que era necesario establecer una fórmula legal que les protegiera de responsabilidades en el desafortunado caso de que aparezcan efectos adversos tras la comercialización. Como suele ser habitual en las negociaciones con las farmacéuticas, existen muchos detalles rodeados de secretismo. A principios de septiembre, España y el resto de los países de la Unión Europea anunciaron que abonarían a los laboratorios las posibles indemnizaciones a las que se tengan que enfrentar las farmacéuticas si aparecen efectos indeseados o inesperados por las vacunas contra el coronavirus tras su comercialización. En qué condiciones y hasta qué punto se pagarán estas indemnizaciones son detalles que, por el momento, no se han hecho públicos.

"Todo lleva su tiempo"

En estos momentos, los ensayos clínicos en fase III de las vacunas en una etapa más avanzada se encuentran más o menos a la mitad de su desarrollo. Averiguar con suficiente certeza su seguridad y eficacia llevará varios meses más. Como explica el cardiólogo e investigador Eric Topol, "aunque la mayoría de vacunas son seguras, se necesitan ensayos clínicos para demostrar que los participantes no desarrollan reacciones inmunitarias graves por la exposición al virus o una enfermedad inmunitaria compleja. Se necesitan datos de eficacia para demostrar que existe una supresión sustancial de las infecciones en el grupo de la vacuna, comparado con el placebo. Tanto los parámetros de seguridad como de eficacia necesitan poder estadístico suficiente. Todo esto lleva tiempo".

Poder estadístico e incluir a la población más variada posible resultan imprescindibles para conocer a fondo los efectos biológicos de cualquier tratamiento. Precisamente, las farmacéuticas Pfizer/BioNTech anunciaron recientemente que van a expandir el tamaño de su ensayo clínico en fase III de su vacuna: de 30.000 personas pasarán a ser 44.000 para incluir así a individuos de etnias diversas, adolescentes y también a pacientes que sufran otras enfermedades virales.

No existen atajos para averiguar la eficacia y seguridad de una vacuna, y acelerar en exceso las fases de investigación clínica podría llevar, en el peor de los casos, a un recelo hacia las vacunas sin precedentes. Que los Estados vayan a asumir económicamente los riesgos de efectos adversos no detectados previamente en las vacunas contra el coronavirus puede sumar un elemento más de desconfianza.

Por Esther Samper

15 de septiembre de 2020 23:13h

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