El negocio del zika y los mosquitos transgénicos

Los datos en los que se basa la declaración de emergencia internacional por el virus zika son sorprendentes. No por los riesgos que la expansión que este virus implicaría, sino por la falta de evidencias para motivar tan grandilocuente declaración por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ante una enfermedad leve, con muy escasos indicios de conexión con dolencias más serias y sin pruebas científicas de ello. Para suplir estas ausencias, agrega que como el vector de la enfermedad –el mosquito Aedes aegypti– es también vector de dengue y chikungunya, se está atacando las tres.


Este contexto alarmista, enfocado en aspectos singulares –el ataque al vector, aislado de sus causas– favorece enfoques estrechos, erróneos e incluso peligrosos. Por ejemplo, la empresa Oxitec, que ha hecho controvertidos experimentos con mosquitos transgénicos, los promueve ahora como solución (en realidad como negocio) ante la expansión de zika, obviamente sin mencionar los riesgos que conlleva y que los mosquitos transgénicos podrían incluso empeorar la situación.


Oxitec ya realizó experimentos de liberación de mosquitos transgénicos en Islas Caymán, Malasia, Panamá y Brasil. Intentó hacerlo en Europa, que no lo permitió por razones de bioseguridad y estudios de impacto deficientes. Encontró regulaciones flexibles en Brasil, donde ha hecho experimentos en el noreste, aunque no pudo conseguir la autorización de Anvisa, autoridad sanitaria de ese país. Su técnica es producir Aedes aegypti transgénicos manipulados con un gen letal condicional, que no se expresa si se aplica el antibiótico tetraciclina, lo cual hacen durante la cría. Luego los liberan para cruzarse con mosquitos silvestres, que si no encuentran el antibiótico, producirían descendencia estéril.


Oxitec reporta una reducción de 80-90 por ciento de la población de mosquitos en las zonas de experimento. Pero según documentados informes de Edward Hammond, Red del Tercer Mundo y de GeneWatch, la realidad es muy distinta.


En un informe de 2015, GeneWatch explica que la disminución de mosquitos no está probada, porque los mosquitos silvestres se pueden haber sencillamente trasladado a zonas aledañas. Los resultados de Islas Caymán sugieren que la técnica es muy ineficaz, ya que usaron 2.8 millones de mosquitos por semana para combatir una población silvestre de 20 mil mosquitos y de todas maneras, aunque informaron una baja en la zona de liberación, hubo un aumento de la población de mosquitos en zonas vecinas. Pero además, aunque provisoriamente bajara la cantidad de mosquitos, no existe evidencia, en ninguna parte del mundo, de que los mosquitos transgénicos hayan reducido la incidencia de dengue ni otras enfermedades.


Por el contrario, una de las preocupaciones sobre los impactos de los mosquitos transgénicos, particularmente en zonas endémicas, es que la disminución temporal, pueda bajar la resistencia cruzada a varios serotipos del dengue que existe en esas poblaciones, favoreciendo el avance de formas más agresivas como dengue hemorrágico. Además, el desplazamiento de Aedes aegypti puede favorecer la expansión de trasmisores rivales, en el caso del dengue, del Aedes albopictus, que es más difícil de erradicar.


GeneWatch nombra también que Oxitec no ha presentado pruebas de que la proteína que expresan los mosquitos transgénicos, llamada tTA, no tenga efectos alergénicos o tóxicos en animales o humanos, pese a que ya se ha observado toxicidad y neurotoxicidad en ratones.


Desde 2015 Oxitec pasó a ser propiedad de Intrexon, empresa de biología sintética estadunidense, por lo que podría estar considerando el uso de tecnologías de biología sintética con mosquitos, más riesgosas, como el uso de conductores genéticos (gene drives) que podrían modificar toda una población de mosquitos en una o dos generaciones. Las consecuencias de modificar toda una especie tendría implicaciones imprevisibles, incluyendo impactos potenciales serios en el ecosistema y mutaciones en los agentes de las enfermedades. Ya existen experimentos confinados de modificación de insectos con esta técnica en universidades de Estados Unidos, lo que motivó una alerta de científicos sobre los altos riesgos de esta tecnología, incluso su potencial uso como arma biológica. (The Independent, 2/8/15) Sin embargo, en aguas de la emergencia por el zika, aumentan la propaganda y presiones para usar esta tecnología.


Son remiendos técnicos estrechos, concebidos más como negocio que para enfrentar realmente los problemas. Además de los impactos que conllevan, desvían la consideración de las causas y atrasan su atención real.


Según datos oficiales al 2/2/16, se han confirmado 404 casos de microcefalia en Brasil. Solamente 17 tenían el virus zika. Es apenas 4.2 por ciento de los casos confirmados y sólo muestra que el virus estaba presente, no que fuera causante de microcefalia, anomalía que tiene un amplio espectro de causas posibles, como exposición durante el embarazo a tóxicos, desnutrición y otras infecciones, todos factores de alta incidencia entre la población pobre del noreste, donde están 98 por ciento de los casos referidos.


La Asociación Brasileña de Salud Colectiva publicó una excelente nota técnica y carta abierta al pueblo, notando que el aumento de microcefalia se puede deber al uso de insecticidas y larvicidas que se colocan en el agua potable (¡!), cuya concentración aumentó en el noreste en el periodo en cuestión, debido al racionamiento de agua por sequías inesperadamente más intensas que lo normal. Exigen una consideración amplia de las causas de microcefalia, en una estrategia decidida con la gente, desde sus condiciones, que al contrario de esos enfoques técnicos de alto riesgo, es la única forma efectiva de enfrentar las epidemias.

 

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

Lunes, 01 Febrero 2016 06:03

Anticonceptivos bajo sospecha

Anticonceptivos bajo sospecha

Ginecólogas y usuarias revisan los pros y los contras de algunos anticonceptivos hormonales.

La voz de alarma aparece cada cierto tiempo tímidamente. Algunos anticonceptivos de Bayer –aunque la misma composición se comercializa en otras marcas– son acusados de haber producido accidentes tromboembólicos que han llegado a causar incluso la muerte. En Alemania, las pastillas Yasminelle están siendo juzgadas por haber originado una embolia pulmonar a una de sus usuarias. Francia dejó de comercializar hace un par de años Diane 35 ante la muerte de cuatro mujeres, y existen miles de denuncias en EE UU, donde Bayer ha tenido que pagar indemnizaciones millonarias.
Hoy ese tipo de pastillas sigue vendiéndose en España a mujeres que no saben los riesgos que pueden entrañar y a muchas otras que, aun conociéndolos pero convencidas por sus médicos, deciden tomarlas ante la falta de alternativas a su problema. Son, entre otras, las afectadas por el Síndrome del Ovario Poliquístico (SOP).


Progestágenos peligrosos


El problema de este tipo de anticonceptivos es el gestágeno del que se componen: la ciproterona (del Diane 35), y la drospirenona (de todas las pastillas tipo Yasmin, como Jaz y Yasminelle, o Drosure, Drosurell y Daylette, bajo otras marcas). "Creo que durante años se ha tratado de obviar el riesgo tromboembólico por no ser 'políticamente correcto' desa-consejar el uso de estos fármacos y potenciar opciones menos cómodas pero más seguras para la salud de las mujeres, quienes llevan más de 50 años cargando sobre sus hombros la responsabilidad de la anticoncepción", señala la ginecóloga Enriqueta Barranco. Esas opciones 'más seguras' son anticonceptivos con otros progestágenos que entrañan menos riesgo, como noretisterona o levonorgestrel, y sin los estrógenos que suelen llevar en su composición, cuya única finalidad es provocar la 'falsa regla', es decir, el sangrado cada 28 días, ya que con los anticonceptivos la ovulación se paraliza, y con ella la verdadera menstruación.


María del Mar Alcalá, ginecóloga residente en el hospital público de Jerez de la Frontera, recibió, como el resto de sus compañeras, un informe negativo de la Agencia Española del Medicamento sobre la drospirenona. Y aunque dejó de recetarse allí, no se llevó a cabo ninguna labor informativa: "No hubo una charla formativa para ver qué hacíamos con estas pacientes. Tienes a una mujer tomando durante cinco años drospirenona convencida y ahora le tienes que decir que se lo tienes que quitar porque a lo mejor le da un trombo, y eso es desacreditarte. Y no se ha hecho nada. Esas mujeres o están indignadas o siguen comprándose la drospirenona y pagándola ellas". El problema se agrava porque no hay una normativa unificada a nivel estatal, y cada comunidad, e incluso cada hospital, sigue su propio criterio y hay médicos que siguen recetándolas, aun sabiendo que no son la alternativa más segura. "Si la gente no está haciendo bien su trabajo es porque no quiere, no porque no sea fácil", concluye Alcalá.


Sin alternativa


Para las mujeres que sólo quieren evitar embarazos parece claro que hay otras opciones, aunque, como señala Alcalá, en la práctica falta información a las pacientes y más voluntad de ponerse al día en el personal médico. Pero para otro tipo de mujeres no hay alternativa aparente. Entre ellas están las diagnosticadas con SOP, una patología de la que se habla poco pero que afecta a un elevado número de mujeres. Un 10% de la población femenina mundial tiene SOP, según datos de la Asociación Española de Síndrome del Ovario Poliquístico (AESOP), y en algunas áreas de España, como la costa mediterranea, el porcentaje se eleva. El tratamiento habitual son los anticonceptivos con los gestágenos más peligrosos.
Muchas mujeres, alarmadas por estas noticias que se propagan poco en medios de información hegemónicos y mucho más en foros de internet, se niegan a tomar anticonceptivos y empiezan a exigir alternativas.


Éste es uno de los motivos del nacimiento de la Asociación Española de Síndrome del Ovario Poliquístico. A Rocío Marcos, diagnosticada con SOP y una de sus fundadoras, le recetaron este tipo de anticonceptivos, aun teniendo un historial médico para el que están totalmente contraindicados: "Me lo mandaron con 17 años, con más de 400 de colesterol –el límite es 240 mg/dL–, siendo fumadora y bebedora, y con antecedentes de infarto en mi familia. Se lo comuniqué a mi médico y me la recetaron igual. Al año de tomarla tenía el colesterol a más de 500 y mi médico de cabecera me la quitó, pero los demás me la siguen recetando". Y la historia se repite con otras mujeres de la asociación, con migraña con aura o diabetes.


Para Alcalá, independientemente de la mala praxis de algunos facultativos, que deben hacer una entrevista médica completa y tratar en base a ella, los anticonceptivos son el mejor tratamiento si no hay complicaciones previas: "Nadie que esté en su sano juicio te va a decir que hay anti¬con¬ceptivos que no entrañan riesgo para la salud. Lo que tenemos que valorar es la relación beneficio/riesgo. Poner en una balanza qué me va a aportar", señala. "Cuando la gente me pregunta con angustia o preocupada sobre este tema, les digo que hay que relativizar. Sólo por estar embarazadas multiplicamos por 25 el riesgo de tener un trombo", añade Alcalá. En su apuesta hay un gestágeno, el dienogest, al que se le suponen menores riesgos y más seguridad para mujeres con SOP.


Barranco, por su parte, cree que los anticonceptivos enmascaran un problema del que aún se desconocen la mayoría de factores y defiende que hay que buscar distintos tratamientos, atendiendo a la especificidad de cada caso. Desde la asociación, han constatado que con una dieta de bajo índice glucémico, algún suplemento vitamínico y ejercicio se consigue, en muchos casos, regular los ciclos y controlar la sintomatología del SOP casi por completo. El problema es que, en este camino, muchas veces las afectadas se encuentran solas, a falta de profesionales médicos que las acompañen en el proceso.


El Síndrome del Ovario Poliquístico


No hay unanimidad sobre en qué consiste realmente el SOP. A grandes rasgos, es una disfunción ovulatoria que tiene como consecuencia, en ocasiones, un exceso de hormonas masculinas, que puede manifestarse de muchas maneras: ciclos menstruales irregulares, amenorrea (falta de menstruación), hirsutismo (aumento del vello corporal), acné, obesidad, alopecia e infertilidad, entre otros síntomas.

Contaminación transgénica con premeditación, alevosía y ventaja

A más de dos años de la suspensión contra la siembra de maíz transgénico en México, las trasnacionales se desesperan y en el alud de argumentaciones de todo tenor –medias verdades, datos fuera de contexto o falseados, mentiras descaradas– Monsanto y Syngenta admitieron que con la siembra de maíz transgénico, habrá contaminación del maíz campesino nativo. En su rescate, Sagarpa afirma cínicamente que la contaminación transgénica será buena para el maíz nativo, aunque admite que la presencia de transgenes persistirá por varias generaciones y que esto modificará el entorno.


Son algunas de las afirmaciones que empresas y autoridades entregaron en documentos a los tribunales, contradiciendo sus propios dichos de que los transgénicos pueden coexistir con el maíz nativo y que no afectarán el medio ambiente o la biodiversidad. Sagarpa admite además que el maíz transgénico no está diseñado para aumentar la producción y en una opinión enviada por la Secretaría de Salud, ésta afirma que no es de su competencia expedirse, mostrando por tanto que ¡no hay evaluación de riesgos a la salud sobre la siembra de maíz transgénico!


Estas respuestas forman parte de las miles de páginas que constituyen actualmente el expediente sobre la demanda colectiva contra la siembra de maíz transgénico presentada por 53 individuos y 20 organizaciones, representadas legalmente por Colectivas AC. La selección de textos que muestran que las empresas y autoridades conocen los riesgos de los transgénicos para el maíz, la biodiversidad y la salud –pero privilegian las ganancias empresariales– se puede consultar en la página de Expediente Maíz, en el documento Las empresas de transgénicos nos hacen creer una cosa, pero ante la justicia reconocen la realidad.


En octubre de 2013, el decimosegundo juzgado de distrito en materia civil en el Distrito Federal, aceptó la consideración de esta demanda colectiva –que aún no se resuelve– y ordenó la suspensión de siembras de maíz transgénico y de consideración de autorizaciones por parte del gobierno. Esta medida precautoria fue para evitar que mientras se discute la demanda, la siembra de maíz transgénico continuara y avanzaran las afectaciones que se demanda prevenir. Desde entonces, las trasnacionales de agronegocios más grandes del planeta se han dedicado a combatir esas resoluciones. Junto a las secretarías de Agricultura (Sagarpa) y Medio Ambiente (Semarnat) –que están usando sus competencias y recursos públicos para defender intereses de las trasnacionales– la demanda y la suspensión han sido atacadas con 100 impugnaciones en 17 tribunales, en el intento de agotar a los demandantes y conseguir jueces afine$ a las empresas. Lo consiguieron parcialmente, pero sus logros momentáneos de cancelar la suspensión y la demanda, fueron revertidos por otros jueces que aceptaron la apelación del colectivo demandante.


Mantener la suspensión es un punto clave, ya que si se cancela esa medida precautoria, aunque continúe el juicio, las empresas rápidamente inundarán los campos con transgénicos para generar una situación de contaminación de hecho, sobre la que argumentarán que como no hay vuelta atrás, es mejor rendirse y legalizar la siembra ilimitada.


Este es precisamente el camino que tomaron las trasnacionales en los países que hoy están invadidos de transgénicos, y que años después presentan epidemias de cáncer, abortos, malformaciones neonatales y agrotóxicos en leche materna en zonas de siembra, por el aumento del uso de venenos que conllevan los transgénicos.


En casi todos esos países la contaminación fue intencional, promovida por las empresas directamente o través de agentes en connivencia con éstas, por contrabando de semillas o distribuyéndolas a agricultores que no sabían su contenido. Lo hicieron justamente para forzar la legalización a pesar de los impactos negativos. También en México, pese a ser ilegal, se ha constatado la contaminación transgénica de maíces campesinos nativos, sea por la estrategia de distribuir semillas transgénicas a agricultores que no lo saben, por la mezcla de semillas transgénicas en programas de gobierno o por la distribución de granos mezclados o contaminados a través de tiendas de Diconsa. Los transportes de maíz importado, en su mayoría transgénico, tampoco son segregados ni observan medidas de bioseguridad.


De por sí, la contaminación transgénica desde su origen es intencional y es parte constitutiva del maíz transgénico: las empresas lo sabían desde que manipularon un cultivo de polinización abierta –que necesariamente se cruzaría con otras plantas– y patentaron esos genes, de tal forma que la contaminación se convirtió en un negocio, al llevar a juicio y cobrar a las víctimas de la contaminación.


Por todo esto, en la concurrida pre-audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos sobre Contaminación Transgénica del Maíz Nativo,realizada el 26 y 27 de abril 2013 en Oaxaca, con decenas de testimonios de campesinos, científicos y organizaciones, el panel de dictaminadores concluyó que Las empresas saben que la contaminación es inevitable una vez que se realice la siembra extensa. Será un crimen con premeditación, alevosía y ventaja, porque busca intencionalmente apropiarse de las redes alimentarias. (http://goo.gl/cV3X46).


La resistencia a los transgénicos no empieza ni termina con medidas legales, sino desde los territorios y comunidades que mantienen las semillas y el control comunitario. Pero además, para no aumentar exponencialmente la carga y los riesgos sobre las y los campesinos y la biodiversidad que mantienen y es base y futuro de la vida de todos, se debe mantener la suspensión y prohibir la siembra de transgénicos.


Pr Silvia Ribeir, investigadora del Grupo ETC

Martes, 22 Diciembre 2015 07:03

La conferencia de París sobre el clima

La conferencia de París sobre el clima

Sin duda la atención mundial que provocó la conferencia de París ha tenido la ventaja de ampliar la consciencia global sobre el cambio climático y de afirmar la convicción de que estamos al final del ciclo de la energía fósil. Sin embargo, es necesario tener claro el contexto, lo que podemos descubrir primero en las diferentes reacciones. El portavoz del gobierno de Estados Unidos declaró que el acuerdo está abriendo oportunidades para nuevos negocios y los presidentes de los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo afirmaron su disposición a un apoyo financiero.


Empresas multinacionales, que realizaron un intenso lobbying dentro de la conferencia, afirmaron su satisfacción. Así, Paul Polman, director de Unilever, dijo que ella liberará billones de dólares y la inmensa creatividad de innovación del sector privado. El director de Shell, David Hove, declaró que la perspectiva de limitar el aumento del calentamiento de la tierra a 1.5 grados Celsius para finales de este siglo ayudará al desarrollo de nuevas técnicas, la captura y almacenamiento de carbono y el enterramiento de carbonos, como también de otras técnicas de geoingeniería. Sin embargo, se sabe que ninguna de estas medidas de neutralidad climática ha llegado a un punto satisfactorio de aplicación. Se pedirán subsidios públicos para financiar los avances tecnológicos.


Uno de los mejores especialistas del cambio climático, James Hansens, de la NASA y ahora profesor en la Universidad de Colombia en Nueva-York, utiliza palabras fuertes. Para él, la conferencia de París fue un fraude. Otro conocedor de la situación, Leonardo Boff, teólogo brasileño, escribe que ella prepara el camino para el desastre. Los movimientos sociales tienen un discurso variado. Los menos politizados subrayan los aspectos positivos frente a la expectación mundial y el fracaso que fue la conferencia de Copenhague. Por lo menos hubo consenso, dicen. La red de acción electrónica Avaaz, que jugó un papel positivo en la movilización internacional en favor de soluciones, publicó un comunicado, en el cual se dice: Esta noche, un mensaje claro ha sido enviado a todos los inversores en el mundo: canalizar dinero a energías fósiles es una apuesta muerta. Las energías renovables constituyen el centro del provecho. La tecnología que nos lleva a utilizar 10 por ciento de energía limpia es el productor de dinero de mañana. Al contrario, otras ONG, como Los Amigos de la Tierra, hablan de farsa. Vía Campesina, coordinación de movimientos campesinos a escala mundial, es también muy severa.


Frente a esta diversidad de reacciones, ¿cómo llegar a conclusiones? La primera exigencia es analizar los hechos y, en particular, ¿cuál es la perspectiva de base que orientó el consenso? Recordemos que no se trata de un tratado que sería vinculante, sino de un pacto uniendo propuestas voluntarias de acción. Un buen número de países del sur, los más afectados por el cambio climático, pedían decisiones con carácter de obligación, pero eso fue rechazado por grandes países como Estados Unidos y China. El análisis de las exclusiones nos permitirá entender mejor la lógica del documento final.


Al principio, la problemática vinculaba la defensa del planeta con el concepto de los derechos humanos. La oposición de Arabia Saudita hizo abandonar la idea, que quedó solamente en el preámbulo. Eso excluyó la perspectiva de justicia social, en referencia con las poblaciones más vulnerables. Se excluyó también la referencia a los pueblos indígenas y el papel que juegan en la defensa de la madre tierra. No fue retenida la idea, presentada por Ecuador, de una corte internacional sobre los crímenes contra la naturaleza, lo que prolonga la impunidad en ese campo. Se concentró sobre la disminución de la producción de carbono y de gases de efecto invernadero, abandonando así a una visión holística de la cuestión climática y concentrándose sobre tecnologías de mitigación de emisiones. El concepto de deuda climática, por los países industrializados en favor de las naciones del sur, fue rechazado. Se excluyeron del acuerdo los transportes marítimos y aéreos, que representan 10 por ciento de emisiones de gases. Hubo una oposición radical de las potencias petroleras a la idea de no explotación para promover un equilibrio vía absorción del carbono. En breve, todas estas exclusiones indican una filosofía de base que no permite una visión completa de la cuestión y la limita a un aspecto particular (el carbono) que se queda dentro de soluciones técnicas, bajo la orientación de las multinacionales y los intereses de países específicos.


Para completar el análisis debemos abordar el tema de las propuestas. Se plantea la idea de una neutralidad climática después de la oposición de Arabia Saudita y de Venezuela al concepto de decarbonización. El mercado de carbono, ya iniciado por el acuerdo de Kyoto, se ampliará, introduciendo la lógica del mercado como eje central de la solución. Eso permitirá que continúe la emisión de gases por industrias o países (China, India, África del Sur) a condición de financiar acciones de mitigación, como la reforestación de ciertas zonas. Lo que pasó con la bolsa del carbono en Londres permite prever la integración de este sector dentro de la lógica del capitalismo financiero y, en particular, de la especulación.


Para financiar los esfuerzos de los países del sur a desarrollarse sin producir más gases negativos se prevé a partir de 2020 una suma anual de 100 mil millones. Esta suma puede aparecer muy elevada. Sin embargo, entran en ella programas ya existentes y que no añaden nada de nuevo al compromiso de ayuda. Por otra parte, la Agencia Internacional de Energía de Naciones Unidas estima que se necesitarían 10 veces más, es decir, un millón de millones de dólares, para estabilizar el clima. El acuerdo de París se queda muy por debajo de las necesidades y no es vinculante. A título de comparación, según Gabriel Zucman en su libro La riqueza escondida de las naciones (Barcelona, 2015), el dinero existente en los paraísos fiscales del mundo se puede estimar en 5,800 billones de euros (más de 6 billones de dólares). Ello significa que se podría financiar el equivalente de 60 veces la promesa de la conferencia de París con el dinero ilegal y seis veces lo que la agencia de energía de la ONU estima necesario. En un reciente libro se estimó el dinero francés refugiado en la banca suiza en 180 mil millones de euros, suma superior a la contribución anual prevista por la conferencia de París. No es la falta de dinero, sino la voluntad política de tocar el sistema financiero. Con la crisis de 2008, se estima que los gobiernos del norte gastaron entre 2007 y 2011 unos 4.6 billones de euros para salvar el sistema bancario (David Fernández, La Directa, 18/10/11). La crisis climática aparentemente no vale tanto.


La conferencia de París significa la victoria del mercado en su forma capitalista, del valor de cambio, de la competencia, de la liberalización del comercio, frente a los valores de solidaridad y complementaridad, sin las cuales no se resolverá el problema del equilibrio climático del mundo.


Por François Houtart, sacerdote católico, fundador del Centro Tricontinental de la Universidad de Lovaina.
Para Telesur. 16/12/15

Publicado enMedio Ambiente
Jueves, 17 Diciembre 2015 05:51

El salmón está llorando

El salmón está llorando

Ríen cuando se riega la noticia que dice que en breve podremos tener en nuestros platos lomos de salmón transgénico, puesto que este pasado mes de noviembre y por primera vez en la historia, la Administración de Medicinas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) ha concluido que desde el punto de vista nutricional el salmón AquAdvantage es un alimento idéntico al salmón atlántico convencional. Ríen porque bien saben que transgénico o no, criado en granjas intensivas, en un monocultivo de salmón, estos animales engordan en condiciones ina¬ceptables. En Chile, potencia destacada en el sector, con una producción anual de 800 mil toneladas brutas de salmónidos, usan unos siete kilos de antibióticos por cada 10 toneladas de producción.


Ríen cuando la noticia explica que la modificación transgénica permite que los salmones en cuestión alcancen su peso comercial, unos cinco kilos y medio, entre los 16 y 18 meses, a diferencia de los 30 meses que requiere un salmón convencional. Ríen porque bien saben que criado en granjas intensivas lo que aumentará será la capacidad de producir salmones: si crecen más rápido podrán conseguir más ciclos en un mismo periodo y, por lo tanto, mayor será la sobrexplotación de las principales pesquerías pelágicas del planeta con las que se abastecen estas granjas del mar. Como el jurel, cuyas capturas en aguas chilenas, por ejemplo, han caído entre 1994 y 2010 de 4.4 millones de toneladas anuales a menos de 800 mil toneladas.


Ríen y piensan en la ballena azul, el más emblemático de los afectados por la contaminación que genera la industria intensiva de engorde de salmones enjaulados. Saben que con un salmón de crecimiento más rápido la contaminación se acelerará y los acuerdos que las empresas del salmón han adoptado para favorecer modelos de producción responsables, social y ambientalmente serán, como ya lo son ahora, sólo palabras bonitas de un negocio muy sucio. Las playas del sur de Chile y sus fondos marinos son depósitos de residuos plásticos, cables metálicos, redes viejas y otros elementos provenientes de esta industria.


Ríen porque este animal transgénico avance de la ciencia no está pensado para mejorar las condiciones laborales y sanitarias de su trabajo, que no son nada buenas. De hecho según el gobierno chileno más de 80 por ciento de las empresas del sector incumplen las normativas más elementales y sólo entre septiembre y octubre tres trabajadores han muerto en su puesto laboral, por accidentes en las lanchas que los transportan a las jaulas de cautivo o en labores de buceo para control de las mismas. Ríen cuando oyen el discurso que repite que los avances transgénicos han venido para salvar al mundo.


Ríen porque la noticia presenta al salmón transgénico como al superman que ayudará al desarrollo de un sector económico convertido en un activo fundamental para la economía chilena. Un sector, el de la industria del monocultivo intensivo de salmónidos para la exportación, que, ríen, saben que si aún se tiene en pie es porque lo está subsidiando toda la población chilena con sus impuestos. Se estima que antes de finales de año en Chile se despedirá a un primer grupo de 400 personas trabajadoras como parte de procesos de ajuste. Y entre las muchas causas de una tormenta perfecta, como dicen allí, está un crecimiento acelerado y una sobreproducción, con caída de los precios internacionales, que el salmón transgénico tal vez sólo empujará más y más. Al día de hoy la gran mayoría de empresas chilenas de salmonicultura están en una situación muy delicada; de hecho, sus acciones en bolsa han registrado como promedio una caída de 93 por ciento desde que salieron al mercado.


Ríen porque se imaginan los océanos primero invadidos por salmones colosales que comen y engordan sin cesar. Después, un océano desértico. Porque digan lo que digan los señores de la empresa de salmones transgénicos, tomen las medidas que tomen, sean estériles o sean criados tierra adentro, no es imposible que estos especímenes se reproduzcan en el mar.


Y ríen, con una mueca que ya no disimulan, cuando explican que todo esto no es cosa de salmones. Aprobar un animal transgénico es el primer paso –en un mundo entretejido por tratados de libre comercio– para impulsar el consumo masivo de productos de origen frankenanimal que serán producidos industrialmente mediante un pequeño puñado de compañías trasnacionales y comercializados por otras pocas grandes cadenas de supermercados, controlando los patrones de consumo de las poblaciones urbanas, a la vez de constituir un demoledor impacto para quien produce alimentos en modelos de pequeña y mediana escala.


Ríen.


Pero ríen para no llorar.


Por Gustavo Duch, coordinador de la revista Soberanía Alimentaria

La cumbre del clima avanza hacia un acuerdo de mínimos

El último borrador del acuerdo echa por tierra la "descarbonización" y no se marca porcentajes claros de reducción de emisiones para 2050. La presentación del proyecto de acuerdo global de lucha contra el cambio climático se retrasa al sábado por la mañana.


PARÍS. -Parece que habrá acuerdo, pero bastante alejado de las ambiciosas expectativas con que llegaron a París los líderes políticos en el primer día de la cumbre. El presidente de la COP21, Laurent Fabius, ha presentado el jueves por la noche, tras horas de retraso y cientos de especulaciones, un nuevo borrador del texto que, en teoría, debe sentar las bases para un pacto global contra el cambio climático.

Ante la tensión que rodea las negociaciones cerca ya de la fecha final y la dificultad para ponerse de acuerdo, Francia ha publicado un borrador que elimina gran parte de las cuestiones que hasta ahora estaban en duda y perfila ya por dónde irán las líneas clave del acuerdo. No obstante, todavía ha de ser revisado y discutido por los diferentes grupos, que pueden presentar quejas. "Estamos extremadamente cerca de un acuerdo", ha dicho Fabius, que ha emplazado a los negociadores a tener listo un texto definitivo este viernes. Sin embargo, no será hasta sábado por la mañana cuando sea presentado el proyecto de acuerdo global de lucha contra el cambio climático.


Como habían exigido algunas de las potencias petroleras, el texto ha eliminado por completo el término "descarbonización", que exigía dejar atrás la quema de combustibles fósiles, vital para la economía de países como Arabia Saudí. En su lugar, se habla de alcanzar la "neutralidad en las emisiones de gases de efecto invernadero" hacia la mitad de siglo.

Además, ha desaparecido la referencia a fijarse un porcentaje claro de reducción de emisiones para 2050, y se habla en cambio de "poner pico a las emisiones tan pronto como sea posible". Aunque alude a que estos objetivos irán en la línea de lo recomendado por los científicos para evitar las peores consecuencias del cambio climático, el texto cita también que se hará en un contexto de "desarrollo sostenible" y "erradicación de la pobreza", que en realidad tolera que los países se puedan acoger a motivos económicos para no ser más ambiciosos en sus compromisos.


El texto propone como objetivo a largo plazo (2100) limitar la subida de la temperatura global a 2 grados sobre los niveles preindustriales y se marca hacer un esfuerzo para intentar que no aumente más de 1,5 grados. No obstante, muchos de los países más vulnerables habían pedido que esta última cifra marcara el objetivo principal.

Aunque sí establece que las revisiones de los compromisos de reducción de emisiones presentados por los países se hagan cada cinco años, la primera revisión oficial del acuerdo no se producirá hasta 2023, por lo que restan casi 8 años sin que los estados tengan que replantearse nuevas metas.

"El texto pone en grave riesgo la lucha contra el cambio climático porque no crea mecanismos objetivos de reducción de emisiones, pudiendo ser fácilmente trampeado", ha valorado Javier Andaluz, miembro de Ecologistas en Acción. "Me parece indignante, se ha claudicado ante el cambio climático y se cede claramente a los intereses de los países petroleros", ha añadido Alejandro González, de Amigos de la Tierra.

No obstante, hay otras cuestiones en las que sí se han constatado avances significativos, sobre todo en el capítulo que alude a la financiación que ayude a los países más vulnerables a mitigar y adaptarse al cambio climático. Hasta ahora se había aprobado un Fondo Verde de 100.000 millones anuales de dólares a partir de 2020. El nuevo texto se compromete a que esa misma cuantía se mantenga durante posteriores años y abre la puerta incluso a aumentarla.

"Es mejor que el borrador anterior, aunque si queremos que sea aceptable aún queda mucho por presionar", ha dicho Florent Marcellesi, portavoz de Equo en el Parlamento Europeo.

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Viernes, 04 Diciembre 2015 05:52

El porqué del fracaso del protocolo de Kioto

El porqué del fracaso del protocolo de Kioto

El Protocolo de Kioto, así como el sistema europeo de comercio de derechos de emisión, están en vigor desde 2005, pero el consumo de combustibles fósiles, en especial de carbón, ha aumentado en total. La razón de ello son los precios baratos para carbón, gas y petróleo debido, entre otras cosas, la explotación –problemática desde el punto de vista medioambiental– de fuentes de energía "no convencionales" procedentes de arenas bituminosas o mediante fracturación hidráulica.


El comercio de derechos de emisión y los otros dos mecanismos "flexibles" de Kyoto fueron una falacia desde el principio. En las negociaciones del Protocolo de Kioto de 1997 la Unión Europea se había pronunciado a favor de límites máximos claros para las emisiones, pero los EE.UU. y Japón se impusieron. Los principales partidarios del comercio de derechos de emisión fueron BP y Shell, dicho sea de paso.


No debemos olvidar que al final de las arduas negociaciones del Protocolo de Kyoto, el comercio de derechos de emisión fue visto como una solución transitoria que debería ser reemplazada a partir de 2020. Ahora se declara como única opción. Esto no debe quedar así.


La UE instaló, al mismo tiempo, un sistema parecido. Pero dado que se expidieron demasiados certificados a las empresas, el comercio de derechos de emisión no ha servido como incentivo para inversiones en tecnologías con emisiones menores o libres de emisiones de CO2. Así, los precios para una tonelada de CO2 deberían estar entre 20 y 30 euros. A mediados de noviembre de 2015 el precio está en 8 euros.


Pero lo que es aún peor: estudios para el año 2012 muestran que la mayor parte del comercio con certificados de emisión fue realizado por inversores financieros que comercian por motivos de ganancia. Estos inversoren sacan mayores beneficios en la compraventa si hay grandes fluctuaciones. Y no tienen un interés directo en la reducción de emisiones de CO2. El sistema, sin embargo, se basa precisamente en que no sólo haya precios bastante elevados, si no que éstos también sean estables y las empresas puedan planificar.


Los otros dos llamados "mecanismos flexibles" del Protocolo de Kioto permiten a los contaminadores en los países industriales liberarse de los esfuerzos en política climática invirtiendo en otros países del Norte Global o del Sur Global. A esto se le llama "aplicación conjunta" o "mecanismos de desarrollo limpio". De cara a los países en desarrollo esto es descaradamente imperial, porque los proyectos climáticos a menudo están en contra de los intereses de la población local. Es por ello que en muchos lugares han surgido resistencias locales. El investigador de política climática Achim Brunnengräber habla con mayor precisión de "comercio moderno de indulgencias", porque las empresas más ricas y poderosas del Norte pueden seguir contaminando gracias a que apoyan proyectos muchas veces dudosos en otras partes.


Lo último en política climática internacional, las "contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional" (en inglés INDC, a mediados de este mes todos conoceremos el término), es una nueva ronda de voluntariedad no vinculante. Lo que significa "voluntariedad" lo podemos ver actualmente en Alemania en el escándalo relacionado con Volkswagen.


Desde un punto de vista político no se trata de negociar eternamente límites máximos, si no de terminar con métodos de producción destructivos. Por eso hay que constatar: el comercio de derechos de emisión y los otros dos "mecanismos flexibles" cimientan con su lógica neoliberal el sistema económico basado en fuentes de energía fósiles (y nucleares). Las alternativas están siendo bloqueadas. Mientras en la política climática existan mecanismos flexibles y presuntamente conformes al mercado, estará asegurada ante todo una cosa: el poder de las empresas mineras, de los grupos energéticos e industriales así como de los gobiernos que los sostienen.


Una reforma fundamental de la economía energética y de la economía en general no debe ser sometida a los intereses de actores con poder de mercado. Los éxitos reales en política climática y contra el cambio climático como la ley de promoción de las energías renovables en Alemania fueron implementados contra la resistencia inicial de la industria.


El abandono de la energía del carbón actualmente en la agenda política en Alemania necesita un debate político concreto en Alemania. Por eso son importantes los debates críticos públicos y los movimientos locales de resistencia contra las iniciativas de fracturación hidráulica o la construcción de centrales térmicas de carbón. El movimiento Ende Gelände (Terreno Final) a favor del cese de la extracción y explotación de carbón se está perfilando como el sucesor legítimo del movimiento antinuclear.
Y existen muchas iniciativas que ya hoy viven un modelo de prosperidad diferente: abandonando el automovilismo, los alimentos procedentes de fábricas de carne y de la agricultura industrializada y otras muchas.


Se trata de reconstruir fundamentalmente el modelo de producción y el estilo de vida, se trata de una transformación social y ecológica. Que esta transformación no se haga a expensas de los débiles, si no que se piense en lo social y lo ecológico conjuntamente con las cuestiones de poder y de propiedad es el punto de inserción específico de la política progresista.


En el ámbito internacional esto significa ofrecer alternativas a medio plazo para los países cuyas economías se basan en la extracción y venta de petróleo, gas y carbón. Se trata por lo tanto de una economía mundial ecológica y solidaria.
Traducción del alemán: Olivia van Riesen.


El autor es catedrático de Política Internacional en la Universidad de Viena.

¿Por qué es tan difícil un acuerdo global contra el cambio climático?

Los líderes mundiales claman por un acuerdo ambicioso y a la altura de las circunstancias, pero las negociaciones de cambio climático son una combinación explosiva de intereses, economía global, corporaciones y lobbies en general.



PARÍS. - La Cumbre del Clima que reúne en París a los delegados de 195 países de todo el mundo arrancó el lunes con la impresionante comparecencia de 150 jefes de estado pidiendo acción contra el cambio climático y la necesidad de alcanzar un acuerdo global para mitigarlo. Se oyeron, entre otras, las demandas de Barack Obama y Xi Jinping, los presidentes de las dos economías más contaminantes del planeta. Pero también las de Vladimir Putin, Angela Merkel o Narendra Modi apelando a la necesidad de impulsar estas negociaciones que deben durar dos semanas.

Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) dijo en la ceremonia de inauguración que 2015 marca un cambio hacia una economía resiliente y baja en carbono, y que este cambio es ya irreversible.

"Este momento es realmente remarcable, pero el trabajo no ha terminado aún. Depende de ustedes capturar este progreso y diseñar un camino hacia adelante, con un destino claro, metas y un calendario para responder a las demandas de la ciencia y la urgencia del desafío" dijo en el plenario.

Pero una cosa son las buenas palabras y otra lo que de ellas quede finalmente. Si se va a alcanzar un acuerdo es todavía una incógnita ¿Por qué es tan difícil alcanzar un pacto?

Las negociaciones de cambio climático son una combinación explosiva de intereses de países, economía global, corporaciones y lobbies en general. Ponerse de acuerdo no es en absoluto sencillo. Para empezar, hay algunos países que han llegado a París sin los deberes hechos.

Cada uno de los 195 países que son parte CMNUCC debía presentar antes del 1 de octubre su contribución con los esfuerzos de reducción de emisiones y de adaptación al cambio climático que cada país logrará para 2025 o 2030. Por ejemplo, la Unión Europea se ha comprometido a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 40% en 2030 respecto a los niveles de 1990.

Aunque antes de que arrancara la cumbre este lunes un total de 181 países que representan más del 90% de las emisiones globales han presentado sus propuestas, hay un puñado de naciones que no lo han hecho. Algunas por falta de capacidad técnica, como es el caso de Panamá o Nepal, y otros como Cuba, Venezuela o Nicaragua por razones ideológicas. Estos países de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de las Américas (ALBA), con una posición más radical en las negociaciones, se resisten a adoptar compromisos de reducción de emisiones argumentando que son los países con más emisiones históricas, es decir, los países desarrollados, quienes deben hacerlo. En el primer día de la COP21 anunciaron que el proceso basado en las contribuciones de reducción de emisiones está destinado al fracaso. "No queremos ser cómplices de llevar al mundo a 3 o 4 grados de calentamiento y a la muerte y destrucción que eso representa" ha dicho el negociador por Nicaragua.
Esto nos lleva a uno de los temas más complicados de esta y todas las cumbres: la diferenciación.

Dentro del lenguaje de Naciones Unidas, 'diferenciación' se refiere a decidir quién reduce más emisiones y quién empieza a hacerlo antes. En el Protocolo de Kioto era muy claro: los países listados en el Anexo I eran los desarrollados, y los únicos que debían reducir emisiones de forma vinculante.

El acuerdo de París pretende que todos los países del mundo contribuyan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y, por lo tanto, el hecho de la diferenciación desaparece.

Países parte del grupo de negociación BASIC, como China o India, entienden que la diferenciación es la clave del nuevo acuerdo de París, así no tendrán la responsabilidad de reducir las emisiones tan drásticamente. En el lado opuesto está la Unión Europea, que pide que el acuerdo tenga objetivos de reducción de emisiones para todos los países, aunque esta reducción puede ser menos importante para algunos países menos responsables. Y en medio la propuesta de Estados Unidos, que es la que siguen las contribuciones que se han presentado este año, es decir, cada uno decide lo que quiere reducir.

En su discurso inaugural, Barack Obama ha señalado precisamente este tema, subrayando: "Pongámonos objetivos que son para cada uno de nosotros y por cada uno de nosotros. Una estrategia que da a cada uno de nosotros la confianza de que todos estamos cumpliendo nuestros compromisos".


La forma legal del acuerdo


También hay opiniones muy dispares sobre la fórmula legal que debería tener el acuerdo. Aunque Naciones Unidas no tenga la capacidad de obligar a los países a tomar acuerdos ni de penalizarlos si no los cumplen, hay diferentes formas de entender el acuerdo por lo que se refiere a su definición legal.

La Unión Europea cree que el futuro acuerdo de París "debe estar en la forma de un protocolo con el fin de consolidar la voluntad política y proporcionar previsibilidad y durabilidad" y, por lo tanto, que sea de obligado cumplimiento.

En cambio, Estados Unidos pide que el acuerdo tenga 'fuerza legal', pero no que sea vinculante, ya que así evita que el Senado pueda no aceptar la propuesta de reducción de emisiones.


El post-acuerdo: finanzas y revisión


Si en algo están de acuerdo la mayoría de los países es el hecho que París no es el final del camino donde se cierra el acuerdo, sino que significa el inicio de un trabajo colectivo para implementar lo acordado y hacerlo cada vez más ambicioso.

Como dijo Xi Jinping, presidente de China, en el primer dia la COP: "La conferencia de París no es el objetivo final, es el punto de partida. Que París nos inspire para que cada nación contribuya en la medida de sus posibilidades."

Esto implica que los países considerados desarrollados deberían proveer financiación a los países menos desarrollados, para que estos puedan reducir sus emisiones y adaptarse mejor al cambio climático. Es sabido que un acuerdo sin financiamiento claro y con unas metas definidas será directamente rechazado por los países en vías de desarrollo, desde China hasta las islas del pacífico.

El acuerdo deberá ser revisado periódicamente para incrementar la ambición de los objetivos y compararlos con la ciencia más reciente. Es por esto que la Unión Europea pide que el acuerdo sea revisado con normas de cumplimiento muy claras y estrictas.

Para algunos países esta revisión es vista como un ataque a la soberanía nacional, y países como China e India tienen como líneas rojas la verificación de la reducción de sus emisiones y las revisiones de cumplimiento, especialmente si no hay financiación adicional para ayudarlos a cumplir con estos requerimientos.


Llegar a un acuerdo


En definitiva, hay muchos detalles que forman parte del mismo proceso de Naciones Unidas que hacen difícil el proceso de toma de negociaciones. Los acuerdos que se tomen deben incluir muchas formas diferentes de entender el mundo, realidades sociales distintas, y todo debe decidirse por consenso.

Además de los intereses de los países, debemos sumar al proceso de negociación la influencia de todos los observadores de las negociaciones, que se reúnen continuamente con los delegados. Desde ONGs, sociedad civil, industrias, empresas... todos tratan de influenciar en su favor las negociaciones, desplegando su poder económico y mediático dentro y fuera de la conferencia.

Quedan casi dos semanas enteras de discusiones muy técnicas sobre palabras, comas y puntos del texto que debería ayudar al mundo a frenar el cambio climático. Como expresó Laurent Fabius, el ministro de exteriores francés: "Lo que nos jugamos es demasiado, la amenaza del cambio climático es demasiado grande para nosotros como para estar contentos con un acuerdo minimalista."

Publicado enMedio Ambiente
Las corporaciones estadounidenses son más grandes que los mercados financieros de países enteros

Este mapa realizado por Merrill Lynch muestra un comparativo de los valores de las grandes corporaciones estadounidenses con los mercados de distintas naciones del mundo. Esto es, por ejemplo, una empresa como Oracle tiene el mismo valor que todas las empresas que cotizan en el mercado bursátil de México.


Hay que aclarar que muchos países tienen empresas importantes que no cotizan en la bolsa y que de hacerlo los resultados serían sumamente distintos. De cualquier forma este mapa nos sirve como entrada a una discusión más importante que tiene que ver el enorme poder que tienen las corporaciones, en algunos caso mayor que el de naciones enteras. Por ejemplo, en el 2012 Apple superó por sí sola el producto interno bruto de toda Argentina.


Lo anterior nos lleva a reflexionar si vivimos en una corporatocracia disimulada como un tablero geopolítico de países y democracias.


En su novela Snowcrash, Neal Stephenson imagina un mundo donde las corporaciones han constituido sus propios estados-nación y cobran a los ciudadanos por el servicio de poder vivir en su territorio. La CIA es la Central Intelligent Corporation y la Libería del Congreso es una especie de Apple Store. ¿Sucederá esto en un futuro cercano? ¿O será más cómodo para las corporaciones seguir manteniendo la fachada de los gobiernos para que éstos hagan el trabajo sucio por ellas?

Publicado enEconomía
Lunes, 23 Noviembre 2015 06:09

Petróleo, drogas y secuestros

Petróleo, drogas y secuestros

Los jihadistas recaudaron desde junio de 2014 –cuando Mosul cayó en su poder– unos 1220 millones de dólares. A esa suma llegaron producto de extorsiones, secuestros, saqueos de bancos y la venta de petróleo.


Los recursos con qué se financia el Estado Islámico (EI) desde su creación son muy diversos. Petróleo, donaciones privadas, tráfico de obras de arte, secuestros extorsivos, tráfico de drogas, trata de mujeres, el cobro de impuestos en los territorios que domina o el comercio de algodón, no importa cual fuere su origen ilícito o su fachada en apariencia legal. Los jihadistas utilizan camionetas Toyota último modelo como se ve cuando desfilan con sus fusiles kalashnikov en alto y en su cruzada virtual contra los infieles se apoyan en compañías de Silicon Valley, según acaban de denunciar los activistas y hackers de Anonymous. Estas situaciones llevaron a que las empresas sospechadas de mantener vínculos con el Califato desmintieran cualquier relación.


CloudFlare, valuada en mil millones de dólares según la agencia Bloomberg, es una startup especializada en la seguridad y accesibilidad de Internet, con base en Estados Unidos. En su declaración de guerra virtual contra el terrorismo, Anonymous la señaló como soporte de varias páginas vinculadas al Estado Islámico. Matthew Prince, su CEO, respondió que "albergar sitios vinculados al EI no es de ninguna utilidad para nosotros. Imagino que esta gente habrá pagado con tarjetas de crédito robadas y ése es un punto negativo para la empresa". A CloudFlare la acusaron de proteger, al menos, unas cuarenta webs relacionadas con los jihadistas.


Algo semejante ocurrió en octubre pasado con Toyota, la automotriz japonesa. Sus modelos Hilux y SUV Land Cruiser suelen aparecer en las imágenes triunfalistas del EI en Irak y Siria. Esas 4 x 4 cayeron por decenas en manos del Estado Islámico. Según quién lo cuente, fueron donadas por millonarios sauditas o qataríes o entregadas por el Departamento de Estado de EE.UU. y el gobierno británico, afirma el Instituto Ron Paul para la Paz y la Prosperidad fundado en 1970.


¿Cómo llegaron después a la zona controlada por el califato? Según el sitio español Mil21, "las flotas de todoterrenos Toyota que abastecen a miles de jihadistas son descargadas en puertos de Turquía para su posterior envío a Siria e Irak a través de la frontera turca. Una vez que llegan a puerto, los vehículos son almacenados en carpas con las llaves puestas y los depósitos llenos hasta que son recogidos por los islamistas".


La misma fuente señala que "el Departamento del Tesoro de Estados Unidos llegó a pedir explicaciones a la marca japonesa, contestando los responsables de Toyota que siempre vendían a empresas de países legalmente establecidos y no eran responsables de que sus vehículos fueran posteriormente modificados para montar armamento en la plataforma posterior".


Ed Lewis, director de política pública y comunicaciones de la sucursal de Toyota en Washington, citado por ABC News, comentó: "Es imposible para cualquier fabricante de automóviles controlar perfectamente cómo los vehículos pueden ser objeto de apropiación indebida, robo o revendidos por terceros independientes". En 2014, la multinacional japonesa comercializó alrededor de 820 mil vehículos solo en países de Medio Oriente.


"Toyota tiene una política estricta de no vender vehículos a potenciales compradores que puedan usarlos o modificarlos para llevar a cabo actividades paramilitares o terroristas. Hemos establecido procedimientos con el fin de impedir que nuestros productos sean utilizados para un uso militar no autorizado", agregó Lewis.


Más allá de los casos recientes de CloudFlare y Toyota, las fuentes de financiamiento del Estado Islámico son diversificadas. La Rand Corporation, un think tank de la Fuerza Aérea de Estados Unidos con poderosos intereses en la industria militar, sostiene que los islamistas recaudaron desde junio de 2014 –cuando Mosul, la segunda ciudad iraquí cayó en su poder– unos 1220 millones de dólares. A esa suma llegaron – según Rand– producto de extorsiones, secuestros, saqueos de bancos y la venta de petróleo.


Algo muy distinto piensa Daniel Estulin, un escritor nominado al Pulitzer y ex agente de contrainteligencia ruso. Autor de un libro reciente sobre el tema, Fuera de Control, publicado por Planeta, dice que "Estados Unidos y sus socios, arman, financian y protegen al Estado Islámico" con el objetivo de controlar Oriente Medio, Asia Central y el norte de Africa. También detalla que "nos encontramos ante una iniciativa liderada por Estados Unidos para azotar la región por medio del Estado Islámico y sus fuerzas asociadas, con el fin de acabar totalmente con la estabilidad y la capacidad de Siria, Irak e Irán de coordinar cualquier acción militar, económica o política significativa".


En la guerra de la información que desató Anonymous contra ISIS, los activistas virtuales filtraron datos personales de sus integrantes y de las empresas que les darían cobertura. CloudFlare es la más poderos

a de ellas. Se estima que sus acciones cotizarán en la bolsa en 2017. Entre sus clientes más grandes están Goldman Sachs Group y el Bank of America.
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