La cumbre del clima avanza hacia un acuerdo de mínimos

El último borrador del acuerdo echa por tierra la "descarbonización" y no se marca porcentajes claros de reducción de emisiones para 2050. La presentación del proyecto de acuerdo global de lucha contra el cambio climático se retrasa al sábado por la mañana.


PARÍS. -Parece que habrá acuerdo, pero bastante alejado de las ambiciosas expectativas con que llegaron a París los líderes políticos en el primer día de la cumbre. El presidente de la COP21, Laurent Fabius, ha presentado el jueves por la noche, tras horas de retraso y cientos de especulaciones, un nuevo borrador del texto que, en teoría, debe sentar las bases para un pacto global contra el cambio climático.

Ante la tensión que rodea las negociaciones cerca ya de la fecha final y la dificultad para ponerse de acuerdo, Francia ha publicado un borrador que elimina gran parte de las cuestiones que hasta ahora estaban en duda y perfila ya por dónde irán las líneas clave del acuerdo. No obstante, todavía ha de ser revisado y discutido por los diferentes grupos, que pueden presentar quejas. "Estamos extremadamente cerca de un acuerdo", ha dicho Fabius, que ha emplazado a los negociadores a tener listo un texto definitivo este viernes. Sin embargo, no será hasta sábado por la mañana cuando sea presentado el proyecto de acuerdo global de lucha contra el cambio climático.


Como habían exigido algunas de las potencias petroleras, el texto ha eliminado por completo el término "descarbonización", que exigía dejar atrás la quema de combustibles fósiles, vital para la economía de países como Arabia Saudí. En su lugar, se habla de alcanzar la "neutralidad en las emisiones de gases de efecto invernadero" hacia la mitad de siglo.

Además, ha desaparecido la referencia a fijarse un porcentaje claro de reducción de emisiones para 2050, y se habla en cambio de "poner pico a las emisiones tan pronto como sea posible". Aunque alude a que estos objetivos irán en la línea de lo recomendado por los científicos para evitar las peores consecuencias del cambio climático, el texto cita también que se hará en un contexto de "desarrollo sostenible" y "erradicación de la pobreza", que en realidad tolera que los países se puedan acoger a motivos económicos para no ser más ambiciosos en sus compromisos.


El texto propone como objetivo a largo plazo (2100) limitar la subida de la temperatura global a 2 grados sobre los niveles preindustriales y se marca hacer un esfuerzo para intentar que no aumente más de 1,5 grados. No obstante, muchos de los países más vulnerables habían pedido que esta última cifra marcara el objetivo principal.

Aunque sí establece que las revisiones de los compromisos de reducción de emisiones presentados por los países se hagan cada cinco años, la primera revisión oficial del acuerdo no se producirá hasta 2023, por lo que restan casi 8 años sin que los estados tengan que replantearse nuevas metas.

"El texto pone en grave riesgo la lucha contra el cambio climático porque no crea mecanismos objetivos de reducción de emisiones, pudiendo ser fácilmente trampeado", ha valorado Javier Andaluz, miembro de Ecologistas en Acción. "Me parece indignante, se ha claudicado ante el cambio climático y se cede claramente a los intereses de los países petroleros", ha añadido Alejandro González, de Amigos de la Tierra.

No obstante, hay otras cuestiones en las que sí se han constatado avances significativos, sobre todo en el capítulo que alude a la financiación que ayude a los países más vulnerables a mitigar y adaptarse al cambio climático. Hasta ahora se había aprobado un Fondo Verde de 100.000 millones anuales de dólares a partir de 2020. El nuevo texto se compromete a que esa misma cuantía se mantenga durante posteriores años y abre la puerta incluso a aumentarla.

"Es mejor que el borrador anterior, aunque si queremos que sea aceptable aún queda mucho por presionar", ha dicho Florent Marcellesi, portavoz de Equo en el Parlamento Europeo.

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Viernes, 04 Diciembre 2015 05:52

El porqué del fracaso del protocolo de Kioto

El porqué del fracaso del protocolo de Kioto

El Protocolo de Kioto, así como el sistema europeo de comercio de derechos de emisión, están en vigor desde 2005, pero el consumo de combustibles fósiles, en especial de carbón, ha aumentado en total. La razón de ello son los precios baratos para carbón, gas y petróleo debido, entre otras cosas, la explotación –problemática desde el punto de vista medioambiental– de fuentes de energía "no convencionales" procedentes de arenas bituminosas o mediante fracturación hidráulica.


El comercio de derechos de emisión y los otros dos mecanismos "flexibles" de Kyoto fueron una falacia desde el principio. En las negociaciones del Protocolo de Kioto de 1997 la Unión Europea se había pronunciado a favor de límites máximos claros para las emisiones, pero los EE.UU. y Japón se impusieron. Los principales partidarios del comercio de derechos de emisión fueron BP y Shell, dicho sea de paso.


No debemos olvidar que al final de las arduas negociaciones del Protocolo de Kyoto, el comercio de derechos de emisión fue visto como una solución transitoria que debería ser reemplazada a partir de 2020. Ahora se declara como única opción. Esto no debe quedar así.


La UE instaló, al mismo tiempo, un sistema parecido. Pero dado que se expidieron demasiados certificados a las empresas, el comercio de derechos de emisión no ha servido como incentivo para inversiones en tecnologías con emisiones menores o libres de emisiones de CO2. Así, los precios para una tonelada de CO2 deberían estar entre 20 y 30 euros. A mediados de noviembre de 2015 el precio está en 8 euros.


Pero lo que es aún peor: estudios para el año 2012 muestran que la mayor parte del comercio con certificados de emisión fue realizado por inversores financieros que comercian por motivos de ganancia. Estos inversoren sacan mayores beneficios en la compraventa si hay grandes fluctuaciones. Y no tienen un interés directo en la reducción de emisiones de CO2. El sistema, sin embargo, se basa precisamente en que no sólo haya precios bastante elevados, si no que éstos también sean estables y las empresas puedan planificar.


Los otros dos llamados "mecanismos flexibles" del Protocolo de Kioto permiten a los contaminadores en los países industriales liberarse de los esfuerzos en política climática invirtiendo en otros países del Norte Global o del Sur Global. A esto se le llama "aplicación conjunta" o "mecanismos de desarrollo limpio". De cara a los países en desarrollo esto es descaradamente imperial, porque los proyectos climáticos a menudo están en contra de los intereses de la población local. Es por ello que en muchos lugares han surgido resistencias locales. El investigador de política climática Achim Brunnengräber habla con mayor precisión de "comercio moderno de indulgencias", porque las empresas más ricas y poderosas del Norte pueden seguir contaminando gracias a que apoyan proyectos muchas veces dudosos en otras partes.


Lo último en política climática internacional, las "contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional" (en inglés INDC, a mediados de este mes todos conoceremos el término), es una nueva ronda de voluntariedad no vinculante. Lo que significa "voluntariedad" lo podemos ver actualmente en Alemania en el escándalo relacionado con Volkswagen.


Desde un punto de vista político no se trata de negociar eternamente límites máximos, si no de terminar con métodos de producción destructivos. Por eso hay que constatar: el comercio de derechos de emisión y los otros dos "mecanismos flexibles" cimientan con su lógica neoliberal el sistema económico basado en fuentes de energía fósiles (y nucleares). Las alternativas están siendo bloqueadas. Mientras en la política climática existan mecanismos flexibles y presuntamente conformes al mercado, estará asegurada ante todo una cosa: el poder de las empresas mineras, de los grupos energéticos e industriales así como de los gobiernos que los sostienen.


Una reforma fundamental de la economía energética y de la economía en general no debe ser sometida a los intereses de actores con poder de mercado. Los éxitos reales en política climática y contra el cambio climático como la ley de promoción de las energías renovables en Alemania fueron implementados contra la resistencia inicial de la industria.


El abandono de la energía del carbón actualmente en la agenda política en Alemania necesita un debate político concreto en Alemania. Por eso son importantes los debates críticos públicos y los movimientos locales de resistencia contra las iniciativas de fracturación hidráulica o la construcción de centrales térmicas de carbón. El movimiento Ende Gelände (Terreno Final) a favor del cese de la extracción y explotación de carbón se está perfilando como el sucesor legítimo del movimiento antinuclear.
Y existen muchas iniciativas que ya hoy viven un modelo de prosperidad diferente: abandonando el automovilismo, los alimentos procedentes de fábricas de carne y de la agricultura industrializada y otras muchas.


Se trata de reconstruir fundamentalmente el modelo de producción y el estilo de vida, se trata de una transformación social y ecológica. Que esta transformación no se haga a expensas de los débiles, si no que se piense en lo social y lo ecológico conjuntamente con las cuestiones de poder y de propiedad es el punto de inserción específico de la política progresista.


En el ámbito internacional esto significa ofrecer alternativas a medio plazo para los países cuyas economías se basan en la extracción y venta de petróleo, gas y carbón. Se trata por lo tanto de una economía mundial ecológica y solidaria.
Traducción del alemán: Olivia van Riesen.


El autor es catedrático de Política Internacional en la Universidad de Viena.

¿Por qué es tan difícil un acuerdo global contra el cambio climático?

Los líderes mundiales claman por un acuerdo ambicioso y a la altura de las circunstancias, pero las negociaciones de cambio climático son una combinación explosiva de intereses, economía global, corporaciones y lobbies en general.



PARÍS. - La Cumbre del Clima que reúne en París a los delegados de 195 países de todo el mundo arrancó el lunes con la impresionante comparecencia de 150 jefes de estado pidiendo acción contra el cambio climático y la necesidad de alcanzar un acuerdo global para mitigarlo. Se oyeron, entre otras, las demandas de Barack Obama y Xi Jinping, los presidentes de las dos economías más contaminantes del planeta. Pero también las de Vladimir Putin, Angela Merkel o Narendra Modi apelando a la necesidad de impulsar estas negociaciones que deben durar dos semanas.

Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) dijo en la ceremonia de inauguración que 2015 marca un cambio hacia una economía resiliente y baja en carbono, y que este cambio es ya irreversible.

"Este momento es realmente remarcable, pero el trabajo no ha terminado aún. Depende de ustedes capturar este progreso y diseñar un camino hacia adelante, con un destino claro, metas y un calendario para responder a las demandas de la ciencia y la urgencia del desafío" dijo en el plenario.

Pero una cosa son las buenas palabras y otra lo que de ellas quede finalmente. Si se va a alcanzar un acuerdo es todavía una incógnita ¿Por qué es tan difícil alcanzar un pacto?

Las negociaciones de cambio climático son una combinación explosiva de intereses de países, economía global, corporaciones y lobbies en general. Ponerse de acuerdo no es en absoluto sencillo. Para empezar, hay algunos países que han llegado a París sin los deberes hechos.

Cada uno de los 195 países que son parte CMNUCC debía presentar antes del 1 de octubre su contribución con los esfuerzos de reducción de emisiones y de adaptación al cambio climático que cada país logrará para 2025 o 2030. Por ejemplo, la Unión Europea se ha comprometido a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 40% en 2030 respecto a los niveles de 1990.

Aunque antes de que arrancara la cumbre este lunes un total de 181 países que representan más del 90% de las emisiones globales han presentado sus propuestas, hay un puñado de naciones que no lo han hecho. Algunas por falta de capacidad técnica, como es el caso de Panamá o Nepal, y otros como Cuba, Venezuela o Nicaragua por razones ideológicas. Estos países de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de las Américas (ALBA), con una posición más radical en las negociaciones, se resisten a adoptar compromisos de reducción de emisiones argumentando que son los países con más emisiones históricas, es decir, los países desarrollados, quienes deben hacerlo. En el primer día de la COP21 anunciaron que el proceso basado en las contribuciones de reducción de emisiones está destinado al fracaso. "No queremos ser cómplices de llevar al mundo a 3 o 4 grados de calentamiento y a la muerte y destrucción que eso representa" ha dicho el negociador por Nicaragua.
Esto nos lleva a uno de los temas más complicados de esta y todas las cumbres: la diferenciación.

Dentro del lenguaje de Naciones Unidas, 'diferenciación' se refiere a decidir quién reduce más emisiones y quién empieza a hacerlo antes. En el Protocolo de Kioto era muy claro: los países listados en el Anexo I eran los desarrollados, y los únicos que debían reducir emisiones de forma vinculante.

El acuerdo de París pretende que todos los países del mundo contribuyan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y, por lo tanto, el hecho de la diferenciación desaparece.

Países parte del grupo de negociación BASIC, como China o India, entienden que la diferenciación es la clave del nuevo acuerdo de París, así no tendrán la responsabilidad de reducir las emisiones tan drásticamente. En el lado opuesto está la Unión Europea, que pide que el acuerdo tenga objetivos de reducción de emisiones para todos los países, aunque esta reducción puede ser menos importante para algunos países menos responsables. Y en medio la propuesta de Estados Unidos, que es la que siguen las contribuciones que se han presentado este año, es decir, cada uno decide lo que quiere reducir.

En su discurso inaugural, Barack Obama ha señalado precisamente este tema, subrayando: "Pongámonos objetivos que son para cada uno de nosotros y por cada uno de nosotros. Una estrategia que da a cada uno de nosotros la confianza de que todos estamos cumpliendo nuestros compromisos".


La forma legal del acuerdo


También hay opiniones muy dispares sobre la fórmula legal que debería tener el acuerdo. Aunque Naciones Unidas no tenga la capacidad de obligar a los países a tomar acuerdos ni de penalizarlos si no los cumplen, hay diferentes formas de entender el acuerdo por lo que se refiere a su definición legal.

La Unión Europea cree que el futuro acuerdo de París "debe estar en la forma de un protocolo con el fin de consolidar la voluntad política y proporcionar previsibilidad y durabilidad" y, por lo tanto, que sea de obligado cumplimiento.

En cambio, Estados Unidos pide que el acuerdo tenga 'fuerza legal', pero no que sea vinculante, ya que así evita que el Senado pueda no aceptar la propuesta de reducción de emisiones.


El post-acuerdo: finanzas y revisión


Si en algo están de acuerdo la mayoría de los países es el hecho que París no es el final del camino donde se cierra el acuerdo, sino que significa el inicio de un trabajo colectivo para implementar lo acordado y hacerlo cada vez más ambicioso.

Como dijo Xi Jinping, presidente de China, en el primer dia la COP: "La conferencia de París no es el objetivo final, es el punto de partida. Que París nos inspire para que cada nación contribuya en la medida de sus posibilidades."

Esto implica que los países considerados desarrollados deberían proveer financiación a los países menos desarrollados, para que estos puedan reducir sus emisiones y adaptarse mejor al cambio climático. Es sabido que un acuerdo sin financiamiento claro y con unas metas definidas será directamente rechazado por los países en vías de desarrollo, desde China hasta las islas del pacífico.

El acuerdo deberá ser revisado periódicamente para incrementar la ambición de los objetivos y compararlos con la ciencia más reciente. Es por esto que la Unión Europea pide que el acuerdo sea revisado con normas de cumplimiento muy claras y estrictas.

Para algunos países esta revisión es vista como un ataque a la soberanía nacional, y países como China e India tienen como líneas rojas la verificación de la reducción de sus emisiones y las revisiones de cumplimiento, especialmente si no hay financiación adicional para ayudarlos a cumplir con estos requerimientos.


Llegar a un acuerdo


En definitiva, hay muchos detalles que forman parte del mismo proceso de Naciones Unidas que hacen difícil el proceso de toma de negociaciones. Los acuerdos que se tomen deben incluir muchas formas diferentes de entender el mundo, realidades sociales distintas, y todo debe decidirse por consenso.

Además de los intereses de los países, debemos sumar al proceso de negociación la influencia de todos los observadores de las negociaciones, que se reúnen continuamente con los delegados. Desde ONGs, sociedad civil, industrias, empresas... todos tratan de influenciar en su favor las negociaciones, desplegando su poder económico y mediático dentro y fuera de la conferencia.

Quedan casi dos semanas enteras de discusiones muy técnicas sobre palabras, comas y puntos del texto que debería ayudar al mundo a frenar el cambio climático. Como expresó Laurent Fabius, el ministro de exteriores francés: "Lo que nos jugamos es demasiado, la amenaza del cambio climático es demasiado grande para nosotros como para estar contentos con un acuerdo minimalista."

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Las corporaciones estadounidenses son más grandes que los mercados financieros de países enteros

Este mapa realizado por Merrill Lynch muestra un comparativo de los valores de las grandes corporaciones estadounidenses con los mercados de distintas naciones del mundo. Esto es, por ejemplo, una empresa como Oracle tiene el mismo valor que todas las empresas que cotizan en el mercado bursátil de México.


Hay que aclarar que muchos países tienen empresas importantes que no cotizan en la bolsa y que de hacerlo los resultados serían sumamente distintos. De cualquier forma este mapa nos sirve como entrada a una discusión más importante que tiene que ver el enorme poder que tienen las corporaciones, en algunos caso mayor que el de naciones enteras. Por ejemplo, en el 2012 Apple superó por sí sola el producto interno bruto de toda Argentina.


Lo anterior nos lleva a reflexionar si vivimos en una corporatocracia disimulada como un tablero geopolítico de países y democracias.


En su novela Snowcrash, Neal Stephenson imagina un mundo donde las corporaciones han constituido sus propios estados-nación y cobran a los ciudadanos por el servicio de poder vivir en su territorio. La CIA es la Central Intelligent Corporation y la Libería del Congreso es una especie de Apple Store. ¿Sucederá esto en un futuro cercano? ¿O será más cómodo para las corporaciones seguir manteniendo la fachada de los gobiernos para que éstos hagan el trabajo sucio por ellas?

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Lunes, 23 Noviembre 2015 06:09

Petróleo, drogas y secuestros

Petróleo, drogas y secuestros

Los jihadistas recaudaron desde junio de 2014 –cuando Mosul cayó en su poder– unos 1220 millones de dólares. A esa suma llegaron producto de extorsiones, secuestros, saqueos de bancos y la venta de petróleo.


Los recursos con qué se financia el Estado Islámico (EI) desde su creación son muy diversos. Petróleo, donaciones privadas, tráfico de obras de arte, secuestros extorsivos, tráfico de drogas, trata de mujeres, el cobro de impuestos en los territorios que domina o el comercio de algodón, no importa cual fuere su origen ilícito o su fachada en apariencia legal. Los jihadistas utilizan camionetas Toyota último modelo como se ve cuando desfilan con sus fusiles kalashnikov en alto y en su cruzada virtual contra los infieles se apoyan en compañías de Silicon Valley, según acaban de denunciar los activistas y hackers de Anonymous. Estas situaciones llevaron a que las empresas sospechadas de mantener vínculos con el Califato desmintieran cualquier relación.


CloudFlare, valuada en mil millones de dólares según la agencia Bloomberg, es una startup especializada en la seguridad y accesibilidad de Internet, con base en Estados Unidos. En su declaración de guerra virtual contra el terrorismo, Anonymous la señaló como soporte de varias páginas vinculadas al Estado Islámico. Matthew Prince, su CEO, respondió que "albergar sitios vinculados al EI no es de ninguna utilidad para nosotros. Imagino que esta gente habrá pagado con tarjetas de crédito robadas y ése es un punto negativo para la empresa". A CloudFlare la acusaron de proteger, al menos, unas cuarenta webs relacionadas con los jihadistas.


Algo semejante ocurrió en octubre pasado con Toyota, la automotriz japonesa. Sus modelos Hilux y SUV Land Cruiser suelen aparecer en las imágenes triunfalistas del EI en Irak y Siria. Esas 4 x 4 cayeron por decenas en manos del Estado Islámico. Según quién lo cuente, fueron donadas por millonarios sauditas o qataríes o entregadas por el Departamento de Estado de EE.UU. y el gobierno británico, afirma el Instituto Ron Paul para la Paz y la Prosperidad fundado en 1970.


¿Cómo llegaron después a la zona controlada por el califato? Según el sitio español Mil21, "las flotas de todoterrenos Toyota que abastecen a miles de jihadistas son descargadas en puertos de Turquía para su posterior envío a Siria e Irak a través de la frontera turca. Una vez que llegan a puerto, los vehículos son almacenados en carpas con las llaves puestas y los depósitos llenos hasta que son recogidos por los islamistas".


La misma fuente señala que "el Departamento del Tesoro de Estados Unidos llegó a pedir explicaciones a la marca japonesa, contestando los responsables de Toyota que siempre vendían a empresas de países legalmente establecidos y no eran responsables de que sus vehículos fueran posteriormente modificados para montar armamento en la plataforma posterior".


Ed Lewis, director de política pública y comunicaciones de la sucursal de Toyota en Washington, citado por ABC News, comentó: "Es imposible para cualquier fabricante de automóviles controlar perfectamente cómo los vehículos pueden ser objeto de apropiación indebida, robo o revendidos por terceros independientes". En 2014, la multinacional japonesa comercializó alrededor de 820 mil vehículos solo en países de Medio Oriente.


"Toyota tiene una política estricta de no vender vehículos a potenciales compradores que puedan usarlos o modificarlos para llevar a cabo actividades paramilitares o terroristas. Hemos establecido procedimientos con el fin de impedir que nuestros productos sean utilizados para un uso militar no autorizado", agregó Lewis.


Más allá de los casos recientes de CloudFlare y Toyota, las fuentes de financiamiento del Estado Islámico son diversificadas. La Rand Corporation, un think tank de la Fuerza Aérea de Estados Unidos con poderosos intereses en la industria militar, sostiene que los islamistas recaudaron desde junio de 2014 –cuando Mosul, la segunda ciudad iraquí cayó en su poder– unos 1220 millones de dólares. A esa suma llegaron – según Rand– producto de extorsiones, secuestros, saqueos de bancos y la venta de petróleo.


Algo muy distinto piensa Daniel Estulin, un escritor nominado al Pulitzer y ex agente de contrainteligencia ruso. Autor de un libro reciente sobre el tema, Fuera de Control, publicado por Planeta, dice que "Estados Unidos y sus socios, arman, financian y protegen al Estado Islámico" con el objetivo de controlar Oriente Medio, Asia Central y el norte de Africa. También detalla que "nos encontramos ante una iniciativa liderada por Estados Unidos para azotar la región por medio del Estado Islámico y sus fuerzas asociadas, con el fin de acabar totalmente con la estabilidad y la capacidad de Siria, Irak e Irán de coordinar cualquier acción militar, económica o política significativa".


En la guerra de la información que desató Anonymous contra ISIS, los activistas virtuales filtraron datos personales de sus integrantes y de las empresas que les darían cobertura. CloudFlare es la más poderos

a de ellas. Se estima que sus acciones cotizarán en la bolsa en 2017. Entre sus clientes más grandes están Goldman Sachs Group y el Bank of America.
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EE UU sale reforzado de la crisis con 54 de las 100 empresas más grandes

Si hay un claro ganador de la Gran Recesión ese es EE UU. Es cierto que la economía americana no acaba de alcanzar su crecimiento potencial, pero circula con una marcha más que el resto. Además, su tejido productivo ha sabido evolucionar como ningún otro desde la vieja industria al negocio del conocimiento. Estos dos factores han reforzado hasta niveles jamás vistos su dominio en la lista de las 100 mayores compañías del mundo por capitalización bursátil. Si en 2007, antes del estallido de la crisis, las empresas europeas y chinas amenazaban el cetro americano, hoy su dominio es aplastante. Hace ocho años EE UU solo tenía 34 compañías entre las 100 más valiosas, mientras que hoy acapara el 54% de los puestos.


"Hay varios motivos para explicar el triunfo de las empresas americanas", dice Robert Tornabell, profesor del departamento de Economía, Finanzas y Contabilidad de Esade. "El primero es la estructura de la financiación. En EE UU las empresas recurren más a la Bolsa, lo que las permite crecer más rápido, mientras en Europa todavía hay mucha dependencia de los préstamos bancarios. Además, EE UU ha apostado claramente por el sector de las ideas, que ya supone el 32% de su economía", describe Tornabell.


La supremacía del capitalismo americano es aún mayor en los primeros puestos de la clasificación: las 10 mayores empresas por valor en Bolsa son estadounidenses (en 2007 solo tenía a cuatro compañías en el top ten). Apple se ha consagrado como la empresa más valiosa del mundo con una capitalización que roza los 700.000 millones de dólares. El ascenso de la firma de Cupertino (California) ha sido fulgurante ya que en 2007 solo era la 34ª. Además, desde el fallecimiento de Steve Jobs en octubre de 2011, el equipo gestor liderado por Tim Cook ha doblado el valor en Bolsa de la compañía gracias al lanzamiento de nuevos productos.


Apple es solo la punta del iceberg del peso que ha ganado el sector tecnológico en la lista de los mayores grupos del mundo. El centro del poder corporativo se ha desplazado de Wall Street a Silicon Valley. Cinco de las diez compañías más capitalizadas son tecnológicas (Apple, Google, Microsoft, Facebook y Amazon) y suman 16 representantes entre las 100 más grandes del mundo (seis más que en 2007).


"Al analizar las razones del dominio americano se podría señalar que la economía estadounidenses es más dinámica y se ha recuperado mejor que Europa. Pero lo relevante es que muchas empresas americanas que ahora están entre las 100 mayores, como Google o Facebook, no lo estaban hace 10 años. Esa capacidad de innovar y generar nuevos modelos de negocios con alto potencial de crecimiento es el principal impulsor de la economía de EE UU", según Esteban García Canal, catedrático de Organización de Empresas en la Universidad de Oviedo y director de IUDE Business School.


Purga bancaria


El sector financiero sigue siendo el que más miembros acumula en el gotha capitalista. Sin embargo, la crisis ha hecho una limpia radical y su peso específico ha caído de 29 a 19 representantes. Solo aquellos bancos que supieron pescar en las aguas revueltas tras la quiebra de Lehman Brothers, haciéndose con rivales a precios de ganga, se mantienen en el escalafón. La primera entidad por valor en Bolsa es Wells Fargo (280.210 millones), que se reforzó con la compra de Wachovia y ahora está en el décimo puesto. Algo parecido le ocurre a JPMorgan Chase (14ª) que absorbió en su momento a Bear Stearns. En cambio, la banca británica y de Europa continental ha sido prácticamente expulsada de la clasificación. La difícil digestión inmobiliaria, la complejidad de hacer dinero con tipos en mínimos históricos y el aumento regulatorio son factores que pesan como una losa para las entidades del Viejo Continente.


Otro de los perdedores de la convulsión en la aristocracia empresarial a la que asistimos en los últimos años es el sector energético. La caída de la demanda por el menor crecimiento económico se ha juntado con el desarrollo de la técnica del fracking. La consecuencia de este cóctel es la partida de póquer que juegan los principales productores de petróleo, con Arabia Saudí a la cabeza, con el consiguiente desplome del precio del barril de crudo por debajo de los 50 dólares. El número de empresas energéticas ha pasado en ocho años de 22 a solo ocho, lo que sitúa su peso específico en niveles del año 2000, cuando el mercado solo tenía ojo para las puntocoms.


Por el contrario, uno de los sectores en claro auge es el farmacéutico, así como todos los negocios vinculados al área de la salud. En su caso se combinan dos factores clave en el despegue: por un lado el envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida; y por otro la obsesión por ganar tamaño gracias a las fusiones y adquisiciones. En un mundo global un principio de oro consiste en acumular escala con rapidez para así prevenir la entrada de nuevos competidores, debilitar a rivales sensibles al precio y acumular cuota de mercado. Las farmacéuticas han sido grandes depredadores en las últimas dos décadas y ya acumulan 17 miembros en entre las 100 mayores empresas del mundo, erigiéndose como el segundo sector más representado. Johnson & Johnson es la octava mayor compañía del planeta, seguida por las suizas Novartis y Roche, 16ª y 17ª respectivamente, y Pfizer en el puesto 19.


El despertar chino


La otra gran tendencia en la clasificación de las 100 mayores empresas del mundo junto con el reforzamiento del dominio americano es el ascenso de las empresas chinas. En 1993 —primer año en el que hay datos de capitalizaciones en Bloomberg— solo había dos empresas chinas (con sede en Hong Kong, eso sí) en el listado y ahora hay 11 compañías. La crisis no ha pasado factura a la representación del gigante asiático -cuenta con el mismo número de empresas que en 2007—, aunque el pinchazo bursátil de este verano ha hecho que retrocedan varios puestos. Entre las 20 mayores empresas del mundo figuran Industrial & Commercial Bank of China, Petrochina, China Mobile y Alibaba. El gigante asiático del comercio electrónico salió a Bolsa en septiembre de 2014 y ya es la 18ª empresa del mundo por valoración.


Al contrario de la resistencia de las corporaciones chinas, la Gran Recesión ha expulsado del listado a la mayor parte de compañías de países emergentes que hace ocho años empezaban a hacerse un hueco en la élite empresarial. "Algunos países como México, Brasil e India tienen algunas empresas grandes, pero ninguna como las chinas. En cualquier caso, diría que el efecto de China es sobre todo porque tienen un mercado doméstico protegido en el que son muy grandes", explica Mauro Guillén, profesor de The Wharton School.
Países emergentes
Por su parte, Robert Tornabell subraya el impacto que la caída de las materias primas ha tenido en la valoración de las empresas de países emergentes: "En América Latina el ciclo bajista de las commodities ha lastrado a aquellas multinacionales como Vale o Petrobras que habían crecido al calor de la demanda de China".


En descargo de las empresas de los países en desarrollo hay que recordar que muchas aún no cotizan en Bolsa, pues son de propiedad familiar o estatal. Su impacto en la economía mundial, por lo tanto, se puede mejor en aquellos rankings que se basan no tanto en la capitalización y sí en otros parámetros como las ventas, y ahí el peso de este grupo de compañías aumenta a gran velocidad. Un ejemplo de este ascenso se ve en la lista Fortune 500. En esta clasificación, que reúne a las 500 mayores empresas del mundo por facturación, el número de compañías cuya sede está en algún país emergente ha pasado de 21 en el año 2000 a 132 en 2014 (95 de ellas son chinas).


El dominio de EE UU y la irrupción de China en la clasificación de las 100 mayores empresas del planeta por valor en Bolsa contrasta con el estancamiento, cuando no la crisis, de las corporaciones japonesas y europeas. Japón era la economía líder de esta lista en 1993: tenía la empresa más valiosa —Nippon Telephone & Telegraph—, siete de las 10 mayores empresas tenían su sede en la isla, y acumulaba un total de 24 sociedades entre las 100 primeras. Actualmente, Japón solo tiene cuatro representantes el club y para encontrar a su primera empresa (Toyota) hay que bajar hasta el puesto 20. Por su parte, Europa ha diluido notablemente su peso desde que estalló la crisis: Reino Unido ha pasado de 12 a nueve representantes; la presencia de compañías alemanas ha caído de siete a cinco; Italia, que en 2007 sumaba tres miembros en el listado, ahora no tiene ninguno; mientras que Francia pasa de nueve grupos a cuatro.


"Entre finales de los años 70 y principios de los 80 se produce un cambio de paradigma tecnoeconómico vinculado a la digitalización, lo que tiene importantes ramificaciones para la microelectrónica, las telecomunicaciones, la informática y la biotecnología. El grueso de dicha revolución se ha gestado en EE UU. La pérdida de peso de las empresas europeas y japonesas se debe, además de a la pérdida de liderazgo tecnológico, al menor dinamismo y potencial de crecimiento de sus economías", dice el catedrático Esteban García Canal.


En el caso de las empresas españolas su progresión se ha visto cortada. En el año 1993 ninguna compañía del país europeo estaba entre las 100 mayores del mundo por capitalización. En 2000, justo antes del estallido de la burbuja tecnológica, ya había una corporación en el listado (Telefónica). El intenso proceso de internacionalización de las empresas nacionales tuvo reflejo en su cotización bursátil y en 2007, justo antes de que se desencadenase la Gran Recesión, había hasta cuatro grupos españoles (Telefónica, Banco Santander, BBVA e Iberdrola) en el listado. En cambio, al hacer un repaso a la clasificación actual solo figuran dos nombres españoles, Inditex (56) y Banco Santander (98). Telefónica ha caído al puesto 146, BBVA al 183 e Iberdrola al 229. Es muy destacable en todo caso la ascensión de Inditex, ya que en solo ocho años el grupo textil ha escalado desde el puesto 316 al 56, superando la capitalización de empresas como McDonald's, Nike, L'Oréal, LVMH, Bayer o British Petroleum, entre otras.


Valor geopolítico


El valor estratégico para un país de tener un buen número de multinacionales entre las mayores del mundo es evidente. Al exsecretario de Defensa de EE UU Charles Wilson, cuando en 1953 fue propuesto para el cargo por el presidente Eisenhower, se le atribuye la famosa frase: "Lo que es bueno para General Motors [había sido directivo en la compañía] lo es para Estados Unidos". La importancia geopolítica sigue siendo ahora tan importante o más que entonces. "Las multinacionales tiene un alto valor porque ayudan a proyectar la imagen, la capacidad financiera, y la influencia del país. Esto es especialmente cierto en sectores como la energía, las infraestructuras y los servicios financieros", apunta Mauro Guillén. Además, hay que contar con el "efecto sede", como recuerda Esteban García Canal: "Aunque se trata de compañías multinacionales con presencia en todo el mundo, lo cierto es que sus actividades con más peso en el valor añadido se suelen realizar en el país donde tienen su sede central y donde, por lo tanto, hay mayores empleos de calidad, lo que redunda en beneficio de la economía de ese país en su conjunto".


El problema es que no es fácil contar con empresas líderes. La volatilidad en la composición de la lista de las 100 mayores empresas del mundo es cada vez mayor. Hace una década era impensable que compañías con apenas uno o dos años de vida bursátil copen las primeras posiciones, hoy es una realidad en casos como Facebook o Alibaba. Por otro lado, los fallos de gestión se penalizan sin misericordia y empresas punteras hace unos años como Gazprom o Nokia han salido del listado. "Las subidas y bajadas en la clasificación son ahora más acusadas porque la economía global no perdona", señala Guillén. "La capitalización bursátil reflejan las expectativas de los inversores y en cuanto una empresa deja de tener expectativas de crecimiento o surgen dudas sobre su gestión, las acciones baja, porque el capital se dirige a otro sitio. El caso más reciente lo tenemos en Volkswagen", recuerda García Canal.


Desde 1993 solo dos compañías logran mantenerse en el top ten de la clasificación: Exxon Mobil y General Electric. La primera es heredera del cártel petrolífero de las siete hermanas. Por su parte, el conglomerado industrial es un caso único en Wall Street debido a su apuesta por la estabilidad en la gestión. En tres décadas solo ha tenido dos consejeros delegados: Jack Welch y Jeff Immelt. Este último sigue en el cargo a pesar de que no pudo tener peor estreno: dos días después de asumir el puesto dos aviones propulsados por motores fabricados por su compañía derribaban las Torres Gemelas.

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Resistencia popular contra el acaparamiento corporativo del agua

En el 15º aniversario de las protestas de Cochabamba, Bolivia, la resistencia popular al control corporativo del agua continúa expandiéndose en todo el mundo, abarcando desde la re-municipalización de los servicios públicos de agua privatizados, la acción directa contra bloqueos injustos al agua y la recolección de aguas pluviales, mientras el acceso al vital elemento se entroniza como derecho humano fundamental.


En enero de 2000, el pueblo de Cochabamba cerró la ciudad en protesta contra la privatización de su sistema de agua municipal, que rápidamente duplicó y triplicó las facturas de este recurso indispensable para la vida. En febrero de ese año, Jim Shultz, el corresponsal de Pacific News Service, irrumpió con la historia en la prensa estadounidense con sus informes de primera mano sobre los enfrentamientos entre la policía antidisturbios y los manifestantes en la llamada "guerra por el agua", que hoy se extiende entre los agricultores locales contra los rancheros o la industria inmobiliaria, pero también implica a nuevos "barones corporativos del agua", como Goldman Sachs, JP Morgan Chase, Citigroup, el Grupo Carlyle y otras mega corporaciones de inversión que están comprando derechos de agua en todo el mundo a un ritmo sin precedentes.


Según un reportaje de Ellen Brown, publicado en Nation of Change, "el acaparamiento de agua se refiere a situaciones donde los protagonistas más poderosos son capaces de tomar el control, o de relocalizar en su propio beneficio los recursos hídricos, a expensas de los anteriores usuarios locales anónimos, o de los ecosistemas en que se basan los medios de vida de tales usuarios". Se trata de la captura del poder de tomar decisiones en torno al agua, incluyendo el poder de decidir cómo y para qué propósitos se utilizan los recursos hídricos, ahora y en el futuro.


Diversos autores y activistas del agua identifican cinco motivos "interrelacionados" en la actual "nueva ola de acaparamiento de agua":


–Cambios en los mercados mundiales de alimentos provocan un renovado interés en la adquisición de tierras y recursos hídricos para la producción agrícola.


–El aumento de precios y la preocupación de haberse llegado a un periodo de "pico petrolero" dieron lugar a la aparición de los agro-combustibles que utilizan grandes cantidades de agua durante todo el ciclo de producción.


–La creciente demanda mundial de materias primas sustenta la continua expansión de las industrias extractivas y proyectos de minería a gran escala, en particular, la fracturación hidráulica o "fracking".


–La gestión de mercado basada en los recursos hídricos, especialmente la privatización de los sistemas y servicios de agua, pone en peligro el acceso al agua para los grupos pobres y marginados en muchos países en desarrollo.


–La financierización (control del capital financiero) de las empresas de agua, infraestructuras y el propio recurso.


Muchas corporaciones de noticias ofrecen cobertura de diversos ángulos de la escasez de agua, incluyendo la muy publicitada sequía de California y sus posibles remedios, pero nunca tienen en cuenta esos cinco motivos centrales del acaparamiento de agua y cómo se entrelazan.


Los esfuerzos corporativos para privatizar los derechos de agua concitan una robusta resistencia popular en las comunidades de todo el mundo, que afirman su derecho a decidir cómo se utilizan los recursos hídricos. Durante los últimos quince años en 35 países se han registrado 180 casos de lucha social por la "remunicipalización", o hacer regresar el control del agua desde la propiedad privada a la pública, informó Victoria Collier en CounterPunch. "De España a Buenos Aires, Cochabamba a Kazajstán, Berlín a Malasia, la privatización del agua está siendo rechazada de manera agresiva", informó.


En oposición al modelo público-privado de rápido crecimiento (PPP), descrito como "un eufemismo de marketing para la privatización", comunidades de Japón, Países Bajos, India, Costa Rica, Brasil y otras naciones que ahora están promoviendo el modelo de asociaciones públicas-públicas (PUPs) para evitar que las grandes empresa tomen el agua y desarrollar "soluciones públicas sin fines de lucro, impulsadas por las necesidades de infraestructura de agua".


Mientras crece el movimiento por la remunicipalización, las protestas en ciudades de Estados Unidos como Detroit y Baltimore, muestran cómo algunas formas de control del agua ostensiblemente públicas siguen siendo profundamente conflictivas. Como informó Collier, desde el verano de 2014 los residentes de Detroit vienen participando en la acción directa para resistir cortes de agua municipal que desproporcionadamente afectan a sectores de bajos ingresos, en su mayoría residentes afroamericanos. En Detroit, las tarifas de agua aumentaron en 119 por ciento en la última década y el nivel de pobreza es de más o menos 40 por ciento. En consecuencia, muchos residentes no podían darse el lujo de pagar sus facturas de agua. Aguas de la Ciudad y el Departamento de Alcantarillado comenzaron a cortar los servicios de agua residenciales, a veces sin ninguna comunicación previa a los hogares. Food & Water Watch informó: "Las extensas desconexiones de servicios están estrechamente vinculadas al plan del Gestor de Emergencias Kevyn Orr de privatizar o corporativizar el sistema de agua y alcantarillado". Notoriamente, la municipalidad eximió del corte a muchas empresas que también tenían facturas de agua vencidas. Unas 40 empresas adeudan aproximadamente 9,5 millones de dólares en facturas atrasadas, pero no fueron objeto de cortes.


A partir de octubre de 2014, Aguas de Detroit y el Departamento de Alcantarillado habían cortado el servicio de agua a unos 27.000 residentes de la ciudad. Sin embargo, como informó Larry Gabriel, de YES! Magazine, "la acción progresiva de las bases hizo retroceder la acción agresiva del municipio y sus contratistas".


Los residentes de Baltimore enfrentan desafíos similares desde la primavera (marzo-junio) de 2015, ya que su ciudad amenazó con cortar el servicio de agua a unos 250.000 hogares, en perjuicio de aproximadamente 750.000 residentes. En abril 2015, un comunicado de prensa de Food & Water Watch afirmó que "Baltimore está repitiendo los errores de Detroit" y que la desconexión de los servicios de agua plantean "una verdadera amenaza para la salud pública". En mayo de 2015, el Baltimore Sun informó que el cumplimiento de la orden municipal de cortar el suministro por facturas de agua sin pagar era "marcadamente desigual al eximir a las empresas que adeudan las mayores cantidades mientras los residentes enfrentan cierres sumarios. The Sun citó a Charly Carretero, director del grupo de defensa Familias Trabajadoras de Maryland: "Si la ciudad puede dejar sin agua a 1.600 familias trabajadoras, pero no se ha cortado aún ninguna cuenta comercial, creo que dice mucho acerca de dónde provienen sus prioridades". De acuerdo con el Sun, más de 350 cuentas comerciales, categoría que incluye a empresas, organizaciones no lucrativas y oficinas gubernamentales, adeudan cuentas por un total de 15 millones de dólares en facturas de agua pendientes de pago.


La acción directa y otros esfuerzos de la comunidad estaban aún en curso en Detroit y Baltimore cuando este volumen (Censored 2016) fue a prensa.


La práctica de recolección de agua de lluvia, cada vez más amplia y sofisticada, muestra otra forma en que la gente común y las comunidades locales pueden recuperar el control de su agua. A la luz de una población en crecimiento, el cambio climático y la proyectada escasez de agua a largo plazo, muchas ciudades y sus habitantes están repensando el uso de este recurso. Como informara Madeline Ostrander en YES! Magazine, la ciudad de Los Ángeles importa actualmente más del 85 por ciento de su agua, sin embargo, cada año Los Angeles drena miles de millones de decalitros de agua de lluvia desde el océano.

Nuevos líderes están dando un paso adelante para ofrecer a tiempo nuevas técnicas para satisfacer necesidades locales urgentes, incluyendo TreePeople, que se asoció con la ciudad de Los Ángeles para volver a escribir su plan de gestión de aguas pluviales, a fin de desarrollar la distribución del agua de lluvia recolectada y transformar el paisaje de la ciudad. TreePeople y otras organizaciones, entre ellas The River Project, están mostrando cómo al restaurar la capacidad natural del paisaje de reducir la velocidad, filtrar y almacenar agua se podrían resolver muchos problemas y reducir bastante la dependencia de Los Angeles de fuentes externas de agua. The River Project es pionero en el enfoque de "acupuntura urbana" para la sostenibilidad del agua a lo largo de la cuenca del río Los Ángeles. En asociación con el Departamento de Agua y Energía de Los Ángeles y de la Comisión Costera de California, el proyecto promueve el programa "Water LA" (Agua de Los Ángeles), que capacita a las comunidades para diseñar e instalar en el hogar sistemas de aguas grises. Por efecto de estos esfuerzos, los propietarios de Los Ángeles ahora pueden obtener de manera simple y a bajo costo tanto los permisos como los sistemas de flujo por gravedad que van desde sus lavaderos, bañeras, fregaderos o lavabos.


La recogida de aguas pluviales y sus impactos positivos no se limitan a las grandes ciudades como Los Ángeles. En el otoño (marzo –junio) de 2015, Rajendra Singh, activista india, fue galardonada con el apreciado Premio del Agua de Estocolmo por su trabajo por el empoderamiento de los agricultores pobres mediante la reactivación de los conocimientos tradicionales y por guiar a la gente en la construcción de pequeños estanques de agua de lluvia. Durante los últimos treinta años, Singh ha ayudado a las comunidades locales a revivir cinco ríos y mil aldeas están utilizando estas técnicas. Cuando el Banco Mundial afirma que países como la India necesitan continuar la construcción de grandes represas, la vida de Singh proporciona evidencia de robustas alternativas sostenibles.

Traducción Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno, jurado internacional de Proyecto Censurado.

Proyecto censurado

Fuentes:


Ellen Brown, "California Water Wars: Another Form of Asset Stripping?," Nation of Change, March 25, 2015, www.nationofchange.org/2015/03/25/california-water-wars-another-form-of-asset-stripping .
Victoria Collier, "Citizens Mobilize Against Corporate Water Grabs," CounterPunch, February 11, 2015, www.counterpunch.org/2015/02/11/citizens-mobilize-against-corporate-water-grabs .
Larry Gabriel, "When the City Turned Off Their Water, Detroit Residents and Groups Delivered Help," YES! Magazine, November 24, 2014, http://www.yesmagazine.org/issues/cities-are-now/when-detroit-s-citizens-fought-for-their-right-to-water.
Madeline Ostrander, "LA Imports Nearly 85 Percent of Its Water—Can It Change That by Gathering Rain?," YES! Magazine, January 5, 2015, http://www.yesmagazine.org/issues/cities-are-now/los-angeles-imports-nearly-85-percent-of-its-water .
Estudiantes investigadores : Antonio Arenas and Nguyet (Kelley) Thi Luu (San Francisco State University).
Evaluador academico : Kenn Burrows (San Francisco State University).
Nota:
Las 25 noticias más censuradas están publicadas en castellano en: https://mapochopress.wordpress.com

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Miércoles, 21 Octubre 2015 06:45

Fuga de capitales a escala global

Fuga de capitales a escala global

Las grandes multinacionales son las mayores responsables de maniobras para sacar ganancias de países en desarrollo sin pagar los impuestos correspondientes. "Estamos un paso atrás de los abogados, contadores y banqueros", admiten expertos en la materia.


La elección de Indonesia para realizar la conferencia "Muchas voces, un propósito", donde participan organizaciones especializadas en investigar los flujos financieros ilícitos y la evasión de impuestos –como Tax Justice Network, Latindadd, Global Witness y New Rules, entre otras–, no fue casual. Entre 2003 y 2012, los fondos fugados desde el país asiático alcanzaron los 187 mil millones de dólares. Los datos lo convierten en el octavo más relevante del mundo en padecer esta problemática y el segundo del sudeste asiático de acuerdo a las estimaciones publicadas a fines del año pasado por Global Financial Integrity. El ranking realizado con una metodología conservadora que mide fundamentalmente los abusos en materia de comercio exterior subfacturación de exportaciones o sobrefacturación de importaciones está encabezado por China, Rusia, México, India y Malasia. Argentina se ubica en el puesto 50 sobre un total de 145 países relevados.


"Estamos un paso atrás de los abogados, contadores y banqueros, tenemos que mejorar mucho para seguir de cerca los movimientos del sistema financiero", lamentó ayer Porter McConnell, directora de FTC, la organización que reúne organizaciones de la sociedad civil, gobiernos e investigadores/expertos de todo el mundo.


La avenida Jalan Tharin es la principal de Yakarta. Prácticamente no hay peatones en las veredas y sorprende la escasez de locales a la calle. En esa zona céntrica donde se realiza el evento abundan los edificios corporativos, oficinas de gobierno, hoteles y shoppings. Los centros comerciales son enormes y abundantes, existen alrededor de 170 malls en toda la ciudad que ofrecen refugio para las altas temperaturas que ayer alcanzaron los 36 grados. Las modernas construcciones desaparecen a pocos metros de las avenidas para dejar lugar a un universo de calles y callejones humildes desbordados con puestos de comida indonesa muy barata, estacionamientos para motos y pequeños mercados.


Según las estimaciones presentadas ayer, todos los años la salida de flujos financieros ilícitos desde los países en desarrollo alcanza al billón de dólares. "Los flujos financieros ilícitos tienen un impacto significativo sobre el desarrollo al socavar la capacidad de recaudación del los estados y la posibilidad de que esos fondos sean invertidos en infraestructura. Los fondos provienen de la corrupción y el crimen organizado, pero son las corporaciones las que tienen el rol más importante en la movilización de esos recursos, que son poco controlados por los gobiernos", explicó Alex Cobham, director de investigación del TJN.


Las distintas organizaciones que forman parte de Financial Transparency Coalition (FTC) discutieron la necesidad de crear marcos regulatorios o incluso la legalización del pago de incentivos para facilitar que los "arrepentidos" o "soplones", considerados ladrones desde el sector corporativo y muchas veces perseguidos por la Justicia, contribuyan a transparentar el sistema financiero. Esos individuos constituyen un insumo imprescindible para desnudar cómo operan los bancos a la hora de fugar capitales y facilitar la evasión fiscal de sus clientes utilizando paraísos fiscales, cuentas imposibles de rastrear y complejas estructuras societarias.


Algunos de los principales exponentes recientes son Hervé Falciani del HSBC o Stéphanie Gibaud del UBS. A ellos se sumó este año Antoine Deltour, quien participó del evento en Yakarta por teleconferencia. El ex empleado de la multinacional de servicios PricewaterhouseCooper contó cómo su decisión de sustraer 28 mil documentos antes de renunciar dejó al descubierto más de 340 empresas como Pepsi o Deutsche Bank que alcanzaron acuerdos tributarios secretos con Luxemburgo que les permitían minimizar el pago de impuestos alrededor del mundo. Deltour está acusado por robo y violación del secreto fiscal.

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Miércoles, 07 Octubre 2015 06:29

Motores económicos del deterioro ambiental

Motores económicos del deterioro ambiental

¿Cuáles son los motores de la degradación ambiental? Esta es una pregunta recurrente en todos los debates sobre medio ambiente. En esta discusión aparece con frecuencia el papel de las grandes corporaciones internacionales, en especial las directamente vinculadas al lobby de los combustibles fósiles. Hoy la mentira de la compañía Volkswagen para hacer aparecer a sus vehículos como más eficientes y menos contaminantes nos recuerda la importancia de afinar el análisis sobre las causas y motores de la degradación ambiental.


En 2005 se publicaron los resultados de la Evaluación de ecosistemas del milenio (EEM), ejercicio patrocinado por Naciones Unidas para estudiar los principales ecosistemas en el mundo. El principal resultado fue descubrir que en la segunda mitad del siglo XX la actividad humana había alterado los ecosistemas del mundo como nunca antes en toda la historia. Alrededor de 60 por ciento de los servicios de los ecosistemas del mundo están siendo degradados o explotados de manera insostenible.


Al tratar el tema de las causas o motores de este proceso de degradación, el estudio consideró varios enfoques alternativos. Después de discutir brevemente problemas de escala, horizontes temporales y esquemas de jerarquización, la EEM se decidió por clasificar en motores directos e indirectos a las fuerzas que impulsan la degradación ambiental. Los motores directos, según la EEM, son aquéllos que de manera inmediata contribuyen al deterioro ambiental: apertura de carreteras, obras de infraestructura, plantaciones comerciales en lugar de bosques, incendios, etcétera. Los motores indirectos, siempre según la EEM, son el crecimiento económico y el aumento de la población. Y en unas cuantas páginas, el EEM dispuso de estos dos fenómenos.


Desde 2005 la gran mayoría de las organizaciones internacionales que trabajan sobre el deterioro ambiental han adoptado esta clasificación. Es también la opinión de mucha gente y casi se ha vuelto un lugar común citar estas dos causas del deterioro ambiental. Pero un examen rápido de lo que está detrás de estos motores revela que las cosas son más complicadas.


Para empezar, el crecimiento económico no ha sido un proceso regular. Entre 1945-1975 la tasa de crecimiento en la mayoría de los países fue alta, pero entre 1975-2000 el ritmo de crecimiento se redujo casi por la mitad. Además, las crisis se multiplicaron y el crecimiento descansó cada vez más en episodios de inflación en los precios de algunos activos clave (fenómenos llamados burbujas). Hoy se anuncian años de estancamiento en la economía mundial y la pregunta obligada en el contexto de una reflexión sobre los motores del deterioro ambiental es directa: ¿el estancamiento económico es bueno para el medio ambiente?


Pidiendo disculpas a los lectores, hacemos abstracción momentánea de los temas claves de la desigualdad y la pobreza, dos variables afectadas negativamente por la crisis; pasamos a ver qué pasa en materia de deterioro ambiental. En algunas industrias contaminantes cuya contribución al deterioro ambiental se encuentra fuertemente correlacionada con el ritmo de actividad, es posible que la contracción económica haya reducido su aportación negativa. Pero, al mismo tiempo, es posible que la crisis haya retrasado la adopción de nuevas y más eficientes tecnologías. En otros casos, como en el de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), el panorama es más complicado. En la Unión Europea las emisiones han mantenido su tendencia a la baja, pero no por la crisis, sino porque varios países adoptaron una política industrial y un régimen regulatorio que claramente definieron como prioridad la transición hacia las energías renovables. En países como Estados Unidos, las emisiones han seguido creciendo a pesar de la crisis, aunque a un ritmo más lento, precisamente porque no hay una política energética que asegura o acelere la transición hacia un perfil bajo en combustibles fósiles.


En cuanto al aumento de población, típicamente identificado como el otro motor del deterioro ambiental, hay que decir que la tasa de crecimiento demográfico ha mantenido una tendencia a la baja y hoy apenas supera el uno por ciento. Sigue en aumento el número de países que atraviesa por su transición demográfica (proceso en el que las tasas de mortalidad y de natalidad decrecen casi a la par). Hoy el principal fenómeno demográfico es el de la urbanización. Y eso trae consigo cambios importantes en materia de patrones de consumo y acceso a mercados.


Hablar de crecimiento y de población en general no ayuda gran cosa. Es más importante comenzar a hablar de la macrocefalia e inestabilidad del sector financiero mundial, de la concentración de poder de mercado en casi todas las industrias del planeta, de los crecientes niveles de desigualdad y de la evolución de variables económicas como tasas de rentabilidad y salarios. Sin entrar en este nivel de análisis muy poco vamos a entender sobre los motores del deterioro ambiental.


Twitter: @anadaloficial

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En medio de secretos, firman EU y 11 países acuerdo transpacífico

Los ministros de Comercio de 12 naciones del Pacífico, entre ellas México, alcanzaron un acuerdo sobre un amplio pacto comercial que reducirá las barreras arancelarias y establecerá estándares comunes, informó un alto cargo cercano a las negociaciones. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reaccionó de inmediato a la noticia y expresó, según el portal Rusia Today (RT): No dejaremos a países como China escribir las reglas de la economía global.


En México, el presidente Enrique Peña Nieto celebró la conclusión de las negociaciones del ATP, al calificarlo de acuerdo de vanguardia con el que México fortalece su integración comercial con el mundo.


A través de su cuenta de Twitter @EPN, el mandatario escribió: El Acuerdo de Asociación Transpacífica se traducirá en mayores oportunidades de inversión y empleo bien remunerado para los mexicanos.


A su vez, Obama declaró: No podemos permitir que países como China escriban las reglas de la economía global. Nosotros debemos escribir esas reglas, abriendo nuevos mercados a los productos estadunidenses, estableciendo altos estándares para la protección de los trabajadores y preservando nuestro medio ambiente, citó RT.


El mandatario señaló que la asociación transpacífica elimina más de 18 mil impuestos sobre las mercancías procedentes de Estados Unidos, garantiza el empleo y la protección de medioambiente.


El gobierno de Obama ha promovido el acuerdo como parte de una estrategia para aumentar la influencia estadunidense en las zonas de gran crecimiento en Asia y para contrarrestar la influencia creciente de China, que ahora no forma parte del acuerdo pero podría incorporarse más adelante.


El ambicioso pacto, que trasciende las barreras comerciales, define normas laborales y ambientales y protege la propiedad intelectual de las corporaciones multinacionales. Se propone estimular el comercio entre Estados Unidos, Canadá, México, Chile, Perú, Australia, Nueva Zelanda, Japón, Brunei, Malasia, Singapur y Vietnam.


El acuerdo podría remodelar industrias e influir desde los precios del queso hasta el costo del tratamiento para el cáncer. El Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (ATP) tiene efectos en 40 por ciento de la economía mundial y podría presentarse como un legado del presidente Obama, si es ratificado por el Congreso.


Obama dijo en Washington que el acuerdo nivelará el campo de juego para los trabajadores y empresas de su país. Aseguró que los estadunidenses tendrían meses para prepararse para el pacto antes de que lo promulgue.


Aplaudió las conclusiones del acuerdo y destacó que incluye compromisos laborales y ambientales más fuertes que cualquier otro acuerdo, promueve una Internet abierta y refuerza las relaciones estratégicas con sus socios y aliados en la región.


La Casa Blanca destacó asimismo que el ATP promoverá los más altos estándares de transparencia y anticorrupción de la historia, pues obliga a los países a ratificar o aceptar la Convención de Naciones Unidas Contra la Corrupción.


A su vez, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, anticipó que el ATP generará ganancias significativas en comercio e inversiones globales, aunque señaló que es necesario conocer todos los detalles antes de emitir una evaluación integral.


Aunque consideró necesario conocer todos los detalles del ATP antes de emitir una evaluación integral, Lagarde dijo esperar que el acuerdo facilite el camino a "una nueva generación de esfuerzos de integración comercial profunda.


Aliento a otros países a renovar sus esfuerzos para completar las negociaciones actuales y a la comunidad internacional en general para rencender las iniciativas comerciales multilaterales para asegurar un sistema de comercio global congruente, señaló.


Pacto controvertido
El ATP ha sido motivo de controversia debido a lo secreto de las negociaciones que se han realizado en los últimos cinco años y la amenaza percibida por una serie de grupos de interés, desde los trabajadores de la industria automotriz en México a las granjas productoras de leche en Canadá.


La ronda final de negociaciones en Atlanta, que comenzó el miércoles, se había estancado por la interrogante sobre cuánto tiempo debería permitirse un monopolio de medicamentos biotecnológicos de última generación, hasta que Estados Unidos y Australia alcanzaron una solución. Los equipos negociadores han estado enfrentados sobre el periodo mínimo de protección de los derechos de datos utilizados para producir medicamentos biológicos.


Estados Unidos buscaba un lapso de 12 años de protección para alentar a las farmacéuticas a invertir en costosos tratamientos biológicos, como para combatir el cáncer. Australia, Nueva Zelanda, y grupos públicos de salud querían cinco años para reducir los costos y la carga de programas médicos subsidiados por el Estado.


Por separado, Estados Unidos, México, Canadá y Japón también concordaron en las normas que rigen el comercio de vehículos, que dictan cuántas partes de un coche deben ser fabricadas dentro del ATP para calificar con el estatus de libre de impuestos.


El Acuerdo de Asociación Transpacífica fue convenido después de negociaciones maratónicas en Atlanta durante el fin de semana. Creemos que contribuye a definir las reglas del curso para la región Asia-Pacífico, afirmó el representante comercial estadunidense Michael Froman.


El primer ministro japonés Shinzo Abe saludó el acuerdo básico como una política visionaria para todas las naciones participantes que comparten valores y tratan de crear una zona económica libre y justa.


El acuerdo todavía debe ser aprobado por el Congreso de Estados Unidos, donde existe fuerte oposición. El presidente Barack Obama debe aguardar 90 días después del acuerdo para firmar el pacto y solo entonces el Congreso empezará a debatirlo.


Se lograron balances adecuados en temas sensibles: Guajardo


México logró los balances adecuados en los temas sensibles para la industria del país durante las negociaciones del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (ATP), que concluyeron este lunes en Atlanta, aseveró el titular de la Secretaría de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal.


El funcionario declaró: México logró los balances adecuados entre los intereses ofensivos y las sensibilidades en áreas como la cadena autopartes-automotriz, textil-vestido y productos agropecuarios como arroz, productos cárnicos, y el sector lácteo, temas que habían demorado la conclusión de las conversaciones entre los 12 ministros de los países integrantes del ATP.


Señaló que cada uno de los gobiernos representados en Atlanta mostró voluntad política, pragmatismo y flexibilidad en las conversaciones. México y las 11 naciones restantes hicieron historia al concluir un acuerdo con un nivel de ambición, amplitud y estándares nunca antes alcanzados.


Para México, según el secretario de Economía, el acuerdo abre oportunidades de negocio para el sector productivo en seis mercados de Asia-Pacífico (Australia, Brunei, Malasia, Nueva Zelandia, Singapur y Vietnam), la región que tendrá el mayor crecimiento económico en los próximos 25 años.


ESTADOS UNIDOS SELLA UN AMBICIOSO ACUERDO DE LIBRE COMERCIO CON ONCE PAISES DEL PACIFICO


Un tratado que disputa el poder chino


La incorporación al Tratado de Asociación Transpacífico supone sumarse a la estrategia de contención y balance de la influencia de Beijing en la región asiática, advierten los expertos. México, Chile y Perú se sumaron al acuerdo.

 

Estados Unidos llegó a un consenso con once naciones del Pacífico para implementar un ambicioso tratado de libre comercio. El acceso preferencial a un mercado de 800 millones de personas es el plato fuerte que esperan saborear los países del Tratado de Asociación Transpacífico (TTP, por sus siglas en inglés), cuyo grupo se completa con Australia, Brunei, Canadá, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam, mesa a la que fueron invitados tres países latinoamericanos: México, Chile y Perú. La negociación final, que llegó a buen puerto después de que Estados Unidos y Japón, las dos mayores economías del grupo, lograran acortar la brecha entre sus intereses, sienta las bases para aprobar el pacto transpacífico, alianza resultante de las negociaciones que tienen lugar, desde el miércoles en Atlanta, Georgia, donde se esperaba dar forma a los últimos detalles para poner en marcha el convenio.


El ministro japonés de Política Económica y Fiscal, Akira Amari, y el representante de Comercio de Estados Unidos, Michael Froman, participaron en las conversaciones que levantarán las barreras al comercio entre las principales economías del Pacífico. El acuerdo del TPP, cuyas negociaciones comenzaron en 2008 y fue remarcado como una señal de la importancia de la región Asia-Pacífico, alcanza al 40 por ciento de la economía mundial.


Si bien las puertas de buena parte del Pacífico quedarán abiertas de par en par para los socios del pacto, liderado por Washington y Tokio, cierto es que más allá de que los gobiernos involucrados celebraron el histórico convenio –del cual China quedó excluido–, también existen sectores que disparan algunas alarmas. Asuntos como la propiedad intelectual, patentes de medicinas y la posibilidad de que empresas demanden a los Estados cuando sientan que sus intereses son perjudicados (así como menores requisitos en las reglas de origen en la industria automotriz, un sector muy importante para México), son los que generan ciertas inquietudes.


Ulises Granados, coordinador del programa de estudios Asia-Pacífico del Instituto Tecnológico Autónomo de México, manifestó que existe una posición de mucho optimismo, a nivel oficial, en Chile, Perú y México. "Ninguno de los tres gobiernos creo que hablará públicamente sobre los grandes peligros", señaló el especialista.


El presidente estadounidense, Barack Obama, que presionó para que avanzase el acuerdo del TPP, y otro con la Unión Europea, alcanzó una victoria esta primavera al conseguir que el Congreso aceptara tramitar sendos pactos comerciales por la vía rápida, con lo que sólo podrán aprobarlos o rechazarlos, pero no enmendarlos. No obstante, no se espera que el pacto pueda someterse a voto en el Congreso hasta por lo menos el próximo año.


Por el momento no se conocen los detalles del acuerdo anunciado ayer, después de siete años de negociaciones que tuvieron lugar en la más absoluta de las reservas y entre reclamos de mayor transparencia por parte de organizaciones de la sociedad civil.


Para la economista colombiana Alicia Puyana, doctora por la Universidad de Oxford y académica de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en México, es muy difícil pronosticar cuáles serán los efectos del TPP, porque no se conocen todavía los detalles. "Se negoció con mucho secreto", dijo. Sin embargo, estudios sobre distribución de beneficios estiman que, por el lado de la liberalización comercial, no es mucho, porque ya prácticamente todos los países tienen aranceles sumamente bajos.


De hecho, Chile y México figuran entre los países del mundo con mayor número de tratados de libre comercio con otras naciones. En el caso de Chile, ya tenía acuerdos con todos los países del TPP. Para la industria automotriz mexicana, que exporta mayormente a Estados Unidos, un tema clave es si se van a rebajar los requisitos de origen en importaciones desde otros países. "El sector está realmente preocupado", señaló Granados. Durante las negociaciones, productores de acero de México, Estados Unidos y Canadá pidieron que el TPP no otorgue ventajas a productores cuya principal cadena de suministro esté fuera de la región del TPP, por ejemplo, en el rubro de las autopartes. Para Puyana, todo indica que los efectos más importantes se sentirán en la industria de la propiedad intelectual, patentes y, por sectores, en agricultura, donde ganaría algo Estados Unidos, y consideró que los países que compiten con el país del Norte en el sector agrícola se van a perjudicar.


Hace dos años, antes de ser funcionario, el actual ministro de Agricultura de Chile, Carlos Furche, señaló los alcances del acuerdo en el documento "Chile y las negociaciones del TPP: análisis del impacto económico y político". Furche consideró que, más allá de lo comercial o los temas de propiedad intelectual e inversiones, el pacto podía tener consecuencias políticas y estratégicas. "No se trata de una iniciativa políticamente neutral. La incorporación al TPP supone sumarse a una estrategia más global de contención y balance de la influencia de China en la región asiática, impulsada por Estados Unidos", consideró entonces.

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