Sábado, 06 Septiembre 2014 08:34

A la sombra del Estado

A la sombra del Estado

En el primer mes de campaña electoral en Brasil, los distintos partidos recibieron 100 millones de dólares de donaciones de los grandes empresarios. No por nada: la mayoría de ellos tiene relaciones carnales con el Estado, mantenidas a lo largo del tiempo. Un caso paradigmático es el del grupo Odebrecht.

 

Marcelo Odebrecht es casi el prototipo del gran empresario brasileño: forma parte de una exitosa familia que comenzó con una pequeña empresa y hoy es una de las mayores multinacionales de la construcción. "Es necesario mejorar la comunicación entre gobierno y sociedad, para soltar el espíritu animal de los empresarios", dice este hombre de negocios, convertido en uno de los más poderosos de Brasil, ceo de la Organización Odebrecht, que en 2013 facturó 43.000 millones de dólares (poco menos que el pbi de Uruguay), tiene 160 mil empleados en cuatro continentes y negocios en áreas como ingeniería, construcción, química y petroquímica. Odebrecht sostiene que es una "obligación de los empresarios" influir en las decisiones de los gobiernos, siempre que lo hagan "con transparencia", y que "no deben criminalizarse las donaciones a las campañas electorales", porque igual se harían pero "en la oscuridad" (Folha de São Paulo, 31-VIII-14).


Odebrecht defiende incluso el papel del Estado en la economía: "Si Estados Unidos, que todos usan como referencia, tuviera empresas estatales del peso de Eletrobras o Petrobras, o un banco del tamaño del Bndes, los empresarios estadounidenses harían igual que los brasileños". De ese modo justifica los préstamos estatales a las grandes empresas y los beneficios fiscales que los dueños de las empresas les piden al Estado. "El tamaño del Estado no es decisión de este gobierno. Es una decisión de la sociedad, tanto que no veo a ningún candidato queriendo privatizar Petrobras o el Banco do Brasil."


RELACIONES NO PELIGROSAS. Los primeros miembros de la familia Odebrecht llegaron a Brasil en 1856 en ancas de una oleada de inmigración alemana. El ingeniero Norberto Odebrecht asumió la empresa de su padre y fundó una constructora en 1944 en Bahía, cuyo crecimiento se vio facilitado por la escasez de materiales importados a causa de la Segunda Guerra Mundial. Casi cuatro décadas después Emilio sucedió a su padre, y en 2008 Marcelo, con sólo 40 años, fue elegido presidente de Odebrecht, convertida en una de las principales multinacionales brasileñas.


Como todas las grandes empresas, Odebrecht creció en tres momentos decisivos para el país: el despegue industrial de la década de 1950, el milagro económico del régimen militar en las décadas de 1960 y 1970, y el actual período, en el que Brasil se lanza como potencia global. En las tres instancias fue el Estado el que impulsó obras de infraestructura que llevaron a Odebrecht a colocarse como la principal constructora brasileña y la primera empresa mundial en construcción de obras hidroeléctricas.


La empresa se expandió y se ramificó, convirtiéndose en un grupo económico. Sólo en Angola tiene 40 mil empleados. En 1979 ingresó en la petroquímica con Braskem, una de las mayores del mundo en ese ramo, con 31 plantas en Brasil y Estados Unidos y un centro de investigaciones en Pensilvania. Aunque su fuerte siguen siendo las obras de infraestructura, en 2007 se expandió al área de biocombustibles con eth-Bioenergía, donde invirtió 3.000 millones de dólares con el objetivo de procesar 45 millones de toneladas de caña en 2015 y liderar el sector. Hoy apunta a producir plásticos a partir de etanol, en vez de petróleo.


Una de las peculiaridades de la multinacional es la aplicación de la "tecnología empresarial Odebrecht", creada por el fundador, que consiste en fomentar "el emprendedurismo" interno, la delegación de poder en sus socios y la diseminación de conocimientos en la red empresarial. De sus trabajadores demanda que se comporten como empresarios-socios y no como empleados. Odebrecht creó foros para la difusión de conocimiento generado en la empresa a través de las "comunidades de conocimiento", definidas como "ambientes virtuales de intercambio por medio de redes computarizadas". El crecimiento internacional de la empresa se ha visto potenciado por el esfuerzo puesto en desarrollar una cultura organizacional que le permite sacar mayor provecho de sus empleados, articulada a través del Departamento de Conocimiento e Información para Apoyar el Desarrollo de Negocios. El actual presidente del grupo reconoce la deuda del empresariado con el legado estratégico de la Escuela Superior de Guerra, en declaraciones al periódico de la Asociación de Graduados de la esg: "La difusión en sus cursos de la doctrina de planificación del Estado de la esg viene contribuyendo efectivamente al proceso de desarrollo nacional".


En efecto, buena parte del empresariado crecido durante el segundo gobierno de Getúlio Vargas (1951-1954) y bajo el régimen militar (1964-1985) fue influenciada por la doctrina de seguridad y la geopolítica castrense, que postulaba la expansión de las fronteras hacia el océano Pacífico. Hoy los empresarios siguen el mismo trillo, pero no lo llaman geopolítica sino negocios: más del 50 por ciento de las subsidiarias de las empresas brasileñas están en América Latina, y hasta el 70 por ciento de sus ingresos provienen del exterior. Cuatro de cada diez empleos de las constructoras están más allá de las fronteras brasileñas.


DONAR Y RECIBIR. En 2011 Odebrecht creó el área de Defensa y Tecnología, al amparo de la Estrategia Nacional de Defensa diseñada por el gobierno de Lula en 2008, que incluye acuerdos estratégicos con Francia para la fabricación de submarinos convencionales y nucleares. En su página web, el peculiar relato de Odebrecht insiste en que la empresa "contribuye con el Estado y las fuerzas armadas en el desafío de asegurar la autonomía tecnológica necesaria para garantizar la soberanía nacional".


El área de defensa representa un porcentaje creciente de los ingresos de la empresa. En estos momentos está levantando un enorme astillero en la bahía de Itaguaí (en Rio de Janeiro), donde en pocos meses comenzará la construcción del primer submarino nuclear del país. A través de su subsidiaria Mectron, Odebrecht fabrica misiles antirradiación, siendo una de las tres empresas del mundo poseedoras de la tecnología para hacerlo, además de proveer misiles a la Armada, y satélites y cohetes a la Agencia Espacial.


Los gastos militares del Estado vienen creciendo y son una fuente de ingresos segura para las grandes empresas, que acceden a tecnologías de punta que luego transfieren a bajo costo al área civil. De ahí que todas las constructoras tengan por lo menos un pie en el área de defensa. Nada de esto es gratuito, por cierto. Si las grandes empresas crecieron al amparo de los programas desarrollistas del Estado, desde la edificación de Brasilia hasta las grandes hidroeléctricas, los vínculos no son sólo estrechos sino de mutua conveniencia.


Cuestionado porque su empresa construyó el puerto de Mariel, en Cuba, beneficiándose de un préstamo millonario del Bndes, Marcelo Odebrecht respondió en una columna de opinión: "El Bndes no invirtió en Mariel. El Bndes financió las exportaciones de cerca de 400 empresas brasileñas, en un valor equivalente al 70 por ciento del proyecto. Si el puerto será de gran importancia para el socialismo cubano, fue el capitalismo brasileño el que más ganó hasta ahora" (Folha de São Paulo, 9-II-14).


Ciertamente, el capital brasileño se beneficia, y mucho, de los emprendimientos económicos del Estado. Esa es una de las razones por las que en el primer mes de campaña los partidos recibieron donaciones superiores a los 100 millones de dólares. De los diez mayores donantes, cinco son constructoras como Odebrecht (Gazeta do Povo, 31-VIII-14). En las elecciones de 2010, 54 por ciento de los parlamentarios electos –de todos los partidos– recibieron donaciones de las constructoras, las mismas que levantaron los estadios del Mundial, construirán equipamientos para los Juegos Olímpicos de 2016 y se beneficiaron con las grandes obras de infraestructura del Programa de Aceleración del Crecimiento.


 

Marina la liberal


Mário Augusto Jakobskind desde Rio de Janeiro


Cuando falta un mes para las presidenciales del 5 de octubre los sondeos más recientes sólo dan posibilidades de pasar a la segunda vuelta a dos de los 11 candidatos: la actual mandataria Dilma Rousseff y Marina Silva, postulante del Partido Socialista. Aécio Neves, del psdb, que hasta la aparición en escena de Silva figuraba como segundo en las encuestas, quedó casi por fuera.


Silva se presenta como representando a "lo nuevo" en la política brasileña, pero en realidad aparece rodeada de viejos personajes de la escena, y su línea económica no se distingue demasiado de la del liberal Neves, que la acusa, no sin razón, de haber clonado su programa de gobierno.


De hecho, Silva se rodeó de economistas como André Lara Resende, hoy residente en Londres y uno de los más allegados asesores del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, así como de Eduardo Gianetti da Fonseca, apóstol del neoliberalismo. Una de las banderas de Marina es la autonomía del Banco Central, clásica reivindicación liberal. Por otro lado, admitió que dejará de priorizar el Mercosur, para buscar acuerdos bilaterales, un cambio radical en la política exterior del país respecto a la última década. Su compañero de fórmula, el gaúcho Beto Albuquerque, apuesta en la misma dirección, y bastante más allá: son conocidos sus lazos con los representantes más fuertes del agronegocio y con el gran empresariado brasileño. En su campaña, Marina dice no aceptará apoyos de empresas armamentistas, pero ese es precisamente uno de los principales respaldos con que contó Albuquerque para llegar a ser diputado federal. Asimismo, una de las figuras más cercanas a Silva es Neca Setúbal, heredera del Banco Itaú, el más poderoso grupo financiero brasileño, y también el ex diputado federal del psdb Walter Feldman, otro hombre ligado a los mayores sectores económicos del país.


Por otra parte, la candidatura de Marina prácticamente liquidó a la del pastor evangélico Everaldo, que aparecía en los debates "hablando con Dios" y defendiendo un Estado mínimo. Los evangélicos, que mueven a decenas de millones de personas, se han volcado hacia la ex dirigente verde, pero le han advertido que se deje de paparruchas como coquetear con el voto de minorías como los homosexuales. Marina debió sacar de su programa toda alusión a la posibilidad de reconocer el matrimonio igualitario, por ejemplo, apenas fue "advertida" por Silas Malafaia, el más conservador de los pastores evangélicos.

Publicado enInternacional
Sábado, 23 Agosto 2014 11:28

La carne que se come al mundo

La carne que se come al mundo

Se gastan más de 15 mil 500 litros de agua para producir un solo kilogramo (kg.) de carne vacuna. Para producir un kg. de maíz, con sistema de riego, se necesitan 31 veces menos: unos 500 litros de agua. Para producir papas, 255 litros y zanahorias 131 litros por kilogramo. 70 por ciento del agua dulce disponible a nivel global se usa en agricultura, y de ese volumen las tres cuartas partes lo gasta la agricultura industrial, aunque los alimentos que produce solamente llegan a 30 por ciento de la población global. Son datos del Atlas de la Carne, editado en 2014 en castellano por la Fundación Heinrich Böll, en colaboración con varias otras organizaciones.


Según la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO), producir mil calorías de alimentos en forma de cereales requiere aproximadamente medio metro cúbico de agua. Producir la misma cantidad como carne requiere cuatro metros cúbicos y para lácteos, más de seis metros cúbicos. Son apenas promedios ya que la forma de crianza hace que el gasto sea muy diferente: una vaca criada industrialmente y en confinamiento usa muchísima más agua que una vaca en pastoreo al aire libre. Lo mismo se repite con otros animales de consumo: la cría campesina y de traspatio de cerdos, aves, cabras, usa una mínima parte del agua de los enormes volúmenes que se gastan para las instalaciones de cría industrial, que cada vez son más grandes y están literalmente consumiendo la mayoría del agua y de la tierra cultivable del planeta.

No se trata de que los animales beban tanta agua o usen tanta tierra: la mayoría del consumo de agua se debe a que los animales en confinamiento consumen de más en más solamente granos y forrajes producidos industrialmente, cuya producción exige enormes volúmenes de agua y energía. La gran mayoría de la soya y maíz transgénico producido en el mundo es para este fin. Según WWF, para producir un solo kg. de carne, se usan en promedio 6.5 kg. de granos, 36 kg. de forrajes y 15 mil 500 litros de agua.

A esto hay que agregar que la industria de cría de animales es un factor importante de contaminación de fuentes de agua superficiales y subterráneas, por fósforo y nitratos, provenientes del estiércol y fertilizantes. El estiércol, que en libre pastoreo es un abono que ayuda a los suelos y la fertilidad, se transforma en un enorme problema al fermentar anaeróbicamente en grandes piletas e instalaciones en cría industrial confinada. Ya la sobre-fertilización es un problema mayor que la falta de abono. Las filtraciones a mantos freáticos llegan también a manantiales y pozos, haciendo el agua no potable. Según el Atlas de la Carne, si las autoridades comprobaran los niveles de nitrato, las personas deberían dejar de beber esa agua, pero esto no ocurre en muchos lugares.

La industria pecuaria se come también la vasta mayoría de la tierra agrícola del planeta. De los 14 mil millones de hectáreas de tierra cultivada en el planeta, un tercio se utiliza para producir forrajes. Si se consideran también oleaginosas, paja, henos, ensilados, pastas de semillas de colza, uva y soya que van a los comederos, las tres cuartas partes de tierras cultivadas se dedica a alimento animal. Según el PNUD, el 78 por ciento (¡!) de todas las tierras agrícolas del planeta se dedican a la cría animal, entre producción de piensos, forrajes y pasturas.


En promedio mundial –con grandes diferencias entre regiones– más de la mitad de los cereales cultivados se usa para alimento animal. En África tal cifra es impensable, allí las personas consumen más de 80 por ciento de los cereales y el ganado se alimenta en tierras de pastoreo. La voracidad por tierras para producción animal es también una causa de deforestación en muchas partes del mundo. Se considera el mayor factor de deforestación de la Amazonia brasileña, que se agrega al avance brutal de la siembra de soya transgénica –para alimentar ganado en otras partes del mundo– sobre el Cerrado, un ecosistema único de sabana tropical, cuya destrucción erosiona también la Amazonia.


La cría industrial confinada de animales usa y disemina, además, una cantidad ingente de químicos y tóxicos. Por las condiciones de hacinamiento y para hacerlos crecer más rápido, usan un enorme volumen de antibióticos y antivirales, los mismos que son de uso humano. En muchos casos, agregan los antibióticos a la comida para favorecer el engorde. Este uso es ilegal en Europa y algunos otros países, pero al alegar razones veterinarias, la industria sortea las restricciones. La Organización Mundial de la Salud señala a esta industria como uno de los principales factores de creación de superbacterias multiresistentes, mayor resistencia en virus y creación de nuevas enfermedades que afectan a los humanos, como gripe aviar y gripe porcina.


El consumo de carnes diversas, locales, campesinas, de libre pastoreo, sin químicos y en pequeñas cantidades es un buen complemento alimentario. Pero nada de lo que proviene de esta pujante industria trasnacional de cría animal y sus derivados cumple estas condiciones. Por el contrario, a la par que devora y envenena nuestras tierras, aguas y bosques, nos enferma e impide la producción campesina y el consumo saludable.


 

Publicado enMedio Ambiente
Miércoles, 02 Julio 2014 05:47

Un trabajoso paso adelante

El pasado jueves 26 de junio, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, con sede en Ginebra, sometió a votación una iniciativa de Ecuador y Sudáfrica tendiente a crear un grupo de trabajo para elaborar "un instrumento internacional jurídicamente vinculante sobre las empresas transnacionales y otras empresas". La propuesta tenía como objetivo avanzar en el armado de un marco legal regulatorio del comportamiento de las grandes corporaciones para impedir los abusos o las violaciones a los derechos humanos producidos por sus actividades. Los considerandos del proyecto se apoyaban en las numerosas resoluciones y normas de las Naciones Unidas relativas a la protección de los derechos humanos e, indirectamente, en una propuesta ventilada en el seno de esa organización en los '70.


En aquella oportunidad, la inercia todavía latente de los procesos de descolonización en Asia y Africa y el surgimiento de gobiernos progresistas y de izquierda en América latina (el Chile de Allende, la Asamblea Popular de Juan J. Torres en Bolivia, la Revolución Peruana de Velasco Alvarado y la presidencia de Luis Echeverría en México) hicieron posible la construcción de un amplio consenso en el seno de la ONU relativo a la necesidad de someter a las empresas transnacionales a reglas de carácter universal, más allá de las que pudieran adoptar los Estados, en muchos casos demasiado débiles para resguardar la soberanía nacional. De ahí que esa iniciativa diera origen a ásperas controversias, agravadas por los efectos de la llamada "crisis del petróleo" de 1973, entre el bloque de gobiernos del capitalismo avanzado –liderado por Estados Unidos y secundado por los países europeos y Japón– y el por entonces Grupo de los 77 más los países que por entonces conformaban el campo socialista. Las tácticas dilatorias de los primeros, sumadas a la esclerosis burocrática de los organismos de Naciones Unidas, precipitaron el abrupto fin de las negociaciones cuando, con la elección de Margaret Thatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en Estados Unidos, las burguesías metropolitanas pasaron a la ofensiva, derrotaron a los movimientos y fuerzas políticas que desde Mayo de 1968 acosaban la dominación del capital y eliminaron de la agenda de la ONU el proyecto. Hasta ahora.


La propuesta discutida en Ginebra retomó, con las necesarias actualizaciones, algunas de las preocupaciones que motivaron aquel intenso debate de los '70. Sólo que en este caso, y en el seno del CDH, la iniciativa fue puesta a votación y aprobada, por escaso margen, pero aprobada al fin. Votaron a favor de la propuesta de Ecuador y Sudáfrica un total de 20 países, con 14 votos en contra y 13 abstenciones. Lo preocupante del caso es que de los 9 países de América latina y el Caribe que integran el CDH sólo dos acompañaron con su voto la iniciativa ecuatoriana: Cuba y Venezuela. Desgraciadamente, Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, México y Perú se abstuvieron. En cambio Argelia, China, Filipinas, India, Indonesia, Pakistán, Rusia y otros acompañaron la resolución al paso que, previsiblemente, Estados Unidos, los países europeos y Japón votaron por la negativa. ¿Cómo pudieron los representantes de esos seis países de América latina y el Caribe no solidarizarse con una iniciativa del Ecuador y Sudáfrica, víctimas de brutales saqueos a manos de las transnacionales, como lo prueba de manera espeluznante el desastre ambiental y humano dejado por la Chevron en la Amazonía ecuatoriana? ¿O es que pueden ser tan ingenuos (para no utilizar un término más ofensivo) como para suponer que la catástrofe producida en ese país es un desafortunado accidente que para nada refleja el modo de actuación de las grandes empresas, sobre todo en los países de la periferia? Puede ser comprensible que Chile, Costa Rica, México y Perú –países seducidos por el canto de sirena y las engañifas de la Alianza del Pacífico y sumamente proclives a obedecer las órdenes de la Casa Blanca– se hayan plegado al mandato de Estados Unidos y sus aliados. ¿Pero cómo explicar que también lo hayan hecho Argentina y Brasil?
Para comprender los alcances de esta iniciativa, nada mejor que reproducir las declaraciones de Stephen Townley, el representante de Estados Unidos ante el CDH. Conocido el resultado de la votación, dijo que "Estados Unidos no participará en esta iniciativa de crear un grupo de trabajo con los propósitos ya establecidos y alentaremos a otros miembros del CDH a actuar de la misma manera." "Alentaremos" quiere decir, en este caso, "presionaremos", tal como su país lo hiciera para impedir la creación de la Corte Penal Internacional. Como diría el maestro Noam Chomsky, ¡he ahí una clase práctica de lo que Washington entiende por democracia! Si se vota lo que EE.UU. quiere, su resultado es aceptado; en caso contrario, la "regla de la mayoría" se arroja al cesto de la basura y el imperio declara su repudio a la nueva norma y promueve la generalización de su desobediencia. En otras palabras: Washington se opone ex ante a cualquier proyecto de regulación de las transnacionales y de protección de los derechos humanos aun sin saber cual habrá de ser su contenido y si finalmente se concretará en un tratado o convenio internacional. Previsiblemente, los peones europeos siguieron la voz del amo y con impúdica deshonra se apresuraron a declarar lo mismo, arrojando por la borda los últimos restos de la tradición democrática europea.


Para concluir: una victoria muy importante y que pese a la deplorable deserción de algunos países de América latina y el Caribe cuenta con el aval de la constelación de actores que en la vida práctica están dando a luz un nuevo orden internacional crecientemente multipolar y en el cual la hegemonía de Estados Unidos se encuentra cada vez más menoscabada. Asombra la deserción de Brasil, apartándose de sus socios del Brics que en su totalidad votaron a favor de la propuesta de uno de sus miembros, Sudáfrica, lo que pone de relieve, por enésima vez, la clásica anfibología de Itamaraty: estamos en el Brics, pero subrepticiamente votamos con Estados Unidos. Sorprende y mucho consterna la defección de la Argentina, que tiene más de un motivo para preocuparse por el tema dada la creciente importancia que la explotación de los recursos mineros e hidrocarburíferos tiene en su actual estrategia económica y la sintonía política existente con el gobierno de Rafael Correa. Confiemos en que esta vez, a diferencia de lo ocurrido el siglo pasado, una nueva versión del código de conducta de las transnacionales pueda ser aprobado y llevado a la práctica para poner fin a sus interminables tropelías. Y que los países latinoamericanos que la semana pasada se abstuvieron –sobre todo Argentina y Brasil– replanteen su postura y colaboren activamente en las labores de la comisión que estará encargada de preparar la nueva normativa. Fue un pequeño, pero significativo paso adelante. La mejor prueba de esto es la desaforada reacción de los representantes del poder de las transnacionales, que no ahorrarán esfuerzos para frustrar la concreción de la digna y valiente iniciativa propuesta por Ecuador y Sudáfrica.


* Director del PLED, Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini

Publicado enInternacional
Domingo, 29 Junio 2014 06:26

Jihad petrolera global

Jihad petrolera global


¿Quién encabeza la jihad global, Al Qaeda o ISIL?, pregunta Hani Nesira, del Instituto de Estudios Al Arabiya, publicado por Al Arabiya News, controlado por Arabia Saudita (http://english.alarabiya.net/en/perspective/alarabiya-studies/2014/06/19/Who-leads-global-Jihad-al-Qaeda-or-ISIS-.html).


El Estado Islámico de Irak y el Levante (Siria/Líbano), cuyas siglas en inglés son ISIL y en árabe Daesh, que controla grandes porciones de territorio de Irak y Siria, ostenta un portal muy bien montado en las redes sociales, donde alardea sus hazañas.


Mustapha Ajbaili, de Al Arabiya News, explaya cómo ISIL/Daesh conquistó las redes sociales (http://english.alarabiya.net/en/media/digital/2014/06/24/How-has-ISIS-conquered-social-media-.html) y hasta publicita su jihadología en la revista online El Reporte del Estado Islámico.


El pasado 22 de junio los jihadistas colocaron un nuevo sitio, ISIL en Arabia Saudita, lo cual ha intrigado a los analistas que endosan a la monarquía saudita el padrinazgo de la guerrilla sunita.


Según Hani Nesira, ISIL/ Daesh florece en medio de estados fallidos con el fin de crear su propio Estado y cree ser capaz de liderar la jihad global, a diferencia de Al Qaeda, que se enfoca en el enemigo distante en lugar del enemigo cercano.


Considera que el liderazgo central de Al Qaeda se ha debilitado y es incapaz de apoyar a sus afiliados, lo cual reputa a ISIL/Daesh, con su expansión constante (sic) y sus éxitos (sic) en contextos caóticos a escalas nacional, regional e internacional, para superar a Al Qaeda y tomar el liderazgo de la jihad global.


El enfoque operativo de ISIS/ Daesh es geográfico, con el fin de establecer un Estado interconectado, la "media luna ISIS/ Daesh", que se extiende desde la histórica ciudad de Diyarbakir (sureste de Turquía), al borde del río Tigris, e incluye Raqqah (norte del centro de Siria), Mosul y Nínive (ambas en Irak). ¡Cómo sabe ISIL/ Daesh de geopolítica!

Hani Nesira comenta que los líderes de ISIL/ Daesh no son tan exhibicionistas en los multimedia como su contraparte (sic) de Al Qaeda. ISIL/ Daesh opera mejor las redes sociales que Al Qaeda.


Hani Nesira comenta varias diferencias entre las dos agrupaciones sunnitas ISIL/ Daesh y Al Qaeda, entre las que destaca la proclividad de la primera a asestar el anatema de apóstatas ( takfir) tanto a los sunitas, quienes no siguen su línea radical, como a todos los 300 millones de chiítas de los mil 600 millones de la umma, el universo islámico (casi la cuarta parte del planeta) –del cual 80 por ciento es sunita–, cuyo crecimiento demográfico y poligámico es sustancialmente juvenil.


Al Qaeda maniobró más bien en la región de Afganistán/Pakistán (AfgPak), mientras que "las operaciones suicidas de ISIL/ Daesh son efectuadas exclusivamente en Irak y Siria y no han conducido a operaciones aguijón en contra de Occidente o Estados Unidos, en línea con el concepto de ISIL/ Daesh, que se considera a sí mismo como un Estado (¡supersic!) y no una organización como los talibanes (nota: que operan en AfgPak).


Hani Nesira deberá actualizarse una semana después de su exposición, ya que ISIL/ Daesh "conminó a Líbano a prepararse para más ataques suicidas, según el mismo Al Arabiya News" (http://english.alarabiya.net/en/News/middle-east/2014/06/27/ISIS-warns-Lebanon-to-prepare-for-more-suicide-attacks.html), lo cual confirma la tesis de su contraparte, el periódico Al-Akhbar, muy cercano al Hezbolá chiíta libanés (http://english.al-akhbar.com/content/isis-declares-war-lebanon).

Nada de qué asombrarse después de que el mismo general Martin Dempsey, jefe de las fuerzas armadas conjuntas de Estados Unidos, había expuesto los vasos comunicantes entre Irak, Siria y Líbano en su célebre ecuación 2, 2, 2, 1 (http://www.jornada.unam.mx/2014/05/18/opinion/012o1pol).


Hani Nesira afirma que ISIL/Daesh carece de ética (sic) y parece depender de las creencias ideológicas del extremo jihadismo salafista, que aboga por la adherencia primigenia de los predecesores.


Imran Khan, del blog Al Jazeera –controlado por Qatar (http://blogs.aljazeera.com/blog/middle-east/iraq-whose-oil-it-anyway), a quien la prensa de Irán acusa de financiar a los sunitas de ISIL/ Daesh–, señala que la región kurda semiautónoma del norte de Irak ha exportado petróleo a Turquía contra los deseos del gobierno central iraquí (nota: del atribulado primer ministro chiíta Nuri Al Maliki).


Imran Khan reporta que el gobierno central de Bagdad presentó una demanda legal contra Turquía después de que Estambul anunció que el petróleo de la región kurda era vendido en los mercados internacionales –cuya primera entrega fue a Israel

(http://www.haaretz.com/news/middle-east/1.600206 )– y sentencia que el petróleo para Irak es su horizonte de vida, cuando sus ventas constituyen 95 por ciento de su presupuesto y controlar su exportaciones de petróleo significa controlar el país.

Imran Khan recuerda que con la ayuda de las sanciones y de la imposición de una zona de exclusión aérea por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia en 1991, los kurdos de Irak empezaron a construir una economía independiente. Es el petróleo el que ha financiado tal proceso.
Hoy los kurdos controlan 25 por ciento del petróleo de Irak cuando poco se habla de los yacimientos en Mosul y en la provincia de Nínive hoy bajo la férula de ISIL/Daesh.


Según Jeremy Bender, de Business Insider (25/6/14), Turquía estima entre 100 mil y 120 mil barriles de petróleo al día que fluyen desde Kurdistán, mientras 2.3 millones de barriles de petróleo se encuentran almacenados en el puerto turco de Ceylan.


Kurdistán planea incrementar sus exportaciones a 250 mil barriles al día en julio mediante sus contratistas ExxonMobil y Chevron.


Hoy las ganancias kurdas son colocadas en una cuenta de banco en Turquía, mientras el israelí Aaron Klein imputa que los miembros de ISIL fueron entrenados por instructores estadunidenses en una base secreta en Jordania, además de Turquía, cerca de la base aérea de Incirlik (http://www.wnd.com/2014/06/officials-u-s-trained-isis-at-secret-base-in-jordan/ ), lo cual no dista de la estrujante acusación del senador del Partido Republicano Rand Paul, uno de los líderes del Tea Party, quien reclamó a su país "haber creado el paraíso jihadista en Siria, Libia e Irak (http://rt.com/usa/167892-rand-paul-qaeda-iraq/ )"

.
El analista Claude Salhani publica en el portal Oil Price (23/6/14) un mapa prospectivo de la jihad petrolera global de ISIS/Daesh (http://www.alfredojalife.com/?p=1174), y se pregunta si es una coincidencia de que casi (sic) todos los países que este grupo radical islámico aspira gobernar sean productores de petróleo.


Las regiones negras del mapa, idéntico al color de la bandera de ISIL/Daesh, se extienden de los océanos Atlántico y Pacífico e incluye todo el norte de África, Nigeria y Camerún en África occidental, y Chad, Sudán, Etiopía y Somalia en la costa oriental del continente, atravesando los mares Mediterráneo y Rojo, para englobar el mundo árabe entero.


Se deduce que los estados fallidos, abundantes en estratégicas materias primas como el petróleo, constituyen la carne de cañón para las neobalcanizaciones geopolíticas y las nuevas regionalizaciones geoeconómicas.


www.alfredojalife.com
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife
Vk: id254048037

Publicado enInternacional
Frankenstein recargado: biología sintética

El tiempo que la biología sintética –una forma extrema y mucho más riesgosa de manipular los códigos genéticos, ensamblando genes artificiales– empieza a lanzar productos al mercado, sus inversionistas, que incluyen a seis de las 10 mayores trasnacionales petroleras, seis de las mayores de agronegocios, seis de las mayores químicas y las siete mayores farmacéuticas, se movilizan para impedir que Naciones Unidas estipule alguna forma de supervisión independiente o control público, tratando de que el público no se entere de qué es la biología sintética y qué implica. No sea que entiendan que es una tecnología que suma todos los problemas de los transgénicos, pero va mucho más allá en el quiebre de los equilibrios evolutivos naturales y en sus impactos sociales, económicos y ambientales.


Los promotores de la biología sintética se enfocan ahora en impedir que se apruebe una moratoria a esta tecnología en el Convenio de Diversidad Biológica (CDB), que discutirá el tema en su órgano técnico científico en junio y decidirá en la decimosegunda Conferencia de las Partes del CDB en Corea en octubre próximo.


Este trabajo de cabildeo e intento de frenar el escrutinio y la crítica social no lo hacen público empresas como Chevron, Total, Shell, BP, Basf, DuPont, Monsanto, Syngenta, Cargill, ADM, Unilever, Pfizer, Sanofi-Aventis, Merck, Boeing, o algunas de las muchas otras gigantes globales que están detrás de la biología sintética.


Como sucedió con los transgénicos hace 30 años, los que salen a promover la biología sintética y a pedir que no se regule, son algunos científicos de algunas academias (nunca la comunidad científica en totalidad, donde existen muchos críticos a estas tecnologías), que no explicitan si tienen conflictos de interés, pero sí muestran que están deslumbrados con la tecnología y basándose en las promesas o sueños de lo que se supuestamente podrían hacer con ella, reclaman el liderazgo del debate social e internacional, afirmando que son capaces de autorregularse, por lo que no es necesario supervisión pública independiente y mucho menos una moratoria.


Es como mínimo curioso, que científicos digan que no a una moratoria a la liberación comercial y al ambiente, porque es apenas un tiempo para cumplir ciertas condiciones, como un debate social abierto, informado y amplio de lo que implican los productos de la biología sintética, quién los controla, si afectan al medio ambiente, a la biodiversidad, a la salud, a las economías, si son mejores qué otras alternativas o las impiden, lo cual no impide su investigación. ¿Cuál sería su prisa para que se lancen al mercado y al ambiente productos sobre los que no sabemos sus consecuencias?


¿Debemos leer que según esos científicos, que reconocen no saber qué implicaciones tiene la tecnología en todos esos planos, son las empresas –que hacen la comercialización– las que lo manejarán de la mejor forma para todos? Sería como pensar que Monsanto se hará cargo de todos los impactos del maíz transgénico y tomará la mejor decisión para el interés público.


Veamos un ejemplo de biología sintética que ya está en el mercado: la producción de artemisina sintética, para fármacos contra la malaria. Fue desarrollada por Jay Keasling, del Lawrence Berkeley National Laboratory del Departamento de Energía de Estados Unidos, con recursos públicos y 42.5 millones de dólares de la Fundación Bill y Melinda Gates. Keasling fundó entonces la empresa de biología sintética Amyris, que recibió mucho más fondos de petroleras como Shell y Total, para usar el mismo proceso de manipulación genética ya financiado para malaria, pero para producir combustibles. En el camino, Keasling licenció la tecnología de artemisina sintética a la trasnacional Sanofi-Aventis y afirma que puede cubrir todo el mercado de artemisina a precios más baratos que la artemisina botánica natural. Sin embargo, la artemisina sintética, a pesar de la fuerte subvención de la Fundación Gates, es más cara que la que ya existía. Eso sin contar que el abasto era suficiente antes de la artemisina sintética y ahora dejará sin ingresos a unos 100 mil campesinos de África y Asia, proveedores de artemisia annua (ajenjo dulce), la planta que naturalmente contiene el principio activo. Keasling propuso en una conferencia que esos campesinos ahora podían plantar papas, lo cual además de cínico, revela su ignorancia de la realidad. Los campesinos ya plantan comida, pero una pequeña parcela de artemisia (promedio 0.2 hectáreas) les brinda un crucial ingreso contante adicional.


Como no logró escalar la producción de combustibles, Keasling, igual que otros industriales de la biología sintética, se han vuelto a la sustitución masiva de principios activos de plantas de alto valor agregado, como pachuli, escualeno, vetiver, azafrán, vainilla y similares, todos producidos actualmente por cientos de miles de campesinos en países del Sur. Por ahí van las promesas de atender el hambre y las enfermedades con biología sintética.


Además, crear genomas sintéticos e incluso, como se anunció recientemente, la creación de nuevos nucleótidos artificiales (investigadores de Estados Unidos insertaron en un organismo dos nuevas bases llamadas X e Y, adicionales a las C, G, T, A), plantea serias preocupaciones sobre los efectos que estos franken-organismos tendrán sobre los naturales, si llegan al ambiente.


Los impactos potenciales son tan vastos y en tantos niveles, que el debate social es imperativo y no puede considerarse apenas un tema científico. Afirmando el principio de precaución y para que el debate no sea una farsa mientras sufrimos los impactos, urge una moratoria a su liberación comercial y al ambiente.

Más información en synbiowatch.org y etcgroup.org


*Investigadora del Grupo ETC

Publicado enInternacional
Diez corporaciones del mundo real que parecen salidas de la mente de un supervillano

Ya lo avisó en su día el documental 'The Corporation': Las empresas se comportan como psicópatas y, lo que es peor, no les queda otra opción para sobrevivir en este frenopático poblado por otros psicópatas que es la economía global. Pero dentro del manicomio hay muchos niveles de locura: están los locos de toda la vida, esos que quieren ganar más dinero cada año, y están los verdaderamente tarados, aquellos que son capaces de pasar por encima de cualquier comunidad o ecosistema para lograr su sacrosanto objetivo: amasar pasta.

 

A continuación las diez empresas más malvadas del planeta (con su token español incluido):

 


10 Wal Mart


Negocio: Gran distribución


Tropelías: Atila del pequeño comercio, negrero de sus "asociados"


¿Pero qué tripa se os ha roto para incluir en una lista de empresas malvadas al mayor empleador de EEUU, con sus 2,2 millones de trabajadores en todo el mundo? Pues porque buena parte de esos trabajadores sobreviven en el umbral de la pobreza, con sueldos de unos 8 dólares por hora (menos de 6 euros). El presidente de Wal-Mart gana más en una hora que un "asociado" (así llaman a los curritos) a tiempo completo en un año.


En un mercado libre el trabajador de Wal-Mart tal vez podría buscar trabajo en otro lugar pero no es el caso: la cadena de supermercados ha arrasado con la competencia y con la industria estadounidense: el 85% de los productos que vende se importan de China.

 

 

9 Office Cherifien des Phosphates


Negocio: Minería


Tropelía: Expoliar las riquezas de territorios invadidos


Ni tú ni casi nadie ha oído el nombre de esta empresa, pero puedes estar seguro que en tu nevera hay más de una fruta crecida gracias a los fosfatos que extrae del subsuelo del Sáhara. ¡Ah, en ese caso es una benefactora de la Humanidad! Bien, podría serlo, si no fuera por dos pequeños detalles:


1. Buena parte del mineral que vende esta empresa marroquí procede del territorio del Sáhara Occidental, más concretamente de la gigantesca mina de Bou Craa, la mayor del mundo. En otras palabras, Office Cherifien se está lucrando con las riquezas naturales de los saharauis.


2. La empresa pertenece a la familia real marroquí, así que la inmensa riqueza generada (Marruecos es el primer exportador de fostafos del mundo) no revierte tampoco en la población marroquí sino en su monarca, Mohammed VI, "el rey de las rocas", según Forbes, el séptimo rey más rico del mundo, con una fortuna de 2.500 millones de dólares.

 

8 Nestlé


Sector: Alimentación, cosmética y demás


Tropelía: Acaparar el agua a las comunidades de medio mundo


El evocador logo de Nestlé –mamá pájaro alimentando a sus polluelos en el nido- es probablemente uno de los más hipócritas de la historia de la comunicación corporativa. La multinacional suiza es por derecho propio la empresa más boicoteada de la historia, por escándalos como la leche en polvo que hacía que los lactantes renunciaran a la leche materna a la más reciente acaparamiento de los recursos hídricos en países como Etiopía, Sudáfrica o Pakistán.


Es ley de mercado: a medida que el agua empieza a escasear, su venta se convierte en un enorme negocio. Ejemplo práctico: Nestlé se apropia cada día de 1,1 millones de litros de agua de un acuífero canadiense (incluso durante las sequías) por los que abona la bonita cifra de 3,71 dólares, y los revende –una vez embotellada y etiquetada- por 2 millones de dólares, obteniendo un espectacular margen del 53 millones por ciento, según el cálculo de Hang the Bankers.

 

 

7 Pescanova


Negocio: Pesca


Tropelías: Destrozos en el medio ambiente, abusos a sus trabajadores


Para hacer tortilla hay que romper huevos, decía Alex en 'La Naranja Mecánica'. Y para que Rodolfo Langostino llegue a tu mesa hay que expoliar muchos manglares en Nicaragua, denuncia la ONG Intermón Oxfan en un informe distribuido el pasado verano sobre las prácticas laborales y medioambientales de la pesquera española, propietaria de la mayor flota mundial al menos hasta que a sus dueños les cegó la codicia y hundieron el barco.


Entre las muchas denuncias acumuladas –y no sólo contables- están "causar daños medioambientales irreparables" en los manglares de Nicaragua para la cría del langostino o en los bancos de Chile, con redes de arrastre. Además, los trabajadores de los criaderos de langostinos cumplen jornadas maratonianas. Para añadir sal a la herida, Pescanova recibió en 2012 créditos por valor de 10 millones de euros del Ministerio de Economía (Cofides), años después de que se hubieran presentado las denuncias.

 

 

6 Academi


Negocio: Guerras


Tropelías: Subcontratistas de batallas ajenas


Seguramente el nombre de Academi no te diga nada, y puede que te suene a una academia de catalán para extranjeros, pero si decimos Blackwater tal vez vuelvan a tu memoria las imágenes de un ejército mercenario que desembarcó en Irak tras la invasión y, poco a poco, fue reemplazando al ejército norteamericano en las tareas de zapa y hostigamiento de los insurgentes.


Academi es, efectivamente, un lavado de cara de Black Water, la mayor empresa de mercenarios del mundo: 40.000. Su página web no deja lugar a equívocos: "Entrenamientos de elite. Protección de confianza", y es que este ejército privado hace la guerra por su lado... a sueldo del Pentágono, de donde provienen el 90% de sus ingresos.


Desde un punto de vista conspiranoico, sería bonito que la empresa más malvada del planeta, Monsanto, comprara Academi/Blackwater para formar Evil Corp, como se ha dicho por ahí, pero desdichadamente es mentira.

 

 

5 Mitsubishi


Negocio: Electrónica, pesca, pastis


Tropelía: Congelar atunes para revenderlos tras su extinción


A los japos les gusta más un lomo de bonito que a los gaditanos la tortita de camarones. Tanto les gusta que ya se han comido prácticamente todos los atunes del Pacífico norte, estén (estemos) haciendo lo propio con los del Mediterráneo y los bonitos del Atlántico. El pez desaparecerá en algún momento de las próximas décadas, pero la avidez por su carne roja permanecerá alguna generación más.


Consciente de esta "demanda latente", la multinacional Mitsubishi está pescando miles de toneladas de atún azul en aguas europeas y ultracongelándolas a -60ºC para revenderlas dentro de varios años, como si fueran recién pescadas, una vez la escasez haya disparado el precio por las nubes, según denuncia el documental 'The End of the Line'. Además de fabricar excelentes troskis, Mitsubishi acapara el 40% de las capturas de atún mediterráneo que se vende en Japón. WWF calcula que la especie podría estar esquilmada en 2048. Hagan cuentas.

 

 

4 Armajaro Holdings

 


Negocio: Inversiones


Tropelía: ¡Quedarse con el chocolate!


En el cuento de Roald Dahl y en la película de Tim Burton, "Charlie y la fábrica de chocolate" Willy Wonka era un excéntrico ermitaño que controlaba la producción del mejor chocolate del mundo. Con mucho menos gracia y glamour, el especulador Anthony Ward trata de acaparar la producción de cacao en el mundo, conocedor de un pequeño secreto: dentro de 20 años el chocolate se habrá convertido en un producto de lujo.


Ward, dueño de la firma de inversión Armajaro Holdings, compró en 2010 241.000 toneladas de cacao, suficientes para fabricar 5.300 millones de barritas de chocolate, una por cada habitante del planeta sin contar diabéticos y señoras en régimen. ¿El motivo? Dentro de un par de décadas, las barritas de chocolate Kit-kat, Mars o los entrañables Huesitos que hoy podemos comprar por 1 euro costarán 10 euros (o estarán compuestos de sucedáneos grasos), según el documental Panorama de la BBC sobre la problemática producción de cacao en África.

 

 

3 Correction Corporation of America


Negocio: Prisiones


Tropelía: Conseguir clientes para llenar sus cárceles


Imagina por un momento el Gobierno privatiza Instituciones Penitenciarias, lo renombran Trullo S.A. y empieza a cotizar en Bolsa. Impensable, ¿verdad? Pues en EEUU hace tiempo que sucede. El campeón nacional del sector allí -el Hilton de las prisiones, para entendernos- se llama Corrections Corporation of America (CCA), cotiza en bolsa y su negocio no es obviamente la rehabilitación de los reclusos sino su reincidencia, lo que puede que explique que Estados Unidos sea el país con mayor población reclusa del mundo.


Si la misma existencia de una empresa que vive de la privación de libertad de las personas es un escándalo, aún lo son más los métodos de operación de CCA. Según un informe del grupo In The Public Interest, la empresa exige a los estados un contrato que garantice un 90% de ocupación de las celdas, de modo que si se reduce el índice de delitos, el gobierno debe pagar una compensación. ¿Y qué hace un gobernador con el agua de los presupuestos al cuello? Pues sacar a la policía a buscar más negros delincuentes. Como reza el famoso dicho policial, "no hay nadie inocente, sino insuficientemente investigado".

 

 

 

2 Rio Tinto


Negocio: Minería


Tropelía: Trabajo esclavo, guerras por el territorio


Quién nos iba a decir que un humilde río ferroso de Huelva iba a dar nombre a uno de los supervillanos corporativos más malvados del planeta. Pues sí: Rio Tinto fue fundada a finales del XIX por un grupo inglés para explotar las minas de cobre en Andalucía y posteriormente se expandió hasta el infinito y más allá... concretamente, hasta Papúa Nueva Guinea.


El historial de abusos contra el medio ambiente y los derechos humanos de Rio Tinto está documentado en medio mundo (Filipinas, Namibia, Madagascar y Australia, entre otros territorios), pero alcanza su paroxismo en Papúa Nueva Guinea, donde una filial de la compañía, Bougainville Copper, bloqueó la isla en 1990 en represalia a un movimiento secesionista que amenazaba su negocio. Durante el bloqueo, que duró siete años la Cruz Roja calcula que murieron 10.000 personas por falta de asistencia médica. El objetivo del director de la empresa era "matar de hambre a esos bastardos".

 

 

 

1 Monsanto


Negocio: Alimentación


Tropelía: Prohibir a los agricultores que replanten las semillas


Si un guionista tratara de plasmar maldad más abyecta en una empresa, probablemente le faltara imaginación para llegar a los niveles de perversión de Monsanto, la empresa de supervillanos que no tiene empacho en reconocer que quiere controlar la alimentación mundial. It's only business.


Recientemente, Monsanto ha sido nombrada la empresa más malvada del mundo (por delante de McDonald's y la Reserva Federal), pero lleva décadas acumulando méritos: durante la guerra de Vietnam suministró al Ejército de EEUU una fórmula refinada del "agente naranja", mucho más letal con los "malditos limones" que la de sus competidores. Luego llegaron el DDT, las aspartano y la hormona de crecimiento de las vacas, todas ellas con graves consecuencias para la salud de los consumidores.


Su línea más rentable es el herbicida Roundup, que, según denuncian los ecologistas, queda en los alimentos y puede causar una amplia gama de enfermedades en los consumidores: de la diabetes, al cáncer, pasando por Parkinson o depresión. Y mejor no hablamos de los transgénicos, porque nos acusarán de involucionistas y magufos...


Con la colaboración de Intermón Oxfam e información de Econmatters, Salon, El País, Forbes, Hang the Bankers, Público, Independent, Yorokobu, The Punch y Corp Research.


Abundando:


-Por qué el agotamiento del fósforo debería preocuparte


-Nueve animales con superpoderes


-Diez juguetes que, asombrosamente, se siguen regalando


-Seis efectos benéficos de las drogas que no quieren contarnos


-Por qué me deprime la Navidad

Publicado enInternacional
Martes, 15 Octubre 2013 07:28

La esclavitud no se regula

La esclavitud no se regula

Que pocas corporaciones globales y fondos capitalistas estén sistemáticamente pertrechando crímenes ecológicos y sociales en todo el mundo –en forma de explotación de minas a cielo abierto, expulsando pueblos de sus moradas, privatizando zonas marítimas o acaparando las semillas– sólo se explica por una perfecta arquitectura de impunidad construida con la complicidad de gobiernos neoliberales, que, como un sastre particular, tallan a su medida legislaciones que les protege y favorece. Por si tales mecanismos no fueran suficientes, las propias empresas se acicalan con maquillajes color verde solidario en tiernos espots publicitarios donde explican su compromiso con el planeta y la humanidad.

 

Bajo esta farsa –insitucionalizada con el apelativo de Responsabilidad Social Corporativa (RSC)– encontramos al BBVA, Unión Fenosa, Repsol o Iberdrola, qué más da, presumiendo de lo que no son: empresas comprometidas con la calidad de vida de las personas, con el cuidado del medio ambiente, o una empresa que escucha a la gente.

 

El mecanismo siempre es parecido. Primero se comete el delito, explotar mano de obra o expoliar recursos naturales. A continuación, como es lógico, llegan las denuncias, los reclamos, la lucha y se deja en evidencia a tales corporaciones, y entonces, éstas contratacan con directores de marketing en las cocinas que le dan la vuelta a la tortilla. Nuestros negocios –dicen entre fogones– favorecerán el desarrollo de la zona. Y finalmente llegamos a la fase más perversa, cuando instituciones internacionales gubernamentales y no gubernamentales "avalan y promocionan" el elegante vestido de la prestigiosa marca RSC.

 

En este punto nos encontramos ahora, cuando el ya bien conocido y denunciado fenómeno de acaparamiento de tierras está encontrando en el Banco Mundial, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y en algunas ONG una inverosímil legitimidad bajo el eufemismo de inversión agrícola responsable. Fíjense en la trampa semántica, es la clave. Cuando el hacerse con tierras campesinas –se calcula que al menos 80 millones de hectáreas en todo el mundo han pasado al control de grandes corporaciones, fondos de inversión e incluso gobiernos extranjeros, generando enormes desplazamientos de personas que pierden sus raíces y su sustento– cambia de nombre, y ya no es acaparamiento, sino inversión, rápidamente se justifica tremenda injusticia. Eso es lo que hay detrás de nuevos protocolos y regulaciones voluntarias que estas instituciones proponen para descatalogar lo que son injustos e inaceptables acaparamientos y colocarlos en la categoría siempre bien vista de "inversiones" y sus supuestas bondades.

 

Los argumentos que defienden este tipo de regulación dicen que permite diferenciar entre "negocios hechos con buenas intenciones", que generan empleo y economía, de los claramente acaparamientos y todos sus estigmas, algo muy parecido a quienes justificaban la esclavitud porque había buenos amos que mucho cuidaban del bienestar de sus siervos. Pero, como dice GRAIN: "La esclavitud no se regula, se declara ilegal. De la misma manera, cualquier enfoque serio para luchar contra el hambre y la pobreza requiere garantizar a los pueblos el control sobre sus tierras y territorios, no directrices y reglas sobre qué puedan hacer las corporaciones y los inversionistas extranjeros para trabajar para sí mismos. Lo que necesitamos no es inversión responsable en tierras agrícolas, sino restitución. Por esto queremos decir que en vez de tratar de hacer funcionar esta nueva tendencia de financializar la tierra agrícola, se necesita detener estos negocios y revertirlos, restituyendo las tierras a las comunidades que vivían de ellas".

 

En esta línea también se han pronunciado los movimientos sociales de América Latina y el Caribe (entre ellos CLOC-La Vía Campesina y el MAELA) reunidos el pasado 7 y 8 de agosto en Bogotá, Colombia, en una consulta continental para discutir sobre el concepto de inversión agrícola responsable. Allí afirmaron que se deben rechazar cualquier medida que siga promoviendo o justificando el crecimiento de la agricultura industrial y agroexportadora, como la que se desarrolla en los acaparamientos de tierra. Y que, en cambio, se necesita fortalecer, en todo el mundo, el enfoque de la soberanía alimentaria, basada en una agricultura gestionada por las propias comunidades, de pequeña escala y para los mercados locales.

 

De acuerdo, los acaparamientos no se regulan se declaran ilegales.

 

*Coordinador de la revista Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas

Publicado enInternacional
Domingo, 29 Septiembre 2013 09:35

En mi país

En mi país

Antonio Carlos Jobim, compositor inigualable, creador de la bossa nova y de un sinfín de maravillas, se refería con dolor a nuestro país. Decía el maestro soberano: "Brasil no es para principiantes".

 

Más allá de las contradicciones eternas, de los desfiladeros de impunidad, de la que todavía es una de las más desiguales distribuciones de renta del planeta, más allá de la ignominia de los abandonados, lo que asombra e indigna es ver cómo se repiten absurdas barbaridades, como si fuesen resultados inmutables de un destino desvariado.


Es verdad: mi país no es para principiantes. Ver lo que pasa exige alma de acero y una fe imposible en el improbable futuro.


De los países emergentes, Brasil es el segundo que más invierte en el exterior. Petrobras tiene la más desarrollada tecnología de punta del mundo para producir petróleo en aguas profundas. Brasil es el cuarto mayor fabricante de aviones y el quinto mercado automovilístico. Es el quinto mayor mercado de telefonía móvil y el sexto usuario mundial de Internet. La votación electrónica existe desde hace más de 15 años. La banca tiene una de las tecnologías más desarrolladas del planeta; los correos son rápidos, eficaces y confiables. La telefonía funciona, y Brasil es el mayor exportador de carne vacuna, azúcar y soya.


Ese es el Brasil blanco, habitado por una minoría –uno por ciento de los brasileños acapara 20 por ciento de la renta que el país produce– que puede disfrutar de sus bondades.


Pero está también el Brasil que colecciona historias bárbaras de la degradación del ser humano, y resulta difícil ver luz alguna al final de ese largo túnel de horrores.


Por ejemplo: 52.6 por ciento de los menores de 18 años detenidos en Río de Janeiro por cometer crímenes murieron o reincidieron en la criminalidad luego de recuperar la libertad. Atención: esa estadística se refiere solamente a los que son recapturados cometiendo delitos o cuyas muertes fueron registradas. Muchos más siguieron en la violencia antes de alcanzar la mayoridad legal sin ser presos, o fueron muertos sin contabilizar. A cada año, y solamente en Río de Janeiro, hay más de ocho mil crímenes –del secuestro al tráfico de drogas, de asaltos a asesinatos– cometidos por menores de edad.


La violencia urbana es real, y no hay solución a la vista. En Río, la policía militar tiene el increíble balance de cinco muertes por cada 11 intervenciones: en casi la mitad de sus acciones, alguien es muerto. El dato se repite por el mapa nacional; una comparación somera muestra que la brasileña es la policía que más mata en el mundo. Más que la de Sudáfrica, más que la de Turquía.


Muchas mujeres son muertas todos los años en mi país. Hay, desde 2006, una ley extremamente rigurosa para penalizar agresiones contra mujeres, especialmente en el ámbito doméstico. En 2001, antes de la ley, el porcentaje era de 5.41 mujeres asesinadas por cada 100 mil. En 2011, cinco años después de vigencia de la ley y con el último dato consolidado, la proporción aumentó a 5.43. Un aumento mínimo, es verdad, pero que deja claro que la violencia ignora la ley. El año pasado, a cada hora siete mujeres sufrieron golpizas. Fueron 58 mil casos a lo largo del año, o 159 al día.


Eso, atención, solamente en el estado de Río de Janeiro, el segundo más rico y desarrollado de mi país. En 52 por ciento de los casos los agresores fueron maridos, compañeros o ex maridos y ex compañeros.


Y conocidos –o ex compañeros, ex maridos, padrastos, familiares– fueron responsables por la mitad de los casos de estupro. Que, a propósito, solamente en Río sumaron el año pasado 4 mil 993 casos registrados. Es decir, cada dos horas alguna mujer fue violentada sexualmente. De ese total, 30 por ciento se refiere a niñas de entre 10 y 14 años.


Vale reiterar: esos datos se refieren a quien sufrió estupro y recurrió a la policía o a algún hospital. Nadie tiene el cálculo de cuántos estupros ocurrieron en realidad.


En las favelas de Río, donde vive alrededor de un millón 800 mil personas, 68 por ciento de los niños y niñas sufren golpizas en sus casas. Cuanto más pobre la favela, más son los casos de agresión violenta a niños a partir de dos años de edad.


Es fácil imaginar el escenario del resto del país, en los bolsones de miseria del norte y del noreste, donde el abandono es tan presente como el sol de cada día.


En mi país de 200 millones de habitantes, la mitad de los domicilios no recibe agua tratada ni cuenta con desagüe, pero 71 por ciento de las casas brasileñas tiene televisión, y hay casi dos celulares por habitante.


También así es mi país, el que el año que viene recibe un Mundial de futbol y, en 2016, los Juegos Olímpicos, en Río.
Ese es el país que, como decía el maestro soberano: definitivamente no es para principiantes.


Fernando Henrique Cardoso, primero, y después, con énfasis mucho mayor, Lula da Silva y ahora Dilma, hicieron (y hacen) esfuerzos olímpicos para cambiar ese escenario brutal. Mucho se avanzó, es verdad, pero Brasil sigue doliendo, sigue siendo una herida abierta.

Publicado enInternacional
Desplome de la producción de las “dinosáuricas” petroleras anglosajonas

Mientras se frotan las manos el Financial Times (12/8/13) y el angloestadunidense Duncan Wood, autor del reporte WWC/ITAM/Imco (ver Bajo la Lupa, 17/7/13) y prácticamente el padre putativo de la entreguista “reforma Peña/Videgaray/Aspe” –que consideran “el mayor alcance desde el TLCAN de 1994”–, las petroleras anglosajonas exhibieron su “marcha de la vergüenza” (¡supersic!) al haber contraído dramáticamente su producción,pese a una suculenta inversión, según el mismo rotativo británico ( Financial Times, 11/8/13): “Atrapadas en un ciclo de gastar más pero hallando menos petróleo”.

 

Mas allá del diagnóstico definitivo de NBER (conglomerado de los economistas de Estados Unidos que dictaminan la recesión) –“TLCAN: México, un desempeño menos que estelar ”, 2004 http://www.nber.org/papers/w10289)–, a mi juicio, el “modelo TLCAN” no es nada ejemplar; todo lo contrario: representa un cataclismo humano multidimensional de desmantelamiento agroindustrial y de socavamiento soberano al abrir la caja de Pandora del narcotráfico, expulsar a 30 millones de migrantes, profundizar la miseria, entregar la banca nacional, desindustrializar la planta productiva, frenar la investigación y desarrollo y colocar a México en la órbita geopolítica de Estados Unidos bajo el esquema de “Norteamérica”.

 

Según el mismo rotativo ( Financial Times, 7/8/13), el mediocre “retorno de la inversión” ha alejado el “interés de los inversionistas en las grandes compañías de petróleo”, de acuerdo con el ranking de Morgan Stanley.

 

Las grandes petroleras europeas –Shell, BP, ENI (Italia)y TOTAL (Francia) reportaron 10 por ciento menos de ganancias al segundo trimestre de este año–, al unísono de las dos mayúsculas petroleras de Estados Unidos –ExxonMobil (“menos de la mitad del nivel del año pasado”) y Chevron (con abrupto declive).

 

Las megapetroleras anglosajonas (Shell, BP, ExxonMobil y Chevron), sumadas a las dos europeas (ENI y TOTAL), son ineficientes debido a su “elevado dispendio de capitales y a sus retornos declinantes”, según un reciente estudio de City Research: del 20 por ciento de retorno sobre el capital, a mitad de la década pasada, ahora se confinan a un mediocre 9 por ciento y con tendencia a precipitarse más en 2015.

 

Guy Chazan, del Financial Times, cita que los inversionistas, pese a los elevados precios, “desechan a las petroleras anglosajonas” como “dinosáuricas” (¡supersic!), que se encuentran atrapadas en una “perrera” al “gastar cada vez más para encontrar menos y producir menos petróleo”, cuando los “inversionistas las entierran para favorecer a sus más ágiles rivales, especialmente aquellos que están a la vanguardia del shale gas (gas esquisto/lutitas) de Norteamérica” (¡supersic!).

 

Las “dinosáuricas” trasnacionales petroleras anglosajonas han dilapidado sus reservas, mientras que las empresas estatales de los países emergentes las han consolidado hasta controlar 90 por ciento (ver Bajo la Lupa, 11/8/13).

 

Las trasnacionales petroleras anglosajonas son muy mediocres frente al desempeño de sus competidoras estatales con el petróleo no convencional, donde la estatal Petrobras las ha dejado atrás en la explotación de las aguas profundas.

 

A mi juicio, el renaciente nacionalismo de los recursos primarios, cada vez más acentuado en “Rusia, Venezuela y Asia central”, ha desplazado a las otrora omnipotentes petroleras anglosajonas, cuando el control del oro negro, más allá de un vulgar enfoque mercantilista, constituye la suprema joya geoestratégica del siglo XXI –transcendente consideración que soslaya la entreguista “reforma Peña/Videgaray/Aspe”, notablemente antiambientalista.

 

De no ser por el controvertido auge del shale gas, Estados Unidos, después de haber perdido el control de los hidrocarburos en el Medio Oriente –a consecuencia de su derrota militar en Afganistán e Irak– se encontraría en un gravísimo problema existencial.

 


Como corolario del shale gas, que ha beneficiado a pequeñas empresas de Estados Unidos que no se encontraban en el radar, su auge ha perjudicado paradójicamente a las megatrasnacionales petroleras anglosajonas, hoy “dinosáuricas”, que han desplazado su producción hasta en 40 por ciento a nuevos productos de extracción no convencional como el shale gas, más allá del petróleo y su exploración convencional.

 

Las megapetroleras anglosajonas, al unísono de las europeas latinas (ENI y TOTAL) –donde nadie cita a Repsol, la pésima apuesta de dos ex presidentes panistas, que ocupa un mediocre lugar 112 en el ranking de las 500 empresas globales de Fortune/CNN (en contraste con Pemex, tan vilipendiado ingratamente por los entreguistas neoliberales itamitas, que se ubica en el lugar 36 con 125 mil 200 millones de dólares de ingresos en 2012)–, tienen que responder a las exigencias de los rendimientos de sus accionistas, quienes se encuentran preocupados por su “incapacidad para aumentar la producción”. Gracias a sus abultados dividendos, las petroleras anglosajonas han detenido la fuga de sus inversionistas.

 

Guy Chazan considera que son las “empresas energéticas de mediano tamaño” las que “se han montado en el éxito del auge del shale gas”.

 

Mientras ExxonMobil declina su producción, la mediana EOG Resources espera aumentar su producción de petróleo crudo en 35 por ciento (subió más de 44 por ciento su valor en bolsa en un año), cuando esta última tiene un valor de “capitalización del mercado” de 10 por ciento de la primera. Otras empresas medianas de gran desempeño son Cabot Oil & Gas, Pioneer Natural Resources, Apache, Hess y Whiting Petroleum.

 

El nuevo mantra de la industria petrolera: “ Small is beautiful!”

 

Guy Chazan cita a Eric Gordon, de Brown Advisory, quien aduce que las acciones de las petroleras anglosajonas “están condenadas al subdesempeño” (¡supersic!).

 

Ed Crooks, del Financial Times (7/7/13), aduce que “las pequeñas empresas se encuentran a la vanguardia de la revolución del petróleo shale”, como Devon Energy, la polémica Chesapeake Energy y Continental Resources.

 

Ed Crooks se entusiasma y considera a estas pequeñas empresas como “el equivalente de la revolución cibernética en Silicon Valley”.

 

Liam Denning, del Wall Street Journal (“Reservar un lugar en el cambiante mundo del petróleo”, 11/8/13), rememora en forma sarcástica que “cualquiera que vio la serie Dallas sabe que es muy difícil tener confianza (¡supersic!) en los barones del petróleo”, debido a la “naturaleza nebulosa” de las “reservas probadas” de las petroleras de Estados Unidos, ya que los “datos de los recursos son demasiado grandes para ignorar”, los cuales “acarrean señales vitales sobre su futuro”.

 

Liam Denning cita a la consultora de energía Rystad Energy, que calcula sus propias estimaciones de acuerdo con un muestreo de 11 de las mayores petroleras mundiales y coloca entre las cinco grandes, que tienen entre 50 mil y 60 mil millones barriles de petróleo equivalente (BOE, por sus siglas en inglés), a 1) Shell; 2) Rosneft; 3) Petrochina; 4) ExxonMobil, y 5) Petrobras. Resalta que los mayores recursos los detenten tres empresas estatales (¡supersic!) de los BRICS: Rosneft, Petrochina y Petrobras.

 

Perturba que la entreguista y antiambientalista “reforma Peña/Videgaray/Aspe” claudique ante las “dinosáuricas” petroleras anglosajonas con menor futuro que Pemex, que cuenta con mayores reservas y un mayor potencial de su producción.

 

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalife

Facebook: AlfredoJalife

Publicado enInternacional
90 por ciento de las reservas de crudo, bajo control de las petroleras nacionales: The Economist

La vez anterior apunté en Bajo la Lupa (7/8/13) que “la revista neoliberal británica The Economist (‘El crepúsculo de las trasnacionales anglosajonas’, 3/8/13) –que forma parte del Grupo Pearson/Penguin/Random House con The Financial Times, a cuyas oficinas acudieron Peña y Videgaray a dar el banderazo de la privatización de la renta petrolera de Pemex (ver Bajo la Lupa, 30/6/13)– se alineó finalmente a la innegable realidad: en los años 50 las siete hermanas controlaban alrededor de 85 por ciento de las reservas globales. Hoy, más de 90 por ciento (¡supersic!) de las reservas se encuentran bajo control de las empresas petroleras nacionales (¡supersic!), que son propiedad, por lo menos en parte, de los gobiernos (¡supersic!). En el pasado, las empresas petroleras nacionales dependían del conocimiento tecnológico, habilidades administrativas de proyectos y el alcance global de las trasnacionales anglosajonas petroleras para producir, refinar y vender su petróleo. En estos días, las empresas petroleras nacionales son capaces de actuar sin ayuda de las trasnacionales anglosajonas”, lo cual fue mi tesis ante el Senado en 2008 (http://www.youtube.com/watch?v=DRPfjaLmr9Q)”.

 

The Economist, polémica revista portavoz del neoliberalismo global, cuenta entre sus principales accionistas a los legendarios banqueros Rothschild y a sus asociados, quienes detentan 50 por ciento de sus acciones, al unísono de otro 50 por ciento propiedad de The Financial Times (Brook Stephen, The Guardian, 25/2/08).

 

Sir Evelyn Robert de Rothschild fue jerarca de The Economist de 1972 a 1989 (Andrew Cave, The Telegraph, 29/11/12).

 

En forma impactante resaltan los vínculos de los legendarios banqueros Rothschild con la petrolera BP (Garry Withe, The Telegraph, 1/10/12).

 

Stephen Kinzer, corresponsal veterano de The New York Times y hoy profesor de periodismo en la Universidad de Boston, en una entrevista con Amy Goodman (conductora estrella de DemocracyNow!) asevera que BP es la empresa petrolera de los Rothschild (http://careandwashingofthebrain. blogspot.mx/2010/06/rothschild-petroleum-corporation-aka.html).

 

No es un asunto menor que The Economist, portavoz de los Rothschild –considerados por los chinos como la familia más rica del mundo, aunque no aparezca nunca en la polémica revista Forbes (ver Bajo la Lupa, “La guerra de las divisas y los Rothschild”, 12/9/10)–, decrete el “crepúsculo de las trasnacionales petroleras anglosajonas”, donde destacan BP y la angloholandesa Shell (además de las estadunidenses Chevron, ExxonMobil y ConocoPhillips), lo cual, a mi juicio, le imprime una gran credibilidad a su epitafio petrolero, en el que resume que su próximo gran negocio se centrará más en el gas que en el petróleo, en donde han perdido la partida en beneficio de las “empresas petroleras estatales” (¡supersic!), que han pasado de detentar 15 por ciento (en los años 50 del siglo pasado) a 90 por ciento del control de sus reservas en la actualidad.

 

The Economist se empata seis años después con los hallazgos del artículo paradigmático de Carola Hoyos ( The Financial Times, 12/3/07) de su socio en el grupo Pearson/Penguin/Random House.

 

La célebre cuan controvertida revista considera que “el rápido crecimiento de los mercados emergentes también exacerbó la tendencia de una extensión de medio siglo de su dominio del petróleo, que se ha trasladado (sic) a los países (¡supersic!) donde es hallado”.

 

Interesante descubrimiento lo es que la futura demanda del petróleo provenga también de las “economías emergentes” donde se encuentra su “oro negro”.

 


No se espera el mismo crecimiento en el “mundo de los ricos (sic), donde tienen su base las supertrasnacionales anglosajonas”, debido a una “mayor eficiencia de los combustibles en sus nuevos vehículos”, cuya mayoría usará menos petróleo.

 

The Economist/BP/Los Rothschild apuestan al gas natural proveniente del polémico fracking del shale gas (gas esquisto/lutitas)y “otras nuevas técnicas de producción”.

 

El mundo se encamina así a una fractura de facto entre los países ricos, que usarán mayormente gas, y los “mercados emergentes supeditados al petróleo”.

 

Ahora “la mitad del gasto de capital a largo plazo de las trasnacionales anglosajonas se dirige a los campos petroleros costosos (sic) en aguas profundas o no convencionales”, cuando los “arreglos en la participación de la producción y en las licencias para perforar en los patios traseros de las empresas petroleras estatales (sic) son cada vez más difíciles de encontrar”.

 

Hoy “las grandes empresas estatales (sic) constituyen seis de los 10 principales productores de petróleo del mundo”, cuya posición en las “grandes ligas” de la producción –en millones de barriles de petrolero al día (MBD) en 2012– es: 1) Aramco (Arabia Saudita): 12.7; 2) Gazprom (Rusia): 8.4; 3) NIOC (Irán): 6.1; 4) ExxonMobil: 4.1; 5) PetroChina: 3.6; 6) Kuwait Petroleum: 3.3; 7) Shell: 3.3; 8) Pemex: 3.2; 9) BP: 3.0 y 10) Chevron: 2.9.

 

Resalta que Pemex sea considerada la octava productora de “grandes ligas”, así como la mediocridad de la producción cada vez más declinante de las trasnacionales anglosajonas, mientras que en “exploración de aguas profundas nadie se compara a Petrobras”.

 

Cita tanto la producción mundial del petróleo, que se encuentra cercana a los 90 MBD (cifras de 2012), como a la consultora Bain & Company, que refiere que “cinco de las mayores petroleras estatales invirtieron 5 mil 300 millones de dólares en investigación y desarrollo (I&D) frente a 4 mil 400 millones de dólares de las trasnacionales anglosajonas y 2 mil 300 millones de dólares de las pequeñas empresas petroleras de servicios” ( v. gr. las vilipendiadas depredadoras Halliburton y Schlumberger).

 

El panorama para las trasnacionales anglosajonas en el ámbito del petróleo no es nada halagüeño cuando se considera la “proporción de sustitución de reservas” (RRR, por sus siglas en inglés): medición que compara la cantidad de petróleo descubierto con la producción, pese a que invierten 100 mil millones de dólares al año en exploración y producción.

 

Todo lo contrario sucede en el rubro del gas, que constituye “más de 40 por ciento de su producción”; para Shell y ExxonMobil es mayor a 50 por ciento”.

 

A su juicio, “las penurias de BP como consecuencia del desastre en el Golfo de México pueden ser la guía para el futuro de las trasnacionales petroleras anglosajonas”.

 

Su consejo es que en lugar de aventurarse “a fronteras cada vez más esotéricas” (¡supersic!) deben disminuir su tamaño y “abandonar el negocio del petróleo que sobrestiman y que el mundo ya no desea tanto” –y que otros (¡supersic!) pueden explotar igualmente bien–, para adentrarse a su nuevo mundo del gas.

 

Sería recomendable que antes de tomar una decisión precipitada con la “reforma Peña/Videgaray/Aspe”, los poderes Ejecutivo y Legislativo de México lean detenidamente el epitafio de las trasnacionales anglosajonas en el tema del petróleo, como lo han sentenciado The Financial Times /The Economist, y sopesen que existen opciones mejores que entregarse a los muertos.

 

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalife

Facebook: AlfredoJalife

Publicado enInternacional