Lunes, 23 Septiembre 2019 06:42

El clima

El clima

En su libro sobre religión y filosofía política, Mark Lilla considera la relación del ser humano con la naturaleza.

Señala: “Cuando un ser humano se hace consciente de sí mismo, descubre que está en un mundo que no es de su hechura, pero del cual forma parte. Advierte que está sometido a las mismas leyes físicas que afectan a los objetos inanimados de ese mundo; como las plantas, requiere de nutrientes y se reproduce; y como los animales, vive con otros, construye refugios, lucha y siente. Esta persona puede notar sus diferencias con respecto a todos estos objetos y criaturas, pero también reconocerá lo que comparte con ellos. No observa el mundo desde fuera, como un objeto externo de contemplación, lo mira desde dentro y ve que es dependiente de él. Entonces puede ocurrírsele el pensamiento de que, si puede llegar a entenderse a sí mismo, necesitará entender el todo del cual es una parte. (M. Lilla, The Stillborn God, Vintage Books, NY, 2008).

El mundo no es un objeto externo a nosotros, este asunto me parece clave para identificar los problemas sociales que definen la relación de los humanos con el medio ambiente: con la miríada de especies con la que se comparte el mundo, así como con los recursos y procesos complejos que sostienen la vida misma. Es una relación que se hace crecientemente conflictiva y tiende a una tensión extrema.

Gran parte del discurso político, de las pautas productivas y de consumo, de la apropiación de los recursos y las formas en las que se distribuyen entre la población indican, empero, que la naturaleza se concibe como algo externo a nosotros como individuos y como sociedad, con la cual se tiene una relación cada vez más complicada. Esto mismo se advierte en las formas de expresión comunes para referirse a la naturaleza.

Podemos concordar con Lilla en su perspectiva, pero hay que admitir abiertamente que muchos no conciben así la situación; entonces, se esconde la complejidad del sistema que soporta la existencia.

Como seres humanos tenemos en esto una enorme responsabilidad. La naturaleza no debería ser un entorno sobre el cual ejercemos un dominio omnipotente, sustentado en la noción de que somos entes superiores y no sólo capaces de someter y encauzar el uso de los recursos disponibles para satisfacer nuestros fines, cueste lo que cueste, sino que tenemos el derecho y hasta estamos destinados a hacerlo.

Esta noción del progreso basado en el agotamiento y la sobrexplotación de los recursos, con consecuencias graves como son el calentamiento global y la acumulación de desechos, muchos de ellos no degradables, está en el centro del modo de producción vigente y de las formas de ejercicio del poder; también es una expresión cultural predominante.

Esto es lo que ha entendido Greta Thunberg, con una gran intuición como premisa indispensable. Se ha erigido como un símbolo de la lucha contra el cambio climático y sus consecuencias perniciosas. Ha logrado movilizar a la gente, especialmente a los jóvenes por decenas de millares en muchas partes del mundo.

Pero no hay modo de creer que los líderes políticos en general, así como los grandes productores y los consu-midores más ricos que usan losrecursos naturales y las fuentes de energía predominantes tengan una convicción clara sobre lo que dice Greta y lo que claman los jóvenes que la siguen.

El negacionismo del deterioro ambiental y sus consecuencias negativas, que según los científicos avanzan sin cortapisas y generan cambios climáticos que pueden ser ya irreversibles, es una postura expuesta con rabia por los sectores más conservadores.

Políticamente es notable lo dicho hace unos días por el secretario general de la ONU, António Guterres, quien preside la Cumbre 2019 Acción Climática, lo dijo con todas sus letras apelando a los líderes que asistirán a la reunión: "Vengan con compromisos concretos, no con discursos adornados".

Hay un espacio conflictivo que parece definir el momento actual en torno al cambio climático, entre los discursos y las contradicciones políticas exhibidas en el Acuerdo de París, el cual estableció un plan de acción mundial para limitar el calentamiento global muy por debajo de 2 °C.

En este ámbito, China representa 27.2 por ciento del total de emisiones de CO₂, Estados Unidos 14.6, le siguen en los cinco primeros lugares: India, 6.8; Rusia, 4.7 y Japón, 3.3 por ciento. Donald Trump retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París en junio de 2017 con el argumento de que debilita la economía de su país y la pone en una permanente desventaja. Se anunció que irá a la ONU el día que inicia la cumbre, pero para asistir a una reunión sobre la libertad religiosa. Más desaire es imposible.

Las acciones para enfrentar el cambio climático, así como la acumulación de desechos, requiere de compromisos de los individuos y de las empresas; sin embargo, es decisiva la acción concertada de los gobiernos y forjar también el activismo social, y que ambos promuevan un cambio categórico, pero, sobre todo, oportuno para enfrentar la crisis ambiental.

Publicado enMedio Ambiente
Diez motivos para explicar la volatilidad del precio del petróleo 

El ataque con drones contra la refinería Abqaiq, la de mayor producción de crudo del planeta, que gestiona la petrolera estatal saudí Aramco, la empresa más poderosa del mundo, ha dejado una semana convulsa en el mercado del oro negro. El precio del barril de Brent subió por encima de los 69 dólares, un 20% más, su revalorización más alta en 28 años. El atentado terrorista vuelve a mostrar la alta sensibilidad del petróleo a los riesgos geoestratégicos.

 

El mercado del petróleo acostumbra a dejar jornadas negras en cada ejercicio. Es, sin duda, la plaza bursátil más propensa a vaivenes traumáticos en su cotización diaria, aunque también a medio y largo plazo para cerrar contratos a futuros –fórmulas para garantizar el abastecimiento en periodos de meses– motivados por una alargada lista de riesgos exógenos.

El último botón de muestra de esta susceptible sensibilidad del barril de crudo hacia la distorsión de la irritable ley de la oferta y la demanda que rige en estas transacciones mercantiles imprescindibles para nutrir la actividad económica de cualquier país se produjo el pasado fin de semana. El ataque mediante drones contra las instalaciones de Aramco en Abqaiq y Khurais, frenó en 5,7 millones de barriles diarios la capacidad extractiva de la mayor petrolera del mundo -y la empresa líder en ingresos y beneficios de todo el planeta- e hizo saltar por los aires el mercado de futuros.

Los contratos a dos meses del Brent, barril de referencia en Europa, se revalorizaron por encima del 15% –pese a que superaron por instantes el 19% el lunes, otro día trágico en el mercado–, tres puntos más que su cotización al cierre de la jornada, en la que superó los 69 dólares. La subida de más calibre desde que se iniciaron las operaciones contractuales de compraventa de crudo, en 1988.

El West Texas Intermediate (WTI) la bolsa que determina el precio del petróleo en EEUU también se unió a la escalada. Otro 15%, hasta los 62,90 dólares. Otro salto sin precedentes, en este caso desde 2008, al inicio de la crisis financiera, informa Bloomberg.Pero, ¿qué factores determinan el precio del mercado? Y, sobre todo, ¿por qué los riesgos tanto económicos como geopolíticos propician tanta volatilidad colateral a la cotización del oro negro? El régimen de Riad ha anunciado que restablecerá la producción de las refinerías dañadas por el ataque de los diez aviones no tripulados, cuya autoría señala, según acusaciones oficiales tanto de EEUU como de Arabia Saudí a la milicia huti, la más combativa en Yemen contra la alianza de fuerzas del Golfo Pérsico que sufraga mayoritariamente Riad, y a Irán, el rival geoestratégico del mayor productor de petróleo en Oriente Próximo y el país que ocupa el top-one de amenazas a la seguridad global a los ojos de la Administración Trump.

Las diez claves

Acusan a Teherán de patrocinar y de participar activamente en los atentados con drones. Las autoridades petrolíferas saudíes han prometido que tiene la capacidad de devolver, en varias jornadas, hasta el 70% de los daños de extracción ocasionados por el ataque. Pero, de no hacerlo, los analistas ya avanzan que el precio del barril sobrepasará de inmediato -si se supera un tiempo prudencial sin una oferta mínima de crudo en el mercado- los 80 dólares.

1.- La frágil frontera entre la oferta y la demanda. En el mundo del petróleo no es una relación directa que determine que una retirada del crudo en el mercado eleva las peticiones de compra. O a la inversa. En este juego de tronos entre productores y consumidores se opera con algunos ases en la manga. Los contratos de futuros -acuerdos que conceden el derecho de adquisición de un número de barriles de petróleo a un precio predefinido para entrega en fechas específicas- o los hedge funds vinculados a la energía, son dos de ellos. Son agentes especuladores con unos niveles de éxito fulgurantes en la cotización. La autoridad bursátil Chicago Mercantile Exchange (CME), la gran plaza de las materias primas, detrás de la mayoría del tráfico de futuros no está la mano que mece los mercados, sino la de especuladores que, en realidad, formalizan menos del 3% de las transacciones de compraventa de barriles.

Movimientos desde áreas de inversión de líneas aéreas que suscriben estos contratos en previsión de alzas del barril a medio plazo o, sencillamente, los que negocian al alza o a la baja en función de la trayectoria del mercado o de los episodios de volatilidad en una u otra dirección, pero sin intención alguna de adquisición. Su papel ficticio no le resta un ápice de trascendencia en el valor del crudo. Determinan el clima del mercado, el sentimiento inversor, la aversión al riesgo o la falsa calma psicológica a la hora de cerrar volúmenes de operaciones concretas a precios pactados. Y lo que es peor, abaratan o encarecen artificial e interesadamente, en no pocas ocasiones, equilibrios básicos. Como el de que el crudo descienda en época de vacas flacas como la actual -la OCDE acaba de augurar el crecimiento más débil del PIB mundial desde el credit crunch de 2008 en medio de proclamas de cada vez más analistas de que se avecina una recesión en las potencias industrializadas, casi todas altamente demandantes de combustibles fósiles-, o el que aumente en ciclos de negocios boyantes. También influyen sobremanera en episodios de extrema volatilidad como el actual.

2.- La dictadura del cártel de la OPEP. El flujo de crudo en el mercado tiene un incuestionable actor principal, la OPEP. Sus quince socios, capitaneados siempre por Arabia Saudí, controlan el 40% del crudo mundial y sus exportaciones suponen el 60% de las transacciones globales, según la Agencia Internacional de la Energía. La propia OPEP dice estar en posesión del 79,4% de las reservas de petróleo probadas. En 2019, han puesto en el mercado, de media, 80,6 millones de barriles diarios, pero en julio ya rebajaron, por sus políticas de ajuste de cuotas –han entrado en una fase agresiva de recortes por decisión de Riad– este flujo en más de 170.000 barriles por día. Los intentos de la Justicia, especialmente en EEUU, donde en el pasado se abrieron causas por competencia desleal y dumping de precios, en cumplimiento de las exigentes normas anti-trust americanas, han sido en balde.

Su muerte ha sido anunciada en demasiadas ocasiones, pero sus miembros mantienen una especie de hermandad de sangre. Por mucho que Irán amenace con alejarse del club cuyos destinos dirige su enemigo político, económico y religioso regional o que denuncie los acuerdos privados de producción entre Riad y Moscú, ajenos al cártel. Que Irak no se haya sentido cómoda con sus aliados energéticos bajo el yugo del bloqueo exportador que, durante décadas, le ha impuesto Occidente. O que Venezuela se salte soterradamente las cuotas asignadas por la organización o no las alcance por su elocuente déficit tecnológico de extracción y que Nigeria traslade sus constantes reticencias a rebajar su producción. Su decisión de agosto de perpetuar los recortes marcó el trigésimo segundo mes consecutivo de retirada de crudo. A los que hay que sumar el de los diez aliados de la OPEP, entre los que figuran Rusia, México, Omán o Malasia. Entre ambos bloques, sacaron en agosto de la actividad mercantil 1,2 millones de barriles diarios.

3.- Una cuestión de inventarios. Los países consumidores también tratan de controlar el precio. Y la nación más capacitada para ello es EEUU que ostenta, a la vez, el mayor demandante de crudo y, si la Casa Blanca desea abrir su grifo productor al máximo, el primer suministrador. La Administración Trump, más que ninguna otra en tiempos recientes y pretéritos, ha decidido usar el petróleo como brazo ejecutor de su política exterior. Irónicamente, el arma arrojadiza que la Casa Blanca ha lanzado contra Rusia o Arabia Saudí.

El fracking ha otorgado a Washington el cetro de primer productor global. Por su recuperada capacidad para extraer más de 10 millones de barriles diarios. Una ratio sólo comparable a Arabia Saudí y Rusia. Porque Venezuela, con una balsa de crudo que excede el 25% de las reservas probadas de toda la OCDE, por encima de las saudíes, carece de la capacidad técnica para operar a pleno rendimiento. La Administración de Información Energética americana (EIA) admite que la mayor economía del mundo fue también, en 2018, el mayor productor de crudo, con unos 14,86 millones de barriles al día, contabilizando el total de su producción, que incluye petróleo condensado, productos refinados, gas natural, carburantes sin tratamiento y combustibles licuados. Por delante de Arabia Saudí, con 12,39 millones de barriles y Rusia, con una capacidad de 11,24 millones.El grifo de regulación del crudo estadounidense podría activarse de inmediato, además, por los retrocesos de los inventarios, el stock acumulado de crudo adquirido por el país y sus petroleras y que, a finales de agosto, descendió en 4,7 millones de barriles respecto a la semana precedente en una clara tendencia de pérdida de avituallamiento.

4.- Los tres tenores del mercado. Donald Trump, Vladimir Putin y el Mohamed Bin Salman. Son los grandes protagonistas del precio del crudo. Por diferentes intereses, obviamente. Dominan el flujo de crudo. El príncipe heredero saudí restableció una aparente relajación en junio de 2018 con su mandato de que la OPEP + (como se llama al consorcio con los grandes países productores ajenos al cartel y capitaneados por Rusia) bajara el ritmo de restricción de crudo, que empezó al inicio de 2017, lo que permitió activar el cauce de extracción hasta límites próximo a su récord. Era una acción de obediencia debida a la decisión del presidente de EEUU de elevar las sanciones económicas a Teherán. Los stocks de los socios de la OCDE volvieron a mostrar fuerza de nuevo. Hasta que Riad decidió recortar en otro medio millón de barriles diarios en octubre pasado. En este tránsito temporal, se ha ido retirando gradualmente crudo en el mercado, según consignas de la entente saudí-americana. El reto de Bin Salman era aproximar el precio a los 80 dólares, cota que ha logrado puntualmente, aunque se haya instalado en la banda de los 72-76 dólares por barril. Rusia también ha asumido este sacrificio. Asume recortes, pero su condición de país no miembro de la OPEP le permite superar cuotas para llegar a una cotización de 70 dólares que, según sus palabras, “le satisface plenamente”. Entretanto, la industria petrolera de Texas ya ha logrado un ritmo productivo similar al poder extractor de Nigeria (miembro de la OPEP, en doce meses.

5.- El delicado enclave de Ormuz. Este estrecho marítimo está bajo la jurisdicción de Irán, que ostenta la llave de entrada y salida de petroleros. Las tensiones geoestratégicas entre EEUU y la república islámica, que acaba de recibir una nueva amenaza de aumento de multas económicas de la Casa Blanca, sin aportar pruebas convincentes de que los drones contra la refinería suadí tenían el sello del régimen iraní. Ormuz es paso obligado del crudo de la península arábiga que inicia su travesía inicial por el Golfo Pérsico. Por este estrecho pasa la tercera parte del tránsito marítimo de crudo. A comienzos de verano hubo dos incidentes con petroleros, uno de bandera británica y otro con enseña japonesa, a los que siguieron la retención de otro iraní en Gibraltar por orden de Reino Unido. Tokio se desmarcó del tono beligerante de Washington. Pero el cruce de acusaciones entre EEUU, que ha enviado al portaviones Abraham Lincoln a la zona, e Irán, que traslada estar listo para unas hostilidades que dice no desear, ha ido en aumento, afirma la agencia Associated Press. El propósito de Trump de anular la actividad exportadora de crudo de Irán está en connivencia con los deseos de Rusia y Arabia Saudí de ocupar su nicho de mercado. Desde los 2,5 millones de barriles al día -una merma ya considerable de su capacidad- que le impone el bloqueo liderado por Washington, a casi cero, con el consiguiente deterioro de una economía, la iraní, ya bastante deteriorada. Al ritmo que EEUU, Arabia Saudí y Rusia consideren necesario.

6.- Resurge el impuesto terrorista. ¿Existe en el mundo una especie de impuesto revolucionario vinculado al terrorismo? Voces del mercado admiten que sí. Sobre todo, desde los atentados del 11-S. Se paga una especie de prima de riesgo por ataques a instalaciones petrolíferas. Riad ha logrado abortar varias decenas de atentados en el último decenio y medio. Sobre todo, en la de Abqaiq. Con el barril en torno a los 70 dólares, ese impuesto agregado -y casi nunca declarado por los agentes que intervienen en el mercado- es de 12 dólares, en torno al 18% del precio del barril. Pero se dispara tras acontecimientos como el de la pasada semana. Desde el Instituto Memorial para la Prevención del Terrorismo (MIPT, según sus siglas en inglés) se asegura que la factura global por esta tasa supera los 70.000 millones de dólares cada año. El Instituto para el Futuro de la Seguridad Energética Americana (SAFE) augura catástrofes, con distorsiones de flujo de crudo, de índole terrorista, por el resurgimiento de células de Al Qaeda, que podrían elevar la factura petrolífera al 8% del PIB mundial con un barril de nuevo por encima de los 120 dólares si resultan tener la firma de la Yihad.

7.- El polvorín de Oriente Próximo. El ex comandante de la Quinta Flota americana, John Miller, alerta en Foreign Policy de que los ataques a la refinería saudí desencadenan una “escalada más que significativa” de tensiones en esta convulsa región. Describe que el consenso en Washington es de creciente inclinación hacia una intervención militar contra Teherán. En una entrevista más que elocuente, afirma que, pese al respaldo sin fisuras de Arabia Saudí e Israel -en pleno vacío institucional por la incertidumbre postelectoral para formar gobierno y con Benjamin Netanyahu bajo serias acusaciones de corrupción y sin la autoridad de haber ganado en las urnas-, EEUU se encuentra “bloqueado y sin mucha capacidad de respuesta” para iniciar una incierta declaración bélica. Miller, que dirigió la flota de la Armada americana que navega por el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y la Península Arábiga entre 2012 y 2015, cree que “es demasiado pronto para conocer qué ocurrió realmente en el ataque y de dónde procedía o quién ha patrocinado el ataque con drones y misiles de crucero”, dando por hecho que la Casa Blanca ha podido precipitarse en su duro diagnóstico acusador.

8.- ¿Cuál es la posición de los aliados de EEUU? Japón se ha desmarcado de cualquier intento de conflicto contra Irán. Tampoco los socios europeos, partidarios de mantener, sin fisuras, el acuerdo nuclear de junio de 2015 con Irán. Incluso Reino Unido elude un apoyo oficial. Sólo Riad está decidido a forzar una vuelta de tuerca más. La financiación de la guerra de Yemen le ha ocasionado los primeros déficits presupuestarios al gran petro-Estado. Aun así, Trump cierra casi cualquier posibilidad de un entendimiento diplomático con Teherán: “dicen querer un acuerdo, pero no hacen lo más mínimo para lograrlo”, explica en un tweet el artífice de la salida unilateral de EEUU del pacto atómico con Irán y el inductor de las sanciones y el bloqueo económico hacia el país persa.

9.- Boicot americano al gaseoducto entre Rusia y Europa. El Nord Stream 2 no gusta a Trump. Es el canal por el que Alemania especialmente pretende garantizar el suministro del gas natural a su mercado nacional. Más de 1.200 kilómetros de infraestructura que conecta Vyborg, en la Península rusa de Jamal, con Greifswarld, ciudad del norte de Alemania a través de las aguas del Mar del Norte y el litoral báltico. La Casa Blanca ha amenazado con sanciones a Berlín si continúa apoyando su construcción con Moscú, hasta el punto de que asegura estar dispuesto a retirar las tropas americanas, bajo el paraguas de la OTAN, de suelo germano. EEUU no desea que haya nuevas redes de transporte que sirvan para reducir su capacidad de control del petróleo.

10.- Alza de carburantes en el espacio industrializado. El efecto inmediato es un encarecimiento de combustibles. En especial, en las economías de rentas altas, muy dependientes del consumo de crudo y que se adentran en escenarios de contracción. El G-7 se encuentra ya en la antesala de una probable recesión sincronizada. 2020 no será un buen año. En España, con incertidumbre política plena, nuevas elecciones el 10-N y un presupuesto que calcula sus partidas con un precio del petróleo instaurado por Cristóbal Montoro, el coste de la gasolina supondrá un incremento de cuatro euros -para llenar un depósito de 55 litros- y de tres en el caso del gasoil. Con carácter inminente. En Reino Unido, enfrascado en hacer acopio de provisiones de todo tipo para hacer frente a un Brexit duro, la factura energética le depara nuevos desembolsos. China, además, se podría convertir en el gran perdedor de los ataques contra Arabia Saudí. La retirada inicial de casi el 5% del crudo diario del mercado. Riad es el gran suministrador del combustible que Pekín necesita para mantener su ritmo industrial. El segundo mayor demandante de energía. En unos meses claves para espolear un PIB que ha renunciado a los dobles dígitos de dinamismo y ahora se instala en crecimientos del 6%. Con presiones añadidas por las guerras comerciales en curso.

madrid

23/09/2019 07:59 Actualizado: 23/09/2019 07:59

DIEGO HERRANZ

Publicado enEconomía
La cumbre de Nueva York arranca con una crisis climática agravada tras años de promesas incumplidas por los Estados

La ONU exige un empujón a los Estados ante la evidencia de que los planes comprometidos no frenan el cambio climático: "Estamos peor que en 2015"

Las intervenciones están supeditadas a concretar acciones, y los documentos preparatorios repiten la necesidad de medidas, inversiones reales y compromisos creíbles para reducir las emisiones de CO2

La cumbre comienza con estas certezas: el periodo 2014-2019 está siendo el más cálido registrado, las emisiones de gas alcanzaron su máximo en 2018 y la crisis climática es el principal motor de migración

 

Unas horas en la sede de la ONU en Nueva York bastan para comprobar si los países han atendido a la acumulación de evidencias sobre la aceleración de los efectos de la crisis climática. La cumbre de este lunes está pensada para "incrementar la ambición" de los Estados en la lucha contra el calentamiento global. Sus planes para contener el calentamiento de la Tierra (los INDC) comprometidos hasta ahora se quedan tan cortos que aseguran un aumento de la temperatura global de 3ºC a final de siglo. El Acuerdo de París marcaba un objetivo mínimo de 2ºC y un ideal de 1,5ºC.

El encuentro de alto nivel en Nueva York espera que se presenten planes mejorados que tienen que estar concretados para 2020 (así lo marca el Acuerdo de París). También está puesto el foco en los Estados con "emisiones considerables" para que adopten nuevos objetivos más ambiciosos.

La razón de la cumbre: estamos peor

"La situación [en 2019] está mucho peor que cuando se alcanzó el Acuerdo de París en 2015", ha explicado el secretario general de la ONU Antonio Guterres.

Peor porque en 2018 se registró el máximo histórico de emisiones de CO2 y se bate curso a curso la concentración de este gas de efecto invernadero acumulado en la atmósfera. Peor porque se suceden los años más cálidos medidos en el planeta. "La tendencia de la temperatura a largo plazo es mucho más importante que el ranking de un año concreto. Y esa tendencia es al alza", ha aclarado el director de la Organización Meteorológica Mundial Petteri Taalas. Los 20 años más cálidos registrados se han dado en los últimos 22 años.

Y peor porque los eventos meteorológicos extremos ya se han convertido en el principal motor de las migraciones mundiales. Siete millones de desplazados en lo que va de año por huracanes, inundaciones o sequías exacerbadas por el cambio climático.

Los planes no dan para arreglarlo

Con todo, de los planes hasta ahora remitidos por los países del G20 (que abarca el 66% de la población mundial y el 85% del PIB global) solo el de India está en la senda para contener el calentamiento en 1,5ºC, según el análisis del consorcio científico Climate Action Tracker. De hecho, EEUU, Rusia, Arabia Saudí y Turquía (que acumulan casi un cuarto de las emisiones mundiales de CO2) manejan planes "críticamente insuficientes". Los compromisos de Argentina, Canadá, Chile, China, Indonesia, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, Suráfrica, Corea del Sur resultaron "altamente insuficientes". Brasil o la Unión Europea también tienen programas "insuficientes" para el objetivo del 1,5ºC, según este análisis.

Antes de que arranque la cumbre, este es el panorama: la ONU ha explicado que, actualmente, 14 naciones que representan el 26% de las emisiones, "no tienen intención de revisar sus planes". 71 están dubitativos y otros 112 (el 53% de las emisiones mundiales) "sí tienen la intención de revisar". Muchos son los Estados más vulnerables ante el cambio climático, aclaran. Actualizar no implica automáticamente hacerlos más ambiciosos. Sin embargo, la ONU no ha detallado qué Estados concretos están en cada grupo.

Una secuencia de anuncios ¿concretos?

Los documentos que han ido preparando la cumbre destilan la idea de que el convocante intenta agitar a los Estados. Se repiten términos como "objetivos claros y tangibles", "compromisos concretos", "medidas concretas", "inversiones reales"… Esta sesión, en principio, intenta huir de las intervenciones políticas vacías.

Para tomar la palabra hay que llevar bajo el brazo acciones concretas. Y gran parte del asunto gira en torno a dejar de lanzar grandes cantidades gases de efecto invernadero a la atmósfera. Hay unas 60 intervenciones previstas. Con esta dinámica, lo esperable es que se vayan desgranando objetivos o medidas reforzadas, pero no un documento único o una declaración conjunta. La cumbre de Nueva York no es un foro de discusión o negociación. El presidente en funciones del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto intervenir al haber España coordinado los trabajos sobre calidad del aire, género y transición justa.

"Quiero oír cómo vamos a detener el incremento de emisiones", ha avisado el secretario general en un tono apremiante. Porque, lejos de avanzar en la reducción, en 2018 aumentó la cantidad de CO2 liberado alcanzando su máximo histórico tres años después de cerrar el Acuerdo de París.

Entre las fórmulas propuestas están: desengancharse del carbón para producir electricidad. Aumentar las infraestructuras de energías renovables. Sumar fondos desde el mundo rico al empobrecido para que puedan mejorar la calidad de vida de sus habitantes sin recurrir a energías sucias o eliminar los subsidios a los combustibles fósiles. "Los gestos políticos deberán estar respaldados por compromisos", sentencia uno de los programas de trabajo que han manejado las delegaciones en las semanas previas al encuentro.

España, a cargo de aire limpio, justicia climática y género

España ha coordinado los trabajos sobre calidad del aire, transición justa y género para esta cumbre de Nueva York. El compromiso que se presenta a la Asamblea es el de conseguir un aire saludable en 2030. Supone, entre otras cosas, adoptar los criterios sobre niveles de polución admisibles de la Organización Mundial de la Salud, más restrictivos que los de, por ejemplo, la UE. España está ahora mismo camino del Tribunal Europeo de Justicia porque Madrid y Barcelona incumplen estos límites europeos que son más permisivos que los de la OMS. 

El documento elaborado por España compromete a los países firmantes a proteger a los trabajadores que se vean más afectados por la transición hacia un modelo de energías más limpias: centrales térmicas, factorías de vehículos, industrias intensivas... Este aspecto saltó a la palestra con fuerza con las manifestaciones de los chalecos amarillos en Francia cuya chispa fue un impuesto a los carburantes. 

Además, se subraya la necesidad de refuerzo en el liderazgo de las mujeres a la hora de la lucha contra el cambio climático y la inclusión de la perspectiva de género en los planes que aborden la crisis del clima: incorporar el ecofeminismo a la acción directa y concreta para frenar el calentamiento acelerado de la temperatura del planeta.

Por Raúl Rejón

22/09/2019 - 21:05h

Publicado enMedio Ambiente
El FMI avisa de que el 40% de la inversión internacional de las multinacionales solo busca la elusión fiscal
  • La inversión extranjera directa mueve 40 billones de dólares en el mundo, de los que 15 billones son inversiones de multinacionales en sociedades instrumentales o "vacías" radicadas en otro país para pagar menos impuestos, según el FMI
  • El Fondo Monetario Internacional publica estos datos en el informe "El ascenso de las inversiones fantasma: las sociedades instrumentales socavan la recaudación de impuestos en mercados avanzados, emergentes y en desarrollo"
  • Luxemburgo y Holanda, países que reciben la mitad de la inversión extranjera directa "fantasma", están entre los preferidos por las empresas españolas del Ibex 35 para establecer filiales

 

Cada día en los periódicos aparecen noticias sobre inversiones y operaciones de compañías multinacionales en países como Luxemburgo, Suiza, Holanda o Irlanda, y a través de ellos (en el caso de Holanda) en algunas de sus excolonias, directamente tachadas como paraísos fiscales. Esta misma semana se recogía en los medios la resistencia de la tecnológica Apple a pagar los 13.000 millones de euros que Bruselas considera que adeuda por las ventajas fiscales de las que lleva décadas disfrutando en Dublín, donde mantiene su sede principal europea. También han sido noticia los acuerdos de la familia Berlusconi con una empresa de inversión con sede en Luxemburgo, Peninsula Holding S.a.r.l., para evitar que se torpedee la fusión entre Mediaset España y Mediaset Italia, operación que tiene entre sus objetivos llevarse la sede a Holanda (aunque han asegurado que seguirán sometidos a la fiscalidad italiana).

La ingeniería fiscal de las compañías para mover el dinero entre países tiene como objetivo la elusión o rebaja del pago de impuestos a través de los mecanismos que les ofrece la globalización financiera y de la economía. El último organismo que ha analizado este fenómeno y le ha puesto cifras es el Fondo Monetario Internacional (FMI), a través de un estudio de sus economistas Jannick Damgaard, Thomas Elkjaer y Niels Johannensen.

Según un informe titulado "El ascenso de las inversiones fantasma: las sociedades instrumentales socavan la recaudación de impuestos en mercados avanzados, emergentes y en desarrollo" y publicado este mes, en el año 2017 se movieron en el mundo 40 billones de dólares (36,2 billones de euros) en inversión extranjera directa. De ellos, el 40% (15 billones, equivalentes a la suma del PIB anual de China y Alemania) son "inversiones fantasma". Es así como se denominan las operaciones que hacen las multinacionales entre sus filiales para eludir el pago de tributos.

El porcentaje total de "inversión fantasma" ha pasado del 30% al 40% en menos de una década, como se puede observar en el siguiente gráfico elaborado por los autores:

De los 15 billones de dólares (13,582 billones de euros) de inversión a través de "cascarones" sin actividad, las llamadas empresas instrumentales o sociedades fantasma, el 85% se concentró en 10 economías consideras como "nichos" o como paraísos fiscales: Luxemburgo, Holanda, Hong Kong, las Islas Vírgenes Británicas, las Bermudas, Singapur, las Islas Caimán, Irlanda y Mauricio. En los dos primeros países se concentró la mitad del movimiento de dinero.

Durante 2017, lo que el FMI considera inversión extranjera "fantasma" ascendió a 3,809 billones de dólares (3,449 billones de euros) en Luxemburgo. En segundo lugar se situó Holanda, con 3,317 billones de dólares (3,003 billones de euros), al tiempo que la cifra en Irlanda fue de 545.000 millones de dólares (493.494 millones de euros). Todos estos países, situados en la Unión Europea, son tachados por los economistas del FMI como "paraísos fiscales", si bien la propia UE los excluye de su "lista negra", que tan solo contempla países fuera del club comunitario.

Un informe del Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa del año 2017 distingue entre "paraísos" y "nichos fiscales". Estos últimos son los que bajo determinadas condiciones permiten una tributación extremadamente baja, aunque el régimen fiscal habitual sea normal. Estas condiciones o excepciones "con frecuencia están diseñadas deliberadamente para ciertos tipos de actividades corporativas que pueden ser empleadas por multinacionales para reducir considerablemente su carga impositiva total".

Ejemplos de estos nichos fiscales pueden ser Irlanda o Luxemburgo. Las empresas que cotizan en el Ibex 35 tienen como favoritos para sus filiales a Holanda, Suiza, Luxemburgo e Irlanda, como se observa en el siguiente esquema del Observatorio RSC. Según sus cálculos, las empresas del Ibex tienen casi mil sociedades entre nichos y paraísos fiscales.

"Algunas multinacionales utilizan agujeros en la ley irlandesa utilizando innovadoras técnicas de ingeniería fiscal con nombres creativos como 'doble café irlandés con sándwich holandés', que implica transferencia de beneficios entre filiales en Irlanda y Holanda hacia paraísos fiscales en el Caribe como destino más habitual", explica el informe del FMI. En España uno de los primeros condenados por aplicar estos esquemas fue Andrés Guillamot, el entonces socio del dirigente de Vox Iván Espinosa de los Monteros.

"Hoy en día, una multinacional puede usar ingeniería financiera para transferir grandes sumas de dinero por todo el mundo, trasladar activos intangibles muy rentables o vender servicios digitales desde paraísos fiscales sin tener una presencia física", aseguran los economistas del FMI, que recuerdan que estas estrategias pueden ser beneficiosas para países como Irlanda, donde la recaudación por sociedades se ha elevado a pesar de las rebajas impositivas, pero "erosiona" las bases imponibles en el resto de los países.

 

Cuándo es delito y cuándo no

 

La línea que separa la posibilidad o no de entrar en conflicto con Hacienda para empresas radicadas en España la marca, básicamente, que se pueda demostrar que la filial en otro país, a través de la que se tributa, tiene actividad real y que se cumplen los principios de precios de transferencia –es decir, asegurar que el valor que se atribuye a un activo que se va a transmitir entre empresas de un mismo grupo es real, no ficticio con el fin de trasladar de manera artificial beneficios o pérdidas de unas sociedades a otras–.

Como explicaba en una entrevista con eldiario.es el inspector de Hacienda José María Peláez, uno de los expertos que compareció ante el Parlamento Europeo en la comisión de investigación sobre los Papeles de Panamá, "situar dinero en lo que se conoce como paraísos fiscales no incumple ninguna norma. Lo que la incumple es utilizar esos territorios para ocultar la identidad del verdadero titular de esa cuenta corriente, esos inmuebles o bienes, con ánimo o bien de defraudar o de blanquear dinero".

Muchos de los protagonistas de este tipo de maniobras y otras similares, siempre con ánimo de eludir el pago de impuestos, se han ido desvelando en investigaciones periodísticas como la citada de los Papeles de Panamá, los Papeles de Castellana y los Papeles del Paraíso, y abarcan un espectro diverso como Apple, Nike, Uber, el ex ministro de Industria José Manuel Soria, Shakira, o la familia del rey.

Por Marina Estévez Torreblanca

20/09/2019 - 21:06h

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Henrique Valladares, ex vicepresidente de Odebrecht y uno de los principales arrepentidos en la causa Lava Jato.

Fue hallado sin vida en su departamento en Río de Janeiro, Henrique Valladares, ex vicepresidente de Odebrecht y uno de los principales arrepentidos en la causa que investiga los sobornos entregados por la constructora brasileña en varios países de América y África. Las autoridades aún investigan las causas de su muerte. Había denunciado a Aécio Neves, contricante de Dilma en las elecciones de 2014.

El cuerpo de Valladares fue hallado el martes en su departamento del barrio Leblon, en el sur de Río de Janeiro, pero la noticia de su fallecimiento no se difundió sino hasta última hora de ayer. La Policía Civil del estado informó que el cuerpo fue trasladado al Instituto Médico Legal, donde se lo sometió a una autopsia que no permitió establecer los motivos de su muerte. Se lo registró como un fallecimiento provocado por "causa indeterminada".

Valladares fue uno de los principales arrepentidos en la causa sobre los sobornos de la empresa Odebrecht: aceptó confesar sus delitos y señalar cómplices a cambio de una reducción en su condena y otros beneficios judiciales. Entre sus revelaciones, se destaca el supuesto pago de una donación de 12,5 millones de dólares a la campaña del entonces senador Aécio Neves, aspirante a la presidencia que fue derrotado por Dilma Rousseff en 2014. También acusó al ministro de Minas y Energía del gobierno de Rousseff, Edison Lobao. El exvicepresidente de Odebrecht relató en su confesión que Lobao aprovechó una visita de cortesía que le hizo al hospital en el que estaba ingresado para exigirle un soborno a cambio de otorgarle a la empresa contratos para la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte.

Asimismo, admitió haber pagado sobornos a grupos indígenas para evitar protestas contra la construcción de plantas eléctricas en la Amazonia. Se refería a las represas hidroeléctricas San Antonio y Jirau en Rondonia. Según Valladares, Odebretch acordó darle 5.000 reales mensuales al jefe de una tribu, depositados a la cuenta de su esposa, según precisó O Globo. También denunció la entrega de dinero ilegal a sindicalistas de la Central Única de Trabajadores (CUT) para que no se manifiesten contra sus obras por motivos ambientales en la misma zona. Odebretch todavía no se manifestó sobre la muerte de su ex ejecutivo.

Valladares fue uno de los primeros en aceptar confesar sus delitos para conseguir beneficios de la Justicia. Su muerte se suma a la del ex presidente peruano Alan García, quien se suicidó momentos antes de que la policía de su país ingresara a su vivienda para detenerlo también como sospechoso del caso Odebrecht. En Colombia, el auditor de la Ruta del Sol II, Jorge Pizano, murió en su casa de un infarto y las autoridades hallaron una botella de agua saborizada que contenía cianuro. Él también había sido mencionado en la causa que investiga la vasta red de corrupción de la constructora brasileña.

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Fabricantes de armas, el actor oculto en la militarización fronteriza en EEUU

Una investigación establece que "han desempeñado un papel fundamental en la promoción de la militarización fronteriza de la que se han beneficiado con miles de millones de dólares en contratos". "Estos vínculos lucrativos se ocultan al público", explica uno de los autores.

 

Los grandes fabricantes de armas son el actor oculto en la militarización de la frontera entre Estados Unidos y México y en los últimos años han jugado un papel más relevante que la propia Casa Blanca en el endurecimiento de la lucha contra la migración ilegal, según un estudio publicado este lunes.

"Un pequeño número de corporaciones, principalmente firmas de armas y también de información tecnológica, han desempeñado un papel fundamental en la promoción de la militarización fronteriza de la que se han beneficiado con miles de millones de dólares en contratos", declaró a Efe Nick Buxton, coeditor del reporte.

El informe, elaborado por el grupo de investigación internacional Instituto Transnacional (TNI), argumenta que firmas de seguridad y fabricantes de armas como General Dynamics, Northrop Grumman, Lockheed Martin, Raytheon y Boeing, entre otras, han diseñado la política fronteriza en las últimas tres décadas y son las responsables de la actual coyuntura. "El debate sobre (el presidente Donald) Trump y la frontera ha distorsionado la realidad, porque ignora que ya hay un muro altamente militarizado apoyado por los republicanos y los demócratas durante tres décadas", dijo.

La investigación apunta a que en los últimos 15 años el presupuesto destinado a la seguridad fronteriza y control migratorio en EEUU pasó de 9.100 millones de dólares en 2003 a 23.700 millones en 2018. Ello, resaltó Buxton, genera "enormes ganancias a estas corporaciones mientras crean un ambiente cada vez más mortal para los inmigrantes que cruzan las fronteras". El aumento es mucho mayor si se compara con el presupuesto de 1990, cuando la inversión fue de 1.200 millones de dólares, lo que equivale a un "increíble aumento del 1.875 %", apunta el informe.

"Estos vínculos lucrativos se ocultan al público"

Más de una docena de grandes compañías del negocio de seguridad fueron identificadas como los beneficiarios, pero "con demasiada frecuencia, estos vínculos muy lucrativos se ocultan a la vista del público y, por lo tanto, se borran de la conversación pública" apuntó Todd Miller, autor del informe. "Debe suceder exactamente lo contrario: el hecho de que las corporaciones gigantes se beneficien y conduzcan a la militarización fronteriza debe ser el centro de una de las discusiones más importantes que tienen lugar en Estados Unidos en este momento", agregó el investigador.

En este sentido, el estudio apunta hacia los presupuestos y el debate sobre la Patrulla Fronteriza (CBP), que entre 2006 y 2018 firmó contratos por un valor de 26.100 millones de dólares, un valor que excede la suma de los presupuestos acumulados del Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) de 1975 a 1998.

Buxton recalca que, aunque Trump "ha traído su propia influencia tóxica al debate, demonizando a los emigrantes e inspirando ataques racistas, la evidencia muestra que la mayor parte de la militarización de la frontera de EEUU ocurrió mucho antes de la llegada" del mandatario neoyorquino. 

El reporte resalta las grandes contribuciones que realizan estas corporaciones a las campañas de congresistas, tanto republicanos como demócratas. Como ejemplo, halló que beneficiarios de contratos con CBP, como Boeing, Lockheed Martin, General Atomics, General Dynamics y Raytheon, también son grandes contribuyentes de campaña de los miembros del comité de Asignaciones del Congreso y del comité de Seguridad Nacional, responsables de los presupuestos y la política fronteriza.

16/09/2019 22:58 Actualizado: 16/09/2019 22:58

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Las grandes petroleras de EEUU, detrás de la lucha contra la corrupción en Brasil

La llamada "lucha contra la corrupción" fue desde siempre una práctica normal de la competencia por nuevos recursos y mercados. En el caso de Brasil, la sombra de las grandes petroleras estadounidenses está detrás de las denuncias contra Petrobras, contra el Partido de los Trabajadores y contra el expresidente Luis Inácio Lula da Silva.

 

Estas grandes empresas, decanas en la práctica de sobornar funcionarios y políticos en todo el mundo, "acostumbran a utilizar la sorprendente acusación de 'corrupción' contra todo tipo de competidores y adversarios que se interpongan en su camino", escriben los analistas geopolíticos José Luis Fiori y William Nozaki, en una pieza titulada Petróleo, guerra y corrupción: entender Curitiba.

Nozaki es profesor de sociología en Sao Paulo y director técnico del Instituto de Estudios Estratégicos del Petróleo, Gas y Biocombustibles (INEEP), creado en 2018 por la Federación de Trabajadores Petroleros, para promover la investigación académica sobre asuntos relacionados con la agenda del sector del petróleo en Brasil y el mundo.

Fiori es economista y coordinador del programa Poder global y geopolítica del capitalismo en la Universidad Federal de Río de Janeiro y también pertenece al INEEP. Publicó varios libros sobre geopolítica y es una de las voces más autorizadas sobre el tema en Brasil y en América Latina.

Curitiba es la ciudad del sur de Brasil donde residen los jueces y juzgados que promovieron la investigación conocida como Lava Jato (lavado rápido), que procesó y encarceló un centenar largo de políticos y empresarios, entre ellos al expresidente Luiz Inacio Lula da Silva.

En el trabajo mencionado comienzan a desvelar, con datos históricos y algunas proyecciones, las razones por las cuales fue posible descabalgar al Partido de los Trabajadores (PT) del gobierno, en base a acusaciones de corrupción que, más allá de algunos desvaríos, tienen visos de ser reales. Aunque realizan algunas conjeturas siempre discutibles, no caen en teorías conspirativas sino que se atienen a los hechos.

Su trabajo arranca con la formación de las Siete Hermanas, como se conoció a las grandes petroleras lideradas por Standard Oil (de John Rockefeller), que controlaban el mercado global de petróleo hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. Recuerdan que el petróleo jugó un papel muy destacado en las guerras del siglo XX, lo que les permite asegurar la estrecha asociación entre la industria del petróleo y la industria de la guerra.

​En efecto, el petróleo tuvo un papel decisivo en la Guerra del Pacífico desencadenada con el ataque japonés a Pearl Harbor en 1941 y en el ataque alemán a la Unión Soviética el mismo año, hasta la guerra del Golfo (1991), la guerra de Irak (2003), la invasión a Libia (2011) y la actual guerra en Siria. El petróleo puede ser considerado una commodity geopolítica.

Luego detallan quince casos en los cuales las grandes petroleras estuvieron involucradas en corrupción comprobada, ya sean empresas privadas o estatales. Citan la investigación del cientista político Paasha Mahdavi, quien constató en base a datos del Departamento de Justicia de EEUU, que un tercio de los 141 procesos de corrupción investigados entre 1977 y 2013 estaban relacionados con el sector petróleo y gas.

Luego se focalizan en Brasil. El caso del ingeniero Pedro Barusco, gerente de Servicios de Petrobras entre 1995 y 2010, es elocuente. En sus declaraciones ante la justicia, asegura que comenzó a recibir sobornos en 1997, como otros altos cargos de la petrolera, cuando gobernaba Fernando Henrique Cardoso, y estima que el PT recibió entre 150 y 200 millones de dólares entre 2003 y 2013.

Durante el Gobierno del PT, las propinas pasaron a ser pagadas por empresas "nacionales" como Odebrecht y OAS, dos de las mayores constructoras que se beneficiaron con licitaciones para obras de infraestructura. En ese período hubo un recambio de empresas nacionales por las extranjeras como abastecedoras de Petrobras, que ocupaba el segundo lugar entre sus pares del mundo.

Fiori y Nozaki establecen que "el descubrimiento de las reservas de petróleo en el presal en 2006 fue el momento decisivo en el que Brasil cambió la agenda geopolítica de los Estados Unidos". Brasil pasa a ocupar "una posición destacada en tres de las siete prioridades estratégicas de la política energética de EEUU: como fuente de experiencia para la producción de biocombustibles; como socio clave para la exploración y producción de petróleo en aguas profundas; como territorio estratégico para la exploración del Atlántico Sur".

Tres datos adicionales. El mercado del petróleo nunca se guió por la libre competencia, como aseguran los liberales, sino como "campo de guerra entre las grandes corporaciones y las grandes potencias". La llamada "corrupción" fue desde siempre una práctica normal de la competencia por nuevos recursos y mercados. Y, por último, acusan de corrupción a los "adversarios que se interponen en su camino".

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La naturaleza se quema y la política se agota

Los incendios en la Amazonia están afectando a Brasil, Bolivia, Perú y Paraguay, países con gobiernos de ideologías opuestas, pero con iguales modelos de desarrollo extractivista y agropecuario.

En los primeros días el fuego te acorrala; en los días siguientes las cenizas te entristecen. Así pueden describirse mis sensaciones en una de mis visitas años atrás a las zonas amazónicas de Brasil, Perú y Bolivia. Estas coincidieron con incendios como los que hoy causan alarma mundial.

Cuando las llamas están activas, el humo inunda todo, es peligroso transitar los caminos por la poca visibilidad, hay momentos en los que cuesta respirar, la garganta se inflama y los ojos lagrimean. Cuando las llamas se apagan, el ocre y el gris dominan las escenas. Aquí y allá siguen erguidos los restos de algunos árboles, mientras que en el suelo, entre las cenizas, aparecen de tanto en tanto los cadáveres calcinados de animales que no pudieron escapar.

Esta destrucción de la fauna y la flora es lo que está repitiéndose en estos días en América del Sur. Si bien la prensa convencional insiste con los titulares sobre la Amazonia y sobre Brasil, la realidad es más compleja, y también más hiriente.

En efecto, este tipo de incendios está ocurriendo en estos momentos en por lo menos cuatro países sudamericanos; además de Brasil, afectan a Bolivia, Perú y Paraguay. A su vez, se están quemando selvas tropicales húmedas, la Amazonia, pero lo mismo está sucediendo con los bosques secos y sabanas arboladas, como la Chiquitanía en Bolivia o el Cerrado brasileño.

En los datos más recientes, el número de incendios en Brasil superó los 82 mil focos (al 26 de agosto), la cifra más alta desde 2010, y casi el doble de lo registrado en estas mismas fechas en el año anterior. En Bolivia son más de 19 mil focos (el doble que en 2018), en Paraguay más de 10 mil (manteniéndose en valores semejantes al año anterior), y en Perú más de 6 mil (un poco más del doble).

Todas las grandes regiones ecológicas del trópico y subtrópico sudamericano están afectadas por los incendios. Por ejemplo, en Brasil, aproximadamente la mitad de los focos se ubican en la Amazonia, pero casi un tercio ocurren en el Cerrado, y un 10 por ciento en los bosques atlánticos. Bolivia en estos momentos vive el drama de ver cómo enormes áreas de bosques secos e incluso su Pantanal están siendo devorados por las llamas (las pérdidas al día de hoy se estiman en 1,5 millones de hectáreas). Por lo tanto, pensar que solamente está ardiendo la Amazonia brasileña es una simplificación. Las pérdidas ecológicas en todos esos ambientes son enormes. Por ejemplo, el bosque seco de la Chiquitanía es único en su tipo en todo el continente, y se estima que más de 750 mil hectáreas ya se quemaron.

EL CHAQUEO DE AYER Y LA DEFORESTACIÓN DE HOY.

La quema de bosques o campos, el llamado “chaqueo” en algunos sitios, ha sido una práctica tradicional realizada especialmente por pequeños campesinos e indígenas. Afectaba a pequeñas superficies en tanto estaba directamente vinculada al autoconsumo de alimentos o por limitaciones tecnológicas. Todo eso ha cambiado en las últimas décadas a medida que han llegado a las áreas tropicales y subtropicales todo tipo de colonos y empresas. Los incendios de hoy nada tienen que ver con aquellos del pasado.

En la actualidad se deforestan y queman amplias zonas, casi siempre con el propósito de liberar espacio para la ganadería extensiva, aunque en otros sitios es para la agricultura. Para hacerlo a esa mayor escala se necesitan importantes recursos materiales, como motosierras y maquinaria pesada, y mucho capital para financiar una ingeniería de trámites legales o ilegales, formales o amparados en la corrupción. Detrás de esto no están ni los indígenas ni los pequeños agricultores.

Esa presión ganadera puede ser brutal. Por ejemplo, en la zona de San Félix de Xingú (estado de Pará), se concentra un rodeo vacuno de más de 2 millones de cabezas. Factores como esos empujan a la agropecuaria convencional a las áreas naturales tropicales y subtropicales.

A su vez, la diseminación de los monocultivos, especialmente de la soja, en otras zonas de Brasil, pero también en Bolivia y Paraguay, hace que los ganaderos se desplacen hacia nuevas áreas a deforestar. Todo esto genera un enorme arco de deforestación amazónica que atraviesa América del Sur, desde la costa atlántica brasileña hasta las faldas de los Andes en Bolivia y Perú. Es una franja de casi 3 mil quilómetros de largo; una distancia similar a la que separa Madrid de Varsovia.

BOLSONARIZACIÓN PARA MILITARIZAR LA AMAZONIA.

Esta problemática se ha agravado notablemente bajo el gobierno de Jair Bolsonaro. Por un lado, recortó controles ambientales en cuestiones críticas como la deforestación, redujo el presupuesto del Ministerio del Ambiente, cesó a personal clave en las agencias del ambiente y de conservación de la biodiversidad, maniobró para que se cancelaran multas a los infractores ambientales, y mucho más.

Por otro lado, Bolsonaro y su equipo han hostigado repetidamente a los ambientalistas, indígenas y pequeños campesinos, presentándolos como trabas al progreso, potenciales criminales e incluso como responsables de los incendios. Tan sólo como ejemplo, el 27 de agosto, en la reunión con los gobernadores de los estados amazónicos, en lugar de analizar la crisis ecológica volvió a quejarse de que los indígenas ya tienen demasiadas tierras y anunció que no aprobará nuevas áreas protegidas.

Bolsonaro tampoco duda en repeler las críticas diciendo que son parte de un complot del exterior para quedarse con la Amazonia brasileña. Esa retórica tiene antecedentes desde por lo menos la década de 1970, cuando el gobierno militar se oponía a las primeras negociaciones internacionales ambientales. Bolsonaro revive parte de ese vocabulario, viene colocando a militares en puestos afectados a la gestión ambiental y ha dado señales de resucitar un programa de control militar en las fronteras amazónicas. Bajo esas condiciones, no puede sorprender que recibiera cierto respaldo de otro gobierno muy conservador, el de Ivan Duque en Colombia. Este también ha presentado un nuevo plan de desarrollo en el que la gestión ambiental pasa a ser parte de la estrategia de seguridad del Estado.

LA GEOPOLÍTICA AMAZÓNICA.

La condición internacional de la Amazonia volvió al primer plano con la reacción internacional ante los incendios. Una circunstancia que aprovechó Emmanuel Macron, en la que hay poco de ambientalismo y mucho de oportunismo comercial y político. Pero el problema es que, por lo menos desde la década de 1980, los gobiernos brasileños por un lado insisten en el control soberano sobre su Amazonia, pero al mismo tiempo repiten que no tienen dinero para protegerla y reclaman ayudas a los países industrializados. Desde allí se construyeron diversos mecanismos, financiados especialmente por Europa.

Por ejemplo, en 1992 se inició el Programa Piloto de Protección de los Bosques Tropicales del G7 (Ppg7), que funcionó hasta 2009, con un presupuesto de más de 460 millones de dólares. Cuando se hacía lobby por esos dineros, desde Brasil se insistía en que la Amazonia era un ecosistema único en el planeta y que los países ricos debían colaborar a protegerlo. También se alentó una visión deformada, como si sólo existiera Amazonia en Brasil, dejando en segundo plano a los otros países que comparten la cuenca. De ese modo, las propias autoridades brasileñas durante al menos 30 años han contribuido a ese entrevero que ha oscilado entre una Amazonia “solo mía” a otra que sería “de toda la humanidad”.

La actual crisis ha expuesto en toda su crudeza las tensiones entre la soberanía nacional y las responsabilidades ecológicas, no sólo hacia adentro de un país, sino con sus vecinos y con la salud ecológica planetaria.

LAS CENIZAS IDEOLÓGICAS.

El problema se vuelve más complejo cuando se entiende que las quemas y la crisis ambiental se repiten en las naciones vecinas. No sorprende que ocurra con gobiernos conservadores como los de Colombia, Perú y Paraguay. Más difícil se vuelve asumir que en Bolivia, desde posturas ideológicas que se presentan como opuestas, también se han debilitado los controles ambientales, se perdonaron las faltas a los deforestadores y se alienta el avance del agronegocio.

El gobierno de Evo Morales cita a la Pachamama, pero sus acciones concretas han sido las de promover la explotación minera, petrolera y agropecuaria, y por ello enfrenta un desastre ecológico similar. Así como Bolsonaro ataca a los ambientalistas, la administración de Morales se burla de ellos, los hostiga y ha amenazado con expulsarlos del país.

En los progresismos, la retórica se nutre de otros argumentos. Por ejemplo, el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, cita a Marx y a Lenin, pero también sostiene que la protección de la naturaleza es un invento del norte y por eso no deberían ser guardabosques de nadie. Tuvieron éxito en esa promesa: no cuidaron los bosques y ahora se están incendiando. Y aunque los aderezos de sus discursos son opuestos a los de Bolsonaro, las similitudes en sus esencias dejan un gusto muy amargo.

Por todo esto, cuando se leen los titulares de la prensa en Madrid, Londres o París, siempre queda esa sensación de que realmente no están entendiendo lo que ocurre aquí en el sur. Es más sencillo atacar a Bolsonaro, en tanto es machista, racista, violento y autoritario, pero es más dificultoso asumir las serias contradicciones en otras tiendas políticas. Nos cuesta entender que estamos ante una crisis ecológica de escala continental y que ella también expresa el agotamiento de las ideologías políticas herederas de la Europa ilustrada. Las viejas políticas, todas ellas, han caducado. La cuestión es comprenderlo para construir alternativas antes de que se queme el último árbol.

*    Miembro del Centro Latino Americano de Ecología Social.

(Tomado de Ctxt por convenio)

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Firmas brasileñas vinculadas con Trump, corresponsables del fuego en la Amazonia

Las empresas se han empeñado en construir una carretera y un puerto en la región para sus exportaciones

 

Río de Janeiro. Dos firmas brasileñas propiedad de uno de los principales donantes a las campañas del presidente estadunidense, Donald Trump, y del líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, son en gran medida responsables de los incendios en la Amazonia, informó ayer el portal The Intercept.

Hidrovias do Brasil es mayoritariamente propiedad de Blackstone, firma inversora que también es dueña de la financiera brasileña Pátria Investimentos. El cofundador y director general de Blackstone es Stephen Schwartzman, estrecho aliado y asesor de Trump que ha donado millones de dólares a McConnell en los últimos años.

Hidrovias do Brasil y Pátria Investimentos ha impulsado la deforestación de la Amazonia para construir una controversial autopista y un puerto con el fin de exportar soya con mayor facilidad.

Blackstone afirmó en un comunicado que no ha hecho daño a la selva: Si bien no tenemos control operativo sobre Hidrovias do Brasil, sabemos que redujo sus emisiones de carbono, además de promover un transporte más eficiente de los productos agrícolas de los granjeros brasileños. The Intercept investigó la construcción de la autopista y el puerto desde 2016.

La primavera del presente año, el gobierno del presidente Jair Bolsonaro anunció que Hidrovias sería socio en la privatización y desarrollo de un proyecto de miles de kilómetros de carretera en la selva.

The Intercept fue creado en febrero de 2014 por el periodista Glenn Greenwald, quien dede las páginas de The Guardian publicó las revelaciones del informante estadunidense Edward Snowden, quien filtró unos 20 mil documentos de los programas de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional, con lo que salió a la luz pública la existencia del amplio programa de espionaje por Internet. Recientemente, The Intercept publicó una serie de chats entre el ex juez brasileño Sergio Moro y el equipo de fiscales que montaron una operación para condenar al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

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Roberto Aruj, investigador Untref, UBA y OIM.

Roberto Aruj analiza las causas históricas del desastre actula en esa zona y explica las propuestas que hizo al gobierno brasileño.

 En medio del gran incendio que arrasa con el Amazonas y se propaga sin tregua a través del continente americano, son cada vez más las personas que se ven forzadas a dejar sus hogares en búsqueda de un nuevo destino o que se preguntan cómo seguir en el barrio que las vio crecer cuando, a su alrededor, todo es cenizas. Roberto Aruj, investigador de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref), de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) analiza los movimientos poblacionales provocados por eventos climáticos extremos y explica cómo poner freno a un problema "que, a diferencia de lo que muchos creen, no es coyuntural sino que se viene arrastrando desde hace años y, si no se le pone un freno, va a seguir creciendo”.

En 2016, junto a otros investigadores, Aruj encabezó un estudio para la OIM --organismo de la ONU-- sobre desplazamientos poblacionales generados por eventos climáticos extremos en 5 países de América del Sur: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. En Brasil, la investigación se centró en el Municipio Presidente Figueiredo, Rumo Certo (en el norte del Amazonas), con el objetivo de observar “cómo influye en esa población el gran problema de escasez de agua provocado por los altos niveles de deforestación” y de extender, a partir de ese análisis, recomendaciones para la generación de políticas y estrategias locales y nacionales de prevención, preparación, adaptación y monitoreo de estos eventos climáticos.

Las motivaciones económicas detrás de la deforestación del Amazonas, explicó el especialista, son tres: la construcción de represas hidroeléctricas, la expansión de la frontera agropecuaria --ya que “en el sur de Brasil hubo un proceso importante de desertificación, por la sojización de grandes extensiones de tierra, por lo que los productores migraron hacia el norte (Amazonas) para trabajar la tierra con el mismo criterio”, explicó Aruj-- y los grandes proyectos inmobiliarios que están ocupando cada vez mayor territorio.

“Este último factor no se suele mencionar en los medios y realmente es muy importante. Hay una afloramiento de inversiones por parte de grupos económicos muy importantes que están construyendo clubes de campo con canchas de golf en el medio del Amazonas”, advirtió Aruj. Y agregó: “Esto lo vimos en Manaos, por ejemplo, donde había grandes anuncios en las rutas que alentaban a invertir en terrenos del Amazonas  destinados a construir esos clubes de campo”.

Esta “injerencia humana”, continuó el investigador, “produce cambios en el clima” que cooperan con la generación de eventos climáticos extremos como inundaciones, sequías e incendios.

Lo que queda luego de esas catástrofes climáticas, además del destrozo del ecosistema, es una situación desoladora para miles de familias que, ante la pérdida de sus pertenencias materiales y el miedo a que el evento climático se repita, se ven forzadas a migrar temporal o permanentemente a otras ciudades.

“Cuando ocurren eventos climáticos extremos, como los incendios que están arrasando con el Amazonas, la gente deja de tener trabajo, se cierran las escuelas, no hay comercio, no hay producción, no hay pesca. Entonces las familias tienen que migrar a otras zonas”, explicó Aruj. “Hay que tener en cuenta que en esos contextos, como la gente pierde todos sus bienes, suele crecer la pobreza”, con lo cual la reinserción en una nueva ciudad suele ser una experiencia muy difícil sin la asistencia estatal adecuada.

Las migraciones, para la mayoría de las poblaciones, son eventos traumáticos, porque “en general la gente tiende a no querer abandonar su lugar, las pertenencias que le quedaron, su casa. Por eso hay muchos que, cuando no tienen otra posibilidad, terminan migrando a otras ciudades de forma transitoria, esperando que pasen los efectos del evento climático para volver. Hay otras familias, en cambio, que por la recurrencia de los eventos deciden mudarse de forma definitiva”, explicó el investigador.

Los movimientos poblacionales por eventos climáticos en Amazonas, así como en las otras regiones del mundo, es una problemática que viene repitiéndose desde hace años: en 2012, 54 de 62 municipios brasileños del Amazonas sufrieron desplazamientos; en 2013, fueron 38 municipios; en 2014, 42; y en 2015, 48. Si se mantiene el ritmo y la intensidad de los cambios ambientales actuales, advierten algunos investigadores, para finales del siglo XXI habrá en el mundo más de 150 millones de migrantes por causas ambientales.

Lo que está ocurriendo en Amazonas, “a diferencia de lo que muchos creen”, “no es coyuntural” sino que es una problemática "que se viene arrastrando desde hace años”, advirtió en ese sentido el investigador. “Allí se producen incendios todos los años. La diferencia es que este es un incendio tan importante que ha llamado la atención a nivel internacional”, señaló.

Es por ello que, para el especialista, es importante poner un freno a la descontrolada injerencia del hombre en la naturaleza. Para eso, ofreció una serie de recomendaciones al gobierno brasileño y a los gobiernos locales: “Pedimos la protección de los bosques del Amazonas, la reforestacion de todas las zonas deforestadas, la utilización de energías alternativas y el mejoramiento de las represas actuales, en vez de construir nuevos emprendimientos hidroeléctricos”. 

El gobierno brasileño, además, debería “colaborar con las poblaciones afectadas para ayudarlas a recuperar lo que han perdido con esta catástrofe y para reubicarlas en otras zonas". Pero, sobre todo, "debería planificar cómo intervenir en esos espacios: cómo desarrollar obras de infraestructura, incrementar la cantidad de pozos para el agua freática, construir canales para el riego, mejorar los caminos de acceso a los sectores de producción agrícola, aprovechar regiones vecinas para producir energía solar y eólica e intensificar los controles de incendio", entre otras cosas. "Y, todo eso, respetando la propia cultura local”.

“Los intereses económicos que hay en juego parecen no tener en cuenta la importancia de la preservación de este ecosistema y de su biodiversidad. Pero lo que está pasando en el Amazonas es un problema de todos. La pérdida de bosques, de la floresta amazónica, influye sobre el conjunto del planeta”, concluyó el investigador.

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