Ordena el BM a Venezuela pagar 8 mil 700 mdd a petrolera de EU

Washington. El gobierno de Venezuela deberá pagar unos 8 mil 700 millones de dólares a la petrolera estadunidense ConocoPhillips por su expropiación, en 2007, hecha por el fallecido presidente Hugo Chávez (1954-2013), de acuerdo con un fallo emitido este viernes por el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI, por sus siglas en inglés) del Banco Mundial.

"La República Bolivariana de Venezuela deberá abonar por concepto de compensación por la expropiación ejecutada el 26 de junio de 2007 en violación del artículo 6 del Convenio para el Estímulo y Protección Recíproca de las Inversiones entre la República de Venezuela y el Reino de los Países Bajos con fecha 22 de octubre de 1991", sustentó el tribunal.

El panel estipuló que el monto mencionado deberá ser pagado con intereses a una tasa anual del 5.5 por ciento y declaró que los demandantes están obligados a no intentar obtener doble recuperación.

"Acogemos con beneplácito la decisión del tribunal del CIADI, que respalda el principio de que los gobiernos no pueden expropiar las inversiones privadas sin pagar una compensación", sostuvo Kelly B. Rose, vicepresidenta principal y secretaria corporativa de ConocoPhillips.

La petrolera estadunidense solicitó 30 mil millones de dólares por la nacionalización de tres proyectos petroleros hace más de 10 años, cuando gobernaba Chávez, según un informe del Banco Mundial. El CIADI dictaminó en 2013 que las medidas de expropiación decididas por las autoridades venezolanas violaron el derecho internacional, por lo que Venezuela presentó hace dos años una solicitud de reconsideración del fallo, pero el tribunal la rechazó.

El total de 8 mil 700 millones de dólares, más otros 2 mil millones de dólares que se le adjudicaron en un arbitraje anterior, convierten a la petrolera en el mayor vencedor entre la ola de reclamos por las nacionalizaciones. En este contexto, El ex vicepresidente de Venezuela y actual ministro de Industria, Tareck El Aissami, fue acusado en una corte de Nueva York de violar la ley de capos extranjeros de la droga y evadir sanciones impuestas por Washington; si es detenido y extraditado enfrenta hasta 30 años de cárcel.

El funcionario es el primer ministro chavista en ser inculpado ante la justicia estadunidense, que acusó de los mismos delitos al empresario venezolano Samark José López Bello y a otras dos personas.

El Aissami "ha usado su posición de poder para involucrarse en el narcotráfico internacional y ha evadido las sanciones y violado la ley estadunidense sobre barones de la droga extranjeros", concluyó Angel Melendez, agente especial del departamento de Seguridad Nacional, en un comunicado divulgado por la fiscalía de Manhattan.

"Guerra eléctrica imperial"

En otro orden, el suministro de energía eléctrica se restableció este viernes en algunas zonas de Caracas y parcialmente en 22 de los 23 estados de Venezuela, tras un apagón que al cierre de esta edición había sobrepasado por mucho las 24 horas. El gobierno bolivariano reiteró que Estados Unidos causó el apagón y afirmó que denunciará a dicho país, con pruebas, ante una delegación de la Comisión de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Entre las localidades que tenían energía eléctrica en la Gran Caracas y el estado de Miranda, figuran Alta Vista, Altagracia, Avenida Victoria, Catia, Caricuao, California Norte, El Hatillo, El Marqués, El Paraíso, Los Ruices, Los Símbolos, La Vega, Montalbán, Propatria, San Bernardino y Santa Mónica.

El apagón, calificado como el más grande y prolongado en la historia del país, provocó varias afectaciones: hospitales colapsados, vuelos cancelados desde el aeropuerto internacional Simón Bolívar y de las principales urbes, muchos hogares sin agua, largas filas en gasolineras, la suspensión del servicio del metro en Caracas, fallas en telecomunicación y señalamientos en vías públicas, entre otras.

La vicepresidenta, Delcy Rodríguez, anunció en Twitter que el presidente Nicolás Maduro, "ha suspendido las clases y jornadas laborales el día de hoy, en aras de facilitar los trabajos y esfuerzos para la recuperación del servicio eléctrico en el país, víctima de la guerra eléctrica imperial!"

Por la noche pobladores hicieron sonar cacerolas en varios sectores de la capital, aunque no se registraron actos violentos. Algunas personas extrajeron gasolina de sus vehículos para encender plantas de energía portátiles.

Pese a que en alguna zonas del Venezuela se restablecía el suministro de energía, a los pocos minutos se volvía a cortar. En el aeropuerto de Maiquetía, que sirve a Caracas, decenas de personas, muchas con niños, esperaban a oscuras la reanudación de los vuelos.

La prensa local reportó algunas muertes en distintos hospitales que no contaban con plantas eléctricas para cubrir los servicios, aunque sólo un deceso fue confirmado por un sanatorio. El titular de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, proclamado "presidente encargado", responsabilizó al gobierno por los decesos y llamó a la población a protestar "con más fuerza que nunca" por el desabasto de suministros básicos en el país.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, calificó en la televisión estatal al apagón de "agresión deliberada" de Estados Unidos y anunció un "despliegue de seguridad" de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, aunque no dio más detalles.

El gobierno acusó a Washington de provocar un "sabotaje técnico y cibernético" contra la principal represa energética, ubicada en el municipio de Guri, en el estado de Bolívar.

El ministro de Comunicaciones, Jorge Rodríguez, dijo en cadena nacional que extremistas de derecha, bajo las órdenes del senador republicano estadundidense Marco Rubio y de Guaidó, habían "perpetrado un sabotaje brutal contra nuestro sistema de generación".

Agregó que "en pocos días vendrá a Venezuela una delegación del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, de Michelle Bachelet, (y) a ellos les vamos a llevar las pruebas".

Por su parte, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, tuiteó: "No hay comida. No hay medicinas. Ahora no hay electricidad. Lo próximo, no habrá Maduro. Las políticas de Maduro no traen más que oscuridad".

En otro mensaje señaló que el apagón no fue provocado por Estados Unidos, Colombia, Ecuador, Brasil ni Europa, cuyos gobiernos son detractores del gobierno bolivariano. "La escasez de energía y el hambre son el resultado de la incompetencia del régimen de Maduro", agregó.

En conferencia de prensa en Washington, Elliott Abrams, enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, reiteró que su gobierno no utilizará la fuerza para entregar "ayuda humanitaria" al país petrolero, y agregó que la administración de Donald Trump no tiene planes de invadirlo. El 23 febrero pasado Guaidó fracasó en ingresar la "asistencia" a través de la frontera entre ambos países.

En tanto, la organización Human Rights Watch instó al gobierno de Estados Unidos a ofrecer el estatus de protección temporal a los ciudadanos venezolanos debido a las "deterioradas condiciones" en el país.

 

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El capitalismo y los hoyos negros de la modernidad

El mundo moderno está en crisis y todo apunta a que o se detiene y se remonta, o se transita hacia el colapso de la civilización industrial. Aquí sostengo que hoy existe suficiente evidencia científica, la mayor parte producida en la reciente década, que permite reconocer las causas profundas de esta crisis y que, en consecuencia, se pueden y deben desarrollar procesos políticos de emancipación o liberación dirigidos a anularlas. La causa de esta crisis global, que aparece como una crisis doble (social y ecológica) es, por supuesto, el capitalismo en su fase corporativa, es decir la élite formada por uno por ciento de la hu¬manidad, que hoy opera como una "clase dominante trasnacional" cuyo poder se encuentra protegido por un formidable complejo industrial, militar y de medios. Este uno por ciento actúa como sector depredador (de la naturaleza) y parasitario (de los otros seres humanos). El gran reto es encontrar los mecanismos para acabar con ese poderío descomunal, cuya célula o aparato identificable es la corporación ( El capitalismo caníbal, Joel Bakan, 2009), donde nuestra mayor fortaleza, casi la única, se encuentra en que somos 99 por ciento de la especie. Toda la gama de conflictos que aparecen en escalas menores, conflictividades secundarias, terciarias, etcétera son, para mi gusto, choques que distraen y terminan por ocultar la "batalla central", que es evitar o desarticular ese enorme poderío concentrado en una minoría de minorías rapaz. Los conflictos generados en el mundo a raíz de los "ismos", sean ideológicos, religiosos, nacionales, etcétera, pierden sentido si no se encuadran en el gran objetivo de terminar con esas gigantescas maquinarias de extracción de riqueza, la cual obtienen de una doble explotación: del trabajo de los hombres y del trabajo de la naturaleza.

Estas máquinas de explotación y muerte, recuerdan de inmediato el caso de los hoyos negros encontrados por los astrofísicos en el universo: sistemas que todo lo atraen, succionan y desaparecen. Hoy son las corporaciones como sistemas globales de dominación, los hoyos negros de la modernidad. Sólo un ejemplo, aterrador: las corporaciones biotecnológicas encabezadas por Monsanto se han devorado toda la biodiversidad de 54 millones de hectáreas (selvas, bosques, matorrales, etcétera) para sembrar extensos monocultivos de soya transgénica en Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Esa superficie equivale casi a la de Francia o cinco veces el tamaño de Guatemala (https://bit.ly/2NWJwWo). ¿Dónde están los ambientalistas del mundo denunciando este atentado?

Comencemos por mostrar, con datos duros derivados de investigaciones recientes, algo que muy pocos saben: que estamos viviendo ¡el periodo con la mayor concentración de riqueza de toda la historia humana! Unas cuantas decenas de corporaciones, y cada vez menos conforme avanza la megamonopolización, controlan y dominan el mundo, la mitad de las cuales proceden de Francia, Alemania, Holanda, Japón y Estados Unidos. Estas corporaciones poseen 90 por ciento de las tecnologías y patentes del mundo, controlan 70 por ciento del comercio mundial, y emplean a decenas de miles de científicos e ingenieros. Su mayor poder radica en la extracción de minerales, petróleo, gas, diésel y turbosina. Pero también poseen la mayoría de productoras de energía hidroeléctrica, nuclear, carbonífera y de papel, así como en la producción, procesamiento y distribución de alimentos. Igualmente manufacturan y venden la mayoría de los autos, aviones, satélites, computadoras, químicos, medicamentos y productos biotecnológicos que se consumen en el mundo. El planeta, corporativizado.

Estudios científicos y análisis estadísticos han mostrado procesos históricos de máxima concentración de capital y las mayores tasas de ganancia registradas. Por ejemplo, los máximos históricos del índice Dow Jones, o las ganancias récord de los hombres de negocios más ricos, las que aumentaron en 2017 en 20 por ciento hasta alcanzar 8.9 billones de dólares (UBS Billonaires 2018). Los 62 seres más ricos del mundo (sólo nueve mujeres entre ellos) poseen una riqueza igual a la de 3 mil 600 millones. Destaca el estudio de tres investigadores suizos. Tras el análisis de la base de datos Orbis 2007, donde figuran 37 millones de empresas, encontraron que un grupo de solamente mil 318 corporativos y bancos domina la mayor parte de la economía mundial (New Scientist, 19/11/11). Complementando lo anterior P. Phillips y K. Soeiro describieron la "punta de la pirámide": 25 corporaciones encabezadas por la minera Freeport-McMoRan y el banco Black Rock Inc. (https://bit.ly/2SpFYmP).

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Más de 100 grupos neoliberales defienden los intereses de la industria del tabaco contra la regulación pública

TheGuardian ha investigado la relación entre las principales multinacionales del tabaco y los grupos de prensamiento, lobby e investigación académica

Más de 100 organizaciones neoliberales de todo el mundo han adoptado posturas favorables a la industria del tabaco o han recibido donaciones de las tabacaleras

Malboro niega que sus donaciones a think tanks tenga ninguna relación con su lobby a favor de eliminar regulaciones para los productos del tabaco: "Es una insinuación ridícula"

Think tanks neoliberales de todo el mundo conforman una poderosa voz de apoyo a los fabricantes de tabaco en su batalla contra una regulación más dura, según muestra una investigación de The Guardian. La industria del tabaco ha sido tratada con distancia durante mucho tiempo y por muchos gobiernos porque los datos son evidentes: sus productos matan a más de 7 millones de personas al año. Sin embargo, la industria ha encontrado apoyo en think tanks neoliberales, incluidos algunos de los más prestigiosos.


Al menos 106 think tanks en una veintena de países han aceptado donaciones de las tabacaleras o han criticado las políticas de control del tabaco solicitadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según un detallado análisis elaborado por The Guardian. Los expertos en salud pública afirman que un control público fuerte salva vidas.


Los grupos examinados por The Guardian se han opuesto de diversas maneras a las cajas de cigarrillos sin promociones, han escrito a los legisladores en apoyo a nuevos productos tabacaleros o han difundido las investigaciones financiadas por esta industria. En un caso extremo, un think tank radicado en el continente africano cuestionó el vínculo entre el cáncer y el tabaco, señalando que "todavía tiene que quedar científicamente demostrado". Posteriormente retiró tal afirmación.


Patricio Márquez, experto en prácticas globales de salud en el Banco Mundial, señala que esta actividad puede afectar a los esfuerzos de salud pública. "Los think tanks han creado un arsenal de pruebas con el objetivo de influir en la toma de decisiones políticas", señala.


The Guardian ha examinado una de las mayores redes de think tanks neoliberales independientes del mundo, organizada por Atlas Network, una organización sin ánimo de lucro radicada en Arlington, Virginia, cerca de Washington DC. Atlas Network dice conectar "una red global de más de 475 organizaciones independientes de la sociedad civil en unos 90 países con las ideas necesarias para progresar en libertad".


Donaciones de la industria tabacalera


Al menos 53 think tanks neoliberales han aceptado donaciones de grandes empresas tabacaleras, según documentos de estas empresas y revelaciones a las que ha tenido acceso The Guardian. La mayoría de los think tanks se ha negado o no ha respondido a las peticiones para revelar sus donantes.


Oposición a los impuestos al tabaco


Al menos 25 think tanks neoconservadores se han opuesto a los impuestos al tabaco argumentando que no son efectivos, que son regresivos o que aumentan el tráfico ilegal. En algunos casos, las campañas contra los impuestos son muy amplias, aunque los expertos señalan que los impuestos “están generalmente reconocidos como la forma más eficaz” de reducir el consumo


Oposición a los paquetes lisos


Al menos 30 think tanks neoliberales estaban entre los 47 firmantes de una carta de think tanks a la Organización Mundial de la Salud en la que mostraban su oposición al empaquetado liso en el año 2016. Y al menos 14 think tanks neoliberales escribieron a la FDA en apoyo a la solicitud de Philip Morris International para vender nuevos productos en EEUU.
Philip Morris International, British American Tobacco (BAT), Japan Tobacco, Altria y Reynolds American han donado a think tanks neoliberales analizados por The Guardian. Los productores niegan cualquier posibilidad de que las donaciones puedan influir en la actividad de los think tanks.


Algunos del los think tanks son muy influyentes en sus países, tienen buenos contactos y algunos han recibido financiación de puestos diplomáticos. En Estados Unidos, the Heritage Foundation, Cato Institute y Americans for Tax Reform han aceptado donaciones de la industria tabacalera y han opinado sobre la política del tabaco. En Reino Unido, el Adam Smith Institute y el Institute of Economic Affairs han hecho lo mismo.


Por ejemplo the Heritage Foundation aceptó donaciones del fabricante de Marlboro en EEUU, Altria, en 2012, 2013, 2014 y 2016. En 2018, un académico de la institución declaró ante la Administración de Drogas y Alimentos de EEUU (FDA) a favor de IQOS, el nuevo producto internacional de Philip Morris, que calienta, pero no quema el tabaco, argumentando que tenía una "trayectoria impresionante".


En respuesta a las preguntas de The Guardian, los think tanks afirman que son totalmente independientes, que no están influidos por ninguna donación y que abogan por posiciones a favor de las empresas, así como por la baja regulación e impuestos reducidos como parte de una filosofía más amplia de libre mercado. Algunos dicen que no están en contra de todos los controles al tabaco, que celebran el auge de los cigarrillos electrónicos en mercados más ricos y que están en contra de los "impuestos regresivos" sobre los cigarros que, afirman, afecta a las rentas bajas.


"Además de la publicidad, tienen a los think tanks"


Los think tanks existen para influir en las políticas, a menudo a través de asesoramiento percibido como independiente y ajeno a los intereses de empresarios y políticos. A diferencia de los lobbys, los think tanks no están obligados a revelar su financiación. Sin embargo, el mundo del think tank ha sido cada vez más controlado en los últimos años tras salir a la luz donaciones de gobiernos extranjeros y corporaciones.


En algunos casos, los think tanks parecen operar como una cámara de resonancia en la que organizaciones dentro de la red se apoyan en las investigaciones de otros para llegar a conclusiones similares.


"Además de la comercialización y publicidad [del tabaco], que está orientada a generar consumo, tienen este mecanismo adicional [los think tanks] para influir en la toma de decisiones políticas de una forma que proteja los intereses de la industria", afirma Patricio Márquez, del Banco Mundial.


"Se tiene que respetar la libertad de expresión siempre y cuando todo sea transparente", señala Márquez. "De esa forma, todo el mundo es consciente de a quién representas. De la misma forma que hacemos cuando recibimos subvenciones", añade.


Think tanks neoliberales se han posicionado a favor de las empresas tabacaleras en varios países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, España, Canadá, República Checa, Croacia, Francia, Alemania, Georgia, Irlanda, Serbia, Argentina, Chile, Perú, Honduras, Venezuela, India, Nepal, Pakistán, Ghana, Sudáfrica, Japón, Australia y Nueva Zelanda.
No todas las organizaciones de la red analizadas por The Guardian están activas en la política del tabaco y algunas lo han hecho únicamente en situaciones aisladas. Algunos think tanks publican documentos de política en torno al escepticismo con el cambio climático, la educación privada, las protecciones de las patentes farmacéuticas, la desregulación energética y otras causas conservadoras. En India, The Guaridan ha encontrado un think tank que ha realizado declaraciones alineadas con las propuestas de los expertos en sanidad pública sobre el control al tabaco.


"Estas empresas tabacaleras y otras grandes compañías no son filántropos", recuerda Stan Glantz, director de la biblioteca de documentos sobre tabaco de la Universidad de California en San Francisco. Glantz argumenta que su objetivo es influir en el debate político y señala que lo han intentado a través de varios grupos, pero han sido más exitosos con aquellos que apoyan el libre mercado y los valores neoliberales.


La respuesta de la industria


Los productores de tabaco niegan que haya nada problemático en que los think tanks defiendan posiciones favorables a la industria. Altria, Philip Morris International, British American Tobacco (BAT), RJ Reynolds y Japan Tobacco International han donado dinero a think tanks neoliberales en la última década.


Philip Morris afirma a The Guardian que "las ideas no están en venta", un sentimiento reflejado también por otra empresas tabacaleras. "Hemos trabajado y continuaremos haciéndolo con organizaciones cuidadosamente seleccionadas de todo el mundo que comparten nuestro deseo de promover políticas que producen mejoras significativas en la salud pública", señala PMI, el productor de los cigarrillos Marlboro. "Es ridículo insinuar que apoyar una organización puede hacer que esta tome determinadas acciones que de otra forma no tomaría", añade.


"Las afirmaciones que sostienen que nuestras contribuciones a organizaciones comprometidas con un cambio positivo en la sanidad pública crean un conflicto de interés no se sostienen, son irracionales y equivocadas", aseguran desde PMI.


Por su parte, Japan Tobacco Internacional explica: "Varios grupos por todo el mundo comparten nuestra visión de que cualquier regulación, relacionada o no con el tabaco, si no se comprueba y demuestra, puede tener graves efectos secundarios. Todo el mundo tiene claro que fumar tiene riesgos para la salud, somos totalmente transparentes en este asunto. Y, por eso, es importante que los productos del tabaco estén regulados".


"Como muchas otras empresas, apoyamos organizaciones que piensan como nosotros en temas que son importantes para nuestros negocios y nuestros consumidores", señala BAT.
Altria, el productor estadounidense de los cigarrillos Marlboro y donante a decenas de think tanks norteamericanos afirma: "Como la mayoría de las grandes corporaciones, Altria y sus empresas apoyan y son miembros de organizaciones de políticas centradas en asuntos que afectan a nuestros intereses".

 

Por Jessica Glenza - Nueva York
02/02/2019 - 20:10h
Traducido por Javier Biosca Azcoiti

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Los pañales desechables, nido de sustancias tóxicas

Hoy es 28, pero no de diciembre, cuando se divulgan divertidas y extrañas noticias para celebrar a los santos inocentes. La siguiente es cierta y una prueba más de cuánta razón tienen quienes luchan contra los plaguicidas y defienden la salud de las personas y la naturaleza.


La agencia responsable de la seguridad sanitaria en Francia afirma que algunas sustancias que contienen los pañales desechables son un riesgo para los bebés. Gracias a un estudio realizado en 2017, la dependencia identificó en ellos la presencia de varios hidrocarburos aromáticos policíclicos y dioxinas: son cancerígenos.


En los pañales había 60 sustancias tóxicas como el glifosato, herbicida cancerígeno al que tantas veces he criticado aquí. Lo elaboraba la estadunidense Monsanto, hoy propiedad de Bayer. También varios plaguicidas prohibidos desde hace años en decenas de países, como el lindano, el quintozeno o el hexaclorobenceno. A ellos se suman dioxinas, el alcohol bencílico o el butilfenil y los policlorobifenilos (PCB). Las autoridades galas descubrieron hasta hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) que podemos encontrar en el humo de cigarrillos y en las emisiones de los automóviles.


Tras una reunión convocada por la ministra de salud, Agnès Buzyn, y en la que también estuvieron Bruno Le Maire, titular de Economía y el de Transición Ecológica, François de Rugy, la ministra declaró que existe un riesgo potencial a largo plazo de causar diversas enfermedades, máxime que algunos de los compuestos identificados superan los límites sanitarios aceptables. Por eso el gobierno francés exigió a los fabricantes de dichos pañales eliminar, en un plazo máximo de seis meses, las sustancias tóxicas encontradas en ellos.


Para no alarmar a la población, la ministra dijo que no existe prueba concluyente de que sean peligrosos los pañales utilizados por 95 por ciento de los bebés franceses. Y que obviamente debemos seguir poniendo pañales a nuestros bebés, llevamos al menos 50 años utilizándolos. Mas advirtió que no se tolerará un retraso en las medidas correctivas. Los tres ministros exigieron que, en un plazo de dos semanas, los fabricantes y distribuidores de esos pañales presenten un plan de acción para conocer el proceso de la eliminación de las sustancias potencialmente tóxicas.


Por su parte, Gérard Lasfargues, director de la agencia de seguridad sanitaria francesa, reveló que, en sus primeros tres años de vida, un bebé llega a usar 4 mil pañales y que algunos de los componentes pueden migrar a través de la orina del bebé hasta ser absorbidos por la piel, lo que ocasionaría desde alergias cutáneas por sustancias perfumantes hasta quizás riesgos cancerígenos por los PCB o las dioxinas.


Nuestros pañales son seguros y siempre lo fueron, aclaró la empresa Pampers, perteneciente a la poderosa trasnacional estadunidense Procter and Gamble, y asegura haber puesto en práctica las recomendaciones del estudio. ¿En tan pocos días? ¡Qué sorprendente logro tecnológico!


De la lista de sustancias peligrosas encontradas en los pañales, destaco el glifosato, que tanto daño ha ocasionado a la población y al medio ambiente al aplicarse en plantaciones de soya de Argentina y Brasil, y utilizarlo como defoliante en la lucha contra los cultivos ilícitos en Colombia. En México se utiliza con toda impunidad.


En cuanto a los pañales desechables, afectan muy negativamente al medio ambiente. Tardan varios siglos en degradarse. Alrededor de 15 por ciento de los residuos sólidos que se generan en los hogares mexicanos son pañales. Cada año billones de ellos se tiran a la basura. Pese al grave daño que ocasionan, no se apoyan de manera suficiente los proyectos para elaborarlos de tela o biodegradables, mucho menos dañinos para la salud de los bebés y el ambiente.


Es necesario y urgente que los titulares de las secretarías de Salud, Medio Ambiente y Comercio de México informen si los millones de pañales desechables que se venden aquí son tan potencialmente dañinos para la salud de los bebés, como acaba de revelar el gobierno francés sobre los que se utilizan en dicho país.

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Don't be evil ('No seas malo'), antiguo lema corporativo de Google. CC BY SA TANGI BERTIN

El sector ganó prestigio por colocarse a la cabeza de la economía mundial mientras rompía tabúes y diseñaba nuevas formas de organización del trabajo

Hoy Google se enfrenta a motines, Mark Zuckerberg ha pasado de Persona del Año a caer en desgracia y Amazon contrarresta las huelgas poniendo a tuitear a sus empaquetadores

La crisis de identidad no solo afecta a las grandes empresas: fondos de Arabia Saudí financian muchas de las startups de Silicon Valley

Don't be evil ('No seas malo') fue el lema corporativo de Google desde que la empresa necesitó uno, allá por el año 2000. "Don't be evil", seguido de un punto, era lo primero que podía leerse en el código de conducta de sus empleados, un mandamiento fundacional de buenas prácticas que debía impregnar cada iniciativa de la compañía, cada nueva aventura. Hasta este 2018, cuando Google lo eliminó casi por completo.

 

Google no comunicó públicamente el cambio ni dio ninguna explicación. Gracias a la WayBack Machine, una herramienta que registra y archiva una instantánea de todo Internet periódicamente, sabemos que ocurrió entre el 21 de abril, cuando el lema seguía en su sitio de siempre, y el 4 de mayo. En esa fecha ya había sido relegado al último párrafo del documento. Desde entonces, en la primera línea del código de conducta se lee un mucho más tradicional "a Google se le medirá por el estándar más alto posible de ética empresarial".

 

Como buen eslogan, Don't be evil tenía un mensaje literal cargado de simbolismo sobre Google, pero también una connotación más sutil sobre el sector digital. La empresa que marcaba el paso en el ciberespacio transmitía un halo transgresor basado en rechazar las zonas de sombra de cada herramienta, avance o tecnología que influía en todas las demás. Puede que el lema ya no guiara las acciones de su cúpula directiva y que su desaparición sea poco menos que una connotación sutil para sus empleados. Sin embargo, que Google reconozca que la etapa del No seas malo está cerrada encierra otro mensaje literal. Las cosas han cambiado.

En Google, ese mensaje ha llegado desde dentro. Hace años habría sido difícil imaginar que la empresa que desterró las oficinas convencionales para convertirlas en espacios abiertos con hamacas y máquinas recreativas, que animó a sus empleados coger sus portátiles y salir a trabajar al parque, que construyó boleras, campos de vóley-playa y toboganes para que cambiaran de planta a toda velocidad, o que enterró los trajes para institucionalizar las camisetas o la fiesta TGIF (Gracias a Dios Es Viernes, por sus siglas en inglés) se enfrentara una revolución pública de sus empleados. A falta de una, Google ha sufrido varios motines en los últimos meses. Su queja es haber traicionado el Don't be evil.

Hasta 20.000 googlers de 78 de sus oficinas alrededor del mundo salieron a la calle en noviembre en protesta por la actuación de la empresa con algunos de sus altos ejecutivos acusados de acoso sexual. En vez de apoyar señalarlos y llevaros a los tribunales, la actuación de Google fue pagar indemnizaciones para que abandonaran la empresa sin hacer ruido. La gota que colmó el vaso fueron los 90 millones de dólares que abonó a uno de los creadores de Android en plena revolución MeToo.

El reproche ha llegado también a la estrategia de negocio. 4.000 amenazas de dimisión y la consumación de una docena de ellas pararon una colaboración con el Pentágono para aplicar la Inteligencia Artificial de Google a un proyecto militar. Otra protesta, esta vez contra la posibilidad de lanzar una versión censurada del buscador adaptada a las exigencias de las autoridades chinas, dio al traste con el proyecto.

Tener cerca a una multinacional digital ya no es sinónimo de progreso y desarrollo. Al menos para los habitantes de Berlín, que tras varias manifestaciones, consiguieron que Google abandonara su objetivo de crear un campus en la ciudad.

 

Malditos imbéciles

 

"Somos una compañía muy distinta a la que éramos en 2016, e incluso hace un año", afirmó Mark Zuckerberg en el post de Facebook que usó para despedir su fatídico 2018. Si Google es la empresa que mejor ejemplifica el cambio de época que atraviesa el sector digital, el fundador de Facebook es el personaje que mejor ha mostrado cómo ha envejecido el mito de los jóvenes empresarios de Silicon Valley que fundan multinacionales que empiezan desde un garaje. O, en su caso, desde la habitación de una residencia de estudiantes de Harvard.

En 2010, Zuckerberg fue el personaje del año para la revista Time. Tenía 26 años. Había fundado Facebook seis años antes y su cara de adolescente, unido al éxito de su plataforma, encarnaba a la perfección la imagen que promulgaba Silicon Valley: Internet era un mundo nuevo con unas nuevas reglas donde cualquiera con una buena idea y la perseverancia necesaria para trabajar en ella podía triunfar. Ese mismo año se filtró un chat que Zuckerberg mantuvo con un amigo días después de crear Facebook. Zuckerberg reconoció la veracidad de la conversación.

 

Zuck: sí, así que si alguna vez necesitas información sobre alguien en Harvard

Zuck: solo pregunta

Zuck: tengo más de 4000 correos electrónicos, fotos, direcciones...

Amigo: ¿Qué? ¿Cómo has conseguido eso?

Zuck: la gente acaba de enviarlo

Zuck: no sé por qué

Zuck: ellos "confían en mi"

Zuck: malditos imbéciles

 

Casi una década después, Facebook está en problemas y el autor de esas palabras ha mentido a todos para salvar su máquina: a los usuarios les prometió que no vendía sus datos cuando sí lo hacía; a los diputados de EEUU, que no sabía nada de lo de Rusia a pesar de que se enteró mucho antes de que saliera a la luz; y a los europeos, que cumpliría escrupulosamente el Reglamento de Protección de Datos cuando meses después ya se le investiga por intentar varias brechas y hackeos que intentó ocultar.

Aunque la que quizá ha sido la acusación más grave que recibió la plataforma de Zuckerberg en 2018 fue la de ser el vehículo del odio que terminó dando pie a un genocidio. Es lo que concluyeron los investigadores de Naciones Unidas desplazados a Myanmar para estudiar la violencia étnica contra los rohingya que provocó el desplazamiento forzoso de unas 720.000 personas.

 

Fue una consecuencia de su plan para llevar Facebook a los países a donde ni siquiera había llegado Internet. Lo promocionó como una iniciativa altruista para conectar a la red a aquellos que se estaban quedando fuera por motivos económicos. El equipo de la ONU denunció que la red social abrió mercados como este a toda velocidad (Myanmar pasó en dos años de tener menos de un 1% de población con acceso a Internet a tener más usuarios de Facebook que ningún otro país del sureste asiático) sin establecer las mínimas salvaguardas de seguridad, como contratar moderadores capaces de entender birmano. Sin ellos, el conflicto latente en Myanmar prendió en la red social sin nadie que pudiera advertir la propagación de mensajes de odio contra los rohingya.

 

La prueba del algodón: el dinero saudí


Para poner en marcha una plataforma digital capaz de operar a escala planetaria no solo hace falta una buena idea. También mucho dinero. Los fondos de capital riesgo que invierten en el sector tienen diferentes políticas sobre cuándo o cómo reclamar su inversión. No obstante, la relación con algunos choca con la imagen amable y de desarrollo que caracterizaba el sector. El motivo es que es el dinero de Arabia Saudí el que está detrás de ellos.

El Public Investment Fund (PIF), el fondo que la monarquía absolutista utiliza para diversificar sus inversiones fuera del petróleo, es uno de los que más presencia tiene en Silicon Valley. Pero no el único. Según el medio estadounidense Quartz, el dinero saudí ha impulsado a startups como Uber, con 11.321 millones de dólares; Lyft (plataforma similar a Uber) con 4.915 millones; Magic Leap (realidad aumentada) con 1.888 millones; Lucid Motors (coches eléctricos) con 1.131 millones; o Virgin Galactic (aeroespacial) con 280 millones. La inversión de 500 millones de dólares en Tesla que costó el puesto a Elon Musk todavía está en cuestión.

El dinero saudí ha impulsado con más de 10.000 millones dólares a Uber y tiene inversiones importantes en otra decena de empresas de Silicon Valley. Solo una ha suspendido temporalmente sus relaciones con los fondos saudíes tras el asesinato de Jamal Khashoggi

La lista se extiende con otras cinco empresas que han recibido más de 100 millones de dólares cada una para impulsarse. Entre ellas se encuentra Snap, desarrolladora de Snapchat, red social con amplia presencia en España. De las compañías citadas, solo Virgin Galactic ha "suspendido temporalmente" una nueva gran inversión saudí, en torno a los 1.000 millones de dólares, hasta que se aclaren los hechos que han rodeado la muerte del periodista saudí crítico con el régimen de su país Jamal Khashoggi.

 

El trabajo y la vivienda


El sector de plataformas digitales que se enfrentó antes a la caída de su discurso publicitario es el que salió del terreno virtual para afectar directamente la vida de las personas en aspectos como la vivienda o el trabajo. Ciudadanos y ayuntamientos de todo el mundo relacionan la actividad de empresas como Airbnb con la subida del precio de los alquileres, así como de procesos como la turistificación (cuando el alto nivel de turismo transforma la identidad, los rasgos y el carácter propios una ciudad o un barrio) o de gentrificación (desplazamiento de las clases bajas o medias del centro de las ciudades debido a la presión inmobiliaria).

Otra de las principales multinacionales digitales, Amazon, ha dejado de ser protagonista por la revolucionaria gestión del trabajo y robotización que le permiten abaratar costes. Ahora ocupa titulares por las huelgas de trabajadores que enfrenta por toda Europa. Para defender su imagen, la empresa ha puesto en marcha una iniciativa peculiar: selecciona a mozos de almacén y empaquetadores, los sienta delante de un ordenador para que comenten en redes sociales el "paraíso" en el que se sienten al trabajar para "la gran familia de Amazon".

Mientras, la relación de las plataformas con los trabajadores mediante los que prestan servicio se decide en los tribunales. En la actualidad la batalla legal se centra en plataformas como Glovo o Deliveroo, cuyos repartidores denuncian su condición de falsos autónomos. Aunque las sentencias al respecto aún no son firmes, existe el precedente de Uber. La multinacional estadounidentes llegó hasta el Tribunal de Justicia de la UE para defender que tanto los conductores como los viajeros son sus clientes, por lo que no debe ser considerada una empresa de transporte. Perdió.

El ex secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, terminó enemistado con el presidente Donald Trump. En la foto se despide de su personal en Washington, DC.Foto Afp

En una semana tempestuosa al interior y al exterior, Donald Trump se enfrascó en un duelo con su anterior secretario de Estado, el texano Rex Tillerson, ex mandamás de Exxon Mobil: máximo Imperio Privado de EU (https://amzn.to/2E9mf2a), que ha empezado a ser desplazado por los gigantes electrónicos del GAFAT (Google, Apple, Fa cebook, Amazon y Twitter). La querella no es menor ya que Trump favorece también a las petroleras, en particular a las consagradas al canibalismo del fracking (http://bit.ly/2EaefhC), amén de las inmobiliarias y los casinos.

Durante una colecta de fondos en Houston para el MD Anderson Cancer Center, Tillerson, quien fue defenestrado de fea manera, se enteró de su sustitución por Mike Pompeo, ex director de la CIA, mientras se encontraba en un mingitorio (http://bit.ly/2EaCmwA), arremetió contra Trump quien"ganó porque los votantes estaban desenganchados de los temas importantes", en referencia a una presidencia manejada por "128 caracteres" de twitter, lo cual es preocupante ya que "el pueblo estadunidense parece querer saber muy poco sobre los temas" nodales y se sienten "satisfechos" con un twitt.

Aquí Tillerson exagera ya que el twitter, al unísono de las "benditas redes sociales (López Obrador dixit)", forma parte de la panoplia de la comunicación interactiva de los ciudadanos de la cuarta revolución industrial cuando a la medieval plutocracia neoliberal le conviene regresarnos al papiro con el fin de explotar la ignorancia de sus esclavos.

Sobre el zar Vlady Putin, Tillerson comentó que “juega un ajedrez tridimensional (https://bit.ly/2EjoRLZ)”.

Tillerson volvió a fustigar a Trump, en una entrevista con CBSNews, a quien tildó de "indisciplinado (sic), que no lee ni los reportes resumidos y de pisotear las leyes y violar tratados", además de ser "orgullosamente antintelectual (sic), pregonando que su éxito se debe a seguir sus instintos".

El tuit vengativo de Trump no se hizo esperar, amarrando navajas cual su costumbre insana: “Mike Pompeo está haciendo un gran trabajo; no estoy muy orgulloso de su antecesor. Tillerson no tenía la capacidad mental necesaria. Era tonto como una roca (¡súper-sic!) y no pude deshacerme de él lo suficientemente rápido. Él era perezoso como el infierno “ahora es un juego completamente nuevo, gran espíritu en el Departamento de Estado (http://bit.ly/2Eapfv6)”.

Algo ha de saber Tillerson quien se le fue a la yugular a Trump en su borrascosa semana que empezó, en el frente exterior, con la detención de Meng Wanzhou, la princesa tecnológica de Huawei, principal trasnacional de celulares del mundo (http://bit.ly/2E6LhPA), y que concluyó con su enésimo twitt caústico (http://bit.ly/2EdtKW7) donde festeja los "chalecos amarillos" contra el atribulado presidente galo Macron (http://bit.ly/2E9rlvt).

En el frente interno, el polémico fiscal especial Robert Mueller apretó las tuercas de su persecución judicial contra Trump la cual, a juicio de Garrett M. Graff del portal Wired, “se acerca a uno de los peores escenarios con memoranda de sentencia contra los íntimos socios trumpistas: Paul Manafort y Michael Cohen (http://bit.ly/2E9uBXx)”, lo que quizá haya orillado al presidente de EU a remodelar la columna vertebral de su gabinete y acercarse al nepotismo dinástico de los Bush.

Se van su jefe de gabinete, el General retirado John Kelly y el jefe de las fuerzas conjuntas, General Joe Dunford, quien sería sustituido por el General Mark Milley quien favorece un mayor gasto militar (http://bit.ly/2EapRAU).

También es despedida la locuaz embajadora en la ONU, Nikki Haley, quien será sustituida por Heather Nauert, ex conductora de Fox News, lo cual expone el desprecio de Trump por la "inservible" ONU.

En forma espectacular,Trump nominó a Willian Barr como fiscal general, que había servido de 1991 a 1993 con el recién fallecido George H. W. Bush, a quien Trump rindió un homenaje inusitado durante su funeral oficial.

¿Podrá William Barr apagar el incendio judicial contra Trump promovido por Robert Mueller?

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Martes, 04 Diciembre 2018 05:40

Siria y la misteriosa muerte de Khashoggi

Siria y la misteriosa muerte de Khashoggi

Beirut. Los sauditas saldrán impunes. Mohammed bin Salmán también. Tal vez paguen un precio –nos referiremos a eso más tarde–, pero siguen siendo la "visión de luz" contra la "visión de oscuridad" de Irán, en palabras del más egregio ministro saudiárabe del exterior de la historia.

Por desgracia, todos hemos cometido el mismo error en Medio Oriente: pensar que los chicos malos serán derrocados o castigados por sus crímenes y transgresiones y que los chicos buenos (los que sean) acabarán venciendo.

Jamal Khashoggi fue víctima del crimen más abyecto. Pero en la guerra civil sectaria de Medio Oriente, los sunitas tenían que vencer a los chiítas y los sauditas tienen el dinero, y el presidente estadunidense –para quien el epíteto "demente" es hoy tan irrelevante como obvio– se las ha arreglado para afirmar que los sauditas consideraban a Khashoggi "enemigo del pueblo" y miembro de la Hermandad Musulmana. Aunque, eso sí, su asesinato fue "terrible" y "un crimen horrendo". Bien podría ser, anunció el líder del mundo libre esta semana, que Bin Salmán haya tenido conocimiento del hecho. "¡Tal vez sí y tal vez no!"

El relato avanza vacilante, como un viejo jamelgo, y todos trotamos detrás de esa amable y conocida bestia peluda.

Tuvo algo de inevitablemente trágica la más reciente aparición de Adel al Jubair como ministro saudita del exterior en Bahrein, monarquía sunita con una mayoría chiíta en la que el Reino Unido acaba de abrir una nueva base naval junto al cuartel de la Quinta Flota estadunidense. Al Jubair acusó a la prensa –sí, a nosotros, colegas de Khashoggi– de hacer una cobertura "histérica" del asesinato. Fue como si estuviera corriendo la película hacia atrás, hasta la declaración original de inocencia, cuando el reino afirmó que nada tenía que ver con este crimen, que de hecho el periodista había salido vivo del consulado saudita en Estambul y que ellos no tenían idea de qué le había ocurrido. Histeria, cómo no. Cómo se atreven los medios a continuar diciendo que Khashoggi fue asesinado, descuartizado y enterrado en secreto. Y a ver, ¿dónde está el cuerpo?

Si hubo un asesinato, tendría que haber un cuerpo. Y así, en breve, retrocedemos a Estambul y al sultán mismo, a quien, aunque no culpa el buen rey Salmán, sí le gustaría que se encontrara el cuerpo y tal vez –aquí vamos de nuevo– tenga una cinta más de Khashoggi que enviar a los servicios de inteligencia del mundo. Den por seguro que nuestros líderes políticos no se mancharán los oídos escuchándola; Trump se refirió a la grabación original como "una cinta insoportable". El canadiense Trudeau optó por no escucharla. Pero la verdad es que debieron haber puesto el oído en la bocina: escuchar a un periodista árabe decir a sus asesinos que se estaba sofocando habría sido un símbolo bastante acertado de la democracia actual en Medio Oriente.

Sin embargo, Erdogan debe tener otros planes. Y aquí, sospecho, deberíamos desplazarnos un poco al sur de la Puerta Sublime y extender la mirada sobre las planicies de Idlib, la provincia siria en la que hace tiempo se nos dijo que deberíamos esperar –según advertencias de Trump, la ONU, los británicos, Amnistía Internacional y todo dios– una sangrienta invasión infectada de gas por las fuerzas sirias y rusas para destruir por completo a los combatientes islamitas del Isis, Al Nusrah, Al Qaeda y sus compañeros yihadistas, junto con decenas de miles de civiles. Idlib es el basurero donde se pone a los enemigos del régimen sirio. Su única ruta de escape es por la frontera turca… de donde vinieron en un principio.

Pero, como el sultán no quiere verlos regresar, y como Siria y Rusia no le ven sentido a otro baño de sangre cuando la guerra en Siria prácticamente ha concluido –aunque los lectores pueden verificar esta conclusión contra sucesos futuros–, la pregunta relevante sigue siendo: ¿adónde deben ir esos diversos combatientes islamitas sunitas y sus familias? Puesto que su dinero y armas provienen del Golfo sunita y la fe wahabita sunita fue inspirada por el mismo credo que gobierna a la monarquía saudita, ¿qué mejor ubicación para su guerra futura que una de las vastas extensiones de arena de Arabia Saudita? ¿Podría haber un lugar más humano y conveniente para su "reducación" que los ascéticos páramos del gran desierto de Rub al Jali?

Sin duda los sauditas, que según Trump "se retirarían con gusto de Yemen", podrían albergarlos a todos, salvando –una vez más– a Occidente del "terrorismo mundial" mientras se libran de una segunda cinta de Erdogan y del súbito y muy inconveniente descubrimiento de partes del cuerpo de una víctima cuyo deceso tal vez fue conocido –o tal vez no– por Mohammed bin Salmán. Tal vez lo supo o tal vez no, como debemos decir ahora.

Los rusos sin duda lo aprobarían. Los estadunidenses también. Los sauditas de seguro se sacrificarían por todos nosotros asumiendo una carga tan onerosa como sería el aprisionamiento de las legiones del Isis y Nusrah dentro de su propio desierto. Después de todo, esas legiones de crucificadores y verdugos –hablo del Isis, claro– acatarían sin chistar las reglas de la prisión porque sus custodios serían expertos en cortar en público la cabeza con alfanjes a supuestos drogadictos y asesinos de niños, para no mencionar el desmembramiento de un periodista con una sierra cortadora de huesos.

¿Vemos un acuerdo en proceso sobre este tema? La guerra en Yemen llega a su fin (gracias a los vendedores de armas en Occidente que la hicieron posible) y la guerra en Siria llega a su pacífico final con la bendición de Vladimir Putin. De los 450 mil millones de dólares que Arabia Saudita ha prometido gastar en armas en Estados Unidos –ya no hablemos de un pedazo de papel–, 110 mil millones irán a Boeing, Lockheed Martin, Raytheon "y muchos otros grandes contratistas estadunidenses de defensa". La "visión de luz" de Adel al-Jubair –Arabia Saudita, claro– puede ya marchar a la guerra contra la "visión de oscuridad que busca propagar el sectarismo en toda la región", o sea Irán.

Quizá Khashoggi tuvo cierta visión de oscuridad cuando le pusieron la bolsa de plástico en la cabeza en el consulado saudita el mes pasado, pero en Medio Oriente los chicos buenos no siempre acaban venciendo. Hay que hacer la guerra con Irán. Hay que hacer la guerra contra los chiítas. Israel y Netanyahu –¿advierten cómo esos nombres nos han eludido hasta ahora en nuestro triste recuento?– estarán satisfechos con su alianza "secreta" con los sauditas contra Irán. Boeing y Lockheed Martin florecerán, junto con muchos otros contratistas estadunidenses de defensa. Y el príncipe heredero saudita –a diferencia de Khashoggi– se habrá asegurado una larga vida y un honorable entierro en su vejez. De preferencia en una sola pieza.

The Independent

Traducción: Jorge Anaya

 

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Empresas chinas pagaron 176 millones en sobornos para lograr contratos en Venezuela

Directivos próximos a Hugo Chávez y ejecutivos de PDVSA ocultaron su botín en Andorra

El Gran Volumen, un mega contrato de 20.000 millones de dólares (17.600 de euros) sellado en 2010 entre Venezuela y China, devino en un nido de corrupción. La construcción de infraestructuras energéticas en el país sudamericano amagó un fabuloso negocio de comisiones ilegales. Una investigación de la Justicia de Andorra ha destapado que el empresario de los seguros venezolano Diego Salazar y sus colaboradores cobraron 200 millones de dólares (176,5 millones de euros) de cinco compañías chinas. La red de Salazar escondió su botín en la Banca Privada d'Andorra (BPA). Un banco que fue cerrado en 2015 por las autoridades de este pequeño Principado pirenaico por blanqueo de capitales.


Al gigantesco pastel de obra pública que ofrecía el Gran Volumen solo concurrían empresas chinas. Firmas que acudían a las licitaciones del Gobierno de Venezuela. El desarrollo se enmarcó en un plan concebido en 2007. Los dos países firmaron entonces el acuerdo Fondo de Cooperación Binacional. China otorgaba un préstamo a Venezuela a través del Banco de Desarrollo de China (BDC) y aportaba las dos terceras partes. El Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes) fue el encargado de administrar los fondos. Un gran plan para modernizar Venezuela. Y una suculenta oportunidad para tipos como Salazar.


Y es que Salazar no era un empresario más. El ejecutivo de los seguros es primo de Rafael Ramírez, que fue ministro de Energía y Petróleo del país sudamericano entre 2004 y 2012 y presidió Petróleos de Venezuela (PDVSA), la mayor compañía pública del país. Y la jueza andorrana Canòlic Mingorance acaba de desvelar que Salazar contactó con empresas chinas para facilitarles adjudicaciones a cambio de comisiones ilegales. Se sirvió del primer secretario de la embajada de Venezuela en Pekín, Luis Enrique Tenorio. Para ocultar sus beneficios, Tenorio creó una sociedad panameña, Phomphien Corporation, y abrió una cuenta en la BPA de Andorra.
Salazar fue detenido hace un año y se encuentra preso en Caracas.


El circuito Venezuela-China-Andorra funcionó a la perfección. Highland Assets, la sociedad tras la que se ocultaba Salazar y un colaborador, firmó un acuerdo con la compañía china Camc Engineering por el que la asesoraba en la obtención de los contratos millonarios que licitaba el Ministerio de Petróleo y Energía, especialmente de PDVSA y Corpoelec, en el marco de la ola de obras que se ofrecían en el Gran Volumen.


El contrato era confidencial hasta que cayó en manos de la juez Mingorance. La magistrada ha empleado el texto para sustentar parte de su acusación y procesar a Salazar por blanqueo de capitales. El documento establecía que si los chinos conseguían obras por valor de 176 millones de euros, Highland Assets recibiría un 10 por ciento neto del volumen de negocio de Camc Engineering. “Se trata de un contrato de resultados totalmente anormal en el sector de la consultoría, donde el hecho generador de la contraprestación no es la elaboración de informes ni la asistencia, sino resultar adjudicatario”, señala un reciente auto de la juez andorrana.


Tras la firma del acuerdo, la empresa china comenzó a recibir adjudicaciones. La primera, la construcción de la planta de generación eléctrica de El Vigía que sacó a concurso la eléctrica pública venezolana Corpoelec. Y la cuenta andorrana de Salazar con su sociedad panameña Highland Assets recibió el primer pago de 31 millones de euros como “asesoría integral para la ejecución del proyecto de construcción de la planta termoeléctrica El Vigía”


Por cada obra adjudicaba, llegaba a la cuenta andorrana un nuevo pago. Un millón de dólares (882.591 euros) por el proyecto del delta del Orinoco; 400.000 dólares (353.072 euros) por el del río Guarico; 600.000 (529.610 euros) y un millón de dólares (882.591 euros) por el del rio Orinoco; tres millones (2,6 euros) por los proyectos de Fábrica, Tiznado, Piritu Becerrra, Delta Orinoco y Guarico. Entre 2011 y 2012, el chorreo de millones no paró. Y sumó 106 millones de dólares (93,5 de euros)


Al tiempo que las 11 cuentas de Salazar en Andorra engordaban con cifras millonarias, desde las mismas comenzó el riego de sobornos a altos funcionarios venezolanos. Todo, ante los ojos de los directivos de la BPA. Los ejecutivos del banco andorrano no se hicieron preguntas sobre la suculenta actividad del empresario venezolano al que ayudaron a constituir su red de sociedades panameñas.


El negocio del Gran Volumen se repartió entre varias empresas chinas con las que Salazar y su colaborador Luis Mariano Rodríguez firmaron contratos similares. China Machinery Engineering Corporation (CMEC) se llevó la construcción de la estación eléctrica de emergencia del estado de Zulia y recompensó a Salazar con un pago de 55 millones de dólares (48,5 de euros). Rodríguez percibió 9,5 millones dólares (8,3 de euros). El dinero fue a parar a la cuenta andorrana de la sociedad holandesa Investments and Consulting.


La firma Sinohydro Corp. Ltd selló con PDVSA la construcción por 315 millones de la central de La Cabrera. Cinco días antes, la sociedad panameña de Salazar había firmado un contrato con Francisco Jiménez Villaroel, gerente de la oficina de PDVSA en China, para ayudar a las empresas asiáticas a entrar en el mercado venezolano. La juez resalta que Jiménez carecía entonces de ninguna estructura para prestar esos supuestos servicios. La empresa china no tardó en transferir 50 millones de dólares (44,1 de euros) a la cuenta de Salazar y Eudomario Carruyo, entonces director financiero de PDVSA, recibió en su cuenta de la BPA 7 millones de dólares (6,1 millones de euros)


El caudal de pagos millonarios del Gran Volumen no se detuvo. Nuevas comisiones por La Cabrera, por el proyecto Agrícola Integral Pajuey y Santo Domingo Llano Alto. Y nuevas empresas chinas que colmaron de millones las cuentas andorranas de Salazar y sus colaboradores. Como la firma de fabricación de autobuses Yutong Hongkong Ltd., que le transfirió 11 millones de dólares (9,7 de euros); la petrolera Shandong Kerui Petroleum, que le envíó 17 millones (15 de euros).


Salazar declaró en 2015 en Andorra ante la juez que ahora ha descubierto sus secretos más ocultos. Afirmó que eran las autoridades chinas las que tenían “el poder de decidir que empresas hacían los proyectos”. Sus argumentos no impidieron que fuera procesado el pasado septiembre junto a otras 27 personas acusadas de expoliar 2.000 millones de euros de PDVSA, la joya de la corona del país latinoamericano. Entre los encausados figuran Nervis Villalobos y Javier Alvarado, exministros de Energía de Hugo Chávez.


 Pagos millonarios a ejecutivos de la petrolera estatal venezolana

J. M. I. / J. G.


La investigación de la juez andorrana Canòlic Mingorance ha destapado los sospechosos pagos que recibieron algunos de los principales responsables de la compañía pública Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) y sus filiales. Es el caso de Ramón Arias Lanz, expresidente de PDVSA Ingeniería y Construcción que tenía una cuenta en la Banca Privada d'Andorra (BPA) a nombre de la sociedad instrumental White Snake Properties.


Entre 2011 y 2012, la cuenta de Arias se nutrió de tres traspasos. Uno de 300.000 dólares (265.545 euros) y dos de cinco millones de dólares cada uno (8,8 de euros). Todos procedieron de la cuenta de la sociedad High Advisory and Consulting Ltd, de Luis Mariano Rodríguez, director financiero de Diego Salazar y para los investigadores su supuesto testaferro.


Luis Abraham Bastidas Ramírez, primo de Rafael Ramírez Carreño, y gerente del departamento de logística y servicios generales de la petrolera pública venezolana, abrió su cuenta en la BPA. Con la ayuda de los gestores del banco, creó una sociedad panameña, Tellancourt S. A. En la cuenta asociada a la misma recibió dos transferencias desde la mercantil de Luis Mariano Rodríguez de 600.000 dólares (531.057 euros) y 2.800.000 dólares (2,4 millones de euros).


Tanto Arias como Bastidas justificaron sus ingresos con supuestos contratos de asesoramiento con la sociedad de Rodríguez. Contratos que para los investigadores son ficticios.

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Miércoles, 21 Noviembre 2018 06:17

Unctad y el círculo vicioso de los Medici

Unctad y el círculo vicioso de los Medici

En las pasadas tres décadas el orden económico que emergió de la Segunda Guerra Mundial se erosionó por el abandono de la política de pleno empleo, la mayor movilidad del capital, la reducción del ingreso de la clase trabajadora, el recorte en el gasto social en casi todas las economías del mundo y el aumento del poder de mercado de las grandes corporaciones. Hoy, el fantasma de nuevas guerras comerciales y la gran desconfianza que buena parte del electorado ha manifestado en muchos países frente a las instituciones tradicionales amenazan con aniquilar lo poco que quedó de aquel orden económico que fue testigo de la era dorada del capitalismo.

Hace dos semanas la Unctad dio a conocer su informe anual para 2018 (unctad.org) y ya desde el título, con una referencia a la "quimera del libre comercio", envía un mensaje que nadie debe ignorar. La tesis fundamental del informe es que la globalización neoliberal, que tantas veces fue descrita como ejemplo de eficiencia, flexibilidad y competitividad, ha desembocado en un mundo quebradizo y marcado por un desempeño económico mediocre. Hoy la globalización se caracteriza por mayor desigualdad, una intensa concentración de poder de mercado en unas cuantas megacorporaciones y la subordinación incondicional al mundo de las finanzas.

En este panorama domina un crecimiento débil, alimentado por las altas tasas de endeudamiento que representan una grave amenaza para la economía mundial. Sobre este punto, hasta el Fondo Monetario Internacional ha sonado la alerta y se hace coro de las preocupaciones de la Unctad. Antes de la crisis financiera el nivel de la deuda mundial alcanzaba 142 billones (castellanos) de dólares y hoy ese monto rebasa 250 billones, lo que es equivalente a tres veces los ingresos globales. Los bancos han aumentado su tamaño debido a la inyección de fondos públicos, mientras las actividades del sistema bancario sombra ya son dos veces más grandes que la economía mundial. El endeudamiento creciente, la consolidación del dominio del sector financiero y la creciente desigualdad son los rasgos característicos del estancamiento económico en la globalización neoliberal.

Por el lado de los flujos de comercio internacional sobresale la tendencia a la mayor concentración en casi todas las ramas de la industria. Quizá el dato más impactante es que uno por ciento de las empresas en el mundo concentra 55 por ciento de los flujos de comercio internacional. La administración de precios por estas corporaciones es sólo una de las consecuencias de su mayor poder de mercado y desemboca en lo que el economista Luis Zingales, de la Universidad de Chicago, denomina el "círculo vicioso de los Medici": más dinero trae aparejado mayor poder político, y eso se acompaña de más dinero.

Hoy la mayor parte del comercio de manufacturas se encuentra organizada alrededor de cadenas globales de valor (CGV), que dependen de las grandes empresas que las administran. Durante algunos años muchos pensaron que la inserción en esas CGV permitiría a los países subdesarrollados asimilar tecnologías y construir eslabonamientos para alcanzar el desarrollo industrial. Pero si bien las grandes corporaciones que organizaron esas cadenas de valor permitieron a algunos países vincularse con la división internacional del trabajo al aprovechar su dotación de fuerza de trabajo (mal pagada), lo cierto es que el espejismo de la industrialización sigue alejándose.

La base de datos de la matriz insumo-producto mundial (véase wiod.org) revela que la distribución por países del valor agregado en las manufacturas sigue siendo muy desigual. Entre 2000 y 2014 la participación nacional en el valor agregado mundial declinó en la mayoría de los países, con la excepción de China. Y la participación en las fases de producción (fabricación en sentido estricto) también se redujo, excepto en Canadá y nuevamente en China. La posibilidad de revivir el proyecto de industrialización por medio de un proceso de goteo es un sueño inalcanzable.

La política de establecer zonas económicas especiales dirigidas a fomentar las exportaciones es un subsidio para las grandes corporaciones en su afán por organizar esas CGV, pero no constituye un instrumento para el desarrollo industrial. En cambio, sí contribuyen a la desigualdad creciente al atrapar la economía anfitriona en una espiral de bajos salarios. Si algunos piensan que es posible repetir los logros de China al utilizar ese tipo de instrumentos, deben tomar en cuenta que ese país aplicó al mismo tiempo una vigorosa política industrial y tecnológica, con un decidido apoyo financiero y una gran inversión de largo plazo en educación. Esa combinación de políticas está ausente en la mayor parte de los países que hoy erigen zonas económicas de fomento al comercio internacional.

Los datos y el análisis de la Unctad revelan que no es posible alcanzar el objetivo de un desarrollo económico saludable con la simple administración del modelo neoliberal.

Twitter: @anadaloficial

 

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El Santander tiene más ingresos que Colombia y Telefónica más que Rumanía

157 multinacionales están entre las 200 “entidades” más ricas del mundo, en una lista que incluye a los Estados soberanos. La multinacional de la distribución Walmart es la compañía más rica, por debajo de nueve países.

 

Las diez multinacionales más grandes de la tierra acumulan, combinadas, más riqueza que los 196 Estados menos prósperos. Walmart, State Grid, Sinopec Group, China National Petroleum, Royal Dutch Shell, Toyota, Volkswagen, BP, Exxon Mobile y Berkshire Hathaway ingresan, cada una, más dinero que los 196 Estados menos ricos de las 222 países del mundo.


Un año más, el informe de Global Justice Now!, combinando la lista de riquezas de la revista Fortune y el “libro de hechos” de la CIA sitúa a la multinacional de la distribución Walmart como la décima entidad más rica, por encima de España, que ocupa el undécimo puesto en ingresos con 492 billones de dólares (492.400.000.000 euros).


Estados Unidos, con ingresos por valor de 3.336.000.000.000 —tres mil trillones— y China, 2.500 trillones, son las principales potencias de la lista. No obstante, es importante destacar el control por parte del Gobierno chino de tres de las cuatro principales corporaciones más ricas del mundo.


Con la notable excepción de Walmart, las principales compañías del mundo se dedican al sector energético o a la automoción. Apple, en el puesto 29, y más rica que Suiza o Noruega, es la primera de las tecnológicas. Amazon, la que más ha subido respecto a los datos publicados en 2017, en un año ha pasado del puesto 73 al 40.


Santander, primera entidad española


Entre las multinacionales con origen español, el Santander ocupa el puesto 109, con unos ingresos el año pasado de 87 mil millones de euros, más que los de Colombia o Irlanda. Telefónica se encuentra cien puestos más abajo, por delante de Rumanía. El BBVA está en el puesto 278, Repsol en el 318, ACS en el 341, Iberdrola en el 391 —por encima de Ecuador—, Gas Natural en el puesto 491 y Mapfre en el 503 —con más ingresos que Marruecos—.


Global Justice Now! realiza este ránking a modo de denuncia de la acumulación por parte de las corporaciones. Uno de sus portavoces, Nick Dearden, señala cómo ese poder está "en el corazón" de problemas comunes a la humanidad como la desigualdad y el cambio climático. Asimismo, critica la presión de estas corporaciones del tamaño de Gobiernos para evitar la rendición de cuentas en términos de violación de derechos humanos o una mayor regulación de su actividad fiscal.


Esta semana se celebra en Ginebra la cuarta reunión del grupo de trabajo intergubernamental encargado de elaborar un instrumento jurídicamente vinculante para obligar a las transnacionales a respetar los derechos humanos por todo el mundo, un tratado al que se opone la Unión Europea y países como México o Rusia. Estados Unidos ha declinado trabajar en este grupo de trabajo desde un principio.

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