La ONU alerta a AL sobre nuevas sustancias sicoactivas y sus secuelas

La Organización de Naciones Unidas (ONU) alertó a América Latina sobre el surgimiento de nuevas sustancias sicoactivas en la región, sus graves secuelas y la necesidad de mecanismos de detección y programas de prevención.

 

En América Latina el problema todavía no es significativo, así que estamos a tiempo de hacer prevención y de capacitar a las organismos policiales. La prevención y difusión no son tan costosos, dijo a Ap el coordinador para América Latina del programa específico creado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Juan Carlos Araneda.

 

Explicó que su trabajo es explicar a los gobiernos latinoamericanos en qué consiste el problema y exhortarlos a crear mecanismos para identificar estas sustancias y prohibirlas rápidamente.

 

Araneda mencionó a Colombia como uno de los países que mejor respuesta ha dado, pues creó un sistema de alerta temprana tan pronto decomisó una de estas nuevas sustancias, que ya también se encontraron en Brasil, Chile y Costa Rica.

 

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil prohibió en 2011 el uso de la mefedrona –conocida popularmente como miau miau– a pedido de la Policía Federal como una forma de impedir su entrada al país.

 

Muchas de estas sustancias son comercializadas libremente –incluso por Internet– como drogas legales porque no están proscritas por las autoridades nacionales ni por las convenciones antinarcóticos de la ONU, a pesar de que pueden resultar mortales y provocan conductas violentas.

 

Naciones Unidas dijo en junio que estas sustancias presentan retos insospechados a la salud pública no sólo por la velocidad con que aparecen, sino porque al no haber sido probadas previamente para el consumo humano pueden resultar aún más peligrosas que las drogas tradicionales.

 

Ante el espectro casi infinito para alterar la estructura química de las nuevas sustancias sicoactivas, las nuevas fórmulas llevan la delantera a los esfuerzos para imponer un control internacional, explicó el programa de Naciones Unidas en su informe anual.

 

La ONU contabilizó hasta el 31 de agosto de 2013 un total de 354 estimulantes anfetamínicos sin identificar, cifra que superó por primera vez en la historia las 234 sustancias prohibidas por la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes y por el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971.

 

Las sustancias son conocidas popularmente como drogas de diseño, euforizantes legales, hierbas euforizantes, sales de baño, productos químicos de investigación y reactivos de laboratorio, pero se agrupan en siete categorías químicas: cannabinoides sintéticos, catinonas sintéticas, ketamina, fenetilaminas, piperazinas y sustancias de origen vegetal.

 

Con la intención de uniformar la nomenclatura de un fenómeno de tan reciente data, el programa de Naciones Unidas decidió denominar como nuevas sustancias sicoactivas estos compuestos químicos, pese a que algunos fueron sintetizados por primera vez hace 40 años.

 

Nelson Santos, subdirector de ciencias forenses de la agencia estadunidense antidrogas DEA, señaló que la dependencia debió crear en 2011 un departamento dedicado exclusivamente a la identificación de estos compuestos, de los cuales llegan a detectar hasta cinco nuevos cada semana.

 

Por otra parte, trascendió que el gobierno de Uruguay permitirá la plantación y comercialización de cannabis hasta con 5 por ciento de sicoactivo, de aprobarse la ley que legaliza el mercado de la mariguana en ese país.

 

Ap y Afp

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La DEA advierte de la expansión de los cárteles mexicanos en EE UU

El control que los cárteles mexicanos han comenzado a ejercer sobre el mercado de la heroína en Estados Unidos y la expansión de su dominio en los Estados del este y el medio oeste del país ha incentivado el consumo de esta sustancia en toda la nación, de acuerdo con la Agencia Antidrogra estadounidense (DEA, en sus siglas en inglés). En su Evaluación de la Amenaza de la Droga a nivel nacional de 2013, publicada este lunes, la DEA sitúa al narcotráfico mexicano, además, en el epicentro del incremento de la disponibiliad de metanfetamina y marihuana en EE UU, debido a los altos niveles de elaboración y cultivo en el otro lado de la frontera. El informe también reconoce que continúa la tendencia a la baja en el consumo de cocaína como consecuencia de la reducción de la producción en Colombia y las guerras internas por el control del territorio entre los distintos grupos del crimen organizado en México.

 

"La oferta de heroína ha continuado creciendo en 2012 debido a los altos niveles de producción en México y la expansión de los traficantes mexicanos en los mercados de heroína blanca en el Este y el Medio Oeste de EE UU", señala la DEA en su informe. Los alijos confiscados en la frontera mexicana han aumentado un 232% entre 2008 (558,8 kilogramos) y 2012 (1.855 kilogramos), debido, de acuerdo con la agencia, al incremento del contrabando de heroína elaborada en México y de la que se sintetiza en otros países de América Latina y que llega por el suroeste de EE UU a través de ese país. La DEA también alerta del interés de los narcotraficantes mexicanos por introducir en el mercado de droga del Este de EE UU variedades de alquitrán negro y polvo pardo.


Los cárteles mexicanos han encontrado en el mercado de la heroína un aliciente para expandir su presencia en EE UU, debido al cambio de tendencia entre los consumidores de este país, que han optado por sustituir el uso de medicamentos bajo prescripción médica -cuyo abuso excede al de cualquier otro tipo de drogas, salvo la marihuana, de acuerdo con el informe de la DEA- por la heroína, "mucho más barata, de más fácil acceso y que provoca sensaciones similares", cita el estudio de la agencia estadounidense. La media de edad de quienes se inician en el consumo de esta substancia también ha disminuido de 25 años en 2009 a 21,4 en 2012, lo que, de según la DEA, puede ser un indicativo del aumento del número de sobredosis entre la población.


El suministro de metanfetamina proveniente de México ha favorecido la presencia y la extensión de esta substancia en EE UU, de acuerdo con el informe de la DEA. "El incremento de la cantidad de metanfetamina a través de la frontera mexicana indica un aumento de la disponibilidad de este tipo de droga en el mercado doméstico, mucha de la cual es el resultado de los altos niveles de producción de metanfetamina en México", afirma el estudio de la agencia.


Otro tanto ocurre en el caso de la marihuana, la droga cuyo consumo está más extendido en EE UU. "Los altos niveles de contrabando se han mantenido estables en los últimos 10 años en la frontera con México, donde cada año se incautan más de un millón de kilogramos de marihuana", señala el informe. Además del paso fronterizo, la DEA apunta a "la extensión del cultivo a gran escala por parte de las organizaciones criminales internacionales (TCO, en sus siglas en inglés) y, en particular, por grupos de narcotraficantes mexicanos", así como al aumento de la producción interna como las principales fuentes que sustentan la oferta de cannabis en EE UU.


El informe confirma el descenso en el consumo de cocaína, una tendencia que comenzó en 2007 y que ha provocado que durante el verano de 2012 hubiera problemas de desabastecimiento en Chicago, Houston, Saint. Louis, Phoenix o Baltimore. La DEA responsabiliza de esta pauta a la reducción de los cultivos en Colombia, uno de los principales proveedores de la cocaína que se consume en EE UU, a la detención de importantes capos del narcotráfico en ese país y a las luchas internas por controlar las rutas de paso de los cárteles mexicanos.

 

Por Eva Saiz Washington19 NOV 2013 - 18:13 CET

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Sábado, 16 Noviembre 2013 08:23

Boardwalk Empire

Boardwalk Empire

La serie de TV está ambientada en Atlantic City, Nueva Jersey, durante los años de la Ley Seca, en los años '20 del siglo pasado. Está basada en el libro Boardwalk Empire: the birth, high times and corruption of Atlantic City, de Nelson Johnson. Con una ambientación, vestuario y actuaciones notables, es un drama de época que exhibe la inmensa red de corrupción, delito y contrabando que provocó la Volstead Act, promulgada en 1919. Esa ley deriva de la 18ª enmienda de la Constitución de Estados Unidos de 1917 que prohibía la venta, importación y fabricación de bebidas alcohólicas en todo el país. El efecto inmediato fue la expansión de organizaciones criminales dedicadas a la producción, importación y distribución de bebidas alcohólicas. Mafias que disputaban con mucha violencia el control del mercado, para lo cual construyeron una malla de protección integrada con políticos, policías, empresarios y funcionarios judiciales. En la práctica, con la prohibición, el Estado fue el impulsor del mercado ilegal con sus bandas criminales, y a la vez el encargado de combatirlas invirtiendo recursos millonarios en policías y en la Justicia, con parte de esos funcionarios siendo cómplices o socios de esa red delictiva. La Ley Seca fracasó en el frente social, económico y político para ser anulada finalmente en 1933. La venta de bebidas alcohólicas se legalizó, el Estado se dedicó a controlar esa actividad y a cobrar impuestos de la comercialización, y el consumo dejó de ser reprimido para ser tratada su adicción como un asunto de salud pública.


La historia vuelve a repetirse esta vez a escala global con la producción de la materia prima, elaboración y comercialización de drogas prohibidas por ley. La administración Nixon declaró la guerra contra nuevas y viejas drogas aprobando la Drug Abuse Prevention and Control Act de 1970, que prohibió una serie de drogas casi con las mismas razones enarboladas durante la Ley Seca. Esta persecución influyó en todos los demás países para que endurecieran las penas contra el comercio y consumo y para que se creasen brigadas específicas contra los estupefacientes. El gobierno de Nixon impulsó la redacción de la Convención Internacional de la ONU de 1971 sobre Sustancias Psicotrópicas.


En 1998, la Asamblea General de la ONU comprometió a sus países miembros a alcanzar un "mundo libre de drogas" y a "eliminar o reducir significativamente" la producción de opio, cocaína y cannabis. Postulados de buenas intenciones para aliviar el pánico moral que acompaña la prohibición, similares a los grupos de mujeres y asociaciones puritanas que combatían el consumo de bebidas alcohólicas durante la vigencia de la Ley Seca en Estados Unidos. De antemano se sabe que es una promesa que no se puede cumplir.


El debate sobre el narcotráfico que ha adquirido mayor intensidad a partir de un pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia es incompleto si sólo queda concentrado en la corrupción de las fuerzas de seguridad, en la expansión de las organizaciones delictivas, en la demanda de mayores recursos humanos y monetarios para el Poder Judicial, en la exigencia de leyes demagógicas más represivas (derribar aviones) o en el combate del lavado de dinero proveniente de esa actividad.


El aspecto económico debe ser incorporado en la evaluación, puesto que es esencial para entender la dinámica de ese mercado ilegal. No se trata de la presentación de estimaciones millonarias de un negocio ilegal (sin referencias claras, la ONU calcula de unos 500 mil millones de dólares anuales), sino de entender cómo funcionan las leyes económicas, lo que permitiría una comprensión y acción más abarcadora. No es un tema moral acerca de cómo a las personas les gustaría que funcionase el mundo, sino de saber las características de la economía de la droga. Sectores conservadores del pensamiento económico han ofrecido los argumentos más contundentes sobre los beneficios de la legalización de la actividad vinculada con la producción y comercialización de drogas prohibidas. Uno de ellos es el Premio Nobel Milton Friedman, máximo referente del monetarismo, fallecido en 2006.


Si se evalúa la guerra contra las drogas, con el gobierno de Estados Unidos como líder del comando mundial, el saldo es negativo. Friedman explicaba que desde un punto de vista puramente económico, la prohibición por parte del Estado termina siendo una protección del mercado a los diferentes carteles de las drogas. Este beneficio surge porque en la comercialización de la mayoría de otros productos existen varias empresas y, dependiendo la actividad y la exigencia de capital, cualquiera puede ingresar en el negocio. Pero en uno declarado ilegal y combatido por fuerzas de seguridad sólo pueden participar bandas que tienen suficiente dinero para flotas de aviones y métodos sofisticados de traslado de la mercadería (un operativo reciente interceptó un cargamento en un submarino). El precio de una sustancia ilegal está determinado más por el costo de su distribución que por el de su producción. El de la cocaína aumenta más de cien veces entre el cultivo de coca y el consumidor. El Estado al perseguir a los encargados del cultivo de la materia prima o al realizar operaciones de decomiso de drogas ilegales mantiene además elevado el precio de la cocaína y la marihuana. Menos productos, o sea restricción de la oferta, con una demanda sostenida, aumenta el precio. Friedman sentenciaba: "¿Qué más querría un monopolista? Tiene un gobierno que se lo pone muy difícil a todos sus competidores y mantiene alto el precio de sus productos. Es como estar en el cielo. Ahora ocurre lo mismo que bajo la prohibición del alcohol".


Friedman afirmaba que "legalizaría las drogas sometiéndolas exactamente a las mismas normas que existen hoy día para el alcohol y el tabaco. El consumo de alcohol y tabaco causa más muertes que el de las drogas, con mucho, pero muchas menos víctimas inocentes. Y las principales víctimas inocentes, en esos casos, son los muertos por conductores borrachos. Y tenemos que hacer cumplir la ley contra conducir bebidas, igual que tenemos que hacer cumplir la ley contra la conducción bajo la influencia de la marihuana, la cocaína o cualquier otra droga. Pero trataría, al menos como primera medida, a las drogas exactamente de la misma forma que ahora tratamos al alcohol y al tabaco, nada más".


Un artículo publicado en 2009 en la revista conservadora The Economist, "How to stop the drug wars. Prohibition has failed; legalisation is the least bad solution" (www.economist.com/node/13237193), propone que la legalización no sólo desplazaría a las mafias; también haría que las drogas pasaran de ser un problema de ley y orden a ser uno de salud pública. Los gobiernos podrían cobrar impuestos y regular el comercio de drogas, y usar los fondos recaudados (y los miles de millones ahorrados en uso de fuerza pública) para educar al público sobre los riesgos de consumir drogas y para tratar la adicción. No considera que sean buenas las drogas, sino que la legalización es la política menos mala. The Economist afirma que más que la represión, "desincentivar y tratar la adicción debería ser la prioridad de la política de drogas".


En la sociedad existe el miedo basado en la presunción de que bajo un régimen de legalidad más personas usarían drogas. El reporte de la revista británica indica que esa consideración puede estar equivocada al señalar que "no hay correlación entre la severidad de las leyes sobre drogas y la incidencia del consumo; ciudadanos que viven en regímenes severos (Estados Unidos y Gran Bretaña) consumen más drogas, no menos". Los recursos recaudados a través de impuestos y ahorrados en represión podrían garantizar tratamientos a los adictos y financiar amplias campañas contra el consumo. The Economist concluye que "el éxito de los países desarrollados en hacer que la gente deje de consumir tabaco, el cual está sujeto a impuestos y regulación, provee una base de esperanza".


A veces las series de TV se parecen mucho a la realidad. En Boardwalk Empire quienes más se muestran inflexibles ante el narcotráfico son en realidad sus principales aliados al generar las condiciones para reservar ese millonario mercado a las mafias.
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Medellín preocupa a la ONU por el 'narcoturismo' y la explotación sexual

Una explosiva combinación de venta de drogas y servicios sexuales ligados a la trata de personas y a la explotación sexual infantil, está atrayendo turistas extranjeros a Medellín, la tercera ciudad más turística de Colombia después de Bogotá y Cartagena. Así lo denunció la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en Colombia, UNODC.

 

Tras un estudio que se prolongó un año en dos zonas específicas de Medellín –La Candelaria y El Poblado– que son las más visitadas por los extranjeros, la UNODC reveló que los turistas escogen esta ciudad para hacer lo que se conoce como narcoturismo o turismo de drogas, un fenómeno que seduce a viajeros principalmente de Estados Unidos, Israel, Italia y Alemania, por la alta calidad de la droga y su bajo precio, y también por la idea de que las autoridades son permisivas, sobretodo con los extranjeros, y que nadie los va a juzgar porque están lejos de su país.


Pero al narcoturismo, que es manejado por estructuras criminales, se suma la oferta de servicios sexuales y la prostitución, donde preocupa la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes. Para Naciones Unidas se trata un negocio de varios eslabones donde el tráfico de drogas se articula con delitos como la trata de personas y la explotación sexual de menores de edad. Esto quiere decir que quien ofrece la droga, ofrece los servicios sexuales, dice el informe que se realizó con la alcaldía de Medellín.


"El narcoturismo lleva a la demanda de servicios sexuales, pero que hay un círculo completo donde niños, niñas y adolescentes entran en juego, no solo como explotados sino haciendo parte de la cadena del microtráfico porque son los que surten de droga a quien abusa de ellos y además la consumen, ya sea para someterse a la explotación o para poder acceder a la droga porque son viciosos", dijo a EL PAÍS Carlos Medina, jefe de justicia y seguridad de la UNODC en Colombia.

 

Parte de la investigación consistió en hacer un rastreo a páginas en Internet que ofrecen paquetes de turismo de drogas y servicios sexuales clandestinos. Pero lo curioso es que estas páginas no pueden verse desde Colombia. "Ofrecen catálogos de mujeres y dan instrucciones para acceder a estos servicios", dice Medina. También encontraron numerosos blogs donde los turistas describen a Medellín como la ciudad de las drogas y el sexo.

 

Según UNODC, muchos de los extranjeros que eligen Medellín para este propósito lo hacen siguiendo la marca que dejó el capo Pablo Escobar. Y no hay un perfil específico. Tanto los turistas de alto nivel, que visitan la ciudad por trabajo o negocios, como los mochileros o backpakers van tras la mezcla de sexo y drogas y es en esa búsqueda que se encuentran con la oferta de servicios sexuales con menores de edad, sino es que lo piden directamente.


Pero los turistas también se enteran de estas ofertas por el voz a voz en las calles, en bares y discotecas. Incluso, existen los Party Hostel, donde se les permite consumir, sobretodo marihuana. Cuando salen de estos hostales, los taxistas se convierten en el puente principal para acceder a otros servicios. Son "guías para información de sitios de prostitución, contacto, expendio de drogas y traslado de los niños, niñas y adolescentes que son explotados sexualmente hasta los lugares donde se hospedan quienes los requieren", dice el estudio. Por lo general, los taxistas reciben comisiones que equivalen al 10% del pago final, que es lo mismo que recibe el botones de un hotel o el recepcionista, por ponerlos en contacto con los proxenetas. Algunos hoteles informales también ofrecen books con fotos de prostitutas, sin que se sepa su edad.
En su mayoría, estos niños y niñas tienen la necesidad de conseguir dinero para mantenerse a ellos mismos y colaborar en sus casas, dice el estudio, algo que favorece a quienes los explotan. Según el programa Crecer con Dignidad de la alcaldía de Medellín, hay 274 menores identificados en el sector de La Candelaria –el centro de la ciudad– que son explotados sexualmente. "Todas las víctimas identificadas refieren haber estado con extranjeros, en su mayoría, españoles, americanos y mexicanos quienes según ellas son los que mejor pagan", dice el estudio.


Se suma que los proxenetas se encargan de generar la dependencia de estos menores a las drogas. "Si no son viciosas uno mismo las vuelve o hace que las compañeras las inciten, además así preguntan menos y se acostumbran más al negocio", dice un proxeneta entrevistado por los investigadores.


Para Naciones Unidas, aunque las autoridades locales centran su trabajo en la prevención de la explotación sexual, falta mucho por hacer en el control y vigilancia de los lugares donde se concentran estos fenómenos, así como en el debilitamiento de las estructuras criminales que manejan este negocio, que no solo ocurre en Medellín. Se ha sabe que la problemática está presente en Cartagena, Santa Marta y el Eje Cafetero, en el centro del país. "Los programas de prevención en Medellín son buenos pero su dimensión no alcanza para el tamaño del problema. Hay que hacer mucho más", agregó Medina. Por su parte, Luis Fernando Suárez, vicealcalde de Gobernabilidad de Medellín reconoció en entrevista con el diario El Tiempo, que visibilizar el problema es el primer paso.


Medellín ha hecho un esfuerzo enorme por dejar atrás la huella de violencia que la convirtió hace 20 años en una de las ciudades más peligrosas del mundo. Por eso, la UNODC reconoce los esfuerzos que han hecho las autoridades locales por fortalecer la internacionalización de la ciudad. De hecho, en marzo recibió el título de la ciudad más innovadora del mundo en el concurso City of the Year, que organizan The Wall Street Journal y Citigroup, por encima de Tel Aviv y Nueva York.

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En el marco del "Foro nacional sobre la solución al problema de las drogas ilícitas", realizado en Bogotá entre el 24-26 de septiembre, hubo diversas voces; aquí las opiniones de dos de los invitados.

 

"No entiendo por qué este foro no se llama "solución al problema de la economía subterránea para la guerra". Con esta frase empezó su intervención el investigador social director de Acción Andina – Colombia, Ricardo Vargas, en el foro que sobre la solución al problema de las drogas ilícitas se realizó en Bogotá durante los días 24 – 26 de septiembre, como uno de los temas de discusión acordados en La Habana entre el Gobierno y las Farc.

 

El investigador denunció que contra el proceso de paz se puede presentar atentados por parte del poder mafioso que, utiliza sus millonarios ingresos para apropiarse de inmensos terrenos y financiar ejércitos privados, bandas criminales o paramilitares.

 

Al ser entrevistado por desdeabajo, nos ratificó su propuesta al explicarnos: "desde muy temprano el narcotráfico se instaló en zonas de colonización que genera una relación directa de narcotráfico y conflicto que sirve para financiar la guerra desde todos los propósitos, volviéndose multivariable.

 

Desde abajo –da–: ¿Iincluido la financiación de las campañas políticas?
Ricardo Vargas –RV–: También, porque el narcotráfico no es una amenaza externa, sino que vive con el Estado que financia campañas cada día más costosas, problema del que poco se habla. Es decir, resolver los problemas del narcotráfico es también solucionar las relaciones con el poder.

 

da: ¿La legalización sería la medida más efectiva para solucionar el narcotráfico?

RV: Bueno, la regulación es importante, pero hay que tener en cuenta las diferentes substancias que se deben regular, así como los mecanismos de distribución. No se puede dejar que cualquier persona pueda adquirir cualquier tipo de sustancia, igual, no es lo mismo la marihuana que la cocaína o la heroína. Hay que establecer las sustancias, los espacios de distribución y establecer una relación muy estrecha con los consumidores. De todas formas, todo debe ser tratado como un tema de salud pública, sin criminalizarlos.

 

da: ¿Cómo lograr que los dineros del narcotráfico no afecten la construcción de la paz?
RV: Si hay un acuerdo, yo creo que el Estado aspira a que las Farc abandonen ese vínculo y por el otro lado la guerrilla debe pedir que se aclaren las relaciones de narcos con las esferas políticas y su relación con los ejércitos privados y bandas delincuenciales que cumplen con ahondar el conflicto social en Colombia. Mientras no haya una simetría no se puede crecer en la construcción de la paz.

 

Hace falta alternativas

 

Para Marco Romero, catedrático de la Universidad Nacional, las opciones para solucionar el tema del narcotráfico deben estar encaminadas a brindarle alternativas a los campesinos que viven de estos cultivos ilícitos por ausencia del mismo Estado. Colombia es un país de dos pisos, existen regiones de amplio desarrollo, pero otras que no cuentan con las más elementales soluciones a las necesidades de sus habitantes, por ejemplo agua potable, o salud u otros servicios básicos.

 

"Esto no se resuelve con una discusión de si se debe o no legalizar el consumo, sino que el Estado debe hacer presencia civil con soluciones a los problemas que generan las diferencias sociales. Un plan que integre las regiones al desarrollo, pero con una lógica de concertación democrática. En muchas de estas regiones es necesario hacer las consultas a las comunidades afros o indígenas. No se puede llevar nuevas economías si no son consultadas con sus habitantes".

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Jueves, 24 Octubre 2013 14:47

La erradicación es un mito folclórico

La erradicación de cultivos para elaborar drogas "es un mito del folclore". El único efecto que ha tenido es que un cocalero lleve siete años como presidente de Bolivia, planteó la estadounidense Kathryn Ledebur.

 

"Colombia no puede terminar con el narcotráfico, cuando la demanda desde el exterior es lo que lo impulsa", agregó Ledebur, directora de la Red Andina de Información, entidad no gubernamental con sede en la ciudad boliviana de Cochabamba, que estudia los impactos de la guerra contra las drogas promovida por Estados Unidos.

 

La coca no es cocaína

 

"El negocio del narcotráfico no es lo mismo que el cultivo ancestral de la coca realizado por las comunidades indígenas. El primero es un negocio multinacional de miles de millones de dólares, con la gente que tiene alguna conexión por necesidad, por alimentar a su familia, por ser excluidos", mientras que el cultivo realizado por las comunidades indígenas que habitan Suramérica es la continuación de nuestra cultura, afirmó Fernando Arias delegado de las Organización Nacional Indígena de Colombia ONIC, ante el foro de cultivos ilícitos.

 

La presencia de los delegados indígenas en el foro tenía como primer objetivo generar conciencia para que se distinga entre la coca vegetal andino, de consumo tradicional, con importantes propiedades alimenticias, y la cocaína, la droga elaborada con procesos químicos a partir de esa planta.

 

"La hoja de coca no es la mata que mata. En nuestra cultura la hoja de coca es un elemento tradicional que nos ha dado alimento, salud y muchos beneficios más. Penalizar a nuestras comunidades por tener un cultivo ancestral va en contra de nuestra cultura y es injusto con quienes defendemos nuestros ancestros y todo lo que representan", explicó el vocero indígena.

 

Comunidad Cannábica

 

Carolina Torres Meléndez es una profesional del área administrativa que consume marihuana de forma recreativa desde hace años. Con un grupo procedente de muchos rincones del país se presentaron en el Foro para pedir una reglamentación de respeto para quienes emplean esta yerba.

 

Es innegable que hoy la marihuana se emplea de forma recreativa, como también con intereses curativos. La medicina la emplea de miles de formas y cuando alguien la utiliza con objetivos curativos nadie lo critica, pero sí hay un señalamiento cuando se consume de forma recreativa.

 

"Hagamos un balance de los resultados: ¿cuántos accidentes deja el consumo de alcohol?, muchos. Cuantos deja el consumo de marihuana, menos del diez por ciento de los que deja en los borrachitos", explicó la vocera.

 

"Los colectivos que vienen de todo el país se hacen presentes para evitar la exclusión social a los consumidores y vienen de muchas partes del país, incluso casi ninguno se conocía, solo por las redes sociales por donde intercambiamos experiencias", dice Carolina Torres.

 

Pero no solo es la estigmatización sino el abuso de autoridad que se presenta con maltrato, golpes, detenciones o extorsiones contra lo que llaman Comunidad Cannábica.

 

Los que faltaron

 

Los grandes ausentes en este Foro fueron los delegados de las entidades financieras de Colombia y del mundo, si se tiene un cuenta que buena parte de las utilidades de los narcos son blanqueadas por las organizaciones financieras en el mundo entero sin que hasta la fecha se implementen políticas represivas que castiguen con rigor a los banqueros y demás empresarios que prestan sus instituciones para el lavado de activos producto del narcotráfico.

 

Otro lunar visible fue el desaire empresarial, el coordinador residente de la ONU en Colombia, Fabrizio Hochschild, prefirió subrayar que se trató de una "oportunidad perdida para contribuir con soluciones. El empresariado no asistió al foro, evidenciando su descontento con la ONU, por su apoyó a la protesta campesina en Catatumbo, y su mediación en el subsiguiente paro nacional de actividades de los trabajadores agropecuarios y mineros.

 

"El tema de drogas ilícitas, queramos o no, es muy relevante para la seguridad en el campo y el desarrollo agrario", dijo Hochschild.

 

"Estuvieron (presentes en este evento) más de 1.000 personas, 800 de las cuales son de esas regiones (de cultivos ilegales) y hubiera sido una gran oportunidad para los gremios empresariales de explicar sus puntos de vista y proponer soluciones y escuchar otras opiniones", añadió.

 

"Para llegar a buenas soluciones es muy importante tener intercambios con diferentes puntos de vista, no boicoteando o evitando eventos. Eso no nos lleva a ninguna parte", expresó.

 

En un comunicado de prensa, Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia –SAC– y de la mesa directiva del Consejo Gremial Nacional, rechazó que la ausencia empresaria se califique de boicot. "Simplemente no asistimos", dijo Mejía, pues solo fueron contactados por la ONU con ocho días de anticipación.

 

Mejía discutió dos días con otros gremios sobre la asistencia, pero entonces la huelga se agudizó en distintas regiones y la ONU intervino como mediadora. "Sea justo o injusto, legal o ilegal, la institucionalidad se irrespetó", cuestionó.

 

Además, "esos paros son organizados por las farc, aparentemente. Es lo que nos ha informado Inteligencia militar", comentó.

 

El "Foro nacional sobre la solución al problema de las drogas ilícitas", realizado en Bogotá entre el 24-26 de septiembre, hace parte de una serie de eventos propuestos desde La Habana por el gobierno de Colombia y la guerrilla de las farc. Sus conclusiones se enviarán a la mesa de negociación instalada hace un año en La Habana entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia farc.

Publicado enEdición N°196

La Comunidad de Policía de las Américas –Ameripol– presentó durante los primeros días de octubre un informe sobre la situación del narcotráfico en el continente. En el capítulo dedicado a Colombia lo reconocen como el principal desestabilizador en el conflicto nacional.

 

"El narcotráfico en Colombia se ha convertido en la actualidad en el principal factor que afecta a la seguridad, al convertirse en el mayor generador de los recursos para financiar a grupos armados ilegales, organizaciones narcotraficantes, además del incremento de la criminalidad asociada a este delito que deja como resultado el quebrantamiento del tejido social".

 

En la actualidad, según el mismo informe, el fenómeno del narcotráfico se ha caracterizado por su dinámica cambiante. Ante ella las instituciones del Estado se fortalecen a partir de poner en práctica estrategias cada vez más sofisticadas y contundentes para atacar este flagelo y sus delitos conexos. Es a partir de tales estrategias que en los últimos años se han logrado importantes golpes, con la captura y neutralización de narcotraficantes que lideraban importantes organizaciones, dentro y fuera del país.

 

Sin embargo, el reacomodamiento estructural de los grupos narcotraficantes locales ha propiciado una nueva etapa en la lucha contra esta forma de crimen. El propósito de esta nueva etapa es impedir el surgimiento de nuevos cabecillas, así como la migración de narcotraficantes a otros países como México, Panamá, Venezuela, Perú Brasil, Argentina y naciones centroamericanas.

 

Dichas tendencias, como ubicar laboratorios de cristalización de cocaína en zonas de frontera, responden en gran medida a la facilidad para adquirir precursores químicos en países vecinos, así como a las condiciones geográficas, corredores viales y fluviales, sumados a territorios con bajo control y poca presencia estatal.

 

Es así como las rutas aéreas y marítimas han sufrido cambios: Argentina, Venezuela y Brasil, se han convertido en puente para el tráfico de estupefacientes hacia África y Europa, donde son distribuidos a los mercados de Europa y Asia. Asimismo, Centroamérica y las islas del Caribe se emplean como centros de acopio y puntos de redistribución para llegar al mercado norteamericano.

 

Rutas: Colombia - Suramérica - Europa

 

Para tener una mejor aproximación del problema del narcotráfico en Colombia, es importante tener en cuenta los siguientes escenarios: el primero corresponde a donde ocurren los eventos; el segundo se refiere a los individuos que hacen parte directa o indirecta de la actividad delictiva; el tercer elemento involucra una variedad de objetos que van desde la planta de coca, marihuana o amapola, hasta su producto final: cocaína o heroína, insumos químicos y dinero, entre otros, y el cuarto elemento corresponde a los delitos asociados a la producción, tráfico, comercialización de estupefacientes y sustancias psicoactivas. La interdependencia de estos escenarios configuran los escenarios que a continuación se describen:

 

La ruta africana, Balcanes y cuenca pacífica ruta septentrional (Suramérica - El Caribe - Portugal - España). El 40% de la droga ingresa por esta ruta. Ruta central (Suramérica - Cabo Verde - Islas Canarias - Europa). Ruta africana (Suramérica - África occidental - España - Europa). Ruta del Canal de Suez (Suramérica - Suráfrica - Rumanía). Ruta de los Balcanes (Turquía - Bulgaria - Rumanía - Italia).

 

Ubicación de cultivos ilícitos

 

La erradicación de cultivos ilícitos (aspersión y erradicación manual) ha actuado como herramienta complementaria en la estrategia contra el primer eslabón de la cadena del narcotráfico (cultivos ilícitos), generando como consecuencia que los actores promotores de estas plantaciones modifiquen sus técnicas para persistir en esta economía ilícita, buscando como campo de acción aquellas áreas donde se dificulte su detección, intervención, y se ofrezca su sembrado como una oportunidad ante las necesidades de las bases sociales, para constituirla como una economía informal.

 

El Informe SIMCI de junio de 2012, registró un incremento del 3% en el área cultivada de coca en Colombia con respecto al año 2011. Pero es importante resaltar que el área cultivada en 2011 (63.762 has) corresponde a menos de la mitad del área cultivada en 2001 (144.800 has).

 

Análisis situacional del narcotráfico

 

El municipio de Tumaco continúa como el más cultivado con coca en el país, con 5.771 hectáreas. Los de Tierralta, El Retorno y Timbiquí salen de la lista de los 10 municipios más cultivados, remplazados por los de Maguí, Puerto Leguízamo y El Tambo.

 

Según el SIMCI, en 14 de los 23 departamentos afectados por estos cultivos se observa reducción del área sembrada con coca, en seis se incrementó, mientras que tres permanecieron estables. El departamento de Nariño se mantiene como el más afectado por la presencia de cultivos de coca.

 

Por su parte, la Oficina de Control de Drogas de la Casa Blanca (ONDCP) señaló que para 2011 los cultivos de coca en Colombia bajaron a 83.000 hectáreas.

 

El incremento registrado por SIMCI no se traduce necesariamente en un aumento en la producción de clorhidrato de cocaína. Tanto SIMCI como la ONDCP indicaron que entre 2010 y 2011 el potencial de producción de clorhidrato de cocaína evidenció una reducción.

 

De acuerdo con el informe SIMCI, el rendimiento promedio anual de kg de hoja de coca fresca por hectárea pasó de 4.400 en 2010 a 4.200 en 2011.

 

La reducción en el potencial de producción y el rendimiento de la hoja de coca fresca son consecuencia de los esfuerzos realizados por la Policía Nacional y la Dirección de Antinarcóticos –Diran–, que han forzado a los cultivadores a desplazar sus cultivos y replantar los arbustos de coca. Esto lleva a la recolección de hojas menos maduras y con menor cantidad de alcaloide, lo que se traduce en una menor producción potencial de clorhidrato de cocaína. La Región Putumayo-Caquetá presentó el mayor incremento en el área cultivada, pasando de 7.363 a 13.278 hectáreas, lo que representa un aumento del 80%. La región más afectada es la Región Pacífico con 26.789 has, que representa el 42% del área cultivada. El 63% del área sembrada se encuentra en cuatro (4) departamentos: Nariño, Putumayo, Guaviare y Cauca.

 

De esta manera, el informe aquí retomado insiste en una lectura tradicional de este fenómeno, y la misma estrategia para superarlo: represión.

 

Los diez municipios con la mayor área cultivada, 2011

Departamento%Censo
Tumaco Nariño95.771
Barbacoas Nariño42.857
Puerto Asís Putumayo42.786
Miraflores Guaviare42.560
Roberto Payán Nariño42.297
Cumaribo Vichada42.249
San José del Guaviare Guaviare31.877
Maguí Nariño31.720
Puerto Laguizamo Putumayo31.717
El Tambo Cauca31.645
Total3925.479

Cifras en hectáreas. Fuente: Observatorio de Drogas de Colombia – SIMCI 2011

Publicado enEdición N°196
Martes, 22 Octubre 2013 08:49

El Caribe, presa del crimen

El Caribe, presa del crimen

Pese a las significativas diferencias políticas, económicas, culturales y demográficas entre América Latina y el Caribe, ambos experimentan un aumento en el crimen y la violencia relacionada con éste. Según datos de la Organización de Estados Americanos (OEA), el Caribe padece los niveles más altos de violencia en América, seguido por Sud y Centroamérica, y The Economist Intelligence Unit no prevé una reversión de esa tendencia a corto plazo.

 

El Informe de Desarrollo Humano en el Caribe, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), considera que el problema se relaciona en gran medida con el desarrollo, pues el crimen en la región está vinculado de cerca con pobreza, desigualdad, desempleo y migración rural-urbana. Sin embargo, factores externos, como el descenso económico global de los años pasados, junto con el "efecto de globo" derivado de los esfuerzos antinarcóticos en otras partes del subcontinente, que han empujado las actividades criminales a otras zonas, han servido para exacerbar la incidencia criminal en el Caribe.


Los altos niveles de delincuencia tienen particular impacto en economías vulnerables como las de esa zona, pues afectan no sólo su principal fuente de ingreso –el turismo–, sino también su de por sí limitado capital humano, al producir la emigración de los individuos mejor preparados.


El informe se enfoca en siete países: Antigua y Barbuda, Barbados, Guyana, Jamaica, Santa Lucía, Suriname, y Trinidad y Tobago. El grupo representa economías de bajo y mediano desarrollo, con diversos problemas e intensa criminalidad. Por tanto, sus hallazgos pueden considerarse relevantes para toda la región.


Delitos comunes en ascenso


Los delitos contra la propiedad (típicamente asociados con pobreza y desigualdad) son los más comunes. Según la Encuesta Ciudadana 2010 de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen (UNODC), los robos con violencia, los asaltos y los robos a casas son los delitos que los ciudadanos del Caribe más temen. Los primeros registraron tendencia al alza entre 1990 y 2010 en todos los países considerados, con excepción de Barbados, donde se mantuvieron relativamente estables, y Jamaica y Guyana, que tuvieron ligeros descensos. Trinidad y Tobago tuvo la tasa más alta, pero los incrementos más pronunciados fueron en Antigua y Barbuda. El crimen también involucra una proporción particularmente alta de niños y jóvenes, ya sea como víctimas o perpetradores, a menudo como parte de bandas. Aunque éstas son mucho más visibles que los grupos del crimen organizado, también son muy distintas en cuanto a liderazgos y motivaciones. Tienden a ser locales más que trasnacionales; a menudo sus liderazgos y jerarquías son oscuros, y su motivación es el estatus, más que la ganancia económica. Sin embargo, con frecuencia entran en contacto con organizaciones criminales, en particular del narcotráfico.


Según cifras de la OEA, la tasa de homicidios de personas de 15 a 29 años de edad en la región es de 68.9 por 100 mil habitantes. Por grupo de ingreso, la tasa entre jóvenes de altos ingresos es de 21.4, mientras que entre los de mediano y bajo ingreso salta a 89.7, la más alta del mundo. La militancia en bandas ha sido un problema al menos durante los cinco años pasados en el Caribe, con excepción de Guyana. En Jamaica la policía ha identificado al menos 258 bandas, con poco menos de 4 mil miembros, mientras en Trinidad y Tobago hay unas 95 bandas, las cuales se cree que tienen unos mil 270 integrantes. En Barbados, unas 150 bandas han sido identificadas por las autoridades, con alrededor de 4 mil militantes.


También los crímenes graves contra las personas, en particular de índole sexual, han aumentado en años recientes. Ha habido tendencia al alza en homicidios en todo el Caribe. El país más afectado es Jamaica, con tasas particularmente altas de 1990 en adelante. Si bien es un problema de larga data en la isla, tradicionalmente se ligaba a rivalidades políticas, mientras en años recientes se ha vinculado con el narcotráfico y la violencia entre bandas. En contraste, los homicidios en Trinidad y Tobago sólo comenzaron a tener un aumento significativo después de 2000. En Antigua y Barbuda, Guyana y Santa Lucía ha habido mayores fluctuaciones, pero con tendencia constante al alza. En contraste, Barbados mantuvo una tasa baja y estable en 1990-2010.


Tráfico de cocaína y crimen organizado


El informe Crimen organizado trasnacional en América Latina y el Caribe, emitido en 2012 por la UNODC, destaca que la principal amenaza a la seguridad en la región es el flujo de cocaína de Sudamérica hacia Estados Unidos (EU). Si bien esto ocurre desde hace más de 40 años, ha habido importantes fluctuaciones en el periodo: a mediados de la década de 1980, 75 por ciento de la cocaína enviada a EU era interceptada en el Caribe, pero para 2010 más de 80 por ciento era decomisada en Centroamérica y sólo 10 por ciento en el Caribe. Sin embargo, de 2006 en adelante algunos países antes usados como paradas para recargar combustible se han vuelto centros de almacenamiento y logísticos para los grupos del narcotráfico. Estos cambios son ilustrados por el caso de Jamaica, antes país crucial de tránsito para la cocaína destinada a Gran Bretaña y EU. Aunque en 2000 representaba 11 por ciento del flujo de la droga hacia EU, su participación cayó a apenas 1 por ciento en 2007. De manera similar, en la República Dominicana el flujo ha aumentado de modo significativo entre 2006 y 2009, en parte por su posición como país de tránsito hacia el mercado europeo, donde el uso de la cocaína se incrementó durante la década de 2000.


Las fluctuaciones en los flujos de cocaína no se han visto acompañadas por descensos en la incidencia de homicidios. Las tasas en Jamaica subieron de 32 a 41 casos por 100 mil habitantes. También en Dominicana se elevaron de 13 a 25 entre 1995 y 2011, mientras en Trinidad y Tobago crecieron de 11 a 35 entre 1995 y 2010. Entre las 10 tasas más altas del mundo están la de Jamaica en quinto lugar, con 52 casos por 100 mil habitantes; Belice en sexto, con 42; las Islas Vírgenes de EU en octavo, con 39, y San Cristóbal y Nieves en noveno, con 38.
Otro problema que se ha agravado en años recientes es el tráfico de personas. Varios países se han convertido en proveedores o puntos de tránsito para víctimas de tráfico hacia Norteamérica y Europa. Si bien no hay mediciones del problema, se cree que es significativo en algunos países, donde el tráfico predominante es para explotación sexual. Esto se debe en parte a la intensa actividad turística en la región, que ha creado vulnerabilidades como el surgimiento de una industria de turismo sexual. Jamaica destaca en este tipo de tráfico.


Paliativos en vez de soluciones estructurales


Los gobiernos de la región están conscientes de la gravedad del problema y han hecho esfuerzos por atacar sus manifestaciones. Sin embargo, muchas medidas han sido paliativos que no atienden las raíces del problema. Además, la influencia corruptora del crimen organizado ha tenido un grave efecto en las instituciones de los países, en particular las de procuración de justicia. Por tanto, cualquier solución efectiva y duradera tendrá que incluir una reforma de las instancias de procuración e impartición de justicia.


Un aspecto positivo es que el deterioro de la seguridad en el Caribe ha conducido a una mayor cooperación internacional, esencial para compensar los limitados recursos y capacidades con que cuentan las naciones para combatir el crimen. Con todo, cualquier mejora significativa se materializará a mediano o largo plazo, por lo que este tema será el de mayor preocupación para los electores en la región, y fuente de presión política para todos los gobiernos del Caribe.




Traducción de textos: Jorge Anaya


En asociación con Infoestratégica

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Domingo, 06 Octubre 2013 08:57

Los reyes de la baraja

Los reyes de la baraja

En tiempos de la caballería andante, los malvados no eran cantados como héroes de gesta, aunque tenían su lugar necesario, por contrario, en el relato de las aventuras de los supremos héroes invencibles. En El Quijote entran en la trama de la novela ya con menos ferocidad, pues aquel célebre bandido Ginés de Pasamonte aparece luego transformado en el Maese Pedro, ganándose la vida como pacífico titiritero, y es más bien él quien pasa a víctima cuando en la exaltación de su locura el hidalgo manchego, mandoble en mano, descabeza sus muñecos.

 

Hoy los narcotraficantes entran en el escenario como héroes perniciosos, pero héroes al fin y al cabo. Héroes con dinero y poder, a veces superior al poder institucional, violadores de la ley y a la vez benefactores de los pobres, extravagantes como todo nuevo rico de aquellos que en las viejas historietas del lejano oeste encienden el cigarro con un billete de 100 dólares, cargados ellos y sus mujeres de kilos de joyas en el cuello y en las muñecas, sus cuernos de chivo, los fusiles Kalashinikov, bañados en oro de 24 quilates y sus pistolas automáticas, también doradas, incrustadas de rubíes y diamantes, lo mismo que se sientan en retretes de oro macizo.

 

Pero también deciden los reinados de belleza y matan para que a sus protegidas no les disputen el trono; emprenden peregrinaciones con sus familias a Jerusalén, porque al hollar la tierra santa obtienen alguna forma de amparo divino; se valen también de amuletos y sahumerios, levantan altares a la Santa Muerte, protectora de sus vidas; premian con generosidad la lealtad y castigan a los traidores mandando a cortarles la cabeza o a colgar sus cadáveres en el arco de los puentes.

 

Un día, le digo a Elmer Mendoza, deberíamos visitar juntos el museo que el ministerio de Defensa ha instalado en la ciudad de México, y que no está abierto al público, y ya me avisará cuando haya obtenido el permiso. Allí se exhibe en vitrinas toda la parafernalia que acompaña a los mandamases de la droga, una muestra de cómo han llegado a crear su propia cultura, ahora arraigada en México como antes en Colombia: el modelo del narcotraficante extravagante, copiado por no pocos capos mexicanos, fue Pablo Escobar, adornado a la vez de crueldad y de munificencia, que llegó a tener hasta un zoológico de animales africanos. Amparaba a los desprotegidos de las barriadas marginales de Medellín, y no le temblaba la voz cuando ordenaba volar un avión con todos sus pasajeros, sólo para hacer desaparecer a un candidato presidencial en campaña que se le cruzaba en el camino, como ocurrió cuando quiso matar a César Gaviria.

 

Hay una narcocultura, sin duda. La crueldad ritual, brutal o refinada, símbolos, códigos, ritos, la abundancia y el despilfarro, el mal gusto y la exageración, son parte de esa cultura; y es, sobre todo, una cultura de poder donde las vidas humanas pierden relieve como tales y todos quienes caen en el cono de sombra de los barones de la droga se vuelven peones en el tablero, y morirán o sobrevivirán según convenga a los intereses de su poder despiadado, al que sobran tentáculos.

 

Y despiertan en los más pobres, entre los que reclutan sus sicarios, la esperanza de enriquecerse de la noche a la mañana, o de mejorar sus vidas, oportunidad que sólo ellos pueden depararles; así entran en la leyenda popular, en los corridos donde se cantan sus hazañas, en las telenovelas y, por qué no, en las novelas, algunas convertidas a telenovelas, como La reina del sur, de Arturo Pérez Reverte. Porque la novela de narcos para eso está, para contar todo lo que el narcotráfico tiene que ver con el poder y con la muerte, la corrupción de las autoridades y su impotencia, el sometimiento y el envilecimiento, la compra de voluntades y complicidades, y trata de hablar desde las entrañas de los cárteles, allí donde las fronteras entre el bien y el mal dejan de existir.

 

No todos los fenómenos sociales son contemporáneos a la literatura que se ocupa de ellos. Pueden pasar décadas antes de que empiece a escribirse sobre una dictadura o una guerra civil, como ha ocurrido en España con la caída de la república y el advenimiento del franquismo. Pero la literatura sobre el narcotráfico sí lo es. Ha crecido como espuma sanguinolenta y hoy en día, en México, florece mejor en las tierras del norte, donde señorean los capos, desde Sinaloa a Chihuahua, a Coahuila.

 

Es por eso que hablaba antes de Elmer Mendoza, quien ha convertido a Culiacán en el escenario de acción del certero personaje de sus novelas, el zurdo Mendieta, un policía melancólico que se ocupa poco de la ética porque no le ayuda a sobrevivir, metido en una selva de corrupción y de crimen, y viene a resultar en el habitante de dos mundos, el de la indefensa ley que representa, y el de la maraña delictiva de los traficantes, valiéndose a veces del auxilio de los narcos para resolver sus casos. Pero Elmer no ha encontrado solamente un personaje duradero para su zaga de novelas Balas de plata, La prueba del ácido y Nombre de perro, entre otras, sino también un lenguaje cortante, perspicaz, ingenioso y económico porque no tiene desperdicio, un lenguaje que destila humor negro, implacable, y que no deja nunca de ser atractivo porque sublima el habla popular, que es la de los narcos y policías.

 

Nos encontramos la última vez en Medellín, y mientras desayunábamos en el hotel con Óscar Collazos, sonó en la distancia el estallido de unos cohetes. Fiesta de un santo patrono, dije yo. No, han coronado, dice Óscar. Cuando un embarque de droga logra llegar a su destino en Estados Unidos, es que los narcos han coronado, y suenan los cohetes celebrándolo. Hay que apuntarlo, me digo. Cosas así van a dar siempre a las novelas.

 

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"El poder mafioso puede atentar contra las negociaciones de paz", Ricardo Vargas

"No entiendo por qué este foro no se llama "solución al problema de la economía subterránea para la guerra". Con esta frase empezó su intervención el investigador social director de Acción Andina – Colombia, Ricardo Vargas, en el foro que sobre la solución al problema de las drogas ilícitas se realizó en Bogotá durante los días 24 – 26 de septiembre, como uno de los temas de discusión acordados en La Habana entre el Gobierno y las Farc.

 

El investigador denunció que contra el proceso de paz se puede presentar atentados por parte del poder mafioso que, utiliza sus millonarios ingresos para apropiarse de inmensos terrenos y financiar ejércitos privados, bandas criminales o paramilitares.

 

Al ser entrevistado por desdeabajo, nos ratificó su propuesta al explicarnos: "desde muy temprano el narcotráfico se instaló en zonas de colonización que genera una relación directa de narcotráfico y conflicto que sirve para financiar la guerra desde todos los propósitos, volviéndose multivariable.

 

desdeabajo –da. ¿Incluido la financiación de las campañas políticas?

Ricardo Vargas –RV. También, porque el narcotráfico no es una amenaza externa, sino que vive con el Estado que financia campañas cada día más costosas, problema del que poco se habla. Es decir, resolver los problemas del narcotráfico es también solucionar las relaciones con el poder.

 

da ¿La legalización sería la medida más efectiva para solucionar el narcotráfico?

RV. Bueno, la regulación es importante, pero hay que tener en cuenta las diferentes substancias que se deben regular, así como los mecanismos de distribución. No se puede dejar que cualquier persona pueda adquirir cualquier tipo de sustancia, igual, no es lo mismo la marihuana que la cocaína o la heroína. Hay que establecer las sustancias, los espacios de distribución y establecer una relación muy estrecha con los consumidores. De todas formas, todo debe ser tratado como un tema de salud pública, sin criminalizarlos.

 

da ¿Cómo lograr que los dineros del narcotráfico no afecten la construcción de la paz?

RV. Si hay un acuerdo, yo creo que el Estado aspira a que las Farc abandonen ese vínculo y por el otro lado la guerrilla debe pedir que se aclaren las relaciones de narcos con las esferas políticas y su relación con los ejércitos privados y bandas delincuenciales que cumplen con ahondar el conflicto social en Colombia. Mientras no haya una simetría no se puede crecer en la construcción de la paz.

 

Se requieren alternativas

 

Para Marco Romero, catedrático de la Universidad Nacional, las opciones para solucionar el tema del narcotráfico deben estar encaminadas a brindarle alternativas a los campesinos que viven de estos cultivos ilícitos por ausencia del mismo Estado. Colombia es un país de dos pisos, existen regiones de amplio desarrollo, pero otras que no cuentan con las más elementales soluciones a las necesidades de sus habitantes, por ejemplo agua potable, o salud u otros servicios básicos.

 

"Esto no se resuelve con una discusión de si se debe o no legalizar el consumo, sino que el Estado debe hacer presencia civil con soluciones a los problemas que generan las diferencias sociales. Un plan que integre las regiones al desarrollo, pero con una lógica de concertación democrática. En muchas de estas regiones es necesario hacer las consultas a las comunidades afros o indígenas. No se puede llevar nuevas economías si no son consultadas con sus habitantes".

 

Otras voces


La erradicación de cultivos para elaborar drogas "es un mito del folclore". El único efecto que ha tenido es que un cocalero lleve siete años como Presidente de Bolivia, planteó la estadounidense Kathryn Ledebur.


"Colombia no puede terminar con el narcotráfico, cuando la demanda desde el exterior es lo que lo impulsa", agregó Ledebur, directora de la Red Andina de Información, entidad no gubernamental que estudia los impactos de la guerra contra las drogas promovida por Estados Unidos y que tiene como sede la ciudad boliviana de Cochabamba.


Las conclusiones del "Foro nacional sobre la solución al problema de las drogas ilícitas", realizado bajo la tutoría de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la estatal Universidad Nacional, se harán llegar a las partes citantes.


Los que faltaron

 

Respecto del desaire empresarial, el coordinador residente de la ONU en Colombia, Fabrizio Hochschild, prefirió subrayar que se trató de una "oportunidad perdida para contribuir con soluciones. El empresariado no asistió al foro, evidenciando su descontento con la ONU, por su apoyó a la protesta campesina en Catatumbo, región limítrofe con Venezuela, y su mediación en el subsiguiente paro nacional de actividades de los trabajadores agropecuarios y mineros".


"El tema de drogas ilícitas, queramos o no, es muy relevante para la seguridad en el campo y el desarrollo agrario", dijo Hochschild.
"Estuvieron más de 1.000 personas presentes, 800 de las cuales son de esas regiones (de cultivos ilegales) y hubiera sido una gran oportunidad para los gremios empresariales de explicar sus puntos de vista y proponer soluciones y escuchar otras opiniones", añadió.

 

"Para llegar a buenas soluciones es muy importante tener intercambios con diferentes puntos de vista, no boicoteando o evitando eventos. Eso no nos lleva a ninguna parte", expresó.

 

Por su parte Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia –SAC– y de la mesa directiva del Consejo Gremial Nacional, a través de un comunicado de prensa rechazó que la ausencia empresaria se califique de boicot. "Simplemente no asistimos", dijo Mejía, pues solo fueron contactados por la ONU con ocho días de anticipación.

 

Mejía discutió dos días con otros gremios sobre la asistencia, pero entonces la huelga se agudizó en distintas regiones y la ONU intervino como mediadora. "Sea justo o injusto, legal o ilegal, la institucionalidad se irrespetó", cuestionó.

 

Además, "esos paros son organizados por las Farc, aparentemente. Es lo que nos ha informado Inteligencia militar", comentó.

 

 

La coca no es cocaína

 

Para Ledebur, no se debería "confundir el narcotráfico, un negocio multinacional de miles de millones de dólares, con la gente que tiene alguna conexión por necesidad, por alimentar a su familia, por ser excluidos", sostuvo.


La experta cuestionó, al igual que el general retirado Rafael Colón, la forma de medir los resultados de la lucha antidrogas. "El éxito se mide no en la cantidad de hectáreas erradicadas, ni en droga incautada, ni en gente detenida ni procesada, sino más bien en indicadores de servicios básicos como el bienestar social, acceso a la salud, la educación, la nutrición de la población", señaló.

 

Según el estadounidense Adam Isacson, experto de la no gubernamental Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, "hay que dejar de fumigar y sí seguir la pista del dinero, que es la mejor manera de desmontar las redes criminales".

 

En el foro se realizaron llamados a distinguir entre la coca –vegetal andino de consumo tradicional con importantes propiedades alimenticias– y la cocaína, la droga elaborada con procesos químicos a partir de esa planta.

 

Si se piensa en sustituir la producción por otros cultivos, es clave contar con la participación del productor en las alternativas e, incluso, considerar que se mantengan las plantaciones para drogas mientras se consolidan otras cosechas.

 

El próximo paso para escuchar otras voces sobre esta problemática se dará en San José de Guaviare, este 1, 2 y 3 de octubre.

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