Jesús Santrich, advertencia de lo que se viene

Hay quienes dicen que el problema de Colombia es que su pueblo no tiene memoria. Sin embargo, esa es sólo parte del problema. La otra parte del problema, quizás la más importante, es que la oligarquía colombiana tiene demasiada memoria. Es una oligarquía rencorosa y vengativa que no olvida y que no perdona a quienes osen cuestionar sus privilegios o siquiera perturbar su digestión. Como los déspotas de antaño, ellos pueden matar, desaparecer, violar, reprimir, mutilar y no pasa nada… ¡pero ay de quien ponga en entredicho la legitimidad de sus riquezas acumuladas mediante el fraude y la violencia desnuda! Así pasen décadas, apenas tengan la oportunidad de cobrarse en sangre algún susto que les hayan hecho pasar, se la cobran. La insistencia de las FARC en la reconciliación cae en oídos sordos, porque no hay con quien reconciliarse. A esta oligarquía –de médula terrateniente- no le interesa otra cosa que la más cochina venganza en contra de quienes participaron de un movimiento insurgente de fuerte raigambre campesina, un movimiento que buscó la justicia para los del campo y una transformación del país, pero terminó entrampada en un acuerdo de paz hecho a la medida del gobierno de Santos en el cual las estructuras opresivas contra las que alguna vez se alzaron en armas, quedaron intactas. Ahora que están sin armas y aisladas, tanto de sus bases sociales después de su salida de los territorios en que hacían presencia, como de una izquierda que no ha sabido construir procesos de unidad, la oligarquía tiene la oportunidad para hacer leña del árbol caído.


El último golpe que recibe este fracasado proceso de paz –convertido a pasos acelerados en una humillante rendición-, es la captura de Jesús Santrich por orden de Estados Unidos, quienes quieren extraditarlo a sus mazmorras para tenerlo junto a Simón Trinidad, como los cazadores cuelgan cabezas de bestias salvajes en sus roñosos muros. Todo se coordinó para que coincidiera con la visita de Míster Trump el sábado. Pero Míster Trump dejó a Míster Santos con los crespos hechos, porque ha dado prioridad a sus delirios bélicos en Siria. Sin embargo, Santrich está ahí, en la cárcel, a la espera. Santos, el Nóbel de la Paz, hizo correr sangre campesina con la masacre del Tandil (Tumaco), en Octubre del pasado año –bastó que el gobierno de EEUU exigiera respuestas en la lucha contra los cultivos de coca, para que Santos regara sangre colombiana para su amo [1] . Ahora, quieren ver rodar las cabezas de farianos, y Santos, que fantasea con ver a toda la dirigencia fariana muerta o tras las rejas, concurre de manera entusiasta. Acá no hay mera sumisión del gobierno colombiano –no se puede culpar sólo a los EEUU. Acá el Estado colombiano es igualmente responsable, y si cabe, aún más. El gobierno de EEUU puede tener la influencia que tiene en Colombia porque la oligarquía colombiana, en cabeza de este gobierno, se lo permite.


¿Por qué Santrich?


¿Por qué empezó el gobierno esta cacería de brujas con Santrich? Vieron a quién era al primero que había que callar y usarlo como una advertencia de lo que les puede pasar a los farianos desmovilizados que no se porten bien. Santrich es uno de los pocos de la dirigencia de las FARC que ha hablado con claridad sobre el fracaso del proceso de paz, sin temor a meter repetidamente el dedo en la llaga. Santrich no ha mostrado un arrepentimiento de Magdalena, defendiendo la legitimidad de la rebelión de la que hizo parte por casi tres décadas. Esta actitud de dignidad, que para la oligarquía es arrogancia, ha hecho que le tengan una animosidad particularmente enconada: él ha soportado durante meses la más grotesca persecución por parte de los medios e incluso por parte de ciertos dirigentes de las FARC arrepentidos, que deploran su radicalidad, y no han vacilado en atacarlo –directa o indirectamente- en sendas diatribas. Santrich se movilizó por la liberación de los presos, aun sufriendo una miserable campaña de desprestigio por parte de quienes afirmaban que buscaba quitarle protagonismo al acto de entrega de armas. Y por último, Santrich criticó de manera abierta la entrega apresurada de armas. En sus propias palabras:


“En la base del pensamiento genuinamente fariano nunca estuvo presupuestado entregarle a nadie, menos a un tercero las armas, y en esto quiero recordar las palabras del camarada Manuel cuando dijo a un periodista argentino: ‘De acuerdo con la experiencia que hemos acumulado a lo largo de 40 años de lucha, para resolver los problemas sociales de este país se requiere de la presencia de las FARC. Nosotros haremos un acuerdo en algún momento, pero nuestras armas tienen que ser la garantía de que aquí se va a cumplir lo acordado. En el momento en que desaparezcan las armas, el acuerdo se puede derrumbar. Ese es un tema estratégico que no vamos a discutir’. (…) Creo que estas palabras tienen absoluta vigencia. Llevan a pensar que, como FARC, conociendo la catadura históricamente traicionera de este régimen, cometimos un error estratégico y estructural al haber convertido la dejación en entrega de armas sin que los aspectos centrales del Acuerdo se hubiesen concretado, al menos en sus bases y en el diseño fáctico de sus garantías de cumplimento.” [2]
Van por todos


Jesús Santrich es el primero que buscan encarcelar y extraditar, pero la intención del gobierno y del bloque oligárquico es ver a toda la dirigencia –y también la base- fariana tras las rejas, deportada o muerta. Esta intención ya quedó clara con el montaje que se hizo con los supermercados Supercundi, tras lo cual la voz unánime del establecimiento llamó a quitarle los “beneficios” a los ex comandantes guerrilleros [3] . También queda claro por donde quieren seguir: en el grupo de cuatro arrestados, se encuentra también un sobrino de Iván Márquez, otro de los que identifican como de la “línea dura” a la que hay que aplastar. Pero van por todos, hasta por los más blandos. Habrá a quienes los utilicen durante algún tiempo, para pasearlos por todo el país pidiendo perdón y llamando a la calma a unas bases que se han visto burladas, pero que no quepa la menor duda de que cuando ya no les sirvan, se desharán de ellos de manera para nada ceremoniosa. Es su naturaleza y lo han venido demostrando históricamente en todos los procesos de paz. Esto no había que ser un genio para verlo venir. El mismo Santrich, de manera profética, lo había previsto respecto a la Justicia Especial para la Paz:


“Esta JEP quedó convertida en una letal trampa para colocar solo a la insurgencia en el banquillo de los acusados, mientras se amplía el manto de impunidad para los militares y los llamados terceros agentes del Estado. Tal trampa buscará, con la ayuda de la corrupta fiscalía, colocarnos en manos de la venal y descompuesta justicia ordinaria hasta llevarnos a la cárcel. En este plano lo que se viene para los excombatientes de las FARC es la más pertinaz y vengativa persecución judicial, que irá de la mano de la persecución paramilitar e incumplimientos de todo tipo, como el de terminar de liberar a los más de medio millar de compañeros y compañeras que siguen en prisión.” [4]


Pero el gobierno se adelantó y ni siquiera han querido esperar a la JEP para adelantar el linchamiento jurídico de los ex guerrilleros, mientras garantiza la impunidad para agentes de Estado, así como para los oligarcas que financiaron y se enriquecieron con el paramilitarismo. Esto a lo que asistimos no es más que un burdo montaje mediante el cual pretenden asesinar la personalidad de Santrich y denigrarlo como si se tratara de un narcotraficante. ¿Cómo podría Santrich haberse involucrado en las actividades mafiosas que, sin aun entregar pruebas, los EEUU y la Fiscalía afirman que abría tomado parte, si vivía en un barrio rodeado de ejército y acompañado permanente por miembros de la Unidad Nacional de Protección del Estado? Exigir al Estado colombiano, ante lo espurio de estos cargos, un proceso “legal, transparente y justo para Jesús Santrich” [5] es una soberana estupidez. Este Estado no puede garantizar nada de esto. ¿Es necesario insistir, a esta altura del partido, que esto es un remedo de juicio político, y que, por lo mismo, no hay ni habrá garantías de ninguna clase? Esta actitud suplicante recuerda las patéticas cartas del partido socialista italiano, en pleno auge del fascismo, pidiendo a Mussolini que ordenara a las bandas fascistas que dejaran de matar a sus militantes [6] . Es hora de abandonar los eufemismos y cualquier ingenua ilusión en la naturaleza dizque democrática del gobierno de Santos. Al montaje hay que llamarlo por su nombre y hay que exigir la liberación inmediata de Santrich.


Acabando con la ilusión de la paz a garrotazos


A garrotazo limpio están acabando con lo poco o nada que iba quedando del proceso de paz. No hay que esperar a Iván Duque para que haga trizas el acuerdo de paz: en realidad esta tarea ya se ha adelantado eficazmente en el gobierno de Santos. No se puede seguir tapando el sol con un dedo e insistir que solamente se trata de tropiezos, de dificultades pasajeras, o de “desafíos”. En lugar de abrir un espacio político, las FARC se han ido progresivamente quedando sin espacio alguno, en parte por sus propios errores, pero sobre todo por la guerra sucia que la oligarquía en su conjunto ha venido librando para impedir que puedan desarrollar su actividad política, guerra en la cual los garrotazos al acuerdo de paz y los incumplimientos de éste, cumplen un rol primordial. Que no se hagan ilusiones en las FARC que llegarán a ocupar sus curules: por medios legales o extralegales, la oligarquía neolaureanista está determinada a no permitirlo y a tratar de acabar con toda la izquierda en el Parlamento –el caso del senador Alberto Castilla como botón de muestra. En lugar de permitir un avance de los movimientos populares y de la izquierda “legal”, como pronosticaban los socialbacanos seguidores ciegos de las tarugadas de Daniel Pecaut, la desmovilización de las FARC-EP ha sido seguida de un incremento de los asesinatos a líderes sociales y el copamiento paramilitar de los territorios, bajo las narices del propio Ejército que hoy ocupa gran parte del territorio abandonado por los ex insurgentes. Mientras tanto, los mismos que se enriquecieron con la guerra –más algunos cuantos advenedizos de todo el espectro político que olieron la oportunidad de negocios que se cocinaba en la Habana- ahora buscan enriquecerse con la paz [7] . Con paz o con guerra, es la misma oligarquía de siempre la que seguirá enriqueciéndose a manos llenas mientras el pueblo acumula solamente carencias.


En medio de la desmovilización, en medio del aislamiento en el que quedó esta nueva-vieja fuerza política, hay que buscar la manera de practicar la solidaridad con Jesús Santrich, quien ha dado nuevamente una muestra de dignidad al adelantar una huelga de hambre. Esto no es fácil. El retroceso del movimiento popular respecto a los niveles de movilización del 2012-2013 es evidente y el tema del acuerdo de paz no ocupa un lugar central en la agenda popular. Pero la represión que enfrenta Santrich avanza a todo el movimiento popular y a dirigentes de izquierda, que enfrentan los montajes judiciales de la Fiscalía y el plomo paramilitar. Como dice un proverbio haitiano, el pavo nunca debe reírse cuando despluman al pollo. Hoy, la exigencia de libertad para Santrich y para todos los presos políticos y de guerra que abarrotan las cárceles, debe ir de la mano de un cuidadoso recalibramiento político, de una lectura crítica y franca de los errores cometidos, de una renovación de la agenda política por la transformación social y la unidad de todos los sectores golpeados por este modelo económico-social.

Notas
[1] http://anarkismo.net/article/30570 y http://anarkismo.net/article/30580
[2] https://lanzasyletras.org/2018/04/10/para-los-excombatientes-de-farc-se-viene-la-mas-pertinaz-y-vengativa-persecucion-judicial-jesus-santrich/#more-2001
[3] https://www.lafm.com.co/politica/todo-esta-contemplado-no-estamos-negociando-con-angelitos-santos-sobre-supercundi/
[4] https://lanzasyletras.org/2018/04/10/para-los-excombatientes-de-farc-se-viene-la-mas-pertinaz-y-vengativa-persecucion-judicial-jesus-santrich/#more-2001
[5] https://prensarural.org/spip/spip.php?article22934
[6] Una colección de estas cartas se encuentra en la obra de Daniel Guérin, “Fascismo y Gran Capital”.
[7] https://www.elespectador.com/noticias/investigacion/el-laberinto-de-los-dineros-de-la-paz-articulo-748709

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Detenido Jesús Santrich, exlíder de las FARC, por narcotráfico a petición de Estados Unidos

Interpol solicita la extradición de uno de los líderes del partido de la exguerrilla capturado en su casa de Bogotá por la Fiscalía de Colombia

 

La Fiscalía de Colombia ha detenido la noche del lunes a Jesús Santrich, excomandante de la ya extinta guerrilla de las FARC. La orden de captura ha sido emitida por Interpol después de que un juzgado de Nueva York realizara el miércoles una acusación por narcotráfico contra el que es uno de los actuales líderes de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido de la exinsurgencia. "Tenemos copiosas pruebas de un acuerdo para exportar 10 toneladas de cocaína hacia Estados Unidos con un precio en el mercado local de 320 millones de dólares", ha explicado el fiscal general Néstor Humberto Martínez.

Santrich forma parte de una supuesta red que, según la documentación facilitada por la Fiscalía, llevaría delinquiendo desde junio de 2017, seis meses después del acuerdo final de paz del 1 de diciembre de 2016. La fecha es clave: según lo pactado entre las FARC y el Gobierno de Juan Manuel Santos, solo podrán beneficiarse de la Justicia Especial para la Paz (JEP), el organismo ideado para juzgar los crímenes de más de medio siglo de guerra, quienes se acojan a esta jurisprudencia por delitos cometidos antes de la firma. Es decir, Santrich no tendría acceso a los beneficios judiciales de este sistema aunque se haya acogido al proceso de paz y haya firmado las actas para someterse al mismo.
"La circular de Interpol indica que los acusados tenían acceso a aviones registrados en Estados Unidos para transportar la droga, a laboratorios para suministrar la cocaína y hay evidencia de su acceso a toneladas de cocaína", ha explicado el fiscal con información de un operativo de investigación adelantado por agentes federales de la DEA y fiscales federales del Departamento de Justicia de Estados Unidos.


La orden de captura tiene como objetivo último la extradición de Jesús Santrich, cuyo nombre civil es Seusis Pausivas Hernández, de Marlon Marín, Armando Gómez, alias “El doctor”, y Fabio Simón Younes Arboleda, todos excombatientes farianos. "Si con pruebas irrefutables hay lugar a la extradición, no me temblará la mano para autorizarla, previo concepto de la Corte Suprema", ha dicho Juan Manuel Santos durante la comparecencia conjunta con el fiscal general de Colombia.


Patricia Linares, presidenta de la JEP, ha declarado que la Sección de Revisión de este organismo tendrá que analizar la documentación para concluir si el delito se cometió antes o después de la firma del acuerdo y así determinar si el caso se juzga a través de la jurisdicción especial o se remite a la justicia ordinaria. Solo en el segundo caso, si el proceso sigue su curso en la Fiscalía, sería posible la extradición.


En este momento, los acusados están a detenidos en las dependencias del organismo judicial. "No extraditaré a nadie por delitos cometidos antes de la firma del acuerdo y con ocasión del conflicto. El acuerdo es claro y lo cumpliré de manera estricta", ha reiterado Santos.


"Bajo montaje y de forma aleve se realizó captura de @JSantrich_FARC. Este es el peor momento que está atravesando este proceso de #Paz, el gobierno debe actuar e impedir que montajes jurídicos desemboquen en hechos como este que generan una gran desconfianza", ha dicho en la cuenta del partido FARC Iván Márquez, uno los máximos líderes de la formación. "Esto demuestra la inseguridad jurídica de los integrantes que hemos hecho este tránsito", ha asegurado Victoria Sandino, otra de las portavoces.


La captura se produce a menos de una semana de que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, visite por primera vez Colombia. Uno de los temas en la agenda es el narcotráfico. Colombia sigue siendo el principal productor de cocaína del mundo.


Santrich, un cargo electo


La tarde del lunes, Jesús Santrich fue detenido en su casa en Bogotá como representante electo en la Cámara de Representantes del Congreso de Colombia. El que fuera miembro del Estado Mayor Central de las FARC, el principal órgano de mando de la guerrilla, es uno de los beneficiarios de los 10 escaños que la antigua guerrilla pactó con el Ejecutivo con independencia de los votos que obtuvieran en las pasadas elecciones legislativas.


Antes, había dirigido durante años el bloque de combatientes que operaba en el Caribe colombiano. Cuando comenzaron las negociaciones de paz con el Gobierno de Juan Manuel Santos, fue elegido por la insurgencia para viajar a La Habana, sede de la negociación, como delegado.

Bogotá 9 ABR 2018 - 20:09 COT

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Viernes, 02 Marzo 2018 06:36

Brasil tras los pasos de México

Brasil tras los pasos de México

El gobierno de Michel Temer entregó la seguridad de Río de Janeiro a las fuerzas armadas, el pasado 16 de febrero. Desde los cuerpos policiales hasta los bomberos y las cárceles, pasaron a ser gestionados por los militares. La excusa, como siempre, es la violencia y el narcotráfico; que existen y son enormemente peligrosos para la población.
Río es una de las ciudades más violentas del mundo. En 2017 hubo 6 mil 731 muertos y 16 tiroteos diarios con un saldo mínimo de dos personas muertas en cada uno, casi siempre negros. De las 50 ciudades más violentas del mundo, 19 son brasileñas y 43 latinoamericanas (goo.gl/CvnFQU). En paralelo, Brasil está entre los 10 países más desiguales del mundo, algunos de ellos también los más violentos, como Haití, Colombia, Honduras, Panamá y México (goo.gl/XPKd7Y).


En el caso de Río de Janeiro, la actuación de los uniformados tiene una característica especial: se focaliza en las favelas, o sea va en contra de la población pobre, negra y joven. En las 750 favelas de Río donde viven 1.5 de los 6 millones de habitantes de la ciudad. Los militares se colocan en las salidas y fotografían a todas las personas, les piden documentos y confirman su identidad. Nunca se había hecho este tipo de control de forma tan masiva y tan específica.


No es la primera vez que los militares se encargan del orden público en Brasil. En Río los militares intervinieron 11 veces en el año anterior, en el contexto de las misiones Garantía de Ley y Orden (GLO), una legislación que se aplicó en grandes actividades como las visitas el Papa y el Mundial de Futbol. Desde 2008, en 14 ocasiones asumieron funciones de policía. Sin embargo, ahora se trata de una ocupación militar que abarca todo el estado.


Muchos analistas han enfatizado que la intervención está destinada al fracaso, ya que las anteriores, aun siendo puntuales, no consiguieron gran cosa. Agregan el fracaso de las Unidades de Policía Pacificadora (UPP), que en su momento fueron glorificadas como la gran solución al problema de la inseguridad, ya que se instalaban en las propias favelas, como una policía de cercanía.


En paralelo, los analistas recuerdan que la guerra contra las drogas en México es un fracaso estrepitoso, que por ahora se ha saldado con más de 200 mil muertos y 30 mil desaparecidos, mientras el narcotráfico está lejos de haber sido derrotado y se ha fortalecido.


Sin embargo, creo que habría que señalar que estas lecturas son parciales, porque en realidad estas intervenciones son sumamente exitosas para alcanzar los objetivos no confesables de las clases dominantes y sus gobiernos: el control y exterminio de la población potencialmente rebelde o no integrable. Esta es la razón que mueve a militarizar países enteros en América Latina, sin tocar la desigualdad, que es la causa de fondo de la violencia.


Pienso que hay cuatro razones que avalan la impresión de que estamos ante intervenciones sumamente exitosas, en Brasil, pero también en Centroamérica, México y Colombia, por poner los casos más evidentes.


La primera es que la militarización de la seguridad consigue blindar al Estado como garante de los intereses del 1 por ciento más rico, de las grandes multinacionales, de los aparatos estatales armados y de los gobiernos. Cabe preguntarse porqué es necesario, en este periodo de la historia, blindar a esos sectores. La respuesta: porque dos terceras partes de la población está a la intemperie, sin derechos sociales, a expensas de la acumulación por despojo/cuarta guerra mundial.


El sistema no le da nada a las mayorías negras (51 por ciento en Brasil), indígenas y mestizas. Sólo pobreza y pésimos servicios de salud, educación y transporte. No les ofrece empleo digno ni remuneraciones adecuadas, las empuja al subempleo y la mal llamada informalidad. A largo plazo, una población que no recibe nada o casi nada del sistema, está llamada a rebelarse. Por eso militarizan, tarea que están cumpliendo exitosamente, por ahora.


La segunda es que la militarización a escala macro se complementa con un control cada vez más refinado, que apela a las nuevas tecnologías para vigilar desde cerca y desde adentro a las comunidades que considera peligrosas. No puede ser casualidad que en todos los países son los más pobres, o sea los que pueden desestabilizar al sistema, los que están siendo controlados de modo más implacable.


Apenas un ejemplo. Cuando donaron láminas para las viviendas en Chiapas, se cuidaron de pintarlas para que desde arriba pudieran identificar a las familias no zapatistas. Las políticas sociales que ensalzan los progresistas, forman parte de esos modos de control que en los hechos funcionan como métodos de contrasubversión.
La tercera cuestión es que el doble control, macro y micro, general y singular, está atenazando a las sociedades en todo el mundo. En Europa son multas o cárcel a quienes se salen del libreto. En América Latina es muerte y desaparición para quienes se rebelan o, sencillamente, a los que denuncian y se movilizan. Ya no se reprime sólo a los que se levantan en armas, como en los años 60 y 70, sino a toda la población.


Esta mutación de los modos de control, aislando y sujetando a los que pueden llegar a ser rebeldes, o no obedientes, es uno de los cambios más notables que está aplicando el sistema en este periodo de caos, que puede terminar con el capitalismo y la dominación del 1 por ciento.


La cuarta son preguntas. ¿Qué quiere decir gobernar cuando estamos ante formas de control que sólo aceptan votar cada cuatro, cinco o seis años? ¿Qué utilidad tiene poner todo el empeño político en las urnas si hacen fraude y lo consolidan con los militares en la calle, como sucede en Honduras? No digo que no haya que votar. Me pregunto para qué.


Se trata de seguir reflexionando nuestras estrategias. El Estado es una hidra monstruosa al servicio del 1 por ciento. Eso no va a cambiar si nosotros llegáramos al timón de mando, porque en el tope de la pirámide seguirán los mismos, con todo el poder para desalojarnos cuando lo estimen conveniente.

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Para los desplazados la guerra no termina

 A un año de la tregua con las FARC, en vez de conocer la paz, la zona vive una tragedia similar a la de los peores años del conflicto armado. Esta vez, por cuenta de las bandas armadas que pelean por el control del territorio.

 

Desde Cáceres, Antioquía


Todavía no pronuncia bien las palabras. No sabe ni caminar, pero ya conoce el desarraigo. “Vamos pa’ la cacha, vamos pa la cacha”, repite el bebé ahogado en llanto y sudando en los brazos de su madre que también llora, pero en silencio. “Ya casi nos vamos, tranquilo papi, ru ru ru”, susurra la señora, mordiéndose la mentira, porque mientras sigan cayendo las balas en la puerta de su humilde casa, ni ella ni los 1500 que han salido huyendo podrán regresar.
Están en Cáceres, un pequeño pueblo a cinco horas de Medellín. Y han llegado en grupos de 200 y 300 personas desde enero, cuando inició la pelea a sangre y fuego entre los grupos ilegales de una zona convulsionada en la región del Bajo Cauca antioqueño, donde la tradición mafiosa e ilegal que enriquece a unos pocos ha sumido en el dolor y la pobreza a la mayoría de los lugareños: indígenas y mestizos que viven de la tierra, los ríos, la minería y el comercio.
La temperatura marca 35 grados y la señora y su bebé pasarán la noche en el suelo. Un par de costales serán su colchón después de una cena de arroz y plátano, sin carne, igual a la de centenares de campesinos desterrados que ocupan la Casa Indígena de esta tierra calurosa donde, a un año de la firma del Acuerdo entre gobierno y FARC, en vez de conocer la paz se vive una tragedia similar a la de los peores años del conflicto armado en Colombia. Esta vez, por cuenta de los enfrentamientos armados entre los delincuentes que quieren el control del territorio plagado de cultivos y laboratorios de cocaína, tras la salida de la ex guerrilla Farc y la división interna entre el llamado Clan del Golfo o Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).
La captura de Jose Bayron Piedrahita, capo de capos del Bajo Cauca, en septiembre de 2017, podría tener que ver con el desorden actual en un territorio donde ni la presencia del Ejército ha logrado cesar el peligro. “Antes más peligroso, menos que se puede volver, porque también el Ejército está disparando, se están combatiendo todos, y hasta dicen que hay guerrilla del ELN, entonces resulta uno disparado, y qué, nadie responde porque ni se sabe quién disparó. Yo me vine cuando mataron una muchacha y no se supo ni cómo le cayó la bala, salimos corriendo al otro día”, le cuenta a este diario la señora, pidiendo que oculten su identidad y no se publique ninguna foto de ella porque, “queriendo Dios” regresará a su finca esta semana para alimentar los peces y los cerdos y, aunque regrese a bordo de una moto que irá a toda velocidad esquivando los enfrentamientos, teme que los diversos soldados tomen represalias contra ella por hablar con la prensa.
Además de la crisis de institucionalidad del pequeño poblado en el norte de la región de Antioquía, mientras su actual alcalde está en la cárcel a la espera de un juicio por posibles nexos con los paramilitares, los pobladores de Cáceres soportan su peor crisis humanitaria. Las autoridades tienen registro de 1447 hombres y mujeres, entre ellos 500 niños, que están desplazados en diversos lugares de Cáceres. En la Casa Indígena se albergan hoy unos 200, y los demás se ubicaron en el Parque Educativo, donde a la mañana se recogen colchonetas y costales y se ubican sillas para dar las clases a los chicos que, por fortuna, acompañan a sus maestros también desplazados, a quienes el Consejo Noruego para Refugiados surtió con útiles escolares y libros desde la primera semana de desplazamiento en enero, cuando las autoridades nacionales fueron de visita dejándolos de nuevo solo, apenas con funcionarios de la Defensoría del Pueblo. Semanas después se dio la captura del Alcalde José Berrío y la angustia acrecentó. Ya nadie en la Alcaldía respondía teléfonos para avisar que se acababa la comida o que estaba llegando más y más gente desplazada a la Casa Indígena, donde el espacio se copó y empezaron los problemas de salud y convivencia. Campesinos e indígenas cocinaban platos que los otros no comían. Sin embargo la solidaridad se impuso y, aún sin instituciones que los apoyaran –además de los abogados del Ministerio Público– solucionaron las diferencias y llegó más alimento.
La Unidad de Víctimas se hizo presente con bonos para comprar alimentos recién el viernes pasado, pues, explican, el deber de atender un desplazamiento le corresponde primero al gobierno de la provincia y a la Alcaldía local. Pero con el Alcalde apresado y las autoridades de la Gobernación de Antioquia tergiversando las cifras y la dimensión del drama, a la gente le tocó solucionar el problema por sí misma. Al inicio, la Gobernación aseguraba que se trataba de tan solo 60 familias. Hoy hacen presencia con el departamento de atención de desastres y por fin convocaron al Ministro del Interior para buscar una solución. A más de un mes de iniciada la crisis humanitaria, acaban de suscribir un Plan de Contingencia, justo después de la alerta de Naciones Unidas que, preocupada por la poca eficiencia en la respuesta del Estado, se pronunció públicamente. La Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados (Acnur) también lanzó una alerta por el alza en los homicidios en Cáceres, pero además incluyó los vecinos municipios de Tarazá y Caucasia.
En la Iglesia evangélica y el parque donde pasan las noche otros centenares de desterrados con rostros de cansancio, así como en las esquinas de Cáceres, se palpa el miedo por la amenaza de los grupos armados. En el pueblo las tiendas cierran cuando llega la noche y los religiosos y maestros recomiendan a los forasteros no salir después de las seis de la tarde. “No sabemos quién es quien, esa gente (las bandas armadas) están por ahí como cualquiera haciendo inteligencia y buscándose entre ellos, mirando los albergues de desplazados incluso para llevar información al monte y luego volver a cazar sus presas”, le dice un hombre a este diario solicitando, como todo aquel que abre la boca, que no se diga quién es. Por su parte, un líder social de la zona hace un llamado al gobierno nacional para que su prestación no se limite a la visita de un ministro, sino que tome medidas e implemente procesos eficientes para garantizar la seguridad de la población. “Que nos den garantías de verdad para volver a la casita, mire que lo poco que tenemos, los animalitos, se están muriendo, y la cosecha se va a perder sin meterle mano,” implora. Para el señor, la única forma de sentir seguridad es que las diversas facciones que se están enfrentando hagan un pacto de cesar la confrontación y de respetar a la población civil. Por eso piden la pronta participación del Comité Internacional de la Cruz Roja. Y solicitan también la solidaridad de los vecinos de Bajo Cauca y Medellín para reunir elementos de aseo personal y colchones pues, como la señora que pidió no ser identificada, más de la mitad de las víctimas siguen pasando la noche en el suelo, hacinados, seguramente recordando los momentos más tristes de una guerra que esperaban terminar con los procesos de paz pero que sigue activa como un monstruo que no se muere ni se va, ante el olvido y la ausencia del Estado.

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¿Es en realidad la migración de venezolanos "el problema más serio" de Colombia?

El mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, ha asegurado este lunes que su dolor de cabeza más fuerte se lo provoca la migración de venezolanos hacia territorio neogranadino. ¿Cuánto de cierto hay en esa afirmación?

 

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, aseguró este lunes que su dolor de cabeza más grave es culpa de su vecino: Venezuela.
En una entrevista en la emisora Blue Radio, el mandatario afirmó que la migración de venezolanos a Colombia "es tal vez el problema más serio" de la nación suramericana. Y de inmediato se mostró dispuesto a recibir dinero de otros países porque "el número de personas que van a ser atendidas crece exponencialmente y ningún Estado tiene la capacidad de absorberlo".


"Hemos enviado misiones a otros sitios, como por ejemplo Turquía, para poder aprender cómo han lidiado ellos con los refugiados sirios", aseveró el mandatario neogranadino. Pero, ¿cómo de dramática es la situación de la migración venezolana para eclipsar el resto de problemas de Colombia?


Más desplazados


El mandatario colombiano ha asegurado que su país no tiene experiencia en refugiados porque jamás ha "vivido ese problema", lo que ha obligado a sus autoridades a viajar a Turquía para aprender cómo se lidia con la situación. La afirmación resulta sorprendente cuando se constata que Colombia es país del mundo con mayor cantidad de desplazados internos, con 7,4 millones de personas, según la Agencia para Refugiados de Naciones Unidas (ONU). El 'ranking' lo sigue Siria con 6,3 millones.


En Venezuela residen más de cinco millones de colombianos. La mayoría de ellos migró a territorio venezolano desde la década de 1960 para huir del conflicto armado que asoló al país durante más de medio siglo y que ahora, a pesar de haberse firmado un acuerdo de paz con la guerrilla, ha mutado en otras formas de violencia.


Relación migratoria


Un informe del Gobierno colombiano publicado a finales del año pasado detallaba que hay 550.000 ciudadanos venezolanos en el país neogranadino. Sin embargo, solo 50.000 posee cédula de residencia. Los flujos, además, son variados: unos forman parte de migración pendular en la frontera (entran y salen sin permanecer en el país), otros están en condición irregular y un último grupo solo lo usa de tránsito hacia una tercera nación.


En el documento se precisa que cerca del 40% de las personas que ingresan por la frontera colombiana "son portadores de la doble nacionalidad, mientras que el 30% son colombianos y el otro 30% ciudadanos venezolanos".


Es decir, del total de inmigrantes que cruzan hacia Colombia desde Venezuela, el 70% tiene derecho a transitar porque tiene nacionalidad colombiana. Más que una diáspora foránea, podría hablarse de un 'retorno' de colombianos a su país.


Economía de frontera


Colombia y Venezuela comparten una frontera de más de 2.000 kilómetros. Esa costura imaginaria ha sufrido cambios significativos por el intenso flujo de personas, bienes y hasta problemas comunes.


Colombia, al ser el primer productor de cocaína del mundo, ha utilizado históricamente el territorio venezolano como "corredor" de rutas para el narcotráfico, mientras que Venezuela —con la gasolina más económica del globo y laxitud en el control de sus fronteras— es presa fácil para el contrabando de extracción de combustible hacia el país vecino.


Esa situación, aunada a la extracción de alimentos subsidiados por el Ejecutivo venezolano, la acción de grupos al margen de la ley y las distorsiones cambiarias que condujeron a la depreciación del bolívar, llevaron al presidente Nicolás Maduro a restringir el paso para intentar contener esos fenómenos. La situación aún no se ha regularizado.


"Enemigo externo"


Las tensiones entre Caracas y Bogotá han vuelto a su punto más crítico en meses luego de que Santos descalificara al Gobierno de Maduro y asegurara que había que "restaurar el cauce democrático" en Venezuela durante su reunión con el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson.


El Gobierno venezolano denunció que detrás de esas declaraciones y el llamado a "aceptar ayuda humanitaria" de Colombia y la "comunidad internacional" estaba el deseo de propiciar una "invasión militar" comandada por Washington. El tono de las declaraciones se hace a las puertas de una reelección presidencial en ambos países.


Santos afirmó este lunes que el Gobierno venezolano utiliza "el fantasma de la agresión externa para reprimir internamente" y destacó que "el punto más crítico de la relación" entre Caracas y Bogotá fue cuando el presidente Maduro convocó una Asamblea Nacional Constituyente. A juicio del mandatario colombiano, aunque refrendada mediante el voto, esta es solo "la protocolización de una república democrática al estilo de la Unión Soviética", refiere Panorama.


Las declaraciones de Santos se producen justo cuando su popularidad no supera el 15% y el proceso de paz peligra por el asesinato sistemático de líderes sociales, el golpe a las circunscripciones de paz y los atentados del ELN. Según información publicada por los medios locales, Colombia mantiene el primer lugar como productor de cocaína del mundo y el segundo puesto como el más desigual de América Latina; y está a la cabeza en abstención electoral por la desconfianza en el sistema democrático. Resulta curioso que el "problema más serio" de ese país sea, según su presidente, la migración venezolana.

 

Publicado: 20 feb 2018 17:45 GMT

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Jueves, 08 Febrero 2018 06:38

Drogas, un mundo sin fin

Drogas, un mundo sin fin

National Geographic Channel ha lanzado, vía Netflix, una serie de capítulos bajo el título Drugs, Inc. Se trata de un documental sobre el consumo y venta de drogas, además del combate respectivo, en diversas ciudades de Estados Unidos y de otros países como Canadá, Reino Unido, República Dominicana, Jamaica (con 10 veces más violencia por armas que el promedio de Estados Unidos), etcétera. Puerto Rico es un caso verdaderamente dramático por su deterioro social y de salud.

Entre 2012 y 2013 –se mencionó en la serie citada– el negocio de la droga equivalió a 350 mil millones de dólares anuales y las policías comunes y especializadas han llegado a la conclusión de que es un tema que está muy lejos de ser resuelto, si es que se resolverá. Combaten las drogas y sobre todo a quienes las suministran, pero están absolutamente rebasadas y reconocen que nunca van a ganar. Mientras exista demanda la oferta continuará y crecerá. Más todavía, el número de drogas y variantes de las mismas aumenta por días, incluso el de medicamentos con recetas y de venta libre que, mezclados con otros productos, son consumidos por personas para quienes la muerte no es una advertencia o foco rojo sino, en ocasiones, un estímulo para seguir consumiéndolas. Sorprendentemente, hay drogas que sus consumidores saben que los van a matar en cualquier momento y, conforme crece el número de muertos, aumenta la demanda. La locura. No hay límite en el horizonte ni solución a la vista ni en la imaginación de quienes se dicen expertos.

Detrás de las fachadas lujosas de residencias y edificios de algunas ciudades y barrios, hay un mundo de drogadicción y de venta callejera, por teléfono e Internet y hasta por correo para todas las clases sociales y niveles de edad, con muertos por todos lados y por diferentes motivos. No hay drogas sin armas y violencia, como tampoco hay prostitución masculina y femenina sin drogas u otros medios de dominación y control. Nada de esto ve el ciudadano común y corriente ni el turista que no busca ocasionalmente o por hábito drogas o prostitución. Ni siquiera la gente que vive en suburbios y zonas caras está a salvo de caer en la tentación de consumir alguna droga y muchas de esas sustancias son adictivas con sólo probarlas una o dos veces.

El mundo de las drogas no duerme ni descansa, sea donde sea y no sólo en Las Vegas, que presume de funcionar 24 por siete por 365. Hay drogas de cinco a 500 dólares la dosis, unas en las calles para los pobres y otras en su casa vía special delivery para ricos, igual sean músicos o actores que corredores de bolsa o hijos aburridos de millonarios. Los pobres, como en todos lados, se droguen o no, son obviamente los menos favorecidos, pero los pobres y drogadictos son verdaderamente lastimosos, peores que un perro callejero con sarna, tumores en el cuerpo y sin comida. Buena parte de ellos terminan tirados en las calles, vivos o muertos. Se les trata de ayudar (ocasionalmente), pero viven para las drogas y mueren por ellas. No hay modo de hacerlos abandonarlas, aunque algunos, muy pocos, lo logran. Muchos de ellos matarían a su propia madre por cinco gramos de crack o de heroína. Y los vendedores se justifican diciendo que ellos sólo suministran placer y que no obligan a nadie a consumir. Suelen decir, también a manera de descargo, que si no venden ellos otros lo harán. Y ni modo, así es; el negocio es el negocio aunque en él les vaya la vida o la libertad.

Las antiguas drogas, como las opioides, siguen usándose, y cada vez más fuertes. Tanto que muchos drogadictos consumen incluso carfentanilo, de uso veterinario para anestesiar elefantes (es 100 veces más potente que el fentanilo y 10 mil veces más que la morfina). Obviamente la mayoría de los consumidores de estas drogas muere en el intento de escaparse de su realidad, normalmente mala o sin alternativas. La cocaína sigue usándose también y representa, junto con la heroína, una de las drogas más redituables para las mafias que la producen y comercializan (de ambas, alrededor de 153 mil millones de dólares anuales en el mercado mundial). Sin embargo, el mercado estadunidense se ha visto invadido crecientemente por metanfetaminas que son fáciles de sintetizar y relativamente menos costosas que sus predecesoras. Son más poderosas que las anfetaminas y más adictivas que éstas. Ambas, como adicción, son sumamente peligrosas para los consumidores. Sus estragos son indescriptibles y muchos terminan como zombis. Buena parte de la producción de anfetaminas es mexicana, para depender cada vez menos de la cocaína colombiana y suele usarse inhalada o fumada en su formato de cristales molidos. El MDMA, también conocido como éxtasis, pertenece también a la familia de las anfetaminas y se consume principalmente en fiestas por sus efectos en el estado de ánimo (enorme alegría) e hiperactividad.

Hay ciudades, como Detroit (para sólo citar un ejemplo altamente significativo), donde la gente huye abandonando incluso sus casas, mismas que son ocupadas en corto plazo por personas que las usan para drogarse y morir en condiciones de degradación en todos los sentidos (40 por ciento o más de la población ha abandonado Detroit, más que otras ciudades con altos niveles de desempleo y de pobreza). Cuando uno ve series como Grey’s Anatomy, por mencionar alguna, uno no se imagina lo que realmente sucede con el trasiego y consumo de drogas en Seattle, Washington, donde supuestamente se desarrolla. Y así, lo mismo, en las principales ciudades de Estados Unidos y algunas también de Canadá.

¿Y qué pueden hacer las autoridades? Muy poco, incluso con la mejor intención y sin corruptelas de por medio. ¿Legalizarlas o no? ¿Tolerarlas o proscribirlas? No se sabe, bien a bien. El antecedente más citado es el del alcohol, su prohibición y el fin de ésta. El alcohol, como el tabaco, son legales, pero esto no ha impedido el contrabando ni el mercado negro, sobre todo de productos adulterados, más baratos que los de marca reconocida. El contrabando es un delito, como el trasiego de drogas, normalmente acompañado de armas y otros medios igualmente ilícitos. Se intenta legalizar o despenalizar el consumo de mariguana (en algunos lugares ya existe), pero como no es universal persiste el contrabando. Pero el consumo de cannabis, comparado incluso con el alcohol, es menos perjudicial socialmente, como el tabaco: no figuran en las estadísticas quienes hayan asesinado por conseguir un porro, una copa de ron o un cigarro. En cambio sí se sabe que por las otras drogas mencionadas los adictos son capaces de todo, incluso de morir en la calle por sobredosis o por deterioro físico y mental.

¿Qué hacer? Si no lo saben los expertos, menos yo. Por lo pronto se antoja falso aquello que dice que problema que no tiene solución no es problema.

rodriguezaraujo.unam.mx

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Miércoles, 07 Febrero 2018 06:40

Santos recibe señales mixtas

Santos recibe señales mixtas

Trump había amenazado la semana pasada con suspender la ayuda financiera a países que “se ríen de los EE.UU.”

 

El secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson visitó ayer la capital colombiana con la misión de reasegurar al gobierno de Juan Manuel Santos de que Washington sigue comprometido con la lucha contra el narcotráfico y el proceso de paz en el país sudamericano, informó el diario The Los Angeles Times. En contraste, el presidente Trump había amenazado la semana pasada con suspender la ayuda financiera a países que, según él, “se están riendo de los estadounidenses”, al llevarse el dinero de ayuda directa sin comprometerse con la lucha antinarco. Tillerson ha intentado suavizar las palabras de su presidente durante sus visitas a México, Argentina y Perú, parte de la gira de una semana por América latina y el Caribe.


En Lima, por ejemplo, ayer dijo que ha llevado el tema de la cooperación bilateral en la lucha contra las drogas “en todas las paradas que hago a lo largo del hemisferio”. Y agregó: “Esto es verdaderamente un desafío hemisférico y cada país tiene su propio desafío. cuanto más podamos compartir, y más podamos conectar nuestras actividades, mayor progreso podremos alcanzar en las disrupción de estas organizaciones criminales.” En conversaciones con periodistas en viaje a Colombia, Tillerson rechazó sugerencias de que su mensaje no era bien recibido. “He tendido todo el acceso que he necesitado y cumplido con prácticamente todos los objetivos de mi viaje,” escribió Tracy Wilkinson, periodista estrella del Los Angeles Times.


La producción de coca ha crecido un cincuenta por ciento en los últimos dos años, según funcionarios estadounidenses. Más aún cada hectárea cultivada ha aumentado su producción. Ante semejante aumento, Trump ha amenazado con poner a Colombia en la lista negra de los países que no cooperan con la lucha antinarco, lo que significaría que la ayuda económica a ese país se suspendería o se reduciría hasta que progreso en ese aspecto pueda verificarse. Todavía no ha actuado sobre esa amenaza, pero su gobierno ha renegado de la promesa de la administración de Obama de proveer 4,500 millones de dólares en ayuda directa en los próximos 10 años. Un primer tramo de ese paquete fue desembolsado en los últimos días de la presidencia de Obama . Los colombianos están enojados, se sienten ninguneados, dijo Bruce Bagley, un profesor colombiano que enseña en la Universidad de Miami.


Washington gastó 10,000 millones de dólares para ayudar a Colombia terminar con su guerra civil y ahora el país, mientras busca reinsertar a miles de guerrilleros a la vida civil y encontrar un lugar para miles de desplazados, podría convertirse en un lugar muy peligroso, dijo el profesor. “este es un momento crucial en el proceso de paz,” dijo Bagley. Tillerson aterrizo en Bogotá a las cinco y media de la tarde hora local, y tenía previsto ir directamente al palacio Nariño para reunirse con Santos antes de viajar a Jamaica, la última parada de su gira.

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Domingo, 26 Noviembre 2017 07:40

Río tiene a tres ex gobernadores presos

Garotinho y su esposa Rosinha, arrestados el miércoles por una causa de corrupción.

 

Crisis económica, narcoviolencia y corrupción en el estado vidriera de Brasil

Este combo, al que se le agrega el récord de policías asesinados y de violencia criminal en las favelas y en los barrios tradicionales, está teñido del color verde oliva de las tropas del Ejército que ocupan la ciudad.

 

Río de Janeiro, la vidriera global de Brasil, se desangra por la crisis económica, el aumento de la violencia y también por una degradación de su clase política, reflejada en la detención por corrupción de los últimos tres ex gobernadores, apenas un año después de haber albergado los Juegos Olímpicos. Para completar el cuadro de este carnaval decadente, el ex presidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos Río 2016, Carlos Nuzman, fue detenido acusado de haber pagado votos de países africanos en 2009 para la elección de la ciudad como sede olímpica con dinero desviado de contratos del gobierno estadual.

Este combo, al que se le agrega el récord de policías asesinados y de violencia criminal en las favelas y en los barrios tradicionales, está teñido del color verde oliva de las tropas del Ejército que ocupan la ciudad para colaborar con la seguridad pública, que generó conflictos legales porque la justicia común no tiene competencia para juzgar posibles abusos de los militares. La policía, los maestros y otros empleados públicos del estado sufren atrasos en el pago. El gobierno estadual el año pasado se declaró en bancarrota por una serie de factores, como la baja de la recaudación petrolera, en medio de la Operación Lava Jato, que detuvo grandes proyectos de la industria de hidrocarburos y refinerías sospechados de corrupción.

“Muchos gobernantes se relajaron esperando el milagro fiscal del ingreso por regalías del petróleo. Esto se convirtió en una desventaja, empujada por malas gestiones porque la estructura estatal de Río es muy pesada. El petróleo, el turismo y algo de industria mantienen al estado”, dijo el economista Fernando Pinho, de la Universidad Mackenzie.

La Operación Lava Jato se posó sobre el estado de Río de Janeiro de la mano del juez Marcelo Bretas, llamado “el Sérgio Moro carioca” por implementar la prisión preventiva y organizar operativos espectaculares contra políticos y empresarios. El primer caído fue el diputado Eduardo Cunha, mano derecha de Temer en el Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB) que motorizó como presidente de la cámara baja el juicio político que destituyó a Dilma Rousseff.

El PMDB, que tiene en Río uno de sus principales bastiones de poder, quedó arrasado, pero aún mantiene las riendas mediante el gobernador Luiz Fernando Pezao, acusado de recibir sobornos. Su jefe, el ex gobernador Sergio Cabral (2006-2014) está detenido condenado a 45 años de prisión por cobrar sobornos millonarios de empresas contratistas que hasta le compraban joyas a su esposa, Adriana Anselmo, en una sentencia polémica dictada por el mediático juez Bretas.

En los últimos diez días fueron detenidos los ex gobernadores Anthony Garotinho (candidato presidencial en 2002) y su esposa Rosinha Matheus por comprar votos en la elección municipal de 2016 en el municipio y polo petrolero de Campos dos Goytacazes, bastión de la dupla del Partido de la República. El día anterior, el martes, tres diputados del PMDB de Temer, caciques de la política tradicional de Río, fueron eje e un papelón institucional: un tribunal de segunda instancia envió a prisión a Jorge Picciani –presidente de la Asamblea Legislativa de Río y padre del ministro de Deportes, Leandro Picciani–, y de sus antecesores Edson Albertassi y Paulo Melo.

Fueron liberados por la Asamblea Legislativa, pero se entregaron nuevamente porque el tribunal consideró que la libertad de estos políticos “atenta contra la paz social de la comunidad”, ya que durante tres décadas instalaron una red de sobornos, dice la acusación, alimentada por la llamada “mafia del transporte”. Picciani se entregó en la sede de la policía federal a bordo de un Porsche. “Río se transformó en una tierra sin ley”, dijo la fiscal general, Raquel Dodge, designada por Temer, al mediar entre la disputa entre poderes, tal cual se da a nivel nacional.

Los contratos fraudulentos con el Estado de Río alcanzaron también a empresas constructoras y proveedores e incluso rozaron al conductor televisivo Luciano Huck, sondeado como candidato presidencial, un aliado del senador Aecio Neves. El socio de Huck en la red de gimnasios más grande de Brasil, Claudio Accioly, fue llevado a declarar por la fuerza para que explique por qué el gobierno de Cabral lo benefició con la baja de impuestos.

Para el columnista Bernardo Mello Franco, del diario Folha de Sao Paulo, “muchos cariocas festejan las detenciones de políticos como el inicio de la salvación, pero estas simbolizan una tragedia. Hace poco más de un año que Río se enorgullecía por ser sede olímpica. Hoy la policía sufre la violencia fuera de control y el cierre de restaurantes populares y bibliotecas”. Declarado en bancarrota a mediados de 2016, dos meses antes de los Juegos, parte de los empleados públicos no cobraron el aguinaldo de ese año. El estado aceptó un pacto fiscal de auxilio del gobierno de Temer que lo obliga a privatizar empresas públicas, como ocurrió con la de saneamiento urbano CEDAE, donde hubo manifestaciones y represión, y el ministro de Economía, Henrique Meirelles, recomendó privatizar la Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ).

El aumento de la violencia del delito, los tiroteos entre los grupos narcos de las favelas, el asesinato récord de policías y la intervención de las Fuerzas Armadas en las ciudades se suman a la crisis de identidad del segundo estado más rico del país, que fue capital del Imperio y de la República hasta 1960 y que ahora baila al ritmo de la canción compuesta por Baden Powell, “Samba Triste”. Según una encuesta de Datafolha, 7 de 10 habitantes de la ciudad de Río de Janeiro dejarían de vivir en la ciudad maravillosa por causa de la violencia. En el último año, incluso, la degradación económica se vio reflejada con la aparición en situación de calle de ex gerentes y universitarios que perdieron todo, arrastrados al ritmo de este samba triste.

 

 

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Viernes, 24 Noviembre 2017 06:43

Brasil, reserva regional de conservadurismo

Brasil, reserva regional de conservadurismo

El miedo provoca reacciones defensivas irracionales. Todos hemos observado que cuando un avión se menea más de la cuenta, o un autobús amenaza salirse del camino, los pasajeros se persignan, aunque no sean creyentes, o se aferran a algún objeto, incluso a personas cercanas con las que nunca tendrían contacto físico. En efecto, el miedo nos lleva hacia actitudes extremas.

Días atrás en la ciudad de Brasilia escuché, en diferentes espacios, un relato que me dejó perplejo. Una madre salía del cine abrazada a su hija, en un shopping lujoso de clase alta. Fueron golpeadas porque las confundieron con lesbianas.

Días después, la feminista Judith Butler fue acosada y violentada en un aeropuerto de Sao Paulo por su "ideología de género". Se realizó una manifestación en su contra, y otra en favor, se juntaron más de 300 mil firmas para impedir su conferencia y se sucedieron varias acciones agresivas.

Cuando se escuchan los argumentos de los detractores, aparece el miedo en primer plano. "El sueño de Judith Butler: destruir la identidad sexual de nuestros hijos", podía leerse en uno de los carteles. "Hombre es hombre, mujer es mujer. No aceptamos que se difunda la idea de que un niño puede ser una niña. Y viceversa. Porque biológicamente es imposible", dice un texto difundido por WhatsApp.

Los conservadores, agrupados en el Movimiento Brasil Libre (MBL) y en la Escuela Sin Partido, consiguieron que se retirara un anuncio de jabón en la televisión, que decía: "Vamos a reflexionar. Jugar a las casitas es cosa de niñas. Montar en patineta es cosa de niños. Esas reglas parecen cosa del pasado, ¿verdad? Deje a su hijo saltar y explorar con libertad" (goo.gl/qqFrSm).

El vocablo "fascista" viene rápidamente a la mente para dar cuenta de semejante intransigencia, sumada a una ignorancia rayana en la estupidez. Sin embargo, tiene escasa utilidad para comprender a esOs señores y esos jóvenes que realmente sienten miedo, y asco, ante la posibilidad de que sus hijas sean lesbianas o sus hijos gays. O que opten por sexualidades que, sencillamente, no comprenden como transgénero, transexual o intersexual, que van más allá del binarismo homo/hetero.

No conozco a nadie que tenga hijos e hijas, que nunca haya sentido preocupación ante la posible opción sexual heterodoxa de sus hijos-hijas, aunque esté predispuesto a apoyarlos. Aceptarlos supone un trabajo interior que muchas personas no están dispuestas a realizar, porque implica desprenderse de valores, juicios y sobre todo prejuicios. Lo que quiero reflexionar es porqué personas comunes adoptan esas actitudes, más allá de las usinas ideológicas que las difunden.

Me parece importante, además, intentar comprender porqué Brasil se ha convertido, aquí y ahora, en un reservorio de conservadurismo que puede ser tan intenso como para influir en toda la región sudamericana, con la misma fuerza que una década atrás influyeron las propuestas de integración regional y el proyecto de convertir a Brasil en potencia global.

Encuentro tres problemas a debatir.

Uno, la enorme desigualdad existente en Brasil, el país más desigual del mundo. El 1 por ciento acumula entre 25 y 30 por ciento de la renta, y eso se ha mantenido sin cambios a lo largo del tiempo, de modo que la desigualdad se ha naturalizado en una sociedad donde, además, el ascenso social históricamente ha estado reservado a los ricos, blancos y varones con formación académica.

Dos, el colonialismo y el racismo, que son el núcleo duro de la desigualdad. Algo más de la mitad de población, 100 millones de personas, se consideran negros y negras. Ocupan los escalones más bajos de la pirámide de ingresos, viven en los barrios más precarios (en general en favelas) y tienen los puestos de trabajo menos cualificados y precarios.

El colonialismo nunca terminó en Brasil. Más aún, se viene reforzando con el modelo económico de acumulación por desposesión/guerra contra los pueblos, ya que excluye a la mitad de la población que no tiene derechos, sólo son beneficiarios de programas sociales.

Tres, el pentecostalismo y el narcotráfico refuerzan las tendencias anteriores y, además, defienden un patriarcado fundamentalista, con la intención de retrotraer las relaciones sociales al siglo XIX.

Narcos y pentecostales atacan la cultura negra para disciplinar a los más pobres, que encuentran en las religiones de origen africano formas de relacionarse sin mediaciones, horizontales y con cierta autonomía en espacios propios, como los terreiros. En apenas cinco años las denuncias por "intolerancia religiosa" crecieron 4 mil 960 por ciento, de 15 en 2011 a 759 en 2016 (goo.gl/5B6xPZ).

La mayoría son ataques a terreiros umbandas y candomblé, siendo la Baixada Fluminense (13 municipios pobres del estado de Río de Janeiro) uno de sus objetivos. Los traficantes y los pentecostales se han convertido en la nueva inquisición. Los evangélicos figuran entre los que participan en mayor porcentaje en las agresiones.

La alianza entre pentecostales y narcos se está fraguando en las prisiones, algo casi invisible para los analistas académicos. La Iglesia Universal del Reino de Dios marcha a la cabeza, ya que firmó acuerdos para reformar o construir templos en 51 prisiones. Según sus datos, ella sola atiende a 80 por ciento de la población carcelaria del país (medio millón de personas, más sus familiares), ofreciendo cursos, "realizando un trabajo de resocialización" para los presos y las familias, en lo que no pocos denominan como "tráfico evangelizado".

Además, la crisis económica, el consumismo y el ascenso de nuevas clases medias (que necesitan diferenciarse de los más pobres/más negros) crearon un coctel devastador en las relaciones sociales.

No alcanza con denunciar que "alguien" está planificando una alianza narco/evangélica/patriarcal para amarrar a los pobres con las cadenas de la dominación. Debemos preguntarnos: ¿Recuerdan cuando los militantes hacíamos trabajo en las cárceles, en las favelas, con los enfermos mentales y los consumidores?

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Chomsky: “EE UU es el origen del problema del narco”

El intelectual estadounidense arremete en México contra la incapacidad de la clase política liberal de su país para conectar con la clase trabajadora blanca

Un gobernante habilidoso y demagogo, que ha sabido conectar con los “miedos legítimos” de parte de la sociedad, “como antes lo hicieron Hitler o Mussolini”. Así dibujó este miércoles a Donald Trump el intelectual vivo de la izquierda clásica más importante de su país, Noam Chomsky, en una escueta rueda de prensa en Ciudad de México.
“Trump es un fenómeno que refleja el momento en que se encuentra el país después de décadas de políticas que han concentrado el poder político y económico en unos pocos, y que han deformado la capacidad de las instituciones para servir a sus ciudadanos”, añadió el profesor emérito del Massachusetts Institute of Technology (MIT) invitado a México por su universidad insignia, UNAM, al ciclo de conferencias Los acosos a la civilización.De Muro a muro, organizado en alianza con la Universidad Estatal de Arizona.


El ascenso del magnate republicano es para el lingüista de 88 años, que empezó su activismo político contra la guerra de Vietnam, resultado del vacío, el desamparo y hasta la humillación que siente la clase trabajadora blanca ante el establishment político estadounidense. “Especialmente el partido demócrata, que se ha olvidado de atender las cuestiones materiales y en ocasiones ha tratado como estúpidos a estas capas de la sociedad”.


“Trump ha conseguido que sientan que es el único político que les da voz, que defiende sus tradiciones y su cultura, que sienten amenazada. Además, ha construido un enemigo externo: los mexicanos, los asiáticos, los migrantes. Es la misma lógica que utilizó Hitler con los judíos, aunque obviamente ni los judíos iban a destruir Alemania ni los migrantes lo van a hacer con EE UU”.


Sobre la renegociación del tratado de libre comercio norteamericano (TLC), el filósofo interpretó la postura intransigente de EE UU como una oportunidad para los otros dos socios “México y Canadá deberían aprovechar para introducir elementos que favorezcan a sus ciudadanos, como los derechos sindicales”, además de subrayar que “el origen del problema del narco en México es EE UU”, recordando que del vecino del norte proceden la mayor demanda de drogas y la mayor oferta de armas.


La emergencia de los nuevos movimientos sociales contra las políticas neoliberales de finales de los noventa, conocidos como antiglobalización, recuperaron la figura del veterano filósofo con títulos como Miedo a la democracia o Como nos venden la moto, donde aterrizaba con lenguaje sencillo y voluntad pedagógica los peligros de la desregularización de los mercados, la entronización de las finanzas y el debilitamiento de los sindicatos.


Aplicadas, por ejemplo, al fenómeno del calentamiento global, sus tesis sonaron así este miércoles en México: “Si tú eres una empresa petrolera, tu único interés y objetivo es el lucro inmediato. En tus planes operativos no concibes que lo que estés haciendo pueda acabar con la vida de tus hijos. Todo lo que no beneficio es considerado una externalidad, algo accesorio. Ese es el corazón de la economía capitalista, un sistema que está destinado a la autodestrucción”

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