Miembros del Comité del Paro durante las negociaciones con el Gobierno. / Colprensa

Líderes sindicales que asistieron al sorpresivo encuentro convocado por las autoridades nacionales en la noche de este jueves señalan que desde la administración nacional están demostrando intenciones de dilatar la aprobación del preacuerdo de garantías para la protesta.

Miembros del Comité del Paro durante las negociaciones con el Gobierno. / Colprensa

Más le tomó al Gobierno nacional pedir modificaciones al preacuerdo que adelanta como parte de la mesa de negociaciones del paro nacional, que al comité de este en contestar de forma negativa a dicha petición. Esto, después de una reunión privada convocada de forma inesperada por funcionarios del Estado este jueves 27 de mayo.

Al terminó de la misma, el líder presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) Francisco Maltés, ofreció una escueta rueda de prensa en la que aseguró que, “lamentamos que el Gobierno nacional no nos tenga una respuesta sobre el documento de garantías para ejercer la protesta social pacífica en Colombia”.

El líder sindical recordó que dicho texto se viene trabajando como preámbulo a las verdaderas negociaciones que ambos bandos esperan adelantar como resultado de 30 días de manifestaciones a lo largo y ancho del país. El mismo había sido aprobado de forma unánime por todos los miembros del Comité del Paro desde el pasado lunes 24 de mayo, sin respuesta alguna del Estado hasta este jueves.

“Lo que vemos es una acción dilatoria del Gobierno para cumplir, para firmar lo acordado. Y por lo tanto, esa actitud dilatoria, que no entiende la complejidad que vive el momento, hace que el responsable del paro, por supuesto, sea el gobierno del presidente Duque, que se niega a firmar el acuerdo de garantías y no nos ha dado por lo tanto una respuesta sobre en qué fecha se debe iniciar el pliego de emergencia”.

Dicho esto, Maltés confirmó que habrá una nueva reunión el próximo domingo a las 10 de la mañana, mismo día en que se espera que el Gobierno nacional haga la entrega de sus lineamientos para dicho preacuerdo.

Valga recordar que, fruto de la misma reunión, se conoció que las autoridades nacionales buscan que los miembros del comité rechacen los bloqueos que se han presentado en las últimas semanas y que han afectado la economía del país, mientras que el comité se mantiene en su posición de exigir las garantías necesarias para que se desarrolle una manifestación pacífica.

“Dichos bloqueos vulneran, entre otros, los derechos a la movilidad, el trabajo, la alimentación, la salud, el desarrollo económico, social y cultural (...) los bloqueos afectan de manera negativa a millones de colombianos. Para el Gobierno nacional es perentorio garantizar también los derechos del resto”, manifestó Emilio Archila, consejero para la Estabilización y nuevo líder del equipo negociador del Gobierno.

Archila agregó que, “algunos miembros del Comité del Paro han insistido en promover de manera exclusiva la figura de los corredores humanitarios, sin condenar los bloqueos. Para el Gobierno nacional este punto no es negociable”.

Quien dejó más claro el panorama fue el excongresista Alirio Uribe, uno de los representantes del Comité del Paro, quien señaló que el Gobierno no ha sido claro con cuáles puntos presenta inconvenientes.

“El Gobierno nos cita para decirnos que tiene objeciones al documento que acordamos, pero no dice cuáles, ni entrega ningún documento de objeciones. Y nos cita para el domingo para discutir las objeciones que no conocemos”, sostuvo Uribe.

Con ello, Maltés advirtió que “el Comité Nacional de Paro aspira a que el domingo lleguemos a un acuerdo sobre las garantías para ejercer la protesta social, sobre la metodología que debe desarrollarse para la negociación del pliego de emergencia y que se instale la mesa de negociación del pliego de emergencia”. Concluyó diciendo que esperan que el Gobierno tome dichas expectativas con seriedad.

28 de Mayo de 2021

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Martes, 18 Mayo 2021 11:26

Colombia. La masacre no cesa

Registro de la reunión en Compensar de las delegaciones del Gobierno y del Comité de Paro en procura de abrir una negociación

Como una honda expansiva que va recorriendo el país, la energía del paro nacional llega cada día a diversidad de municipos del país, no solo grandes, como el caso de las capitales de departamento, sino también a medianos y pequeños, como resaltó con el industrial municipio de Yumbo en el Valle del Cauca.

En efecto, el pasado domingo 16, con prolongación durante el lunes 17, la protesta social fue reprimida en Yumbo, carcano a la capital vallecaucana, conocido por ser territorio industrial y punto de acopio de hidrocarburos por parte de Ecopetrol y multinacionales.

Según denuncias, el Esmad, como ya es conocido, llegó a disolver la protesta pacífica de la comunidad y con ella a la Minga Indígena, la cual denunció que fue atacada con armas de fuego. En un trino la Organización Nacional Indígena de Colombia –Onic– denunció: “[…] la situación en Yumbo, Valle, es gravísima: El ESMAD está disparando contra los participantes en la Minga que se concentra en el punto de Ecopetrol. Continúa la vulneración a los Derechos Humanos”.

El mismo alcalde local reconoció el carácter pacífico que reinaba entre los manifestantes: “Estaban haciendo una protesta pacífica, tranquila, que lastimosamente se ha visto empañada por la violencia”. Y agregó: “Gobierno nacional, siéntese ya a debatir esas exigencias que le están haciendo. Sean responsables porque nosotros somos los que estamos pagando esa situación de orgullo del Gobierno nacional”. Horas después se supo que supuestos manifestantes atacaron su vivienda.

Por el ritmo violento y represivo de los acontecimientos el mandatario local también denunció: “Yo, alcalde del municipio de Yumbo, Jhon Jairo Santa María, quiero poner en conocimiento esta situación a la comunidad internacional, porque necesitamos la presencia de ustedes para garantizarles las vidas a nuestros yumbeños, a nuestros compatriotas, a nuestra comunidad”.

Su denuncia y preocupación por lo que estaba sucediendo no era gratuita ya que, como lo reportó el periodista Luis Alfonso Mena S. en artículo titulado: Yumbo; 24 horas de terror policial: “La violencia oficial se prolongó durante 24 horas, pues llegada la medianoche del martes 18 de mayo se seguía experimentando el terror policial, que dejó tres jóvenes asesinados a balazos, 30 heridos, la mayoría con armas de fuego, y numerosos detenidos.

Durante todo el día y la noche se produjo un incesante asedio y ataque de la policía que obraba como fuerza de ocupación en avenidas y barrios contra la población, incluso con francotiradores desde la llamada Mega Estación, a pesar de lo cual la comunidad movilizada no cedió, siguió en las calles y se enfrentó a las fuerzas coercitivas del Establecimiento,

Las personas asesinadas fueron identificadas como Maicol López Cano, de 32 años de edad; Michael Joan Vargas López, de 23 años, con heridas de bala en la cabeza, y Jhon Alexander Yotengo Chagüendo, de 21 años.

Rodrigo Vargas, defensor de derechos humanos de Yumbo, quien fue víctima de la represión y fue lesionado también por la policía, reveló el siguiente primer listado de heridos en las primeras horas del lunes: Reinaldo Manzano, Alejandro Cárdenas, José Wilmer Valencia y Andrés Cerón.

Luego, el Hospital La Buena Esperanza confirmó que allí fueron atendidos con heridas causadas con armas de fuego las siguientes personas: Héctor Manuel Vargas, Néstor Julián Bermúdez, Jarry Alejandro Bermúdez, Nicolás Peñuela Salazar, Sebastián Mosquera, Ronald Alexis Llantés Sánchez, Johanson David Preciado, Harold Yesid Medina Borrero, Daniel Andrés Ramos Domínguez, Aníbal Armando Solarte Méndez, Nicolás Arroyo Moreno y Cristian Andrés Muñoz Rendón.

En video difundido desde la entrada al hospital de Yumbo en horas de la madrugada del lunes Armando Solarte dijo que fue herido por la policía frente a su propia casa.

Heridos con arma blanca fueron atendidos en el Hospital La Buena Esperanza los ciudadanos Jaime Ángel Cabal, Víctor Manuel Rodríguez, Jean Carlos Villanueva Mesa, Brayan Alexander Guzmán y Steven Lenis.

Intoxicados con gases lacrimógenos llegaron al hospital Lesly Yulieth López, Angie Tatiana Vasco Arango y Cristhian David Acevedo.

Otras personas heridas fueron Jorge Alberto López, Óscar Payán y Miguel Amézquita.

El Equipo Jurídico y Humanitario 21 N informó que nueve jóvenes que habían sido detenidos en horas de la mañana del lunes fueron dejados en libertad luego de sus gestiones ante instancias judiciales.

Defensores de derechos humanos denunciaron que el joven Brayan Sti Parra, de 19 años de edad, fue detenido por la policía en el sector de Ecopetrol y se encontraba desaparecido”.

En el curso de la refriega, y en repudio por la acción policial, los manifestantes llegaron hasta el CAI del barrio Las Acacias para encarar a quienes lo custodiaban. Allí la balacera también fue notable.

En medio de ello, y en lo que parece a todas luces una provocación para inculpar a los manifestantes de terrorismo o similares, o justificar una mayor matasona, personas no identificadas atentaron contra un tanque de Ecopetrol, acción que pudo transcender en un suceso de graves consecuencias para los pobladores que habitan en los alrededores del terreno donde la petrolera nacional acopia combustible.

Este lunes, Iván Duque y su gabinete se reunió con los miembros del Comité del Paro por segunda vez pero no hubo consenso. Se espera que vuelvan a encontrarse para negociar el levantamiento de las protestas el próximo 20 de mayo.


Otros territorios

 

Desde el departamento del Huila ganó eco el potencial de la movilización campesina y ciudadana, la cual mantiene vivos 23 bloqueos viales a lo largo de su territorio y los cuales impactan de manera especial sobre 13 municipios de su jurisdicción.

Un hecho sin claridad sobre quiénes lo protagonizaron afectó al municipio de La Plata, con intento de incendio del edificio municipal.

Los bloqueos se mantienen a lo largo del país, y de lo cual dio cuenta la propia policía de carreteras al informar que al día lunes 17 estos afectan 86 vías principales y 5 secundarias., también confirmó la existencia de 46 concentraciones sobre distintas vías nacionales.

En Antioquia, en cercanías a Medellín, se vivieron momentos de alta tensión por protestas por la entrada norte como sur a la ciudad, en sucesos con epicentro en los municipios de Bello –jurisdicción de Niquia– y en Caldas. También hubo intentos de bloqueo sobre la vía Las Palmas.


La negociación

 

Estos hechos acontecen mientras un segundo encuentro entre el Comité Nacional de Paro y el gobierno nacional no logra sintonía, y queda citado una tercera ronda para el jueves 20.

El intento para definir una hoja de ruta que encauce de manera próspera las negociaciones está bloqueada por el rechazo del gobierno a dos solicitudes de la contraparte, reconocimiento efectivo del derecho a la protesta pacífica: 1. Que el ministro de Defensa, Diego Molano, rinda excusas públicas por los abusos policiales a los manifestantes en distintas zonas del país; 2. Retirar tanto al Ejército como del Esmad, y que la Policía Nacional no utilice armas en el control de las manifestaciones sociales.

Solicitudes ante las cuales el gobierno no responde, pero si levanta una exigencia: que quienes protestan levanten los bloqueos que mantienen sobre diversas autopistas del país. Una exigencia que va reforzada con una amplia campaña de difusión por medio de la cual quienes protestan son señalados como causantes del deterioro económico del país, así como creando el ambiente propicio para una acción represiva de amplio espectro para abrir esas vías a sangre y fuego.

Consecuente con ello, y al tiempo que las delegaciones representantes de las partes trataban de ponerse de acuerdo para instalar la mesa de negociación, el presidente Duque en mensaje al país ordenó el “despliegue de la fuerza pública” para recuperar las vías bloqueadas. De esta manera, y con los antecedentes de violencia y terror materializados por los cuerpos armados del establecimiento, cualquier cosa puede suceder en los días que vienen. Una orden librada sobre el diagnóstico maniqueo que de la protesta tiene el Gobierno, para el cual los bloqueos son realizados por delincuentes con el claro propósito de “afectar y de sabotear”.

No es casual la preocupación expresada por Francisco Maltés, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores y vocero del Comité de Paro, enfatizando que con la orden presidencial el presidente “Le declara la guerra al paro al ordenar desplegar el máximo de las Fuerzas Militares y de Policía sobre los sitios de concentración pacífica que hay hoy en el país”.

Un pulso difícil de sostener, toda vez que el terrorismo en Colombia no escatima en grados de violencia y muerte. Pese a ello, el Comité de Paro Nacional convocó a una nueva jornada de parálisis para el miércoles 19, y las partes acordaron para el jueves 20 otra jornada de diálogo para ver si logran un acuerdo que de vía a la instalación de la mesa de negociaciones.

El jueves en el curso del día se conocerá si el pulso se inclina hacia alguno de los ángulos.

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El 12 de mayo, nuevo capítulo para el paro nacional

Lunes 10 de mayo. El intento por darle cuerpo a un diálogo fluido que permita levantar el paro nacional empezó mal. A pesar que el Comité de Paro redujo las exigencias a unas pocas, como expresión de voluntad para empezar la negociación, el gobierno en cabeza de Iván Duque no aceptó.

Según Diógenes Orjuela, del ejecutivo de la CUT y a nombre del Comité de Paro, el Gobierno parecía estar presente en una reunión de las realizadas durante el intento de negociación entablado para solucionar las demandas del 21N de 2019.

Ante tal actitud, en realidad una medición de fuerzas por parte del Gobierno, el Comité de Paro convocó al país a una nueva jornada nacional para el próximo miércoles, apoyándose para ello en el citado paro que para igual fecha tenía definido el magisterio nacional, a lo cual también debe sumarse los paros aprobados por estudiantes de universidades como la Nacional y de Antioquia, entre otros. El pulso sigue y su desenlace aún está por perfilarse en su totalidad.

La propuesta del Comité de Paro

 El Comité expuso como fundamentales, para el arranque de la negociación, resolver las siguientes demandas:

-Desmilitarizar las ciudades;

-vacunación masiva contra el covid-19.

-El retiro de la reforma a la salud

- Implementación de una Renta Básica


- Subsidio a la nómina para pequeñas empresas


-Matrícula cero para universitarios de estratos 1, 2 y 3. 


-Eliminar la alternancia educativa.

 

Intransigencia presidencial

La delegación por parte del país nacional para este intento de diálogo, también manifestó: "no hubo empatía por parte del Gobierno con las razones y peticiones que nos han llevado al paro nacional, ni con las víctimas de la violencia que se ha ejercido de manera desproporcionada contra los manifestantes. Hemos exigido que se pare la violencia oficial y privada contra los que ejercen el legítimo derecho a la protesta".

De manera sorprendente, ampliaron, el presidente protegió en todo momento a los miembros de la Policía, claramente involucrados en la violación de los derechos humanos, expresado en los crímenes padecidos por la población en diversas partes del país. El Gobierno parece confiar además, en: 1. su estrategia de represión y 2. en una negociación fracturada, apartir de citar a negociación a cada sector social por a parte.

Mientras se discutía entre las partes, el aparato armado del establecimiento accionaba sus unidades en distintas partes del país para levantar bloqueos y despejar vías. Al momento de escribir esta noticia no se tenía reporte de heridos, detenidos y asesinados, pero ningún procedimiento de estos se lleva a cabo sin consecuencias de distinto orden para la población que alza su voz.

En estas circunstancias, ante la estrategia desplegada por el gobierno de turno para responder a las demandas nacionales, concentrada en la creciente militarización del país, con una desbocada violencia oficial, parapolicial y paramilitar, Colombia puede estar a las puertas de una multiplicación de asesinatos, desapariciones y violentados por los integrantes del Esmad y de la Policía en general, así como del ejército, ahora desplegado al interior de barrios.

Una realidad con un amplio escenario para que así sea concretada, toda vez que desde los diversos componentes del establecimiento decidieron “rodear” al actual gobierno, no importa las diferencias que tengan con el mismo. Primero las instituciones –así sean el motivo de la crisis– que el país nacional, es su mensaje.

Como país dependiente y sobre el cual no quita la vista el imperio, queda por conocerse lo que desde allí decidan sobre la crisis nacional. En la medida que la misma se profundice y tienda a desequilibrar el poder regional, no es de extrañar que muevan sus hilos.

Otros factor por considerar en la evolución que tengan las futuras negociaciones entre las partes es el peso que pueda significar la presencia como obsrvadores de Naciones Unidas y la Iglesia Católica.

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China y EE.UU. se cantan las cuarenta en público

La elección de la gélida Alaska como escenario del primer encuentro entre Estados Unidos y China desde la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca no auguraba exactamente un deshielo de sus relaciones, pero la virulencia de la tormenta desatada en el hotel Captain Cook de Anchorage tan pronto como sus representantes se sentaron cara a cara pilló por sorpresa al mundo.

El descalabro diplomático, que confirma que la relación entre ambos países será aún más antagonista en el futuro, se produce días después de que unos comentarios de Biden abrieran una crisis con Rusia, cuyo presidente, Vladímir Putin, le exige una disculpa por haberlo tratado de asesino. De hecho, le retó a discutir sus diferencias en un debate en directo por internet, como el inédito cruce de reproches entre americanos y chinos en Alaska.

El jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, había prometido “franqueza” de cara al encuentro y cumplió su palabra. La “poco hospitalaria” acogida de los estadounidenses, en palabras de los asiáticos, provocó un largo monólogo por parte de su homólogo chino, Yang Jiechi. Luego llegó la furiosa réplica de la delegación americana, que pidió a las cámaras que no se fueran y no dejaran de grabar. Dicen que a puerta cerrada, ambos rebajaron el tono tanto el jueves como ayer, jornada final de la reunión.

“Vamos a hablar sobre nuestra profunda preocupación por las acciones de China en Xinjiang, Hong Kong, Taiwán, los ciberataques a EE.UU. o la coerción económica a nuestros aliados”, disparó en su introducción Blinken, que acababa de viajar a Asia para mostrar la fuerza de sus alianzas en la región. Las acciones de China “amenazan” el orden mundial global basado en las reglas, por eso no son meros “asuntos internos y nos sentimos obligados a sacar el tema”, insistió. Aplicar la ley del más fuerte nos llevará a “un mundo más inestable y violento”, remató Blinken.

PULSO ESTRATÉGICO

Formado en Inglaterra, a Yang no le hacía falta traducción pero la interpretación de las palabras de Blinken le dio tiempo para afinar su respuesta. La réplica china confirma el afianzamiento de la asertividad de Pekín, su convencimiento de que “Oriente está en alza y Occidente, en declive”.

“Esta no es manera de recibir a un invitado”, protestó el jefe de la delegación china, que acusó a Washington de ser el “campeón de los ciberataques” y usar su fuerza militar y hegemonía financiera “para extender su jurisdicción y suprimir a otros países”, así como incitar a otros a atacarles. “Nosotros no creemos en las invasiones con el uso de la fuerza, el derrocamiento de regímenes y las masacres”, subrayó Yang, cuestionando que Occidente y Estados Unidos puedan erigirse en representantes del orden global.

Washington, zanjó el ministro chino, debería mirarse al espejo y dejar de presumir ante el mundo. “Mucha gente en Estados Unidos tiene escasa confianza en su democracia”, espetó a la delegación americana, evocando su historial de racismo y las protestas de Black Lives Matter. Su intervención se prolongó durante más de un cuarto de hora en lugar de los dos minutos pactados. La “ruptura del protocolo” por parte de Blinken, alegó Yang, justificaba la larga réplica. Sus comentarios no fueron “normales” y por tanto los suyos tampoco lo habían sido. “¡Esperen un momento!”, pidió Blinken a las cámaras cuando se disponían a abandonar la sala.

“Lo que yo oigo [en el mundo] es una gran satisfacción porque Estados Unidos haya vuelto”, así como “preocupación por algunas de las medidas que ha tomado su Gobierno”, respondió el secretario de Estado. “Somos un país maduro capaz de afrontar sus deficiencias y siempre buscando mejorar, ese es el secreto de América”, apostilló el consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan. Yang reclamó la palabra una vez más para negar tajantemente que, como dijo Blinken, Estados Unidos se dirija a China desde “una posición de fuerza”.

DE CRISIS EN CRISIS

Mientras perfila su política hacia Pekín, la Casa Blanca ha mantenido sin cambios los aranceles adoptados por Donald Trump, ha aprobado esta semana nuevas sanciones contra funcionarios chinos por la represión en Hong Kong y nada apunta, en definitiva, al reset que pedían los asiáticos cuando se convocó la cita de Alaska. Ben Rhodes, exasesor de Barack Obama, ve paralelismos en la reacción de China y Rusia a los contactos con la nueva Administración. “Se han acostumbrado a que EE.UU. esté ausente de la defensa del orden internacional y no hable de temas como los derechos humanos y la democracia”, y querían ver si podían intimidar al nuevo equipo norteamericano.

Ambas delegaciones se acusaron de haber recurrido al “drama” televisivo pensando en sus respectivas audiencias nacionales. A falta de discusiones sobre el fondo de sus diferencias, un pulso estratégico total, esta parece ser la hora del postureo diplomático. Biden se declaró ayer “muy orgulloso” de Blinken.

Por Beatriz Navarro | Washington

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Sábado, 03 Octubre 2020 05:18

No es fortuito

No es fortuito

El agravamiento de la disputa territorial por el enclave de Nagorno-Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán, el cual suma ya seis días de combates y bombardeos, no es fortuito y que esté ocurriendo ahora –dos meses después de los enfrentamientos fronterizos, el primer brote de violencia desde el choque armado de abril de 2016– obedece a varios factores.

Aunque la controversia lleva irresuelta casi 30 años, a partir de los combates de julio anterior Azerbaiyán concluyó que la llegada al poder en 2018 del primer ministro armenio, Nikola Pashinian, no se tradujo en ninguna concesión y apostó por una solución de fuerza con el abierto apoyo de Turquía.

El desplome de los precios del petróleo y la crisis económica en Azerbaiyán obligan al presidente Ilham Aliyev a levantar el ánimo patriótico de la población al intentar recuperar al menos parte de los siete distritos adyacentes ocupados por Armenia desde 1994, cuando el Grupo de Minsk –creado para mediar por la OSCE y encabezado por Estados Unidos, Francia y Rusia (en orden alfabético)–, impuso la paz y, fracasada toda negociación posterior, se congeló el conflicto.

El Grupo de Minsk exhortó en una declaración conjunta a establecer un alto el fuego, un gesto significativo, pero que Azerbaiyán considera inútil, igual que su principal aliado, Turquía –dispuesta a apoyarlo hasta el final, que según ellos no puede ser sino la completa devolución de los territorios ocupados por Armenia–, promueve que Rusia acepte dividir el territorio disputado en zonas de desescalada, a semejanza de Idlib en Siria.

Estados Unidos, concentrado en su elección presidencial no desempeña un papel activo en la solución de este conflicto, Francia, enemistada con Turquía, tomó partido por Armenia al considerar que Azerbaiyán dio el primer disparo en la actual crisis, y Rusia está atada de manos por los compromisos contractuales con Armenia a cambio del permiso para mantener su base militar, el deseo de mejorar relaciones con Azerbaiyán, visto como un magnífico comprador de armamento ruso y la necesidad de no abrir un tercer frente con Turquía, que pasó de aliado a competidor en Siria y Libia.

Imposible saber cuál de estos factores resulta determinante y quizás la mezcla de todos ellos tenga a Armenia y Azerbaiyán al borde de una guerra de gran escala.

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Bill Richardson viaja a Caracas para intentar excarcelar a estadunidenses

Surgen intermediarios dispuestos a colaborar con Maduro en el sector petrolero, pese al acoso de Trump

 

Caracas. El veterano diplomático Bill Richardson viajó a Caracas para reunirse con el presidente venezolano, Nicolás Maduro, con el objetivo de discutir el estado de varios ciudadanos estadunidenses detenidos allí, dijo ayer su fundación.

En un mensaje difundido en Twitter, el Centro Richardson indicó que el ex gobernador de Nuevo México y embajador de Estados Unidos ante la Organización de Naciones Unidas llevaría a cabo una misión humanitaria privada en Venezuela "a pedido de varias familias de prisioneros estadunidenses", a los que no identificó.

"Llegó hoy (lunes). Ahora vamos a ver su agenda", indicó el vicepresidente de Comunicación de Venezuela, Jorge Rodríguez.

El gobierno de Venezuela actualmente mantiene detenidos a dos ex integrantes de las fuerzas especiales estadunidenses, Luke Denman y Airan Berry. Fueron capturados en mayo por liderar un fallido intento de incursión destinado a capturar a Maduro.

También están en prisión desde 2017, seis ejecutivos petroleros de Citgo Petroleum Corp, la unidad de refinación estadunidense de la compañía petrolera estatal de Venezuela (Pdvsa), por acusaciones de malversación de fondos.

El gobierno de Estados Unidos y los abogados de los ejecutivos han dicho que los cargos no tienen fundamento. Cinco de ellos tienen ciudadanía estadunidense.

El Centro Richardson agregó que el ex gobernador también discutirá otros asuntos humanitarios relacionados con la pandemia de coronavirus en la nación sudamericana.

Aunque la visita de Richardson es una misión privada, la coordinó con el Departamento de Estado de Estados Unidos y ha mantenido a las autoridades estadunidenses al tanto de sus planes, según una persona familiarizada con el viaje quien habló a condición de no ser identificada para comentar los detalles de planificación.

Richardson, quien fue embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas durante la presidencia de Bill Clinton y también fue gobernador de Nuevo México, ha abierto canales diplomáticos extraoficiales con varios gobiernos hostiles hacia Estados Unidos como Irán, Cuba y Corea del Norte, para conseguir la liberación de unos 40 estadunidenses, y en Venezuela logró la liberación del misionero Joshua Holt, en 2018.

En otro asunto, Ap indicó que mientras las sanciones estadunidenses ahuyentan a las navieras más grandes del mundo de la industria petrolera venezolana, nuevos intermediarios están dispuestos a asumir los crecientes riesgos y ayudar a Maduro a seguir a flote, según un reporte de C4ADS e IBI Consultants, dos centros de estudios con sede en Washington dedicados a cuestiones de seguridad nacional.

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El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se dan la mano después del discurso de Trump en el Museo de Israel en Jerusalén el 23 de mayo de 2017. REUTERS / Ronen Zvulun / ARCHIVO

Coincidiendo con el debate en la Kneset sobre la inmunidad de Benjamín Netanyahu, está previsto que Donald Trump revele el trabajoso "acuerdo del siglo" para resolver el conflicto entre israelíes y palestinos. Las posibilidades de que el plan prospere son nulas. Su anuncio responde a los problemas internos de ambos presidentes con la justicia más que a un intento de alcanzar la paz.

El "acuerdo del siglo" que ha preparado la administración estadounidense para resolver el conflicto entre israelíes y palestinos es una iniciativa que no tiene ninguna posibilidad de prosperar, y lo saben todas las partes implicadas, empezando por el presidente Donald Trump, pasando por el primer ministro Benjamín Netanyahu y terminando por el presidente Mahmud Abás.

La administración americana ha estado trabajando en su plan durante tres años. El lunes Netanyahu dijo que durante ese tiempo ha hablado en decenas de ocasiones con Trump y con su equipo, presidido por Jared Kushner, yerno del presidente y amigo de Netanyahu. La relación entre Kushner y Netanyahu viene de lejos. Cuando Kushner era niño le cedía su cama cada vez que Netanyahu era huésped de su padre.

Por el contrario, los palestinos dejaron de hablar con Trump hace más de dos años, cuando la administración reconoció Jerusalén como capital del estado judío y trasladó su embajada a la ciudad santa. Además, Trump ha reconocido como israelíes los asentamientos judíos de los territorios ocupados, ha suprimido la ayuda a los refugiados palestinos y ha cerrado la representación palestina en Estados Unidos, sin contar que también ha reconocido la anexión del Golán sirio.

Queda demostrado que la ley internacional, lo último que preocupa a Netanyahu, también es lo último que preocupa a Trump. El acuerdo del siglo es simplemente un grotesco paso en esa dirección que permitirá a Israel decir una vez más que los palestinos pierden todas las oportunidades que se les presentan para alcanzar la paz.

En Ramala ni siquiera echan humo. Están de sobras acostumbrados a los desplantes de Israel y Estados Unidos. Un alto funcionario dijo que con el acuerdo del siglo se alumbra a un niño que murió mucho antes de su nacimiento. Es posible que haya protestas en los próximos días, pero no servirán de mucho: Israel seguirá construyendo a destajo en las colonias judías mientras la comunidad internacional, es decir Europa, se cruza de brazos.

"Trump y Netanyahu son dos socios que se necesitan mutuamente; los dos se encuentran atrapados con problemas ante la justicia, de modo que van a apoyarse uno al otro hasta el final", comenta a Público un funcionario palestino. "Trump miente cuando dice que ha hablado con los palestinos, porque no es así. Esto no es el comienzo de nada, es un plan que va a fracasar porque legitima la anexión a Israel de los territorios ocupados".

Pero la farsa no se detendrá ocurra lo que ocurra. El lunes Trump recibe en la Casa Blanca al líder de la oposición israelí, Benny Gantz, y el martes, a Netanyahu. Se ha dicho que les quiere informar de su acuerdo del siglo, como si Netanyahu desconociera este plan que el mismo ha trazado en compañía de sus amigos americanos incondicionales.

Acuerdo e imputaciones

El elemento más tangible de la farsa es que Trump ha decidido hacer público el acuerdo la misma semana que la Kneset aborda la solicitud de inmunidad de Netanyahu, quien está imputado en tres graves casos de corrupción. El primer ministro está haciendo todo lo humanamente posible para librarse de las imputaciones, y en Israel se señala que el inesperado anuncio de Trump es otro intento de salvar de la justicia a su amigo.

Tras la reunión en la Casa Blanca, Gantz regresará inmediatamente a Israel. Al día siguiente, el martes, a partir de las 11.00 horas, el pleno de la Kneset tiene que confirmar a la comisión que abordará la inmunidad de Netanyahu. La oposición cuenta con mayoría en esa comisión y en el pleno de la cámara, de manera que lo más probable, si no ocurre nada inesperado en las próximas horas, es que la comisión rechace en los próximos días la petición de inmunidad.

"Estos no son día normales para Israel", dijo Gantz antes de emprender el viaje. "Después de la importante reunión (con Trump) regresaré a Israel para liderar de cerca los debates en relación a la inmunidad de Netanyahu". La oposición parece determinada a llevar este asunto hasta el final. Sin embargo, Netanyahu no estaría obligado a dimitir si se le retira la inmunidad aunque ello representaría un duro golpe para él.

Éxtasis en la derecha israelí

La derecha y los medios hebreos vinculados a la derecha han entrado en éxtasis. El propio Netanyahu ha dicho que el plan de Trump, que en realidad es el plan del primer ministro israelí, es una oportunidad única, que solo se da una vez en la historia. Uno de esos periódicos ha reconocido que el acuerdo del siglo no ha sido negociado entre Israel y los palestinos sino entre Netanyahu y Trump, aunque sería más correcto decir que es un acuerdo dictado al pie de la letra por Netanyahu.

El acuerdo da permiso a Israel para anexionarse todas las colonias judías y mantiene el control exclusivo de Israel sobre toda Jerusalén. En cuanto a los refugiados palestinos, prevé una especie de compensación internacional que exime a Israel de cualquier responsabilidad. Además, Israel mantendrá la presencia de su ejército en la Cisjordania ocupada.

A los palestinos se les ofrece una limitada soberanía sobre partes de Cisjordania, soberanía que no podrán ejercer debido a la presencia masiva de asentamientos y tropas israelíes. Israel tendría que tragarse el sapo de que se proclamara un Estado palestino, aunque en la práctica esta proclamación no tendría ninguna repercusión sobre la realidad.

En resumen, el acuerdo está directamente relacionado con la política interna de Israel y de Estados Unidos más que con los palestinos, y más concretamente con las tribulaciones que Netanyahu y Trump tienen con la justicia. No existe ninguna posibilidad de que prospere, pero sí de que Israel siga expandiendo su presencia colonial en los territorios ocupados.

JERUSALÉN

27/01/2020 08:08

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Sharif Shayaq, uno de los voceros talibanes.  Imagen: EFE

El mandatario republicano anunció la suspensión de un encuentro "secreto" con los talibanes y el gobierno de Afganistán a realizarse en territorio estadounidense, 

El sorpresivo anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, referido a la cancelación de las conversaciones de paz con los talibanes pone en duda el plan de retiro de tropas de Washington en Afganistán, y eleva el riesgo de un recrudecimiento de la violencia en el país asiático. El detonante de la suspensión de las negociaciones fue la muerte de 12 personas, entre ellas un soldado estadounidense, tras un atentado en Kabul. Los talibanes se vieron sorprendidos por la decisión de Trump y afirmaron que Estados Unidos "sufrirá más que nadie" las consecuencias. 

"Cuando los talibanes trataron de ganar ventaja en la negociación realizando ataques terroristas dentro del país, el presidente Trump tomó la decisión adecuada. No tenía sentido recompensarlos por este mal comportamiento", dijo el secretario de Estado Mike Pompeo, en una entrevista con la cadena CNN. No obstante, aseguró que Washington sigue abierto a alcanzar un acuerdo de paz con "condiciones" tras el atentado mortal de Kabul, capital afgana, del jueves pasado, en el que murieron una docena de personas, entre ellas un soldado estadounidense.

Entre los temas que los talibanes habían aceptado dialogar, indicó Pompeo, se encontraban sentarse a negociar con el gobierno de Afganistán, alcanzar una "cierta reducción en los niveles de violencia" y romper con el grupo terrorista Al Qaeda. No obstante, remarcó que "si no se cumplen esas condiciones, no vamos a entrar en ningún acuerdo".

Las declaraciones de Pompeo surgen un día después de que Trump anunciara la suspensión de un encuentro "secreto" con los talibanes y el gobierno de Afganistán a realizarse en territorio estadounidense, y la cancelación de las conversaciones de paz. Trump justificó la decisión a través de una serie de mensajes en Twitter tras el atentado en Kabul.

“Sin ser conocido casi por nadie, los principales líderes talibanes y, de forma separada, el presidente de Afganistán, iban a encontrarse de manera secreta conmigo el domingo en Camp David”, dijo el mandatario, en referencia a la residencia de descanso presidencial en Maryland, a las afueras de Washington.

El mandatario lamentó que, "para intentar conseguir una falsa ventaja" en las negociaciones, los talibanes cometieron un atentado el jueves pasado. Se trataba del segundo ataque de los insurgentes en pocos días en la capital afgana, a pesar del "acuerdo de principio" que el negociador estadounidense, Zalmay Khalilzad, afirmaba haber cerrado a partir de negociaciones en Doha, y que había presentado al presidente afgano, Ashraf Ghani, a principios de la semana pasada.

"¿Qué tipo de personas mata a tanta gente para lograr una aparente mejoría de su posición en las negociaciones? Han fracasado, ¡sólo han conseguido empeorar las cosas!", twitteó Trump. "Si son incapaces de aceptar un alto el fuego durante esas negociaciones de paz tan importantes, y están incluso dispuestos a matar a 12 inocentes, es que probablemente no tienen la capacidad de negociar un acuerdo significativo. ¿Cuántas décadas quieren seguir combatiendo?", agregó el presidente estadounidense.

Desde Doha, el portavoz de la oficina política de los talibanes en la capital de Qatar, Suhail Shaheen, calificó de "sorprendente" el anuncio de Trump y agregó que siembra dudas sobre su "credibilidad". "Hace unos días concluimos un acuerdo con la parte estadounidense, su contenido fue subrayado por los dos equipos y fue entregado al lado qatarí. Todos estaban satisfechos, se acordó que sería anunciado por el gobierno de Qatar", afirmó Shaheen en su cuenta de Twitter.

Los talibanes en Afganistán fueron más allá al afirmar que Estados Unidos "sufrirá más que nadie", aunque dejaron la puerta abierta a futuras negociaciones. "Todavía creemos que el lado estadounidense se retractará de esta posición. Nuestra lucha durante los últimos 18 años tendría que haber demostrado a los estadounidenses que no estaremos satisfechos hasta que asistamos a un final completo de la ocupación", señalaron los talibanes a través de su portavoz, Zabihulá Mujahid. Afirmaron además que a causa de esta suspensión Estados Unidos "sufrirá más que nadie, toda su credibilidad se verá lastrada. Las pérdidas humanas y financieras aumentarán".

Estados Unidos y Afganistán mantuvieron nueve rondas de negociación en Qatar, y recientemente se hizo público un borrador de acuerdo que preveía la retirada en 135 días de 5 mil soldados estadounidenses desplegados en territorio afgano. Esta retirada parcial iba a dejar al contingente estadounidense en Afganistán en un nivel muy similar al que tenía cuando Trump llegó al poder en enero de 2017, cuando había unos 8.400 soldados instalados en el país. La guerra de Afganistán es el conflicto bélico más largo en el que ha estado inmerso Estados Unidos. Este año se cumplen 18 años de ocupación, en los cuales más de 2.300 soldados estadounidenses perdieron la vida.

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 Un día después de la reunión del G-7, el presidente Emmanuel Macron proclamó el "fin de la hegemonía de Occidente".Foto Afp

Por segunda vez en una cumbre del G-7 Trump trajo a colación la necesidad de reincorporar a Rusia al viejo esquema del G-8.

Días antes del G-7, el presidente galo Macron aceptó un quid pro quo, según The Globalist (http://bit.ly/2NDgTRK), con Trump: reinserción de Rusia al G-8 a cambio de la dilución de las sanciones a Irán, cuyo canciller Javad Zarif se presentó en forma espectacular en Biarritz, al margen del G-7.

Después del histórico discurso de Macron, un día después del G-7, donde proclamó el "fin de la hegemonía de Occidente" y reclamó la reconciliación de Europa con Rusia (http://bit.ly/2MSJMtg), el retorno de Moscú al G-8 no entusiasma al Kremlin.

La reconversión dramática de Macron, anterior funcionario de los banqueros globalistas Rothschild, y su resurrección "humanista" y cultural/civilizatoria, entiende la dinámica geoestratégica del ascenso de Rusia/China/India.

Macron, asustado por la revuelta rural de los chalecos amarillos, captó que el fallido neoliberalismo trastoca el orden político local/regional/global.

El zar Vlady Putin, quien se ha consagrado como un estupendo geoestratega, va más lejos que Trump y Macron y propuso en el V Foro Económico Oriental de Vladivostok, un G-10 con China e India, y quizá hasta un G-11 con Turquía (http://bit.ly/2zYYGWM).

El discurso de Macron llega con un atraso de 12 años al parteaguas de la disertación de Putin que marcó la nueva era global en la Conferencia de Seguridad en Múnich de 2007, que no asimiló el entonces presidente galo Sarkozy (http://bit.ly/2zWIHIq).

Ahora en Vladivostok, Putin recalcó en forma muy elegante que "el liderazgo de Occidente toca a su fin", dándole "crédito" a su homólogo francés.

Putin, dueño de la situación, comentó que no puede "imaginar que una organización internacional sea eficaz sin la participación de India y China".

Putin adujo que el formato del G-7 no se encuentra a la altura para resolver los temas globales. Le asiste la razón cuando se mide el PIB por su poder adquisitivo: China ya desplazó a EU del primer lugar e India –que se acaba de lucir como el cuarto país en alcanzar la luna, después de EU, Rusia y China (http://bit.ly/2UBANxF )– ya lo hizo con Japón en el tercer lugar (http://bit.ly/2AvMnSd).

Según el influyente portal Sputnik, Putin "abogó por incluir a Turquía en un formato más amplio similar al G-7": ahora “Turquía tras adquirir los sistemas rusos S-400 está bien protegida desde el cielo, por tanto su trabajo (…) en el semejante formato podría ser solicitado y apropiado, tomando en consideración su papel en los asuntos internacionales y en la región”.

A la pregunta de si Rusia participaría en la cumbre del G-7 el año entrante en Miami –en lo que ha insistido mucho Trump–, Putin comentó que los líderes del G-7 deberían antes viajar a Rusia donde la cumbre del entonces G-8 debió celebrarse en 2014, antes de la expulsión de Moscú por el contencioso de Crimea.

No dudo que EU, Francia, Italia y Japón –cuatro del G-7– acudan a Moscú. Estuve a punto de escribir a Canossa: la humillación en 1077 del emperador excomulgado Enrique IV ante el Papa Gregorio VII.

Quedarían pendientes las confirmaciones muy negociables de Gran Bretaña y Canadá, y la postura dubitativa de Alemania.

Queda claro que el zar Vlady Putin acepta un G-8, pero en Moscú y bajo sus condiciones: quizá invitando como "observadores", en un inicio, a China, India y Turquía ( http://bit.ly/2zWWVct), lo cual en su conjunto lo entronizarían como el supremo jugador geoestratégico del siglo XXI con sus múltiples vectores euroasiáticos que forman parte del esquema geoestratégico del ideólogo ruso Alexander Dugin y su Cuarta Teoría Política (http://bit.ly/2zW6tEr).

El G-7 ya feneció y el G-8 es resucitado bajo los auspicios de Rusia que busca llevarlo a un G-10 o quizá un G-11 (con Turquía, si no existen demasiadas reticencias "europeas") que significaría el asentamiento de un nuevo orden eminentemente multipolar.

Es curioso que las cuatro superpotencias que han alcanzado la luna sean las que definan el nuevo orden global del siglo XXI.

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La guerra comercial entre China y EE UU acapara el G20

Según el secretario del Tesoro de EE UU, Steven Mnuchin, "ya tenemos cerca del 90% del camino" hacia un acuerdo comercial entre las dos potencias

 

 

Las banderolas ya están colgadas en el aeropuerto de Osaka, en Japón. Las azafatas esperan, sonrientes. El aparato de seguridad ya está desplegado. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha sido el primero en llegar. Todo está preparado para la 14 cumbre del G20, las economías que agrupan el 85% de la riqueza mundial. Un evento que, según el secretario del Tesoro de EE UU, Steven Mnuchin, será “muy importante”. Pero cuyo acto principal, en el que estarán puestas todas las miradas, será una reunión fuera de programa: la que celebren los presidentes de EE UU, Donald Trump, y de China, Xi Jinping, para tratar de solventar una guerra comercial y tecnológica mutua que amenaza con arrastrar a toda la economía global.

Según ha declarado Mnuchin en una entrevista con la cadena de televisión CNBC este miércoles, dos días antes del pistoletazo oficial para la cumbre, “ya tenemos cerca del 90% del camino” hacia un posible acuerdo entre Washington y Pekín “y creo que hay una vía para completarlo”. “El mensaje que queremos oír es que ellos quieren regresar a la mesa de negociaciones y seguir. Creo que se nos presenta un buen resultado para su economía y la nuestra para conseguir un comercio equilibrado y seguir desarrollando esta relación”, ha dicho Mnuchin.

Las palabras de Mnuchin —uno de los principales negociadores en las conversaciones que se quebraron en mayo pasado, cuando todo parecía apuntar a un acuerdo entre las dos potencias, por desacuerdos fundamentales entre las dos capitales— abren un nuevo optimismo sobre la posibilidad de que los dos presidentes puedan llegar a algún tipo de entente cordial en Osaka. Ambos tienen prevista una reunión, confirmada por ambos gobiernos y la primera en más de seis meses. Probablemente ocurra el sábado, una vez hayan concluido las reuniones multilaterales.

En los últimos días, y después de casi dos meses de deterioro continuo en la relación, han resurgido las señales para el optimismo. Habían pasado casi ocho semanas en que Washington acusaba a Pekín de haber renegado de compromisos ya acordados para reformar sus leyes y permitir la competencia en igualdad de condiciones en el mercado chino. El Gobierno de Xi Jinping, por su parte, acusaba a Washington de acoso y de exigir términos que ponían en riesgo su soberanía nacional.

Pero los dos presidentes conversaron por teléfono la semana pasada, en un indicio de que ninguno de los dos países quiere ver un deterioro mayor de las relaciones al que ya han sufrido. Los negociadores jefes de las dos capitales, el vice primer ministro chino Liu He, Mnuchin y el representante de comercio exterior de EE UU, Robert Lighthizer, han conversado por teléfono esta misma semana.

A Trump no le conviene mantener una pelea prolongada con Pekín, ahora que ha lanzado su campaña para la reelección en los comicios del año próximo. Después de que en mayo los dos países elevaran sus aranceles mutuos, por 200.000 millones de dólares en el caso de EE. UU. y por 60.000 en el de China, el sector agrícola y los Estados tradicionalmente votantes republicanos han comenzado a sentir los efectos. Las encuestas no van todo lo bien que el antiguo magnate de la construcción esperaba. Y se siente apremiado, especialmente con otros frentes no solo abiertos, como los de Siria o Corea del Norte, sino en carne viva, como el de Irán.

Xi, por su parte, tampoco, necesita ahora un enfrentamiento comercial o tecnológico que pueda afectar a la buena marcha de su economía o a la creación de empleo. Según indicó en la conversación con Trump la semana pasada, citada por la agencia oficial china Xinhua, “la cooperación es algo que interesa tanto a China como a EE UU, mientras que la confrontación nos perjudica a los dos”.

Ninguna de las partes quiere hacer gestos demasiado sustanciales. Ni Trump aparecer como blando hacia China ante su electorado, ni Xi perder la cara ante Washington tras haber caracterizado la ruptura de las conversaciones como un paso necesario para defender su soberanía.

China, por boca del viceministro de Comercio Wang Shouwen, expresó este lunes en una rueda de prensa en Pekín su intención de hacer concesiones —no ha especificado cuáles— siempre y cuando se vean correspondidas.

El influyente blog Notas de Taoran, del periódico China Economy Daily y disponible en la red social Weixin, insiste en que “algunas personas” en EE UU no entienden la determinación de China a mantener su posición. “Si la parte estadounidense no cambia su manera de pensar y sus métodos, entonces todo lo que ocurrirá en los asuntos comerciales entre EE UU y China será que continuará el intercambio de puntos de vista y el mantenimiento de las posiciones, y no se lograrán progresos”.

Pese al optimismo de Mnuchin, la mayoría de los analistas considera como resultado más probable que Xi y Trump no cierren un acuerdo y se limiten a pactar una mera tregua, similar a la adoptada en la cumbre anterior del G20 en Buenos Aires, cuando acordaron un plazo de tres meses para negociar antes de imponerse nuevos aranceles mutuamente.

Según el presidente del Consejo Empresarial China-EE UU, Craig Allen, “el problema es que no hay tiempo suficiente para tratar un acuerdo completo, más bien solo para tratar sobre los próximos pasos a dar sobre cómo, cuándo, dónde y por qué volver a la mesa de negociaciones”.

Sí es posible, quizá, que los dos líderes lleguen a algún acuerdo sobre Huawei, la joya de la corona tecnológica china y a la que Washington amenaza con embargar su tecnología a partir del 19 de agosto por razones de seguridad nacional.

Una repetición de Buenos Aires sería lo más probable, apunta Matthew Goodman, del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (Csis, en sus siglas en inglés) en Washington. “Los dos líderes se reunieron, acordaron que tenían que retomar algún tipo de conversaciones comerciales y encargaron a sus ministros de Comercio que presentaran un acuerdo en un cierto plazo de tiempo”.

Acuerden lo que acuerden, “no resolverá los problemas inmediatos”, cree Goodman. Tampoco los de fondo. Son demasiado amplias las “profundas diferencias estructurales”. Aunque, si no cosas más tangibles, las dos partes sí ganarán algo que quieren: tiempo.

 

Por Macarena Vidal Liy

Osaka (Japón) 27 JUN 2019 - 03:59 COT

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