Domingo, 24 Junio 2018 06:48

La macdonalización de la universidad

La macdonalización de la universidad

Muchos observadores consideran que la situación actual de la universidad es consecuencia de un plan general que se pone en práctica desde la implantación, sin financiación, del llamado Plan Bolonia —educación barata—, que consiste en debilitar a la universidad pública, con la puesta en marcha de un proceso de macdonalización —fast education—, recurriendo a la formulación acuñada por Ulrich Beck.

¿Cómo conseguirlo? Mediante la reducción de las horas lectivas (lo que antes se estudiaba en cinco años, ahora se estudia en cuatro), con cursos de media docena de asignaturas comprimidas por cuatrimestre, con horarios maratonianos de clase y sin tiempo suficiente para estudiar entre el fin de las clases y los exámenes.
Por el contrario, hay quién considera esta interpretación fruto de una visión exagerada e insiste en la matraca de que tenemos la juventud más preparada de la historia. Una cháchara complaciente, “estamos mejor que nunca”, que a veces suena interesada y para indicar que no queda bien mantener una actitud crítica, o que la crítica se hace solamente para mantener un postureo decorativo. No menciona, sin embargo, que los recortes derivados de la crisis económica se han ensañado con las plantillas y con la investigación; que los profesores son cada vez más viejos; que en los contratos de los profesores jóvenes predomina la precariedad, mientras que los laboratorios se han quedado vacíos y el tejido investigador de los departamentos (“la hojarasca”) está desapareciendo. Un análisis de la situación actual de la universidad nos indica que sí, que hay razones para la preocupación, y que las universidades han perdido estos últimos años un 20% de financiación pública.


El mayor reto, no obstante, viene desde dentro de la propia institución. La universidad, que ha quedado tocada, tiene que dar síntomas de cambio. Si no emitiera señales de renovación, de querer realizar algunas reformas imprescindibles para lograr el interés de la sociedad y, eventualmente, conseguir el apoyo social que necesita, el desencuentro se percibiría cada vez más como insalvable. Si esto no fuese urgente, no estaríamos reclamando restaurar la credibilidad del sistema universitario español como si fuera uno de los desafíos importantes de nuestro país. Hay ciertas actividades clientelares, verdaderos tejemanejes que han salido a la luz con los últimos escándalos, que se tienen que terminar. Los episodios vergonzosos que se han producido han puesto de manifiesto una subordinación inaceptable del mérito al amiguismo, además de una actitud de sometimiento a intereses espurios de nuestros gobernantes. Y a esto se suma otro hecho, al menos tan determinante: ha habido connivencia de profesores universitarios.


Esta situación preocupante no ha sido siempre así. Hubo un tiempo en que los programas de becas posdoctorales sirvieron para que los profesores jóvenes ampliasen su formación e investigasen en universidades extranjeras. Paralelamente, muchos proyectos de investigación de pequeños grupos que se formaron en los departamentos por toda la geografía universitaria española recibieron una financiación adecuada. Eso impulsó a la universidad española de una manera determinante. ¿Para qué han servido los recortes en inversión pública de los últimos años que han hundido el gasto en investigación? Para que muchos laboratorios hayan tenido que cerrar y para que la financiación se concentre en pocas manos, sobre todo en los grandes grupos que se han ido formando en centros e institutos de investigación, muchas veces alejados de los departamentos y del control de las propias universidades. Se ha producido una gran pérdida de masa crítica dedicada a la I+D: los investigadores de los departamentos universitarios que no han seguido la senda oficial y no se han ido con los grandes grupos, se han quedado en su mayoría sin poder continuar sus proyectos. Hay que recordar que son los responsables de esos grupos “del vértice de la pirámide” (como han sido denominados), mediante su presencia en los comités de decisión, quienes deciden las fórmulas de adjudicación de los fondos públicos destinados a la I+D, muchas veces atendiendo más a sus intereses corporativos que a intereses generales.


Urge volver a dotar a las universidades de un amplio tejido de grupos de investigación y financiarlos oportunamente mediante convocatorias especiales, cofinanciadas por las comunidades autónomas. Para este camino, y para que nuestro país no se quede definitivamente rezagado en la carrera tecnológica, sería esencial conectar la universidad y la investigación con las prioridades y los sectores sociales. En el mundo investigador español se pone el énfasis fundamentalmente en publicar artículos, obsesionados por los índices de impacto, y mucho menos en transferir la investigación para que la sociedad se beneficie de la misma. Se trata de unos requisitos básicos a los que sería importante prestarle atención. Ahí habría margen de mejora en nuestra universidad y no en derivar cada vez más capacidad de decisión a agencias opacas (ANECA y CNEAI) con evaluadores nombrados a dedo, que no se someten a dictado público alguno ni tampoco investigan a los profesores que falsean sus méritos, reparten títulos como en una tómbola y ascienden académicamente de forma meteórica y fraudulenta, para saber si se merecen los méritos que les reconocieron.


Ya Manuel Sacristán, en La universidad y la división social del trabajo (1972), cuando todavía no dominaba la dictadura de los índices de impacto de las publicaciones científicas, aludía a este fenómeno perverso que es el carácter parasitario de una buena parte de la investigación, determinada por la necesidad de las cátedras de ganar honores en la carrera universitaria.


Mientras tanto, se ha logrado uno de los objetivos, no proclamado pero principal, del Plan Bolonia: el descrédito de la universidad pública ha sido de grandes proporciones (hasta el extremo que se ha ido de las manos con los últimos episodios). Y no deberíamos olvidar una de las enseñanzas más alegóricas de nuestro refranero: la de que siempre hay pescadores que obtienen ganancias a río revuelto. Aquí la ganancia es en forma de trasvase hacia las universidades privadas que se han creado al calor de la mercantilización de los másteres que trajo consigo el nuevo plan. En España, ninguna de ellas tiene prestigio y, sin embargo, imparten másteres con unos precios de matrícula muy elevados, con lo que todo esto significa de cristalización en desigualdad social. Las universidades privadas imprimen la huella de la clase social en el éxito educativo y profesional. La educación, que ha de servir para favorecer la igualación social, la movilidad social ascendente, sirve así para perpetuar las diferencias de clase. Y no hay que olvidar que en nuestro país llueve sobre mojado, porque el desplazamiento del ascensor social desde el esfuerzo hacia el dinero empieza mucho antes: desde que la inversión en educación encarama a la educación concertada frente a la pública.


Ante esta preocupante realidad, la Universidad debe adoptar un compromiso firme de renovación con la sociedad y esta debe hacer y exigir una defensa firme de los valores que siempre han definido a la educación y a la formación de las personas: el respeto por el saber para ser libres e iguales, para no tener que avergonzarnos de vivir en un país con unas élites gobernantes que menosprecian el esfuerzo de los títulos universitarios y que dan más importancia al hurto de dos botes de crema en un supermercado.

 

Por,

Gaspar Llamazares Trigo
Promotor de Actúa
Miguel Souto Bayarri
Profesor de la Universidad de Santiago

24/06/2018

Publicado enSociedad
Viernes, 15 Junio 2018 06:46

Bajo el asedio neoliberal

Bajo el asedio neoliberal

“La idea de que el único valor del conocimiento es el valor de mercado es lo que va a matar a la universidad. Una universidad que es ‘sustentable’ porque se financia a sí misma es una universidad insustentable como bien común, porque se ha transformado en una empresa”, advirtió el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, en una de las exposiciones centrales de la Conferencia Regional de Educación Superior de América Latina y el Caribe (CRES 2018), que concluye hoy en Córdoba. Doctor en Sociología del Derecho, profesor de las universidades de Coimbra y de Wisconsin-Madison, De Sousa Santos es –como él mismo se define– “un activista de la universidad” y le ha dedicado al tema ya varios textos, el primero a mediados de los 90, el último publicado este año.


“Si los estudiantes de 1918 estuvieran hoy acá –comenzó–, si nosotros fuéramos esos estudiantes, ¿cuáles serían las reformas necesarias?” En un cautivante castellano de cadencia portuguesa, De Sousa Santos trazó inicialmente un paralelo con el Mayo Francés, precisó los logros reformistas (ver aparte) y caracterizó al presente como una época plena de peligros para la universidad pública: “Estamos pasando un ciclo global conservador y reaccionario, controlado por el neoliberalismo, que no es sino el dominio total del capital financiero”. Se trata de un escenario más complejo que el que enfrentaron las rebeliones de 1918 y 1968, por una razón: “Entonces, el contexto global permitía pensar que había alternativas al capitalismo. Hoy parece que el capitalismo les ganó a sus adversarios, es un capitalismo sin miedo”.


El proyecto neoliberal, explicó, aspira a la construcción de un “capitalismo universitario”: “Empezó con la idea de que la universidad debía ser relevante para crear las competencias que exige el mercado”, siguió con las propuestas de arancelamiento y privatización. “La fase final es la idea de que la universidad debe ser ella misma un mercado, la universidad como empresa.” Si la universidad es una mercancía más, tiene que poder ser medida: de ahí, los ránkings globales.


La ideología neoliberal choca así con la idea de “la universidad como un bien común”, hija de las conquistas obtenidas desde la Reforma. “Es un momento difícil por varias razones, y una de ellas es que no hay un ataque político, sino un ataque despolitizado. Es un ataque que tiene dos dimensiones: recortes presupuestarios y la lucha contra la supuesta ineficiencia o corrupción, una lucha muy selectiva, porque se sabe que las universidades públicas son en general muy bien gerenciadas en comparación con otras instituciones.”


Boaventura de Sousa Santos identificó tres razones por las que la universidad es un blanco dilecto para el régimen neoliberal.


• Su producción de conocimiento independiente y crítico cuestiona “la ausencia de alternativas que el neoliberalismo intenta producir en nuestras cabezas todos los días. Si no hay alternativas, no hay política, porque la política es sólo alternativas. Es por eso que muchas de las medidas en contra de la universidad no parecen políticas, sino económicas, los recortes financieros, o jurídicas, la lucha contra la corrupción. Lo que está por detrás es la idea de que la universidad puede ser un fermento de alternativas y resistencia”.


• “El pensamiento neoliberal busca un presente eterno, quiere evitar toda tensión entre pasado, presente y futuro. Y la universidad ha sido siempre, con todas sus limitaciones, la posibilidad de criticar el presente en relación con el pasado y con vistas a un futuro diferente”.


• “La universidad ha ayudado a crear proyectos nacionales (obviamente, excluyentes de los pueblos originarios) y el neoliberalismo no quiere proyectos nacionales. A la vez, la universidad siempre ha sido internacionalmente solidaria, con base en la idea de un bien común. Pero el capitalismo universitario quiere otro tipo de internacionalismo: la franquicia, que las universidades puedan comprar productos académicos en todo el mundo”.


Pluriversidad


La segunda parte de la conferencia resumió una serie de propuestas para refundar la universidad, sobre la base de la Reforma del 18, pero rompiendo con sus limitaciones y radicalizando su espíritu democratizador.


“La dominación hoy tiene tres cabezas: capitalismo, colonialismo y hétero-patriarcado”, postuló De Sousa Santos. “Nuestro dilema es que esta dominación es integrada. El capitalismo actúa junto con el colonialismo y el patriarcado. Pero la resistencia está fragmentada. La universidad puede ser un campo donde pensar cómo articular la resistencia. También por eso la universidad es un blanco del neoliberalismo.” ¿Cómo hacerlo? El primer paso, dijo, es una ruptura epistemológica. “Hay una pluralidad enorme de conocimientos fuera de la universidad: conocimientos rurales, urbanos, populares, de las mujeres. ¿Por qué la universidad nunca los tuvo en cuenta? Porque la universidad no se descolonizó. Sus contenidos, sus ciencias sociales, su historia, son colonialistas. Para defenderse como bien público, la universidad debe hacer una autocrítica profunda, contra sí misma. Debe dejar la idea arrogante de que es la única fuente de conocimiento, abrirse a dialogar con otros saberes. Necesitamos crear Epistemologías del Sur”.


En ese sentido, la segunda ruptura respecto de la Reforma radica en la alianza social que debe buscar la universidad, ya no sólo las clases urbanas burguesas, sino “las clases populares y empobrecidas, las víctimas del colonialismo y del patriarcado, los cuerpos racializados y sexualizados”. Por eso, explicó, “la extensión nunca ha sido tan importante como hoy. Por influencia del neoliberalismo, la extensión ha sido desviada para obtener fondos. Esto es perverso, eso no es extensión, es prostitución. La verdadera extensión es la que se dirige a poblaciones que no son solventes”. La propuesta del portugués consiste en invertir la extensión, “no es llevar la universidad para afuera, es traer el conocimiento no universitario para adentro”. Y, a la vez, “articular los diferentes saberes populares, porque también suele haber prejuicios entre los diferentes movimientos” (obreros, feministas, campesinos, LGTB).


La universidad, concluyó entre aplausos, debe reinstituirse, hacer un uso contrahegemónico de su autonomía y “transformarse en una pluriversidad.
Pero el ataque del neoliberalismo es tan grande que quizá también deba convertirse en una subversidad”.


 A cien años de la Reforma Universitaria, investigadores, docentes y estudiantes debaten sobre la vigencia de sus principios

“El enfrentamiento actual es con el mercado”

Consultados por PáginaI12, académicos y dirigentes estudiantiles analizan el lugar que ocupan hoy los discursos reformistas y las amenazas que sufren las principales conquistas de 1918, en un contexto de ajustes a la universidad pública.

Por Inés Fornassero.


Hoy hace un siglo la universidad pública comenzó a cambiar para siempre en Latinoamérica y gran parte del mundo, gracias a un movimiento iniciado en Córdoba por estudiantes y jóvenes profesores para transformar lo que hasta entonces era una universidad elitista, cerrada sobre sí misma y dogmática. El estallido, conocido como Reforma Universitaria, se extendió a las otras dos universidades que había en el país y luego a toda la región, conquistó un legado que aún define los rasgos centrales del sistema universitario: el cogobierno, la autonomía y la libertad de cátedra. En el primer centenario de aquella rebelión, investigadores del mundo académico y dirigentes del movimiento estudiantil –consultados por PáginaI12– reflexionan sobre su vigencia y alertan sobre las amenazas a sus conquistas.


En el actual contexto de ajuste del presupuesto universitario, paralización de obras de infraestructura y recorte del salario docente y las becas estudiantiles, el movimiento reformista continúa siendo una referencia para la lucha de estudiantes y docentes en defensa de la universidad pública. Pero esa referencia es disputada por todos los actores del sistema universitario, aún cuando sus posturas los ubican en sectores políticos opuestos.


Los funcionarios del Ministerio de Educación se definen como reformistas y evocan con frecuencia sus conquistas, también lo hacen las agrupaciones estudiantiles que en nombre del mismo proceso histórico se oponen a las políticas del Gobierno. “El significante ‘reforma’ y su legado tiene un uso conservador que busca legitimar las políticas actuales y un uso transformador que se lo apropian para poner en cuestión la situación presente. Pero es un legado esencialmente cuestionador, que invita al posicionamiento crítico y no conservador”, aseguró Sandra Carli, doctora en Educación, investigadora del Conicet y docente de la UBA.
Antes de la Reforma, la universidad era una institución estática, en la que no se permitía el ingreso de nuevos profesores, ya que los cargos docentes no se concursaban, los estudiantes no participaban del gobierno de las casas de estudio, que eran aranceladas y con nulo compromiso con las problemáticas del resto de la sociedad. Los reformistas cambiaron gran parte de estos rasgos y abrieron las puertas para la posterior gratuidad de la educación superior pública, alcanzada bajo el peronismo, en 1949.


Conquistas en peligro


Si bien las banderas de la reforma hoy son parte del sentido común universitario, los especialistas invitan a no darlas por sentado y alertan sobre su estabilidad. La doctora en Pedagogía y ex diputada Adriana Puiggrós apuntó que el legado reformista tiene total actualidad pero, al mismo tiempo, está pendiente. “Todas las proclamas, la libertad de cátedra, el cogobierno, la autonomía, la gratuidad, tienen que ser defendidas. Sobre todo cuando desde los intereses de las grandes corporaciones informáticas, editoriales y financieras se toma a la universidad como un espacio del mercado y se deforman esas banderas. Hoy se ve una puja entre la autonomía, en el sentido reformista, y la autonomía de mercado”, dijo.


Para Puiggrós, el rol que la dominación monárquica y clerical jugaba sobre la universidad en el siglo pasado, y contra el que se alzaron los estudiantes, hoy fue ocupado por las grandes corporaciones. Una influencia externa que se plasma, por ejemplo, en el caso de las empresas que hacen convenios con universidades para hacer investigación y que se apropian de las patentes que produce ese trabajo.


“El gran enfrentamiento actual en materia universitaria es con el mercado. El avance de las corporaciones busca y requiere destruir las instituciones educativas modernas, porque ponen freno a los negocios y le dan voz a una comunidad que defiende sus propios intereses, sobre todo cuando hay participación de docentes y estudiantes”, afirmó la ex diputada, que, durante su mandato en el Congreso, fue la mentora de la modificación de la Ley de Educación Superior que incorporó la gratuidad de los estudios de grado.


Crítica pedagógica


El Manifiesto Reformista del 18 también fue una declaración de amor. Una dimensión no tan conocida de sus consignas contiene una profunda crítica a la forma de concebir la docencia. “Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden (...) Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales”, proclama el Manifiesto.


Para el doctor en Ciencias Sociales Martín Unzué, director del Instituto de Investigaciones Gino Germani (UBA), esta demanda de los reformistas pone en el centro una reivindicación de la educación como factor de cambio. “La relación docente-estudiante es pensada como relación de transformación del estudiante. El Manifiesto está requiriendo un compromiso y una entrega con la universidad de esa comunidad estudiante-profesor, que a veces se pierde de vista, especialmente cuando la universidad toma un sesgo de ‘tiempo parcial’, donde los estudiantes y docentes sólo van a pasar un rato”.


“Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclama el sentimiento y el concepto moderno de las universidades”, continúa el Manifiesto, y abre la discusión sobre lo que Unzué rescata como parte del legado de la reforma: sentar la idea de la universidad como comunidad. “Los reformistas demandaron una universidad que produzca conocimiento y no que sea un mero enseñadero. La universidad tiene que producir cultura, educación, conocimiento con independencia de la cantidad de graduados. No es malo producir egresos, pero no es lo único que hace la universidad, ni es por lo que debe medirse su pretendida eficiencia”, agregó el investigador.


Para Carli, la idea de comunidad universitaria, que también reconoce al legado reformista, hoy está en riesgo. “Es una comunidad que invariablemente está atravesada por el conflicto y el debate, pero que caracteriza a nuestras universidades como institución. Cuando avanzan tendencias mercantiles y pragmáticas esa experiencia de comunidad está amenazada y es una cuestión a revisar”, explicó la especialista.


A cien años, las banderas principales de la Reforma siguen vigentes, pero también se suman nuevos reclamos, no atendidos por el movimiento iniciado en 1918. Para Carli, los más importantes son la gratuidad y el acceso irrestricto, que se conquistaron con posterioridad, y también la perspectiva de género, que no formaba parte de la cosmovisión reformista. “La cuestión de género hoy es parte central de las proclamas de las organizaciones estudiantiles. La identidad de la universidad pública hoy es replanteada como universidad pública, popular y feminista y está instalada en el discurso político sobre la universidad de manera muy clara.”

 

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El 2 de diciembre de 2010 se anunció que Rusia había ganado la sede del Mundial 2018. En ese entonces Joseph Blatter aún era presidente de la FIFA y Vladimir Putin (derecha) fungía como primer ministro.

Directivos de la FIFA realizaron visitas casi clandestinas al país antes de dar su voto a Rusia

Ya va a empezar la fiesta y todavía hay muchas personas que, aquí y en el resto del mundo, se preguntan cómo le hizo Rusia para obtener el derecho a ser sede del primer Mundial de futbol en Europa del este, el mismo día que los honorables miembros del Comité Ejecutivo de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) también otorgaron la gracia de otro Mundial al emir de Catar, quien prometió poner aire acondicionado al desierto de la península arábiga, así como cerrar los ojos cuando por las tribunas de sus estadios, construidos por migrantes convertidos en casi esclavos, fluyan torrentes de cerveza de la compañía gringa con derechos exclusivos como patrocinador oficial.

Lástima que el desenlace –con escena de éxtasis incluida: serios funcionarios gubernamentales trajeados brincando de gusto y apretando los puños como si hubieran anotado el golazo de su vida– se produjo el 2 de diciembre de 2010, en la ciudad suiza de Zurich y no en alguna zona arqueológica del sureste mexicano, cuna ancestral de los mayas, en lo que hubiera sido un merecido homenaje a los inventores de otro juego de pelota, cuando se competía no por un dineral como ahora, sino por el honor de ser sacrificado para contentar a los dioses.

Con una intensa agenda de encuentros y como principal promotor de las bondades de la propuesta rusa, el entonces primer ministro con facultades de verdadero jefe de Estado, Vladimir Putin, puso todo su empeño para inclinar la balanza en favor de la candidatura de su país.

Quienes están convencidos de que el lema fair play (juego limpio), adoptado en 1993 como campaña permanente por la FIFA, se refiere también a las votaciones, sostienen que la candidatura rusa era simplemente la mejor. Y punto.

Argumentan, en defensa de su versión, que ejercieron un efecto decisivo en la mente de los votantes las iniciativas rusas de dejar entrar al país sin necesidad de visa a toda persona que haya comprado un boleto para un partido del Mundial y que se haya registrado para obtener, mediante sencillo trámite, un llamado pasaporte del aficionado, mejor conocido como tarjeta Fan-ID, además del ofrecimiento de transportar gratis entre las sedes mundialistas al ejército desarmado de adeptos de cada selección que juegue ahí.

En el plano de la infraestructura, Rusia ofreció construir nueve estadios y renovar tres más, modernizar sus aeropuertos, tender nuevas líneas para trenes de alta velocidad, tapar los baches en las calles y garantizar la seguridad durante la justa, derribando con sus misiles no nucleares, si fuera indispensable, cualquier dron que sea avistado cerca de cualquier objetivo mundialista.

Cuartel general de la cloaca

Los que sostienen que es un despropósito afirmar que resolvió la votación el juego limpio, que no existe ni dentro de las canchas –y recomiendan ver en cámara lenta la llave de lucha grecorromana que aplicó el defensa madridista Sergio Ramos al mejor jugador scouser (seña de identidad que prefieren los aficionados del Liverpool), Mohamed Salah, en la más reciente final de la Liga de Campeones, en Kiev– defienden su propia explicación de lo que pasó en Zurich, donde tiene su cuartel general la FIFA, pero es más conocido como cloaca universal de las finanzas que utilizan los corruptos de todas partes para esconder sus fortunas mal habidas.

Sugieren que tal vez también contribuyó que, en los meses precedentes al gran día, Putin se esmeró en atender en territorio ruso, a cuerpo de rey, a casi todos los votantes. Más de la mitad, seguro, según se atrevió a reconocer el que era máximo responsable del deporte en este país, Vitali Mutko, viejo conocido del presidente desde los tiempos de la alcaldía de San Petersburgo y ahora viceprimer ministro a cargo de la construcción, otro formidable negocio.

Cuando se supo que hubo un extraño y sigiloso desfile por la capital rusa, y también, en ocasiones, por el balneario de Sochi, en la costa del mar Negro, de quienes tenían la prerrogativa de decidir las próximas sedes mundialistas –por cierto algunos de ellos personajes de muy dudosa reputación, como se pudo comprobar al estallar más tarde el escándalo que tumbó del pedestal a Joseph Blatter, el mandamás de la FIFA–, los reporteros más concienzudos trataron de encontrar las fotos de rigor o las menciones en la agenda del dueño del balón en Rusia en funciones de jefe de gobierno. Vano esfuerzo. Se trató de visitas privadas, casi clandestinas.

Todo fue legal

En medio de la zozobra, no tardó en saltar al ruedo de las explicaciones un encargado de aclarar que, a diferencia de los miembros del Comité Olímpico Internacional que tienen prohibido este tipo de viajes a países que compiten por ser sedes, los integrantes del Comité Ejecutivo de la FIFA no tienen impedimento alguno.

El único requisito es avisar oportunamente a la oficina del presidente del organismo, lo cual –afirman como si juraran sobre una imaginaria biblia ortodoxa– se hizo en todos los casos sin excepción.

Al poner al tanto de esos periplos al aún no defenestrado Blatter, amigo personal de Putin, se observaron todas las apariencias de legalidad. Ni quien lo dude, igual que el éxito catarí está por encima de toda sospecha, o eso quieren hacer creer desde Doha, la capital del antiguo protectorado de Gran Bretaña.

Acertijo

En sentido estricto, a estas alturas da igual cómo consiguieron Rusia y Catar el derecho a organizar un campeonato mundial de futbol, mientras quedó sin respuesta la pregunta que, como acertijo sin solución, muchos se hicieron entonces en Zurich: ¿Ahora siempre habrá qué comprar los mundiales?

En cuanto a Rusia no hay pruebas para confirmar que así haya sido, y tampoco la certeza de que no recurrió a métodos cuestionables para conseguir su objetivo.

Para entender cómo apareció la candidatura rusa hay que remontarse 10 años, al día que, en semifinales de la Eurocopa de 2008, España se impuso tres goles a cero al combinado del mago holandés Guus Hidding, puesto al frente de la selección rusa por el magnate Román Abramovich, dueño del londinense Chelsea y el mismo que años después también pagó de su bolsillo el salario de otro director técnico foráneo de la Sbornaya (selección rusa), el italiano Fabio Capello.

Después de un largo periodo de penuria futbolera, con Hidding, Rusia volvió a adquirir protagonismo en las canchas, habiendo sido en la época soviética medalla de oro en dos Juegos Olímpicos (Melbourne, Australia, 1956, y Seúl, Corea del Sur, 1988,), así como vencedor de la primera edición de la Eurocopa (Francia, 1966) entonces llamada Copa de las Naciones de Europa.

Tal vez por este motivo, y la coyuntura internacional favorable para el lucimiento del anfitrión, Putin dio luz verde para presentar la candidatura de Rusia como sede del Mundial en 2018.

Mina de oro

Los impulsores de la idea de traer el Mundial a Rusia difícilmente podrían pensar en que esto se traduciría en éxitos deportivos para su selección. En cambio se veía como una auténtica mina de oro sin explotar para el selecto grupo de allegados del entorno presidencial, amigos reconvertidos en grandes empresarios por azares del destino.

Una década más tarde, sobre todo desde la anexión de Crimea en 2014 y los siguientes motivos de distanciamiento con Estados Unidos y sus aliados europeos, se vino abajo el plan del anfitrión de ser aclamado urbi et orbi, con permiso del inquilino del Vaticano por usar, sin pagar derechos de autor, el nombre de su bendición más famosa, durante la ceremonia de inauguración el 14 de junio.

En la tribuna de honor del estadio Luzhniki, entre los invitados especiales, no estarán junto a Putin sus homólogos del G-7, los gobernantes más poderosos del mundo, que no vendrán a Rusia salvo que su equipo llegue a la final, y en algunos casos ni así.

 

Por Juan Pablo Duch
Corresponsal / II

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Los créditos ahogan a los estudiantes en EE UU: sus deudas superan los 1,5 billones de dólares

La carga financiera por la universidad obliga a los graduados a retrasar varios años inversiones como la compra de una vivienda


La generación Y, la que nació entre mediados de los años 1990 y comienzos del nuevo milenio, está hundida en deudas. El dato de la Reserva Federal sobre el estado de las finanzas familiares es preocupante. Cuatro de cada diez personas que terminaron los estudios universitarios debe devolver algún tipo de préstamos. El total acaba de superar los 1,5 billones de dólares (1,27 billones de euros), una cantidad que supera la riqueza de una economía avanzada como la de España.

La deuda universitaria supera cómodamente los 1,1 billones de los créditos para la compra del automóvil. También la que se acumula en las tarjetas de crédito, que se acerca al billón. El problema, como muestran las estadísticas del banco central de Estados Unidos, es que estos préstamos se combinan. La deuda media de un graduado asciende así a los 28.400 dólares (unos 24.000 euros), según el The College Board. La cifra es mayor para los estudiantes que van a universidades privadas.


Las mujeres deben dos terceras partes del total, a partir de los cálculos que utilizan como base el informe de la Fed correspondiente al primer trimestre y otras instituciones. La American Association of University Women (AAUW), una organización que promueve la educación entre las adolescentes, explica que en parte se debe a que hay más mujeres matriculadas que los hombres. Representaban un 56% del total en 2016. También porque piden más prestado.


La brecha de género en la deuda estudiantil se explica a que una graduada debe de media 2.740 dólares más que un varón. Los datos también muestran que la devuelven más lentamente, lo que implica que acaban pagando más por los intereses. “Es un problema al que no se presta atención”, señala la AAUW, que lo achaca a que las mujeres tienen menos renta disponible para repagar.


El coste medio de la matrícula en un centro público es de 14.210 dólares si el estudiante se queda en su mismo estado. Esa cifra se eleva a 20.090 dólares cuando se incluye el gasto de dormitorio. La diferencia también se explica por las becas disponibles en función del origen del graduado. Los precios suben más rápido que la inflación, a un ritmo superior al 10% en los últimos cinco años.


Retrasos en los pagos


Hay más de 44 millones de estadounidenses que arrastran algún tipo de deuda desde los estudios. El volumen total crece a un ritmo de vértigo. Hace diez años rondaba los 640.000 millones. Se duplicó en 2012 y los factores que impulsan esta escalada no van a desaparecer con la Fed subiendo tipos, hasta el punto de que los expertos ven una burbuja como la hipotecaria de 2008.


El pago mensual medio del crédito se acerca a los 400 dólares, estima la Fed. En términos generales, el 20% va con retraso. Los que tienen más problemas son los que optaron por no terminar sus estudios. Esta carga, a su vez, amenaza con retrasar inversiones para el futuro, como la compra de una vivienda. El índice de propiedad en el 21%, frente al 32% antes de la recesión.


El salario medio para los nuevos graduados ronda los 50.000 dólares, según un estudio de la firma Korn Ferry. Es un 14% más que para la clase que terminó antes de la recesión. Pero como señala la National Association of Realtors, se está retrasando siete años la compra de la vivienda por la deuda. En paralelo, indica la Fed, se elevó en un 45% los jóvenes que se quedan en casa de sus padres.


Aliviar la deuda


El alza de las matrículas, el estancamiento de los salarios y el recorte de las inversiones públicas en la educación superior provocan que las familias estadounidenses sean más dependientes de los créditos. La American Student Assistance añade que esta situación provoca que muchos opten por retrasar su formación. Por eso piden a los legisladores que rebajen la carga a los estudiantes.


El Institute for Higher Education Policy señala que esta escala del endeudamiento representa un fracaso a la hora de afrontar la desigualdad que domina en el sistema educativo en EE UU. Un cambio legislativo que permita aliviar la situación cancelado parte de la deuda, según cálculos del Levy Economics Institute, aportará cerca de 100.000 millones al crecimiento económico cada año.

Nueva York 8 JUN 2018 - 02:43 COT

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Instagram modifica su algoritmo tras movimiento “Borra Facebook”

El movimiento “Borra Facebook”, que ha afectado en bolsa a Twitter y Snapchat, ha impulsado a Instagram a modificar su algoritmo para mantener a sus usuarios felices. A partir del cambio, las publicaciones más nuevas aparecerán primero en feed, en función de los intereses del usuario que haya detectado el algoritmo.
Actualmente, el timeline no es cronológico y recupera publicaciones antiguas todo el tiempo.


Se trata de un cambio que hizo la app en 2016 y que vuelve locos a los instagramers porque mezcla publicaciones de hace cuatro días, con las de las últimas horas y minutos. Parece ser que Instagram da un paso atrás para recuperar en parte esa versión cronológica, pero no cantemos victoria porque el algoritmo no dejará de decir sobre el orden de relevancia de cada una.


Aunque la fecha del cambio aún no es precesia, de momento solo han dicho que se está probando una opción de “nuevas publicaciones” que permitirá que cada uno elija cuándo desea actualizar, en lugar de que esto suceda automáticamente. De esta forma, la red social sale al paso de las quejas de los instagramers que se estaban perdiendo los post de la gente a la que siguen.


Miles de seguidores se suman al movimiento “Borra Facebook”

Borrar el perfil de Facebook es una acción que no pocos usuarios se ha planteado alguna vez, pero tras conocerse la filtración de datos de la red social a una consultora vinculada a la campaña del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, toma ahora forma de movimiento, con etiqueta incluida: #deletefacebook (#borrarfacebook).
Esta propuesta está sumando seguidores en su rival Twitter, donde miles de usuarios expresan este miércoles preocupación por su privacidad y debaten sobre los retos que supone abandonar una de las redes sociales más utilizadas del mundo, en la que muchos han vertido sus datos desde hace años.


Uno de los mensajes más sonados ha sido el “Ya era hora” de Brian Acton, cofundador de la aplicación de mensajería Whatsapp, que pertenece al abanico de servicios de Facebook desde que el gigante tecnológico la adquirió por 19 mil millones de dólares en 2014, lo que ha llevado a que le acusen de “incoherente”.


“Adiós” a Facebook Muchos usuarios comparten instrucciones, publicadas por los medios, sobre cómo decir “adiós” a su cuenta de la red social y preservar fotografías o textos, y otros consideran que hay que ser “ingenuos” para creer que Facebook respetaba su privacidad desde el principio, como ReiElizabeth29.


“Durante años he dado acceso a Mark Zuckerberg a una gran cantidad de datos sobre mí a cambio de mantener a 342 personas, a muchas de las cuales apenas conozco, al tanto de mi vida. Según los hechos recientes, no me parece un buen trato”, escribió Chrisallday.


Las críticas a Facebook llegan después de las revelaciones hechas el pasado sábado por los diarios The New York Times y The Observer sobre la empresa británica Cambridge Analytica, que obtuvo en 2014 datos de más de 50 millones de usuarios de la plataforma en Estados Unidos a través de la aplicación de un tercero.
Vinculación con el presidente estadounidense Cambridge Analytica, que fue contratada por la campaña electoral de Trump en 2016 por más de 6 millones de dólares, presuntamente utilizó esa información para construir un programa informático destinado a predecir las decisiones de los votantes e influir en ellas.


“Facebook es un servicio de recopilación de datos para aquellos que quieren venderte productos. Es el canal definitivo para tenerte como objetivo según tu edad, sexo, localización, opinión política, intereses y estado civil”, escribió el programador y periodista John Biggs en el portal tecnológico TechCrunch para explicar sus razones.
Una investigación abierta En ese mismo sentido han dirigido su investigación conjunta las fiscalías de Nueva York y Massachusetts, en Estados Unidos, que quieren llegar “al fondo del asunto” porque, afirmaron en un comunicado, “compañías como Facebook tienen una responsabilidad fundamental de proteger la información personal de sus usuarios”.


Entre las demandas de explicaciones por parte de legisladores estadounidenses y británicos y el escrutinio hacia las políticas de Facebook, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos también ha abierto una investigación, que le podría costar a la plataforma creada por Mark Zuckerberg una multa millonaria.


El castigo a la red social no se limita solo a sus usuarios y a las autoridades: este lunes, los inversores estuvieron vendiendo sus títulos en Wall Street hasta el punto que casi cayó un 7%, borrando sus ganancias del año. Aunque ha repuntado en Bolsa, en lo que va de semana ha perdido casi 50 mil millones de valor y algunos de sus accionistas han acudido a querellarse colectivamente contra la firma en una corte federal de San Francisco por cometer “actos ilegales” que les provocaron pérdidas bursátiles.


A través de su vicepresidente, Paul Grewal, Facebook aseguró estar “escandalizada” por las acusaciones de que podría haber facilitado la información de sus usuarios y argumentó que fue víctima de un engaño por las partes implicadas, a las que investiga.


(Tomado de 20minutos)

 

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Estados Unidos cerca en los tribunales a las farmacéuticas por las miles de muertes por opiáceos

Estados Unidos ha declarado una guerra a las compañías detrás de la sangría de muertes por el consumo de opiáceos. Más de 400 ciudades, condados y organizaciones han interpuesto una demanda conjunta contra los fabricantes y distribuidores de los potentes analgésicos. Casi todos los Estados han lanzado investigaciones a la industria farmacéutica y varios de ellos tienen previsto unirse al litigio colectivo. El Gobierno federal apoya esa hoja de ruta y no descarta presentar su propia denuncia. Se acusa a empresas gigantescas de publicidad engañosa y de ocultar a los consumidores el potencial de adicción de las pastillas de opiáceos. De ser cómplices de una feroz epidemia que abruma a EE UU: cada día mueren por sobredosis más de 150 personas. El proceso evoca la ofensiva judicial en los años noventa contra los gigantes de la industria del tabaco.
“Es una crisis, es una epidemia. Todo el mundo lo sabe, todo el mundo lo siente, así que creo que todos debemos empezar a trabajar conjuntamente”, dice en una entrevista telefónica el juez Dan Aaron Polster. Temido por las poderosas compañías farmacéuticas. Admirado por quienes conocen de primera mano la sangría de muertes por el consumo de opiáceos. Polster tiene uno de los trabajos más difíciles de EE UU. En su mesa en el juzgado federal del Distrito Norte de Ohio, en Cleveland, se acumulan 434 demandas contra la industria. “Mi objetivo es cambiar la trayectoria de esta crisis. No dije que fuera o fuéramos a solucionarla este año pero tenemos que dar algunos pasos. Más gente se está volviendo adicta. Es inaceptable”, clama.


Polster, de 66 años, ha optado por un enfoque heterodoxo desde que en diciembre una comisión judicial decidió agrupar en su tribunal casi todos los litigios en EE UU relacionados con las prescripciones de opiáceos. El juez ha comunicado a las partes de que su objetivo es lograr un acuerdo en vez de iniciar un largo y agresivo juicio, lo que ha soliviantado a la defensa de los grandes fabricantes, distribuidores y vendedores de fármacos. La estrategia se ha comparado con el acuerdo de 1998 que llevó a las grandes tabacaleras a pagar una compensación millonaria (206.000 millones de dólares) por los efectos nocivos del tabaco. El pacto también incluyó prohibiciones a la publicidad de cigarrillos y advertencias públicas sobre sus riesgos para la salud.


Las estadísticas son escalofriantes. En 2016, el último año con cifras completas, murieron alrededor de 64.000 estadounidenses por sobredosis. Tres cuartas partes fueron provocadas por el abuso de pastillas analgésicas, heroína o fentanilo. Los récords se rompen año tras año. La estimación provisional de 2017 alcanza las 66.000 muertes. Para hacerse una idea del alcance del drama, más de 58.000 estadounidenses fallecieron en toda la Guerra de Vietnam, 55.000 lo hicieron en accidentes de coche en 1972, un año récord, o 43.000 durante el pico de la epidemia de Sida en 1995. La crisis de los opiáceos ha costado al Gobierno estadounidense cerca de un billón de dólares desde 2001.


Las muertes por sobredosis de heroína se triplicaron entre 2010 y 2014 en EE UU. Alrededor de 435.000 ciudadanos aseguran haber consumido la droga en los últimos 30 días, según las encuestas disponibles. De fondo, subyace una poderosa conexión entre fármacos y heroína. Cuatro de cada cinco nuevos consumidores de heroína aseguran haber abusado antes de pastillas contra el dolor. Cuando se quedan sin recetas para comprarlas, la desesperación les lleva a pincharse. Y muchas miradas apuntan a la actuación de médicos, farmacéuticos y dispensarios: en 1992, se prescribieron 79 millones de recetas de opiáceos en el país, en 2012 fueron 217 millones.


El Gobierno de Donald Trump ha declarado la crisis de los opiáceos una emergencia de salud pública. Y el juez Polster apunta a la raíz de la tragedia. Su objetivo es lograr soluciones tangibles a corto plazo que no solo impliquen compensaciones económicas sino transformaciones en el sector. “Cuando das algunos pasos luego puedas dar otros más. En general, así es cómo uno soluciona un problema muy complejo. No te quedas sentado esperando a que alguien haya encontrado una gran solución para todo”, esgrime.

La presión ante una industria vigorosa pero que se sabe en el ojo del huracán está empezando a dar frutos. A los 10 días de una de las sesiones judiciales, Purdue Pharma, fabricante de OxyContin, el más conocido de los opiáceos, anunció en febrero que dejaba de promocionar sus pastillas a médicos y recortaba por la mitad su equipo comercial.
Greg Williams, vicepresidente de Facing Addiction, una organización que ayuda a adictos, lo considera un paso insuficiente. “Ellos y otros fabricantes y distribuidores de opiáceos deben a nuestras comunidades miles de millones de dólares en reparación”, sostiene. “Necesitamos financiación para educación pública, profesionales de la salud, prevención y tratamiento”.


Anna Lembke, una experta en adicciones de la Universidad de Stanford que ha comparecido ante el juez de Cleveland, coincide en que el anuncio de Purdue supone una “gota en el océano” del conjunto de la crisis de los opiáceos. Pero subraya que “simbólicamente es muy importante” porque encarna, tras años negándolo, una admisión implícita de la farmacéutica de su impacto sobre qué recetan los doctores.


En la megacausa judicial, se acusa a Purdue y a otros fabricantes, como Johnson & Johnson, de publicitar durante años sus opioáceos pese a conocer perfectamente su potencial adictivo. A las compañías distribuidoras se las denuncia por enviar cantidades ingentes de fármacos sin avisar a las autoridades; y a las farmacéuticas de no advertir lo suficiente a los pacientes del producto que estaban comprando.


Todos alegan que los fármacos han sido autorizados por el Gobierno y que son los médicos quienes los recetan. Sin embargo, los críticos argumentan que no se informa suficientemente a los doctores sobre los riesgos. Y las compañías han financiado a lobbies médicos que minimizaban los posibles problemas de las pastillas, según un informe del Senado.


De hecho, Purdue se declaró culpable en 2007 ante un juez federal de engañar a médicos y pacientes sobre el riesgo de adicción y el potencial de abuso de OxyContin tras una investigación que terminó en 2001. Pagó una multa de 600 millones de dólares. El diario Los Angeles Times reveló en 2016 que, durante dos décadas, Purdue conocía que su fármaco podía tener un efecto más corto del anunciado, lo que aviva el riesgo de adicción, pero lo ocultó para no perder cuota de mercado. OxyContin supone el 80% de las ventas de la compañía por un valor de 1.700 millones de dólares en 2017.


Un portavoz de Purdue no contestó a las preguntas de este periódico.


La farmacéutica se ha embarcado en las últimas semanas en una campaña para tratar de mejorar su imagen. Ha publicado anuncios en los principales diarios, ha hablado de una “responsabilidad en unirse a la lucha” contra la epidemia de opiáceos y ha asegurado que hay demasiadas pastillas entre la población. Purdue también ha promovido en algunos Estados el uso de productos que palian sobredosis, el desecho de fármacos y ha hecho campañas de información sobre adicción.


La compañía, sin embargo, ha rechazado la reclamación de algunos de los demandantes de dejar de vender su versión más fuerte de OxyContin y los expertos advierten de que sigue publicitando su fármaco en otros países.


Lembke enfatiza que la solución a la adicción rampante de opiáceos llevará “años sino décadas en llegar”. Pide actuar en múltiples ámbitos, más allá de atajar la influencia del sector farmacéutico, y abordar asuntos incómodos, como lo que llama “medicalización de la pobreza” o la estigmatización del dolor, que contribuyó a que a partir de los años noventa proliferaran las prescripciones de opiáceos ideadas contra las dolencias crónicas. Lo que nadie imaginaba es que de esa intención inicial se pasaría a la pesadilla actual.



La polémica familia de patronos artísticos detrás de OxyContin


Los orígenes de Purdue Pharma, el fabricante del opiáceo OxyContin, están en una pequeña compañía científica impulsado por la familia Sackler. Los Sackler son conocidos por su riqueza y sus generosas donaciones a museos y universidades. Pero en los últimos años la epidemia de muertes por consumo de opiáceos los ha colocado ante un espejo incómodo. Por ejemplo, la fotógrafa Nan Goldin, una antigua víctima de la adicción de OxyContin, lideró el pasado fin de semana una protesta en un ala del museo Metropolitan de Nueva York que lleva el nombre de la familia. Los manifestantes exhibieron carteles, como “Vergüenza en los Sackler”, y otros que pedían que el clan financie programas de rehabilitación.


Los herederos de Arthur Sackler aseguran que él murió antes de que se desarrollara OxyContin y que ellos no se han beneficiado económicamente del fármaco. Pero una de las hijas, Elizabeth Sackler, ha elogiado el activismo de Goldin y ha considerado “moralmente aberrante” el papel de Purdue en la crisis de los opioáceos.

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Martes, 06 Marzo 2018 08:00

La marihuana no es sólo psicoactiva

La marihuana no es sólo psicoactiva

La marihuana tiene alrededor de 400 compuestos diferentes, identificados científicamente como cannabinoides, de estos 113 están estudiados; cuenta además con más de 1.000 principios activos que poseen efectos antiinflamatorios, analgésicos, sedantes, entre otros. Los más reconocidos son el THC (psicoactivo), el CBD (Cannabidiol) que reduce los síntomas de ansiedad y el CBG que tiene propiedades antibióticas.

Entender el universo del cannabis más allá de una interpretación reduccionista de efectos psicoactivos, parte de reconocer sus especies, variedades, cruces genéticos y semillas que determinan los múltiples usos que puede tener y su grado de psicoactividad.

Todo en la planta puede aprovecharse. Las semillas pueden servir como proteína rica en fibra, productos industriales, elementos de higiene personal; el tallo tiene un uso textil, en el caso del cáñamo (una subespecie de cannabis); las hojas pueden transformarse en papel, material de construcción, y de las flores –donde residen los ingredientes activos– es de donde realizan las extracciones para uso medicinal y recreativo.

Los cannabinoides pueden ser herbarios, producidos naturalmente por la planta; están los endógenos producidos al interior de animales, por ejemplo la leche materna tiene anandamida, que es un principio activo de la marihuana; y los cannabinoides sintéticos compuestos generados en laboratorios para la venta, principalmente en dispensarios farmacéuticos de Europa y Estados Unidos.

 

Sistema endocannabinoide

 

Es un grupo de receptores ubicados en el cerebro, en algunas glándulas y en el sistema nervioso que determinan funciones como la percepción del dolor, el movimiento y en general mantienen el equilibrio interno del cuerpo.


Investigaciones científicas identifican que hay dos tipos de receptores cannabinoides: CB1 que se encuentran en el sistema nervioso, reproductivo, inmune y digestivo y CB2 ubicados en los tejidos periféricos como el pulmón y el bazo. Es por esto que diversos compuestos de la marihuana pueden entrar en relación con estos receptores y cambiar el funcionamiento del organismo, dicha compatibilidad es el interés central de los estudios en cannabis medicinal.

“En las escuelas médicas siempre nos han enseñado la marihuana como una sustancia de abuso, una droga potencialmente nociva y particularmente se le ve en toxicología y en siquiatría que precipita efectos sicóticos, pero jamás nos han hablado del sistema endocannabinoide, no se vincula el cannabis al potencial terapéutico de esta sustancia. Esto nos nos invita al deber de ampliar la perspectiva en la medicina” invita Celeste Romero, médica siquiatra en Argentina.

 

El cannabis es una medicina personalizada

 

Desarrollos científicos desde mitad del siglo XX han comprobado el uso del cannabis como tratamiento para el cáncer, la epilepsia, el alzhéimer, entre otras enfermedades, pero su catalogación en las políticas de drogas como narcótica e ilegal genera que pocos médicos la formulen.

Paola Pineda, médica colombiana, lleva varios años atendiendo a sus pacientes con cannabis. En aquellos con epilepsia observa una reducción considerable de las convulsiones, mejor apetito; en pacientes con cáncer, una disminución del dolor y, afirma, que ninguno presenta una adicción posterior al tratamiento. “No esperen que el cannabis va a curar todo en el primer día, algunos llegan con frases de cajón –lo va a volver adicto […] en unos años será heroinómano– y era un niño adicto a las benzodiacepinas y eso no nos preocupa como profesionales de la salud”, explica Pineda.


Jacobo, uno de los primeros niños con epilepsia tratados con cannabis “tomaba 7 anticonvulsivos, uno de ellos le había hecho perder la vista periférica, cuando le formulan a uno este tipo de fármacos no le explican los efectos adversos, le daba una crisis de ansiedad que hasta pasamos hasta tres meses sin dormir. Con cannabis todo ha sido distinto”, afirma Natalia Tangarife, madre de Jacobo.

La medicación con cannabis debe tener una justificación técnica, un consentimiento informado y una observación continua. “No hay una dosificación exacta, yo puedo tener pacientes con las misma patología pero cada uno tiene un suministro distinto, es recuperar algo que perdimos los médicos y es que la medicina es personalizada […] ¡Ojo! nos vendieron que el CBD era antiepiléptico y que el THC era el psicoactivo, se nos olvida que en epilepsia el THC funciona muy bien, todos mis pacientes tienen combinación de los dos cannabinoides en mayor o menor cantidad y con todo lo que tiene la planta”, sostiene Pineda tras su experiencia médica.

 

El autocultivo será la regulación del mercado

 

La Ley permite el cultivo hasta de 19 plantas para el consumo personal y no requiere ninguna licencia. Esta alternativa ha sido la salida para muchos familiares en búsqueda del cannabis medicinal antes de su legislación y la solución médica a niños con epilepsia como salida a medicamentos que generalmente formulados les producen efectos adversos. “Cuando iniciamos a suministrar cannabis a mi hijo, empezamos con el auto cultivo haciendo extracciones en la olla arrocera […] A nosotros nos formulan medicamentos que para la farmacéutica es un negocio, nosotros tenemos que ser conscientes que para muchos médicos somos considerados como clientes”, afirma Tangarife.

Natalia, en el tratamiento de cannabis, cultiva la planta y hace sus propias extracciones en aceite. “Creemos que cultivando nuestra propia medicina es la forma de democratizar el acceso, para que no vengan a decirnos que esto vale 300 dólares y lo tenemos que comprar”, plantea Tangarife, a lo cual agrega la médica Pineda “No hay que perder esa posibilidad que tenemos ahora, cuando puedes cultivar tú medicina estas regulando el precio de los fitoterapéuticos”.

 

En riesgo de diversidad genética

 

En Colombia, “somos el único país productor de semillas, lo que nos convierte en un atractivo para el mundo”, dice Mónica Sánchez de Cannabis Medical Group. Dada la latitud, climas y la duración de la luz durante el día, Colombia es una fuente semillera de cannabis y la diversidad genética lograda, tanto de semillas criollas como hibridas, es producto del trabajo de décadas de sus cultivadores.

Con la entrada del cannabis medicinal se espera que la industria farmacéutica incida en la formalización de la semilla certificada de cannabis, lo que implicaría un monopolio y un riesgo para los pequeños cultivadores que tienen sus propias semillas y desarrollos genéticos.

Por el momento, la Ley establece para los cultivadores de cannabis medicinal hacer una inscripción ante el ICA de las variedades naturalizadas y nativas, “tendientes a la caracterización”. Las semillas de cannabis es aún un tema que irá avanzando en su legislación.

 


Tensión entre cultivadores y transformadores de marihuana

 

Alexandra X. Gómez

 

Con la Ley 787/2016 fue reglamentada en Colombia la marihuana para uso medicinal y científico, con lo cual queda abierta la generación de productos farmacéuticos, así como una brecha de participación en el negocio entre los cultivadores y quienes adquieren las licencias para su transformación. Además de promulgar la Ley como una opción en los programas de sustitución de cultivos ilícitos, la producción de cannabis puede aumentar en el país.

La ventana abierta con la legislación del cannabis medicinal, es la etapa de la industrialización de la marihuana a través de laboratorios, su inserción en la farmacéutica exige normas técnicas de cultivo, análisis químicos, estricto control en la transformación y estandarización de un producto que puede tener fines de exportación. Cumplir dichas condiciones, exige un gran capital de inversión y determina quiénes participan de esta industria.

Actualmente 12 empresas tienen la licencia para la transformación de derivados del cannabis, todas constituidas en Colombia, de capital privado, con accionistas extranjeros o filiales farmacéuticas principalmente en Canadá.

Según el Decreto 613/2017 se contemplan cuatro tipos de licencia: fabricación de derivados, uso de semillas para siembra, cultivo de cannabis psicoactivo y no psicoactivo.

De acuerdo a esta normatividad, la licencia para la fabricación de derivados de cannabis tiene una vigencia de 5 años y requiere cancelar dos ítems: el monto de de evaluación que realiza el Ministerio de Salud para expedir la licencia que oscila entre 162 a 176 millones de pesos y los costos de seguimiento que realiza el Fondo Nacional de Estupefacientes, que obliga a cancelar cada año entre 164 a 167 mil pesos según la modalidad.

Esté Decreto establece al titular de la licencia que el 10 por ciento de su producción debe provenir de un pequeño o mediano cultivador, pero el mismo artículo los exime “en caso de no poder cumplir con este requisito por condiciones del mercado, los licenciatarios de fabricación de derivados de cannabis deberán hacer una declaración juramentada”. Respecto a esto una fuente consultada advierte “de esta forma cualquier licenciatario de los grandes puede declarar que ninguno de los campesinos que cultivamos cumple con las normas técnicas y él mismo siembra el 10 por ciento que supuestamente le debemos aportar, y de todas maneras para comprarnos son ellos los que colocan las condiciones. Ellos siempre apuntan a la integración vertical, es decir al control de todo el proceso desde la siembra, la transformación hasta la comercialización”.


Para la formalización de la compra de tal porcentaje la empresa constituye un contrato y unas condiciones técnicas de cultivo, a la entrega de la cosecha será sometida a análisis microbiológico, detección de metales pesados, entre otros “si no cumple con las condiciones la Ley nos obliga a destruir el cultivo, asegurando que no se vaya para el narcotráfico”, advierte Mónica Sánchez de Cannabis Medical Group, una de las empresas que tiene licencia.

Los proyectos comunitarios, asociaciones campesinas, cooperativas para el cannabis medicinal, ahora de auge en el Cauca, en la cadena de valor del Decreto se reducen solamente a ser cultivadores. En julio de 2016 Alcibíades Escué, alcalde de Toribio, durante el lanzamiento de la primera cooperativa de productores de cannabis, en Corinto, mencionó: “El gobierno expide el decreto que legaliza la marihuana medicinal en Colombia buscando que haya inversión extranjera en ese campo y que desde Colombia se produzca barato para exportar productos terminados, es bastante simbólico que la primera de las licencias para cultivo se haya dado en un municipio que cuenta con un aeropuerto internacional a una empresa canadiense. Pero también es muy diciente que las inversiones necesarias para obtener todas las licencias para la comercialización de los productos finales, requiera inversiones multimillonarias”.

 

El diamante farmacéutico

 

En Estados Unidos el uso medicinal de la marihuana está aprobado en 30 de los 50 estados del país. Canadá, Reino Unido, República Checa, Croacia, Israel, son algunos de los países donde es legal el consumo de marihuana con fines terapéuticos y su industria farmacéutica está especializado en aislar el THC y CBD para vender sólo concentraciones de un sólo cannabinoide.

Usos y disparidad. El esposo de María Llorente sufrió una crisis de epilepsia tardía, lo llevó a un dispensario médico en Denver, Estados Unidos, donde le dieron Epamin, además de una dosis de CBD que le alcanza para un mes, todo ello por 150 dólares; de acuerdo a su opinión, igual tratamiento “nos puede valer 50.000 pesos en Colombia”.

“En California un paciente de cáncer de seno consumiendo 300mg diarios, puede gastar en cannabinoides al año, si lo ingiere a través de aceites, 7 millones de dólares al año aproximadamente y 495 dólares mensuales” comenta Mara Gordon, especialista en tratamientos terapéuticos con cannabis en California.

En España se encuentran el Marynol y Cesamet, son medicamentos sintéticos de cannabis que tienen poca efectividad. “El único producto cannabinoide que está aprobado en España, cubierto por la seguridad social, es el medicamento Sativex, los únicos pacientes que pueden recibir este tratamiento son aquellos que tienen esclerosis múltiple, sólo por la prescripción de un neurólogo, además son pocos los que conocen que esto es una opción”.

“Hay otros pacientes con cáncer que lo pueden recibir para el tratamiento del dolor, para lo cual deben tener una preinscripción de un especialista y pasar por un tribunal siquiátrico; sí logran pasar estas barreras, el medicamento de 30ml (810mg de TCH+750mg CDB) le cuesta 510 euros, lo que en pesos equivale a 1.800.000, le puede durar un mes y en pacientes con cáncer la dosis debe ser mayor. Es un tratamiento insostenible por los costos”, afirma Cristina Sánchez, médica, integrante del Observatorio Español de Cannabis.

En Toronto-Canadá uno de los extractos que ofrece la empresa Biohem –de 1500mg con 15% de CBD– cuesta 156 dólares.

Las empresas canadienses Biohemp y MdKearl, ofrecen en su portafolio de productos aceites, parches de gel, cosméticos y alimentos de extracciones de TCH y CBD “Nuestro interés en Colombia por ahora no es comercializar nuestros productos, es la extracción”, afirmó un representante de la empresa durante el II Congreso de Cannabis Terapéutico realizado el 18 y 19 de noviembre de 2017 en Bogotá.

 

Más marihuana en Colombia

 

A diferencia de la coca, “en Colombia no se ha desarrollado una metodología censal que permita conocer el área sembrada con marihuana” sostiene la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. En el monitoreo que presentan de territorios afectados por cultivos ilícitos en el 2016 advierten, en relación al cultivo de marihuana en el Cauca: “se encontraron 507 km² de posible presencia de invernaderos para producción de marihuana que se localizaron en 36 de los 42 municipios del departamento”, con una concentración en el norte del departamento.

Con la firma del Acuerdo de Paz y la solución al problema de las drogas ilícitas, el cannabis medicinal podría verse como una alternativa, pero el Decreto 613 estipula que, “en ningún caso los proyectos de cannabis, para fines medicinales avalados por el Programa de Sustitución Voluntaria de Cultivos de Uso Ilícito, podrán ser utilizados para legalizar plantaciones que preexistan a la solicitud de incorporarse a los procesos de sustitución voluntaria”.

“Siendo así, entonces, vamos a tener más marihuana en el país: la legal y la del narcotráfico, los que hemos invertido tanto tiempo y plata en estos cultivos pues no la vamos a desechar de la noche a la mañana por la medicinal que exige empezar de cero. Pensar en la reconversión del cultivo es también complicado, los suelos están llenos de metales pesados, fosfatos y otros químicos, que hacen inviable cultivar aquí para uso medicinal. Y ahora están entrando empresarios extranjeros con la excusa de la cannabis medicinal pero ellos vienen tras los intereses de la marihuana recreativa y las licencias de cultivo de cannabis psicoactivo para llevar a sus países, es ahí donde hay mayores ganancias”, señala un cultivador consultado en Miranda-Cauca.

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Lunes, 19 Febrero 2018 06:00

Jóvenes al rescate

Jóvenes al rescate

“Estamos juntos aquí porque si lo único que puede hacer nuestro gobierno y el presidente es enviar sus condolencias y oraciones, entonces es momento de que las víctimas sean el cambio que necesitamos ver”, declaró Emma Gonzalez durante un mitin contra las armas el sábado en Fort Lauderdale, cuatro días después de sobrevivir a la matanza en su preparatoria en el pueblo de Parkland, Florida, a unos kilómetros de donde hablaba con voz firme y entre lágrimas de ira y tristeza.

Gonzalez, de 18 años, señaló que ya todos conocen las estadísticas sobre los tiroteos masivos y cómo se repiten estas tragedias por todo el país. De hecho, ella y sus compañeros se han sumado a los más de 150 mil estudiantes en más de 170 escuelas primarias, secundarias y preparatorias que han atestiguado un tiroteo en sus instalaciones desde la matanza en la preparatoria Columbine, en 1999, según un análisis del Washington Post.

“Vamos a ser los jóvenes de los cuales ustedes después leerán en sus libros de texto. No porque vamos a ser otra estadística sobre tiroteos masivos en Estados Unidos, sino porque vamos a ser el último tiroteo masivo (…) vamos a cambiar las leyes”, prometió a los más de mil estudiantes, padres de familia y otros que se congregaron para decir ya basta.

Si el presidente quiere presentarse frente a mí y decirme en mi cara que esto fue una tragedia terrible y que nunca debió haber ocurrido, y si quiere seguir diciendo que nada se puede hacer al respecto, felizmente le preguntaré cuánto dinero ha recibido de la Asociación Nacional del Rifle. Y ¿quieren saber algo? No importa, porque ya sé: 30 millones de dólares (...) A todo político que recibe donativos de la NRA (Asociación Nacional del Rifle): vergüenza, y en ese momento cientos de sus compañeros y padres de familia corearon: vergüenza, vergüenza.

“Los gobernantes electos nos están mintiendo. Y parece que nosotros los jóvenes somos los únicos que nos damos cuenta, y estamos aquí para decir que eso es BS (bullshit, una pendejada). Empresas que hacen caricaturas de los jóvenes estos días, diciendo que sólo nos importa lo nuestro y que estamos obsesionados con los trends… estamos preparados para decirles BS. Políticos que están sentados en sus curules dorados financiados por la NRA diciendo que nada se podría haber hecho para evitar esto, decimos BS... Dicen que ninguna ley podría haber prevenido cientos de tragedias que han ocurrido. Decimos BS. Que no sabemos de lo que estamos hablando, que somos demasiado jóvenes para entender cómo funciona el gobierno. Les decimos BS”. Y con ello respondió un coro: no más BS.

Gonzalez no está sola. Un nuevo grupo de líderes feroces acaba de nacer de las muertes violentas de 17 de sus compañeros en el más reciente tiroteo masivo en este país. Cualquier político que está aceptando fondos de la NRA es responsable, declaró Cameron Kasky, otro estudiante de la preparatoria en Parkland, a ABC News. Y dirigiéndose directamente al senador de su estado, Marco Rubio, agregó: “no es nuestra tarea decirte cómo protegernos. Nuestra tarea es asistir a la escuela, aprender y no ser baleado (…) Su tarea es protegernos y nuestra sangre está en sus manos”.

Vale señalar que Rubio está entre los más beneficiados por la generosidad de la Asociación Nacional del Rifle, la entidad más poderosa contra el control de las armas en manos privadas.

Otro estudiante sobreviviente David Hogg, en una entrevista con CBS News, se dirigió directamente a Trump este domingo denunciando: hemos visto el cierre de gobierno, hemos visto la reforma de impuestos, pero nada para salvar las vidas de los niños. Usted me enferma.

Respondiendo a un tuit de Trump que acusa a la FBI de no haber seguido alertas sobre el sospechoso porque estaban demasiado ocupados en investigar la colusión que no existe entre los rusos y su campaña electoral, Aly Sheehy, otra sobreviviente, respondió: 17 de mis compañeros ya no están. Esos son 17 futuros, 17 jóvenes y 17 amigos robados. Pero tienes razón, siempre se tiene que tratar de ti. Qué tonta, se me había olvidado.

Estudiantes, algunos que ya realizaron acciones locales, anunciaron que están organizando movilizaciones a escala nacional, algo que está preocupando a políticos hasta ahora muy cómodos, quienes habían logrado frenar iniciativas anteriores para imponer controles sobre las más de 300 millones de armas que están en manos privadas en este país.

En la convocatoria a la “Marcha para nuestras vidas, acción impulsada por estudiantes a través del país y citada para Washington el 24 de marzo, se declara: Ni uno más. No podemos permitir que un niño más sea baleado en la escuela. No podemos permitir que una maestra más tenga que decidir si ponerse en frente de un rifle de asalto para salvar las vidas de sus estudiantes. No podemos permitir que una familia más esté esperando una llamada o un texto que nunca llega. Nuestras escuelas no están seguras.Nuestros hijos y maestros se están muriendo. Tenemos que hacer que nuestra prioridad principal sea salvar estas vidas. (www.marchforourlives.com/mission-statement).

El 14 de marzo se está convocando a una huelga estudiantil de 17 minutos, por las 17 víctimas, y otras el 20 de abril, el aniversario de Columbine, donde se pide que todos se vistan de anaranjado para exigir el cambio, entre otras.

En otra entrevista con CNN, Kasky resumió: mi mensaje a aquellos que están en cargos de elección es: están con nosotros o están en contra. Estamos perdiendo nuestras vidas mientras los adultos están jugando.

O como lo resumió el editor en jefe de Wired, Nicholas Thompson, en un tuit: Estados Unidos: donde los estudiantes de prepa actúan como líderes, y los líderes actúan como si estuvieran en la prepa.

En un país donde más personas han fallecido por violencia de armas de fuego desde 1968 hasta hoy día que el total de estadunidenses muertos en todas sus guerras desde su independencia, donde el pueblo más armado del mundo comete masacres y donde en promedio hay cinco balaceras en sedes académicas cada mes, serán los jóvenes quienes tal vez podrán rescatar a su país de esta barbarie.

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Trump quiere privatizar la Estación Espacial Internacional

La administración de Donald Trump quiere convertir la Estación Espacial Internacional (EEI) en una especie de empresa inmobiliaria en órbita, no administrada por el gobierno, sino por la industria privada.

La Casa Blanca planea dejar de financiar la estación después de 2024, y poner fin al apoyo federal directo del laboratorio orbital. Pero no tiene la intención de abandonar por completo el laboratorio en órbita –que la Nasa comparte con otras agencias espaciales– y prepara un plan de transición que podría entregar la estación al sector privado, según un documento interno de la Nasa obtenido por The Washington Post.

"La decisión de terminar con el apoyo federal directo para la EEI en 2025 no implica que la plataforma en sí será desorbitada en ese momento; es posible que la industria continúe operando ciertos elementos o capacidades de la EEI como parte de una futura plataforma comercial", dice el documento.

Además, "la Nasa ampliará las alianzas internacionales y comerciales en los próximos siete años con el fin de garantizar el acceso humano continuo y la presencia en la órbita baja de la Tierra".

Para garantizar la transición, la Casa Blanca prevé solicitar un "análisis del mercado y planes de desarrollo" al sector privado.

Estados Unidos ha gastado casi 100 mil millones de dólares para construir y operar el complejo orbital, que le cuesta a la Nasa entre 3 mil y 4 mil millones de dólares anuales.

El propósito es privatizar la EEI, ubicada en la órbita baja terrestre, que es dirigida por la agencia espacial estadunidense y desarrollada de manera conjunta con la agencia espacial rusa.

Esta base es utilizada por una tripulación internacional –especialmente con la colaboración de las agencias espaciales europea, japonesa y canadiense– para desarrollar la investigación científica del universo espacial.

El gobierno estadunidense incluirá en su presupuesto de 2019 150 millones de dólares "para hacer posible el desarrollo y la maduración de entidades y de capacidades comerciales que garanticen que los que tomen el relevo de la EEI sean operacionales" en tiempo y hora.

Desde la presidencia de George W. Bush, la Nasa comenzó a subcontratar ciertas operaciones, como los vuelos de abastecimiento, ahora en manos de empresas privadas como SpaceX y Orbital ATK, cuya tendencia se acentuó en el gobierno de Barack Obama.

En riesgo, único puesto de EU

Expertos en la exploración espacial reaccionaron con inquietud ante la noticia. El senador Bill Nelson, demócrata por Florida y ex astronauta se manifestó en contra de "apagar las luces y abandonar el único puesto de avanzada que tenemos en el espacio".

El historiador de la Nasa retirado Roger Launius opinó que tal decisión afectará a todos los demás países involucrados en el proyecto. Rusia es uno de los principales involucrados, además de Japón y Canadá.

Pero, trasladarlo todo al sector comercial es un cambio drástico, expresó Mike Suffredini, ex especialista del programa espacial de la Nasa, actual gerente de Axiom Space en Houston.

Advirtió que el gobierno estadunidense necesita participar hasta cierto punto en la EEI hasta que sea desmantelada. Ninguna empresa aceptará el riesgo de ser responsable en caso de que el proyecto colapse, añadió.

El domingo, Rusia canceló el lanzamiento de una cápsula de carga no tripulada que debía llevar toneladas de suministros a la EEI. Los preparativos para el lanzamiento de la nave espacial Progress desde el complejo de Baikonur, en Kazajistán, parecían avanzar sin problemas hasta menos de un minuto antes de la hora prevista para el despegue.

Roscosmos, agencia espacial rusa, explicó que la operación se canceló por un comando automático que estaba siendo investigado; el lanzamiento fue reprogramado para hoy. Esta misión va a probar una ruta más rápida hasta la estación orbital, anclándose al laboratorio 3.5 horas después de su partida y tras dar apenas dos vueltas alrededor de la Tierra.

Desde el antiguo Egipto, ninguna otra cultura había dado tanta importancia a los gatos como la digital. Los vídeos e imágenes de gatos domésticos son los contenidos más vistos y generan millones de memes, por lo que han sido adoptados como uno de los símbolos por la lucha por las libertades de Internet.

Todas las libertades que dieron forma a la red abierta y democrática inicial han sido atacadas. EEUU ha tocado de muerte su neutralidad al permitir que las operadoras prioricen los datos del mejor postor (o de quien más les interese políticamente). Sin ella, Internet puede quedarse en un gran y autoritario centro comercial virtual.

Durante los primeros años de este siglo Yochai Benkler intentaba no caer en el optimismo descontrolado que invadía a algunos de sus colegas. Internet era lo más en las universidades. Estaba de moda vaticinar qué pasaría con ese mundo virtual que se desarrollaba vertiginosamente surfeando una ola de democracia radical: miles de usuarios conectados a una misma red, sin filtros, sin poderes políticos o económicos diciendo qué o quién era bueno o malo.


En ella estaban ocurriendo cosas extrañas. Esos usuarios eran anónimos o adoptaban identidades inventadas, algo que tenía el efecto secundario de dificultar las discriminaciones y blindar la libertad de expresión. Además, se habían cargado la necesidad de un árbitro (el Estado) adoptando lógicas colaborativas para desarrollar las incipientes herramientas digitales. Apenas había intercambios monetarios y parecía que no eran demasiado necesarios: su principal recurso económico, la información, se consideraba un bien común y de libre acceso. Una cosa de locos.


Internet tenía el potencial para cambiarlo todo. ¿Cómo lo haría? Los investigadores dejaron volar su imaginación. Trasladar cada vez más aspectos de la sociedad a un terreno con ese tipo de lógicas parecía prometedor, daba pie a la utopía. Muchos análisis se perdieron en el océano de posibilidades abierto por esa red de redes.


Benkler en cambio, puede que como un ejercicio para evitar que ese optimismo cegara su investigación, trató la cuestión desde una perspectiva liberal. En 2006 publicó La riqueza de las redes: cómo la producción social transforma los mercados y la libertad (Icaria), que rápidamente se convirtió en la biblia de Internet, un manual que explicaba todo lo que allí estaba pasando. Benkler logró la cátedra de Derecho Empresarial de Harvard un año después.


Su análisis alcanzó tal relevancia que en 2013 fue citado por un tribunal militar de EEUU para uno de sus juicios del siglo. Los abogados de la defensa lo consideraban su testigo estrella. Su cliente podía ser condenado a muerte o cadena perpetua si el académico no conseguía convencer a la juez castrense con su tesis: Internet había crecido hasta hacer florecer una esfera pública propia, que se desarrolló creyéndose libre e independiente, al calor de esa democracia radical.


Benkler tenía que salvar a la persona que creyó que la información sobre los crímenes de guerra de EEUU en Irak y Afganistán era un bien común. Que se la suministró la organización que sabía que la convertiría en dominio público. Iba a ser testigo de la defensa del filtrador de Wikileaks Bradley Manning.


El catedrático de Harvard explicó en el juicio que el proceder del soldado no era diferente al de cualquier filtrador de la prensa convencional: Wikileaks "cumplía en el periodismo en Internet el papel específico de proporcionar una solución en red para el periodismo de investigación basado en filtraciones, que en el pasado solo realizaban organizaciones relativamente grandes y unificadas". Que los de Julian Assange consideraran la información como un bien común y permitieran la descarga en masa de todos los documentos en su poder (también por los enemigos de EEUU) no cambiaba nada. Funcionaba como cuarto poder en red, pero había mejorado la experiencia del usuario.


Manning no se libró de una condena ejemplarizante de 35 años, la mayor impuesta nunca en EEUU a un filtrador. Pero sí del cargo de "colaborar con el enemigo" que le habría costado la muerte o la cadena perpetua. Solo los sectores más reaccionarios consideraron justa su pena, razón por la que Chelsea Manning no la cumplió. Aunque esa es otra historia.


¿Quién teme al lobo feroz?


La condena de Manning fue la prueba definitiva de cómo los poderes tradicionales iban a actuar contra Internet y sus principios originales. No les gustaba nada ese potencial de influir en la agenda política. Menos que los usuarios aspiraran a ser un cuarto poder al que no se podía poner cara, al que no se podía presionar ni sentar en un consejo de administración. Todo ese discurso propio, tan crítico con la manera en la que se había gobernado el mundo hasta entonces, que ganaba adeptos a toda velocidad, que espoleaba protestas prodemocracia como el 15-M o Occupy Wall Street. Tenía muy mala pinta. Había que pararlo.


Desde entonces se han atacado todos y cada uno de los valores que dieron forma a la esfera pública original de la red. El anonimato, intrínseco en derechos como el sufragio universal, se asoció con los peores delitos imaginables, como la pederastia y el terrorismo. Se ha recortado la libertad de expresión en Internet hasta el punto de que la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información ha calificado el 2017 como el año de los delitos de opinión. Se ha permitido al capitalismo reproducirse por la red pervirtiendo sus lógicas colaborativas hasta convertirlas en meras estrategias de marketing.


Quedaba una. Quizá la libertad más fundamental, la más radical, la más propia de Internet. Se denomina neutralidad de la red y, aunque Internet no es neutral y nunca lo ha sido, es el principio que hacía que la red trate todos datos por igual: los de tu blog, las fotos de tus gatos y la Wikipedia corren tan rápido por los cables de fibra óptica como cualquier otro, y daba igual lo que opinaran las empresas propietarias de esos cables. ¿Una explicación rápida de lo que ha pasado? Que Donald Trump ha puesto a un exejecutivo de una esas compañías (Verizon) al mando del organismo que protegía la neutralidad de la red en EEUU y se la ha cargado a la primera oportunidad.


Lo que queda por delante se entiende mejor con un ejemplo: ese vídeo de Youtube que va a trompicones a pesar de que el anuncio previo se ve perfectamente. Youtube prioriza el anuncio respecto al youtuber cualquiera que tú querías ver. A partir de ahora, EEUU permitirá a las compañías que ofrecen conexión a Internet hacer lo mismo, pero en toda la red. La empresa que pague irá rápido y todos aquellos que no, no. Pero el dinero no será el único motivo para priorizar unos datos sobre otros, también se hará por motivos políticos.


Lo sabemos porque hay políticos sentados en los consejos de administración de estas empresas y sus exejecutivos están en el Gobierno. Pero sobre todo, lo sabemos porque ya ha pasado: lo de Wikileaks.


Resistencia


El diccionario de Oxford ha seleccionado la expresión fake news (noticias falsas) como la palabra del año 2017. La Fundeu la tiene entre sus tres nominadas. ¿Por qué un fenómeno que ha existido siempre está tan de moda? Las noticias falsas se han convertido en una de las mayores preocupaciones de un sector de la prensa, precisamente de aquella a la que se ha pillado transmitiendo bulos bastante gordos. El motivo es simple. Se trata de un ataque más a Internet, esta vez en forma de enmienda a la totalidad: el mensaje que queda es que la esfera pública digital está llena de mentiras, que su discurso propio está contaminado.


La única prueba que han podido ofrecer las grandes cabeceras que han informado sobre el asunto es la propia pérdida repercusión de sus cabeceras entre los usuarios. Aseguran que no es que la esfera pública digital les haya dado la espalda, sino que Rusia ha desatado una campaña de desinformación que confunde a los ciudadanos. Sí, es lo que parece: están intentado llevar a Internet el contexto de la Guerra Fría de conmigo o contra mí.


Diversas organizaciones, entre ellas este medio, han señalado que la voluntad de crear comités para censurar noticias falsas resulta mucho más peligrosa que las propias noticias falsas. "Tomar medidas para que los malos no puedan generar problemas a la gente normal" ningunea la capacidad crítica del ciudadano y aspira a recortar sus derechos en pos de mantenerlo a salvo. Se parece mucho a lo que hacen sistemas autoritarios como Rusia, China o Turquía al prohibir el acceso a algunas redes sociales por la amenaza de discursos que no son capaces de confrontar. El antónimo de desinformación es información, no censura.


Internet es ahora un lugar hostil para todo aquel que pretenda conservar libertades como el anonimato, pero hay herramientas para hacerlo. La teoría es relativamente sencilla, pero no la práctica. Todas las facilidades de uso, accesos directos y dinamismo entre plataformas desaparecerán, puesto que están diseñadas precisamente para que el usuario acepte intercambiar sus datos por comodidad. Básicamente hay que navegar como una guerrilla, teniendo preparados caminos independientes que permitan evitar las autopistas de información oficiales si están son cortadas y sobre todo, no permitir que el ejercicio de derechos fundamentales quede supeditado a las decisiones de plataformas que están más cerca del poder que del ciudadano.

 

@CdelCastilloM

 

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