Miércoles, 14 Julio 2021 05:37

Piratas pandémicos

Piratas pandémicos

Ganancias multimillonarias del sector farmacéutico mundial

La industria farmacéutica mundial es uno de los grandes ganadores de esta etapa marcada por la pandemia. Saca provechos multimillonarios por derecha e izquierda. Multiplica las ventas y se beneficia, al mismo tiempo, de suculentos fondos públicos destinados a la investigación.

La empresa Moderna anunció recientemente que las vacunas anti COVID 19 le significarán este año una facturación de 19.200 millones de dólares estadounidenses en tanto BioNTech proyecta 15.000 millones.  En mayo, Pfizer, hizo pública su proyección de 26.000 millones en ventas lo que representa casi el doble de los 15.000 millones que calculaba apenas hace algunos meses.

En el primer trimestre del 2021, Moderna contabilizó una ganancia de 1.200 millones de dólares a partir de la venta de sus vacunas, entre las más caras en el mercado internacional. En igual periodo, la Pfizer reconoció beneficios netos de 4.877 millones de dólares, un 45 % más que en el mismo momento del pasado año, gracias, en buena medida, a las ventas de su vacuna contra el COVID-19.

El periódico mexicano El Financiero anticipaba ya en mayo pasado que nueve empresas “farmacéuticas disfrutarán multimillonarias ganancias de hasta 190.000 millones de dólares”, si alcanzan las metas de producción previstas para 2021.

Cifras llamativas si se recuerda que, al inicio de la pandemia, algunas de esas firmas afirmaron no tener intención alguna de obtener ganancias con la producción de los medicamentos preventivos, tal como lo señala el analista suizo Dominik Gross en un reciente artículo publicado en le revista Global de Alianza Sur.

Sin embargo –acota el portavoz de la plataforma helvética que reúne a las más importantes ONG de cooperación al desarrollo del país–, estas cifras no son tan sorprendentes si se consideran los modelos y mecanismos de mercado empleados por los gigantes farmacéuticos.

La ONG Public Eye (mirada ciudadana) analizó recientemente estos modelos en su informe Big Pharma takes it all (Las grandes farmacéuticas se lo llevan todo) https://www.publiceye.ch/fileadmin/doc/Medikamente/2021_PublicEye_BigPharmaTakesItAll_Report.pdfY subraya, que uno de los principales instrumentos para maximizar los beneficios de la industria farmacéutica es la concesión de patentes sobre los principios activos de los medicamentos.

Por otra parte, el informe recuerda que en 2020 se inyectaron 93.000 millones de euros –más de 100.000 millones de dólares– de fondos públicos para la investigación y el desarrollo mundial de estos principios activos, como parte de una intensa cooperación con las universidades. Sin embargo, los derechos de patente aseguran que solo las empresas (co)desarrolladoras de estos principios se beneficien de los ingresos por la venta de los medicamentos.

No se autoriza a terceros a fabricar o vender los ingredientes activos sin adquirir una licencia de los propietarios. Estas normas están vigentes desde hace 25 años en el marco del Acuerdo ADPIC que regula los diferentes aspectos de los derechos de la propiedad intelectual relacionados con el comercio, recuerda Dominik Gross.  (https://www.wto.org/spanish/tratop_s/trips_s/t_agm0_s.htm).

Este Acuerdo se firmó en 1995 como producto de la presión de los países del Norte. Desde hace meses, numerosas naciones, organizaciones ciudadanas y la misma OMS (Organización Mundial de la Salud) advirtieron que este Acuerdo agrava el riesgo sanitario planetario. Ya que la protección a las patentes crea una escasez artificial de vacunas, lo que produce el aumento de los precios y dificulta así la eficaz y equitativa distribución entre todas las naciones. Llamaron y siguen exigiendo que, ante la emergencia pandémica, se libere ese derecho de patente y se permita democratizar la producción de vacunas en forma descentralizada allí donde se puedan fabricar.

El enfoque de las grandes transnacionales farmacéuticas perjudica especialmente a los habitantes de los países del Sur con bajos ingresos que no pueden permitirse una atención sanitaria ni vacunas costosas. Según el blog Our World in Data, al que hace referencia la revista Global, mientras que en América del Norte y Europa ya se han administrado, respectivamente, 58 y 43 vacunas por cada 100 habitantes, en África sólo se contabilizan 2 vacunas cada 100. Asia y Sudamérica se sitúan en un punto intermedio, con 18 y 24 vacunas administradas.

En una perspectiva a mediano plazo, según las previsiones publicadas por The Guardian – y retomadas recientemente en el sitio francés Statista, se calcula que Moderna será la empresa con mayores ventas de su vacuna por más de 35.000 millones de euros entre 2021 y 2023 (unos 43.000 millones de dólares). Las ventas de Pfizer, en ese mismo periodo, se proyectan en casi 20.000 millones de euros.

La misma fuente asegura que el costo medio mundial, a valores de marzo 2021, de las dos dosis, es de 31 euros (casi 37 dólares) tanto para la Pfizer/BioNTech como para la Moderna; 23 euros cuestan la Sinovac; 17 euros la producida por Gamaleya y 6 la de AstraZeneca. Una dosis única de la Johnson-Johnson oscila en los 8 euros.

¡Al abordaje!

La pandemia causa un impacto devastador en todo el mundo, pero especialmente en los países en desarrollo y emergentes. Las naciones ricas han acaparado casi todas las vacunas, tratamientos y pruebas disponibles en el mundo.

La desigualdad en el acceso a estos dispositivos médicos esenciales se debe a una escasez artificial creada por el sistema de monopolio farmacéutico basado en patentes. En lugar de cuestionar este modelo de negocio perjudicial, los países ricos lo defienden con vehemencia, denuncia Public Eye.

Y pone de manifiesto la hipocresía de esas naciones, así como de la industria farmacéutica, cuyas grandes declaraciones de solidaridad nunca han estado tan alejadas de la realidad como durante esta crisis sanitaria mundial. “Los Estados tienen el deber de proteger el derecho humano a la salud: deben intervenir para garantizar un acceso equitativo a las tecnologías médicas para combatir el COVID-19. Las soluciones existen; es una cuestión de voluntad política”, subraya la ONG helvética.

El Big Pharma takes it all analiza las diez estrategias utilizadas por los gigantes farmacéuticos para maximizar sus beneficios y aprovechar la crisis sanitaria en su beneficio, en detrimento del interés público.

Un punto de arranque de esas estrategias es la definición de las prioridades de investigación y desarrollo en función de la ganancia que obtendrán. El control abusivo de las patentes constituye otro pilar del modelo transnacional que prioriza, fundamentalmente, las necesidades de los países ricos y no el bien común planetario.

Como lo señala el estudio, “los gigantes farmacéuticos y los países ricos también son cómplices durante una pandemia como la de COVID-19. Las naciones ricas como Suiza firman acuerdos exclusivos (ndr: con esos gigantes) a precios excesivos y hacen recaer la carga de estos contratos opacos en la salud pública”, que paga el contribuyente con sus impuestos.

Todo esto, sin ninguna transparencia y rechazando la obligación de rendir cuentas; socializando los riesgos, pero “privatizando los beneficios”; aprovechando al máximo de los fondos públicos; imponiendo precios injustificables e incontestables y priorizando la distribución de dividendos por sobre la inversión en nuevos medicamentos.

La estrategia multinacional farmacéutica integra también el trabajo a gran escala de cabildeo y presiones en las esferas de decisión. En Estados Unidos, señala Big Pharma takes it all, el mayor mercado del mundo, 39 de los 40 representantes legislativos que han recibido las mayores contribuciones de las empresas farmacéuticas forman parte de los comités que se ocupan de las cuestiones parlamentarias relacionadas con la salud. También en Suiza, “los grupos de presión de la industria farmacéutica son omnipresentes y no están regulados”, y cualquier intento de reducir el precio de los medicamentos –que es uno de los más caros del mundo–, se enfrenta a una intensa resistencia, subraya.

Resistencia ciudadana

Sin poner en duda la importancia decisiva de la vacunación para enfrentar la pandemia, cada vez son más los actores de la sociedad civil planetaria que critican con vehemencia esta nueva ofensiva de las multinacionales del sector.
Y se pronuncian, como los autores del Pharma takes it all , a favor de medidas posibles, que están a la mano de gobiernos y empresas, para abaratar costos, democratizar la producción de vacunas y generalizar el derecho de cada ser humano a estar protegido contra el COVID-19.

Entre ellas, el apoyo al fondo común de acceso a la tecnología COVID-19 (C-TAP), lanzado por la Organización Mundial de la Salud como solución global para el acceso equitativo a pruebas de diagnóstico, tratamientos y vacunas. Así como el sostén a la solicitud de una exención temporal de determinados aspectos del Acuerdo ADPIC para productos médicos necesarios en el control pandémico. Instan –sobre todo a los países ricos—a no almacenar vacunas y apoyar el mecanismo internacional COVAX para la equidad de la distribución de las vacunas.

Como ejercicio básico de transparencia, proponen que se publiquen los contratos firmados con los fabricantes de vacunas. Y se pronuncian a favor de fomentar las iniciativas de ciencia abierta para un acceso equitativo a la prevención, al diagnóstico y al tratamiento de enfermedades. Y la necesidad de aplicar la resolución de la OMS sobre la mejora de la transparencia de los precios de los medicamentos.  La inversión pública en investigación y desarrollo debe estar sujeta a condiciones claras y a una política razonable de precios.

En síntesis, estos actores sociales del mundo entero denuncian a los piratas modernos del sector farmacéutico. Les exigen que bajen de sus naves, que entreguen sus espadas y dejen de aprovecharse del COVID 19 para maximizar sus beneficios. Que no impongan cláusulas de confidencialidad a los gobiernos y acepten que los contratos salgan a la luz pública.

El debate de sociedad está abierto y toca a su misma médula: la vida de la humanidad y el tipo de sistema de salud para asegurarla. Anteponiendo a los piratas modernos de la industria farma ávidos del botín con el hombre de a pie que exige gratuidad y reivindica un servicio de salud pública de calidad al servicio de todas y todos.

14/07/2021

Por Sergio Ferrari, desde Berna, Suiza.

Publicado enEconomía
La Justicia hondureña declara culpable a David Castillo, autor intelectual del asesinato de Berta Cáceres

El Tribunal de Sentencia de Honduras ha fallado en contra de Castillo, directivo de la compañía DESA S.A. responsable del proyecto contra el que luchaba la histórica defensora de la Tierra.

 

El Tribunal de Sentencia de Honduras ha fallado este lunes en contra de Víctor David Castillo, considerado autor intelectual del asesinato en 2016 de la activista ambiental y líder indígena Berta Cáceres, quien se opuso a través de la lucha social a la construcción de una represa hidroeléctrica en el río Gualcarque, un lugar sagrado y vital para las comunidades nativas de la zona noroccidental del país centroamericano. La magistrada ha dictado prisión preventiva para el condenado y ha señalado el 3 de agosto como fecha para anunciar la pena a la que se enfrenta.

El fallo llega después de 45 días de audiencia, iniciados el pasado 6 de abril, en los que el Ministerio Público y la acusación que representa a la familia de Cáceres han presentado 62 pruebas para acreditar los vínculos de Castillo con los autores materiales del asesinato y las siete personas que ya fueron condenadas en 2018. 

Los familiares y los miembros del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) señalaron desde el primero momento a Castillo, a quien le consideran autor pleno de la muerte de la activista, pues él era directivo de la empresa Desarrollos Energéticos DESA S.A. que estaba detrás del proyecto hidroeléctrico al que se oponía Cáceres y todo el pueblo indígena lenca. 

"En este juicio se ha demostrado que David Castillo, bajo órdenes de la familia Atala Zablah [dueña de la empresa DESA], coordinó con la estructura inferior de sicarios acciones de persecución, vigilancia y ataque que culminaron en el asesinato de Berta Cáceres", argumentan a Público miembros miembros del equipo legal del COPINH, organización que considera el fallo emitido este lunes como una "victoria popular".

Durante el juicio se han acreditado los vínculos que Castillo tenía con personas ya condenadas por la muerte de Cáceres. Entre ellos, destacan las conversaciones telefónicas que el gerente de la hidroeléctrica tuvo con Douglas Bustillo, empleado de DESA S.A. condenado a 30 años de cárcel en 2018. Esta persona mantuvo varias comunicaciones reveladoras con el directivo, entre ellas, unos mensajes relacionada con un primer intento de asesinato que fue fallido. Además, según ha indicado la jueza, fue el nexo de unión entre Castillo y el resto de sicarios.

La magistrada ha informado que, pese a no haber pruebas directas que puedan vincular a Castillo con los autores materiales del crimen, existen numerosas pruebas indiciarias de su implicación en el delito. En ese sentido, ha sostenido que las conversaciones telefónicas y los mensajes enviados con lenguaje en clave es una señal clara que, unida a otras "de manera causal", dejan la defensa del acusado en una situación delicada. El contexto social también parece determinante para los jueces, pues la magistrada ha señalado este lunes la importancia que tuvo Cáceres para frenar las obras de la represa y cómo su liderazgo pudo generar cierta animadversión en la compañía hidroeléctrica.

Berta Cáceres sufrió una persecución constante durante años que culminó con su asesinato. Parte de su familia tuvo que abandonar el país durante algunos meses y ella misma se vio obligada a dormir cada noche en un lugar diferente para evitar ser secuestrada. La fuerza de su discurso y su capacidad de movilización social llevó a visibilizar el conflicto más allá de las fronteras de Honduras, por lo que algunas compañías internacionales, como la china Sinohydro o la Corporación Financiera Internacional (adscrita al Banco Mundial) terminaron retirando su inversión. Para el Tribunal, este contexto es una prueba indiciaria más de los vínculos que pudo tener Castillo, como directivo de la empresa DESA S.A., en el asesinato de la activista.

Una puerta abierta para seguir investigando

El fallo de este lunes no sólo declara culpable a Castillo, sino que le señala como coautor intelectual del crimen, lo que significa que el Tribunal deja la puerta abierta para seguir investigando el asesinato. Este hecho ha sido celebrado por el COPINH, la Plataforma Solidaridad por Honduras y por las hijas de Cáceres, quienes consideran que había alguien por encima de Castillo, además de otros funcionarios y personas de la administración que presuntamente podrían haber estado al tanto de los planes de DESA S.A..

Laura Zúñiga, hija de Berta Cáceres, dice en declaraciones a Público que durante todo el juicio ha quedado patente "la poca decisión del Estado para investigar a las personas poderosas, como la familia Atala Zablah, que tienen grandes influencias en el país". Asimismo, argumenta que la culpabilidad de Castillo debe servir para "romper con la impunidad" y para "abrir procesos judiciales en contra de los otros autores intelectuales".

madrid

05/07/2021 19:10 Actualizado: 06/07/2021 10:17

Alejandro Tena@AlxTena

Publicado enInternacional
Puerto de Santos en Brasil, el país que registró la mayor caída en la inversión extranjera de la región. Foto: IBEMAR

Latinoamérica fue la zona en desarrollo donde la pandemia perjudicó más a las inversiones extranjeras, ya que éstas cayeron un 45 % en los países latinoamericanos, por encima del 35 % de media mundial, analizó hoy un informe de Naciones Unidas que prevé una lenta recuperación en la región.

El estudio anual de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que actualiza datos de principios de año, indica que América Latina recibió 88.000 millones de dólares en inversiones extranjeras directas, lejos de los 160.000 millones de 2019.

En contraste, el flujo de inversiones en África bajó un 16 %, en Asia incluso subió (un 4 %), y como media en las economías en desarrollo la caída fue de sólo el 8 %.

"Las economías latinoamericanas enfrentaron un colapso en la demanda de exportaciones, la caída de los precios de las materias primas y la desaparición del turismo, lo que provocó una de las peores contracciones en la actividad económica en todo el mundo", analizó el director de inversiones y empresas de UNCTAD, James Zhan.

En Brasil, la recepción de inversiones cayó un 62 %, para totalizar 25.000 millones de dólares, afectada esta economía por la menor entrada de capital en extracción de petróleo y gas, suministro de energía y servicios financieros.

Especialmente dramático fue el caso de Perú, donde una de las peores recesiones económicas del mundo, combinada con la inestabilidad política, provocó que las inversiones se desplomaran: de 8.000 millones de dólares en 2019 se cayó a 982 millones en 2020.

En Centroamérica el descenso fue algo menor, de sólo el 24 %, debido sobre todo a la situación en México, donde a causa de ganancias reinvertidas la inversión extranjera sólo se redujo un 15 %, hasta totalizar 29.000 millones de dólares el pasado año.

Para 2021, la UNCTAD espera que los flujos de inversión hacia y desde Latinoamérica se mantengan a un nivel bajo, y vaticina que no recuperen niveles previos a la pandemia hasta 2023, un año más tarde de lo apuntado por las predicciones a nivel global.

"Los inversores extranjeros (en Latinoamérica) se centrarán en la energía limpia y los minerales críticos para ella, impulsados por un nuevo progreso mundial hacia una recuperación sostenible", prevé el informe de Naciones Unidas.

A nivel global, la inversión foránea directa, que ascendió a un billón de dólares (un tercio menos que el billón y medio de 2019) cayó de manera más pronunciada en los países desarrollados (un 58 %), especialmente en Europa (80 %), aunque también se espera que la recuperación sea más rápida en esas economías.

UNCTAD estima que para este año la inversión extranjera aún será un 25 % menor a la de 2019, último año antes de la pandemia.

También subraya que las perspectivas de crecimiento en 2021 y 2022 aún están rodeadas de incertidumbre, ya que dependerán de factores tales como posibles recaídas de la pandemia, el impacto potencial de los planes estatales de recuperación económica en la inversión o las presiones políticas.

 

21 junio 2021

(Con información de EFE)

Publicado enEconomía
La industria de la salud privada rinde cuentas sólo a sus accionistas, y eso se mide en ganancias, no en el bienestar de las comunidades, afirma el doctor Eric Manheimer, autor de Doce pacientes, obra en la cual se basa la serie New Amsterdam. Foto cortesía del Fondo de Cultura Económica

La pandemia no fue un accidente, fue pronosticada; el Covid ha sido estudiado por más de 20 años, dice

La industria sanitaria tiene un componente de élite que ofrece lo mejor a unos cuantos, pero el costo de ese sistema podría no sólo estar generando más enfermedad, sino que también estaría minando la democracia, señala el médico que manejó 14 años el hospital público estadunidense más famoso y antiguo

 

Nueva York., El doctor Eric Manheimer, director médico durante 14 años del hospital público más famoso y antiguo de Estados Unidos y autor de Doce pacientes, que narra desde ese hospital la gran pugna por el bienestar y rescate de seres humanos ante condiciones sociales y económicas que nos enferman –libro en que se basa la serie de televisión New Amsterdam–, comenta que después de más de un año de la pandemia queda claro que la lucha por la salud del pueblo debe rechazar el modelo de salud privatizador y de lucro estadunidense que se propaga a nivel mundial.

La ira digna de quien fue director médico del hospital Bellevue en Nueva York –el cual atiende desde jefes de Estado y ejecutivos de Wall Street hasta inmigrantes indocumentados y reos de la prisión Rikers– centra su crítica en la industria médica y el amor a sus compañeros que diariamente buscan rescatar y sanarnos.

La Jornada: ¿Qué está al centro de la disputa por la salud en el mundo hoy día?

Eric Manheimer: “El sistema de salud de Estados Unidos se está globalizando, poco a poco, en parte por un proceso deliberado de privatización de servicios de salud.

“Les cuento un ejemplo de esto en México. Una amiga pidió verme porque estaba preocupada por un diagnóstico de cáncer de mama que recibió de un doctor que todos quieren y recomiendan. Llega con unos fólders grandes –resultado de que el médico no te ve, sino te receta muchos exámenes médicos y te entrega ese archivo. Si uno realiza suficientes exámenes sobre cualquiera, siempre se va a detectar algo, pero generalmente son falsos positivos. ¿Qué es lo que pasa? Ese doctor tiene un negocio que se dedica a recetar exámenes médicos, 99 por ciento de los cuales son innecesarios, y ahí comienza el proceso de canalizar el caso a especialistas. Resulta que esta amiga no tenía lo que le habían dicho. ¿Qué ocurrió?: No tienes un doctor, tienes una máquina de exámenes que genera mucha lana. Es sólo un ejemplo de cómo el sistema en México está imitando al de Estados Unidos, donde hay un exceso de exámenes, lo cual nutre los temores de pacientes, mientras generan indicaciones de otros malestares que requieren aún más exámenes y segundas opiniones. En este ejemplo ni uno solo de los especialistas le hizo un examen físico básico a esta mujer. Fue una biopsia de su cartera. Eso es lo que está ocurriendo en México, como en otros países.

“La industria de salud privada no rinde cuentas sobre la salud de poblaciones. Lo único que sabemos de ellos es cuánto dinero ganan las empresas de servicios de salud cada trimestre. Sólo rinden cuentas a sus accionistas y eso se mide en ganancias, no en la salud de una población.

“La industria de la salud podría ser una de las más responsables de la falta de sanidad en una población… Hoy día, el gasto en el sector representa 20 por ciento del PIB en Estados Unidos, es decir, 4 billones de dólares anuales, y sigue subiendo. Es tan grande, que según algunas investigaciones ese gasto no sólo limita lo que se debería gastar en educación e infraestructura, sino que podría ser el mayor factor en suprimir el ingreso de la clase trabajadora, el cual no se ha elevado en 40 años al tener que pagar costos cada vez más altos.

"En resumen, la industria de la salud tiene un componente de élite que ofrece todo lo mejor a unos cuantos, pero el costo de ese sistema podría no sólo estar generando más enfermedad, sino hasta minando la democracia."

–¿Cómo diagnosticaría esa lucha diaria de doctores que se dedican a la salud de seres humanos dentro de este modelo?

–Al inicio de mi carrera me di cuenta de que mucho de lo que aprendí en la escuela de medicina no es relevante. Obvio que los tratamientos y otros conocimientos médicos sí, pero no explicaba por qué la gente estaba en un hospital, cómo llegaron ahí, cómo y qué tanto se les trató.

“A lo largo de los siguientes 10 años, tuve que aprender más sobre sociología, antropología médica, economía, historia, todos los aspectos de contexto que rodean a los pacientes, sus comunidades incluyendo la estructura socioeconómica, raza, el tema de disparidad de género. Me di cuenta de que lo que necesitaba hacer era aprender a través de mis pacientes, escucharlos, entender sus historias.

“Para ilustrar lo que digo: estás en un consultorio donde hay un doctor y un paciente. Están solos, aislados, la puerta cerrada. Pero la realidad es que hay un sinnúmero de fuerzas gigantescas presentes dentro de esa oficina. Está el lugar de donde llegó el paciente, su código postal, la historia de su familia, la historia de su migración, su educación, el tema de alcoholismo y drogas, o no, entre otras cosas. Para el doctor, también están presentes varios factores, incluidos algunos que limitan su visión, su capacitación, el sistema en que trabaja, y si éste es público o privado, cómo se les paga, entre otras variables infinitas.

"Lo que tuve que hacer durante los años siguientes fue detectar esos campos gravitacionales invisibles (en encuentros entre pacientes y médicos), los cuales pueden ser manifestaciones de desigualdad, racismo, todas las construcciones sociales de la salud. Al atender al paciente tenía que tomar eso en consideración y no sólo con la libreta de recetas médicas a la mano y ordenando más y más exámenes, de hecho, justo aprendiendo a no hacer eso. Cuando llegué a mi máximo punto de madurez como doctor es cuando logré decirme a mí mismo que no, que ya basta."

–A más de un año de que estalló la pandemia, ¿qué hemos aprendido y qué no?

–Primero, la pandemia fue pronosticada. No fue un accidente, no fue un evento, no fue un meteorito que llegó de repente. El virus Covid ha sido muy estudiado por más de 20 años, y es porque ha habido otras manifestaciones del virus en 2003 y otra más. Se supone que fue transmitido de animales a humanos, igual que funciona la pandemia de la influenza cada año. De hecho, 60 por ciento de todas las infecciones en humanos se originan en animales, esto ha sido desde siempre. No hay nada raro con eso.

“¿Pero por qué estamos padeciendo estas pandemias? Tiene que ver con la invasión de la población humana al hábitat animal. Hemos cruzado las líneas. Habrá más pandemias, algunas recurrentes, otras nuevas. Sabemos por qué.

“Pero la pregunta es si podemos, como agrupaciones de naciones, lograr que instancias como la Organización Mundial de Salud tenga la capacidad para enfrentarlas. Hasta ahora, no ha existido la voluntad política para lograrlo. Veamos: el monto de dinero que Estados Unidos gasta en construir un portaviones fácilmente podría pagar, y varias veces, todo lo que se necesita hacer de manera colectiva para lograrlo, no estamos hablando de nada extraordinario, sino de hacer lo que ya hacemos con la influenza.

“Qué más aprendimos? Que se lograron producir todas estas vacunas, pero el problema está en quiénes tienen acceso. Estamos viendo tasas de mortalidad enormes en países donde no están disponibles. No sabemos si habrá acceso universal a la vacuna, eso de a quién se le tiene que pagar, quién tiene la patente o la licencia, todo esto está al centro de la pregunta sobre si la pandemia es un asunto monetario y no de salud pública.

"Lo otro que aprendimos es que gobiernos autoritarios son un gran problema. Estados Unidos, cuando estaba gobernado por Trump, causó medio millón de muertes excesivas (o sea, innecesarias). Eso, de hacer de esto un tema político, jugar con eso de los cubrebocas, y más, igual que Bolsonaro."

Doce pacientes (Twelve Patients) será publicado en español próximamente por el Fondo de Cultura Económica. New Amsterdam, del cual Manheimer no sólo es la inspiración, sino el principal asesor médico, se puede ver en Netflix.

Manheimer sobre la pandemia en La Jornada (https://www.jornada.com.mx/2020/05/02/politica/008a1pol).

Publicado enInternacional
Zhang Yiming, fundador de ByteDance, donde posa en su sede en Pekín en 2019.Gilles Sabrie / Bloomberg

Por primera vez, la ciudad china adelanta a Nueva York y se coloca como la localidad que acoge al mayor número de grandes fortunas del mundo

Ni Nueva York, ni Londres, ni París. Por primera vez, Pekín se ha convertido en la ciudad que concentra mayor número de supermillonarios en todo el planeta, en una ilustración de la fuerza de su economía —la única de las grandes que creció el año pasado— mientras el resto del mundo lucha aún por superar la pandemia de la covid 19. La capital china, de 20 millones de habitantes, es el hogar de cien de las personas más ricas del mundo, mientras que su inmediata competidora, Nueva York, acoge a 99, según un estudio de la revista Forbes.

En total, un 10% de los 2.750 mayores millonarios mundiales residen en cuatro ciudades chinas: además de Pekín, las urbes favoritas de los magnates chinos son Shanghái, la capital económica del país; Shenzhen, la capital tecnológica, y Hangzhou, sede del gigante del comercio electrónico Alibaba. Esta última ciudad, en el este de China, se sitúa por primera vez entre las diez metrópolis con mayor concentración de superricos y expulsa de la lista a Singapur.

Entre las cuatro provincias han sumado 96 nuevos supermillonarios —aquellos que poseen una fortuna personal superior a los mil millones de dólares—, mientras que las otras seis en la lista de diez ciudades con mayor número de ricos “solo” agregan 53 más. En Pekín, el elenco de magnates creció en 33 personas a lo largo del año pasado.

Las fortunas del centenar de los más ricos en Pekín acumulan 484.300 millones de dólares, más que todo el PIB anual de Argentina (unos 450.000 millones de dólares) y el doble del de Portugal. Entre ellos, el más adinerado es el fundador de Bytedance, la empresa propietaria de la red social TikTok (o Douyin, su versión china), Zhang Yiming, que tras ver doblar su valor es dueño de 35.600 millones de dólares, según los cálculos de Forbes.

Entre los magnates pequineses que han cruzado este año el umbral de las grandes fortunas, el que acumula un mayor peculio personal es el fundador de la cadena de jugueterías PopMart, Wang Ning, que con solo 34 años suma 5.800 millones de dólares tras la salida de su empresa a Bolsa en Hong Kong el pasado diciembre.

Pero si Pekín ostenta el número uno entre las ciudades con mayor número de millonarios, la segunda, Nueva York, le supera en riqueza total de los suyos. Los Cresos de la Gran Manzana, que incorporó a siete nuevos superricos a su lista el año pasado, acumulan 560.500 millones de dólares entre sus respectivas fortunas personales. Una cantidad superior en 80.000 millones de dólares a la que suman sus homólogos de la capital china, que supera el PIB anual de Suecia y el de Bélgica, y que equivale a la suma de los de Chile, Perú y Costa Rica. El neoyorquino con más posibles es su exalcalde Michael Bloomberg, al que se le calculan bienes por valor de 59.000 millones de dólares.

Donde China recupera el liderazgo es en el número de nuevos supermillonarios: de los 388 que contaba el año pasado ha pasado en 2021 a 626, y queda solo por debajo de Estados Unidos, que presenta 724 fortunas superiores a los mil millones de dólares. Entre los magnates chinos que aparecen listados este año, 205 figuran por primera vez, mientras que otros 53 son empresarios que reaparecen después de que sus nombres salieran del Olimpo de los más ricos en años anteriores. Los chinos más ricos controlan bienes por un valor total de 2,5 billones de dólares, más del doble de los 1,2 billones del año pasado.

Muchas de las nuevas entradas que aporta China a la lista de las mayores fortunas han labrado su riqueza en el pujante sector tecnológico de su país, que el año pasado registró un crecimiento explosivo durante la pandemia tras dispararse la demanda de mayor ocio en internet y las compras electrónicas. Entre los mayores millonarios del gigante asiático figuran personalidades desde Jack Ma, fundador del gigante del comercio electrónico Alibaba y que desde el año pasado arrastra un insistente escrutinio de las autoridades, a Lei Ding, propietario de la firma de juegos online NetEase. La fortuna del primero asciende, según Forbes, a 48.400 millones de dólares. La del segundo, a 33.000 millones.

Aunque el hombre más rico de China no ha hecho su dinero con el sector tecnológico. Tampoco reside en Pekín, sino en Hangzhou. Es Zhong Shanshan, al que la revista le calcula bienes por valor de 68.900 millones de dólares después de la salida a Bolsa de su compañía de agua embotellada, Nongfu Spring, en septiembre pasado.

Por Macarena Vidal Liy

Pekín - 20 abr 2021 - 5:20 CEST

Publicado enEconomía
En plena catástrofe sanitaria Bolsonaro anunció una semana de privatizaciones

El gobierno de Bolsonaro inicia este miércoles una gran subasta de 28 infraestructuras controladas por el estado, entre aeropuertos, terminales marinas y ferrocarriles.

Espera atraer en tan solo una semana inversiones por unos 1.800 millones de dólares, un proceso que pone a prueba el proyecto privatizador del mandatario en plena crisis del coronavirus y en medio de turbulencias políticas.

Mientras la población muere por miles, el presidente y su ministro de Infraestructura, Tarcísio Freitas, aprovechan para entregar la infraestructura brasileña al capital privado.

El gobierno prevé subastar 22 aeropuertos actualmente operados por la estatal Infraero, 5 terminales portuarias (cuatro en Itaqui y una en Pelotas) y el primer tramo del Ferrocarril de Integración Oeste-Este (Fiol), entre Ilhéus y Caetité, en Bahía. El proyecto incluye la venta de los derechos de explotación por 30 años.

"Nuestro principal objetivo no es la recaudación, es la generación de inversión", afirmó en una rueda de prensa el ministro de Infraestructura, quien dio por inaugurada lo que llamó "Infra Week", como el Gobierno ha bautizado la semana de concesiones que serán realizadas en la bolsa de Sao Paulo.

La agroindustria y la minería es uno de los sectores de los empresarios nacionales a los que el gobierno busca favorecer. El ferrocarril que se entregará puede consolidarse como un corredor logístico para la exportación y transporte de mineral de hierro y granos.

Para mostrar sumisión total a la voluntad del mercado, el gobierno de Bolsonaro decidió arrodillarse a voluntad de posibles compradores para contratar a otra empresa para que sea la operadora de la terminal subastada, es decir, además de privatizar, también avanza con la subcontratación que atenta contra los derechos y los salarios de los trabajadores.

Los proyectos de privatización se duplicaron con creces. En 2020, el ministerio de Suministro de Infraestructura, en línea con las políticas neoliberales del ministro de Economía, Paulo Guedes, había ofrecido voluntariamente 9 bienes públicos al mercado. Hoy, con el impacto de la pandemia en su negocio, la demanda en la zona portuaria ha aumentado, mientras que en los aeropuertos ha caído drásticamente.

El gobierno está entusiasmado mientras con las incertidumbres de la pandemia genera mayor desempleo, el hambre y la inflación. El “apetito” por concesiones de largo plazo se explica por el alto potencial de rentabilidad con compras de activos muy devaluados, con inversores que buscan rentabilidad en entornos con tipos de interés bajos y precios aún más rentables. La devaluación del real frente al dólar es uno de esos “triunfos” del gobierno de Bolsonaro, lo que demuestra que la crisis de salud y económica que afecta a la población trabajadora y pobre es una oportunidad de negocio entre ellos y el mercado.

Martes 6 de abril | 19:47
Publicado enInternacional
En la pandemia fortuna de firmas deportivas de EU sube en 92 mil mdd

En un año marcado por la pandemia y las medidas que obligaron a los estadios a cerrar o tener aforo limitado, 64 propietarios de 68 franquicias deportivas en Estados Unidos incrementaron su fortuna en 92 mil millones de dólares, mientras millones de personas perdían empleo, ingresos o caían en la pobreza en ese país, revela un estudio realizado por el Instituto de Estudios Políticos (IPS, por sus siglas en inglés) y Americanos por la Equidad (ATF).

Los 64 multimillonarios que poseen las franquicias deportivas tenían una riqueza de 326 mil millones de dólares hasta el 18 de marzo de 2020; al finalizar enero de 2021 asciende a 418 mil millones de dólares, un alza de 28 por ciento desde que se iniciaron las primeras medidas de confinamiento a nivel global para aminorar los contagios de Covid-19.

Reciben elevados subsidios

"La ganancia privada de los multimillonarios deportivos, en medio de tanto dolor público, es irritante, pues muchas franquicias han sido beneficiarias de las donaciones de los contribuyentes", enfatizó el estudio.

Detalló que en las últimas décadas, según datos de Field of Schemes, firma especializada en temas deportivos, 25 equipos profesionales propiedad de 26 multimillonarios, han recibido 8 mil 900 millones en subsidios de los contribuyentes para ayudar a construir o actualizar estadios y hacer otras inversiones. "Estos propietarios de equipos subvencionados públicamente han visto aumentar su riqueza 20 mil millones durante la pandemia y 48 mil millones desde marzo de 2016", precisó.

"Sólo en cinco años, cuando se recortaron acuerdos fiscales, la riqueza colectiva de los multimillonarios del deporte se disparó 171 mil millones de dólares, o casi 70 por ciento. Su riqueza combinada, de 247 mil millones en marzo de 2016, había crecido a 418 mil millones para finales de enero de este año", refirió.

La ganancia de 92 mil millones entre los 64 multimillonarios dueños de franquicias deportivas desde marzo de 2020 podría pagar un estímulo para el alivio de la pandemia de 275 dólares por cada uno de los 330 millones de habitantes de Estados Unidos, calculó el estudio.

"El monto representa casi una tercera parte del costo de 290 mil millones al proporcionar 400 dólares por semana a los beneficiarios de programas de desempleo existentes hasta septiembre en ese país. Esa larga racha ganadora es sólo parte del dominio de una dinastía nacional de 660 multimillonarios estadounidenses, cuya riqueza ha crecido 1.2 billones de dólares, o 40 por ciento, durante la pandemia, pues pasó de de 2.9 billones a 4.1 billones", señaló.

El estudio fue hecho por las dos organizaciones, a propósito del Supertazón de futbol americano profesional, que enfrentará el próximo domingo a Kansas City y Tampa Bay. Al respecto, detalló que tanto la familia Hunt, propietaria de Jefes de Kansas City, como la Glazer, de Bucaneros de Tampa, continuarán su largo reinado en Estados Unidos.

Se estima que el patrimonio de los Hunts es de 6 mil 200 millones de dólares, un alza de 400 millones de dólares durante la crisis de Covid-19, mientras los propietarios de Kansas City recibieron 250 millones de dólares en subsidios de los contribuyentes para renovar el estadio en 2006.

"Todo eso mientras los fanáticos en casa están perdiendo sus vidas y sus medios de subsistencia. El trabajo en equipo real requeriría que los multimillonarios paguen su parte justa de impuestos", dijo Frank Clemente, director ejecutivo de ATF.

Publicado enEconomía
Sofia Coppola: "En Hollywood se están produciendo cambios"

Entrevista a la directora de "En las rocas"

A los 49 años, ya es una veterana con siete títulos que obtuvieron premios importantes. Su última película la reunió con Bill Murray, pero ya prepara nuevos proyectos.

 

Si existió alguna vez alguien que se dedica a la dirección y suena literalmente como sus películas, es Sofia Coppola. De tono tranquilo, la realizadora de 49 años tiene una voz meliflua y gentil que inmediatamente recuerda a su trabajo. A menudo Coppola hace películas climáticas que envuelven al espectador en atmósferas delicadas, sea la bruma de jet lag de Perdidos en Tokio a los suburbios bañados por el sol en Las vírgenes suicidas, su debut de 1999. Sus películas contemplativas se sitúan bien lejos de esas expresiones más grandes que la vida misma que supo fijar su padre Francis Ford Coppola, producciones como El Padrino y Apocalypse Now. Del mismo modo, ella no expresa ninguna de las intensidades de alto voltaje de su primo, el actor Nicolas Cage. La suya es una de las grandes dinastías de la realización cinematográfica estadounidense -están también su hermano Roman y su sobrina Gia-, pero el trabajo de Sofia se sostiene por su propio derecho, y la ha visto emerger como una de las más visionarias directoras de su generación.

Durante los últimos 21 años y siete películas, entonces, Sofia Coppola apareció como una personalísima voz en la escritura y la dirección. Ganó un Oscar por el guión para la pantalla de Perdidos en Tokio, apenas su segunda realización. En un rincón del corazón (2010) se llevó nada menos que el León de Oro en el Festival Internacional de cine de Venecia. Y en 2017 su remake de El seductor le dio el galardón a la Mejor Dirección en el Festival de Cannes. Aún sus películas menos lucidas, como la despareja María Antonieta, con el correr del tiempo obtuvieron una nueva apreciación. "Creo que es reconfortante cuando se empiezan a apreciar cosas que en su momento fueron consideradas extrañas", dice ella. 

En el momento en que hablamos -primero por Zoom, luego directamente por teléfono- Coppola está en París, un cambio de escenario con respecto a la Nueva York en la que vive con su familia, compuesta por su marido, el músico francés Thomas Mars, y sus hijas Romy, de 13 años, y Cosima, de 10. "Estaba preocupada por venir aquí porque escuché que se estaba cerrando todo", señala. "Pero se siente bastante normal, está todo calmado" (esto, hay que señalarlo, fue dicho unos días antes del rebrote del virus en Europa).

De todos modos, Coppola logró escapar a lo peor de la pandemia de covid-19. Logró terminar la mezcla de sonido de su película más reciente, la odisea en tono de comedia En las rocas, justo antes de la cuarentena: aunque también llegó exhibirse en salas, la realizadora cerró un acuerdo con la plataforma Apple TV+ para proyectarla en streaming. "Realmente valoro el aspecto comunal de ver una película todos juntos en una sala de cine", dice, pero con tantas personas permaneciendo en sus hogares "siento que todos necesitamos tener algo para ver en este momento."

En las rocas parece además muy apropiada para el sistema de streaming, una película amable y llevadera "como para ver cómodamente en casa", según dice. "No es un film épico que tenés que ver sí o sí en una gran pantalla o algo así". Le cuento que la vi metido en la cama y lanza una aprobación. "Hay un canal en París que mi marido y yo acostumbrábamos ver llamado The Comfort Channel. Cada vez que lo prendías, sabías que habría alguna clase de comedia romántica que era ideal para... bueno, para cuando estás con ese estado de ánimo."

Su nueva película es lo más cerca que podría estar de una de esas historias neoyorquinas a la Woody Allen. Rashida Jones (una de las actrices de Parks and Recreation) interpreta a Laura, una escritora que hace malabares con la maternidad, el trabajo y el matrimonio. Ella empieza a sospechar que su esposo Dean (Marlon Wayans) la está engañando, e incitada por su padre Felix (Bill Murray), un malicioso comerciante de arte, empieza a espiarlo. "Es una especie de idea ridícula a la que intenté aproximarme con cierto realismo", dice Coppola. En otras palabras, la clásica farsa alocada.

Por más liviana que intentara su mirada, Coppola también quería echar un vistazo a la maternidad, y a los compromisos que inevitablemente se asumen en función de ella. "Simplemente intenté interpretar ese momento en el que estuve en mi vida en el que mis hijos eran más chicos... ese ajuste que tenés que hacer. Pienso que cuando sos madre atravesás una crisis de identidad, y pensé que tendría sentido que ella pudiera ser vulnerable y lo suficientemente insegura para seguir adelante con ese loco plan. Solo se trataba de estar con ese ánimo."

El cambio de vida de pasar de "ser capaz de estar escribiendo toda la noche a tener que levantarse muy temprano" se convirtió en un tópico común entre ella y otras artistas amigas. ¿Estaba preocupada por la posibilidad de que tener hijos le hiciera perder su "toque"? "No, nunca pensé realmente así", responde. "Pero sí empezás a darte cuenta de que tenés que ser mucho más organizada con tu tiempo. Y eso es un poco lo opuesto a lo que significa ser artista, donde necesitás solo divagar. No es algo que puedas hacer en una hora. Y para alguien dedicado a la creación, es un ajuste definitorio."

El gran argumento de venta aquí es la reunión de Coppola con Bill Murray, responsable de protagonizar Perdidos en Tokio, en su único personaje nominado a un premio Oscar hasta la fecha: un actor en decadencia embarcado en un nostálgico flirteo con la estudiante interpretada por Scarlett Johansson en un hotel de Tokio. La directora y el actor siguen siendo amigos, e incluso Coppola lo dirigió en el especial de comedia A Very Murray Christmas algunos años atrás. "¡Creo que ahora mismo necesitamos un poquito de Bill Murray!", dice ella. "Tiene un gran corazón, y es muy divertido, en una manera que es absolutamente única, solo de él."

Si Murray le imprime a su personaje una buena carga de ese encanto cómico que le sale sin esfuerzo, Coppola señala que el mujeriego Felix también proviene de una generación de la vieja escuela de los hombres "que beben martinis y fuman cigarros." En un mundo post #MeToo, ella es plenamente consciente de que esos dinosaurios patriarcales ya no caen bien. "También hay muchas críticas sobre ellos, no encajan en la vida moderna", señala. En las rocas no lleva a un castigo en extremo, más bien le pega una palmadita aleccionadora en la muñeca..

Más convincente es la dinámica padre-hija que aparece en la película, algo que ya ha asomado en sus trabajos anterioremente -sea el sobreprotector padre de James Woods en su debut de 1999, Las vírgenes suicidas, o el perverso actor que encarna James Dorff, reuncontrándose con su hija de 11 años -interpretada por Elle Fanning- en En un rincón del corazón. Incluso La vida sin Zoe -el segmento del film colectivo Historias de Nueva York que en 1989 escribió junto a su padre- presenta a una hija tratando de reunir a su madre con un padre distante.

"Supongo que es un gran tema, siempre presente, para mí", concede. "Pero creo que probablemente para un montón de mujeres eso tiene un gran impacto en cómo te conforma la manera en que te relacionás con los hombres en el mundo. Y probablemente teniendo una gran figura paterna es algo especialmente presente en mi cabeza, pero de todos modos creo que es algo universal." Aun así, el impacto de su padre sigue siendo enorme. Durante sus años de crecimiento en California, él solía llevarla "a lugares donde los niños normalmente no van", recuerda con afecto. "¡Me enseñó a jugar a las cartas en el casino!"

¿Se sintió tentada de tomar aspectos de su propio padre para dibujar a Felix? "No, no tiene la personalidad de mi papá, en absoluto", señala. "Pero creo que se trata del amor entre ellos, el lazo que los une... cuando él le habla como si fuera un bebé... eso sí viene de mi vida. Pero ese personaje en realidad es una combinación de muchos personajes. No es la personalidad de mi padre, no es mi padre. Pero por supuesto, una toma cosas de la vida para tratar de que todo se sienta real y conectado."

Curiosamente, su padre -quien tiene 81 años- acaba de hacer un nuevo corte de El Padrino III para un relanzamiento por su 30° aniversario. "El está muy contento con eso", dice. Como adolescente, ella fue reclutada para reemplazar a Winona Ryder, que se bajó del proyecto, para interpretar a Mary Corleone; las reseñas fueron muy duras con ella. "Para mí es muy duro ver mi versión de 18 años", admite. "Ha pasado mucho tiempo, pero es extraño verte con ese aspecto tan  juvenil. Es raro de ver... casi como si fuera otra persona."

Luego de eso, ella pasó cierto tiempo en busca de su propia voz, fuera apareciendo en un video de Madonna junto a Udo Kier para "Deeper and Deeper", o diseñando una línea de ropa en Japón con la música Kim Gordon. Fue precisamente el compañero de Gordon en Sonic Youth, Thurston Moore, quien le recomendó a Coppola que leyera la novela de Jeffrey Eugenides Las vírgenes suicidas... aunque una historia de cinco hijas en un pacto suicida no pareciera exactamente un prospecto de éxito comercial.

"Cuando estaba empezando, fue realmente muy duro conseguir hacerlo", dice ella. Incluso después, durante años, Coppola se sintió como una voz femenina muy solitaria en el cine estadounidense. ¿Siente que Hollywood cambió para mejor? ¿Hay una mayor representación detrás y delante de las cámaras? "Sí, ha cambiado muchísimo desde que empecé, veinte años atrás", concuerda ella. "Y también creo que toda esta conversación pública ayuda a que haya más puntos de vista dando vueltas ahí afuera, seguro." ¿Y qué pasa con la brecha salarial entre hombres y mujeres, una cuestión vivamente señalada por Patricia Arquette cuando recibió su Oscar en 2015? ¿Se ha resuelto? "Sé que se habla mucho de eso", responde. "No estoy investigando mucho cuánto realmente ha cambiado. Espero que así sea. Por supuesto, tengo la esperanza de que realmente esté cambiando, de verdad."

Entonces, ¿qué hay en el futuro? Su "escape de la realidad" en la cuarentena fue dedicarse a adaptar una historia tragicómica de ascenso social escrita por Edith Wharton, The Custom of the Country, nuevamente para Apple TV+. "Es un libro que siempre amé", asegura. "Es una de sus historias menos conocidas, pero es muy amada por aquellos que conocen su trabajo". Una mirada paralela sobre el mundo, a través de una novela admirada casi en secreto. Es algo que encaja muy bien con Sofia Coppola.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Publicado enCultura
Nick Buxton: “Hay una industria de la vigilancia que ve la pandemia como una oportunidad para vender y probar nuevas tecnologías”

El activista y experto en comunicación del Transnational Institute, Nick Buxton, dibuja una batalla abierta por esta nueva crisis donde se necesitan soluciones, respuestas y políticas que muestren que un mundo alternativo es posible.

 

Aprovechar las crisis para imponer nuevas políticas que antes despertarían recelo en la población. Impulsar medidas neoliberales como soluciones a los problemas que esas mismas políticas han creado. Fingir que cambian cosas para que nada cambie. La crisis del covid-19 es nueva, pero los movimientos geoplíticos y corporativos son muy parecidos a los de siempre. Así ve Nick Buxton gran parte de los acontecimientos políticos y económicos que rodean la pandemia, así como unas elecciones entre Trump y Biden en las que, según él, “las élites y los poderes militares estadounidenses están felices con cualquiera de los dos candidatos”.

Buxton es experto en comuncación y activista en temas de política fronteriza, cambio climático, militarismo y justicia económica. Es editor del informe anual Estado del poder publicado por el Transnational Institute (TNI) y ha participado recientemente en un informe en el que detallan diez propuestas para financiar la salida de la crisis. Aunque nació en el Reino Unido y vivido en Bolivia, Pakistan y la India, responde a El Salto desde su actual residencia en California.

Pasamos de un negacionista de la crisis climática como Trump a un perfil continuista del Partido Democrática como Joe Biden. ¿Qué futuro tiene la política medioambiental estadounidense? ¿Crees que veremos un cambio de rumbo?
En términos de debate político y de conciencia pública, ha habido un cambio profundo. En todos los debates presidenciales de 2016, solo cinco minutos y 27 segundos fueron empleados en hablar del cambio climático y los compromisos en la Plataforma Demócrata fueron difusos y limitados. En cambio, a pesar del negacionismo de Trump, el tema este año fue mucho más central en todos los debates presidenciales y el programa del Partido Demócrata es más detallado y ambicioso. Hay solamente una razón que ha promovido ese cambio, los esfuerzos de los activistas -los jóvenes, estudiantes, movimientos como el Sunrise movement- que han exigido acción concreta sobre la crisis climática y han avanzado la demanda por un Green New Deal. Muchos de los movimientos apoyaron la candidatura de Bernie Sanders en las primarias presidenciales y cuando perdió, empujo un proceso donde había comités formado por funcionarios de Biden y Sanders que forzaron a Biden a aceptar un plan mucho más ambicioso sobre el cambio climático.

Sin embargo, una cosa es la postura y las promesas y otra es la realidad y lo que podemos esperar en términos de legislación y decretos. El poder de la industria petrolera sigue siendo muy fuerte dentro del Partido Demócrata y será muy difícil de superar. Siguen donando a campañas de muchos congresistas y senadores demócratas, están siempre en los pasillos de poder haciendo lobby y gastando millones de dólares en campañas para lavar su imagen y atacar cualquier propuesta que realmente amenace su poder. Van a hacer todo lo posible para promover propuestas falsas y débiles en los próximos años. Durante la transición, ya se ven señales de que están imponiendo su poder. Esta semana pasada, por ejemplo, Biden nombró al congresista Cedric Richmond para ser el intermediario con empresas y activistas en referencia a la agenda de cambio climático. Richmond tiene una larga y pésima historia como oposición a varias iniciativas legislativas sobre el medio ambiente. De hecho, él mismo también ha recibido 341.000 dólares de donaciones en los últimos diez años de la industria petrolera.

La realidad es que la candidatura de Biden es un intento de volver a un mítico pasado neoliberal donde ambos partidos colaboraban, donde había más en común que separación y donde había un consenso a favor de los intereses de las corporaciones. La esperanza, en esta ocasión, es que los movimientos ambientalistas son mucho más fuertes y mucho más  determinados a poner justicia social y racial en el centro de sus demandas. Estos movimientos no van a aceptar medidas diluidas o neoliberales y van a empujar una agenda radical y ambiciosa.

La era Trump también ha constituido un repliegue de la globalización con algunas medidas proteccionistas que han favorecido a las grandes empresas estadounidenses y atacado directamente al país que compite por ser el poder hegemónico, China. ¿Crees que cambiará algo al respecto con este nuevo presidente?
La verdad es que no creo que mucho cambie con Biden en este sentido, salvo la retórica. Biden habla de cooperación y no va a empezar batallas en Twitter, pero seguirá con una política para avanzar en los intereses económicos y políticos de los Estados Unidos. En términos de comercio, Biden ya ha dicho que no quiere lanzar nuevos acuerdos de libre comercio en el futuro cercano y quiere priorizar la industria doméstica, una política muy próxima a la de Trump.

Y en referencia a China, Biden habla del país como un competidor estratégico y no un enemigo como lo pinta Trump, pero ambos están muy preocupados por su crecimiento, que es una preocupación del Pentágono desde hace unos años. Fue durante la presidencia de Obama, donde EE UU empezó 'el pivote hacia Asia', cuando las fuerzas armadas empezaron a desviar recursos y atención del Medio Oriente hacia Asia. Sabemos que, al final, las élites y los poderes militares estadounidenses están felices con cualquiera de los dos candidatos. Hay una cierta antipatía hacia Trump por su retórica belicosa y sus instintos unilaterales, pero al mismo tiempo están muy satisfechos porque detrás de su retórica, Trump subió los presupuestos militares a su más alto nivel y bajo los impuestos para las transnacionales al más bajo. Y con Biden, tienen un líder centrista que quiere volver a un orden neoliberal e imperialista detrás de una retórica más bella, por lo que no tienen nada que perder.

Medios de comunicación sacan noticias alarmistas sobre “inmigrantes con covid”... ¿Será la pandemia una nueva excusa para reforzar la militarización de las fronteras de los países del norte?
Por supuesto que sí. Los poderes militarizados siempre buscan amenazas y riesgos para generar el miedo y avanzar en los procesos de militarización. Ya hemos visto la clausura de fronteras por razones de la pandemia. Casi 40% de los países cerraron sus fronteras completamente por un periodo de tiempo. Aunque haya una razón de salud, el problema es que se normaliza y que algunos países están aprovechando para rechazar y repudiar refugiados que están buscando asilo. Italia, por ejemplo, aprovechó la pandemia para mantener en sus puertos varias embarcaciones de rescate humanitario para migrantes que cruzan el Mediterráneo. En los Estados Unidos, Trump aprovechó la pandemia para impedir la entrada y deportar a cualquier persona sin documentos que llegaban a las fronteras y han desplegado más fuerzas armadas en su frontera. En Malasia, el Gobierno realizó redadas en Kuala Lumpur para detener refugiados.

¿Qué papel juega el poder corporativo aquí?
Más allá de los impactos inmediatos, hay toda una industria de monitoreo y vigilancia que ve la pandemia como una oportunidad para vender y probar nuevas tecnologías que quieren desplegar en las fronteras. La Agencia de Aduana y Protección de las Fronteras de los Estados Unidos, por ejemplo, está aprovechando para impulsar sus sistemas biométricos y sus escáneres de caras con la excusa de que es más higiénico que los antiguos sistemas dactilares. La industria digital está desdibujando, cada vez más, las categorías de seguridad entre los usos militares y civiles, y entre los usos medicinales y de vigilancia policial. Es muy importante estar alerta y no permitir cambios temporales justificados por la salud que podrían volverse permanentes, con consecuencias graves para nuestros derechos humanos.

Y en cuanto al control de la población por parte de los gobiernos en los países del norte, ¿qué crees que puede cambiar con esta nueva crisis?
Esto dependerá mucho de nosotros. Tras el 11 de septiembre, el aumento de vigilancia, la militarización de la sociedad, la persecución y la limitación de la movilización de los movimientos sociales se volvieron permanente con consecuencias que sufrimos todavía hoy, que no hemos recuperado. Estamos en un mundo de securitización mucho más fuerte que antes del 11 de septiembre. La única victoria, tal vez, fue el movimiento contra la guerra, que por lo menos disminuyó e impidió más guerras lanzadas por los Estados Unidos, pero perdimos mucho espacio doméstico y permitimos un aumento de las restricciones y la persecución de minorías, como sufre la comunidad musulmana en muchos países. En el caso de la crisis económica de 2008, tardamos un poco en responder pero hubo fuertes reacciones y levantamientos populares, especialmente en España con los indignados, y por lo menos pudimos cambiar el debate para que esta vez no sea tan fácil para las elites volver a imponer una política de austeridad. Por lo que hay que aprender de estas experiencias, aprender de los errores y, en esta ocasión, aprovechar para que nuestras ideas, soluciones y propuestas avancen, además de no permitir que la crisis lleve a una normalización de las políticas de control. En vez de eso, debemos demandar una sociedad digna, justa, solidaria y en equilibrio con nuestros ecosistemas.

En la anterior crisis podíamos señalar a culpables, al sector financiero. En esta nueva crisis, parece que el virus está sirviendo de excusa para que no se señale a nadie como culpable. ¿Está fallando la izquierda a la hora de comunicar y señalar las causas de la crisis? ¿y la prensa?
Es cierto que las causas son más complejas, pero al mismo tiempo las soluciones son más obvias y no son soluciones militarizadas y neoliberales. Todo el presupuesto militar no sirve para nada contra un virus fatal que hasta hoy ha matado a 1.358.411 personas, mucho más que cualquier ataque terrorista en los que, para combatirlos, gastamos miles de millones de dólares. Y la política neoliberal y el libre mercado no sirve para abastecer las necesidades de salud, como los medicamentos, los hospitales, el equipamiento médico, el apoyo financiero en casos de desempleo, etc. Necesitan respuestas y políticas públicas y comunitarias, basadas en la idea de proteger a los más vulnerables. Y sabiendo que estamos frente a múltiples crisis, especialmente la crisis climática que nos plantea riesgos peores que la pandemia actual, tenemos que exigir lo mismo: respuestas públicas y solidarias. La autora Arundhati Roy ha hablado de la pandemia como un portal en cual podemos elegir cómo queremos cruzar: con nuestros prejuicios, odio, avaricia e ideas muertas o sin equipaje, ligeros, listos para imaginar otro mundo y luchar para alcanzarlo. Podemos también pensar en ello como un portal que no va a estar abierto por mucho tiempo. Tenemos que aprovechar la crisis para normalizar las políticas que salieron de la emergencia y que queremos mantener. También debemos aprovechar este periodo antes de que finalice la pandemia para movilizar y rechazar los intentos de volver a las antiguas políticas, exigiendo que queremos salir de esta crisis global con políticas diferentes, emancipatorias y justas.

En un mundo de evasión y libre movimiento de capitales, de paraísos fiscales y de una economía cada vez más financiarizada y menos real, ¿cómo podemos financiar la salida de esta nueva crisis?
Sabemos que hay dinero, solamente que está en las manos equivocadas. Hicimos una investigación recientemente en el Transnational Institute (TNI) que mostró que solamente diez propuestas podrían recaudar 9,4 billones de dólares al año en todo el mundo. Lo suficiente para pagar los costes de la pandemia, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una transición climática justa y reparaciones por la esclavitud a los países del Sur. Esto es en lo que la izquierda tiene que avanzar ahora mismo. Son las soluciones, las respuestas, las políticas que muestran que un mundo alternativo es posible y solamente necesitas voluntad política para implementarlo. Como ya ocurrió en otras ocasiones, este camino necesitará una nueva oleada de protestas callejeras para hacer presión política para que se conviertan en realidad.

Por Yago Álvarez Barba

@EconoCabreado

26 nov 2020 07:00

Publicado enSociedad
Martes, 27 Octubre 2020 05:44

El imperio de Bill Gates

El imperio de Bill Gates

Bill Gates, el segundo hombre más rico del mundo, despliega sus tentáculos por todo el planeta, con cara de inocente filántropo. Se hizo conocido como empresario informático, por ser el fundador de Microsoft, uno de los primeros monopolios de programas digitales que invadió todos los continentes. En el año 1999 renombró la fundación conectada a la compañía como Fundación Bill y Melinda Gates (FBMG). A partir de 2008, dejó una gran parte de sus actividades en Microsoft, puso en la Fundación la mayoría de sus acciones de la empresa. A través de la fundación, y con su inmensa fortuna personal, se ha dedicado a intervenir en los sistemas internacionales y nacionales de salud y educación para favorecer su privatización, a promover la agricultura transgénica, tóxica y digital así como nuevas y riesgosas biotecnologías, sobre todo en los países del Sur global, y es también el primer financiador privado de geoingeniería (manipulación del clima).

Por el enorme poder que tiene Bill Gates y los muchos impactos negativos que tiene sobre millones de personas, en general poco conocidos, un colectivo internacional de 10 organizaciones de varios países, coordinado por Navdanya, organización fundada por la activista de India Vandana Shiva, elaboró un informe sobre las actividades de Bill Gates y su fundación.

Titulado Gates to a global Empire, (“Gates: camino a un imperio global” por ahora solamente disponible en inglés), el reporte ciudadano arma un rompecabezas de las diferentes áreas donde actúa Gates. Nos muestra acciones muy destructivas en sectores claves para la sobrevivencia como semillas, agricultura, alimentación, salud, educación, cambio climático. Se trata de la financiación de una trama global ­–buena parte en la sombra­­– que abarca proyectos concretos para imponer tecnologías, experimentar en países del tercer mundo con algunas de alto riesgo, cabildeo y presión a gobiernos a través de supuestos proyectos filantrópicos, financiación a instituciones de Naciones Unidas (como la Organización Mundial de la Salud), financiación a organizaciones no gubernamentales que actúan discretamente para coordinar delegaciones de gobierno a la ONU, bloquear o empujar decisiones en gobiernos y en la comunidad internacional. La trama también incluye financiación a agrupaciones de científicos de alquiler como la Alianza para la Ciencia de la Universidad de Cornell para publicar artículos y pagar conferencistas que justifiquen sus actividades, proyectos transgénicos y otros.

El informe sistematiza el modo de operación de la FBMG, que muestra que siempre empieza tomando temas que aparecen muy relevantes para los países del Sur (como agricultura, salud, etc) , con un discurso supuestamente humanitario y caritativo, pero siempre apoya enfoques estrechos con supuestas soluciones tecnológicas, patentadas, que rompen con los sistemas ya existentes en el país, sean públicos o tradicionales, buscando abrir mercados para actores privados, en la mayoría de los casos de empresas transnacionales.

Con ejemplos de acciones de la FBMG diferentes países, el informe muestra que sea tecnología, agricultura, salud o clima, siempre hay fuertes intereses empresariales por detrás. Aunque la Fundación es una institución separada de la empresa Microsoft, varios de los principales líderes de la empresa han ocupado el cargo de directores ejecutivos en la Fundación velando por el interés de Microsoft, pero también de otras empresas trasnacionales relacionadas a sus proyectos como Monsanto, Syngenta, Cargill, Nestlé, Bayer, Pfizer, GlaxoSmithKline. Esto directamente a través de proyectos que la fundación asigna a las empresas, o a través de proyectos y presión a gobiernos para abrir mercados para esas empresas. Por ejemplo, favorece a grandes farmacéuticas con sus programas de vacunación y otros, proyectos agrícolas de investigación y en campo, para sentar las condiciones y cambiar las regulaciones nacionales para favorecer el uso de semillas híbridas y transgénicas, contra los sistemas tradicionales campesinos, como ha hecho con el proyecto Alianza para la Revolución Verde en África (AGRA por sus siglas en inglés).

Desde 2006, Warren Buffet, otro de los ocho hombres más ricos del mundo, sumó un fuerte capital a la Fundación Gates. Crearon entonces un fideicomiso paralelo a la Fundación (llamado Bill and Melinda Gates Foundation Trust), gestionado por Buffet, para inversiones que mantengan el capital de la Fundación Gates “y su capacidad de donación”. Este fideicomiso tiene inversiones en CocaCola, Kraft, Walmart, Walgreen y Televisa (México), entre otras. Nicoletta Dentico, directora del programa de salud global de la Sociedad Internacional para el Desarrollo, relata estas peligrosas relaciones en el informe. Señala que muchas son empresas que producen comida chatarra que enferma a la gente y los hace más vulnerables a las enfermedades -un vínculo más claro aún en la pandemia- mientras por otro lado, la Fundación Gates invierte en programas masivos de vacunación .

Al respecto, Dentico también relata como los programas de vacunación de Bill Gates como GAVI y más recientemente CEPI (alianzas globales de vacunación) ha sido formas efectivas de privatizar los sistemas de salud, introduciendo “asociaciones público -privadas” que favorecen a las grandes farmacéuticas, que son manejados desde fuera y desde arriba de los gobiernos y sin un programa de colaboración donde los propios países definan sus prioridades y la mejor forma de atender sus necesidades y consolidar la atención a la salud en sus propios términos y afirmando su soberanía. Por el contrario, en los países más pobres, como co-existen varios proyectos de la FBMG, esto es un factor de presión para aceptar tanto los programas de salud, como los agrícolas o digitales. Al no ser parte de políticas nacionales de salud, la vacunación es puntual y errática, y su continuación depende de que los gobiernos sigan siendo merecedores de apoyos de la FBMG. Al mismo tiempo, la Fundación Gates es actualmente el mayor donante de la Organización Mundial de la Salud, lo cual le da una entrada privilegiada a los programas y políticas de la organización, que repetidamente ha usado para avanzar asociaciones público-privadas en diferentes sectores.

El gobierno de México se ha incorporado recientemente tanto a GAVI como a CEPI y Covax (iniciativas que la Fundación Gates inició y sobre las que tiene gran peso), siguiendo el mismo esquema: se supone que para facilitar el acceso del país vacunas para Covid-19, pero en realidad, garantizando por adelantado un enorme mercado a varias empresas farmacéuticas trasnacionales, además de ofrecer a la población como voluntarios en la última fase de prueba de esas vacunas experimentales , en su mayoría transgénicas.

La Fundación Gates también tiene una fuerte influencia sobre el sistema de investigación agrícola internacional CGIAR, que es la mayor red mundial de bancos de semillas y de investigación. El CIMMYT (Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo), con sede en Texcoco, México, tiene un enorme banco de semillas de maíz mayoritariamente procedentes de sistemas campesinos. Víctor Villalobos, actual secretario de Agricultura en México, es presidente honorario de su directorio. Desde allí apoyó que programas prioritarios de investigación agrícola y recursos públicos de México para esos programas, se desviaran al CIMMYT, para debilitar aun más las instituciones públicas del país. En forma similar ha como ha procedido en otros centros de esta red, la Fundación Gates, junto a la Fundación Slim, creó en 2013 un centro de biotecnología en el CIMMYT para desarrollar transgénicos y otras nuevas biotecnologías. Ahora, la Fundación Gates fue decisiva para que la administración de todos los centros del CGIAR se centralice en una sola institución en Italia, donde la propia fundación, como uno de los donantes principales, junto a transnacionales de transgénicos y el Banco Mundial, tendrán el control de su manejo, que incluyen los bancos de semillas. Todo lo que México ha puesto en el CIMMYT, ahora está controlado por Gates y empresas, desde Europa. El Grupo ETC ya había denunciado esta medida y sus graves implicaciones, Vandana Shiva retoma el tema en el informe, como parte del ataque global de Gates sobre las semillas.

Jim Thomas y Zahra Moloo del Grupo ETC dan cuenta en el reporte cómo Bill Gates, junto al Ejército de Estados Unidos ha sido el principal financiador de los impulsores genéticos, una nueva forma de ingeniería genética para engañar las leyes naturales de la herencia, y lograr que un gen manipulado se trasmita a todas las próximas generaciones. Es una tecnología que se ha desarrollado para lograr producir solamente machos de una especie, y que de esa manera se extinga. En este caso, la Fundación Gates actúa en Burkina Faso, Mali y Uganda, apoyando el proyecto Target Malaria, donde pretende liberar al ambiente esta tecnología de extinción, por primera vez en el mundo, con mosquitos transgénicos manipulados con esta tecnología. Para ello se dispone a usar a la población de esos países como cobayas.

Además de todas esas líneas de acción, Bill Gates también es el “padrino” de la geoingeniería. Fue el primer billonario que apoyó -en este caso con su propio dinero- la investigación de estas tecnologías de alto riesgo, apoyo que continúa. Desde el Grupo ETC damos cuenta de que paralelamente a esa investigación, supuestamente para aliviar los síntomas del cambio climático, tiene inversiones en proyectos que favorecen la quema de petróleo y gas, es decir, perpetúan el caos climático. Convenientemente, junto a petroleras y mineras como Chevron, Occidental y BHP Billiton, invierte en proyectos de geoingeniería para remover gases de la atmósfera, de tal manera que hace negocios que favorecen el cambio climático y nuevamente con tecnologías para remover el carbono de la atmósfera.

Gates y Buffet, junto a Jeff Bezos (dueño de Amazon), Zuckerberg (dueños de Facebook) y cuatro super millonarios más, tienen juntos más dinero en sus fortunas individuales -separada de las empresas- que toda la mitad de la población mundial más pobre. Además de la explotación de la gente y el planeta directamente desde sus empresas, tienen una acción devastadora para imponer políticas y tecnologías de alto riesgo desde sus supuestas fundaciones, con las que pretenden además, aparecer como benefactores.

Aquí pueden descargar el reporte: Gates to a Global Empire over Seed, Food, Health, Knowledge and the Earth

Publicado enEconomía
Página 1 de 9