El láser desvela toda la grandeza de la civilización maya

Miles de edificios, calzadas o canales ocultos por la selva salen a la luz gracias a la tecnología líder

 El láser ha permitido descubrir miles de estructuras levantadas por los mayas y ocultadas por la selva. Usando la tecnología lídar (acrónimo de Laser Imaging Detection and Ranging, detección y localización de imágenes por láser), un equipo de arqueólogos ha escaneado un espacio de miles de hectáreas donde floreció la civilización maya. No han descubierto ningún nuevo palacio, pirámide o grandes templos como el de Kukulcán o el del Gran Jaguar. Pero la infinidad de edificios, calzadas, canales o murallas cartografiados alumbran toda la grandeza de los mayas, y permitir formarse una idea de cuántos millones vivieron en la región, cómo guerreaban o de su agricultura intensiva.

En 2016 un avión recorrió buena parte de la reserva de la biosfera maya, en Petén (Guatemala). Llevaba a bordo uno de los sistemas lídar más avanzados. Esta tecnología utiliza el láser como si fuera un sofisticado radar: envía pulsos de luz que, al rebotar, permiten reconstruir una imagen del objeto o estructura que lo ha devuelto. Aquí usaron una máquina capaz de escanear el terreno desde seis ángulos distintos propiedad del Centro Nacional de Mapeo Láser Aerotransportado (NCALM), con sede en EE UU. El lídar barrió una superficie de 2.144 kilómetros cuadrados en torno a una decena de yacimientos mayas.


"La nuestra es la cobertura lídar más grande en la historia de la arqueología", dice Francisco Estrada-Belli, especialista en cultura maya de la Universidad Tulane (Nueva Orleans, EE UU) y coautor del estudio. Aunque no es la primera vez que se usa esa tecnología de imagen en yacimientos de esta cultura, esta expedición de la Iniciativa Lídar Pacunam ha cubierto 10 veces más extensión y con un detalle no logrado por las anteriores. "Cualquier rasgo que tenga de 50 a 100 cm de ancho y 20 a 50 cm de relieve aparece en nuestros visualizaciones", añade este arqueólogo. Para lograrlo, el lídar emitió más de 33.500 millones de pulsos de láser (15 por metro cuadrado).


El mapa en 3D que han obtenido, cuyos resultados publica la revista Science, incluye 61.480 estructuras. Han localizado desde barrios enteros en algunas de las grandes ciudades mayas, como Tikal, Holmul o Xultún, hasta un centenar de kilómetros de calzadas pavimentadas, pasando por cisternas como la de Tintal que, con 2.000 metros de ancho, podía albergar hasta tres millones de metros cúbicos de agua. Al alejarse del mapa, se descubren también perímetros defensivos de varios kilómetros, centenares de canales para el agua o infinidad de pequeños núcleos rurales conectados por caminos.


Tanta información sobre las infraestructuras humanas ha servido a los investigadores para estimar la población que vivía en la zona del estudio y, extrapolando, en toda esta región maya. Durante el periodo conocido como Clásico Tardío (entre los años 650 y 800 de esta era), en el área cartografiada por el lídar había una densidad de población de entre 80 y 100 habitantes por kilómetro cuadrado. En el centro de las principales ciudades, como Tikal, la densidad debió de alcanzar los 2.000 habitante por kilómetro cuadrado, equiparable a la de muchas ciudades de hoy. En toda la región de las tierras bajas vivirían entre siete y once millones de personas.


Las imágenes del lídar, que fueron revisadas sobre el terreno por varios equipos de arqueólogos, también muestran que los mayas necesitaron de la agricultura intensiva para poder alimentar a tanta población urbana. El sistema tradicional, la milpa, basado en la quema de parcelas para fertilizar la tierra ante la nueva siembra, habría sido incapaz si no fuera por los centenares de canales, muchos de un kilómetro de largo, usados para drenar los humedales que ocupaban la mayor parte del territorio. La investigación ha localizado también 306 kilómetros cuadrados de parcelas en terrazas. Hasta el 17% del territorio que hoy ocupa la selva tiene marcas de un pasado agrícola. Para los autores del estudio, un esfuerzo tal exigiría de una organización y centralización muy avanzadas.

"Lídar aporta una visión extremadamente precisa de la geografía y topografía del paisaje. Puede usarse en cualquier tipo de paisaje, pero cuando se aplica al caso particular de los bosques y la selva maya, es como una varita mágica (muy cara) que nos da detalles de los drenajes, montañas, valles, tierras bajas y, lo que es más importante, de grandes yacimientos", sostiene en un correo la directora del Centro de Investigación Mesoamericana de la Universidad de California en Santa Barbara (EE UU), Anabel Ford.


Sin embargo, esta arqueóloga no relacionada con este trabajo y que lleva 40 años estudiando a los mayas recuerda que "las cosas grandes se ven claramente, pero los elementos que aportan los detalles sutiles del uso agrario del suelo y la relación entre la antigua civilización maya y el paisaje necesitan de una mayor verificación" , por lo que tienen que ser confirmados sobre el terreno. Algo en lo que coincide Estrada-Belli: "Siempre se va a necesitar de arqueólogos con experiencia para reconocer los rasgos documentados por el lídar. Y cuantos más datos lídar, más arqueólogos se van a necesitar".

 

Un arqueólogo necesitaría un siglo para ver lo que Lídar en dos días
M.Á.C.
La potencia de la tecnología lídar es tal que está siendo utilizada en actividades tan dispares como la prospección minera o la cartografía de los fondos marinos. Es también un elemento esencial en la conducción y la seguridad de los coches autónomos, que usan lídar para hacerse una composición de lugar instantánea.


"En 18 años logré cubrir 47 kilómetros cuadrados. El lídar cubrió 308 kilómetros cuadrados en unos dos días", dice el arqueólogo Francisco Estrada-Belli. "No me alcanzarían otros 118 años y no lograría el mismo nivel de detalle. Siempre se me escaparían cosas que no vi estos últimos 18 años aún pasando encima de ellas", añade.


Para el especialista en tecnología Lídar del NCALM, el hondureño Juan C. Fernández, "el lídar es la tecnología más efectiva y precisa para mapear la topografía". Entre los usos que tiene están la ingeniería para el diseño de carreteras, el monitoreo del estado y tamaño de los bosques, en geología para el estudio de la deformación de la tierra debido a erupciones volcánicas y terremotos... "En el caso del mundo maya y en específico en las tierras bajas, lo que permite es poder mapear con un nivel increíble de detalle y precisión lo que está oculto por la selva", añade este investigador de la Universidad de Houston.

El río Samaná, un tesoro oculto que pretenden acabar

“La legalidad de las licencias ambientales, deben ser más que legales con el gobierno, 

legales con la comunidad y el ambiente”, 

Gustavo Wilches-Chaux.

 

Aunque a primera vista no parece así, y aunque nunca es reconocido por sus impulsores, la construcción de represas representa un riesgo inminente tanto para los ecosistemas como para las poblaciones asentadas en tales territorios.

 

El reclamo que actualmente elevan las poblaciones en defensa de sus territorios, a través de diversidad de consultas populares, refleja que más que un progreso impuesto, estas prefieren conservar el medio ambiente, al tiempo que les respeten el derecho a vivir en paz.

 

Tales son las exigencias de los pobladores afectados con la central hidroeléctrica Porvenir II que pretenden construir en el río Samaná una obra que, además de generar un importante desplazamiento de personas (re-victimización de población retornada), atenta contra un ecosistema valorado como único por su riqueza biológica, y de importancia para la conservación de especies endémicas con presencia en esta región del país.

 

“Más vale prevenir que curar”

 

Colombia cuenta con 1.450 especies de peces dulceacuícolas registradas, ubicándose, después de Brasil, en el segundo país con mayor número de especies de peces de agua dulce; asimismo ocupa el segundo puesto entre los países más biodiverso del mundo. Según el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia, el 25 por ciento de los peces del mundo (incluidos los peces marinos) están en territorio colombiano.

 

La conservación de estas especies, en palabras del profesor Jaime Aguirre Ceballos, es prioritaria, no sólo por el papel que desempeña en la diversidad total del país y del mundo, sino también por “su importancia socioeconómica y de la seguridad alimentaria de amplias zonas del país y, generalmente de aquellas de mayor pobreza”.

 

No obstante, un estudio de la Universidad Nacional determinó que los peces en los mares y ríos colombianos han disminuido a una tercera parte en la última década, en comparación con la cantidad de los mismos en los años 70 del siglo XX. Las causas, según varios autores, son atribuidas a diferentes fenómenos como la deforestación y transformación de ecosistemas, la construcción de represas, la minería y contaminación con mercurio, así como la sobreexplotación pesquera.

 

Comprendiendo que los planes para la conservación de los hábitats, y de quienes los habitan, deben ser integrales, aquí en este artículo se abordan únicamente los temas de transformación de los ecosistemas y construcción de represas por su carácter urgente y, sobre todo, porque son prevenibles.

 

A diferencia del resto de causas que podrían entenderse como enfermedades ya adquiridas, y que deben tratarse desde políticas de salud animal en general, la construcción de más represas aún puede prevenirse. La vitalidad de nuestros ecosistemas depende de nuestro cuidado. Como bien hemos aprendido desde la misma medicina: “más vale prevenir que curar”.

 

El río Samaná, el último río libre y limpio de Antioquia



De los 8 ríos principales y 125 afluentes que recorren el departamento de Antioquia, el río Samaná es el único en su magnitud que cumple con dos condiciones: no estar obstruido por represas y estar limpio; su historia reciente, marcada por la presencia sobre su cuenca de actores armados, y su ubicación geográfica, lo han conservado como un joya intacta en medio de la devastación ambiental: La totalidad de ríos que conforman su cuenca han sido intervenidos con hidroeléctricas, a saber, los ríos Guatapé, Nare, San Carlos, Cocorná, Caldera y Santo Domingo.

 

Es esta realidad la que le otorga mayor importancia al cañón del río Samaná, ya que tiene la particularidad de ser un ecosistema valorado cómo único por su riqueza biológica y de importancia para la conservación de especies endémicas de Colombia, específicamente de la región del Magdalena Medio.

 

Es así como el Río Samaná es actualmente un refugio de conservación de las especies del Río Magdalena, el cual registra, con 53, la mayor cantidad de especies de peces amenazadas en el país. La declinación de sus pesquerías ponen en evidencia esta amenaza: “En los últimos 40 años se ha registrado un descenso cercano al 90 por ciento de las capturas, pasando de 80.000 toneladas anuales en la década de 1970 a menos de 10.000 a finales del siglo pasado”.

 

Por su parte, en la cuenca del Río Samaná se han detectado 30 especies de peces que se encuentran en algún estado de amenaza: En peligro crítico (1), en peligro (4), vulnerables (11), casi amenazadas (10), preocupación menor (2) y no aplica n/a (2). De estas 30, quince especies son migrantes y 24 son endémicas de Colombia. (Ver tabla 1).

 

Una realidad con afectación inmediata y de alto impacto también en lo económico y dieta alimenticia, pues para el 90 por ciento de los pobladores del cañón del Samaná la pesca es parte fundamental de su actividad económica, además de ser su base nutricional. Los habitantes del cañón están distribuidos en 35 veredas pertenecientes a 4 municipios (sólo considerando los de la parte alta del cañón). San Luis (10), San Carlos (11), Caracolí (5), puerto Nare (9), adicional de dos centros poblados: Puerto Garza (Narices) y La Pesca.

 

Además, y más allá de las especies acuáticas, la intervención del río para construir en su lecho una represa, también afectaría de manera grave otras especies que habitan su cuenca. Según un reporte de investigación realizado con el apoyo de diferentes organizaciones, se han registrado en la zona 673 especies de flora distribuidas en 103 familias, de las cuales hay 22 con alto valor de conservación; 64 especies de mamíferos, 273 especies de aves (2 endémicas), 33 de anfibios (3 endémicas) y 35 de reptiles (1 endémica). Con el embalse, se talarían más de 76.000 individuos de especies arbóreas catalogadas en alguna categoría de peligro (incluyendo 2 endémicas, 2 en peligro crítico y 5 en peligro), además de afectar especies endémicas cuya área de distribución no supera los 2 departamentos (afectación de más de 29.000 individuos).

 

Las represas no son sinónimo de energías limpias

 

La construcción de represas genera una transformación de los ecosistemas, con la cual, tanto las especies de peces migrantes como no migrantes sufren un proceso de desplazamiento o adaptación a los nuevos hábitats.

 

Al modificarse los ecosistemas cambian las dinámicas del entorno por lo que podría ocurrir un desplazamiento o, en el peor de los casos, extinciones locales de las especies nativas; riesgo que se acrecienta con la llegada de otras especies que se acondicionen mejor a estos nuevos ambientes y que entran a competir con las especies locales.

 

Tal fue el caso con el ya extinto Runcho (Rhizosomichthys totae) en la laguna de Tota. Tras la introducción de la trucha arcoíris en los años 50 y otras especies foráneas que le sirvieran de “forraje”, se produjo la desaparición de esta especie por competición ecológica. Lo que confirma, una vez más, que la evolución de las especies que tan sabiamente identifico y procesó Darwin no es un cuento.

 

Para el caso del Río Samaná, las especies de peces que más se verían afectadas con la construcción de la represa serían las migratorias, ya que el levantamiento de paredes y otros obstáculos de cemento forrado implica un obstáculo en sus ciclos de vida naturales. De las 1.450 especies de peces dulceacuícolas registradas en Colombia, 106 son especies migrantes: aquellas que hacen desplazamientos a través de los ríos principales y/o tributarios de Colombia; algunas de ellas, como el Bocachico (Prochilodus magdalenae), entre otras especies de importancia económica y alimentaria, migran en periodos cíclicos, lo que conocemos como las “subiendas” y “bajanzas”; Estas migraciones han potenciado la cultura nacional, tal es el caso de las fiestas del Bocachico celebradas en Puerto Garza, en el municipio de San Carlos.

 

De estas 106 especies migratorias, 15 recorren las aguas del Samaná (de las 30 registradas en amenaza para esta cuenca). Peces migrantes como la Dorada, Jetudo (pataló), Sabaleta, Picuda, Bocachico, Comelón, Vizcaína, Bagre, Capaz, Nicuro, entre otros, tenderían a desaparecer tanto río arriba como río debajo de la represa.

 

El ciclo de vida de estas especies migratorias se caracteriza por migraciones masivas o de pequeños grupos, dependiendo de la familia; las cuales parten desde las ciénagas donde se crían, hasta las cuencas altas donde se reproducen y desovan. Al interponer una barrera en sus travesías quedan bloqueadas, y se fragmenta el hábitat, quedan aisladas las especies nativas y transformado el flujo natural de los ríos. Todo esto se refleja en que los peces río abajo dejan de remontar sus aguas (por falta de sedimento, y/o alimento, represado en el embalse, o bien porque la variación de las corrientes (geomorfología fluvial) no coincide con el patrón de comportamiento de nado de estas especies. Asimismo, río arriba también queda interrumpido su ciclo reproductivo, por lo que no abrían condiciones apropiadas para el desove e incubación de los huevos, lo que terminaría en posibles extinciones locales de estas especies. Toda una catástrofe para la naturaleza, que no es ajena a nosotros pues somos parte de ella, es decir, todo un desastre para nosotros como especie, a pesar de que algunos empresarios se llenen sus bolsillos con la energía que venderán.

 

Además de fragmentar el hábitat, transformándolo en otro, hay una ruptura en la intercomunicación de diferentes ecosistemas, con lo cual serían afectadas no sólo las especies migrantes sino todas. Muchas especies, por ejemplo, que no son migrantes y viven en las cuencas altas dependen indirectamente de las ciénagas, pues depredan las especies que migran desde allí en las “subiendas”.

 

En intentos por mitigar estos impactos, algunas hidroeléctricas han dispuesto rampas o pasajes para peces migratorios que reconecten las rutas interrumpidas por la represa, sin embargo hasta la fecha no han sido exitosas.

 

Por su parte, según advierte El Libro rojo de peces dulceacuícolas de Colombia, “llama la atención que a pesar de la enorme diversidad íctica, el país no cuenta con Parques Nacionales Naturales que incluyan a los peces dulceacuícolas entre sus objetos de conservación, así como tampoco existen áreas protegidas dedicadas específicamente a su protección y aprovechamiento sostenible”.

 

Si gana el medio ambiente ganamos todos

 

No es válido hablar de progreso si éste conlleva repercusiones tan negativas en los territorios. La ciencia y tecnología han demostrado que estamos a la altura de generar progreso en las regiones, en conciliación con las comunidades y el medio ambiente. Asunto que parece no interesarle al gobierno, ni a Celsia (Filial de Grupos Argos y promotores del proyecto Hidroeléctrico Porvenir II), Su sordera ante las reiteradas inconformidades de la comunidad afectada es notable.

 

Pero se hace camino al andar. Como alternativa al impacto negativo que produciría la represa, la Fundación Yumaná propone la creación del Parque Río Samaná, donde se promueva “un modelo de protección de corredores biológicos y ecosistemas únicos, haciendo provecho de los recursos naturales, culturales y arqueológicos”. Su pretensión es combinar la economía local, turismo e innovación, con otras formas de generación de energía “realmente sostenibles”.

 

La propuesta invita a la participación de las organizaciones campesinas, sociales, ambientales y líderes locales, en donde se desarrollen “estrategias de inclusión socioeconómica”, convirtiéndose este en un “referente de integración comunitaria, modelo de reconciliación y paz”.

 

Es una propuesta, pueden levantarse otras, lo importante y urgente es reconocer que está en nuestras manos abogar por la conservación de nuestra biodiversidad y seguridad alimentaria; y que para salvar al Río Samaná es necesaria la movilización social, a la par de acciones jurídicas y de propuestas creativas alternas y realmente amigables con el medio ambiente y las comunidades allí asentadas. La apuesta está en construir el bienestar futuro a partir de un modelo social participativo, consciente y en armonía con nuestro más preciado tesoro: nuestro medio ambiente, para así lograr vida digna para todos y todas.

 

 

 

Publicado enColombia
El río Samaná, un tesoro oculto que pretenden acabar

“La legalidad de las licencias ambientales, deben ser más que legales con el gobierno, 

legales con la comunidad y el ambiente”, 

Gustavo Wilches-Chaux.

 

Aunque a primera vista no parece así, y aunque nunca es reconocido por sus impulsores, la construcción de represas representa un riesgo inminente tanto para los ecosistemas como para las poblaciones asentadas en tales territorios.

 

El reclamo que actualmente elevan las poblaciones en defensa de sus territorios, a través de diversidad de consultas populares, refleja que más que un progreso impuesto, estas prefieren conservar el medio ambiente, al tiempo que les respeten el derecho a vivir en paz.

 

Tales son las exigencias de los pobladores afectados con la central hidroeléctrica Porvenir II que pretenden construir en el río Samaná una obra que, además de generar un importante desplazamiento de personas (re-victimización de población retornada), atenta contra un ecosistema valorado como único por su riqueza biológica, y de importancia para la conservación de especies endémicas con presencia en esta región del país.

 

“Más vale prevenir que curar”

 

Colombia cuenta con 1.450 especies de peces dulceacuícolas registradas, ubicándose, después de Brasil, en el segundo país con mayor número de especies de peces de agua dulce; asimismo ocupa el segundo puesto entre los países más biodiverso del mundo. Según el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia, el 25 por ciento de los peces del mundo (incluidos los peces marinos) están en territorio colombiano.

 

La conservación de estas especies, en palabras del profesor Jaime Aguirre Ceballos, es prioritaria, no sólo por el papel que desempeña en la diversidad total del país y del mundo, sino también por “su importancia socioeconómica y de la seguridad alimentaria de amplias zonas del país y, generalmente de aquellas de mayor pobreza”.

 

No obstante, un estudio de la Universidad Nacional determinó que los peces en los mares y ríos colombianos han disminuido a una tercera parte en la última década, en comparación con la cantidad de los mismos en los años 70 del siglo XX. Las causas, según varios autores, son atribuidas a diferentes fenómenos como la deforestación y transformación de ecosistemas, la construcción de represas, la minería y contaminación con mercurio, así como la sobreexplotación pesquera.

 

Comprendiendo que los planes para la conservación de los hábitats, y de quienes los habitan, deben ser integrales, aquí en este artículo se abordan únicamente los temas de transformación de los ecosistemas y construcción de represas por su carácter urgente y, sobre todo, porque son prevenibles.

 

A diferencia del resto de causas que podrían entenderse como enfermedades ya adquiridas, y que deben tratarse desde políticas de salud animal en general, la construcción de más represas aún puede prevenirse. La vitalidad de nuestros ecosistemas depende de nuestro cuidado. Como bien hemos aprendido desde la misma medicina: “más vale prevenir que curar”.

 

El río Samaná, el último río libre y limpio de Antioquia



De los 8 ríos principales y 125 afluentes que recorren el departamento de Antioquia, el río Samaná es el único en su magnitud que cumple con dos condiciones: no estar obstruido por represas y estar limpio; su historia reciente, marcada por la presencia sobre su cuenca de actores armados, y su ubicación geográfica, lo han conservado como un joya intacta en medio de la devastación ambiental: La totalidad de ríos que conforman su cuenca han sido intervenidos con hidroeléctricas, a saber, los ríos Guatapé, Nare, San Carlos, Cocorná, Caldera y Santo Domingo.

 

Es esta realidad la que le otorga mayor importancia al cañón del río Samaná, ya que tiene la particularidad de ser un ecosistema valorado cómo único por su riqueza biológica y de importancia para la conservación de especies endémicas de Colombia, específicamente de la región del Magdalena Medio.

 

Es así como el Río Samaná es actualmente un refugio de conservación de las especies del Río Magdalena, el cual registra, con 53, la mayor cantidad de especies de peces amenazadas en el país. La declinación de sus pesquerías ponen en evidencia esta amenaza: “En los últimos 40 años se ha registrado un descenso cercano al 90 por ciento de las capturas, pasando de 80.000 toneladas anuales en la década de 1970 a menos de 10.000 a finales del siglo pasado”.

 

Por su parte, en la cuenca del Río Samaná se han detectado 30 especies de peces que se encuentran en algún estado de amenaza: En peligro crítico (1), en peligro (4), vulnerables (11), casi amenazadas (10), preocupación menor (2) y no aplica n/a (2). De estas 30, quince especies son migrantes y 24 son endémicas de Colombia. (Ver tabla 1).

 

Una realidad con afectación inmediata y de alto impacto también en lo económico y dieta alimenticia, pues para el 90 por ciento de los pobladores del cañón del Samaná la pesca es parte fundamental de su actividad económica, además de ser su base nutricional. Los habitantes del cañón están distribuidos en 35 veredas pertenecientes a 4 municipios (sólo considerando los de la parte alta del cañón). San Luis (10), San Carlos (11), Caracolí (5), puerto Nare (9), adicional de dos centros poblados: Puerto Garza (Narices) y La Pesca.

 

Además, y más allá de las especies acuáticas, la intervención del río para construir en su lecho una represa, también afectaría de manera grave otras especies que habitan su cuenca. Según un reporte de investigación realizado con el apoyo de diferentes organizaciones, se han registrado en la zona 673 especies de flora distribuidas en 103 familias, de las cuales hay 22 con alto valor de conservación; 64 especies de mamíferos, 273 especies de aves (2 endémicas), 33 de anfibios (3 endémicas) y 35 de reptiles (1 endémica). Con el embalse, se talarían más de 76.000 individuos de especies arbóreas catalogadas en alguna categoría de peligro (incluyendo 2 endémicas, 2 en peligro crítico y 5 en peligro), además de afectar especies endémicas cuya área de distribución no supera los 2 departamentos (afectación de más de 29.000 individuos).

 

Las represas no son sinónimo de energías limpias

 

La construcción de represas genera una transformación de los ecosistemas, con la cual, tanto las especies de peces migrantes como no migrantes sufren un proceso de desplazamiento o adaptación a los nuevos hábitats.

 

Al modificarse los ecosistemas cambian las dinámicas del entorno por lo que podría ocurrir un desplazamiento o, en el peor de los casos, extinciones locales de las especies nativas; riesgo que se acrecienta con la llegada de otras especies que se acondicionen mejor a estos nuevos ambientes y que entran a competir con las especies locales.

 

Tal fue el caso con el ya extinto Runcho (Rhizosomichthys totae) en la laguna de Tota. Tras la introducción de la trucha arcoíris en los años 50 y otras especies foráneas que le sirvieran de “forraje”, se produjo la desaparición de esta especie por competición ecológica. Lo que confirma, una vez más, que la evolución de las especies que tan sabiamente identifico y procesó Darwin no es un cuento.

 

Para el caso del Río Samaná, las especies de peces que más se verían afectadas con la construcción de la represa serían las migratorias, ya que el levantamiento de paredes y otros obstáculos de cemento forrado implica un obstáculo en sus ciclos de vida naturales. De las 1.450 especies de peces dulceacuícolas registradas en Colombia, 106 son especies migrantes: aquellas que hacen desplazamientos a través de los ríos principales y/o tributarios de Colombia; algunas de ellas, como el Bocachico (Prochilodus magdalenae), entre otras especies de importancia económica y alimentaria, migran en periodos cíclicos, lo que conocemos como las “subiendas” y “bajanzas”; Estas migraciones han potenciado la cultura nacional, tal es el caso de las fiestas del Bocachico celebradas en Puerto Garza, en el municipio de San Carlos.

 

De estas 106 especies migratorias, 15 recorren las aguas del Samaná (de las 30 registradas en amenaza para esta cuenca). Peces migrantes como la Dorada, Jetudo (pataló), Sabaleta, Picuda, Bocachico, Comelón, Vizcaína, Bagre, Capaz, Nicuro, entre otros, tenderían a desaparecer tanto río arriba como río debajo de la represa.

 

El ciclo de vida de estas especies migratorias se caracteriza por migraciones masivas o de pequeños grupos, dependiendo de la familia; las cuales parten desde las ciénagas donde se crían, hasta las cuencas altas donde se reproducen y desovan. Al interponer una barrera en sus travesías quedan bloqueadas, y se fragmenta el hábitat, quedan aisladas las especies nativas y transformado el flujo natural de los ríos. Todo esto se refleja en que los peces río abajo dejan de remontar sus aguas (por falta de sedimento, y/o alimento, represado en el embalse, o bien porque la variación de las corrientes (geomorfología fluvial) no coincide con el patrón de comportamiento de nado de estas especies. Asimismo, río arriba también queda interrumpido su ciclo reproductivo, por lo que no abrían condiciones apropiadas para el desove e incubación de los huevos, lo que terminaría en posibles extinciones locales de estas especies. Toda una catástrofe para la naturaleza, que no es ajena a nosotros pues somos parte de ella, es decir, todo un desastre para nosotros como especie, a pesar de que algunos empresarios se llenen sus bolsillos con la energía que venderán.

 

Además de fragmentar el hábitat, transformándolo en otro, hay una ruptura en la intercomunicación de diferentes ecosistemas, con lo cual serían afectadas no sólo las especies migrantes sino todas. Muchas especies, por ejemplo, que no son migrantes y viven en las cuencas altas dependen indirectamente de las ciénagas, pues depredan las especies que migran desde allí en las “subiendas”.

 

En intentos por mitigar estos impactos, algunas hidroeléctricas han dispuesto rampas o pasajes para peces migratorios que reconecten las rutas interrumpidas por la represa, sin embargo hasta la fecha no han sido exitosas.

 

Por su parte, según advierte El Libro rojo de peces dulceacuícolas de Colombia, “llama la atención que a pesar de la enorme diversidad íctica, el país no cuenta con Parques Nacionales Naturales que incluyan a los peces dulceacuícolas entre sus objetos de conservación, así como tampoco existen áreas protegidas dedicadas específicamente a su protección y aprovechamiento sostenible”.

 

Si gana el medio ambiente ganamos todos

 

No es válido hablar de progreso si éste conlleva repercusiones tan negativas en los territorios. La ciencia y tecnología han demostrado que estamos a la altura de generar progreso en las regiones, en conciliación con las comunidades y el medio ambiente. Asunto que parece no interesarle al gobierno, ni a Celsia (Filial de Grupos Argos y promotores del proyecto Hidroeléctrico Porvenir II), Su sordera ante las reiteradas inconformidades de la comunidad afectada es notable.

 

Pero se hace camino al andar. Como alternativa al impacto negativo que produciría la represa, la Fundación Yumaná propone la creación del Parque Río Samaná, donde se promueva “un modelo de protección de corredores biológicos y ecosistemas únicos, haciendo provecho de los recursos naturales, culturales y arqueológicos”. Su pretensión es combinar la economía local, turismo e innovación, con otras formas de generación de energía “realmente sostenibles”.

 

La propuesta invita a la participación de las organizaciones campesinas, sociales, ambientales y líderes locales, en donde se desarrollen “estrategias de inclusión socioeconómica”, convirtiéndose este en un “referente de integración comunitaria, modelo de reconciliación y paz”.

 

Es una propuesta, pueden levantarse otras, lo importante y urgente es reconocer que está en nuestras manos abogar por la conservación de nuestra biodiversidad y seguridad alimentaria; y que para salvar al Río Samaná es necesaria la movilización social, a la par de acciones jurídicas y de propuestas creativas alternas y realmente amigables con el medio ambiente y las comunidades allí asentadas. La apuesta está en construir el bienestar futuro a partir de un modelo social participativo, consciente y en armonía con nuestro más preciado tesoro: nuestro medio ambiente, para así lograr vida digna para todos y todas.

 

 

 

Publicado enEdición Nº248
Migración, xenofobia, desarraigo. También en Colombia

Como judío errante, decía mi abuela, creo que hablaba de parte de su familia originaria de Antioquia, que vivía de un lado a otro. Se mudaban de pueblo en pueblo y al poco tiempo se aburrían y se mudaban de nuevo. Yo en mis apenas nueve años de vida, tenía la percepción, no se si correcta o equivocada de que el colombiano era así, como judío errante.

 

Tenía un tío que emigró a los Estados Unidos, y oía relatos de familiares que vivían en otros países, además sentía gran admiración por cualquier extranjero, ellos significaban siempre algo mejor, lo sabía porque cuando llegaban de pasada o de vacaciones algunos de los familiares que venían de fuera, todo era algarabía, contaban sus experiencias y parecían tener muchas posibilidades económicas y alta calidad de vida en esos mundos lejanos y anhelados por los que estábamos aquí.

 

Según cifras del Ministerio de Relaciones Exteriores para el 2015, 4,7 millones de colombianos vivía en el exterior lo que equivale al 10 por ciento del total de la población. Colombia es el país de Suramérica cuya población más emigra. Es decir, uno de cada 10 colombianos vive en el exterior; sus destinos preferidos EE.UU. y España; hasta el 2015 todavía emigraban a Venezuela y Ecuador como tercer y cuarto país de acogida.

 

Mi familia y yo formamos parte de esas estadísticas, y el país de acogida fue Venezuela. Por años tuve la conciencia de ser extranjera, aunque nunca viví el estrés de ser indocumentada, sí fui por mucho tiempo extranjera, incluso recuerdo haber sido la única estudiante de mi grupo en la universidad con cédula de transeúnte. En cada lugar me preguntaban de dónde era, pero en un momento indeterminado para mi me adapté totalmente al país de acogida, aprendí a reírme de sus chistes, comprender su humor, su forma de ver la vida, aprendí a amar sus playas y sus comidas, su música, aprendí que la diversidad de nacionalidades existentes allá me hacía menos diferente.

 

En las navidades hacíamos natillas o buñuelos pero también hallacas; escuchaba gaitas de Maracaibo y villancicos que recordaban mi infancia, realmente empecé a comprenderme colombo-venezolana.

 

Doble desarraigo

 

El síndrome de desarraigo o síndrome de Ulises se refiere a síntomas de estrés con implicaciones somáticas experimentadas por el emigrante, incluso antes de dejar su tierra de origen y arriesgarse, casi siempre en condiciones no favorables, a dejar sus afectos, su red de apoyo, su familia y su lugar seguro, o por lo menos conocido.

 

Se presentan síntomas como estados ansiosos, llantos incontrolables, fatiga, perdida de memoria, dolores y predisposiciones a enfermedades virales, perturbaciones de sueño y alimentación, ensimismamiento, aislamiento y depresiones desde leves hasta severas.

 

Ante el síndrome de desarraigo, la persona se encuentra en estado de vulnerabilidad, se siente fuera de lugar y empieza a dudar de sus capacidades. Pierde sus referentes de vida, no hay una red de apoyo ni contención emocional por parte de familia y amigos. es lo que en el argot popular llaman salirse de la zona de confort, pero en este caso, es más que un lugar donde ya sabemos qué hacer y cómo movernos, es dejar un cumulo de aprendizajes y referentes de vida que sirven para enfrentarse a los retos cotidianos de trabajo y relaciones.

 

El doble desarraigo implica enfrentar dos veces la misma circunstancia. Como está sucediendo en este momento con los colombianos que vivieron por muchos años en Venezuela y están retornando a Colombia. En está situación el proceso de readaptación es a veces, incluso, más complicado porque al regresar al lugar de origen descubres que de nuevo eres extranjero, esta vez en tu país natal.

 

El repertorio de aprendizajes culturales del lugar de residencia anterior se hacen evidentes, y empiezas a estar en una especie de distonía total, Las circunstancias del país son distintas, las dinámicas ciudadanas también.

 

Dentro de la lista de causas y circunstancias que disparan y agravan los síntomas de desarraigo o doble desarraigo están, sobre todo el rechazo, el miedo al rechazo, el temor que inicialmente implica desplazarse de un país a otro con los riesgos involucrados en estos casos: casi siempre las personas que emigran lo hacen en condiciones de precariedad por lo que están más expuestas y son víctimas de posibles abusos, trata de personas, abusos sexuales y maltratos generales.

 

La respuesta de la población en el país de acogida suele variar, pero la xenofobia hacia los grupos que emigran en cantidad significativa, aparece inevitablemente.

 

En el caso de Colombia y su rol, por primera vez en su historia como país huésped, ha empezado a estimular los más primitivos temores de algunas personas que ya están estigmatizando y generando conductas de rechazo y desprecio hacia la población venezolana, que aumenta cada vez más en el país. Aunque parte de ella está de transito hacia otros países de la región.

 

Ya se han reportado, por ejemplo, protestas en la ciudad de Cúcuta, manifestando la incomodidad por las molestias ocasionadas en distintas áreas de la ciudad por los venezolanos. También han circulado panfletos amenazándolos con la muerte en caso de delinquir. El 23 de enero del presente año, lanzaron una bomba molotov en el coliseo del barrio Sevilla, al norte de la ciudad, en contra de los venezolanos que se encontraban allí.

 

El caso tal vez más perturbador lo constituye un audio subido a las redes en el que amenazan con matar a los venezolanos que se encuentran en Subachoque sino se van de la localidad; quien lo grabó usa una voz de robot y especifica que no importa la condición, delincuente o no, todo ciudadano de esa nacionalidad debe irse.

 

En algunos lugares no les alquilan inmuebles e incluso las ofertas de trabajo especifican que no aceptan venezolanos.

 

¿Qué elementos o pensamientos distorsionados generan tales expresiones de xenofobia o rechazo al extranjero, generalmente un grupo en particular? Qué pasó con los colombianos que, recuerdo a mis nueve años, veían en el extranjero la posibilidad enriquecerse con relatos nuevos, acentos diferentes, culturas y experiencias distintas? Tal vez, a pesar del modernismo y la tecnología, las ciencias y las redes sociales, no somos tan globales, la globalización termina siendo un tema concerniente, al fin de cuentas, a los negocios, no a nuestra condición de humanidad. La Tierra sigue siendo un lugar de disputa y los territorios (llamados países) lugares a los cuales no podemos pertenecer, en el que nos niegan vivir y participar, si no tenemos la categoría que el lugar, o la gente del lugar, exige.

 

Generalizar, omitir y distorsionar, los tres universales del lenguaje, evidencian formas no racionales de analizar la realidad. Y aunque en el pensamiento del xenofóbico, probablemente están presentes los tres, es la generalización la que prepondera cuando identifica a la persona con la nacionalidad o grupo étnico al que pertenece. La generalización se trata de catalogar de buena o mala una persona o situación a partir de una sola experiencia. Por ejemplo, si una persona de pelo rojo me robó, califico de ladrón a todos los de pelo rojos. Generalizo una sola experiencia como definitiva. El pensamiento es distorsionado, según la psicología cognitiva, porque la condición y conducta ética de la persona no está determinada por elementos como su color de piel, nacionalidad, orientación sexual.

 

El pensamiento real y valido es que una persona puede tener acciones reprobables siendo tanto colombiana, venezolana, china, indígena, negra, blanca, amarilla, judía, cristiana, atea, heterosexual, lesbiana, transexual, carnívora, vegetariana, vegana y mil etcéteras que no determinan la ética de nuestro comportamiento. Y puede ser bondadosa y correcta también, independiente de todas las causas biológicas, raciales y culturales.

 

Las crisis presentes en varios países del mundo han generado movimientos poblacionales de gran magnitud, que de manera biológica o natural, ponen en alerta los instintos de las personas residentes, impulsándolos a proteger sus espacios. Estamos, en su primera respuesta, ante la ley de supervivencia. Sin embargo, seria oportuno apelar a nuestra propia humanidad para generar empatía con los congéneres de especie, recordar que los limites geográficos son el fruto de nuestras invenciones y que todos los pobladores del planeta que compartimos tienen el mismo derecho a buscar lugares donde construir o, por lo menos, intentar tener una vida digna.

 

Creo que el principal aprendizaje con mi experiencia de doble desarraigo, es que en las condiciones actuales de este hogar llamado Tierra, es que no hay lugares seguros y definitivos. Los ciudadanos de Colombia como país históricamente migrador, pueden ahora vivir la experiencia de acoger a los venezolanos e incorporar toda la riqueza humana y cultural de un pueblo con el cual han compartido por décadas, tal vez por siglos, luchas y sueños, conviviendo como iguales a lo largo de miles de kilómetros de frontera, en muchos casos con doble nacionalidad, un país y un pueblo que también los aceptó y en el cual aún viven millones de sus connacionales.

Publicado enEdición Nº247
Amenazas de Trump a migrantes "no son nuevas; Obama deportó 3 millones"

La "amenaza" de Donald Trump durante su campaña, de deportar migrantes, no es novedad para los que viven en Estados Unidos, pues Barack Obama deportó más de tres millones,’. "Con eso hemos vivido durante años. Claro que hay miedo, por eso ahora recurrimos a la autodefensa y al cierre de filas entre mexicanos, musulmanes, japoneses, polacos, ju díos", entre otros, aseguró Jorge Mujica, activista laboral de la organización Arise.

En Chicago y en la mayor parte de Estados Unidos la vida transcurre en el batallar cotidiano que es defender a las mujeres de diversos tipos de acoso, ir en contra de compañías que contratan de forma temporal a los trabajadores y los explotan de forma extrema; evitar que madres solteras sean detenidas, o que algún trabajador ilegal sea deportado tras haber sido víctima de "sufrimiento extremo". Detalló que Georgia o Alabama son las ciudades en las que se espera una reacción más violenta contra los migrantes con la llegada de Trump a la presidencia; "en Arizona ya no, porque ahí ya lo vivieron y la gente ya sabe cómo defenderse".

Mujica, encargado de las campañas por la defensa de los derechos laborales de los migrantes que deciden apoyarse en Arise Chicago, descartó que Trump vaya a hacer deportaciones masivas de migrantes porque hay muchos recursos legales a los que pueden acogerse.

Sin embargo, dijo, la percepción es que atacará partes más sensibles para los indocumentados que llevan años en espera de la ciudadanía. Uno de esos frentes, explicó, es el de los dreamers, alrededor de 2 millones de jóvenes que llegaron siendo niños a Estados Unidos, y se han preparado para regularizar su situación migratoria. Muchos han entrado a programas de empleo temporal por periodos de dos años, lo que les da cierto reconocimiento.

Incertidumbre, más que ilegalidad

El golpe, dijo, sería que ya no les renueven ese permiso y entonces los coloquen en una situación que debe ser bien entendida, pues no sería de ilegalidad, pero sí de incertidumbre, después de tantos años de espera.

Jorge Mujica dijo que sí hay miedo entre los migrantes de cualquier nacionalidad, sobre todo porque no todos tienen la misma protección de sus consulados. Por ejemplo, dijo, "polaco detenido, polaco reportado a su consulado. Pero en el caso de los mexicanos, no".

La autoridad estadunidense tiene la obligación de decirle al mexicano que tiene derecho a hacer una llamada para avisar de su situación o si prefiere la harán los mismos policías, pero el reporte no es en automático como en otros casos.

"El gobierno de México debe entender que los migrantes no están escondidos; nos estamos organizando porque el miedo paraliza, y unirse es una forma de defensa", dijo.

Detalló que esta organización rebasa la nacionalidad, pues ante las circunstancias hace unos días se realizó una asamblea en una organización de migrantes islamita; “llegaron más personas de las acostumbradas y el dirigente pidió que se identificaran, pues no eran asiduos ni parte de la comunidad.

"La sorpresa fue que se empezaron a parar judíos que dijeron que ellos sabían lo que es la persecución y se presentaron a ofrecer apoyo. Lo mismo hicieron hijos de japoneses que estuvieron en campos estadunidenses, y otras organizaciones". Mujica dijo que la mayoría pertenecen a grupos independientes que hacen trabajo directo en la calle; ninguno forma parte de las grandes organizaciones no gubernamentales de presupuestos elevados que "se dedican a hacer inscripción electoral".

La realidad de los migrantes es la de todos los días desde hace años, sólo con las variaciones que presenta la legislación o el mercado laboral. "A las compañeras que son de las más organizadas, hay que apoyarlas cuando son víctimas de acoso sexal, laboral o de cualquier tipo. Las madres solteras deben saber que si son detenidas deben ser liberadas casi de inmediato para que puedan atender a sus hijos".

Abusos de todo tipo

Cada día hay que atender casos de abusos de los patrones, como el que ahora está en investigación. "Son tres empresas de empleo temporal que mandaban a los trabajadores a un restaurante chino y otras empresas de ese tipo donde eran explotados vilmente. Trabajaban lunes y martes, el miércoles el patrón empezaba a tener fricciones con ellos, el jueves la situación ya era de enfrentamiento y el viernes les aventaba 20 dólares y los corría. Entonces debían volver a buscar donde los emplearan otra vez".

Dentro de todo el drama, esos trabajadores y otros en situación de "sufrimiento extremo" podrían obtener la nacionalidad estadunidense si conocen sus derechos. Si alguießn va a ser deportado y eso ocasionaría la muerte de su madre se puede resistir en caso de sufrimiento extremo, al igual que si una madre soltera va a ser deportada con sus hijos y los niños nunca han estado en México ni hablan español.

En espera de que llegue el 20 de enero y haya más claridad, la clave es conocer los derechos y la organización, dijo Mujica.

 

Por Miriam Posada García
Enviada

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Sábado, 26 Septiembre 2015 07:22

Pasiones por los migrantes

Pasiones por los migrantes

En un mundo donde casi todos los temas parecen provocar divisiones profundas dentro de los países y entre éstos, se argumenta que el tema que hoy tiene las más profundas resonancias, a nivel geográfico, es el asunto de los migrantes. En este momento, el más agudo locus de atención es Europa, donde ocurre un vociferante debate respecto a cómo deberían responder los países del continente al flujo de refugiados, en especial aquellos que provienen de Siria, pero también los que llegan de Irak y Eritrea.


El argumento básico en el debate público europeo ocurre entre quienes promueven la compasión, la moralidad y desean darle la bienvenida a migrantes adicionales, y aquellos que defienden la autoprotección, la preservación cultural y desean cerrar la puerta a la entrada de alguien más. Europa está bajo los reflectores, por el momento, pero existen debates paralelos por todo el mundo: Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica, Australia, Indonesia y Japón.


El catalizador inmediato del debate en Europa es la salida masiva de Siria, donde el deterioro del conflicto ha creado un agudo estado de peligro para un gran porcentaje de la población. Siria se volvió un país a donde regresar migrantes se considera contrario a las leyes internacionales. Por tanto el debate gira entorno a lo que debería hacerse.


Hay tres modos diferentes de analizar los puntos subyacentes: según las consecuencias que ocasionan los migrantes a el economía-mundo y las economías nacionales; a las identidades culturales locales y regionales, y a los ámbitos políticos nacionales y mundiales. Una buena parte de la confusión surge de no poder distinguir entre estas tres perspectivas.
Si uno empieza con las consecuencias económicas, la cuestión principal es si recibir migrantes mejora o empeora la situación del país receptor. La respuesta es que eso depende del país del hablamos.


Ahora estamos familiarizados con la transición demográfica en la que mientras más rico es el país, más probable es que las familias con ingresos de nivel medio tengan menos hijos. Esto ocurre básicamente porque reproducir las mismas o mayores perspectivas de ingresos para nuestro hijo requiere una considerable inversión en educación formal e informal. Esto es cargoso a nivel financiero si uno lo hace para más de un hijo. Además, mejoras en las instalaciones de salud tienen por resultado poblaciones que viven más.


Una menor tasa de nacimientos y vidas más largas implican que el perfil demográfico de un país se sesga hacia un porcentaje mayor de personas viejas y a un incremento en el periodo en que un hijo es mantenido fuera del mercado laboral activo. De aquí se deriva que menos personas en el rango de trabajo activo están brindado respaldo a un número mayor de personas en los rangos de edad mayores y menores.


Una solución para esto es aceptar migrantes, que pueden expandir la proporción de la fuerza de trabajo activa y por tanto aligerar el problema del respaldo financiero hacia las poblaciones extremas de viejos y jóvenes en ese país. En contra de este argumento hay la afirmación de que los inmigrantes abrevan de los recursos destinados a la asistencia social y, por tanto, son costosos. Pero los egresos de la asistencia social parecen costar bastante menos que el ingreso procedente de esta fuerza de trabajo activa más los impuestos adicionales que brindan los inmigrantes que laboran.


La situación es por supuesto bastante diferente en los países menos acaudalados, donde el impacto principal de aceptar migrantes sería precisamente la amenaza hacia los empleos de la población que todavía está dispuesta a aceptar los trabajos onerosos debido al perfil demográfico general del país.


En cuanto a la economía-mundo como un todo, la migración sólo cambia la localización de los individuos y probablemente afecte muy poco. Sin embargo, los migrantes sí implican un costo global por la necesidad de limitar las consecuencias humanitarias negativas de enormes números de migrantes. Solamente piensen lo que implica el costo de rescatar a migrantes a punto de ahogarse que se cayeron de frágiles embarcaciones en el Mediterráneo.


Si uno mira la cuestión desde la perspectiva de la identidad cultural, los argumentos son muy diferentes. Todos los Estados promueven una identidad nacional como mecanismo necesario para garantizar la primacía de la lealtad. Pero de qué identidad nacional estamos hablando. ¿Es lo francés, lo chino? ¿La cristiandad o lo budista? Es ésta precisamente la cuestión que diferencia la posición de la canciller alemana Angela Merkel de la del presidente húngaro Viktor Orban. Merkel asegura que los nuevos migrantes, sean del origen étnico o religioso que sean, pueden ser integrados como ciudadanos alemanes. Orban considera a los migrantes musulmanes como invasores que amenazan la permanencia de la identidad cristiana de Hungría.


El debate se extiende más allá de las fronteras nacionales. Para Merkel, la integración de los migrantes no es sólo hacia Alemania, sino hacia Europa. Para Orban, la amenaza no es sólo para Hungría, el Estado, sino para toda la Europa cristiana. Pero miremos el debate en Francia acerca de la vestimenta musulmana para las mujeres. Para algunos, la cuestión es irrelevante si es que los migrantes otorgan su lealtad a Francia como ciudadanos. Pero para los defensores de una versión absoluta de la laicité, la vestimenta musulmana para las mujeres es totalmente inaceptable, y viola la identidad cultural de Francia.


No hay un camino intermedio en esta clase de debate cultural. Crea un impasse. Y precisamente porque crea un impasse, empuja la discusión a la arena política. La capacidad de prevalecer implementando una prioridad cultural depende de nuestra capacidad para controlar las estructuras políticas. Merkel y Orban, como cualquier otro político, deben obtener el respaldo político (incluidos, por supuesto, los votos) o serán retirados del proceso de toma de decisiones.


Para mantenerse en el cargo con frecuencia deben hacer concesiones a las fuertes corrientes de opinión que no les gustan. Esto puede implicar también ajustes en la política económica. Así que si un día emiten una línea clara de política, al siguiente día pueden parece un tanto menos firmes. Son actores que deben maniobrar en los escenarios políticos nacional, regional y mundial.


¿Dónde estará Europa en 10 años en términos de sus sentimientos acerca de los migrantes? ¿Dónde estará el mundo? Es una cuestión abierta.


Dadas las realidades caóticas de un mundo en transición hacia un nuevo sistema histórico, sólo podemos decir que depende de las cambiantes fuerzas, momento a momento, el poder responder a los programas para el futuro. Los migrantes son un locus del debate, pero el debate es mucho más amplio.
Traducción: Ramón Vera Herrera

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Domingo, 12 Octubre 2014 10:13

El crecimiento originario

El crecimiento originario

Son 45 millones de personas y representan el 8,3 por ciento de los habitantes del continente. Hubo un aumento en la tasa demográfica indígena, pero también son más quienes comenzaron a autorreconocerse como tales. En Argentina viven unos 955 mil indígenas.

 

En una década aumentó un 49,3 por ciento la población indígena en América latina. Son 45 millones de personas y representan el 8,3 por ciento de los habitantes de la región. Tuvieron mejoras en salud, educación y legislación favorable, pero existe una gran brecha entre derechos existentes y el cumplimiento de los mismos. Los datos provienen de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que también hace hincapié en que las actividades extractivas violan los derechos indígenas, provocan conflictos territoriales y remarca como "crucial y prioritaria" la necesidad de que los Estados cumplan con el derecho al "consentimiento libre, previo e informado" que asiste a los pueblos originarios por cualquier acción de gobierno que pudiera afectarlos. "Los Pueblos Indígenas en América Latina. Avances en el último decenio y retos pendientes" es el nombre del informe de 128 páginas de la Cepal. Detalla que en 2010 vivían en América latina 45 millones de personas. La misma Cepal había estimado que en el 2000 la cifra era 30 millones. "Se observa un incremento significativo (49,3 por ciento) en una década", resalta. Hubo un aumento en la tasa demográfica indígena y también influyó la "autoidentificación" (quienes comenzaron a autorreconocerse).


Los 45 millones de personas están distribuidos en 826 pueblos indígenas. En México viven 17 millones de indígenas, Perú siete millones, Bolivia seis millones y Guatemala 5,8 millones. En Argentina viven al menos 955 mil indígenas (el 2,4 de la población).


En términos porcentuales Bolivia es el país con mayor población indígena (62 por ciento), le siguen Guatemala (41), Perú (24), México (15), Panamá (12), Chile (11), Nicaragua (9), Honduras y Ecuador (7). Los países con menor porcentaje de población originaria son Colombia (3 por ciento), Venezuela (2,7), Costa Rica y Uruguay (2,4), Paraguay (1,8), Brasil (0,5) y El Salvador (0,2).


La Cepal señala que en la última década se han constatado mejoras en su acceso a la salud (atención de nacimientos y mortalidad infantil) y educación (aumento de tasas de asistencia).


En el apartado III detalla la situación territorial. Señala como positivo la "evolución notable" del derecho internacional y tratados de derechos humanos, pero al mismo tiempo remarca la falta de cumplimiento de las normas. "En la última década el auge en la demanda internacional de bienes primarios (minerales, hidrocarburos, soja) se ha traducido en un mayor dinamismo económico en los países de América latina, pero a costa de un número creciente de conflictos ambientales, sociales y étnicos en torno de las industrias extractivas situadas en territorios indígenas", explica la Cepal y detalla como coincidencia regional: "Los gobiernos han generado incentivos a la industria extractiva". Precisa las actividades que atentan contra los derechos y la vida indígena: agroindustria, palma aceitera, biocombustibles, ganadería extensiva, hidroeléctricas, hidrocarburos, minería y megaproyectos de infraestructura.


"Es necesario reforzar los procesos de titulación, demarcación y protección de los territorios indígenas que todavía no han sido reconocidos", destaca. La página 57 detalla un mapa de conflictos, un piso de 200 casos, vinculados en su mayoría a megaminería e hidrocarburos. De Argentina sobresalen casos en Neuquén, Salta, Formosa y las provincias cordilleranas que impulsan la megaminería.


Jorge Nahuel, de la Confederación Mapuche de Neuquén y del Consejo Plurinacional Indígena, explicó que el consentimiento libre, previo e informado es "una exigencia de todos los pueblos originarios de Argentina", recordó que es un derecho y apuntó a dos sectores: "Poder político y Poder Judicial violan este derecho básico de los pueblos indígenas cada vez que autorizan una empresa extractiva en nuestros territorios".


El organismo de Naciones Unidas remarca que "los Estados deben respetar y garantizar los derechos de participación y el consentimiento libre, previo e informado (CLPI) de los pueblos indígena", vigente en tratados internacionales, normas nacionales, en la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y en sentencias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).


El informe precisa que la "mala nutrición" es uno de los problemas que más afecta a los pueblos indígenas y tiene relación directa con la pérdida de territorios y la contaminación. La recomendación principal que hace va en línea con un reclamo generalizado de los pueblos originarios: "Es primordial garantizar el consentimiento libre, previo e informado (CLPI), especialmente en relación con los proyectos extractivos y de desarrollo, en sus territorios o en áreas cercanas". Recuerda que el derecho internacional obliga al CLPI.


En la página 27 puntualiza: "El argumento de algunos Estados es que consideran el consentimiento libre, previo e informado (CLPI) como una amenaza, porque plantean que les da a los pueblos indígenas la posibilidad de vetar políticas, medidas y disposiciones". Pero la Cepal se contrapone a esa mirada: "Lo que la normativa internacional busca es revertir la historia de marginación y exclusión que han sufrido los pueblos indígenas".


El informe señala que el 50 por ciento de la población indígena de América latina vive en centros urbanos. Lo vincula a los "desequilibrios territoriales en el acceso a los bienes y servicios de Estados que estimulan la emigración hacia las ciudades" y a la expulsión de los territorios rurales de la mano del extractivismo.

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Manos migrantes invisibles detrás de la Copa mundial de fútbol en Brasil

ALAI AMLATINA, 25/06/2014.- El mundo está ahora disfrutando de la actual Copa mundial de fútbol, celebrada en Brasil del 12 junio al 13 de julio de 2014. Sin embargo, detrás de la máxima fiesta del balompié yacen, invisibles, las manos migrantes que construyeron, modernizaron y finalizaron estadios, hoteles y toda clase de infraestructuras y servicios turísticos que Brasil ha requerido como anfitrión de este gran evento mundial. Manos que provinieron de países sudamericanos vecinos, del Caribe e incluso de otros continentes, como África. Manos de obra extranjeras que siguen afrontando momentos difíciles en Brasil.

Pero si ni siquiera el momento ha sido favorable para que los diferentes movimientos sociales de Brasil hagan escuchar sus reivindicaciones a través de las olas de protestas en las grandes ciudades brasileñas; mucho menos lo será para visibilizar la difícil situación de los trabajadores extranjeros en el país. Todo parece indicar que hoy día el mundo tiene oídos y ojos solamente para la actual Copa mundial de fútbol.
A continuación les presentamos una crónica de las manos migrantes haitianas y el resumen de una entrevista a Ernst Casséus, un joven haitiano testigo de la reciente migración de sus compatriotas hacia Brasil.


La reciente migración haitiana a Brasil


Los migrantes haitianos empezaron a llegar a Brasil a inicios del año 2010, inmediatamente después del terremoto que afectó su país en enero del mismo año. En un primer momento, utilizaron Brasil como país de tránsito para ir a Guyana Francesa, territorio de ultramar de Francia adonde tradicionalmente (en parte, por afinidad lingüística) vienen emigrando los haitianos desde los años 70.


A finales del 2010 el gobierno del presidente francés de entonces Nicolas Sarkozy decidió cerrar la frontera de la Guyana Francesa con Brasil; por lo que más de dos mil migrantes haitianos se quedaron varados en el territorio brasileño. Desde entonces, la administración de la presidenta de Brasil, Dilma Roussef, empezó a controlar sus fronteras y a endurecer también sus políticas migratorias hacia los migrantes haitianos.


A pesar de este endurecimiento, la migración haitiana a Brasil ha ido creciendo; Tabatinga ubicada en la Amazonía (en la triple frontera de Brasil con Colombia y Perú) y Acre (situado en la triple frontera del país con Perú y Bolivia) se convirtieron en las principales localidades receptoras de los haitianos.


2011, 2012 y 2013 fueron tres años muy difíciles para los migrantes haitianos en Brasil, ya que varias veces se vieron varados en Tabatinga y Acre, enfrentándose a serias crisis humanitarias ante la negativa del gobierno federal de Brasil de dejarlos ingresar al interior del territorio brasileño. En varias ocasiones las autoridades de Acre han tenido que declarar el estado de emergencia y solicitar el apoyo de Brasilia para atender de urgencia a los migrantes caribeños.


Ante esta situación, el gobierno de Dilma Roussef adoptó una estrategia ambivalente, que consiste en flexibilizar un poco sus políticas migratorias para acoger parte de la mano de obra migrante, al tiempo que ha reforzado el control de sus fronteras con los países vecinos para contrarrestar el flujo extranjero numeroso (cerca de 10 mil haitianos llegaron a Brasil de 2010 a la fecha) y complejo (integrado por migrantes económicos, solicitantes de refugiados, trabajadores temporales, flujos mixtos) hacia su territorio.


En el marco de estas políticas de "flexibilización", el gobierno brasileño anunció a mitad de diciembre del año 2013 la regularización migratoria de 4.482 trabajadores extranjeros, reconociendo que "la gran mayoría de ellos buscan empleo y logran integrarse de forma satisfactoria en nuestro país", según el presidente del Consejo Nacional de Inmigración, Paulo Sérgio Almeida[1].


El gobierno brasileño creó también desde 2012 un programa especial para otorgar, desde su Consulado basado en la capital haitiana Puerto Príncipe, 1.200 visas especiales por año a trabajadores haitianos, al tiempo que decidió regularizar a todos los haitianos que llegaron al país hasta el 11 de enero de 2012[2].


Sin embargo, un gran número de haitianos que quieren emigrar a Brasil señalan que es muy difícil para ellos conseguir dicha visa desde su país por la gran cantidad de solicitantes que la piden y toda una serie de dificultades que enfrentan a la hora de tramitarla. Debido a estas razones, varios siguen utilizando los "servicios" de coyotes (traficantes ilegales de migrantes) para emprender el largo viaje de Haití a Brasil pasando por Ecuador y Perú.


Con motivo de la Copa mundial, el gobierno brasileño se reunió en diciembre de 2013 con su homólogo haitiano para emprender acciones conjuntas orientadas a contrarrestar la migración irregular, al tiempo que anunció la realización de una campaña informativa para sensibilizar a los ciudadanos haitianos sobre los peligros de la migración irregular, informó el canciller Luiz Alberto Figueiredo a inicios del mes de mayo de 2014.


Todo parece indicar que Perú está jugando también un papel importante en esta tarea de contener la migración indocumentada hacia Brasil, ya que viene vigilando un poco más sus fronteras (con Ecuador y Brasil) para aprehender a migrantes indocumentados.


Por ejemplo, recientemente la policía peruana aprehendió a 13 ciudadanos haitianos indocumentados en Piura y luego los llevaron a la Embajada de Brasil en Lima para que ésta los deportara hacia su país de origen, según lo que informaron medios locales[3].


Por su parte, Ecuador también viene retornando a Haití a migrantes haitianos que llegan al aeropuerto de Quito. Por ejemplo, 17 migrantes haitianos fueron devueltos por las autoridades ecuatorianas, entre el 9 y el 10 de enero de 2014, a Bogotá y luego a Haití[4].


Paradójicamente el gobierno brasileño y el sector privado en el país han reconocido en varias ocasiones la gran contribución de los migrantes haitianos al sector de la construcción que ha venido creciendo en los últimos tres años (4.8% en 2011), debido en gran parte a las obras de infraestructuras realizadas en el contexto del Mundial. Por ejemplo, el estadio de fútbol de Manaos en el estado brasileño del Amazonas fue, en gran parte, construido por las manos expertas, dóciles e incansables de los obreros haitianos.


Debido a los retrasos en la construcción de estadios, los haitianos fueron contratados, por ejemplo, por la firma constructora Mendes Junior para finalizar el estadio Arena Pantanal en Cuiabá[5].


Ernst Casséus: "La situación de los haitianos en Brasil es muy difícil"

Tuvimos la oportunidad de entrevistar a Ernst Casséus, un haitiano que ha sido testigo de la reciente migración haitiana a Brasil y de las dificultades a las que muchos de sus compatriotas hacen frente en el país durante los últimos años.


Este joven haitiano que vive desde hace aproximadamente tres años en Brasil explica que si bien este país sudamericano ofrece muchas oportunidades de empleo a sus compatriotas, sobre todo en el sector de la construcción; sin embargo, se queja de que los salarios que les pagan son bajos. Esto ha generado mucha desilusión y frustración, sobre todo para los jóvenes haitianos que vinieron al país con la ilusión de estudiar una carrera.


Narra cómo los haitianos han hecho grandes sacrificios para llegar a Brasil (pasando por República Dominicana, Ecuador, Perú y en algunas ocasiones a Bolivia); varios de ellos pagan mucho dinero (entre 3.000 y 5.000 dólares americanos) a traficantes ilegales de migrantes durante toda la travesía para lograr el sueño brasileño.


Los que utilizan la vía legal compran muy caro las visas brasileñas desde Puerto Príncipe (por culpa de redes de delincuencia organizada que los engañan) o son víctimas de algunas agencias de viaje (algunas de ellas ilegales) que les venden los tiquetes a un precio exorbitante.


Los migrantes haitianos llegan prácticamente "con las manos vacías" a Brasil; la mayoría de ellos se dirigen hacia las grandes ciudades del país tales como Sao Paolo, Río de Janeiro y Brasilia, donde hay oportunidades de trabajo, pero donde existe también más competencia en el mercado laboral. Además, el costo de la vida es muy caro en dichas ciudades; por lo que sus magros salarios no les permiten cubrir todos sus gastos y enviar dinero a sus familias en Haití.


Ernst Casséus, muy cercano a la comunidad haitiana en Brasil, denuncia los abusos laborales y las violaciones de derechos humanos de los que son víctimas sus compatriotas, debido a que no hablan el portugués ni saben cómo defender sus derechos. Por ejemplo, recuerda cómo una joven obrera haitiana fue despedida sin más de su trabajo porque su empleador se dio cuenta de que ella estaba embarazada.

Desconocimiento del portugués, discriminación racial, bajos salarios, falta de asistencia por parte de las autoridades diplomáticas haitianas, dificultades para regularizar su situación migratoria e integrarse en Brasil figuran entre los principales problemas que afrontan los haitianos en el país sudamericano.

Ernst Casséus recomienda al gobierno brasileño que otorgue más visas a los haitianos desde su Consulado en Puerto Príncipe y facilite de manera más ágil y transparente los trámites para conseguirlas, de tal modo que más compatriotas suyos tengan la oportunidad de ingresar al país sudamericano.


Argumenta que esta decisión podría contribuir eficazmente a prevenir la migración irregular, el tráfico ilegal de migrantes y las sucesivas crisis humanitarias que los migrantes haitianos han tenido que vivir en las fronteras de la Amazonía y del Acre.

Finalmente critica la "indiferencia" de la representación diplomática haitiana en Brasil que, según él, ha hecho muy poco para ayudar a la comunidad haitiana y, sobre todo, para asistir a los migrantes haitianos que hayan sido víctimas de abusos en el país y en necesidad de protección.


Bogotá (Colombia), 25 de junio de 2014


Notas:
[1] Fuente: portal web del Ministerio da Justiça. Noticia: Brasil anuncia a regularização de 4.482 trabalhadores estrangeiros. Fecha: 19 de diciembre de 2013. Enlace: http://portal.mj.gov.br/main.asp?View={A5F550A5-5425-49CE-8E88-E104614AB866}&BrowserType=NN&LangID=pt-br¶ms=itemID%3D%7BA8870000-4A47-44A9-A05F-7D914A3786A8%7D%3B&UIPartUID=%7B2218FAF9-5230-431C-A9E3-E780D3E67DFE%7D
[2] Ver artículo de Wooldy Edson Louidor "Sobre la nueva política migratoria de Brasil" (28 de enero de 2012). Enlace: http://alainet.org/active/53049&lang=pt
[3]Ver esta noticia del PTV "Piura: Detienen a senegaleses y haitianos indocumentados que iban para el Mundial" (16 de mayo de 2014). Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=7phnh8ksHUI
[4]Ver el artículo de Wooldy Edson Louidor publicado en AlterPresse "Amérique latine: 17 migrants haïtiens, préalablement non admis en Équateur, refoulés par la Colombie vers Haïti" (21 de enero de 2014). Enlace: http://www.alterpresse.org/spip.php?article15846#.U3-IUfl5MvY
[5] Ver el artículo "Inmigrantes haitianos realizan obras para Copa del Mundo" en el siguiente enlace : http://m.portafolio.co/economia/obras-el-mundial-brasil-2014
- Wooldy Edson Louidor es docente e investigador en la Pontificia Universidad Javeriana (PUJ) y la Universidad Santo Tomás (USTA), basadas ambas en Bogotá, Colombia.

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El drama de los niños que cruzan a EE.UU

En Estados Unidos ya se mencionan dos palabras para definir la crisis humanitaria que desató una oleada de menores indocumentados que ingresó al país: desastre y tragedia. 46.188 niños y adolescentes cruzaron la frontera sur, entre octubre de 2013 y mayo de este año, provenientes de Centroamérica. No es la primera vez que sucede, pero sí la primera en que el gobierno de Obama se ve desbordado por el problema. A tal punto, que mantiene alojados a miles de estos pequeños migrantes en condiciones de hacinamiento, sin una alimentación adecuada y en sitios como centros de refugiados y bases militares.


La situación es tan crítica que el vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, viajó a Guatemala el viernes pasado donde se reunió con el presidente local, Otto Pérez Molina, su colega Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador, y funcionarios de Honduras y México. De los tres primeros países son la mayoría de los menores afectados. Desde el cuarto saltan a Estados Unidos para buscar a sus padres indocumentados o tratando de escapar de la violencia y la miseria.


Biden dijo: "Nosotros reconocemos que esta situación no es sostenible, es inaceptable y tenemos una responsabilidad compartida de tomar pasos significativos para poder abordar este tema". Citado por el diario guatemalteco La Hora, agregó que "es un problema compartido fundamentalmente entre Estados Unidos, México y toda esta región".


Las imágenes que tomaron los medios que ingresaron a los centros de Brownsville (Texas) y Nogales (Arizona) amplificaron la dimensión del conflicto migratorio. Miles de niños duermen en el piso envueltos en cobertores de aluminio, y en lo que se asemejan a pajareras iluminadas por tubos fluorescentes, los más pequeños descansan unos sobre otros. Se ven también bebés con sus madres, baños químicos, integrantes de las patrullas fronterizas y muchos adolescentes solos. Ese es el principal problema. Que viajan sin la compañía de un mayor a Estados Unidos o con hermanos menores y ahora, la gran mayoría, espera por la deportación.


Biden señaló tras la reunión con Pérez Molina que "los niños van a ser tratados humanamente y con justicia en nuestro país antes de ser devueltos a Guatemala como quisiéramos que fueran tratados nuestros niños". La Unión Americana de Libertades Civiles de Arizona (ACLU), una activa ONG que denuncia los atropellos contra los inmigrantes en proceso de ser deportados, desmintió al vicepresidente de EE.UU.: "Documentamos la forma terrible de cómo los menores están siendo abusados sexual y físicamente, con agresiones verbales; no les dan tratamiento médico y obviamente los niños están en condiciones terribles e inhumanas. Es un problema que hemos documentado por años", explicó Alessandra Soler, directora ejecutiva de ACLU.


"Había, por ejemplo, una chica de 16 años con un bebé de 2 años, y no le querían dar leche al niño. Otra chica tenía un ataque asmático y no era atendida", agregó la representante de la ONG en declaraciones publicadas por el diario Prensa Libre, de Guatemala. Once mil niños detenidos en EE.UU. son oriundos de ese país.


Honduras es otra de las naciones más afectadas por la migración de sus menores indocumentados. La embajadora estadounidense en Tegucigalpa, Lisa Kubiske, lejos de aportar una solución civilizadora, declaró: "No tienen status legal para quedarse en los Estados Unidos. Y punto. No importa si son niños o adultos, serán deportados". La diplomática también lamentó que el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, no se reuniera con Biden en Guatemala para tratar el conflicto migratorio. El mandatario está viendo el Mundial de Fútbol en Brasil. Pero al menos habló por teléfono con el vice norteamericano. En una visita reciente a Washington, Hernández había definido a los pequeños migrantes como "desplazados de guerra" y dijo que EE.UU. "tiene que hacer más".


El consulado de El Salvador en Tucson, Arizona, relevó que en esa ciudad había 1154 menores indocumentados, de los cuales 379 eran de ese país. En un comunicado, la cancillería salvadoreña señaló: "Hacemos el más firme llamado a tomar en cuenta que los niños, las niñas y adolescentes, con independencia de su situación migratoria, son sujetos de derechos y todos los Estados deben asegurar su bienestar, cuidado, seguridad y protección en todo momento, sin distinción alguna. La viceministra para los salvadoreños en el exterior, Liduvina Magarín, constató que al menos en un centro de recepción, los menores "están en una condición deprimente y de total falta de espacio, higiene y alimentos. Es en el Centro McAllen de la Patrulla Fronteriza".


Las estadísticas indican que el problema se agrava con el paso de los años. Sobre todo, las que maneja el senador de origen cubano Ted Cruz, un republicano del ala más derechista del partido que cuestiona a Obama por su presunta permisividad.


"En 2011, había aproximadamente 7 mil menores no acompañados que fueron detenidos. En 2012, ese número aumentó a 14 mil. En 2013, se elevó a 24 mil. Y en 2014, se calcula que va a llegar a 90 mil, y en 2015, el gobierno está estimando que subirá hasta llegar a 145 mil", describió Cruz, de 43 años y jugado a ser presidenciable en 2016. En Estados Unidos ya lo comparan con Joseph McCarthy, el senador republicano que hizo escuela con su anticomunismo en los años '50. Robert Menéndez, otro senador de origen cubano, aunque del Partido Demócrata, habló de "tragedia". Y propuso atacar el problema en varios frentes, sin exceptuar el de la seguridad nacional.


Los menores capturados en la frontera –se estima que por día unos 400 intentan entrar a EE.UU.–, son por lo general retenidos 72 horas en centros como los de Brownsville y Nogales. Muchos de ellos, vencido ese plazo ya son enviados a bases militares en California, Oklahoma y Texas. El 60 por ciento terminarán deportados, según la ONG Niños en Necesidad de Defensa (KIND). México, por donde necesariamente deben pasar los menores indocumentados, también deporta: 8577 fueron expulsados del país en 2013. En los primeros cuatro meses de este año, Estados Unidos tomó una medida semejante con niños mexicanos. Rechazó a unos seis mil.


Es un círculo vicioso que relató con agudeza el escritor hondureño Roberto Quesada, un especialista en temas migratorios y autor de la novela Nunca entres por Miami: "Estados Unidos debe recordar que Centroamérica no es Afganistán, ni Irak, ni esos países lejanos en donde se va a promover el caos, sino los vecinos inevitables, y ante la catástrofe local, el destino se llama Estados Unidos. Si continúan patrocinando y respaldando la antidemocracia, los fraudes electorales, la impunidad, entonces abran espacio que masivamente se moverán los centroamericanos hacia los Estados Unidos".


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Desde la Segunda Guerra Mundial nunca hubo tantos refugiados

El número de refugiados y desplazados en el mundo ha alcanzado, por primera vez desde la II Guerra Mundial, la cifra récord de 51,2 millones de personas, según datos difundidos este viernes por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Este organismo, responsable de brindarles protección con la cooperación de los Estados, reveló también el resultado de su compilación de estadísticas de 2013, que indican que se rompieron varios trágicos récords.


Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial se superaron los 50 millones de refugiados, llegándose a los 51,2 millones, el número de desplazados internos -33,3 millones- fue el más elevado desde que se recolecta esta información y un número récord de 25.300 solicitudes de asilo eran de niños solos

También la cifra total de 1,1 millones de solicitudes de asilo fue la más alta en diez años, aunque el alto comisionado para los refugiados, Antonio Guterres, consideró que un dato especialmente preocupante fue el aumento de menores separados de sus familias esperando ser reconocidos como refugiados.

La ola de niños solos en busca de refugio aumenta en todas las rutas, sea la del Mediterráneo, la del Caribe (a través de México con destino a Estados Unidos) o la de afganos en el recorrido hacia Irán y Turquía, con la probable idea de llegar a Europa, explicó Guterres en una rueda de prensa.


Con motivo del Día Internacional del Refugiado, el ACNUR presentó un análisis de la situación de los desplazados y refugiados en el mundo, que muestran que la situación va definitivamente a peor. Ello en momentos en que las organizaciones humanitarias encuentran cada vez más dificultades para movilizar recursos, sean públicos o privados, que les permitan ayudarles.


"Tenemos un déficit de paz en el mundo, lo que se debe a una multiplicación de nuevas crisis y a las viejas sin resolver. Seguimos con los refugiados de Somalia en Dadaab (un campo de refugiados en Kenia) o con la situación dramática en República Democrática del Congo", dijo Guterres. Mencionó igualmente el caso de los refugiados palestinos, el problema más prolongado de este tipo en la historia reciente.


Los refugiados en el mundo son 11,7 millones y con los palestinos llegan a 16,7 millones, de los cuales la mitad han estado en el exilio por más de cinco años. La mayor población de refugiados en el mundo es la de afganos (2,5 millones) seguidos de sirios (2,4 millones), somalíes (1,1 millones), sudaneses (650.000), congoleses (500.000), birmanos (480.000), iraquíes (401.000), colombianos (396.000), vietnamitas (314.000) y eritreos (308.000).


En el otro lado, los países que más poblaciones refugiadas acogieron en 2013 fueron Pakistán (1,6 millones), 22.000 menos que un año antes, especialmente por el retorno voluntario de afganos a su país, Irán, con una comunidad de 857.000 afganos, y Líbano, con 737.000 refugiados sirios.


Con la guerra de Siria, Jordania y Turquía se han incorporado a la lista de países con más poblaciones de refugiados, seguida de Kenia, que vio llegar a las víctimas de la violencia armada en República Centroafricana y, más recientemente, en Sudán del Sur.


Para marca el Día Internacional de los Refugiados, Guterres insistió en desmentir la idea generalizada de que los refugiados llegan a los países ricos y precisó que el 86 % de estas personas están en países en desarrollo. "Este es el mayor porcentaje desde el inicio del siglo y debe ser comparado con el 70% de hace diez años", comentó el alto comisionado.


"La tendencia no sólo es a tener más y más refugiados en el mundo, sino a que se queden más y más en el mundo en desarrollo", agregó. Guterres fue enfático al señalar que cada vez es más difícil "encontrar la capacidad y recursos para ayudar a tanta gente en situaciones tan trágicas".

Una población que no está en incluida en la cifra de desplazados son los apátridas, un grupo difícil de cuantificar y de los que las oficinas del ACNUR han informado de la existencia de 3,5 millones, aunque se cree que su verdadero número es tres veces superior.

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