Lunes, 25 Junio 2018 08:42

Polemizar: una lucha ideológica

Polemizar: una lucha ideológica

El francés Jean-Paul Sartre decidió confrontar sus propias consideraciones con la sociedad francesa, cuando en 1949 defendió, en una conferencia pública, sus planteamientos filosóficos y vitales. Sartre no tuvo temor, sabía bien que si se dejaba llevar por la seguridad que supone no exponerse –pues quien no se ofrece a los demás jamás será cuestionado ni contestado– pondría fecha de vencimiento a su propia subjetividad. Aquella conferencia se dio en un ambiente más que intimidante; sillas rotas, golpes, desmayos y grandes tumultos para hacerse a un lugar en el auditorio, allí no estaba en juego una simple discusión de conceptos filosóficos, allí estaban en juego diferentes concepciones de la vida y la sociedad; los católicos, los comunistas ortodoxos y todos aquellos que se disputaban con Sartre la manifestación de la verdad acerca de las bases del mundo social y político que configuraba la vida humana.

 

La conferencia de Sartre, publicitada en periódicos días antes y publicada luego como libro, se tituló El existencialismo es un humanismo. Su intervención no fue de las más ordenadas, con vacíos teóricos, ambigüedades conceptuales y gigantes presupuestos que le imposibilitaron ofrecer una posición sólida sobre sus consideraciones de la existencia humana, sin embargo, supuso la apertura de una discusión ideológica al interior de la sociedad francesa que, inquieta, cuestionó sus propias creencias y la manera de construir la vida en común de los individuos. Así pues, el valor de la polémica está en que sacude la vida y hace que las sociedades progresen en virtud de la discusión y se cuestionen a sí mismas mediante lo que cada individuo pregunta y responde a otro.

 

Esta misma posición de la actitud polémica y de la confrontación de las creencias y prácticas sociales, hace de Sartre uno de los valores más extraordinarios del pensamiento de izquierda. Hace 50 años este francés decidió salir a las calles a respaldar las manifestaciones de la juventud y la clase obrera francesa en aquellas famosas jornadas de mayo y junio de 1968. Sabía que no podía ser la figura central de aquel momento subversivo, pues ponerse como figura principal de aquellas reclamaciones opacaría la decidida respuesta política de los jóvenes y los trabajadores.

 

Como bien señala Eric Hobsbawm, Sartre comprendió el momento histórico y “lo reconoció colocándose en un segundo plano frente a Daniel Cohn-Bendit, ante quien actuó como mero entrevistador”1. Parece pues extraño que esta haya sido la tarea del intelectual en medio de Mayo de 1968, no obstante, si nos fijamos con detenimiento, podemos captar que la labor intelectual de Sartre estuvo determinada por sus propias posibilidades como revolucionario, es decir, desde la palabra, desde el respaldo que suponía el apellido Sartre.


Lo valioso de este momento de la vida de este pensador francés, como de tantos otros que han sido consecuentes con sus ideales, reside en la capacidad para extender su palabra y su praxis intelectual al espacio público, al debate y confrontación de las ideas, a posicionarse sin titubeos frente a la situación, pues la neutralidad no es cosa de revolucionarios, mucho más cuando el momento histórico exige decidir, elegir, actuar. Es así, pues, como el valor de la polémica no está dado en sí mismo, sino que hunde sus raíces en la situación en la cual se encuentra, por ello no es lo mismo una polémica dentro de los márgenes de un aula universitaria, por ejemplo, que el ejercicio de polemista dentro del seno mismo de la sociedad, en las calles con megáfonos –como lo supo hacer también Sartre– o desde la producción revolucionaria de medios como periódicos y apuestas orales y editoriales, todas ellas enfocadas en el carácter público de la praxis intelectual.

 

Cuando la situación en la que se vive exige una respuesta, los individuos no pueden ahorrase la fatiga de contestar. En medio de una sociedad como la colombiana que actualmente se enfrenta a las posibilidades de continuar con la lógica de la opresión en manos de las tendencias políticas de derecha, la labor del polemista cobra gran relevancia. No se trata de cuestionar por cuestionar –cosa que por lo demás no sería asunto anclado a la polémica–, sino de criticar y elaborar posibilidades de transformación de lo dado. La mera contemplación de la situación siempre juega en favor del opresor, la imparcialidad, cosa que en los días que corren se ha vuelto un valor moral, no es ningún rechazo a la continuación de la barbarie en el país, es, por el contrario, el refuerzo ideológico más velado de todos, pues se decide no participar conscientes del peligro que encarna la posición del que no quiere mancharse con lo que juzga inmoral. Para el momento que vive el país la posición más repudiable de todas es la de aquellos que se hacen a un lado y no entran en la confrontación pública. Los últimos bastiones de la ideología son la resignación, la apatía y la neutralidad. Como vemos la tarea es doble: de una parte, enfrentar todas las tendencias que opacan cada vez más el futuro del país y denunciar como ideología las decisiones “morales” de todos aquellos que no entran en la arena de la discusión y la intervención política y social. Para ello, nuestra herramienta es la crítica.

 

De esta manera, nuestra sociedad merece el ejercicio de la crítica; su forma de construir la personalidad, de tejer las relaciones entre los individuos y de fomentar peligrosas “escuelas de pensamiento” debe ser cuestionada. La tendencia subjetivista con pretensiones universales que encarnan aquellas posturas que alaban el sentido común y la formación caprichosa de hombres y mujeres, apunta a la configuración de una sociedad mediocre que cristaliza en el falso respeto por la posición del otro y la validez de cualquier opinión carente de trabajo.

 

En nombre de la defensa de la libre expresión de la opinión estas tendencias ideológicas asumen legados que no coinciden con sus manifestaciones vitales. La creencia en que una de las vías para la defensa de la subjetividad es el repliegue a la esfera privada, desdeñando la intervención pública y la confrontación de argumentos contrarios, es sepultar cualquier posibilidad de la afirmación del individuo y una talanquera para el desarrollo de la personalidad que se dice defender. Así, la verdadera defensa de ésta no puede desligarse de la complejidad de la condición humana que no puede ser dividida entre lo privado y lo público, pues hacerlo es entrar ingenuamente a la cueva donde la bestia del capitalismo estará dispuesta para devorarnos o para poner a su servicio nuestra existencia.

 

Lo personal es político, ningún individuo es tal en virtud de la ausencia de otros. Nadie se construye solo, los demás nos dan forma, en diálogo y confrontación con ellos es que configuramos nuestra vida; como diría Marx, lo contrario sería una robinsonada2, pues la creencia en que es posible vivir sin los demás, ser autosuficiente y girar en torno a sí mismo, es el caldo de cultivo para la emergencia de las formas más miserables de la existencia humana.

 

Si la construcción de la individualidad se da en el diálogo y la confrontación con los demás, quien decida rechazar estos aspectos, tendrá que admitir, a la vez, que su proyecto de vida ya está terminado y que no le queda nada más por hacer, en otras palabras, que es un individuo estancado. En este punto surge la necesidad de la polémica, la confrontación con los demás que permite reafirmar mis consideraciones o cambiarlas de acuerdo a lo que surge del diálogo con el otro. Este diálogo no es un mero intercambio banal de opiniones donde todo vale, por el contrario, es el encuentro de posiciones con argumentos que buscan convencer en aras de que triunfe la verdad y la razón. Quien no entra en discusión difícilmente se forma, pues su mundo se reduce a una conciencia estrecha, siempre cómoda y sin posibilidad de un despliegue que apunte al desarrollo de sus capacidades.

 

En la Fenomenología del espíritu, libro de Georg Wilhelm Friedrich Hegel, se denuncia este modo de estrecha conciencia como una conciencia cobarde. Para Hegel, la desconfianza y el temor de aquella conciencia que no se atreve a cuestionar sus creencias mediante la experiencia y la confrontación, y que por ello se cree segura, comporta una renuncia a la formación y el trabajo. Esta conciencia no se da cuenta que el “temor a errar [es] ya el error mismo”3. Todo esto nos deja en claro que la polémica es una situación, un arma y un valor de las organizaciones progresistas que buscan rechazar con su labor la configuración de un mundo desigual, injusto y rasgado profundamente en lo humano como el capitalismo contemporáneo. Esta actitud del polemista es un intento por responder críticamente a esta condición miserable.

 

* Centro de Estudios Estanislao Zuleta.
1 Hobsbawm, Eric. Revolucionarios. Barcelona: Editorial Crítica, 2000, p. 333.
2 La expresión “robinsonada”, es utilizada por Karl Marx en algunos de sus textos para referirse a la falaz consideración según la cual existen individuos que pueden vivir aislados y construir su vida al margen de los demás, individuos que sólo a partir de sí mismos construyen el mundo. Esta consideración encuentra su sustento en la ficción literaria del escritor inglés Daniel Defoe titulada “Las aventuras de Robinson Crusoe”. En aquella obra, el protagonista llamado Robinson se queda varado en una isla y construye a partir de sí mismo todo lo que después será un sistema de producción individualista. Recomiendo ver las siguientes obras: Defoe, Daniel. Las aventuras de Robinson Crusoe. Barcelona: RBA Editores, 1994, Marx, Karl. Introducción general a la crítica de la economía política. México: Siglo XXI Editores, 1976, p. 39 y Marx, Karl. El Capital. Crítica de la economía política. México: Siglo XXI Editores, 2010, p. 93.
3 Hegel, G. W. F. Fenomenología del espíritu. México: Fondo de Cultura Económica, 2009, p. 52.

Publicado enEdición Nº247
Domingo, 02 Abril 2017 07:32

¿Patada de ahogado?

¿Patada de ahogado?

Donald Trump, cabeza de un gobierno polémico. Sus medidas, retrógradas, no dan para menos. Medidas ¿justas?, ¿injustas?, ¿nuevas? ¿prolongación de otras tomadas por sus predecesores? Cada uno podrá responder a estos interrogantes, pero lo fundamental por desentrañar, cuando colocamos nuestra mira en el futuro de la geopolítica global, es a qué se deben las medidas políticas impulsadas por los sectores del poder por él representados. Aquí un primer acercamiento sobre este particular

 

Desde hace varias décadas, estudiosos de los Estados Unidos, de su poder, devenir y futuro, han resaltado las diversas muestras de su decadencia, a la par que llaman la atención sobre los avances logrados por países como Rusia, India y China, en especial este último, ubicado en el tablero mundial como único país con capacidad –¿y pretensiones?– para disputarle su liderazgo global.

 

Algunos de estos estudiosos se atreven a proyectar para la cuarta década del siglo que vivimos la total caída del imperio que dominó el Sistema Mundo Capitalista durante todo el largo siglo XX. Otros de éstos indican que ahora mismo el unilateralismo vigente desde el momento en que cayó la Cortina de Hierro ha pasado a ser un dominio compartido con Rusia + China; papel facilitado, en el caso de la cabeza de la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (Urss), por su potencial militar que lo erige en un contendor de peso mayor en caso de una confrontación nuclear.

 

Decadencia y pérdida de la hegemonía mundial por parte de los Estados Unidos, con riesgo de caer totalmente en la sombra. Suceso que no tomará forma de manera impune. Como es conocido, todo aquel que va hacia el fondo, en caída libre, patalea, se resiste, se agarra de lo que encuentre en el camino, y en este particular no será distinto; lo que diferencia este caso de aquello que acontece con las personas como particulares es que el pataleo del imperio será con sangre, con mucha sangre, colocando incluso en riesgo la misma sobrevivencia de la especie humana. Si no es así, entonces ¿para qué el inmenso arsenal nuclear que guarda en sus entrañas, además de tenerlo regado por diversas bases militares ubicadas en países aliados?

 

En la lectura de esta realidad reside la explicación o trasfondo del ascenso de Donald Trump al gobierno del coloso, ahora sí con pies de barro. El nuevo inquilino de la Casa Blanca en verdad es el representante del ala más extremista de los millonarios gringos que colonizaron y por décadas han oprimido a millones de seres humanos a lo largo y ancho de nuestro mundo. Él es su vocero y, tal vez, “la cara más simpática” de unos guerreristas que amasaron inmensas fortunas expoliando a toda la humanidad, todos ellos, banqueros, comerciantes, industriales, especuladores, guerreros, acostumbrados a ganar. Pero también acostumbrados al reino de sus valores y modelo de vida (insostenible), el cual ahora es cuestionado y disputado. Pierden terreno, pero no quieren seguir viendo como su poder se deshace ante sus ojos.

 

El pedazo de pastel

 

Si bien el ascenso del imperio gringo fue inocultable desde finales del siglo XIX, cuando desplazó al imperio inglés, es durante el siglo XX que consolida su potencial como resultado de la que es conocida como Primera Guerra Mundial y con ella del fin del imperio Otomano; realidad que consolida de manera irrebatible como resultado lógico del segundo capítulo de esta misma guerra, de la cual surge como el patrón y árbitro mundial.

 

Luego de 1945, y por primera vez en la historia de la humanidad, un imperio es de verdad global, abarcando al conjunto del planeta, sometiendo por todos los continentes y por distintas vías diversidad de países e imponiendo sobre el conjunto global sus designios, el primero y más importante de ellos, su moneda.

 

Dueño del mercado y comercio mundial, entra a regir sin contraparte alguna –al menos digna de tal nombre– la economía global. Queda al margen de esta realidad el bloque conocido como la Urss, el cual le compite en el plano militar.

 

Poderío que empieza a dar muestras de flaqueza con la derrota sufrida ante Vietnam en la década de los años 70 del siglo XX, y la descolonización acelerada del resto de países asiáticos y africanos. Y que en el plano económico-financiero global es contestada con la eliminación del oro como patrón de las divisas, otorgándose la libertad de emisión para el dólar, única moneda con aceptación global para ese entonces.

 

Su hegemonía tiene sus costos, pues ser policía global demanda inmensas inversiones y, como es obvio, las guerras agotan, como también el ensanchamiento constante del control territorial. La máquina militar exige más y más gastos, también su inmensa burocracia global: además de sus inversiones en tierra, y de sus variadas investigaciones para perfeccionar su armamento y mecanismos de control social, nace y se prolonga el proyecto de colonizar el espacio, buscando (entre otros propósitos) un lugar seguro donde migrar en caso de un bombardeo nuclear. Los gastos que demanda esta investigación son cada vez más colosales.

 

Otros tiempos fueron mejores –los 30 años gloriosos–, pierden vitalidad y la máquina se oxida; a la par otros países alcanzan logros de todo orden, inocultables. El control total da paso a la disputa, bien en el comercio, en tecnología, en valores, modelo de vida, y otros aspectos. Naciones Unidas es claro reflejo de ello, también el manejo de los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional y similares. Ya su voz no es la única, otros hacen sentir la suya.

 

Antes fue el tiempo de la ganancia total, ahora resaltan las pérdidas, los desequilibrios, las deudas, todo ello soportado porque su desbocada emisión de moneda así lo permite. Pérdidas que rompen la caja y dejan ver el cobre de lo que antes fue oro. Esta es la razón por la cual Trump llega al gobierno con un proyecto profundamente nacionalista, cimentado en la promesa de hacer de los Estados Unidos lo que antes fue, así lo reafirmó al momento de su posesión: “A partir de este día, una nueva visión gobernará nuestra tierra. A partir de este día, va a ser sólo “Estados Unidos lo primero” – Estados Unidos lo primero”.

 

La preocupación suya, y de todos aquellos millonarios a los que representa, no es casual. Veamos: durante el año 2015 Estados Unidos vendió al mundo bienes y servicios por valor de 1 billón 510 mil millones de dólares, y en el mismo año importó mercancías por 2 billones 762 mil millones. Es decir, en 2015 su déficit fue de -763 mil millones de dólares, del cual China acumuló el 48.1% a su favor (17,5% vía exportaciones y el restante en préstamos1.

 

El déficit es claro. El problema es que esta realidad no es de ahora, no es casual, sino que es una constante presente desde hace más de dos décadas (ver cuadro, balanza comercial), déficit resumido en la escandalosa deuda pública que en 2016 ascendió a 19.433 billones de dólares (el 105% de su PIB), gran parte de ella en poder de acreedores extranjeros2.

 

Crisis evidente, insostenible en el largo plazo, a pesar de que aún le queda un espacio donde domina, los servicios. “[...] en 2015 EU fue superavitario en 262 mil millones de dólares en el intercambio de servicios con todo el mundo. De este total, con China fue el 12.6 por ciento, Canadá 10.3, Japón 5.7. Su superávit con la Unión Europea fue de 20.6 por ciento, con América Latina y del Sur 19.1 y con el resto del mundo 27.9 por ciento” (ver gráfico G-5).

 

Para salir de este atolladero, en parte o total, los grupos de poder en los Estados Unidos ensayaron durante las últimas décadas la concreción de Tratados de Libre Comercio con países en particular o con grupos de éstos. Bien, los resultados logrados no fueron los esperados, y contrario a todo lo proyectado tales Tratados propiciaron el desmantelamiento de una importante parte de su industria, tanto la automotriz, como la informática y similares. El desempleo y la precariedad laboral, multiplicando pobres a lo largo de su territorio, es lo cosechado.

 

No es casual, por tanto, lo enfatizado por Trump a la hora de posicionarse como Presidente: “Los políticos prosperaron, pero los trabajos se fueron y las fábricas cerraron. [...]. Recuperaremos nuestros empleos. Recuperaremos nuestras fronteras. Retornaremos nuestra riqueza. Y traeremos de vuelta nuestros sueños. [...]. Construiremos nuevas carreteras, autopistas, puentes, aeropuertos, túneles y ferrocarriles en toda nuestra maravillosa nación”.

 

Como tampoco es casual que ahora procuren recuperar la parte del pastel que tenían en el comercio global, para lo cual el nuevo gobierno promete subir aranceles a todas sus multinacionales que producen por fuera del territorio gringo atraídos por los bajos salarios allende de sus fronteras, importando luego lo producido, a la par que diseña estímulos para que las relocalicen. Al mismo tiempo, aplicar un plan de choque para reactivar la infraestructura nacional, deteriorada a todo nivel. Estatismo, puro sin mencionarlo.

 

Inversión pública para crear empleo, pero también para irrigar la economía nacional de circulante, elevando la capacidad de compra de su ciudadanía, favoreciendo con todo ello a la industria local la cual verá decrecer sus inventarios e incrementar su potencial productivo. El sector financiero no queda en el olvido, así lo reflejan los permanentes y crecientes indicadores de la Bolsa de Nueva York, pero también el levantamiento de las restricciones impuestas al sector desde la crisis de 2008, pudiendo ahora especular de nuevo sin cortapisas, medida aprobada hace poco por el gobernante de turno.

 

Esta es una vía. Y por la otra la potenciación de su arsenal militar, para intimidar, pero también para inyectarle capital a la industria que lo produce. Es decir, los industriales ganan por cabeza y cola. Poder repotenciado con el cual intimidarán mucho más a todos aquellos países que ahora tratan de competirle y arañarle el dominio de sus áreas de influencia y control, potencial militar con el cual queda claro que el imperio pierde en ciertos sectores pero aún conserva en todo el mundo –¿hasta cuándo?– la última palabra. ¿Patada de ahogado?

 


 

1 Los datos económicos aquí relacionados fueron tomados de, http://www.jornada.unam.mx/2017/02/27/opinion/024o1eco
2 Valga aquí anotar que mientras Estados Unidos le exige a todos los países equilibro en su gasto –que sigan al pie de la letra lo que aquí conocemos como la Regla Fiscal– ellos no se atienen a nada de esto. ¿Por qué funciona esto así? Porque necesitan asegurarse que todos aquellos que le deben le paguen, y como el neoliberalismo cerró la máquina de hacer billetes por parte de los bancos centrales de cada país, pues requiere que estos recojan a como de lugar el dinero –de verdad– para cancelarles.

Publicado enColombia
Sábado, 25 Marzo 2017 11:23

¿Patada de ahogado?

¿Patada de ahogado?

Donald Trump, cabeza de un gobierno polémico. Sus medidas, retrógradas, no dan para menos. Medidas ¿justas?, ¿injustas?, ¿nuevas? ¿prolongación de otras tomadas por sus predecesores? Cada uno podrá responder a estos interrogantes, pero lo fundamental por desentrañar, cuando colocamos nuestra mira en el futuro de la geopolítica global, es a qué se deben las medidas políticas impulsadas por los sectores del poder por él representados. Aquí un primer acercamiento sobre este particular

 

Desde hace varias décadas, estudiosos de los Estados Unidos, de su poder, devenir y futuro, han resaltado las diversas muestras de su decadencia, a la par que llaman la atención sobre los avances logrados por países como Rusia, India y China, en especial este último, ubicado en el tablero mundial como único país con capacidad –¿y pretensiones?– para disputarle su liderazgo global.

 

Algunos de estos estudiosos se atreven a proyectar para la cuarta década del siglo que vivimos la total caída del imperio que dominó el Sistema Mundo Capitalista durante todo el largo siglo XX. Otros de éstos indican que ahora mismo el unilateralismo vigente desde el momento en que cayó la Cortina de Hierro ha pasado a ser un dominio compartido con Rusia + China; papel facilitado, en el caso de la cabeza de la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (Urss), por su potencial militar que lo erige en un contendor de peso mayor en caso de una confrontación nuclear.

 

Decadencia y pérdida de la hegemonía mundial por parte de los Estados Unidos, con riesgo de caer totalmente en la sombra. Suceso que no tomará forma de manera impune. Como es conocido, todo aquel que va hacia el fondo, en caída libre, patalea, se resiste, se agarra de lo que encuentre en el camino, y en este particular no será distinto; lo que diferencia este caso de aquello que acontece con las personas como particulares es que el pataleo del imperio será con sangre, con mucha sangre, colocando incluso en riesgo la misma sobrevivencia de la especie humana. Si no es así, entonces ¿para qué el inmenso arsenal nuclear que guarda en sus entrañas, además de tenerlo regado por diversas bases militares ubicadas en países aliados?

 

En la lectura de esta realidad reside la explicación o trasfondo del ascenso de Donald Trump al gobierno del coloso, ahora sí con pies de barro. El nuevo inquilino de la Casa Blanca en verdad es el representante del ala más extremista de los millonarios gringos que colonizaron y por décadas han oprimido a millones de seres humanos a lo largo y ancho de nuestro mundo. Él es su vocero y, tal vez, “la cara más simpática” de unos guerreristas que amasaron inmensas fortunas expoliando a toda la humanidad, todos ellos, banqueros, comerciantes, industriales, especuladores, guerreros, acostumbrados a ganar. Pero también acostumbrados al reino de sus valores y modelo de vida (insostenible), el cual ahora es cuestionado y disputado. Pierden terreno, pero no quieren seguir viendo como su poder se deshace ante sus ojos.

 

El pedazo de pastel

 

Si bien el ascenso del imperio gringo fue inocultable desde finales del siglo XIX, cuando desplazó al imperio inglés, es durante el siglo XX que consolida su potencial como resultado de la que es conocida como Primera Guerra Mundial y con ella del fin del imperio Otomano; realidad que consolida de manera irrebatible como resultado lógico del segundo capítulo de esta misma guerra, de la cual surge como el patrón y árbitro mundial.

 

Luego de 1945, y por primera vez en la historia de la humanidad, un imperio es de verdad global, abarcando al conjunto del planeta, sometiendo por todos los continentes y por distintas vías diversidad de países e imponiendo sobre el conjunto global sus designios, el primero y más importante de ellos, su moneda.

 

Dueño del mercado y comercio mundial, entra a regir sin contraparte alguna –al menos digna de tal nombre– la economía global. Queda al margen de esta realidad el bloque conocido como la Urss, el cual le compite en el plano militar.

 

Poderío que empieza a dar muestras de flaqueza con la derrota sufrida ante Vietnam en la década de los años 70 del siglo XX, y la descolonización acelerada del resto de países asiáticos y africanos. Y que en el plano económico-financiero global es contestada con la eliminación del oro como patrón de las divisas, otorgándose la libertad de emisión para el dólar, única moneda con aceptación global para ese entonces.

 

Su hegemonía tiene sus costos, pues ser policía global demanda inmensas inversiones y, como es obvio, las guerras agotan, como también el ensanchamiento constante del control territorial. La máquina militar exige más y más gastos, también su inmensa burocracia global: además de sus inversiones en tierra, y de sus variadas investigaciones para perfeccionar su armamento y mecanismos de control social, nace y se prolonga el proyecto de colonizar el espacio, buscando (entre otros propósitos) un lugar seguro donde migrar en caso de un bombardeo nuclear. Los gastos que demanda esta investigación son cada vez más colosales.

 

Otros tiempos fueron mejores –los 30 años gloriosos–, pierden vitalidad y la máquina se oxida; a la par otros países alcanzan logros de todo orden, inocultables. El control total da paso a la disputa, bien en el comercio, en tecnología, en valores, modelo de vida, y otros aspectos. Naciones Unidas es claro reflejo de ello, también el manejo de los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional y similares. Ya su voz no es la única, otros hacen sentir la suya.

 

Antes fue el tiempo de la ganancia total, ahora resaltan las pérdidas, los desequilibrios, las deudas, todo ello soportado porque su desbocada emisión de moneda así lo permite. Pérdidas que rompen la caja y dejan ver el cobre de lo que antes fue oro. Esta es la razón por la cual Trump llega al gobierno con un proyecto profundamente nacionalista, cimentado en la promesa de hacer de los Estados Unidos lo que antes fue, así lo reafirmó al momento de su posesión: “A partir de este día, una nueva visión gobernará nuestra tierra. A partir de este día, va a ser sólo “Estados Unidos lo primero” – Estados Unidos lo primero”.

 

La preocupación suya, y de todos aquellos millonarios a los que representa, no es casual. Veamos: durante el año 2015 Estados Unidos vendió al mundo bienes y servicios por valor de 1 billón 510 mil millones de dólares, y en el mismo año importó mercancías por 2 billones 762 mil millones. Es decir, en 2015 su déficit fue de -763 mil millones de dólares, del cual China acumuló el 48.1% a su favor (17,5% vía exportaciones y el restante en préstamos1.

 

El déficit es claro. El problema es que esta realidad no es de ahora, no es casual, sino que es una constante presente desde hace más de dos décadas (ver cuadro, balanza comercial), déficit resumido en la escandalosa deuda pública que en 2016 ascendió a 19.433 billones de dólares (el 105% de su PIB), gran parte de ella en poder de acreedores extranjeros2.

 

Crisis evidente, insostenible en el largo plazo, a pesar de que aún le queda un espacio donde domina, los servicios. “[...] en 2015 EU fue superavitario en 262 mil millones de dólares en el intercambio de servicios con todo el mundo. De este total, con China fue el 12.6 por ciento, Canadá 10.3, Japón 5.7. Su superávit con la Unión Europea fue de 20.6 por ciento, con América Latina y del Sur 19.1 y con el resto del mundo 27.9 por ciento” (ver gráfico G-5).

 

Para salir de este atolladero, en parte o total, los grupos de poder en los Estados Unidos ensayaron durante las últimas décadas la concreción de Tratados de Libre Comercio con países en particular o con grupos de éstos. Bien, los resultados logrados no fueron los esperados, y contrario a todo lo proyectado tales Tratados propiciaron el desmantelamiento de una importante parte de su industria, tanto la automotriz, como la informática y similares. El desempleo y la precariedad laboral, multiplicando pobres a lo largo de su territorio, es lo cosechado.

 

No es casual, por tanto, lo enfatizado por Trump a la hora de posicionarse como Presidente: “Los políticos prosperaron, pero los trabajos se fueron y las fábricas cerraron. [...]. Recuperaremos nuestros empleos. Recuperaremos nuestras fronteras. Retornaremos nuestra riqueza. Y traeremos de vuelta nuestros sueños. [...]. Construiremos nuevas carreteras, autopistas, puentes, aeropuertos, túneles y ferrocarriles en toda nuestra maravillosa nación”.

 

Como tampoco es casual que ahora procuren recuperar la parte del pastel que tenían en el comercio global, para lo cual el nuevo gobierno promete subir aranceles a todas sus multinacionales que producen por fuera del territorio gringo atraídos por los bajos salarios allende de sus fronteras, importando luego lo producido, a la par que diseña estímulos para que las relocalicen. Al mismo tiempo, aplicar un plan de choque para reactivar la infraestructura nacional, deteriorada a todo nivel. Estatismo, puro sin mencionarlo.

 

Inversión pública para crear empleo, pero también para irrigar la economía nacional de circulante, elevando la capacidad de compra de su ciudadanía, favoreciendo con todo ello a la industria local la cual verá decrecer sus inventarios e incrementar su potencial productivo. El sector financiero no queda en el olvido, así lo reflejan los permanentes y crecientes indicadores de la Bolsa de Nueva York, pero también el levantamiento de las restricciones impuestas al sector desde la crisis de 2008, pudiendo ahora especular de nuevo sin cortapisas, medida aprobada hace poco por el gobernante de turno.

 

Esta es una vía. Y por la otra la potenciación de su arsenal militar, para intimidar, pero también para inyectarle capital a la industria que lo produce. Es decir, los industriales ganan por cabeza y cola. Poder repotenciado con el cual intimidarán mucho más a todos aquellos países que ahora tratan de competirle y arañarle el dominio de sus áreas de influencia y control, potencial militar con el cual queda claro que el imperio pierde en ciertos sectores pero aún conserva en todo el mundo –¿hasta cuándo?– la última palabra. ¿Patada de ahogado?

 


 

1 Los datos económicos aquí relacionados fueron tomados de, http://www.jornada.unam.mx/2017/02/27/opinion/024o1eco
2 Valga aquí anotar que mientras Estados Unidos le exige a todos los países equilibro en su gasto –que sigan al pie de la letra lo que aquí conocemos como la Regla Fiscal– ellos no se atienen a nada de esto. ¿Por qué funciona esto así? Porque necesitan asegurarse que todos aquellos que le deben le paguen, y como el neoliberalismo cerró la máquina de hacer billetes por parte de los bancos centrales de cada país, pues requiere que estos recojan a como de lugar el dinero –de verdad– para cancelarles.

Publicado enEdición Nº233
Tsipras desata la polémica al vender los ferrocarriles griegos por solo 45 millones

El Gobierno de Alexis Tsipras acaba de privatizar los ferrocarriles del país a un precio de 45 millones de euros y ha generado una enorme polémica en Grecia por la escasa cuantía con la que se va a cerrar la transacción.

 

La venta se dio por finalizada hace apenas unas jornadas, cuando el organismo que se ha comprometido a llevar a cabo el plan de privatizaciones comprometido con los acreedores internacionales dio por satisfactoria la oferta de la empresa italiana Ferrovie Dello Stato, la tercera compañía de ferrocarriles más grande de Europa. De hecho, la oferta italiana para hacerse con Trainosé, la red ferroviaria pública griega, fue la única.

 

Trainosé es el único proveedor de transporte ferroviario en Grecia, tanto de cargo como de pasajeros, y opera en rutas suburbanas, regionales e interurbanas. Para operar en algunas rutas que se consideran como servicios públicos (líneas de baja rentabilidad) recibía hasta ahora una subvención pública de 50 millones de euros en base anual.

 

La privatización de los ferrocarriles ha sido una obligación del Gobierno griego en el marco del memorándum con sus acreedores, pero también parte de un acuerdo de Atenas con la Comisión Europea de Competencia para abordar la cuestión de los subsidios estatales irregulares, que la Unión Europea consideraba se estaban produciendo en los ferrocarriles griegos.

 

De hecho, la Comisión Europea había dejado claro a Atenas que los ferrocarriles deberían pasar a manos privadas antes de finales de 2016. En el caso de que se mantuvieran bajo control estatal hasta la expiración de este marco, exigiría la recuperación de las ayudas irregulares de 750 millones de euros, una cantidad que para Trainosé es simplemente astronómica. Cuando la empresa se integró en "Taiped", el Fondo responsable para la realización de las privatizaciones, la Comisión Europea se comprometió a eliminar esta cantidad.

 

Confusión e ira en la oposición

 

No obstante, la venta de Trainosé a un precio de 45 millones de euros ha provocado una ola de ira por parte de la oposición parlamentaria. El Gobierno anterior, liderado por el conservador Antonis Samarás, había estimado el valor de los ferrocarriles griegos en 300 millones de euros. Este fue el primer precio establecido de Trainosé cuando empezó el proceso. Paradójicamente, el actual ministro de Economía de Syriza, Yorgos Stazakis, había denunciado en 2013 ese precio como "provocativamente bajo". Ahora que la privatización total se cerró por casi una sexta parte del precio inicial, la oposición denuncia que este precio bajísimo plantea serias dudas no solo respecto a los ferrocarriles, sino también respecto a todas las compañías pendientes de entrada de capital privado.

 

Un elemento importante de este caso es que la privatización de los ferrocarriles cuenta con una historia de un mínimo de diez años de fracasos, de endeudamiento, de sucesivos concursos fallidos y de una depreciación acumulada en la que se condenan todas las empresas estatales en los últimos siete años de crisis y recesión. Sólo dentro de 2016 el concurso de privatización de Trainosé se pospuso cinco veces debido a la falta de interés real, aunque en la primera ronda habían asistido los Ferrocarriles Franceses, un consorcio de los Ferrocarriles de Rusia (RZD) y de la empresa griega Yek Terna, además de la empresa rumana GFR.

 

Lejos de los 300 millones

 

Con estos datos, la oferta de 45 millones de euros por parte de la italiana Ferrovie Dello Stato se sitúa muy por encima del nivel en el que se habían valorado los ferrocarriles griegos por evaluadores del propio Fondo de privatizaciones griego. Según ellos, ni en el año 2013, ni nunca en adelante, sería posible vender los ferrocarriles a un precio de 300 millones de euros, mientras que los mismos evaluadores estimaron el valor de Trainosé en alrededor de 25 a 30 millones de euros.

 

Cabe destacar que en el año 2015 Trainosé tuvo unos ingresos de 14 millones de euros y pérdidas totales de 4,75 millones de euros en el sector de carga que, en teoría, debería ser el punto más fuerte de la empresa. Durante el mismo tiempo, los ingresos anuales de los servicios de pasajeros ascendieron a unos 53,7 millones, con un beneficio neto de 2 millones de euros. En todo esto, hay que incluir también la subvención estatal de 50 millones de euros que la empresa recibe anualmente.

 

Sin embargo, la imagen que tenía Trainosé hace tan solo siete años era bastante más oscura y con aún menos perspectivas. En el año 2009 se encontraba en el borde del colapso financiero, contando con pérdidas de 230 millones de euros, y en 2010 terminó con pérdidas de 187 millones. En 2011 la compañía puso en marcha un plan de racionalización que contenía eliminación de rutas, aumentos de precios y una serie de despidos. Las medidas hicieron que en 2012 la empresa pudiese reducir las pérdidas a unos 33 millones, mientras que en 2013 declaró unos escasos beneficios de 270 mil euros.

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Un cheque en blanco al alcalde fue el proyecto de acuerdo 300

Nunca, en mis casi doce años como concejal de Medellín, había visto una discusión tan polémica como la generada por el proyecto de acuerdo 300, una discusión que trascendió del edificio del Concejo Municipal a las redes sociales, para convertirse, además, en la comidilla política de los ciudadanos.

Este debate tan álgido se debió a que Aníbal Gaviria Correa, alcalde de Medellín, presentó a comienzos de este año un proyecto de acuerdo que buscaba otorgarle facultades por cuatro meses, con el fin de decidir el destino de 46 entidades descentralizadas, 57 billones de pesos activos, 33 billones de patrimonio y 67 mil empleados que hacen parte de una figura llamada "Conglomerado público".

Este proyecto que generó suspicacias desde su radicación en el Concejo, por presentarse al final de un gobierno y en un año electoral, también creó gran preocupación entre las organizaciones sindicales y sociales de la ciudad, debido al futuro que tendrían las empresas estatales eficientes.

Textualmente el acuerdo 300 contempla lo siguiente: "Facúltese al alcalde de Medellín por el término de cuatro meses para adecuar la estructura de la Administración Municipal y las funciones de sus dependencias en el marco de Conglomerado Público y en el marco del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial, adoptado en el acuerdo 48 de 2014". En su articulado, el proyecto también estipula: "Facúltese al alcalde para crear establecimientos públicos y empresas industriales o comerciales del Estado y modificar los existentes para garantizar la implementación del acuerdo 48 del 2014".

Finalmente, el pasado 24 de febrero, 14 concejales aprobaron el proyecto de acuerdo, ante la mirada incredula de cientos de ciudadanos que cuestionaban la honestidad de la clase política local, al darle un trámite bastante acelerado y sin muchos aspectos claros a esta inciativa. En el aire y sin respuesta, preguntas como, ¿cuántos cargos se pretenden crear?, ¿qué empresas estatales serán transformadas, creadas o modificadas?

Sin embargo, fuimos cinco concejales los que conscientes de nuestro ejercicio de controlar y preservar lo público, votamos negativamente esta iniciativa por considerarla inoportuna y poco clara para nosotros y para la ciudad.

Si le dan esas facultades al alcalde, ¿qué harán los concejales cuatro meses?, gritaban enfurecidos algunos ciudadanos desde las barras del Concejo, quienes les exigían a los 21 concejales no desligarse del poder que la Constitución les otorgó: hacer control político al gobierno de turno.

Ese sinsabor que nos dejó el segundo y último debate al proyecto de acuerdo 300, es el mismo que hoy nos deja la llamada modernización de la Alcaldía de Medellín, porque es irracional crear más cargos burocráticos sin evaluar si los 600 creados bajo el llamado proyecto de "modernización", impactaron positivamente la ciudad.

Ya en el 2012, y bajo el siguiente argumento, el alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria Correa, solicitó facultades al Concejo Municipal: "Es necesario repensar la forma en que se organiza funcionalmente la administración central y descentralizada del Municipio de Medellín, en aras de lograr un eficaz fortalecimiento de los equipos de trabajo bajo el modelo de operación por procesos".

El tiempo pasa y los resultado no son nítidos. Luego de tres años, aún no contamos con un informe de gestión que nos permita identificar los efectos de esa modernización, en la que además terminaron involucrados dineros públicos. Y sin estas claridades, no podíamos, otorgar nuevamente más facultades que podrían ser la puerta de entrada a privatizaciones de empresas estatales eficientes.

Desde el Concejo seguiremos defendiendo lo público. Así lo hicimos con UNE, Isagén, Metrosalud y todas las entidades municipales que pretenden desfortalecer para luego vender a privados.

Con el acuerdo 300 quedó en evidencia una gran inconformidad ciudadana frente al actual modelo de ciudad que insisten en aplicar hasta sus últimas consecuencias, sin observar sus destructivas consecuencias, como la creciente desigualdad social que campea en la ciudad, y la multiplicada pobreza extrema y mendicidad.

No existe duda. Con la movilización social en el Concejo de Medellín y fuera de éste, se demostró, una vez más, que las facultades otorgadas al alcalde constituyen un cheque en blanco y un salto al vacío de proporciones incalculables. La protesta ciudadana fue clara, como también lo es que la administración municipal y el Concejo tienen poco interés en escuchar el sentir ciudadano.

 

* Concejal de Medellín.

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La Arcadia de los K (réplica a Steinsleger)
El pasado miércoles 29 de febrero mi viejo amigo José Steinsleger publicó en estas páginas un artículo titulado “La Argentina de ‘los K’ y Miguel Bonasso, el novelista”, en el cual, tras elogiarme mucho más allá de mis merecimientos, me regaña con cariño por un comentario atroz vertido en una entrevista anterior con este diario (La Jornada, 25/2/12) y sostiene que en periodismo y literatura me ha ido muy bien, pero en la política no, porque mis diferencias con los K me habrían cegado.

Creo, con todo respeto, que está equivocado y su error no merecería esta aclaración si su cariñoso recordatorio estuviera limitado a mi actuación personal y no contuviera una visión idílica sobre el proyecto político, económico y social del finado Néstor Carlos Kirchner y su viuda, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Proyecto que apoyé al principio, cuando proponía algunas herramientas válidas para salir de la terrible crisis de 2001 y dejé de apoyar cuando se hizo evidente –más allá de la retórica progresista– que entregaba todos los recursos naturales de Argentina (glaciares, bosques, campo y plataforma marítima patagónica) a trasnacionales de prosapia filantrópica como Monsanto, Barrick Gold o las petroleras británicas que devastan las islas Malvinas. Proceso entreguista que detallo pormenorizadamente en el libro que he venido a presentar en México (El mal. El modelo K y la Barrick Gold: amos y servidores en el saqueo de la Argentina) que Steinsleger considera –paradójicamente– como un texto de consulta ineludible.

En la entrevista que lo desconcertó, afirmé efectivamente que las economías de México y Argentina están desna- cionalizadas y agregué que la entrega de soberanía avanzaba como un cáncer sobre todo el lomo de América (desde el sagrado Wirikuta de los huicholes hasta el Esquel de los mapuches) con las exponenciales inversiones de la megaminería a cielo abierto, que constituyen el Potosí del siglo XXI, en perjuicio directo de los más desamparados: campesinos y pueblos originarios. Lo reitero aquí, como la denuncia judicial por tráfico de influencias que interpuse ante la justicia federal argentina contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el secretario de Minería Jorge Mayoral, el secretario de Hacienda Juan Carlos Pezoa y el gobernador de la provincia de San Juan, José Luis Gioja. Todos ellos vinculados dolosamente a Barrick Gold, empresa fachada de la CIA que fue creada por George Herbert Walker Bush, el traficante de armas saudita Adnan Kashoggi y el front man de la minera canadiense Peter Munk para financiar el Irán-Contras.

Cuando dije que el presidente Felipe Calderón no ocultaba su ideología derechista y Cristina –en cambio– se presentaba como adalid del progresismo, de ninguna manera lo hice para ocultar la ordalía de sangre que padece México o para igualar los crímenes inenarrables o la política de limpieza étnica a la que alude el viejo amigo con la situación imperante en Argentina.

Pero tampoco el estado de derecho bonaerense que Steinsleger presenta con perfiles nórdicos es ajeno a la criminalización del conflicto social. Las guardias blancas de los terratenientes soyeros asesinan líderes campesinos como Cristian Ferreyra; las guardias urbanas de los charros sindicales de la Unión Ferroviaria ultiman activistas de izquierda, como Mariano Ferreyra; los represores solapados por gobernadores corruptos como Gioja han producido el primer desaparecido en democracia, que es Jorge Julio López; el Congreso (con mayoría oficialista) ha votado en diciembre una siniestra Ley Antiterrorista, que ya aplican algunos jueces y fiscales contra las asambleas ciudadanas que luchan por el agua en provincias como La Rioja y Catamarca; hay más de 5 mil activistas sociales procesados; se ha descubierto un tenebroso Proyecto X de la gendarmería para espiar militantes populares y el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel tiene que recordar cada tanto a la presidenta que los derechos humanos no son cosa del pasado.

El reciente accidente ferroviario en la estación de Once, que costó 51 muertos y 700 heridos, demuestra que la corrupción mata. Entregados a concesionarios privados que no invierten pero sobornan a los funcionarios del ramo, los trenes que diariamente transportan como ganado a millón y medio de ciudadanos constituyen una de las mayores pruebas de cargo contra el modelo K. En ocho años el matrimonio Kirchner dispuso de una caja de 400 mil millones de dólares que fueron usados para asistencialismo y no para obras de infraestructura, como la reconstrucción de los ferrocarriles, destruidos por su actual aliado Carlos Saúl Menem.

Finalmente, el recordatorio de Steinsleger comienza con una cita del economista belga Eric Toussaint, en la cual éste pone a los Kirchner como modelo de patriotas que se rehúsan a pagar la deuda externa. Es curioso, porque el 2 de mayo de 2011 Toussaint participó en una audiencia pública en el Congreso argentino, donde se denunció al gobierno K por pretender pagar la deuda con el Club de París usando reservas del banco central y estafar al pueblo diciendo que el pago por adelantado al FMI de 9 mil 810 millones de dólares (efectuado en enero de 2006), más la negociación de una quita con los acreedores privados, había resuelto para siempre el problema de la deuda.

La verdad es que siguieron reconociendo hasta el endeudamiento contraído por los militares. Más allá de la deuda que permaneció en default, como la de los llamados fondos buitres, los K pagaron 50 por ciento de intereses y fueron renegociando el otro 50 por ciento, con lo que se acumularon intereses sobre intereses, en un fenómeno usurero e ilegal que los jueces llaman anatocismo.

Por si alguien tiene dudas, conviene citar lo que dijo Cristina Kirchner en una reunión con empresarios realizada en Nueva York el 27 de septiembre de 2010 y organizada por el Council of the Americas, que preside el filántropo David Rockefeller: Es la primera vez desde que me entrevisto con empresarios que veo este cambio de actitud. Obviamente ha tenido que ver la restructuración de la deuda: cuando uno paga lo que debe te miran más lindo.
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Para Piñera no hubo “dictadura” chilena

 

Fue una bomba que estalló y sus esquirlas de molestia e ironía se diseminaron –temprano y rápido– por las redes sociales. La bola que corría citaba al periódico digital El Dínamo y hablaba de una resolución tomada entre cuatro paredes, a principios de diciembre pasado, en la que el Ministerio de Educación chileno, el mismo que ha estado en el ojo del huracán desde que comenzó el movimiento estudiantil, había decidido cambiar el término “dictadura” por “gobierno militar” en los libros de historia. Esto como parte de las modificaciones de las bases curriculares de formación para los chicos de la primaria.
 

Y aunque las modificaciones fueron aprobadas conforme a la ley por el Consejo Nacional de Educación chileno, la propuesta oficial del gobierno de Piñera causó una sorpresa mayúscula. Particularmente por este argumento: “Comparar diferentes visiones sobre el quiebre de la democracia en Chile, el régimen militar y el proceso de recuperación de la democracia a fines del siglo XX, considerando los distintos actores, experiencias y puntos de vista, y el consenso actual con respecto al valor de la democracia”, advierte la resolución.
 

El eufemismo, muy propio de la idiosincrasia chilena, le reventó en la cara al flamante nuevo ministro de Educación chileno, Harald Beyer, un tecnócrata que el presidente chileno puso en el cargo, luego de la renuncia de Felipe Bulnes, convirtiéndose en el tercer ministro que ocupa la cartera más complicada del gabinete en apenas medio año, tras las movilizaciones estudiantiles que caracterizaron el escenario político chileno el año que pasado.
 

La noticia sobre cómo se contará la historia desde ahora en las aulas llegó justo cuando Beyer debutaba en un actividad oficial con Piñera en el propio Palacio de La Moneda. Juntos, ministro y gobernante, recibían a los jóvenes egresados de secundaria que obtuvieron los máximos puntajes en el cuestionado y resistido examen de ingreso a la educación superior en Chile conocido como la PSU (Prueba de Selección Universitaria).
 

Peor le fue a Beyer a la hora de enfrentar a la prensa, justificando la decisión de hacer los cambios en los textos escolares porque de ese modo se aplica un concepto “más general” de la historia reciente de Chile.
 

Además, no tuvo reparos en reconocer, en el mismo lugar donde murió Salvador Allende, que él no tenía problemas en decirle dictadura como se escribía en los textos hasta el polémico cambio. “Yo reconozco que fue un gobierno dictatorial, así que no tengo problemas”, sostuvo sin más.
 

A esa hora las redes sociales eran un río de dimes y diretes, cargados de molestia, estupor, mofa e ironía. Aunque también hubo quienes salieron en defensa de la medida. Mientras en su “ecuánime” estilo el cientista político Patricio Navia ironizó diciendo en su cuenta de Twitter: “Piñera y Camila Vallejo concuerdan en que a las dictaduras de Pinochet y Cuba hay que llamarlas de otra forma. Gobierno Militar o Revolución”, el otrora máximo dirigente de los estudiantes de la Universidad Católica de Chile y también rostro de las movilizaciones estudiantiles, Giorgio Jackson, destacaba: “Beyer podría haber criticado, echarle la culpa a alguien más, eligió justificar. ¡Partió mal!”.
 

El cibernauta ex senador Nelson Avila se burló diciendo: “Nuevo cambio a los textos de historia. Ahora, en vez de ‘régimen militar’ que sonaba muy duro, se leerá ‘gobierno de orden’”. “Completamente en desacuerdo con cambios del Mineduc. Para avanzar debemos reconocer lo errado. No debe haber duda de que en Chile hubo dictadura”, escribió la diputada de derecha Marcela Sabat, hija del alcalde Pedro Sabat, un derechista duro.
 

El debate traspasó el mundo virtual y se trasladó pronto a los pasillos del Congreso. Allí, la derecha que sostiene el gobierno de Piñera se mostró dividida entre los más acérrimos partidarios y ex colaboradores de Pinochet y los que desde hace un tiempo han venido desmarcándose de la figura del fallecido dictador chileno. Reconocido seguidor y defensor de la “obra” de Pinochet, el diputado de la ultraderechista Unión Demócrata Independiente (UDI), Iván Moreira, defendió a priori la decisión del gobierno, porque es un acto de justicia. “Es lo más justo. Es importante que la historia se cuente objetivamente, lo que no se ha hecho en Chile. Que se hable de dictadura es una forma de estigmatizar a un gobierno que entregó democráticamente el poder”, dijo en su estilo. Mientras la diputada de la derecha más liberal Karla Rubilar se apuraba en afirmar que “las dictaduras son dictaduras en cualquier lugar del mundo y la historia debe conocerse como corresponde”.
 

La voz de los perseguidos por los militares la puso el diputado del Partido Comunista, el abogado Hugo Gutiérrez, quien hizo ver que esta modificación a los textos de enseñanza forma parte de una ofensiva mayor, en la que se pretende, incluso, decirles “excesos” a los crímenes cometidos durante los 17 años en que Chile fue “gobernado” por una dictadura.
 

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La controversia alrededor de la 'Operación Jaque', que derivó en la liberación de Íngrid Betancourt y otros 14 rehenes más en poder de la guerrilla de las FARC, se mantiene en Colombia.

La polémica en especial se alimenta con las nuevas revelaciones en torno al operativo que se realizó el 2 de julio del 2008. Ese día, se concretó el rescate de la ex candidata presidencial, de los contratistas estadounidenses Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansel, así como de 11 policías y militares.

El caso volvió al primer plano en Colombia luego de la presentación en Quito del documental 'Operación Jaque, una jugada no tan maestra'. La producción del periodista colombiano Gonzalo Guillén va en contravía de la versión oficial de la época, que regó la tesis de una estratagema militar que puso término al cautiverio de los 15 retenidos.

Precisamente, Guillén ha echado más leña al fuego. En una entrevista con el diario bogotano El Espectador, hizo una explosiva revelación. Afirmó que un ex Presidente colombiano, cuyo nombre omitió por petición de este, le entregó una copia de un 'libreto' en el cual se especificaba cómo se iba a realizar la 'Operación Jaque'. A él le entregaron ese documento un mes antes de que se concretara la liberación. El texto, anotó, detalla cómo se iba a ejecutar el rescate.

Además, ratificó su tesis de que hubo un pago a los guerrilleros Gerardo Antonio Aguilar Ramírez, alias 'César' y Alexander Farfán, alias 'Gafas', ambos carceleros de las FARC, para que soltaran a los 15 secuestrados.
En la misma línea de cuestionamientos de la versión oficial, el propio El Espectador sacó a la luz las reveladoras declaraciones de un alto oficial del Ejército colombiano, cuya identidad igualmente se mantiene en reserva. Y sus expresiones tienen peso. pues fue uno de los 'cerebros' de la Operación Jaque'.

El oficial admitió que sí hubo el apoyo abierto de Estados Unidos en el plan militar, lo cual contradice con las aseveraciones oficiales de la época de que no hubo injerencia extranjera en el caso. "Dos días antes de la operación había mucho personal norteamericano en tierra. Alguien llegó a comentar que podía haber más de 300 'ranger' desplegados en la selva colombiana. Los 'ranger' estaban atentos a cualquier percance".

El militar también reconoció que en la etapa de preparación del operativo para liberar a los secuestrados, "los expertos de Estados Unidos entraron a apoyarnos y entraron al terreno con nosotros instalando equipos satelitales y micrófonos en plena selva".

Las nuevas revelaciones de los detalles de la 'Operación Jaque', por otro lado, han vuelto actuales los libros publicados en años anteriores en torno al caso. Uno de ellos, por ejemplo, es 'L'émissaire' ('El emisario'), escrito por el ex diplomático francés Noel Saez en colaboración con la periodista Claude Mendibil.

En el volumen, lanzado en marzo del 2009 por la editorial de Robert Laffont, el ex Cónsul francés en Bogotá y ex facilitador del Gobierno de París ante las FARC entre el 2005 y el 2008 refiere que los carceleros de la guerrilla "fueron comprados". También sostiene que hubo "una traición" de alias 'César' y que el rebelde "se dejó corromper" por el gobierno de Álvaro Uribe "a cambio de una promesa de no extradición a Estados Unidos".

Precisamente, el paradero de 'César', quien fue extraditado a EE.UU. en julio del 2009, sigue siendo un misterio, puesto que no ha sido posible localizarlo en ninguna de las prisiones del sistema carcelario estadounidense.

La prensa colombiana también ha revelado que Nancy Conde, la esposa del guerrillero, fue arrestada cinco meses antes del rescate de Betancourt. Y fue extraditada a Estados Unidos, dos meses después de la entrega de su marido a la Justicia de ese país. Ahora no se sabe a ciencia cierta dónde se encuentra la mujer también conocida con el alias de 'Doris Adriana'.

Las aseveraciones de Guillén de que el rescate "fue una operación financiera, no militar" activaron una ola de reacciones en este país. El actual Jefe de Estado, Juan Manuel Santos, por ejemplo, etiquetó de "tontos útiles" a quienes descalifican la acción militar. Asimismo, el ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010), en cuyo Gobierno se ejecutó el operativo, calificó de "infamia" la cinta.

Dennis Rodríguez P. , Corresponsal en Bogotá
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El cantautor español Joaquín Sabina terció este lunes en la polémica sobre Cuba y aseguró que no firmará ningún documento contra la situación en la isla caribeña mientras Estados Unidos mantenga la prisión de Guantánamo y el bloqueo económico.

"Resumiendo mucho, mucho, mucho, mucho mi postura, no firmaré ningún manifiesto ni carta contra Cuba mientras existan cosas como (la prisión de) Guantánamo o el bloqueo (económico)", dijo en rueda de prensa con motivo del inicio de su gira por México para presentar su último disco, Vinagre y rosas.

La isla está una vez más en el punto de mira de la opinión pública internacional debido a las huelgas de hambre iniciadas por varios disidentes políticos en pro de la liberación de presos de conciencia.

Ante los señalamientos a Cuba desde diversos bloques y sectores, varios artistas cubanos, encabezados por Silvio Rodríguez, participaron recientemente en un acto contra lo que consideran una campaña mediática y política contra el Gobierno de la isla.
Una lanza por Obama

Sabina tiene una fuerte vinculación con Cuba, país que ha visitado en múltiples ocasiones y en el que se ha llegado a entrevistar con Fidel Castro.

El cantautor jiennense -que se vio acribillado por preguntas de corte político, pese a definirse sólo como "un ciudadano que lee los periódicos"- rompió una lanza, no obstante, por el presidente estadounidense, Barack Obama, "por las esperanzas" que suscita.

Como contrapunto situó al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, a quien le adjudicaría el vinagre del título de su disco. Las rosas, para Obama.

Otro de los asuntos sobre los que se posicionó fue la guerra que mantiene el Gobierno mexicano contra el narcotráfico y sobre la labor del presidente Felipe Calderón.

Guerra contra el narcotráfico

"Fue muy ingenuo cuando planteó esa batalla", dijo, y se mostró escéptico ante la idea de que no supiera que la policía estuviese "infiltrada totalmente".

"Esa guerra no la podía ganar ni él ni nadie", añadió sobre el mandatario. Sabina comió con él hace un par de años con motivo de la gira que ofreció junto a Joan Manuel Serrat.

"Lo único bueno de que este año no venga Serrat es que no tengo que comer con el presidente", apuntó con una risa.

El cantante, que lamentó la "absoluta y brutal desigualdad" que se vive en México, tiene una apretada agenda de conciertos por el país durante los próximos días.

EFE - México - 13/04/2010 00:56

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