Con grandes expectativas llegaron a Bogotá, localidad de Bosa, colegio Claretiano, 7.000 indígenas, entre ellos 781 delegados oficiales (hombres y mujeres con derecho a voz y voto), provenientes de los 102 pueblos indígenas que habitan Colombia. Su objetivo, sesionar en el IX Congreso de la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), orientado por el objetivo de mandatar sobre lo que deben hacer en los próximos cuatro años a través de su Consejo de gobierno –integrado por 10 consejeros; 2 por macro región en que están organizados–. Temáticas como recomposición interna, experiencias de economía propia, autonomía y cómo resistir al capitalismo, estaban en el orden del día.

 

Provenientes de otros pueblos indígenas del Continente, llegaron delegaciones, como la Conaie (Ecuador), pero también de otros procesos y experiencias organizativas –como el Centro Martin Luther King (Cuba). Además de distintos movimientos sociales del país.

 

Por los salones y auditorios también se dejaron ver caras reconocidas del gobierno, como Juan Fernando Cristo, ministro del Interior, o como Gustavo Petro que al intervenir insistió en la necesidad de una Asamblea Constituyente como factor decisivo en la actual coyuntura del país; pero también el exmagistrado de la Corte Constitucional Eduardo Cifuentes, quien reafirmó la importancia de los cabildos abiertos como mecanismo de refrendación de los acuerdos de La Habana. Pablo Catatumbo expresaría posiciones vía virtual.

 

Opiniones

 

El domingo 9 empezaron las deliberaciones, antecedidas, claro está, de la Armonización (ver recuadro) y de la instalación del evento que corrió a cargo de Luis Fernando Arias, Consejero Mayor de la Onic. El llamado a la acción conjunta del actor social, a través de un Bloque Popular o Frente Amplio, quedó sobre la mesa para el debate.

 

Hasta el jueves 13 se extendieron los debates, con receso el día 12 para la deliberación, pues es día de memoria y lucha. Conscientes de ello, desde temprano alistaron instrumentos musicales, banderas, corotos, y movilizados, organizados, ubicados en más de cincuenta buses, fueron trasladados hasta la Universidad Nacional, para cruzar desde ahí a pie hasta el centro simbólico del poder (Plaza de Bolívar), donde se reunieron en una sola voz con campesinos, población en general, estudiantes, víctimas y otros actores de la actual coyuntura nacional, para demandar respeto a los Acuerdos de Paz.

 

En su memoria, sus antepasados. Todos aquellos que cayeron ante el fuego del arcabuz o el filo de la espada con que fueron atacados por los invasores provenientes desde el Imperio de España. Ataque y muerte: miles de miles cayeron a lo largo de décadas que sumaron siglos, para finalmente sumar el mayor genocidio cometido contra población alguna a lo largo y ancho de este planeta.

 

Este octubre, 524 años después, sobreponiéndose a todo tipo de violencia vivida en el pasado y en el presente, aquí están parte de los habitantes primeros del continente. Pero no sólo sobreviven, además siguen organizándose y luchando por permanecer en el mundo como actores de primer orden del presente y del futuro. Entre ellos no impera una sola visión ni manera de ver y entender el cosmos, ni el presente del país, como quedó patente el día 11 de octubre, cuando los Misak arribaron al Palacio de Nariño y se reunieron con Juan Manuel Santos, mostrándole apoyo irrestricto en la manera como conduce los diálogos de paz y los avances logrados en La Habana.

 

Hacia un Bloque Popular o un Frente Amplio

 

En la sesión de inauguración Luis Fernando Arias, Consejero Mayor, resaltó diferentes aspectos de la coyuntura nacional, de la situación actual del movimiento social-popular, retomando distintas propuestas para los pueblos indígenas, entre algunas de ellas: la importancia de empezar a consolidar un sistema económico propio alternativo al hegemónico. Además realizó un llamado de unidad a todos los sectores alternativos para consolidar un bloque popular o un frente amplio “Es tiempo de consolidar la unidad en medio de la diversidad, son tiempos de lucha indeclinable, son momentos de seguir globalizando la resistencia” sostuvo. Solo queda esperar y ver qué tanto de estas palabras se llevarán a la práctica.

 

Una vez instalado el evento, las delegaciones tomaron sus responsabilidades en todas y cada una de las 9 comisiones previamente definidas para el debate (ver recuadro), las cuales arrojaron mandatos como –mesa de salud– darle mayor dinamismo al Sistema indígena de salud propia (Sispi), y resaltar la labor de los médicos tradicionales en los territorios, con la búsqueda de recursos para su manutención y para su participación en eventos políticos. Así como, buscar fuentes de financiación, para el caso de la mesa de gestión administrativa con autonomía indígena, en la cual hubo consenso para sacar adelante proyectos de embotellamiento de agua mineral y manantial, congelamiento de frutas y certificación de semillas y productos propios.

 

Tensión al cierre

 

El día decisivo del Congreso fue el jueves 13, donde se llevó a cabo la conclusión y elección de la nueva Consejería de la Onic. Por una parte, cada una de las mesas entregó sus respectivos mandatos y conclusiones. Entre las propuestas más importantes leídas, destacan: consolidación de una guardia indígena nacional, que debe contar con una formación política vinculada a la Escuela de formación indígena nacional –Efin. La consolidación de autonomía y gobiernos propios estuvo en la mayoría de los mandatos, pero la propuesta que más causó debate fue la de realizar una reforma estructural a la Onic, que pretende transformar sus estatutos, descentralizar el poder, cambiar perspectiva política, consolidar mecanismos de control y rendición de cuentas, añadir o eliminar consejerías, y buscar nuevos mecanismos de participación e incidencia en las bases.

 

La decisión de esta propuesta se debatió en una asamblea de delegados por región, la que finalmente decidió abocar tal reto dentro de una asamblea nacional por realizar dentro de dos años. Lo así decidido que causó prevención en muchos de los asistentes, pues temen que la asamblea pueda ir “amañada”, sin incidencia real en las bases de la organización, reduciéndose a “una reunión de burócratas”. La reforma organizativa aprobada, en todo caso, puede ser decisiva para el rumbo y continuidad de este proceso social que ya suma 34 años, y que ahora acusa críticas por su excesiva concentración en Bogotá y en los Consejeros, y por el debilitamiento del proceso de toma de decisiones colectivas.

 

Contradicciones en medio de la diversidad

 

Las horas corrían y el tiempo atentaba contra la posibilidad de cerrar con éxito el Congreso. Con esa realidad en contra, las discusiones tomaron mayor ritmo. Ya era el amanecer del viernes y el ambiente se caldeó al momento de abrirse la elección de los Consejeros. Al así anunciarse, una vez más fue visible la tensión al interior del movimiento indígena, donde la disputa por hegemonía resalta entre el Cauca organizado (Cric), contra una mayoría que aún no define un bloque concreto. Algunas regiones iban por consejerías específicas, por ejemplo, la Orinoquia exigió la de territorio y planes de vida, también requerida por las delegaciones provenientes del Tolima. Al final, la Orinquía logra su propósito, con lo cual se evitó repetir lo acaecido en el Congreso del 2012 y su intento de ruptura. La importante Consejería de comunicaciones –que ha perdido protagonismo en los últimos años– quedó en manos del pueblo Koreguaje –Caquetá–.

 

Llegada la hora para la elección de la Consejería Mayor, la tensión creció. Los ánimos, a pesar del cansancio, estaban a flor de piel. Como candidatos/as: Aída Quilcue y Luis Fernando Arias (repitente). Por parte del Cric hicieron calle de honor para su candidata, lo que elevó ánimos y creó un ambiente de fuerza y triunfo. Por su parte, Luis Fernando fue presentado por su padre, vocero de la macro regional norte. Se escuchaban gritos del Cauca que decían “no a la reelección”, pero al momento de la decisión fue ganador absoluto el cancuamo. Uno de los cambios significativos fue el del secretario general, Juvenal Arrieta, quien fue reemplazado por Higinio Obispo.

 

Así, con la luz del sol casi despuntando en el oriente bogotano, las decenas de cuerpos cansados que aún aguantaban el debate y la tensión, levantaron sus humanidades para ir a buscar descanso, y tras un corto sueño tomar bus rumbo a sus respectivos destinos. Por mi parte, meditando en el bus con destino a la casa, ubicada en el opuesto de la localidad de Bosa, entre cabeceo y cabeceo, bostezo y bostezo, no me dejaba dormir la intensidad de la imagen que había visto: hablar de unidad es muy fácil, pero llevarla a la práctica es un proceso largo que necesita de verdadera disposición para lograrlo.

 


 

Recuadro 1

 

 


 

Recuadro 2

 


 

Recuadro 3

 

 


 

 

 

 


 

 

 

Publicado enEdición Nº229
Jueves, 20 Octubre 2016 16:50

Comienza la fiesta del fútbol popular

Suacha, fútbol comunitario

El próximo 23 de octubre comenzará la tan esperada Liga de fútbol popular, en su versión de campo, de 8 a 11 integrantes. El pasado domingo 16 de octubre arrancó La Liga de fútbol popular en su versión de balompié salón.


Bogotá. La segunda edición de la Liga de fútbol popular “Del barrio a la academia”, contará con la participación de 5 equipos en la categoría Sócrates (6 a 10 años), 8 en la categoría Carlos Caszely (11 a 13 años), en las categorías Honey Thaljieh (14 a 17 años) participarán 8 equipos, y en la categoría Éric Cantona (18 en adelante) 4 equipos participantes.

 

Bukaneros, fútbol popular


La liga empezará el 23 de octubre y se jugará hasta el 4 de diciembre, entrará en receso y reanudará el 12 de febrero del año entrante, hasta el 5 de marzo. Las organizaciones que hacen parte de la Liga, en sus diferentes categorías, invitan a todos/as los/as vecinos y habitantes de Bogotá para que se acerquen y disfruten de los encuentros que prometen hacer del fútbol juvenil de nuestra ciudad una fiesta popular.

 

Forza Bogotá
 
 
 
 
 
 
Publicado enSociedad
Sábado, 08 Octubre 2016 12:34

¡Arranca la liga!

¡Arranca la liga!
La liga de microfútbol, perteneciente a la Liga de Fútbol Popular, iniciará la temporada 2016-2017 el próximo 16 de octubre.

 

La segunda edición de la Liga de microfútbol popular contará con la participación de 6 equipos en la categoría Sócrates (6 a 10 años), 9 en la categoría Carlos Caszely (11 a 13 años) y de los y las más grandes, las categorías Honey Thaljieh (14 a 17 años) y Éric Cantona (18 en adelante) con 7 y 4 equipos participantes, respectivamente.


La Liga empezará el 16 de octubre y se jugará hasta el 11 de diciembre, entrará en receso y reanudará el 5 de febrero del año entrante. Las organizaciones que hacen parte de la Liga en sus diferentes categorías, invitan a todos los vecinos y habitantes de Bogotá para que se acerquen y disfruten de los encuentros que prometen el mejor fútbol popular juvenil de nuestra ciudad.

 

Calendario

Liga de fútbol popular II. Edición microfútbol

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Todos contra todos, pasan los cuatro primeros para jugar la semifinal y la final

 

Categoría CARLOS CASZELLY

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Categoría HONEY THALJIEH

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Categoría ÉRIC CANTONA (18 EN ADELANTE)

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"Del barrio a la academia"

 

Publicado enColombia
¿Es una tarea pendiente la reconstrucción de lo popular?

Transcurrido medio siglo de la muerte en combate del sacerdote-guerrillero Camilo Torres Restrepo, el Estado colombiano da muestras de querer poner fin al secuestro de sus despojos mortales. En efecto, el 16 de enero de este año, Juan Manuel Santos, actual presidente de los colombianos, declaraba que: “Busquemos dónde están los restos de Camilo Torres para que en un gesto simbólico podamos continuar en ese proceso de terminar esta guerra”. Reconociendo, de paso, que el ocultamiento de la tumba de Camilo ha hecho parte de la contienda, en este caso, en el terreno del simbolismo.

Esconder su sepultura fue siempre parte de querer ocultar su legado a la par de distorsionarlo. La idea más difundida por quienes buscan velar el ejemplo de su parábola vital, es la de que Camilo fue una víctima de las manipulaciones de los “amigos del desorden”. A Fernando Torres, hermano del guerrillero –y a quien supuestamente le fueron entregados lo restos–, le es atribuida una carta en la que, entre otras cosas, al parecer escribió: “[...] el deber de los verdaderos amigos de Camilo es impedir que su imagen y la imagen de su muerte y su cadáver sean objeto de demostraciones vulgares y estentóreas promovidas por aquellos que sólo lo vieron en vida y lo consideran después de muerto un arma para crear el desorden y sacar provecho para sus propias ambiciones”. El objetivo de ese tipo de declaraciones, por velado no deja de ser claro, mostrar a Camilo, uno de los pocos colombianos que ha ejercido la academia y participado en la dirigencia política con un espíritu realmente crítico, como un menor de edad en el sentido kantiano de la expresión, rebajándolo de su condición de ser histórico autónomo, y libre elector de una estrategia que en lo político consideró la mejor opción, dadas las condiciones del momento. Culpar de su sacrificio a la organización guerrillera a la que Camilo eligió pertenecer es otro de los argumentos que ha hecho carrera y que es utilizado sutilmente para disminuir la estatura política y humana del sacerdote rebelde, pues afirmar que su participación en el combate fue forzada y prematura tiene por objeto, nuevamente, exhibir al sacrificado como alguien engañado y que no sabía lo que hacía. Pero, hoy está claro que esa es otra manera de esquivar las verdaderas causas que en una sociedad como la colombiana obligaron a un hombre como Camilo a elegir el camino de la lucha armada.

Los asesinatos de quienes hasta ese momento habían sido los más grandes disidentes del siglo XX en la política colombiana, Rafael Uribe Uribe y Jorge Eliecer Gaitán, no eran un antecedente muy halagüeño a mediados de las sesenta del siglo pasado para los que sentían la necesidad de hacer oposición real a un régimen, que además utilizaba sistemáticamente la violencia sobre millones de colombianos a los que logró enfrentar entre sí como militantes antagónicos de los partidos tradicionales. Ese ambiente, y el hecho que la entonces joven revolución cubana hubiera triunfado con el impulso de un movimiento guerrillero, eran motivos más que suficientes para que un pensador verdaderamente radical, y además amenazado –Camilo había sido agredido físicamente en Medellín y Bogotá, y detenido brevemente–, decidiera elegir el camino de la insurgencia armada. Querer apuntalar esa decisión en “perversos” intereses de los “enemigos” de la patria, o en miopías políticas, es buscar ponerle los lentes del achicamiento a una figura que por su desprendimiento y su entereza escapa completamente al modelo del ser histórico de la tradicional dirigencia política colombiana.

 

“El que escruta elige”

 

 

Los partidos tradicionales acordaron como mecanismo central para dar fin a las masacres sistemáticas que la historiografía ha identificado como la Violencia, alternarse la presidencia entre 1958 y 1970, y repartirse las cuotas burocráticas por partes iguales a través de un pacto conocido como Frente Nacional. Con esto, terminaban reconociendo de forma tácita que tal violencia no tenía origen distinto que una lucha por el botín llamado Estado y que dentro de la lógica, aún hoy vigente en Colombia, la administración pública no es nada diferente a un coto de caza de los grupos dominantes, por el que bien vale la pena sacrificar millones de vidas.

El proceso de modernización (sin modernidad) que vive el país a mediados del siglo pasado homogeniza los grupos dominantes y les permite zanjar las diferencias que los enfrentaba desde el siglo XIX. La llamada “revolución verde” en el campo, con su “tractorización” y relativa salarización de las relaciones sociales quita filo a las visiones más conservadoras y confesionales, eliminando las principales contradicciones de las élites, surgidas del apego y dependencia de uno de sus sectores a relaciones marcadamente precapitalistas y que, desde el nacimiento mismo de la república, fueron institucionalizadas como el casus belli que los enfrentaría de forma cruenta por el poder del Estado.

Camilo percibe rápidamente la nueva realidad y la plasma explícitamente en su mensaje a los sindicalistas de septiembre de 1965: “El Frente Nacional acelera la lucha social en Colombia al instituirse como el primer partido de clase en Colombia, partido de la clase privilegiada, que consolida la unión de los opresores contra los oprimidos, lanzando un reto a la clase popular colombiana para que constituya, siguiendo los consejos de José Antonio Galán: ‘La unión de los oprimidos contra los opresores’”.

La creciente figuración pública de Camilo, que alcanza su cenit en 1965, lo coloca bien pronto en la necesidad de decidir si va a ser partícipe de las elecciones que tendrán lugar en 1966, como cabeza de un movimiento que enfrente en las urnas a ese “nuevo” partido de clase. El análisis de la situación lo lleva a concluir que el sistema electoral es inmoralmente restringido, y a acuñar la famosa frase “el que escruta elige”, en la que debe entenderse lo asimétrico del sistema no sólo en cuanto a la mecánica electoral, sino en todo su conjunto: “Una oligarquía que no le ha temblado la mano para matar jefes revolucionarios, para lanzar al país a la violencia y para respaldar gobiernos militares, creo yo que no va a entregar el poder por el simple hecho de una mayoría oposicionista en la votación, mayoría que como ya lo hemos demostrado es moralmente imposible que pueda resultar”, escribe Camilo en el artículo que titula “Por qué no voy a las elecciones”.

El grotesco fraude de 1970 –del que Camilo no pudo ser testigo por su temprana muerte–, en el que le fueron robados los comicios a Gustavo Rojas Pinilla, probaría las prevenciones manifiestas del revolucionario, y condicionaría, más adelante, a otro grupo de jóvenes a conformar el M-19 –dichas elecciones tuvieron lugar el 19 de abril de 1970– y a decidirse igualmente por la lucha armada.

Camilo nunca consideró como principio la abstención, su decisión estuvo motivada por la coyuntura del momento, hasta el punto que en el primer párrafo del mencionado artículo señala que nada ha sido definido sobre la participación electoral: “La plataforma del Frente Unido del Pueblo Colombiano no tiene definición de la lucha electoral como táctica revolucionaria”, y también va a ser claro en que la determinación de la no participación en los comicios fue tomada para no sumar un motivo más de división a los opositores al régimen. Sin embargo, paradójicamente, va a ser esa decisión la que termina alejando del Frente Unido a movimientos como el Partido Socialdemócrata Cristiano y el Partido Comunista y, para colmo de las ironías, la división entre abstencionistas y “electoreros” va a convertirse en la piedra de toque que calibra la corrección o incorrección de las posiciones de los diferentes grupos de la izquierda colombiana de ahí en adelante, en una muestra del reduccionismo reflexivo y la estrechez teórica de los movimientos políticos alternativos de nuestro país.
El olvido de que coadyuvar en la organización, el fortalecimiento y la coordinación de los movimientos sociales es el eje de cualquier acción realmente transformadora, para centrar los esfuerzos y las discusiones en la participación electoral, le ha costado a la izquierda colombiana ser la más atrasada del sur de América.

Una organización política establecida desde abajo, fue un principio explícito y remarcado por Camilo en su corto accionar como político. En la conferencia dictada en la sede del Sindicato de Bavaria, en Bogotá, el 14 de julio de 1965, decía: “Esto es lo primero que debemos hacer distinto de lo que hacen las clases dirigentes: no imponerles dirigentes a las mayorías porque nosotros creemos que también en la forma de organizar el movimiento del Frente Unido tenemos que ser revolucionarios y cambiar este sistema de estar imponiendo cosas de arriba hacia abajo. Vamos a tratar ahora de que la organización venga de abajo hacia arriba; no vamos a repetir la carrera de los partidos tradicionales, no vamos a seguir con esta dependencia a la clase dirigente que sistemáticamente ha traicionado al país y los ideales nacionales”. Y en esa misma conferencia dejaba claro que ni la abstención ni la lucha armada eran formas de hacer política en sí mismas, sino que recurrir a ellas dependía del tipo de resistencia de la clase hegemónica a la aceptación del poder de lo popular, alcanzado a través de una sólida organización desde abajo. “Cuando tengamos esa organización representativa desde las veredas hasta la capital y sea un movimiento con un amplio respaldo popular unido y disciplinado entonces sí nos podremos tomar el poder; porque en ese momento podremos controlar las elecciones y si no nos permiten las elecciones recurriremos a cualquier otro medio pero nos tomaremos el poder”. Es claro, entonces, que lo que descartaba Camilo era la participación electoral en las condiciones tan desventajosas en las que lo hacen siempre los sectores populares, y que un triunfo electoral era poca cosa sin una sólida organización de los movimientos sociales.

 

El “huevo de la serpiente”

 

El desmonte de las guerrillas partidistas –liberales y conservadoras–, que era una de los requisitos para la instauración del llamado Frente Nacional fue, sin embargo, incompleto, pues las condiciones de la desmovilización dejan insatisfecha a parte significativa del campesinado que no ve que sus necesidades de tierra hayan tenido solución. Los campesinos entienden, entonces, que su lucha no es contra su vecino sino contra un Estado que los ha engañado y marginado. El paso de las guerrillas partidistas a las guerrillas clasistas, independientemente de lo que pueda pensarse de su resultado, no puede entenderse separadamente del paso de los partidos políticos tradicionales desde el “policlasismo”, y su mayor o menor cercanía a lo confesional, a una posición definida sin ambigüedades por la búsqueda consciente de favorecer la acumulación de capital y a quienes lo detentan.

El período que va de 1962 a 1966 –intervalo de la vida pública de Camilo–, muy poco estudiado integralmente, y que coincide con la presidencia del terrateniente caucano Guillermo León Valencia, marca el inicio de una particular conformación estructural del país que lo conducirá al medio siglo de guerra que llevamos, y cuyo hito iniciático puede considerarse el bombardeo a los campesinos de la llamada “república independiente de Marquetalia”, como parte de los operativos del denominado Plan Laso (Latin American Security Operation, por su denominación en inglés), diseñado en Washington para todo el subcontinente, y enmarcado en la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional, que fue parte integral de la lucha anticomunista de la “guerra fría”.

Además de los cambios en el campo de la represión, el país también inauguraba una nueva época en la política económica con la aplicación de los llamados principios de austeridad bajo la égida del FMI, que hoy siguen aplicándose. Empezaron a ser parte de la doctrina oficial las consabidas estrategias de fuertes devaluaciones de la moneda y la consecuente inflación por el encarecimiento de los bienes importados, así como la deriva hacía una tributación regresiva basada en los impuestos indirectos (inaugurada con el llamado impuesto a las ventas) y un persistente retraso en los salarios reales.

En el ámbito de las relaciones internacionales, el refuerzo de un plegamiento absoluto a los dictados de Washington, hizo que el país, por ejemplo, jugara un papel activo en el bloqueo a Cuba. Pues bien, no hay duda que el conjunto de todas estas políticas fueron el “huevo de la serpiente” donde incubaron las condiciones que dieron lugar al desangre que le ha costado a los colombianos 220 mil muertos, 25 mil desaparecidos, 4 millones de desplazados y al menos 10 millones de hectáreas arrebatadas a los campesinos, entre otras cifras de escándalo, en un saldo del que los grupos dominantes no quieren reconocer responsabilidad alguna.

 

El terror a lo diferente

 

La aparición pública de Camilo Torres fue un hecho inesperado en un ambiente tan profundamente conservador. Su concepción del cristianismo, que lo condujo a un fuerte debate con las jerarquías católicas, fue quizá el primer motivo de escándalo. En el Mensaje a los cristianos, donde acuña su concepto de amor eficaz, que parece ser lo que más quiere destacarse en la actualidad del pensamiento de Camilo, podemos leer en extenso los argumentos que lo llevaron a considerar la revolución como el instrumento más idóneo de realizar lo que consideró el verdadero cristianismo: “Este amor para que sea verdadero tiene que buscar la eficacia. Si la beneficencia, la limosna, las pocas escuelas gratuitas, los pocos planes de vivienda, lo que se ha llamado “la caridad”, no alcanza a dar de comer a la mayoría de los desnudos, ni a enseñar a la mayoría de los que no saben, tenemos que buscar medios eficaces para el bienestar de las mayorías. [...] Esos medios no los van a buscar las minorías privilegiadas que tienen el poder, porque generalmente esos medios eficaces obligan a las minorías a sacrificar sus privilegios. [...].

Es necesario, entonces, quitarles el poder a las minorías privilegiadas para dárselo a las mayorías pobres. Esto, si se hace rápidamente es lo esencial de una revolución, la revolución puede ser pacífica si las minorías no hacen resistencia violenta, la Revolución, por lo tanto, es la forma de lograr un gobierno que dé de comer al hambriento, que vista al desnudo, que enseñe al que no sabe, que cumpla con las obras de caridad, de amor al prójimo no solamente en forma ocasional y transitoria, no solamente para unos pocos sino para la mayoría de nuestros prójimos”.

Y como no es difícil deducirlo el alboroto estalló, el negacionismo sobre la situación del país, que Camilo denunciaba, y que trascendió las fronteras, lo convirtió en un réprobo para las élites económicas, políticas y eclesiásticas, marcadamente ultramontanas, que veían en la unión de los conceptos de amor eficaz y revolución una amenaza sin antecedentes.

La plutocracia colombiana, que denunciara Gaitán, puede definirse orgánicamente como mediocre, en el sentido que definiera la mediocridad José Ingenieros, hasta el punto que tras doscientos años de dominación y con todas las ventajas a su favor no ha sido capaz de formar siquiera un individuo de sus filas con trascendencia en alguno de los campos de la creación humana. En Colombia, los grupos dominantes han logrado esterilizar los terrenos propicios para lo diferente, no hemos podido ver germinar figuras del talante de un José Martí o un José Carlos Mariátegui, por ejemplo, pues impermeabilizar la sociedad al cambio y la innovación ha sido una estrategia cultural de la dominación. Que un Santos, sobrino-nieto de otro Santos que gobernó hace setenta años, tenga como segundo al mando y heredero de su presidencia a un Lleras, nieto de otro Lleras, que a su vez había sido ministro de ese Santos y también heredero de la presidencia, es más que una anécdota o casi un trabalenguas, es un ejemplo viviente de una sociedad estancada en la que “no pasa nada”, porque 200 mil muertos, 25 mil desparecidos y cuatro millones de desplazados son nada para un grupo de privilegiados que ha logrado sustituir el conocimiento y la reflexión por astucia, crueldad y ausencia de escrúpulos.

 

“Socialismo práctico” y anti-dogmatismo

 

No cabe duda que Camilo entendió muy bien lo que enfrentaba, y su convencimiento de que los antagonismos de las élites en su disputa por el Estado abandonaban las características del pasado para asumir conscientemente el poder con un sentido moderno de clase, lo lleva a propugnar por la creación de un bloque que desde lo popular enfrente la nueva situación. Creía firmemente que la unidad de los grupos subordinados podía alcanzase sobre la base de una plataforma de mínimos, a los que no podría negarse ningún amigo de una sociedad mejor, y acuñó el término de “socialismo práctico” para ese conjunto de mínimos, que es muy cercano a la defensa de lo que la jurisprudencia considera derechos positivos. Eso, consideraba el sacerdote rebelde, debería evitar las discusiones bizantinas entre los amigos del cambio, así como orillar los dogmatismos; sin embargo, no fue así, pues al final la afición por la retórica impuso sus condiciones.

Corresponde, entonces, a los jóvenes desenterrar las ideas y el ejemplo de uno de los muy escasos líderes políticos que en nuestro país aunó visión de cambio, acción política y entereza; desentierro que debe hacerse con mirada crítica y aguda pero sin dogmatismos. Que no haya paz ni olvido para la figura de Camilo, sino agitación y trabajo creativo; que el descanso venga cuando la tarea de construir una sociedad mejor haya sido hecha, como era su deseo.

Pedagogías y metodologías de la educación popular “Se hace camino al andar”

“No nací marcado para ser un profesor;
así me fui haciendo de esta manera
en el cuerpo de las tramas, en la reflexión sobre la acción,
en la observación atenta de otras prácticas,
o de la práctica de otros sujetos,
en la lectura persistente y crítica de los textos teóricos,
no importa si estaba o no de acuerdo con ellos.
Es imposible practicar el estar siendo de ese modo
sin una apertura a los diferentes y a las diferencias
con quienes y con los cuales es posible que aprendamos”.

Política y educación, Paulo Freire

Jueves, 26 Noviembre 2015 11:20

La calle del destiempo

Calle 53 - Bogotá

Sucede en Bogotá, que en Colombia es la capital del capital: árboles plásticos con iluminación navideña, muñecos rojos con barba blanca que recuerdan que llega el final de año, pesebres, guirnaldas que cuelgan por aquí y por allá, y otras decoraciones que llenan vitrinas pretendiendo llamar la atención –y atrapar– al desprevenido peatón que recorre la calle 53, entre carreras 17 y 20. Buscan su bolsillo.

 

Como si habitáramos en otros territorios y sociedades, colonizados por una identidad de no sé dónde y no sé qué, que nos deja descuadernados, esa decoración, acompañada de los techos "cubiertos de nieve", disputa espacio a las calabazas y otros objetos similares que atraen la atención sobre la llamada "fiesta de los niños", ahora también transformada sin recato alguno para muchos adultos en "fiesta de disfraces", la misma que en otros países con mejor memoria festeja la efemérides que los acerca a sus difuntos, a todos aquellos que los han dejado para "pasar a mejor vida", según el decir popular.

 

Sin apenas poder despertar ante lo que ve, el peatón cierra y abre una y otra vez sus ojos. ¡Pero si apenas es octubre!, tal vez atina a responderse así mismo el aturdido y desprevenido transeúnte, que por azar cruza las calles llenas de vitrinas surtidas con los objetos festivos de la época, que en esta ocasión como un acairós denota un exceso de prontitud, sin duda alguna potenciado por el afán de venta, de potenciar aquella sed de mercado y de consumo, sumo de la sociedad que vivimos. Cierre de un ciclo de 12 meses que pretende adelantar, y con ello despertar, un mayor afán de compras. Cierre del ciclo que también bulle por las dependencias oficiales donde pretenden acelerar, imaginado lo que no es, el cumplimiento de sus metas anuales; afanes, deseos y nostalgias que incluso llegan hasta los calabozos que llenan el país, donde los presos sienten caer sobre ellos con mayor peso el dolor de la ausencia de los suyos, con quienes desearía gozar y reir.

 

Con asombro, mirando vitrinas, el desprevenido que enruta su andar por este barrio de la alcaldía de Teusaquillo, lo asalta sin darle oportunidad alguna la pregunta por el tiempo que vive, ¡pero si apenas es octubre!, tal vez atina a contestarse para sí mismo el aturdido transeúnte, sin caer en cuenta que el tiempo de ahora es el cronos impuesto por la veloz rueda del capital, la que circula cada vez con mayor velocidad, llevando de sus manos y garganta a toda una población de miles de millones que no atina a pisar el freno dispuesto ante sus manos y pies para tratar de controlar la dictadura de la mercancía, del dinero, del consumo desmedido que desde hace décadas ya no cuenta con el kairós necesario para poder gozar el 'preciado' objeto que en cada ocasión pretende llenar la sed de consumo de unos y otros.

 

¿Estaré en el túnel del tiempo?, no es para menos que este interrogante también llene por unos segundos el pensamiento de quien mira las vitrinas y se frota sus ojos, sin llegar a comprender lo que sucede, ¿acaso no es octubre? ¿por qué la calabaza, el disfraz, los recuerdos de brujas, junto al pesebre decembrino?

 

¿A dónde fue a parar el sentido de cada época? ¿En dónde reposa aquello que alguna vez fue denominado por un pueblo como identidad? Los interrogantes van llegando uno a uno, o en cascada, al cerebro de quien prosigue sus pasos sin dejar de mirar una y otra vitrina. Fiesta de niños, también de brujas, que en México y Ecuador es día de muertos –porque la muerte bien llegada también debería ser fiesta– recordándonos desde su saber que son pueblos con memoria, esa que tanto nos hace falta para buscar y encontrar a nuestros difuntos, regados por aquí y por allá por la mano criminal de un poder que no permite hacerles duelo.

 

Calle del destiempo. Decoraciones que simulan nieve cayendo de los techos, como evocando un deseo insulso de lo que no debe ser pues ese frío –con temperaturas bajo cero– nadie debería desearla, muchos menos quienes habitamos y gozamos de un territorio benevolente en sus temperaturas, donde por fortuna no suceden las llamadas estaciones, con las cuales en unas ocasiones llega la nieve y con ella el tremendo frío que no conocemos, el cual hace huir de su territorio a quienes lo habitan, en procura del trópico, estaciones que en otras jornadas lleva el termómetro a más de cuarenta grados, ahogándolos e inmovilizándolos, dejándolos pasmados como lagartija al sol.

 

Entre interrogantes y meditaciones, mirando el decorado que hace parecer estas calles de la capitalina Bogotá como escenario de un no sé que ni un no se sabe, calles sacadas de alguna película, se cae en cuenta que Aión, el tiempo de la poética y de la estética, tiempo subjetivo, del eterno estar y retornar, debería ser el que nos determinara, para con él poder volver al ritmo natural en nuestra cotidianidades, para que cada fiesta sea un motivo para gozar y compartir y no simplemente para embadudarnos de todo aquello que cada día es más evidente que ni satisface ni es útil.

 

¡Qué calles! ¡Qué tiempos los del destiempo! ¡Qué lleguen las fiestas, pero que las podamos gozar con toda libertad!

Publicado enEdición Nº219
Jueves, 26 Noviembre 2015 11:02

Cantata por la paz urgente

Cantata por la paz urgente

Entre el 14 y el 16 de noviembre se celebró en Medellín, con la participación de 550 asistentes provenientes de distintas regiones del país, el III Encuentro Ecuménico Nacional por la paz. Mujeres y hombres cristianos de sectores populares de Colombia se preguntaron por su papel político y sus urgentes articulaciones para crear condiciones de paz objetiva, estable, estructural y duradera. El segundo día se celebró en ambiente macroecuménico, es decir, como trabajo de articulación con movimientos y organizaciones políticas de base, no necesariamente creyentes, que se piensan en un gran proyecto amplio, plural e incluyente con vocación de poder y de gobierno popular. En ese marco se presentó, con su correspondiente montaje artístico-musical, la "Cantata por la paz urgente" que hoy entregamos a nuestros lectores y lectoras.

 

I. El epulón de occidente banquetea en solar ajeno

 

Hidrógeno, litio, carbono, nitrógeno, oxígeno,
sodio, magnesio, platino...
Agua, tierra, suelo y subsuelo,
Carbón, petróleo, gas,
Oro, níquel y plata...
selva virgen, mares y montañas,
tonos de verde,
clorofila verde,
muerte oscura y esperanzas verdes.
Amazonía, Orinoquía, los Llanos
y la selva,
Esmeraldas, coltán, hierro, azufre
y cloro...
Las costas y sus anchos arenales,
sal y manglares,
calcio, potasio, niobio, tantalio,
titanio, estaño y tungsteno...
Las montañas y los valles,
Los páramos y los nevados ornados de frailejones,
Los humedales, los lagos y las lagunas,
Tota, Cocha y Fúquene.
Los Andes imponentes y multiformes,
La Cordillera Central con pueblitos en sus cimas
y laderas,
la oriental con suelo de minerales fósiles,
con pueblos de paz urgente,
guerreados por ambiciosos urgidos,
con pájaros y animales,
con sus pies sobre la inmensa selva,
y la Occidental derramándose en paz
sobre el Pacífico mar,
llorando ríos, quebradas, arroyos y tristezas.
Las aguas fluyendo, montaña abajo, hacia los mares:
Cauca, Nechí, Atrato, Magdalena, Sinú, Orteguaza,
Baudó, San Jorge, Uré, Catatumbo, y Magdalena,
Guatapurí, Vaupés, Inírida y Guaviare,
Isana, Atabapo, Negro y Papurí.
Ancho es el mundo de Dios
Que celebra la vida y que fiestea
en el abundante y copioso suelo colombiano!
Ancho, y grande, y para todos los viandantes
capaces de ternura!
Ancho, grande y generoso,
Y, como vino de la mano de Dios:
Casto, sin el pecado mortal de la alambrada,
sin el pecado brutal de la palabra prohibida y del pan arrebatado.
En un amanecer de muerte
nos invadieron las almas y los cuerpos:
la codicia
de los postrados morales del Norte de mercado,
la fiebre de oro del Occidente guerrero,
la espada furiosa
del evangelizador genocida y etnocida.
Nos prohibieron la sal de los salares,
la paciencia enamorada de la tierra,
el arcoíris de nuestros lagos y mares,
la curvatura de luz de los ocasos
y el convexo luminoso de los soles tropicales.

 

La codicia venía navegando por el Mar Atlántico,
Sus tres carabelas desembarcaron en el Mar Caribe
precedidas de cruces ensangrentadas
y de espadas bañadas con aguas de bautismo.
Sus negros oficiantes de la muerte
Gorgoreaban misas en latines embrujados,
Sus hábitos se tejían con sus siete pecados capitales.
Eran su estrategia el saqueo y la rapiña,
Las que en nombre de la corona sacrosanta
-con la muerte a bordo y sus sicarios-
se embarcaron hacia nuestras playas
En el extranjero puerto de Palos de Moguer.
La codicia del extraño
-nada hermano y poco humano-,
enloquecida por las fiebres del oro y del solar ajeno,
se asomó a los abismos deslumbrantes
de las generosas riquezas colombianas
y halló motivos para matar con saña,
para arrasar el suelo,
para quitar de los mansos paisajes de la Vida,
la paz, el gozo elemental y la poesía.
La paz es ahora esquiva y lejana
y viste de luto riguroso
la secular desgracia histórica
que, más que andarlo, llora su camino.
El gozo elemental,
en lázaro esquilmado se ha trocado.
La poesía se marchita y muere
en sus métricas y rimas melancólicas
y en la tristeza de sus tonos menores.
Europa es triste desde que fue seducida por Zeus,
Y es asesina desde cuando recibió en regalo
La jabalina que nunca se equivoca,
Y es temible desde cuando fue galanteada
Con el regalo de un perro que nunca suelta su presa.
El hambre esencial y mítica de la diosa Europa-miserable
Nunca podrá ser saciada,
Ni saciadas podrán ser las gulas del Epulón
Que, en lugar de Zeus, cabalga sobre su lomo.

 

II. La prohibición del arco iris sobre el cielo colombiano

 

Por el azaroso golpe de una espada
Fue descubierto nuestro mundo que ya estaba descubierto.
Fortuito hallazgo: espada y cruz,
Conquista,
Colonia y genocidio,
Etnocidio y nuevo reino,
la espada y la cruz,
los indios sin alma, los indios esclavos;
los negros sin alma, los negros de carga;
la iglesia sin alma, sus frailes sin alma;
los curas del averno, los curas sin alma,
¡las hogueras del infierno para humanos sin alma!
¿que negro y malo es lo mismo?
¡Que imperio y mal es lo mismo!
¡Los indios con alma!
¡Los negros con alma!

 

Primera liberación,
la llamada república en manos de la burguesía criolla,
mercado,
violencia,
paramilitarismo,
usurpación legitimada de la tierra,
prohibición del arco iris sobre el cielo colombiano,
silenciado el canto de los pájaros,
las iglesias que se vuelven tumbas,
bienvenidos al futuro neoliberal,
la aldea global para el mercado,
los tratados de libre saqueo,
presencias y voces de profetas,
la paz no es el resultado de un negocio,
la cristiana militancia del "creer"
la revolucionaria militancia del "creí y hablé":

 

"Con el mismo espíritu de fe
del que escribió "Creí y por eso hablé",
También nosotros creemos
y por eso hablamos,
sabiendo que el que resucitó
al Señor Jesús,
a nosotros también nos resucitará
con Jesús,
y nos presentará juntamente
con vosotros" (2 Cor. 4, 13).

 

III. Esos muertos que no mueren

 

Cantarán al Señor los desterrados
porque escucha su grito y su silencio,
mientras crueles sirvientes del imperio
multiplican el miedo despiadado,
desterrando en exilio lento y largo
con su carga de tristes soledades,
acosando a todas las edades
con sumarias condenas al espanto.

 

Casi todos su sangre derramaron
en escenas de horror y de masacre;
una anónima carta, saña y lacre,
en el pecho, escondida, les plantaron.

 

Unos pocos apenas se salvaron
de la esquela letal y lapidaria
que su propia sentencia funeraria
con grafías de espanto les marcaron.

 

Se llevaron tan sólo la confianza
de volver a su pueblo y a su lucha,
de afinar y obedecer la escucha
manteniendo al acecho la esperanza.

 

Es la muerte una luz de nueva historia,
es retoño de nuevas floraciones,
es aroma de nuevas estaciones,
es anuncio de paz y de victoria.
Abatidos salieron por el mundo
sin abrazo, sin causa y sin aviso,
solamente llevando, como hechizo,
la memoria guardada en lo profundo.

 

El exilio es hoguera que aniquila
-mientras arden en piras de inclemencia,
solitarios y en lenta incandescencia-
a los suyos que incólumes vigilan.

 

En su tierra se acrecen con insania
las macabras patrañas de la muerte;
pero se alzan con ira y voz más fuertes
los que cantan sus himnos y plegarias.

 

Pero esperan aún si el desespero
malhadado oscurece la alegría;
recomienzan mil veces y, a porfía,
de lo justo se tornan escuderos.

 

Los que oprimen no pueden contra todo
si se suma la lucha inteligente,
si se anuda mejor toda la gente,
si se afina la voz al mismo tono.

 

Es la muerte una luz de nueva historia,
es retoño de nuevas floraciones,
es aroma de nuevas estaciones,
es anuncio de paz y de victoria.

 

La esperanza es audaz y no vacila,
no se calla la voz de los poetas,
la oración hace coro a los profetas,
la pasión por la lucha no declina.

 

Son del pueblo una voz sin ataduras,
la vanguardia la toman los vencidos,
el silencio obligado no es creído,
la palabra se suelta y con premura.

 

La palabra está suelta y va de ronda
y rondando construye pensamiento
que demuele voraz los urgimientos
del falaz opresor que la atolondra.

 

Ella pone a soñar con libertades;
los espíritus antes doblegados
se levantan airosos y apurados
y construyen en tétricos eriales.

 

Los humildes se juntan sin recelo
y los muchos que con llanto herido
a sus muertos llevaron ateridos
se aventuran con místicos consuelos.

 

Es la muerte una luz de nueva historia,
es retoño de nuevas floraciones,
es aroma de nuevas estaciones,
es anuncio de paz y de victoria.

 

Y transforman su miedo en nueva lucha
junto al mudo despojo del caído
junto al rudo dolor de los heridos
y a pesar de que nunca les escuchan.

 

Su mirada está puesta en el mañana
y sus pasos avanzan con certeza
de la pascua que llega con presteza
más segura que todas las patrañas.

 

Derribados con balas bien pagadas
por perversos lacayos imperiales,
trigo nuevo de espléndidos trigales
resucitan en lúcidas jornadas.

 

Se levantan con fuerza misteriosa
que contagia sin pausa a los que avanzan
sobre el hilo sutil de la esperanza
con el mínimo brillo de la aurora.

 

No hay silencio en el pecho silenciado
por mandato del tétrico asesino;
hay palabras con místico sentido
que interpretan el mísero pasado.

 

Es la muerte una luz de nueva historia,
es retoño de nuevas floraciones,
es aroma de nuevas estaciones,
es anuncio de paz y de victoria.

 

Corazones capaces de ternura
luchadores por paz y por justicia
ni en la muerte fatídica claudican
ni en la fosa final nos los usurpan.

 

En lo bello, en lo justo y en lo bueno
mantuvieron el rumbo de sus vidas;
como eras probadamente vivas
marcan rumbo al andar de nuestros sueños.

 

Como verde y florida selva virgen
permanece su fuerza todavía,
como urgente fragor de lozanía
alimentan las fuerzas que nos urgen.

 

Su silencio es murmullo de mil voces
que se escucha por todos los rincones,
en las cumbres y en todos los alcores,
en poemas y en nítidas canciones.
Son canciones de júbilo y de fiesta,
de conciencia y de marcha vigilante,
son plegarias de místico talante
por la paz tan esquiva que comienza.

 

Es la muerte una luz de nueva historia,
es retoño de nuevas floraciones,
es aroma de nuevas estaciones,
es anuncio de paz y de victoria.

 

Arrasados los frutos y la tierra
y arrasada la herencia colectiva,
no lograron hacer trisas la vida
los troqueles tiranos de la guerra.

 

La nación desolada por el llanto
se conforta en la fuerza de su gente,
acrecienta su lucha inteligente
y se burla del miedo y del espanto.

 

Voces blancas de niñas y de niños
hacen coro al futuro renacido;
las mujeres con fuego no vencido
aseguran su indómito destino.

 

Son un canto de pascua renacida,
son abrazo por todo el continente,
son un nítido cielo refulgente,
son la unión de los pobres tan temida.

Van airosos los dioses de la muerte
y golosas las hambres del mercado,
pero altivos avanzan enlazados
los unísonos pasos de la gente.

 

Es la muerte una luz de nueva historia,
es retoño de nuevas floraciones,
es aroma de nuevas estaciones,
es anuncio de paz y de victoria.

 

Resistente y audaz crece la vida
en hermana y lozana koinonía
que celebra la vida en armonía
y recorre el camino sin fatiga.

 

En los cuerpos desnudos, sin chaleco
que proteja de balas asesinas
del sol crece la tímida caricia
y la aurora se asoma sin recelo.

 

Es la muerte una luz de nueva historia,
es retoño de nuevas floraciones,
es aroma de nuevas estaciones,
es anuncio de paz y de victoria.

 

Jesús de Nazaret! Caminas con nosotros
Pedro de Galilea! Caminas con nosotros
1554, Pablo de Torres!
Caminas con nosotros
1562, Juan del Valle!
Caminas con nosotros
1590, Agustín de La Coruña!
Caminas con nosotros
1654, Pedro Claver!
Caminas con nosotros
1966, Camilo Torres Restrepo!
Caminas con nosotros
1970, José Antonio Jiménez Comín!
Caminas con nosotros
1971, Héctor Gallego!
Caminas con nosotros
1972, Gerardo Valencia Cano!
Caminas con nosotros
1972, Raul Zambrano Camader!
Caminas con nosotros
1974, Domingo Laín Sáenz!
Caminas con nosotros.
1975, Iván Betancur Betancur!
Caminas con nosotros
1981, Diego Cristóbal Uribe,
Misael Ramírez! Caminan con nosotros
1981, Alirio Buitrago, Carlos Augusto Buitrago, Fabián Buitrago, Gildardo Ramírez y Marcos Marín!
Caminan con nosotros
1982, Ernesto Pill Parra!
Caminas con nosotros
1982, Catequistas campesinos
de Cocorná! Caminan con nosotros
1984, Alvaro Ulcué Chocué!
Caminas con nosotros
1985, Guillermo Céspedes Siabato!
Caminas con nosotros
1985, Daniel Hubert Guillard!
Caminas con nosotros
1986, Antonio Hernández Niño!
Caminas con nosotros
1987, Inés Arango!
Caminas con nosotros
1987, Bernardo López Arroyave,
Luz Marina Valencia,
Rubén Darío Vallejo, Luis Gutiérrez, Luis Pérez, Nevardo Fernández!
Caminan con nosotros
1987, Luz Estella Vargas, Carlos Arturo Páez Lizcano y Salvador Ninco Martínez! Caminan con nosotros
1987, Indígenas y catequistas de Neiva! Caminan con nosotros
1988, Jaime Restrepo López, Jorge Eduardo Serrano, José Ecelino Forero! Caminan con nosotros
1989, Teresita Ramírez, Sergio Restrepo Jaramillo, María Gómez!
Caminan con nosotros
1989, Jesús Emilio Jaramillo Monsalve! Caminas con nosotros
1990, Hildegard Feldmann y Ramón Rojas, Tiberio Fernández y compañeros!
Caminan con nosotros
1991, Indígenas mártires del Cauca!
Caminan con nosotros
1992, Aldemar Rodríguez y compañeros catequistas!
Caminan con nosotros
1992, Norman Pérez Bello!
Caminas con nosotros
1993, Javier Cirujano, Norman Pérez Bello!
Caminan con nosotros
1994, René García Lizarralde!
Camina con nosotros
1996, Jafeth Morales López!
Caminan con nosotros
1997, Mario Calderón y Elsa Alvarado! Caminan con nosotros
1998, Alcídes Jiménez Chicangana!
Camina con nosotros
1998, Manuel Pérez Martínez!
Camina con nosotros
1998, Miguel Ángel Quiroga!
Camina con nosotros
1999, Jorge Luis Mazo e Íñigo Eguilez! Caminan con nosotros
1999, Pastor Diego Molina!
Camina con nosotros
2000, Armando Achito,
"hombre de agua"! Camina con nosotros
2000, Pastor Carlos Zamboní!
Camina con nosotros
2001, Yolanda Cerón!
Camina con nosotros
2002, 119 mártires al interior de la iglesia de Bojaya, Chocó! Caminan con nosotros
2002, Carlos Alberto Castaño Noreña! Caminas con nosotros
2004, Francisco Javier Montoya Monsalve! Camina con nosotros
2011, José Reinel Restrepo!
Camina con nosotros
2012, Eduard José Lanchero Jiménez! Caminas con nosotros

 

Así cumples tus lúcidas promesas,
Así cumples tu pacto, pueblo mío;
Evangelio total fue tu camino,
Y en tu muerte rompiste las cadenas.

 

Es la muerte una luz de nueva historia,
Es retoño de nuevas floraciones,
Es aroma de nuevas estaciones,
Es anuncio de paz y de victoria.

 

IV. Tu camino, caminero

 

Donde se abrió una trocha con luz del sol
La palabra pasaba con nuevo son

 

Ese son repetía que era el amor
El que bendeciría la creación.

 

La creación es casa de la igualdad
Donde la paz se abraza con la equidad.

 

Tu camino, Camilo, es un nuevo andar:
Andar de caminero de libertad.

 

La creación sería casa de paz
Si todos disfrutaran el mismo pan.
Pan que será horneado en la igualdad
Y en la lucha de todos que es popular.

 

Tu camino, Camilo, es un nuevo andar:
Andar de caminero de libertad.
Popular era el sueño que lo llevó
A cantar de la vida el nuevo son.

 

El nuevo son que dice revolución,
Revolución que engendra liberación.
Tu camino, Camilo, es un nuevo andar:
Andar de caminero de libertad.

 

V. La nueva mesa

 

Y nosotros hoy,
Venidos de todos los rincones de la espera,
A comulgar con las mujeres y los hombres
Que en las edades de la Vida han luchado
Por el buen reparto
De todo cuanto en el mundo es bello y bueno,
Bendecimos el pan y el vino,
En el nombre de la diosa Libertad,
-rostro y manos de padre y madre-,
Autora y fuente de todo cuanto vive;
En su santo nombre lo partimos
Y en el nombre de la diosa Igualdad
En pedazos de justicia lo compartimos.

 

En comunión con nuestros mártires,
-con vestidos de entrega y fecundidad-
Y con cuantos sobre la mesa del mundo
Han hecho y hacen el milagro
Del pan solidario, sin fisuras,
Hacemos viva hoy la tradición
Que desde noches antiguas
Y después de largos siglos
Llega lozana y profética hasta nosotros:
Que sus manos benditas,
La noche en que completaban su entrega,
Partieron el pan y dieron gracias por la vida
Y lo repartieron diciendo
Tómenlo y cómanlo,
Gócenlo y compártanlo,
Porque él es vida abundante
Que se entrega por ustedes y por todos,
Ésta será mi memoria por los siglos.

 

Y dieron a beber también la copa y dijeron
Tomen y beban todos de ella
Porque es mi todo generosamente desbordado.
Juramos por nuestra sangre que esta alianza
Jamás se romperá
Y será alianza hasta la vida misma.

 

Beban de esta abundancia cuantas veces quieran,
Ella es vida dada y entregada sin mesura.

 

Entonces, cuantas veces se acerquen solidarios
A comer y a beber de una mesa bien dispuesta
-mesa para todos y todas-
Estarán contando al mundo
la presencia de esta muerte,
la abundancia de esta entrega
y el retorno incesante de la vida.

 

¡Amén!

Publicado enEdición Nº219
Martes, 03 Noviembre 2015 16:42

Educación popular en el Siglo XXI

Educación popular en el Siglo XXI

1era reimpresión

 

Edición 2015. Formato: 11,5 x 17,5 cm, 106 páginas

P.VP: 17.000 ISBN: 978-958-8926-05-6

 

Reseña:

Este libro sintetiza una lectura actual sobre la educación popular, práctica social que cuenta, por lo menos, con dos siglos de existencia en nuestro subcontinente y con incidencia en otras latitudes, y que para los tiempos que corren plantea una propuesta para el conjunto social, para su transformación y emancipación, valiéndose de sus acumulados conceptual, político, pedagógico, espitemológico y metodológico, desde los cuales, todas las personas que desarrollan actividades formativas y educativas en sus diferentes ámbitos pueden llegar a compartir con Paulo Freire que "La educación no cambio el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo", y con Simón Rodríguez, cuando afirma que: "La sabiduría de la Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son dos enemigos de la libertad de pensar [...] en América".

 

Marco Raúl Mejía Jiménez. candidato a doctor en Investigación Educativa, asesor pedagógico del programa Ondas, responsable de educación Planeta Paz, miembro del equipo coordinador de la Expedición Pedagógica Nacional.

 

 


 

Índice

 

I. Educación popular, acumulado hecho movimiento y propuesta político-pedagógica 

II. El Sur, una apuesta contextual, epistémica y política

III. El Sur organiza nuevos escenarios político-pedagógicos

IV. Ámbitos de reelaboración de las pedagogías de la educación popular

V. La educación popular, construcción colectiva en marcha.

Bibliografía

 


 
 
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"Si no hay acciones de protesta, acciones de hecho, el Gobierno seguirá incumpliendo..."

César Jerez, un dirigente joven, urbano, pero ligado al campo colombiano, sugiere en esta entrevista algunos puntos de discusión alrededor de la perspectivas abierta para los movimientos sociales a partir del Paro Nacional Agrario de 2013, el de 2014 y el surgimiento de la Cumbre Agraria como plataforma de unidad campesina, étnica y popular; nos brinda, además, su opinión sobre la articulación de los sectores urbanos más allá de la mera solidaridad con el campo, de la tensión entre las elecciones y la protesta social, evalúa los alcances de las Zonas de Reserva Campesina (ZRC) y aporta su mirada sobre el proceso de paz.

 

Conversamos con Jerez días antes de las jornadas de indignación llevadas a cabo en todo el país entre el 30 de agosto y el 5 de septiembre, dentro de las cuales el suceso de mayor relevancia estuvo centrado en la toma simultánea a las instalaciones del Ministerio de Agricultura y del Incoder. Aquí su palabra.

 

dese abajo –da–. ¿Cómo se encuentran las negociaciones entre el Gobierno Nacional y la Cumbre Agraria?
César Jerez –CJ–.El Gobierno prosigue con los incumplimientos. Esa ha sido la actuación oficial: dilatar e incumplir los compromisos y acuerdos firmados como condición para levantar el Paro Agrario del año 2014. La negociación de los 8 puntos sustanciales** ha sido lenta; por eso está en preparación un reclamo al Gobierno a través de una movilización prevista para la primera semana de septiembre. (ver artículo: De la indignación al paro... p. 16).

 

da. ¿Qué objetivos tienen estas jornadas y cuáles son los alcances esperados?
CJ. Está claro que si no hay acciones de protesta, acciones de hecho, el Gobierno seguirá incumpliendo. Dentro de estas jornadas es de vital importancia que las regiones se movilicen y que la protesta logre tener un impacto claro y contundente sobre el Gobierno Nacional. Vamos a participar en todas las expresiones que se están coordinando, pero consideramos fundamental la acción de hecho como el mecanismo más efectivo para que el Gobierno reflexione y avance en el cumplimiento de los acuerdos.

 

da. Dentro de la Cumbre Agraria convergen distintos sectores sociales y políticos, fundamentalmente agrarios, ¿cómo elevar la plataforma que es la Cumbre de cara a abanderar líneas de acción y articulación social que trasciendan la perspectiva estrictamente agraria?
CJ. Siempre hemos dicho que la Cumbre Agraria, como referente más importante de movilización social en el país, es toda una oportunidad para aglutinar, para convocar a otros sectores sobre todo del mundo urbano, en el cual hay mucha más dispersión que en el mundo rural, y en el cual sus organizaciones sociales atraviesan una crisis. No es posible desconocer la crisis del sector sindical, que se ha alejado un poco de la agenda política de los movimientos sociales, debiendo izar una agenda mucho más abierta, de cara al país, que sirva de base de lucha por las transformaciones económicas, políticas y sociales que el país requiere. En ese sentido, en esa articulación de lo urbano y lo rural hay mucho por hacer todavía.

 

da. Un punto significativo del Paro Agrario de 2013 fue la resonancia alcanzada en las ciudades. En ese sentido ¿cómo evalúa o comprende la situación política de los sectores cívico-populares, en cuanto a la movilización en las ciudades?
CJ. En el 2013, después del paro agrario del Catatumbo y del Paro Nacional Agrario, faltó enganchar esas expresiones de solidaridad con lo concreto de nuestras luchas. Esas expresiones de solidaridad debieron tener unos escenarios concretos de confluencia en los barrios, en colectivos, en las organizaciones sociales. El reto es identificar cómo la solidaridad suscitada se materializa en una agenda que se consolide en un accionar político. Nosotros pensamos que ese reto es mucho más grande para las organizaciones urbanas; hay que salir de la crisis de la marginalidad, de la dispersión, hay que construir plataformas conjuntas, y pensamos que la Cumbre Agraria todavía puede ser un referente importante, por ejemplo, en el Frente Amplio por la Paz (Fap). Este podría ser un escenario, un punto de llegada para mucha más gente, pero debemos ser amplios, dejar los sectarismos, dejar los intereses individuales.

 

da. Adentrandonos en la actual coyuntura política nacional, en las elecciones por realizarse en octubre, ¿qué piensa de ellas? ¿le parece que el momento político generará desconexiones entre organizaciones y eso repercutirá en el eco que genere la movilización?
CJ. No consideraría que deba ser un problema. Por el contrario, y pongo el ejemplo de las Zonas de Reserva Campesina: en Anzorc hemos decidido participar en las elecciones locales y regionales, y lo vemos como una forma de garantizar escenarios propicios para el cumplimiento de los acuerdos y para darle un sostén político a los procesos de paz. El reto por resolver es lograr que esos mecanismos de participación política directa los convertimos en mecanismos de participación electoral formal, y es ahí donde surgen distintas contradicciones, porque la política electoral está viciada. La izquierda electoral urbana es decadente en muchos aspectos y esa manera de hacer política convencional, cargada de vicios, de pactos por debajo de la mesa, de alianzas con sectores que no son éticos ni transparentes, nos hace daño. Pero eso no significa que no se deba participar en elecciones enel actual momento; creo que las elecciones pasadas lo demostraron cuando organizaciones sociales se proyectaron en el escenario electoral y ganaron espacios. El tema de las alcaldías y las gobernaciones es mucho más sensible. Nosotros, como Zonas de Reserva Campesina (ZRC), vamos a ganar varias alcaldías y eso será importante en el plan y acumulado de luchas que venimos gestando desde el campo colombiano.

 

da. Girando la mirada hacia la política agraria del gobierno de Juan Manuel Santos, ¿qué piensa del Plan Nacional de Desarrollo (PND) impulsado por el Gobierno Nacional para este mandato?¿Qué opinión le merece la política de desarrollo rural en particular?
CJ. Pues es una postura totalmente paradójica la del Gobierno, incluso irresponsable. Todo lo hecho en materia del Plan de Desarrollo y de paquetes legislativos va en contravía del espíritu de los acuerdos de La Habana. El Gobierno actúa como si no hubiera proceso de paz; como si el proceso no implicase reformas en lo económico, lo político y lo social. Promueve, en cuanto al sector agrario, una ley que tiene como fin apoderarse de los baldíos de la nación, que por Ley 160 deben ser para los campesinos sin tierra. El PND fortalece el modelo económico extractivo, la locomotora minera; deja sin espacio la posibilidad de implementar los acuerdos parciales de La Habana. Así que esta es una actitud oficial totalmente contradictoria que nos alarma y nos alerta. Es impensable que si se firma un acuerdo final del proceso de paz, ese acuerdo se configure como un "gran conejo", no solamente para la guerrilla sino para el país. El Gobierno también debe cumplir los compromisos con las organizaciones campesinas, indígenas y afro, y si esto no ocurre, pues se está lanzando un mensaje bastante ambiguo al país de que aquellos acuerdos por firmarse no se cumplirán.

 

da. Usted, en uno de sus más recientes artículos ("El falso positivo agrario del gobierno Santos") plantea varios puntos críticos en la política agraria. Uno de ellos es sobre la Reforma Rural Integral, que aparece a la vista de los colombianos como una democratización del campo, pero que en el fondo existe la iniciativa de crear las Zonas de Interés para el Desarrollo Rural y Económico –Zidres–, que pareciera ser una legalización del despojo a campesinos. ¿Le parece que esto va en una vía de tensionar los alcances que puedan tener las ZRC e incluso un punto crítico con respecto a las movilizaciones venideras?
CJ. Fíjese que uno de los acuerdos parciales en La Habana es la creación de un fondo de tierras para solucionar los problemas de acceso, microfundio o minifundio; y la ley que se está planteando actualmente es el sexto intento del gobierno de Santos por apropiarse de los baldíos y legalizar lo que fue ilegalmente adjudicado a grandes familias, a grandes terratenientes del país, lo que deja sin piso el acuerdo parcial. Es decir, lo que estamos viendo es una esquizofrenia donde el gobierno firma un acuerdo parcial y reconoce que hay un problema estructural de acceso a la tierra, pero por otro lado implementa acciones e iniciativas en el PND y en este proyecto de ley de Zidres que deja sin piso la posibilidad de tener un fondo nacional de tierras. Esto es muy grave, es un mal mensaje. El Gobierno ha planteado la recuperación de unas tierras supuestamente de las Farc en el Caquetá y en el Meta, en los llanos del Yarí, lo que representa un falso positivo jurídico, todo un contrasentido. En aquellos territorios lo que hay es un proceso de construcción de ZRC, fincas campesinas; y lo que busca este falso positivo es dar la sensación que se le está ganando a las Farc en cuanto a las tierras. Pero esas tierras son de campesinos y con esa iniciativa oficial lo que se configura es una nueva modalidad represiva, puesto que los que están viviendo en esas fincas, sus poseedores, van a ser catalogados como testaferros de las Farc, lo cual es muy grave.

 

da. ¿Qué balance tiene de las ZRC en cuanto a sus objetivos de ordenamiento y desarrollo territorial?
CJ. Tenemos 6 ZRC constituidas legalmente y otras 7 que ya surtieron todo el proceso y trámite administrativo de constitución pero que tienen un veto impuesto por el Ministerio de Defensa que impide su constitución en el Consejo Directivo del Incoder, y además tenemos otros procesos hasta sumar 70 en diferente grado de formación y constitución en todo el país. Nosotros decimos que con ZRC, con el cabal cumplimiento de la Ley 160, como un inicio hacia la reforma agraria, con resguardos indígenas con derechos territoriales ampliados, con territorios colectivos de comunidades negras y con áreas protegidas, estaríamos constituyendo un ordenamiento territorial incluyente, popular, desde abajo, que defienda el territorio, que defienda la tierra. Esto no excluye otras modalidades del ejercicio de la territorialidad. Nosotros, en la Cumbre Agraria, hemos dicho que caben todas las propuestas de territorialidad campesina y que debemos ser concretos y acertados en la forma en que esas nuevas propuestas van a ser incluidas en las negociaciones con el gobierno. Pero la actual correlación de fuerzas nos dice que va a ser difícil imponer una ley que garantice esos territorios, por lo tanto, es mucho más viable pensar en sofisticar la actual reglamentación de la Ley 160 para que esos derechos territoriales campesinos sean reconocidos. También le hemos propuesto al Gobierno la creación de un sistema nacional de ZRC que esté dentro del PND, lo cual en esta oportunidad no se logró, pero la disputa sigue y esa es nuestra meta en el futuro inmediato.

 

da. ¿Qué percepción tiene sobre el proceso de paz en La Habana, teniendo en cuenta los últimos meses en que tanto el Gobierno Nacional como las Farc tensionaron tanto sus posiciones políticas y militares, hasta colocar en riesgo la permanencia de la Mesa?
CJ. Después de 30 años de intentos por llegar a un acuerdo de carácter político con las Farc, en esta oportunidad hay un avance sustancial, así los acuerdos sean parciales. Ahora, en la negociación el Gobierno ha tenido errores que han minado su capital político frente a la sociedad y el proceso: el secretismo, el aislamiento, el hecho de ventilar propuestas en medios de comunicación sin que hayan sido abordadas en La Habana. Pero hay un error que es mucho más estructural: el enfoque mismo del proceso que tiene un carácter doctrinario-militar. Las Farc sí quieren firmar un acuerdo; personalmente estuve reunido todo un día en La Habana abordando el tema de las ZRC y ellos me manifestaron directamente esa voluntad. Ahora, las Farc quieren firmar un acuerdo final a cambio de transformaciones mínimas en lo económico, lo político y lo social.

 

da. ¿Cómo juega ahí el tema del cese bilateral de fuegos?
CJ. Ya lo han dicho ellos, si no hay un cese bilateral al fuego va a ser muy difícil que haya un ambiente favorable a la firma de los acuerdos, a la retoma de los asuntos pendientes en lo que va negociado. El Gobierno se metió un harakiri de tiempo, un cronometro de 4 meses. Pero nosotros, en Anzorc, estamos optimistas en que esas trabas pueden superarse; el camino es retomar los asuntos pendientes, llegar a una medida concreta y definitiva sobre el desescalamiento, que es el cese al fuego. Además, lograr que el tema de justicia no se pierda, ya que hay toda una propuesta sobre justicia restaurativa que está sobre el tapete y, finalmente la refrendación, que es vital para los acuerdos con las Farc, pero también lo será para los acuerdos con el Eln, y también para los acuerdos del Gobierno Nacional con el movimiento campesino, indígena y afro. Nosotros necesitamos un escenario en el horizonte, donde los acuerdos con los movimientos sociales y las guerrillas sean incluidos y tengan un marco normativo y constitucional, y en ese sentido solamente hay una posibilidad y es la Asamblea Nacional Constituyente.

 

da. ¿Qué opinión le merece la manera en que se ha dado esta primera fase de acercamiento entre el Gobierno y el Eln?
CJ. Bueno, pienso que la fase de acercamientos, la fase no pública, debe ya culminarse, debe iniciarse la negociación entre el Eln y el Gobierno. Nosotros como Anzorc, de manera pública hemos manifestado que las partes deben ceder para lograr una agenda marco inicial, en tanto no se puede dejar pasar el tiempo. A este Gobierno le quedan 3 años que en términos de negociación es un tiempo escaso. Pareciera que el Gobierno tiene una posición doctrinal militar con el Eln, considerando que si las Farc no están van a poder aniquilar al Eln en poco tiempo, lo cual, ya lo sabemos por historia, es una postura totalmente irracional. Lo que queda aquí, son las soluciones políticas y por eso nosotros estamos reclamando a las partes el inicio del proceso. Como Anzorc, cuando se dé el inicio del proceso vamos a ser los primeros en reclamar la participación en el mismo, llevando allí nuestras propuestas y diagnósticos y sirviendo de enlace a las formulas que solucionen el conflicto en el campo colombiano.

 

da. ¿De qué manera los movimietos y organizaciones sociales, así como las políticas pueden arrebatarle la noción de paz al Gobierno Nacional de Juan Manuel Santos, que pareciera ser una paz excluyente que no plantea grandes reformas para resolver los problemas estructurales del país y del campo?
CJ. Pienso que la paz estructural, la paz con justicia social, es la que está trazada aquí en la Cumbre Agraria. Si se revisan estos 8 puntos de la agenda de negociación con el Gobierno, son puntos de carácter estructural que implican política pública transformadora, no sólo para el campo sino para todo el país. La Cumbre Agraria tiene el potencial para contar ya con una agenda conjunta, de aglutinar sectores campesinos, indígenas y afros, pero le queda el reto de coordinar la movilización. Sólo la acción de la movilización va a lograr que alcancemos una paz con justicia social, incluyente y que tenga en cuenta la agenda que se está proponiendo desde la Cumbre Agraria.

 


 

* Coordinador de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina a nivel nacional; integrante de la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra.

** Los puntos que trata la agenda son: 1. Tierras, territorios colectivos y ordenamiento territorial; 2. La economía propia contra el modelo de despojo; 3. Minería, energía y ruralidad; 4. Cultivos de coca, marihuana y amapola; 5. Derechos políticos, garantías, víctimas y justicia; 6. Derechos sociales; 7. Relación campo-ciudad; 8. Paz, justicia social y solución política.

 

Publicado enEdición Nº 217
Sábado, 26 Septiembre 2015 12:14

"Todos sus líderes son delincuentes"

"Todos sus líderes son delincuentes"

Alexander Tibacuy está acusado de varios delitos y se encuentra en la Cárcel Nacional Modelo de Bogotá. La Fiscalía lo sindica de varios hechos, pero ninguno de los que realmente cometió están en su expediente:

 

Es responsable, asimismo, de luchar con y por los campesinos de Arauca en el paro agrario que sacudió al país hace más de dos años, pero que en ese departamento solo fue levantado cuando el Gobierno reconoció por decreto el pliego de peticiones que, entre otros puntos exigía reconocer y resarcir el daño que multinacionales y Gobierno ocasionaron contra el departamento y sus gentes.

 

Con su lucha ayudó a demostrar el crimen étnico del Estado colombiano y las multinacionales contra la comunidad indígena Sicuany a quienes desplazaron de sus tierras para poder llevar a feliz culmen el oleoducto Caño Limón Coveñas. Hoy los integrantes de ese grupo étnico viven de las limosnas que la gente les regala en las poblaciones de Arauca.

 

Igualmente es responsable de acusar al Gobierno de su incumplimiento en los pactos que se lograron en esa jornada; pero el peor delito de esta larga lista fue meterse con la Oxxi que es peor que meterse con los hijos de Uribe.

 

A la multinacional la acusó con pruebas, ante la Fiscalía general de la nación, del desastre ecológico que generó en su departamento donde acabó con el agua de por lo menos el setenta por ciento de las fuentes hídricas que recorren este territorio, y su consecuencia lógica: matar cualquier vestigio de fauna acuática. Hoy, en este departamento, nadie puede disfrutar de un pescado, cuando desde siempre, y hasta pocos días antes del desastre, eran parte de la nutrición de los araucanos.

 

Son muchos los hechos que lo convierten en un ser realmente peligroso para que siguiera transitando por las calles, veredas y carreteras de su departamento, en una época en que ser líder social es el peor crimen que una persona puede cometer. Por eso, cuando Alexander Tibacuy fue elegido presidente de Asojuntas de Tame, su vitalidad y activismo lo llevaron a ser el presidente de la Federación de Juntas de Arauca, la organización que aglutina los movimientos cívicos del departamento; entonces los organismos represivos del Estado entendieron que había que frenarlo... y así lo hicieron.

 

La guerra sucia

 

La campaña en su contra tomó forma por diferentes medios, entre ellos la página de Facebook de nombre "la llanerita" donde lo señalaban como integrante del Ejército de Liberación Nacional –Eln– y donde publicaron fotos de la junta directiva de Asojuntas argumentando que eran parte de esa organización insurgente.

 

No bastó con esto. También recibió llamadas amenazantes a su celular desde diferentes números telefónicos, reivindicadas por grupos paramilitares; tratando de verificar quiénes hacían las llamadas pudo constatar que sus llamadas siempre fueron contestados por la misma persona.

 

Preocupado por la gravedad de los hechos decidió presentar demanda ante la Fiscalía General de la Nación, obteniendo lo mismo que ya había logrado con la denuncia del desastre ambiental: Nada. Con la gran diferencia que la foto y documentos que copió de "la llanerita" la Fiscalía las utilizaría varios meses después en su contra.

 

Más cargos. Como integrante del comité ejecutivo de la organización comunitaria había pactado con las multinacionales que en la contratación de la mano de obra tendría prioridad la gente de la localidad, pacto que se cumplía a cabalidad, incluso varias de esas empresas ofrecían con frecuencia alguna solución a los requerimientos de los organizaciones sociales.

 

Según la Fiscalía General de la Nación, esas solicitudes hacen parte de los delitos cometidos por esas organizaciones contra las multinacionales, pues tales hechos hacen parte de una serie de pruebas del "boleteo" que el Eln llevaba a cabo en la región.

 

Más "pruebas". Fue la multinacional inglesa Sicim la que entregó treinta sillas plásticas de un valor de menor de 8 mil pesos por cada una de ellas, convirtiendo la Fiscalía tal suceso en otra prueba dentro de la maraña jurídica en la que se encuentra.

 

En esa manipulación de pruebas, la Fiscalía encontró una "gruesa suma de dinero" en las cuentas de Tubacuy, un poco más de ciento treinta millones de pesos que, según ellos, coincidía con el paso de tractomulas y maquinaria de la Sicim por los retenes o bloqueos realizados por la comunidad en el paro campesino. Entonces se cerró la tenaza.

 

Asesinados, desaparecidos y secuestrados

 

Los líderes del paro campesino que conmovió al país hace dos años, son hoy el blanco perfecto para cualquiera de estas tres realidades que afectan a los sectores populares: crímenes: unos seis han sido asesinados en todo el país, otros cuatro han sufrido un crimen de lesa humanidad: la desaparición forzada y por lo menos 20 han sido acusados, detenidos y encarcelados, en una campaña que más parece un secuestro masivo por fuerzas del Estado. Alexander Tibacuy está en este grupo, claro, luego de salvarse de varios intentos de asesinato y de andar con escoltas, por lo que nunca lo pudieron desaparecer.

 

Las leyes en países como Colombia son como las telarañas, fáciles de romper por los fuertes, pero enredan y atrapan a los débiles. Hoy, desde la cárcel, lucha en contra de las redes que día a día lo intentan enredar más y más.

 

Demostró que los más de cien millones de pesos encontrados en su cuenta no hacen parte de alguna comisión ilegal, sino de un préstamo bancario debidamente conseguido, por lo que la Fiscalía, pese a lo ingentes esfuerzos por quitárselos, no pudo más que tragarse su afán.

 

La Procuraduría General. Ese ministerio público, que en manos de Ordoñez ha sido nefasto para los derechos humanos y los opositores al régimen, conceptuó que las gestiones de las organizaciones sociales de Arauca fueron legales y no corresponden a ningún tipo de boleteo.

 

Y lo mejor: el supuesto paso de maquinaria por parte de la Sicim en el paro campesino nunca existió, según lo certifica el mismo Ejército Nacional en un documento que responde un derecho de petición donde se le pide explicación por el paso de esa maquinaria. En él responde que nunca pasó por allí, durante aquellos días, tal grupo de tractomulas, como lo asegura a patas y manos el ente acusador.

 

Por su parte la Fiscalía insiste en mantenerlo retenido o mejor "secuestrado" en las cárceles nacionales, esgrimiendo una fotografía que lo señala como integrante del Eln, la misma fotografía que Alexander Tibacuy copió de la página "la llanerita" de Facebook y entregó a la Fiscalía en la denuncia que por calumnia sustentó ante ese ente acusador, y de la que nunca consiguió nada, más allá de que la prueba por él presentada, fuera utilizada luego en su contra por quien debiera proteger sus derechos e integridad.

 

Todo esto como parte de una gran campaña empleada desde hace años, con todo éxito, por parte de las instituciones represivas del Estado en contra de sus opositores, como lo vive hoy el profesor Miguel Ángel Beltrán o los más de veinte mil zarcos, negros, gordos y demás remoquetes que emplean los entes acusatorios y que hoy le cuestan al país más de 30 billones de pesos en demandas por acusaciones y procesos basados en la calumnia. Mientras Alexander Tibacuy llega al reconocimiento de su inocencia y libertad, seguirá secuestrado por un Estado que ejerce una justicia de medios de comunicación.

Publicado enEdición Nº 217