Michelle Bachelet condenó el aumento de la "horrenda violencia" en Colombia

Naciones Unidas registró 66 masacres y 255 muertos en el país durante 2020

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos le exigió al gobierno de Iván Duque "medidas más sólidas y mucho más efectivas" para impedir que la violencia siga "normalizada".

 

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos Michelle Bachelet condenó el aumento de la violencia ejercida contra campesinos, indígenas y afrodescendientes en Colombia. Bachelet convocó a las autoridades del país a tomar acciones concretas para cuidar a la población y lamentó que tras décadas de conflicto armado la "horrenda violencia" atribuida a "grupos armados no estatales, grupos criminales y otros elementos armados en Colombia" siga "normalizada" especialmente en las zonas rurales. Allí se concentra la mayor parte de las 66 masacres y 255 muertos registrados este año, de acuerdo a Naciones Unidas. 2020 será sin duda un año para el olvido si se considera lo poco que se avanzó en la aplicación efectiva del Acuerdo de Paz firmado hace ya cuatro años.

"La señora Bachelet está llamando de manera urgente al gobierno colombiano a desarrollar iniciativas efectivas para frenar esta ola de masacres que tiene conmovida al mundo", planteó en diálogo con Página/12 Camilo González, director del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz). En Colombia, el Indepaz define una masacre como "el homicidio colectivo intencional de tres o más personas protegidas por el Derecho Internacional Humanitario y en estado de indefensión, en iguales circunstancias de tiempo, modo y lugar".

"Violencia persistente" en Colombia

"En lo que va de este año, la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia ha documentado 66 masacres en las que 255 personas fueron asesinadas en 18 departamentos del país", aseguró Michelle Bachelet a través de un comunicado. "Es trágico ver a tantas personas ser víctimas de la violencia persistente a lo largo del país", denunció la expresidenta chilena, que incluyó en la categoría de víctimas a "los que se quedaron" en el territorio pese a la violencia y que "permanecen casi completamente indefensos".

Bachelet reclamó "medidas más sólidas y mucho más efectivas" a las autoridades colombianas, teniendo en cuenta que el Estado debe considerar como un "deber" el simple hecho de "estar presente" en todo el país. "No se nota un plan de acción ni una política pública en el presidente Iván Duque y esto contribuye a que se reiteren los procesos de violencia, que la impunidad siga y que las comunidades indígenas sigan desprotegidas", agregó en ese sentido el presidente de Indepaz, Camilo González.

La última masacre registrada en Colombia tuvo lugar el domingo por la noche, cuando al menos tres personas fueron asesinadas y cinco más resultaron heridas en la población de Cuturú, en el departamento de Antioquia. Indepaz señaló al poderoso Clan del Golfo como potencial responsable del ataque en el que "aproximadamente 50 hombres vestidos con uniformes de camuflado y armamento largo" bajaron de sus lanchas e irrumpieron con disparos en Cuturú. 

El gobierno salió rápidamente a responsabilizar por los hechos al narcotráfico y a los distintos grupos armados que operan en la región. Estos se disputan los negocios ilegales abandonados por la extinta guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Sin embargo, desde Indepaz calificaron de "precipitado" el diagnóstico emitido por el ministro de Defensa de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, ya que al asumir "el papel de fiscal y juez" no solo "no queda bien", sino que también "puede simplificar el problema y desorientar a la opinión pública".

"Los funcionarios suelen llegar a a los lugares donde se cometieron las masacres a presidir consejos de seguridad hasta días después del hecho, ofrecen recompensas y se marchan sin proponer soluciones estructurales al fenómeno de violencia", manifestó en ese sentido Camilo González.

Cifras dispares 

"Los números que mencionamos de las masacres son los que han sido reportados, pero tememos que sean mayores porque la pandemia ha obstaculizado nuestros esfuerzos por documentar y verificar los asesinatos", dijo desde Ginebra la vocera de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Marta Hurtado. Las áreas afectadas por esta oleada de asesinatos son de difícil acceso y prácticamente no hay presencia del Estado. 

Ante la ausencia de cifras oficiales confiables, cada institución elabora su propia estadística. En ese sentido Indepaz va más allá de Naciones Unidas al registrar 84 masacres en Colombia en lo que va del año, una cifra comparable a los niveles de 2005. Desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016 al 15 de diciembre de 2020, fueron asesinados 1.091 defensores y defensoras de derechos humanos. De ese total, 695 perdieron la vida durante el gobierno de Iván Duque.

"En el informe de Indepaz se muestra cómo a pesar de las oposiciones y fallas en la implementación, el proceso de paz sigue vigente y ha permitido evitar decenas de miles de víctimas", destacó González. Para el investigador, Colombia se encuentra en el "coletazo de la guerra" y en una "transición traumática" en la que, por un lado, crecen las movilizaciones por la paz, mientras en paralelo existen fuerzas que "quieren hacer trizas los acuerdos y llevar al país a nuevos ciclos de violencia".

Aunque el histórico pacto con las FARC redujo la violencia política, Colombia aún se encuentra inmersa en un conflicto de casi seis décadas que deja más de nueve millones de víctimas entre muertos, desaparecidos y desplazados. El reto que aún asoma lejano para que no se pierda lo alcanzado en la disminución de la violencia armada es la implementación integral de los Acuerdos de Paz firmados el 26 de septiembre de 2016 durante el gobierno de Juan Manuel Santos.

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Productos de higiene femenina. EUROPAPRESS/JOHN MARSHALL MANTEL/ZUMA PRESS

Los parlamentarios escoceses han aprobado la legislación por unanimidad después de cuatro años de campaña que han logrado cambiar el discurso público en Escocia

 

Escocia se ha convertido en la primera región del mundo en proporcionar acceso gratuito y universal a los productos de higiene femenina, después de una campaña de cuatro años que ha cambiado fundamentalmente el discurso público en torno a este tema.

La Ley de Productos del Período (suministro gratuito), aprobada por unanimidad el martes por la noche, impondrá a las autoridades locales la obligación legal de poner los productos de la menstruación a disposición de todas las personas que los necesiten, basándose en la labor realizada por municipios como el de North Ayrshire, que desde 2018 proporciona gratuitamente tampones y compresas en sus edificios públicos.

La campaña, refrozada por el apoyo de las bases a nivel nacional, ha estado encabezada por la portavoz de salud del Partido Laborista Escocés, Monica Lennon, que ha declarado que este era "un día de orgullo para Escocia".

"Esto marcará una gran diferencia en la vida de las mujeres y niñas y de todas las personas que tienen la menstruación. Ya ha habido un gran progreso a nivel comunitario y a través de las autoridades locales para dar a todas la oportunidad de tener dignidad menstrual", ha señalado Lennon a The Guardian.

"Ha habido un cambio radical en la forma en que se discute en la esfera pública sobre el periodo. Hace unos años nunca había habido una discusión abierta sobre la menstruación en el Parlamento (unicvameral) de Escocia y ahora es un tema normal. Los miembros del Parlamento han disfrutado siendo parte de este debate, que ha abarcado la menopausia, la endometriosis, así como los tipos de productos que usamos y su sostenibilidad".

La pobreza menstrual –dificultad para pagar los productos sanitarios básicos mensualmente– ha aumentado durante la pandemia del coronavirus, según las organizaciones benéficas.

Una investigación previa del grupo Women for Independence (Mujeres por la Independencia) reveló que casi una de cada cinco mujeres había sufrido pobreza menstrual, lo que tiene un impacto significativo en su higiene, salud y bienestar. Se estima que las mujeres gastan un promedio de 13 libras al mes (14,5 euros) en productos sanitarios y varios miles a lo largo de su vida.

El plan, con un coste estimado de alrededor de 8,7 millones de libras (9,7 millones de euros) al año, estará disponible para todas las mujeres, independientemente de sus ingresos. El Gobierno escocés había impugnado inicialmente la disposición universal, pero modificó su postura para unirse al de otros partidos en la primera fase del debate del proyecto de ley en febrero. El SNP (Partido Nacional Escocés) se había enfrentado una presión creciente de sus propios activistas, así como de una amplia coalición de sindicatos y grupos de la sociedad civil impulsados por Lennon.

La legislación también consagrará en la ley el requisito de que las escuelas, colegios y universidades proporcionen los productos de forma gratuita, lo cual fue anunciado por la primera ministra, Nicola Sturgeon, en 2017, convirtiéndose en los primeros del mundo en ofrecer este servicio. Mientras, el Gobierno escocés también ha financiado un proyecto en Aberdeen para entregar gratuitamente productossanitarios a los hogares de bajos ingresos, así como otros 4 millones de libras (4,4 millones de euros) para que los ayuntamientos amplíen los puntos de suministro en otros lugares públicos.

Mientras tanto, varios negocios individuales –restaurantes, pubs e incluso clubs de fútbol– han comenzado a ofrecer productos gratuitos de forma independiente. Cada vez es más común en Escocia entrar en un baño de mujeres y encontrar productos gratuitos junto a los lavabos, o con una cesta para dejar una pequeña propina.

Lennon sostiene que los activistas de todo el mundo habían estado observando muy de cerca el progreso en Escocia. "Es un mensaje importante: en medio de una pandemia mundial, todavía podemos poner los derechos de las mujeres y las niñas en un lugar prioritario de la agenda política".

Por Libby Brooks

Escocia — 25 de noviembre de 2020 12:36h

Traducido por Lara Lema

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No hay ambiente en el Congreso para ratificar Tratado de Escazú

Pese al esfuerzo de congresistas de la Alianza Verde, MAIS y el Polo Democrático, el contrapeso de la bancada oficialista y los gremios lograrían su cometido de no ratificar el documento que necesita del consenso regional para su implementación.

 

Pese a que el gobierno del Presidente Iván Duque tramitó mensaje de emergencia, con lo que mostró un respaldo decidido al Tratado de Escazú en medio de las manifestaciones de la Minga Indígena, el proyecto no contaría con los votos suficientes para ser aprobado en las sesiones virtuales del Congreso de la República. De hecho, la percepción que se tiene de él en las comisiones segunda tanto de Senado como de Cámara es de poca acogida a este tratado medio-ambiental que necesita la ratificación de 11 de los 24 países firmantes para que sea implementado en la región.

El documento final acordado en Escazú, ciudad de Costa Rica, al parecer estaría enfrentando uno de sus momentos más críticos en torno al consenso de las naciones firmantes, que se retractan o dilatan las discusiones necesarias para su aprobación.

Por ejemplo, Chile, uno de sus impulsores, no lo ha firmado por su presidente, y Perú no lo ratificó. En Colombia, las dilatadas agendas para convocar audiencias públicas, son percibidas como maniobras de la bancada oficialista para enfriar la urgencia de un tema que, desde 2019, y gracias a las marchas sociales de ese año, se volvió prioridad para el gobierno. Ambas comisiones citaron sus respectivas audiencias y han pospuesto al menos cuatro veces los inicios de las discusiones formales para tramitar el articulado.

Todo esto mientras desde Presidencia se envían señales de urgencia que no tienen eco entre los congresistas. Al mismo tiempo, los gremios que han acudido a las audiencias han mostrado su desacuerdo, lo que se traduce en presión para dejar que el Tratado se hunda en medio de la indiferencia calculada de las bancadas de gobierno.

El Tratado de Escazú es una de las herramientas más importantes para la preservación del medioambiente en la región, cuyo objetivo es impulsar el acceso a la información ambiental, la participación pública en toma de decisiones ambientales y acceso a la justicia en asuntos ambientales. Su carácter vinculante, emanado de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río+20), lo vuelve un instrumento pionero que logró en su momento el consenso regional ambiental de América Latina y el Caribe. Además de lo anterior, es único dado que contiene disposiciones específicas que atañen a la protección de la vida para los defensores de derechos humanos en asuntos ambientales.

Pese a su importancia, su trámite está empantanado. Figuras como Antonio Sanguino, del Partido Verde, llamó la atención de las mesas directivas sobre la lentitud con la que se gestionan las agendas acerca del Tratado. Invocando el Estatuto de la Oposición, demanda “no dilatar más la presentación del proyecto de ley que llegó al Congreso con mensaje de urgencia y que ha sido respaldado por más de 130 organizaciones ambientales, activistas y defensores ambientales”.

El mismo Sanguino ha llamado la atención de cómo posiblemente sea el gobierno quien esté detrás de las cancelaciones de 4 audiencias y la demora en trabajar sobre el articulado.

En declaraciones para El Espectador, afirma que “paradójicamente la oposición respalda al Gobierno y la oposición viene de su bancada. No sabemos si el Gobierno se está lavando las manos”.

Mientras los senadores acuden al Estatuto de Oposición para consolidar una audiencia en la primera semana de noviembre, María Fernanda Cabal, Senadora por el Centro Democrático, promueve un video de 21 minutos en el que critica al Tratado como una muestra de “pérdida de la soberanía" e impulsa el #NoAEscazú entre sus seguidores de Twitter, con lo que promueve una corriente de opinión que rechaza de plano este acuerdo, esencial para el medioambiente colombiano.

29 de Octubre de 2020

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La Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), difundió un preocupante llamado de alerta.  ________________________________________ Imagen: AFP

Denuncian amenazas y asesinatos en Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador y Brasil

 

Líderes de comunidades indígenas de la Amazonía solicitaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que "llame la atención" a los gobiernos de Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador y Brasil ante los asesinatos, amenazas y violaciones a los derechos humanos que padecen en sus territorios.

En el marco del 177 período de sesiones de la CIDH, la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA), que representa a los pueblos indígenas de los nueve países de la cuenca amazónica, difundió este preocupante llamado de alerta.

En el caso de Perú, el vicepresidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), Richard Rubio, alertó que desde abril pasado hasta el último 11 de septiembre han sido asesinados cinco defensores de derechos humanos. Además, indicó que a esos crímenes se deben sumar "las amenazas a las comunidades por presuntos agentes ilegales" que ingresan a sus territorios.

Entre estas víctimas figuran cuatro representantes indígenas, a quienes identificó como Arbildo Meléndez, Benjamín Ríos, Gonzalo Pío Flores y Lorenzo Wampagkit, todos de comunidades ubicadas en la Amazonía peruana.

Por otro lado, el representante de Aidesep señaló que, ante esta situación, "urgen medidas coordinadas de manera multisectorial" y que el Estado peruano debe dar prioridad a la aprobación de la ratificación del Acuerdo de Escazú "en tiempo oportuno", ratificado por el Congreso argentino hace una semana.

Aunque Perú formó parte de los 12 países americanos que firmaron el Acuerdo de Escazú el 27 de septiembre de 2018, aún no ha ratificado el tratado, el primer pacto mundial que contiene disposiciones vinculantes para la protección y promoción de personas, grupos y organizaciones que promueven y defienden los derechos humanos en asuntos ambientales.

Por su parte, la especialista en Derecho, Ambiente y Recursos Naturales, Jackeline Borjas, también señaló que los asesinatos "evidencian la ausencia histórica de los Estados" en la protección de las comunidades indígenas.

En este sentido, dio como ejemplo que más de seis meses después del inicio de la pandemia de la covid-19 en Perú, el sexto país con más casos en el mundo, "aún persiste la inacción estatal que evidencia una discriminación y desatención deliberada y reiterada", así como la falta de prioridad a las "medidas de prevención y atención urgente en favor de los defensores y defensoras indígenas".

En Colombia, mientras tanto, en los últimos días al menos seis personas murieron en un enfrentamiento entre dos grupos armados ilegales en una reserva indígena del departamento de Nariño (suroeste), que también dejó hasta el momento dos heridos y dos desaparecidos.

Los actores que se enfrentaron en la aldea de Inda Sabaleta, habitada principalmente por indígenas de la comunidad Awá, son el autodenominado Frente Óliver Sinisterra, una disidencia de las FARC que no se acogió al acuerdo de paz, y un grupo narcotraficante conocido como Los Contadores.

"Alertamos sobre la grave situación en el Resguardo Indígena Inda Sabaleta del Pueblo Awá en Tumaco, Nariño: En medio de enfrentamientos entre grupos armados fueron asesinados 5 indígenas, 2 están heridos y 40 indígenas fueron secuestrados", informaron desde la Organización Nacional Indígena de Colombia.  

A su turno, el dirigente de la Confederación de las Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (Confeniae), Andrés Tapia, denunció "los frecuentes procesos de persecución y criminalización" que sufren líderes indígenas de su país.

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Jueves, 09 Julio 2020 06:19

La locura, una defensa para sobrevivir

La locura, una defensa para sobrevivir

Diálogo con el psicoanalista español José María Alvarez

Al concebir la psicosis de esa manera, el prestigioso especialista sostiene que su tratamiento se basa en la transferencia: "Eso es verdaderamente lo más consistente, mucho más que cualquier medicamento", advierte.

 

Dos pilares sostienen la mirada sobre la psicosis de un profesional con treinta años de experiencia en el campo de la salud mental. El psicoanalista español José María Alvarez se vale de dos fundamentos al momento de reflexionar sobre la psicoterapia de la psicosis: que la locura es una defensa para sobrevivir cuando alguien se ve sobrepasado por experiencias inhumanas y que su tratamiento se basa en la transferencia. A partir de ahí, Alvarez realiza un trabajo exhaustivo acerca de qué decir, qué callar y hasta dónde interpretar. Lo deja plasmado en el libro Principios de una psicoterapia de la psicosis (Xoroi Edicions, de Barcelona, también se consigue en la Argentina). Alvarez, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), es también Doctor por la Universidad Autónoma de Barcelona, especialista en Psicología Clínica y autor de varios libros, como Estudios sobre la psicosis, Hablemos de la locura y Estudios de psicología patológica (todos de Xoroi Edicions), entre otras publicaciones.

Alvarez parte, entonces, de concebir a la locura como una defensa y que el tratamiento de la psicosis depende de esa visión. "La mirada que introduce Freud es clásica porque en la locura antigua también hay una visión de huida, de defensa pero el argumento que Freud le da es de una sobriedad que nunca se había visto”, explica Alvarez en la entrevista con Página/12. “Si una persona tiene algún conocimiento de historia de la clínica verá cómo en un momento determinado, a fines del siglo XIX, aparece un pensamiento que no tiene prácticamente que ver con los demás, con sus contemporáneos provenientes de la psiquiatría clínica. Y Freud es realmente como un astro en el firmamento. El compone una psicopatología no en función de los síntomas ni de la evolución de la enfermedad. El lo organiza a partir de un criterio que nunca se había visto antes: que el sujeto toma una acción determinada, una decisión determinada para protegerse y defenderse. Y a eso lo llama ‘mecanismos de defensa’. El piensa que, dependiendo de la palanca que el sujeto pulse, de qué tipo de defensa eche en mano y ponga en marcha, así se organiza o cristaliza un tipo de configuración psíquica u otra. Esto es algo novedoso. Fue novedosa, lo es y yo creo que seguirá siendo novedosa”, entiende este prestigioso profesional español.

--¿Un poco lo que usted busca demostrar es que el mejor fármaco es la transferencia?

--Sí. Esto es una afirmación muy rotunda que hago en el libro, pero no es una afirmación gratuita puesto que yo trabajo en un Servicio de Psiquiatría de Salud Mental. Trabajo con compañeros que tienen otro tipo de perspectiva. Usamos otro tipo de herramientas terapéuticas, pero lo que yo veo a diario es que es más potente la transferencia. Los medicamentos pueden hacer mucho efecto, pueden aturdir mucho, tumbar a una persona que está dando saltos, pero verdaderamente lo que es más consistente de todo es la transferencia. Mucho más que cualquier medicamento.

--Un gran aporte suyo es el tema de la transferencia psicótica que, a su vez, se diferencia de la transferencia neurótica. Piensa a la transferencia no como algo binario y en oposición entre la neurótica y la psicótica sino como manifestaciones diferentes de un sujeto con su terapeuta, ¿no?

--Sí, es una lectura correcta. La enseñanza del psicoanálisis, de la psicopatología, se hace siempre de una manera muy binaria. La manera binaria es la que tenemos para representarnos algo que es irrepresentable, y nuestra pequeña ciencia se ha construido con elementos binarios. Pero no quiere decir que lo binario sea la realidad. Se construye desde la antigüedad con la oposición locura-razón, locura-realidad, neurosis-psicosis. Y dentro de la neurosis, la histeria y la obsesión. Pensar que la histeria es lo contrario de la obsesión o que la psicosis es lo contrario de la neurosis es, desde el punto de vista clínico, una gran ignorancia, porque una cosa son las manifestaciones clínicas y otra cosa es la construcción epistemológica de un conocimiento. Nuestro conocimiento, nuestro saber se construye desde un punto de vista epistemológico binario oponiendo una cosa a otra. Pero esa no es la realidad clínica. La neurosis no se opone a la psicosis punto por punto. Es diferente, pero no es lo contrario. La histeria no es lo contrario de la obsesión. Entonces, cuando se enseña psicoanálisis da la impresión de que la neurosis es todo lo contrario de la psicosis, que si un sujeto psicótico no desea y no ama, el neurótico desea y ama. Y eso no es verdad. Que un histérico busca una relación de insatisfacción con el deseo, y el obsesivo, de imposibilidad, puedo decir que sí y que no, porque la histeria y la obsesión están mucho más mezcladas de lo que tendemos a pensar y hay sujetos que son histéricos y obsesivos. A veces, están muy enfermos y están más obsesivos; a veces, están mejor y están más histéricos. Y en la psicosis es igual: no hay esa separación a menudo tan clara entre la paranoia, la esquizofrenia o la esquizofrenia y la melancolía. Son polos y el sujeto transita entre ellos.

--¿Y con la transferencia sucede lo mismo?

--Sí. Lacan desarrolló mucho el punto de vista de la transferencia erotomaníaca, pero eso es una parte muy pequeña de la transferencia en la psicosis. No es toda la transferencia en la psicosis. Ni toda la transferencia en la psicosis es todo lo contrario que la transferencia en la neurosis. Es bastante distinta, pero no lo contrario.

--Incluso, usted entiende que hay particularidades de la transferencia psicótica, ¿no?, como la indiferencia en la esquizofrenia, la ambivalencia y la dependencia exigente en la melancolía y la erotomanía en la paranoia.

--Sí, si hubiera que caracterizarlas de alguna manera, normalmente en los casos de locura o de psicosis están esas polaridades, donde a veces hay sujetos claramente paranoicos. Incluso, pueden estar años o prácticamente toda la vida dentro de unas manifestaciones clínicas paranoicas o esquizofrénicas, o maníacomelancólicas. Pero, a veces, hay sujetos que están paranoicos y después están melancólicos; o que están esquizofrénicos y después más paranoicos, o más melancólicos. Con la transferencia sucede lo mismo: depende en qué polo de la psicosis o de la locura esté el sujeto, tiene una tendencia más paranoide, más erotomaníaca o más indiferente, más autística, más replegada sobre sí mismo, más indiferente (es decir, más esquizofrénica) o más melancólica; digamos más carente de deseo de vida. Y, en ese sentido, más ambivalente y más exigente. Esas polaridades se pueden caracterizar así, pero pueden variar dentro del sujeto.

--A diferencia de lo que Freud pensaba, ¿el psicótico va al consultorio por la soledad que lo aplasta?

--Sí. Parecería una paradoja argumentar que la transferencia psicótica es muy densa, muy potente, puesto que es verdad que los psicóticos "están" en la Luna (de hecho, en inglés se les llama "lunáticos"), que están en su mundo. Pero, en realidad, comprobamos que los lazos transferenciales entre los locos y el terapeuta son muy densos, muy resistentes, muy potentes. La pregunta que hay que hacerse es cuál es el fundamento de ese lazo. Porque son lazos que pueden durar toda la vida y que dependen completamente del terapeuta. Es decir, uno se va a jubilar atendiendo a esos sujetos. Van a estar en una transferencia potentísima con uno, aunque no lo vean, aunque sólo llamen por teléfono. ¿Cuáles el fundamento de la transferencia de la locura? Yo creo que no es el saber, como puede ser un sujeto de la calle que se hace preguntas, trata de indagar, piensa en papá y mamá. En la psicosis no se ve eso. El psicótico está bastante lejos de todo eso. Entonces, yo creo que lo que le trae a la consulta es que él vive en un mundo bastante incompatible con las relaciones con los otros y que algunas personas no pueden soportar la angustia que les genera estar con ellos. En general, la gente huye de ellos. Están radicalmente solos porque la locura implica una soledad radical o real. Entonces, a partir de ahí, si nosotros sabemos jugar bien nuestras cartas, ellos nos eligen para que podamos acompañarlos. Y cuando nos eligen realmente se teje una tupida relación, a veces, más potente que en una histeria o en sujetos fóbicos o de otro tipo.

--¿Esa soledad del loco no tiene tanto que ver con la falta de compañía sino con la sensación intensa de soledad?

--Sí, prácticamente en todas las soledades de la locura, lo que escuchamos cuando nos cuentan, o lo que leemos de la gente verdaderamente que trabaja con este tipo de personas, es que ellos dicen cosas como "Yo soy como un astronauta que está en la Luna descolgado por completo de todo vínculo con nadie". O sea, en la soledad de la locura hay dos componentes principales. Por una parte, es una huida, una soledad buscada porque la relación con los semejantes es muy complicada y los locos se ponen muy paranoides con eso, pero por otra parte, es una soledad que constituye, en sí misma, un encierro; es decir, una imposibilidad de vínculo con el otro. Son las dos cosas. Parecen contradictorias, pero yo las veo perfectamente relacionadas. La prueba la tenemos en lo contrario: hay muchos intentos por parte de la terapéutica e, incluso, de la psiquiatría comunitaria de que la gente se relacione, se vincule, vaya a grupos, salga. A veces, lo que se consigue con eso son verdaderos estragos y verdaderos enloquecimientos más grandes porque los pacientes que necesitan esa distancia de los otros, cuando se les mete en grupos y se les hace relacionarse, los interlocutores insinúan ciertos deseos y expectativas para con ellos. Y se ponen muy locos porque ahí lo único que ven es mala intención. No ven seducción, ven mala intención. Y esto hay que respetarlo. Si el loco toma distancia hay que dejarlo. Déjalo que venga, pero no lo invadas.

--¿Por qué puede haber hostilidad en la soledad?

--Eso lo dicen los antiguos, como que hay una parte de la soledad que está llena de enemistad. Si tú tienes enemigos es porque le gente tiene algo malo para contigo. Esto es así de claro. El que busca enemigos, los encuentra. Basta encontrarlos para que todos sean mucho más enemigos. En la huida, por la otra cara está siempre el enemigo. ¿De qué huyes? Huyes de ti mismo, pero ese sí mismo es la proyección en el otro de tu propia maldad. Con lo cual, aunque huyas, siempre está el otro ahí, porque la maldad la llevas contigo. Eso es lo chocante de la locura: de lo que huyes lo llevas contigo.

--¿Es por eso que el delirante prefiere la persecución a la soledad y las voces serían la compañía del alucinado?

--Sí. La visión médica o médico-psicológica de la locura de ver las alucinaciones como un problema probablemente de neuroclínica, como una desgracia que tienen que soportar los enfermos, etcétera, todo eso es así, pero tienes que dejar que te expliquen ellos y que te hablen. Entonces, cuando van un poco avanzados en el trato que ellos mismos tienen con sus voces, también te dicen que la única compañía que tienen son esas voces. La voz tiene una parte de injuria. La lectura que hace Freud de la clínica de la psicosis es verdaderamente apabullante. Tiene algunos errores muy graves, por ejemplo pensar que la paranoia tiene que ver con una homosexualidad inconsciente. Eso es una bobada que se le ocurrió. No tenía experiencia en ese sentido. Pero cuando habla, por ejemplo, de las voces o de estas cosas, él se refiere a un mecanismo que llama un "rechazo radical". Este tipo de rechazo implica que aquello de lo que yo me deshago es tan importante para mí, tan problemático, tan traumático, tiene tanta potencia en mi vida que si me deshago y lo echo afuera, eso está vivo. Y eso vuelve contra mí. No vuelve contra mí como algo que yo pienso sino que se me presenta en mi realidad, es real. Y eso es lo que rechazo y el retorno de lo que rechazo. O lo que reprime y el retorno de lo que reprime. En este caso, sería de lo que forcluye, en términos de Lacan. Entonces, hay una parte de la voz que siempre es injuria. ¿Y qué te dice la voz? Lo que tú no quieres oír de ninguna manera: puta, maricón, las obscenidades más obscenas. Siempre dicen lo mismo. Pero, por otra parte, el trabajo que los locos hacen con las voces acaban por convertir todo eso -o al menos una parte- en la única compañía con la que están. Hace de sí mismo un poco más bondadoso. Por eso, la locura tiene esa parte de defensa, de nueva manera de estar en el mundo, loco, pero de poder estar.

--¿Por qué es importante no interpretar al psicótico?

--Interpretar es revelar o arrojar luz sobre algo que está escondido, sobre algo que está oculto. O, incluso, es darle un sentido a algo que, de momento, alguien no encuentra un sentido en eso. Todo ese tipo de maniobras, de levantar lo que hay debajo del suelo, puede venir bien para un tipo de sujetos. Por ejemplo, para un fóbico, revelarle que, en realidad, no es a un pájaro a lo que tiene miedo sino que es a otro tipo de pájaro (a lo que él llama “pájaro”, en sentido popular, que tiene que ver con otra cosa), le puede dar una luz y una perspectiva y eso le puede servir para ablandar esa concentración de miedo que es su fobia. El fóbico, el histérico o el obsesivo son defensas de medio pelo, por así decir; son defensas para ir tirando, pero la locura es una defensa brutal, radical. Entonces, lo que entiendo yo, por la experiencia que tengo, es que si alguien necesita construir un muro de cemento impenetrable, uno no puede tirarlo ni horadarlo, ni hacer un agujerito. Eso no quiere decir que a los pacientes psicóticos o locos no se les digan algunas cosas que uno puede considerar interpretativas. Por ejemplo, yo tengo un paciente que es brillantísimo y que va a publicar un libro. Y no encuentra la manera, no le gusta. ¿No será porque tendrá un poco de miedo de sacar una obra y que la gente la juzgue? Es una interpretación light o de medio pelo, pero no es que le interpreto no sé qué cosa oculta de la relación que no se sabe que tiene que ver con su padre o cuestiones como eso. Eso es lo que no conviene

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Movimientos en la pandemia: agricultura urbana, autonomía alimentaria y huida de las ciudades

“La incertidumbre es diferente si estamos organizados y nos apropiamos de nuestros territorios en los barrios”, dicen en las asambleas reunidas en cabildos territoriales en Chile. “Sabemos cuidar la vida, mientras el Estado no tiene la menor idea”. Nueva entrega de la serie Movimientos en la pandemia, elaborada por el periodista y analista Raúl Zibechi.

 

obierno Wampis declara el cierre total de las fronteras territoriales para prevenirse del coronavirus”, destaca el titular del segundo número de Nukumak, definido como Boletín Informativo del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis.

El gobierno autónomo, situado en el norte de Perú, se gestó en 2015. Su máxima autoridad es la asamblea de 105 representantes de las comunidades de las diferentes cuencas de los ríos Kanus y Kankaim, en la Amazonia norte, que forman parte de un territorio de un millón de hectáreas y 15.000 habitantes, y está asesorado por un Consejo de Sabios. Cada cuenca cuenta además con una asamblea que es la máxima autoridad de cada zona.

El pamuk o jefe de gobierno, Wrays Pérez, dijo que el sistema estatal de salud no está implementado completamente ni cuenta con la infraestructura necesaria en sus territorios. Una de las primeras realizaciones del Gobierno Autónomo fue la creación del Parlamento wampis “como una instancia de deliberación política propia, así como el Sistema de Justicia wampis”, señala el primer número del Boletín.

En los últimos meses de 2019 se realizaron varios eventos importantes, entre ellos el I Congreso de las Mujeres Wampis y la XIII Cumbre del Gobierno Territorial Autónomo, donde se propuso la formación del Sistema Propio de la Educación Wampis.

Entre los avances más notables, figura la recuperación de conocimientos tradicionales en el manejo de cultivos y especies en proceso de extinción, proyecto liderado por las mujeres; una escuela de formación intercultural para lideres y lideresas; una emisora radial y la formación de periodistas; el desayuno escolar y el manejo de peces de las lagunas naturales.

Pese a la importancia que tiene la autonomía wampis, que se está multiplicando en los territorios amazónicos, quisiera centrarme en lo que viene sucediendo en el mundo urbano, donde van apareciendo alternativas pese a las enormes dificultades que implica construir vida soberana y digna, en las urbes que son el núcleo del poder del capital.

*  *  *

“Promover la agricultura urbana orgánica como estrategia a corto, mediano y largo plazo para enfrentar la hambruna y desarrollar economías regenerativas, revitalizar e impulsar la organización comunitaria”, es la propuesta de un grupo de jóvenes de la Universidad del Cauca que están desbrozando tierras en la zona norte de Popayán, en el barrio La Paz y en la vereda Lame.

Los trabajos comenzaron dos semanas atrás y se van incorporando vecinos que necesitan alimentos. Los terrenos que ocupan en el municipio de Popayán —capital del Cauca con 500 mil habitantes— estaban destinados a campos deportivos, pero acordaron con la Junta de Acción Comunal que la prioridad es conseguir alimentos. A mediano plazo buscarán más espacios para cultivar, en patios, solares, terrazas y cualquier lugar donde las familias puedan comenzar a transitar su autonomía alimentaria.

Doricel Osorio es ingeniera agropecuaria desocupada y una de las ocho que iniciaron el proyecto: “Se están sumando vecinos por pura necesidad”, explica del otro lado del teléfono. Además de superar la emergencia, intentan buscar colectivamente “alternativas al espíritu mendicante y dependiente que el Estado promueve entre los que sufrieron por la violencia o viven en circunstancias de exclusión, injusticia e inequidad social, porque estas situaciones son consecuencias del sistema económico extractivista”.

Esta semana comenzaron a construir una caseta para que funcione como comedor comunitario entre los vecinos que tienen más necesidades. “Nos gustaría que la gente retorne a la tierra, que pueda cultivar en los pequeños espacios urbanos que tenemos, que recuperemos saberes ya que nuestros padres y abuelos fueron agricultores”.

Los pocos recursos con los que cuentan provienen de vecinos solidarios, de algún comercio y de la Cooperativa del Sur del Cauca, cafeteros de la federación de campesinos, que les aporta 30 “mercados”, con lo que pueden sostener a otra tantas familias. “Del Estado nada. Llamamos a unos parlamentarios de la ciudad y nos dijeron que lamentablemente no tienen más dinero….”. Las risas suenan de un lado y otro del teléfono.

Los jóvenes que tomaron esta iniciativa la consideran, además, como una estrategia frente a la cuarentena: “liberarnos” del encierro y manejar las propias normas de distanciamiento social en acuerdo con las y los vecinos que, en general, son la última camada de desplazados de las áreas rurales por la guerra y el modelo de explotación.

En efecto, Popayán ha crecido de forma exponencial en las últimas décadas. En 1983, cuando el terremoto que causó grandes daños y 250 muertos, contaba con 120.000 habitantes. Hoy son alrededor de 500.000, en gran medida por la llegada de campesinos desplazados.

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“El pueblo cuida al pueblo. Experiencias de organización de las asambleas territoriales de Valparaíso en tiempo de pandemia”, dicen las locutoras de Radio Placeres. Las personas que hacen este programa buscan interconectar lo que sucede en los “cordones territoriales” y difundir experiencias para que en otros barrios las puedan replicar. “Tratamos de dar cuenta de un proceso de aprendizaje colectivo de las asambleas”, dice la locutora.

En cada programa conectan a dos asambleas, nacidas durante el estallido de noviembre, que relatan sus experiencias bajo el estado de sitio. La Asamblea de Mujeres del Cerro Esperanza explica cómo hacen la identificación y mapeo de las familias que necesitan ayudas en alimentos, que compran directamente a pequeños productores. La Asamblea del Eje Ecuador creó una cooperativa de alimentos y un boletín vecinal cuyo titular reza: “Cuarentena Territorial Combativa”, con su doble versión electrónica y en papel. Crearon además un espacio de reciclaje, porque el municipio colapsó desde el estallido. Algunos vecinos se ofrecen para el cuidado de niñas y niños, otros impulsan el trueque y el apoyo mutuo, tanto para los alimentos como para los servicios.

 “Estamos siguiendo con todos los procesos que ya venían desde el estallido”, explican las asambleas. Como forma de solidaridad, distribuyen dos tipos de canastas: “Una es más cara y con ese precio subvencionamos la otra, porque no todos pueden pagar la totalidad de los productos”. Durante la pandemia están llegando a vecinos que nunca se había acercado a las asambleas. En gran medida, explican en Eje Ecuador, “porque queremos ser horizontales y nos auto-controlamos para no hablar demasiado, para no imponernos a vecinos que vienen por primera vez y tienen cierta desconfianza”.

Las asambleas han hecho de todo: campañas de desinfección colectiva de espacios públicos en Marimonjas, “porque las autoridades no se hacen cargo de cuidar la población y debemos cuidarnos entre nosotras”; compras comunitarias directas a productores en casi todos los barrios; fondos solidarios en la Asamblea El Descanso y la Resistencia; elaboración colectiva y manual de pan en Cerro Cordillera; cuadrillas de seguridad alimentaria en Playa Ancha.

“La incertidumbre es diferente si estamos organizados y nos apropiamos de nuestros territorios en los barrios”, concluyen las asambleas reunidas en cabildos territoriales. “Sabemos cuidar la vida, mientras el Estado no tiene la menor idea”, lanzan desde una de las asambleas que hace cine en la calle para seguir agrupando a los vecinos.

Dos hechos resultan notables. Uno, cómo las asambleas se mantienen y crecen en sus barrios, pese a las enormes dificultades que deben sortear. Dos, que las radios pueden jugar un papel destacado como difusoras y como nexos entre asambleas, cuando ya no pueden realizarse grandes reuniones presenciales. Recuerdo que las radios nasa, en el sur de Colombia, son también ejes de la resistencia en esta coyuntura crítica. Contribuyen a lo que Alberto Maturana denomina como “acoplamiento de conductas”.

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La población de Lima está migrando masivamente a los pueblos de la sierra. Comenzaron pequeños grupos, a pie, en coches y camiones. Son tantos que el Estado abrió una página web para anotar a aquellos que quieran salir de Lima. Hasta el 5 de abril se anotaron 167.000 personas, de las cuales sólo fueron trasladadas unas 4.500. Apenas el 3%. Esa es la capacidad de respuesta del Estado.

Es evidente que son muchas más. Imposible saber cuántas, pero encarnan un sentimiento profundo. Huyen del hambre, de dormir en la calle y, sobre todo, de la soledad. “Mi hija y yo estamos pasando hambre en Lima, mientras mi mamá come pescado y verduras en su chacra”, comenta alguien retornando a su pueblo.

Por Raúl Zibechi

7 may 2020 08:58

Publicado enSociedad
Pie de foto: médicos del hospital público de Leticia que renunciaron masivamente

La histórica crisis que sobrelleva la salud en Colombia gana nuevos ribetes con la llegada al país del covid-19: precaria dotación de los centros de salud, atraso en el pago de salarios y otras garantias laborales para el personal médico, a lo que hoy se suma la ausencia de dotación adecuada para atender a pacientes afectados por el virus de moda sin por ello poner en riesgo la salud y vida.

Desde hace varias semanas, día tras día, llegan denuncias de los trabajadores de la salud, hombres y mujeres, provenientes desde ciudades como Cartagena, Sogamoso, Zarzal, Leticia, última ciudad donde 27 médicos (6 especialisstas y 21 médicos generales), del único hospital público del departamento, presentaron renuncia el pasado 20 de abaril por falta de garantías para trabajar en medio de la pandemia del covid-19.

En la carta de renuncia masiva presentada el pasado 20 de abril expusieron 8 exigencias, de las cuales el gobierno se comprometió a cumplir 7 para el jueves 23 de abril, solo no podían cumplir con la petición relacionada con el pago de prestación de servicios (vea el documento de renuncia). Los médicos retomaron labores el mismo día de la renuncia masiva.

 

   

 

  

 

¿Un gobierno de palabra y hechos?

Con expectativa, los renunciantes vivieron estos tres días, esperanzados en poder desempeñar su trabajo sin riesgo de contagio y mucho de menos de muerte. Tanto para ellos como para la población del departamento. Y llegó el día 23, y la esperanza se desinfló.

En efecto, desdeabajo conversó con un médico del hospital San Rafael quien confirmó que el trato entre el gobernador del Amazonas, Jesús Galdino y el alcalde de Leticnia, Jorge Luis Mendoza, no fue cumplido a cabalidad: “Solo nos dieron unos trajes de bioseguridad que tenían guardados. Seguimos con unas máscaras y overoles, que son suministros muy reducidos y, esos elementos los tenemos que reutilizar”, comentó el médico preocupado por su salud y la de los miles de personas que viven en Leticia. Además, amplió, “nos prometieron 20 ventiladores para todo el hospital y seguimos con los mismos 4 ventiladores viejos que hay, de los cuales ahora hay dos en uso; si llegan a venir 3 infectados por el covid–19, tendríamos que tomar una decisión muy difícil: a quién no suministrarle un ventilador”, comentó este trabajadpr de la salud, quien no suministró su nombre porque teme las represalias por parte de las autoridades.

¿Pero por qué dice qué hay represalias contra el personal médico?, preguntamos, y en su respuesta angustiada precisó: “empezaron a indagar por los contratos del personal de la salud que renunciaron, para después ser echados”.

Y prosiguió:“El hospital no tiene unidad de aislamiento para pacientes con covid-19. Ellos se comprometieron a acondicionar un lugar para eso. Y adaptaron unas carpas militares a las afueras del hospital pero esas no son carpas sanitarias. Una persona con covid-19 no va resistir bajo el sol y la humedad en una carpa de esas bajo 38 grados centígrados. Las carpas ya las desinstalaron porque una comisión de diputados verificó que no funcionaron”.

Memoria y territorio

Los médicos del hospital de la capital del Amazonas, ya habían expuesto sus preocupaciones sobre falta de garantías sanitarias para atender la crisis de la pandemia en la zona. “La única manera como nos puso atención el gobierno central fue con la renuncia”, comentó nuestro entrevistado.

La frontera entre Tabatinga, Brasil y Leticia, Colombia, es una avenida que los lugareños comparten. Muchas personas utilizan los pasos irregulares para transitar entre los dos lugares. El cierre de frontera, decretado por el presidente Iván Duque, no funcionó porque hace más de 10 días en Tabatinga, Brasil, se contagiaron 12 personas con el virus y fallecieron 2. El virus se traslado y el primer caso positivo en Leticia fue confirmado el pasado viernes 17 de abril, un médico que atendió una persona proveniente de Tabatinga. La noticia voló rápido en Leticia y la población ya estaba sumida en el terror y el pánico.

Al día siguiente, los leticianos, recibieron la noticia de que 4 pruebas aleatorias que se hicieron dieron positivo. El domingo en la mañana llegó un paciente al hospital público con todos los síntomas del covid-19, quien falleció en la noche, y ya hay confirmación de que murió por el virus. Una propagación masiva del virus estaba en camino, hasta la fecha, 23 de abril en Leticia hay 14 casos positivos, pero se teme que sean más puesto que los resultados llegan con 6 días de retraso, después de realizadas las pruebas.

Ahora que se cumplió el plazo que acordaron los entes gubernamentales con los médicos, y que no cumplieron a cabalidad el trato es evidente que el llamado de atención no sirvió para dar las garantías del personal de salud y a la población, que teme por su vida y que no podrá ser atendida de forma digna en medio de la pandemia.

 

 

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El investigador australiano Mark Meekan nada junto a un tiburón ballena. / AIMS

El rastro del carbono-14 procedente de la explosión de bombas atómicas permite fijar el ritmo de crecimiento del mayor pez del mundo

 El tiburón ballena es el pez más grande del mundo, ocupa como un autobús y debe su nombre precisamente a su gran tamaño pero hasta ahora no se podía conocer lo que puede llegar a vivir, algo importante para su conservación ya que es una especie amenazada. Aunque no ataca al hombre y de hecho resulta accesible para los practicantes del buceo este enorme tiburón de llamativa piel es un gran desconocido para la zoología, sobre todo porque buena parte de su juventud la pasa supuestamente en las profundidades marinas.

En las vértebras de algunos de estos animales conservados se había detectado lo que parecían ser bandas de crecimiento, pero los expertos no se ponían de acuerdo respecto al plazo que corresponde a cada banda. Ahora, auxiliándose de la contaminación atmosférica causada por las explosiones nucleares en las décadas de los cincuenta y los sesenta del siglo XX, científicos australianos creen haber dilucidado esta cuestión. Cada banda corresponde a un año y es probable que los tiburones ballena (Rhyncodon tipus es su nombre científico) alcancen los 100 años, sugieren en la revista Frontiers in Marine Science.

El indicador utilizado para datar las vértebras es el elemento radiactivo carbono-14, el mismo que se usa en arqueología para objetos antiguos. Como consecuencia de las explosiones nucleares, se duplicó aproximadamente la cantidad natural de carbono-14 en la atmósfera y este se extendió al tiempo que se desintegraba dejando su firma temporal en todo ser vivo de aquella época, explican los científicos de Australia, Islandia y Estados Unidos.

El análisis del contenido de carbono-14 se ha hecho en cada uno de las sucesivas bandas de las vértebras de dos ejemplares de tiburón ballena hallados en el siglo XX y conservados en Pakistán y en Taiwan respectivamente. Uno de ellos, de unos 10 metros de longitud, ha resultado tener 50 años en el momento de su muerte, mientras que el otro tenía 35 años.

"Es muy probable que haya tiburones ballena de más edad porque sabemos que alcanzan un tamaño bastante mayor", dice Steven Campana, el científico islandés que participa en la investigación. Esta longevidad implicaría que maduran sexualmente bastante tarde y que su población aumenta lentamente, por lo que tardarían más en recuperarse que otras especies menos longevas, ante amenazas como la pesca.

El interés por la conservación del tiburón ballena es especialmente intenso en Australia Occidental, en cuyo escudo figura, porque es una gran atracción para el ecoturismo. Allí, en Perth, tiene su sede el instituto líder en su estudio, el AIMS, que ha participado en la investigación a través del investigador Mark Meekan. "Hemos visto que cada año crece una banda", dice Meekan. "Esto es muy importante porque si se sobreestima o subestima el ritmo de crecimiento, te encontrarás con que tu estrategia de manejo de la especie fracasará".

El tiburón ballena está protegido en todo el mundo. Los datos de los dos ejemplares ahora estudiados se han cruzado con los de otros 18 tiburones muertos, de menor tamaño, para alcanzar la conclusión de que los juveniles crecen unos 20 centímetros por año. Se cree que los tiburones ballena llegan a alcanzar los 18 metros de longitud, el tamaño de un autobús articulado.

Precisamente las incógnitas sobre la etapa juvenil son las que introducen un pequeño factor de incertidumbre en el hallazgo ahora comunicado, ya que si los jóvenes tiburones se mantienen, como se cree, mucho tiempo en las profundidades marinas el contenido a lo largo del tiempo del exceso de carbono-14 allí puede no ser igual que el de las aguas superficiales, que es el que se ha utilizado en la investigación.

21/04/2020 07:29

Por MALEN RUIZ DE ELVIRA

 Indígenas del pueblo nukak se adentran en la selva por temor a la COVID-19Kelly Peña

 

 

La falta de agua potable y la desnutrición hacen más vulnerables a casi dos millones de indígenas. Hay dos casos de Covid-19 en la frontera colombo-venezolana

 En 1988 el pueblo indígena nukak, del sudeste de Colombia, tuvo su primer contacto con foráneos y, como consecuencia, una gripe devastó al menos a la mitad de su población. Para esa época, los sobrevivientes de este pueblo de cazadores y recolectores fueron empujados por colonos y grupos armados que se adueñaron de su selva y los obligaron a huir y asentarse por años en la ciudad de San José del Guaviare. Las noticias de una pandemia inédita que avanzaba rápidamente les trajo reminiscencias de ese pasado trágico y antes de que las autoridades civiles de Colombia cerraran fronteras o decidieran la cuarentena, varios de ellos se adentraron de nuevo en la selva para aislarse temporalmente. “El 18 de marzo, en una decisión autónoma, reunieron a las autoridades del departamento, y notificaron la decisión. Pero no es un retorno a sus territorios ancestrales, sino un aislamiento en sus resguardos que es de unas 980.000 hectáreas”, explicó Sandra Pérez Gómez, de la Confluencia de Mujeres para la Acción Pública del Guaviare, que ha acompañado a estas comunidades. Les dieron algunas herramientas y medicamentos y se adentraron en lo que les queda de bosque.

Esa ha sido solo una de las alternativas de los pueblos indígenas de Colombia ante el temor de contagiarse del coronavirus. Algo que, en palabras de las autoridades indígenas de Colombia, significaría su exterminio. “Nuestros pueblos no tienen agua potable, están subalimentados, con altos niveles de desinformación y dificultades de acceso a centros de salud”, diagnostica Armando Wooriyu Valenzuela, secretario de la Alta Instancia de Pueblos Étnicos para la Paz. La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) calcula que el riesgo de la pandemia se cierne sobre 115.000 familias indígenas, cerca de 1.905.000 personas en todo Colombia.

Los riesgos varían dependiendo de la región pero llegan a todos. La primera alerta se dio en Cúcuta, ciudad fronteriza con Venezuela, donde según el Ministerio de Salud hay dos indígenas de la etnia yukpa, que fueron confirmados con Covid-19. Según la autoridad nacional de salud, uno de ellos falleció, pero en la ciudad la información es confusa y se habla de un solo contagiado que sería un colono venezolano que vive entre los indígenas. Aunque la alcaldía se propone controlar la propagación, los yukpas tienen una cultura seminómada, lo que dificulta cualquier cuarentena. Los yukpas (colombianos y venezolanos) se encuentran en estado de indigencia hasta en 15 ciudades de Colombia, pero en el caso de los venezolanos además vienen y van. Y aunque el Gobierno colombiano cerró sus fronteras como parte de sus medidas para frenar la pandemia, abundan los cruces informales conocidos como trochas.

En ciudades capitales como Bogotá o Medellín, está el mayor peligro para los indígenas que viven en la indigencia. Desplazados por el conflicto armado, muchos mendigan o viven de la venta de artesanías. Pero sin clientes en las calles están pasando hambre y durmiendo apiñados en aceras. El miércoles, 500 familias de la comunidad embera fueron desalojados por dueños de hoteles al paso por no tener con qué pagar por una habitación. De acuerdo con la Onic, esto ocurre también en ciudades como Barranquilla o Cali y pueden convertirse en una bomba de tiempo. Las fronteras y la pobreza son otra de las preocupaciones. “Tenemos un caso dramático y es el de los indígenas pairobas en Puerto Carreño (Vichada), frontera con Venezuela, donde unas mil personas de esta comunidad indígena obtiene la comida de los basureros”, dice Wooriyu para señalar que la respuesta del Gobierno tiene que ser desde la seguridad alimentaria además del agua.

Hasta ahora, los indígenas se protegen con barricadas para evitar el ingreso de foráneos que puedan contagiarlos. Lo hace la Guardia Indígena del Cauca, en el suroeste del país, pero también la etnia wayú en La Guajira, norte de Colombia, donde también salen a las carreteras a protestar por la falta de agua potable. En esa región, que ha recibido el impacto de la migración, preocupa el estado de los hospitales. De acuerdo con Valenzuela, hay cinco para atender a toda la población de wayú que es de medio millón de personas, además de los migrantes.

Las peticiones al Gobierno de Iván Duque van desde la toma urgente de muestras de confirmación en comunidades que presentan altos índices de infecciones respiratorias, agua potable y alimentación hasta las labores de prevención en las lenguas de los indígenas. “El Ministerio de Defensa puso a disposición sus emisoras para que podamos dar información de prevención pero necesitamos que el presidente Iván Duque a través del Ministerio de Telecomunicaciones nos ayude a producir piezas en los 90 idiomas de las comunidades”, agregó Wooriyu, que habla en nombre de las más de 100.000 familias indígenas que temen al coronavirus.

Bogotá - 02 abr 2020 - 17:56 COT

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Alexander Parra era el coordinador de un espacio de reincorporación de excombatientes de las Farc.

Es el primer caso ocurrido en un campamento resguardado por las fuerzas de seguridad. El partido que surgió tras la entrega de armas de la guerrilla asegura que fue un crimen electoral

Desde la firma del acuerdo de paz con las FARC han sido asesinados 158 excombatientes, pero este jueves por la noche se produjo un caso que ha alarmado especialmente a las autoridades colombianas. Por primera vez fue asesinado un hombre dentro de un Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR), como se conoce a las zonas donde los excombatientes realizan su proceso de reinserción. Estos espacios son resguardados por la policía y el Ejército colombianos.

El asesinato de Alexander Parra ocurrió en su casa, ubicada en el ETCR de Mesetas (en el departamento de Meta, centro del país), hasta la cual llegaron hombres encapuchados que le dispararon varias veces frente a su esposa. Esta zona es particularmente simbólica porque fue aquí donde se celebró el acto en el que las FARC dejaron de ser una organización armada y oficializaron su transición a partido político.

Sobre la medianoche del jueves, el presidente colombiano, Iván Duque, condenó lo ocurrido. “He ordenado a las autoridades avanzar rápidamente con las investigaciones que permitan la captura de los autores de este repudiable crimen. Nuestra solidaridad con sus familiares”, dijo el mandatario que dio instrucciones al Alto Consejero para la Estabilización, Emilio Archila, para que se desplazara a la zona junto a la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía. Duque ordenó también al Ejército y a la Policía reforzar todos los otros Espacios Territoriales que existen en el país.

Después de un consejo de seguridad en la zona, Archila anunció algunas medidas como la designación de seis investigadores del Cuerpo Técnico de la Policía y dos fiscales para esclarecer el crimen. “El Ejército nacional y la policía ya implementaron una burbuja coordinada de inteligencia para detectar y afectar las disidencias lideradas por alias Calarcá, Romaña y el Zarco y así como para resolver este caso es particular”, agregó el consejero. En esa zona operan varios grupos integrados por disidentes que se apartaron del proceso de paz. Archila, sin embargo, no adelantó información sobre los posibles autores del homicidio.

Parra estaba casado con Luz Marina Giraldo, candidata por el partido Farc al concejo municipal de Mesetas en las elecciones que se celebran este domingo en el país y era uno de los hombres más queridos de la zona, según relatan otros integrantes del ETCR. “Una cara visible y un hombre amable con todos”, comentaron. Para el partido Farc, "este es un crimen en el marco de la campaña electoral. ¿Quién lo realizó? Eso les corresponde a las autoridades competentes. Vemos una campaña de desmonte de los acuerdos y de estrategia de aniquilamiento del partido Farc. Responsabilizamos al Gobierno por la falta de garantías de seguridad y en cuanto a nuestra participación política como lo indica el acuerdo de paz", dijo Pastor Alape, delegado de la formación política.

Las reacciones al asesinato fueron inmediatas. “Alexander fue un hombre comprometido con la paz y su pérdida será sentida por quienes trabajábamos con él. Toda mi solidaridad para su familia y la comunidad de Mesetas”, dijo Carlos Ruiz Massieu, jefe de la Misión de la ONU en Colombia. El partido Farc también hizo un llamamiento a los organismos internacionales a estar alerta ante el proceso. “Exigimos al Gobierno de Iván Duque garantías y acciones reales de compromiso con la paz y lo acordado”, escribió Rodrigo Londoño, presidente de la formación política, conocido como Timochenko cuando era líder de la guerrilla. La Comisión de Paz del Senado fue citada para discutir la situación el próximo miércoles.

El consejero para la Estabilización, Emilio Archila aseguró que el Gobierno ya está actuando. "Los conocía a ambos. Anoche [por la noche del jueves] estuve hablando con Luz Marina; ayer llegaron los investigadores y reforzamos las medidas de seguridad de ella y del Espacio”, dijo Archila que esta mañana se ha trasladado hasta Mesetas. “No puede ser que quienes estén tratando de atravesar entre los colombianos y la paz nos vayan a amedrentar”, agregó.

Cinco ataques a Espacios

Las zonas donde viven algunos de los excombatientes se fueron transformando de campamentos de concentración para la entrega de las armas en poblados que se conocen como ETCR y cuentan con un dispositivo especial de seguridad compuesto por cercos policiales y del Ejército. Hay 24 en todo el país y en ellos residen 3.100 de los 13.057 exguerrilleros en proceso de reinserción. Sin embargo, desde agosto dejaron de existir jurídicamente y esto generó temor entre los excombatientes, que se sienten en un limbo y creen que esto haya podido debilitar los anillos de seguridad. El Gobierno de Iván Duque aseguró que estos espacios entran en un período de transición de dos años, tiempo durante el cual se mantendrán la provisión de servicios, alimentos, atención en salud y esquemas de seguridad colectiva.

El informe de la Misión de Verificación entregado por el secretario general de Naciones Unidas señaló que se habían presentado cinco ataques cerca de los espacios de reincorporación desde la firma de los acuerdos en 2016. “Lo cual subraya la importancia de que se apruebe un decreto que normalice lo que ha sido una presencia eficaz de la fuerza pública alrededor de esos espacios y que, al mismo tiempo, se adopten urgentemente medidas de seguridad integrales para los aproximadamente 8.000 excombatientes que viven fuera de esos espacios, en particular en las nuevas áreas rurales y urbanas”. El documento también hace un llamamiento a las fuerzas de seguridad para lograr que se mantenga la confianza de las comunidades locales.

La preocupación por el asesinato de excombatientes ha ido creciendo y así se expresó en Naciones Unidas. “Al ritmo actual, el número de asesinatos en 2019 superará los 64 asesinatos reportados en 2018”, asegura el informe de la Misión de Verificación.

Sobre esto, Pastor Alape, delegado del partido Farc, dijo que la seguridad no puede tener un enfoque exclusivamente militarista. "De nada sirve un soldado en el territorio cuando desde la institucionalidad se está promoviendo la polarización y se está estigmatizando a sectores políticos de la sociedad colombiana”, dijo.

Por Catalina Oquendo

Bogotá 25 OCT 2019 - 17:56 COT

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